martes, 16 de junio de 2015

texto diario Miércoles 17 de junio Hay más felicidad en dar que en recibir (Hech. 20:35).

-- Miércoles 17 de junio
Hay más felicidad en dar que en recibir (Hech. 20:35).

Jesús disfrutaba al ver que personas mansas aceptaban las buenas nuevas (Luc. 10:21; Juan 4:34). Puede que tú, joven, ya hayas sentido la felicidad que produce ayudar al prójimo. Si al tomar las grandes decisiones de tu vida tienes en cuenta los principios que Jesús enseñó, serás feliz y harás feliz a Jehová (Prov. 27:11). Nuestra mayor felicidad proviene de servir a Jehová (Prov. 16:20). Parece que Baruc, el secretario de Jeremías, lo olvidó. Llegó un momento en que ya no disfrutaba de su servicio sagrado, así que Jehová le dijo: "Tú sigues buscando cosas grandes para ti. No sigas buscando. Porque, mira, voy a traer una calamidad sobre toda carne [...], y ciertamente te daré tu alma como despojo en todos los lugares adonde vayas" (Jer. 45:3, 5). ¿Qué opinas? ¿Qué iba a hacer más feliz a Baruc? ¿Buscar cosas grandes para él mismo, o sobrevivir a la destrucción de Jerusalén por ser un fiel siervo de Dios? (Sant. 1:12.) w14 15/1 3:10, 11

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

texto diario Martes 16 de junio En el año catorce del rey Ezequías, Senaquerib el rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá y procedió a apoderarse de ellas (2 Rey. 18:13).

-- Martes 16 de junio
En el año catorce del rey Ezequías, Senaquerib el rey de Asiria subió contra todas las ciudades fortificadas de Judá y procedió a apoderarse de ellas (2 Rey. 18:13).

Imagínese cómo se habría sentido usted si hubiera vivido en Jerusalén en aquel tiempo. Por supuesto, Ezequías estaba muy al tanto del peligro que se avecinaba, pero en vez de buscar desesperado la ayuda de alguna nación pagana como había hecho su padre, Acaz, puso su confianza en Jehová (2 Crón. 28:20, 21). Tal vez conociera las palabras de Miqueas, un profeta de aquel tiempo que predijo: "En cuanto al asirio, [...] tendremos que levantar contra él siete pastores, sí, ocho adalides de la humanidad. Y realmente pastorearán la tierra de Asiria con la espada" (Miq. 5:5, 6). Seguro que estas palabras divinamente inspiradas animaron a Ezequías, pues indicaban que un ejército muy poco común sería alzado contra los agresores asirios y que estos acabarían derrotados. w13 15/11 3:9, 10

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

domingo, 14 de junio de 2015

texto diario Lunes 15 de junio,.-Estaba erigiéndose un monumento (1 Sam. 15:12).

Lunes 15 de junio
Estaba erigiéndose un monumento (1 Sam. 15:12).

El rey Saúl dejó que el orgullo y el egoísmo se abrieran paso en su interior, tal como hace el óxido corrosivo en el hierro. Cuando derrotó a los amalequitas, prefirió satisfacer sus deseos a obedecer a Jehová. Decidió quedarse con el botín en vez de destruirlo como Dios había ordenado. Y fue tan arrogante que hasta se hizo construir un monumento (1 Sam. 15:3, 9). Cuando el profeta Samuel le dijo que a Jehová le había desagradado su conducta, Saúl trató de justificarse. Se centró en la parte del mandato que sí había cumplido y culpó a otros de su error (1 Sam. 15:16-21). El mal ejemplo de Saúl nos enseña que no debemos confiarnos. Que hayamos tenido un espíritu de sacrificio en el pasado no significa que lo seguiremos teniendo automáticamente (1 Tim. 4:10). Recordemos que Saúl empezó bien y que, durante algún tiempo, contó con el favor divino. Pero no desarraigó los deseos egoístas que comenzaron a surgirle. Finalmente, Jehová lo rechazó por su desobediencia. w14 15/3 1:9, 10

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

¿Ve usted a Jehová como un amigo de verdad?“Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes.” (SANT. 4:8)

¿Ve usted a Jehová como un amigo de verdad?

"Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes." (SANT. 4:8)

¿VIO LA RESPUESTA?

• ¿Con qué intención debemos estudiar la Biblia?

• ¿Por qué podemos confiar en que Jehová siempre hace lo que es justo?

• ¿Por qué es bueno que seamos específicos al orar?

1. ¿Por qué debemos cuidar al máximo nuestra amistad con Jehová?

¿ES USTED un testigo de Jehová bautizado? Entonces tiene algo muy valioso: la amistad de Dios. Ahora bien, dicha amistad se podría enfriar debido a las presiones del mundo de Satanás y a nuestra propia imperfección. Por eso, cada uno de nosotros debe cuidar al máximo esa relación.

2. a) ¿Qué significa tener una relación con alguien? (Vea la nota.) b) ¿Qué tenemos que hacer para fortalecer nuestra relación con Jehová?

2 ¿Tiene usted una buena relación con Jehová? ¿Le gustaría fortalecerla aún más? La Biblia aconseja en Santiago 4:8: "Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes". Notemos que en este texto se habla de dos acciones: nosotros nos acercamos a Dios y luego él se acerca a nosotros. * Si estas acciones se repiten, nuestra amistad con Jehová se estrechará y él se volverá más real para nosotros. Llegaremos a tener la misma confianza que tuvo Jesús, quien dijo: "El que me ha enviado es real, y [...] yo lo conozco" (Juan 7:28, 29). ¿Qué pasos en concreto podemos dar para acercarnos más a Jehová?

¿Cómo nos comunicamos con Dios? (Vea el párrafo 3)

3. ¿Cómo nos comunicamos con Jehová?

3 Para que nuestra amistad con Dios sea sólida, debemos comunicarnos regularmente con él. ¿Cómo podemos hacerlo? Pensemos: ¿cómo se mantiene la comunicación con un amigo que vive lejos? Escribiéndole o llamándolo por teléfono. Del mismo modo, para mantener la comunicación con Jehová, tenemos que orar con frecuencia (lea Salmo 142:2). Y si queremos escuchar su respuesta, tenemos que leer la Biblia y meditar en ella a menudo (lea Isaías 30:20, 21). Como veremos a continuación, escuchar a Jehová y hablar con él nos ayuda a verlo como alguien real y nos convierte en mejores amigos suyos.

ESCUCHEMOS A JEHOVÁ: ESTUDIEMOS LA BIBLIA

4, 5. a) ¿Qué debemos hacer para escuchar lo que Jehová nos dice por medio de la Biblia? b) Dé un ejemplo de cómo nos habla Jehová a través de su Palabra.

4 Sabemos que la Biblia contiene el mensaje de Dios para la humanidad. Pero también contiene un mensaje para cada uno de nosotros. ¿Cómo podemos descubrirlo? Cuando leamos y estudiemos la Biblia, fijémonos en nuestra reacción, en cómo nos hacen sentir sus consejos. Pensemos también en maneras de ponerlos en práctica. De este modo escucharemos lo que Jehová quiere decirnos. Él llegará a ser como ese amigo íntimo que siempre está ahí para nosotros, y nos sentiremos más cerca de él (Heb. 4:12; Sant. 1:23-25).

5 Por ejemplo, ¿cómo se siente al meditar en el consejo de Jesús de que dejemos de "acumular [...] tesoros sobre la tierra"? Si ya está poniendo en primer lugar el Reino, este pasaje es una felicitación de parte de Jehová. En cambio, si le parece que debe simplificar su vida para dedicar más tiempo al Reino, este pasaje se convierte en una llamada de atención de Jehová, un recordatorio de que hay algo en lo que usted debe trabajar (Mat. 6:19, 20).

6, 7. a) ¿Cómo contribuye el estudio de la Biblia a que crezca el cariño entre Jehová y nosotros? b) ¿Con qué intención debemos estudiar la Biblia?

6 Estudiar la Biblia nos ayuda a descubrir cómo servir mejor a Jehová. Pero también aumenta nuestro aprecio por su hermosa personalidad y por las muchas cosas buenas que nos da, lo cual resulta en que nos encariñemos aún más con él. Cuando Jehová ve que lo queremos tanto, su cariño por nosotros también crece y la amistad que nos une se hace más profunda (lea 1 Corintios 8:3).

7 Ahora bien, si queremos que Jehová sea nuestro amigo de verdad, es indispensable que estudiemos con la intención correcta. Jesús dijo: "Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo" (Juan 17:3). Es verdad que la Biblia nos enseña muchas cosas nuevas e interesantes, sin embargo, como dijo Jesús, nuestra intención debe ser conocer mejor a Jehová (lea Éxodo 33:13; Sal. 25:4).

8. a) ¿Qué podría preguntarse alguien que lea el relato de 2 Reyes 15:1-5? b) Si conocemos bien a Jehová, ¿qué pensaremos de su forma de actuar?

8 Si conocemos bien a Jehová, no nos preocupará que algunos pasajes de la Biblia sean difíciles de entender. Por ejemplo, 2 Reyes 15:1-5 dice que la nación de Judá estaba adorando a dioses falsos. A pesar de ello, el rey Azarías "continuó haciendo lo que era recto a los ojos de Jehová". No obstante, Jehová lo castigó con lepra "y este continuó leproso hasta el día de su muerte". Tal vez alguien se pregunte: "Pero ¿por qué?". El relato no lo dice. ¿Será que Dios castigó al rey sin razón válida? No tenemos por qué pensar así. Nosotros sabemos que él disciplina a las personas "hasta el grado debido" (Jer. 30:11). Aunque no entendamos por qué castigó a Azarías, podemos confiar en que siempre hace lo correcto.

9. ¿Cómo nos ayuda la Biblia a entender por qué castigó Jehová a Azarías?

9 Sin embargo, en este caso la Biblia da más detalles. Resulta que al rey Azarías también se le llamaba Uzías (2 Rey. 15:7, 32). El relato de 2 Crónicas 26:3-5, 16-21 explica que aunque este rey actuó bien por algún tiempo, "su corazón se hizo altivo" y eso le costó muy caro. Trató de realizar un acto que solo los sacerdotes estaban autorizados a realizar. Cuando 81 sacerdotes intentaron detenerlo, ¿cómo reaccionó? Se había vuelto tan orgulloso que se enfureció con ellos. ¡Con razón lo castigó Jehová!

10. a) ¿Por qué no necesitamos una explicación para cada cosa que hace Jehová? b) ¿Cómo crece nuestra confianza en Dios?

10 Pero supongamos que la Biblia no contara estos detalles, como ocurre en otros casos. ¿Comenzaríamos a dudar de Jehová, o pensaríamos que tenemos suficiente información para confiar en su justicia? (Deut. 32:4.) Cuanto mejor lo conozcamos, más nos convenceremos de que siempre hace lo correcto y menos explicaciones necesitaremos. Si escuchamos a Jehová estudiando la Biblia y meditando en ella, crecerá la confianza que tenemos en él (Sal. 77:12, 13). Y como resultado, nuestra amistad será aún más íntima.

HABLEMOS CON JEHOVÁ: OREMOS

11-13. ¿Cómo sabemos que Jehová escucha las oraciones? (Vea la ilustración del principio.)

11 La oración nos acerca a Jehová. Nos permite alabarlo, darle gracias y pedirle consejo (Sal. 32:8). Eso sí, para que nuestra relación con él sea real, debemos estar convencidos de que nos escucha.

12 Algunos oran simplemente para sentirse mejor. Dicen que si alguien ora sobre un problema y este se soluciona, no es porque Dios lo haya escuchado, sino porque la persona puso en orden sus pensamientos, identificó el problema y logró encontrar la solución. Es cierto que la oración produce esos beneficios, pero ¿cómo podemos saber que de verdad Jehová nos está escuchando?

13 Antes de venir a la Tierra, Jesús vio desde el cielo cómo respondía Jehová las oraciones de sus siervos. Después, ya en la Tierra, usó la oración para comunicarse con su padre y contarle sus sentimientos y pensamientos. En cierta ocasión, incluso pasó toda la noche orando (Luc. 6:12; 22:40-46). ¿Habría hecho eso si pensara que Jehová no lo estaba escuchando? ¿Habría enseñado a sus seguidores a orar si eso no fuera más que una simple terapia para sentirse mejor? Claro que no. Jesús estaba convencido de que la oración era un medio real para hablar con su Padre. De hecho, le dijo: "Te doy gracias porque me has oído. [...] [Yo sé] que siempre me oyes". También nosotros podemos confiar en que Jehová es el "Oidor de la oración" (Juan 11:41, 42; Sal. 65:2).

14, 15. a) ¿Por qué es bueno que seamos específicos al orar? b) ¿Cómo ayudó la oración a una hermana a estrechar su amistad con Jehová?

14 La respuesta de Jehová a nuestras oraciones no siempre es evidente. Pero si somos específicos al hablar con él, será más fácil que veamos cómo responde a lo que le pedimos. Contémosle todo lo que nos preocupa. Así Jehová será más real para nosotros y lo sentiremos más cerca.

15 Una prueba de lo anterior es el caso de Carmen. * A Carmen no le entusiasmaba predicar, aunque no por eso dejaba de hacerlo. Ella reconoce: "No me gustaba predicar. Y cuando digo que no me gustaba es que no me gustaba nada. Sin embargo, al jubilarme, un anciano de la congregación me animó a hacerme precursora y me entregó la solicitud. Decidí hacerle caso, pero a la vez empecé a pedirle a Jehová todos los días que me ayudara a disfrutar de la predicación". ¿Contestó Jehová sus oraciones? Carmen dice: "Ya llevo tres años de precursora. Como paso más tiempo predicando y aprendiendo de las hermanas, me he hecho más hábil. Ahora no es que me gusta predicar, ¡es que me encanta! Además, Jehová y yo somos más amigos que nunca". ¿Vio la relación que hay entre las oraciones de Carmen y su amistad con Jehová?

HAGAMOS NUESTRA PARTE

16, 17. a) ¿Qué debemos hacer para que nuestra amistad con Jehová siga creciendo? b) ¿De qué tratará el siguiente artículo?

16 Nuestra amistad con Jehová puede ir creciendo a lo largo de toda la vida. No obstante, como hemos analizado, para que él se acerque a nosotros, primero tenemos que hacer nuestra parte y acercarnos a él. Pase lo que pase, nunca dejemos de comunicarnos con nuestro Dios: estudiemos la Biblia y oremos. ¿Qué lograremos si hacemos eso? Que nuestra amistad con él se convierta en una relación inquebrantable. Entonces podremos superar con éxito las dificultades que se presenten en la vida.

Nuestra amistad con Jehová puede ir creciendo a lo largo de toda la vida (Vea los párrafos 16 y 17)

17 Ahora bien, ¿cómo reaccionaremos si ciertos problemas continúan a pesar de nuestras oraciones sinceras? En esos momentos tal vez se tambalee nuestra confianza en Jehová. Quizás comencemos a preguntarnos si nos escucha o si nuestra relación con él es real. ¿Qué podemos hacer para no dejar de confiar en Jehová? ¿Cómo podemos saber que para él seguimos siendo sus amigos? El siguiente artículo responderá estas importantes preguntas.

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

Pregunta 15 ¿Cómo podemos ser felices?

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Pregunta 15

¿Cómo podemos ser felices?

"Mejor es un plato de legumbres donde hay amor que un toro cebado en pesebre y, junto con él, odio." (Proverbios 15:17)

"Yo, Jehová, soy tu Dios, Aquel que te enseña para que te beneficies a ti mismo, Aquel que te hace pisar en el camino en que debes andar." (Isaías 48:17)

"Felices son los que tienen conciencia de su necesidad espiritual, puesto que a ellos pertenece el reino de los cielos." (Mateo 5:3)

"Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo." (Mateo 22:39)

"Así como quieren que los hombres les hagan a ustedes, háganles de igual manera a ellos." (Lucas 6:31)

"¡Felices son los que oyen la palabra de Dios y la guardan!" (Lucas 11:28)

"Hasta cuando uno tiene en abundancia, su vida no resulta de las cosas que posee." (Lucas 12:15)

"Teniendo, pues, sustento y con que cubrirnos, estaremos contentos con estas cosas." (1 Timoteo 6:8)

"Hay más felicidad en dar que en recibir." (Hechos 20:35)

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CAÍN (Algo Producido).El primer niño nacido en la Tierra de la pareja humana original, Adán y Eva.

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CAÍN

(Algo Producido).

El primer niño nacido en la Tierra de la pareja humana original, Adán y Eva.

Después del nacimiento de Caín, Eva dijo: "He producido un hombre con la ayuda de Jehová". (Gé 4:1.) ¿Significaban estas palabras que Eva pensaba que podía ser la mujer predicha que produciría la descendencia por medio de la que vendría la liberación? (Gé 3:15.) Si ese fue el caso, estaba muy equivocada. Sin embargo, tenía razón para decir que Caín había sido producido "con la ayuda de Jehová" porque Dios no les había retirado la facultad de reproducción y porque, cuando la juzgó, le dijo que 'daría a luz hijos', aunque con dolores de parto. (Gé 3:16.)

Caín se hizo cultivador del suelo, y "al cabo de algún tiempo", tanto él como Abel, su hermano más joven, le presentaron ofrendas a Jehová, pues sintieron la necesidad de ganarse el favor divino. Sin embargo, Dios "no miraba con ningún favor" la ofrenda de Caín, compuesta de "algunos frutos del suelo". (Gé 4:2-5; compárese con Nú 16:15; Am 5:22.) Aunque se ha señalado que el registro no especifica que la ofrenda de Caín fuese de los frutos más selectos, mientras que sí dice que la de Abel era de los "primogénitos de su rebaño, aun sus trozos grasos", el problema no radicaba en la calidad de los productos que Caín ofreció. Más bien, como se registra en Hebreos 11:4, la ofrenda de Caín carecía de la motivación de la fe, que fue lo que hizo aceptable el sacrificio de Abel. El que Dios no viera la ofrenda de Caín con favor pudo haberse debido también a que era incruenta, mientras que la de Abel representaba una vida derramada.

No se especifica cómo se hizo la distinción entre la ofrenda aprobada y la que no lo era, pero debió ser evidente tanto para Caín como para Abel. Jehová, que lee el corazón del hombre (1Sa 16:7; Sl 139:1-6), conocía la actitud incorrecta de Caín, que se manifestó con claridad una vez fue rechazado su sacrificio. Entonces empezó a mostrar abiertamente las "obras de la carne", entre ellas, 'enemistades, contiendas, celos y arrebatos de cólera'. (Gál 5:19, 20.) Jehová mostró a este hombre resentido que podía ensalzarse si sencillamente se dirigía a hacer lo bueno. Pudo haberse humillado y haber imitado el ejemplo aprobado de su hermano, pero prefirió pasar por alto el consejo divino de lograr dominar el deseo pecaminoso que 'estaba agazapado a la entrada' deseando con vehemencia someterle. (Gé 4:6, 7; compárese con Snt 1:14, 15.) Este proceder irrespetuoso fue la "senda de Caín". (Jud 11.)

Más tarde, Caín le dijo a su hermano: "Vamos allá al campo". (Gé 4:8.) (Aunque estas palabras no figuran en el texto masorético, varios manuscritos hebreos tienen en este punto el signo de omisión, y sí se encuentran en el Pentateuco Samaritano, la Versión de los Setenta, la Versión Peshitta siriaca y algunos textos latinos antiguos.) Caín atacó a Abel en el campo y lo mató, de modo que llegó a ser el primer asesino humano. Como tal, se podía decir que "se originó del inicuo", el "padre" de los homicidas y de la mentira. (1Jn 3:12; Jn 8:44.) La respuesta endurecida de Caín a la pregunta de Jehová de dónde estaba Abel fue otra prueba de su actitud; no fue esta una expresión de arrepentimiento ni remordimiento, sino más bien una réplica mentirosa: "No sé. ¿Soy yo el guardián de mi hermano?". (Gé 4:9.)

La sentencia de destierro del suelo que Dios impuso a Caín significó su expulsión de las cercanías del jardín de Edén, y la maldición que ya existía sobre la tierra se incrementaría en su caso, de tal modo que la tierra no respondería a su cultivo. Caín se lamentó por la severidad de su castigo y expresó su inquietud ante la posibilidad de que se vengase el asesinato de Abel, pero ni aun entonces manifestó arrepentimiento sincero. Jehová "estableció una señal para Caín" con el fin de evitar que lo matasen, aunque no se dice si esta señal o marca estaba de alguna manera sobre su persona. La "señal" probablemente era el mismo decreto solemne de Dios, que los demás conocían y respetaban. (Gé 4:10-15; compárese con el vs. 24, donde Lamec se refiere a este decreto.)

Caín fue desterrado a "la tierra de la Condición de Fugitivo, al este de Edén", y se llevó consigo a su esposa, una hija de Adán y Eva de quien no se dice el nombre. (Gé 4:16, 17; compárese con 5:4, también con el ejemplo posterior del matrimonio de Abrahán con su media hermana Sara, Gé 20:12.) Después del nacimiento de su hijo Enoc, Caín "se ocupó en edificar una ciudad", a la que llamó por el nombre de su hijo. Es posible que tal ciudad solo haya sido un pueblo fortificado, según los conceptos actuales, y no se dice cuándo se terminó. El registro bíblico menciona a parte de los descendientes de Caín, algunos de los cuales se distinguieron por la cría nómada de ganado, tocar instrumentos musicales y el forjado de herramientas de metal, así como por practicar la poligamia y por su violencia. (Gé 4:17-24.) La línea de Caín terminó con el diluvio global del día de Noé.

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

Capítulo 26,.-Un Dios “listo para perdonar”

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Capítulo 26

Un Dios "listo para perdonar"

"MIS propios errores han pasado sobre mi cabeza; como una carga pesada son demasiado pesados para mí. Me he entumecido y he quedado aplastado hasta grado extremo", escribió el salmista David (Salmo 38:4, 8). Aunque sabía lo abrumadora que es una conciencia culpable, halló consuelo para su atribulado corazón. Comprendía que Dios odia el pecado, pero no al pecador que lamenta sinceramente su mala conducta y la rechaza. Por ello, con total confianza en la disposición divina a apiadarse del arrepentido, exclamó: "Tú, oh Jehová, [...] estás listo para perdonar" (Salmo 86:5).

2 Cuando nosotros pecamos, seguramente también sentimos el peso aplastante de la conciencia dolida. Es un remordimiento saludable, pues puede movernos a dar los pasos debidos para corregir los errores. Sin embargo, existe el peligro de ahogarse en la culpa. El corazón pudiera condenarnos, obsesionado con la idea de que Jehová no nos perdonará, sin importar lo arrepentidos que estemos. Si nos 'traga' la culpa, Satanás tal vez se aproveche y nos incite a darnos por vencidos y a creer que Dios nos considera inútiles e indignos de servirle (2 Corintios 2:5-11).

3 ¿Ve Jehová los asuntos así? De ningún modo. Perdonar es una faceta de su inmenso amor, y él nos asegura en su Palabra que está dispuesto a hacerlo siempre que demostremos arrepentimiento verdadero (Proverbios 28:13). Algo que nos ayudará a no considerar inalcanzable su perdón será examinar por qué lo concede y de qué manera.

Razones por las que Jehová está "listo para perdonar"

4 Jehová tiene plena conciencia de nuestras limitaciones. Como dice Salmo 103:14, "conoce bien la formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo". En efecto, no olvida que somos criaturas hechas de polvo, con las flaquezas y debilidades que conlleva la imperfección. Por otro lado, la indicación de que conoce "la formación de nosotros" nos recuerda que la Biblia compara a Dios a un ceramista, y a los seres humanos, a vasijas a las que da forma (Jeremías 18:2-6).° El Gran Alfarero regula su manera de tratarnos de acuerdo con la fragilidad de nuestra naturaleza pecaminosa y con la respuesta -positiva o negativa- que damos a su dirección.

5 Jehová comprende el poder del pecado, al que describe en su Palabra como una gran fuerza que nos tiene entre sus garras mortíferas. Ahora bien, ¿hasta qué grado nos domina? El apóstol Pablo indica en su carta a los Romanos que, tal como los soldados están subordinados al comandante, nosotros nos hallamos "bajo [el] pecado" (Romanos 3:9), el cual 'reina' sobre la humanidad (Romanos 5:21) y "reside" o "mora" en nuestro interior (Romanos 7:17, 20); además, la "ley" del pecado actúa siempre en nosotros y trata de dirigirnos (Romanos 7:23, 25). ¡Con cuánta fuerza tiene sometida a nuestra naturaleza imperfecta! (Romanos 7:21, 24.)

6 Así pues, Jehová sabe que, por mucho que deseemos obedecerle, no lograremos hacerlo a la perfección. En muestra de amor, nos asegura que nos perdonará si imploramos su misericordia con arrepentimiento sincero. Salmo 51:17 dice: "Los sacrificios para Dios son un espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y aplastado, oh Dios, no lo despreciarás". No, nunca rechazará un corazón "quebrantado y aplastado" por la carga de la culpabilidad.

7 ¿Implica lo anterior que podemos dar por sentada su misericordia y poner nuestra naturaleza imperfecta como excusa para obrar mal? De ninguna manera. Jehová no es sentimentalista, y su misericordia tiene límites, de forma que no perdonará en modo alguno a quien se obstina en practicar el pecado, adoptando una actitud impenitente (Hebreos 10:26). Sin embargo, será magnánimo con el arrepentido. Veamos a continuación algunas expresivas imágenes bíblicas de esta maravillosa faceta del amor divino.

El alcance del perdón de Jehová

8 David dijo arrepentido: "Por fin te confesé mi pecado, y no encubrí mi error. [...] Y tú mismo perdonaste el error de mis pecados" (Salmo 32:5). El verbo hebreo para 'perdonar' significa básicamente "alzar" o "llevar", y en este versículo, "llevarse la culpa, la iniquidad o la transgresión". En sentido figurado, Jehová levantó los pecados del salmista y los retiró, lo que sin duda alivió el sentimiento de culpabilidad que lo abrumaba (Salmo 32:3). Nosotros también debemos tener confianza absoluta en el Dios que nos quita los pecados si le imploramos perdón en virtud de la fe en el sacrificio redentor de Jesús (Mateo 20:28).

9 David describió la magnanimidad de Dios con otra imagen muy gráfica: "Como está de lejos el oriente del occidente, así alejó de nosotros nuestras transgresiones" (Salmo 103:12, La Biblia de las Américas). ¿Cuánta separación hay entre ambos puntos cardinales? En cierto sentido, la mayor concebible, ya que nunca pueden encontrarse. Un comentarista indica que esta frase quiere decir "lo más lejos que sea posible o que alcancemos a figurarnos". Las palabras inspiradas del salmista significan que cuando Jehová nos perdona, aparta los pecados a la mayor distancia imaginable.

10 ¿Ha intentado usted sacar una mancha de una prenda de color claro? Es posible que, a pesar del empeño que pusiera, siguiera notándose. Pues bien, observe cómo describe Jehová su capacidad de perdonar: "Aunque los pecados de ustedes resulten ser como escarlata, se les hará blancos justamente como la nieve; aunque sean rojos como tela de carmesí, llegarán a ser aun como la lana" (Isaías 1:18). El "escarlata" era un rojo vivo, y el "carmesí", el color intenso de ciertas telas teñidas (Nahúm 2:3).° Nunca lograremos eliminar la mancha del pecado con nuestros propios esfuerzos, pero Dios consigue que, por así decirlo, transgresiones escarlatas y carmesíes se vuelvan blancas como la nieve o la lana sin teñir. No debemos creer que perdurará toda la vida la mancha de los errores que nos ha perdonado.

11 En una conmovedora canción a Jehová, compuesta para agradecerle que lo hubiera librado de una enfermedad mortal, Ezequías señaló: "Has arrojado tras tus espaldas todos mis pecados" (Isaías 38:17). En esta imagen Dios aparece llevándose las faltas del arrepentido y arrojándolas tras de sí, donde ya no las verá ni reparará en ellas. De acuerdo con una obra especializada, esta es la idea que se quiere transmitir: "Has hecho que [mis pecados] sean como si no hubiesen ocurrido". ¿Verdad que es reconfortante?

12 El profeta Miqueas expresó en una promesa de restauración su convencimiento de que el Altísimo perdonaría al pueblo arrepentido: "¿Quién es un Dios como tú, [...] [que] pasa por alto la transgresión del resto de su herencia? [...] [Tú] arrojarás a las profundidades del mar todos sus pecados" (Miqueas 7:18, 19). Imaginemos el sentido de estas palabras para quienes vivían en tiempos bíblicos. ¿Había alguna posibilidad de recuperar lo que se lanzara "a las profundidades del mar"? No. Por tanto, las palabras de Miqueas revelan que cuando Jehová nos absuelve de los pecados, los elimina definitivamente.

13 Jesús recurrió a la relación existente entre acreedores y deudores para ilustrar que Dios está inclinado al perdón, pues nos exhortó a orar: "Perdónanos nuestras deudas" (Mateo 6:12). De este modo, equiparó los pecados a obligaciones financieras (Lucas 11:4). En efecto, cuando pecamos, nos hacemos "deudores" de Jehová. Cierto léxico explica que el significado del verbo griego para "perdonar" es "dejar pasar un débito, o dispensarlo, al no exigir su pago". Cuando Dios perdona, es como si cancelara lo que tendría que cargar en nuestra cuenta. Los arrepentidos pueden sentir alivio: una vez anulada la deuda, nunca se la reclamará (Salmo 32:1, 2).

14 El perdón de Jehová se representa también en Hechos 3:19: "Arrepiéntanse, por lo tanto, y vuélvanse para que sean borrados sus pecados". Las palabras en cursiva traducen un verbo griego que puede significar "quitar frotando", "cancelar" o "aniquilar". En opinión de algunos entendidos, transmite la imagen de borrar palabras escritas con tinta. ¿Cómo era posible borrar este líquido? Gracias a que se trataba por lo general de una mezcla de carbón, goma y agua, lo cual permitía despintar las letras con una esponja mojada si no había pasado mucho tiempo. De esta manera se ilustra bellamente la misericordia de Dios. Cuando él nos absuelve de un pecado, es como si lo eliminara pasándole la esponja.

15 Al reflexionar en tales imágenes literarias, ¿no es obvio que Dios desea que sepamos que realmente está dispuesto a perdonarnos los pecados si nos ve arrepentidos de corazón? Y no debemos temer que más tarde vaya a tenerlos en cuenta. Así lo indica otra enseñanza bíblica sobre su gran misericordia: siempre que Jehová perdona, también olvida.

"No me acordaré más de su pecado"

16 Jehová hizo esta promesa referente a los partícipes del nuevo pacto: "Perdonaré su error, y no me acordaré más de su pecado" (Jeremías 31:34). ¿Quiere decir esto que cuando él dispensa las faltas, las borra de su memoria? No, porque las Escrituras refieren los errores de muchas personas a quienes perdonó, como David (2 Samuel 11:1-17; 12:13). Es obvio que Dios sigue teniendo conciencia de ellos, y para beneficio nuestro, los ha dejado por escrito en su Palabra, señalando además que el arrepentido obtuvo la remisión de sus pecados (Romanos 15:4). Entonces, ¿qué significa la afirmación bíblica de que Jehová no se 'acuerda' de lo que perdonó?

17 El verbo hebreo traducido "me acordaré" supone más que traer a la memoria el pasado. Como menciona la obra Theological Wordbook of the Old Testament, "conlleva además la idea de tomar la acción pertinente". De modo que "acordarse" del pecado implica en esta acepción adoptar medidas contra los transgresores (Oseas 9:9). Por consiguiente, al decir Dios: "No me acordaré más de su pecado", nos garantiza que cuando perdone sus faltas al arrepentido, no tomará luego represalias (Ezequiel 18:21, 22). Jehová olvida en el sentido de que no saca a colación en repetidas ocasiones el mismo error para acusarnos o castigarnos una y otra vez. ¿Verdad que es reconfortante saber que él perdona y olvida?

¿Qué ocurre con las consecuencias?

18 ¿Se desprende de la actitud perdonadora de Jehová que el arrepentido queda exento de todas las consecuencias de su mala conducta? De ninguna manera. No podemos pecar con impunidad. Pablo escribió: "Cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará" (Gálatas 6:7). Por tanto, quizá tengamos que afrontar algunas repercusiones de nuestros actos. Sin embargo, esto no quiere decir que, después de absolvernos, Dios haga que suframos penalidades. Cuando estas surjan, los cristianos no deberían creer que él los está castigando por sus faltas del pasado (Santiago 1:13). Por otro lado, él no nos resguarda de todos los efectos de nuestros errores. Entre las secuelas ineludibles figuran divorcios, embarazos no deseados, enfermedades de transmisión sexual y la pérdida de la confianza o el respeto. No olvidemos que aunque Jehová perdonó a David las transgresiones cometidas en el caso de Bat-seba y Urías, no lo amparó de las calamidades consiguientes (2 Samuel 12:9-12).

19 Los pecados también tienen otras consecuencias, sobre todo si perjudican a alguien más. Por ejemplo, el capítulo 6 de Levítico recoge la estipulación de la Ley mosaica en el siguiente caso: un israelita comete un grave delito al apropiarse con robo, extorsión o fraude de bienes ajenos; no obstante, dado que solo se dispone de su palabra contra la del acusador, al principio niega ser culpable y hasta se atreve a confirmarlo jurando en falso. Aunque al final termina confesando debido al remordimiento, para obtener el perdón de Dios, ha de dar tres pasos más: devolver los artículos, pagar a la víctima un recargo equivalente al 20% del valor de lo sustraído y presentar un carnero como ofrenda por la culpa. La disposición concluye: "El sacerdote tiene que hacer expiación por él delante de Jehová, y así tiene que serle perdonado" (Levítico 6:1-7).

20 Esta ordenanza divina era muy misericordiosa. Beneficiaba tanto a la víctima, que recobraba lo suyo y veía, con alivio, que se admitía el delito, como al pecador que, movido por su conciencia, reconocía al fin la ofensa y la corregía. De hecho, a menos que actuara así, no tendría el perdón de Dios.

21 Aunque la Ley mosaica ya no está vigente, nos permite comprender mejor los criterios de Jehová, incluida su actitud con respecto al perdón (Colosenses 2:13, 14). A él le complace que hagamos lo posible por corregir los errores que hayan perjudicado a otra persona (Mateo 5:23, 24). Para ello tal vez tengamos que admitirlos, reconocer la culpa e incluso ofrecer nuestras excusas a la víctima. Luego debemos acudir a Dios en virtud del sacrificio de Cristo. De este modo nos sentiremos seguros de haber recibido Su perdón (Hebreos 10:21, 22).

22 Como todo padre amoroso, Jehová a veces nos brinda su perdón junto con alguna medida disciplinaria (Proverbios 3:11, 12). Así, el cristiano arrepentido tal vez tenga que renunciar a sus apreciados privilegios de servicio como anciano, siervo ministerial o evangelizador de tiempo completo. Pero la corrección que supone tal pérdida temporal, por dolorosa que sea, no es muestra de que Dios le niegue el perdón. Debemos recordar que la disciplina de Jehová demuestra el amor que nos tiene y, por tanto, lo mejor es aceptarla y obrar en consecuencia (Hebreos 12:5-11).

23 ¡Qué alivio saber que Dios está "listo para perdonar"! A pesar de las faltas que hayamos cometido, nunca pensemos que no podemos recibir su misericordia. Si nos arrepentimos de corazón, damos los pasos debidos para corregir el mal e imploramos su perdón en virtud de la sangre derramada de Jesús, podemos tener confianza absoluta en que él nos absolverá (1 Juan 1:9). Por tanto, imitemos su actitud perdonadora en nuestras relaciones con el prójimo. Después de todo, si Jehová, que no peca, es tan magnánimo y amoroso con nosotros, ¿no deberíamos nosotros, pecadores como somos, procurar perdonarnos mutuamente?

[Notas]

El término hebreo traducido "la formación de nosotros" se usa también para el recipiente de barro que moldea el artesano (Isaías 29:16).

Un comentarista señala que el escarlata "era un color sólido, o inalterable, que no desteñían el rocío, la lluvia, el lavado ni el uso prolongado".

Preguntas para meditar

2 Crónicas 33:1-13 ¿Por qué perdonó Jehová a Manasés, y qué nos enseña sobre su misericordia este hecho?

Mateo 6:12, 14, 15 ¿Por qué debemos perdonar al prójimo cuando hay razón válida para ello?

Lucas 15:11-32 ¿Qué aprendemos en esta parábola sobre la disposición de Jehová a perdonar, y qué sentimientos nos infunde?

2 Corintios 7:8-11 ¿Qué debemos hacer para recibir el perdón divino?

[Preguntas del estudio]

1-3. a) ¿Qué aplastante carga soportó el salmista David, y cómo halló consuelo para su atribulado corazón? b) ¿Qué peso podemos sentir cuando hemos pecado, pero qué nos asegura Jehová?

4. ¿De qué característica de nuestra naturaleza se acuerda Jehová, y cómo influye en su manera de tratarnos?

5. ¿Cómo describe Romanos el poderoso dominio del pecado?

6, 7. a) ¿Cómo ve Jehová al arrepentido que implora su misericordia? b) ¿Por qué no debe darse por sentada la misericordia divina?

8. En sentido figurado, ¿qué hace Jehová cuando nos perdona los pecados, y qué confianza nos infunde este hecho?

9. ¿Cuánto aleja de nosotros los pecados Jehová?

10. ¿Por qué no debemos creer que conservaremos toda la vida la mancha de los pecados que nos ha perdonado Jehová?

11. ¿En qué sentido arroja Jehová tras sus espaldas nuestros pecados?

12. ¿Cómo indica el profeta Miqueas que cuando Jehová nos absuelve de los pecados los elimina definitivamente?

13. ¿Qué significan las palabras de Jesús: "Perdónanos nuestras deudas"?

14. ¿Qué imagen transmite la frase "sean borrados sus pecados"?

15. ¿Qué desea Jehová que sepamos con respecto a él?

16, 17. ¿Qué significa la afirmación bíblica de que Jehová olvida nuestros pecados, y por qué respondemos de este modo?

18. ¿Por qué no implica el perdón que el arrepentido quede exento de todas las consecuencias de su mala conducta?

19-21. a) ¿Cómo beneficiaba la disposición de Levítico 6:1-7 tanto a la víctima como al ofensor? b) ¿Qué desea Jehová que hagamos si hemos perjudicado a alguien con nuestros pecados?

22. ¿Qué pudiera acompañar al perdón de Jehová?

23. ¿Por qué no deberíamos pensar nunca que no podemos recibir la misericordia de Jehová, y por qué debemos imitar su magnanimidad?

A "los pecados de ustedes [...] se les hará blancos justamente como la nieve"

Jehová desea que sepamos que está "listo para perdonar"

Solamente esfuérzate y sé muy valiente, cuidando de obrar conforme a toda la Ley que mi siervo Moisés te mandó:-.Josue 1:7

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