martes, 29 de septiembre de 2009

Carta de santiago.


SANTIAGO,

CARTA DE

Carta inspirada de las Escrituras Griegas Cristianas. Es una de las llamadas cartas "generales", porque, al igual que Primera y Segunda de Pedro, Primera de Juan y la carta de Judas (pero a diferencia de la mayoría de las cartas del apóstol Pablo), no se dirigía a ninguna congregación o persona específica. Esta carta se dirige a "las doce tribus que están esparcidas por todas partes". (Snt 1:1.)

Escritor.

El escritor se identifica simplemente como "Santiago, esclavo de Dios y del Señor Jesucristo". (Snt 1:1.) Jesús tenía dos apóstoles llamados Santiago (Mt 10:2, 3), pero no es probable que ninguno de ellos escribiera la carta. Un apóstol, Santiago el hijo de Zebedeo, murió como mártir alrededor del año 44 E.C., y como se muestra en el apartado "Cuándo y dónde se escribió", esto implicaría una fecha muy temprana para que él hubiese sido el escritor. (Hch 12:1, 2.) El otro apóstol, Santiago el hijo de Alfeo, no tiene relevancia en el registro bíblico, y se sabe muy poco de él. La naturaleza franca de la carta de Santiago no parece apoyar la posibilidad de que el escritor fuese Santiago el hijo de Alfeo, pues él probablemente se habría identificado como uno de los doce apóstoles con el fin de respaldar sus fuertes palabras con autoridad apostólica.

Las pruebas señalan, más bien, al Santiago que era medio hermano de Jesucristo, a quien este se apareció de manera particular después de su resurrección, y que alcanzó relevancia entre los discípulos. (Mt 13:55; Hch 21:15-25; 1Co 15:7; Gál 2:9.) El escritor de la carta de Santiago se identifica a sí mismo como un "esclavo de Dios y del Señor Jesucristo", de manera muy similar a Judas, quien en la introducción a la carta que lleva su nombre se llama a sí mismo un "esclavo de Jesucristo, pero hermano de Santiago". (Snt 1:1; Jud 1.) Además, las palabras de apertura de la carta de Santiago incluyen el término "¡Saludos!" (1:1), al igual que la carta concerniente a la circuncisión que se envió a las congregaciones cuando obviamente Santiago, el medio hermano de Jesús, tuvo una participación destacada en la asamblea de "los apóstoles y los ancianos" reunida en Jerusalén. (Hch 15:13, 22, 23.)

Canonicidad.

La carta de Santiago está incluida en el Manuscrito Vaticano núm. 1209 y en los manuscritos Sinaítico y Alejandrino de los siglos IV y V E.C. También aparece en la Versión Peshitta siriaca y al menos en diez catálogos antiguos anteriores al Concilio de Cartago del año 397 E.C. Escritores religiosos primitivos, como Orígenes, Cirilo de Jerusalén, Jerónimo y otros, citaron de esa carta, reconociéndola como parte auténtica de las Sagradas Escrituras.

Cuándo

y dónde se escribió. La carta no dice nada que dé a entender que Jerusalén ya hubiera caído ante los romanos (en 70 E.C.). Según el historiador judío Josefo, un sumo sacerdote llamado Anán, que era saduceo, fue el responsable de llevar a Santiago y a otros ante el Sanedrín y hacer que se les lapidara. Josefo dice que ese hecho ocurrió después de la muerte del procurador romano Festo, pero antes de que llegara su sucesor, Albino. (Antigüedades Judías, libro XX, cap. IX, sec. 1.) Si eso es cierto y si las fuentes que dicen que Festo murió alrededor del año 62 E.C. son correctas, entonces Santiago tuvo que escribir su carta algún tiempo antes de esa fecha.

Como Santiago residía en Jerusalén, probablemente la escribió desde allí. (Gál 1:18, 19.)

A

quiénes se escribió. Santiago escribió a "las doce tribus que están esparcidas por todas partes", o "las [que están] en la dispersión". (Snt 1:1, nota.) Se dirigió a sus "hermanos" espirituales, es decir, los que tenían "la fe de nuestro Señor Jesucristo", y principalmente los que vivían fuera de Palestina (1:2; 2:1, 7; 5:7). Aunque Santiago basa gran parte de su argumento en las Escrituras Hebreas, esto no prueba que su carta fuese solo para cristianos judíos, del mismo modo que el que hoy en día alguien esté familiarizado con las Escrituras Hebreas no prueba que sea de ascendencia judía. El que llame a Abrahán "nuestro padre" (2:21) está en armonía con las palabras de Pablo en Gálatas 3:28, 29, donde muestra que lo que determina que uno sea de la verdadera descendencia de Abrahán no es el ser judío o griego. Por lo tanto, las "doce tribus" a las que se dirige la carta tienen que ser el "Israel de Dios", el Israel espiritual. (Gál 6:15, 16.)

Propósito.

Parece que Santiago tenía un propósito doble al escribir: 1) exhortar a sus compañeros de creencia a desplegar fe y aguante durante sus pruebas y 2) advertirles de los pecados que resultan en la desaprobación divina.

Algunos habían caído en el lazo de mirar con favoritismo a los más prominentes y ricos. (Snt 2:1-9.) No discernían lo que eran realmente a los ojos de Dios, y eran oidores de la palabra pero no hacedores (1:22-27). Habían empezado a usar la lengua de manera incorrecta, y sus deseos vehementes de placer sensual provocaban peleas entre ellos (3:2-12; 4:1-3). Su deseo de poseer cosas materiales había llevado a algunos a ser amigos del mundo y, por lo tanto, a no mantenerse como vírgenes castas, sino a convertirse en "adúlteras" espirituales que estaban en enemistad con Dios (4:4-6).

Santiago los corrigió para que no solo fueran oidores, sino también hacedores, y les mostró mediante ejemplos bíblicos que un hombre que tiene verdadera fe la manifestará por medio de obras que estén en consonancia con su fe. Por ejemplo, un cristiano que tuviera verdadera fe no le diría a un hermano que estuviera desnudo y que careciera de alimento: 'Ve en paz, manténte caliente y bien alimentado', sin darle los artículos de primera necesidad (Snt 2:14-26). Santiago no contradecía a Pablo al decir que hay que ganar la salvación por medio de obras. Aceptaba la fe como la base para la salvación, pero dijo que no puede haber fe genuina que no produzca buenas obras. Esto está en armonía con lo que Pablo dice sobre el fruto del espíritu en Gálatas 5:22-24, con su consejo registrado en Efesios 4:22-24 y Colosenses 3:5-10 sobre el vestirse de la nueva personalidad y con la exhortación de Hebreos 13:16 en cuanto a hacer el bien y compartir cosas con otros.

Estilo

. La carta de Santiago tiene un fuerte tono profético y contiene muchas figuras y símiles, lo que le da cierta semejanza a los discursos de Jesucristo, como el del Sermón del Monte. Al igual que Jesús, Santiago recurría a cosas físicas —el mar, la vegetación, los animales, los barcos, un labrador, la tierra— para respaldar de manera vívida sus argumentos sobre la fe, el control de la lengua, la paciencia, etc. (Snt 1:6, 9-11; 3:3-12; 5:7.) Además de este rasgo, el empleo de preguntas directas y los más de 50 imperativos que aparecen en esta carta relativamente breve hacen de ella una epístola dinámica.

Relación

con escritos inspirados anteriores. Santiago citó o se refirió a las Escrituras Hebreas con relación a la creación del hombre (Snt 3:9; Gé 1:26), Abrahán y Rahab (Snt 2:21-26; Gé 15:6; 22:9-12; Jos 2; Isa 41:8), Job (Snt 5:11; Job 1:13-22; 2:7-10; 42:10-17), la Ley (Snt 2:8, 11; Éx 20:13, 14; Le 19:18; Dt 5:17, 18) y Elías (Snt 5:17, 18; 1Re 17:1; 18:1). Hay muchos ejemplos obvios de consonancia directa con las declaraciones de Jesucristo. Algunos son: la actitud tocante a la persecución (Snt 1:2; Mt 5:10-12), pedir y recibir cosas de Dios (Snt 1:5, 17; Lu 11:9-13), ser tanto oidores como hacedores (Snt 1:22; Mt 7:21-27), mantenerse separados del mundo (Snt 4:4; Jn 17:14), no juzgar a otros (Snt 4:12; Lu 6:37) y ser de palabra confiable (Snt 5:12; Mt 5:33-37).

Las palabras de Santiago 4:5 han presentado un problema porque no se sabe con certeza de qué porción de las Escrituras Hebreas citó (o simplemente hizo referencia) Santiago. Este texto dice: "¿O se figuran ustedes que la escritura dice en balde: 'Es con tendencia hacia la envidia con lo que el espíritu que se ha domiciliado en nosotros sigue anhelando'?". Existe la opinión de que, bajo inspiración divina, Santiago sacó esas palabras de la idea general implícita en textos tales como Génesis 6:5; 8:21; Proverbios 21:10 y Gálatas 5:17.

[Recuadro

en la página 936]

PUNTOS

SOBRESALIENTES DE SANTIAGO

Carta que subraya que la fe debe demostrarse mediante obras

Escrita antes de 62 E.C., más de ocho años antes de que los romanos destruyeran Jerusalén

Los

cristianos que perseveran fielmente bajo pruebas tienen razones para sentirse gozosos (1:1-18)

Dios proveerá con generosidad la sabiduría necesaria para aguantar si se sigue pidiendo con fe

Dios nunca prueba con cosas malas, sino que es el propio deseo de la persona el que puede llevarle a un proceder incorrecto

Todo lo que Jehová provee es bueno

La

adoración que Dios acepta exige obras justas como demostración de fe (1:19–2:26)

Rechacen toda maldad, pero acepten la palabra de Dios con apacibilidad; pongan en práctica la palabra y no sean meros oidores de ella

Aprendan a controlar la lengua, cuiden de los huérfanos y las viudas y manténganse sin tacha en el mundo

Favorecer al rico mientras se desatiende al pobre constituye una violación de "la ley real" del amor

La fe viva se demuestra mediante obras, como lo manifiestan los ejemplos de Abrahán y Rahab

Los

maestros tienen gran responsabilidad ante Jehová (3:1-18)

Al igual que todos los cristianos, ellos también deben aprender a controlar la lengua

Pueden hacerlo si muestran tener sabiduría de arriba

Las

tendencias mundanas afectarán su relación con Dios (4:1–5:12)

Los que luchan para conseguir sus propósitos egoístas, así como los que condenan a sus hermanos, tienen que arrepentirse

La amistad con el mundo es enemistad con Dios

Hacer planes materialistas que pasan por alto el propósito de Dios es arrogancia

El juicio divino está reservado para los ricos que oprimen y estafan a sus semejantes

Hay que guardarse de un espíritu de impaciencia, así como de suspirar ante la adversidad, mientras se espera el juicio de Jesucristo

Para

recobrarse de la enfermedad espiritual que resulta del pecado, debe pedirse ayuda a los ancianos (5:13-20)

La curación espiritual vendrá tras confesar abiertamente el pecado, así como por las oraciones de los ancianos a favor del pecador

Recuperar a un hermano que ha errado es salvarlo de la muerte espiritual

                                          gomezburgara@hotmail.com
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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la palabra de nuesro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8

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