viernes, 25 de septiembre de 2009

QUE NOS SUCEDE AL MORIR.

Portada/Página

de los editores

¿Qué

nos sucede cuando morimos?

Impresión de 2006

La distribución de esta publicación forma parte de una obra mundial de educación bíblica que se sufraga con donaciones voluntarias.

A menos que se indique lo contrario, las citas de la Biblia son de la versión en lenguaje moderno Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras (con referencias)

Créditos fotográficos:

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 2: funeral de un rabino: ©Brian Hendler 1995. All Rights Reserved;

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 6: arte egipcio: Copyright British Museum;

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 7: Sócrates: The Metropolitan Museum of Art, Catharine Lorillard Wolfe Collection, Wolfe Fund, 1931. ©The Metropolitan Museum of Art, 1995;

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 13: Partenón: Larry Lee/H. Armstrong Roberts;

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 14: Alejandro Magno: Musei Capitolini (Roma);

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 15: Orígenes: Culver Pictures; san Agustín: del libro Great Men and Famous Women;

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 16: Avicena y Averroës: Culver Pictures;

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 17: infierno: Picture Book of Devils, Demons and Witchcraft/Ernst y Johanna Lehner/Dover;

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 20: cocodrilo: por cortesía de Australian International Public Relations; oso polar: cortesía de Zoological Society of San Diego

¿Hay

vida después de la muerte?

"Existe esperanza hasta para un árbol. Si es cortado, todavía brota de nuevo [...]. Si un hombre físicamente capacitado muere, ¿puede volver a vivir?"—Moisés, profeta de la antigüedad.

EN UNA funeraria de la ciudad de Nueva York, amigos y parientes desfilan silenciosos ante el ataúd abierto para contemplar el cadáver del joven de 17 años. Sus compañeros de escuela casi no lo reconocen. La quimioterapia le provocó la caída del pelo y el cáncer le hizo perder peso. ¿Es posible que ese sea su amigo? Hace apenas unos meses, rebosaba de ideas, de preguntas, de energía, de vida. La acongojada madre del joven trata de hallar esperanza y consuelo en la idea de que, de algún modo, su hijo sigue viviendo. Repite una y otra vez entre sollozos lo que le han enseñado: "Tommy es más feliz ahora. Dios quería que estuviera con él en el cielo".

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A 11.000 kilómetros de distancia, en Jamnagar (India), los tres hijos de un empresario de 58 años ayudan a colocar el cadáver de su padre en una pira funeraria. Bajo el brillante sol de media mañana, el hijo mayor inicia la ceremonia de la incineración. Prende fuego a la leña con una antorcha y derrama una mezcla aromática de especias e incienso sobre el cuerpo sin vida de su padre. El chisporroteo de la leña queda ahogado por las voces de los brahmanes, que recitan mantras en sánscrito. Una de estas fórmulas sagradas, traducida, dice: "Que el alma que nunca muere siga esforzándose por convertirse en parte de la realidad suprema".

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Mientras observan la cremación, los tres hijos se preguntan: "¿Creo en la vida después de la muerte?". Como se han educado en diferentes lugares del mundo, sus respuestas son distintas. El menor confía en que su amado padre se reencarne y disfrute de una posición social más elevada. El de en medio cree que los muertos están, en cierto modo, dormidos, que no son conscientes de nada en absoluto. El mayor sencillamente se esfuerza por aceptar la realidad de la muerte, pues piensa que nadie sabe con certeza lo que nos sucede cuando morimos.

Una

pregunta con muchas respuestas

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La pregunta "¿hay vida después de la muerte?" ha desconcertado a la humanidad por milenios. "Ante pregunta tan directa hasta los mismos teólogos quedan perplejos", dice Hans Küng, erudito católico. A través de los tiempos, gente de todas las sociedades se ha planteado la cuestión, y ha habido numerosas respuestas.

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Muchos cristianos nominales creen en el cielo y el infierno, mientras que los hindúes tienen fe en la reencarnación. En cuanto a la idea musulmana, Amir Muawiyah, ayudante en un centro religioso islámico, dice: "Creemos que habrá un día de juicio después de la muerte, en el que nos presentaremos ante Dios, Alá, como si acudiéramos ante un tribunal". Según la fe islámica, Alá evaluará entonces el comportamiento de cada persona y la enviará al paraíso o al infierno.

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En Sri Lanka, tanto budistas como católicos dejan las puertas y ventanas abiertas de par en par cuando hay una defunción en la familia. Encienden una lámpara de aceite y colocan el ataúd con los pies del fallecido en dirección a la puerta principal. Piensan que con estas medidas se facilita la salida de la casa al espíritu, o alma, del difunto.

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Los aborígenes australianos, según Ronald M. Berndt, de la Universidad de Australia Occidental, creen que "el espíritu de los seres humanos es indestructible". Ciertas tribus africanas piensan que después de la muerte, la gente común se convierte en fantasmas, mientras que las personas prominentes llegan a ser espíritus ancestrales, los cuales, como líderes invisibles de la comunidad, merecen que se les honre y se les suplique.

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En algunos países, las creencias respecto a las supuestas almas de los muertos son una mezcolanza de tradiciones locales y cristianismo nominal. Por ejemplo, muchos católicos y protestantes del África occidental siguen la costumbre de cubrir los espejos cuando muere alguien, para que nadie mire en ellos y vea el espíritu del difunto. Más adelante, cuarenta días después del fallecimiento del ser querido, los familiares y amigos celebran la ascensión de su alma al cielo.

Un

punto en común

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Las respuestas a la pregunta de qué sucede cuando morimos son tan diversas como las costumbres y creencias de la gente. No obstante, casi todas las religiones coinciden en un punto fundamental: Hay algo dentro del hombre —llámese alma o espíritu— que es inmortal y sigue viviendo tras la muerte.

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La doctrina de la inmortalidad del alma es prácticamente universal en los miles de religiones y sectas de la cristiandad. Es asimismo un dogma oficial del judaísmo. En el hinduismo constituye el fundamento de la enseñanza de la reencarnación. Los musulmanes creen que el alma llega a existir a la vez que el cuerpo, pero sobrevive a la muerte de este. Otras religiones, como el animismo africano, el sintoísmo e incluso el budismo, enseñan variaciones sobre esa misma creencia.

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Algunos opinan, por el contrario, que la vida consciente finaliza al morir. La idea de que la vida emocional e intelectual subsiste en un alma impersonal y etérea separada del cuerpo les parece irrazonable. Miguel de Unamuno, escritor y erudito español del siglo XX, escribió: "Creer en la inmortalidad del alma es querer que el alma sea inmortal, pero quererlo con tanta fuerza que esta querencia, atropellando a la razón, pasa sobre ella". Entre los que negaron la inmortalidad personal se encuentran los célebres filósofos de la antigüedad Aristóteles y Epicuro, el médico Hipócrates, el filósofo escocés David Hume, el docto hispanoárabe Averroes y el primer jefe de gobierno de la India independiente, Jawaharlal Nehru.

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La pregunta, pues, es la siguiente: ¿Tenemos o no un alma inmortal? En caso de que el alma no sea inmortal, ¿cómo es posible que tal enseñanza falsa sea parte integrante de la mayoría de las religiones actuales? ¿De dónde surgió la idea? Por otro lado, si el alma deja de existir en la muerte, ¿qué esperanza hay para los muertos?

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¿Podemos encontrar respuestas fidedignas y satisfactorias a estas preguntas? Sí. En las siguientes páginas se contestarán estas preguntas y otras más. En primer lugar, veamos cómo nació la doctrina de la inmortalidad del alma.

[Preguntas

del estudio]

1-3. ¿Cómo tratan de consolarse muchas personas cuando pierden a un ser querido?

4. ¿Qué pregunta ha inquietado al hombre a través de los tiempos?

5-8. ¿Qué enseñan diversas religiones respecto a la vida después de la muerte?

9, 10. ¿En qué doctrina fundamental coinciden casi todas las religiones?

11. ¿Cómo consideran algunos eruditos la idea de la inmortalidad del alma?

12, 13. ¿Qué preguntas importantes surgen con relación a la enseñanza de la inmortalidad del alma?

La

inmortalidad del alma: el origen de la doctrina

"Ningún tema relacionado con la vida psíquica ha absorbido tanto la mente del hombre como el de su estado tras la muerte." (Encyclopædia of Religion and Ethics.)

UN ERUDITO y maestro de 70 años de edad es acusado de impiedad y de intentar corromper las mentes jóvenes con su enseñanza. Aunque hace una defensa genial ante el jurado, este lo declara culpable y lo sentencia a muerte, pues está predispuesto en contra de él. Apenas unas horas antes de su ejecución, el anciano maestro presenta a los alumnos congregados a su alrededor una serie de argumentos para corroborar que el alma es inmortal y que no hay que temer a la muerte.

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El condenado es nada menos que Sócrates, renombrado filósofo griego del siglo V a.E.C. Platón, uno de sus discípulos, registra estos incidentes en sus escritos Apología y Fedón. Se considera que Sócrates y Platón fueron de los primeros en proponer la idea de la inmortalidad del alma. Pero ellos no la inventaron.

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Como veremos, las raíces de la doctrina de la inmortalidad humana se remontan a tiempos más antiguos. Sócrates y Platón, sin embargo, pulieron el concepto y lo transformaron en enseñanza filosófica, haciéndolo así más atractivo para las clases cultas de su día y del futuro.

De

Pitágoras a las pirámides

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Los griegos anteriores a Sócrates y Platón también creían que el alma sobrevive a la muerte. Por ejemplo, Pitágoras, el famoso matemático del siglo VI a.E.C., sostenía que el alma es inmortal y que transmigra. Antes de él, Tales de Mileto, el más antiguo filósofo griego conocido, alegó que poseían alma inmortal no solo los hombres, los animales y las plantas, sino también objetos tales como los imanes, ya que estos pueden mover el hierro. Los antiguos griegos afirmaban que las almas de los muertos cruzaban en barca el río Estigia para entrar en una inmensa región subterránea conocida como el reino de los muertos. Allí las almas eran sometidas a juicio y, o bien se las sentenciaba a sufrir tormento en una prisión de murallas altas, o bien se las destinaba a la felicidad absoluta del Elíseo.

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En el siglo VII a.E.C., en Irán (o Persia), hacia el oriente de Grecia, vivió un profeta llamado Zoroastro, fundador de una forma de adoración que llegó a conocerse como zoroastrismo. Esta era la religión del Imperio persa, el cual dominaba el mundo antes de que Grecia se convirtiera en una potencia de primer orden. Las escrituras zoroástricas dicen: "En inmortalidad el alma del justo gozará para siempre de felicidad, pero en tormento el alma del mentiroso sin duda estará. Y estas leyes ha decretado Ahura-Mazda [que significa "un dios sabio"] en virtud de su autoridad soberana".

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La enseñanza de la inmortalidad del alma también formaba parte de la religión iraní prezoroástrica. Las tribus antiguas de Irán, por ejemplo, ofrendaban a los muertos alimento y ropa para el beneficio de sus almas en el reino subterráneo.

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La creencia en la vida después de la muerte era fundamental en la religión egipcia. Los egipcios pensaban que Osiris, el soberano del mundo de ultratumba, sometía a juicio las almas de los fallecidos. Un papiro que, según se afirma, data del siglo XIV a.E.C. muestra a Anubis, dios de los muertos, guiando el alma del escriba Hunefer hasta Osiris. En uno de los dos platillos de una balanza se encuentra el corazón del escriba, que representa su conciencia, y en el otro, la pluma que lleva en la cabeza la diosa de la verdad y la justicia. Otro dios, llamado Thot, anota el resultado: como el corazón de Hunefer no está cargado de culpa, pesa menos que la pluma, así que Hunefer obtiene acceso al reino de Osiris y recibe inmortalidad. El papiro muestra asimismo a un monstruo de figura femenina junto a la balanza, preparado para devorar a los difuntos cuyo corazón no pasa la prueba. Los egipcios también momificaban a los muertos y conservaban los cuerpos de los faraones en pirámides impresionantes, pues creían que la supervivencia del alma dependía de la preservación del cuerpo.

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De modo que varias civilizaciones de la antigüedad tenían una doctrina en común: la inmortalidad del alma. ¿La recibieron de una misma fuente?

El

punto de origen

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El libro The Religion of Babylonia and Assyria (La religión de Babilonia y Asiria) dice: "En el mundo antiguo [...], Egipto, Persia y Grecia sintieron la influencia de la religión de Babilonia". A continuación explica: "En vista de que el contacto entre Egipto y Babilonia fue temprano, como lo revelan las tablillas de Tell el-Amarna, hubo muchísimas oportunidades de que los puntos de vista y costumbres babilónicos incidieran en los cultos egipcios. En Persia, el culto de Mitra revela la influencia inequívoca de los conceptos babilónicos [...]. La gran mezcla de elementos semíticos tanto en la mitología griega primitiva como en los cultos griegos está reconocida hoy tan ampliamente por los entendidos que no hay nada que agregar. Para ser más específicos, estos elementos semíticos son principalmente babilónicos".

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Pero, ¿no difieren considerablemente la noción babilónica de lo que sucede tras la muerte y el concepto egipcio, persa y griego? Tomemos como ejemplo la Epopeya de Gilgamés. El anciano héroe de este poema babilónico, Gilgamés, angustiado por la realidad de la muerte, parte en busca de la inmortalidad, pero no la halla. Una mesonera que conoce en el viaje incluso le anima a aprovechar al máximo su vida, pues no va a encontrar la eternidad que persigue. La moraleja de la epopeya es que la muerte es inevitable y que la esperanza de la inmortalidad es una ilusión. ¿No indicaría esto que los babilonios no creían en el más allá?

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El profesor Morris Jastrow, hijo, de la Universidad de Pensilvania (E.U.A.), escribió: "Ni el pueblo ni los principales pensadores religiosos [de Babilonia] se plantearon jamás la posibilidad de que se aniquilara totalmente lo que había llegado a existir. La muerte [a su modo de ver] era un pasaje a otra clase de vida, y la negación de la inmortalidad únicamente recalcaba la imposibilidad de eludir la muerte y el consiguiente cambio de existencia". En efecto, los babilonios también creían que después de la muerte continuaba alguna clase de vida. Una manifestación de esta creencia era su costumbre de enterrar objetos junto a los muertos para que los utilizaran en el más allá.

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Está claro que la enseñanza de la inmortalidad del alma se remonta a la antigua Babilonia. Según la Biblia, libro que se caracteriza por su exactitud histórica, la ciudad de Babel, o Babilonia, fue fundada por Nemrod, un bisnieto de Noé. Después del diluvio universal del tiempo de Noé, solo existía un idioma y una religión. Al fundar la ciudad y edificar una torre en ella, Nemrod dio inicio a otra religión. El relato bíblico muestra que tras la confusión de lenguas que tuvo lugar en Babel, los frustrados constructores de la torre se dispersaron para comenzar una vida nueva, y se llevaron consigo su religión (Génesis 10:6-10; 11:4-9). Así se esparcieron por toda la faz de la Tierra las enseñanzas religiosas babilónicas.

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Según la tradición, Nemrod sufrió una muerte violenta. Era de esperarse que después de su muerte los babilonios lo tuviesen en gran estima por haber sido el fundador, edificador y primer rey de su ciudad. Como al dios Marduk (Merodac) se le consideraba el fundador de Babilonia, algunos eruditos piensan que se trata de una deificación de Nemrod. Si así es, la idea de que el hombre tiene un alma que pervive después de la muerte, debe haber sido común al menos para las fechas en las que murió Nemrod. En cualquier caso, las páginas de la historia revelan que, después del Diluvio, la enseñanza de la inmortalidad del alma nació en Babel, o Babilonia.

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Pero, ¿cómo llegó a ser una doctrina fundamental de la mayoría de las religiones actuales? En la siguiente sección se analiza su penetración en las religiones orientales.

[Notas]

Las abreviaturas a.E.C. y E.C. significan, respectivamente, "antes de la era común" y "era común", períodos a menudo designados a.C. ("antes de Cristo") y d.C. ("después de Cristo").

En Tell el-Amarna se hallan las ruinas de la ciudad egipcia de Akhetatón, construida probablemente en el siglo XIV a.E.C.

Véase La Biblia... ¿la Palabra de Dios, o palabra del hombre?, páginas 37-54, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

[Preguntas

del estudio]

1-3. ¿Cómo propusieron Sócrates y Platón la idea de la inmortalidad del alma?

4. ¿Qué pensaban los griegos anteriores a Sócrates sobre el más allá?

5, 6. ¿Cuál era el concepto persa del alma?

7, 8. ¿Qué creían los antiguos egipcios sobre la supervivencia del alma tras la muerte del cuerpo?

9. ¿Qué religión influyó en la antigüedad en Egipto, Persia y Grecia?

10, 11. ¿Qué noción tenían los babilonios respecto a la vida después de la muerte?

12-14. a) ¿Dónde nació, después del Diluvio, la enseñanza de la inmortalidad del alma? b) ¿Cómo se esparció por toda la Tierra?

[Ilustraciones

de la página 6]

Concepto egipcio de las almas en el mundo de ultratumba

[Ilustración

de la página 7]

Sócrates sostuvo que el alma es inmortal

La

idea penetra en las religiones orientales

"Siempre pensé que la inmortalidad del alma era una verdad universalmente aceptada, así que me sorprendí mucho al enterarme de que algunos grandes cerebros de Oriente y de Occidente han combatido con fervor la creencia. Ahora me pregunto cómo se introdujo en la conciencia hindú la noción de la inmortalidad."—Estudiante universitario de crianza hindú.

¿CÓMO se introdujo en el hinduismo y en otras religiones orientales la idea de que el hombre tiene un alma inmortal? La pregunta reviste interés aun para los occidentales que no conozcan muy bien estas religiones, pues la creencia afecta a la visión que todos tenemos del futuro. Como la enseñanza de la inmortalidad humana es un denominador común de la mayoría de las religiones actuales, saber cómo evolucionó el concepto puede fomentar una mejor comprensión y comunicación.

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Ninian Smart, profesor de estudios religiosos de la Universidad de Lancaster (Gran Bretaña), señala: "El centro de influencia religiosa más importante de Asia fue la India. No solamente porque la India en sí diera origen a diversas fes —hinduismo, budismo, jainismo, sijismo, etc.—, sino porque una de estas, el budismo, llegó a ejercer una enorme influencia en la cultura de prácticamente toda Asia oriental". Muchas culturas que recibieron tal influjo "todavía consideran a la India su patria espiritual", dice el erudito hindú Nikhilananda. ¿Cómo se infiltró, entonces, en la India y en otras partes de Asia la enseñanza de la inmortalidad?

La

enseñanza hindú de la reencarnación

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En el siglo VI a.E.C., mientras Pitágoras y sus discípulos abogaban en Grecia por la teoría de la transmigración de las almas, los sabios hindúes de las riberas del Indo y el Ganges, en la India, desarrollaban el mismo concepto. La aparición simultánea de esta creencia "en el mundo griego y en la India difícilmente pudo haber sido fortuita", dice el historiador Arnold Toynbee. "Una posible fuente común [de influencia] —indica Toynbee— es la sociedad nómada euroasiática, la cual en los siglos VIII y VII a.C. había descendido a la India, Asia sudoccidental, las estepas de la costa norte del mar Negro y la península de los Balcanes y la de Anatolia." Las tribus euroasiáticas que emigraron a la India aparentemente llevaron consigo la idea de la transmigración.

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El hinduismo se había originado en la India mucho antes, con la llegada de los arios en torno al año 1500 a.E.C. Desde su mismo inicio, esta religión sostenía que el alma era distinta del cuerpo y que sobrevivía a la muerte. Los hindúes, por consiguiente, practicaban el culto a los antepasados y dejaban comida para que las almas de sus difuntos la consumieran. Siglos después, cuando la idea de la transmigración de las almas llegó a la India, debió atraer a los sabios hindúes que trataban de explicar el problema universal del mal y del sufrimiento humano. Combinando esta creencia con lo que se llama la ley del karma, la ley de causa y efecto, los sabios hindúes concibieron la doctrina de la reencarnación, según la cual los méritos y deméritos de una vida eran recompensados o castigados en la siguiente.

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Pero hubo otra idea que influyó en la enseñanza hindú del alma. "Parece que en el momento de la elaboración de la teoría de la transmigración y el karma, o incluso antes —dice la Encyclopædia of Religion and Ethics—, otro concepto [...] estaba tomando forma en un círculo intelectual reducido del norte de la India: el concepto filosófico del brahmán-atman [el brahmán absoluto y eterno, la realidad suprema]." Esta idea se fusionó con la teoría de la reencarnación para definir la meta final de los hindúes: la liberación del ciclo de transmigración a fin de unirse a la realidad suprema. Los hindúes creen que dicho objetivo se alcanza esforzándose por tener una conducta socialmente aceptable y un conocimiento especial del pensamiento hindú.

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Así pues, los sabios hindúes elaboraron la doctrina de la reencarnación mezclando la idea de la transmigración de las almas con la ley del karma y el concepto del brahmán. El poeta Octavio Paz, premio Nobel y anterior embajador de México en la India, escribe: "Al extenderse el hinduismo, se extendió también [...] una idea que es el eje del brahmanismo, el budismo y otras religiones de los pueblos asiáticos: la metempsicosis, la transmigración de las almas a través de sucesivas existencias".

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La doctrina de la reencarnación es el pilar del hinduismo actual. El filósofo hindú Nikhilananda dice: "Todo buen hindú está convencido de que la inmortalidad no es prerrogativa de una minoría escogida, sino que es un derecho natural de todos".

El

ciclo de renacimientos del budismo

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El budismo se originó en la India alrededor del año 500 a.E.C. Según la tradición budista, su fundador fue un príncipe indio de nombre Siddhartha Gautama, que llegó a ser conocido como Buda después de recibir la iluminación. Puesto que surgió del hinduismo, sus doctrinas se asemejan a las de esta religión en ciertos aspectos. El budismo enseña que la existencia es un ciclo continuo de renacimiento y muerte, y que, tal como afirma el hinduismo, la situación del individuo en la vida presente está determinada por sus hechos en la vida anterior.

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Pero el budismo no explica la existencia en términos de un alma personal que subsiste después de la muerte. "[Buda] solo vio en la psique humana una serie efímera de estados psicológicos discontinuos que se mantienen unidos únicamente por el deseo", observó Arnold Toynbee. No obstante, Buda creía que algo, un estado o una fuerza, pasaba de una vida a otra. El doctor Walpola Rahula, erudito budista, explica:

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"Un ser no es más que una combinación de fuerzas o energías físicas y mentales. Lo que llamamos muerte es el cese total del funcionamiento del cuerpo físico. ¿Se detienen por completo todas estas fuerzas o energías al dejar de funcionar el cuerpo? El budismo responde: 'No'. La voluntad, la volición, el deseo, el ansia de existir, de perdurar, de volver a ser una y otra vez, es una fuerza tremenda que mueve vidas enteras, existencias enteras, que mueve incluso el mundo entero. Esta es la mayor fuerza, la mayor energía del mundo. Según el budismo, esta fuerza no se detiene cuando el cuerpo deja de funcionar, es decir, cuando muere, sino que sigue manifestándose en otra forma, lo cual ocasiona una reexistencia, llamada renacimiento."

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La noción budista del más allá es la siguiente: La existencia es eterna, a menos que el individuo alcance la meta final del nirvana, la liberación del ciclo de renacimientos. El nirvana no es un estado de dicha eterna ni de integración en la realidad suprema. Es simplemente un estado de no existencia, el "lugar sin muerte" más allá de la existencia individual. El libro Las religiones del mundo lo define como "una condición que elimina cualquier renacimiento futuro, la extinción de todo deseo, la liberación final del sufrimiento". A los budistas no se les insta a buscar la inmortalidad, sino a trascenderla alcanzando el nirvana.

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Al difundirse por diferentes lugares de Asia, el budismo modificó sus enseñanzas para adaptarse a las creencias locales. Por ejemplo, el budismo mahayana, la forma prevaleciente en China y Japón, tiene el concepto de los bodhisatvas celestes, o Budas futuros. Los bodhisatvas aplazan su entrada en el nirvana durante un número indefinido de vidas a fin de servir a los demás y ayudarles a llegar a dicho estado. De modo que se puede optar por continuar en el ciclo de renacimientos aun después de llegar al umbral del nirvana.

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Otro ajuste que tuvo una gran influencia en China y Japón fue la doctrina de la Tierra Pura del Oeste, creada por el Buda Amithaba, o Amida. Los que invocan con fe el nombre de este Buda renacen en la Tierra Pura, o paraíso, donde las condiciones son más propicias para alcanzar la iluminación final. ¿Qué consecuencias tuvo esta enseñanza? El profesor Smart, mencionado antes, explica: "No es extraño que las maravillas del paraíso, descritas vívidamente en algunas obras mahayanas, acabaran por sustituir al nirvana en la imaginación popular y se convirtieran en la meta suprema".

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El budismo tibetano incorpora otros elementos locales. Por ejemplo, el libro tibetano de los muertos describe la suerte de un individuo en el estado intermedio antes de renacer. Explica que los muertos son expuestos a la luz intensa de la realidad suprema, y los que no la soportan no ganan la liberación, sino que renacen. Está claro que el budismo en sus diversas formas transmite la idea de la inmortalidad.

El

culto a los antepasados del sintoísmo japonés

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En Japón ya había religión antes de la llegada del budismo, en el siglo VI a.E.C. Era una religión sin nombre que consistía en creencias relacionadas con la moral y las costumbres populares. Sin embargo, con la introducción del budismo se planteó la necesidad de distinguir la religión japonesa de la extranjera. Así surgió la designación shinto ("el camino de los dioses"), de la que se deriva el término sintoísmo.

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¿Qué enseñaba el sintoísmo primitivo respecto al más allá? Con el inicio del cultivo del arroz en terrenos pantanosos, "fue necesario tener comunidades bien organizadas y estables —explica la Kodansha Encyclopedia of Japan—, y se desarrollaron ritos agrícolas que después desempeñaron un papel importante en el sintoísmo". El temor a las almas de los difuntos llevó a aquel pueblo antiguo a concebir ritos para apaciguarlas, que acabaron convirtiéndose en culto a los espíritus ancestrales.

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Según la creencia sintoísta, el alma que "parte" retiene su personalidad, pero está manchada a causa de la muerte. Cuando los dolientes realizan ritos conmemorativos, el alma se purifica hasta el punto de librarse de toda maldad, y adquiere un carácter apacible y benévolo. Finalmente, el espíritu ancestral se eleva a la posición de deidad ancestral, o guardián. Al coexistir con el budismo, el sintoísmo incorporó ciertas enseñanzas de aquel, como la doctrina del paraíso. Así pues, la creencia en la inmortalidad es fundamental en el sintoísmo.

La

inmortalidad en el taoísmo, el culto a los antepasados en el confucianismo

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El taoísmo fue fundado por Lao-tse, que se supone vivió en China en el siglo VI a.E.C. El objetivo de la vida, dice el taoísmo, es armonizar la actividad humana con el Tao, el camino de la naturaleza. El pensamiento taoísta respecto a la inmortalidad puede resumirse del siguiente modo: El Tao es el principio regidor del universo. No tiene ni principio ni fin. El individuo que vive de acuerdo con el Tao participa en él y se vuelve eterno.

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En su afán de alcanzar la unidad con la naturaleza, a los taoístas llegó a interesarles mucho la perpetuidad y el poder de recuperación de esta. Especularon que viviendo en armonía con el Tao, o el camino de la naturaleza, tal vez se podía de algún modo descubrir los secretos de esta y hacerse inmune al daño físico, la enfermedad e incluso la muerte.

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Los taoístas se pusieron a probar varias técnicas, como la meditación, los ejercicios respiratorios y la dietética, que supuestamente retardaban el deterioro corporal y la muerte. Enseguida empezaron a circular leyendas sobre inmortales que volaban montados en las nubes, aparecían y desaparecían a voluntad y vivían una infinidad de años en montañas sagradas o islas remotas, sustentados por el rocío o por frutas mágicas. Según una crónica china, en el año 219 a.E.C., un emperador de la dinastía Tsin llamado Shih Huang Ti envió una flota con 3.000 niños y niñas en busca de la legendaria isla de P'eng-lai, la morada de los inmortales, donde se hallaba la planta de la inmortalidad. Está de más decir que no regresaron con el elixir.

21

La búsqueda de la vida eterna llevó a los taoístas a experimentar con píldoras de la inmortalidad preparadas mediante la alquimia. Según el parecer taoísta, la vida es el resultado de la combinación de las fuerzas opuestas yin y yang (femenina y masculina). Así, al fundir el plomo (oscuro, o yin) y el mercurio (brillante, o yang), los alquimistas imitaban el proceso de la naturaleza, y pensaban que el producto sería una píldora de la inmortalidad.

22

En el siglo VII E.C., el budismo se infiltró en la vida religiosa china. El resultado fue una amalgama de elementos del budismo, espiritismo y culto a los antepasados. "Tanto el budismo como el taoísmo —dice el profesor Smart— dieron forma y sustancia a creencias sobre la vida después de la muerte que no estaban muy perfiladas en la antigua adoración china a los antepasados."

23

Confucio, otro sabio chino prominente del siglo VI a.E.C., cuya filosofía constituyó la base del confucianismo, no hizo muchos comentarios sobre el más allá. Subrayó, más bien, la importancia de la bondad y de la conducta socialmente aceptable. Pero favorecía el culto a los antepasados y recalcó mucho la observancia de los ritos y ceremonias relacionados con los espíritus de los difuntos.

Otras

religiones orientales

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El jainismo surgió en la India en el siglo VI a.E.C. Su fundador, Mahavira, enseñó que todo ser vivo tiene un alma eterna y que solo se puede liberar a esta del cautiverio al karma mediante abnegación y autodisciplina extremadas, así como la aplicación rígida de la no violencia para con todas las criaturas. Los jainas mantienen estas creencias hasta el día de hoy.

25

La India también es el lugar de origen del sijismo, religión practicada por 19.000.000 de personas. Este nació en el siglo XVI, cuando el gurú Nanak decidió formar una religión fusionando lo mejor del hinduismo y del islam. El sijismo adoptó las doctrinas hindúes de la inmortalidad del alma, la reencarnación y el karma.

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Está claro que la creencia en la prolongación de la vida tras la muerte del cuerpo es parte integrante de casi todas las religiones orientales. Pero, ¿qué puede decirse de la cristiandad, el judaísmo y el islam?

[Preguntas

del estudio]

1. ¿Por qué nos interesa conocer cómo evolucionó la doctrina de la inmortalidad del alma y cómo se difundió por varias religiones?

2. ¿Por qué ha sido la India una fuente destacada de influencia religiosa en Asia?

3. Según un historiador, ¿quiénes llevaron posiblemente la idea de la transmigración de las almas a la India?

4. ¿Por qué atrajo a los sabios hindúes el concepto de la transmigración de las almas?

5. Según el hinduismo, ¿cuál es la meta final del alma?

6, 7. ¿Qué cree el hinduismo actual sobre el más allá?

8-10. a) ¿Cómo define el budismo la existencia? b) ¿Cómo explica un erudito budista el renacimiento?

11. ¿Qué noción del más allá tienen los budistas?

12-14. ¿Cómo transmiten la idea de la inmortalidad varias formas del budismo?

15-17. a) ¿Cómo apareció el culto a los espíritus ancestrales en el sintoísmo? b) ¿Por qué es fundamental en el sintoísmo la creencia en la inmortalidad del alma?

18. ¿Qué piensan los taoístas respecto a la inmortalidad?

19-21. ¿A qué llevaron las especulaciones taoístas?

22. ¿Cuál fue el resultado de la influencia budista en la vida religiosa china?

23. ¿Cuál era la postura de Confucio respecto al culto a los antepasados?

24. ¿Qué enseña el jainismo respecto al alma?

25, 26. ¿Qué creencias hindúes forman parte también del sijismo?

[Mapa

de la página 10]

(Para ver el texto en su formato original, consulte la publicación)

ASIA CENTRAL

CACHEMIRA

TÍBET

INDIA

Benarés

Buddh Gaya

MYANMAR

SRI LANKA

CHINA

TAILANDIA

CAMBOYA

JAVA

COREA

JAPÓN

SIGLO III A.E.C.

SIGLO I A.E.C.

SIGLO I E.C.

SIGLO IV E.C.

SIGLO VI E.C.

SIGLO VII E.C.

El budismo ejerció su influencia en toda Asia oriental

[Ilustración

de la página 9]

La reencarnación es el pilar del hinduismo

[Ilustración

de la página 11]

El taoísta intenta hacerse eterno viviendo en armonía con la naturaleza

[Ilustración

de la página 12]

Confucio favorecía el culto a los antepasados

La

idea penetra en el judaísmo, la cristiandad y el islam

"La religión es, entre otras cosas, un medio para que la gente se resigne al hecho de que algún día ha de morir, ya sea prometiéndole que tendrá una vida mejor después de la muerte, que renacerá, o ambas cosas."—Gerhard Herm, escritor alemán.

CASI todas las religiones que hacen promesas sobre una vida en el más allá se basan en la creencia de que el hombre tiene un alma inmortal que al morir viaja a otro mundo o transmigra a otra criatura. Como se indicó en la sección precedente, la idea de la inmortalidad humana ha sido parte integrante de las religiones orientales desde sus comienzos. Pero, ¿qué puede decirse del judaísmo, la cristiandad y el islam? ¿Cómo se convirtió la inmortalidad del alma en una enseñanza fundamental de estas religiones?

El

judaísmo absorbe conceptos griegos

2

El origen del judaísmo se remonta unos cuatro mil años hasta Abrahán. Los escritos sagrados hebreos empezaron a redactarse en el siglo XVI a.E.C., y se completaron para la época en la que Sócrates y Platón daban forma a la teoría de la inmortalidad del alma. ¿Enseñaban esta doctrina las Escrituras Hebreas?

3

La Encyclopaedia Judaica responde: "Fue en el período posbíblico cuando arraigó una creencia clara y firme en la inmortalidad del alma [...] y se convirtió en un pilar de las fes judía y cristiana". También afirma: "En tiempos bíblicos se veía a la persona como un todo. Así pues, no había una distinción marcada entre el alma y el cuerpo". Los primeros judíos creían en la resurrección de los muertos, lo cual "ha de diferenciarse de la creencia en [...] la inmortalidad del alma", señala dicha enciclopedia.

4

Entonces, ¿cómo se convirtió la doctrina en "un pilar" del judaísmo? La historia nos da la contestación. En el año 332 a.E.C., Alejandro Magno conquistó gran parte del Oriente Medio en una campaña relámpago. A su llegada a Jerusalén, los judíos lo recibieron con los brazos abiertos. Según el historiador judío del siglo I Flavio Josefo, incluso le mostraron la profecía del libro de Daniel, escrito más de doscientos años antes, que describía claramente las conquistas de Alejandro en el papel de "rey de Grecia" (Daniel 8:5-8, 21). Sus sucesores siguieron adelante con su plan de helenización, inculcando en todo el imperio el idioma, la cultura y la filosofía de Grecia. Por consiguiente, era inevitable que se produjera una fusión de las dos culturas, la griega y la judía.

5

A principios del siglo III a.E.C. se empezó la primera traducción de las Escrituras Hebreas al griego, llamada la Septuaginta. Gracias a esta, muchos gentiles llegaron a respetar la religión judía y a conocerla bien. Algunos hasta se convirtieron. Los judíos, por su parte, se iban familiarizando con el pensamiento griego, y algunos se hicieron filósofos, lo cual era enteramente nuevo para ellos. Uno de tales filósofos judíos fue Filón de Alejandría, del siglo I E.C.

6

Filón, que reverenciaba a Platón, intentó explicar el judaísmo desde el punto de vista de la filosofía griega. "Filón, al crear una síntesis única de filosofía platónica y tradición bíblica —dice el libro Historia del Cielo, dejó el terreno abonado para los pensadores cristianos [y judíos] posteriores." ¿Y qué pensaba Filón del alma? El libro prosigue: "Para él, la muerte devuelve al alma a su estado originario, en el que se encontraba antes del nacimiento. Dado que el alma pertenece al mundo espiritual, la vida encarnada en un cuerpo no es sino un episodio breve y, a menudo, desafortunado". Otros pensadores judíos que creían en la inmortalidad del alma fueron el conocido físico del siglo X Isaac Israeli y el filósofo alemán del siglo XVIII Moses Mendelssohn.

7

Otro libro que ha influido mucho en el pensamiento y la vida judíos es el Talmud, que constituye un resumen escrito, con comentarios y explicaciones posteriores, de la llamada ley oral, recopilada por rabinos desde el siglo II E.C. hasta entrada la Edad Media. "Los rabinos del Talmud —dice la Encyclopaedia Judaica— creían que la existencia del alma se prolongaba más allá de la muerte." El Talmud habla incluso de que los muertos se ponen en comunicación con los vivos. La Encyclopædia of Religion and Ethics indica: "La creencia [de los rabinos] en la preexistencia de las almas probablemente se debía a la influencia del platonismo".

8

La Cábala, conjunto de escritos místicos del judaísmo posterior, llega al extremo de enseñar la reencarnación. Con relación a esta doctrina, la obra judía The New Standard Jewish Encyclopedia afirma: "Parece ser que la idea se originó en la India. [...] En la Cábala surge primero en el libro Bahir, y luego, a partir del Zohar, fue aceptada habitualmente por los místicos y desempeñó un papel importante en las creencias y literatura hasídicas". En el Israel actual, la reencarnación se reconoce generalmente como una enseñanza judía.

9

De modo que la idea de la inmortalidad del alma penetró en el judaísmo por influencia de la filosofía griega, y la mayoría de sus ramas aceptan el concepto. ¿Qué puede decirse sobre la introducción de la enseñanza en la cristiandad?

La

cristiandad adopta los pensamientos platónicos

10

El cristianismo auténtico comenzó con Cristo Jesús. Miguel de Unamuno, destacado erudito español del siglo XX, escribió respecto a Jesús: "Creía acaso en la resurrección de la carne, a la manera judaica, no en la inmortalidad del alma, a la manera platónica [...]. Las pruebas de esto pueden verse en cualquier libro de exégesis honrada". Unamuno concluyó: "La inmortalidad del alma [...] es un dogma filosófico pagano".

11

¿Cuándo y cómo se infiltró este "dogma filosófico pagano" en el cristianismo? The New Encyclopædia Britannica señala: "Desde mediados del siglo II d.C., los cristianos que habían recibido cierta educación en la filosofía griega empezaron a sentir la necesidad de expresar su fe en los términos de esta, tanto para su propia satisfacción intelectual como para convertir a los paganos cultos. La filosofía que más les convino fue el platonismo".

12

Hubo dos de tales primeros filósofos que tuvieron una gran incidencia en las doctrinas de la cristiandad: Orígenes de Alejandría (c. 185-254 E.C.) y Agustín de Hipona (354-430 E.C.). La New Catholic Encyclopedia dice de ellos: "Solo con Orígenes en Oriente y san Agustín en Occidente se estableció que el alma es una sustancia espiritual y se formó un concepto filosófico de su naturaleza". ¿Sobre qué base formaron Orígenes y Agustín sus conceptos del alma?

13

Orígenes era discípulo de Clemente de Alejandría, "el primero de los Padres que adoptó de forma explícita la tradición griega del alma", según la New Catholic Encyclopedia. Las ideas platónicas sobre el alma debieron de influir mucho en Orígenes. "[Orígenes] convirtió en dogma cristiano todo el conjunto de enseñanzas relativas al alma, que tomó de Platón", indicó el teólogo Werner Jaeger en la publicación The Harvard Theological Review.

14

A Agustín se le considera en algunos sectores de la cristiandad el mayor pensador del mundo antiguo. Antes de convertirse al "cristianismo", a la edad de 33 años, Agustín se interesaba mucho en la filosofía y se había hecho neoplatónico. Tras su conversión, mantuvo sus ideas neoplatónicas. The New Encyclopædia Britannica dice de él: "Su mente fue el crisol en el que la religión del Nuevo Testamento se fusionó por completo con la tradición platónica de la filosofía griega". La New Catholic Encyclopedia admite que la "doctrina [agustiniana del alma], que prevaleció en Occidente hasta finales del siglo XII, le debía mucho [...] al neoplatonismo".

15

En el siglo XIII, las enseñanzas de Aristóteles ganaban popularidad en Europa, debido en gran parte a la difusión en latín de las obras de doctos árabes que habían comentado extensamente los escritos de aquel filósofo. El pensamiento aristotélico impactó al erudito católico Tomás de Aquino, y las obras de este lograron que las ideas de Aristóteles tuvieran mayor repercusión en las doctrinas de la Iglesia que las ideas de Platón. Pero esta tendencia no afectó al concepto de la inmortalidad del alma.

16

Aristóteles enseñó que el alma estaba inseparablemente unida al cuerpo y que su existencia individual no continuaba después de la muerte. También afirmó que si algo eterno existía en el hombre, era un intelecto abstracto e impersonal. Tal modo de entender el alma no armonizaba con la creencia de la Iglesia en almas personales que sobreviven a la muerte. En consecuencia, Tomás de Aquino modificó el concepto aristotélico del alma y aseveró que su inmortalidad puede probarse con la razón. De manera que la creencia de la Iglesia en la inmortalidad del alma siguió intacta.

17

En los siglos XIV y XV, a comienzos del Renacimiento, resurgió el interés en Platón. La célebre familia italiana de los Médicis incluso contribuyó a la fundación de una academia en Florencia para promover el estudio de la doctrina del filósofo. Durante los siglos XVI y XVII menguó el interés en Aristóteles. Y la Reforma, que tuvo lugar en el siglo XVI, no introdujo ningún cambio en la enseñanza del alma. Aunque los reformadores protestantes disentían en la doctrina del purgatorio, aceptaron la idea del castigo o la recompensa eternos.

18

De ahí que la enseñanza de la inmortalidad del alma esté presente en la mayoría de las confesiones de la cristiandad. Un filósofo estadounidense escribió al respecto: "De hecho, la religión, para la gran mayoría de los occidentales, significa inmortalidad, y nada más. Dios es el originador de la inmortalidad".

La

inmortalidad y el islam

19

El islam se originó con el llamamiento de Mahoma para ser profeta a la edad aproximada de 40 años. Los musulmanes creen por lo general que recibió revelaciones durante un período de unos veinte a veintitrés años, desde alrededor de 610 E.C. hasta su muerte, en 632 E.C. Estas revelaciones están consignadas en el Corán, el libro sagrado de los musulmanes. Para cuando surgió el islam, en el judaísmo y la cristiandad ya se había infiltrado el concepto platónico del alma.

20

Los musulmanes creen que su fe es la culminación de las revelaciones dadas a los hebreos y cristianos fieles de la antigüedad. El Corán cita tanto de las Escrituras Hebreas como de las Griegas, pero en la doctrina de la inmortalidad del alma discrepa de ellas. El Corán enseña que el hombre tiene un alma que sigue viviendo tras la muerte. También habla de una resurrección de los muertos, un día de juicio y el destino final del alma: o vida en un jardín paradisíaco celestial, o castigo en un infierno ardiente.

21

Los seguidores del islam creen que el alma del difunto va al barzakh ("barrera"), término que designa el "tiempo intermedio entre la hora de la muerte y la hora de la resurrección" y el "lugar tal que quien lo alcanza no puede ya retornar a la vida terrena" (sura 23:99, 100; El Corán, edición de Julio Cortés, nota). Allí el alma está consciente, sufriendo castigo si la persona fue impía, o disfrutando de felicidad si fue fiel. Pero los fieles también tienen que experimentar algún tormento debido a los pocos pecados que cometieron durante su vida. En el día del juicio, cada uno se encara con su destino eterno, que pone fin a este estado intermedio.

22

La idea de la inmortalidad del alma apareció en el judaísmo y en la cristiandad a través del platonismo, pero en el islam, el concepto ya existía desde un principio. Esto no significa que los eruditos árabes no intentaran conciliar las enseñanzas islámicas con la filosofía griega. De hecho, la obra de Aristóteles influyó mucho en el mundo árabe. Y destacados filósofos árabes, como Avicena y Averroes, comentaron extensamente el pensamiento aristotélico. No obstante, al tratar de armonizar los conceptos griegos con la enseñanza musulmana del alma, llegaron a teorías distintas. Por ejemplo, Avicena afirmó que el alma personal es inmortal, mientras que Averroes refutó esa idea. Prescindiendo de tales opiniones, los musulmanes siguen creyendo en la inmortalidad del alma.

23

Está claro, pues, que tanto el judaísmo como la cristiandad y el islam enseñan la doctrina de la inmortalidad del alma.

[Nota]

Seguidor del neoplatonismo, una nueva versión de la filosofía platónica desarrollada por Plotino en la Roma del siglo III.

[Preguntas

del estudio]

1. ¿En qué creencia basan casi todas las religiones su promesa de vida después de la muerte?

2, 3. Según la Encyclopaedia Judaica, ¿se enseñaba la inmortalidad del alma en los escritos sagrados hebreos?

4-6. ¿Cómo se convirtió la doctrina de la inmortalidad del alma en "un pilar" del judaísmo?

7, 8. a) ¿Cómo se representa el alma en el Talmud? b) ¿Qué dicen sobre el alma escritos místicos del judaísmo posterior?

9. ¿Qué opinan sobre la inmortalidad del alma la mayoría de las ramas del judaísmo actual?

10. ¿Qué concluyó Miguel de Unamuno sobre lo que pensaba Jesús de la inmortalidad del alma?

11. ¿Cuándo empezó a infiltrarse la filosofía griega en el cristianismo?

12-14. ¿Qué papel desempeñaron Orígenes y Agustín en la fusión de la filosofía platónica con el cristianismo?

15, 16. ¿Alteró el interés en Aristóteles surgido en el siglo XIII la postura de la Iglesia respecto a la inmortalidad del alma?

17, 18. a) ¿Introdujo algún cambio en la enseñanza del alma la Reforma del siglo XVI? b) ¿Qué piensan sobre la inmortalidad del alma la mayoría de las confesiones de la cristiandad?

19. ¿Cuándo se fundó el islam, y quién fue su originador?

20, 21. ¿Qué idea tienen del más allá los musulmanes?

22. ¿Qué teorías distintas respecto al destino del alma presentaron algunos filósofos árabes?

23. ¿Qué postura adoptan el judaísmo, la cristiandad y el islam respecto a la inmortalidad del alma?

[Ilustración

de la página 14]

Las conquistas de Alejandro Magno llevaron a la fusión de las culturas griega y judía

[Ilustración

de la página 15]

Orígenes (arriba) y Agustín trataron de fundir la filosofía platónica con el cristianismo

[Ilustraciones

de la página 16]

Avicena (arriba) afirmó que el alma personal es inmortal. Averroes refutó esa idea

Dónde

buscar las respuestas

"La teoría del sufrimiento eterno no es compatible con la creencia de que Dios ama las cosas creadas. [...] Creer que se castiga eternamente al alma por los errores de unos cuantos años, sin darle la oportunidad de enmendarse, va contra los dictados de la razón."—Nikhilananda, filósofo hindú.

AL IGUAL que el filósofo hindú Nikhilananda, hoy en día muchas personas se sienten incómodas con la enseñanza del tormento eterno. Del mismo modo, a otros les cuesta entender conceptos tales como el acceso al nirvana y la unidad con el Tao.

2

No obstante, partiendo de la idea de que el alma es inmortal, tanto las religiones orientales como las occidentales han creado una sorprendente gama de creencias sobre el más allá. ¿Es posible averiguar qué nos sucede realmente cuando morimos? ¿Es cierto que el alma es inmortal? ¿Dónde podemos buscar las respuestas?

La

ciencia y la filosofía

3

¿Son la ciencia o el método de investigación científico el medio de hallar las respuestas a las preguntas sobre el más allá? Algunos investigadores han teorizado sobre la vida después de la muerte basándose en relatos recientes de experiencias cercanas a la muerte o "extracorpóreas". El teólogo católico Hans Küng examinó algunas afirmaciones de estos investigadores en su conferencia "¿Es morir entrar en la luz?", y concluyó: "Tales experiencias de muerte no prueban nada a favor de una posible vida tras la muerte, pues en ellas se trata de los últimos cinco minutos antes de morir, no de una vida eterna después de la muerte". Küng añadió: "La cuestión de una posible vida después de la muerte es de enorme importancia para la vida antes de la muerte. Reclama una respuesta, que, si la medicina no es capaz de dar, deberá buscarse en otra parte".

4

¿Y la filosofía? ¿Puede ayudarnos esta a encontrar las respuestas entre las muchas posibilidades que ofrecen las religiones de una vida después de la muerte? El filósofo británico del siglo XX Bertrand Russell dice que la exploración filosófica es, entre otras cosas, una "actividad especulativa". La filosofía, según The World Book Encyclopedia, es "una forma de indagación: un proceso de análisis, crítica, interpretación y especulación". Sobre el tema del más allá, las especulaciones filosóficas han variado desde llamar a la inmortalidad simple ilusión hasta proclamarla derecho natural de todo ser humano.

Una

fuente única de respuestas

5

Ahora bien, existe un libro que contiene respuestas veraces a las preguntas importantes sobre la vida y la muerte. Se trata del libro más antiguo que jamás se ha escrito; algunas secciones de él se redactaron hace unos tres mil quinientos años. La primera parte del libro se escribió varios siglos antes de que se compusieran los himnos más antiguos de las escrituras hindúes, los Vedas, y unos mil años antes de que nacieran Buda, Mahavira y Confucio. Su redacción finalizó en el año 98 E.C., más de quinientos años antes de que Mahoma fundara el islam. Esta fuente única de sabiduría extraordinaria es la Biblia.

6

Ningún libro expone la historia antigua con tanta precisión como la Biblia. El relato bíblico se remonta a los inicios de la familia humana y explica cómo llegamos a existir en la Tierra. Nos transporta incluso a antes de la creación del hombre. Un libro así puede, sin duda, ayudarnos a entender cómo fue hecho el hombre y qué es el alma.

7

Además, la Biblia es un libro de profecías que se han cumplido infaliblemente. Por ejemplo, predijo con gran detalle el auge y la caída de los imperios medopersa y griego. Estas predicciones fueron tan exactas que algunos críticos han intentado demostrar en vano que se escribieron después de los sucesos en cuestión (Daniel 8:1-7, 20-22). Algunas profecías bíblicas se están cumpliendo con pormenores en nuestros propios tiempos (Mateo, capítulo 24; Marcos, capítulo 13; Lucas, capítulo 21; 2 Timoteo 3:1-5, 13).

8

Ningún ser humano, por muy inteligente que sea, puede predecir con tanta exactitud acontecimientos futuros. Solo el todopoderoso y omnisapiente Creador del universo puede hacerlo (2 Timoteo 3:16, 17; 2 Pedro 1:20, 21). La Biblia es, en efecto, de origen divino. No cabe duda de que un libro de tales características puede brindarnos respuestas veraces y satisfactorias a las preguntas sobre lo que nos sucede cuando morimos. Veamos primero qué dice sobre el alma.

[Notas]

Véase el folleto Un libro para todo el mundo, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

Véase el libro La Biblia... ¿la Palabra de Dios, o palabra del hombre?, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

[Preguntas

del estudio]

1, 2. En vista de la variedad de creencias que hay sobre el más allá, ¿qué preguntas surgen?

3. ¿Son la ciencia o el método científico de investigación el medio de hallar respuestas a las preguntas sobre la vida después de la muerte?

4. ¿Puede ayudarnos la filosofía a encontrar las respuestas entre las muchas posibilidades que ofrecen las religiones de una vida después de la muerte?

5. ¿Cuál es el libro más antiguo que jamás se ha escrito?

6. ¿Por qué podemos esperar que la Biblia nos explique qué es el alma?

7, 8. ¿Por qué podemos acudir con confianza a la Biblia en busca de respuestas veraces y satisfactorias sobre lo que nos sucede cuando morimos?

[Ilustraciones

de la página 18]

El libro más antiguo que jamás se ha escrito

Un libro que ofrece respuestas confiables y satisfactorias

El

alma según la Biblia

"El hombre vino a ser alma viviente." (Génesis 2:7.)

COMO hemos visto, hay muchas y variadas creencias sobre el alma. Aun entre los que afirman basar sus creencias en la Biblia, existen ideas distintas sobre qué es el alma y qué le sucede cuando morimos. Pero, ¿qué enseña la Biblia realmente sobre el alma? Para averiguarlo, tenemos que examinar el significado de las palabras hebrea y griega que se traducen por "alma" en la Biblia.

El

alma como criatura viviente

2

La palabra hebrea traducida por "alma" es né·fesch, y aparece 754 veces en las Escrituras Hebreas (comúnmente llamadas Antiguo Testamento). ¿Qué significa né·fesch? Según The Dictionary of Bible and Religion, "normalmente se refiere al ser vivo entero, al individuo completo".

3

Por ejemplo, Génesis 2:7 dice: "Jehová Dios procedió a formar al hombre del polvo del suelo y a soplar en sus narices el aliento de vida, y el hombre vino a ser alma viviente". Observemos que Adán no tenía un alma, sino que era un alma, tal como el hombre que llega a ser médico es médico. Por lo tanto, el vocablo alma puede designar a la persona completa.

4

Este entendimiento encuentra apoyo a lo largo de todas las Escrituras Hebreas, donde encontramos oraciones como "en caso de que peque un alma" (Levítico 5:1), "cualquier alma que haga trabajo de clase alguna" (Levítico 23:30), "en caso de que se halle a un hombre secuestrando a un alma" (Deuteronomio 24:7), "el alma de él se impacientó" (Jueces 16:16), "¿hasta cuándo seguirán ustedes irritando mi alma?" (Job 19:2) y "mi alma se ha desvelado de desconsuelo" (Salmo 119:28).

5

No hay ninguna indicación en estos pasajes de que el alma sea una entidad inmaterial que siga viviendo tras la muerte. "Decir en nuestros términos que el 'alma' del ser querido ha partido para reunirse con el Señor o hablar del 'alma inmortal', sería incomprensible en la cultura del A.T. [Antiguo Testamento]", indica The Dictionary of Bible and Religion.

6

La palabra traducida por "alma" más de cien veces en las Escrituras Griegas Cristianas (comúnmente llamadas Nuevo Testamento) es psy·kjé. Al igual que né·fesch, este término a menudo se refiere a la persona completa. Por ejemplo, fijémonos en las siguientes expresiones: "Mi alma está perturbada" (Juan 12:27), "empezó a sobrevenirle temor a toda alma" (Hechos 2:43), "toda alma esté en sujeción a las autoridades superiores" (Romanos 13:1), "hablen confortadoramente a las almas abatidas" (1 Tesalonicenses 5:14) y "unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua" (1 Pedro 3:20).

7

Psy·kjé, del mismo modo que né·fesch, designa claramente a la persona completa. Según el escriturario Nigel Turner, esta palabra "denota lo que es característicamente humano, el yo personal, el cuerpo material en el que se ha infundido el rûah [espíritu] de Dios. [...] El énfasis se pone en todo el ser".

8

En la Biblia, el término alma se aplica no solo a los seres humanos, sino también a los animales. Por ejemplo, al describir la creación de las criaturas marinas, Génesis 1:20 señala que Dios mandó: "Enjambren las aguas un enjambre de almas vivientes". Y en el siguiente día de la creación, Dios dijo: "Produzca la tierra almas vivientes según sus géneros, animal doméstico y animal moviente y bestia salvaje de la tierra según su género" (Génesis 1:24; compárese con Números 31:28). Así pues, alma puede referirse a una criatura viviente, ya sea humana o animal.

El

alma como la vida de la criatura

9

La palabra alma a veces se emplea para indicar la vida del ser humano o del animal, lo cual no altera su definición bíblica como "persona" o "animal". A modo de ilustración: tal como decimos que el hombre es un ser vivo, también podemos decir que tiene vida. De igual modo, el hombre es un alma, pero, mientras está vivo, puede decirse que tiene alma.

10

Por ejemplo, Dios le dijo a Moisés: "Han muerto todos los hombres que buscaban tu alma" (Éxodo 4:19). Está claro que los enemigos de Moisés estaban tratando de quitarle la vida. En los siguientes pasajes se advierte un uso similar del vocablo alma: "Llegamos a tener mucho miedo por nuestras almas" (Josué 9:24), "siguieron huyendo por su alma" (2 Reyes 7:7), "el justo está cuidando del alma de su animal doméstico" (Proverbios 12:10), "el Hijo del hombre [...] vino para [...] dar su alma en rescate en cambio por muchos" (Mateo 20:28) y "llegó a estar muy próximo a la muerte, al exponer su alma al peligro" (Filipenses 2:30). En cada uno de estos casos, la palabra alma significa "vida".

11

Por consiguiente, en la Biblia la palabra alma hace referencia a una persona o un animal, o a la vida de estos. La definición bíblica de alma es sencilla y coherente, y está libre de las complicadas filosofías y supersticiones humanas. Pero, ¿qué le sucede al alma en el momento de la muerte? Para responder a esta pregunta, debemos entender antes por qué morimos.

[Nota]

Mateo 10:28 también utiliza alma en el sentido de "vida".

[Preguntas

del estudio]

1. ¿Qué tenemos que examinar para determinar lo que enseña la Biblia sobre el alma?

2, 3. a) ¿Qué palabra se traduce por "alma" en las Escrituras Hebreas, y cuál es su significado básico? b) ¿Cómo confirma Génesis 2:7 que el vocablo alma puede denotar la persona completa?

4, 5. a) Dé ejemplos de que el término alma se refiere a la persona completa. b) ¿Cómo apoya The Dictionary of Bible and Religion el entendimiento de que la persona es un alma?

6, 7. ¿Qué palabra se traduce por "alma" en las Escrituras Griegas Cristianas, y cuál es su significado básico?

8. ¿Son almas los animales? Explíquelo.

9. a) ¿Qué otro significado tiene la palabra alma? b) ¿Se contradice este significado con la idea de que el alma sea la persona misma?

10. Dé ejemplos de que el término alma puede referirse a la vida de una persona o un animal.

11. ¿Qué puede decirse del uso bíblico de la palabra alma?

[Ilustraciones

de la página 20]

Todos ellos son almas

¿Por

qué morimos?

"En todas las cumbres la paz reina; por ninguna parte apenas si un soplo de vida se otea; en el bosque en calma ni un ave gorjea. Aguarda que, pronto, cesarán tus penas."—Johann Wolfgang von Goethe, poeta alemán.

DIOS creó a los seres humanos con el deseo de vivir para siempre. En efecto, la Biblia dice que puso "en el corazón de ellos el anhelo por la eternidad" (Eclesiastés 3:11, Versión Moderna). Pero Dios no se limitó a infundirles el anhelo de vivir para siempre, sino que también les dio la oportunidad de conseguirlo.

2

Nuestros primeros padres, Adán y Eva, fueron creados perfectos, sin defecto alguno en su mente o cuerpo (Deuteronomio 32:4). Imagínese lo que eso supone: no tener dolores crónicos ni inquietudes ni temores mórbidos. Además, Dios los situó en un precioso hogar paradisíaco. Su propósito era que el hombre viviera para siempre y que la Tierra terminara por llenarse con sus descendientes perfectos (Génesis 1:31; 2:15). Entonces, ¿por qué morimos?

La

desobediencia acarrea la muerte

3

Dios mandó a Adán: "De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. Pero en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de él, porque en el día que comas de él, positivamente morirás" (Génesis 2:16, 17). De manera que la vida eterna era condicional para Adán y Eva; dependía de que obedecieran a Dios.

4

Desgraciadamente, Adán y Eva desobedecieron la ley divina (Génesis 3:1-6), con lo que se convirtieron en pecadores, pues "el pecado es desafuero" (1 Juan 3:4). Como consecuencia, perdieron la perspectiva de vivir eternamente. La perdieron "porque el salario que el pecado paga es muerte" (Romanos 6:23). De ahí que al dictar sentencia contra Adán y Eva, Dios dijera: "Polvo eres y a polvo volverás". Nuestros primeros padres fueron expulsados entonces de su hogar paradisíaco. En el día en que pecaron, iniciaron el lento pero continuo proceso de morir (Génesis 3:19, 23, 24).

"La

muerte se extendió a todos los hombres"

5

El pecado quedó firmemente grabado en los genes de Adán y Eva. Por lo tanto, no podían tener descendencia perfecta, tal como de un molde imperfecto no pueden salir objetos perfectos (Job 14:4). Cada nacimiento humano confirma que la primera pareja perdió la salud perfecta y la vida eterna para ella misma y su progenie. El apóstol cristiano Pablo escribió: "Por medio de un solo hombre el pecado entró en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la muerte se extendió a todos los hombres porque todos habían pecado" (Romanos 5:12; compárese con Salmo 51:5).

6

Los científicos no saben por qué envejece y muere el hombre. La Biblia, en cambio, explica que morimos porque nacemos pecadores, estado que hemos heredado de nuestros primeros padres. Pero ¿qué nos sucede cuando morimos?

[Preguntas

del estudio]

1, 2. a) ¿Con qué anhelo se creó a los seres humanos? b) ¿Qué clase de vida tenía la primera pareja humana?

3. ¿De qué dependía la vida eterna en el caso de Adán y Eva?

4. ¿Por qué perdieron Adán y Eva la perspectiva de vivir para siempre en el Paraíso cuando pecaron?

5. ¿Cómo se extendió la muerte a toda la especie humana?

6. ¿Por qué morimos?

¿Qué

le sucede al alma a la hora de la muerte?

"La doctrina de la inmortalidad del alma humana y de su pervivencia tras la muerte del hombre y la desintegración de su cuerpo, es uno de los pilares de la filosofía y la teología cristianas." (New Catholic Encyclopedia.)

LA OBRA de consulta supracitada admite, sin embargo, que "la noción de que el alma sobrevive a la muerte no se percibe fácilmente en la Biblia". Entonces, ¿qué enseña en realidad la Biblia sobre lo que le sucede al alma a la hora de la muerte?

Los

muertos están inconscientes

2

La condición de los muertos se expone claramente en Eclesiastés 9:5, 10, donde leemos: "Los muertos nada saben [...;] no hay obra, ni actividad mental, ni ciencia, ni sabiduría en el sepulcro" (La Biblia, Ediciones Sigal). Por consiguiente, la muerte es un estado de inexistencia. El salmista escribió que cuando muere la persona, "vuelve a su suelo; en ese día de veras perecen sus pensamientos" (Salmo 146:4).

3

De modo que los muertos están inconscientes, inactivos. Al pronunciar sentencia contra Adán, Dios dijo: "Polvo eres y a polvo volverás" (Génesis 3:19). Antes de que Dios lo formara del polvo del suelo y le diera vida, Adán no existía. Cuando murió, retornó a ese estado. Su castigo fue la muerte, no la transferencia a otro mundo.

El

alma puede morir

4

¿Qué le ocurrió al alma de Adán cuando este murió? Pues bien, recordemos que en la Biblia la palabra alma con frecuencia se refiere sencillamente a la persona. Por lo tanto, cuando decimos que Adán murió, estamos diciendo que el alma llamada Adán murió. Esto podría parecer extraño al que cree en la inmortalidad del alma. No obstante, la Biblia afirma: "El alma que peca... ella misma morirá" (Ezequiel 18:4). Levítico 21:1 habla de "un alma difunta" (un "cadáver", Biblia de Jerusalén). Y a los nazareos se les dijo que no se acercaran a "ninguna alma muerta" (un "cuerpo muerto", Versión Moderna) (Números 6:6).

5

En 1 Reyes 19:4 encontramos una alusión parecida al alma. Elías, muy angustiado, "se puso a pedir que muriera su alma". De igual modo, Jonás "siguió pidiendo que su alma muriera, y repetidamente decía: 'Mejor es mi morir que mi estar vivo'" (Jonás 4:8). Y Jesús utilizó la expresión 'matar un alma', que en la Biblia del Peregrino se traduce por "dar muerte" (Marcos 3:4). Así que la muerte del alma significa simplemente la muerte de la persona.

¿Cómo

'sale' y 'vuelve' el alma?

6

Pero ¿qué puede decirse del trágico fallecimiento de Raquel mientras daba a luz a su segundo hijo? En Génesis 35:18 leemos: "Al ir saliendo el alma de ella (porque murió), lo llamó por nombre Ben-oní; pero su padre lo llamó Benjamín". ¿Implica este pasaje que Raquel tenía un ser interior que a su muerte la abandonó? Ni mucho menos. Recordemos que el término alma también puede referirse a la vida que posee la persona. Así, en este caso, el "alma" de Raquel denota su vida. Por eso otras versiones de la Biblia utilizan, en vez de la expresión "ir saliendo el alma de ella", las soluciones "la abandonaba la vida" (Mariano Galván Rivera), "exhaló su último suspiro" (Nueva Reina-Valera) y "con su último aliento" (Levoratti-Trusso). No hay ningún indicio de que una parte enigmática de Raquel sobreviviera a la muerte de ella.

7

Un caso parecido es el de la resurrección del hijo de una viuda, que recoge el capítulo 17 de 1 Reyes. En el versículo 22 leemos que cuando Elías oró por el niño, "Jehová escuchó la voz de Elías, de modo que el alma del niño volvió dentro de él, y llegó a vivir". También en este pasaje la palabra alma significa "vida". Por esa razón, la versión Nueva Reina-Valera lee: "La vida del niño volvió a él, y revivió". En efecto, fue la vida, no una entidad inmaterial, lo que regresó al muchacho. Esto concuerda con lo que Elías le dijo a la madre: "Mira, tu hijo [la persona completa] está vivo" (1 Reyes 17:23).

El

dilema del "estado intermedio"

8

Dentro de la cristiandad, muchas personas creen que en el futuro habrá una resurrección en la que los cuerpos se unirán a las almas inmortales. Entonces los resucitados recibirán su correspondiente retribución: los que llevaron una vida recta, el premio, y los perversos, el castigo.

9

Aunque el concepto parece sencillo, a los que defienden la inmortalidad del alma les resulta difícil explicar qué le sucede al alma en el lapso entre la muerte y la resurrección. Este "estado intermedio", como suele denominarse, ha sido objeto de especulación a lo largo de los siglos. Algunos dicen que en este período el alma va al purgatorio, donde se purifica de los pecados veniales para así ser admitida en el cielo.

10

Sin embargo, como hemos visto, el alma es la persona. Cuando perece la persona, perece el alma. Así pues, no hay existencia consciente después de la muerte. Cuando Lázaro falleció, Jesucristo no dijo que estaba en el purgatorio, en el limbo o en otro "estado intermedio". Más bien, se limitó a decir: "Lázaro se ha dormido" (Juan 11:11, La Biblia, Serafín de Ausejo). Obviamente, Jesús, que sabía la verdad sobre lo que le sucede al alma cuando morimos, creía que Lázaro estaba inconsciente, que había dejado de existir.

¿Qué

es el espíritu?

11

La Biblia señala que al morir el individuo, "sale su espíritu, él vuelve a su suelo" (Salmo 146:4). ¿Significa esto que un espíritu incorpóreo literalmente parte y sigue viviendo después de la muerte? Lo que dice el salmista a continuación elimina tal posibilidad: "En ese día de veras perecen sus pensamientos" ("se desvanecen todas sus ideas", Salmo 145:4, Salterio español [146:4, NM]). Por consiguiente, ¿qué es el espíritu, y en qué sentido "sale" de la persona en el momento de la muerte?

12

El significado primario de las palabras traducidas en la Biblia por "espíritu" (hebreo, rú·aj; griego, pnéu·ma) es "aliento". De ahí que, en vez de "sale su espíritu", la versión Reina-Valera (revisión de 1960) utilice la expresión "sale su aliento". Pero el vocablo espíritu implica mucho más que el aliento o la respiración. Por ejemplo, Génesis 7:22 dice respecto a la destrucción de la vida humana y animal en el diluvio universal: "Todo lo que tenía activo en sus narices el aliento de la fuerza [o espíritu; hebreo, rú·aj] de vida, a saber, cuanto había en el suelo seco, murió". De manera que espíritu puede referirse a la fuerza de vida que está activa en todas las criaturas vivas, tanto humanas como animales, y que se sostiene mediante la respiración.

13

Puede ilustrarse con la corriente eléctrica que acciona una máquina. Si la corriente se interrumpe, la máquina deja de funcionar. La electricidad no adquiere vida propia. De igual modo, cuando fallece la persona, su espíritu deja de animar las células corporales. No abandona el cuerpo para trasladarse a otro mundo (Salmo 104:29).

14

En ese caso, ¿por qué dice Eclesiastés 12:7 que cuando muere la persona "el espíritu mismo vuelve al Dios verdadero que lo dio"? ¿Significa esto que el espíritu literalmente viaja por el espacio hasta la presencia de Dios? No, tal idea no está implícita. Recordemos que el espíritu es la fuerza de vida. Una vez que la fuerza de vida parte, solo Dios tiene el poder de restituirla. Por eso, el espíritu "vuelve al Dios verdadero" en el sentido de que toda esperanza de vida futura de la persona depende por completo de Dios.

15

Solo Dios puede devolver el espíritu, o fuerza de vida, a una persona, y así revivirla (Salmo 104:30). Pero ¿piensa Dios hacer tal cosa?

[Nota]

Según la New Catholic Encyclopedia, "los Padres [de la Iglesia] por lo general afirman sin ambigüedades la existencia del purgatorio". Pero esta obra de consulta también admite que "la doctrina católica del purgatorio se basa en la tradición, no en la Sagrada Escritura".

[Preguntas

del estudio]

1. ¿Qué admite la New Catholic Encyclopedia respecto a la pervivencia del alma tras la muerte?

2, 3. ¿Cuál es la condición de los muertos, y qué textos bíblicos lo revelan?

4, 5. Dé ejemplos bíblicos de que el alma puede morir.

6. ¿A qué se refiere la Biblia cuando dice que el alma de Raquel 'iba saliendo'?

7. ¿En qué sentido puede decirse que el alma del hijo de la viuda "volvió dentro de él" al resucitar?

8. ¿Qué creen muchas personas de la cristiandad que sucederá en la resurrección?

9. ¿A qué hace referencia la expresión "estado intermedio", y qué dicen algunos que le sucede al alma en este período?

10. ¿Por qué no hay base bíblica para creer que las almas van al purgatorio después de la muerte, y cómo lo confirma la experiencia de Lázaro?

11. ¿Por qué no es posible que el término espíritu designe una parte incorpórea de la persona que sobreviva a la muerte?

12. ¿Qué implican las palabras hebrea y griega que se traducen por "espíritu" en la Biblia?

13. ¿Qué paralelo puede trazarse entre el espíritu y la corriente eléctrica?

14, 15. ¿En qué sentido vuelve el espíritu a Dios al morir la persona?

[Recuadro

de la página 23]

Recuerdos

de vidas anteriores

SI NADA sobrevive a la muerte del cuerpo, ¿por qué afirman algunas personas guardar recuerdo de una vida pasada?

El erudito hindú Nikhilananda dice que 'las experiencias posteriores a la muerte no pueden demostrarse con la razón'. En la conferencia "La eternidad en las religiones", el teólogo Hans Küng indicó: "Ni uno solo de los protocolos sobre casos en que se tiene recuerdo de una vida anterior —la mayoría de ellos son casos de niños o de personas procedentes de países en que se cree en la reencarnación— ha podido ser comprobado". Y añadió: "Son mayoría los [investigadores que trabajan con seriedad científica] que confiesan que en las experiencias constatadas por ellos mismos no se puede hablar de pruebas realmente convincentes de una vida terrena repetida".

¿Nos parece que tenemos recuerdos de una vida anterior? Puede deberse a varios factores. Gran parte de la información que recibimos se guarda en un rincón de nuestro subconsciente porque no tenemos que hacer uso directo ni inmediato de ella. Cuando los recuerdos olvidados afloran, algunas personas los interpretan como prueba de una vida anterior. No obstante, la realidad es que no existen experiencias verificables de otra vida que no sea la que vivimos ahora. La mayoría de las personas que hay en la Tierra no recuerdan en absoluto haber vivido antes; ni siquiera creen que pudieran haber tenido otras vidas.

Una

esperanza segura

"Desde el instante del nacimiento existe la constante posibilidad de que un ser humano pueda morir en cualquier momento; inevitablemente dicha posibilidad se convertirá, tarde o temprano, en un hecho consumado."—Arnold Toynbee, historiador británico.

¿QUIÉN puede cuestionar la verdad histórica citada arriba? La humanidad siempre ha tenido que aceptar la terrible realidad de la muerte. ¡Y qué impotentes nos sentimos cuando se nos muere una persona amada! En esos momentos la pérdida parece totalmente irreversible. ¿Es posible reunirse con los seres queridos que han fallecido? ¿Qué esperanza ofrece la Biblia para los muertos? Examinemos el siguiente relato.

'Nuestro

amigo ha muerto'

2

Corría el año 32 E.C. En el pueblo de Betania, a tres kilómetros de Jerusalén, vivían Lázaro y sus hermanas, Marta y María. Los tres eran amigos íntimos de Jesús. Un día Lázaro enfermó de gravedad, y sus hermanas, muy preocupadas, le enviaron recado a Jesús, que se hallaba al otro lado del río Jordán. Dado que Jesús les tenía cariño a Lázaro y a sus hermanas, decidió partir hacia Betania. En el camino dijo a sus discípulos: "Nuestro amigo Lázaro está descansando, pero yo me voy allá para despertarlo del sueño". Como los discípulos no captaron el sentido de sus palabras, fue explícito: "Lázaro ha muerto" (Juan 11:1-15).

3

Al enterarse de que Jesús llegaba a Betania, Marta salió corriendo a su encuentro. Conmovido por su pena, Jesús le aseguró: "Tu hermano se levantará", a lo que Marta repuso: "Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día". Entonces Jesús le dijo: "Yo soy la resurrección y la vida. El que ejerce fe en mí, aunque muera, llegará a vivir" (Juan 11:20-25).

4

A continuación, Jesús fue a la tumba y mandó retirar la piedra que sellaba la entrada. Luego oró en voz alta y clamó: "¡Lázaro, sal!". Con todas las miradas fijas en la tumba, Lázaro, efectivamente, salió. Jesús lo resucitó, devolviendo así la vida a un hombre que llevaba muerto cuatro días (Juan 11:38-44).

5

Marta ya tenía fe en la promesa de la resurrección (Juan 5:28, 29; 11:23, 24). El milagro de que Lázaro volviera a vivir sirvió para fortalecer la fe de ella e infundir esta cualidad en otras personas (Juan 11:45). Ahora bien, ¿qué significa exactamente el término resurrección?

"Se

levantará"

6

La palabra resurrección traduce el vocablo griego a·ná·sta·sis, que significa literalmente "acción de ponerse de pie (levantarse) de nuevo". El término se ha vertido al hebreo con las palabras teji·yáth ham·me·thím, que quieren decir "reanimación de los muertos". Así pues, la resurrección implica levantar de su estado inanimado a la persona que ha muerto, reactivar su personalidad.

7

Puesto que su sabiduría y su memoria son infinitas, Jehová Dios puede resucitar fácilmente a una persona. Para él no es difícil recordar la personalidad de la gente antes de morir: su modo de ser, sus vivencias y todos los demás detalles de su identidad (Job 12:13; compárese con Isaías 40:26). Además, Jehová es el Creador de la vida, por lo que puede revivir al mismo individuo, reproduciendo su personalidad en un cuerpo recién formado. También Jesucristo, como muestra la experiencia de Lázaro, tiene tanto el deseo de resucitar a los muertos como el poder para hacerlo (compárese con Lucas 7:11-17; 8:40-56).

8

No obstante, la enseñanza bíblica de la resurrección es incompatible con la doctrina de la inmortalidad del alma. Si el alma fuera inmortal y sobreviviera a la muerte, nadie tendría que resucitar o retornar a la vida. Marta no hizo alusión a ninguna alma inmortal que siguiera viviendo en otra parte después de la muerte. Ella no creía que Lázaro se hubiera marchado a una región espiritual para proseguir allí su existencia. Por el contrario, manifestó fe en el propósito de Dios de anular los efectos de la muerte. Dijo: "Yo sé que se levantará en la resurrección en el último día" (Juan 11:23, 24). De igual modo, Lázaro no contó ninguna vivencia del más allá. No había nada que contar.

9

Está claro que, según la Biblia, el alma muere, y el remedio para la muerte es la resurrección. Pero desde los tiempos del primer hombre, Adán, han fallecido miles de millones de personas. ¿Quiénes resucitarán, y dónde?

"Todos

los que están en las tumbas conmemorativas"

10

Jesucristo dijo: "Viene la hora en que todos los que están en las tumbas conmemorativas oirán su voz [la de Jesús] y saldrán" (Juan 5:28, 29). Con estas palabras Jesucristo prometió que todos los que están en la memoria de Jehová resucitarán. Miles de millones de personas han vivido y han muerto. ¿Quiénes, de todas ellas, están en la memoria divina, aguardando la resurrección?

11

Los que han llevado una vida recta por ser siervos de Jehová resucitarán. Pero ha habido millones de seres humanos que han muerto sin poder demostrar si obedecerían las normas justas de Dios, ya que desconocían sus requisitos o no les dio tiempo de efectuar los cambios necesarios. Estos también están en la memoria de Dios y serán resucitados, pues la Biblia promete: "Va a haber resurrección así de justos como de injustos" (Hechos 24:15).

12

El apóstol Juan tuvo una visión emocionante de personas resucitadas que estaban de pie delante del trono de Dios. Parte de su descripción escrita dice: "El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados individualmente según sus hechos. Y la muerte y el Hades fueron arrojados al lago de fuego. Esto significa la muerte segunda: el lago de fuego" (Revelación [Apocalipsis] 20:12-14). ¿Nos damos cuenta de lo que esto significa? Todos los muertos que están en la memoria de Dios serán liberados del Hades, o Seol, la sepultura común de la humanidad (Salmo 16:10; Hechos 2:31). A continuación, "la muerte y el Hades" serán arrojados al llamado "lago de fuego", un símbolo de destrucción total. La sepultura común de la humanidad dejará de existir.

¿Dónde

vivirán los resucitados?

13

Una pequeña cantidad de hombres y mujeres recibirán una resurrección celestial. Gobernarán con Cristo como reyes y sacerdotes, y contribuirán a la eliminación de los efectos de la muerte que la humanidad heredó del primer hombre, Adán (Romanos 5:12; Revelación 5:9, 10). Según la Biblia, son solamente 144.000, y se les escoge de entre los discípulos de Cristo, comenzando con los apóstoles fieles (Lucas 22:28-30; Juan 14:2, 3; Revelación 7:4; 14:1, 3). Jehová les dará a cada uno de estos resucitados un cuerpo espiritual para que puedan vivir en el cielo (1 Corintios 15:35, 38, 42-45; 1 Pedro 3:18).

14

Sin embargo, la gran mayoría de los que han perecido resucitarán para vivir en la Tierra (Salmo 37:29; Mateo 6:10). ¿En qué clase de Tierra? Hoy en día el planeta está plagado de conflictos, matanzas, contaminación y violencia. Si los muertos regresaran a una Tierra en tales condiciones, es obvio que su felicidad duraría poco. Pero el Creador ha prometido que pronto pondrá fin a la actual sociedad mundial que está bajo el dominio de Satanás (Proverbios 2:21, 22; Daniel 2:44). Entonces se hará realidad la "nueva tierra", una nueva sociedad humana justa (2 Pedro 3:13). En aquel tiempo "ningún residente dirá: 'Estoy enfermo'" (Isaías 33:24). Se eliminará incluso la angustia de la muerte, porque Dios "limpiará toda lágrima de sus ojos, y la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor. Las cosas anteriores han pasado" (Revelación 21:4).

15

En el prometido nuevo mundo de Dios, los mansos "hallarán su deleite exquisito en la abundancia de paz" (Salmo 37:11). El gobierno celestial de Cristo Jesús y sus 144.000 corregentes restituirá gradualmente a la humanidad al estado de perfección que nuestros primeros padres, Adán y Eva, perdieron. Entre los habitantes de la Tierra se encontrarán los resucitados (Lucas 23:42, 43).

16

La Biblia nos da atisbos del gozo que la resurrección reportará a las familias. Imaginémonos la felicidad de la viuda de Naín cuando Jesús detuvo el cortejo fúnebre de su único hijo y lo resucitó (Lucas 7:11-17). Posteriormente, Jesús devolvió la vida a una niña de 12 años cerca del mar de Galilea, y sus padres quedaron "fuera de sí con gran éxtasis" (Marcos 5:21-24, 35-42; véase también 1 Reyes 17:17-24; 2 Reyes 4:32-37).

17

Para los millones de personas que actualmente están durmiendo en la muerte, la resurrección representará vivir en un nuevo mundo pacífico. Pensemos en la emocionante perspectiva que esto abre ante el joven Tommy y el empresario que se mencionan en la primera sección de este folleto. Cuando aquel se despierte en el Paraíso terrestre, será el mismo Tommy que su madre conocía, pero sin dolencias. Ella podrá tocarlo, abrazarlo y darle cariño. Así mismo, el empresario indio, en vez de hallarse atrapado en un ciclo prácticamente interminable de renacimientos, tiene la maravillosa perspectiva de abrir los ojos en el nuevo mundo de Dios y ver a sus hijos.

18

Saber la verdad sobre el alma, lo que nos sucede cuando morimos y la esperanza de la resurrección también puede causar un gran efecto en los que ahora están vivos. Veamos cómo.

[Nota]

Aunque la palabra resurrección no aparece en las Escrituras Hebreas, la esperanza de la resurrección se expresa con claridad en Job 14:13; Daniel 12:13, y Oseas 13:14.

[Preguntas

del estudio]

1. ¿Qué realidad ha tenido que aceptar la humanidad, y qué preguntas se plantean?

2-5. a) ¿Cómo demostró Jesús que tenía el deseo de resucitar a su amigo Lázaro y el poder para hacerlo? b) Además de devolver la vida a Lázaro, ¿qué logró el milagro de la resurrección?

6. ¿Qué significa el término resurrección?

7. ¿Por qué no representará ningún problema para Jehová Dios y Jesucristo resucitar a los muertos?

8, 9. a) ¿Por qué son incompatibles la resurrección y la idea de la inmortalidad del alma? b) ¿Cuál es el remedio para la muerte?

10. ¿Qué prometió Jesús con relación a los que están en las tumbas conmemorativas?

11. ¿Quiénes resucitarán?

12. a) ¿Qué visión de la resurrección tuvo el apóstol Juan? b) ¿Qué 'es arrojado al lago de fuego', y qué significa esa expresión?

13. ¿Por qué ha dispuesto Jehová que algunos reciban una resurrección celestial, y qué clase de cuerpo les dará?

14, 15. a) ¿Dónde vivirán la gran mayoría de los que resuciten? b) ¿Qué bendiciones recibirá la humanidad obediente?

16-18. ¿Cuánto gozo reportará a las familias la resurrección?

[Ilustración

de la página 26]

La resurrección reportará gozo duradero

La

importancia de conocer la verdad sobre el alma

"Conocerán la verdad, y la verdad los libertará." (Juan 8:32.)

LAS creencias personales sobre la muerte y el más allá son en gran parte consecuencia de los antecedentes religiosos y culturales de cada persona. Como hemos visto, varían desde la convicción de que el alma alcanza su meta final únicamente tras numerosos renacimientos, hasta la idea de que en el transcurso de una sola vida se determina el destino final del individuo. En consecuencia, unos confían en que al final se integrarán en la realidad suprema, otros en que alcanzarán el nirvana y otros en que recibirán un premio celestial. Por lo tanto, ¿cuál es la verdad sobre el alma? Puesto que las creencias influyen en las actitudes, acciones y decisiones, ¿no deberíamos preocuparnos por encontrar la respuesta a esta pregunta?

2

El libro más antiguo del mundo, la Biblia, narra la historia del hombre desde la creación de la primera alma humana. Sus enseñanzas están libres de las filosofías y tradiciones de los hombres. La Biblia expone claramente la verdad sobre el alma: esta es la persona misma, los muertos se encuentran en un estado de inexistencia absoluta y los que están en la memoria de Dios resucitarán a su debido tiempo. ¿Qué efecto puede tener en nosotros el saber esto?

3

"Conocerán la verdad, y la verdad los libertará", dijo Jesucristo a sus discípulos (Juan 8:32). Efectivamente, la verdad es liberadora. Pero ¿de qué nos liberta la verdad acerca del alma?

Libertad

del temor y la desesperación

4

"La mayoría de las personas temen a la muerte y tratan de no pensar en ella", dice The World Book Encyclopedia. "La propia palabra 'muerte' se ha vuelto casi inmencionable en Occidente", señala un historiador. En algunas culturas utilizan eufemismos tales como "ha pasado a mejor vida" o "se ha ido de este mundo" para referirse al fallecimiento de alguien. El temor a la muerte es, en realidad, un temor a lo desconocido, pues para la mayoría de las personas la muerte es un misterio. Cuando conocemos la verdad sobre lo que ocurre al morir, dicho temor se aplaca.

5

Tomemos como ejemplo el estado de ánimo de Michaelyn, de 15 años de edad. Esta joven padecía leucemia y se encaraba a una muerte trágica. Su madre, Paula, recuerda: "Michaelyn decía que no le importaba morir porque sabía que la muerte era algo pasajero. Hablábamos mucho sobre el nuevo mundo de Dios y los que resucitarán en él. Michaelyn tenía muchísima fe en Jehová Dios y en la resurrección; no albergaba la menor duda". La esperanza de la resurrección liberó a esta valiente joven del terror a la muerte.

6

¿Qué efecto tuvo la verdad en los padres de Michaelyn? "La muerte de nuestra pequeña fue lo más doloroso que jamás nos ha sucedido —explica Jeff, el padre—. Pero confiamos plenamente en la promesa de Jehová de la resurrección, y esperamos con ansias el día en el que podremos abrazar de nuevo a nuestra querida Michaelyn. ¡Qué emocionante será!"

7

Ciertamente, la verdad sobre el alma libera de la desesperación que produce la muerte de un ser querido. Por supuesto, nada puede eliminar por completo el dolor y la congoja que se sienten en tales circunstancias. Pero la esperanza de la resurrección atenúa la pena, haciéndola mucho más llevadera.

8

La verdad bíblica sobre la condición de los muertos también nos libera del temor a estos. Al conocer tal verdad, muchas personas que eran esclavas de ritos supersticiosos relacionados con los muertos han dejado de preocuparse por maldiciones, agüeros, amuletos y fetiches, así como de ofrecer sacrificios costosos para apaciguar a sus antepasados y evitar que regresen para atormentar a los vivos. De hecho, como los muertos "no tienen conciencia de nada en absoluto", tales prácticas son inútiles (Eclesiastés 9:5).

9

Sin duda alguna, la verdad sobre el alma, que se encuentra en la Biblia, libera y es confiable. Pero analicemos también una esperanza extraordinaria que la Biblia nos ofrece.

[Preguntas

del estudio]

1. ¿Por qué es importante que examinemos nuestras creencias sobre el alma y la muerte?

2, 3. a) ¿Por qué podemos confiar en lo que dice la Biblia sobre el alma? b) ¿Cuál dice la Biblia que es la verdad sobre el alma?

4, 5. a) ¿Qué temor disipa la verdad sobre el alma? b) ¿Cómo impartió valor a una adolescente enferma en fase terminal la esperanza de la resurrección?

6, 7. ¿De qué desesperación nos libera la verdad sobre el alma? Ilústrelo.

8, 9. ¿De qué temor nos libera la verdad sobre la condición de los muertos?

[Comentario

de la página 29]

La verdad sobre el alma nos libera del temor a la muerte, el temor a los muertos y la desesperación por la muerte de un ser querido

Una

esperanza extraordinaria

"Todo el que vive y ejerce fe en mí no morirá jamás." (Juan 11:26.)

CUANDO vuelvan a la vida millones de personas en la resurrección, no lo harán para vivir en una Tierra vacía (Hechos 24:15). Despertarán en un entorno embellecido y descubrirán que se les ha preparado vivienda, ropa y alimento en abundancia. ¿Quiénes realizarán tales preparativos? Obviamente, tendrá que haber gente en el nuevo mundo antes de que comience la resurrección terrestre. Pero ¿quiénes?

2

El cumplimiento de la profecía bíblica muestra que vivimos en "los últimos días" de este sistema de cosas (2 Timoteo 3:1). Dentro de poco, Jehová Dios va a intervenir en los asuntos humanos para eliminar la maldad de la Tierra (Salmo 37:10, 11; Proverbios 2:21, 22). ¿Qué les ocurrirá entonces a los que estén sirviendo fielmente a Dios?

3

Al aniquilar a los malvados, Jehová no destruirá también a los justos (Salmo 145:20). Nunca lo ha hecho ni lo hará cuando limpie la Tierra de toda maldad (compárese con Génesis 18:22, 23, 26). En realidad, el último libro de la Biblia habla de "una gran muchedumbre, que ningún hombre podía contar, de todas las naciones y tribus y pueblos y lenguas", que sale de "la gran tribulación" (Revelación 7:9-14). En efecto, una gran multitud sobrevivirá a la gran tribulación que pondrá fin al actual mundo perverso, y entrará en el nuevo mundo de Dios. Allí la humanidad obediente se beneficiará a plenitud de la maravillosa provisión divina para liberar a la humanidad del pecado y la muerte (Revelación 22:1, 2). Por lo tanto, la "gran muchedumbre" nunca tendrá que experimentar la muerte. ¡Qué esperanza tan extraordinaria!

4

¿Podemos confiar en esta asombrosa expectativa? ¡Claro que sí! El propio Jesucristo indicó que llegará el día en el que la gente vivirá indefinidamente. Justo antes de resucitar a su amigo Lázaro, Jesús dijo a Marta: "Todo el que vive y ejerce fe en mí no morirá jamás" (Juan 11:26).

Usted

también puede vivir para siempre

5

¿Desea usted vivir para siempre en el Paraíso terrestre? ¿Anhela volver a ver a sus seres queridos? Entonces debe llegar a conocer con exactitud la voluntad y los propósitos divinos. Jesús dijo en oración a Dios: "Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo" (Juan 17:3).

6

La voluntad de Dios es que "hombres de toda clase se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad" (1 Timoteo 2:3, 4). Ahora es el momento de informarse sobre cómo usted, junto con los demás millones de personas que ya están haciendo la voluntad de Dios, puede vivir para siempre en el Paraíso en la Tierra. Los testigos de Jehová le ayudarán con mucho gusto a aprender más sobre Dios y sus requisitos. ¿Por qué no se pone en comunicación con ellos en un Salón del Reino cercano, o escribe a la dirección de la página siguiente más próxima a su domicilio?

[Nota]

Véase El conocimiento que lleva a vida eterna, páginas 98-107, editado por Watchtower Bible and Tract Society of New York, Inc.

[Preguntas

del estudio]

1. ¿En qué clase de entorno resucitarán los millones de personas que han muerto?

2-4. ¿Qué esperanza extraordinaria se abre ante los que viven en "los últimos días"?

5, 6. Si desea vivir para siempre en el Paraíso terrestre, ¿qué debe hacer?

[Ilustración

de la página 31]

"Una gran muchedumbre" no tendrá que experimentar nunca la muerte

¿Es

inmortal el alma?

Casi todas las religiones enseñan que hay algo dentro del hombre —llámese alma o espíritu— que es inmortal y sigue viviendo tras la muerte. ¿Es cierto eso?

¿Cómo se originó la doctrina de la inmortalidad del alma?

¿Cómo se convirtió en una enseñanza fundamental de la mayoría de las religiones de nuestro tiempo?

¿Qué es en realidad el alma?

¿Por qué morimos?

¿Qué le sucede al alma a la hora de la muerte?

¿Qué esperanza hay para los muertos? ¿Y para los vivos?

¿Importa realmente lo que se crea sobre el alma?

El

libro más antiguo que jamás se ha escrito contiene respuestas veraces y satisfactorias a tales preguntas. Le invitamos a examinarlas en este folleto.
                                             gomezburgara@hotmail.com

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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la palabra de nuesro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8

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