sábado, 7 de noviembre de 2009

Torah.- Deuteronomio.

 

Torah Online, Deuteronomio

 

(Deu 1:1) Estas son las palabras que dijo Moisés a todo Israel al otro lado del Jordán en el desierto, en la Arabá, frente a Suf, entre Parán y Tófel, Labán, Jaserot y Di Zahab. -

(Deu 1:2) Once son las jornadas desde el Horeb, por el camino del monte Seír, hasta Cadés Barnea -.

(Deu 1:3) El año cuarenta, el día uno del undécimo mes, habló Moisés a los israelitas exponiendo todo cuanto Adonai la había mandado respecto a ellos.

(Deu 1:4) Después de batir a Sijón, rey de los amorreos, que moraba en Jesbón, y a Og, rey de Basán, que moraba en Astarot y en Edreí,

(Deu 1:5) al otro lado del Jordán, en el país de Moab, decidió Moisés promulgar esta Ley. Dijo:

(Deu 1:6) Adonai, nuestro Di-s, nos habló así en el Horeb: "Ya habéis estado bastante tiempo en esta montaña.

(Deu 1:7) ¡En marcha!, partid y entrad en la montaña de los amorreos, y donde todos sus vecinos de la Arabá, la Montaña, la Tierra Baja, el Négueb y la costa del mar; en la tierra de Canaán y el Líbano, hasta el río grande, el río Eufrates.

(Deu 1:8) Mirad: Yo he puesto esa tierra ante vosotros; id a tomar posesión de la tierra que Adonai juró dar a vuestros padres Abraham, Isaac y Jacob, y a su descendencia después de ellos."

(Deu 1:9) Yo os hablé entonces y os dije: "No puedo cargar con todos vosotros yo solo.

(Deu 1:10) Adonai, vuestro Di-s, os ha multiplicado y sois ahora tan numerosos como las estrellas del cielo.

(Deu 1:11) Adonai, el Di-s de vuestros padres, os aumente mil veces más todavía y os bendiga como os ha prometido.

(Deu 1:12) Pero ¿cómo voy a poder yo solo llevar vuestro peso, vuestra carga y vuestros litigios?

(Deu 1:13) Escoged entre vosotros hombres sabios, perspicaces y experimentados, de cada una de vuestras tribus, y yo los pondré a vuestra cabeza."

(Deu 1:14) Me respondisteis: "Está bien lo que propones hacer."

(Deu 1:15) Yo tomé, entre los jefes de vuestras tribus, hombres sabios y experimentados, y los hice jefes vuestros: jefes de millar, de cien, de cincuenta y de diez, así como escribas para vuestras tribus.

(Deu 1:16) Y di entonces esta orden a vuestros jueces: "Escucharéis lo que haya entre vuestros hermanos y administraréis justicia entre un hombre y su hermano o un forastero.

(Deu 1:17) No haréis en juicio acepción de personas, escucharéis al pequeño lo mismo que al grande, no tendréis miedo al hombre, pues la sentencia es de Di-s. El asunto que os resulte demasiado difícil, me lo remitiréis a mí, y yo lo oiré."

(Deu 1:18) Yo os prescribí entonces todo lo que tenías que hacer.

(Deu 1:19) Partimos del Horeb y fuimos por ese enorme y temible desierto que habéis visto, camino de la montaña de los amorreos, como Adonai nuestro Di-s nos había mandado, y llegamos a Cadés Barnea.

(Deu 1:20) Yo os dije: "Ya habéis llegado a la montaña de los amorreos que Adonai nuestro Di-s nos da.

(Deu 1:21) Mira: Adonai tu Di-s ha puesto ante ti este país. Sube a tomar posesión de él como te ha dicho Adonai el Di-s de tus padres; no tengas miedo ni te asustes".

(Deu 1:22) Pero todos vosotros os acercasteis a decirme: "Enviemos delante de nosotros hombres para que exploren el país y nos den noticias sobre el camino por donde hemos de subir y sobre las ciudades en que podemos entrar."

(Deu 1:23) Me pareció bien la propuesta y tomé de entre vosotros doce hombres, uno por tribu.

(Deu 1:24) Partieron y subieron a la montaña; llegaron hasta el valle de Eskol y lo exploraron.

(Deu 1:25) Tomaron en su mano frutos del país, nos los trajeron, y nos informaron: "Buena tierra es la que Adonai nuestro Di-s nos da."

(Deu 1:26) Pero vosotros os negasteis a subir; os rebelasteis contra la orden de Adonai vuestro Di-s,

(Deu 1:27) y os pusisteis a murmurar en vuestras tiendas: "Por el odio que nos tiene nos ha sacado Adonai de Egipto, para entregarnos en manos de los amorreos y destruirnos.

(Deu 1:28) ¿Adónde vamos a subir? Nuestros hermanos nos han descorazonado al decir: Es un pueblo más grande y corpulento que nosotros, las ciudades son grandes y sus murallas llegan hasta el cielo. Y hasta anaquitas hemos visto allí."

(Deu 1:29) Yo os dije: "No os asustéis, no tengáis miedo de ellos.

(Deu 1:30) Adonai vuestro Di-s, que marcha a vuestro frente, combatirá por vosotros, como visteis que lo hizo en Egipto,

(Deu 1:31) y en el desierto, donde has visto que Adonai tu Di-s te llevaba como un hombre lleva a su hijo, a todo lo largo del camino que habéis recorrido hasta llegar a este lugar."

(Deu 1:32) Pero ni aun así confiasteis en Adonai vuestro Di-s,

(Deu 1:33) que era el que os precedía en el camino y os buscaba lugar donde acampar, con el fuego durante la noche para alumbrar el camino que debíais seguir, y con la nube durante el día.

(Deu 1:34) Adonai oyó encolerizado vuestras palabras y juró así:

(Deu 1:35) "Ni un solo hombre de esta generación perversa verá la tierra buena que yo juré dar a vuestros padres,

(Deu 1:36) excepto Caleb, hijo de Yefunné: él la verá, y yo le daré a él y a sus hijos la tierra que ha pisado, porque siguió cabalmente a Adonai."

(Deu 1:37) Por culpa vuestra Adonai se irritó también contra mí y me dijo: "Tampoco tú entrarás allí.

(Deu 1:38) Será tu ayudante Josué, hijo de Nun, el que entrará. Fortalécele, ya que él dará a Israel posesión de la tierra.

(Deu 1:39) Pero vuestros pequeños, de los que dijisteis que iban a servir de botín, vuestros hijos que no conocen todavía el bien y el mal, sí entrarán allá, a ellos se la daré yo, y ellos la poseerán.

(Deu 1:40) Y vosotros ahora, volveos y partid hacia el desierto por el camino del mar de Suf."

(Deu 1:41) Vosotros me respondisteis: "Hemos pecado contra Adonai nuestro Di-s. Subiremos y combatiremos como Adonai nuestro Di-s nos ha mandado." Ceñísteis cada uno vuestras armas y creísteis fácil subir a la montaña.

(Deu 1:42) Pero Adonai me dijo: "Diles: No subáis a combatir porque no estoy yo en medio de vosotros, y así seréis derrotados por vuestros enemigos."

(Deu 1:43) Yo os hablé, pero vosotros no me escuchasteis; fuisteis rebeldes a la orden de Adonai y tuvisteis la osadía de subir a la montaña.

(Deu 1:44) Los amorreos, habitantes de aquella montaña, salieron a vuestro encuentro, os persiguieron como lo hubieran hecho las abejas, y os derrotaron en Seír hasta Jormá.

(Deu 1:45) A vuestro regreso llorasteis ante Adonai, pero Adonai no escuchó vuestra voz ni os prestó oídos.

(Deu 1:46) Por eso tuvisteis que permanecer en Cadés todo ese largo tiempo que habéis estado allí.

(Deu 2:1) Luego nos volvimos y partimos hacia el desierto, por el camino del mar de Suf, como Adonai me había mandado. Durante muchos días anduvimos rodeando la montaña de Seír.

(Deu 2:2) Adonai me habló y me dijo:

(Deu 2:3) "Ya habéis dado bastantes rodeos a esta montaña: dirigíos hacia el norte.

(Deu 2:4) Y da al pueblo esta orden: Vais a pasar por el territorio de vuestros hermanos, los hijos de Esaú, que habitan en Seír. Ellos os temen; pero vosotros tened mucho cuidado;

(Deu 2:5) no los ataquéis, porque yo no os daré nada de su país, ni siquiera la medida de la planta del pie, ya que el monte Seír se lo he dado en posesión a Esaú.

(Deu 2:6) La comida que comáis se la compraréis por dinero, y por dinero les compraréis también el agua que bebáis.

(Deu 2:7) Pues Adonai tu Di-s te ha bendecido en todas tu obras: ha protegido tu marcha por este gran desierto, y hace ya cuarenta años que Adonai tu Di-s está contigo sin que te haya faltado nada."

(Deu 2:8) Pasamos, pues, al lado de nuestros hermanos, los hijos de Esaú que habitan en Seír, por el camino de la Arabá, de Elat y de Esyón Guéber; después cambiando de rumbo, tomamos el camino del desierto de Moab.

(Deu 2:9) Adonai me dijo: "No ataques a Moab, no le provoques al combate, pues yo no te daré nada de su país, ya que Ar se la he dado en posesión a los hijos de Lot.

(Deu 2:10) (Antiguamente habitaban allí los emitas, pueblo grande, numeroso y corpulento como los anaquitas.

(Deu 2:11) Tanto a ellos como a los anaquitas se los tenía por refaítas, pero los moabitas los llamaban emitas.

(Deu 2:12) Igualmente en Seír habitaron antiguamente los joritas, pero los hijos de Esaú los desalojaron, los exterminaron y se establecieron en su lugar, como ha hecho Israel con la tierra de su posesión, la que Adonai les dio.)

(Deu 2:13) Y ahora, levantaos y pasad el torrente Zéred." Y pasamos el torrente Zéred.

(Deu 2:14) El tiempo que estuvimos caminando desde Cadés Barnea hasta que pasamos el torrente Zéred fue de 38 años; por lo que había desaparecido ya del campamento toda la generación de hombres de guerra, como Adonai les había jurado.

(Deu 2:15) La misma mano de Adonai había caído sobre ellos para extirparlos de en medio del campamento hasta hacerlos desaparecer.

(Deu 2:16) Cuando la muerte había hecho desaparecer a todos los hombres de guerra en medio del pueblo,

(Deu 2:17) Adonai me habló y me dijo:

(Deu 2:18) "Vas a pasar hoy la frontera de Moab, por Ar,

(Deu 2:19) y vas a encontrarte con los hijos de Ammón. No los ataques ni les provoques; pues yo no te daré nada del país de los hijos de Ammón, ya que se lo he entregado a los hijos de Lot en posesión.

(Deu 2:20) (También éste era considerado país de refaítas; los refaítas habitaron aquí antiguamente; y los ammonitas los llamaban zanzumitas,

(Deu 2:21) pueblo grande, numeroso y corpulento como los anaquitas; Adonai los exterminó ante los ammonitas, que los desalojaron y se establecieron en su lugar;

(Deu 2:22) así había hecho también en favor de los hijos de Esaú, que habitaban en Seír, exterminando delante de ellos a los joritas; aquéllos los desalojaron y se establecieron en su lugar hasta el día de hoy.

(Deu 2:23) Y también a los avitas, que habitan en los campos hasta Gaza; los kaftoritas, venidos de Kaftor, los exterminaron y se establecieron en su lugar).

(Deu 2:24) Levantaos, partid y pasad el torrente Arnón. Mira, yo pongo en tus manos a Sijón, el amorreo, rey de Jesbón, y todo su país. Comienza la conquista; provócale al combate.

(Deu 2:25) Desde hoy comienzo a infundir terror y miedo de ti entre todos los pueblos que hay debajo del cielo: al tener noticia de tu llegada temblarán todos y se estremecerán."

(Deu 2:26) Del desierto de Quedemot envié mensajeros a Sijón, rey de Jesbón, con estas palabras de paz:

(Deu 2:27) "Voy a pasar por tu país; seguiré el camino sin desviarme a derecha ni a izquierda.

(Deu 2:28) La comida que coma véndemela por dinero, el agua que beba dámela por dinero; sólo deseo pasar a pie,

(Deu 2:29) como me han dejado los hijos de Esaú que habitan en Seír y los moabitas que habitan en Ar, hasta cruzar el Jordán para ir hacia la tierra que nos da Adonai nuestro Di-s."

(Deu 2:30) Pero Sijón, rey de Jesbón, no quiso dejarnos pasar por allí porque Adonai tu Di-s le había empedernido el espíritu y endurecido el corazón, a fin de entregarle en tus manos, como lo está todavía hoy.

(Deu 2:31) Adonai me dijo: "Mira, he comenzado a entregarte a Sijón y su país; empieza la conquista, apodérate de su territorio."

(Deu 2:32) Sijón salió a nuestro encuentro con todo su pueblo, y nos presentó batalla en Yahás.

(Deu 2:33) Adonai nuestro Di-s nos lo entregó y le derrotamos a él, a sus hijos y a todo su pueblo.

(Deu 2:34) Nos apoderamos entonces de todas sus ciudades y consagramos al anatema toda ciudad: hombres, mujeres y niños, sin dejar superviviente.

(Deu 2:35) Tan sólo guardamos como botín el ganado y los despojos de las ciudades tomadas.

(Deu 2:36) Desde Aroer, al borde del valle del Arnón, y la ciudad que está en el valle, hasta Galaad, no hubo ciudad inaccesible para nosotros; Adonai nuestro Di-s nos las entregó todas.

(Deu 2:37) Únicamente respetaste el país de los ammonitas, toda la ribera del torrente Yabboq y las ciudades de la montaña, todo lo que Adonai nuestro Di-s había prohibido.

(Deu 3:1) Luego nos volvimos y subimos por el camino de Basán. Og, rey de Basán, salió a nuestro encuentro con todo su pueblo y nos presentó batalla en Edreí.

(Deu 3:2) Adonai me dijo: "No le temas, porque yo le he entregado en tus manos con todo su pueblo y su país. Harás con él lo que hiciste son Sijón, el rey amorreo que habitaba en Jesbón."

(Deu 3:3) Adonai nuestro Di-s entregó en nuestras manos también a Og, rey de Basán, con todo su pueblo. Le batimos hasta no dejarle ni un superviviente.

(Deu 3:4) Nos apoderamos entonces de todas sus ciudades; no hubo ciudad que no les tomáramos: sesenta ciudades, toda la confederación de Argob, reino de Og en Basán,

(Deu 3:5) plazas fuertes todas ellas, con altas murallas, puertas y cerrojos; sin contar las ciudades de los perizitas, en gran número.

(Deu 3:6) Las consagramos al anatema, como habíamos hecho con Sijón, rey de Jesbón: anatema a toda ciudad: hombres, mujeres y niños;

(Deu 3:7) aunque guardamos como botín todo el ganado y los despojos de estas ciudades.

(Deu 3:8) Así tomamos entonces, de mano de los dos reyes amorreos, el país de Transjordania, desde el torrente Arnón hasta el monte Hermón

(Deu 3:9) (los sidonios llaman al Hermón Siryón, y los amorreos lo llaman Senir):

(Deu 3:10) todas las ciudades de la Altiplanicie, todo Galaad y todo Basán hasta Salká y Edreí, ciudades del reino de Og en Basán.

(Deu 3:11) (Og, rey de Basán, era el último superviviente de los refaítas: su lecho es el lecho de hierro que se halla en Rabbá de los ammonitas, de nueve codos de largo por cuatro de ancho, en codos corrientes.

(Deu 3:12) De este país tomamos posesión entonces: desde Aroer, a orillas del torrente Arnón, la mitad de la montaña de Galaad con sus ciudades se la di a los rubenitas y a los gaditas.

(Deu 3:13) A la media tribu de Manasés le di el resto de Galaad y todo Basán, reino de Og: toda la confederación de Argob. (A todo este Basán es a lo que se llama el país de los refaítas.)

(Deu 3:14) Yaír, hijo de Manasés, se quedó con toda la confederación de Argob, hasta la frontera de los guesuritas y de los maakatitas, y dio a Basán su nombre que aún conserva: Aduares de Yaír.

(Deu 3:15) A Makir le di Galaad.

(Deu 3:16) A los rubenitas y a los gaditas les di desde Galaad hasta el torrente Arnón - la mitad del torrente marcaba la frontera - y hasta el torrente Yabboq, frontera de los ammonitas.

(Deu 3:17) La Arabá y el Jordán hacían de frontera, desde Kinnéret hasta el mar de la Arabá (el mar de la Sal), al pie de las laderas del Pisgá, al oriente.

(Deu 3:18) Yo os ordené entonces: "Adonai, vuestro Di-s, os ha dado esta tierra en posesión. Vosotros pasaréis armados al frente de vuestros hermanos los israelitas, todos hombres de armas.

(Deu 3:19) Sólo vuestras mujeres, vuestros hijos y vuestros rebaños (pues sé que tenéis rebaños numerosos) quedarán en las ciudades que yo os he dado,

(Deu 3:20) hasta que Adonai conceda reposo a vuestros hermanos, como a vosotros, y ellos también hayan tomado posesión de la tierra que Adonai vuestro Di-s les ha dado al otro lado del Jordán; entonces volveréis cada uno a la heredad que yo os he dado."

(Deu 3:21) A Josué también le di entonces la orden siguiente: "Tus propios ojos han visto todo lo que Adonai vuestro Di-s ha hecho con estos dos reyes; lo mismo hará Adonai con todos los reinos por donde vas a pasar.

(Deu 3:22) No les temáis, porque el mismo Adonai vuestro Di-s combate por vosotros."

(Deu 3:23) Entonces hice esta súplica a Adonai:

(Deu 3:24) "Adonai, Señor mío, tú has comenzado a manifestar a tu siervo tu grandeza y tu mano fuerte; pues ¿qué Di-s hay, en los cielos ni en la tierra, que pueda hacer obras y proezas como las tuyas?

(Deu 3:25) Déjame, por favor, pasar y ver la tierra buena de allende el Jordán, esa buena montaña y el Líbano."

(Deu 3:26) Pero, por culpa vuestra, Adonai se irritó contra mí y no me escuchó; antes bien me dijo: "¡Basta ya! No sigas hablándome de esto.

(Deu 3:27) Sube a la cumbre del Pisgá, alza tus ojos al occidente, al norte, al mediodía y al oriente; y contempla con tu ojos, porque no pasarás ese Jordán.

(Deu 3:28) Da tus órdenes a Josué, dale ánimos y fortalécele, porque él pasará al frente de este pueblo: él le pondrá en posesión de esa tierra que ves."

(Deu 3:29) Y nos quedamos, en el valle, enfrente de Bet Peor.

(Deu 4:1) Y ahora, Israel, escucha los preceptos y las normas que yo os enseño para que las pongáis en práctica, a fin de que viváis y entréis a tomar posesión de la tierra que os da Adonai, Di-s de vuestros padres.

(Deu 4:2) No añadiréis nada a lo que yo os mando, ni quitaréis nada; para así guardar los mandamientos de Adonai vuestro Di-s que yo os prescribo.

(Deu 4:3) Vuestros propios ojos han visto lo que hizo Adonai con Baal Peor: a todos los que habían seguido a Baal Peor, Adonai tu Di-s los exterminó de en medio de ti;

(Deu 4:4) en cambio vosotros, que habéis seguido unidos a Adonai vuestro Di-s, estáis hoy todos vivos.

(Deu 4:5) Mira, como Adonai mi Di-s me ha mandado, yo os enseño preceptos y normas para que los pongáis en práctica en la tierra en la que vais a entrar para tomarla en posesión.

(Deu 4:6) Guardadlos y practicadlos, porque ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia a los ojos de los pueblos que, cuando tengan noticia de todos estos preceptos, dirán: "Cierto que esta gran nación es un pueblo sabio e inteligente."

(Deu 4:7) Y, en efecto, ¿hay alguna nación tan grande que tenga los dioses tan cerca como lo está Adonai nuestro Di-s siempre que le invocamos?

(Deu 4:8) Y ¿cuál es la gran nación cuyos preceptos y normas sean tan justos como toda esta Ley que yo os expongo hoy?

(Deu 4:9) Pero ten cuidado y guárdate bien, no vayas o olvidarte de estas cosas que tus ojos han visto, ni dejes que se aparten de tu corazón en todos los días de tu vida; enséñaselas, por el contrario, a tus hijos y a los hijos de tus hijos.

(Deu 4:10) El día que estabas en el Horeb en presencia de Adonai tu Di-s, cuando Adonai me dijo: "Reúneme al pueblo para que yo les haga oír mis palabras a fin de que aprendan a tenerme mientras vivan en el suelo y se las enseñen a sus hijos",

(Deu 4:11) vosotros os acercasteis y permanecisteis al pie de la montaña, mientras la montaña ardía en llamas hasta el mismo cielo, entre tinieblas de nube y densa niebla.

(Deu 4:12) Adonai os habló de en medio del fuego; vosotros oíais rumor de palabras, pero no percibíais figura alguna, sino sólo una voz.

(Deu 4:13) El os reveló su alianza, que os mandó poner en práctica, las diez Palabras que escribió en dos tablas de piedra.

(Deu 4:14) Y a mí me mandó entonces Adonai que os enseñase los preceptos y normas que vosotros deberíais poner en práctica en la tierra en la que vais a entrar para tomarla en posesión.

(Deu 4:15) Tened mucho cuidado de vosotros mismos: puesto que no visteis figura alguna el día en que Adonai os habló en el Horeb de en medio del fuego,

(Deu 4:16) no vayáis a pervertiros y os hagáis alguna escultura de cualquier representación que sea: figura masculina o femenina,

(Deu 4:17) figura de alguna de las bestias de la tierra, figura de alguna de las aves que vuelan por el cielo,

(Deu 4:18) figura de alguno de los reptiles que serpean por el suelo, figura de alguno de los peces que hay en las aguas debajo de la tierra.

(Deu 4:19) Cuando levantes tus ojos al cielo, cuando veas el sol, la luna, las estrellas y todo el ejército de los cielos, no vayas a dejarte seducir y te postres ante ellos para darles culto. Eso se lo ha repartido Adonai tu Di-s a todos los pueblos que hay debajo del cielo,

(Deu 4:20) pero a vosotros os tomó Adonai y os sacó del horno de hierro, de Egipto, para que fueseis el pueblo de su heredad, como lo sois hoy.

(Deu 4:21) Por culpa vuestra Adonai se irritó contra mí y juró que yo no pasaría el Jordán ni entraría en la tierra buena que Adonai tu Di-s te da en herencia.

(Deu 4:22) Yo voy a morir en este país y no pasaré el Jordán. Vosotros en cambio lo pasaréis y poseeréis esa tierra buena.

(Deu 4:23) Guardaos, pues, de olvidar la alianza que Adonai vuestro Di-s ha concluido con vosotros, y de haceros alguna escultura o representación de todo lo que Adonai tu Di-s te ha prohibido;

(Deu 4:24) porque Adonai tu Di-s es un fuego devorador, un Di-s celoso.

(Deu 4:25) Cuando hayas engendrado hijos y nietos y hayáis envejecido en el país, si os pervertís y hacéis alguna escultura de cualquier representación, si hacéis lo malo a los ojos de Adonai tu Di-s hasta irritarle,

(Deu 4:26) pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y a la tierra que desapareceréis rápidamente de esa tierra que vais a tomar en posesión al pasar el Jordán. No prolongaréis en ella vuestros días, porque seréis completamente destruidos.

(Deu 4:27) Adonai os dispersará entre los pueblos y no quedaréis más que unos pocos, en medio de las naciones adonde Adonai os lleve.

(Deu 4:28) Allí serviréis a dioses hechos por manos de hombre, de madera y piedra, que ni ven ni oyen, ni comen ni huelen.

(Deu 4:29) Desde allí buscarás a Adonai tu Di-s; y le encontrarás si le buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.

(Deu 4:30) Cuando estés angustiado y te alcancen todas estas palabras, al fin de los tiempos, te volverás a Adonai tu Di-s y escucharás su voz;

(Deu 4:31) porque Adonai tu Di-s es un Di-s misericordioso: no te abandonará ni te destruirá, y no se olvidará de la alianza que con juramento concluyó con tus padres.

(Deu 4:32) Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido desde el día en que Di-s creó al hombre sobre la tierra: ¿Hubo jamás desde un extremo a otro del cielo palabra tan grande como ésta? ¿Se oyó semejante?

(Deu 4:33) ¿Hay algún pueblo que haya oído como tú has oído la voz del Di-s vivo hablando de en medio del fuego, y haya sobrevivido?

(Deu 4:34) ¿Algún dios intentó jamás venir a buscarse una nación de en medio de otra nación por medio de pruebas, señales, prodigios y guerra, con mano fuerte y tenso brazo, por grandes terrores, como todo lo que Adonai vuestro Di-s hizo con vosotros, a vuestros mismos ojos, en Egipto?

(Deu 4:35) A ti se te ha dado a ver todo esto, para que sepas que Adonai es el verdadero Di-s y que no hay otro fuera de él.

(Deu 4:36) Desde el cielo te ha hecho oír su voz para instruirte, y en la tierra te ha mostrado su gran fuego, y de en medio del fuego has oído sus palabras.

(Deu 4:37) Porque amó a tus padres y eligió a su descendencia después de ellos, te sacó de Egipto personalmente con su gran fuerza,

(Deu 4:38) desalojó ante ti naciones más numerosas y fuertes que tú, te introdujo en su tierra y te la dio en herencia, como la tienes hoy.

(Deu 4:39) Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Adonai es el único Di-s allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra; no hay otro.

(Deu 4:40) Guarda los preceptos y los mandamientos que yo te prescribo hoy, para que seas feliz, tú y tus hijos después de ti, y prolongues tus días en el suelo que Adonai tu Di-s te da para siempre.

(Deu 4:41) Moisés reservó entonces tres ciudades allende el Jordán, al oriente,

(Deu 4:42) a las que pudiera huir el homicida que hubiera matado a su prójimo sin querer, sin haberle odiado anteriormente, y huyendo a una de estas ciudades, salvara su vida.

(Deu 4:43) Eran éstas, para los rubenitas, Béser, en el desierto, en la Altiplanicie; para los gaditas, Ramot en Galaad; para los manasitas, Golán en Basán.

(Deu 4:44) Esta es la ley que expuso Moisés a los israelitas.

(Deu 4:45) Estos son los estatutos, preceptos y normas que dictó Moisés a los israelitas a su salida de Egipto,

(Deu 4:46) al otro lado del Jordán, en el valle próximo a Bet Peor, en el país de Sijón, rey de los amorreos, que habitaba en Jesbón, aquel a quien Moisés y los israelitas habían batido a su salida de Egipto,

(Deu 4:47) y cuyo país habían conquistado, así como el país de Og, rey de Basán, - los dos reyes amorreos del lado oriental del Jordán,

(Deu 4:48) desde Aroer, que está situada al borde del valle del Arnón, hasta el monte Siryón (esto es, el Hermón) -

(Deu 4:49) con toda la Arabá del lado oriental del Jordán, hasta el mar de la Arabá, al pie de las laderas del Pisgá.

(Deu 5:1) Moisés convocó a todo Israel y les dijo: Escucha, Israel, los preceptos y las normas que yo pronuncio hoy a tus oídos. Apréndelos y cuida de ponerlos en práctica.

(Deu 5:2) Adonai nuestro Di-s ha concluido con nosotros una alianza en el Horeb.

(Deu 5:3) No con nuestros padres concluyó Adonai esta alianza, sino con nosotros, con nosotros que estamos hoy aquí, todos vivos.

(Deu 5:4) Cara a cara os habló Adonai en la montaña, de en medio del fuego;

(Deu 5:5) yo estaba entre Adonai y vosotros para comunicaros la palabra de Adonai, ya que vosotros teníais miedo del fuego y no subisteis a la montaña. Dijo:

(Deu 5:6) "Yo soy Adonai tu Di-s, que te he sacado del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

(Deu 5:7) "No habrá para ti otros dioses delante de mi.

(Deu 5:8) "No te harás escultura ni imagen alguna, ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.

(Deu 5:9) No te postrarás ante ellas ni les darás culto. Porque yo, Adonai tu Di-s, soy un Di-s celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

(Deu 5:10) y tengo misericordia por mil generaciones con los que me aman y guardan mis mandamientos.

(Deu 5:11) "No tomarás en falso el nombre de Adonai tu Di-s, porque Adonai no dejará sin castigo a quien toma su nombre en falso.

(Deu 5:12) "Guardarás el día del sábado para santificarlo, como te lo ha mandado Adonai tu Di-s.

(Deu 5:13) Seis días trabajarás y harás todas tus tareas,

(Deu 5:14) pero el día séptimo es día de descanso para Adonai tu Di-s. No harás ningún trabajo, ni tú, ni tu hijo, ni tu hija, ni tu siervo, ni tu sierva, ni tu buey, ni tu asno, ni ninguna de tus bestias, ni el forastero que vive en tus ciudades; de modo que puedan descansar, como tú, tu siervo, y tu sierva.

(Deu 5:15) Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Adonai tu Di-s te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Adonai tu Di-s te sacó de allí con mano fuerte y tenso brazo; por eso Adonai tu Di-s te ha mandado guardar el día del sábado.

(Deu 5:16) Honra a tu padre y a tu madre, como te lo ha mandado Adonai tu Di-s, para que se prolonguen tus días y seas feliz en el suelo que Adonai tu Di-s te da.

(Deu 5:17) "No matarás.

(Deu 5:18) "No cometerás adulterio.

(Deu 5:19) "No robarás.

(Deu 5:20) "No darás testimonio falso contra tu prójimo.

(Deu 5:21) "No desearás la mujer de tu prójimo, no codiciarás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo."

(Deu 5:22) Estas palabras dijo Adonai a toda vuestra asamblea, en la montaña, de en medio del fuego, la nube y la densa niebla, con voz potente, y nada más añadió. Luego las escribió en dos tablas de piedra y me las entregó a mí.

(Deu 5:23) Cuando vosotros oísteis la voz que salía de las tinieblas, mientras la montaña ardía en fuego, os acercasteis a mí todos vosotros, jefes de tribu y ancianos,

(Deu 5:24) y dijisteis: "Mira, Adonai nuestro Di-s nos ha mostrado su gloria y su grandeza y hemos oído su voz de en medio del fuego. Hemos visto en este día que puede Di-s hablar al hombre y seguir éste con vida.

(Deu 5:25) Pero ahora, ¿por qué hemos de morir? - porque este fuego nos va a devorar -; si seguimos oyendo la voz de Adonai nuestro Di-s, moriremos.

(Deu 5:26) Pues, ¿qué hombre ha oído como nosotros la voz del Di-s vivo hablando de en medio del fuego, y ha sobrevivido?

(Deu 5:27) Acércate tú a oír todo lo que diga Adonai nuestro Di-s, y luego nos dirás todo lo que Adonai nuestro Di-s te haya dicho; nosotros lo escucharemos y lo pondremos en práctica."

(Deu 5:28) Adonai oyó vuestras palabras y me dijo: "He oído las palabras de este pueblo, lo que te han dicho; está bien todo lo que han dicho.

(Deu 5:29) ¡Ojalá fuera siempre así su corazón para temerme y guardar todos mis mandamientos, y de esta forma ser eternamente felices, ellos y sus hijos!

(Deu 5:30) Ve a decirles: "Volved a vuestras tiendas."

(Deu 5:31) Y tú quédate aquí junto a mí; yo te diré a ti todos los mandamientos, preceptos y normas que has de enseñarles para que los pongan en práctica en la tierra que yo les doy en posesión."

(Deu 5:32) Ciudad, pues, de proceder como Adonai vuestro Di-s os ha mandado. No os desviéis ni a derecha ni a izquierda.

(Deu 5:33) Seguid en todo el camino que Adonai vuestro Di-s os ha trazado: así viviréis, seréis felices y prolongaréis vuestros días en la tierra que vais a tomar en posesión.

(Deu 6:1) Estos son los mandamientos, preceptos y normas que Adonai vuestro Di-s ha mandado enseñaros para que los pongáis en práctica en la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión,

(Deu 6:2) a fin de que temas a Adonai tu Di-s, guardando todos los preceptos y mandamientos que yo te prescribo hoy, tú, tu hijo y tu nieto, todos los días de tu vida, y así se prolonguen tus días.

(Deu 6:3) Escucha, Israel; cuida de practicar lo que te hará feliz y por lo que te multiplicarás, como te ha dicho Adonai, el Di-s de tus padres, en la tierra que mana leche y miel.

(Deu 6:4) Escucha, Israel: Adonai nuestro Di-s es el único Adonai.

(Deu 6:5) Amarás a Adonai tu Di-s con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu fuerza.

(Deu 6:6) Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy.

(Deu 6:7) Se la repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado;

(Deu 6:8) las atarás a tu mano como una señal, y serán como una insignia entre tus ojos;

(Deu 6:9) las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas.

(Deu 6:10) Cuando Adonai tu Di-s te haya introducido en la tierra que a tus padres Abraham, Isaac y Jacob juró que te daría: ciudades grandes y prósperas que tú no edificaste,

(Deu 6:11) casas llenas de toda clase de bienes, que tú no llenaste, cisternas excavadas que tú no excavaste, viñedos y olivares que tú no plantaste, cuando hayas comido y te hayas saciado,

(Deu 6:12) cuida de no olvidarte de Adonai que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

(Deu 6:13) A Adonai tu Di-s temerás, a él le servirás, por su nombre jurarás.

(Deu 6:14) No vayáis en pos de otros dioses, de los dioses de los pueblos que os rodean,

(Deu 6:15) porque un Di-s celoso es Adonai tu Di-s que está en medio de ti. La ira de Adonai tu Di-s se encendería contra ti y te haría desaparecer de la haz de la tierra.

(Deu 6:16) No tentaréis a Adonai vuestro Di-s, como le habéis tentado en Massá.

(Deu 6:17) Guardaréis puntualmente los mandamientos de Adonai vuestro Di-s, los estatutos y preceptos que te ha prescrito,

(Deu 6:18) harás lo que es justo y bueno a los ojos de Adonai para que seas feliz y llegues a tomar posesión de esa tierra buena de la que Adonai juró a tus padres

(Deu 6:19) que arrojaría a todos tus enemigos ante ti, como te ha dicho Adonai.

(Deu 6:20) Cuando el día de mañana te pregunte tu hijo: "¿Qué son estos estatutos, estos preceptos y estas normas que Adonai nuestro Di-s os ha prescrito?",

(Deu 6:21) dirás a tu hijo: "Éramos esclavos de Faraón en Egipto, y Adonai nos sacó de Egipto con mano fuerte.

(Deu 6:22) Adonai realizó a nuestros propios ojos señales y prodigios grandes y terribles en Egipto, contra Faraón y toda su casa.

(Deu 6:23) Y a nosotros nos sacó de allí para conducirnos y entregarnos la tierra que había prometido bajo juramento a nuestros padres.

(Deu 6:24) Y Adonai nos mandó que pusiéramos en práctica todos estos preceptos, temiendo a Adonai nuestro Di-s, para que fuéramos felices siempre y nos permitiera vivir como el día de hoy.

(Deu 6:25) Tal será nuestra justicia: cuidar de poner en práctica todos estos mandamientos ante Adonai nuestro Di-s, como él nos ha prescrito."

(Deu 7:1) Cuando Adonai tu Di-s te haya introducido en la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión, y haya arrojado delante de ti a naciones numerosas: hititas, guirgasitas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas y jebuseos, siete naciones más numerosas y fuertes que tú,

(Deu 7:2) cuando Adonai tu Di-s te las entregue y las derrotes, las consagrarás al anatema. No harás alianza con ellas, no les tendrás compasión.

(Deu 7:3) No emparentarás con ellas, no darás tu hija a su hijo ni tomarás su hija para tu hijo.

(Deu 7:4) Porque tu hijo se apartaría de mi seguimiento, serviría o otros dioses; y a la ira de Adonai se encendería contra vosotros y se apresuraría a destruiros.

(Deu 7:5) Por el contrario, esto es lo que haréis con ellos: demoleréis sus altares, romperéis sus estelas, cortaréis sus cipos y prenderéis fuego a sus ídolos.

(Deu 7:6) Porque tú eres un pueblo consagrado a Adonai tu Di-s; él te ha elegido a ti para que seas el pueblo de su propiedad personal entre todos los pueblos que hay sobre la haz de la tierra.

(Deu 7:7) No porque seáis el más numeroso de todos los pueblos se ha prendado Adonai de vosotros y os ha elegido, pues sois el menos numeroso de todos los pueblos;

(Deu 7:8) sino por el amor que os tiene y por guardar el juramento hecho a vuestros padres, por eso os ha sacado Adonai con mano fuerte y os ha librado de la casa de servidumbre, del poder de Faraón, rey de Egipto.

(Deu 7:9) Has de saber, pues, que Adonai tu Di-s es el Di-s verdadero, el Di-s verdadero, el Di-s fiel que guarda la alianza y el amor por mil generaciones a los que le aman y guardan sus mandamientos,

(Deu 7:10) pero que da su merecido en su propia persona a quien le odia, destruyéndole. No es remiso con quien le odia: en su propia persona le da su merecido.

(Deu 7:11) Guarda, pues, los mandamientos, preceptos y normas que yo te mando hoy poner en práctica.

(Deu 7:12) Y por haber escuchado estas normas, por haberlas guardado y practicado, Adonai tu Di-s te mantendrá la alianza y el amor que bajo juramento prometió a tus padres.

(Deu 7:13) Te amará, te bendecirá, te multiplicará, bendecirá el fruto de tu seno y el fruto de tu suelo, tu trigo, tu mosto, tu aceite, las crías de tus vacas y las camadas de tus rebaños, en el suelo que a tus padres juró que te daría.

(Deu 7:14) Serás bendito más que todos los pueblos. No habrá macho ni hembra estéril en ti ni en tus rebaños.

(Deu 7:15) Adonai apartará de ti toda enfermedad; no dejará caer sobre ti ninguna de esas malignas epidemias de Egipto que tú conoces, sino que se las enviará a todos los que te odian.

(Deu 7:16) Destruirás, pues, todos esos pueblos que Adonai tu Di-s te entrega, sin que tu ojo tenga piedad de ellos; y no darás culto a sus dioses, porque eso sería un lazo para ti.

(Deu 7:17) Acaso digas en tu corazón: "Esas naciones son más numerosas que yo; ¿cómo voy a poder desalojarlas?"

(Deu 7:18) Pero no las temas: acuérdate bien de lo que Adonai tu Di-s hizo con Faraón y con todo Egipto,

(Deu 7:19) de las grandes pruebas que tus ojos vieron, las señales y prodigios, la mano fuerte y el tenso brazo con que Adonai tu Di-s te sacó. Lo mismo hará Adonai tu Di-s con todos los pueblos a los que temes.

(Deu 7:20) Adonai tu Di-s enviará incluso avispas contra ellos para destruir a los que hubieren quedado y se te hubieren ocultado a ti.

(Deu 7:21) Así que no tiembles ante ellos, porque en medio de ti está Adonai tu Di-s, Di-s grande y temible.

(Deu 7:22) Adonai tu Di-s irá arrojando a esas naciones de delante de ti poco a poco; no podrás exterminarlas de golpe, no sea que las bestias salvajes se multipliquen contra ti,

(Deu 7:23) sino que Adonai tu Di-s te las entregará y les infligirá grandes descalabros hasta que queden destruidas.

(Deu 7:24) Entregará a sus reyes en tu mano y tú borrarás sus nombres de debajo del cielo: nadie podrá resistir ante ti, hasta que los hayas destruido.

(Deu 7:25) Quemaréis las esculturas de sus dioses, y no codiciarás el oro y la plata que los recubren, ni lo tomarás para ti, no sea que por ello caigas en un lazo, pues es una cosa abominable para Adonai tu Di-s;

(Deu 7:26) y no debes meter en tu casa una cosa abominable, pues te harías anatema como ella. Las tendrás por cosa horrenda y abominable, porque son anatema.

(Deu 8:1) Todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, cuidad de practicarlos, para que viváis, os multipliquéis y lleguéis a tomar posesión de la tierra que Adonai prometió bajo juramento a vuestros padres.

(Deu 8:2) Acuérdate de todo el camino que Adonai tu Di-s te ha hecho andar durante estos cuarenta años en el desierto para humillarte, probarte y conocer lo que había en tu corazón: si ibas o no a guardar sus mandamientos.

(Deu 8:3) Te humilló, te hizo pasar hambre, te dio a comer el maná que ni tú ni tus padres habíais conocido, para mostrarte que no sólo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Adonai.

(Deu 8:4) No se gastó el vestido que llevabas ni se hincharon tus pies a lo largo de esos cuarenta años.

(Deu 8:5) Date cuenta, pues, de que Adonai tu Di-s te corregía como un hombre corrige a su hijo,

(Deu 8:6) y guarda los mandamientos de Adonai tu Di-s siguiendo sus caminos y temiéndole.

(Deu 8:7) Pues Adonai tu Di-s te conduce a una tierra buena, tierra de torrentes, de fuentes y hontanares que manan en los valles y en las montañas,

(Deu 8:8) tierra de trigo y de cebada, de viñas, higueras y granados, tierra de olivares, de aceite y de miel,

(Deu 8:9) tierra donde el pan que comas no te será racionado y donde no carecerás de nada; tierra donde las piedras tienen hierro y de cuyas montañas extraerás el bronce.

(Deu 8:10) Comerás hasta hartarte, y bendecirás a Adonai tu Di-s en esa tierra buena que te ha dado.

(Deu 8:11) Guárdate de olvidar a Adonai tu Di-s descuidando los mandamientos, normas y preceptos que yo te prescribo hoy;

(Deu 8:12) no sea que cuando comas y quedes harto, cuando construyas hermosas casas y vivas en ellas,

(Deu 8:13) cuando se multipliquen tus vacadas y tus ovejas, cuando tengas plata y oro en abundancia y se acrecienten todos tus bienes,

(Deu 8:14) tu corazón se engría y olvides a Adonai tu Di-s que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre;

(Deu 8:15) que te ha conducido a través de ese desierto grande y terrible entre serpientes abrasadoras y escorpiones: que en un lugar de sed, sin agua, hizo brotar para ti agua de la roca más dura;

(Deu 8:16) que te alimentó en el desierto con el maná, que no habían conocido tus padres, a fin de humillarte y ponerte a prueba para después hacerte feliz.

(Deu 8:17) No digas en tu corazón: "Mi propia fuerza y el poder de mi mano me han creado esta prosperidad",

(Deu 8:18) sino acuérdate de Adonai tu Di-s, que es el que te da la fuerza para crear la prosperidad, cumpliendo así la alianza que bajo juramento prometió a tus padres, como lo hace hoy.

(Deu 8:19) Pero si llegas a olvidarte de Adonai tu Di-s, si sigues a otros dioses, si les das culto y te postras ante ellos, yo certifico hoy contra vosotros que pereceréis.

(Deu 8:20) Lo mismo que las naciones que Adonai va destruyendo a vuestro paso, así pereceréis también vosotros por haber desoído la voz de Adonai vuestro Di-s.

(Deu 9:1) Escucha, Israel. Hoy vas a pasar ya el Jordán para ir a desalojar a naciones más grandes y fuertes que tú, ciudades grandes, de murallas que llegan hasta el cielo,

(Deu 9:2) un pueblo grande y corpulento, los anaquitas, a quienes tú conoces y de quienes has oído decir: "¿Quién puede hacer frente a los hijos de Anaq?"

(Deu 9:3) Pero has de saber hoy que Adonai tu Di-s es quien va a pasar delante de ti como un fuego devorador que los destruirá y te los someterá, para que los desalojes y los destruyas rápidamente, como te ha dicho Adonai.

(Deu 9:4) No digas en tu corazón cuando Adonai tu Di-s los arroje de delante de ti: "Por mis méritos me ha hecho Adonai entrar en posesión de esta tierra", siendo así que sólo por la perversidad de estas naciones las desaloja Adonai ante ti.

(Deu 9:5) No por tus méritos ni por la rectitud de tu corazón vas a tomar posesión de su tierra, sino que sólo por la perversidad de estas naciones las desaloja Adonai tu Di-s ante ti; y también por cumplir la palabra que juró a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob.

(Deu 9:6) Has de saber, pues, que no es por tu justicia por lo que Adonai tu Di-s te da en posesión esa tierra buena, ya que eres un pueblo de dura cerviz.

(Deu 9:7) Acuérdate. No olvides que irritaste a Adonai tu Di-s en el desierto. Desde el día en que saliste del país de Egipto hasta vuestra llegada a este lugar, habéis sido rebeldes a Adonai.

(Deu 9:8) En el Horeb irritasteis a Adonai, y Adonai montó en tal cólera contra vosotros que estuvo a punto de destruiros.

(Deu 9:9) Yo había subido al monte a recoger las tablas de piedra, las tablas de la alianza que Adonai había concluido con vosotros. Permanecí en el monte cuarenta días y cuarenta noches sin comer pan ni beber agua.

(Deu 9:10) Adonai me dio las dos tablas de piedra escritas por el dedo de Di-s, en las que estaban todas las palabras que Adonai os había dicho de en medio del fuego, en la montaña, el día de la Asamblea.

(Deu 9:11) Al cabo de cuarenta días y cuarenta noches, después de darme las dos tablas de piedra, las tablas de la alianza,

(Deu 9:12) me dijo Adonai: "Levántate, baja de aquí a toda prisa, porque tu pueblo, el que tú sacaste de Egipto, se ha pervertido. Bien pronto se han apartado del camino que yo les había prescrito: se han hecho un ídolo de fundición."

(Deu 9:13) Continuó Adonai y me dijo: "He visto a este pueblo: es un pueblo de dura cerviz.

(Deu 9:14) Déjame que los destruya y borre su nombre de debajo del cielo; y que haga de ti una nación más fuerte y numerosa que ésta."

(Deu 9:15) Yo me volví y bajé del monte, que ardía en llamas, llevando en mis manos las dos tablas de la alianza.

(Deu 9:16) Y vi que vosotros habíais pecado contra Adonai vuestro Di-s. Os habíais hecho un becerro de fundición: bien pronto os habíais apartado del camino que Adonai os tenía prescrito.

(Deu 9:17) Tomé entonces las dos tablas, las arrojé de mis manos y las hice pedazos a vuestros propios ojos.

(Deu 9:18) Luego me postré ante Adonai; como la otra vez, estuve cuarenta días y cuarenta noches sin comer pan ni beber agua, por todo el pecado que habíais cometido haciendo el mal a los ojos de Adonai hasta irritarle.

(Deu 9:19) Porque tenía mucho miedo de la ira y del furor que irritaba a Adonai contra vosotros hasta querer destruiros. Y una vez más me escuchó Adonai.

(Deu 9:20) También contra Aarón estaba Adonai violentamente irritado hasta querer destruirle. Yo intercedí también entonces en favor de Aarón.

(Deu 9:21) Y vuestro pecado, el becerro que os habíais hecho, lo tomé y lo quemé; lo hice pedazos, lo pasé a la muela hasta que quedó reducido a polvo, y tiré el polvo al torrente que baja de la montaña.

(Deu 9:22) Y en Taberá, y en Massá, y en Quibrot Hattaavá, irritasteis a Adonai.

(Deu 9:23) Y cuando Adonai os hizo salir de Cadés Barnea diciendo: "Subid a tomar posesión de la tierra que yo os he dado", os rebelasteis contra la orden de Adonai vuestro Di-s, no creísteis en él ni escuchasteis su voz.

(Deu 9:24) Habéis sido rebeldes a Adonai vuestro Di-s desde el día en que os conoció.

(Deu 9:25) Me postré, pues, ante Adonai y estuve postrado estos cuarenta días y cuarenta noches, porque Adonai había hablado de destruiros.

(Deu 9:26) Supliqué a Adonai y dije: "Señor Adonai, no destruyas a tu pueblo, tu heredad, que tú rescataste con tu grandeza y que sacaste de Egipto con mano fuerte.

(Deu 9:27) Acuérdate de tus siervos Abraham, Isaac y Jacob, y no tomes en cuenta la indocilidad de este pueblo, ni su maldad ni su pecado,

(Deu 9:28) para que no se diga en el país de donde nos sacaste: "Porque Adonai no ha podido llevarlos a la tierra que les había prometido, y por el odio que les tiene, los ha sacado para hacerlos morir en el desierto."

(Deu 9:29) Pero ellos son tu pueblo, tu heredad, aquellos a quienes tú sacaste con tu gran fuerza y tu tenso brazo."

(Deu 10:1) Adonai me dijo entonces: "Labra dos tablas de piedra como las primeras y sube donde mí a la montaña; hazte también un arca de madera.

(Deu 10:2) Yo escribiré en las tablas las palabras que había en las primeras que rompiste, y tú las depositarás en el arca."

(Deu 10:3) Hice un arca de madera de acacia, labré dos tablas de piedra como las primeras y subí a la montaña con las dos tablas en la mano.

(Deu 10:4) El escribió en las tablas lo mismo que había escrito antes, las diez Palabras que Adonai había dicho en el monte, de en medio del fuego, el día de la Asamblea. Y Adonai me las entregó.

(Deu 10:5) Yo volví a bajar del monte, puse las tablas en el arca que había hecho y allí quedaron, como me había mandado Adonai.

(Deu 10:6) Los israelitas partieron de los pozos de Bené Yaacán, hacia Moserá. Allí murió Aarón y allí fue enterrado. Le sucedió en el sacerdocio su hijo Eleazar.

(Deu 10:7) De allí se dirigieron a Gudgoda y de Gudgoda a Yotbatá, lugar de torrentes.

(Deu 10:8) Adonai separó entonces a la tribu de Leví para llevar el arca de la alianza de Adonai, sirviéndole y dando la bendición en su nombre hasta el día de hoy.

(Deu 10:9) Por eso Leví no ha tenido parte ni heredad con sus hermanos: Adonai es su heredad, como Adonai tu Di-s le dijo.

(Deu 10:10) Yo me quedé en el monte, como la primera vez, cuarenta días y cuarenta noches. También esta vez me escuchó Adonai y renunció a destruirte.

(Deu 10:11) Y me dijo Adonai: "Levántate, ve a ponerte al frente de este pueblo, para que vayan a tomar posesión de la tierra que yo juré a sus padres que les daría."

(Deu 10:12) Y ahora, Israel, ¿qué te pide tu Di-s, sino que temas a Adonai tu Di-s, que sigas todos sus caminos, que le ames, que sirvas a Adonai tu Di-s con todo tu corazón y con toda tu alma,

(Deu 10:13) que guardes los mandamientos de Adonai y sus preceptos que yo te prescribo hoy para que seas feliz?

(Deu 10:14) Mira: De Adonai tu Di-s son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y cuanto hay en ella.

(Deu 10:15) Y con todo, sólo de tus padres se prendó Adonai y eligió a su descendencia después de ellos, a vosotros mismos, de entre todos los pueblos, como hoy sucede.

(Deu 10:16) Circuncidad el prepucio de vuestro corazón y no endurezcáis más vuestra cerviz,

(Deu 10:17) porque Adonai vuestro Di-s es el Di-s de los dioses y el Señor de los señores, el Di-s grande, poderoso y temible, que no hace acepción de personas ni admite soborno;

(Deu 10:18) que hace justicia al huérfano y a la viuda, y ama al forastero, a quien da pan y vestido.

(Deu 10:19) (Amad al forastero porque forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto.)

(Deu 10:20) A Adonai tu Di-s temerás, a él servirás, vivirás unido a él y en su nombre jurarás.

(Deu 10:21) El será objeto de tu alabanza y él tu Di-s, que ha hecho por ti esas cosas grandes y terribles que tus ojos han visto.

(Deu 10:22) No más de setenta personas eran tus padres cuando bajaron a Egipto, y Adonai tu Di-s te ha hecho ahora numeroso como las estrellas del cielo.

(Deu 11:1) Amarás a Adonai tu Di-s y guardarás siempre sus ritos, sus preceptos, normas y mandamientos.

(Deu 11:2) Vosotros sabéis hoy - no vuestros hijos, que ni saben ni han visto la lección de Adonai vuestro Di-s, su grandeza, su mano fuerte y su tenso brazo -

(Deu 11:3) las señales y hazañas que realizó él en medio de Egipto, contra Faraón rey de Egipto y todo su pueblo;

(Deu 11:4) lo que hizo con el ejército de Egipto, con sus caballos y sus carros, precipitando sobre ellos las aguas del mar de Suf cuando os perseguían, y aniquilándolos Adonai hasta el día de hoy;

(Deu 11:5) lo que ha hecho por vosotros en el desierto hasta vuestra llegada a este lugar;

(Deu 11:6) lo que hizo con Datán y Abirón, hijos de Eliab el rubenita, cuando la tierra abrió su boca y los tragó en medio de todo Israel, con sus familias, sus tiendas y todos los que les seguían.

(Deu 11:7) Pues vuestros mismos ojos han visto toda esta gran obra que Adonai ha realizado.

(Deu 11:8) Guardaréis todos los mandamientos que yo os prescribo hoy, para que os hagáis fuertes y lleguéis a poseer la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión,

(Deu 11:9) y para que prolonguéis vuestros días en el suelo que Adonai juró dar a vuestros padres y a su descendencia, tierra que mana leche y miel.

(Deu 11:10) Porque la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión no es como el país de Egipto del que habéis salido, donde después de sembrar había que regar con el pie, como se riega un huerto de hortalizas.

(Deu 11:11) Sino que la tierra a la que vais a pasar para tomarla en posesión es una tierra de montes y valles, que bebe el agua de la lluvia del cielo.

(Deu 11:12) De esta tierra se cuida Adonai tu Di-s; los ojos de Adonai tu Di-s están constantemente puestos en ella, desde que comienza el año hasta que termina.

(Deu 11:13) Y si vosotros obedecéis puntualmente a los mandamientos que yo os prescribo hoy, amando a Adonai vuestro Di-s y sirviéndole con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma,

(Deu 11:14) yo daré a vuestro país la lluvia a su tiempo, lluvia de otoño y lluvia de primavera, y tú podrás cosechar tu trigo, tu mosto y tu aceite;

(Deu 11:15) yo daré a tu campo hierba para tu ganado, y comerás hasta hartarte.

(Deu 11:16) Cuidad bien que no se pervierta vuestro corazón y os descarriéis a dar culto o otros dioses, y a postraros ante ellos;

(Deu 11:17) pues la ira de Adonai se encendería contra vosotros y cerraría los cielos, no habría más lluvia, el suelo no daría su fruto y vosotros pereceríais bien pronto en esa tierra buena que Adonai os da.

(Deu 11:18) Poned estas palabras en vuestro corazón y en vuestra alma, atadlas a vuestra mano como una señal, y sean como una insignia entre vuestros ojos.

(Deu 11:19) Enseñádselas a vuestros hijos, hablando de ellas tanto si estás en casa como si vas de viaje, así acostado como levantado.

(Deu 11:20) Las escribirás en las jambas de tu casa y en tus puertas,

(Deu 11:21) para que vuestros días y los días de vuestros hijos en la tierra que Adonai juró dar a vuestros padres sean tan numerosos como los días del cielo sobre la tierra.

(Deu 11:22) Porque, si de verdad guardáis todos estos mandamientos que yo os mando practicar, amando a Adonai vuestro Di-s, siguiendo todos sus caminos y viviendo unidos a él,

(Deu 11:23) Adonai desalojará delante de vosotros a todas esas naciones, y vosotros desalojaréis a naciones más numerosas y fuertes que vosotros.

(Deu 11:24) Todo lugar que pise la planta de vuestro pie será vuestro; desde el Río, el río Eufrates, hasta el mar occidental, se extenderá vuestro territorio.

(Deu 11:25) Nadie podrá resistiros; Adonai vuestro Di-s hará que se os tema y se os respete sobre la haz de toda la tierra que habéis de pisar, como él os ha dicho.

(Deu 11:26) Mira: Yo pongo hoy ante vosotros bendición y maldición.

(Deu 11:27) Bendición si escucháis los mandamientos de Adonai vuestro Di-s que yo os prescribo hoy,

(Deu 11:28) maldición si desoís los mandamientos de Adonai vuestro Di-s, si os apartáis del camino que yo os prescribo hoy, para seguir a otros dioses que no conocéis.

(Deu 11:29) Cuando Adonai tu Di-s te haya introducido en la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión, pondrás la bendición sobre el monte Garizim y la maldición sobre el monte Ebal.

(Deu 11:30) (Estos montes están, como sabéis, al otro lado del Jordán, detrás del camino del poniente, en el país de los cananeos que habitan en la Arabá, frente a Guilgal, cerca de la Encina de Moré.)

(Deu 11:31) Ya que vais a pasar el Jordán para ir a tomar posesión de la tierra que Adonai vuestro Di-s os da, cuando la poseáis y habitéis en ella,

(Deu 11:32) cuidaréis de poner en práctica todos los preceptos y normas que yo os expongo hoy.

(Deu 12:1) Estos son los preceptos y normas que cuidaréis de poner en práctica en la tierra que Adonai el Di-s de tus padres te ha dado en posesión, todos los días que viváis en su suelo.

(Deu 12:2) Suprimiréis todos los lugares donde los pueblos que vais a desalojar han dado culto a sus dioses, en lo alto de los montes, en las colinas, y bajo todo árbol frondoso;

(Deu 12:3) demoleréis su altares, romperéis sus estelas, quemaréis sus cipos, derribaréis las esculturas de sus dioses y suprimiréis su nombre de este lugar.

(Deu 12:4) No procederéis así respecto de Adonai vuestro Di-s,

(Deu 12:5) sino que sólo vendréis a buscarle al lugar elegido por Adonai vuestro Di-s, de entre todas las tribus, para poner en él la morada de su nombre.

(Deu 12:6) Allí llevaréis vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y las ofrendas reservadas de vuestras manos, vuestras ofrendas votivas y vuestras ofrendas voluntarias, los primogénitos de vuestro ganado mayor y menor,

(Deu 12:7) allí comeréis en presencia de Adonai vuestro Di-s y os regocijaréis, vosotros y vuestras casas, de todas las empresas en que Adonai tu Di-s te haya bendecido.

(Deu 12:8) No haréis lo que nosotros hacemos aquí hoy, cada cual lo que le parece bien,

(Deu 12:9) porque todavía no habéis llegado al lugar de descanso y a la heredad que Adonai tu Di-s te da.

(Deu 12:10) Pero cuando paséis el Jordán y habitéis en la tierra que Adonai vuestro Di-s os da en herencia, cuando él os haya puesto al abrigo de todos vuestros enemigos de alrededor, y viváis con tranquilidad,

(Deu 12:11) llevaréis al lugar elegido por Adonai vuestro Di-s para morada de su nombre todo lo que yo os prescribo: vuestros holocaustos y vuestros sacrificios, vuestros diezmos y las ofrendas reservadas de vuestras manos, lo más selecto de vuestras ofrendas que hayáis prometido con voto a Adonai;

(Deu 12:12) y os regocijaréis en presencia de Adonai, vosotros, vuestros hijos y vuestras hijas, vuestros siervos y vuestras siervas, así como el levita que vive en vuestras ciudades, ya que no tiene parte ni heredad con vosotros.

(Deu 12:13) Guárdate de ofrecer tus holocaustos en cualquier lugar sagrado que veas;

(Deu 12:14) sólo en el lugar elegido por Adonai en una de tus tribus podrás ofrecer tus holocaustos y sólo allí pondrás en práctica todo lo que yo te mando.

(Deu 12:15) Podrás, sin embargo, siempre que lo desees, sacrificar y comer la carne, como bendición que te ha dado Adonai tu Di-s, en todas tus ciudades. Tanto el puro como el impuro podrán comerla, como si fuese gacela o ciervo.

(Deu 12:16) Sólo la sangre no la comeréis; la derramarás en tierra como agua.

(Deu 12:17) No podrás comer en tus ciudades el diezmo de tu trigo, de tu mosto o de tu aceite, ni los primogénitos de tu ganado mayor o menor, ninguna de tus ofrendas votivas o de tus ofrendas voluntarias, ni las ofrendas reservadas de tus manos.

(Deu 12:18) Sino que lo comerás en presencia de Adonai tu Di-s, en el lugar elegido por Adonai tu Di-s y solamente allí, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, y el levita que vive en tus ciudades. Y te regocijarás en presencia de Adonai tu Di-s por todas tus empresas.

(Deu 12:19) Guárdate de dejar abandonado al levita mientras vivas en tu suelo.

(Deu 12:20) Cuando Adonai tu Di-s haya ensanchado tu territorio, como te ha prometido, y digas: "Querría comer carne", si deseas comer carne, podrás hacerlo siempre que quieras.

(Deu 12:21) Si el lugar elegido por Adonai tu Di-s para morada de su nombre está demasiado lejos de ti, podrás sacrificar del ganado mayor y menor que Adonai te haya concedido, del modo que yo te he prescrito; lo podrás comer en tus ciudades a la medida de tus deseos;

(Deu 12:22) y lo comerás como se come la gacela o el ciervo; podrán comerlo tanto el puro como el impuro.

(Deu 12:23) Guárdate sólo de comer la sangre, porque la sangre es la vida, y no debes comer la vida con la carne.

(Deu 12:24) No la comerás, la derramarás en tierra como agua.

(Deu 12:25) No la comerás, para que seas feliz, tú y tu hijo después de ti, por haber hecho lo que es justo a los ojos de Adonai.

(Deu 12:26) Pero las cosas sagradas que te correspondan y las que hayas prometido con voto, irás a llevarlas a aquel lugar elegido por Adonai.

(Deu 12:27) Harás el holocausto de la carne y de la sangre sobre el altar de Adonai tu Di-s; la sangre de tus sacrificios será derramada sobre el altar de Adonai tu Di-s, y tu podrás comer la carne.

(Deu 12:28) Observa y escucha todas estas cosas que yo te mando, para que seas feliz siempre, tú y tu hijo después de ti, por haber hecho lo que es bueno y justo a los ojos de Adonai tu Di-s.

(Deu 12:29) Cuando Adonai tu Di-s haya exterminado las naciones que tú vas a desalojar ante ti, cuando las hayas desalojado y habites en su tierra,

(Deu 12:30) guárdate de dejarte prender en el lazo siguiendo su ejemplo después de haber sido ellos exterminados ante ti, y de buscar sus dioses, diciendo; "¿Cómo servían estas naciones a sus dioses? Así haré yo también,"

(Deu 12:31) No procederás así con Adonai tu Di-s. Porque todo lo que es una abominación para Adonai, lo que detesta, lo hacen ellos en honor de sus dioses: llegan incluso a quemar al fuego a sus hijos e hijas en honor de sus dioses.

(Deu 13:1) Todo esto que yo os mando, cuidaréis de ponerlo por obra, sin añadir ni quitar nada.

(Deu 13:2) Si surge en medio de ti un profeta o vidente en sueños, que te propone una señal o un prodigio,

(Deu 13:3) y llega a realizarse la señal o el prodigio que te ha anunciado, y te dice: "Vamos en pos de otros dioses (que tú no conoces) a servirles",

(Deu 13:4) no escucharás las palabras de ese profeta o de ese vidente en sueños. Es que Adonai vuestro Di-s os pone a prueba para saber si verdaderamente amáis a Adonai vuestro Di-s con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.

(Deu 13:5) A Adonai vuestro Di-s seguiréis y a él temeréis, guardaréis sus mandamientos y escucharéis su voz, a él serviréis y viviréis unidos a él.

(Deu 13:6) Ese profeta o vidente en sueños deberá morir por haber predicado la rebelión contra Adonai tu Di-s - que te sacó del país de Egipto y te rescató de la casa de servidumbre - para apartarte del camino que Adonai tu Di-s te ha mandado seguir. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.

(Deu 13:7) Si tu hermano, hijo de tu padre o hijo de tu madre, tu hijo o tu hija, la esposa que reposa en tu seno o el amigo que es tu otro yo, trata de seducirte en secreto diciéndote: "Vamos a servir a otros dioses", desconocidos de ti y de tus padres,

(Deu 13:8) de entre los dioses de los pueblos próximos o lejanos que os rodean de un extremo a otro de la tierra,

(Deu 13:9) no accederás ni le escucharás, tu ojo no tendrá piedad de él, no le perdonarás ni le encubrirás,

(Deu 13:10) sino que le harás morir; tu mano caerá la primera sobre él para darle muerte, y después la mano de todo el pueblo.

(Deu 13:11) Le apedrearás hasta que muera, porque trató de apartarte de Adonai tu Di-s, el que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre.

(Deu 13:12) Y todo Israel, cuando lo sepa, tendrá miedo y dejará de cometer este mal en medio de ti.

(Deu 13:13) Si oyes decir que en una de las ciudades que Adonai tu Di-s te da para habitar en ella

(Deu 13:14) algunos hombres, malvados, salidos de tu propio seno, han seducido a sus conciudadanos diciendo: "Vamos a dar culto a otros dioses", desconocidos de vosotros,

(Deu 13:15) consultarás, indagarás y preguntarás minuciosamente. Si es verdad, si se comprueba que en medio de ti se ha cometido tal abominación,

(Deu 13:16) deberás pasar a filo de espada a los habitantes de esa ciudad; la consagrarás al anatema con todo lo que haya dentro de ella;

(Deu 13:17) amontonarás todos sus despojos en medio de la plaza pública y prenderás fuego a la ciudad con todos sus despojos, todo ello en honor de Adonai tu Di-s. Quedará para siempre convertida en un montón de ruinas, y no volverá a ser edificada.

(Deu 13:18) De este anatema no se te quedará nada en la mano, para que Adonai aplaque el ardor de su ira y sea misericordioso contigo, tenga piedad de ti y te multiplique como prometió bajo juramento a tus padres,

(Deu 13:19) a condición de que escuches la voz de Adonai tu Di-s guardando todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy y haciendo lo que es justo a los ojos de Adonai tu Di-s.

(Deu 14:1) Hijos sois de Adonai vuestro Di-s. No os haréis incisión ni tonsura entre los ojos por un muerto.

(Deu 14:2) Porque tú eres un pueblo consagrado a Adonai tu Di-s, y Adonai te ha escogido para que seas el pueblo de su propiedad personal entre todos los pueblos que hay sobre la haz de la tierra.

(Deu 14:3) No comerás nada que sea abominable.

(Deu 14:4) Estos son los animales que podréis comer: buey, carnero, cabra,

(Deu 14:5) ciervo, gacela, gamo, cabra montés, antílope, búfalo, gamuza.

(Deu 14:6) Y todo animal de pezuña partida, hendida en dos mitades, y que rumia, lo podéis comer.

(Deu 14:7) Sin embargo, entre los que rumian y entre los animales de pezuña partida y hendida no podréis comer los siguientes: el camello, la liebre y el damán, que rumian pero no tienen la pezuña hendida; los tendréis por impuros.

(Deu 14:8) Tampoco el cerdo, que tiene la pezuña partida y hendida, pero no rumia; lo tendréis por impuro. No comeréis su carne ni tocaréis su cadáver.

(Deu 14:9) De entre todo lo que vive en el agua, podéis comer lo siguiente: todo lo que tiene aletas y escamas lo podéis comer.

(Deu 14:10) Pero no comeréis lo que no tiene aletas y escamas: lo tendréis por impuro.

(Deu 14:11) Podéis comer toda ave pura,

(Deu 14:12) pero las siguientes no las podéis comer: el águila, el quebrantahuesos, el águila marina,

(Deu 14:13) el buitre, las diferentes especies de halcón,

(Deu 14:14) todas las especies de cuervo,

(Deu 14:15) el avestruz, la lechuza, la gaviota y las diferentes especies de gavilanes,

(Deu 14:16) el búho, el ibis, el cisne,

(Deu 14:17) el pelícano, el calamón, el somormujo,

(Deu 14:18) la cigüeña, las diferentes especies de garza real, la abubilla y el murciélago.

(Deu 14:19) Tendréis por impuro todo bicho alado, no lo comeréis.

(Deu 14:20) Podéis comer todo volátil puro.

(Deu 14:21) No comeréis ninguna bestia muerta. Se la darás al forastero que vive en tus ciudades para que él la coma, o bien véndesela a un extranjero. Porque tú eres un pueblo consagrado a Adonai tu Di-s. No cocerás el cabrito en la leche de su madre.

(Deu 14:22) Cada año deberás apartar el diezmo de todo lo que tus sementeras hayan producido en tus campos,

(Deu 14:23) y, en presencia de Adonai tu Di-s, en el lugar que él haya elegido para morada de su nombre, comerás el diezmo de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite, así como los primogénitos de tu ganado mayor y menor; a fin de que aprendas a temer siempre a Adonai tu Di-s.

(Deu 14:24) Si el camino es demasiado largo para ti, si no puedes transportarlo porque el lugar elegido por Adonai para morada de su nombre te cae demasiado lejos, cuando Adonai tu Di-s te haya bendecido,

(Deu 14:25) lo cambiarás por dinero, llevarás el dinero en tu mano e irás al lugar elegido por Adonai tu Di-s;

(Deu 14:26) allí emplearás este dinero en todo lo que desees, ganado mayor o menor, vino o bebida fermentada, todo lo que tu alma apetezca. Comerás allí en presencia de Adonai tu Di-s y te regocijarás, tú y tu casa.

(Deu 14:27) Y no abandonarás al levita que vive en tus ciudades, ya que él no tiene parte ni heredad contigo.

(Deu 14:28) Cada tres años apartarás todos los diezmos de tus cosechas de ese año y los depositarás a tus puertas.

(Deu 14:29) Vendrán así el levita - ya que él no tiene parte ni heredad contigo - el forastero, el huérfano y la viuda que viven en tus ciudades, y comerán hasta hartarse. Y Adonai tu Di-s te bendecirá en todas las obras que emprendas.

(Deu 15:1) Cada siete años harás remisión.

(Deu 15:2) En esto consiste la remisión. Todo acreedor que posea una prenda personal obtenida de su prójimo, le hará remisión; no apremiará a su prójimo ni a su hermano, si se invoca la remisión en honor de Adonai.

(Deu 15:3) Podrás apremiar al extranjero, pero a tu hermano le concederás la remisión de lo que te debe.

(Deu 15:4) Cierto que no debería haber ningún pobre junto a ti, porque Adonai te otorgará su bendición en la tierra que Adonai tu Di-s te da en herencia para que la poseas,

(Deu 15:5) pero sólo si escuchas de verdad la voz de Adonai tu Di-s cuidando de poner en práctica todos estos mandamientos que yo te prescribo hoy.

(Deu 15:6) Sí, Adonai tu Di-s te bendecirá como te ha dicho: prestarás a naciones numerosas, y tú no pedirás prestado, dominarás a naciones numerosas, y a ti no te dominarán.

(Deu 15:7) Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna de las ciudades de tu tierra que Adonai tu Di-s te da, no endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre,

(Deu 15:8) sino que le abrirás tu mano y le prestarás lo que necesite para remediar su indigencia.

(Deu 15:9) Cuida de no abrigar en tu corazón estos perversos pensamientos: "Ya pronto llega el año séptimo, el año de la remisión", para mirar con malos ojos a tu hermano pobre y no darle nada; él apelaría a Adonai contra ti y te cargarías con un pecado.

(Deu 15:10) Cuando le des algo, se lo has de dar de buena gana, que por esta acción te bendecirá Adonai, tu Di-s en todas tus obras y en todas tus empresas.

(Deu 15:11) Pues no faltarán pobres en esta tierra; por eso te doy yo este mandamiento: debes abrir tu mano a tu hermano, a aquel de los tuyos que es indigente y pobre en tu tierra.

(Deu 15:12) Si tu hermano hebreo, hombre o mujer, se vende a ti, te servirá durante seis años y al séptimo le dejarás libre.

(Deu 15:13) Al dejarle libre, no le mandarás con las manos vacías;

(Deu 15:14) le harás algún presente de tu ganado menor, de tu era y de tu lagar; le darás según como te haya bendecido Adonai tu Di-s.

(Deu 15:15) Recordarás que tu fuiste esclavo en el país de Egipto y que Adonai tu Di-s te rescató: por eso te mando esto hoy.

(Deu 15:16) Pero si él te dice: "No quiero marcharme de tu lado", porque te ama, a ti y a tu casa, porque le va bien contigo,

(Deu 15:17) tomarás un punzón, le horadarás la oreja contra la puerta, y será tu siervo para siempre. Lo mismo harás con tu sierva.

(Deu 15:18) No se te haga demasiado duro el dejarle en libertad, porque el haberte servido seis años vale por un doble salario de jornalero. Y Adonai tu Di-s te bendecirá en todo lo que hagas.

(Deu 15:19) Todo primogénito que nazca en tu ganado mayor o menor, si es macho, lo consagraras a Adonai tu Di-s. No someterás al trabajo al primogénito de tu vaca ni esquilarás al primogénito de tu oveja.

(Deu 15:20) Lo comerás, tú y tu casa, cada año, en presencia de Adonai tu Di-s, en el lugar elegido por Adonai.

(Deu 15:21) Si tiene alguna tara, si es cojo o ciego o con algún otro defecto grave, no lo sacrificarás a Adonai tu Di-s.

(Deu 15:22) Lo comerás en tus ciudades, lo mismo el puro que el impuro, como si fuese gacela o ciervo;

(Deu 15:23) sólo la sangre no la comerás; la derramarás en tierra como agua.

(Deu 16:1) Guarda el mes de Abib y celebra en él la Pascua en honor de Adonai tu Di-s, porque fue en el mes de Abib, por la noche, cuando Adonai tu Di-s te sacó de Egipto.

(Deu 16:2) Sacrificarás en honor de Adonai tu Di-s una víctima pascual de ganado mayor y menor, en el lugar elegido por Adonai tu Di-s para morada de su nombre.

(Deu 16:3) No comerás con la víctima pan fermentado; durante siete días la comerás con ázimos - pan de aflicción - porque a toda prisa saliste del país de Egipto: para que te acuerdes todos los días de tu vida del día en que saliste del país de Egipto.

(Deu 16:4) Durante siete días no se verá junto a ti levadura, en todo tu territorio, y de la carne que hayas sacrificado la tarde del primer día no deberá quedar nada para la mañana siguiente.

(Deu 16:5) No podrás sacrificar la Pascua en ninguna de las ciudades que Adonai tu Di-s te da,

(Deu 16:6) sino que sólo en el lugar elegido por Adonai tu Di-s para morada de su nombre, sacrificarás la Pascua, por la tarde a la puesta del sol, hora en que saliste de Egipto.

(Deu 16:7) La cocerás y la comerás en el lugar elegido por Adonai tu Di-s, y a la mañana siguiente te volverás y marcharás a tus tiendas.

(Deu 16:8) Comerás ázimos durante seis días; el día séptimo habrá reunión en honor de Adonai tu Di-s; y no harás ningún trabajo.

(Deu 16:9) Contarás siete semanas. Cuando la hoz comience a cortar las espigas comenzarás a contar estas siete semanas.

(Deu 16:10) Y celebrarás en honor de Adonai tu Di-s la fiesta de las Semanas, con la ofrenda voluntaria que haga tu mano, en la medida en que Adonai tu Di-s te haya bendecido.

(Deu 16:11) En presencia de Adonai tu Di-s te regocijarás, en el lugar elegido por Adonai tu Di-s para morada de su nombre: tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita que vive en tus ciudades, el forastero, el huérfano y la viuda que viven en medio de ti.

(Deu 16:12) Te acordarás de que fuiste esclavo en Egipto y cuidarás de poner en práctica estos preceptos.

(Deu 16:13) Celebrarás la fiesta de las Tiendas durante siete días, cuando hayas recogido la cosecha de tu era y de tu lagar.

(Deu 16:14) Durante tu fiesta te regocijarás, tú, tu hijo y tu hija, tu siervo y tu sierva, el levita, el forastero, el huérfano y la viuda que viven en tus ciudades.

(Deu 16:15) Durante siete días harás fiesta a Adonai tu Di-s en el lugar elegido por Adonai; porque Adonai tu Di-s te bendecirá en todas tus cosechas y en todas tus obras, y serás plenamente feliz.

(Deu 16:16) Tres veces al año se presentarán todos tus varones ante Adonai tu Di-s, en el lugar elegido por él: en la fiesta de los Ázimos, en la fiesta de las Semanas, y en la fiesta de las Tiendas. Nadie se presentará ante Adonai con las manos vacías;

(Deu 16:17) sino que cada cual ofrecerá el don de su mano, según la bendición que Adonai tu Di-s te haya otorgado.

(Deu 16:18) Establecerás jueces y escribas para tus tribus en cada una de las ciudades que Adonai te da; ellos juzgarán al pueblo con juicios justos.

(Deu 16:19) No torcerás el derecho, no harás acepción de personas, no aceptarás soborno, porque el soborno cierra los ojos de los sabios y corrompe las palabras de los justos.

(Deu 16:20) Justicia, sólo justicia has de buscar, para que vivas y poseas la tierra que Adonai tu Di-s te da.

(Deu 16:21) No plantarás cipo, ni ninguna clase de árbol, junto al altar de Adonai tu Di-s que hayas construido;

(Deu 16:22) y no te erigirás estela, cosa que detesta Adonai tu Di-s.

(Deu 17:1) No sacrificarás a Adonai tu Di-s ganado mayor o menor que tenga cualquier tara o defecto, porque es una abominación para Adonai tu Di-s.

(Deu 17:2) Si hay en medio de ti, en alguna de las ciudades que Adonai tu Di-s te da, un hombre o una mujer que haga lo que es malo a los ojos de Adonai tu Di-s, violando su alianza,

(Deu 17:3) que vaya a servir a otros dioses y se postre ante ellos, o ante el sol, la luna, o todo el ejército de los cielos, cosa que yo no he mandado,

(Deu 17:4) y es denunciado a ti; si, después de escucharle y haber hecho una indagación minuciosa, se verifica el hecho y se comprueba que en Israel se ha cometido tal abominación,

(Deu 17:5) sacarás a las puertas de tu ciudad a ese hombre o mujer, culpables de esta mala acción, y los apedrearás, al hombre o a la mujer, hasta que mueran.

(Deu 17:6) No se podrá ejecutar al reo de muerte más que por declaración de dos o tres testigos; no se le hará morir por declaración de un solo testigo.

(Deu 17:7) La primera mano que se pondrá sobre él para darle muerte será la de los testigos, y luego la mano de todo el pueblo. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.

(Deu 17:8) Si tienes que juzgar un caso demasiado difícil para ti, una causa de sangre, de colisión de derechos, o de lesiones, un litigio cualquiera en tus ciudades, te levantarás, subirás al lugar elegido por Adonai tu Di-s,

(Deu 17:9) y acudirás a los sacerdotes levitas y al juez que entonces esté en funciones. Ellos harán una investigación y te indicarán el fallo de la causa.

(Deu 17:10) Te ajustarás al fallo que te hayan indicado en este lugar elegido por Adonai, y cuidarás de actuar conforme a cuanto te hayan enseñado.

(Deu 17:11) Te ajustarás a las instrucciones que te hayan dado y a la sentencia que te dicten, sin desviarte a derecha ni a izquierda del fallo que te señalen.

(Deu 17:12) Si alguno procede insolentemente, no escuchando ni al sacerdote que se encuentra allí al servicio de Adonai tu Di-s, ni al juez, ese hombre morirá. Harás desaparecer el mal de Israel.

(Deu 17:13) Así todo el pueblo, al saberlo, temerá y no actuará más con insolencia.

(Deu 17:14) Si cuando llegues a la tierra que Adonai tu Di-s te da, la tomes en posesión y habites en ella, dices: "Querría poner un rey sobre mí como todas las naciones de alrededor".

(Deu 17:15) deberás poner sobre ti un rey elegido por Adonai, y a uno de entre tus hermanos pondrás sobre ti como rey; no podrás darte por rey a un extranjero que no sea hermano tuyo.

(Deu 17:16) Pero no ha de tener muchos caballos, ni hará volver al pueblo a Egipto para aumentar su caballería, porque Adonai os ha dicho: "No volveréis a ir jamás por ese camino."

(Deu 17:17) No ha de tener muchas mujeres, cosa que podría descarriar su corazón. Tampoco deberá tener demasiada plata y oro.

(Deu 17:18) Cuando suba al trono real, deberá escribir esta Ley para su uso, copiándola del libro de los sacerdotes levitas.

(Deu 17:19) La llevará consigo; la leerá todos los días de su vida para aprender a temer a Adonai su Di-s, guardando todas las palabras de esta Ley y estos preceptos, para ponerlos en práctica.

(Deu 17:20) Así su corazón no se engreirá sobre sus hermanos y no se apartará de estos mandamientos ni a derecha ni a izquierda. Y así prolongará los días de su reino, él y sus hijos, en medio de Israel.

(Deu 18:1) Los sacerdotes levitas, toda la tribu de Leví, no tendrán parte ni heredad con Israel: vivirán de los manjares ofrecidos a Adonai y de su heredad.

(Deu 18:2) Esta tribu no tendrá heredad entre sus hermanos; Adonai será su heredad, como él le ha dicho.

(Deu 18:3) Este será el derecho de los sacerdotes sobre aquellos que ofrezcan un sacrificio de ganado mayor o menor: se dará al sacerdote la espaldilla, las quijadas y el cuajar.

(Deu 18:4) Le darás las primicias de tu trigo, de tu mosto y de tu aceite, así como las primicias del esquileo de tu ganado menor.

(Deu 18:5) Porque a él le ha elegido Adonai tu Di-s entre todas las tribus para ejercer su ministerio en el nombre de Adonai él y sus hijos para siempre.

(Deu 18:6) Si el levita llega de una de tus ciudades de todo Israel donde reside, y entra por deseo propio en el lugar elegido por Adonai,

(Deu 18:7) oficiará en el nombre de Adonai su Di-s, como todos sus hermanos levitas que se encuentran allí en presencia de Adonai;

(Deu 18:8) comerá una porción igual a la de ellos, aparte lo que obtenga por la venta de sus bienes patrimoniales.

(Deu 18:9) Cuando hayas entrado en la tierra que Adonai tu Di-s te da, no aprenderás a cometer abominaciones como las de esas naciones.

(Deu 18:10) No ha de haber en ti nadie que haga pasar a su hijo o a su hija por el fuego, que practique adivinación, astrología, hechicería o magia,

(Deu 18:11) ningún encantador ni consultor de espectros o adivinos, ni evocador de muertos.

(Deu 18:12) Porque todo el que hace estas cosas es una abominación para Adonai tu Di-s y por causa de estas abominaciones desaloja Adonai tu Di-s a esas naciones delante de ti.

(Deu 18:13) Has de ser íntegro con Adonai tu Di-s.

(Deu 18:14) Porque esas naciones que vas a desalojar escuchan a astrólogos y adivinos, pero a ti Adonai tu Di-s no te permite semejante cosa.

(Deu 18:15) Adonai tu Di-s suscitará, de en medio de ti, entre tus hermanos, un profeta como yo, a quien escucharéis.

(Deu 18:16) Es exactamente lo que tú pediste a Adonai tu Di-s en el Horeb, el día de la Asamblea, diciendo: "Para no morir, no volveré a escuchar la voz de Adonai mi Di-s, ni miraré más a este gran fuego".

(Deu 18:17) Y Adonai me dijo a mí: "Bien está lo que han dicho.

(Deu 18:18) Yo les suscitaré, de en medio de sus hermanos, un profeta semejante a ti, pondré mis palabras en su boca, y él les dirá todo lo que yo le mande.

(Deu 18:19) Si alguno no escucha mis palabras, las que ese profeta pronuncie en mi nombre, yo mismo le pediré cuentas de ello.

(Deu 18:20) Pero si un profeta tiene la presunción de decir en mi nombre una palabra que yo no he mandado decir, y habla en nombre de otros dioses, ese profeta morirá."

(Deu 18:21) Acaso vas a decir en tu corazón: "¡Cómo sabremos que esta palabra no la ha dicho Adonai?"

(Deu 18:22) Si ese profeta habla en nombre de Adonai, y lo que dice queda sin efecto y no se cumple, es que Adonai no ha dicho tal palabra; el profeta lo ha dicho por presunción; no le tengas miedo.

(Deu 19:1) Cuando Adonai tu Di-s haya exterminado a las naciones cuya tierra te va a dar Adonai tu Di-s, cuando las hayas desalojado y habites en sus ciudades y sus casas,

(Deu 19:2) te reservarás tres ciudades en medio de la tierra que Adonai tu Di-s te da en posesión.

(Deu 19:3) Tendrás franco el camino de acceso a ellas, y dividirás en tres partes el territorio del país que Adonai tu Di-s te da en posesión: esto para que todo homicida pueda huir allá.

(Deu 19:4) Este es el caso del homicida que puede salvar su vida huyendo allá. El que mate a su prójimo sin querer, sin haberle odiado antes

(Deu 19:5) (por ejemplo, si va al bosque con su prójimo a cortar leña y, al blandir su mano el hacha para tirar el árbol, se sale el hierro del mango y va a herir mortalmente a su prójimo), éste puede huir a una de esas ciudades y salvar su vida:

(Deu 19:6) no sea que el vengador de sangre, cuando su corazón arde de ira, persiga al asesino, le dé alcance por ser largo el camino, y le hiera de muerte, siendo así que éste no es reo de muerte, puesto que no odiaba anteriormente al otro.

(Deu 19:7) Por eso te doy yo esta orden: "Te reservarás tres ciudades";

(Deu 19:8) y si Adonai tu Di-s dilata tu territorio, como juró a tus padres, y te da toda la tierra que prometió dar a tus padres. -

(Deu 19:9) a condición de que guardes y practiques todos los mandamientos que yo te prescribo hoy, amando a Adonai tu Di-s y siguiendo siempre sus caminos -, a estas tres ciudades añadirás otras tres.

(Deu 19:10) Así no se derramará sangre inocente en medio de la tierra que Adonai tu Di-s te da en herencia, y no habrá sangre sobre ti.

(Deu 19:11) Pero si un hombre odia a su prójimo y le tiende una emboscada, se lanza sobre él, le hiere mortalmente y aquél muere, y luego huye a una de estas ciudades,

(Deu 19:12) los ancianos de su ciudad mandarán a prenderle allí, y le entregarán en manos del vengador de sangre, para que muera.

(Deu 19:13) No tendrá tu ojo piedad de él. Harás desaparecer de Israel todo derramamiento de sangre inocente, y así te irá bien.

(Deu 19:14) No desplazarás los mojones de tu prójimo, puestos por los antepasados, en la heredad recibida en la tierra que Adonai tu Di-s te da en posesión.

(Deu 19:15) Un solo testigo no es suficiente para convencer a un hombre de cualquier culpa o delito; sea cual fuere el delito que haya cometido, sólo por declaración de dos o tres testigos será firme la causa.

(Deu 19:16) Si un testigo injusto se levanta contra un hombre para acusarle de transgresión,

(Deu 19:17) los dos hombres que por ello tienen pleito comparecerán en presencia de Adonai, ante los sacerdotes y los jueces que estén entonces en funciones.

(Deu 19:18) Los jueces indagarán minuciosamente, y si resulta que el testigo es un testigo falso, que ha acusado falsamente a su hermano,

(Deu 19:19) haréis con él lo que él pretendía hacer con su hermano. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.

(Deu 19:20) Los demás, al saberlo, temerán y no volverán a cometer una maldad semejante en medio de ti.

(Deu 19:21) No tendrá piedad tu ojo. Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie.

(Deu 20:1) Cuando salgas a la guerra contra tus enemigos, y veas caballos, carros y un pueblo más numeroso que tú, no les tengas miedo; porque está contigo Adonai tu Di-s, el que te sacó del país de Egipto.

(Deu 20:2) Cuando estéis para entablar combate, el sacerdote se adelantará y hablará al pueblo.

(Deu 20:3) Les dirá: "Escucha, Israel; hoy vais a entablar combate con vuestros enemigos; no desmaye vuestro corazón, no tengáis miedo ni os turbéis, ni tembléis ante ellos,

(Deu 20:4) porque Adonai vuestro Di-s marcha con vosotros para pelear en favor vuestro contra vuestros enemigos y salvaros."

(Deu 20:5) Luego los escribas hablarán al pueblo y dirán: "¿Quién ha edificado una casa nueva y no la ha estrenado todavía? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y la estrene otro hombre.

(Deu 20:6) "¿Quién ha plantado una viña y todavía no la ha disfrutado? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y la disfrute otro.

(Deu 20:7) "¿Quién se ha desposado con una mujer y no se ha casado aún con ella? Váyase y vuelva a su casa, no sea que muera en el combate y se case con ella otro hombre."

(Deu 20:8) Los escribas dirán además al pueblo: "¿Quién tiene miedo y siente enflaquecer su ánimo? Váyase y vuelva a su casa, para que no desanime el corazón de sus hermanos como lo está el suyo."

(Deu 20:9) En cuanto los escribas hayan acabado de hablar al pueblo, se pondrán al frente de él jefes de tropa.

(Deu 20:10) Cuando te acerques a una ciudad para combatir contra ella, le propondrás la paz.

(Deu 20:11) Si ella te responde con la paz y te abre sus puertas, todo el pueblo que se encuentre en ella te deberá tributo y te servirá.

(Deu 20:12) Pero si no hace la paz contigo y te declara la guerra, la sitiarás.

(Deu 20:13) Adonai tu Di-s la entregará en tus manos, y pasarás a filo de espada a todos sus varones;

(Deu 20:14) las mujeres, los niños, el ganado, todo lo que haya en la ciudad, todos sus despojos, lo tomarás como botín. Comerás los despojos de los enemigos que Adonai tu Di-s te haya entregado.

(Deu 20:15) Así has de tratar a las ciudades muy alejadas de ti, que no forman parte de estas naciones.

(Deu 20:16) En cuanto a las ciudades de estos pueblos que Adonai tu Di-s te da en herencia, no dejarás nada con vida,

(Deu 20:17) sino que las consagrarás al anatema: a hititas, amorreos, cananeos, perizitas, jivitas, y jebuseos, como te ha mandado Adonai tu Di-s,

(Deu 20:18) para que no os enseñen a imitar todas esas abominaciones que ellos hacían en honor de sus dioses: ¡pecaríais contra Adonai vuestro Di-s!

(Deu 20:19) Si, al atacar una ciudad, tienes que sitiarla mucho tiempo para tomarla, no destruirás su arbolado metiendo en él el hacha; te alimentarás de él sin talarlo. ¿Son acaso hombres los árboles del campo para que los trates como a sitiados?

(Deu 20:20) Sin embargo podrás destruir y cortar los árboles que sabes que no son frutales, y hacer con ellos obras de asedio contra esa ciudad que está en guerra contigo, hasta que caiga.

(Deu 21:1) Si en el suelo que Adonai tu Di-s te da en posesión se descubre un hombre muerto, tendido en el campo, sin que se sepa quién lo mató,

(Deu 21:2) tus ancianos y tus escribas irán a medir la distancia entre la víctima y las ciudades de alrededor.

(Deu 21:3) Los ancianos de la ciudad que resulte más próxima al muerto, tomarán una becerra a la que no se le haya hecho todavía trabajar ni llevar el yugo.

(Deu 21:4) Los ancianos de esa ciudad bajarán la becerra a un torrente de agua perenne, donde no se haya arado ni se siembre, y allí, en el torrente, romperán la nuca de la becerra.

(Deu 21:5) Se adelantarán entonces los sacerdotes hijos de Leví; porque a ellos ha elegido Adonai tu Di-s para estar a su servicio y para dar la bendición en el nombre de Adonai, y a su decisión corresponde resolver todo litigio y toda causa de lesiones.

(Deu 21:6) Todos los ancianos de la ciudad mas próxima al hombre muerto se lavarán las manos en el torrente, sobre la becerra desnucada.

(Deu 21:7) Y pronunciarán estas palabras: "Nuestras manos no han derramado esa sangre y nuestros ojos no han visto nada.

(Deu 21:8) Cubre a Israel tu pueblo, tú Adonai que lo rescataste, y no dejes que se derrame sangre inocente en medio de tu pueblo Israel." Así quedarán a cubierto de esa sangre,

(Deu 21:9) y tú habrás quitado de en medio de ti la sangre inocente, haciendo lo que es justo a los ojos de Adonai.

(Deu 21:10) Cuando vayas a la guerra contra tus enemigos, y Adonai tu Di-s los entregue en tus manos y te lleves sus cautivos,

(Deu 21:11) si ves entre ellos una mujer hermosa, te prendas de ella y quieres tomarla por mujer,

(Deu 21:12) la llevarás a tu casa. Ella se rapará la cabeza y se hará las uñas,

(Deu 21:13) se quitará su vestido de cautiva y quedará en tu casa llorando a su padre y a su madre un mes entero. Después de esto podrás llegarte a ella, y serás su marido y ella será tu mujer.

(Deu 21:14) Si más tarde resulta que ya no la quieres, la dejarás marchar en libertad, y no podrás venderla por dinero, ni hacerla tu esclava, por cuanto la has humillado.

(Deu 21:15) Si un hombre tiene dos mujeres a una de las cuales ama y a la otra no, y tanto la mujer amada como la otra le dan hijos, si resulta que el primogénito es de la mujer a quien no ama,

(Deu 21:16) el día que reparta la herencia entre sus hijos no podrá dar el derecho de primogenitura al hijo de la mujer que ama, en perjuicio del hijo de la mujer que no ama, que es el primogénito.

(Deu 21:17) Sino que reconocerá como primogénito al hijo de ésta, dándole una parte doble de todo lo que posee: porque este hijo, primicias de su vigor, tiene derecho de primogenitura.

(Deu 21:18) Si un hombre tiene un hijo rebelde y díscolo, que no escucha la voz de su padre ni la voz de su madre, y que, castigado por ellos, no por eso les escucha,

(Deu 21:19) su padre y su madre le agarrarán y le llevarán afuera donde los ancianos de su ciudad, a la puerta del lugar.

(Deu 21:20) Dirán a los ancianos de su ciudad: "Este hijo nuestro es rebelde y díscolo, y no nos escucha, es un libertino y un borracho."

(Deu 21:21) Y todos los hombres de su ciudad le apedrearán hasta que muera. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti, y todo Israel, al saberlo, temerá.

(Deu 21:22) Si un hombre, reo de delito capital, ha sido ejecutado y le has colgado de un árbol,

(Deu 21:23) no dejarás que su cadáver pase la noche en el árbol; lo enterrarás el mismo día, porque un colgado es una maldición de Di-s. Así no harás impuro el suelo que Adonai tu Di-s te da en herencia.

(Deu 22:1) Si ves extraviada alguna res del ganado mayor o menor de tu hermano, no te desentenderás de ella, sino que se la llevarás a tu hermano.

(Deu 22:2) Y si tu hermano no es vecino tuyo, o no le conoces, la recogerás en tu casa y la guardarás contigo hasta que tu hermano venga a buscarla; entonces se la devolverás.

(Deu 22:3) Lo mismo harás con su asno, con su manto, o con cualquier objeto perdido por tu hermano que tú encuentres; no puedes desentenderte.

(Deu 22:4) Si ves caído en el camino el asno o el buey de tu hermano, no te desentenderás de ellos, sino que le ayudarás a levantarlos.

(Deu 22:5) La mujer no llevará ropa de hombre ni el hombre se pondrá vestidos de mujer, porque el que hace esto es una abominación para Adonai tu Di-s.

(Deu 22:6) Si encuentras en el camino un nido de pájaros, con polluelos o huevos, sobre un árbol o en el suelo, y la madre echada sobre los polluelos o sobre los huevos, no tomarás a la madre con las crías.

(Deu 22:7) Deja marchar a la madre, y puedes quedarte con las crías. Así tendrás prosperidad y larga vida.

(Deu 22:8) Cuando construyas una casa nueva, pondrás un pretil a tu azotea; así tu casa no incurrirá en la venganza de sangre en el caso de que alguno se cayera de allí.

(Deu 22:9) No sembrarás tu viña con semilla de dos clases, no sea que quede consagrado todo: la semilla que siembres y el fruto de la viña.

(Deu 22:10) No ararás con un buey y una asna juntos.

(Deu 22:11) No vestirás ropa tejida mitad de lana y mitad de lino.

(Deu 22:12) Te harás unas borlas en las cuatro puntas del manto con que te cubras.

(Deu 22:13) Si un hombre se casa con una mujer, y después de llegarse a ella, le cobra aversión,

(Deu 22:14) le atribuye acciones torpes y la difama públicamente diciendo: "Me he casado con esta mujer y, al llegarme a ella, no la he encontrado virgen,"

(Deu 22:15) el padre de la joven y su madre tomarán las pruebas de su virginidad y las descubrirán ante los ancianos de la ciudad, a la puerta.

(Deu 22:16) El padre de la joven dirá a los ancianos: "Yo di mi hija por esposa a este hombre; él le ha cobrado aversión,

(Deu 22:17) y ahora le achaca acciones torpes diciendo: "No he encontrado virgen a tu hija." Sin embargo, aquí tenéis las señales de la virginidad de mi hija", y levantarán el paño ante los ancianos de la ciudad.

(Deu 22:18) Los ancianos de aquella ciudad tomarán a ese hombre, le castigarán,

(Deu 22:19) y le pondrán una multa de cien monedas de plata, que entregarán al padre de la joven, por haber difamado públicamente a una virgen de Israel. El la recibirá por mujer, y no podrá repudiarla en toda su vida.

(Deu 22:20) Pero si resulta que es verdad, si no aparecen en la joven las pruebas de la virginidad,

(Deu 22:21) sacarán a la joven a la puerta de la casa de su padre, y los hombres de su ciudad la apedrearán hasta que muera, por haber cometido una infamia en Israel prostituyéndose en casa de su padre. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.

(Deu 22:22) Si se sorprende a un hombre acostado con una mujer casada, morirán los dos: el hombre que se acostó con la mujer y la mujer misma. Así harás desaparecer de Israel el mal.

(Deu 22:23) Si una joven virgen está prometida a un hombre y otro hombre la encuentra en la ciudad y se acuesta con ella,

(Deu 22:24) los sacaréis a los dos a la puerta de esa ciudad y los apedrearéis hasta que mueran: a la joven por no haber pedido socorro en la ciudad, y al hombre por haber violado a la mujer de su prójimo. Así harás desaparecer el mal de en medio de ti.

(Deu 22:25) Pero si es en el campo donde el hombre encuentra a la joven prometida, la fuerza y se acuesta con ella, sólo morirá el hombre que se acostó con ella;

(Deu 22:26) no harás nada a la joven: no hay en ella pecado que merezca la muerte. El caso es semejante al de un hombre que se lanza sobre su prójimo y le mata:

(Deu 22:27) porque fue en el campo donde la encontró, y la joven prometida acaso gritó sin que hubiera nadie que la socorriera.

(Deu 22:28) Si un hombre encuentra a una joven virgen no prometida, la agarra y se acuesta con ella, y son sorprendidos,

(Deu 22:29) el hombre que acostó con ella dará al padre de la joven cincuenta monedas de plata; ella será su mujer, porque la ha violado, y no podrá repudiarla en toda su vida.

(Deu 22:30) (1) Nadie tomará a la mujer de su padre, no retirará el borde del manto de su padre.

(Deu 23:1) (2) El hombre que tenga los testículos aplastados o el pene mutilado no será admitido en la asamblea de Adonai.

(Deu 23:2) (3) El bastardo no será admitido en la asamblea de Adonai; ni siquiera en su décima generación será admitido en la asamblea de Adonai.

(Deu 23:3) (4) El ammonita y el moabita no serán admitidos en la asamblea de Adonai; ni aun en la décima generación serán admitidos en la asamblea de Adonai, nunca jamás.

(Deu 23:4) (5) Porque no vinieron a vuestro encuentro con el pan y el agua cuando estábais de camino a la salida de Egipto, y porque alquiló para maldecirte a Balaam, hijo de Beor, desde Petor, Aram de Mesopotamia.

(Deu 23:5) (6) Sólo que Adonai tu Di-s no quiso escuchar a Balaam, y Adonai tu Di-s te cambió la maldición en bendición, porque Adonai tu Di-s te ama.

(Deu 23:6) (7) No buscarás jamás mientras vivas su prosperidad ni su bienestar.

(Deu 23:7) (8) No tendrás por abominable al idumeo, porque es tu hermano; tampoco al egipcio tendrás por abominable, porque fuiste forastero en su país.

(Deu 23:8) (9) A la tercera generación, sus descendientes podrán ser admitidos en la asamblea de Adonai.

(Deu 23:9) (10) Cuando salgas a campaña contra tus enemigos, te guardarás de todo mal.

(Deu 23:10) (11) Si hay entre los tuyos un hombre que no esté puro, por causa de una polución nocturna, saldrá del campamento y no volverá a entrar.

(Deu 23:11) (12) Pero a llegar la tarde se lavará, y a la puesta del sol podrá volver al campamento.

(Deu 23:12) (13) Tendrás fuera del campamento un lugar, y saldrás allá fuera.

(Deu 23:13) (14) Llevarás en tu equipo una estaca, y cuando vayas a evacuar afuera, harás un hoyo con la estaca, te darás vuelta, y luego taparás tus excrementos.

(Deu 23:14) (15) Porque Adonai tu Di-s recorre el campamento para protegerte y entregar en tu mano a tus enemigos. Por eso tu campamento debe ser una cosa sagrada, Adonai no debe ver en él nada inconveniente; de lo contrario se apartaría de ti.

(Deu 23:15) (16) No entregarás a su amo el esclavo que se haya acogido a ti huyendo de él.

(Deu 23:16) (17) Se quedará contigo, entre los tuyos, en el lugar que escoja en una de tus ciudades, donde le parezca bien; no le molestarás.

(Deu 23:17) (18) No habrá hieródula entre las israelitas, ni hieródulo entre los israelitas.

(Deu 23:18) (19) No llevarás a la casa de Adonai tu Di-s don de prostituta ni salario de perro, sea cual fuere el voto que hayas hecho: porque ambos son abominación para Adonai tu Di-s.

(Deu 23:19) (20) No prestarás a interés a tu hermano, ya se trate de réditos de dinero, o de víveres, o de cualquier otra cosa que produzca interés.

(Deu 23:20) (21) Al extranjero podrás prestarle a interés, pero a tu hermano no le prestarás a interés, para que Adonai tu Di-s te bendiga en todas tus empresas, en la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión.

(Deu 23:21) (22) Si haces un voto a Adonai tu Di-s, no tardarás en cumplirlo, porque sin duda Adonai tu Di-s te lo reclamaría, y te cargarías con un pecado.

(Deu 23:22) (23) Si te abstienes de hacer voto, no habrá pecado en ti.

(Deu 23:23) (24) Pero lo que salga de tus labios lo mantendrás, y cumplirás el voto que has hecho voluntariamente a Adonai tu Di-s, lo que has dicho con tu propia boca.

(Deu 23:24) (25) Si entras en la viña de tu prójimo, podrás comer todas las uvas que quieras, hasta saciarte, pero no las meterás en tu zurrón.

(Deu 23:25) (26) Si pasas por las mieses de tu prójimo, podrás arrancar espigas con tu mano, pero no meterás la hoz en la mies de tu prójimo.

(Deu 24:1) Si un hombre toma una mujer y se casa con ella, y resulta que esta mujer no halla gracia a sus ojos, porque descubre en ella algo que le desagrada, le redactará un libelo de repudio, se lo pondrá en su mano y la despedirá de su casa.

(Deu 24:2) Si después de salir y marcharse de casa de éste, se casa con otro hombre,

(Deu 24:3) y luego este otro hombre le cobra aversión, le redacta un libelo de repudio, lo pone en su mano y la despide de su casa (o bien, si llega a morir este otro hombre que se ha casado con ella),

(Deu 24:4) el primer marido que la repudió no podrá volver a tomarla por esposa después de haberse hecho ella impura. Pues sería una abominación a los ojos de Adonai, y tú no debes hacer pecar a la tierra que Adonai tu Di-s te da en herencia.

(Deu 24:5) Si un hombre está recién casado, no saldrá a campaña ni se le impondrá compromiso alguno; quedará exento en su casa durante un año, para recrear a la mujer que ha tomado.

(Deu 24:6) No se tomará en prenda el molino ni la muela; porque ello sería tomar en prenda la vida misma.

(Deu 24:7) Si se encuentra a un hombre que haya raptado a uno de sus hermanos, entre los israelitas - ya le haya hecho su esclavo o le haya vendido - ese ladrón debe morir. Harás desaparecer el mal de en medio de ti.

(Deu 24:8) En caso de lepra, cuida bien de observar y ejecutar todo lo que os enseñen los sacerdotes levitas. Procuraréis poner en práctica lo que yo les he mandado.

(Deu 24:9) Recuerda lo que Adonai tu Di-s hizo con María cuando estabais de camino a la salida de Egipto.

(Deu 24:10) Si haces algún préstamo a tu prójimo, no entrarás en su casa para tomar la prenda, sea cual fuere.

(Deu 24:11) Te quedarás fuera, y el hombre a quien has hecho el préstamo te sacará la prenda afuera.

(Deu 24:12) Y si es un hombre de condición humilde, no te acostarás guardando su prenda;

(Deu 24:13) se la devolverás a la puesta del sol, para que pueda acostarse en su manto. Así te bendecirá y habrás hecho una buena acción a los ojos de Adonai tu Di-s.

(Deu 24:14) No explotarás al jornalero humilde y pobre, ya sea uno de tus hermanos o un forastero que resida en tus ciudades.

(Deu 24:15) Le darás cada día su salario, sin dejar que el sol se ponga sobre esta deuda; porque es pobre, y para vivir necesita de su salario. Así no apelará por ello a Adonai contra ti, y no te cargarás con un pecado.

(Deu 24:16) No morirán los padres por culpa de los hijos ni los hijos por culpa de los padres. Cada cual morirá por su propio pecado.

(Deu 24:17) No torcerás el derecho del forastero ni del huérfano, ni tomarás en prenda el vestido de la viuda.

(Deu 24:18) Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto y que Adonai tu Di-s te rescató de allí. Por eso te mando hacer esto.

(Deu 24:19) Cuando siegues la mies en tu campo, si dejas en él olvidada una gavilla, no volverás a buscarla. Será para el forastero, el huérfano y la viuda, a fin de que Adonai tu Di-s te bendiga en todas tus obras.

(Deu 24:20) Cuando varees tus olivos, no harás rebusco. Lo que quede será para el forastero, el huérfano y la viuda.

(Deu 24:21) Cuando vendimies tu viña, no harás rebusco. Lo que quede será para el forastero, el huérfano y la viuda.

(Deu 24:22) Recuerda que fuiste esclavo en el país de Egipto. Por eso te mando hacer esto.

(Deu 25:1) Cuando hay pleito entre dos hombres, se presentarán a juicio para que se pronuncie entre ellos: se dará la razón a quien la tenga y se condenará al culpable.

(Deu 25:2) Si el culpable merece azotes, el juez le hará echarse en tierra en su presencia y hará que le azoten con un número de golpes proporcionado a su culpa.

(Deu 25:3) Podrá infligirle cuarenta azotes, pero no más, no sea que al golpearle más sea excesivo el castigo, y tu hermano quede envilecido a tus ojos.

(Deu 25:4) No pondrás bozal al buey que trilla.

(Deu 25:5) Si unos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del difunto no se casará fuera con un hombre de familia extraña. Su cuñado se llegará a ella, ejercerá su levirato tomándola por esposa,

(Deu 25:6) y el primogénito que ella dé a luz llevará el nombre de su hermano difunto; así su nombre no se borrará de Israel.

(Deu 25:7) Pero si el cuñado se niega a tomarla por mujer, subirá ella a la puerta donde los ancianos y dirá: "Mi cuñado se niega a perpetuar el nombre de su hermano en Israel, no quiere ejercer conmigo su levirato."

(Deu 25:8) Los ancianos de su ciudad llamarán a ese hombre y le hablarán. Cuando al comparecer diga: "No quiero tomarla",

(Deu 25:9) su cuñada se acercará a él en presencia de los ancianos, le quitará su sandalia del pie, le escupirá a la cara y pronunciará estas palabras: "Así se hace con el hombre que no edifica la casa de su hermano";

(Deu 25:10) y se le dará en Israel el nombre de "Casa del descalzado".

(Deu 25:11) Si un hombre está peleándose con su hermano, y la mujer de uno de ellos se acerca y, para librar a su marido de los golpes del otro, alarga la mano y agarra a éste por sus partes,

(Deu 25:12) tú le cortarás a ella la mano sin piedad.

(Deu 25:13) No tendrás en tu bolsa pesa y pesa, una grande y otra pequeña.

(Deu 25:14) No tendrás en tu casa medida y medida, una grande y otra pequeña.

(Deu 25:15) Has de tener un peso cabal y exacto, e igualmente una medida cabal y exacta, para que se prolonguen tus días en el suelo que Adonai tu Di-s te da.

(Deu 25:16) Porque todo el que hace estas cosas, todo el que comete fraude, es una abominación para Adonai tu Di-s.

(Deu 25:17) Recuerda lo que te hizo Amalec cuando estabais de camino a vuestra salida de Egipto,

(Deu 25:18) cómo vino a tu encuentro en el camino y atacó por la espalda a todos los que iban agotados en tu retaguardia, cuando tú estabas cansado y extenuado; ¡no tuvo temor de Di-s!

(Deu 25:19) Por eso, cuando Adonai tu Di-s te haya asentado al abrigo de todos tus enemigos de alrededor, en la tierra que Adonai tu Di-s te da en herencia para que la poseas, borrarás el recuerdo de Amalec de debajo de los cielos. ¡No lo olvides!

(Deu 26:1) Cuando llegues a la tierra que Adonai tu Di-s te da en herencia, cuando la poseas y habites en ella,

(Deu 26:2) tomarás las primicias de todos los productos del suelo que coseches en la tierra que Adonai tu Di-s te da, las pondrás en una cesta, y las llevarás al lugar elegido por Adonai tu Di-s para morada de su nombre.

(Deu 26:3) Te presentarás al sacerdote que esté entonces en funciones y le dirás: "Yo declaro hoy a Adonai mi Di-s que he llegado a la tierra que Adonai juró a nuestros padres que nos daría."

(Deu 26:4) El sacerdote tomará de tu mano la cesta y la depositará ante el altar de Adonai tu Di-s.

(Deu 26:5) Tú pronunciarás estas palabras ante Adonai tu Di-s: "Mi padre era un arameo errante que bajó a Egipto y residió allí como inmigrante siendo pocos aún, pero se hizo una nación grande, fuerte y numerosa.

(Deu 26:6) Los egipcios nos maltrataron, nos oprimieron y nos impusieron dura servidumbre.

(Deu 26:7) Nosotros clamamos a Adonai Di-s de nuestros padres, y Adonai escuchó nuestra voz; vio nuestra miseria, nuestras penalidades y nuestra opresión,

(Deu 26:8) y Adonai nos sacó de Egipto con mano fuerte y tenso brazo en medio de gran terror, señales y prodigios.

(Deu 26:9) Nos trajo aquí y nos dio esta tierra, tierra que mana leche y miel

(Deu 26:10) Y ahora yo traigo las primicias de los productos del suelo que tú, Adonai, me has dado." Las depositarás ante Adonai tu Di-s y te postrarás ante Adonai tu Di-s.

(Deu 26:11) Luego te regocijarás por todos los bienes que Adonai tu Di-s te haya dado a ti y a tu casa, y también se regocijará el levita y el forastero que viven en medio de ti.

(Deu 26:12) El tercer año, el año del diezmo, cuando hayas acabado de apartar el diezmo de toda tu cosecha y se lo hayas dado al levita, al forastero, a la viuda y al huérfano, para que coman de ello en tus ciudades hasta saciarse,

(Deu 26:13) dirás en presencia de Adonai tu Di-s: "He retirado de mi casa lo que era sagrado; se lo he dado al levita, al forastero, al huérfano y a la viuda, según todos los mandamientos que me has dado sin traspasar ninguno de tus mandamientos ni olvidarlos.

(Deu 26:14) Nada de ello he comido estando en duelo, nada he retirado hallándome impuro, nada he ofrecido a un muerto. He escuchado la voz de Adonai mi Di-s y he obrado conforme a todo lo que me has mandado.

(Deu 26:15) Desde la morada de tu santidad, desde lo alto de los cielos, contempla y bendice a tu pueblo Israel, así como al suelo que nos has dado como habías jurado a nuestros padres, tierra que mana leche y miel."

(Deu 26:16) Adonai tu Di-s te manda hoy practicar estos preceptos y estas normas; las guardarás y las practicarás con todo tu corazón y con toda tu alma.

(Deu 26:17) Has hecho decir a Adonai que él será tu Di-s - tú seguirás sus caminos, observarás sus preceptos, sus mandamientos y sus normas, y escucharás su voz -.

(Deu 26:18) Y Adonai te ha hecho decir hoy que serás su pueblo propio, como él te ha dicho - tú deberás guardar todos sus mandamientos -;

(Deu 26:19) él te elevará en honor, renombre y gloria, por encima de todas las naciones que hizo, y serás un pueblo consagrado a Adonai tu Di-s como él te ha dicho.

(Deu 27:1) Moisés y los ancianos de Israel dieron al pueblo esta orden: "Guardad todos los mandamientos que yo os prescribo hoy.

(Deu 27:2) Cuando paséis el Jordán para ir a la tierra que Adonai tu Di-s te da, erigirás grandes piedras, las blanquearás con cal,

(Deu 27:3) y escribirás en ellas todas las palabras de esta Ley, en el momento en que pases para entrar en la tierra que Adonai tu Di-s te da, tierra que mana leche y miel, como te ha dicho Adonai el Di-s de tus padres.

(Deu 27:4) Y cuando hayáis pasado el Jordán, erigiréis estas piedras en el monte Ebal, como os lo mando hoy, y las blanquearéis con cal.

(Deu 27:5) Levantarás allí en honor de Adonai tu Di-s un altar de piedras, sin labrarlas con el hierro.

(Deu 27:6) Con piedras sin labrar harás el altar de Adonai tu Di-s, y sobre este altar ofrecerás holocaustos a Adonai tu Di-s.

(Deu 27:7) Allí también inmolarás sacrificios de comunión, los comerás y te regocijarás en presencia de Adonai tu Di-s.

(Deu 27:8) Escribirás en esas piedras todas las palabras de esta Ley. Grábalas bien."

(Deu 27:9) Después Moisés y los sacerdotes levitas hablaron así a todo Israel: "Calla y escucha, Israel. Hoy te has convertido en el pueblo de Adonai tu Di-s.

(Deu 27:10) Escucharás la voz de Adonai tu Di-s y pondrás en práctica los mandamientos y preceptos que yo te prescribo hoy."

(Deu 27:11) Y Moisés ordenó aquel día al pueblo:

(Deu 27:12) Estos son los que se situarán en el monte Garizim para dar la bendición al pueblo, cuando hayáis pasado el Jordán: Simeón, Leví, Judá, Isacar, José y Benjamín;

(Deu 27:13) y estos otros los que se situarán, para la maldición, en el monte Ebal: Rubén, Gad, Aser, Zabulón, Dan y Neftalí.

(Deu 27:14) Los levitas tomarán la palabra y dirán en voz alta a todos los israelitas:

(Deu 27:15) Maldito el hombre que haga un ídolo esculpido o fundido, abominación de Adonai, obra de manos de artífice, y lo coloque en un lugar secreto. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:16) Maldito quien desprecie a su padre o a su madre. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:17) Maldito quien desplace el mojón de su prójimo. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:18) Maldito quien desvíe a un ciego en el camino. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:19) Maldito quien tuerza el derecho del forastero, el huérfano o la viuda. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:20) Maldito quien se acueste con la mujer de su padre, porque descubre el borde del manto de su padre. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:21) Maldito quien se acueste con cualquier bestia. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:22) Maldito quien se acueste con su hermana, hija de su padre o hija de su madre. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:23) Maldito quien se acueste con su suegra. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:24) Maldito quien mate a traición a su prójimo. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:25) Maldito quien acepte soborno para quitar la vida a un inocente. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 27:26) Maldito quien no mantenga las palabras de esta Ley, poniéndolas en práctica. - Y todo el pueblo dirá: Amén.

(Deu 28:1) Y si tú escuchas de verdad la voz de Adonai tu Di-s, cuidando de practicar todos los mandamientos que yo te prescribo hoy, Adonai tu Di-s le levantará por encima de todas las naciones de la tierra,

(Deu 28:2) y vendrán sobre ti y te alcanzarán todas las bendiciones siguientes, por haber escuchado la voz de Adonai tu Di-s.

(Deu 28:3) Bendito serás en la ciudad y bendito en el campo.

(Deu 28:4) Bendito será el fruto de tus entrañas, el producto de tu suelo, el fruto de tu ganado, el parto de tus vacas y las crías de tus ovejas.

(Deu 28:5) Benditas serán tu cesta y tu artesa.

(Deu 28:6) Bendito serás cuando entres y bendito cuando salgas.

(Deu 28:7) A los enemigos que se levanten contra ti, Adonai los pondrá en derrota: salidos por un camino a tu encuentro, por siete caminos huirán de ti.

(Deu 28:8) Adonai mandará a la bendición que esté contigo, en tus graneros y en tus empresas, y te bendecirá en la tierra que Adonai tu Di-s te da.

(Deu 28:9) Adonai hará de ti el pueblo consagrado a él, como te ha jurado, si tú guardas los mandamientos de Adonai tu Di-s y sigues sus caminos.

(Deu 28:10) Todos los pueblos de la tierra verán que sobre ti es invocado el nombre de Adonai y te temerán.

(Deu 28:11) Adonai te hará rebosar de bienes: frutos de tus entrañas, frutos de tu ganado, y frutos de tu suelo, en esta tierra que él juró a tus padres que te daría.

(Deu 28:12) Adonai abrirá para ti los cielos, su rico tesoro, para dar a su tiempo la lluvia necesaria a tu tierra y para bendecir todas tus obras. Prestarás a naciones numerosas, y tú no tendrás que tomar prestado.

(Deu 28:13) Adonai te pondrá a la cabeza y no a la zaga; siempre estarás encima y nunca debajo, si escuchas los mandamientos de Adonai tu Di-s, que yo te prescribo hoy, guardándolos y poniéndolos en práctica,

(Deu 28:14) sin apartarte ni a derecha ni a izquierda de ninguna de estas palabras que yo os prescribo hoy, para ir en pos de otros dioses a servirles.

(Deu 28:15) Pero si desoyes la voz de Adonai tu Di-s, y no cuidas de practicar todos sus mandamientos y sus preceptos, que yo te prescribo hoy, te sobrevendrán y te alcanzarán todas las maldiciones siguientes:

(Deu 28:16) Maldito serás en la ciudad y maldito en el campo.

(Deu 28:17) Malditas serán tu cesta y tu artesa.

(Deu 28:18) Maldito el fruto de tus entrañas y el fruto de tu suelo, el parto de tus vacas y las crías de tus ovejas.

(Deu 28:19) Maldito serás cuando entres y maldito cuando salgas.

(Deu 28:20) Adonai enviará contra ti la maldición, el desastre, la amenaza, en todas tus empresas, hasta que seas exterminado y perezcas rápidamente, a causa de la perversidad de tus acciones por las que me habrás abandonado.

(Deu 28:21) Adonai hará que se te pegue la peste, hasta que te haga desaparecer de este suelo adonde vas a entrar para tomarlo en posesión.

(Deu 28:22) Adonai te herirá de tisis, fiebre, inflamación, gangrena, sequía, tizón y añublo, que te perseguirán hasta que perezcas.

(Deu 28:23) Los cielos de encima de tu cabeza serán de bronce, y la tierra de debajo de ti será de hierro.

(Deu 28:24) Adonai dará como lluvia a tu tierra polvo y arena, que caerán del cielo sobre ti hasta tu destrucción.

(Deu 28:25) Adonai hará que sucumbas ante tus enemigos: salido a su encuentro por un camino, por siete caminos huirás de ellos, y serás el espanto de todos los reinos de la tierra.

(Deu 28:26) Tu cadáver será pasto de todas las aves del cielo y de todas las bestias de la tierra sin que nadie las espante.

(Deu 28:27) Adonai te herirá con úlceras de Egipto, con tumores, sarna y tiña, de las que no podrás sanar.

(Deu 28:28) Adonai te herirá de delirio, ceguera y pérdida de sentidos,

(Deu 28:29) hasta el punto que andarás a tientas en pleno mediodía como el ciego anda a tientas en la oscuridad, y tus pasos no llegarán a término. Estarás oprimido y despojado toda la vida, y no habrá quien te salve.

(Deu 28:30) Te desposarás con una mujer y otro hombre la hará suya; edificarás una casa y no la habitarás; plantarás una viña y no podrás disfrutar de ella.

(Deu 28:31) Tu buey será degollado a tus propios ojos, y no podrás comer de él; tu asno será robado en tu presencia, y no se te devolverá; tus ovejas serán entregadas a tus enemigos, y no habrá quien te salve;

(Deu 28:32) tus hijos y tus hijas serán entregados a otro pueblo; tus ojos se consumirán mirando todos los días hacia ellos, pero tus manos no podrán hacer nada.

(Deu 28:33) El fruto de tu suelo y toda tu fatiga lo comerá un pueblo que no conoces. No serás más que un explotado y oprimido toda la vida.

(Deu 28:34) Y te volverás loco ante el espectáculo que verás con tus ojos.

(Deu 28:35) Adonai te herirá de úlceras malignas en las rodillas y en las piernas, de las que no podrás sanar, desde la planta de los pies hasta la coronilla de la cabeza.

(Deu 28:36) Adonai te llevará a ti y al que hayas puesto sobre ti a una nación que ni tú ni tus padres conocíais, y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra.

(Deu 28:37) Serás el asombro, el proverbio y la irrisión de todos los pueblos a donde Adonai te conduzca.

(Deu 28:38) Echarás en tus campos mucha semilla y cosecharás poco, porque la asolará la langosta.

(Deu 28:39) Plantarás y cultivarás viñas, pero no beberás vino ni recogerás nada, porque el gusano las devorará.

(Deu 28:40) Tendrás olivos por todo tu territorio, pero no te ungirás de aceite, porque tus olivos caerán.

(Deu 28:41) Engendrarás hijos e hijas, pero no serán para ti, porque irán al cautiverio.

(Deu 28:42) Todos tus árboles y los frutos de tu suelo serán presa de los insectos.

(Deu 28:43) El forastero que vive junto a ti subirá a costa tuya cada vez más alto, y tú caerás cada vez más bajo.

(Deu 28:44) El te prestará, y tú tendrás que tomar prestado; él estará a la cabeza y tú a la zaga.

(Deu 28:45) Todas estas maldiciones caerán sobre ti, te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte, por no haber escuchado la voz de Adonai tu Di-s, guardando los mandamientos y los preceptos que él te ha prescrito.

(Deu 28:46) Serán como una señal y un prodigio sobre ti y sobre tu descendencia para siempre.

(Deu 28:47) Por no haber servido a Adonai tu Di-s en la alegría y la dicha de corazón, cuando abundabas en todo,

(Deu 28:48) servirás a los enemigos que Adonai enviará contra ti, con hambre, sed, desnudez y privación de todo. El pondrá en tu cuello un yugo de hierro hasta que te destruya.

(Deu 28:49) Adonai levantará contra ti una nación venida de lejos, de los extremos de la tierra, como el águila que se cierne. Será una nación de lengua desconocida para ti,

(Deu 28:50) una nación de rostro fiero, que no respetará al anciano ni tendrá compasión del niño.

(Deu 28:51) Comerá el fruto de tu ganado y el fruto de tu suelo, hasta destruirte; no te dejará trigo, mosto, ni aceite, ni los partos de tus vacas, ni las crías de tus ovejas, hasta acabar contigo.

(Deu 28:52) Te asediará en todas tus ciudades, hasta que caigan en toda tu tierra tus murallas más altas y más fortificadas, en las que tú ponías tu confianza. Te asediará en tus ciudades, en toda la tierra que te haya dado Adonai tu Di-s.

(Deu 28:53) Comerás el fruto de tus entrañas, la carne de tus hijos y tus hijas que te haya dado Adonai tu Di-s, en el asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo.

(Deu 28:54) El más delicado y tierno de entre los tuyos mirará con malos ojos a su hermano, e incluso a la esposa de su corazón y a los hijos que le queden,

(Deu 28:55) negándose a compartir con ellos la carne de sus hijos que se comerá, al quedarle ya nada en el asedio y la angustia a que tu enemigo te reducirá en todas tus ciudades.

(Deu 28:56) La más delicada y tierna de las mujeres de tu pueblo, tan delicada y tierna que no hubiera osado posar en tierra la planta de su pie, mirará con malos ojos al esposo de su corazón, e incluso a su hijo y a su hija,

(Deu 28:57) a las secundinas salidas de su seno y a los hijos que dé a luz, pues los comerá a escondidas, por la privación de todo, en el asedio y la angustia a que te reducirá tu enemigo en todas tus ciudades.

(Deu 28:58) Si no cuidas de poner en práctica todas las palabras de esta Ley escritas en este libro, temiendo a ese nombre glorioso y temible, a Adonai tu Di-s,

(Deu 28:59) Adonai hará terribles tus plagas y las de tu descendencia: plagas grandes y duraderas, enfermedades perniciosas y tenaces.

(Deu 28:60) Hará caer de nuevo sobre ti aquellas epidemias de Egipto a las que tanto miedo tenías, y se pegarán a ti.

(Deu 28:61) Más todavía, todas las enfermedades y plagas que no se mencionan en el libro de esta Ley, las suscitará Adonai contra ti, hasta destruirte.

(Deu 28:62) No quedaréis más que unos pocos hombres, vosotros que erais tan numerosos como las estrellas del cielo, por haber desoído la voz de Adonai tu Di-s.

(Deu 28:63) Y sucederá que lo mismo que Adonai se complacía en haceros favor y en multiplicaros, así se gozará en perderos, y destruiros. Seréis arrancados del suelo adonde vas a entrar para tomarlo en posesión.

(Deu 28:64) Adonai te dispersará entre todos los pueblos, de un extremo a otro de la tierra, y allí servirás a otros dioses, de madera y de piedra, desconocidos de ti y de tus padres.

(Deu 28:65) No hallarás sosiego en aquellas naciones, ni habrá descanso para la planta de tus pies, sino que Adonai te dará allí un corazón trémulo, languidez de ojos y ansiedad de alma.

(Deu 28:66) Tu vida estará ante ti como pendiente de un hilo, tendrás miedo de noche y de día, y ni de tu vida te sentirás seguro.

(Deu 28:67) Por la mañana dirás: "¡Ojalá llegase la tarde!", y por la tarde dirás: "¡Ojalá llegase la mañana!", a causa del espanto que estremecerá tu corazón y del espectáculo que verán tus ojos.

(Deu 28:68) Adonai volverá a llevarte a Egipto en barcos, por ese camino del que yo te había dicho: "No volverás a verlo más." Y allí os ofreceréis en venta a vuestros enemigos como esclavos y esclavas, pero no habrá ni comprador.

(Deu 28:69) Estas son las palabras de la alianza que Adonai mandó a Moisés concluir con los israelitas en el país de Moab, aparte de la alianza que había concluido con ellos en el Horeb.

(Deu 29:1) Moisés convocó a todo Israel y les dijo: Vosotros visteis todo lo que Adonai hizo a vuestros propios ojos en Egipto con Faraón, sus siervos y todo su país:

(Deu 29:2) las grandes pruebas que tus mismos ojos vieron, aquellas señales, aquellos grandes prodigios.

(Deu 29:3) Pero hasta el día de hoy no os había dado Adonai corazón para entender, ojos para ver, ni oídos para oír.

(Deu 29:4) Durante cuarenta años os he hecho caminar por el desierto, sin que se hayan gastado los vestidos sobre vosotros ni las sandalias en tus pies.

(Deu 29:5) No habéis tenido pan que comer, ni vino o licor fermentado que beber, para que supierais que yo, Adonai, soy vuestro Di-s.

(Deu 29:6) Luego llegasteis a este lugar. Sijón, rey de Jesbón, y Og, rey de Basán, salieron a nuestro encuentro para hacernos la guerra, pero los derrotamos.

(Deu 29:7) Conquistamos su país, y se lo dimos en heredad a Rubén, a Gad y a la media tribu de Manasés.

(Deu 29:8) Guardad, pues, las palabras de esta alianza y ponedlas en práctica, para que tengáis éxito en todas vuestras empresas.

(Deu 29:9) Aquí estáis hoy todos vosotros en presencia de Adonai vuestro Di-s: vuestros jefes de tribu, vuestros ancianos y vuestros escribas, todos los hombres de Israel,

(Deu 29:10) con vuestros hijos y vuestras mujeres (y también el forastero que está en tu campamento, desde tu leñador hasta tu aguador),

(Deu 29:11) a punto de entrar en la alianza de Adonai tu Di-s, jurada con imprecación, que Adonai tu Di-s concluye hoy contigo

(Deu 29:12) para hacer hoy de ti su pueblo y ser él tu Di-s como te ha dicho y como juró a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

(Deu 29:13) Y no solamente con vosotros hago yo hoy esta alianza y esta imprecación,

(Deu 29:14) sino que la hago tanto con quien está hoy aquí con nosotros en presencia de Adonai nuestro Di-s como con quien no está hoy aquí con nosotros.

(Deu 29:15) Pues vosotros sabéis cómo vivíamos en Egipto, y cómo hemos pasado por las naciones por las que habéis pasado.

(Deu 29:16) Habéis visto sus monstruos abominables y los ídolos de madera y de piedra, de plata y de oro que hay entre ellos.

(Deu 29:17) No haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo corazón se aparte hoy de Adonai vuestro Di-s para ir a servir a los dioses de esas naciones. No haya entre vosotros raíz que eche veneno o ajenjo.

(Deu 29:18) Si alguien, después de haber oído las palabras de esta imprecación, se las promete felices en su corazón diciendo: "Aunque me conduzca en la terquedad de mi corazón, todo me irá bien, puesto que la abundancia de agua quitará la sed",

(Deu 29:19) Adonai no se avendrá a perdonarle. Porque la ira y el celo de Adonai se encenderán contra ese hombre, toda la imprecación escrita en este libro caerá sobre él, y Adonai borrará su nombre de debajo de los cielos.

(Deu 29:20) Adonai le separará de todas las tribus de Israel, para su desgracia, conforme a todas las imprecaciones de la alianza escrita en el libro de esta Ley.

(Deu 29:21) La generación futura, vuestros hijos que vendrán después de vosotros, así como el extranjero llegado de un país lejano, verán las plagas de esta tierra y las enfermedades con que Adonai la castigará, y exclamarán:

(Deu 29:22) "Azufre, sal, calcinación es su tierra entera; no se sembrará ni germinará ni hierba alguna crecerá en ella, como en la catástrofe de Sodoma y Gomorra, Admá y Seboyím, que Adonai asoló en su ira y su furor."

(Deu 29:23) Y todas las naciones preguntarán: "¿Por qué ha tratado así Adonai a esta tierra? ¿Por qué el ardor de tan gran ira?"

(Deu 29:24) Y se dirá: "Porque han abandonado la alianza que Adonai, Di-s de sus padres, había concluido con ellos al sacarlos del país de Egipto;

(Deu 29:25) porque se han ido a servir a otros dioses y se han postrado ante ellos, dioses que no conocían y que él no les había dado en suerte.

(Deu 29:26) Por eso se ha encendido la ira de Adonai contra este país y ha traído sobre él toda la maldición escrita en este libro.

(Deu 29:27) Adonai los ha arrancado de su suelo con ira, furor y gran indignación, y los ha arrojado a otro país donde hoy están."

(Deu 29:28) Las cosas secretas pertenecen a Adonai nuestro Di-s, pero las cosas reveladas nos atañen a nosotros y a nuestros hijos para siempre, a fin de que pongamos en práctica todas las palabras de esta Ley.

(Deu 30:1) Cuando te sucedan todas estas cosas, la bendición y la maldición que te he propuesto, si las meditas en tu corazón en medio de las naciones donde Adonai tu Di-s te haya arrojado,

(Deu 30:2) si vuelves a Adonai tu Di-s, si escuchas su voz en todo lo que yo te mando hoy, tú y tus hijos, con todo tu corazón y con toda tu alma,

(Deu 30:3) Adonai tu Di-s cambiará tu suerte, tendrá piedad de ti, y te reunirá de nuevo de en medio de todos los pueblos a donde Adonai tu Di-s te haya dispersado.

(Deu 30:4) Aunque tus desterrados estén en el extremo de los cielos, de allí mismo te recogerá Adonai tu Di-s y vendrá a buscarte;

(Deu 30:5) te llevará otra vez a la tierra poseída por tus padres, para que también tú la poseas, te hará feliz y te multiplicará más que a tus padres.

(Deu 30:6) Adonai tu Di-s circuncidará tu corazón y el corazón de tu descendencia, a fin de que ames a Adonai tu Di-s con todo tu corazón y con toda tu alma, para que vivas.

(Deu 30:7) Adonai tu Di-s descargará todas sus imprecaciones sobre los enemigos y adversarios que te han perseguido.

(Deu 30:8) Tú volverás a escuchar la voz de Adonai tu Di-s y pondrás en práctica todos sus mandamientos que yo te prescribo hoy.

(Deu 30:9) Adonai tu Di-s te hará prosperar en todas tus obras, en el fruto de tus entrañas, el fruto de tu ganado y el fruto de tu suelo. Porque de nuevo se complacerá Adonai en tu felicidad, como se complacía en la felicidad de tus padres,

(Deu 30:10) si tú escuchas la voz de Adonai tu Di-s guardando sus mandamientos y sus preceptos, lo que está escrito en el libro de esta Ley, si te conviertes a Adonai tu Di-s con todo tu corazón y con toda tu alma.

(Deu 30:11) Porque estos mandamientos que yo te prescribo hoy no son superiores a tus fuerzas, ni están fuera de tu alcance.

(Deu 30:12) No están en el cielo, para que hayas de decir: "¿Quién subirá por nosotros al cielo a buscarlos para que los oigamos y los pongamos en práctica?"

(Deu 30:13) Ni están al otro lado del mar, para que hayas de decir: "¿Quién irá por nosotros al otro lado del mar a buscarlos para que los oigamos y los pongamos en práctica?"

(Deu 30:14) Sino que la palabra está bien cerca de ti, está en tu boca y en tu corazón para que la pongas en práctica.

(Deu 30:15) Mira, yo pongo hoy ante ti vida y felicidad, muerte y desgracia.

(Deu 30:16) Si escuchas los mandamientos de Adonai tu Di-s que yo te prescribo hoy, si amas a Adonai tu Di-s, si sigues sus caminos y guardas sus mandamientos, preceptos y normas, vivirás y multiplicarás; Adonai tu Di-s te bendecirá en la tierra a la que vas a entrar para tomarla en posesión.

(Deu 30:17) Pero si tu corazón se desvía y no escuchas, si te dejas arrastrar a postrarte ante otros dioses y a darles culto,

(Deu 30:18) yo os declaro hoy que pereceréis sin remedio y que no viviréis muchos días en el suelo que vas a tomar en posesión al pasar el Jordán.

(Deu 30:19) Pongo hoy por testigos contra vosotros al cielo y a la tierra: te pongo delante vida o muerte, bendición o maldición. Escoge la vida, para que vivas, tú y tu descendencia,

(Deu 30:20) amando Adonai tu Di-s, escuchando su voz, viviendo unido a él; pues en eso está tu vida, así como la prolongación de tus días mientras habites en la tierra que Adonai juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.

(Deu 31:1) Moisés acabó diciendo estas palabras a todo Israel:

(Deu 31:2) "He cumplido 120 años. Ya no puedo salir ni entrar. Y Adonai me ha dicho: Tú no pasarás este Jordán.

(Deu 31:3) Adonai tu Di-s pasará delante de ti, él destruirá ante ti esas naciones y las desalojará. Será Josué quien pasará delante de ti, como ha dicho Adonai.

(Deu 31:4) Adonai las tratará como trató a Sijón y a Og, reyes amorreos, y a su país, a los cuales destruyó.

(Deu 31:5) Adonai os los entregará, y vosotros los trataréis exactamente conforme a la orden que yo os he dado.

(Deu 31:6) ¡Sed fuertes y valerosos!, no temáis ni os asustéis ante ellos, porque Adonai tu Di-s marcha contigo: no te dejará ni te abandonará."

(Deu 31:7) Después Moisés llamó a Josué y le dijo en presencia de todo Israel: "¡Se fuerte y valeroso!, tú entrarás con este pueblo en la tierra que Adonai juró dar a sus padres, y tú se la darás en posesión.

(Deu 31:8) Adonai marchará delante de ti, él estará contigo; no te dejará ni te abandonará. No temas ni te asustes."

(Deu 31:9) Moisés puso esta Ley por escrito y se la dio a los sacerdotes, hijos de Leví, que llevaban el arca de la alianza de Adonai, así como a todos los ancianos de Israel.

(Deu 31:10) Y Moisés les dio esta orden: "Cada siete años, tiempo fijado para el año de la Remisión, en la fiesta de las Tiendas,

(Deu 31:11) cuando todo Israel acuda, para ver el rostro de Adonai tu Di-s, al lugar elegido por él, leerás esta Ley a oídos de todo Israel.

(Deu 31:12) Congrega al pueblo, hombres, mujeres y niños, y al forastero que vive en tus ciudades, para que oigan, aprendan a temer a Adonai vuestro Di-s, y cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Ley.

(Deu 31:13) Y sus hijos, que todavía no la conocen, la oirán y aprenderán a temer a Adonai vuestro Di-s todos los días que viváis en el suelo que vais a tomar en posesión al pasar el Jordán."

(Deu 31:14) Adonai dijo a Moisés: "Ya se acerca el día de tu muerte; llama a Josué y presentaos en la Tienda del Encuentro, para que yo le dé mis órdenes." Fue, pues, Moisés con Josué a presentarse en la Tienda del Encuentro.

(Deu 31:15) Y Adonai se apareció en la Tienda, en una columna de nube; la columna de nube estaba parada a la entrada de la Tienda.

(Deu 31:16) Adonai dijo a Moisés: "He aquí que vas a acostarte con tus padres, y este pueblo se levantará para prostituirse yendo en pos de dioses extraños, los de la tierra en la que va a entrar. Me abandonará y romperá mi alianza, que yo he concluido con él.

(Deu 31:17) Aquel día montaré en cólera contra él, los abandonaré y les ocultaré mi rostro. Será pasto y presa de un sinfín de males y adversidades, de suerte que dirá aquel día: "¿No me habrán llegado estos males porque mi Di-s no está en medio de mí?"

(Deu 31:18) Pero yo ocultaré mi rostro aquel día, a causa de todo el mal que habrá hecho, yéndose en pos de otros dioses.

(Deu 31:19) "Y ahora escribid para vuestro uso el cántico siguiente; enséñaselo a los israelitas, ponlo en su boca para que este cántico me sirva de testimonio contra los israelitas,

(Deu 31:20) cuando yo les lleve a la tierra que bajo juramento prometí a sus padres, tierra que mana leche y miel, y ellos, después de comer hasta hartarse y engordar bien, se vuelvan hacia otros dioses, les den culto, y a mí me desprecien y rompan mi alianza.

(Deu 31:21) Y cuando les alcancen males y adversidades sin número, este cántico dará testimonio contra él, porque no caerá en olvido en la boca de su descendencia. Pues sé muy bien los planes que está tramando hoy, incluso antes de haberle introducido en la tierra que le tengo prometida bajo juramento."

(Deu 31:22) Y Moisés escribió aquel día este cántico y se lo enseño a los israelitas.

(Deu 31:23) Luego dio esta orden a Josué, hijo de Nun: "¡Sé fuerte y valeroso!, porque tú llevarás a los israelitas a la tierra que yo les tengo prometida bajo juramento, y yo estaré contigo."

(Deu 31:24) Cuando terminó de escribir en un libro las palabras de esta Ley hasta el fin,

(Deu 31:25) Moisés dio esta orden a los levitas que llevaban el arca de la alianza de Adonai:

(Deu 31:26) "Tomad el libro de esta Ley. Ponedlo al lado del arca de la alianza de Adonai vuestro Di-s. Ahí quedará como testimonio contra ti.

(Deu 31:27) Porque conozco tu rebeldía y tu dura cerviz. Si hoy, que vivo todavía entre vosotros, sois rebeldes a Adonai, ¡cuánto más lo seréis después de mi muerte!"

(Deu 31:28) "Congregad junto a mí a todos los ancianos de vuestras tribus y a vuestros escribas, que voy a pronunciar a sus oídos estas palabras, poniendo por testigos contra ellos al cielo y a la tierra.

(Deu 31:29) Porque sé que después de mi muerte no dejaréis de pervertiros; os apartaréis del camino que os he prescrito; y la desgracia vendrá sobre vosotros en el futuro, por haber hecho lo que es malo a los ojos de Adonai, irritándole con vuestras obras."

(Deu 31:30) Luego, a oídos de toda la asamblea de Israel, Moisés pronunció hasta el fin las palabras de este cántico:

(Deu 32:1) Prestad oído, cielos, que hablo yo, escuche la tierra las palabras de mi boca.

(Deu 32:2) Como lluvia se derrame mi doctrina, caiga como rocío mi palabra, como blanda lluvia sobre la hierba verde, como aguacero sobre el césped.

(Deu 32:3) Porque voy a aclamar el nombre de Adonai; ¡ensalzad a nuestro Di-s!

(Deu 32:4) El es la Roca, su obra es consumada, pues todos sus caminos son justicia.Es Di-s de la lealtad, no de perfidia, es justo y recto.

(Deu 32:5) Se han pervertido los que él engendró sin tara, generación perversa y tortuosa.

(Deu 32:6) ¿Así pagáis a Adonai, pueblo insensato y necio? ¿No es él tu padre, el que te creó, el que te hizo y te fundó?

(Deu 32:7) Acuérdate de los días de antaño, considera los años de edad en edad.Interroga a tu padre, que te cuente, a tus ancianos, que te hablen.

(Deu 32:8) Cuando el Altísimo repartió las naciones, cuando distribuyó a los hijos de Adán, fijó las fronteras de los pueblos, según el número de los hijos de Di-s;

(Deu 32:9) mas la porción de Adonai fue su pueblo,Jacob su parte de heredad.

(Deu 32:10) En tierra desierta le encuentra, en la soledad rugiente de la estepa.Y le envuelve, le sustenta, le cuida, como a la niña de sus ojos.

(Deu 32:11) Como un águila incita a su nidada, revolotea sobre sus polluelos, así el despliega sus alas y te toma, y le lleva sobre su plumaje.

(Deu 32:12) Sólo Adonai le guía a su destino, con él ningún dios extranjero.

(Deu 32:13) Le hace cabalgar por las alturas de la tierra, le alimenta de los frutos del campo, le da a gustar miel de la peña, y aceite de la dura roca,

(Deu 32:14) cuajada de vacas y leche de ovejas, con la grasa de corderos; carneros de raza de Basán, y machos cabríos, con la flor de los granos de trigo, y por bebida la roja sangre de la uva.

(Deu 32:15) Come Jacob, se sacia, engorda Yesurún, respinga, - te has puesto grueso, rollizo, turgente -, rechaza a Di-s, su Hacedor, desprecia a la Roca, su salvación.

(Deu 32:16) Le encelan con dioses extraños, le irritan con abominaciones.

(Deu 32:17) Sacrifican a demonios, no a Di-s, a dioses que ignoraban, a nuevos, recién llegados, que no veneraron vuestros padres.

(Deu 32:18) (¡Desdeñas a la Roca que te dio el ser, olvidas al Di-s que te engendró!)

(Deu 32:19) Adonai lo ha visto y, en su ira, ha desechado a sus hijos y a sus hijas.

(Deu 32:20) Ha dicho: Les voy a esconder mi rostro, a ver en qué paran.Porque es una generación torcida, hijos sin lealtad.

(Deu 32:21) Me han encelado con lo que no es Di-s, me han irritado con sus vanos ídolos; ¡pues yo también voy a encelarles con lo que no es pueblo, con una nación fatua los irritaré!

(Deu 32:22) Porque ha saltado fuego de mi ira, que quemará hasta las honduras del seol; devorará la tierra y sus productos, abrasará los cimientos de los montes.

(Deu 32:23) Acumularé desgracias sobre ellos, agotaré en ellos mis saetas.

(Deu 32:24) Andarán extenuados de hambre, consumidos de fiebre y mala peste.Dientes de fieras mandaré contra ellos, veneno de reptiles.

(Deu 32:25) Por fuera la espada sembrará orfandad, y dentro reinará el espanto.Caerán a la vez joven y doncella, niño de pecho y viejo encanecido.

(Deu 32:26) He dicho: A polvo los reduciría, borraría su recuerdo de en medio de los hombres,

(Deu 32:27) si no temiera azuzar el furor del enemigo, y que lo entiendan al revés sus adversarios, no sea que digan: "Nuestra mano prevalece, y no es Adonai el que hace todo esto."

(Deu 32:28) Porque es gente de consejo obtuso, y no hay inteligencia en ellos.

(Deu 32:29) Si fueran sabios, podrían entenderlo, sabrían vislumbrar su suerte última.

(Deu 32:30) Pues, ¿cómo un solo hombre puede perseguir a mil, y dos poner en fuga a una miríada, sino porque su Roca se los ha vendido, porque Adonai los ha entregado?

(Deu 32:31) Mas no es su roca como nuestra Roca, y nuestros enemigos son testigos.

(Deu 32:32) Porque su viña es viña de Sodoma y de las plantaciones de Gomorra: uvas venenosas son sus uvas, racimos amargos sus racimos;

(Deu 32:33) su vino, un veneno de serpiente, mortal ponzoña de áspid.

(Deu 32:34) Pero él, ¿no está guardado junto a mí, sellado en mis tesoros?

(Deu 32:35) A mí me toca la venganza y el pago para el momento en que su pie vacile.Porque está cerca el día de su ruina, ya se precipita lo que les espera.

(Deu 32:36) (Que va hacer Adonai justicia al pueblo suyo, va a apiadarse de sus siervos.)Porque verá que su fuerza se agota, que no queda ya libre ni esclavo.

(Deu 32:37) Dirá entonces: ¿Dónde están sus dioses, roca en que buscaban su refugio,

(Deu 32:38) los que comían la grasa de sus sacrificios y bebían el vino de sus libaciones? ¡Levántense y os salven, sean ellos vuestro amparo!

(Deu 32:39) Ved ahora que yo, sólo yo soy, y que no hay otro Di-s junto a mí.Yo doy la muerte y doy la vida, hiero yo, y sano yo mismo (y no hay quien libre de mi mano).

(Deu 32:40) Sí, yo alzo al cielo mi mano, y digo: Tan cierto como que vivo eternamente,

(Deu 32:41) cuando afile el rayo de mi espada, y mi mano empuñe el Juicio, tomaré venganza de mis adversarios, y daré el pago a quienes me aborrecen.

(Deu 32:42) Embriagaré de sangre mis saetas, y mi espada se saciará de carne: sangre de muertos y cautivos, cabezas encrestadas de enemigos.

(Deu 32:43) ¡Cielos, exultad con él, y adórenle los hijos de Di-s! ¡Exultad, naciones, con su pueblo, y todos los mensajeros de Di-s narren su fuerza!Porque él vengará la sangre de sus siervos, tomará venganza de sus adversarios, dará su pago a quienes le aborrecen y purificará el suelo de su pueblo.

(Deu 32:44) Fue Moisés y pronunció o oídos del pueblo todas las palabras de este cántico, acompañado de Josué, hijo de Nun.

(Deu 32:45) Cuando Moisés acabó de pronunciar estas palabras a todo Israel,

(Deu 32:46) les dijo: "Estad bien atentos a todas estas palabras que hoy os doy como testimonio. Se las prescribiréis a vuestros hijos, para que cuiden de poner en práctica todas las palabras de esta Ley.

(Deu 32:47) Porque no es una palabra vana para vosotros, sino que es vuestra vida, y por ella prolongaréis vuestros días en el suelo que vais a tomar en posesión al pasar el Jordán."

(Deu 32:48) Adonai habló a Moisés aquel mismo día y le dijo:

(Deu 32:49) "Sube a esa montaña de los Abarim, al monte Nebo que está en el país de Moab, frente a Jericó, y contempla la tierra de Canaán que yo doy en propiedad a los israelitas.

(Deu 32:50) En el monte al que vas a subir morirás, e irás a reunirte con los tuyos, como tu hermano Aarón murió en el monte Hor y fue a reunirse con los suyos.

(Deu 32:51) Por haberme sido infiel en medio de los israelitas, en las aguas de Meribá Cadés, en el desierto de Sin, por no haber manifestado mi santidad en medio de los israelitas,

(Deu 32:52) por eso, sólo de lejos verás la tierra, pero no entrarás en ella, en esa tierra que yo doy a los israelitas."

(Deu 33:1) Esta es la bendición con la que Moisés, hombre de Di-s, bendijo a los israelitas antes de morir.

(Deu 33:2) Dijo: Ha venido Adonai del Sinaí.Para ellos desde Seír se ha levantado, ha iluminado desde el monte Parán.Con él las miríadas de Cadés,Ley de fuego en su diestra para ellos.

(Deu 33:3) Tú que amas a los antepasados, todos los santos están en tu mano.Y ellos, postrados a tus pies, cargados están de tus palabras.

(Deu 33:4) Una Ley nos señaló Moisés herencia de la asamblea de Jacob.

(Deu 33:5) Hubo un rey en Yesurún, cuando se congregaron los jefes del pueblo, todas juntas las tribus de Israel.

(Deu 33:6) ¡Viva Rubén y nunca muera, aunque sean pocos sus nombres!

(Deu 33:7) Para Judá dijo esto:Escucha, Adonai, la voz de Judá y guíale hacia su pueblo.Sus manos le defenderán y tú serás su auxilio contra sus enemigos.

(Deu 33:8) Para Leví dijo:Dale a Leví tus Urim y tus Tummim al hombre de tu agrado, a quien probaste en Massá, con quien querellaste en las aguas de Meribá,

(Deu 33:9) el que dijo de su padre y de su madre: "No los he visto."El que no reconoce a sus hermanos y a sus hijos ignora.Pues guardan tu palabra, y tu alianza observan.

(Deu 33:10) Ellos enseñan tus normas a Jacob y tu Ley a Israel; ofrecen incienso ante tu rostro, y perfecto sacrificio en tu altar.

(Deu 33:11) Bendice, Adonai, su vigor, y acepta la obra de sus manos.Rompe los lomos a sus adversarios y a sus enemigos, que no se levanten.

(Deu 33:12) Para Benjamín dijo:Querido de Adonai, en seguro reposa junto a El, todos los días le protege, y entre sus hombros mora.

(Deu 33:13) Para José dijo:Su tierra es bendita de Adonai; para él lo mejor de los cielos: el rocío, y del abismo que reposa abajo;

(Deu 33:14) lo mejor de los frutos del sol, de lo que brota a cada luna,

(Deu 33:15) las primicias de los montes antiguos, lo mejor de los collados eternos,

(Deu 33:16) lo mejor de la tierra y cuanto contiene, y el favor del que mora en la Zarza: ¡caiga sobre la cabeza de José, sobre la frente del elegido entre sus hermanos!

(Deu 33:17) Primogénito del toro, a él la gloria, cuernos de búfalo sus cuernos; con ellos acornea a los pueblos todos juntos hasta los confines de la tierra.Tales son las miríadas de Efraím, tales los millares de Manasés.

(Deu 33:18) Para Zabulón dijo:Regocíjate, Zabulón, en tus empresas, y tú, Isacar, en tus tiendas.

(Deu 33:19) Convocarás a los pueblos en el monte, ofrecerán sacrificios de justicia, pues gustarán la abundancia de los mares, y los tesoros ocultos en la arena.

(Deu 33:20) Para Gad dijo: ¡Bendito el que ensanchó a Gad!Echado está como leona; ha desgarrado un brazo, y hasta una cabeza;

(Deu 33:21) se quedó con las primicias, pues allí la porción de jefe le estaba reservada, y ha venido a la cabeza del pueblo: ha cumplido la justicia de Adonai, y sus juicios con Israel.

(Deu 33:22) Para Dan dijo:Dan es un cachorro de león, que se lanza desde Basán.

(Deu 33:23) Para Neftalí dijo:Neftalí, saciado de favor, colmado de la bendición de Adonai,Oeste y Mediodía son su posesión.

(Deu 33:24) Para Aser dijo: ¡Bendito Aser entre los hijos!Sea el favorito entre sus hermanos, y bañe su pie en aceite.

(Deu 33:25) Sea tu cerrojo de hierro y de bronce, y tu fuerza tan larga como tus días.

(Deu 33:26) Nadie como el Di-s de Yesurún. que cabalga los cielos en tu auxilio, y las nubes, en su majestad.

(Deu 33:27) El Di-s de antaño es tu refugio, estás debajo de los brazos eternos.El expulsa ante ti al enemigo, y dice: ¡Destruye!

(Deu 33:28) Israel mora en seguro; la fuente de Jacob aparte brota para un país de trigo y vino; hasta sus cielos el rocío destilan.

(Deu 33:29) Dichoso tú, Israel, ¿quién como tú, pueblo salvado por Adonai, cuyo escudo es tu auxilio, cuya espada es tu esplendor?Tus enemigos tratarán de engañarte, pero tú hollarás sus espaldas.

(Deu 34:1) Moisés subió de las Estepas de Moab al monte Nebo, cumbre del Pisgá, frente a Jericó, y Adonai le mostró la tierra entera: Galaad hasta Dan,

(Deu 34:2) todo Neftalí, la tierra de Efraím y de Manasés, toda la tierra de Judá, hasta el mar Occidental,

(Deu 34:3) el Négueb, la vega del valle de Jericó, ciudad de las palmeras, hasta Soar.

(Deu 34:4) Y Adonai le dijo: "Esta es la tierra que bajo juramento prometí a Abraham, Isaac y Jacob, diciendo: A tu descendencia se la daré. Te dejo verla con tus ojos, pero no pasarás a ella."

(Deu 34:5) Allí murió Moisés, servidor de Adonai, en el país de Moab, como había dispuesto Adonai.

(Deu 34:6) Le enterró en el Valle, en el País de Moab, frente a Bet Peor. Nadie hasta hoy ha conocido su tumba.

(Deu 34:7) Tenía Moisés 120 años cuando murió; y no se había apagado su ojo ni se había perdido su vigor.

(Deu 34:8) Los israelitas lloraron a Moisés treinta días en las Estepas de Moab; cumplieron así los días de llanto por el duelo de Moisés.

(Deu 34:9) Josué, hijo de Nun, estaba lleno del espíritu de sabiduría, porque Moisés le había impuesto las manos. A él obedecieron los israelitas, cumpliendo la orden que Adonai había dado a Moisés.

(Deu 34:10) No ha vuelto a surgir en Israel un profeta como Moisés, a quien Adonai trataba cara a cara,

(Deu 34:11) nadie como él en todas las señales y prodigios que Adonai le envió a realizar en el país de Egipto, contra Faraón, todos sus siervos y todo su país,

(Deu 34:12) y en la mano tan fuerte y el gran terror que Moisés puso por obra a los ojos de todo Israel.
 

                           gomezburgara@hotmail.com

 


La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la palabra de nuesro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8

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