sábado, 6 de marzo de 2010

Libro bíblico número 9: 1 Samuel

 

Libro

bíblico número 9: 1 Samuel

Escritores: Samuel, Gad, Natán

Dónde se escribió: Israel

Cuándo se completó: c. 1078 a.E.C.

Tiempo que abarca: c. 1180–1078 a.E.C.

EN EL año 1117 a.E.C. hubo un cambio trascendental en la organización nacional de Israel. ¡Se nombró a un rey humano! Esto aconteció mientras Samuel servía como profeta de Jehová en Israel. Aunque Jehová había preconocido y predicho aquello, el cambio a una monarquía, como lo exigió el pueblo de Israel, fue un golpe aturdidor para Samuel. Dado por entero al servicio de Jehová como lo había estado desde su nacimiento, y lleno como estaba del reconocimiento reverente de la posición de Jehová como Rey, Samuel previó resultados desastrosos para sus compañeros, los miembros de la nación santa de Dios. Solo por dirección de Jehová cedió Samuel a las demandas de ellos. "Tras eso, Samuel habló al pueblo acerca del derecho que correspondía a la gobernación real, y lo escribió en un libro y lo depositó delante de Jehová." (1 Sam. 10:25.) Así terminó la era de los jueces, y comenzó la era de los reyes humanos en la que Israel se remontaría a poder y prestigio sin precedentes, solo para caer al fin en la desgracia y perder el favor de Jehová.

2

¿Quién estaría capacitado para llevar el registro divino de este período trascendental? Apropiadamente, Jehová escoge al fiel Samuel para empezar a escribirlo. Samuel significa "Nombre de Dios", y el hombre así llamado ciertamente se destacó como defensor del nombre de Jehová en aquellos días. Parece que Samuel escribió los primeros 24 capítulos del libro. Entonces, tras de su muerte, Gad y Natán prosiguieron con la escritura del libro y completaron los pocos años restantes del registro hasta la muerte de Saúl. Esto lo indica 1 Crónicas 29:29, que dice: "En cuanto a los asuntos de David el rey, los primeros y los últimos, allí están escritos entre las palabras de Samuel el vidente y entre las palabras de Natán el profeta y entre las palabras de Gad el hombre de visiones". A diferencia de Reyes y Crónicas, los libros de Samuel casi no hacen referencia a registros más antiguos, y así Samuel, Gad y Natán —contemporáneos de David— quedan confirmados como los escritores. Estos tres hombres tuvieron posiciones de confianza como profetas de Jehová y se opusieron a la idolatría, que había minado la fortaleza de la nación.

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Los dos libros de Samuel fueron originalmente un solo rollo o volumen. Samuel fue dividido en dos libros al publicarse esta parte de la Septuaginta griega. En la Septuaginta se llamó Primero de los Reinos a Primero de Samuel. Esta división y el nombre Primero de los Reyes se adoptaron en la Vulgata latina y continúan en algunas Biblias católicas hasta la actualidad. El hecho de que Primero y Segundo de Samuel formaban originalmente un solo libro lo muestra la nota masorética para 1 Samuel 28:24, la cual declara que este versículo se halla a mitad del libro de Samuel. Parece que el libro se completó para 1078 a.E.C. Por lo tanto, probablemente Primero de Samuel abarca un período de poco más de cien años, desde alrededor de 1180 hasta 1078 a.E.C.

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Abundan las pruebas de la exactitud del registro. Las ubicaciones geográficas cuadran con los sucesos descritos. Es interesante el hecho de que el ataque victorioso de Jonatán a una guarnición filistea en Micmash, lo que llevó a la derrota completa de los filisteos, fue imitado durante la I Guerra Mundial por un oficial del ejército británico, que según se informa derrotó a los turcos mediante guiarse por las indicaciones del terreno descritas en el registro inspirado de Samuel (14:4-14).

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No obstante, hay pruebas aún más convincentes de la inspiración y autenticidad del libro. En este se da el sorprendente cumplimiento de la profecía de Jehová de que Israel pediría un rey. (Deu. 17:14; 1 Sam. 8:5.) Años más tarde, Oseas confirmó esto al citar estas palabras de Jehová: "Procedí a darte un rey en mi cólera, y lo quitaré en mi furor". (Ose. 13:11.) Pedro dio a entender que Samuel escribió bajo inspiración al identificar a Samuel como un profeta que había 'declarado patentemente los días' de Jesús. (Hech. 3:24.) Pablo citó 1 Samuel 13:14 al dar un breve esquema de la historia de Israel. (Hech. 13:20-22.) Jesús mismo catalogó de auténtico el relato al preguntar a los fariseos de su tiempo: "¿No han leído ustedes lo que hizo David cuando él y los hombres que iban con él tuvieron hambre?". Entonces contó el relato en que David pidió el pan de la proposición. (Mat. 12:1-4; 1 Sam. 21:1-6.) Esdras también aceptó el relato como genuino, como ya se ha mencionado. (1 Cró. 29:29.)

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Por ser este el relato original de las actividades de David, toda mención de David a través de las Escrituras confirma que el libro de Samuel es parte de la Palabra inspirada de Dios. Hasta hay referencias a algunos de sus sucesos en encabezamientos de los salmos de David, como en el del Salmo 59 (1 Sam. 19:11), el del Salmo 34 (1 Sam. 21:13, 14) y el del Salmo 142 (1 Sam. 22:1 ó 1 Sam. 24:1, 3). Así que la prueba interna de la propia Palabra de Dios da testimonio definitivo de la autenticidad de Primero de Samuel.

CONTENIDO

DE PRIMERO DE SAMUEL

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El libro abarca en parte o completamente la vida de cuatro de los caudillos de Israel: el sumo sacerdote Elí, el profeta Samuel, Saúl (el primer rey), y David, quien fue ungido para ser el siguiente rey.

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Elí como juez y el joven Samuel (1:1–4:22). Cuando se inicia el relato, se nos presenta a Ana, la esposa favorita de Elqaná, un levita. Ella no tiene hijos, y por eso la otra esposa de Elqaná, Peniná, se burla de ella. Mientras la familia hace una de sus visitas anuales a Siló, donde está el arca del pacto de Jehová, Ana ora fervorosamente a Jehová por un hijo. Promete que si recibe respuesta dará al niño por entero al servicio de Jehová. Dios contesta su oración, y ella da a luz un hijo, Samuel. Tan pronto como él es destetado, ella lo lleva a la casa de Jehová y lo pone al cuidado del sumo sacerdote, Elí, como alguien "prestado a Jehová" (1:28). Ana se expresa entonces en una canción jubilosa de agradecimiento y felicidad. El muchacho llega a ser "ministro de Jehová delante de Elí el sacerdote" (2:11).

9

No todo le va bien a Elí. Es de edad avanzada, y sus dos hijos se han convertido en unos bribones que no sirven para nada 'ni reconocen a Jehová' (2:12). Se valen de su puesto sacerdotal para satisfacer su avaricia y sus deseos inmorales. Elí no los corrige. Así que Jehová procede a enviar mensajes divinos contra la casa de Elí y le advierte que 'no llegará a haber viejo en tu casa' y que los dos hijos de Elí morirán en un mismo día. (1 Sam. 2:30-34; 1 Rey. 2:27.) Finalmente, Dios envía al niño Samuel a Elí con un mensaje de juicio que hace retiñir los oídos. Así se reconoce al joven Samuel como profeta en Israel. (1 Sam. 3:1, 11.)

10

Al debido tiempo Jehová ejecuta su juicio al hacer venir a los filisteos. Al inclinarse contra Israel el curso de la batalla, los israelitas, dando clamores, transportan el arca del pacto desde Siló hasta su campamento militar. Al oír la gritería y enterarse de la introducción del Arca en el campamento israelita, los filisteos aumentan su esfuerzo y obtienen una victoria sorprendente, derrotando completamente a los israelitas. Capturan el Arca, y los dos hijos de Elí mueren. Con el corazón tembloroso, Elí oye el informe. Al mencionarse el Arca, cae de su asiento hacia atrás y muere al quebrársele el cuello. Así terminan sus 40 años de juez. En verdad, "la gloria se ha ido de Israel", pues el Arca representa la presencia de Jehová entre su pueblo (4:22).

11

Samuel juzga a Israel (5:1–7:17). Ahora los filisteos también tienen que aprender, con gran pesar para sí, que el arca de Jehová no se debe usar como amuleto de magia. Cuando llevan el Arca al templo de Dagón en Asdod, su dios cae sobre su rostro contra el suelo. Al día siguiente Dagón cae de nuevo de plano en el umbral, esta vez con la cabeza y ambas palmas de las manos cortadas. Esto da comienzo a la supersticiosa práctica filistea de 'no pisar el umbral de Dagón' (5:5). ¡Los filisteos llevan urgentemente el Arca a Gat y luego a Eqrón, pero nada de eso surte efecto! Se les atormenta con pánico, hemorroides y una plaga de roedores. Los señores del eje filisteos, finalmente desesperados al aumentar el número de muertos, devuelven el Arca a Israel sobre un carruaje nuevo tirado por dos vacas que estaban dando de mamar. En Bet-semes les acaece un desastre a algunos israelitas por mirar el Arca. (1 Sam. 6:19; Núm. 4:6, 20.) Finalmente el Arca queda en la casa de Abinadab, en la ciudad levita de Quiryat-jearim.

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Por 20 años permanece el Arca en la casa de Abinadab. Samuel, ya adulto, insta a Israel a desechar los Baales y las imágenes de Astoret, y a servir a Jehová con todo el corazón. Eso hacen. Mientras se congregan en Mizpá para adorar, los señores del eje de los filisteos aprovechan la oportunidad para atacar por sorpresa a Israel. Israel invoca a Jehová mediante Samuel. Un gran tronar procedente de Jehová pone en confusión a los filisteos, y los israelitas, fortalecidos por el sacrificio y la oración, logran una victoria aplastante. Desde entonces en adelante "la mano de Jehová continuó estando contra los filisteos todos los días de Samuel" (7:13). Sin embargo, no hay jubilación para Samuel. Toda la vida sigue juzgando a Israel y hace un circuito anual de Ramá, precisamente al norte de Jerusalén, a Betel, Guilgal y Mizpá. En Ramá edifica un altar a Jehová.

13

Saúl, el primer rey de Israel (8:1–12:25). Samuel ha envejecido en el servicio de Jehová, pero sus hijos no andan en los caminos de su padre, pues aceptan sobornos y pervierten el juicio. En este tiempo los ancianos de Israel se acercan a Samuel para exigirle: "Ahora bien, nómbranos un rey que nos juzgue, sí, como todas las naciones" (8:5). Muy perturbado, Samuel busca a Jehová en oración. Jehová responde: "No es a ti a quien han rechazado, sino que es a mí a quien han rechazado de ser rey sobre ellos. [...] Y ahora escucha su voz" (8:7-9). Con todo, primero Samuel tiene que advertirles de las graves consecuencias de la petición que han hecho en rebeldía: reglamentación estricta, impuestos, pérdida de libertad y, con el tiempo, amargo pesar y clamor a Jehová. Sin vacilar en sus deseos, el pueblo exige un rey.

14

Ahora conocemos a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín y por mucho el hombre más apuesto y más alto de Israel. Se le dirige a Samuel, quien lo honra en un banquete, lo unge, y luego lo presenta a todo Israel en una asamblea en Mizpá. Aunque al principio Saúl se esconde entre el equipaje, finalmente Samuel lo presenta como el elegido de Jehová. Una vez más Samuel le recuerda a Israel el derecho que corresponde a la gobernación real, y lo escribe en un libro. Sin embargo, no es sino hasta su victoria sobre los ammonitas, la cual alivia el asedio de Jabés en Galaad, cuando el regir de Saúl queda consolidado, de modo que el pueblo lo confirma como rey en Guilgal. De nuevo Samuel los exhorta a temer, servir y obedecer a Jehová, y pide a Jehová que envíe una señal en la forma de truenos fuera de temporada y lluvia en el tiempo de la siega. Jehová hace una manifestación aterradora de su cólera porque ellos lo han rechazado como Rey.

15

La desobediencia de Saúl (13:1–15:35). Mientras los filisteos siguen acosando a Israel, el valeroso hijo de Saúl llamado Jonatán derriba una guarnición filistea. Para vengarse de eso, el enemigo envía un ejército enorme, "como los granos de arena que están a la orilla del mar" en número, y este acampa en Micmash. La inquietud se extiende por las filas israelitas. '¡Si tan solo viniera Samuel para darnos la dirección de Jehová!' Al perder la paciencia mientras espera a Samuel, Saúl peca cuando presuntuosamente ofrece él mismo el sacrificio quemado. De pronto aparece Samuel. Tras dejar de lado las excusas poco convincentes de Saúl, pronuncia el juicio de Jehová: "Y ahora tu reino no durará. Jehová ciertamente se hallará un hombre agradable a su corazón; y Jehová lo comisionará como caudillo sobre su pueblo, porque tú no guardaste lo que Jehová te mandó" (13:14).

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Jonatán, celoso a favor del nombre de Jehová, ataca de nuevo una avanzada filistea, esta vez con su escudero únicamente, y ambos derriban rápidamente a unos 20 hombres. Un terremoto contribuye a la confusión del enemigo. Después de derrotarlos, Israel los persigue. Pero la fuerza total de la victoria se debilita por el juramento imprudente de Saúl que prohíbe a los guerreros comer antes de que la batalla haya terminado. Los hombres se cansan rápidamente y luego pecan contra Jehová al comer carne de animales que acaban de matar y a los cuales no han desangrado debidamente. Jonatán, por su parte, se ha refrescado con un panal de miel antes de oír sobre el juramento, al que denuncia con denuedo como un obstáculo. El pueblo lo redime de la muerte debido a la gran salvación que él ha efectuado en Israel.

17

Ahora llega el tiempo para ejecutar el juicio de Jehová sobre los despreciables amalequitas. (Deu. 25:17-19.) Hay que aniquilarlos por completo. Nada se debe dejar con vida, ni hombre ni bestia. No se debe tomar despojo. Todo se debe dar por entero a la destrucción. Sin embargo, Saúl desobedece y conserva con vida a Agag, el rey amalequita, y lo mejor del ganado lanar y del ganado vacuno, con el pretexto de sacrificarlos a Jehová. Esto desagrada tanto al Dios de Israel que Jehová inspira a Samuel para que exprese un segundo rechazamiento de Saúl. Samuel, sin hacer caso de las excusas de Saúl para salvar las apariencias, declara: "¿Se deleita tanto Jehová en ofrendas quemadas y sacrificios como en que se obedezca la voz de Jehová? ¡Mira! El obedecer es mejor que un sacrificio [...] Puesto que tú has rechazado la palabra de Jehová, él, en conformidad con ello, te rechaza de ser rey". (1 Sam. 15:22, 23.) Saúl entonces extiende la mano para implorarle a Samuel, y le rasga la falda de la vestidura. Samuel le asegura que de la misma manera Jehová ciertamente rasgará el reino de Saúl y lo dará a un hombre mejor que él. Samuel mismo toma la espada, ejecuta a Agag, y le da la espalda a Saúl, para nunca volverlo a ver.

18

Ungimiento de David; su valor (16:1–17:58). Jehová dirige luego a Samuel a la casa de Jesé, en Belén de Judá, para escoger y ungir al futuro rey. Se pasa revista a los hijos de Jesé uno por uno, pero se les rechaza. Jehová le recuerda a Samuel: "No de la manera como el hombre ve es como Dios ve, porque el simple hombre ve lo que aparece a los ojos; pero en cuanto a Jehová, él ve lo que es el corazón" (16:7). Al fin Jehová indica que aprueba a David, el menor, descrito como "rubicundo, un joven de hermosos ojos y gallarda apariencia", y Samuel lo unge con aceite (16:12). El espíritu de Jehová viene ahora sobre David, pero Saúl desarrolla un mal espíritu.

19

De nuevo los filisteos hacen incursiones en Israel, y esta vez presentan a su campeón, Goliat, un gigante de seis codos y un palmo (unos 2,9 metros [9,5 pies]) de alto. Este es tan monstruoso que su cota de malla pesa unos 57 kilogramos (125 libras), y la punta de su lanza unos 6,8 kilogramos (15 libras) (17:4, 5, 7). Día tras día este Goliat reta a Israel con blasfemia y desprecio a que escoja a un hombre que salga a pelear con él, pero nadie responde. Saúl tiembla en su tienda. No obstante, David oye los desafíos del filisteo. Con justa indignación e inspirado valor, David exclama: "¿Quién es este filisteo incircunciso para que tenga que desafiar con escarnio a las líneas de batalla del Dios vivo?" (17:26). Después de rechazar la armadura de Saúl por no haberla usado antes, David sale a pelear, equipado con solo un cayado de pastor, una honda y cinco piedras lisas. Por parecerle que un combate con este joven pastor no está a la altura de su dignidad, Goliat invoca el mal contra David. Resuena la respuesta confiada: "Tú vienes a mí con una espada y con una lanza y con una jabalina, pero yo voy a ti con el nombre de Jehová de los ejércitos" (17:45). Una piedra bien dirigida sale disparada de la honda de David, ¡y el campeón de los filisteos se desploma! Tras correr hacia él, a plena vista de ambos ejércitos, David desenvaina la espada del gigante y la utiliza para cortarle la cabeza. ¡Qué gran liberación procedente de Jehová! ¡Qué regocijo hay en el campamento de Israel! Ahora que su campeón ha muerto, los filisteos se dan a la fuga, mientras los jubilosos israelitas los persiguen.

20

Saúl persigue a David (18:1–27:12). La intrépida acción de David a favor del nombre de Jehová da comienzo a una amistad maravillosa. Es su amistad con Jonatán, hijo de Saúl (y, naturalmente, el que habría de sucederle en el reino). Jonatán llega a "amarlo [a David] como a su propia alma", de modo que los dos celebran un pacto de amistad (18:1-3). Mientras se celebra la fama de David en Israel, Saúl, airado, procura matarlo, aunque le da a su hija Mical en matrimonio. La enemistad de Saúl va haciéndose cada vez más insensata, y al fin David tiene que huir con la ayuda amorosa de Jonatán. Los dos lloran al despedirse, y Jonatán reafirma su lealtad a David diciendo: "Resulte Jehová mismo estar entre yo y tú y entre mi prole y tu prole hasta tiempo indefinido" (20:42).

21

En su huida del amargado Saúl, David y su pequeña partida de apoyadores hambrientos llegan a Nob. Allí el sacerdote Ahimélec, tras asegurarse de que David y sus hombres están limpios respecto a mujeres, les permite comer el pan santo de la proposición. Armado ahora con la espada de Goliat, David huye a Gat en territorio filisteo, donde se finge loco. Luego pasa a la cueva de Adulam, después a Moab, y más tarde, por consejo del profeta Gad, regresa a la tierra de Judá. Temeroso de que haya un levantamiento a favor de David, el locamente envidioso Saúl hace que Doeg el edomita degüelle a la población sacerdotal de Nob, y solo escapa Abiatar, quien se une a David. Abiatar llega a ser sacerdote del grupo.

22

Como siervo leal de Jehová, David emplea con eficacia guerra de guerrillas contra los filisteos. Sin embargo, Saúl continúa su campaña acérrima contra David al reunir a sus hombres de guerra y perseguirlo "en el desierto de En-guedí" (24:1). David, el amado de Jehová, siempre se las arregla para evitar a los perseguidores. En cierta ocasión tiene oportunidad de matar a Saúl, pero se retrae y simplemente le corta parte de la falda del manto para presentarla como prueba de que le ha perdonado la vida. Hasta ese acto inofensivo le duele en el corazón a David, porque piensa que ha actuado contra el ungido de Jehová. ¡Qué respeto excelente le tiene a la organización de Jehová!

23

Aunque ahora se registra la muerte de Samuel (25:1), su escriba sucesor continúa el relato. David manda a pedir a Nabal, de Maón en Judá, que les provea alimento a él y sus hombres en recompensa por la ayuda que ellos han dado a los pastores de Nabal. Nabal solo 'grita reprensiones' a los hombres de David, y David sale a castigarlo (25:14). Al darse cuenta del peligro, Abigail, la esposa de Nabal, le lleva en secreto provisiones a David y lo apacigua. David la bendice por su acto prudente y la envía de regreso en paz. Cuando Abigail le informa a su esposo lo que ha sucedido, Nabal sufre un ataque cardíaco, y diez días más tarde muere. David mismo se casa entonces con la bondadosa y bella Abigail.

24

Por tercera vez Saúl persigue fanáticamente a David, y nuevamente experimenta su misericordia. "Un sueño profundo procedente de Jehová" cae sobre Saúl y sus hombres. Por eso David puede entrar en el campamento y tomar la lanza de Saúl, pero se retrae de extender la mano "contra el ungido de Jehová" (26:11, 12). Por segunda vez David se ve obligado a huir a donde los filisteos por refugio, y ellos le dan Ziqlag como lugar de morada. Desde allí él continúa sus incursiones contra otros enemigos de Israel.

25

Saúl se suicida (28:1–31:13). Los señores del eje de los filisteos llevan a Sunem un ejército combinado. Saúl, en una maniobra defensiva, se sitúa en el monte Guilboa. Desesperado, busca guía, pero no puede obtener respuesta de Jehová. ¡Si tan solo pudiera comunicarse con Samuel! Tras disfrazarse, Saúl comete otro pecado craso cuando va a buscar a una médium espiritista de En-dor, detrás de las líneas filisteas. Al hallarla, le ruega que se comunique por él con Samuel. Ansioso de llegar a conclusiones, Saúl supone que la aparición es el difunto Samuel. Con todo, "Samuel" no tiene un mensaje consolador para el rey. Mañana morirá y, conforme a las palabras de Jehová, perderá el reino. En el otro campamento, los señores del eje de los filisteos salen a la batalla. Al ver a David y a sus hombres entre ellos, los envían de regreso a casa por sospechar de ellos. ¡Los hombres de David regresan a Ziqlag justo a tiempo! Una partida merodeadora de amalequitas se ha llevado la familia y posesiones de David y sus hombres, pero David y sus hombres los persiguen y lo recobran todo sin daño.

26

Ahora se traba batalla en el monte Guilboa. Israel sufre una derrota desastrosa, y los filisteos obtienen el dominio de zonas estratégicas del país. Jonatán y otros hijos de Saúl mueren, y el mortalmente herido Saúl se quita la vida con su propia espada... se suicida. Los victoriosos filisteos cuelgan los cuerpos de Saúl y sus tres hijos en los muros de la ciudad de Bet-san, pero los hombres de Jabés-galaad los quitan de aquella posición deshonrosa. El calamitoso reinado del primer rey de Israel ha llegado a su desastroso fin.

POR

QUÉ ES PROVECHOSO

27

¡Qué historia contiene Primero de Samuel! Este libro, completamente honrado en todo detalle, pone de manifiesto inmediatamente tanto la debilidad como la fortaleza de Israel. Conocemos a cuatro caudillos de Israel: dos que prestaron atención a la ley de Dios y dos que no lo hicieron. Note en qué sentido fracasaron Elí y Saúl: el primero no actuó cuando debía, y el segundo actuó presuntuosamente. Por otra parte, Samuel y David mostraron amor al camino de Jehová desde su juventud en adelante, y prosperaron como corresponde. ¡Qué lecciones valiosas hay aquí para todos los superintendentes! ¡Cuán necesario es que sean firmes, velen por la limpieza y el orden en la organización de Jehová, respeten Sus arreglos, sean intrépidos, ecuánimes, valerosos y amorosamente considerados con los demás (2:23-25; 24:5, 7; 18:5, 14-16)! Note también que los dos que alcanzaron éxito tuvieron la ventaja de una buena instrucción teocrática desde su juventud en adelante, y que desde temprana edad fueron valerosos al hablar el mensaje de Jehová y proteger los intereses a su cuidado (3:19; 17:33-37). ¡Que todos los adoradores jóvenes de Jehová lleguen a ser como fueron Samuel y David en su juventud!

28

Entre todas las palabras provechosas de este libro que debemos recordar claramente están las que Jehová hizo que Samuel pronunciara bajo inspiración como juicio para Saúl por no "borrar la mención de Amaleq de debajo de los cielos". (Deu. 25:19.) La lección de que 'la obediencia es mejor que el sacrificio' se repite en diferentes circunstancias en Oseas 6:6, Miqueas 6:6-8 y Marcos 12:33. (1 Sam. 15:22.) ¡Es esencial que hoy nos beneficiemos de este registro inspirado mediante obedecer cabal y completamente la voz de Jehová nuestro Dios! También se nos exhorta a la obediencia en cuanto a reconocer la santidad de la sangre en 1 Samuel 14:32, 33. El comer carne sin escurrir apropiadamente la sangre se consideró 'pecar contra Jehová'. Esto también aplica a la congregación cristiana, como se evidencia en Hechos 15:28, 29.

29

El libro de Primero de Samuel ilustra el lamentable error de una nación que llegó a considerar poco práctico el que Dios la gobernara desde el cielo. (1 Sam. 8:5, 19, 20; 10:18, 19.) Los escollos y la futilidad de la gobernación humana se representan gráfica y proféticamente (8:11-18; 12:1-17). Al principio se presenta a Saúl como hombre modesto que tenía el espíritu de Dios (9:21; 11:6), pero el juicio se le fue oscureciendo y el corazón se le fue amargando mientras disminuían su amor a la justicia y su fe en Dios (14:24, 29, 44). El celo que manifestó al principio fue anulado por sus actos posteriores de presuntuosidad, desobediencia e infidelidad a Dios. (1 Sam. 13:9; 15:9; 28:7; Eze. 18:24.) Su falta de fe engendró inseguridad, lo cual llevó a envidia, odio y asesinato. (1 Sam. 18:9, 11; 20:33; 22:18, 19.) Murió como había vivido, un fracasado para su Dios y su pueblo, y como advertencia para cualesquiera que se hicieran "voluntariosos" como él lo fue. (2 Ped. 2:10-12.)

30

Sin embargo, hay el contraste de lo bueno. Por ejemplo, note el derrotero del fiel Samuel, quien sirvió a Israel toda su vida sin fraude, parcialidad ni favoritismo. (1 Sam. 12:3-5.) Estuvo muy dispuesto a obedecer desde su niñez en adelante (3:5), fue cortés y respetuoso (3:6-8), responsable al desempeñar sus deberes (3:15), inalterable en su dedicación y devoción (7:3-6; 12:2), dispuesto a escuchar (8:21), presto para apoyar las decisiones de Jehová (10:24), firme en su juicio sin acepción de personas (13:13), enérgico a favor de la obediencia (15:22), y persistente en cumplir una comisión (16:6, 11). También se ganaba el informe favorable de otros (2:26; 9:6). Su ministerio desde temprana edad no solo debe animar a los jóvenes de hoy a emprender el ministerio (2:11, 18), sino que su continuación sin retiro hasta el fin de sus días debe sostener a los de edad muy avanzada (7:15).

31

Luego tenemos el espléndido ejemplo de Jonatán. Él no se resintió porque David fuera ungido para la gobernación real que él pudiera haber heredado. Más bien, reconoció las excelentes cualidades de David e hizo un pacto de amistad con él. Amistades desinteresadas como esa pueden ser muy edificantes y animadoras entre los que hoy día sirven fielmente a Jehová (23:16-18).

32

En el caso de las mujeres está el ejemplo de Ana, quien acompañaba a su esposo regularmente al lugar de adoración de Jehová. Ella fue una mujer piadosa y humilde que cedió la compañía de su hijo en cumplimiento de su palabra y muestra de aprecio por la bondad de Jehová. Su recompensa ciertamente fue maravillosa cuando vio a Samuel emprender toda una vida de servicio fructífero a Jehová (1:11, 21-23, 27, 28). Además está el ejemplo de Abigail, quien desplegó una sumisión femenina y sensatez que le ganaron la alabanza de David, de modo que más tarde llegó a ser su esposa (25:32-35).

33

El amor de David a Jehová se manifiesta conmovedoramente en los salmos que David compuso mientras Saúl, el "ungido de Jehová" que se iba saliendo del buen camino, lo perseguía en el desierto. (1 Sam. 24:6; Sal. 34:7, 8; 52:8; 57:1, 7, 9.) ¡Y con cuánto aprecio sincero santificó David el nombre de Jehová cuando respondió desafiadoramente al provocador Goliat! "Pero yo voy a ti con el nombre de Jehová de los ejércitos [...] Este día Jehová te entregará en mi mano, [...] y personas de toda la tierra sabrán que existe un Dios que pertenece a Israel. Y toda esta congregación sabrá que ni con espada ni con lanza salva Jehová, porque a Jehová pertenece la batalla, y él tiene que darlos a ustedes en nuestra mano." (1 Sam. 17:45-47.) David, el valeroso y leal "ungido" de Jehová, ensalzó a Jehová como el Dios de toda la Tierra y la única Fuente verdadera de salvación. (2 Sam. 22:51.) ¡Que nosotros sigamos siempre su ejemplo de intrepidez!

34

¿Qué dice Primero de Samuel sobre el desarrollo de los propósitos de Dios respecto al Reino? ¡Ah, esto nos lleva al verdadero punto sobresaliente de este libro de la Biblia! Porque aquí llegamos a conocer a David, cuyo nombre probablemente significa "Amado". David fue amado por Jehová y escogido como el hombre "agradable a su corazón", el apto para ser rey en Israel. (1 Sam. 13:14.) Así el reino pasó a la tribu de Judá, en armonía con la bendición de Jacob en Génesis 49:9, 10, y la gobernación real permanecería en la tribu de Judá hasta que llegara el Gobernante a quien pertenece la obediencia de toda la gente.

35

Además, el nombre de David se asocia con el de la Descendencia que recibe el Reino, quien también nació en Belén y fue de la línea de David. (Mat. 1:1, 6; 2:1; 21:9, 15.) Ese es el glorificado Jesucristo, "el León que es de la tribu de Judá, la raíz de David", y "la raíz y la prole de David, y la brillante estrella de la mañana". (Rev. 5:5; 22:16.) Al reinar con poder en el Reino, este "hijo de David" mostrará toda la constancia y el valor de su ilustre antepasado cuando luche contra los enemigos de Dios hasta derribarlos y santifique el nombre de Jehová por toda la Tierra. ¡Cuánto confiamos en esta Descendencia a quien se da el Reino!                                                                           gomezburgara@hotmail.com

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