martes, 6 de marzo de 2012

Puntos Sobresalientes Jeremías 1 a 4

Puntos Sobresalientes Jeremías 1 a 4

1. ¿Por qué nos conviene estudiar el libro de Jeremías?
si pág. 129 párr. 36 Libro bíblico número 24: Jeremías
Esta profecía inspirada es del todo edificante y provechosa. Mire al ejemplo valeroso del profeta mismo. Fue denodado al proclamar un mensaje impopular a un pueblo impío. Rechazó la amistad con los inicuos. Comprendió la urgencia del mensaje de Jehová y se dio de todo corazón a la obra de Jehová sin renunciar. Para él la palabra de Dios fue como un fuego en sus huesos, y fue el alborozo y regocijo de su corazón. (Jer. 15:16-20; 20:8-13.) ¡Siempre seamos tan celosos como él por la palabra de Jehová! También demos apoyo leal a los siervos de Dios, como hizo Baruc para con Jeremías. La obediencia sincera de los recabitas es también un ejemplo espléndido para nosotros, e igualmente la consideración bondadosa de Ébed-mélec al profeta perseguido (36:8-19, 32; 35:1-19; 38:7-13; 39:15-18).

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2. ¿Cómo puede Jehová librarnos de la persecución? (Jer. 1:8.)
w05 15/12 págs. 23-24 párr. 18 ¿A quién obedece usted: a Dios, o al hombre?
Dios dijo al profeta Jeremías: “Yo estoy contigo para librarte” (Jeremías 1:8). ¿Cómo puede Jehová librarnos de la persecución hoy día? Puede hacer que se levante un juez imparcial como Gamaliel o que un funcionario corrupto u opositor sea súbitamente reemplazado por otro más razonable. No obstante, a veces, también puede dejar que la persecución siga su curso (2 Timoteo 3:12). Si Dios permite que nos persigan, siempre nos dará las fuerzas necesarias para aguantar (1 Corintios 10:13). Sea lo que sea que él deje que suceda, sabemos con certeza lo que ocurrirá finalmente: quienes luchan contra el pueblo de Dios están luchando contra Dios y no tendrán éxito.
Datos Generales
si pág. 124 Libro bíblico número 24: Jeremías
Escritor: Jeremías
Dónde se escribió: Judá y Egipto
Cuándo se completó: 580 a.E.C.
Tiempo que abarca: 647–580 a.E.C.
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si pág. 124 párrs. 1-5 Libro bíblico número 24: Jeremías
El profeta Jeremías vivió durante tiempos peligrosos y turbulentos. Fue comisionado por Jehová en el año 647 a.E.C., el decimotercer año del reinado del devoto rey Josías de Judá. Mientras se efectuaban reparaciones en la casa de Jehová, se encontró el libro de la Ley de Jehová, y este se le leyó al rey. Josías se esforzó vigorosamente por imponer su observación, pero, como mucho, logró solamente un retroceso temporal de la apostasía que llevaba a la idolatría. Tanto el abuelo de Josías, Manasés, quien había reinado por 55 años, como Amón su padre, quien fue asesinado después de reinar tan solo 2 años, habían actuado inicuamente. Por el estímulo que habían dado al pueblo para que participara en orgías impuras y ritos horribles, la gente se había acostumbrado a ofrecer incienso a la “reina de los cielos” y a hacer sacrificios humanos a dioses demoníacos. Jerusalén se había llenado de la sangre de inocentes derramada por Manasés. (Jer. 1:2; 44:19; 2 Rey. 21:6, 16, 19-23; 23:26, 27.)
La tarea de Jeremías no era fácil. Como profeta de Jehová tenía que predecir que Judá y Jerusalén serían desolados, que el magnífico templo de Jehová sería quemado, y que su pueblo
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sería llevado al cautiverio... ¡catástrofes casi increíbles! Tenía que profetizar en Jerusalén por 40 años, durante los reinados de los malos reyes Jehoacaz, Jehoiaquim, Joaquín (Conías) y Sedequías. (Jer. 1:2, 3.) Más tarde, en Egipto, tuvo que profetizar acerca de las idolatrías de los refugiados judíos en aquel lugar. Completó su libro en 580 a.E.C. Así, el tiempo que abarca el libro de Jeremías es un período trascendental de 67 años (52:31).
En hebreo el nombre del profeta y de su libro es Yir·meyáh o Yir·meyá·hu, que posiblemente significa: “Jehová Exalta; o Jehová Afloja [probablemente desde la matriz]”. El libro aparece en todos los catálogos de las Escrituras Hebreas, y su canonicidad es de aceptación general. El cumplimiento dramático de algunas de sus profecías durante la propia vida de Jeremías es clara prueba de su autenticidad. Además, varias veces las Escrituras Griegas Cristianas hacen referencia por nombre a Jeremías. (Mat. 2:17, 18; 16:14; 27:9.) Evidencia de que Jesús había estudiado el libro de Jeremías se ve por el hecho de que al limpiar el templo él combinó el lenguaje de Jeremías 7:11 con el de Isaías 56:7. (Mar. 11:17; Luc. 19:46.) Por el denuedo y valor de Jesús, algunos hasta pensaron que él era Jeremías. (Mat. 16:13, 14.) En Hebreos 8:8-12 y 10:16, 17 Pablo hace referencia a la profecía de Jeremías sobre un nuevo pacto. (Jer. 31:31-34.) Pablo cita Jeremías 9:24 cuando dice: “El que se jacta, jáctese en Jehová”. (1 Cor. 1:31.) En Revelación 18:21 hay una aplicación aún más enérgica de la ilustración de Jeremías (Jer. 51:63, 64) sobre la caída de Babilonia.
Hallazgos arqueológicos también dan apoyo al registro de Jeremías. Por ejemplo, una crónica de Babilonia relata la conquista de Jerusalén por Nabucodonosor (Nabucodorosor) en 617 a.E.C., cuando el rey babilonio capturó al rey (Joaquín) y puso en su puesto a otro escogido por él (Sedequías) (24:1; 29:1, 2; 37:1).
La biografía que poseemos de Jeremías sobrepasa en detalles a la de cualquier otro profeta antiguo a excepción de Moisés. Jeremías revela mucho sobre sí mismo, sus sentimientos y sus emociones, y el resultado es que notamos un denuedo y valor intrépidos, mezclados con humildad y ternura de corazón. No fue solo profeta, sino también sacerdote, compilador de la Escritura e historiador exacto. Por nacimiento fue hijo del sacerdote Hilquías, de Anatot, una ciudad de sacerdotes en el territorio al norte de Jerusalén, “en la tierra de Benjamín” (1:1). Jeremías escribe en un estilo claro, directo y fácil de entender. Abundan las ilustraciones y las imágenes gráficas, y hay tanto prosa como poesía en el libro.
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Capítulo 1
jr cap. 7 págs. 82-83 párrs. 5-6 “Saturaré al alma cansada”
El desánimo de Jeremías pudo provenir en parte de Anatot, ciudad levita que lo vio nacer, situada a unos cuantos kilómetros al noreste de Jerusalén. Allí tendría conocidos y hasta parientes. Mas como dijo Jesús, un profeta no tiene honra en su propia tierra, y ese fue el caso de Jeremías (Juan 4:44). Sus paisanos no solo fueron indiferentes e irrespetuosos con él, pues Dios dijo que ‘los hombres de Anatot anduvieron buscando su alma’. De hecho, dijeron amenazantes: “No debes profetizar en el nombre de Jehová, para que no mueras a mano de nosotros”. ¡Los mismos que debían estar de su lado —sus paisanos y, posiblemente, sus parientes— tramaban contra su vida! (Jer. 1:1; 11:21.)
Si nos hallamos bajo la presión de vecinos, condiscípulos, compañeros de trabajo o hasta familiares, nos animará saber qué hizo Jehová a favor de Jeremías. “Voy a dirigir mi atención a” los hombres de Anatot, sentenció (léase Jeremías 11:22, 23). Sin duda, saber que Dios tomaría cartas en el asunto contribuyó a que el profeta superara el desánimo que pudiera haberlo invadido. La “atención” de Dios significaría que vendría una “calamidad sobre los hombres de Anatot”, y así fue. Nosotros podemos sentirnos tranquilos sabiendo que Jehová presta atención a todas las cosas y actúa al debido tiempo (Sal. 11:4; 66:7). Si persistimos en nuestra adhesión a las enseñanzas de la Biblia y en hacer lo que es correcto, ayudaremos incluso a algunos de nuestros enemigos a que se salven de la calamidad que de otro modo les sobrevendría (1 Tim. 4:16).
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Levanté sobre ustedes atalayas (Jer. 6:17).
Es probable que Jeremías rondara los 25 años cuando recibió su comisión de vigía espiritual (Jer. 1:1, 2). Tenía que llevar un estremecedor mensaje de juicio y denuncia a los sacerdotes, a los falsos profetas, a los dirigentes y, en general, a todos los que estaban siguiendo el “proceder popular” y obrando “con una infidelidad duradera” (Jer. 6:13; 8:5, 6). ¡Qué mensaje tan urgente tenía que proclamar el profeta! ¿Y qué puede decirse de nuestro tiempo? En su gran amor por la humanidad, Jehová ha comisionado a los cristianos ungidos para que actúen como un atalaya, o vigía, espiritual y anuncien el juicio que se avecina. Por décadas, este grupo prefigurado por Jeremías ha exhortado a todos a reconocer la urgencia de nuestros días. La Biblia deja bien claro que Jehová, el Señor del Tiempo, no es lento. Aunque su día llegará justo en el momento que él ha establecido, tomará por sorpresa a este mundo (Sof. 3:8; Mar. 13:33; 2 Ped. 3:9, 10). w11 15/3 4:4, 5
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km 11/98 pág. 1 párr. 4 Edifiquémonos unos a otros al comentar en las reuniones
Si la idea de comentar le causa algo de inquietud, prepare de antemano un comentario breve y pida al conductor que lo llame en el párrafo correspondiente. Después de hacerlo durante varias reuniones, le será más fácil participar. Recuerde que Moisés y Jeremías manifestaron falta de confianza en su capacidad para expresarse en público (Éxo. 4:10; Jer. 1:6, nota), pero Jehová los ayudó a hablar en Su nombre, y también lo ayudará a usted.
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w08 1/7 pág. 16 “¡Mira! ¡La esclava de Jehová!”
La Biblia muestra que, a veces, hasta varones que servían a Dios fielmente vacilaron en aceptar misiones difíciles que él les confió. Jeremías dijo que no era más que “un muchacho”, que era demasiado joven para encargarse de la tarea que Dios le había encomendado (Jeremías 1:6).
En ocasiones, Dios nos pide cosas que nos parecen difíciles o hasta imposibles. No obstante, en su Palabra nos da sobradas razones para confiar en él, para ponernos en sus manos como hizo María (Proverbios 3:5, 6). ¿Seguiremos su ejemplo? Si así lo hacemos, Dios nos recompensará y nuestra fe en él crecerá aún más.
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jr cap. 11 pág. 133 párr. 10 “Pastores de acuerdo con mi corazón”
En lo que respecta a su papel de maestros, los ancianos tienen un doble deber: tanto ayudar a los que ya son cristianos verdaderos como ayudar a los que todavía no lo son. En cuanto al segundo deber, recordemos que una de las principales razones por las que existe la congregación cristiana es la predicación de las buenas nuevas del Reino de Dios. Por eso, los ancianos deben ser evangelizadores celosos (Jer. 1:7-10). Así cumplirán con su responsabilidad ante Dios por un lado, y por otro, les darán el ejemplo a los hermanos. Ancianos, ¿no han notado que predicar a menudo con diferentes hermanos y hermanas les permite ayudarlos a refinar sus métodos de enseñanza, al tiempo que refinan los suyos propios? Además, cuando ustedes se ponen a la cabeza de la predicación, imparten a los hermanos el ánimo que necesitan, lo que contribuye al progreso de toda la congregación.
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km 11/82 pág. 4 párr. 1 Presentando las buenas nuevas... en la escuela
“Alaben a Jehová . . . ustedes los jóvenes y también ustedes las vírgenes, viejos junto con muchachos.” (Sal. 148:7, 12) Los jóvenes tienen una oportunidad excelente de alabar el nombre de Jehová mientras asisten a la escuela.
w07 15/3 págs. 8-9 Puntos sobresalientes del libro de Jeremías
1:11, 12. ¿Por qué se relaciona “un retoño de almendro” con que Jehová se mantenga despierto tocante a su palabra? El almendro es “uno de los primeros árboles que florece en la primavera” (versículo 11, nota). Así, en sentido figurado, Jehová siguió madrugando y enviando a sus profetas para advertir a su pueblo de sus juicios y se mantuvo despierto hasta que se ejecutaron (Jeremías 7:25).
w76 1/9 pág. 526 Jeremías magnifica la justicia de Jehová
Los capítulos dos al veinte registran nueve proclamaciones que hizo, en su mayor parte durante el reinado del rey Josías.
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Tienen, en sus condiscípulos y profesores, un campo amplio para testificar. Quizás, a veces, parezca difícil testificarles. Pero, no hay por qué sentirse avergonzado ni tener temor. Jehová ha prometido: “Yo estoy contigo, para librarte.”—Jer. 1:8.
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w07 15/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Jeremías
1:8. Jehová puede librar a su pueblo de la persecución, tal vez levantando jueces imparciales, reemplazando a funcionarios hostiles por otros más razonables o infundiendo a sus siervos la fortaleza necesaria para aguantar (1 Corintios 10:13).
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La visión es todavía para el tiempo señalado, [...] manténte en expectación de ella; porque sin falta se realizará. No llegará tarde (Hab. 2:3).
Con estas palabras, el profeta Habacuc ofrece una garantía respecto al fin de este mundo. Preguntémonos: “¿Refleja mi forma de vivir que comprendo la urgencia de los tiempos y que estoy convencido de que el fin es inminente? ¿O muestro con mis decisiones y prioridades que he retrasado el fin en mi mente o que ni siquiera estoy seguro de que llegará?”. Los cristianos ungidos aún no han terminado su labor de vigía espiritual (Jer. 1:17-19). ¡Qué alegría es ver que continúan firmes en su puesto, como “una columna de hierro” o “una ciudad fortificada”! Mantienen sus “lomos ceñidos con la verdad”, es decir, se conservan fuertes mediante la Palabra de Dios a fin de completar su misión (Efe. 6:14). Y con esa misma determinación, la gran muchedumbre los apoya para que logren cumplir su objetivo. w11 15/3 4:16-18
Capítulo 2
w79 1/8 pág. 11 Una espantosa falta de aprecio
UNA LECCIÓN PARA NOSOTROS
(Jeremías 2:2-3; 5-13; 18)
La experiencia de los israelitas proporciona una lección vital para los siervos de Dios hoy día. Tal como Israel fue librado maravillosamente de la esclavitud en Egipto, así los cristianos han sido liberados de los poderes satánicos de la oscuridad. Han sido limpiados con la preciosa sangre de Jesucristo y se hallan en el camino hacia la vida eterna en un justo nuevo orden de nuevos cielos y una nueva tierra. (Col. 1:13, 14; 1 Ped. 1:17-19; 2 Ped. 3:13) Esto ha sido posible por una expresión superlativa del amor de Dios, el que diera a su Hijo como sacrificio de rescate.—Rom. 5:6-8.
En vista de lo que Jehová ha hecho a favor de sus siervos, ciertamente sería una espantosa falta de aprecio el que algún cristiano abandonara la adoración verdadera y empezara a ir en pos de un modo de vivir que fuera contrario a la voluntad divina. Cualquier cristiano que persistiera en este modo de actuar incorrecto y no se arrepintiera vendría a estar bajo condenación. La Biblia nos dice: “Si practicamos el pecado voluntariosamente después de haber recibido el conocimiento exacto de la verdad, no queda ya sacrificio alguno por los pecados, sino que hay cierta horrenda expectativa de juicio y hay celo ardiente que va a consumir a los que se oponen.” (Heb. 10:26, 27) Entonces, ciertamente tenemos buena razón para esforzarnos vigorosamente para estar entre los que verdaderamente aprecian todo lo que Jehová Dios ha hecho por medio de Jesucristo. De la misma manera que los practicantes voluntariosos del pecado no escaparán del castigo, con la misma seguridad es cierto que los que se apegan lealmente a su Creador recibirán su recompensa.
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jr cap. 3 pág. 35 párr. 5 “Tienes que decirles esta palabra”
Sabemos que los grandes de este mundo han deshonrado el nombre divino y que los guías religiosos han engañado descaradamente a las personas de nuestro territorio, como hicieron los sacerdotes de la época de Jeremías (léase Jeremías 2:8, 26, 27). En cambio, las buenas nuevas del Reino de Dios que nosotros proclamamos son una verdadera manifestación de la misericordia divina hacia la humanidad (Lam. 3:31, 32). Reflexionar sobre tal verdad nos impulsará a seguir predicando las buenas nuevas y ayudando a los mansos con ardiente interés.
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jr cap. 11 pág. 136 párr. 15 “Pastores de acuerdo con mi corazón”
Imagine la alegría del pastor que ve recompensadas sus largas jornadas de laborioso trabajo con el nacimiento de corderos sanos. No obstante, él sabe que para que se desarrollen completamente tiene que atenderlos. Debe proporcionarles alimento nutritivo. Como los corderos nacen con colas largas que pueden arrastrar por el estiércol y el barro, se las corta —con mucho cuidado para no causarles dolor innecesario— y así los mantiene limpios y saludables. Del mismo modo, los pastores espirituales atienden con amor a las ovejas, los miembros de su congregación (Juan 21:16, 17). A los ancianos también les da mucho gusto ver que las personas interesadas dan pasos para hacerse cristianos verdaderos. Su deseo es que todas las ovejas —tanto jóvenes como adultas— estén saludables, bien nutridas; por eso les prodigan cuidados constantes y les prestan la ayuda necesaria. Su trabajo incluye recordarles las cosas “que ha dicho Jehová”, es decir, las enseñanzas de las Escrituras (Jer. 2:2, 5; 7:5-7; 10:2; Tito 1:9).
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km 5/91 pág. 3 párr. 6 Prepárese ahora para asistir a la Asamblea de Distrito de 1991 “Amadores de la Libertad”
Escuchar significa realmente prestar atención tanto con nuestra mente como con nuestro corazón y nuestros oídos y poderes de entendimiento. Tenemos que escuchar y ‘oír la palabra de Jehová’. (Jer. 2:4.) En Isaías
w79 15/11 pág. 15 ¿Recuerda usted?
¿Cómo mostraron los israelitas, a la manera de una virgen comprometida, amor a Jehová?—Jer. 2:2.
Antes de entrar en relación de esposa con Jehová en el monte Sinaí, originalmente los israelitas mostraron confianza en el Altísimo. Respondieron a la oportunidad de salir de Egipto y entonces emprendieron un difícil viaje a través de un desierto inhóspito.—1/8 pág. 9.
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55:2 Jehová mandó a Israel a ‘escucharle atentamente’. La palabra “atentamente” se define: “con atención”. Si estamos atentos durante la asamblea, ‘escucharemos y absorberemos más instrucción’. (Pro. 1:5.) Por lo general se requiere mayor esfuerzo y concentración para escuchar y aprender en la asamblea de distrito que en el Salón del Reino. ¿Por qué? Porque pasamos más tiempo sentados, y hay más distracciones debido a la gran cantidad de personas presentes. Si no estamos atentos, perderemos la oportunidad de beneficiarnos plenamente del abundante alimento espiritual que se provee. (1 Ped. 2:2.) ¿Qué podemos hacer? Es muy agradable observar que muchos de los que asisten a la asamblea han desarrollado el buen hábito de tomar notas durante el programa. Aunque algunos de los discursos que se presenten aparecerán en las publicaciones, otros no. A todos se les insta a ponerse la meta de tomar notas breves durante la asamblea, pues esa es una buena manera de fijar la atención en lo que se dice.
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w03 1/5 pág. 8 párr. 3 ¿Se pregunta usted “dónde está Jehová”?
Cuando realmente hallamos a Jehová, nos damos cuenta de que “Dios es un Espíritu”, invisible al ojo humano (Juan 4:24). Jesús llamó al Dios verdadero “mi Padre que está en el cielo”. ¿Qué significa eso? Que Él mora en una región que, en sentido espiritual, es encumbrada, tal como los cielos físicos del espacio sideral están muy por encima de la Tierra (Mateo 12:50; Isaías 63:15). Aunque no podemos verlo con nuestros ojos físicos, él hace posible que lo conozcamos y que aprendamos mucho sobre sus propósitos (Éxodo 33:20; 34:6, 7). Contesta a las preguntas que plantean las personas sinceras que procuran encontrar el sentido de la vida. Nos ofrece un medio confiable para conocer su punto de vista sobre los asuntos que influyen en nuestra vida y determinar si nuestros deseos están en conformidad con sus propósitos. Desea que investiguemos estas cuestiones y hagamos un esfuerzo concienzudo por hallar las respuestas. Mediante el profeta Jeremías, Jehová censuró a los israelitas de la antigüedad por no obrar así. A pesar de que conocían el nombre de Dios, no preguntaban: “¿Dónde está Jehová[?]” (Jeremías 2:6). No centraban su interés en el propósito de Él. No buscaban su guía. Ahora bien, cuando usted toma decisiones personales, sean estas de mucha o poca importancia, ¿se pregunta “dónde está Jehová”?
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jr cap. 10 págs. 114-117 párrs. 2, 6 ¿Nos preguntamos a diario “dónde está Jehová”?
A los judíos, a quienes les gustaba oír de boca de sus dirigentes religiosos que todo iba bien, no les interesaba en realidad lo que Jehová opinaba de su conducta (Jer. 5:31; 6:14). Eran semejantes a un enfermo que solo quiere que el médico le diga palabras tranquilizadoras y pase por alto los síntomas graves. Si nosotros estuviésemos muy enfermos, ¿no desearíamos obtener un diagnóstico exacto y recibir el tratamiento oportuno? Espiritualmente hablando, los contemporáneos de Jeremías debieron haber buscado una evaluación honrada de su salud espiritual. Debieron haberse preguntado: “¿Dónde está Jehová?” (Jer. 2:6, 8).
Apliquemos esta lección a nuestra realidad. ¿Nos preguntamos constantemente “dónde está Jehová” antes de tomar una decisión y elegir una manera de proceder? Si reconocemos que algunas veces no hemos sido tan juiciosos como deberíamos, no cedamos al desánimo. Hasta el fiel patriarca Job tuvo su propia lucha y, al encontrarse bajo presión, solo pensó en sí mismo. De hecho, Elihú tuvo que recordarle que todos tenemos esa misma tendencia: “Nadie ha dicho: ‘¿Dónde está Dios mi Magnífico Hacedor [...]?’” (Job 35:10). Por ello lo instó diciendo: “Muéstrate atento a las maravillosas obras de Dios” (Job 37:14). Job debía observar las maravillas de Jehová tanto en la creación como en sus tratos con los seres humanos. Por experiencia propia, Job llegó a comprender los caminos de Dios. Tras superar su prueba y ver cómo había manejado Jehová la situación, dijo: “Hablé, pero no entendía cosas demasiado maravillosas para mí, las cuales no conozco. De oídas he sabido de ti, pero ahora mi propio ojo de veras te ve” (Job 42:3, 5).
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jr cap. 10 pág. 124 párrs. 20-21 ¿Nos preguntamos a diario “dónde está Jehová”?
Todos los días tomamos decisiones. ¿Nos esforzamos por que encajen con la voluntad de Dios, es decir, nos preguntamos “dónde está Jehová”? (Jer. 2:6-8.) Contrario a los judíos de su época, Jeremías siempre recurrió al Todopoderoso para saber qué camino tomar. Imitarlo buscando a diario la opinión de Jehová es definitivamente la mejor opción a la hora de decidir.
La decisión que uno vaya a tomar no tiene por qué ser crucial ni histórica. Por ejemplo, tal vez se trate de salir al ministerio del campo el día que usted ha elegido. Quizás al levantarse vea un cielo encapotado y gris que invita a quedarse en casa; quizás el territorio donde se va a predicar se ha abarcado repetidas veces, o quizás recuerde que algunos vecinos lo han rechazado con fingida cortesía o con evidente rudeza. En ese momento, ¿no convendría buscar a Jehová en oración? Hacerlo le ayudará a reflexionar en la belleza del mensaje y a sentir más profundamente que la voluntad de Dios es que lo divulgue. Entonces, percibirá que la palabra de Jehová es una fuente de gozo y felicidad, como resultó ser para Jeremías (Jer. 15:16, 20). Si durante el ministerio encuentra a alguien que es muy rudo o que incluso lo amenaza, no deje de expresarle a Dios cómo se siente. No olvide que él puede concederle espíritu santo para que dé una respuesta adecuada y para que el deseo de comunicar el mensaje divino supere cualquier sentimiento negativo (Luc. 12:11, 12).
w07 15/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Jeremías
2:10, 11. ¿Por qué era tan insólito lo que hacían los israelitas infieles? Aunque las naciones paganas como Kitim y Quedar (situadas al oeste y al este respectivamente) incorporaban deidades de otros pueblos a su panteón, la idea de reemplazar por completo a los dioses nacionales era algo inaudito. Sin embargo, Israel había abandonado a Jehová y había cambiado la gloria del Dios vivo por ídolos inertes.
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w05 1/7 págs. 14-15 Se ofrecen de buena gana
Stephen Lett, del Cuerpo Gobernante, pronunció el discurso final, titulado “Avancen como portadores de ‘agua viva’” (Juan 7:38). Dijo que por los pasados cinco meses, los estudiantes se beneficiaron inmensamente de estudiar a fondo la Palabra de verdad de Dios. Pero ¿qué harán los nuevos misioneros con la información que han recibido? El hermano Lett animó a los graduados a compartir altruistamente estas aguas espirituales para que otras personas lleguen a tener dentro de sí “una fuente de agua que [brote] para impartir vida eterna” (Juan 4:14). El orador añadió: “Nunca olviden dar a Jehová, ‘la fuente del agua viva’, la honra y gloria que él se merece. Sean pacientes al enseñar a quienes han salido de Babilonia la Grande, que ha sido azotada por la sequía” (Jeremías 2:13). El hermano Lett concluyó animando a los graduados a imitar con entusiasmo al espíritu y a la novia, y a seguir diciendo: “‘¡Ven!’. Y cualquiera que tenga sed, venga; cualquiera que desee, tome gratis el agua de la vida” (Revelación [Apocalipsis] 22:17).
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w03 1/12 pág. 32 Cisternas que no retienen el agua
Cuando el profeta Jeremías escribió la declaración formal de Dios, se refirió a ellas en sentido metafórico: “Dos males ha hecho mi pueblo: Me han abandonado a mí, que soy fuente de aguas vivas, y han cavado para sí cisternas, cisternas rotas que no retienen el agua” (Jeremías 2:13, Versión Reina-Valera Actualizada).
Luego de abandonar a su Dios, Jehová —“fuente de aguas vivas”—, los israelitas cifraron su confianza en inseguras alianzas militares con naciones paganas y en la adoración de deidades falsas e impotentes. De acuerdo con la metáfora de Jeremías, estos ansiados refugios no resultaron ser más que cisternas agrietadas sin ningún poder protector o salvador (Deuteronomio 28:20).
¿Hallamos alguna lección para nuestros días en este ejemplo histórico? Al igual que en la época de Jeremías, el Dios eterno, Jehová, sigue siendo la única Fuente de aguas dadoras de vida (Salmo 36:9; Revelación [Apocalipsis] 4:11). Solo de él, y a través de su Hijo, Jesucristo, recibirán los seres humanos la vida eterna (Juan 4:14; 17:3). Aun así, hoy vemos que grandes cantidades de personas, como los contemporáneos de Jeremías, rechazan e incluso socavan la palabra de Dios expresada en la Biblia. En su lugar, depositan la confianza en convenientes soluciones políticas, en vanos razonamientos humanos y en inútiles ideologías y filosofías que deshonran a Dios (1 Corintios 3:18-20; Colosenses 2:8). Las opciones están a la vista. ¿En quién confiará usted? ¿Será en Jehová, quien es la “fuente de aguas vivas”, o en las “cisternas rotas que no retienen el agua”?
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w96 15/8 pág. 6 Lecciones prácticas de la Tierra Prometida
Jehová es “la fuente de agua viva”. (Jeremías 2:13.) Sus pensamientos, consignados en la Biblia, sustentan la vida, lo que hace indispensable el estudio personal de ella. Sin embargo, las oportunidades de estudiar, así como el conocimiento resultante, no nos vendrán automáticamente. Puede ser que tengamos que ‘excavar túneles’, quizás a través de nuestra apretada rutina diaria, para hacerles sitio. (Proverbios 2:1-5; Efesios 5:15, 16.) Una vez que hayamos comenzado, debemos ceñirnos a nuestro horario, dando prioridad al estudio personal. No dejemos que nada ni nadie nos prive de este valioso abastecimiento de agua. (Filipenses 1:9, 10.)
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w79 15/9 pág. 19 párr. 11 Dando a Jehová lo mejor
¿Realmente anhelamos estar con otras personas que tienen nuestra misma fe preciosa, o permitimos que otras actividades e intereses ocupen innecesariamente el tiempo que pudiéramos pasar con nuestros hermanos? Hacemos bien en imitar el ejemplo del salmista que comparó su intenso deseo de estar en comunión con Jehová Dios junto con compañeros de adoración al deseo intenso de agua que siente una cierva. Sin agua, un ciervo no podría sobrevivir de ninguna manera. (Sal. 42:1, 2) ¿Realmente comprendemos que no podemos vivir sin Jehová, “la fuente de agua viva”?—Jer. 2:13.
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w07 15/3 págs. 9-10 Puntos sobresalientes del libro de Jeremías
2:13, 18. Los israelitas infieles hicieron dos cosas malas: dejar a Jehová —la fuente segura de bienestar, guía y protección— y labrarse sus propias cisternas figurativas tramando alianzas militares con Egipto y Asiria. En la actualidad, abandonar al Dios verdadero para seguir filosofías y teorías humanas e ideas políticas equivale a reemplazar “la fuente de agua viva” por “cisternas rotas”.
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w94 15/5 pág. 11 párr. 3 Padres, sus hijos necesitan atención especial
No cabe duda de que una vida humana buena y productiva es más preciosa que la cosecha de un agricultor. Por lo tanto, no sorprende que criar debidamente a un hijo requiera aun más tiempo y esfuerzo que producir una cosecha abundante. (Deuteronomio 11:18-21.) Si a un hijo plantado en el huerto de la vida se le riega y nutre con amor y se le ponen límites sanos, puede crecer y florecer espiritualmente incluso en un mundo plagado de valores morales corrompidos. Por el contrario, si se le maltrata u oprime, el niño se marchita por dentro y posiblemente muera en sentido espiritual. (Colosenses 3:21; compárese con Jeremías 2:21; 12:2.) En realidad, todos los hijos necesitan atención especial.
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w97 15/10 págs. 29-30 Percibir los principios refleja madurez
Dios dio a Israel los Diez Mandamientos, el primero de los cuales prohibía la adoración a cualquier otro dios que no fuera Jehová. Una verdad fundamental tras esta ley es que Jehová creó todas las cosas. (Éxodo 20:3-5.) Pero ¿vivió la nación en armonía con este principio? Jehová mismo contesta: “‘Tú eres mi padre [decían los israelitas]’, y a una piedra [clamaban]: ‘Tú me has dado la vida’. Ellos me dan la espalda, no la cara”. (Jeremías 2:27, Biblia de América.) ¡Qué estupidez más insensible y falta de principios! ¡Y cómo hirió el corazón de Jehová! (Salmo 78:40, 41; Isaías 63:9, 10.)
Dios también ha dado leyes a los cristianos. Por ejemplo, deben evitar la idolatría, la inmoralidad sexual y el uso indebido
Puntos Sobresalientes Jeremías 1 a 4
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de la sangre. (Hechos 15:28, 29.) Pensando en ello, podemos ver principios subyacentes, como: Dios merece nuestra devoción exclusiva; debemos ser fieles a nuestro cónyuge; y Jehová es quien nos ha dado la vida. (Génesis 2:24; Éxodo 20:5; Salmo 36:9.) Al percibir y apreciar profundamente los principios tras estas directrices, nos damos cuenta de que son para nuestro propio bien. (Isaías 48:17.) Para nosotros, los “mandamientos [de Dios] no son gravosos”. (1 Juan 5:3.)
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jr cap. 4 págs. 43-44 párr. 3 Evitemos los engaños de un corazón traicionero
La mayoría de los judíos había demostrado que su corazón espiritual no funcionaba bien. Sin ningún tipo de remordimiento habían cambiado al único Dios verdadero por dioses cananeos. Por eso, Jehová los desafió diciendo: “¿Dónde están tus dioses que has hecho para ti? Que se levanten, si pueden salvarte en el tiempo de tu calamidad. Porque tantos como el número de tus ciudades han llegado a ser tus dioses” (Jer. 2:28). Por supuesto, uno puede estar convencido de que no adora a dioses falsos. Sin embargo, cierto diccionario define así la palabra dios: “Persona o cosa a la que se tributa especial consideración o veneración”. Para mucha gente, el empleo, la salud, la familia e incluso su mascota son lo primordial en la vida; otros dan especial atención a los deportes, las celebridades, la tecnología, los viajes o las tradiciones. Por todas estas cosas, infinidad de ellos sacrifican su relación con el Creador. ¿Podría influir en nosotros el ambiente que nos rodea, tal como les sucedió a los judíos?
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w97 1/4 pág. 29 Preguntas de los lectores
¿Qué se puede decir de un cristiano que opina que su conciencia no le permite servir de jurado en un caso concreto? La Biblia no menciona el servicio de jurado, por lo tanto, no podría decir: ‘ser jurado va contra mi religión’. Dependiendo del caso en cuestión, pudiera alegar que servir de jurado en ese juicio violaría su conciencia. Así sería en un caso relacionado con inmoralidad sexual, homicidio u otras cuestiones en el que su criterio estuviera conformado por el conocimiento bíblico y no solo por la ley seglar. En la práctica, no obstante, es muy posible que el caso para el que se le escoja no implique cuestiones de esta naturaleza.
Un cristiano maduro también meditaría sobre la posibilidad de ser responsable por la sentencia que dictaron los jueces. (Compárese con Génesis 39:17-20; 1 Timoteo 5:22.) Si el veredicto de culpabilidad es erróneo y se impone la pena de muerte, ¿compartiría el cristiano que sirviera de jurado la culpa por derramamiento de sangre? (Éxodo 22:2; Deuteronomio 21:8; 22:8; Jeremías 2:34; Mateo 23:35; Hechos 18:6.) En el juicio de Jesús, Pilato quiso ser “inocente de la sangre de este hombre”. Y los judíos no dudaron en decir: “Venga su sangre sobre nosotros y sobre nuestros hijos”. (Mateo 27:24, 25.)
Si un cristiano se presenta para cumplir con su obligación de jurado, como le exige el gobierno, pero su conciencia no le permite servir en un caso concreto a pesar de la insistencia del juez, deberá estar dispuesto a afrontar las consecuencias, sea una multa o prisión. (1 Pedro 2:19.)
g02 8/5 pág. 19 Consuelo para los que están de duelo
¿Tenemos un alma inmortal?
La Palabra de Dios enseña claramente que el alma es sencillamente la persona, no una entidad abstracta e inmortal (Génesis 2:7; Proverbios 2:10; Jeremías 2:34). En vista de esto, podemos decir que cuando muere una persona, muere un alma. La Biblia afirma sin rodeos: “El alma [a saber, la persona] que peca [...] morirá” (Ezequiel 18:4).
Capítulo 3
w10 15/6 pág. 30 Cómo superar la traición de un cónyuge
Cuando un cónyuge comete adulterio, no solo peca contra su pareja, sino también contra Jehová (Mat. 19:4-9; Heb. 13:4). Si la parte inocente se ha esforzado por vivir de acuerdo con los principios bíblicos, no tiene por qué echarse la culpa por la infidelidad.
Recuerde que Jehová comprende cómo se siente usted. En su Palabra se presentó a sí mismo como el esposo de la nación de Israel, y en muchos pasajes mostró de manera conmovedora cuánto sufrió por culpa de su infidelidad espiritual (Isa. 54:5, 6; Jer. 3:1, 6-10). Tenga la seguridad de que Jehová sabe muy bien cuántas lágrimas ha derramado usted por la traición —sea del tipo que sea— que cometió contra usted su pareja (Mal. 2:13, 14).
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w09 15/12 pág. 16 párr. 5 Mantengamos el gozo a pesar de los problemas
Durante seis milenios, Jehová ha tenido que observar un acto tras otro de idolatría, violencia, asesinato y perversión sexual (Gén. 6:5, 6, 11, 12). Además, ha soportado terribles calumnias y blasfemias. Y, a veces, hasta sus propios siervos lo han hecho sufrir, como muestra el siguiente pasaje: “¡Cuán a menudo se rebelaban [los israelitas] contra él en el desierto, lo hacían sentirse herido en el desierto árido! Y vez tras vez ponían a Dios a prueba, y causaban dolor aun al Santo de Israel” (Sal. 78:40, 41). Como vemos, a Jehová le duele mucho que su pueblo lo rechace (Jer. 3:1-10).
it-1 pág. 62 Adulterio
¿Cómo podría una persona ser culpable de adulterio espiritual?
En sentido espiritual, el término adulterio denota infidelidad a Jehová por parte de aquellos que están en una relación pactada con Él. Por consiguiente, el Israel natural, que estaba bajo el pacto de la Ley, fue culpable de adulterio espiritual debido a sus prácticas religiosas falsas, entre las que se contaban ritos de adoración sexual y otras violaciones del séptimo mandamiento. (Jer 3:8, 9; 5:7, 8; 9:2; 13:27; 23:10; Os 7:4.)
Puntos Sobresalientes Jeremías 1 a 4
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g03 8/4 pág. 6 Cómo proteger a sus hijos
También es importante que se gane la confianza de sus hijos. Jehová es amigo íntimo de sus hijos terrestres (Jeremías 3:4). ¿Es usted amigo de los suyos? ¿Los escucha con atención? ¿Le confían ellos sus problemas? ¿Le cuesta más encomiarlos que regañarlos? Dedique tiempo a conocerlos bien. ¿Tienen amigos? ¿Quiénes son? No hay que olvidar lo que la Biblia advierte: “Las malas compañías echan a perder los hábitos útiles” (1 Corintios 15:33).
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jd cap. 5 págs. 66-67 párr. 19 “Busquen a Jehová” adorándolo como él desea
Con referencia a Oseas 6:3, un comentarista bíblico moderno explica: “Hay una clara diferencia entre conocer de Dios y conocer a Dios, tal como no es lo mismo leer acerca del amor que enamorarse”. Así pues, no es suficiente con tener un conocimiento superficial de Jehová. Él tiene que ser real para nosotros, un amigo de confianza al que podemos acudir con libertad (Jeremías 3:4). Si nuestra relación con Dios es así de estrecha, entenderemos cómo se siente él cuando actuamos de cierta manera, y eso nos ayudará mucho a adorarlo de acuerdo con su voluntad.
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w86 1/11 pág. 17 párr. 5 Jóvenes que contribuyen a una familia unida y feliz
La nación de Israel pretendía estar allegada a su Padre celestial diciendo: “¡Padre mío, tú eres el amigo íntimo de mi juventud!”. Pero en realidad la relación que tenían era tensa por motivo de las acciones rebeldes de ellos. (Jeremías 3:4, 5.) ¿Son realmente tus padres ‘amigos íntimos’? ¿Pudiera ser que estés haciendo cosas que, sin darte cuenta, dificultan la comunicación? ¿Puedes decir como dijo Salomón: “Resulté ser un hijo verdadero para mi padre [y mi madre]”? (Proverbios 4:3.) ¿Qué puedes hacer para acercarte más a ellos?
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jr cap. 6 págs. 74-75 párr. 14 “Obedece, por favor, la voz de Jehová”
La persona verdaderamente arrepentida escudriña sus motivos, deseos y costumbres (léase Lamentaciones 3:40, 41). Examina los aspectos de su vida donde hay fisuras, tales como su relación con el sexo opuesto, el consumo de bebidas, el tabaco, el uso que le da a Internet o sus tratos comerciales. Así como una mujer friega hasta los rincones más ocultos de su cocina para mantenerla higiénicamente limpia, la persona arrepentida ha de esforzarse por purificar sus pensamientos y sus actos privados. Para ‘volverse a Jehová’, debe cumplir con sus exigencias y ajustarse a sus normas. Algunos judíos del tiempo de Jeremías se volvieron a Jehová “falsamente”; es decir, fingieron sentir remordimiento pero nunca cambiaron su actitud o forma de vivir (Jer. 3:10). A diferencia de ellos, el que sinceramente solicita perdón no trata de engañar ni a Jehová ni a la congregación. En vez de solo querer lavar su reputación o volver a juntarse con sus parientes y hermanos de fe, desea dejar en el pasado los males cometidos y granjearse el perdón y el favor de Dios.
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w99 15/7 pág. 22 La comunicación constructiva: clave para un buen matrimonio
Otro estorbo para la comunicación constructiva es el resentimiento. Se ha dicho con acierto que los matrimonios felices son la unión de dos personas que saben perdonar. A fin de encajar en esa descripción, los casados harán lo posible por seguir el práctico consejo del apóstol Pablo: “Que no se ponga el sol estando ustedes en estado provocado” (Efesios 4:26). Seguir este consejo y no alimentar la ira o el resentimiento exige, sin duda, comunicación humilde. En un buen matrimonio, los cónyuges no sucumben una y otra vez a la ira, las peleas y el rencor (Proverbios 30:33). Procuran imitar a Dios, quien no guarda resentimiento (Jeremías 3:12). De hecho, se perdonan de corazón (Mateo 18:35).
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jr cap. 12 págs. 150-153 párrs. 21-23 “¿No era ese un caso de conocerme?”
Jehová no solo habla del perdón, sino que actúa en consecuencia. A Jeremías le mandó que instara al pueblo: “Vuélvete, oh renegada Israel [...]. No haré caer mi rostro airadamente sobre ustedes [...]. No me quedaré resentido hasta tiempo indefinido” (Jer. 3:12). Dios no guarda rencor ni animosidad contra ninguno de sus siervos a quienes ha perdonado. Aunque se haya cometido un mal, Jehová quiere restaurar las buenas relaciones.
¿Imitamos a Dios cuando alguien nos ofende con palabras y acciones irreflexivas?
Imaginemos que alguien nos regala un valioso jarrón antiguo. Si se manchase por alguna razón, ¿lo echaríamos a la basura automáticamente? No. Lo más seguro es que procuráramos limpiarlo con cuidado a fin de quitarle las manchas, porque lo que deseamos es que luzca bonito y brillante. De igual modo, debemos esforzarnos por eliminar cualquier rencor o animosidad que sintamos hacia un hermano que nos haya ofendido. Resistamos la tendencia a dar vueltas y vueltas a las palabras o acciones que nos dolieron. Cuando logramos borrarlas de la mente, purificamos la imagen y los recuerdos del hermano al que hemos perdonado. Una vez eliminados de nuestro corazón los pensamientos negativos, estaremos más dispuestos a volver a disfrutar de la estrecha amistad que nos unía.
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w90 15/3 págs. 28-29 Cómo ayudar a los deprimidos a recobrar el gozo
Especialmente los pastores espirituales deben tener “conocimiento y perspicacia” para “saber cómo animar con palabras al cansado”. (Jeremías 3:15; Isaías 50:4, Reina-Valera, 1977.) Pero si un anciano no tiene cuidado podría empeorar la
w07 15/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Jeremías
3:11-22; 11:10-12, 17. ¿Por qué incluyó Jeremías al reino norteño de diez tribus en sus declaraciones si Samaria ya había caído en el año 740 antes de nuestra era? La razón es que la destrucción de Jerusalén en el año 607 no solo fue una expresión del juicio de Jehová sobre Judá, sino contra la entera nación de Israel (Ezequiel 9:9, 10). Además, los intereses del reino de diez tribus —aun después de su caída— todavía estaban representados en Jerusalén, como revelan los mensajes de los profetas de Dios.
Puntos Sobresalientes Jeremías 1 a 4
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condición de la persona deprimida aunque no haya querido hacer eso. Por ejemplo, los tres compañeros de Job fueron supuestamente a “condolerse de él y consolarlo”. Pero sus palabras, motivadas por un punto de vista incorrecto de la difícil situación de Job, solo sirvieron para ‘aplastarlo’ en lugar de consolarlo. (Job 2:11; 8:1, 5, 6; 11:1, 13-19; 19:2.)
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w79 1/4 págs. 20-21 párr. 16 Hombres sabios, discretos y experimentados para guiar al pueblo de Dios
Aunque los ancianos sean “iguales” en su responsabilidad y autoridad con relación a servir y trabajar a favor del rebaño, no son necesariamente iguales en otros respectos. Algunos tienen mucha más experiencia, tanto en la vida como en la verdad, y han adelantado en sabiduría como resultado de años de estudio y esfuerzo serios. Cada uno tiene sus puntos fuertes junto con sus debilidades. Si apreciamos los aspectos fuertes de otros, y nos beneficiamos de éstos, nosotros también podemos ‘dejar que nuestro adelantamiento sea manifiesto a todos.’ (Rom. 12:3-10, 16) Por la ayuda que se suministra por medio de estos pastores humildes, solícitos y temerosos de Dios que poseen conocimiento y perspicacia, se verá realizada la palabra profética y el rebaño de Dios de nuestros días ciertamente ‘llegará a ser muchos y ciertamente dará fruto en la tierra,’ todo para la alabanza eterna de Dios.—Jer. 3:15, 16.
Capítulo 4
w99 1/7 págs. 13-14 párr. 5 Estudiemos regularmente la Palabra de Dios en familia
Procure infundir amor por Jehová Dios en cada estudio. Cuando Israel se hallaba congregado en las llanuras de Moab, antes de entrar en la Tierra Prometida, Moisés dirigió la atención del pueblo a lo que Jesucristo más tarde reconoció como “el mandamiento más grande de la Ley”. ¿Cuál fue? “Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza vital.” (Mateo 22:36, 37; Deuteronomio 6:5.) Moisés exhortó a los israelitas a que grabaran dicho mandato en su propio corazón y lo enseñaran a sus hijos. Para ello, haría falta que se lo repitieran y que destacaran las razones que tenían para amar a Jehová y para combatir las actitudes y conducta que pudieran estorbar la expresión de ese amor, así como los motivos por los que habían de demostrarlo en su propia vida. ¿Necesitan la misma clase de enseñanza nuestros hijos? Claro que sí. Y también precisan ayuda para ‘circuncidarse el corazón’, es decir, para librarse de cuanto pudiera obstaculizar su amor a Dios (Deuteronomio 10:12, 16; Jeremías 4:4). Uno de esos obstáculos pudiera consistir en desear lo que el mundo ofrece y las oportunidades de entregarse por completo a sus actividades (1 Juan 2:15, 16). El amor a Jehová debe impulsarnos a actuar, motivarnos a vivir de tal modo que agrademos a nuestro Padre celestial (1 Juan 5:3). Para que el estudio de familia produzca beneficios perdurables, las sesiones deben dirigirse de manera que fortalezcan ese amor.
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jr cap. 11 págs. 138-139 párr. 19 “Pastores de acuerdo con mi corazón”
Otro papel que cumplen los superintendentes es el de jueces espirituales. En ocasiones excepcionales, los ancianos tienen que tratar con pecadores obstinados con la esperanza de moverlos al arrepentimiento. Jehová exhortó a los malhechores —con bondad, pero sin rodeos— a que dejaran sus malos caminos (Jer. 4:14). Si un miembro de la congregación rehúsa abandonar su mal proceder, los superintendentes toman medidas para proteger al rebaño de una posible influencia corruptora. Siguiendo las normas de las Escrituras, expulsan al malhechor. Jehová espera que los ancianos defiendan la justicia en tales circunstancias. El buen rey Josías fue un claro ejemplo al respecto, pues “defendió la reclamación legal del afligido y del pobre”. Imitó el amor de Dios por la justicia. Por eso, Jehová pudo preguntar con respecto a la forma de obrar de Josías: “¿No era ese un caso de conocerme?”. A Josías “le fue bien” porque practicó el derecho y la justicia. ¿No se siente usted más seguro cuando los ancianos imitan el ejemplo de Josías? (Jer. 22:11, 15, 16.)
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w06 15/11 pág. 22 párr. 11 Mantengámonos en el amor de Dios
El amor al prójimo impedirá que caigamos en la inmoralidad sexual (Mateo 22:39). ¿De qué manera? Motivándonos a proteger el corazón. Así evitaremos que este nos engañe y nos lleve a querer arrebatarle a una persona el cariño de su cónyuge, lo que podría conducirnos al adulterio (Proverbios 4:23; Jeremías 4:14; 17:9, 10). Hagamos como el justo Job, quien nunca se fijó en otra mujer que no fuera su esposa (Job 31:1).
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w96 1/9 pág. 13 párr. 19 La ley antes de Cristo
Los líderes del judaísmo no entendieron que la batalla contra la corrupción se libra en el corazón y no en las páginas de los libros de leyes. (Jeremías 4:14.) La clave de la victoria es el amor: amor a Jehová, a su ley y a sus justos principios. Tal amor genera un odio correspondiente a lo que Jehová detesta. (Salmo 97:10; 119:104.) Aquellos que llenan así su corazón de amor permanecen fieles a las leyes de Jehová en este mundo corrupto.
w07 15/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Jeremías
4:3, 4. ¿Qué significa este mandato? Los judíos infieles debían preparar, mullir y limpiar el terreno de su corazón. Tenían que quitar “los prepucios de sus corazones”, es decir, desarraigar los pensamientos, sentimientos y motivos impuros (Jeremías 9:25, 26; Hechos 7:51). Para ello se requería un cambio de vida: dejar de practicar lo malo y hacer lo que redundara en la bendición divina.
w07 15/3 pág. 9 Puntos sobresalientes del libro de Jeremías
4:10; 15:18. ¿En qué sentido engañó Jehová a su pueblo renegado? En los días de Jeremías había quienes profetizaban mentiras (Jeremías 5:31; 20:6; 23:16, 17, 25-28, 32). Y Jehová no impidió que proclamaran mensajes engañosos.
Puntos Sobresalientes Jeremías 1 a 4
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w98 1/3 págs. 27-28 Hombres “de sentimientos semejantes a los nuestros”
De todos los escritores bíblicos, Jeremías es quizás el que más escribió acerca de sus sentimientos íntimos. Hasta el propio mensaje de Jehová le angustiaba a veces, como lo indican estas palabras: “¡Oh mis intestinos, mis intestinos! Estoy con fuertes dolores en las paredes de mi corazón” (Jeremías 4:19).
¿Se enfrenta usted, como Jeremías, a la frustración o al antagonismo cuando lleva a cabo su ministerio? Acuda a Jehová. Obedezca siempre su guía y él también le recompensará.
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jr cap. 15 págs. 183-185 párrs. 5-6 “No puedo quedarme callado”
Examinemos cómo actuó Jeremías ante la profunda apatía de Judá. Al iniciar su carrera, Jehová le dejó ver un anticipo de Su venidera ira (léase Jeremías 4:23-26). El profeta comprendió que la vida de miles de personas dependía de que oyeran el mensaje que él portaba y obraran en consecuencia. En idéntica situación se halla la gente hoy, incluidos nuestros vecinos. Hablando del “día” en que Dios juzgará a este mundo malvado, Jesús dijo: “Vendrá sobre todos los que moran sobre la haz de toda la tierra. Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder, y estar en pie delante del Hijo del hombre” (Luc. 21:34-36). De estas palabras inferimos que quienes rechazan las buenas nuevas corren un grave peligro.
Por otra parte, las personas que se sacudan la indiferencia y abracen la palabra de Jehová que les llevamos recibirán beneficios inestimables. Dios nos ha abierto el camino para que escapemos de la destrucción y entremos en el nuevo mundo que ha prometido. Las circunstancias actuales son parecidas a aquellas en las que Jeremías ejerció su ministerio profético. Los habitantes de Judá podían escapar de la ruina que se cernía sobre ellos (léase Jeremías 26:2, 3). Por eso, Jeremías pasó decenios instándolos a ‘escuchar y volverse’ al Dios verdadero. No sabemos cuántos se arrepintieron y cambiaron su vida gracias a su predicación; pero sí es cierto que algunos lo hicieron, como lo han hecho multitudes hoy día. A menudo oímos de corazones que en un tiempo fueron apáticos y ahora se han ablandado gracias a que seguimos predicando las buenas nuevas (véase el recuadro “La apatía se torna en interés”, de la página 184). ¿No es esa razón de más para seguir activos en esta obra de salvación?
w89 1/5 pág. 31 Preguntas de los lectores
¿Usa tretas Jehová con la gente, o la engaña, incluso a sus siervos, como parecen sugerir Jeremías 4:10 y 20:7?
No; el Creador no es engañoso, sinuoso, ni taimado en sus tratos. Pero sí puede efectuar su justa voluntad a pesar de lo que esperaran humanos, y lo hace.
Vemos un aspecto de esto en Jeremías 4:10, donde el profeta dijo: “¡Ay, oh Señor Soberano Jehová! Verdaderamente has engañado por completo a este pueblo y a Jerusalén, al decir: ‘La paz misma llegará a ser de ustedes’, y la espada ha alcanzado hasta la misma alma”.
Jehová empleó a Jeremías para predecir la calamidad que le vendría a la nación rebelde que supuestamente servía a Dios. (Jeremías 1:10, 15-19; 4:5-8; 5:20-30.) Sin embargo, había otras personas que afirmaban ser profetas. (Jeremías 4:9.) ¿Qué oía la gente de aquellos supuestos profetas? Dios lo clasificó de este modo: “Los profetas mismos realmente profetizan en falsedad [...] Y mi propio pueblo así lo ha amado”. (Jeremías 5:31; 20:6.)
Aunque Jehová no había enviado a aquellos falsos profetas, tampoco impidió que ellos esparcieran mensajes, como: “Paz es lo que llegarán a tener” y “Ninguna calamidad vendrá sobre ustedes”. (Jeremías 23:16, 17, 25-28, 32.) La gente tenía que escoger: o aceptar las profecías de mensaje severo, pero verdadero, pronunciadas por Jeremías o dejarse engañar por personas que a sí mismas se habían hecho profetas, profetas falsos como Hananías y Semaya. (Jeremías 28:1-4, 11; 29:30-32.) Porque Dios no detuvo a aquellos profetas engañadores, se pudiera decir de él: “Has engañado por completo a este pueblo y a Jerusalén, al decir: ‘La paz misma llegará a ser de ustedes’”.
En un sentido diferente, Jeremías fue embaucado. “Me has embaucado, oh Jehová, de modo que fui embaucado. Usaste tu fuerza contra mí, de modo que prevaleciste. Vine a ser objeto de risa todo el día; todos me hacen escarnio.” (Jeremías 20:7.)
Pasjur, un sacerdote prominente, atacó públicamente a Jeremías y entonces lo puso en el cepo. Desde el punto de vista humano, Jeremías pudiera haber pensado que había llegado al límite, que sencillamente no tenía fuerzas para seguir adelante frente a la apatía, el rechazamiento, la burla y la violencia física. Pero no fue así. Jehová usó Su fortaleza contra (o en contraste con) la inclinación humana de Jeremías. Dios embaucó a Jeremías en el sentido de que utilizó a este hombre imperfecto para lograr lo que el profeta no pudiera haber hecho por sus propias fuerzas. Embaucado o sorprendido como quedara Jeremías por esto, fue con un propósito bueno: los que lo perseguían quedaron avergonzados, y el mensaje de Dios se entregó. (Jeremías 20:11.)
Por eso, entendidos en su contexto, Jeremías 4:10 y 20:7 armonizan con la conclusión de Elihú: “Dios mismo no obra inicuamente, y el Todopoderoso mismo no pervierte el juicio”. (Job 34:12.)
Puntos Sobresalientes Jeremías 1 a 4
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Actividades para razonar
gh cap. 2 Haciendo el libro de las buenas nuevas
¿Por qué debería ser fácil para Dios transmitir mensajes a hombres fieles? Ilustre. (Éxodo 34:27, 28; Jeremías 1:1, 2, 9; Ezequiel 1:1; Daniel 7:1)
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km 4/02 pág. 5 Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático
Conteste cierto o falso a la siguiente declaración:
Jehová ‘santificó’ a Jeremías antes de su nacimiento en el sentido de que decidió su destino eterno (Jer. 1:5) [w88-S 1/4 pág. 10 §2].
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jr cap. 15 “No puedo quedarme callado”
¿Qué significa para usted el mandato de Jeremías 1:7?
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km 1/79 pág. 2 Sus Reuniones de Servicio
Lea Jeremías 1:6-8. A pesar de que nos podemos sentir inadecuados, ¿cómo nos estimulan estos versículos?
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my Preguntas de estudio para Mi libro de historias bíblicas
¿Cómo imita el resto ungido el ejemplo de David, quien demostró confianza en Jehová? (1 Sam. 17:37; Jer. 1:17-19; Rev. 12:17.)
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km 1/79 pág. 2 Sus Reuniones de Servicio
Lea Jeremías 1:17-19. ¿Qué seguridad y confianza nos dan estos versículos a medida que hacemos una obra como la de Jeremías?
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jd cap. 13 pág. 171 “Proclamen esto entre las naciones”
¿Por qué necesitamos la valentía del león para declarar el día de Jehová? (Jeremías 1:19; Joel 3:9-12.)
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g88 8/2 pág. 21 Crucigrama
Usada por los lavanderos. (Jeremías 2:22.)
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gh cap. 5 Cómo las buenas nuevas fueron preservadas
¿Qué sucesos de la historia han demostrado que la cristiandad es culpable de derramamiento de sangre? (Jeremías 2:34)
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g03 8/2 pág. 11 ¿Sabe la respuesta?
¿A quiénes se les conocía mayormente como pastores nómadas que residían en tiendas? (Jeremías 3:2.)
w80 1/11 Cosechando fruto apropiado para el reino de Dios
En Jeremías 4:3, 4, ¿sobre qué llamó Jehová la atención?
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w78 1/3 Aguantando y perseverando en fidelidad
Tocante a la tribulación que se aproxima, ¿cómo corresponde la situación de Jeremías con la del pueblo de Dios hoy día? (Jer. 4:5, 6; 6:1)

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