lunes, 2 de abril de 2012

puntos sobresalientes jeremias 17 a 21


CAPITULO 17
w88 15/7 págs. 30, párrs, 8,9,10. - Preguntas de los lectores - ¿Por qué dijo Jehová a Ezequiel que el
rostro de aquel profeta sería duro, como el rostro de los judíos?
Aquellas personas eran obstinadas y rebeldes. (Ezequiel 2:6.) ¿Podrían vencer o intimidar al mensajero de
Dios? No. Porque tenía el apoyo de Dios, Ezequiel no sería más blando que ellos. El pedernal es una piedra
durísima, más dura que el acero. Si a los judíos tercos e insensibles se les podía comparar con pedernal, lo
mismo se podría hacer con Ezequiel. Más que eso, él sería como el diamante, que es el más duro de los
minerales; es tan duro que puede rayar hasta al pedernal. (Jeremías 17:1, 2.)
Eso de ninguna manera significa que hoy día los del pueblo de Dios deben considerar deseable que uno sea
duro, insensible a los sentimientos de otros o hasta implacable cuando hace lo que cree que es recto. Note a qué
instó el apóstol Pedro respecto a tratar unas personas con otras: “Todos ustedes sean de un mismo ánimo y
parecer, compartiendo sentimientos como compañeros, teniendo cariño fraternal, siendo tiernamente
compasivos, de mente humilde, no pagando daño por daño ni injuria por injuria, sino, al contrario, confiriendo una
bendición”. (1 Pedro 3:8, 9.)
Entre las razones que nos mueven a compartir las buenas nuevas del Reino con otros está también la
compasión. (Mateo 9:36-38.) Pero cuando afrontamos indiferencia, rechazo u oposición franca, no dejamos de
proclamar el mensaje de Dios para nuestro tiempo. Eso incluye proclamar que dentro de poco él traerá
“venganza sobre los que no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro
Señor Jesús”. (2 Tesalonicenses 1:6-9.) No debemos dejar que se nos intimide, ni debemos retraernos. En ese
sentido podemos ser duros como el diamante, como tuvo que serlo Ezequiel.
w91 1/11 págs. 30, párrs, 10,11. - ¿Aprecia usted la organización terrestre de Jehová?
- ‘Como un diamante he hecho tu frente’
El diamante es la sustancia natural más dura que el hombre conoce. La Biblia se refiere al uso de diamantes
para grabar sobre materiales duros. (Jeremías 17:1.) Además, note lo que dijo Jehová a Ezequiel: “¡Mira! He
hecho tu rostro exactamente tan duro como los rostros de ellos, y tu frente exactamente tan dura como sus
frentes. Como un diamante, más dura que el pedernal, he hecho tu frente”. (Ezequiel 3:8, 9.) Jehová dio a
Ezequiel una determinación firme, diamantina, que le permitió profetizar a un pueblo obstinado. (Ezequiel 2:6.)
Hoy, de igual manera, Jehová ha dado a su pueblo una dureza o firmeza diamantina cuando este ha afrontado
gran oposición. Los testigos de Jehová han aguantado proscripciones legales, chusmas, linchamientos, golpizas,
encarcelamientos injustos, torturas y hasta ejecuciones. Con todo, han manifestado una fe inquebrantable.
g76 8/3 págs. 28,29, - ¿debería uno entrenarse en judo o en “karate”?
No cabe duda de que la violencia está aumentando en todo el mundo; no podemos ni debemos hacer caso
omiso de ese hecho. Pero, ¿se ve obligada una persona que quiere armonizar sus pensamientos y acciones con
la Biblia a recurrir a un entrenamiento de esta clase? Y aun si el interés de una persona es principalmente la
aptitud física, ¿es esta clase de entrenamiento un modo aconsejable para mantenerse en buen estado?
La Biblia no condena categóricamente la autoprotección, ni siquiera el uso de la fuerza si es necesario. Pero
las autoridades en el campo de la protección contra el crimen frecuentemente dan énfasis al hecho de que el
confiar en un arma —sea un revólver, un cuchillo o tales técnicas como las del judo o karate— no es el derrotero
más sabio. En la mayoría de los casos lo que se necesita principalmente son precauciones razonables para
evitar situaciones peligrosas. Por lo general, el sentido común provee mucha más protección que la destreza
física o las armas. Más bien que instar a que se ‘confíe en el brazo de carne,’ la Biblia recomienda que el
cristiano cifre su confianza en Jehová, pues Él puede proveer un espíritu de sabiduría aun en tiempos de crisis.—
Jer. 17:5; Fili. 4:6, 7.
es12 – pág.113 - Miércoles 14 de noviembre - [Jehová] es mi roca y mi salvación, mi altura segura (Sal.
62:6).
Como anunciaron las profecías, la humanidad se ve inundada hoy por los problemas (Mat. 24:6-8; Rev. 12:12).
Cuando crecen las aguas, lo natural es salir corriendo y subirse al techo de un edificio o a cualquier otro lugar
alto. De igual modo, ante la actual avalancha de dificultades, millones de personas buscan protección en lo que
les parece un refugio elevado, como las instituciones financieras, políticas o religiosas, o la ciencia y la
tecnología. Pero estos medios no dan verdadera seguridad (Jer. 17:5, 6). Los siervos de Dios, por el contrario,
tenemos un refugio confiable: Jehová, “la Roca de tiempos indefinidos” (Isa. 26:4). ¿Qué debemos hacer para
refugiarnos en esta gran Roca? Nos aferramos a Jehová cuando seguimos fielmente su Palabra, aunque esto a
menudo vaya en contra de la sabiduría humana (Sal. 73:23, 24). Esto incluye seguir el consejo de Jesús de
poner siempre primero los intereses del Reino y acumular “tesoros en el cielo”, la mejor caja fuerte que existe
(Mat. 6:19, 20). w11 15/3 2:11, 12
tr. cap. 16 págs. 145,146. - Costumbres populares que no agradan a Dios - honrando a hombres e
instituciones
15 En muchos lugares hay la costumbre de apartar días para honrar a “santos” o personas famosas, muertas o
vivas. ¿Agrada esto a Dios? La Biblia amonesta contra el dar honores de adoración a criaturas, de modo que los
días de fiesta que son de esa índole no están en armonía con la voluntad de Dios. (Hechos 10:25, 26; 14:11-15;
Romanos 1:25; Revelación 19:10) Además, los días festivos en memoria de los “espíritus de los muertos”
realmente se basan en la doctrina falsa de la inmortalidad del alma humana. Por eso no debería sorprendernos
leer, en The Encyclopædia Britannica, (edición de 1946, tomo 1, página 666), que “ciertas creencias populares
que tienen que ver con el Día de Difuntos son de origen pagano.” Personas que aman el camino de la verdad
ejercen cuidado para evitar tales celebraciones.
16 Otros días feriados o celebraciones honran y exaltan a naciones o instituciones mundanas. La costumbre
incorrecta en este caso es dar crédito a tales organizaciones por beneficios que verdaderamente se deben
atribuir a Dios, o atribuir a tales instituciones el poder de salvar y proteger de una manera que en realidad
solamente Dios puede hacerlo. (Jeremías 17:5-7) Por lo tanto, los que participan en estas celebraciones resultan
falsos a Dios. Los verdaderos cristianos se guían por el principio de ‘no ser parte del mundo.’ (Juan 15:19) Más
bien que imitar al mundo, los cristianos ‘cesan de amoldarse a este sistema de cosas.’—Romanos 12:2.
jr. cap. 10 págs. 125,126, párr, 23. - ¿nos preguntamos diariamente “dónde está Jehová”?
23 Además de pedir sinceramente la guía de Jehová, tenemos que seguir con nuestro estudio personal, algo
imprescindible para conocer su voluntad. En esto le llevamos ventaja a Jeremías, ya que contamos con la Biblia
completa. Como el profeta, que hizo una seria investigación para componer su relato histórico inspirado,
podemos profundizar en la Palabra de Dios y buscar su guía preguntándonos “dónde está Jehová”. Cuando nos
esforzamos por conocer su voluntad, demostramos que confiamos en él y, por tanto, ‘llegaremos a ser como
árboles plantados junto a las aguas, que envían sus raíces al mismísimo lado de la corriente de agua’ (léase
Jeremías 17:5-8).
km 6/04 pág. 1 párr. 7. - Jehová ayuda a quienes confían en él
4 Frente a los problemas. Debemos asimismo buscar la ayuda de Jehová al enfrentarnos a presiones y
problemas (Sal. 46:1). Es posible, por ejemplo, que nuestro jefe dude en permitir que nos ausentemos para ir a
una asamblea, o que nuestra familia se encuentre en una situación difícil. Demostramos que confiamos en
Jehová cuando le oramos de todo corazón y seguimos la guía que nos da mediante su Palabra y su organización
(Sal. 62:8; 119:143, 173). Los siervos de Jehová que así lo hacen perciben cómo él los ayuda en la vida (Sal.
37:5; 118:13, 16).
5 Dios mismo nos asegura: “Bendito es el hombre físicamente capacitado que confía en Jehová, y cuya
confianza Jehová ha llegado a ser” (Jer. 17:7). Por lo tanto, demostremos nuestra confianza en él en todas
nuestras obras (Sal. 146
w05 15/10 págs. 11. párr, 6. - Jehová nunca nos dejará
Perder el empleo puede ser muy doloroso, pero ¿por qué no lo toma como una oportunidad de ver por sí mismo
que Jehová nunca lo abandonará? Jehová cuida de usted (1 Pedro 5:6, 7). De hecho, mediante su profeta Isaías
ha prometido: “No mires por todos lados, porque soy tu Dios. Yo ciertamente te fortificaré. Yo cierta y
verdaderamente te ayudaré” (Isaías 41:10). Jamás permita que lo turbe un suceso inesperado, ni siquiera la
pérdida del empleo. Haga todo lo que pueda y deje lo demás en manos de Jehová. Espere en Jehová, “aun
callado”, esto es, sin quejarse ni amargarse (Lamentaciones 3:26). Confíe en Dios, y él lo colmará de bendiciones
(Jeremías 17:7).
lp-2 cap. 22 pág. 321, párrs, 12,13. - la justicia brota en sión - fruto espiritual que glorifica a dios
12 Jehová bendice a su pueblo con “árboles grandes de justicia”. ¿Quiénes son estos? En los años que
siguieron al 537 a.E.C., fueron personas que estudiaron la Palabra de Dios, meditaron en ella y se rigieron por
sus justas normas (Salmo 1:1-3; Isaías 44:2-4; Jeremías 17:7, 8). Esdras, Ageo, Zacarías y el sumo sacerdote
Josué, entre otros, se destacaron en la nación como “árboles grandes”, como baluartes de la verdad y enemigos
de la contaminación espiritual.
13 A partir del Pentecostés del año 33 E.C., Dios ha plantado otros “árboles grandes de justicia” —valerosos
cristianos ungidos— en la heredad espiritual de su nueva nación, “el Israel de Dios” (Gálatas 6:16). Con el paso
de los siglos han alcanzado la cifra de 144.000, y su fruto justo ha hermoseado, sí, ha glorificado, a Jehová Dios
(Revelación [Apocalipsis] 14:3). Los últimos de estos “árboles” majestuosos han florecido en los años
transcurridos desde 1919, cuando Jehová despertó al resto del Israel de Dios de su temporal inactividad. Al
suministrarles agua espiritual en abundancia, el Creador ha producido todo un bosque de árboles justos y
fructíferos (Isaías 27:6).
es12 – pág.122 - martes 11 de diciembre - Pónganse la armadura completa que proviene de Dios (Efe.
6:11).
Sea que nos hayamos dedicado a Jehová en años recientes o que tengamos a nuestras espaldas décadas de
servicio, es vital revisar todos los días la armadura espiritual que Dios nos ha dado. ¿Por qué? Porque Satanás
ha sido arrojado a la Tierra junto con sus demonios (Rev. 12:7-12). Está furioso y sabe que le queda poco
tiempo. Por eso ha recrudecido sus ataques contra el pueblo de Dios. Sin duda, esta es una poderosa razón para
usar en todo momento “la coraza de la justicia” (Efe. 6:14). ¿Para qué sirve una coraza? Para cubrir el pecho y
de este modo proteger el corazón. ¿Por qué tenemos que proteger nuestro corazón simbólico? Porque está
inclinado al mal, dado que somos imperfectos (Gén. 8:21). De hecho, es traicionero y desesperado (Jer. 17:9).
De ahí que sea esencial educarlo y tenerlo bajo control. Comprendemos que “la coraza de la justicia” es vital, por
lo que no nos la quitamos ni un minuto. En efecto, no nos entretenemos con cosas que Dios odia ni nos
entregamos con la imaginación a fantasías pecaminosas. w11 15/2 3:6, 7
es12 – pág.33 - Martes 20 de marzo - El corazón es más traicionero que cualquier otra cosa (Jer. 17:9).
Hay quienes no se animan a bautizarse por miedo a ser expulsados más tarde. Joven, ¿tienes tú ese temor?
Bueno, eso no es necesariamente malo. Puede ser una indicación de que comprendes que ser testigo de Jehová
conlleva una gran responsabilidad. Ahora bien, ¿habrá además otra razón? Tal vez suceda que no estás seguro
de que seguir las normas de Dios sea el mejor modo de vivir. Si así es, algo que te ayudará a decidirte es
reflexionar en lo que les ocurre a quienes no siguen los principios bíblicos. Pudiera darse el caso, sin embargo,
de que confíes en las normas de Dios, pero no estés seguro de que lograrás cumplirlas siempre. De nuevo, eso
tal vez sea una buena señal, pues demuestra que eres humilde. Tú puedes hacer lo que Dios te pide. ¿Cómo?
“Manteniéndo[te] alerta conforme a [su] palabra.” (Sal. 119:9.) Así que, sean cuales sean tus inquietudes y dudas
sobre el bautismo, procura aclararlas. w10 15/11 3:14
km 4/94 pág. 4 párr. 7. - Sirva a Jehová sin distracción
7 El afán de placeres: Una de las más grandes distracciones con las que el Diablo aparta la atención del mundo
de la cuestión del Reino es el anhelo de placeres. Millones de personas de la cristiandad han colocado el placer en
el lugar de Dios. Prefieren entretenerse con alguna diversión a interesarse seriamente en la Palabra de Dios.
(2 Tim. 3:4.) Es cierto que el entretenimiento y la recreación sanos no son de por sí impropios. Sin embargo,
dedicar demasiado tiempo a la televisión, las videocintas, los deportes, la lectura de publicaciones no cristianas o
cualquier pasatiempo, es abonar el terreno para que se desarrolle en nosotros un corazón traicionero que nos
aparte de Jehová. (Jer. 17:9; Heb. 3:12.) ¿Cómo podría suceder tal cosa? Quizás empiece a notar que su mente
divaga durante las reuniones, incluso llegando a desear que la reunión termine para volver a la búsqueda de
placeres. Es probable que poco después empiece a buscar pretextos para quedarse en casa en lugar de ir a las
reuniones o participar en el servicio del campo. Este es el momento propicio para determinar claramente si tales
anhelos se han convertido en distracciones en su vida. (Luc. 8:14.) ¿No sería mejor emplear esas horas valiosas
en su desarrollo espiritual que malgastarlas en el entretenimiento?
km 4/97 pág. 1. - Demos prioridad a las cosas más importantes
1 ¿Qué cosas importantes son esenciales para nuestro bienestar espiritual? Entre estas figuran,
indudablemente, el estudio personal, la asistencia a las reuniones, la oración constante, las buenas compañías y
el ministerio cristiano. No podemos conservarnos saludables en sentido espiritual si no damos prioridad en la vida
a las cosas importantes.
2 Sin embargo, todos libramos una batalla contra los deseos de la carne, y necesitamos disciplina. (Gál. 5:17.)
Nunca pensemos que es más provechoso ir en pos de los intereses egoístas. (Jer. 17:9.) Por eso, si hemos de
salvaguardar el corazón y evitar que se nos descarríe, es muy importante que nos hagamos un examen de
conciencia con regularidad. (Pro. 4:23; 2 Cor. 13:5.)
lv. cap. 6 pág. 66, párr, 10. - Cómo elegir diversiones sanas
10 Hay quienes opinan que no tiene nada de malo contemplar escenas que representan explícitamente prácticas
condenadas en la Biblia. Tal vez afirmen: “Una cosa es verlo en la pantalla, y otra muy distinta hacerlo”. Pero
quienes razonan así se engañan a sí mismos y corren un gran peligro (Jeremías 17:9). Si disfrutáramos viendo lo
que Jehová condena, ¿de verdad podríamos decir que “[aborrecemos] lo que es inicuo”? Además, al exponernos
vez tras vez a la maldad se nos embota la conciencia, lo que puede llevarnos a pecar o a restarle gravedad a la
mala conducta ajena (Salmo 119:70; 1 Timoteo 4:1, 2).
w04 15/4 págs. 20,21. Joven, deja que tus padres te ayuden a salvaguardar el corazón
El problema muchas veces está en el corazón. El corazón figurado tal vez te incite a desear algo prohibido o a
protestar ante una aparente amenaza a tu libertad. “La inclinación del corazón del hombre —dice la Biblia— es
mala desde su juventud.” (Génesis 8:21.) Jehová deja claro que tienes una verdadera lucha por delante, pues te
advierte: “El corazón es lo más torcido de todo, y voluble” (Jeremías 17:9, Coffman). Además de abrigar malos
deseos, el corazón es capaz de engañar al joven haciéndole pensar que sabe más que sus padres, aunque estos
tengan mucha más experiencia que él. Pero hay buenas razones para que tú, joven, busques la ayuda de tus
padres a medida que navegas por los años difíciles de la adolescencia.
w87 1/6 págs. 14, párrs, 5,6. -practicando la devoción piadosa para con los padres en su vejez- ‘lleve su
carga’ de suministrar cuidado
5 Si un judío no quería dar ayuda a sus padres necesitados, lo único que tenía que hacer era decir que sus
pertenencias eran “corbán”... una dádiva apartada para uso en el templo. (Compárese con Levítico 27:1-24.) Sin
embargo, evidentemente no estaba bajo obligación inmediata de entregar este supuesto regalo o dádiva. Por
eso, podía retener (y, sin duda, usar) sus pertenencias indefinidamente. Pero si sus padres necesitaban ayuda
financiera, podía manejárselas para evitar su deber al declarar, con piedad fingida, que todo lo que poseía era
“corbán”. Jesús condenó este engaño.
6 Por eso, el cristiano que utiliza excusas vacías para no cumplir con su deber no está engañando a Dios.
(Jeremías 17:9, 10.) Es verdad que puede haber dificultades financieras, o problemas de salud, o circunstancias
similares que limiten en gran manera lo que uno pueda hacer por sus padres. Pero puede ser que algunos
sencillamente consideren de más valor sus haberes, su tiempo y su vida privada que el bienestar de sus
progenitores. Pero ¡cuánta hipocresía desplegaría el que predicáramos la Palabra de Dios, pero la
‘invalidáramos’ al no obrar debidamente para con nuestros padres!
kp. – pág.12 - Ha llegado “la hora del juicio” - ¿Sería diferente su vida si supiera cuándo llega el fin?
Si tuviera la certeza de que la ejecución inminente de la sentencia divina fuera a demorarse unos cuantos años,
¿cambiaría usted su estilo de vida? ¿Ha aflojado el paso en el servicio a Jehová porque este viejo sistema
parece durar más de lo que usted esperaba? (Hebreos 10:36-38.)
Desconocer el momento exacto del fin nos permite demostrar que nuestra motivación para servir a Dios es pura.
Los que conocen a Jehová saben que un despliegue de devoción de última hora no va a impresionarlo, pues él
lee el corazón de cada persona (Jeremías 17:10; Hebreos 4:13).
Quienes de veras aman a Dios siempre lo ponen en primer lugar. Aunque los cristianos trabajan como el resto
de la gente, su objetivo no es enriquecerse, sino contar con lo suficiente para mantenerse y ayudar a los demás
si surge alguna necesidad (Efesios 4:28; 1 Timoteo 6:7-12). También les gusta cambiar el ritmo y disfrutar de
diversiones sanas, pero lo hacen para reponer fuerzas, no porque quieran imitar al mundo (Marcos 6:31;
Romanos 12:2). Al igual que Jesucristo, se deleitan en hacer la voluntad divina (Salmo 37:4; 40:8).
Los verdaderos cristianos desean vivir para siempre sirviendo a Jehová. Dicho deseo no se apaga por el hecho
de que ciertas bendiciones tarden en llegar un poco más de lo que algunos esperaban.
km 4/95 pág. 8. - Busquemos a los enseñables
1 “Nadie puede venir a mí a menos que el Padre, que me envió, lo atraiga.” (Juan 6:44.) Jehová, quien examina
los corazones, dará el galardón a las personas enseñables que practican lo que aprenden. (Jer. 17:10; Juan
6:45.) Tenemos el privilegio de ser sus colaboradores en la búsqueda de los humildes que anhelan un nuevo
mundo. (Sal. 37:11; 1 Cor. 3:9.)
2 Jesús dijo que sus discípulos serían “pescadores de hombres”. (Mat. 4:19.) Aunque el trabajo de pesca
puede ser agotador, produce mucha satisfacción cuando se obtienen buenos resultados. No trabajamos para
beneficio propio, sino para salvar a los “peces” de la destrucción. El pescador eficiente debe saber cómo atraer a
los peces. Del mismo modo, debemos presentar el mensaje de tal forma que suscite el interés de nuestros
interlocutores, en particular cuando hacemos revisitas.
w99 1/2 págs. 22, párr, 4,5. - Ofrezcamos sacrificios aceptables a Jehová
Tal como en el caso de las ofrendas de Caín y Abel, no se juzga nuestro sacrificio por su apariencia exterior, por
ejemplo, solo por el número de horas que pasamos en el ministerio. La visión de Jehová penetra más. Jeremías
17:10 dice que él ‘escudriña el corazón’ e incluso ‘examina los riñones’, es decir, los pensamientos, sentimientos y
motivaciones más profundos de la personalidad. De modo que lo que cuenta es la motivación, no la cantidad. En
realidad, Dios valora el sacrificio, sea este grande o pequeño, cuando se ofrece con un corazón motivado por el
amor (compárese Marcos 12:41-44 con 14:3-9).
Al mismo tiempo, debemos ser conscientes de que Jehová no aceptará sacrificios cojos, como no aceptó la
ofrenda que Caín presentó con desgana (Malaquías 1:8, 13). Jehová quiere que le demos lo mejor, que le
sirvamos con todo nuestro corazón, alma, mente y fuerzas (Marcos 12:30). ¿Lo estamos haciendo? Entonces
podemos estar satisfechos con nuestro sacrificio. Pablo escribió: “Que cada uno pruebe lo que su propia obra es, y
entonces tendrá causa para alborozarse respecto de sí mismo solo, y no en comparación con la otra persona”
(Gálatas 6:4).
w00 1/5 págs. 30, A Jehová le alegra el servicio que le rendimos
Recordemos siempre el siguiente punto: el concepto que Jehová tiene de nosotros es más importante que el
que tenemos nosotros mismos. Siempre que observa que intentamos agradarle, reacciona, no sencillamente con
una leve satisfacción, sino con regocijo (Proverbios 27:11). Aunque a nuestros ojos pueda parecer relativamente
poco lo que logramos, a él le llenan de alegría nuestra disposición y buena intención. Mira más allá de lo que
conseguimos; percibe lo que queremos hacer; está al tanto de cuáles son nuestros deseos. Jehová puede leer
nuestro corazón (Jeremías 12:3; 17:10).
Por ejemplo, muchos testigos de Jehová son tímidos y reservados por naturaleza; prefieren llamar poco la
atención. Puede que les resulte dificilísimo predicar las buenas nuevas de casa en casa. No obstante, motivados
por el deseo de servir a Dios y ayudar al prójimo, hasta los tímidos aprenden a abordar a su semejante y hablarle
de la Biblia. Quizá piensen que sus logros son escasos, y esa idea tal vez les prive de gozo. Quizá sientan en el
corazón que su ministerio público no vale la pena. Pero no cabe duda de que a Jehová le alegra la gran diligencia
de tales personas en su servicio. Además, ellas no saben con seguridad cuándo y dónde brotarán, crecerán y
darán fruto las semillas de la verdad que hayan sembrado (Eclesiastés 11:6; Marcos 12:41-44; 2 Corintios 8:12).
g02 8/9 págs. 26, párrs, 3,4. - el punto de vista bíblico - las oraciones que dios escucha
El que parezca que nuestras oraciones no reciben respuesta no significa que Dios no las escucha. La Biblia nos
asegura: “Los ojos de Jehová están sobre los justos, y sus oídos están hacia su ruego” (1 Pedro 3:12). Así que
Jehová Dios escucha las oraciones de los justos, sea que se expresen de forma audible o en silencio desde el
corazón (Jeremías 17:10). Jehová también examina los pensamientos y sentimientos que hay detrás de cada
súplica, aunque la persona que ora quizá no los comprenda totalmente ni sea consciente de ellos (Romanos
8:26, 27).
Ahora bien, para que Dios acepte las oraciones, estas deben satisfacer ciertos requisitos. En primer lugar, han
de dirigirse exclusivamente a Dios, no a Jesús ni a “santos” ni a imágenes (Éxodo 20:4, 5). Además, tienen que
hacerse en el nombre del Hijo de Dios, Jesucristo (Juan 14:6). ¿Quiere decir esto que Jesús las escucha primero
y después le transmite el mensaje a Dios? No. Más bien, significa que al orar a Jehová en el nombre de Jesús,
nos identificamos como discípulos de Cristo y reconocemos que solo podemos acercarnos a Dios gracias al
sacrificio de su Hijo (Hebreos 4:14-16).
jr. cap. 6 págs. 68,69, párr, 5. - “obedece, por favor, la voz de Jehová”- aquel a quien debemos
obediencia
5 Aunque los judíos estimaban mucho el agua literal, rechazaron el “agua viva” que Jehová les ofrecía en
abundancia. Lo demostraron desobedeciendo deliberadamente la Ley divina y aliándose con otras naciones.
Llegaron a ser como alguien que durante una sequía guarda la poca agua que tiene en una cisterna rota, así que
sufrieron las consecuencias (léanse Jeremías 2:13 y 17:13). Nosotros no tenemos por qué actuar como ellos y
acarrearnos la ruina. Jehová continúa regalándonos abundancia de “agua viva”, es decir, la guía de su Palabra
inspirada; pero solo nos beneficiaremos de ella si la estudiamos y procuramos seguirla.
jr. cap. 3 pág. 38, , párr, 13. - “Tienes que decirles esta palabra”
13 En ocasiones, Jehová ordenó a Jeremías que anunciara mensajes proféticos desde las puertas del templo o
las de Jerusalén (Jer. 7:2; 17:19, 20). Así podría comunicar la palabra divina a más personas y, puesto que
muchos —como los hombres prominentes de la ciudad y los mercaderes— acostumbraban a entrar y salir por la
misma puerta, podría hablar con algunos repetidas veces para ayudarlos a comprender lo que habían oído antes.
¿No nos enseñan estos pasajes que debemos volver a visitar a las personas interesadas?
CAPITULO 18
km 6/5 pág. 3. - repaso de la escuela del ministerio teocrático
¿Por qué deberíamos utilizar medios visuales al enseñar, y cómo nos puso el ejemplo Jehová? [be-S pág. 247 §
1, 2 y recuadro.] Los medios visuales retienen la atención del auditorio y crean una impresión mental más
clara y duradera que la palabra hablada por sí sola. Jehová se valió de diferentes medios visuales, como
las estrellas, el taller de un alfarero, una calabaza vinatera y el tabernáculo (Gén. 15:5; Jer. 18:1-6; Jon.
4:6-11; Heb. 9:9, 23, 24).
be. lección.47 pág.247 párrs.1,2 uso eficaz de medios visuales
¿POR QUÉ valerse de apoyos visuales al enseñar? Porque resulta en mayor eficacia docente. Jehová Dios y
Jesucristo los utilizaron, y podemos aprender de su ejemplo. Cuando tales instrumentos van acompañados de la
explicación oral, la información se recibe a través de dos sentidos, lo cual contribuye a retener la atención del
auditorio y a incrementar el efecto de la exposición. ¿De qué maneras es posible incorporar estos recursos al
comunicar las buenas nuevas? ¿Cómo saber si los estamos usando bien?
El ejemplo de los más grandes Maestros. Jehová enseñó lecciones valiosas mediante ayudas visuales
difíciles de olvidar. Una noche llevó a Abrahán al aire libre y le dijo: “Mira hacia arriba, por favor, a los cielos, y
cuenta las estrellas, si es que se te hace posible contarlas. [...] Así llegará a ser tu descendencia” (Gén. 15:5).
Aun cuando la promesa parecía irrealizable desde la óptica humana, Abrahán se sintió profundamente
conmovido y puso fe en Dios. En otra ocasión, Jehová envió a Jeremías a la casa de un alfarero para que viera al
artesano moldear el barro en su taller. ¡Qué modo tan impactante de enseñar que el Creador ejerce autoridad
sobre el hombre! (Jer. 18:1-6.) ¿Y acaso olvidaría alguna vez Jonás la lección de misericordia que Jehová le dio
utilizando una calabaza vinatera? (Jon. 4:6-11.) Algunos profetas incluso recibieron la orden divina de escenificar
los mensajes proféticos valiéndose de determinados objetos (1 Rey. 11:29-32; Jer. 27:1-8; Eze. 4:1-17).
El tabernáculo y el templo son, en sí mismos, representaciones que nos ayudan a comprender realidades
celestiales (Heb. 9:9, 23, 24). Dios también empleó muchas visiones para transmitir información importante (Eze.
1:4-28; 8:2-18; Hech. 10:9-16; 16:9, 10; Rev. 1:1).
km 8/02 pág. 5. - repaso de la escuela del ministerio teocrático
. Jeremías 18:1-6 indica que Jehová hace que la gente actúe en contra de su voluntad [lectura semanal de la
Biblia; véase w99-S 1/4 pág. 22 §3, 4Jehová nunca usa su omnipotencia para obligar a la gente a actuar en
contra de su voluntad; tampoco es responsable de los productos defectuosos, como pudiera suceder en
el caso del alfarero humano. Los defectos se producen cuando aquellos a quienes Jehová trata de
moldear de manera positiva se resisten a su dirección (Deu. 32:4).
w99-s 1/4 pág. 22 §3, 4]. permitamos que jehová nos moldee
Jehová mandó al profeta Jeremías al taller de un alfarero, donde ilustró con fuerza la necesidad de la buena
disposición y la obediencia para beneficiarnos de Su influencia modeladora. Jeremías vio como el artesano
cambiaba de opinión en cuanto a lo que haría con una vasija cuando “la echó a perder la mano del alfarero”.
Jehová entonces dijo: “¿No puedo yo hacer con ustedes justamente como este alfarero, oh casa de Israel? [...]
¡Miren! Como el barro en la mano del alfarero, así son ustedes en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:1-
6). ¿Significaba esto que los israelitas eran tan solo un pedazo de barro inerte en manos de Jehová que él
moldeaba arbitrariamente para que fuesen una u otra clase de vasija?
Jehová nunca usa su omnipotencia para obligar a la gente a actuar en contra de su voluntad; tampoco es
responsable de los productos defectuosos, como pudiera suceder en el caso del alfarero humano (Deuteronomio
32:4). Los defectos se producen cuando aquellos a quienes Jehová trata de moldear de manera positiva se
resisten a su dirección. Esta es la enorme diferencia entre nosotros y un pedazo inerte de barro. Nosotros
tenemos libre albedrío. Al ejercerlo podemos optar por aceptar o rechazar deliberadamente la influencia
modeladora de Jehová.
jr. cap. 12, pág 151, “¿no era ese un caso de conocerme?”-¿cómo ‘siente pesar’ Jehová? (recuadro)
La grandeza del perdón de Dios se percibe en la manera como trata a quienes han practicado el pecado pero
luego cambian de actitud. Cuando ve que dan un giro a su vida y le obedecen, ‘siente pesar’ (Jer. 18:8; 26:3).
¿En qué sentido?
Dios es perfecto y nunca yerra en sus juicios, de modo que no siente pesar en el sentido de que se arrepiente
de haber dado un fallo erróneo, como le puede suceder a un ser humano. Más bien, siente pesar en el sentido de
que modifica su manera de obrar, de acuerdo con el cambio de actitud que observa.
No se trata simplemente de que Jehová anule la condena, sino que cambia sus sentimientos hacia los
pecadores arrepentidos. Según algunos eruditos, el origen del verbo hebreo que se traduce “sentir pesar” en los
versículos anteriores alude al acto de “respirar profundamente”, quizás hasta dando un suspiro. Esto puede dar a
entender que cuando Jehová ve auténtico remordimiento en el corazón, respira profundamente, por así decirlo,
dando un suspiro de alivio. Ahora puede mostrarle al arrepentido la afectuosa atención de la que disfrutan
quienes tienen su aprobación. Es verdad que el pecador quizás tenga que afrontar ciertas consecuencias, pero a
Dios le complace su cambio de actitud y amortigua “la calamidad”, o disciplina, que de otro modo merecería (Jer.
26:13). ¿Qué juez humano tiene esa disposición a reconocer el verdadero arrepentimiento? A Jehová le deleita
hacerlo (Jer. 9:24).
jr. cap. 15, pág 186, párrs. 7,8,12. - los enemigos no pueden hacernos daño permanente
7 Un aspecto notable del ministerio de Jeremías es la frecuencia con que sus enemigos intentaron acabar con
él y su obra. Los falsos profetas lo contradijeron en público (Jer. 14:13-16). Cuando andaba por las calles de
Jerusalén, la gente lo insultaba y se reía de él (Jer. 15:10). Algunos de sus oponentes tramaron otras maneras de
desprestigiarlo (Jer. 18:18). Hubo quienes levantaron una intensa campaña de murmuraciones para apartar a los
judíos sinceros de las verdades divinas que él predicaba (Lam. 3:61, 62). ¿Se rindió por ello? Todo lo contrario:
siguió predicando. ¿Cómo pudo hacerlo?
8 La principal arma de Jeremías contra sus enemigos fue la confianza en Jehová. Al comienzo de su
ministerio, él le prometió sostenerlo y ampararlo (léase Jeremías 1:18, 19). Jeremías puso fe en esa promesa, y
Jehová no le falló. Cuanto mayor era la oposición y el radicalismo de sus rivales, más crecían su audacia, su
valor y su resistencia. Veamos de qué utilidad le fueron dichas cualidades.
12 De este pasaje inspirado se desprende que cuando predicamos, debemos equilibrar la valentía y el buen juicio.
Si alguien rehúsa aceptar los argumentos de las Escrituras y se enfurece, e incluso nos amenaza, podemos
excusarnos amablemente y pasar a la siguiente casa. No hay necesidad de enzarzarse en discusiones
acaloradas con nadie. Manteniéndonos “reprimido[s] bajo lo malo”, dejaremos la puerta abierta para ayudar a
dicho individuo en un momento más propicio (léase 2 Timoteo 2:23-25; Pro. 17:14).
CAPITULO 19
it-1 . pág. 87. - alfarero
El alfarero fabricaba desde jarros grandes (Lam 4:2) hasta lámparas, hornos y juguetes, tales como muñecas y
figuras de animales. También hacía tazones, copas, frascos y otros recipientes (Le 15:12; 2Sa 17:28; Jer 19:1;
Lu 22:10), además de ollas y algunas tarteras. Los artículos de loza de barro a veces se sellaban para mostrar
dónde se habían hecho y con frecuencia el alfarero estampaba su propia “marca de fábrica” en un asa de la olla.
La autoridad que el alfarero tiene sobre la arcilla se usa como ilustración para mostrar la soberanía de Jehová
sobre los individuos y las naciones. (Isa 29:15, 16; 64:8.) La casa de Israel era para Dios “como el barro en la
mano del alfarero”, siendo Él el Gran Alfarero. (Jer 18:1-10.) El hombre no está en posición de disputar con Dios,
al igual que no se esperaría que la arcilla desafiase a aquel que le dio forma. (Isa 45:9.) Tal como se puede
aplastar un recipiente de loza de barro, de la misma manera Jehová puede traer calamidad devastadora sobre un
pueblo como castigo por su maldad. (Jer 19:1-11.)
jr. cap. 11 págs. 134, párr, 13. - “Pastores de acuerdo con mi corazón”
13 Un elemento que contribuyó a que Jeremías fuera un excelente maestro fue el uso de ejemplos. Claro, en su
caso, el instructor fue Jehová. De haber estado nosotros allí, ¡qué difícil hubiera sido olvidar la vez que Jeremías
rompió en pedazos una vasija de barro diciendo que así haría pedazos Jehová a Jerusalén y sus habitantes!
(Jer. 19:1, 10, 11.) En otra ocasión, él hizo un yugo y se lo puso al cuello para indicar que su pueblo sufriría la
cruel opresión de Babilonia (Jeremías, capítulos 27 y 28). Dios no manda hoy a los ancianos que acompañen su
enseñanza con ilustraciones tan gráficas; sin embargo, ¿no es cierto que agradecemos cuando entretejen su
enseñanza con ejemplos y experiencias adecuadas? Los ejemplos e imágenes bien pensados y oportunos son
tanto impactantes como motivadores.
It-1 . pág. 550. - El corazón de Dios. Como Jehová también tiene afectos y emociones, la Biblia habla de su
“corazón”. En el tiempo del Diluvio “se sintió herido en el corazón”, lamentando que los hombres hubieran
rechazado su dominio justo, por lo que se le hizo necesario dejar de ser su benefactor y convertirse en su
destructor. (Gé 6:6.) Por otra parte, el “corazón” de Dios se ‘regocija’ cuando sus siervos se mantienen fieles. (Pr
27:11.) No obstante, nunca había subido a Su corazón ofrecer cruelmente a humanos en sacrificios quemados,
como hicieron algunos israelitas que se desviaron, lo que demuestra que Jehová no admite el tormento eterno.
(Jer 7:31; 19:5.)
jr. cap. 13 págs. 159-160, párr, 12-13. - “Jehová ha hecho lo que tenía pensado”
12 Por supuesto, el blanco principal del mensaje profético de Jeremías fue la caída de Jerusalén. Vez tras vez,
el profeta advirtió que la ciudad sería demolida si los judíos no se arrepentían de su idolatría, injusticia y violencia
(Jer. 4:1; 16:18; 19:3-5, 15). Muchos creían que Jehová jamás haría algo así. Su templo estaba allí. ¿Cómo iba a
permitir que destruyeran aquel lugar sagrado? ¡Ni pensarlo! Pero Jehová no miente. Cumplió lo que tenía
pensado (Jer. 52:12-14).
13 El pueblo de Dios se halla hoy en una situación parecida a la de los fieles contemporáneos de Jeremías.
Sabemos que Jehová pronto traerá la ruina sobre los que desoyen sus advertencias; sin embargo, podemos
extraer ánimo de sus promesas proféticas, como hicieron aquellos judíos que apoyaron el culto verdadero. Por la
fidelidad de los recabitas a Jehová y a los mandatos de su padre, Dios dijo que sobrevivirían a la caída de
Jerusalén. Y fue cierto. La posterior mención de “Malkiya hijo de Recab”, quien colaboró en la reconstrucción de
Jerusalén durante el mandato del gobernador Nehemías, puede ser prueba de ello (Neh. 3:14; Jer. 35:18, 19).
Jehová también aseguró que protegería a Ébed-mélec por haber confiado en él y haber ayudado a Jeremías (Jer.
38:11-13; 39:15-18). Igualmente, prometió a Baruc, compañero de Jeremías, darle su “alma como despojo” (Jer.
45:1, 5). ¿Qué concluimos de la realización de todas estas profecías? ¿Qué hará Jehová por nosotros si le
somos fieles? (Léase 2 Pedro 2:9.)
cj. cap. 3 págs. 109,110, párr, 2,3. - grave responsabilidad recae sobre los maestros - y es encendida en
llamas por el gehena
La expresión “Gehena” se obtiene de dos palabras hebreas, Gái e Hinón, que juntas significan valle de Hinón.
(Jer. 19:2, 6) Este valle, situado al sur y al sudoeste de Jerusalén, fue escena de sacrificios de niños en los días
de los reyes Acaz y Manasés de Judá. (2 Cró. 28:1-3; 33:1, 6; Jer. 7:31) Más tarde, el fiel rey Josías hizo que
aquel valle fuera inservible para dicha adoración abominable. (2 Rey. 23:10) Según la tradición judía, el valle
llegó a ser un lugar en el que por medio del fuego se consumían los desechos de la ciudad.
Jesucristo también confirma lo correcto de asociar el Gehena con los aspectos destructivos del basurero de
una ciudad. Acerca del Gehena, dijo: “Su cresa no muere y el fuego no se apaga.” (Mar. 9:48) Esto sugiere que
los fuegos ardían continuamente en el basurero de la ciudad, y que tal vez se les intensificaba añadiéndoles
azufre. En los lugares adonde las llamas no llegaban, los gusanos o las cresas se multiplicaban y se alimentaban
de los desechos que el fuego no consumía. Por consiguiente, es patente que el Gehena es un símbolo apropiado
de la aniquilación total. (Compare con Isaías 30:33; Jeremías 19:6, 7.)
w79 15/12 pág, 15,16, párrs. 23-25 - ¿Por qué no sobrevivirá la cristiandad?
23 “‘Por lo tanto, ¡mira! vienen días,’ es la expresión de Jehová, ‘cuando ya no se dirá que es Tofet y el valle
del hijo de Hinón, sino el valle de la matanza; y tendrán que enterrar en Tofet sin que haya suficiente lugar. Y los
cuerpos muertos de este pueblo tendrán que llegar a ser alimento para las criaturas volátiles de los cielos y para
las bestias de la tierra, sin que nadie los haga temblar. Y ciertamente haré cesar de las ciudades de Judá y de las
calles de Jerusalén la voz de alborozo y la voz de regocijo, la voz del novio y la voz de la novia; porque el país
llegará a ser solo un lugar devastado.’”—Jer. 7:32-34; 19:6-9.
24 Esta solemne profecía no se realizó durante el reinado del rey Josías, quien efectuó una obra de triturar
ídolos y contaminó los lugares que habían sido dedicados a la adoración de Moloc y otros dioses demoníacos.
(2 Rey. 23:3-20) El convertir a Tofet y el valle de Hinón en un valle de la matanza, en el que los cadáveres de los
moradores de Judá quedaran diseminados, sin tumbas que impidieran que las aves y bestias que comen carne
los devoraran, ocurrió en 607 a. de la E.C., cuando, después de un largo sitio, Jerusalén cayó ante los babilonios
y los miserables sobrevivientes fueron deportados y la ciudad quedó convertida en una devastación. Por 70 años
Jerusalén y Judá permanecieron desoladas.—2 Cró. 36:17-21.
25 A la cristiandad de hoy día, culpable de derramamiento de sangre, con sus costumbres paganas, sus
tradiciones hechas por el hombre y su mezcla de filosofías paganas con enseñanzas bíblicas, no le irá mejor que
a su prototipo de la antigüedad. No escapará de participar en el cumplimiento de la siguiente profecía de Jehová:
“Una gran tormenta misma será levantada desde las partes más remotas de la tierra. Y los muertos por Jehová
ciertamente llegarán a estar en aquel día desde un extremo de la tierra hasta el mismísimo otro extremo de la
tierra. No serán plañidos, ni serán recogidos ni enterrados. Quedarán como estiércol sobre la superficie del
suelo.” (Jer. 25:32, 33) ¡No! La cristiandad no sobrevivirá a la inminente “grande tribulación.” (Mat. 24:1, 2, 21, 22)
Además, ¡todo el resto del imperio mundial de la religión falsa la seguirá de cerca a la destrucción
w78 1/3 pág, 23, párr. 4 - abunda la bondad amorosa de jehová
A medida que nos acercamos al fin, los tiempos se hacen más difíciles. (2 Tim. 3:1) Además, en muchos países
la actitud de la gente se está endureciendo. Es igual que en el día de Jeremías, cuando Jehová dijo del pueblo:
“Han endurecido su cerviz para no obedecer mis palabras.” Si su congregación tiene que trabajar entre un pueblo
‘de dura cerviz,’ ¡cobre ánimo! En vez de aflojar el paso en la actividad del Reino, hagamos como exhortó
Jeremías: “¡Canten a Jehová! ¡Alaben a Jehová!” (Jer. 19:15; 20:13) Sí, gastémonos como colaboradores de
Dios mientras él congrega a las que quedan de sus “ovejas.”—1 Cor. 3:9; Jer. 23:3.
CAPITULO 20
w83 15/7 pág.8. párr 3. pág.9. párr 1,2. - La Palabra de Dios es viva - Apóyese en la fuerza de Jehová
Pasur, el principal comisionado del templo, tomó acción inmediata contra Jeremías. Humilló públicamente al
profeta al golpearlo y ponerlo en el cepo que había en la puerta de Benjamín. Cuando al día siguiente lo dejaron
salir del cepo, Jeremías proclamó el juicio de Jehová contra Pasur. (Jeremías 20:1-6.)
¿Qué efecto tuvieron en Jeremías estas experiencias? Él se sintió muy desanimado por ser objeto de oprobio
a causa de dar a conocer el mensaje de Dios. Tuvo deseos de renunciar a su comisión. Pero no pudo hacerlo.
Bajo la fuerza impelente del espíritu de Dios, simplemente tuvo que hablar. La palabra de Jehová ‘resultó ser
como un fuego ardiente encerrado en sus huesos’. Jeremías se dio cuenta de que, si hubiera confiado en sí
mismo, nunca hubiera podido seguir proclamando lo que le causó mucha dificultad personal. Declaró: “Me has
embaucado, oh Jehová, de modo que fui embaucado. Usaste tu fuerza contra mí, de modo que prevaleciste”
(Jeremías 20:7-9). Se embaucó al profeta en el sentido de que pudo lograr lo que nunca hubiera podido hacer si
hubiera dependido de su propio poder. El Altísimo había resultado ser más fuerte que la debilidad de Jeremías.
¡Qué animador puede resultar ser para nosotros este ejemplo hoy! Nosotros, también, pudiéramos encararnos
a oposición y mofa cuando predicamos el mensaje de Dios que contienen las Escrituras. Pero con ayuda divina
podemos salir airosos en llevar a cabo la comisión que Jesucristo dio a sus discípulos (Mateo 28:19, 20). Nuestra
situación puede ser como la del apóstol Pablo, quien dijo: “Cuando soy débil, entonces soy poderoso”.
(2 Corintios 12:10.)
km 4/98 pág.6. - Jehová ‘embaucó’ a Jeremías en el sentido de que (lo engañó para que predicara un mensaje
de condenación; lo utilizó para lograr lo que el profeta no habría podido hacer por sus propias fuerzas;
no trajo la destrucción que Jeremías había profetizado) (Jer. 20:7) [3, lectura semanal de la Biblia; véase w89-S
1/5 pág. 31].
Preguntas de los lectores - ▪ ¿Usa tretas Jehová con la gente, o la engaña, incluso a sus siervos, como
parecen sugerir Jeremías 4:10 y 20:7?
En un sentido diferente, Jeremías fue embaucado. “Me has embaucado, oh Jehová, de modo que fui
embaucado. Usaste tu fuerza contra mí, de modo que prevaleciste. Vine a ser objeto de risa todo el día; todos me
hacen escarnio.” (Jeremías 20:7.)
Pasjur, un sacerdote prominente, atacó públicamente a Jeremías y entonces lo puso en el cepo. Desde el
punto de vista humano, Jeremías pudiera haber pensado que había llegado al límite, que sencillamente no tenía
fuerzas para seguir adelante frente a la apatía, el rechazamiento, la burla y la violencia física. Pero no fue así.
Jehová usó Su fortaleza contra (o en contraste con) la inclinación humana de Jeremías. Dios embaucó a
Jeremías en el sentido de que utilizó a este hombre imperfecto para lograr lo que el profeta no pudiera haber
hecho por sus propias fuerzas. Embaucado o sorprendido como quedara Jeremías por esto, fue con un propósito
bueno: los que lo perseguían quedaron avergonzados, y el mensaje de Dios se entregó. (Jeremías 20:11.)
jr cap 3. pág.36. párr 7,8. - “Tienes que decirles esta palabra”- “ME HAS EMBAUCADO, OH JEHOVÁ”
7 En una etapa de su vida en que fue motivo de burlas e insultos día tras día, Jeremías se desahogó con Dios.
Según Jeremías 20:7, 8 (léase), el fiel profeta fue “embaucado” por Jehová. ¿Qué significa que Dios lo
embaucara?
8 Jehová de ningún modo lo engañó con tretas y artimañas, sino que lo “embaucó” en un sentido positivo, para
bien. Jeremías no se sentía con fuerzas para cumplir la misión que Dios le había confiado, pues la oposición de
sus adversarios era muy grande; no obstante, con el respaldo del Altísimo lo consiguió. Puede decirse, entonces,
que Jehová se impuso sobre Jeremías porque fue más fuerte que él y sus propias inclinaciones. Cuando este
hombre piadoso creyó que había llegado al límite y que ya no daba más, Jehová ejerció sobre él una fuerza
persuasiva de modo tal que lo “embaucó”. Gracias al poder de Jehová superó sus debilidades y no dejó que la
apatía ni el rechazo ni la violencia le impidieran predicar.
w04 15/8 pág.14,15. párr 13. Odiados sin causa - Cómo soportar el oprobio
13 Las injurias de que somos objeto por nuestra fe podrían desanimarnos y llevarnos a creer que no podemos
seguir sirviendo a Dios, como le ocurrió al profeta Jeremías (Jeremías 20:7-9). ¿Qué nos ayudará a mantener el
equilibrio espiritual? La clave es ver la cuestión como Jehová la ve. Él considera que quienes permanecen fieles
bajo prueba son vencedores, no víctimas (Romanos 8:37). Trate de hacerse un cuadro mental de personas que
han defendido la soberanía de Jehová soportando todas las indignidades que el Diablo ha podido usar contra
ellas; piense en hombres y mujeres como Abel, María la madre de Jesús, Job y otros fieles de la antigüedad, así
como en hermanos nuestros de tiempos modernos (Hebreos 11:35-37; 12:1). Reflexione sobre su proceder de
integridad. Esa gran nube de siervos leales nos invita a unirnos a ellos en el podio reservado para quienes por su
fe vencen al mundo (1 Juan 5:4).
es 12 Octubre, pág. 108 - Tu palabra llega a ser para mí el alborozo y el regocijo de mi corazón (Jer.
15:16).
Para Jeremías, su labor era una fuente de gozo. Él consideraba un gran honor representar al Dios verdadero y
proclamar su palabra. Cabe notar que, cuando prestaba atención a las burlas de la gente, perdía la alegría, pero
cuando se concentraba en la hermosura y la importancia de su mensaje, la recuperaba (Jer. 20:8, 9). Para seguir
predicando con gozo, nosotros también necesitamos nutrirnos con “alimento sólido”, es decir, con las verdades
bíblicas más profundas (Heb. 5:14). El estudio concienzudo de la Palabra de Dios fortalece nuestra fe (Col.
2:6, 7). Además, nos ayuda a comprender cuánto le importa a Jehová lo que hacemos. Por eso, si nos cuesta
hallar tiempo para leer y estudiar la Biblia, hemos de hacer cambios en nuestro horario. Si estudiamos y
meditamos, aunque solo sea unos minutos al día, nos sentiremos más cerca de Jehová y “el alborozo y el
regocijo” nos llenarán el corazón, tal como le sucedió a Jeremías. w11 15/3 4:12, 13
es 12 Enero, pág. 17 - Si estas cosas existen en ustedes y rebosan, impedirán que ustedes sean inactivos
o infructíferos respecto al conocimiento exacto de nuestro Señor Jesucristo (2 Ped. 1:8).
El profeta Jeremías es un gran ejemplo para nosotros. Siempre agradeció el alimento espiritual que recibía de
Dios, pues le daba las fuerzas necesarias para seguir predicando a un pueblo indiferente. Él mismo reconoció:
“La palabra de Jehová [...] resultó ser como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos” (Jer. 20:8, 9). Las
provisiones espirituales también le ayudaron a afrontar la crisis que culminó en la destrucción de Jerusalén. Hoy
día tenemos completa la Palabra escrita de Dios. Si la estudiamos diligentemente y hacemos nuestros los
pensamientos de Dios, seremos como Jeremías: perseveraremos con gozo en el ministerio, seguiremos fieles a
pesar de las pruebas y conservaremos nuestra pureza moral y espiritual. Por lo tanto, nunca dejemos de celebrar
la Noche de Adoración en Familia, ni siquiera una semana (Sant. 5:10). w10 15/7 2:5, 8, 9
w03 15/9 pág.11. párr 6. Las conversaciones espirituales edifican - Fijémonos bien en nuestro corazón
6 La meditación con un propósito definido es otro medio de mejorar la calidad de lo que decimos. Si nos
proponemos pensar en asuntos espirituales, hablaremos de temas espirituales con naturalidad. El rey David, que
percibía esa conexión, cantó: “Que los dichos de mi boca y la meditación de mi corazón lleguen a ser placenteros
delante de ti, oh Jehová” (Salmo 19:14). Y el salmista Asaf le aseguró a Dios: “Ciertamente meditaré en toda tu
actividad, y en tus tratos sí me interesaré intensamente” (Salmo 77:12). Cuando nos interesamos con todo el
corazón y la mente en las verdades de la Palabra de Dios, de nuestra boca fluyen de forma natural palabras
dignas de elogio. Jeremías no podía contenerse de hablar de las cosas que Jehová le había enseñado
(Jeremías 20:9). Lo mismo nos sucederá a nosotros si reflexionamos con regularidad sobre asuntos espirituales
(1 Timoteo 4:15).
km 5/84 pág.2. párr. 5- sostenidos por ‘el alimento al debido tiempo’
5 De vez en cuando es útil considerar cómo las reuniones de congregación nos sustentan en lo espiritual.
Éstas fortalecen nuestra fe y nuestro amor. Engendran aprecio por otras provisiones espirituales. Crean en
nosotros el deseo de hablar con otras personas acerca del ‘alimento al debido tiempo’ (Jer. 20:9). Contribuiremos
a mejorar la calidad de nuestras reuniones si nos preparamos de antemano para ellas, si llegamos a tiempo a
éstas, y si participamos en las mismas, a la vez que no hablamos ni cuchicheamos innecesariamente durante
ellas. Como “invitados” esperaremos con anhelo toda oportunidad para ‘congregarnos tanto más’. (Sal. 122:1.)
km 8/89 pág.1 párr. 6- la vida eterna... nuestra meta
6 Para ser eficientes al predicar las buenas nuevas es necesaria la buena preparación. ¿Conocemos bien el
Tema de Conversación, y sabemos qué puntos específicos de las publicaciones mencionar? Al hacer nuestra
lectura semanal de la Biblia y considerar diariamente el texto del día, nuestra espiritualidad aumentará y
tendremos muchas cosas buenas sobre las cuales hablar en nuestro ministerio. (Compárese con Jeremías 20:9.)
km 12/79 pág. 1 - Participando celosamente en la obra de predicar y hacer discípulos- PERSONAS
CELOSAS DE TIEMPOS BÍBLICOS
3 Algunos judíos del primer siglo tenían “celo por Dios; mas no conforme a conocimiento exacto.” (Rom. 10:2)
Su celo estaba mal dirigido. Es necesario que tengamos celo que se base en conocimiento exacto para edificar
nuestra fe y nuestro amor a Dios. Si nuestro celo está disminuyendo, o carecemos de celo, hay ciertas cosas
definitivas que podemos hacer. Jehová incitará en nosotros celo si cultivamos aprecio por Él, si asistimos con
regularidad a las reuniones, estudiamos, oramos por la bendición de él y hacemos el esfuerzo de participar en la
obra de predicar y hacer discípulos. Al hacer estas cosas seremos como Jeremías, quien fue celoso al llevar a
cabo su comisión.—Jer. 20:9.
es 12 Octubre, pág. 107. - Ofrezcamos siempre a Dios sacrificio de alabanza (Heb. 13:15).
Jeremías se aferró a Jehová, la Fuente de “agua” vivificante, y tomó muy en serio todo lo que él le dijo (Sal. 1:1-
3; Jer. 20:9). ¡Qué magnífico ejemplo para todos, y más para quienes sirven en territorios difíciles! Si ese es
nuestro caso, acudamos siempre a Jehová. Él nos dará la perseverancia necesaria para seguir haciendo
“declaración pública de su nombre”. Para ayudarnos a sobrellevar estos últimos días, Jehová nos brinda un
verdadero paraíso espiritual. Entre otras bendiciones, nos ha dado la Biblia completa, la cual se está traduciendo
con fidelidad a cada vez más idiomas. Además, a través del esclavo fiel nos va sirviendo a su debido tiempo un
banquete de alimento espiritual. Y también nos permite disfrutar de compañerismo edificante con una gran
multitud de hermanos en nuestras reuniones y asambleas. ¿Sacamos buen partido de todas estas bendiciones?
w04 1/5 pág10,11. párr 11,12. - Seamos animosos como Jeremías - La palabra de Dios fortaleció a
Jeremías
11 Así, después de estar aprisionado en un cepo y de que se burlaran de él en público, Jeremías dijo con
confianza: “Jehová estuvo conmigo como un terrible poderoso. Por eso los mismísimos que me persiguen
tropezarán y no prevalecerán. Ciertamente quedarán muy avergonzados” (Jeremías 20:11). Cuando en años
posteriores sus enemigos procuraron darle muerte, Jehová no lo abandonó. Al igual que Baruc, Jeremías
sobrevivió a la destrucción de Jerusalén como hombre libre. En cambio, sus adversarios y quienes pasaron por
alto sus advertencias perecieron o fueron llevados cautivos a Babilonia.
12 Al igual que Jeremías, hoy muchos testigos de Jehová afrontan problemas. Como mencionamos antes,
algunas de estas dificultades se deben a nuestras propias imperfecciones, otras a la confusión en que se halla el
mundo y aun otras a la oposición de nuestros adversarios. Pero lo cierto es que tales penalidades pueden
desanimarnos. Como le sucedió a Jeremías, quizá lleguemos al punto de preguntarnos si podremos seguir
adelante. En realidad, no debe sorprendernos que de vez en cuando nos sintamos desanimados. El desaliento
pone a prueba la profundidad de nuestro amor a Dios. Por lo tanto, resolvámonos a no dejar que el desánimo nos
aparte del servicio de Jehová, como le ocurrió a Uriya. Más bien, imitemos a Jeremías, seguros de que Dios nos
sostendrá.
w78 1/7 pág.406. párr 27. - continúen constantes como viendo al que es invisible - firmes ante la
oposición
27 Jeremías fue objeto de burla y de risa y de oprobio, y hasta expresó que había resuelto cesar de hablar
acerca de Jehová. (Jer. 20:8, 9) Pero no desistió. Y ¿por qué no? Porque apreciaba la grandeza y benignidad de
Jehová y se dio cuenta de que Jehová siempre había estado con él, y hasta lo había librado de morir a manos de
los que buscaban su vida. ¿No podemos, entonces, esperar bendiciones similares si nos mantenemos
constantes, como se mantuvo Jeremías? Como testigos modernos de Jehová, ¿no nos odia el mundo tanto como
lo odió a él durante su vida? En verdad, podemos consolarnos con el hecho de que hemos pasado incólumes a
través de la persecución y los vituperios como pueblo. Podemos comprender a grado cabal que Jehová ha
sostenido a su pueblo a través de estas pruebas. (Jer. 20:11, 13) Por consiguiente, ¡qué insensatez y deslealtad
sería el que nosotros negásemos la supremacía de Jehová o siquiera aflojásemos el paso en el adelanto de los
intereses de la verdad!
jr cap 12, pág.147-149. párr 17. - “¿No era ese un caso de conocerme?”
17 A la hora de juzgar, Jehová nunca se queda satisfecho con la apariencia de un asunto. Va más allá:
escudriña el trasfondo para conocer todos los detalles y evalúa los motivos de las personas implicadas. Los
médicos emplean instrumentos y técnicas especiales para observar el corazón mientras late o estudiar los
riñones mientras filtran la sangre, lo que les permite ver cuál es su estado. Pues bien, Jehová hace mucho más
que eso. Examina tanto el corazón como los riñones simbólicos para evaluar los motivos y los sentimientos más
profundos de una persona. Así se asegura de qué fue lo que la impulsó a actuar de determinada manera y qué
opina de tal proceder. El Todopoderoso puede manejar a la perfección la gran cantidad de detalles que revela tal
examen. Superando por mucho al juez humano más agudo, emplea todos estos datos acertada y
equilibradamente a fin de emitir un juicio justo (léanse Jeremías 12:1a y 20:12).
es 12 Septiembre, pág. 91. -¡Maldito sea el día en que nací! (Jer. 20:14.)
Muchos siervos de Jehová realizan su ministerio en lugares donde hace falta gran aguante. Ese fue el caso de
Jeremías, quien profetizó en Judá durante los agitados últimos días de aquel reino. A diario tenía que dar prueba
de su fe en Dios cumpliendo con el difícil mandato de anunciar sus mensajes de juicio. Hubo un momento en el
que hasta su leal secretario, Baruc, se quejó de lo fatigosa que era su situación (Jer. 45:2, 3). ¿Cedió Jeremías al
desánimo? Bueno, en una ocasión se deprimió tanto que exclamó: “¿Por qué he salido de la [...] matriz para ver
duro trabajo y desconsuelo y para que mis días se acaben en pura vergüenza?” (Jer. 20:15, 18). Con todo, el fiel
profeta no se rindió. Siguió esperando en Jehová. Como consecuencia, pudo ver el cumplimiento de las palabras
de Dios que encontramos en Jeremías 17:7: “Bendito es el hombre físicamente capacitado que confía en Jehová,
y cuya confianza Jehová ha llegado a ser”. w11 15/3 2:7, 8
CAPITULO 21
jr cap 5. pág 56. párr 3. - ¿A quiénes escogemos como amigos? - ¿con quiénes entablamos amistad?
3 El rey Sedequías consultó a Jeremías de forma reiterada antes de la destrucción de Jerusalén. ¿Con qué
fin? Con la esperanza de recibir un mensaje alentador sobre el futuro de su reino. Quería oír de boca del profeta
que Judá sería librada de sus enemigos por la providencia divina. Los emisarios del rey le dijeron: “Por favor
inquiere de Jehová [...], porque Nabucodorosor el rey de Babilonia está haciendo guerra contra nosotros. Tal vez
Jehová haga con nosotros conforme a todas sus obras maravillosas, de manera que [Nabucodorosor] se retire”
(Jer. 21:2). El monarca se negó a obedecer la orden divina de rendirse a Babilonia. Cierto biblista lo asemejó a
“un paciente que vuelve una y otra vez al médico buscando alivio pero que no se toma el medicamento recetado”.
¿Y Jeremías? Bien pudo haber conquistado el favor de Sedequías regalándole los oídos; entonces, ¿por qué
no cambió el mensaje, ahorrándose así muchos problemas? Porque Jehová le había mandado anunciar la caída
de Jerusalén (léase Jeremías 32:1-5).
4 La situación de Jeremías y la nuestra presentan puntos en común. No podemos evitar todo trato con
nuestros vecinos, compañeros de trabajo o condiscípulos. Pero ¿vamos más allá y entablamos amistad con ellos
aunque no tengan interés en oír o seguir las normas de Dios? Jeremías no podía rehuir todo contacto con
Sedequías, pues todavía era el rey aunque desoyera los consejos de Dios; sin embargo, no estaba obligado a
aceptar su errada forma de pensar ni a congraciarse con él. Es verdad que si se hubiera plegado a sus deseos,
el rey lo habría colmado de regalos y favores; pero Jeremías no cedió a la presión ni a la tentación de buscar su
compañía. ¿Por qué? Porque no iba a cambiar la postura que Jehová le había dicho que adoptara. El ejemplo de
Jeremías debe movernos a examinar si los amigos que elegimos nos estimulan a ser leales a Dios. Desde luego,
es imposible evitar completamente el trato con quienes no sirven a Jehová, sea en el trabajo, la escuela o el
vecindario (1 Cor. 5:9, 10). Ahora bien, somos conscientes de que si cultivamos su amistad, correremos el peligro
de perder la amistad de Dios.
g83 22/5 pág. 5. párr 3. - ¿Está nuestra vida predestinada? - ¿Qué enseña la Biblia?
Las otras dos posibilidades ante las personas son: vivir para siempre en esta Tierra, o perder finalmente la vida
por completo. En ninguno de los dos casos se ha fijado ni la cantidad de personas ni los individuos mismos. La
decisión depende de cada uno. Como dice el Creador: “Aquí estoy poniendo delante de ustedes el camino de la
vida y el camino de la muerte”. Si una persona está en el “camino de la muerte”, no es demasiado tarde para
cambiar. Dios mismo hace esta invitación: “Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos, pues ¿por qué es que
deberían morir?”. Además, si una persona ha escogido “el camino de la vida”, debe tener cuidado para
permanecer en él. Los testigos de Jehová toman a pecho la advertencia de Dios: “Cuando yo diga al justo:
‘Positivamente seguirás viviendo’, y él mismo realmente confíe en su propia justicia y haga injusticia, todos sus
propios actos justos no serán recordados, sino que por su injusticia que ha hecho... por ésta morirá”. (Jeremías
21:8; Ezequiel 33:11, 13.)
w02 1/10 pág. 15. párr 16 - La obediencia durante un asedio salvó vidas
16 Cuando le llegó el fin a Jerusalén en 607 a.E.C., la compasión de Dios por quienes le obedecían volvió a
manifestarse. En pleno asedio, Jehová dijo a los judíos: “Aquí pongo delante de ustedes el camino de la vida y el
camino de la muerte. El que se quede sentado en esta ciudad morirá a espada y del hambre y de la peste; pero
el que esté saliendo y realmente se pase a los caldeos que los tienen sitiados seguirá viviendo, y su alma
ciertamente llegará a ser suya como despojo” (Jeremías 21:8, 9). Aunque los habitantes de Jerusalén merecían
la destrucción, Jehová tuvo compasión de los que le obedecieron, incluso en aquellos críticos momentos finales.
17 Obviamente, decirles a los judíos que se rindieran también fue una prueba de obediencia para Jeremías.
Por un lado, él era celoso por el nombre de Dios y no quería verlo deshonrado por enemigos que atribuirían la
victoria a ídolos inertes (Jeremías 50:2, 11; Lamentaciones 2:16). Además, Jeremías estaba al tanto de que
corría un gran riesgo de perder la vida pidiendo a la gente que se rindiera, pues muchos interpretarían sus
palabras como un acto de sedición. Aun así, no se acobardó, sino que obedientemente pronunció las
declaraciones de Jehová (Jeremías 38:4, 17, 18). Al igual que Jeremías, nosotros también proclamamos un
mensaje impopular, el mismo mensaje por el que se despreció a Jesús (Isaías 53:3; Mateo 24:9). De modo que
no ‘temblemos ante los hombres’, sino que, como Jeremías, obedezcamos valerosos a Jehová, con plena
confianza en él (Proverbios 29:25).
w07 15/3 pág. 11. párr 6 - Puntos sobresalientes del libro de Jeremías - Lecciones para nosotros:
21:8, 9; 38:19. Incluso en el último momento, Jehová dio la oportunidad de salvarse a los habitantes de
Jerusalén que merecían morir por su falta de arrepentimiento. Así es, “muchas son sus misericordias” (2 Samuel
24:14; Salmo 119:156).
w11 15/9 pág. 9. párr 11 - Jehová es nuestra herencia
11 Otro levita que usó la expresión “Jehová es la parte que me corresponde” fue Jeremías. Veamos qué quiso
decir. Este profeta vivía en Anatot, una ciudad levítica cercana a Jerusalén (Jer. 1:1). En cierta ocasión se mostró
contrariado al ver que la gente mala prosperaba, mientras que los buenos pasaban muchas penalidades (Jer.
12:1). Él sabía que Jehová es justo; por eso, al ver lo que ocurría en Jerusalén y Judá, le expresó su malestar.
¿Qué respuesta recibió? Dios le mandó proclamar un mensaje de juicio y se encargó de que sus profecías se
cumplieran al pie de la letra: quienes no hicieron caso perdieron la vida, pero quienes obedecieron recibieron “su
alma [...] como despojo”, es decir, se salvaron (Jer. 21:9).

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