sábado, 26 de mayo de 2012

LAMENTACIONES DE JEREMIAS.


Libro bíblico número 25: Lamentaciones
Escritor: Jeremías
Dónde se escribió: Cerca de Jerusalén
Cuándo se completó: 607 a.E.C.
CIERTAMENTE el título de este libro de las Escrituras inspiradas es apropiado. El libro es una lamentación que refleja profundo dolor por aquella calamidad en la historia del pueblo escogido de Dios: la destrucción de Jerusalén en 607 a.E.C. por Nabucodonosor, rey de Babilonia. En hebreo se llama a este libro por su primera palabra: ’Eh·kjáh!, que significa “¡Cómo!”. Los traductores de la Septuaginta griega llamaron al libro Thré·noi, que significa “Endechas; Lamentos”. El Talmud babilónico usa el término Qi·nóhth, que significa “Endechas; Elegías”. Fue Jerónimo quien, al escribir en latín, lo llamó Lamentationes, y de ahí viene el título en español.
2 En las versiones de la Biblia en español se coloca a Lamentaciones después de Jeremías, pero en el canon hebreo se halla generalmente en los Hagiógrafos, o Escritos, junto con El Cantar de los Cantares, Rut, Eclesiastés y Ester... un grupito conocido colectivamente como los cinco Meghil·lóhth (Rollos). En algunas Biblias hebreas modernas está entre Rut o Ester y Eclesiastés, pero se dice que en los ejemplares antiguos seguía a Jeremías, tal como lo hace en nuestra Biblia hoy.
3 El libro no menciona al escritor. No obstante, pocas dudas hay de que fuera Jeremías. En la Septuaginta griega, el libro lleva este prefacio: “Y sucedió que, después que Israel había sido tomado cautivo y Jerusalén había sido desolada, Jeremías se sentó, llorando, y se lamentó con esta lamentación en cuanto a Jerusalén, y dijo”. Jerónimo consideró espurias estas palabras y las omitió de su versión. Sin embargo, el atribuir Lamentaciones a Jeremías es la tradición aceptada de los judíos, y esto lo confirman la versión siríaca, la Vulgata latina, el Targum de Jonatán y el Talmud babilónico, entre otros.
4 Algunos críticos han tratado de probar que Jeremías no escribió Lamentaciones. No obstante, A Commentary on the Holy Bible cita como prueba de que fue Jeremías quien lo escribió “las descripciones vívidas de Jerusalén en los capítulos 2 y 4, que son evidentemente los cuadros a pluma de un testigo ocular; también la profunda condolencia que se manifiesta y el espíritu profético de los poemas en toda su extensión, así como su estilo, fraseología y pensamiento, que son todos tan característicos de Jeremías”. Hay muchas expresiones paralelas en Lamentaciones y Jeremías, como la del dolor extremo de ‘ojos que dejan rodar aguas (lágrimas)’ (Lam. 1:16; 2:11; 3:48, 49; Jer. 9:1; 13:17; 14:17) y las del disgusto que causan los profetas y sacerdotes corruptos. (Lam. 2:14; 4:13, 14; Jer. 2:34; 5:30, 31; 14:13, 14.) Los pasajes de Jeremías 8:18-22 y 14:17, 18 muestran que Jeremías era muy capaz del estilo doliente de Lamentaciones.
5 En cuanto a cuándo se escribió, el consenso general es que fue poco después de la caída de Jerusalén en 607 a.E.C. El horror del sitio y el incendio de la ciudad todavía estaba fresco en la mente de Jeremías, y su angustia se expresa vívidamente. Un comentarista declara que en ningún lugar determinado se da consideración plena a una sola faceta del dolor; más bien, cada faceta vuelve vez tras vez en los diversos poemas. Entonces el comentarista dice: “Este tumulto de pensamientos es una de las más sólidas pruebas de lo cercano del libro a los sucesos y emociones que quiere comunicar”.
6 La construcción de Lamentaciones interesa mucho al escriturario. Hay cinco capítulos; es decir, cinco poemas líricos. Los primeros cuatro son alfabéticos, pues cada versículo en sucesión empieza con una de las 22 letras del alfabeto hebreo. Por otra parte, el capítulo tercero tiene 66 versículos, de modo que 3 versículos sucesivos empiezan con la misma letra antes de pasar a la letra siguiente. El quinto poema no es alfabético, aunque tiene 22 versículos.
7 Lamentaciones expresa desconsuelo abrumador por el sitio, la toma y la destrucción de Jerusalén por Nabucodonosor, y es insuperable en la literatura por su viveza y sentido trágico. El escritor expresa profundo dolor por la desolación, miseria y confusión que observa. Hambre, espada y otros horrores han traído sufrimiento espantoso a la ciudad... todo como pena directa de Dios, a causa de los pecados del pueblo, los profetas y los sacerdotes. Con todo, la esperanza y la fe en Jehová permanecen, y a él van las oraciones por restauración.
CONTENIDO DE LAMENTACIONES
8 “¡Oh, cómo ha llegado a sentarse solitaria, la ciudad que abundaba en gente!” Así empieza su lamento el primer poema. La hija de Sión era una princesa, pero sus amantes la abandonaron y su pueblo se ha ido al destierro. Sus puertas están desoladas. Jehová la ha castigado por la abundancia de sus transgresiones. Ella ha perdido su esplendor. Sus adversarios se han reído de su desplome. Ha bajado de manera asombrosa y no tiene consolador, y su pueblo remanente está hambriento. Ella (Jerusalén personificada) pregunta: “¿Existe algún dolor como mi dolor?”. Extiende las manos y dice: “Jehová es justo, porque es contra su boca contra lo que me he rebelado” (1:1, 12, 18). Pide a Jehová que traiga calamidad sobre sus enemigos alborozados, tal como ha hecho con ella.
9 “¡Oh, cómo oscurece Jehová en su cólera a la hija de Sión!” (2:1). El segundo poema muestra que es Jehová mismo quien ha arrojado a tierra la hermosura de Israel. Él ha hecho que se olviden fiesta y sábado, y ha desechado su altar y santuario. ¡Oh, las cosas patéticas que se ven en Jerusalén! Jeremías exclama: “Se me han acabado los ojos en puras lágrimas. Mis intestinos se hallan en agitación. Mi hígado ha sido derramado a la misma tierra, a causa del estallido de la hija de mi pueblo” (2:11). ¿A qué asemejará Jehová a la hija de Jerusalén? ¿Cómo consolará a la hija de Sión? Sus propios profetas resultaron inútiles e insatisfactorios. Ahora los que pasan por el lugar escarnecen y se ríen de ella: “¿Es esta la ciudad de la cual solían decir: ‘Es la perfección de belleza, un alborozo para toda la tierra’?” (2:15). Sus enemigos han abierto la boca y silbado y hecho crujir sus dientes, diciendo: ‘Este es el día que hemos aguardado para tragárnosla’. Sus niños se desmayan de hambre y las mujeres se comen su propia prole. Los cadáveres cubren las calles. “En el día de la ira de Jehová no resultó haber escapado ni sobreviviente” (2:16, 22).
10 El tercer poema, de 66 versículos, recalca que Sión espera en la misericordia de Dios. Con muchas metáforas el profeta muestra que es Jehová quien ha traído el cautiverio y la desolación. En la amargura de la situación, el escritor pide a Dios que recuerde su aflicción, y expresa fe en la bondad amorosa y las misericordias de Jehová. Tres versículos sucesivos comienzan con “Bueno”, y muestran lo apropiado de esperar que de Jehová venga la salvación (3:25-27). Jehová ha causado desconsuelo, pero también mostrará misericordia. Pero por ahora, a pesar de que se confiesa la rebelión, Jehová no ha perdonado; ha obstruido las oraciones de su pueblo y los ha hecho “simple basura y desecho” (3:45). Con lágrimas amargas el profeta recuerda que sus enemigos le dieron caza como a un pájaro. No obstante, Jehová se le acercó en el hoyo y le dijo: “No tengas miedo”. Él pide a Jehová que responda al vituperio del enemigo: “Seguirás tras ellos con cólera y los aniquilarás de debajo de los cielos de Jehová” (3:57, 66).
11 “¡Oh, cómo disminuye en resplandor el oro que brilla, el buen oro!” (4:1). El cuarto poema lamenta la gloria desvanecida del templo de Jehová, cuyas piedras están derramadas por las calles. Los preciosos hijos de Sión han llegado a ser de poco valor, como jarros de barro. No hay agua ni pan, y los que se criaron en el lujo “han tenido que abrazar montones de ceniza” (4:5). El castigo hasta sobrepasa al del pecado de Sodoma. Los nazareos, en un tiempo ‘más puros que la nieve y más blancos que la leche’, se han hecho ‘más oscuros que la negrura misma’, y todos están resecos (4:7, 8). ¡Mejor hubiera sido haber muerto por la espada que morir por el hambre, en un tiempo en que las mujeres han hervido a sus propios hijos! Jehová ha derramado su cólera ardiente. Lo increíble ha ocurrido... ¡el adversario ha entrado por las puertas de Jerusalén! ¿Y por qué? “A causa de los pecados de sus profetas, los errores de sus sacerdotes”, que derramaron sangre justa (4:13). El rostro de Jehová no está hacia ellos. Sin embargo, el error de la hija de Sión ha quedado terminado, y ella no volverá a ser llevada al destierro. ¡Ahora llega tu turno, oh hija de Edom, para que bebas la copa amarga de Jehová!
12 El quinto poema abre con una solicitud a Jehová de que recuerde a su pueblo huérfano. Se representa a los habitantes de Jerusalén hablando. Son sus antepasados quienes han pecado, y es el error de ellos lo que el pueblo tiene que cargar ahora. Los gobiernan simples siervos, y los torturan los dolores del hambre. Ha cesado el alborozo de su corazón, y su danza ha sido cambiada en duelo. Tienen el corazón enfermo. Con humildad reconocen a Jehová: “En cuanto a ti, oh Jehová, hasta tiempo indefinido te sentarás. Tu trono es para generación tras generación”. Claman: “Tráenos de vuelta, oh Jehová, a ti mismo, y prontamente volveremos. Trae días nuevos para nosotros como en la antigüedad. Sin embargo, tú verdaderamente nos has rechazado. Te has indignado con nosotros en sumo grado” (5:19-22).
POR QUÉ ES PROVECHOSO
13 El libro de Lamentaciones expresa la confianza completa de Jeremías en Dios. En lo más profundo de la tristeza y la derrota aplastante, sin esperanza alguna de consuelo que venga de alguna fuente humana, el profeta espera salvación por la mano del gran Dios del universo, Jehová. Lamentaciones debe inspirar obediencia e integridad en todos los adoradores verdaderos, y al mismo tiempo suministrar terrible advertencia acerca de los que no toman en cuenta el nombre más grandioso y lo que este representa. En la historia no hay otra ciudad arruinada que sea lamentada en lenguaje tan patético y conmovedor. Lamentaciones ciertamente es de provecho al describir la severidad de Dios para con los que continúan siendo rebeldes, duros de cerviz e impenitentes.
14 Lamentaciones también es provechoso al mostrar el cumplimiento de varias advertencias y profecías divinas. (Lam. 1:2—Jer. 30:14; Lam. 2:15—Jer. 18:16; Lam. 2:17—Lev. 26:17; Lam. 2:20—Deu. 28:53.) Note también que Lamentaciones da claro testimonio del cumplimiento de Deuteronomio 28:63-65. Además, el libro contiene varias referencias a otras partes de las Escrituras sagradas. (Lam. 2:15—Sal. 48:2; Lam. 3:24—Sal. 119:57.) Daniel 9:5-14 corrobora Lamentaciones 1:5 y 3:42 al mostrar que la calamidad vino a causa de las propias transgresiones del pueblo.
15 ¡Realmente destroza el corazón el aprieto trágico de Jerusalén! En medio de todo esto, Lamentaciones expresa confianza en que Jehová mostrará bondad amorosa y misericordia, y en que él recordará a Sión y la traerá de vuelta. (Lam. 3:31, 32; 4:22.) Expresa esperanza en “días nuevos” como los días de tiempo atrás, cuando los reyes David y Salomón reinaban en Jerusalén. ¡Aún queda el pacto de Jehová con David para un reino eterno! “Sus misericordias ciertamente no terminan. Son nuevas cada mañana.” Y continuarán para con los que aman a Jehová hasta que, bajo el gobierno justo de su Reino, toda criatura que viva exclame en gratitud: “Jehová es la parte que me corresponde” (5:21; 3:22-24).

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