domingo, 20 de mayo de 2012

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático 2012.-21 de mayo Lectura de la Biblia: Jeremías 44 a 48


21 de mayo Lectura de la Biblia: Jeremías 44 a 48
Núm. 1: Jeremías 46:18-28
Núm. 2: ** ¿Fue inmaculada la concepción de María? (rs pág. 230 párr. 4—pág. 231 párr.1)
Núm. 3: ¿Cómo podemos sembrar ―con miras al espíritu‖? (Gál.6:8)
Lectura de la Biblia: Jeremías 44 a 48.

*** w07 15/3 pág. 11 Puntos sobresalientes del libro
de Jeremías ***
46:22. ¿Por qué se compara la voz de Egipto a la
de una serpiente? Tal vez se refiera al sonido de la
retirada tras una derrota  —semejante al silbido que
produce una serpiente al huir— o a la humillación de la
voz nacional debido a la calamidad sufrida.
La comparación también indica la inutilidad de la
costumbre de los faraones egipcios de portar una
representación de la serpiente sagrada en su tocado
para invocar la protección de la diosa serpiente Wadjet.
45:4, 5. Tal como no era momento en los últimos
días de Judá, tampoco es momento en ―los últimos días‖
de este mundo de buscar ―cosas grandes‖, como
riquezas, prestigio o seguridad económica (2 Timoteo
3:1; 1 Juan 2:17).
Núm. 1: Jeremías 46:18-28.
Núm. 2: ** ¿Fue inmaculada la concepción de María? (rs pág. 230 párr. 4—pág. 231 párr.1)

*** rs pág. 230 - pág. 231 María (Madre de Jesús) ***
¿Fue María misma concebida inmaculadamente, sin
pecado original, cuando su madre la concibió?
La  New Catholic Encyclopedia (1967, tomo VII,
págs. 378-381) admite respecto al origen de dicha
creencia: ―[...] la Inmaculada Concepción no se enseña
explícitamente en las Escrituras [...] Los primeros padres
de la Iglesia consideraban a María santa, pero no
absolutamente libre de pecado. [...] Es imposible dar una
fecha precisa de cuándo se tuvo dicha creencia como
artículo de fe, pero parece que para el siglo VIII o el IX
había sido por lo general aceptada. [...] [En 1854 el papa
Pío IX definió el dogma] ‗que sostiene que la Santísima
Virgen María fue protegida de toda mácula del pecado
original al primer instante de ser concebida‘‖. El Vaticano II
(1962-1965) confirmó esta creencia. (The Documents of
Vatican II [Los documentos del Vaticano II], Nueva
York, 1966, preparado por W. M. Abbott, S.J., pág. 88.)
La Biblia misma dice: ―Ahora bien, por un solo hombre
[Adán] el pecado había entrado en el mundo, y por el
pecado la muerte, y luego la muerte se propagó a toda la
humanidad, ya que  todos pecaron‖ (Rom. 5:12,  NBL; las
bastardillas son nuestras). ¿Incluye esto a María? La
Biblia informa que, en conformidad con el requisito de la
Ley de Moisés, 40 días después del nacimiento de Jesús,
María ofreció en el templo de Jerusalén una ofrenda por el
pecado para purificación de la inmundicia. Ella, también,
había heredado de Adán el pecado y la imperfección. (Luc.
2:22-24; Lev. 12:1-8.)
Núm. 3: ¿Cómo podemos sembrar ―con miras al espíritu‖? (Gál.6:8)

*** w10 15/5 págs. 24-28 párrs. 1-20 Varones, siembren
con miras al espíritu y háganse disponibles para servir
***
VIVIMOS momentos históricos. Se encuentra en plena
realización la obra a la que aludió Jesucristo cuando dijo:
―La mies [que hay que cosechar] es mucha, pero los
obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la
mies que envíe obreros a su siega‖ (Mat. 9:37, 38). Hoy,
Jehová está contestando dichas oraciones como nunca
antes. En el año de servicio 2009 se formaron 2.031
congregaciones, lo que hace un total mundial de 105.298.
Y cada día se bautizaron como promedio 757 personas.
2
En vista del crecimiento, hacen falta más hermanos
que sepan pastorear y enseñar a las ovejas (Efe. 4:11).
A lo largo de las décadas, Jehová ha levantado, o
nombrado, pastores capacitados para cuidar de ellas, y
sabemos que va a seguir haciéndolo. La profecía de
Miqueas 5:5 garantiza que el pueblo de Dios contará en
los últimos días con ―siete pastores‖ y ―ocho adalides‖, o
sea, un número considerable de hombres con las
cualidades necesarias para asumir la dirección.
3
¿Es usted un varón bautizado? En tal caso, ¿qué
contribuirá a que tenga el deseo de asumir más
responsabilidades? Un factor clave es que esté
―sembrando con miras al espíritu‖, es decir, viviendo de
una forma que permita que la fuerza activa de Dios actúe
libremente en su vida (Gál. 6:8). Debe adoptar la firme
decisión de no estar ―sembrando con miras a su carne‖, lo
cual exige evitar que las comodidades y las diversiones
ahoguen su deseo de dar lo máximo a Jehová. Aunque
todos los cristianos han de estar ―sembrando con miras al
espíritu‖, los varones deben esforzarse por hacerlo con
particular empeño, pues así bien pudieran reunir los requisitos para desempeñar funciones de servicio. En vista
de la gran necesidad de siervos ministeriales y ancianos,
este artículo va dirigido especialmente a los hombres. Por
eso, hermano, le exhortamos a analizarlo con la ayuda de
la oración.
Demuestre que aspira a una obra excelente
4
Ningún hombre se convierte en superintendente de
forma automática. Tiene que trabajar con empeño para
alcanzar esta ―obra excelente‖ (1 Tim. 3:1). Y eso incluye
atender con verdadero interés las necesidades de sus
hermanos (léase Isaías 32:1, 2). En vez de actuar movido
por ambiciones o intenciones ocultas, su único deseo es
ayudar.
5
Quien aspira a ser superintendente o siervo
ministerial tiene que esforzarse por llenar las condiciones
que establece la Biblia (1 Tim. 3:1-10, 12, 13; Tito 1:5-9).
Todo varón bautizado debería preguntarse: ―¿Participo
plenamente en la predicación, y ayudo a otros hermanos a
hacer lo mismo? ¿Me preocupo por el bienestar de los
demás y procuro fortalecerlos? ¿Se me conoce por ser un
buen estudiante de la Palabra de Dios? ¿Trato de mejorar
la calidad de mis comentarios? ¿Realizo con entusiasmo
las labores que me confían los ancianos?‖ (2 Tim. 4:5). Sin
duda, son preguntas dignas de examinarse.
6
¿De qué otra manera se preparan los hermanos para
asumir responsabilidades en la congregación? Haciéndose
―poderosos en el hombre que son en el interior, con poder
mediante el espíritu [santo]‖ (Efe. 3:16). Nadie debe
aspirar a ser siervo ministerial o anciano con la idea de
que será elegido para una posición de prestigio. Debe
verlo, más bien, como un honorable servicio que solo está
al alcance de personas maduras espiritualmente. ¿Y qué
deben hacer los varones para crecer en la fe? Seguir
―andando por espíritu‖ y cultivando su fruto (Gál. 5:16,
22, 23). Al demostrar las  cualidades necesarias y aplicar
los consejos que reciban, lograrán que ―[su]
adelantamiento sea manifiesto a todos‖ (1 Tim. 4:15).
Se necesita espíritu de sacrificio
7
Servir a los hermanos exige mucho trabajo, por lo que
requiere espíritu de sacrificio. Dado que los
superintendentes cristianos son verdaderos pastores
espirituales, se preocupan por los problemas del rebaño.
¿Qué sentimientos experimentaba a veces el apóstol
Pablo al realizar su labor pastoral? Notemos lo que les dijo
a los fieles de Corinto: ―En medio de mucha tribulación y
angustia de corazón les escribí con muchas lágrimas,
no para que se entristecieran, sino para que conocieran el
amor que más especialmente les tengo‖ (2 Cor. 2:4).
Es evidente que Pablo ponía todo el corazón en el
desempeño de su labor.
8
El espíritu de sacrificio siempre ha distinguido a los
hombres que trabajan a favor de los siervos de Jehová.
Por ejemplo, Noé nunca le dijo a su familia: ―Avísenme
cuando hayan terminado el arca y entonces iré con
ustedes‖. Igualmente, Moisés no les ordenó a los israelitas
que vivían en Egipto: ―Traten de llegar al mar Rojo y allí
nos encontramos‖. Y Josué jamás mencionó: ―Mándenme
llamar cuando hayan caído las murallas de Jericó‖. Así
mismo, Isaías tampoco señaló a otro profeta y dijo: ―¡Ahí lo
tienes! Envíalo a él‖ (Isa. 6:8).
9
El mejor ejemplo de un hombre que siguió la dirección
del espíritu santo fue Cristo, quien aceptó con gusto la
misión de redimir a la humanidad (Juan 3:16). ¿No debería
demostrar nuestra forma de vida que agradecemos el
amor y la abnegación de Jesús? Un anciano de
experiencia explicó así la manera como ve a los
hermanos: ―Siempre me han conmovido las palabras que
dirigió Jesús a Pedro: ‗Pastorea mis ovejitas‘. A lo largo de
los años he visto cuánto pueden animar a alguien unas
palabras amables o un simple acto de bondad. El pastoreo
es una obra que me encanta realizar‖ (Juan 21:16).
10
El varón bautizado debe tratar a los hermanos con la
misma actitud que Jesús, quien dijo: ―Yo los refrescaré‖
(Mat. 11:28). Si tiene como meta la obra excelente de ser
pastor del rebaño, es porque lo impulsan la fe en Dios y el
amor a las ovejas. No considera que sea una labor muy
dura y trabajosa. Pero ¿y si alguien no se siente inclinado
a servir a la congregación? ¿Existe alguna forma de
cultivar ese deseo?
Cultive el deseo de servir
11
¿Se siente incapaz de asumir más
responsabilidades? En tal caso, pida espíritu santo, que le
permitirá vencer ese temor (Luc. 11:13). En realidad, quien
infunde el deseo de progresar es Jehová, pues con su
espíritu nos motiva a esforzarnos y nos fortalece para que
podamos rendirle servicio sagrado (Fili. 2:13; 4:13). Por
eso, es esencial pedirle ayuda para avivar  el deseo de
servir (léase Salmo 25:4, 5).
12
Hay hermanos que se sienten intimidados porque las
necesidades del rebaño les parecen muy numerosas y
complicadas. O quizás porque no se consideran
suficientemente sabios para afrontar la responsabilidad.
En tal caso, pueden obtener más sabiduría estudiando con
empeño la Palabra de Dios y las publicaciones bíblicas.
Harían bien en preguntarse: ―¿Tengo un programa regular
de estudio de las Escrituras y pido sabiduría en
mis oraciones?‖. Bien dijo el discípulo Santiago: ―Si alguno
de ustedes tiene deficiencia en cuanto a sabiduría, que
siga pidiéndole a Dios, porque él da generosamente a
todos, y sin echar en cara; y le será dada‖ (Sant. 1:5).
¿Cree usted firmemente en esta garantía inspirada?
No olvidemos que Salomón oró a Dios y recibió ―un
corazón sabio y  entendido‖ que le permitió distinguir con
claridad el bien del mal a la hora de dictar juicios (1 Rey.
3:7-14). Es cierto que este es un caso muy especial. Sin
embargo, podemos tener la certeza de que Jehová
también dará la sabiduría necesaria a todos aquellos a los
que les encomiende el cuidado de las ovejas (Pro. 2:6).13
Otra ayuda para avivar el deseo de servir es meditar
en cuánto han hecho por nosotros Jehová y su Hijo.
Analicemos las palabras de 2 Corintios 5:14, 15  (léase).
¿En qué sentido puede decirse que ―el amor que el Cristo
tiene nos obliga‖? En el sentido de que el amor tan grande
que demostró Jesús al obedecer la voluntad de su Padre y
entregar su vida por nosotros nos llena el corazón de
gratitud y nos mueve a corresponderle. En el caso de
Pablo, el amor de Cristo controlaba sus pasos, pues le
impedía actuar con egoísmo y lo impulsaba a centrarse en
el servicio a Dios y al prójimo, tanto dentro como fuera de
la congregación.
14
Al reflexionar en el amor de Cristo por las personas,
nos llenamos de gratitud. Comprendemos que no sería
justo de nuestra parte estar ―sembrando con miras a [la]
carne‖ o, lo que es lo mismo, centrarnos en metas
egoístas y en la gratificación personal. Por eso,
organizamos nuestra vida para poner en primer lugar la
obra que nos ha encomendado Dios. Por amor, queremos
servir ―como esclavos‖ de los hermanos  (léase Gálatas
5:13). Si nos consideramos humildes esclavos suyos, los
trataremos siempre con dignidad y respeto, sin adoptar en
ningún momento la actitud criticona y  acusadora que
promueve Satanás (Rev. 12:10).
La colaboración de la familia
15
Cuando se evalúa si un padre cristiano reúne los
requisitos para ser siervo ministerial o anciano, siempre se
tiene en cuenta la situación de su esposa y sus hijos.
En efecto, la espiritualidad y la reputación de ellos
determinarán en gran manera si es nombrado o no. Esto
subraya la importancia de que la familia entera lo ayude a
alcanzar su meta de trabajar en la congregación como
siervo ministerial o anciano (léase 1 Timoteo 3:4, 5, 12).
16
A Jehová le complace que todos los miembros del
hogar cooperen (Efe. 3:14, 15). Por un lado, los cabezas
tienen que equilibrar sus deberes en la congregación con
la responsabilidad de ―[presidir] de manera excelente [...]
sus propias casas‖. Es fundamental que los ancianos y
siervos ministeriales celebren cada semana la adoración
en familia con su esposa e hijos. Y además de dirigir estas
sesiones de estudio bíblico, deben acompañarlos
regularmente al ministerio. Por otro lado, es importante
que todos colaboren con las iniciativas del padre.
¿Recuperará su posición de servicio en la
congregación?
17
Es posible que usted haya sido en algún momento
siervo ministerial o anciano, pero dejara de desempeñar
esas funciones. Claro, no hay duda de que sigue amando
a Jehová, y puede estar seguro de que él también lo
quiere (1 Ped. 5:6, 7). Por otro lado, quizás haya recibido
el consejo de hacer ciertos cambios. Si es así, debe estar
dispuesto a admitir sus errores y corregirlos con la ayuda
de Dios. No se deje llevar por la amargura. Sea sabio y
muestre una actitud positiva. Un hermano explica lo que
hizo cuando, tras años de servicio, dejó de ser
superintendente: ―Me propuse seguir asistiendo a las
reuniones, predicando las buenas nuevas y leyendo la
Biblia al mismo grado que cuando era anciano, y lo
conseguí. Aprendí a ser paciente, pues aunque creía que
volvería a ser nombrado en un año o dos, en realidad
tardé casi siete. Algo que me ayudó mucho durante todo
ese tiempo fueron las exhortaciones a no rendirme y
seguir esforzándome‖.
18
Si usted se encuentra en esa situación, no se
desaliente. Piense en cómo está bendiciendo Jehová su
ministerio y su hogar. Edifique espiritualmente a su familia,
visite a los enfermos y anime a los débiles. Sobre todo,
no descuide su privilegio de proclamar las buenas nuevas
y alabar a Jehová como Testigo suyo (Sal. 145:1, 2; Isa.
43:10-12).
Analícelo con nuevos ojos
19
Hoy, la necesidad de ancianos y siervos ministeriales
es mayor que nunca. Por eso, exhortamos a los varones
bautizados que no lo son a analizar con nuevos ojos sus
circunstancias y preguntarse: ―¿Qué me está impidiendo
asumir estas responsabilidades?‖. Es fundamental que
pidan la ayuda del espíritu santo. Así podrán examinar con
la debida perspectiva este importante asunto.
20
Todos los miembros de la congregación se
benefician de la abnegada labor de sus hermanos en la fe.
Como hemos visto, siempre que realizamos actos
bondadosos y desinteresados, disfrutamos del gozo de
servir al prójimo y, además, estamos sembrando con miras
al espíritu. Ahora bien, debemos tener mucho cuidado
para nunca contristar el espíritu santo. En el artículo
siguiente veremos cómo evitar que esto suceda.



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