miércoles, 9 de mayo de 2012

puntos sobresalientes jeremias 35 a 38


CAPITULO 35
jr. cap. 6, pág. 76,77. párr. 17,18 - ¿Quiénes eran los recabitas? - ¿por qué son conocidos?
17 La mejor protección es la obediencia devota a Jehová, algo que se percibe en el ejemplo de los recabitas
del tiempo de Jeremías. Más de dos siglos antes, Jehonadab, su antepasado quenita, que había apoyado
fielmente a Jehú, les había impuesto ciertos mandatos, entre ellos el de no beber vino. Jehonadab llevaba mucho
tiempo muerto, pero aun así, los recabitas seguían obedeciéndole. A modo de prueba, Jeremías los llevó a un
comedor del templo, les puso vino y los instó a beber. Ellos le respondieron: “No beberemos vino” (Jer. 35:1-10).
18 Si para los recabitas era importante obedecer a su antepasado muerto, con mayor diligencia aún debemos
los verdaderos siervos del Dios vivo obedecer sus mandamientos. La fidelidad de los recabitas impresionó a
Jehová, pues era diametralmente opuesta a la rebeldía de los judíos. Por ello, él les prometió que los protegería
de la inminente destrucción. Si aplicamos esta lección hoy día, ¿no es lógico que a quienes obedecen sin
reservas a Jehová también se les asegure protección durante la gran tribulación? (Léase Jeremías 35:19.)
si. pág. 128. párr. 26 Libro bíblico número 24: Jeremías - ¿Qué promesa les hace Jehová a los recabitas,
y por qué?
26 La promesa de Jehová a Recab (35:1-19). En los días del rey Jehoiaquim, Jehová hace que Jeremías vaya a
ver a los recabitas. Estos se habían refugiado en Jerusalén durante el primer ataque de los babilonios. Jeremías
les ofrece vino para que lo beban. Ellos rehúsan debido al mandato que su antepasado Jonadab les había dado
más de 250 años antes. ¡Ciertamente un contraste asombroso con la infidelidad de Judá! Jehová les promete: “No
será cortado de Jonadab hijo de Recab un hombre que siempre esté de pie delante de mí” (35:19).
kj. cap. 9, pág. 170. párr. 22,23 - ¿Qué clase de figura es este hombre vestido de lino con el tintero de
secretario, y dónde tiene lugar en realidad el cumplimiento de su obra salvavidas?
22 En aquel entonces ningún habitante de Jerusalén llevó una marca literal en su frente que notificara a los
ejecutores que Jehová usó que habría de ser perdonado de recibir muerte violenta. No hay registro alguno en la
Biblia que muestre que algún siervo comisionado de Jehová haya pasado por en medio de Jerusalén y usado
pluma y tinta para marcar las “frentes de los hombres que están suspirando y gimiendo por todas las cosas
detestables que se están haciendo en medio de ella.” (Ezequiel 9:4) El profeta-sacerdote Jeremías no lo hizo; el
profeta Ezequiel mismo no lo hizo, pues él mismo estuvo desterrado en Babilonia durante todo el reinado de
Sedequías, el último rey de Jerusalén. Según la promesa y protección divina ciertos individuos sí escaparon de
ser ejecutados, como Baruc el secretario de Jeremías, y Ebed-melec el etíope y los recabitas. (Jeremías 45:1-5;
39:15-18; 35:1-19) Pero estos sobrevivientes no llevaron ninguna marca en sus frentes literales. Evidentemente,
pues, el marcar frentes como Ezequiel lo contempló en visión de antemano es una obra simbólica.
23 También, el hombre “vestido de lino, con un tintero de secretario a sus caderas,” es una figura profética, y
se cumple aquí en este siglo veinte en relación con la Jerusalén infiel antitípica, a saber, la cristiandad. Y
asombroso como parezca, una obra que corresponde estrechamente a la del hombre vestido de lino con el
tintero de secretario en su cintura comenzó y todavía progresa por toda la cristiandad durante este “tiempo del
fin.” ¿Quién, pues, cumple el cuadro de este hombre que participa en esta obra salvavidas a través de la
Jerusalén antitípica? Que ahora hablen por sí mismos los hechos históricos y lo identifiquen.
w70 1/1 pág. 26. - Guárdese de “excesos con vino”
Sí, a veces. Se dice que el alcoholismo es una enfermedad en la que la víctima siente un constante apremio por
tomar bebidas alcohólicas y que éste es más fuerte que su fuerza de voluntad para desistir de ello. Las personas
que son afectadas así deben abstenerse por completo para que el impulso a los excesos no las venza. Hay otros
casos en que el beber alcohol, aun en cantidades pequeñas, es desacertado y perjudicial para la salud de uno.
También hay ocasiones en que uno debe abstenerse de beber licores embriagantes para no ser causa de tropiezo
para otros, por amor y consideración a la conciencia de otros, como declaró el apóstol Pablo (Rom. 14:21)
Recuerde, las “expresiones de cariño son mejores que el vino.” (Cant. de Cant. 1:2, 4; 4:10) Después de todo, las
bebidas alcohólicas no son una necesidad. Durante cuarenta años los israelitas no bebieron vino ni bebida
espirituosa. (Deu. 29:5, 6) Después de haberse abstenido de beber vino durante casi 300 años los recabitas fueron
elogiados por su fidelidad. (Jer. 35:2-19) La abstinencia mientras llevaron la vida de nazareos no restó de la salud
y fuerza ya fuera del hombre fuerte Sansón ni del robusto Juan el Bautista.—Núm. 6:1-4; Jue. 16:17; Mat. 11:18;
Luc. 1:15; 7:33.
jr. cap. 7, pág. 90. párr. 18 - ¿Qué importante lección extraemos de la manera como Jeremías trató con
Sedequías y Johanán? - ¿Cómo nos sirven de modelo para animar a otros?
18 Ni Sedequías ni Johanán aceptaron el mensaje alentador de Jeremías. Tampoco hoy todo el mundo escucha
el nuestro. Pero no dejemos que eso nos desaliente. Hubo quienes sí se beneficiaron del ánimo que les dio
Jeremías, y seguramente hoy sucederá lo mismo. Pensemos en los recabitas, un grupo de quenitas vinculados a
los judíos por muchos años. Entre los mandatos que les impuso su padre Jehonadab figuraba el de no beber vino,
ya que eran extranjeros. Cuando los babilonios atacaron Jerusalén, Jeremías metió a los recabitas en uno de los
comedores del templo y puso vino delante de ellos por orden divina. A diferencia de los desobedientes israelitas,
ellos mostraron respeto a su antepasado y, sumisamente, se negaron a beber (Jer. 35:3-10). Jeremías les expresó
lo complacido que estaba Jehová con ellos y les comunicó Su promesa para el futuro (léase Jeremías 35:14, 17-
19). Sigamos este mismo modelo al ofrecer ánimo: elogiemos sinceramente a otros siempre que sea posible.
g80 22/7 pág. 13,14. - Cómo controlar los problemas del alcohol
La cooperación de la familia es importante para librar a la persona de depender del alcohol, y, en muchos casos,
la familia está muy deseosa de ayudar. Para minimizar la tentación, sería aconsejable remover toda bebida
alcohólica de la casa. También se le hará más fácil al que tiene esta debilidad combatirla si otros miembros de la
familia se abstienen de beber en su presencia.
Por supuesto, habrá ocasiones en que el que tiene el problema esté de visita en el hogar de otras personas.
Debido a que éstas no saben de su condición, o por descuido, puede que le ofrezcan una bebida alcohólica. ¿Qué
puede hacer él? Esto es algo en que debe pensar con anticipación. No es necesario que les dé una explicación
detallada, pero su negativa debe ser firme. “No, gracias. Pero sí disfrutaría de un vaso de gaseosa [o de agua].”
Lo que la Biblia dice es muy estimulador para el que quiere librarse del abuso del alcohol. Habla de personas que
lograron vencer tal problema (1 Cor. 6:9-11), y de aquellos que por razones personales se abstuvieron del todo.
(Núm. 6:2, 3) También relata sucesos que envuelven a familias enteras que se abstuvieron de bebidas alcohólicas,
por obediencia al cabeza de la familia, para conservar la dignidad del nombre de la familia. A las familias recabitas
se les menciona de manera especial a este respecto. Estas se abstuvieron por generación tras generación, aunque
vivían en la vecindad de otras familias que usaban el vino regularmente. Dios no les pidió a aquellos recabitas que
se abstuvieran del vino, ni tampoco requiere su Palabra que haya abstinencia total en la actualidad, pero él los
consideró favorablemente por lo que hicieron en obediencia a su cabeza de familia.—Jer. 35:5, 6, 8, 18, 19.
jr. cap. 3, pág. 41. párr. 17- ¿Cómo podemos copiar la actitud de Jeremías en nuestro territorio?
17 Jehová no quería que nadie de su pueblo perdiera la vida. Unos diez años antes de la destrucción de
Jerusalén indicó mediante Jeremías qué esperanza había para los que estaban desterrados en Babilonia. Leemos:
“Fijaré mi ojo sobre ellos de buena manera, y de seguro haré que regresen a esta tierra. Y ciertamente los
edificaré, y no demoleré; y ciertamente los plantaré, y no desarraigaré”. Jeremías pudo decirles: “Existe una
esperanza para tu futuro” (Jer. 24:6; 26:3; 31:17). Él adoptó el punto de vista de Dios sobre la gente; por eso
ejerció su ministerio con auténtico interés y transmitió al pueblo las exhortaciones de Jehová: “Vuélvanse, por
favor, cada uno de su camino malo, y hagan buenos sus tratos” (Jer. 35:15). ¿Se le ocurren otras maneras de
mostrar genuino interés en las personas de su territorio?
w99 1/2 pág. 18, párr. 17. - ¿Qué suceso histórico tuvo lugar en 1935?
17 En la asamblea celebrada del 30 de mayo al 3 de junio de 1935 en Washington, D.C. (E.U.A.), el hermano
Rutherford pronunció un discurso histórico titulado “La grande muchedumbre”. Este grupo “que ningún hombre
podía contar” aparecería cuando se estuviera terminando de sellar a los 144.000 israelitas espirituales. Estos
también tendrían fe en el poder redentor de “la sangre del Cordero”, Jesús, y rendirían servicio sagrado en el
templo espiritual que Jehová ha provisto para que se le adore. Como grupo, saldrían “de la gran tribulación” con
vida, y heredarían el Paraíso terrestre donde “la muerte no será más”. Por varios años antes de aquella asamblea
ya se había hablado de ese grupo como los Jonadabs (Revelación 7:9-17; 21:4; Jeremías 35:10).
w82 1/1 pág. 23, párr. 14. -¿Qué prueba hay de no haber prestado atención al llamamiento de Sofonías
2:1 la cristiandad?
Como quien está haciendo un llamamiento final a su propio pueblo, el mismo profeta de Dios ahora insta a los
que podrían sobrevivir a que hagan lo siguiente:
“Recójanse, sí, hagan el recogimiento, oh nación que no palidece de vergüenza.” (Sofonías 2:1)
Pero, como nación, ¿respondió de manera favorable Judá a este llamamiento? La ejecución ardiente de aquella
nación por Jehová en 607 a. de la E.C. muestra que no. Persistieron en su derrotero vergonzoso. Pero hubo
personas —judíos y otros, entre ellos Jeremías, Ebed-melec y la casa de Jonadab— que sobrevivieron por haber
prestado atención a la palabra de Jehová. (Jeremías 39:11, 12, 16-18; 35:18, 19) Hoy existe una situación
parecida. Desvergonzadamente, la cristiandad se ha opuesto al mensaje del Reino que los testigos de Jehová
han predicado por todo su dominio. Ha rechazado el reino de Dios por medio de Jesucristo como la única
esperanza para las naciones y ha recurrido más bien a un substitutivo de hechura humana, conocido hoy como
las Naciones Unidas. Cualquier recogimiento que efectúa la cristiandad es solo para la destrucción en
Armagedón.—Salmos 2:2, 3; Revelación
w72 15/12 pág. 757. - Cuando el dinero no tendrá valor
Ha habido situaciones en que el dinero ha carecido de poder. Ha resultado débil, ineficaz, absolutamente sin
fuerza para ayudar a sus dueños. Una situación de esta clase fue el sitio de Jerusalén por los babilonios en el
siglo siete antes de nuestra era común. Entonces los que tenían sabiduría verdadera salieron mejor librados que
los acaudalados. El conocimiento que habían usado de manera correcta los llevó a su preservación. ¿Acaecerá
alguna vez semejante situación en escala mundial?—Jer. 35:18, 19; 39:16-18; 40:1-6.
Si miramos alrededor para ver dónde está el mayor caudal, hallamos que está entre las naciones en el
dominio que se llama la “cristiandad.” Y en este dominio se ha confiado en el dinero, sí, se ha esperado en él a
tal grado que hasta ha llegado a ser un “dios” para algunas personas. Para muchos que afirman ser cristianos el
dinero ha llegado a ser el objetivo de la búsqueda de la vida.
w91 1/5 pág. 13,14, párr. 15,16. - ¿Quiénes sobrevivieron cuando vino la ejecución de juicio de Dios sobre
Judá, y qué será un paralelo de esta supervivencia en nuestros tiempos? - ¿Qué debe hacer uno
para ser ocultado “en el día de la cólera de Jehová”?
15 Esas palabras se cumplieron inicialmente en Judá y Jerusalén de la antigüedad. El pueblo pecaminoso de
Judá no respondió debidamente al llamamiento divino, como lo prueba el que Dios ejecutara juicio en
aquel pueblo mediante los babilonios en el año 607 a.E.C. Tal como Judá fue la ‘nación que no palidecía de
vergüenza’ delante de Dios, así la cristiandad ha sido una “nación” desvergonzada delante de Jehová. Sin
embargo, gente de Judá y otros que prestaron atención a la palabra de Dios sobrevivieron, entre ellos Jeremías,
el fiel profeta de Jehová. Otros sobrevivientes fueron un etíope llamado Ébed-mélec y unos descendientes de
Jehonadab. (Jeremías 35:18, 19; 39:11, 12, 16-18.) Hoy, también, “una gran muchedumbre” de las “otras ovejas”
de Jesús, juntada de todas las naciones, sobrevivirá al Armagedón y entrará en el nuevo mundo de Dios.
(Revelación 7:9; Juan 10:14-16.) Solo los que aprenden y hablan el lenguaje puro serán gozosos sobrevivientes.
16 Tal como el estatuto de Jehová dictó que Judá y Jerusalén sufrieran destrucción, del mismo modo tiene que
perecer la cristiandad. Sí, la destrucción de toda la religión falsa está cerca, y los que deseen sobrevivir deben
actuar inmediatamente. Deben hacerlo “antes que el día haya pasado justamente como el tamo”, rápidamente
llevado por el viento, como cuando en una era se avienta el grano. Para que se nos libre de la ira de Dios
tenemos que hablar el lenguaje puro y responder a la advertencia de Dios antes de que el día de la cólera
ardiente de Jehová venga sobre nosotros. En los días de Sofonías, y hoy, los mansos buscan a Jehová Dios, y
también la justicia y la mansedumbre. El que nosotros busquemos a Jehová significa que lo amemos con todo el
corazón, el alma, la mente y las fuerzas. (Marcos 12:29, 30.) Entonces, a los que hagan eso “probablemente se
les oculte en el día de la cólera de Jehová”. Pero ¿por qué dice “probablemente” la profecía? Porque la salvación
depende de fidelidad y aguante. (Mateo 24:13.) Los que se amoldan a las normas justas de Dios y siguen
hablando el lenguaje puro serán ocultados en el día de la cólera de Jehová.
w97 15/12 pág. 13,14, párr. 13. - ¿Quiénes se salvaron en el día de Jehová de 607 a.E.C., y por qué?
13 Sin lugar a dudas, aquel fue un día inspirador de temor. No obstante, unas cuantas almas obedecieron a
Jehová y se salvaron de aquel juicio ardiente. Entre ellas se contaban los recabitas, que no eran israelitas y que, a
diferencia de los habitantes de Judá, manifestaron una actitud humilde y obediente. También se salvaron Ébedmélec,
el fiel eunuco que rescató a Jeremías de una cisterna fangosa para que no muriera, y el escriba leal de
Jeremías, Baruc. (Jeremías 35:18, 19; 38:7-13; 39:15-18; 45:1-5.) Fue a personas como estas a quienes Jehová
dijo: “Yo mismo bien conozco los pensamientos que estoy pensando para con ustedes [...], pensamientos de paz, y
no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza”. Esta promesa tuvo un cumplimiento en miniatura en el
año 539 a.E.C., cuando el rey Ciro, conquistador de Babilonia, liberó a los judíos temerosos de Dios para que
regresaran a Jerusalén y reconstruyeran la ciudad y el templo. Las personas que hoy salen de la religión babilónica
y abrazan la adoración pura de Jehová pueden de igual manera esperar un futuro glorioso de paz eterna en el
Paraíso restaurado de Jehová. (Jeremías 29:11; Salmo 37:34; Revelación 18:2, 4.)
It-2 - pág. 814. – Reino de Dios - La realeza de Jehová no se ve afectada.
Jehová demostró su poder soberano al mantener restringidas a las potencias agresivas de Asiria y Babilonia
hasta el momento debido e incluso manejarlas para que actuasen en cumplimiento de sus profecías. (Eze 21:18-
23; Isa 10:5-7.) Finalmente expresó su justo juicio como Gobernante Soberano al retirar su protección de la nación.
(Jer 35:17.) La desolación de Israel y Judá no llegó como una espantosa sorpresa para los siervos obedientes de
Dios, a quienes se había advertido de antemano mediante las profecías. La degradación de los gobernantes altivos
ensalzó la “espléndida superioridad” de Jehová. (Isa 2:1, 10-17.) Sin embargo, más importante aún, Jehová había
demostrado que podía proteger y conservar con vida a las personas que recurrían a Él como su Rey, aunque se
hallasen en condiciones de hambre, enfermedad y matanza indiscriminada, o las persiguiesen los que odiaban la
justicia. (Jer 34:17-21; 20:10, 11; 35:18, 19; 36:26; 37:18-21; 38:7-13; 39:11–40:5.)
w11 15/3 pág. 18, párr. 17. - ¿Qué frutos dio la fiel labor de Jeremías? - ¿Cómo vemos los cristianos la
predicación?
14 Aunque Jeremías proclamó incansablemente las advertencias y los mensajes condenatorios de Jehová, nunca
olvidó que también había sido enviado “para edificar y para plantar”, es decir, llevar un mensaje de esperanza y
restauración (Jer. 1:10). Y esa labor dio fruto, pues cuando llegó la destrucción de Jerusalén en el año 607 antes
de nuestra era, se salvaron algunas personas, tanto judías como de otros pueblos. Por ejemplo, sabemos del caso
de los recabitas, Ébed-mélec y Baruc (Jer. 35:19; 39:15-18; 43:5-7). La actitud de estos devotos y leales amigos
de Jeremías ilustra muy bien la de los cristianos que tienen la esper
anza de vivir en la Tierra. Ellos son los amigos del “Jeremías” de la actualidad. ¡Qué feliz está el resto ungido de
poder edificar la fe y la esperanza de la “gran muchedumbre”! (Rev. 7:9.) A su vez, estos leales compañeros de los
ungidos tienen la gran satisfacción de ayudar a más personas sinceras a conocer la verdad.
15 Los cristianos comprendemos que la predicación de las buenas nuevas no es solo un servicio a favor del
prójimo, sino parte de nuestra adoración a Jehová. Por lo tanto, sea que la gente nos escuche o no, rendirle a Dios
servicio sagrado mediante nuestro ministerio nos produce mucha alegría (Sal. 71:23; léase Romanos 1:9).
yb91. Suecia. pág. 149. - Se identifica a una nueva “clase”
De la gran asamblea de Washington, D.C., celebrada en 1935, llegaron buenas noticias. El hermano
Rutherford había presentado pruebas basadas en las Escrituras de que la “gran multitud” o “gran muchedumbre”
de Revelación 7:9 era idéntica a la clase de los ‘Jonadab’, la clase de las ovejas mencionada en Mateo 25:31-46.
(Jer. 35:18, 19.) Muchos que habían creído que pertenecían a una clase espiritual secundaria, se dieron cuenta
de que en realidad tenían una esperanza terrestre y, por lo tanto, pertenecían a las “otras ovejas”. (Juan 10:16.)
es12. pág. 116. Domingo 25 de noviembre - Mis labios clamarán gozosamente (Sal. 71:23).
La labor de Jeremías de edificar y plantar dio fruto, pues cuando llegó la destrucción de Jerusalén en el año
607 antes de nuestra era, se salvaron algunas personas, tanto judías como de otros pueblos. Por ejemplo,
sabemos del caso de los recabitas, Ébed-mélec y Baruc (Jer. 35:19; 39:15-18; 43:5-7). La actitud de estos
devotos y leales amigos de Jeremías ilustra muy bien la de los cristianos que tienen la esperanza de vivir en la
Tierra. Ellos son los amigos del “Jeremías” de la actualidad. ¡Qué feliz está el resto ungido de poder edificar la fe
y la esperanza de la “gran muchedumbre”! (Rev. 7:9.) A su vez, estos leales compañeros de los ungidos tienen la
gran satisfacción de ayudar a más personas sinceras a conocer la verdad. Los cristianos comprendemos que la
predicación de las buenas nuevas no es solo un servicio a favor del prójimo, sino parte de nuestra adoración a
Jehová. Por lo tanto, sea que la gente nos escuche o no, rendirle a Dios servicio sagrado mediante nuestro
ministerio nos produce mucha alegría (Rom. 1:9). w11 15/3 4:14, 15
km. 8/02 - Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático
. Según Jeremías 35:18, 19, ¿qué esperanza se otorga a la clase moderna de los recabitas? [Lectura semanal
de la Biblia; véase su-S pág. 131 §7.] Los antiguos recabitas estuvieron entre los sobrevivientes de la
destrucción de Jerusalén en 607 a.E.C. Prefiguraron a las “otras ovejas”, las cuales sobrevivirán a la
venidera destrucción de la cristiandad y de todas las demás personas del mundo que actúan de forma
independiente y se niegan a reconocer la soberanía de Jehová (Juan 10:16). (Basta con la sustancia.)
CAPITULO 36
it-2. pág. 864. - Rollo
Forma que adoptaban comúnmente los libros durante el período en que se escribió la Biblia. Las Escrituras se
registraron y a menudo se copiaron en rollos de cuero, pergamino o papiro. (Jer 36:1, 2, 28, 32; Jn 20:30; Gál
3:10; 2Ti 4:13; Rev 22:18, 19.) Un rollo se hacía tomando varios pedazos de estos materiales y pegándolos entre
sí hasta formar una hoja larga, que luego se enrollaba alrededor de un palo. Cuando el rollo era muy largo, se
utilizaban dos palos, uno en cada extremo, y se iba enrollando en ambos hacia el centro. Para leer un rollo de
esa clase, se desenrollaba con una mano y se enrollaba con la otra hasta localizar el lugar deseado. Una vez
terminada la lectura, el rollo se volvía a enrollar de la misma manera. (Véanse más detalles en cuanto a los
materiales empleados, tamaño, etcétera en LIBRO.)
w06 15/08, Pág. 16,17. Baruc, el fiel secretario de Jeremías - Apoya a Jeremías públicamente
Desde un punto de vista cronológico, Baruc aparece por primera vez en el capítulo 36 de Jeremías, en “el año
cuarto de Jehoiaquim” (alrededor del año 625 antes de nuestra era). Para ese tiempo, Jeremías ya llevaba
veintitrés años en su labor de profeta (Jeremías 25:1-3; 36:1, 4).
Fue entonces cuando Jehová le dijo a Jeremías: “Toma para ti un rollo de un libro, y tienes que escribir en él
todas las palabras que te he hablado contra Israel y contra Judá y contra todas las naciones, [...] desde los días
de Josías, hasta el mismo día de hoy”. El relato pasa a decir: “Jeremías procedió a llamar a Baruc hijo de Nerías
para que Baruc escribiera de boca de Jeremías todas las palabras de Jehová” (Jeremías 36:2-4).
¿Por qué llamó Jeremías a Baruc? El profeta le explicó: “Estoy encerrado. No puedo entrar en la casa de
Jehová” (Jeremías 36:5). Debido quizás a que sus anteriores mensajes habían enojado a las autoridades,
parece que a Jeremías se le había prohibido entrar en la zona del templo en que debía leerse el mensaje de
Jehová (Jeremías 26:1-9). No cabe duda de que Baruc era un sincero adorador de Jehová. El relato indica que
“procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Jeremías el profeta” (Jeremías 36:8).
Es evidente que llevó tiempo escribir las advertencias que Jeremías había proclamado durante los veintitrés
años previos, y es posible también que el profeta esperara el momento idóneo para darles lectura. Pero por fin,
en noviembre o diciembre del año 624 antes de nuestra era, Baruc valientemente “empezó a leer del libro en voz
alta las palabras de Jeremías, en la casa de Jehová, en el comedor de Guemarías [...], a oídos de todo el pueblo”
(Jeremías 36:8-10).
Micaya, hijo de Guemarías, contó a su padre y a varios príncipes lo ocurrido, y ellos pidieron a Baruc que
leyera el rollo en voz alta por segunda vez. “Ahora bien —prosigue el relato—, aconteció que, tan pronto como
oyeron todas las palabras, se miraron unos a otros con pavor; y procedieron a decir a Baruc: ‘Nosotros sin falta
informaremos todas estas palabras al rey. [...] Ve, ocúltate —tú y Jeremías—, de modo que nadie en absoluto
sepa dónde están’.” (Jeremías 36:11-19.)
Cuando el rey Jehoiaquim oyó lo que Jeremías había dictado a Baruc, se encolerizó tanto que rasgó el rollo, lo
arrojó al fuego y ordenó que los arrestaran a ambos. Mientras permanecían ocultos, el profeta y su secretario
hicieron un duplicado del rollo por mandato de Jehová (Jeremías 36:21-32).
Sin duda, Baruc conocía el riesgo que implicaba aquella comisión. De seguro sabría que Jeremías había sido
objeto de amenazas unos cuantos años antes. También habría oído lo que le sucedió a Uriya, quien profetizó
“conforme a todas las palabras de Jeremías” y fue asesinado por el rey Jehoiaquim. Aun así, Baruc estuvo
dispuesto a emplear sus destrezas como copista y su amistad con funcionarios del gobierno para apoyar a
Jeremías (Jeremías 26:1-9, 20-24).
w02 1/10, Pág. 15. Párr 15. - Jehová bendice y protege a quienes le obedecen -
¿Cómo demostró Jeremías que confiaba en Baruc?
15 Es evidente que Baruc cambió su manera de pensar, pues, acto seguido, Jeremías le encargó una comisión
muy difícil: ir al templo para leer en voz alta el mensaje que Baruc mismo había escrito al dictado de Jeremías.
¿Obedeció dicha encomienda? Sí, Baruc hizo “todo lo que le había mandado Jeremías el profeta”. De hecho,
incluso les leyó el mismo mensaje a los príncipes de Jerusalén, lo cual sin duda requirió mucho valor (Jeremías
36:1-6, 8, 14, 15). Imaginemos lo agradecido que debió de sentirse por seguir vivo cuando la ciudad cayó ante los
babilonios dieciocho años más tarde, todo por haber hecho caso de la advertencia divina de no buscar “cosas
grandes” para sí (Jeremías 39:1, 2, 11, 12; 43:6).
w02 1/10, Pág. 14. Párrs 10,11. - La obediencia salva a un secretario- ¿Por qué es útil pensar en el
consejo que Jehová le dio a Baruc? b) ¿Qué le aconsejó?
10 ¿Se siente desanimado a veces porque en el ministerio cristiano encuentra pocas personas que muestren
algún interés en las buenas nuevas? ¿Siente de vez en cuando un poco de envidia de los adinerados y su estilo
de vida centrado en los placeres? Si así es, piense en Baruc, el secretario de Jeremías, y en el amoroso consejo
que Jehová le dio.
11 Baruc estaba escribiendo un mensaje profético cuando Jehová fijó su atención en él. ¿Por qué? Baruc
había empezado a lamentar su suerte en la vida y a desear algo mejor que su privilegio especial en el servicio a
Dios. Al observar tal cambio de actitud en él, Jehová le dio este claro pero bondadoso consejo: “Tú sigues
buscando cosas grandes para ti. No sigas buscando. Porque, mira, voy a traer una calamidad sobre toda
carne [...], y ciertamente te daré tu alma como despojo en todos los lugares adonde vayas” (Jeremías 36:4;
45:5).
it-2. pág. 232. - Libro
Al parecer, los primeros rollos tenían hasta cuatro columnas por página u hoja, mientras que los posteriores
solían tener una sola columna. El rollo de Jeremías estaba compuesto de “columnas-páginas”. Cuando se
leyeron tres o cuatro columnas de ese rollo, el rey Jehoiaquim rasgó esa porción del rollo y la arrojó en el fuego.
(Jer 36:23.) Las diecisiete tiras del rollo de Isaías del mar Muerto contenían 54 columnas de texto, y cada una
tenía unas 30 líneas.
Los israelitas usaron los rollos hasta el tiempo de la congregación cristiana. Aunque algunas veces se llamaba
libros a los registros que había en los antiguos archivos nacionales de Israel y Judá, así como a las escrituras
inspiradas de los profetas de Jehová, en realidad eran rollos. (1Re 11:41; 14:19; Jer 36:4, 6, 23.)
jr. Cap. 3, pág. 38,39. párr. 14. – ¿Qué acción de Jeremías ilustra la necesidad de cumplir cuando
prometemos volver a visitar a alguien?
14 Jeremías era consciente de que muchas vidas dependían de su labor como profeta de Dios. Cierta vez
no pudo cumplir la orden divina de hablar al pueblo; entonces mandó en su lugar a su amigo Baruc (léase
Jeremías 36:5-8). ¿Cómo podemos copiar este modelo? Cuando prometemos volver a visitar a alguien,
¿cumplimos nuestra palabra? Si no nos es posible acudir a una cita con una persona interesada o con un
estudiante de la Biblia, ¿enviamos a alguien en nuestro lugar? Jesús dijo: “Signifique su palabra Sí, Sí” (Mat. 5:37).
Cumplir nuestros compromisos es de suma importancia, pues representamos al Dios de la verdad y el orden
(1 Cor. 14:33, 40).
jr. Cap. 10, pág. 122,123. párr. 19. – .¿Qué aprendió Jeremías de la persistencia de Jehová en enviar
profetas a su pueblo?
19 Jeremías también aprendió de sus vivencias personales mientras Jehová lo usó para advertir al pueblo. En el
cuarto año de Jehoiaquim, Jehová le mandó escribir todas las palabras que le había hablado desde los días de
Josías hasta ese momento. ¿Con qué objetivo? Animar a los judíos a que se volvieran de su mal camino y así
pudieran recibir el perdón (léase Jeremías 36:1-3). Jeremías, quien madrugaba para proclamar los mensajes de
Dios, hasta les rogó que dejaran sus prácticas detestables (Jer. 44:4). Por experiencia propia, Jeremías entendió
que Dios había enviado a los profetas movido por la compasión. ¿No habrá engendrado esto en él una compasión
semejante? (2 Cró. 36:15.) Ahora comprendemos por qué dijo lo siguiente al sobrevivir a la destrucción de
Jerusalén: “Son los hechos de bondad amorosa de Jehová el que no nos hayamos acabado, porque sus
misericordias ciertamente no terminan. Son nuevas cada mañana” (Lam. 3:22, 23).
g12/11 Pág. 4. Párr. 3,4 - La Biblia bajo ataque
Dios mandó a Jeremías que escribiera en un rollo un mensaje en el que condenaba la conducta de los
habitantes de la antigua Judá y les advertía que su ciudad capital, Jerusalén, sería destruida si no se volvían de
su mal camino. Baruc, el secretario de Jeremías, entró en el templo de Jerusalén y leyó del rollo en voz alta a
oídos del pueblo. Después lo leyó en presencia de los príncipes de Judá, quienes llevaron el rollo al rey
Jehoiaquim. Disgustado por el mensaje que oyó, el monarca rasgó el rollo en pedazos y lo arrojó al fuego
(Jeremías 36:1-23).
Enseguida, Dios ordenó a Jeremías: “Vuelve a tomar para ti un rollo, otro, y escribe en él todas las primeras
palabras que resultaron estar en el primer rollo, que Jehoiaquim el rey de Judá quemó” (Jeremías 36:28).
Diecisiete años más tarde, tal y como lo había anunciado Dios por medio de su profeta, Jerusalén fue destruida,
un buen número de sus dignatarios fueron muertos y sus habitantes fueron llevados al exilio en Babilonia. Tanto
el mensaje de aquel rollo como el relato del ataque de que fue objeto subsisten en el libro bíblico de Jeremías.
jr. Cap. 5, pág. 61,62. párr. 12. –¿qué tenían en común Jeremías y Baruc, y como que nos pueden
ayudar este ejemplo?
12 Al parecer, el amigo más íntimo de Jeremías fue Baruc, hijo de Nerías. El profeta le tenía tanta
confianza que le dictó las declaraciones de Jehová para que las escribiera en un rollo y las leyera,
primero a oídos del pueblo y después ante los príncipes de Judá (Jer. 36:4-8, 14, 15). Baruc compartía la
fe de Jeremías y su convicción de que las predicciones divinas se cumplirían. El uno y el otro atravesaron
circunstancias parecidas durante los agitados últimos dieciocho años de Judá y pasaron mucho tiempo
juntos en la misión espiritual que tenían en común. Ambos se enfrentaron con dificultades y tuvieron que
esconderse de sus enemigos, y los dos recibieron ánimo directamente de Jehová. Se cree que Baruc,
llamado en las Escrituras “el secretario”, pertenecía a una ilustre familia de escribanos de Judá.
Su hermano Seraya fue un importante funcionario estatal. Al igual que Baruc, Seraya colaboró con
Jeremías más tarde en la transmisión de los mensajes proféticos de Jehová (Jer. 36:32; 51:59-64).
La buena disposición de estos dos hijos de Nerías para trabajar con el profeta en aquella época
turbulenta debió de fortalecerlo y estimularlo mucho. Nosotros también podemos obtener fuerzas y ánimo
de los fieles siervos de Jehová con los que trabajamos hombro a hombro.
w76 1/2, Pág. 83. Párr 8, - ¿qué dos hombres recibieron la bendición especial de Jehová, y cómo?
8 El otro hombre mencionado por Jehová fue Baruc, el secretario fiel del profeta Jeremías. Él tuvo el maravilloso
privilegio de escribir al dictado de Jeremías dos rollos en los cuales se pronunciaba el mensaje profético de la ruina
de Jerusalén. Mientras escribía el primer rollo, que más tarde fue quemado pedazo a pedazo por Joaquim, Baruc
se quejó de estar cansado. Jehová le advirtió: “Pero en cuanto a ti, tú sigues buscando cosas grandes para ti.
No sigas buscando.” Sin embargo, debido a su fidelidad se le prometió preservación y seguridad, no solo durante
este terrible sitio de Jerusalén sino también más tarde cuando los rebeldes escapados obligaron a él y a Jeremías
a bajar a Egipto con ellos. (Jer. 36:4-32; 43:4-7) Pero note en qué consistiría esta preservación: “‘Porque aquí
estoy trayendo una calamidad sobre toda carne,’ es la expresión de Jehová, ‘y ciertamente te daré tu alma como
despojo en todos los lugares adonde vayas.’” (Jer. 45:1-5) De modo que ni a Baruc ni a Ebed-melec se les
prometió nada sino su “alma,” su vida sin nada más, durante el tiempo de sitio y destrucción de la ciudad de
Jerusalén.
kj. Cap. 30, pág. 261. párr. 61,62. – . ¿Quiénes, pues, son los “hombres justos” que ejecutan juicio en la
simbólica Oholibá? - Puesto que los ejecutores de Jehová en aquel tiempo eran paganos, ¿ quiénes
son los “hombres justos” a quienes se usa como ejecutores en nuestro día?
61 Sin embargo, ¿quiénes son esos “hombres justos” que ejecutarán juicio en ella? No son Ezequiel ni sus
compañeros del destierro Daniel, Hananías, Misael y Azarías, ni el profeta Jeremías en Jerusalén ni su secretario
Baruc ni sus amigos Ebed-melec el etíope y la casa de los recabitas. (Ezequiel 14:14, 20; Daniel 1:1-7; Jeremías
35:1-19; 36:4-32; 45:1-5) Estos hombres aprobados no tuvieron parte alguna en ejecutar el juicio de Jehová en
Oholibá (Jerusalén) en los años 609-607 a. de la E.C. Más bien, fueron los asirios los que destruyeron a Oholá
(Samaria) en 740 a. de la E.C., y los babilonios los que destruyeron a Oholibá (Jerusalén) en 607 a. de la E.C.
62 En consecuencia, lo que se quiere decir con los “hombres justos” aquí es los ex-amantes apasionados de
Oholibá (Jerusalén) de quienes su alma finalmente se aparta disgustada y que por lo tanto se vuelven contra ella
y la arruinan. Pero, ¿cómo se les podría llamar “hombres justos” a éstos, los ejecutores de juicio babilonios,
cuando eran paganos? Era en sentido comparativo. Tan grande era la iniquidad de Oholibá (Jerusalén) a la vista
de Jehová, que los babilonios a quienes Él usaba como sus ejecutores eran comparativamente “justos” a Su
vista. Debido a haber violado tan notoriamente su pacto sagrado con Jehová como su Dios, Oholibá (Jerusalén)
era mucho más censurable que los babilonios paganos. Además, estaban ejecutando el juicio “justo” de Jehová
sobre Oholibá (Jerusalén), el juicio que merecen las adúlteras y las derramadoras de sangre. (Ezequiel 23:22-27)
De modo similar, en nuestro día los “hombres justos” no son los testigos cristianos de Jehová, sino que son los
que en otro tiempo fueron asociados mundanos de la cristiandad que llegan a odiarla y se vuelven contra ella
para ejecutar la sentencia de Dios en ella.
w96 15/11, Pág. 6,7, . - Cuando el ayuno puede ser provechoso
También puede haber ocasiones en que una persona piadosa desee concentrarse en un asunto espiritual
profundo. Quizás tenga que investigar en la Biblia y en las publicaciones cristianas, y necesite tiempo para meditar.
En un período de estudio absorbente como ese, tal vez opte por no distraerse comiendo. (Compárese con
Jeremías 36:8-10.)
it-2. pág. 232. - KISLEV
Nombre que los judíos dieron después del exilio al noveno mes lunar, que abarca parte de noviembre y parte
de diciembre. (Ne 1:1; Jer 36:9; Zac 7:1.) Corresponde al tercer mes del calendario seglar.
Era un mes de invierno, frío y lluvioso. Por eso leemos que el rey Jehoiaquim estaba “sentado en la casa de
invierno, en el mes noveno, con un brasero ardiendo delante de él”. (Jer 36:22.) Después del exilio, el pueblo se
reunió en Jerusalén para asistir a la asamblea que había convocado el sacerdote Esdras, asamblea que empezó
el día 20 de este mes, y “se quedó sentado en el lugar abierto de la casa del Dios verdadero, tiritando debido al
asunto y a causa de las lluvias cuantiosas”. (Esd 10:9, 13.)
w02 15/12, Pág. 20. - ¿Conoce a Safán y su familia? - Guemarías y Micaya
Otro hijo de Safán, Guemarías, y un hijo de este, Micaya, desempeñaron un importante cometido en los
sucesos narrados en el capítulo 36 de Jeremías. La acción se sitúa alrededor de 624 a.E.C., el quinto año del rey
Jehoiaquim. Baruc, el secretario de Jeremías, leyó en voz alta el libro que contenía las palabras de Jeremías, en
la casa de Jehová, “en el comedor de Guemarías hijo de Safán”. Por lo tanto, “Micaya hijo de Guemarías hijo de
Safán llegó a oír todas las palabras de Jehová, del libro” (Jeremías 36:9-11).
Micaya habló a su padre y a los demás príncipes acerca del rollo, y todos quisieron conocer su contenido.
¿Cómo reaccionaron? “Ahora bien, aconteció que, tan pronto como oyeron todas las palabras, se miraron unos a
otros con pavor; y procedieron a decir a Baruc: ‘Nosotros sin falta informaremos todas estas palabras al rey’.” Sin
embargo, antes de hablar con el monarca, aconsejaron a Baruc: “Ve, ocúltate —tú y Jeremías—, de modo que
nadie en absoluto sepa dónde están” (Jeremías 36:12-19).
Tal como habían temido, el rey rechazó el mensaje del rollo y, partiéndolo en pedazos, lo quemó por
completo. Algunos príncipes, entre ellos Guemarías, hijo de Safán, “rogaron al rey que no quemara el rollo, pero
él no les escuchó” (Jeremías 36:21-25). El libro Jeremiah—An Archaeological Companion (Guía arqueológica de
Jeremías) llega a la siguiente conclusión: “Guemarías era un firme defensor de Jeremías en la corte del rey
Jehoiaquim”.
it-2. pág. 761. - Puerta, paso de entrada- Puerta Nueva
“Puerta superior de la casa de Jehová.” Parece que conducía al patio interior, y posiblemente era la “puerta
nueva de Jehová”, donde se juzgó a Jeremías y donde Baruc, el secretario de Jeremías, leyó el rollo ante el
pueblo. (Jer 26:10; 36:10.) Puede que Jeremías la llamase la “puerta nueva” porque no llevaba tanto tiempo
construida como las otras. Es posible que se tratara de “la puerta superior de la casa de Jehová” que el rey Jotán
hizo construir. (2Re 15:32, 35; 2Cr 27:3.)
w96 15/8, Pág. 21, Párr 14. - ¿Cómo perdió Baruc su equilibrio espiritual?
14 Como el fin de este sistema de cosas todavía no ha llegado, es posible que haya quienes se sientan inclinados
a obtener lo que este mundo ofrece: carreras prestigiosas, empleos lucrativos y riqueza. Piense en el secretario de
Jeremías, Baruc. Él se lamentó: “¡Ay de mí, ahora, porque Jehová ha añadido desconsuelo a mi dolor! Me he
fatigado a causa de mi suspirar, y no he hallado lugar de descanso”. (Jeremías 45:3.) Baruc se sentía cansado. Ser
secretario de Jeremías representaba una tarea difícil, de mucha tensión. (Jeremías 36:14-26.) Y no se
vislumbraba el fin de la tensión. Debían faltar unos dieciocho años para la destrucción de Jerusalén.
jr. Cap. 12, pág. 141,142. párr. 6. – . ¿a qué nos debe mover el conocimiento de los caminos de Jehová?
6 De igual modo, el cristiano que conoce a Jehová al mismo grado que Josías no solo reconoce que es el
Soberano Universal; mediante la lectura de la Biblia percibe cómo trata su Padre celestial a sus siervos y siente el
deseo de imitarlo. Su amor por él crece a medida que en su vida diaria tiene en cuenta lo que le agrada y lo que le
desagrada. Por el contrario, la persona que no hace caso de las leyes y recordatorios del Dios verdadero y rechaza
su influencia, no llega a conocerlo. Es semejante a Jehoiaquim, quien arrojó al fuego la palabra escrita de Jehová
transmitida por Jeremías (léase Jeremías 36:21-24).
jr. Cap. 6, pág. 79. párr. 21. – ¿de qué podemos estar seguros mientras sirvamos a Jehová?
21 Jehoiaquim se opuso a los portavoces de Dios con una furia pocas veces igualada en Israel. Por ejemplo,
persiguió al profeta Uriya, contemporáneo de Jeremías, incluso más allá de sus fronteras, lo trajo de vuelta y lo
asesinó (Jer. 26:20-23). En el cuarto año del rey, Jehová mandó a Jeremías que escribiera todas las palabras que
le había hablado hasta entonces y las leyera en el templo en voz alta. Jehoiaquim consiguió el rollo de Jeremías y
ordenó a un oficial de la corte que se lo leyese. A medida que avanzaba la lectura, el rey rasgaba el documento en
trozos, que iba echando al fuego a pesar de que algunos príncipes le rogaban que no lo hiciera. Luego mandó
detener a Jeremías y a Baruc. ¿Cuál fue el desenlace? “Jehová los mantuvo ocultos” y no permitió que Jehoiaquim
lastimara a estos dos hombres fieles (Jer. 36:1-6; léase Jeremías 36:21-26).
bh. Cap. 3, pág. 221. párr. 3. – ¿Nació Jesús en diciembre?
Esdras, uno de sus escritores, muestra que kislev era un mes frío y lluvioso. Dice que en “el noveno mes [kislev],
el día veinte del mes” se juntó en Jerusalén una multitud, la cual estaba “tiritando [...] a causa de las lluvias
cuantiosas”. Además, añade que la muchedumbre allí reunida hizo el siguiente comentario sobre las condiciones
del tiempo en esa época del año: “Esta es la estación de las lluvias cuantiosas, y no es posible permanecer afuera”
(Esdras 10:9, 13; Jeremías 36:22). Como es lógico, al acercarse diciembre, los pastores de esas regiones
recogían sus rebaños para no tener que pasar las noches al aire libre.
w90 15/12, Pág. 4, Párr 2,3, Pág.,5. Párr 1. - ¿Cuándo nació?
Respecto a la fecha del nacimiento de Jesús, Maria Teresa Petrozzi pregunta: “¿Cuál fue la fecha exacta del
nacimiento del Redentor? Quisiéramos saber no solo el año, sino también el mes, el día y la hora. No se nos
concede precisión matemática”. La New Catholic Encyclopedia apoya lo que ella dice: “La fecha del nacimiento
de Jesucristo solo puede calcularse aproximadamente”. Dice también acerca de la fecha en que se alega que
nació Cristo: “El 25 de diciembre no corresponde a la fecha del nacimiento de Cristo, sino a la fiesta de Natalis
Solis Invicti, la fiesta romana del Sol en el solsticio”.
Por eso, usted quizás pregunte: ‘Si Jesús no nació el 25 de diciembre, ¿cuándo nació?’. Según los
capítulos 26 y 27 de Mateo entendemos que Jesús murió al tiempo de la Pascua judía, que comenzó el 1 de abril
de 33 E.C. Además, Lucas 3:21-23 nos informa que Jesús tenía unos 30 años de edad cuando empezó su
ministerio. Puesto que su ministerio terrestre duró tres años y medio, tenía 33 años y medio cuando murió. Cristo
habría cumplido 34 años de edad seis meses después, es decir, alrededor del 1 de octubre. Si contamos hacia
atrás para saber cuándo nació Jesús, llegamos a la conclusión de que no nació el 25 de diciembre ni el 6 de
enero, sino alrededor del 1 de octubre del año 2 a.E.C.
También es digno de mención que en el mes de diciembre tanto Belén como sus alrededores experimentan
temperaturas invernales bajas, lluvias frías y a veces nevadas. En ese tiempo los pastores no se hallan afuera
con sus rebaños por la noche. Y este no es un fenómeno climatológico de tiempos recientes. Las Escrituras
informan que el rey de Judea, Jehoiaquim “estaba sentado en la casa de invierno, en el mes noveno [Kislev, que
corresponde a noviembre-diciembre], con un brasero ardiendo delante de él”. (Jeremías 36:22.) Necesitaba el
brasero para mantenerse caliente. También en Esdras 10:9, 13 hallamos prueba clara de que el mes de Kislev
era “la estación de las lluvias cuantiosas, y no es posible permanecer afuera”. Todo esto indica que las
condiciones del tiempo en Belén en diciembre no cuadran con la descripción bíblica de los sucesos relacionados
con el nacimiento de Jesucristo. (Lucas 2:8-11.)
it-2. pág. 232. - Jesucristo
No hay base para decir que nació en invierno. Por consiguiente, la idea popular de que Jesús nació el 25
de diciembre no tiene ninguna base bíblica. Como muestran muchas obras de consulta, esta fecha proviene de
una fiesta pagana. El docto jesuita Urbanus Holzmeister escribió lo siguiente sobre el origen de la celebración del
25 de diciembre:
“Hoy normalmente se admite que el 25 de diciembre era una fecha festiva de los paganos. Petavio [docto
jesuita francés, 1583-1652] ya dijo en su día que el 25 de diciembre se celebraba ‘el cumpleaños del sol invicto’.
”Entre los testimonios de esta fiesta se cuentan: a) el Calendario de Furio Dionisio Filócalo, compuesto en el
año 354 [E.C.], en el que se dice: ‘25 de diciembre, el C(umpleaños) del (Sol) invicto’; b) el calendario del
astrólogo Antíoco (compuesto sobre 200 [E.C.]): ‘Mes de diciembre [...] 25 [...]. El cumpleaños del Sol; aumenta la
luz diurna’; c) César Juliano [Juliano el Apóstata, emperador, 361-363 E.C.] habló en favor de los juegos que se
celebraban al final del año en honor del Sol, al que se llamaba ‘el Sol invicto’.” (Chronologia vitae Christi,
Pontificium Institutum Biblicum, Roma, 1933, pág. 46.)
Quizás la prueba más patente de que la fecha del 25 de diciembre es errónea sea el relato bíblico que dice
que había pastores en los campos cuidando sus rebaños la noche del nacimiento de Jesús. (Lu 2:8, 12.) La
temporada de lluvia empezaba en el otoño, en el mes de Bul (que cae entre octubre y noviembre) (Dt 11:14), y en
este mes los rebaños pasaban la noche protegidos en cobertizos. El mes siguiente, Kislev (noveno del calendario
judío; caía entre noviembre y diciembre), era un mes frío y lluvioso (Jer 36:22; Esd 10:9, 13), y Tebet (que caía
entre diciembre y enero) tenía las temperaturas más bajas del año, con nieves ocasionales en la región
montañosa. Por lo tanto, el que hubiera pastores en los campos durante la noche concuerda con el hecho de que
Jesús nació a principios de otoño, en el mes de Etanim. (Véanse BUL; KISLEV.)
Otra prueba que indica que Jesús no nació en diciembre es que no sería muy probable que el emperador
romano escogiera un mes frío y lluvioso para que sus súbditos judíos (proclives a rebelarse) viajaran “cada uno a
su propia ciudad” para inscribirse. (Lu 2:1-3; compárese con Mt 24:20; véase TEBET.)
w84 15/12, Pág. 16. Párr 1,2, - ¿Celebraban la Navidad los cristianos primitivos?
Cerca del tiempo del nacimiento de Jesús, el emperador romano César Augusto promulgó el decreto de que sus
súbditos viajaran cada uno a su ciudad natal y se inscribieran. La Biblia informa: “Todos se pusieron a viajar para
inscribirse, cada uno a su propia ciudad” (Lucas 2:1-7). José y María viajaron más de 110 kilómetros (70 millas)
desde Nazaret hasta Belén. ¿Hubiera sido esto práctico o posible durante el período frío y lluvioso de diciembre?
Pero eso no es todo. Respecto al tiempo del nacimiento de Jesús, la Biblia añade: “También había pastores
en ese mismo país que vivían a campo raso y guardaban las vigilias de la noche sobre sus rebaños” (Lucas 2:8).
Esta descripción no cuadra con el mes lluvioso que en Israel corresponde a nuestro actual mes de diciembre...
tiempo en que la temperatura de la región de Belén puede descender a un punto muy bajo. (Esdras 10:9, 13;
Jeremías 36:22.)
w80 1/7, Pág. 21. Párr 15, - ¿Qué ejemplos del siglo séptimo a. de la E.C. tenemos para mostrar si todos
los funcionarios subalternos están de acuerdo o no con el hostigamiento que se efectúa contra los testigos
de Jehová?
15 Ha habido y todavía hay algunos funcionarios subalternos del gobierno que no concuerdan con sus superiores
en esta maliciosa persecución contra los testigos de Jehová. Estos protestan, impulsados por un sentido de
imparcialidad y por respeto al Dios del cual estos acosados cristianos son testigos... ¡pero todo es en vano! Sucede
tal como en el sobresaliente caso del siglo séptimo a. de la E.C. “Hasta Elnatán y Delaya y Gemarías mismos le
rogaron al rey que no quemara el rollo, pero no los escuchó. Además, el rey dio órdenes a Jerameel el hijo del rey
y a Seraya hijo de Azriel y a Selemías hijo de Abdeel para que consiguieran a Baruc el secretario y a Jeremías el
profeta. Pero Jehová los mantuvo ocultos.”—Jer. 36:25, 26.
w80 1/7, Pág. 21. Párr 18, - ¿Qué se le mandó a escribir a Jeremías en otro rollo contra Joaquim?
18 “La palabra de Jehová le ocurrió nuevamente a Jeremías después de haber quemado el rey el rollo con las
palabras que Baruc había escrito de boca de Jeremías, diciendo: ‘Vuelve a tomar para ti un rollo, otro, y escribe en
él todas las primeras palabras que resultaron estar en el primer rollo, que Joaquim el rey de Judá quemó. Y contra
Joaquim el rey de Judá debes decir: “Esto es lo que ha dicho Jehová: ‘Tú mismo has quemado este rollo, diciendo:
“¿Por qué es que has escrito en él, diciendo: ‘Sin falta vendrá el rey de Babilonia y ciertamente arruinará este país
y hará cesar de él hombre y bestia’?” Por lo tanto esto es lo que ha dicho Jehová contra Joaquim el rey de Judá:
“No llegará a tener a nadie que se siente sobre el trono de David, y su propio cuerpo muerto llegará a ser algo
arrojado de día al calor y de noche a la escarcha. Y ciertamente le pediré cuenta de su error a él y a su prole y a
sus siervos, y ciertamente traeré sobre ellos y sobre los habitantes de Jerusalén y sobre los hombres de Judá toda
la calamidad que he hablado contra ellos, y ellos no escucharon.”’”’”—Jer. 36:27-31.
rs. pág. 360. párr. 1,2. – Satanás el Diablo
A veces se citan los textos de Isaías 24:1-6 y Jeremías 4:23-29 (VV, 1977) para apoyar esta creencia.
Estos textos dicen lo siguiente: “He aquí que Jehová vacía la tierra y la despuebla, [...] La tierra será
enteramente vaciada, y completamente saqueada; porque Jehová ha pronunciado esta palabra”. “Miré a la
tierra, y he aquí que estaba asolada y vacía [...] Miré, y no había hombre [...] Porque así dice Jehová: Toda
la tierra será asolada [...] Todas las ciudades fueron abandonadas, y no quedó en ellas morador alguno”.
¿Qué significan estas profecías? Tuvieron su primer cumplimiento en Jerusalén y en la tierra de Judá. En
ejecución del juicio divino, Jehová permitió que los babilonios invadieran aquella tierra. Con el tiempo
quedó despoblada y desolada. (Véase Jeremías 36:29.) Pero en aquel tiempo Dios no despobló el entero
globo terráqueo, ni lo hará ahora. (Véanse las páginas 389-392, bajo “Tierra”, y la sección titulada “Cielo”.)
Sin embargo, él sí desolará por completo tanto a lo que hoy corresponde a la infiel Jerusalén, la cristiandad
—la cual trae oprobio al nombre de Dios por su conducta profana— como a todo el resto de la organización
visible de Satanás.
En vez de ser un yermo desolado, durante el Reinado de Mil Años de Cristo, y mientras Satanás esté en
el abismo, toda la Tierra llegará a ser un paraíso. (Véase “Paraíso”.)
w76 1/9, Pág. 525. Párr 5, - Jeremías magnifica la justicia de Jehová
Sin embargo, su libro no está escrito de manera progresiva, a la manera de historia. Esto pudiera deberse a que
Jeremías hizo que su secretario escribiera este registro durante la última parte de la carrera profética de Jeremías.
Después que el rey Joaquim destruyó este rollo, Jeremías dictó otro, el cual evidentemente revisó más tarde, y al
cual agregó más material en ese tiempo.—Jer. 36:32.
CAPITULO 37
si. pág. 124. párr. 4. – Libro bíblico número 24: Jeremías
4 Hallazgos arqueológicos también dan apoyo al registro de Jeremías. Por ejemplo, una crónica de Babilonia
relata la conquista de Jerusalén por Nabucodonosor (Nabucodorosor) en 617 a.E.C., cuando el rey babilonio
capturó al rey (Joaquín) y puso en su puesto a otro escogido por él (Sedequías) (24:1; 29:1, 2; 37:1).
g11/7 Pág. 16. . - ¿Apoya la arqueología a la Biblia? - Inscripciones de nombres bíblicos
En el año 2005, las excavaciones realizadas con la esperanza de descubrir el palacio del rey David sacaron a la
luz una monumental construcción de piedra que, según los arqueólogos, fue destruida cuando los babilonios
desolaron Jerusalén hace más de dos mil seiscientos años, en la época del profeta Jeremías. Si se trata de los
restos del palacio de David, no lo sabemos. Sin embargo, la arqueóloga Eilat Mazar halló algo de particular interés,
a saber, la impresión de un sello de arcilla [5], de un centímetro (0,4 pulgadas) de diámetro, con la inscripción:
“Pertenece a Yehujal, hijo de Schelemyáhu, hijo de Schoví”. Al parecer, esta leyenda se estampó con el sello de
Yehujal (también Jehucal o Jucal), funcionario judío mencionado en la Biblia como adversario de Jeremías
(Jeremías 37:3; 38:1-6).
jr. Cap. 5, pág. 57. párr. 5. – ¿Cómo intentaron silenciar algunos a Jeremías?
5 Sedequías no fue el único que trató de influir negativamente en Jeremías. Cierta vez, un sacerdote llamado
Pasjur lo “golpeó”, quizás ordenando que le dieran 39 azotes (Jer. 20:2; Deu. 25:3). En otra ocasión, unos
príncipes también lo azotaron y lo hicieron encarcelar en “la casa de los grilletes”, donde fue a parar a una
mazmorra; allí pasó largos días en condiciones tan deplorables que temió por su vida (léase Jeremías 37:3,
15, 16). Un tiempo después de haber salido de la prisión, otros príncipes azuzaron a Sedequías para que lo matara
acusándolo de desmoralizar a los soldados; como consecuencia, fue arrojado en una cisterna fangosa para que
muriera (Jer. 38:1-4). Aunque sabemos que el profeta de Dios se salvó de aquella horrible muerte, estos incidentes
ilustran que quienes más deberían haber creído sus palabras se volvieron escépticos y la emprendieron con él.
. kj. Cap. 6, pág. 96. párrs. 10,11. – ¿Cómo demuestra el relato histórico, escrito por un hombre que
estuvo entre los sitiados, que Jehová no dio en vano una “señal” mediante Ezequiel?
10 En cumplimiento de la “señal” que Ezequiel habría de representar ante la casa de Israel, el sitio sí aconteció
al debido tiempo de Jehová.
11 El relato histórico de esto según lo describió uno que realmente estuvo en la ciudad sitiada en aquel tiempo,
a saber, el profeta Jeremías, dice como sigue: “Sedequías empezó a rebelarse contra el rey de Babilonia. Y
aconteció el año noveno de ser él rey, en el mes décimo [Tebet], al décimo día del mes, que Nabucodonosor el
rey de Babilonia vino, sí, él y toda su fuerza militar, contra Jerusalén y se pusieron a acampar contra ella y a
edificar contra ella un muro de asedio todo en derredor. Y la ciudad vino a estar sitiada hasta el año undécimo del
rey Sedequías.” (2 Reyes 24:20 a 25:2; Jeremías 52:1-5) Hubo una breve interrupción de este sitio cuando los
babilonios (caldeos) se retiraron a fin de rechazar a los egipcios a quienes el rey Sedequías había recurrido por
ayuda. Pero, después de haberse encargado de esta amenaza egipcia, los babilonios regresaron y reanudaron el
sitio, tal como el profeta Jeremías advirtió que lo harían. (Jeremías 37:5-11) Jehová no había dado en vano una
“señal” por medio de Ezequiel.
w70 1/11 Pág. 664. Párr 17 - Señale algunas ventajas en el hecho de que no hubiera provisión para
prisiones bajo la Ley.
17 El derecho penal era mucho mejor que el que se encuentra en libros de estatutos de la actualidad. No había
provisión para prisiones bajo la Ley. Solo más tarde, durante el régimen de los reyes, se instituyeron prisiones
incorrectamente en Israel. (Jer. 37:15, 16; 38:6, 28) El hecho de que no se administraba ninguna condena en
prisión por crimen alguno quería decir que no había ningún criminal alimentado y alojado a costa de la gente
trabajadora que obedecía la Ley. Si un hombre hurtaba de su semejante, no se le ponía en prisión, haciendo
imposible así que pagara lo que había hurtado, dejándose así que su víctima sufriera pérdida. No, se requería que
pagara el doble de lo que había hurtado, o más, dependiendo del artículo hurtado y cómo hubiera dispuesto de él.
(Éxo. 22:1, 4, 7) Si no pagaba, lo vendían como esclavo, lo cual significaba que tendría que trabajar hasta que
hubiera pagado lo que dictaba la sentencia contra él por lo que había hurtado. (Éxo. 22:3) Esta ley no solo ayudaba
a la víctima del ladrón, sino que también era un fuerte factor en disuadir de hurtar.
lp. Cap. 13, pág. 148. párr. 19. – ¿Qué ventaja había en que no hubiera prisiones en el Israel antiguo?
19 Las leyes penales sobrepujaban en su excelencia a las que se hallan en los libros de derecho de hoy. Bajo la
Ley no había arreglos para tener prisiones. Solo más tarde, durante el mando de los reyes, se instituyeron,
indebidamente, las prisiones en Israel. (Jeremías 37:15, 16; 38:6, 28) Puesto que no se daba sentencia de prisión
para ningún delito, esto significaba que no se alimentaba ni alojaba a ningún delincuente o criminal a expensas de
la gente trabajadora que obedecía la ley.
km8/02 . Pág. 5. - Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático
. Jeremías 37:21 nos asegura que Jehová puede sostener a sus siervos fieles durante tiempos de gran penuria
económica [lectura semanal de la Biblia; véase w97-S 15/9 pág. 3 §4-pág. 4 §2]. Cierto.
Así mismo, Jehová sostuvo al fiel profeta Jeremías en tiempos de gran penuria económica. Jeremías
sobrevivió al sitio babilonio de Jerusalén, cuando la gente tenía que “comer pan por peso y con solicitud ansiosa”.
(Ezequiel 4:16.) Con el tiempo, el hambre se hizo tan severa en la ciudad que algunas mujeres se comieron la
carne de sus propios hijos. (Lamentaciones 2:20.) Aunque Jeremías se encontraba detenido a causa de su
predicación valerosa, Jehová se encargó de que se le suministrara diariamente “un pan redondo [...], hasta que
todo el pan de la ciudad se agotó”. (Jeremías 37:21.)
Así pues, Jeremías, al igual que Elías, disponía de poco alimento. Las Escrituras no nos revelan qué comió
Jeremías ni con cuánta frecuencia después de acabarse el pan en Jerusalén. Aun así, sabemos que Jehová lo
sostuvo y que sobrevivió a ese pavoroso período de hambre.
Hoy en día, la pobreza existe en todas partes de la Tierra. Según las Naciones Unidas, su mayor
concentración se halla en África. Un comunicado de prensa de la ONU informó en 1996: “Por lo menos la mitad
de los africanos viven en la pobreza”. Pese a que las estrecheces económicas empeoran de día en día, una
creciente cantidad de africanos ponen en práctica en su vida los principios bíblicos y sirven fielmente a Dios con
la confianza de que él los sostendrá. Examinemos algunos ejemplos procedentes de cierta zona de nuestro
atribulado mundo.
km6/07 . Pág. 3. - Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático
11. En vista de lo que se dice de Jeremías en Jeremías 37:21, ¿qué seguridad podemos tener? Jehová sostuvo
a Jeremías durante el sitio de Jerusalén, cuando la gente tuvo que “comer pan por peso y con solicitud
ansiosa”, e incluso hubo mujeres que se comieron la carne de sus propios hijos (Eze. 4:16; Lam. 2:20).
Para los siervos fieles de Dios, la experiencia de Jeremías es garantía de que Jehová puede sostenernos
durante los últimos días hasta que llegue Armagedón, aun cuando la situación parezca desesperada [7 de
mayo, w97 15/9 págs. 3, 4; w77 pág. 21].
w77 pág. 21- ¿Qué no permitió Jehová que le sucediera a Jeremías durante el sitio de Jerusalén?
16 Pudiera suceder que las circunstancias parecieran absolutamente desesperanzadas. Pero éstas no impedirán
que Jehová Dios se encargue de que sus siervos reciban lo que él piense que necesitan. Un caso a propósito es el
del profeta Jeremías. Durante el terrible sitio de Jerusalén, se vio en cautiverio como prisionero. Había poco
abastecimiento de alimento. Tan desesperada llegó a ser la situación que con el tiempo algunas mujeres comieron
la carne de sus propios hijos. (Lam. 2:20) Pero ¿permitió Jehová Dios que su profeta muriera de hambre? No. La
Biblia informa: “Se le daba un pan redondo diariamente procedente de la calle de los panaderos, hasta que se
agotó todo el pan de la ciudad.”—Jer. 37:21.
. kj. Cap. 6, pág. 108,109. párr. 40. – ¿Cómo demostraron los desenvolvimientos posteriores en Jerusalén
que Jehová no había hecho una declaración exagerada en cuanto a alimento y bebida?
40 Esta no fue ninguna declaración exagerada. Durante el sitio mismo, el profeta Jeremías, aprisionado dentro de
Jerusalén, finalmente recibió un pan redondo “diariamente procedente de la calle de los panaderos, hasta que se
agotó todo el pan de la ciudad.” (Jeremías 37:21) Finalmente, Jeremías pudo escribir lo siguiente sobre el último
año del reinado del inicuo rey Sedequías en la Jerusalén sitiada: “El día nueve del mes cuarto fue grave el hambre
en la ciudad, y resultó que no hubo pan para la gente de la tierra. Y se logró abrir brecha en la ciudad, y todos los
hombres de guerra huyeron de noche por el camino de la puerta entre el muro doble que está junto al jardín del
rey, mientras los caldeos estaban todo alrededor contra la ciudad; y el rey empezó a irse con dirección al Arabá. Y
una fuerza militar de caldeos fue corriendo tras el rey, y lograron alcanzarlo en las llanuras desérticas de Jericó; y
toda su propia fuerza militar fue desparramada de su lado.” (2 Reyes 25:3-5; Jeremías 39:3-5; 52:6-8) ¡Muy
verdadera resultó la “señal” amonestadora que Jehová dio por medio de Ezequiel!
jr. Cap. 15, pág. 189. párr. 14. – ¿En qué situación peligrosa se vio Jeremías?
14 Cuando los caldeos estrecharon el cerco de Jerusalén, los alimentos escasearon y el hambre azotó la ciudad
(Jer. 37:21). Para colmo, Jeremías estaba atrapado en un lugar que podía llegar a ser su tumba. Con el
consentimiento del pusilánime rey Sedequías, los príncipes de Judá lo habían arrojado en una cisterna profunda,
que no tenía agua, sino solo fango. El profeta se hundía sin ver una salida humana a su tragedia. Si hubiéramos
estado en su lugar, ¿no nos habríamos asustado? (Jer. 38:4-6.)
jr. Cap. 9, pág. 112,113. párr. 19. – ¿Cómo fortalecen nuestra resolución de no buscar “cosas grandes”
para nosotros los ejemplos de Jeremías y Baruc?
19 A algunos quizás les desilusione la idea de que el único despojo que obtendrán será su “alma”, mas no hay
razón para ello. Recordemos que mientras los habitantes de Jerusalén morían de hambre, Jehová veló por la vida
de Jeremías. ¿Cómo? El rey Sedequías ordenó que lo custodiaran en el Patio de la Guardia y que le dieran todos
los días “un pan redondo de la calle de los panaderos, hasta que todo el pan de la ciudad se agotó” (Jer. 37:21).
Así fue como sobrevivió Jeremías. En efecto, Jehová puede utilizar cualquier medio para conservar vivo a su
pueblo. Y que lo hará, lo hará; la esperanza de la vida eterna está garantizada. Baruc sobrevivió a la destrucción
de Jerusalén porque no siguió “buscando cosas grandes”. Nosotros también anhelamos sobrevivir al Armagedón
para alabar a Jehová con nuestra “alma”, de la cual gozaremos como despojo por la eternidad.
w75 1/11 Pág. 666. Párr 11 - ¿Prueba Proverbios 3:25, 26 que ningún seguidor leal de Dios será
individualmente secuestrado o arrestado? (b) Al respecto, ¿qué ejemplos tenemos?
11 ¿Nos da razón Salomón, el escritor del proverbio susodicho, para esperar protección divina de todo daño
físico? Él dijo; “No tendrás que temer ninguna cosa pavorosa repentina, ni la tempestad sobre los inicuos, porque
viene. Pues Jehová mismo resultará ser, de hecho, tu confianza, y él ciertamente guardará tu pie de captura.”
¿No parece ser evidencia eso de que Jehová Dios no permitirá que sus seguidores leales sean secuestrados o
arrestados durante la “grande tribulación”? No hemos de olvidar que Salomón escribió lo que escribió,
no teniéndonos presentes a nosotros los de hoy día, sino más pertinentemente para provecho de los que vivían
bajo su reino. (Pro. 1:1-4; 3:25, 26) Considerando sus palabras de esa manera, comprendemos que estaba dando
a los israelitas consejo que los ayudaría a llevar vidas rectas y les beneficiaría en la vida cotidiana. De esta manera
serían guardados de “captura.” ¿Qué clase de captura? Bueno, por ejemplo, de las tentaciones de una prostituta
que anduviera por las calles en busca de una víctima. (Pro. 5:3-14) Podemos ver que sus palabras son excelente
consejo para nosotros también. Pero no son una seguridad de que no se nos arrestará, de la misma manera que el
fiel Jeremías no estuvo inmune de arresto en el “tiempo del fin” de Jerusalén. (Jer. 37:15, 21) Tampoco podemos
esperar que durante la “grande tribulación” no haya quienes tengan que perder la vida por sostener lealmente su
integridad cristiana, aun como el apóstol Santiago perdió la vida. (Hech. 12:1, 2) No obstante, sí tenemos
protección divina.
w77 1/1 Pág21. Párr 16 -¿Qué no permitió Jehová que le sucediera a Jeremías durante el sitio de
Jerusalén?
16 Pudiera suceder que las circunstancias parecieran absolutamente desesperanzadas. Pero éstas no impedirán
que Jehová Dios se encargue de que sus siervos reciban lo que él piense que necesitan. Un caso a propósito es el
del profeta Jeremías. Durante el terrible sitio de Jerusalén, se vio en cautiverio como prisionero. Había poco
abastecimiento de alimento. Tan desesperada llegó a ser la situación que con el tiempo algunas mujeres comieron
la carne de sus propios hijos. (Lam. 2:20) Pero ¿permitió Jehová Dios que su profeta muriera de hambre? No. La
Biblia informa: “Se le daba un pan redondo diariamente procedente de la calle de los panaderos, hasta que se
agotó todo el pan de la ciudad.”—Jer. 37:21.
CAPITULO 38
g6/09 pág. 29. - Observando el mundo - Se descubre sello con un nombre bíblico
Unos arqueólogos que excavaban en la antigua Ciudad de David en Jerusalén encontraron la impresión de un
sello de arcilla, o bula, de dos mil seiscientos años de antigüedad que lleva el nombre de “Guedalías hijo de
Pasjur”. Guedalías se menciona en la Biblia en Jeremías 38:1 junto con Yehujal, llamado “Jucal [forma abreviada
de Yehujal] hijo de Selemías”. El nombre de este último se descubrió en una bula en esa misma zona en 2005.
Ambos eran funcionarios de la corte del rey Sedequías. El periódico The Jerusalem Post señala: “Es la primera
vez en los anales de la arqueología israelí que dos bulas de arcilla con dos nombres bíblicos que aparecen en el
mismo versículo de la Biblia han sido desenterrados en el mismo lugar”.
kj. Cap. 7 Pág. 138, párr. 61. - ¿Por qué era que, entre los habitantes sitiados, no hallarían paz aunque la
buscaran?
61 Sin embargo, ¿qué hay de la situación dentro de Jerusalén durante el sitio por los “peores de las naciones”?
Con la espada de guerra punitiva afuera y con el hambre y la peste cobrando sus víctimas adentro, debe haber
habido angustia dentro de la ciudad sitiada, tal como había predicho Jehová. ¿Por qué fue que Él dijo:
“Ciertamente buscarán la paz pero no la habrá”? Se debió a que no buscaban la paz de la manera que Jehová
había mandado por medio del profeta Jeremías, a saber, saliendo en rendición incondicional a los babilonios.
(Jeremías 21:7-9; 38:1-3, 9-23) En consecuencia, ¿qué sucedió después?
jr. cap. 2 Pág. 28, párr. 23. - ¿Qué trato recibió Jeremías por su postura, y por qué debe interesarnos?
23 Los príncipes de Judá acusaron a Jeremías de traidor y de pasarse a los babilonios. Este lo negó, pero ellos lo
golpearon y lo encerraron en prisión (Jer. 37:13-15). Aun así, Jeremías no adulteró el mensaje de Jehová, por lo
que los príncipes persuadieron a Sedequías para que le diera muerte. Lo arrojaron a una cisterna fangosa, que
podría haber sido su tumba de no ser por Ébed-mélec, un siervo etíope del rey que lo rescató (Jer. 38:4-13).
El pueblo de Jehová de nuestros tiempos también se ha visto en grave peligro en incontables ocasiones por su
negativa a involucrarse en controversias políticas. Sin duda, las vivencias de Jeremías nos fortalecerán para
superar las pruebas que se presenten en el futuro.
su. Cap. 23 Pág. 178, párr. 7. - Cuando oyó que Jeremías había sido echado en una cisterna lodosa, ¿qué
hizo Ebed-melec, y por qué?
7 Ebed-melec fue un etíope temeroso de Dios que vivía en Jerusalén durante el tiempo en que ésta se acercaba
a su destrucción a manos de los babilonios. Estaba empleado en la casa del rey Sedequías. En aquel tiempo
Jeremías servía de profeta de Jehová al reino de Judá y a naciones circundantes. Porque Jeremías entregó sin
transigir el mensaje de advertencia procedente de Dios, llegó a ser objeto de persecución intensa. A instigación de
ciertos príncipes de Jerusalén, hasta fue arrojado en una cisterna para que se hundiera en el cieno y muriera.
Aunque Ebed-melec no era israelita, reconocía a Jeremías como profeta de Jehová. Al oír lo que se había hecho,
Ebed-melec prontamente buscó al rey a la puerta de la ciudad para interceder a favor de Jeremías. Por las órdenes
que recibió del rey, consiguió rápidamente 30 hombres, así como unas sogas y paños viejos. Dijo a Jeremías que
se pusiera los paños debajo de los sobacos para que las sogas no lo irritaran, y entonces tiraron del profeta, hacia
arriba, y lo sacaron de la cisterna. (Jeremías 38:4-13.)
es12. pág. 123. - Domingo 16 de diciembre - Se compadeció de [las personas] (Mat. 9:36).
¿Por qué proclamó Jeremías su mensaje a pesar de las adversidades? Porque quería a sus hermanos judíos.
Él sabía que muchos estaban sufriendo por culpa de los falsos pastores (Jer. 23:1, 2). Por eso se compadecía y
realizaba su labor con mucho cariño. Deseaba que escucharan el mensaje de Dios y siguieran viviendo (Jer.
8:21; 9:1). ¿Cómo reaccionamos nosotros cuando vemos que las personas están “desolladas y desparramadas
como ovejas sin pastor”? ¿Sentimos el deseo de llevarles el consolador mensaje del Reino de Dios? En vez de
dejarse ayudar, los judíos hicieron sufrir mucho a Jeremías. Sin embargo, él no se amargó ni tomó represalias.
Siempre fue paciente y bondadoso con ellos, incluso con el corrupto rey Sedequías. A pesar de que este
monarca lo había entregado a quienes deseaban su muerte, el profeta le rogó más tarde que obedeciera la voz
de Jehová (Jer. 38:4, 5, 19, 20). ¿Amamos nosotros al prójimo tanto como Jeremías? w11 15/3 4:7, 8
w11 15/3 pág. 29,30, párr. 8. – ¿Cómo sabemos que Jeremías no se dejó amargar por el sufrimiento?
8 En vez de dejarse ayudar, los judíos hicieron sufrir mucho a Jeremías. Sin embargo, él no se amargó ni tomó
represalias. Siempre fue paciente y bondadoso con ellos, incluso con el corrupto rey Sedequías. A pesar de que
este monarca lo había entregado a quienes deseaban su muerte, el profeta le rogó más tarde que obedeciera la
voz de Jehová (Jer. 38:4, 5, 19, 20). ¿Amamos nosotros al prójimo tanto como Jeremías?
jr. Cap. 15 Pág. 189,190, párr. 14,15. -¿En qué situación peligrosa se vio Jeremías? - ¿Cómo cumplió
Jehová su promesa de protegerlo?
14 Cuando los caldeos estrecharon el cerco de Jerusalén, los alimentos escasearon y el hambre azotó la
ciudad (Jer. 37:21). Para colmo, Jeremías estaba atrapado en un lugar que podía llegar a ser su tumba. Con el
consentimiento del pusilánime rey Sedequías, los príncipes de Judá lo habían arrojado en una cisterna profunda,
que no tenía agua, sino solo fango. El profeta se hundía sin ver una salida humana a su tragedia. Si hubiéramos
estado en su lugar, ¿no nos habríamos asustado? (Jer. 38:4-6.)
15 Aunque Jeremías era un simple mortal como nosotros, confiaba en la palabra de Jehová de que nunca lo
abandonaría (léase Jeremías 15:20, 21). ¿Premió Jehová su confianza? Sabemos que sí. Impulsado por Dios,
Ébed-mélec pasó por encima de la autoridad de los príncipes y lo rescató. Con la aprobación del rey, lo sacó de
la cisterna y lo salvó de una muerte segura en aquel pozo de fango (Jer. 38:7-13).
w02 1/10 pág. 15,16, párr. 17. – ¿Cómo nos beneficia el valiente ejemplo de obediencia de Jeremías?
17 Obviamente, decirles a los judíos que se rindieran también fue una prueba de obediencia para Jeremías. Por
un lado, él era celoso por el nombre de Dios y no quería verlo deshonrado por enemigos que atribuirían la victoria a
ídolos inertes (Jeremías 50:2, 11; Lamentaciones 2:16). Además, Jeremías estaba al tanto de que corría un gran
riesgo de perder la vida pidiendo a la gente que se rindiera, pues muchos interpretarían sus palabras como un acto
de sedición. Aun así, no se acobardó, sino que obedientemente pronunció las declaraciones de Jehová (Jeremías
38:4, 17, 18). Al igual que Jeremías, nosotros también proclamamos un mensaje impopular, el mismo mensaje por
el que se despreció a Jesús (Isaías 53:3; Mateo 24:9). De modo que no ‘temblemos ante los hombres’, sino que,
como Jeremías, obedezcamos valerosos a Jehová, con plena confianza en él (Proverbios 29:25).
w78 1/3 pág. 22, párr. 20. – ¿Quiénes en tiempos modernos han actuado como Ebed-melec, y qué
resultado tendrá esto para ellos?
20 Debido a que persistió en declarar los juicios de Jehová contra la ciudad, Jeremías fue echado en una
cisterna, donde se hundió en el lodo. Parecía que tendría una muerte desdichada. Pero un eunuco etíope, Ebedmelec,
fue al rey y abogó por Jeremías. Por instrucción del rey, Ebed-melec tomó a 30 hombres, y, utilizando
trapos y paños usados, sacaron a Jeremías de esta cisterna y lo restauraron a un lugar en el Patio de la Guardia.
Allí permaneció hasta que Jerusalén fue destruida y él fue puesto en libertad. Pero ¿qué fue de Ebed-melec?
Mientras Jeremías todavía estaba en el patio, le vino la palabra de Jehová, que decía:
“Ve, y tienes que decirle a Ebed-melec el etíope: ‘Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos, el
Dios de Israel: “Aquí estoy realizando mis palabras sobre esta ciudad para calamidad y no para bien,
y ciertamente sucederán delante de ti en aquel día. Y de veras te libraré en aquel día,” es la
expresión de Jehová, “y no serás dado en la mano de los hombres de quienes tú mismo estás
asustado. Porque sin falta te suministraré un escape, y no caerás a espada; y ciertamente llegarás a
tener tu alma como despojo, porque has confiado en mí,” es la expresión de Jehová.’”
Por lo tanto, cuando los ejércitos de Babilonia vinieron abriéndose paso con estrépito desde el norte, Ebed-melec
escapó con su vida. En tiempos modernos, también, ha habido muchos, entre ellos hasta funcionarios
gubernamentales y de prisiones, que han mostrado bondad a los perseguidos testigos de Jehová. Posteriormente
algunos de éstos han llegado a ser Testigos y se han hecho acreedores de recibir la salvación cuando las fuerzas
celestiales de ejecución de Cristo Jesús entren en acción en Har-Magedón.—Jer. 38:6-13; 39:15-18; Rev. 7:14-
17; 16:16.
w72 1/8 pág. 460, párr. 2. - Mantenga integridad cuando afronte pruebas de fe - ¿Qué le sucedió a
Jeremías, y quién vino a rescatarlo?
2 Por dirección del Dios Todopoderoso, la comisión de Jeremías durante un período de muchos años fue declarar
la destrucción de Jerusalén debido a las iniquidades del pueblo que sucumbió a los esfuerzos de Satanás. Los
sacerdotes y pueblo israelitas de su día no recibieron popularmente esta declaración. A Jeremías se le mandó que
descontinuara su predicación. Sin embargo, él no cedió a esta presión. Se adoptaron medios más drásticos contra
él. Aunque estaba bajo custodia, exhortaba al pueblo a que se rindiera a los caldeos a fin de salvarse la vida. Al
llegar a este punto, y sin duda por dirección de Satanás, “procedieron a tomar a Jeremías y arrojarlo en la cisterna
de Malquiya hijo del rey, la cual estaba en el Patio de la Guardia. Así es que bajaron a Jeremías por medio de
sogas. Ahora bien, en la cisterna no había agua, sino fango; y Jeremías empezó a hundirse en el fango.” Al
acontecer esto la situación de Jeremías parecía desesperanzada, pero a pesar de ello él no perdió la fe. Un siervo
eunuco etíope llamado Ebed-melec, en la casa del rey, vino a rescatarlo y se presentó delante del rey Sedequías a
favor de Jeremías, explicando lo que había sucedido. Con aprobación del rey, Ebed-melec, con sumo cuidado para
no lastimar a Jeremías, lo rescató de la cisterna. (Jer. 38:6-16) Esto puede mostrar cómo Jehová suministra ayuda
para sus siervos que mantienen integridad aun bajo prueba severa y bajo la amenaza de muerte. Al fin, Jerusalén
misma fue tomada cautiva y destruida tal como había profetizado Jeremías. Al fiel Jeremías y su compañero y
amigo se les dejó vivos.
w97 15/5 pág. 18,19, párr. 11,12. – ¿Qué precedentes bíblicos existen para dar responsabilidades
importantes en la organización a miembros capacitados de las otras ovejas?
11 Declarar en público las excelencias de Jehová ha sido siempre una obligación especial de la “nación santa”
de Dios. Pablo la comparó a un sacrificio en el templo, y Jesús dio la comisión de predicar y enseñar a aquellos
que llegarían a formar parte de “un sacerdocio real”. (Éxodo 19:5, 6; 1 Pedro 2:4, 9; Mateo 24:14; 28:19, 20;
Hebreos 13:15, 16.) No obstante, el ejemplar de noviembre de 1932 de La Torre del Vigía animó específicamente
a las personas prefiguradas por Jonadab a participar en esta actividad. De hecho, muchas de esas otras ovejas
ya lo estaban haciendo. En la actualidad, las otras ovejas efectúan casi toda la predicación, que constituye una
parte destacada del “servicio sagrado [que rinden a Dios] día y noche en su templo”. (Revelación 7:15.) Así
mismo, en los comienzos de la historia moderna del pueblo de Jehová, los ancianos de congregación eran
cristianos ungidos, “estrellas” en la mano derecha de Jesucristo. (Revelación 1:16, 20.) Pero la revista
The Watchtower del 1 de mayo de 1937 anunció que miembros cualificados de las otras ovejas podrían ser
siervos de compañía (superintendentes presidentes). Aun si había varones ungidos, se podría usar a otras ovejas
si a los ungidos no les era posible asumir esta responsabilidad. Hoy en día, casi todos los ancianos de las
congregaciones son de las otras ovejas.
12 ¿Es impropio dar una responsabilidad tan importante a las otras ovejas? No, pues tiene un precedente
histórico. Algunos prosélitos extranjeros (residentes forasteros) ocupaban altos cargos en el antiguo Israel.
(2 Samuel 23:37, 39; Jeremías 38:7-9.) Después del exilio en Babilonia, a los netineos (siervos del templo
no israelitas) capacitados se les dieron privilegios de servicio en el templo que anteriormente les habían
correspondido únicamente a los levitas. (Esdras 8:15-20; Nehemías 7:60.) Además Moisés, quien apareció en la
visión de la transfiguración con Jesús, aceptó el buen consejo que le dio el madianita Jetró. Posteriormente pidió
al hijo de Jetró, Hobab, que los guiara por el desierto. (Éxodo 18:5, 17-24; Números 10:29.)
g82 22/2 pág. 20. - ¿Es la Biblia un libro del hombre blanco?
En cuanto a la crítica de que la Biblia solo habla acerca de los blancos, es cierto que la mayoría de los sucesos
bíblicos tienen que ver con pueblos del Oriente Medio, a quienes muchos africanos consideran “blancos.” (Esto
explica por qué las ilustraciones de escenas bíblicas generalmente presentan a “blancos” u orientales.) Sin
embargo, no es siempre así. Por ejemplo, Ebed-melec, a quien Dios favoreció por salvar la vida del profeta
Jeremías, era africano. (Jeremías 38:7-13; 39:15-18) Muchos de los que estuvieron presentes en el día del
Pentecostés, cuando el espíritu santo fue derramado sobre los primeros discípulos, eran de África. (Hechos 2:7-11)
El hombre a quien Felipe predicó en su carro, como se relata en Hechos 8:26-38, era de Etiopía.
si. Pág. 39, párr. 36. - ¿En qué aspectos son ejemplos excelentes para nosotros Baruc, los recabitas y
Ébed-mélec?
36 Esta profecía inspirada es del todo edificante y provechosa. Mire al ejemplo valeroso del profeta mismo. Fue
denodado al proclamar un mensaje impopular a un pueblo impío. Rechazó la amistad con los inicuos. Comprendió
la urgencia del mensaje de Jehová y se dio de todo corazón a la obra de Jehová sin renunciar. Para él la palabra
de Dios fue como un fuego en sus huesos, y fue el alborozo y regocijo de su corazón. (Jer. 15:16-20; 20:8-13.)
¡Siempre seamos tan celosos como él por la palabra de Jehová! También demos apoyo leal a los siervos de Dios,
como hizo Baruc para con Jeremías. La obediencia sincera de los recabitas es también un ejemplo espléndido
para nosotros, e igualmente la consideración bondadosa de Ébed-mélec al profeta perseguido (36:8-19, 32; 35:1-
19; 38:7-13; 39:15-18).
jr. cap. 7 Pág. 90,91, párr. 19. - ¿Cómo nos sirven de modelo para animar a otros el pasaje sobre Ébedmélec?
19 Jeremías actuó del mismo modo con Ébed-mélec, etíope que servía como oficial de la corte del rey Sedequías.
Cuando los príncipes judíos arrojaron injustamente a Jeremías en una cisterna cenagosa para que muriera allí,
Ébed-mélec intercedió ante el rey Sedequías y obtuvo autorización para salvarlo. Este extranjero rescató al profeta
a riesgo de encontrarse con oposición violenta (Jer. 38:7-13). Sabiendo que se había ganado la antipatía de los
príncipes, es probable que se preocupara por su futuro. Jeremías no se quedó mudo, esperando que Ébed-mélec
superara por sí mismo sus temores, sino que lo animó con la promesa de Jehová de que lo bendeciría más
adelante (Jer. 39:15-18).
jr. cap. 5 Pág.63, párr. 13. - ¿de qué manera demostró Ébed-mélec ser un buen amigo de Jeremías?
13 Otro importante aliado de Jeremías fue Ébed-mélec. Cuando los príncipes enfurecidos echaron a Jeremías en
una cisterna vacía para que muriera, el hombre que tuvo la valentía de salir en su defensa fue un extranjero: Ébedmélec
el etíope, un eunuco, u oficial, del palacio. Este pidió en público al rey Sedequías, que estaba sentado a la
puerta de Benjamín, autorización para sacar a Jeremías de la cisterna cenagosa. Entonces tomó consigo treinta
hombres, tal vez intuyendo que los enemigos del profeta intentarían impedir el rescate por la fuerza (Jer. 38:7-13).
No sabemos cuán estrecha fue la relación entre Ébed-mélec y Jeremías, pero basándonos en la amistad de ambos
con Jehová, es lógico concluir que fueron buenos amigos. Aquel reconocía a este como el profeta de Jehová; por
eso calificó de mala la acción de los príncipes y arriesgó su propia posición para hacer lo correcto. Así es, Ébedmélec
fue un hombre de bien, tanto que el mismo Jehová le aseguró: “De veras te libraré en [el día de la ruina de
Jerusalén] [...] porque has confiado en mí” (léase Jeremías 39:15-18). ¡Qué buena carta de recomendación!
¿No es esa la clase de amigos que queremos?
jr. Cap. 13 Pág. 159,160, párr. 13. - ¿En qué se parecen nuestros tiempos a los de Jeremías? - ¿Qué
interés tienen para nosotros las promesas que Dios les hizo a algunos contemporáneos de Jeremías?
13 El pueblo de Dios se halla hoy en una situación parecida a la de los fieles contemporáneos de Jeremías.
Sabemos que Jehová pronto traerá la ruina sobre los que desoyen sus advertencias; sin embargo, podemos
extraer ánimo de sus promesas proféticas, como hicieron aquellos judíos que apoyaron el culto verdadero. Por la
fidelidad de los recabitas a Jehová y a los mandatos de su padre, Dios dijo que sobrevivirían a la caída de
Jerusalén. Y fue cierto. La posterior mención de “Malkiya hijo de Recab”, quien colaboró en la reconstrucción de
Jerusalén durante el mandato del gobernador Nehemías, puede ser prueba de ello (Neh. 3:14; Jer. 35:18, 19).
Jehová también aseguró que protegería a Ébed-mélec por haber confiado en él y haber ayudado a Jeremías (Jer.
38:11-13; 39:15-18). Igualmente, prometió a Baruc, compañero de Jeremías, darle su “alma como despojo” (Jer.
45:1, 5). ¿Qué concluimos de la realización de todas estas profecías? ¿Qué hará Jehová por nosotros si le somos
fieles? (Léase 2 Pedro 2:9.)
jr. cap. 8 Pág. 92, párr. 1,2. - ¿Por qué es lógico que nos interesemos tanto en los individuos como en las
familias?
TRAS instar Josué a los israelitas a elegir a quién servirían, les aseguró: “En cuanto a mí y a mi casa, nosotros
serviremos a Jehová” (Jos. 24:15). Josué estaba decidido a ser leal a Dios y confiaba en que los suyos también lo
serían. Años después, ante la inminente destrucción de Jerusalén, Jeremías le dijo a Sedequías que si se rendía a
los caldeos, ‘él mismo y su casa seguirían viviendo’ (Jer. 38:17). El rey tomó una mala decisión, la cual repercutió
no solo en sí mismo, sino también en sus esposas e hijos. A estos últimos los asesinaron ante sus ojos, y él fue
cegado y llevado cautivo a Babilonia (Jer. 38:18-23; 39:6, 7).
2 En ambos ejemplos se menciona tanto a la persona implicada como a su familia. Esto es lógico, porque si bien
cada adulto era responsable ante Dios, la mayoría de los israelitas se casaba y formaba una familia. La familia era
importante para ellos, y también lo es para nosotros. Así lo percibimos en nuestra lectura bíblica y en lo que
estudiamos en las reuniones sobre el matrimonio, la crianza de los hijos y el respeto en el hogar (1 Cor. 7:36-39;
1 Tim. 5:8).
jr. cap. 7 Pág. 88,89, párr. 17. - ¿Qué importante lección extraemos de la manera como Jeremías trató con
Sedequías y Johanán?
17 Debe destacarse el hecho de que además de recibir ánimo de parte de Dios, Jeremías animó a otros. ¿De qué
modo? Una vez, el rey Sedequías le manifestó su temor a causa de los judíos que se habían aliado con los
caldeos. El profeta lo alentó con sus palabras y le aseguró que si obedecía a Jehová, le iría bien (Jer. 38:19, 20).
En otra ocasión, cuando Jerusalén cayó, el jefe militar Johanán pensó llevarse a Egipto a los pocos judíos que
quedaron en la tierra, pero consultó primero a Jeremías. El profeta lo escuchó y luego oró. Al cabo de varios días,
le transmitió la animadora respuesta de Jehová de que quienes acataran la orden divina de permanecer en el país
serían protegidos (Jer. 42:1-12). En ambos casos, Jeremías escuchó atentamente antes de hablar. Escuchar es
fundamental para animar a otros. Dejemos que el afligido nos abra su corazón. Prestemos atención a sus
preocupaciones y temores. Cuando sea pertinente, digamos unas palabras estimulantes. No necesitamos una
revelación divina para animar a quien se siente decaído. Podemos incluir pensamientos positivos tomados de la
Palabra de Dios, pensamientos que apunten a lo que nos aguarda en el futuro (Jer. 31:7-14).
kj. cap. 5 Pág. 192,193. - 10 Hermanos, tomen por modelo de sufrir el mal y de ejercer paciencia a los
profetas, que hablaron en el nombre de Jehová
Los profetas de la antigüedad hablaron según Jehová los dirigía por medio de su espíritu y en armonía con las
revelaciones que él hizo. Santiago anima a los hermanos a seguir la senda en que anduvieron los profetas, una
senda excelente, satisfaciente, pero también con sitios muy escabrosos. Él da a entender que el proceder de los
siervos de Dios siempre ha exigido fe y aguante. Todos los profetas sufrieron el mal, hasta a manos de sus
propios coterráneos... los cuales afirmaban que eran adoradores de Dios. Jeremías fue un ejemplo sobresaliente
de un siervo de Dios que, a pesar de sufrir aflicciones de toda clase, continuó su obra profética con paciente
aguante. (Jer. 20:8-11) El mártir cristiano Esteban dijo a los líderes religiosos judíos: “¿A cuál de los profetas
no persiguieron sus antepasados?” (Hech. 7:52)
De vez en cuando estos profetas fieles se sintieron desanimados, perplejos. Pero nunca abandonaron su
proceder de aguante a favor de un proceder de quejarse y refunfuñar en contra de Dios o de sus hermanos. Se
esforzaron fiel y amorosamente por ayudar a sus hermanos. Por ejemplo, Jeremías habló bondadosamente y con
profundo interés al rey Sedequías, hasta después que Sedequías lo había entregado a los príncipes de Judá
para que lo arrojaran en una cisterna. Debido a que en aquella ocasión la vida de Sedequías corría gran peligro,
Jeremías lo instó: “Obedece, por favor, la voz de Jehová en lo que te estoy hablando, y te irá bien, y tu alma
continuará viviendo.” (Jer. 38:20)
jr. cap. 1 Pág. 11, párr. 17. - ¿En qué nos hacen pensar las palabras de Jeremías 38:20?
17 Vale la pena destacar la exhortación que en cierto momento dirigió Jeremías al rey de Judá: “Obedece, por
favor, la voz de Jehová en lo que te estoy hablando, y te irá bien, y tu alma continuará viviendo” (Jer. 38:20). Este
pasaje contiene una excelente guía a la hora de tratar a los demás. Ello incluye a las personas que aún no andan
en los caminos de Jehová pero a las que quizás podamos ayudar; asimismo, la actitud de Jeremías hacia los que
obedecían a Dios constituye un buen modelo que imitar. En efecto, podemos aprender mucho de este profeta.
jr. cap. 6 Pág. 70, párr. 7. - ¿En qué situaciones podría someterse a prueba nuestra obediencia?
7 Hoy es tan importante la obediencia a Jehová como lo fue en la antigüedad. Preguntémonos: “¿Estoy decidido
a obedecerle? Si me topara en Internet con una página pornográfica, ¿me quedaría mirando, o rechazaría la
tentación y la cerraría inmediatamente? Y si un no creyente en el trabajo o la escuela quisiera salir conmigo,
¿tendría la entereza para rechazarlo? ¿Me atraen, o me repelen los sitios de Internet y los libros de contenido
apóstata?”. Tanto en estas como en otras situaciones, siempre hay que recordar lo que dice Jeremías 38:20.
jr. cap. 6 Pág. 67, párr. 1,2. - ¿Qué actitud tienen quienes siguen el “proceder popular”, y por qué
debemos ser diferentes?
OBEDECER no está de moda. Muchas personas ni siquiera se plantean si está bien o mal actuar de cierto modo,
sino que hacen lo que les apetece o lo que les conviene. Esta actitud se ve en los conductores que cometen
infracciones, los inversores que violan las leyes financieras y los altos funcionarios que burlan las leyes que incluso
ellos mismos han contribuido a implantar. En los días de Jeremías también era común lanzarse al “proceder
popular”, a sabiendas de que era incorrecto y perjudicial (Jer. 8:6).
2 Nosotros sabemos que quienes desean obtener el favor del Todopoderoso no pueden sencillamente seguir el
“proceder popular”. Es digno de mención que Jeremías presentase un contraste entre los que no habían
“obedecido la voz de Jehová” y los que procuraban hacerlo (Jer. 3:25; 7:28; 26:13; 38:20; 43:4, 7). Cada uno de
nosotros tiene que analizar de qué lado está. ¿Por qué? Porque las embestidas de Satanás contra la integridad de
los siervos de Dios se han vuelto especialmente virulentas. Podemos asemejar al Diablo a una serpiente que
espera silenciosa a su presa y súbitamente lanza su mortífero ataque. Nuestra determinación de obedecer la voz
de Jehová nos impulsará a alejarnos del alcance de sus letales colmillos. Ahora, ¿cómo reforzar esta
determinación? Los escritos de Jeremías nos ayudarán.

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