lunes, 14 de mayo de 2012

puntos sobresalientes jeremias 39 a 43


CAPITULO 39
w80 1/7 pág. 25, párr. 11. - En el día en que Jerusalén cayó, ¿cómo se bloqueó el escape por medio de la
Puerta de en Medio a los judíos sitiados?
11 Así, tal como Jeremías había advertido, Jehová, aquel sobre cuyo trono terrestre en Jerusalén se había estado
sentando Sedequías, quedó bajo la obligación de entregar la ciudad a sus sitiadores. Por consiguiente, en aquel
día veraniego del 9 de Tamuz de 607 a. de la E.C., en vez de sentarse jueces judíos en la Puerta de en Medio de
Jerusalén para tratar casos legales, cinco príncipes babilonios, cuyos nombres están registrados, se sentaron en
aquella entrada de la ciudad. De ese modo impidieron que los judíos atrapados escaparan por aquella salida. (Jer.
39:1-3; 1 Cró. 29:23) ¡Qué lástima!
w88 15/9 pág. 18, párr. 11. - ¿A qué se comparó a los gobernantes de Judá, y qué le sucedería a Judá
cuando fuera herida por la “espada” de Jehová?
11 En una endecha por la caída de Judá, se comparó a sus gobernantes con leoncillos. El rey Jehoacaz murió en
el destierro en Egipto, Jehoiaquim fue capturado por Nabucodonosor, y Joaquín fue enviado al destierro en
Babilonia. Después Nabucodonosor colocó a Sedequías sobre el trono de Judá, pero Sedequías se rebeló. Al fin
Sedequías fue llevado al cautiverio en Babilonia como si fuera un león enjaulado. En armonía con la endecha
profética, en 607 a.E.C. Judá llegó a ser una vid arruinada, “y no resultó haber en ella vara fuerte, ningún cetro
para gobernar”. ¡La “espada” de Jehová la había herido! (Ezequiel 19:1-14; Jeremías 39:1-7.)
jr. cap. 2, pág. 38-30, párr. 24 - Describa los sucesos del año 607.
24 En 607, los babilonios finalmente abrieron brecha en las murallas de Jerusalén y tomaron la ciudad. Los
soldados quemaron el templo de Jehová, demolieron las murallas y ajusticiaron a los nobles de Judá. Sedequías
trató de huir, pero fue capturado y llevado a Nabucodonosor. Con sus propios ojos vio como degollaban a sus
hijos, tras lo cual Nabucodonosor lo cegó y se lo llevó a Babilonia (Jer. 39:1-7). Así es, las palabras de Jeremías
tocante a Judá y Jerusalén se habían cumplido. Pero lejos de alegrarse, el profeta lloró con gran pesar el desastre
de su pueblo, tal como se aprecia en el libro de Lamentaciones. La lectura de estos emotivos escritos ciertamente
nos conmoverá.
kc. cap. 14, pág. 135,136, párr. 25 - ¿Qué papel desempeñan los “setenta años” de Jeremías 25:11 en
determinar el comienzo de los Tiempos de los Gentiles?
25 El consultar la Palabra de Dios nos ayuda a fijar la fecha civil para el comienzo de los Tiempos de los Gentiles.
Como ya hemos señalado, Jehová permitió que los babilonios conquistaran a su pueblo, destruyeran a Jerusalén y
su templo, quitaran a Sedequías del “trono de la gobernación real de Jehová” y llevaran al exilio babilónico a los
judíos. (1 Crónicas 28:5) Los acontecimientos que siguieron en “el mes séptimo” culminaron en que los pocos
judíos que habían permanecido en el país huyeran a Egipto, de modo que Judá quedó entonces completamente
desolado. (2 Reyes 25:1-26; Jeremías 39:1-10; 41:1–43:7) Jeremías el profeta de Jehová había predicho que la
desolación duraría 70 años. (Jeremías 25:8-11) Entonces Jehová ‘pediría cuentas al rey de Babilonia por su error’
y ‘haría que Su pueblo volviera a este lugar,’ el país de ellos.—Jeremías 25:12; 29:10.
si. pág. 328,329, párr. 8 - Dé ejemplos de homógrafos. -¿Cómo se ha tratado con ellos en la traducción?
8 En algunos lugares ha surgido un problema en cuanto a la traducción de homógrafos. Los homógrafos son
palabras del idioma original que tienen igual ortografía pero diferentes significados básicos. Esto dificulta el
suministrar a la palabra el significado correcto al traducirla. En español hay homógrafos como “haya” (árbol) y
“haya” (del verbo haber) o “canto” (piedra) y “canto” (canción), que se escriben de igual manera pero son palabras
de sentido obviamente diferente. Un ejemplo bíblico es el término hebreo rav, que representa raíces claramente
diferentes y que, por lo tanto, se vierte de varios modos en la Traducción del Nuevo Mundo. Rav tiene por lo
general el significado de ‘muchos’, como en Éxodo 5:5. Con todo, la palabra rav que se usa en títulos —como en
“Rabsaqué” (heb.: Rav-scha·qéh) en 2 Reyes 18:17— significa “primer” o “principal”, como cuando se vierte “su
primer oficial de la corte” en Daniel 1:3. (Véase también Jeremías 39:3, nota.) La palabra rav, de forma idéntica,
significa “arquero”, lo que explica la lectura que se presenta en Jeremías 50:29. Para diferenciar esas palabras que
se escriben idénticamente, los traductores han aceptado como autoridades a peritos en palabras, como L. Koehler
y W. Baumgartner
si. pág. 129, párr. 37 - ¿Cómo fortalece nuestra fe en el poder de profetizar de Jehová una consideración
de Jeremías?
37 La palabra de Jehová que le vino a Jeremías se cumplió con exactitud asombrosa. Esto ciertamente fortalece
la fe en el poder de profetizar de Jehová. Tome, por ejemplo, los cumplimientos de profecías que Jeremías mismo
vio como sobreviviente, como el cautiverio de Sedequías y la destrucción de Jerusalén (21:3-10; 39:6-9), el
destronamiento y la muerte en cautiverio del rey Salum (Jehoacaz) (Jer. 22:11, 12; 2 Rey. 23:30-34; 2 Cró. 36:1-4),
el que se llevara cautivo al rey Conías (Joaquín) a Babilonia (Jer. 22:24-27; 2 Rey. 24:15, 16), y la muerte, antes de
que pasara un año, del profeta falso Hananías. (Jer. 28:16, 17.) Todas estas profecías, y más, se cumplieron tal
como Jehová había predicho. Profetas y siervos de Jehová posteriores también hallaron autoritativa y provechosa
la profecía de Jeremías. Por ejemplo, Daniel discernió por los escritos de Jeremías que la desolación de Jerusalén
habría de durar 70 años, y Esdras llamó atención al cumplimiento de las palabras de Jeremías al final de los
70 años. (Dan. 9:2; 2 Cró. 36:20, 21; Esd. 1:1; Jer. 25:11, 12; 29:10.)
kj. cap. 7, pág. 136,137, párr. 57 - ¿Cómo se cumplió en realidad el mandato de Jehová a Ezequiel: “Haz la
cadena”?
57 Estando en las cadenas del cautiverio los sobrevivientes de la destrucción de Jerusalén en 607 a. de la E.C.
bien podrían meditar sobre lo que les había sucedido a su tierra y nación. Se podrían dar cuenta dolorosamente de
que de veras hay un Dios que interviene en los asuntos de los hombres y que su nombre es Jehová. “Haz la
cadena,” le mandó Jehová a Ezequiel, a fin de indicar lo que Jehová tenía reservado para los sobrevivientes de la
catástrofe nacional. Seis años más, y aquellos sobrevivientes ciertamente se hallaron en cadenas, siendo
arrastrados al destierro lejano en una tierra pagana. Hablando por los sobrevivientes después de la destrucción de
Jerusalén, el profeta Jeremías dijo en lamentación: “Me ha obstruido el paso como con un muro de piedra, para
que no salga. Ha hecho pesados mis grillos de cobre.” (Lamentaciones 3:7) Jeremías también dice lo que el rey de
Babilonia le hizo al rey Sedequías, que había huido de la ciudad en que se había abierto brecha y no obstante
había sido capturado: “Y cegó los ojos de Sedequías, después de lo cual lo ató el rey de Babilonia con grillos de
cobre y lo llevó a Babilonia lo puso en la casa de custodia hasta el día de su muerte.”—Jeremías 52:11; 39:7.
g70 22/6 pág. 27. - “Tu palabra es la verdad”
En cumplimiento de la palabra profética, unos novecientos años después que Moisés la registró, en el año 607
a. de la E.C., los babilonios conquistaron a Judá y Jerusalén. Los judíos sobrevivientes, con excepción de los más
pobres, fueron desterrados a Babilonia. Nabucodonosor nombró a Gedalías gobernador de los que quedaron.
Después del asesinato de Gedalías los judíos que todavía quedaban en la tierra, temiendo castigo a manos de los
caldeos por causa del asesinato, huyeron a Egipto. Entonces la desolación predicha fue completa.—Jer. 39:8-10;
40:5; 41:2; 43:2-7.
w72 15/12 pág. 757. – Cuando el dinero no tendrá valor
Ha habido situaciones en que el dinero ha carecido de poder. Ha resultado débil, ineficaz, absolutamente sin
fuerza para ayudar a sus dueños. Una situación de esta clase fue el sitio de Jerusalén por los babilonios en el
siglo siete antes de nuestra era común. Entonces los que tenían sabiduría verdadera salieron mejor librados que
los acaudalados. El conocimiento que habían usado de manera correcta los llevó a su preservación. ¿Acaecerá
alguna vez semejante situación en escala mundial?—Jer. 35:18, 19; 39:16-18; 40:1-6.
Si miramos alrededor para ver dónde está el mayor caudal, hallamos que está entre las naciones en el
dominio que se llama la “cristiandad.” Y en este dominio se ha confiado en el dinero, sí, se ha esperado en él a
tal grado que hasta ha llegado a ser un “dios” para algunas personas. Para muchos que afirman ser cristianos el
dinero ha llegado a ser el objetivo de la búsqueda de la vida.
w77 15/4 pág. 237,238, párrs. 3,4 . – ¿Qué fundamento hay para que algunos pasen con vida a través del
venidero tiempo de angustia mundial? - ¿Qué mandatos proféticos confirman nuestra seguridad de que
habrá sobrevivientes?
3 Unos siglos después el profeta Jeremías y el esclavo etíope Ebed-melec, quien desempeñó un papel en la
salvación de la vida de Jeremías, fueron sobrevivientes debido a su fe cuando Jerusalén fue destruida. (Jer.
39:16-18) La historia registra que los cristianos primitivos sobrevivieron cuando Jerusalén fue destruida por
segunda vez debido a que pusieron fe en las palabras de advertencia de Jesús de huir de aquella ciudad cuando
la vieran rodeada por ejércitos.—Luc. 21:20, 21.
4 Extendiendo la esperanza de sobrevivir en nuestro tiempo, Jehová Dios hizo que su profeta Sofonías
escribiera: “Busquen a Jehová, todos ustedes los mansos de la tierra. . . . Busquen justicia, busquen
mansedumbre. Probablemente sean ocultados en el día de la cólera de Jehová.” (Sof. 2:3) Y como Jehová le dijo
al pueblo de Judá en Isaías 26:20, así dirá a todos sus siervos fieles: “Anda, pueblo mío, entra en tus cuartos
interiores, y cierra tus puertas tras de ti. Escóndete por solo un momento hasta que pase la denunciación.
Porque, ¡mira! Jehová está saliendo de su lugar para pedir cuenta del error del habitante de la tierra contra él.”
jd. cap. 11, pág. 144, párr. 10 - ¿En qué situaciones brindó Jehová la salvación a distintos grupos de
personas?
10 Pero no creamos que los ninivitas fueron los únicos en beneficiarse del interés de Jehová por salvar vidas.
En el año 607 antes de nuestra era, cuando ya habían terminado su ministerio Abdías, Nahúm y Habacuc,
Jerusalén fue destruida. No obstante, Jehová conservó vivos al obediente Jeremías y a un grupo de fieles
compañeros suyos (Jeremías 39:16-18). Asimismo, los profetas de Dios predijeron que un resto arrepentido
regresaría de Babilonia a restaurar la adoración pura (Miqueas 7:8-10; Sofonías 3:10-20). Pues bien, estas
profecías han tenido un gran cumplimiento en tiempos modernos. Tras la I Guerra Mundial, Jehová se encargó de
que los cristianos ungidos —muchos de los cuales habían descuidado la adoración verdadera— volvieran a
participar con celo en el ministerio y recuperaran su favor, lo que les permitiría obtener la vida. Hoy, igualmente,
hay personas de “muchas naciones” que se están “uni[endo] a Jehová” (Zacarías 2:11). Él les brinda la oportunidad
de sobrevivir al fin de este sistema de cosas en el futuro cercano. Por eso, los cristianos no participamos en el
ministerio público tan solo por obedecer a Dios ni tampoco por cumplir las profecías (Mateo 24:14; 28:19, 20).
Lo hacemos, sobre todo, para que la gente conozca a Jehová, demuestre fe y obtenga la vida.
w79 15/64 pág. 30. – Ebed-melec, un hombre valiente
¿Por qué fue tan valeroso Ebed-melec? Aunque era un extranjero que vivía en medio de un pueblo que causó
gran oprobio a Jehová Dios, llegó a confiar en el Altísimo. Sí, la confianza en Jehová fue la base para que Ebedmelec
acudiera valerosamente en ayuda de un profeta odiado. Por esto, el eunuco etíope no perdió su
recompensa. Por medio de Jeremías, se le dio esta garantía procedente de Jehová: “Aquí estoy realizando mis
palabras sobre esta ciudad para calamidad y no para bien, y ciertamente sucederán delante de ti en aquel día. Y
de veras te libraré en aquel día,... y no serás dado en la mano de los hombres de quienes tú mismo estás
asustado. Porque sin falta te suministraré un escape, y no caerás a espada; y ciertamente llegarás a tener tu
alma como despojo, porque has confiado en mí.” (Jer. 39:16-18) Según estas palabras, Ebed-melec sería testigo
de la destrucción de Jerusalén que Jeremías había predicho. Sin embargo, no tendría que temerla. Puesto que
Ebed-melec había considerado preciosa la vida de Jeremías, así Jehová Dios consideraría preciosa la vida de
Ebed-melec y lo conservaría vivo.
¡Qué excelente ejemplo nos dio Ebed-melec al no ceder al temor de los hombres, sino valerosamente ponerse
de parte del profeta de Jehová! El Altísimo no olvidó el acto justo de Ebed-melec. Tampoco olvidará nuestro
servicio fiel, incluso el que acudamos en ayuda de nuestros hermanos en tiempos de extrema necesidad de
ayuda. La Biblia nos dice: “Dios no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con
su nombre, en que han servido a los santos y continúan sirviendo.” (Heb. 6:10) Por eso, esforcémonos por ser
personas valerosas, tal como Ebed-melec fue valeroso.
w80 1/11 pág. 31. ¿Recuerda usted?
● ¿Qué le sucedió a Ebed-melec por haber ayudado a Jeremías el profeta de Jehová, y qué estímulo
podemos derivar de esto?
A Ebed-melec se le prometió su “alma como despojo.” (Jer. 39:18) Esto quería decir que su alma o vida no
caería presa de los conquistadores babilonios de Jerusalén. Como una persona que se regocijara por despojo
obtenido, él podría regocijarse por retener la posesión de su vida. De manera similar, una “grande muchedumbre”
ha de ser preservada viva en la venidera “guerra del gran día de Dios el Todopoderoso.” (Rev. 7:9-15; 16:14)—
1/7 págs. 26-28.
w82 1/1 pág. 23,24, párr. 14,15. - ¿Qué otro recogimiento ha estado en progreso en tiempos modernos?
14 Como quien está haciendo un llamamiento final a su propio pueblo, el mismo profeta de Dios ahora insta a
los que podrían sobrevivir a que hagan lo siguiente:
“Recójanse, sí, hagan el recogimiento, oh nación que no palidece de vergüenza.” (Sofonías 2:1)
Pero, como nación, ¿respondió de manera favorable Judá a este llamamiento? La ejecución ardiente de aquella
nación por Jehová en 607 a. de la E.C. muestra que no. Persistieron en su derrotero vergonzoso. Pero hubo
personas —judíos y otros, entre ellos Jeremías, Ebed-melec y la casa de Jonadab— que sobrevivieron por haber
prestado atención a la palabra de Jehová. (Jeremías 39:11, 12, 16-18; 35:18, 19) Hoy existe una situación
parecida. Desvergonzadamente, la cristiandad se ha opuesto al mensaje del Reino que los testigos de Jehová
han predicado por todo su dominio. Ha rechazado el reino de Dios por medio de Jesucristo como la única
esperanza para las naciones y ha recurrido más bien a un substitutivo de hechura humana, conocido hoy como
las Naciones Unidas. Cualquier recogimiento que efectúa la cristiandad es solo para la destrucción en
Armagedón.—Salmos 2:2, 3; Revelación 16:13-16.
15 No obstante, en la “parte final de los días,” que es el tiempo en que nos encontramos ahora, ha estado en
progreso otro recogimiento. Primero, principalmente ha habido un recogimiento, hacia fuera de la cristiandad, de
cristianos verdaderos ungidos. A éste ha seguido el recogimiento de una innumerable “grande muchedumbre” de
personas “[que salen] de todas las naciones y tribus y lenguas,” que sobrevivirá a la tribulación que se aproxima.
(Revelación 7:1-4, 9, 14; Isaías 2:2, 3) ¿Quiénes componen esta “grande muchedumbre”? Son personas
humildes que están dispuestas a humillarse por medio de prestar atención al consejo del profeta de Dios.
® w83 1/10 pág. 31. - Preguntas de los lectores
▪ Puesto que no se podría considerar ejemplar a un hermano que continuara en un empleo en el que
tuviera que portar armas, ¿sería incorrecto que un testigo de Jehová buscara la protección de policías
armados?
Jesús declaró: “Todos los que toman la espada, perecerán por la espada” (Mateo 26:52). De acuerdo con este
principio, se aconseja a los cristianos maduros que eviten los empleos en los que se les exija que porten un arma
de fuego (el equivalente moderno de “la espada”). No obstante, esto no quiere decir que no puedan buscar y
recibir la protección de policías armados. ¿Por qué decimos eso?
Romanos 13:1-4, al referirse a “la autoridad” gubernamental humana que opera por permiso de Dios durante
el presente sistema, dice esto: “Es ministro de Dios para ti para bien tuyo. Pero si estás haciendo lo que es malo,
teme: porque no es sin propósito que lleva la espada; porque es ministro de Dios, vengador para expresar ira
sobre el que practica lo que es malo”. Por lo tanto, Dios aprueba que tales “autoridades superiores” estén
armadas, para que se pueda conservar cierta medida de ley y orden entre los de la humanidad. No obstante,
cuando Cristo, como “Príncipe de Paz”, introduzca la ‘abundancia de paz sin fin’, el uso de toda arma de violencia
será cosa del pasado. En armonía con las Escrituras, pues, los cristianos hoy día pudieran aceptar la protección
de la “autoridad”, aunque ellos mismos han ‘batido sus espadas en rejas de arado’ en anticipación al venidero
reino de Dios. (Isaías 2:4; 9:6, 7.)
Pudiéramos comparar la situación actual con la del tiempo de Jeremías. En aquel entonces Jehová usó el
ejército de “Nabucodorosor, el rey de Babilonia, mi siervo” para ejecutar juicio sobre el reino apóstata de Judá.
Para protegerse en medio de aquella situación crítica, ¿se armaron Jeremías y Baruc? No, pues Jehová mismo
había hecho de Jeremías “una ciudad fortificada y una columna de hierro y muros de cobre contra todo el país”.
Y, aunque no se unieron al ejército del “siervo” que Jehová empleó para ejecutar Su juicio, aceptaron la liberación
de ese “siervo” cuando Jerusalén fue destruida. (Jeremías 1:17-19; 25:9; 39:11-14.)
Del mismo modo, hoy día los testigos de Jehová buscan la paz a medida que proclaman el mensaje del Reino
en un mundo violento. Sin embargo, mientras Jehová permita que las autoridades gubernamentales porten la
“espada”, o su equivalente del día moderno, para mantener el orden, ellos pudieran legítimamente aceptar la
protección de dicha “espada”.
w80 15/1 pág. 17, párr. 7,8. - ¿En los días de qué personaje de la antigüedad se suministró una ilustración
de una situación similar en la historia? - ¿Hasta qué grado quería Jehová que el profeta fuera un personaje
público?
7 Además del diluvio del día de Noé, en la historia humana tenemos otra ilustración de tener que escoger entre
el continuar con vida y el fin abrupto de los privilegios de la vida. Esto tuvo que ver con la nación de Israel
durante los días del sacerdote-profeta Jeremías, hijo de Hilcías. (Jer. 1:1-5) Jehová Dios hizo a éste “profeta a las
naciones.” De modo que aunque no pertenezcamos al propio pueblo de Jeremías, lo que este profeta
internacional dijo e hizo nos afecta.
8 El Dios que comisionó como vocero a Jeremías quería que él fuera un personaje público, que captara la
atención de reyes, de príncipes, de sacerdotes, del pueblo, sí, de un emperador; Nabucodonosor el rey de
Babilonia. Hoy, por medio de sus profecías registradas que han sido preservadas para que todos nosotros las
consideremos oportunamente en estos días críticos, Jeremías también capta la atención del mundo.—Jer. 1:18,
19; 39:11-14; compare con Romanos 15:4.
w80 15/1 pág. 31, párr. 37. - ¿Cómo ejecutó Jehová su tallo judicial en el día de Jeremías, y con qué
efecto? - ¿Cómo le fue entonces a Jeremías, y cómo resultará cierto esto respecto a la clase de Jeremías?
37 El fallo del Juez Jehová declarado en esas palabras fue ejecutado en el día de Jeremías, cuando los babilonios
destruyeron a Jerusalén y su templo profanado en 607 a. de la E.C. Esta experiencia que les acarreó oprobio,
humillación, a aquellos israelitas tercos, infieles, probó que Jehová, a quien habían faltado al respeto, por fin los
había entregado al descuido. Los había abandonado a las consecuencias de la maldad que habían desplegado. La
experiencia aquella silenció la boca a los presuntuosos falsos profetas. Pero la boca de Jeremías siguió
profetizando. Jehová no lo había abandonado. En conformidad con este tipo, Jehová no abandonará a la clase de
Jeremías cuando dentro de poco ejecute su fallo de peso contra el clero y las congregaciones de la cristiandad.”—
Jer. 39:11-40:4; Lam. 1:1-22.
tp73. cap. 8, pág. 91, párr. 7 - ¿Qué fue necesario que hicieran las personas para sobrevivir cuando
Babilonia destruyó a la nación israelita?
7 Una situación similar había existido casi siete siglos antes. En aquel tiempo Jehová Dios permitió que las
fuerzas babilonias bajo el rey Nabucodonosor (II) destruyeran a la nación israelita. Aquella destrucción, también, es
asunto de historia. Por años antes, Dios por medio de sus profetas le había advertido al pueblo apóstata que el
proceder de ellos los estaba llevando al desastre. “Vuélvanse, vuélvanse de sus malos caminos, pues ¿por qué es
que deberían morir?” fue el llamado de Dios a ellos. (Ezequiel 33:11) La mayoría no cifró ninguna fe en la
advertencia que se les dio. Hasta cuando Jerusalén estuvo bajo el sitio de las fuerzas babilonias, aquellos israelitas
todavía siguieron esperando que no vendría ninguna destrucción. No obstante, aconteció como se predijo. Pero
Dios cumplió su promesa de conservar a los que demostraron por obediencia su fe en él.—Jeremías 39:15-18;
Sofonías 2:2, 3.
w78 1/3 pág. 27,28, párr. 13. – ¿Quiénes se salvaron en el día de Jehová de 607 a.E.C., y por qué?
13 Sin lugar a dudas, aquel fue un día inspirador de temor. No obstante, unas cuantas almas obedecieron a
Jehová y se salvaron de aquel juicio ardiente. Entre ellas se contaban los recabitas, que no eran israelitas y que, a
diferencia de los habitantes de Judá, manifestaron una actitud humilde y obediente. También se salvaron Ébedmélec,
el fiel eunuco que rescató a Jeremías de una cisterna fangosa para que no muriera, y el escriba leal de
Jeremías, Baruc. (Jeremías 35:18, 19; 38:7-13; 39:15-18; 45:1-5.) Fue a personas como estas a quienes Jehová
dijo: “Yo mismo bien conozco los pensamientos que estoy pensando para con ustedes [...], pensamientos de paz, y
no de calamidad, para darles un futuro y una esperanza”. Esta promesa tuvo un cumplimiento en miniatura en el
año 539 a.E.C., cuando el rey Ciro, conquistador de Babilonia, liberó a los judíos temerosos de Dios para que
regresaran a Jerusalén y reconstruyeran la ciudad y el templo. Las personas que hoy salen de la religión babilónica
y abrazan la adoración pura de Jehová pueden de igual manera esperar un futuro glorioso de paz eterna en el
Paraíso restaurado de Jehová. (Jeremías 29:11; Salmo 37:34; Revelación 18:2, 4.
w78 1/3 pág. 27,28, párr. 20. – ¿Cómo efectuó Jeremías una obra de edificar y plantar en su día, y quiénes
figuran en el cumplimiento de una obra como ésa hoy día?
20 Hace mucho tiempo, en 647-607 a. de la E.C., Jeremías mismo efectuó una obra de plantar y edificar a una
clase de individuos no israelitas que habrían de pasar con vida a través de la destrucción de Jerusalén en 607
a. de la E.C. Estos fueron los recabitas, los descendientes de Jonadab, y el eunuco etíope de nombre Ebed-melec.
(Jer. 35:1-9; 38:1-13; 39:15-18) Estos amigos temerosos de Dios de Jeremías representaron a la “grande
muchedumbre” que hoy se hace amiga de la clase de Jeremías y ayuda activamente a este resto ungido en su
obra. Con la clase de Jeremías afrontan la oposición creciente de reyes, príncipes, sacerdotes y pueblo.—Vea las
páginas 62-67 del libro Usted puede sobrevivir al Armagedón y entrar en el nuevo mundo de Dios, edición de 1958.
cu. cap. 23, pág. 178,179, párr. 8,9 - ¿Qué promesa reconfortante envió Jehová a Ebed-melec, y por qué?
- ¿qué significa para las “otras ovejas” hoy día la promesa de Jehová a Ebed-melec?
8 Como se puede comprender fácilmente, a Ebed-melec le preocupaba lo que los príncipes pudieran hacerle
por haber frustrado sus planes, pero su preocupación cedió ante el respeto al profeta de Jehová y su propia
confianza en Dios. Como resultado de lo que Ebed-melec hizo, Jehová le aseguró mediante Jeremías: “‘Aquí
estoy realizando mis palabras sobre esta ciudad para calamidad y no para bien, y ciertamente sucederán delante
de ti en aquel día. Y de veras te libraré en aquel día,’ es la expresión de Jehová, ‘y no serás dado en la mano de
los hombres de quienes tú mismo estás asustado. Porque sin falta te suministraré un escape, y no caerás a
espada; y ciertamente llegarás a tener tu alma como despojo, porque has confiado en mí,’ es la expresión de
Jehová”. (Jeremías 39:16-18.)
9 ¡Cuán preciosa es esa promesa para los siervos de Jehová de hoy! Como Ebed-melec, las “otras ovejas” ven
las injusticias que se cometen contra la clase de Jeremías de nuestros días, el resto ungido, y los esfuerzos que
se hacen para detener su predicación del mensaje de Jehová. No han vacilado en tomar la acción que han
podido para proteger y apoyar a la clase ungida. Por tanto, apropiadamente la promesa de Jehová a Ebed-melec
los fortalece, y fortifica su confianza en que Jehová no permitirá que los opositores los destruyan, sino que los
conservará como clase a través de la cercana destrucción mundial y los introducirá en Su justa “nueva tierra”.
w07 1/2 pág. 18,19, párr. 7. - ¿Cómo le demostró Jehová su aprecio a Ébed-mélec, y por qué razón?
7 Jehová consideró la acción de Ébed-mélec un acto de fe, cualidad que le permitió al etíope desechar cualquier
temor que pudiera haber abrigado. En señal de aprecio, Jehová le informó por medio de Jeremías: “Voy a realizar
mis palabras sobre esta ciudad para calamidad y no para bien [...]. Y de veras te libraré en aquel día [...], y
no serás dado en la mano de los hombres de quienes tú mismo estás asustado. Porque sin falta te suministraré un
escape [...]; y ciertamente llegarás a tener tu alma como despojo, porque has confiado en mí” (Jeremías 39:16-18).
Jehová efectivamente libró a Ébed-mélec, así como a Jeremías, de los malvados príncipes de Judá y, más tarde,
de los babilonios, cuando estos arrasaron Jerusalén. Como asegura Salmo 97:10, Jehová “está guardando las
almas de los que le son leales; de la mano de los inicuos los libra”.
jr. cap. 15, pág. 190,191, párr. 17 - ¿Por qué debemos poner fe en la promesa de Jehová de que protegerá
a sus siervos?
17 El cumplimiento de la profecía de Jesús sobre la conclusión del sistema de cosas avanza inexorablemente
hacia su culminación. En el futuro cercano se verán “señales en el sol y en la luna y en las estrellas, y sobre la
tierra angustia de naciones, por no conocer la salida [...], mientras que los hombres desmayan por el temor y la
expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada” (Luc. 21:25, 26). Habrá que esperar para ver qué
forma asumen dichas señales y cómo aterrarán a muchos. Pero pase lo que pase, nunca dudemos del poder de
Jehová para salvar a su pueblo y su deseo de hacerlo. Por otro lado, las consecuencias serán muy diferentes para
quienes no cuenten con su favor (léanse Jeremías 8:20 y 14:9). Aun cuando creamos estar en una situación
desesperada, como en el fondo húmedo y oscuro de una cisterna, él puede rescatarnos. Las palabras de Dios a
Ébed-mélec son aplicables a su pueblo: “‘Sin falta te suministraré un escape, y no caerás a espada; y ciertamente
llegarás a tener tu alma como despojo, porque has confiado en mí’, es la expresión de Jehová” (Jer. 39:18).
si. pág. 128, párr. 29 - ¿Qué calamidad le sobreviene ahora a Jerusalén, pero cómo les va a Jeremías y
Ébed-mélec?
29 El sitio de Jerusalén dura 18 meses, y entonces se abre brecha en la ciudad en el undécimo año de
Sedequías. El rey huye con su ejército, pero sus enemigos lo alcanzan. Sus hijos y los nobles son muertos delante
de sus ojos, y a él lo ciegan y se lo llevan a Babilonia en cadenas. Los babilonios queman y arruinan la ciudad, y
toda la población excepto unos pocos pobres es llevada al destierro en Babilonia. Por orden de Nabucodorosor se
suelta a Jeremías del patio. Antes de salir libre, Jeremías le dice a Ébed-mélec que Jehová ha prometido librar a
aquel etíope, ‘porque confió en Jehová’ (39:18).
w87 1/2 pág. 30. - Asista a la Asamblea de Distrito de 1987 “Confianza en Jehová”
Vez tras vez las Escrituras nos mandan cifrar nuestra confianza en Dios: “Confía en Jehová y haz el bien”.
“Confía en Jehová con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento.” (Salmo 37:3; Proverbios 3:5.)
La Palabra de Dios también nos relata acerca de siervos fieles de Jehová que fueron recompensados por haber
confiado en Él en medio de circunstancias muy peligrosas. Entre estos estuvieron el rey Ezequías, Ébed-mélec, los
tres hebreos y Daniel. (2 Reyes 18:5; Jeremías 39:18; Daniel 3:28; 6:23.)
CAPITULO 40
kj. cap. 7, pág. 124,125. párr. 26 - En cuanto a discernir que uno recibe lo que le corresponde, ¿qué se
indica por lo que le dijo Nabuzaradán a Jeremías sobre la destrucción de Jerusalén?
26 Aun aquellos a quienes Jehová usa como sus ejecutores en la Tierra comprenderían que el detestable sistema
religioso no está obteniendo nada salvo lo que justamente le corresponde y que no merece compasión alguna.
Escuche al profeta Jeremías mientras nos dice lo que le dijo un oficial del ejército babilonio después de la
destrucción de Jerusalén en el año 607 a. de la E.C.: “La palabra le ocurrió a Jeremías de parte de Jehová
después Nabuzaradán el jefe de la guardia de corps lo envió de Ramá, cuando lo tomó mientras estaba atado con
esposas en medio de todos los desterrados de Jerusalén y de Judá, que estaban siendo llevados al destierro en
Babilonia. Entonces el jefe de la guardia de corps tomó a Jeremías y le dijo: ‘Jehová tu Dios mismo habló esta
calamidad contra este lugar, para que Jehová la realizara e hiciera tal como ha hablado, porque ustedes han
pecado contra Jehová y no han obedecido su voz. Y esta cosa les ha sucedido a ustedes.’”—Jeremías 40:1-3.
w72 1/1 pág. 710, párr. 1. - ¿Se volverá la violencia de la cristiandad contra ella? - Jehová ha dado
advertencia bondadosamente
A juzgar por la actitud que está ganando terreno ahora entre los gobernantes políticos y la gente, cuando venga
la destrucción de la cristiandad se verá claramente que el sistema religioso detestable no está obteniendo nada
salvo lo que justamente le corresponde y que no merece piedad alguna. Así sucedió con la Jerusalén hipócrita. A
los destructores babilonios de Jerusalén les pareció así, como se muestra por lo que el jefe de la guardia de corps
del rey Nabucodonosor le dijo al profeta Jeremías: “Jehová tu Dios mismo habló esta calamidad contra este lugar,
para que Jehová la realizara e hiciera tal como ha hablado, porque ustedes han pecado contra Jehová y no han
obedecido su voz. Y esta cosa les ha sucedido a ustedes.”—Jer. 40:1-3.
jr. cap. 8, pág. 92,93. párr. 3 - . ¿De qué manera difería la situación de la mayoría de la de Jeremías, y
cómo lo benefició?
3 Jeremías fue uno de los supervivientes de la destrucción de Jerusalén, aunque sus circunstancias personales
eran diferentes a las de la mayoría (Jer. 21:9; 40:1-4). Dios le había mandado que no se casara ni tuviera hijos y
que se abstuviera de ciertas actividades normales de la vida judía (léase Jeremías 16:1-4).
It-2. pág. 484, párr. 2 - Ligadura
Cualquier cosa que sirve para confinar o restringir la libertad, como un grillete o cadena, una argolla o una
manilla. También, fuerza o influencia que une o sujeta en sentido no físico; vínculo, lazo de unión. En tiempos
bíblicos se usaban varios métodos para tener restringidos a los prisioneros, como, por ejemplo: grilletes, cepos,
argollas, esposas y cárceles. A veces se utiliza la palabra “cadenas” para transmitir la idea de confinamiento.
Jehová permitió que el rey de Asiria condujera al rey Manasés sujeto con grilletes de cobre debido a su
infidelidad. Igualmente, Nabucodonosor llevó cautivo a Babilonia al rey Sedequías, atado con grilletes de cobre.
(2Re 25:7; 2Cr 33:11; Jer 39:7; 52:11.) Nebuzaradán, jefe de la guardia de corps de Nabucodonosor, soltó a
Jeremías de las esposas que le tenían atado y lo puso en libertad. (Jer 40:1, 4.)
It-1. pág. 76, párr. 1 - Ahiqam
([Mi] Hermano Se Ha Levantado [es decir, para la guerra]).
Hijo de Safán, el secretario real durante el reinado de Josías. Ahiqam fue uno de los cinco hombres que
Josías envió a inquirir de la profetisa Huldá respecto a lo que habían leído en el libro de la Ley que se había
descubierto hacía poco. (2Re 22:12-14; 2Cr 34:20-22.) Tiempo después, Ahiqam protegió a Jeremías cuando la
vida de este se vio amenazada. (Jer 26:24.) Guedalías, hijo de Ahiqam, fue gobernador de Judá después de la
destrucción de Jerusalén en 607 a. E.C. (2Re 25:22; Jer 40:5.)
w96 15/5 pág. 4, párr. 4. pág. 5, párr. 1,2,4.- Seguridad para los siervos de Dios
Cuando Jerusalén cayó ante los babilonios, Jeremías no murió ni fue llevado cautivo a Babilonia. Antes bien,
“el jefe [babilonio] de la guardia de corps [...] le dio una porción designada de alimento y un presente y dejó que
se fuera”. (Jeremías 40:5.)
Siglos después, Jesucristo aseguró a los siervos de Dios: “Nunca se inquieten y digan: ‘¿Qué hemos de
comer?’, o ‘¿qué hemos de beber?’, o ‘¿qué hemos de ponernos?’. Porque todas estas son las cosas en pos de
las cuales las naciones van con empeño. Pues su Padre celestial sabe que ustedes necesitan todas estas cosas.
‘Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia de Dios, y todas estas otras cosas les serán añadidas’”.
(Mateo 6:31-33.)
¿Significa esto que Jehová protegerá a sus siervos de todas las calamidades de la actualidad? No. Los
siervos fieles no son inmunes al daño. Los cristianos verdaderos enferman, sufren persecución, son víctimas del
delito, mueren en accidentes y sufren de otras maneras
Aunque Jehová permite que los cristianos verdaderos pasen por pruebas, tienen la garantía de que él les dará
la fuerza, la ayuda y la sabiduría necesarias para aguantar. El apóstol Pablo escribió a sus compañeros de
creencia: “Ninguna tentación [prueba] los ha tomado a ustedes salvo lo que es común a los hombres. Pero Dios
es fiel, y no dejará que sean tentados [probados] más allá de lo que pueden soportar, sino que junto con la
tentación [prueba] también dispondrá la salida para que puedan aguantarla”. (1 Corintios 10:13; Biblia del
Peregrino.)
w95 1/8 pág. 5, párr. 8. - Jehová se interesó en sus siervos del pasado
¿Se olvidó Jehová de Jeremías cuando se agotó el pan? Al parecer no, pues una vez que la ciudad cayó ante
los babilonios, a Jeremías se le dio ‘una porción designada de alimento y un presente y se le dejó ir’. (Jeremías
40:5, 6; véase también Salmo 37:25.)
It-2. pág. 850, párr. 1 - libros de los reyes,
La escritura de los libros. Aunque en ninguno de los dos relatos se da el nombre del escritor de los libros de
los Reyes, tanto los indicios bíblicos como la tradición judía señalan a Jeremías. Muchas palabras y expresiones
hebreas que se hallan en estos dos libros no aparecen en el resto de la Biblia, salvo en la profecía de Jeremías.
Los libros de los Reyes y el libro de Jeremías se complementan, y por lo general cuando se ha hablado
cabalmente de cierto acontecimiento en uno de ellos, solo se menciona con brevedad en el otro. Sería lógico
esperar que no hubiese ninguna mención de Jeremías en los libros de los Reyes, a pesar de tratarse de un
profeta muy prominente, si él fuera el autor, pues sus actividades estaban narradas en el libro que lleva su
nombre. Los libros de los Reyes cuentan qué condiciones predominaban en Jerusalén al inicio del cautiverio, lo
que indica que, como fue el caso de Jeremías, el escritor no había sido llevado a Babilonia. (Jer 40:5, 6.)
w80 15/10 pág. 15, párr. 10. - ¿Por qué era deplorable la condición religiosa a que se enfrentaban los
“pobres de la tierra” allí en la tierra de Judá?
10 ¡A qué deplorable condición religiosa se enfrentaron los “pobres de la tierra” que se quedaron en el territorio
de Judá! (Jer. 40:7, Versión Valera) ¡No había templo en Jerusalén hacia el cual orar a Jehová! ¡Con la
excepción de Jeremías, no había sacerdote, no había levita! ¡No había altar sobre el cual ofrecer sus sacrificios!
Sí, y no había un “arca del pacto” hecha de oro y coronada por dos imágenes de ángeles en dirección a la cual el
sumo sacerdote pudiera rociar la sangre de los sacrificios del Día de la Expiación el 10 de Tisri. ¡El arca había
desaparecido, pasado a un lugar que ningún ser humano hoy día conoce!—Ose. 3:4.
It-2. pág. 762, párr. 1 - Qaréah
Hombre de Judá cuyos hijos, Johanán y Jonatán, eran jefes de las fuerzas militares de Judá cuando el rey
babilonio nombró a Guedalías gobernador de los judíos que no fueron desterrados a Babilonia tras la destrucción
de Jerusalén en 607 a. E.C. (2Re 25:21-23; Jer 40:7, 8.)
It-2. pág. 119, párr. 5 - Jonatán
8. Uno de los jefes militares que estaban en el campo cuando Nabucodonosor conquistó Jerusalén en 607
a. E.C.; era hijo de Qaréah y hermano de Johanán. Una vez que se puso a Guedalías al cargo de los israelitas
que quedaron en la tierra, Jonatán y los demás caudillos militares que se hallaban en el campo fueron a él y se
les garantizó que estarían seguros. (Jer 40:7-10.) Según parece, Jonatán estuvo entre los que advirtieron a
Guedalías del peligro de que fuese asesinado, aunque este optó por no hacer caso. (Jer 40:13-16.)
It-1. pág. 1261, párr. 10 - Ismael
5. Hijo de Netanías, de la línea real; fue el cabecilla de los que mataron al gobernador Guedalías solo tres
meses después de la caída de Jerusalén en el año 607 a. E.C. Para cuando el rey Nabucodonosor nombró al
gobernador, Ismael era uno de los jefes militares que estaba en el campo. Más tarde, fue a Guedalías y al
parecer celebró un pacto jurado de paz y apoyo con él. Sin embargo, conspiró en secreto con Baalís, rey de los
ammonitas, para matar a Guedalías. Otros comandantes militares, entre ellos Johanán, advirtieron a Guedalías
de las maquinaciones de Ismael, pero el gobernador no creyó el informe, así que rehusó otorgarle permiso a
Johanán para matar a Ismael. (2Re 25:22-24; Jer 40:7-16.)
w77 1/10 pág. 601,602, párr. 38,39. - ¿Qué ejemplo amonestador de esto tenemos en el resto de judíos que
quedó atrás después de la desolación de Jerusalén? - ¿qué esperanza tiene la humanidad, y por qué?
38 Por temor de lo que los babilonios pudieran hacer ahora, este resto de judíos decidió abandonar la tierra de
Judá y bajar huyendo a Egipto para refugiarse bajo el simbólico “cedro del Líbano.” El profeta Jeremías aconsejó
contra esto. Advirtió que el rey de Babilonia vencería a Egipto y así los colocaría bajo su poder de todos modos.
Desatendiendo la advertencia de Jeremías, el resto judío huyó a Egipto, llevándose consigo al profeta de Jehová.
Pero Egipto les falló, pues unos años después el rey de Babilonia ciertamente anexó a su imperio la tierra de
Egipto. De nuevo, como en el pasado, Egipto les falló a los judíos sin fe, pero la Palabra de Dios no falló.—2 Rey.
25:1-26; Eze. 29:17-20; Jer. 40:7 a 43:13 inclusive.
39 Ahora el sistema de cosas mundano se encuentra en sus últimos días. Como el Egipto de la antigüedad,
que les falló a los que buscaron abrigo bajo las largas ramas de aquel simbólico “cedro del Líbano,” éste les
fallará a los que siguen cifrando su confianza en él y bajan a él para que los ayude con sus recursos militares y
económicos. Su dominio de los asuntos de la Tierra tiene que ser cortado. El reino entrante de Jehová lo cortará
por medio de Su Hijo real Jesucristo. La esperanza de la humanidad está en ese reino de Dios, pues éste
introducirá un sistema de cosas nuevo y justo que realmente será “bello.” Restablecerá en la Tierra el “jardín de
Dios,” un paraíso edénico literal, y vestirá a toda la Tierra con su gloria y belleza.
It-2. pág. 484, párr. 2 - Netofatitas.
Dos de los hombres poderosos de David eran netofatitas, Maharai y Héleb (Héled; Heldai), y ambos llegaron a
ser cabezas de las divisiones del ejército. (2Sa 23:8, 28, 29; 1Cr 11:26, 30; 27:13, 15.) Tras la deportación a
Babilonia, algunos de los netofatitas permanecieron en Judá y apoyaron al gobernador Guedalías. (2Re 25:23;
Jer 40:8.) Algunos netofatitas descendientes de aquellos a los que se llevó a Babilonia regresaron con Zorobabel
en el año 537 a. E.C. (Esd 2:1, 2, 22; Ne 7:26.) Algunos levitas que habitaban en los poblados de los netofatitas
fueron a Jerusalén con motivo de la inauguración de los muros reconstruidos. (1Cr 9:14, 16; Ne 12:27, 28.)
It-2. Seraya
7. Uno de los jefes militares que quedaron en Judá después de la deportación general a Babilonia; hijo de
Tanhúmet. Seraya y los otros de su rango apoyaron el nombramiento de Guedalías como gobernador, le
advirtieron de la amenaza de Ismael contra su vida y más tarde procuraron vengar su muerte. Sin embargo, por
temor a los babilonios, Seraya y los otros principales condujeron a los restantes judíos a Egipto. (2Re 25:23, 26;
Jer 40:8, 13-16; 41:11-18; 43:4-7.)
CAPITULO 41
w80 15/10 pág. 15, párr. 10. - ¿Por qué consideró el rey amonita Baalis que Ismael hijo de Netanía era
buen instrumento para quitar de en medio a Gedalías, el gobernador judío?
11 ¡De repente entró en el escenario de la acción un villano! Apareció en la persona de Ismael hijo de Netanía.
Probablemente el rey Baalis de los amonitas, a quien Ismael había huido de delante de los babilonios, juzgó que
Ismael sería un buen sujeto al cual alquilar para que asesinara a Gedalías, a quien el rey Nabucodonosor había
nombrado gobernador provincial de Judá. ¿Por qué? Porque Ismael era “de la prole real.” Así, por medio de
Elisama, su abuelo, Ismael tenía conexiones con la realeza y era uno de los “hombres principales del rey.” (Jer.
41:1) Por lo tanto, este compañero oficial del destronado rey Sedequías pudiera haberse resentido de que
Gedalías, a pesar de no ser “de la prole real,” hubiese sido hecho gobernador. Por eso el rey amonita Baalis,
quien se había regocijado ante la destrucción de Jerusalén, usó a Ismael como su instrumento para sacar de en
medio a Gedalías.—Sal. 83:7, 8; Jer. 40:14.
it -1. pág. 881. párr. 6,7. - Etanim
Sucesos ocurridos en Etanim. Dado que la Biblia presenta información cronológica desde su mismo
comienzo, y teniendo en cuenta que la primera vez que habla de años es con referencia a la vida de Adán, el
hecho de que sea Etanim el primer mes del año parece apoyar la idea de que Adán comenzó su vida durante
este mes. (Gé 5:1-5.) Fue el primer día del primer mes (llamado más tarde Etanim) cuando Noé, tras haber
pasado ya diez meses en el arca, quitó la cubierta y vio que las aguas del Diluvio se habían secado. (Gé 8:13.)
Más de mil trescientos años después, Salomón inauguró el templo de Jerusalén en el mes de Etanim. (1Re 8:2;
2Cr 5:3.) Tras la destrucción de Jerusalén en 607 a. E.C., el asesinato del gobernador Guedalías y la posterior
huida a Egipto durante el mes de Etanim de los israelitas que quedaban marcaron la desolación completa de
Judá. (2Re 25:25, 26; Jer 41:1, 2.) Con motivo de aquellos incidentes, se celebraba el “ayuno del séptimo mes”
mencionado en Zacarías 8:19. Setenta años más tarde, para este mismo mes, los israelitas liberados del
destierro en Babilonia ya habían regresado con el fin de comenzar la reconstrucción del templo de Jerusalén.
(Esd 3:1, 6.)
Al parecer, el nacimiento de Jesús, así como su bautismo y ungimiento, tuvieron lugar durante este mes.
(Véase JESUCRISTO.)
w80 15/10 pág. 15, párr. 10. - ¿Por qué consideró el rey amonita Baalis que Ismael hijo de Netanía era
buen instrumento para quitar de en medio a Gedalías, el gobernador judío? - ¿Cómo llevó a cabo
Ismael su perfidia?, y, no obstante, ¿por qué se vio obligado a huir finalmente?
11 ¡De repente entró en el escenario de la acción un villano! Apareció en la persona de Ismael hijo de Netanía.
Probablemente el rey Baalis de los amonitas, a quien Ismael había huido de delante de los babilonios, juzgó que
Ismael sería un buen sujeto al cual alquilar para que asesinara a Gedalías, a quien el rey Nabucodonosor había
nombrado gobernador provincial de Judá. ¿Por qué? Porque Ismael era “de la prole real.” Así, por medio de
Elisama, su abuelo, Ismael tenía conexiones con la realeza y era uno de los “hombres principales del rey.” (Jer.
41:1) Por lo tanto, este compañero oficial del destronado rey Sedequías pudiera haberse resentido de que
Gedalías, a pesar de no ser “de la prole real,” hubiese sido hecho gobernador. Por eso el rey amonita Baalis,
quien se había regocijado ante la destrucción de Jerusalén, usó a Ismael como su instrumento para sacar de en
medio a Gedalías.—Sal. 83:7, 8; Jer. 40:14.
12 A pesar de la advertencia que Johanán hijo de Carea dio a Gedalías, éste como anfitrión recibió a Ismael y
a sus 10 compañeros en una comida en la nueva ciudad gubernamental de Mispá, varios kilómetros al norte de
las ruinas de Jerusalén. Aunque había algunos soldados babilonios presentes, Ismael y su partida o grupo
sorprendieron a todos los asistentes a la comida y a los que estaban cerca de allí, y asesinaron a todos
pérfidamente. (Jer. 41:2, 3) Otros más llegaron a ser víctimas de Ismael y su grupo traidor. Esto sucedió en el
séptimo mes lunar, Tisri, el mes en que generalmente se celebraba la fiesta de las cabañas por siete días.
Entonces el pueblo de Mispá se inclinó a seguir a este usurpador del poder como cautivos de él. Sin embargo,
cuando Johanán hijo de Carea se presentó y se opuso a Ismael, entonces Ismael y ocho de sus hombres
escaparon a la tierra de Amón, que todavía no había sido subyugada por el rey Nabucodonosor de Babilonia.—
Jer. 41:10-15; 49:1-5.
w72 15/10 pág. 639. - Preguntas de los lectores
● ¿Por qué no coincidió el principio de la I Guerra Mundial con la primera parte de octubre, cuando
terminaron los “tiempos señalados de las naciones”?—EE. UU.
Como se ha mostrado a menudo en esta revista, el otorgar la gobernación real sobre las naciones a Cristo
Jesús tuvo lugar en 1914 E.C., al terminar los “tiempos señalados de las naciones” o los Tiempos de los Gentiles.
(Luc. 21:24; Dan. 4:16, 17, 31, 32) Esos “tiempos señalados” empezaron 2.520 años antes, después de la
destrucción de Jerusalén en 607 a. de la E.C. y el asesinato del gobernador judíos Gedalías. El asesinato de
Gedalías en el mes de Tisri (septiembre/octubre) (“en la séptima luna nueva,” traducción de Byington) movió a los
judíos que se habían quedado en la tierra de Judá a huir. (Jer. 41:1, 2; 43:2-7) Para cuando los judíos temerosos
huyeron a Egipto debe haber sido por lo menos a mediados de Tisri, pues eso permitiría suficiente tiempo para
que acontecieran las cosas que según dice la Biblia ocurrieron entre el asesinato y la huida. (Compare con
Jeremías 41:4, 10 42:7.) Esto colocaría el principio de los Tiempos de los Gentiles alrededor del 15 de Tisri de
607 a. de la E.C.
Al fin de los Tiempos de los Gentiles, alrededor del 15 de Tisri (4/5 de octubre) de 1914 E.C., Revelación
11:15 se cumplió: “El reino del mundo sí llegó a ser el reino de nuestro Señor y de su Cristo.” (New World
Translation) Al entronizar a su Hijo Jesucristo, Jehová Dios tomó su poder para gobernar como Rey sobre el
mundo de la humanidad. Era el tiempo señalado para que la gobernación del gran Adversario, Satanás el Diablo,
terminara.
Puesto que era el ‘gobernante del mundo’ de la humanidad alejada de Dios, Satanás ciertamente no quería
ver que el Reino tomara control completo de los asuntos de la Tierra. (Juan 12:31; 14:30; 16:11) Más de
diecinueve siglos antes maniobró los asuntos de tal manera que, si no hubiera sido por intervención divina,
Herodes el Grande habría matado al infante Jesús. (Mat. 2:13) De modo similar, aun antes del nacimiento del
reino celestial, Satanás se preparó y preparó a sus demonios para un ataque. Esto se describe simbólicamente
en Revelación 12:3-5, donde leemos: “Se vio otra señal en el cielo, y, ¡miren! un dragón grande de color de
fuego, con siete cabezas y diez cuernos y sobre sus cabezas siete diademas; y su cola arrastra la tercera parte
de las estrellas del cielo, y las arrojó a la tierra. Y el dragón se quedó de pie delante de la mujer que estaba a
punto de dar a luz, para, cuando diese a luz, devorar a su hijo. Y ella dio a luz un hijo, un varón, que ha de
pastorear a todas las naciones con vara de hierro. Y su hijo fue arrebatado a Dios y a su trono.”
No debería sorprender, entonces, que la I Guerra Mundial estalló unos dos meses antes del fin de los Tiempos
de los Gentiles, y por consiguiente antes del nacimiento del “hijo” simbólico o reino celestial. No era necesario
que Satanás el Diablo esperara hasta después que la gobernación real sobre las naciones hubiese sido puesta
en las manos de Jesucristo para maniobrar a las naciones en una guerra de gran magnitud. El comienzo de ese
conflicto sanguinario sin duda fue parte de su plan para cegar a las personas a lo que había sucedido en los
cielos en cumplimiento de la profecía bíblica y también, si fuera posible, para impedir que el Reino gobernara
sobre el mundo de la humanidad.
ip. cap. 15, pág. 204, párr. 31 - Cómo es que llega a hablarse “el lenguaje de Canaán” en varias ciudades
de Egipto - ¿en la antigüedad? ¿en tiempos modernos?
31 ¿Cuál es el sorprendente resultado de esta proclamación? “En aquel día resultará que en la tierra de
Egipto habrá cinco ciudades que hablen el lenguaje de Canaán, y que juren a Jehová de los ejércitos. La
Ciudad de Demolición será llamada una ciudad.” (Isaías 19:18.) En la antigüedad, esta profecía se cumplió,
al parecer, cuando en varias ciudades egipcias se oyó el idioma hebreo de labios de los judíos que se refugiaron
en ellas (Jeremías 24:1, 8-10; 41:1-3; 42:9–43:7; 44:1). Actualmente, en los dominios del “Egipto” moderno hay
personas que han aprendido a hablar el “lenguaje puro” de la verdad de la Biblia (Sofonías 3:9). Una de las cinco
ciudades simbólicas se llama “La Ciudad de Demolición”, lo que denota que un aspecto del lenguaje puro está
relacionado con la denuncia pública y “demolición” de la organización de Satanás.
w70 1/6 pág. 350. - Preguntas de los lectores
● ¿Cuál es “el lenguaje de Canaán” que se menciona en Isaías 19:18?
Como un punto en la “declaración formal [de Isaías] contra Egipto” el profeta predijo: “En aquel día resultará
haber cinco ciudades en la tierra de Egipto que hablen el lenguaje de Canaán y que juren a Jehová de los
ejércitos.”—Isa. 19:1, 18.
Esta profecía escrita alrededor de 732 a. de la E.C. se refería a lo que tendría lugar después de la destrucción
de Jerusalén en 607 a. de la E.C. Los babilonios bajo Nabucodonosor dejaron un resto de judíos pobres en el
país. Algunos rebeldes derribaron al gobernador Gedalías, y la gente huyó a Egipto, contrario al consejo de
Jeremías. (Jer. 41:1-3; 42:9-43:7) El registro menciona específicamente tres ciudades donde se establecieron:
Migdol, Tafnes y Nof. (Jer. 44:1) Y posiblemente los que huyeron a Egipto en busca de asilo en esta ocasión se
unieron a judíos que ya estaban en aquel país.—Jer. 24:1, 8-10.
El lenguaje al que nos referimos ahora como hebreo antiguo no se indicaba por esa designación en las
Escrituras Hebreas. En ocasiones se llamaba “el lenguaje de los judíos” o “judío.” (2 Rey. 18:26; Neh. 13:24)
Pertenece al grupo de los lenguajes semíticos, y el lenguaje que se usaba en la tierra de Canaán en el tiempo de
Abrahán parece haber estado relacionado con el hebreo. Una vez que los israelitas se apoderaron de la Tierra
Prometida o la tierra de Canaán, su lenguaje pudo llamarse “el lenguaje de Canaán” en dos sentidos. Era
semejante a la lengua de los habitantes cananeos que habían sido muertos, y era el lenguaje del pueblo que
ahora regía el territorio de Canaán.
Así pues, el comentario de Isaías 19:18 acerca de que algunas ciudades de Egipto ‘hablarían el lenguaje de
Canaán’ se refiere al lenguaje hebreo que hablaban los judíos que habían huido a las ciudades egipcias.
it-2 . pág. 919. - Samaria
Historia posterior. En el año 742 a. E.C., Salmanasar V, rey de Asiria, puso sitio a Samaria, pero la ciudad
pudo resistir durante casi tres años. Cuando finalmente cayó, en el año 740 a. E.C., muchos de sus habitantes
más destacados fueron llevados al exilio e instalados en Mesopotamia y Media. Todavía no se ha zanjado la
cuestión de si se debe atribuir la toma final de la ciudad a Salmanasar V o a su sucesor Sargón II. (2Re 17:1-6,
22, 23; 18:9-12; véase SARGÓN.)
Con la caída de Samaria ante los asirios finaliza la historia detallada que da la Biblia de la ciudad. La mayoría
de las referencias posteriores a la ciudad, aunque no todas (2Re 23:18; Hch 8:5), se hacen a modo de
recordatorio de lo que les sucede a los que se rebelan contra Jehová. (2Re 18:34; 21:13; Isa 10:9-11; 36:19.) La
Biblia relata que después de la destrucción de Jerusalén y el posterior asesinato de Guedalías, 80 hombres de
Siquem, Siló y Samaria bajaron a Mizpá y se encontraron con el asesino Ismael. Este hizo una gran matanza,
pues solo conservó con vida a algunos que le prometieron mostrarle dónde tenían escondidos tesoros de trigo,
cebada y aceite. (Jer 41:1-9.)
it -1. pág. 1262. párr. 1. - Ismael
Como consecuencia, cuando Guedalías estaba agasajando a Ismael y a su grupo de diez hombres con una
comida, estos se levantaron y mataron a su anfitrión, así como a los judíos y caldeos que estaban con él. Al día
siguiente, esos asesinos capturaron a 80 hombres que procedían de Siquem, Siló y Samaria, los mataron a
todos, excepto a diez, y arrojaron sus cuerpos a la gran cisterna construida por el rey Asá. Luego Ismael y sus
hombres tomaron cautivos al resto de los que vivían en Mizpá y se dirigieron al territorio ammonita. En el camino,
Johanán y sus fuerzas alcanzaron y rescataron a los cautivos, pero Ismael y ocho de sus hombres escaparon a
su refugio ammonita. (2Re 25:25; Jer 41:1-18.)
it -1. pág. 978. párr. 3,4. - Gabaón
Poco tiempo después de la predicha destrucción, Ismael asesinó a Guedalías (el gobernador nombrado por
Nabucodonosor, el rey de Babilonia), en Mizpá. El asesino y sus hombres también tomaron cautivos al resto de la
gente de Mizpá; pero Johanán y sus hombres alcanzaron a Ismael junto a las abundantes aguas de Gabaón y
rescataron a los cautivos. (Jer 41:2, 3, 10-16.)
Entre los que regresaron del exilio babilonio en 537 a. E.C. se encontraban hombres de Gabaón, y más tarde
algunos de ellos participaron en reparar el muro de Jerusalén. (Ne 3:7; 7:6, 7, 25.)
it-2 . pág. 1036. - Siquem
Tiempo después se reedificó Siquem. El hecho de que Rehoboam se instalase en ella como rey indica que se
había convertido en una ciudad importante. (1Re 12:1.) Después de la división del reino, Jeroboán, el primer rey
del reino septentrional, realizó obras de edificación en Siquem y al parecer gobernó desde allí por un tiempo. (1Re
12:25.) Siglos más tarde, en el año 607 a. E.C., después que los babilonios destruyeron Jerusalén, algunos
hombres de Siquem fueron a Jerusalén para adorar. (Jer 41:5.)
W83 1/3 pág. 25, párr. 3. - Escenas de la Tierra Prometida - Regocíjense, las tinas rebosan de aceite
El aceite de oliva se comparaba a oro líquido; tal era su valor y tan variados sus usos. En un año un árbol podía
suministrar suficiente aceite para una familia de cinco o seis personas. Constituía una parte fundamental de su
dieta, siendo de fácil digestión y de elevado contenido energético. (Compárese con Jeremías 41:8; Ezequiel
16:13.) Usted podía perfumar el aceite y utilizarlo como cosmético o derramarlo sobre la cabeza de un invitado
como muestra de hospitalidad. (2 Samuel 12:20; Salmo 45:7; Lucas 7:46.) También podría emplearlo como
bálsamo para curar heridas. (Isaías 1:6; Marcos 6:13; Lucas 10:34.)
it-2 .pág. 1160. - Trigo . ¡porque existen en nuestra posesión! ¿A qué se referían?
En Palestina se sembraba el trigo aproximadamente en la misma época que la cebada, en el mes de Bul
(octubre–noviembre), después que las primeras lluvias otoñales habían ablandado lo suficiente el suelo como para
ararlo. (Isa 28:24, 25.) La cosecha del trigo venía después de la cosecha de la cebada (Rut 2:23; compárese con
Éx 9:31, 32), y estaba vinculada a la fiesta de las semanas, o Pentecostés, en el mes de Siván (mayo–junio),
cuando se presentaban como ofrenda mecida a Jehová dos panes leudados hechos de harina de trigo. (Éx 34:22;
Le 23:17.) Después que el trigo se había trillado, aventado y cernido, solía almacenarse en silos, costumbre a la
que quizás se alude en Jeremías 41:8.
it-2 . pág. 174. - Kimham
(Desfallecido [de anhelo]).
Probablemente sea uno de los hijos de Barzilai. Cuando Barzilai, ya entrado en años, rechazó la invitación de
formar parte de la corte del rey David, recomendó que Kimham ocupara su lugar. A esto, David respondió:
“Conmigo cruzará [el Jordán] Kimham, y yo mismo le haré lo que sea bueno a tus ojos; y todo lo que escojas
imponer sobre mí te lo haré”. (2Sa 19:33, 37-40.) Al parecer, Kimham permaneció en la corte real, como indican
las instrucciones finales de David a Salomón. (1Re 2:7.) En Jeremías 41:17 se hace referencia al “lugar de
alojamiento de Kimham” cerca de Belén, aunque no se sabe si alude al Kimham del tiempo de David o a alguien
posterior del mismo nombre. Algunos comentaristas dicen sobre esto que Kimham tal vez recibió un terreno por
los servicios prestados a David, o bien que podría tratarse de un lugar donde Kimham hubiera construido un
hospedaje para viajeros.
it-2 . pág. 407. - Mizpá
En el siglo X a. E.C., el rey Asá de Judá fortificó Mizpá con materiales de Ramá, ciudad que el rey israelita
Baasá se vio obligado a abandonar. (1Re 15:20-22; 2Cr 16:4-6.) Unos tres siglos después, en 607 a. E.C., el
victorioso rey Nabucodonosor de Babilonia nombró a Guedalías gobernador sobre los judíos que quedaban en la
tierra de Judá. Guedalías administraba los asuntos desde Mizpá y allí fijó su residencia el profeta Jeremías. A
Mizpá también acudieron los jefes del ejército que sobrevivieron, así como otros judíos que habían sido
esparcidos. Aunque al gobernador Guedalías se le advirtió de antemano, no obró con cautela y fue asesinado en
Mizpá, junto con los caldeos y los judíos que estaban con él. Después se dio muerte a otros 70 hombres que
entraron en la ciudad. Los asesinos, dirigidos por Ismael, hijo de Netanías, tomaron cautivos al resto del pueblo,
pero Johanán, hijo de Qaréah, los alcanzó y, aunque Ismael escapó con ocho hombres, rescató a los cautivos,
para llevarlos posteriormente a Egipto. (2Re 25:23-26; Jer 40:5–41:18.)
Después del exilio en Babilonia, algunos hombres de Mizpá y los príncipes Salún y Ézer participaron en
reparar el muro de Jerusalén. (Ne 3:7, 15, 19.)
CAPITULO 42
si. pág. 335. párr. 11. – Estudio número 9: La arqueología y el registro inspirado
¿Cómo dan apoyo a los escritos de Jeremías?
11 Otra carta (la número III) comienza como sigue: “¡Que YHWH [es decir, Jehová] haga que mi señor oiga
noticias de paz! [...] Y se le ha informado a tu siervo diciendo: ‘El comandante del ejército, Conías hijo de Elnatán,
ha descendido para entrar en Egipto y a Hodavías hijo de Ahíya y a sus hombres los ha enviado para obtener
[abastecimientos] de él’”. Esta carta parece confirmar que Judá bajó a Egipto por ayuda, en violación del mandato
de Jehová y para su propia destrucción. (Isa. 31:1; Jer. 46:25, 26.) Los nombres Elnatán y Hosaya, que aparecen
en el texto completo de esta carta, también se encuentran en Jeremías 36:12 y Jeremías 42:1. Otros tres nombres
mencionados en las cartas también aparecen en el libro bíblico de Jeremías. Estos son: Guemarías, Nerías y
Jaazanías. (Jer. 32:12; 35:3; 36:10.)
w06 1/9 pág. 23,24, párr. 8. - Bajo el pacto de la Ley - . Bajo el pacto de la Ley, ¿quiénes intercedían por
el pueblo ante Jehová?
8 Después de que Jehová libertó a los israelitas de Egipto, les dio el pacto de la Ley. Dicha Ley instituyó un
sistema sacerdotal como medio para acercarse a Dios. Se designó a algunos levitas para que intercedieran por el
pueblo en calidad de sacerdotes. Cuando surgían asuntos de importancia nacional, un representante del pueblo
—a veces el rey o un profeta— los exponía ante Dios (1 Samuel 8:21, 22; 14:36-41; Jeremías 42:1-3). Por
ejemplo, el rey Salomón elevó una sincera plegaria a Jehová durante la dedicación del templo. Jehová, a su vez,
indicó que aceptaba esta oración llenando el santuario con Su gloria y diciendo: “Mis oídos [estarán] atentos a la
oración [que se haga] en este lugar” (2 Crónicas 6:12–7:3, 15).
kj. cap. 15, pág. 288. párr. 28 - . ¿De qué eran culpables todavía aquellos sobrevivientes que no habían
sido deportados por los babilonios, y qué punto de vista mostraban que adoptaban en cuanto a la caída de
Jerusalén por sus comentarios acerca de la tierra?
28 Esto muestra que la destrucción de Jerusalén no había afectado de la manera apropiada a aquellos judíos que
no habían sido deportados por los babilonios pero a quienes todavía se les había permitido permanecer en su
tierra. No habían considerado esto como una expresión de que Dios los condenaba y por eso no se habían
arrepentido de las violaciones que habían cometido contra Su ley. Todavía continuaban comiendo carne de animal
de la cual no se había escurrido la sangre según la ley de Dios; todavía llevaban a cabo adoración falsa con ídolos
detestables, ídolos embarrados de estiércol; todavía cometían el acto detestable de adulterio, violando hasta a la
esposa de su prójimo. No le importaba a Jehová que fueran muchos en comparación con el antepasado de ellos, el
patriarca Abrahán, a quien Jehová le había prometido la tierra o país. (Génesis 12:1-7) Debido a que no se
apartaban con arrepentimiento de sus caminos inicuos, no merecían seguir poseyendo la tierra. (Jeremías 42:1
a 44:25) ¡La cantidad únicamente no valía para Jehová; la obediencia a su Ley sí!
w71 15/2 pág. 111, párr. 3. - Por consiguiente, ¿qué tenía que hacer Jehová para mostrar que su palabra
estaba vindicada tocante a esto?
3 Cuando Dios vindicara su palabra de promesa levantando a su Mesías o Ungido, sería necesario que Él
identificara a su Mesías dando testimonio acerca de él de manera sobrenatural. Toda la humanidad podría repetir
la petición que se le hizo en una ocasión: “Resulte Jehová testigo fiel y verdadero.” (Jer. 42:5) Jehová resultó serlo.
It-2. pág. 402, párr. 2 - Misericordia
En las Escrituras ra·jám solo se emplea una vez como sentimiento del hombre hacia Dios, cuando el salmista
dijo: “Te tendré cariño [forma de ra·jám], oh Jehová fuerza mía”. (Sl 18:1.) En el plano humano, José manifestó
esta misma cualidad cuando se le conmovieron “sus emociones internas [forma de ra·jamím]” debido a su hermano
Benjamín, y lloró. (Gé 43:29, 30; compárese con 1Re 3:25, 26.) Cuando las personas veían la posibilidad de que
las maltrataran sus captores (1Re 8:50; Jer 42:10-12) u oficiales de mayor autoridad (Gé 43:14; Ne 1:11; Da 1:9),
deseaban y pedían en oración piedad o misericordia, para que se les tratara con favor, amabilidad y consideración.
(Contrástese con Isa 13:17, 18.)
jr. cap. 15, pág. 182. párr. 1 - “No puedo quedarme callado” ¿Por qué no se quedaron callados Jeremías
ni otros profetas de Jehová?
“OIGAN la palabra de Jehová.” Esta exhortación resonó por las calles y plazas de Jerusalén desde el año 647.
Y el profeta de Dios no desistió de repetirla ni siquiera cuando la ciudad fue destruida cuarenta años más tarde
(Jer. 2:4; 42:15). El Altísimo envió profetas con el ánimo de que los judíos escucharan Sus consejos y se
arrepintieran. Como ya se ha indicado, Jeremías se distinguió entre aquellos portavoces divinos. El día que
recibió su comisión, Dios le dijo: “Tienes que levantarte y hablarles todo lo que yo mismo te mande. No te
sobrecojas de terror alguno” (Jer. 1:17). La empresa era ardua, y Jeremías padeció física y emocionalmente; con
todo y con eso, se sintió impulsado a cumplir su misión. “Mi corazón está alborotado dentro de mí —expresó—.
No puedo quedarme callado.” (Jer. 4:19.)
CAPITULO 43
It-2. pág. 5, párr. 5 - Jaazanías
4. Jefe militar de Judá durante el breve lapso de tiempo que siguió a la destrucción de Jerusalén por los
babilonios. Jaazanías (o Jezanías, como a veces se escribe su nombre) fue uno de los que apoyaron
inmediatamente el nombramiento del gobernador Guedalías. (2Re 25:23; Jer 40:7, 8.) Probablemente figuraba
entre “todos los jefes de las fuerzas militares” que advirtieron a Guedalías de la amenaza que Ismael
representaba para su vida. Cuando Ismael asesinó a Guedalías, Jaazanías lo persiguió y rescató a los que había
hecho prisioneros. (Jer 40:13, 14; 41:11-16.) Jezanías estuvo entre los jefes que inquirieron de Jeremías sobre la
acción que debía tomarse a continuación, pero en vez de seguir su consejo, llevaron al reducido resto de
israelitas a Egipto. (2Re 25:26; Jer 42:1-3, 8; 43:1-5.) “Azarías hijo de Hosaya” tal vez haya sido un hermano de
Jaazanías, pero es más probable que este fuese otro de sus nombres. (Jer 43:2.)
w79 15/2 pág. 29,30, párr. 5 – Baruc... un secretario que recibió un mensaje profético
Hasta después de la destrucción de Jerusalén, Baruc descubrió que todavía necesitaba aguante y tenía que
confiar en la protección que suministraba Jehová. Cuando Jeremías le dijo a la gente la palabra de Jehová y les
advirtió que no huyeran a Egipto, la gente no prestó atención. Como excusa para rechazar la palabra que Jehová
les dio por medio de Jeremías, dijeron cosas falsas acerca de Baruc: “Baruc hijo de Nería te está instigando
contra nosotros con el propósito de darnos en la mano de los caldeos, para darnos muerte o llevarnos al destierro
en Babilonia.” (Jer. 43:3) Así alegaron que Jeremías, quien ahora era de edad avanzada, estaba bajo la
influencia de su secretario y ya no hablaba la palabra de Jehová, sino que estaba presentando el mensaje de su
secretario como el mensaje del Todopoderoso. Frente a tal actitud, a Baruc se le hizo necesario mantener fe en
la promesa de Jehová de suministrarle preservación.
Hoy nosotros podemos beneficiarnos de la experiencia de Baruc. El servicio fiel que él rindió a Jehová como
secretario de Jeremías no resultó en que él recibiera recompensas materiales de índole especial. De manera
semejante, nosotros hoy no deberíamos esperar algún trato especial cuando la gente en general está
experimentando sufrimiento y penalidades. Debemos estar dispuestos a experimentar penalidad también durante
la venidera “grande tribulación,” manteniéndonos satisfechos con esto que Jehová nos asegura: “Probablemente
sean ocultados en el día de la cólera de Jehová.” (Mat. 24:21, 22; Sof. 2:3) Entonces, cuando veamos la
ejecución del juicio de Dios contra los inicuos, podemos esperar con confianza que recibiremos nuestra alma o
vida como despojo por medio de sobrevivir la “grande tribulación” y entrar en el nuevo orden de justicia y paz de
Jehová.
w06 15/08 pág. 19, párr. 3,4. – Vuelve a apoyar a Jeremías
Los líderes judíos le dijeron a Jeremías: “Es una falsedad lo que estás hablando. Jehová nuestro Dios no te ha
enviado, diciendo: ‘No entren en Egipto para residir allí como forasteros’. Antes bien, Baruc hijo de Nerías te está
instigando contra nosotros con el propósito de darnos en la mano de los caldeos, para darnos muerte o llevarnos
al destierro en Babilonia” (Jeremías 43:2, 3). Esta acusación deja claro que los líderes judíos creían que Baruc
ejercía mucha influencia sobre Jeremías, más de la que se esperaría de un simple escriba. ¿Pensaban que se
debía al nivel social de Baruc o a su larga amistad con Jeremías? Puede ser, pero sin importar lo que creyeran
los líderes judíos, el hecho es que el mensaje realmente provino de Jehová.
A pesar de las advertencias divinas, los judíos que habían quedado abandonaron su tierra y se llevaron a
“Jeremías el profeta y a Baruc hijo de Nerías” con ellos. “Por fin entraron en la tierra de Egipto, pues
no obedecieron la voz de Jehová —narra el profeta—; y gradualmente llegaron hasta Tahpanhés”, ciudad
fronteriza ubicada en la zona oriental del delta del Nilo, próxima a la península del Sinaí. A partir de ese
momento, no se vuelve a hablar de Baruc en el relato bíblico (Jeremías 43:5-7).
es12. pág. 16, - Domingo 25 de noviembre - Mis labios clamarán gozosamente (Sal. 71:23).
La labor de Jeremías de edificar y plantar dio fruto, pues cuando llegó la destrucción de Jerusalén en el año
607 antes de nuestra era, se salvaron algunas personas, tanto judías como de otros pueblos. Por ejemplo,
sabemos del caso de los recabitas, Ébed-mélec y Baruc (Jer. 35:19; 39:15-18; 43:5-7). La actitud de estos
devotos y leales amigos de Jeremías ilustra muy bien la de los cristianos que tienen la esperanza de vivir en la
Tierra. Ellos son los amigos del “Jeremías” de la actualidad. ¡Qué feliz está el resto ungido de poder edificar la fe
y la esperanza de la “gran muchedumbre”! (Rev. 7:9.) A su vez, estos leales compañeros de los ungidos tienen la
gran satisfacción de ayudar a más personas sinceras a conocer la verdad. Los cristianos comprendemos que la
predicación de las buenas nuevas no es solo un servicio a favor del prójimo, sino parte de nuestra adoración a
Jehová. Por lo tanto, sea que la gente nos escuche o no, rendirle a Dios servicio sagrado mediante nuestro
ministerio nos produce mucha alegría (Rom. 1:9). w11 15/3 4:14, 15
w92 1/2 pág. 4. - Los falsos profetas modernos
Los falsos profetas trataban de crear la impresión de que, a pesar de toda la corrupción que había en el país,
todo marchaba bien y la gente estaba en paz con Dios; pero no era así. Les esperaba el juicio de Dios, como
denodadamente proclamó Jeremías. En 607 a.E.C., cuando los soldados babilonios arrasaron Jerusalén y
destruyeron el templo y dieron muerte a los habitantes de la ciudad o se los llevaron cautivos a la lejana Babilonia,
quien quedó justificado fue Jeremías el profeta verdadero, y no los falsos profetas. Las pocas personas que los
babilonios dejaron en el país huyeron a Egipto. (Jeremías 39:6-9; 43:4-7.)
w80 15/10 pág. 16, párr. 14. – ¿Quiénes resultaron ser los que no cumplieron con su palabra, y por qué
no llegó a celebrarse la fiesta de la recolección en 607 a. de la E.C.
14 Pero, ¿quién resultó mentiroso, si no cada uno de ellos, puesto que habían prometido obrar en conformidad
con el mensaje que Jeremías les comunicara aunque el mensaje no fuera de su agrado? Ya estaban en camino
hacia el sur a Egipto, y ahora se resolvieron a seguir adelante hasta que llegaran a la tierra del Nilo. No querían
someterse a la dominación de la Tercera Potencia Mundial, la de Babilonia. Anteriormente Egipto había sido
aliado de ellos contra la potencia mundial de Babilonia, que iba extendiéndose. Por eso, ahora que la tierra de
Judá había quedado bajo la dominación de Babilonia, ellos se resolvieron a no dejar que nadie permaneciera en
la tierra y diera sumisión a Babilonia. No dejarían que se quedaran atrás los que abogaban por la sumisión a
Babilonia, a saber, Jeremías y su secretario Baruc. De modo que arrastraron consigo a estos siervos de Jehová.
Ellos no planearon ni fijaron el tiempo de su salida para que resultara así, pero más o menos al tiempo en que la
tierra de Judá debiera haber estado celebrando con regocijo la fiesta de recolección, o de las cabañas, del 15 al
21 de Tisri, en 607 a. de la E.C., aquellos rebeldes opuestos a la voluntad de Jehová dejaron la tierra
precisamente como él había predicho, desolada, sin que residiera en ella hombre ni animal doméstico.—Jer.
43:4-7.
w11 15/03 pág. 31,32, párr. 14,15. – ¿Qué frutos dio la fiel labor de Jeremías? - ¿Cómo vemos los
cristianos la predicación?
14 Aunque Jeremías proclamó incansablemente las advertencias y los mensajes condenatorios de Jehová,
nunca olvidó que también había sido enviado “para edificar y para plantar”, es decir, llevar un mensaje de
esperanza y restauración (Jer. 1:10). Y esa labor dio fruto, pues cuando llegó la destrucción de Jerusalén en el
año 607 antes de nuestra era, se salvaron algunas personas, tanto judías como de otros pueblos. Por ejemplo,
sabemos del caso de los recabitas, Ébed-mélec y Baruc (Jer. 35:19; 39:15-18; 43:5-7). La actitud de estos
devotos y leales amigos de Jeremías ilustra muy bien la de los cristianos que tienen la esperanza de vivir en la
Tierra. Ellos son los amigos del “Jeremías” de la actualidad. ¡Qué feliz está el resto ungido de poder edificar la fe
y la esperanza de la “gran muchedumbre”! (Rev. 7:9.) A su vez, estos leales compañeros de los ungidos tienen la
gran satisfacción de ayudar a más personas sinceras a conocer la verdad.
15 Los cristianos comprendemos que la predicación de las buenas nuevas no es solo un servicio a favor del
prójimo, sino parte de nuestra adoración a Jehová. Por lo tanto, sea que la gente nos escuche o no, rendirle a
Dios servicio sagrado mediante nuestro ministerio nos produce mucha alegría (Sal. 71:23; léase Romanos 1:9).
jr. cap. 9, pág. 106,107, párr. 9 - ¿Por qué fue relevante el hecho de que Baruc recibiera su alma como
despojo?
9 Pues bien, pensemos en el estado en que se hallaba Jerusalén durante el sitio babilonio. La ciudad se
abrasaba lentamente en el calor del asedio, a diferencia de Sodoma, que fue calcinada en un instante y cuya
destrucción fue, en cierto modo, más soportable (Lam. 4:6). Baruc escribió la profecía de que los habitantes de
Jerusalén morirían por la espada, el hambre y la peste, y tiene que haber sido testigo de su cumplimiento.
La escasez de alimentos tocó fondo. ¡Qué horror estar en una ciudad donde las madres, por naturaleza
compasivas, cocinaron a sus propios hijos y se los comieron! (Lam. 2:20; 4:10; Jer. 19:9.) No obstante, Baruc
sobrevivió. En medio de tanto caos, la vida en sí era como un despojo, como el botín que se lleva el vencedor en
una batalla. Obviamente, Baruc aceptó el consejo divino de no buscar “cosas grandes” y se granjeó el favor de
Jehová, como lo atestigua el hecho de que sobreviviera (Jer. 43:5-7).
w11 15/06 pág. 29, párrs. 7-9, pág. 30, párr. 1. – ¿Deberías ir a la universidad?
¿ La Biblia deja claro que el cristiano tiene la obligación de mantener y cuidar a su familia (1 Tim. 5:8). Ahora
bien, ¿es imprescindible que curses estudios universitarios para cumplir con ese deber?
Algo que deberías examinar es el efecto que pudiera tener la universidad en tu relación con Jehová. Y hay un
ejemplo bíblico que puede ayudarte a hacer este análisis.
Baruc tenía una honrosa comisión en el servicio de Jehová: ser el secretario del profeta Jeremías. Sin
embargo, en cierto momento dejó de valorarla como debía y se volvió ambicioso. Jehová observó su actitud, y
por ello le advirtió a través de Jeremías: “Tú sigues buscando cosas grandes para ti. No sigas buscando” (Jer.
45:5).
¿Qué “cosas grandes” andaba buscando? Tal vez quería gozar de prestigio en el mundo judío. O quizás
deseaba una mejor posición económica. Sea como fuere, se le había olvidado cuáles son los valores más
importantes en la vida: las cosas espirituales (Fili. 1:10). No obstante, hizo caso de la advertencia divina y, como
recompensa, sobrevivió a la destrucción de Jerusalén (Jer. 43:6).
w02 1/10 pág. 15, párr. 15. – ¿Cómo demostró Jeremías que confiaba en Baruc? - ¿Qué recompensa
obtuvo Baruc por obedecer humildemente?
15 Es evidente que Baruc cambió su manera de pensar, pues, acto seguido, Jeremías le encargó una comisión
muy difícil: ir al templo para leer en voz alta el mensaje que Baruc mismo había escrito al dictado de Jeremías.
¿Obedeció dicha encomienda? Sí, Baruc hizo “todo lo que le había mandado Jeremías el profeta”. De hecho,
incluso les leyó el mismo mensaje a los príncipes de Jerusalén, lo cual sin duda requirió mucho valor (Jeremías
36:1-6, 8, 14, 15). Imaginemos lo agradecido que debió de sentirse por seguir vivo cuando la ciudad cayó ante los
babilonios dieciocho años más tarde, todo por haber hecho caso de la advertencia divina de no buscar “cosas
grandes” para sí (Jeremías 39:1, 2, 11, 12; 43:6).
w97 15/8 pág. 21, párr. 16. – ¿Qué lección puede aprender hoy el pueblo de Jehová de la experiencia de
Baruc?
16 Baruc respondió a la corrección de Jehová y, tal como se le prometió, escapó con vida. (Jeremías 43:6, 7.)
¡Qué lección más importante para el pueblo de Jehová hoy día! Este no es el momento de ‘buscar cosas grandes
para nosotros’. ¿Por qué? Porque “el mundo va pasando, y también su deseo”. (1 Juan 2:17.)
jr. cap. 13, pág. 161, párr. 14 - Profecías que se cumplieron después - ¿Qué tenía de extraordinario la
profecía de Dios sobre Babilonia?
14 Dios predijo que Nabucodonosor no solo conquistaría Judá, sino también Egipto (Jer. 25:17-19). Aquello
debió de parecer muy improbable, pues Egipto era entonces una nación poderosa que incluso dominaba Judá (2
Rey. 23:29-35). Tras la caída de Jerusalén, un resto de judíos se propuso dejar su tierra y buscar amparo en
Egipto. Sus planes contrariaban la voluntad divina, pues Jehová les había advertido que no se fueran y les había
prometido bendecirlos si se quedaban en Judá. Por otro lado, si huían a Egipto, la espada que tanto temían los
alcanzaría allí y morirían (Jer. 42:10-16; 44:30). Los escritos de Jeremías no nos dicen si él presenció la invasión
babilonia de Egipto, pero de lo que no cabe la menor duda es de que el cumplimiento de las profecías de Jehová
alcanzó a los israelitas refugiados cuando los caldeos conquistaron Egipto a principios del siglo VI antes de
nuestra era (Jer. 43:8-13)
g 4/07 pág. 14. párr.7. - De Egipto a ciudades de todo el mundo
En las Escrituras, el libro profético de Jeremías habla de la destrucción de “las columnas de Bet-semes, que está
en la tierra de Egipto”. Es posible que con tales columnas se aluda a los obeliscos de Heliópolis. En cualquier caso,
Dios condenó la adoración idolátrica que simbolizaban (Jeremías 43:10-13
re. cap. 28, pág. 192,193, párr. 24 - ¿Qué pide Juan que oigan los que tienen discernimiento, y qué
significan esas palabras para el pueblo de Dios?
24 Juan ahora pide a los que tienen discernimiento que escuchen muy cuidadosamente: “Si alguno tiene
oído, oiga”. Entonces pasa a decir: “Si alguno está para cautiverio, se va en cautiverio. Si alguno mata a
espada, tiene que ser muerto a espada. Aquí está lo que significa el aguante y la fe de los santos”.
(Revelación 13:9, 10.) Años antes de 607 a.E.C. Jeremías escribió palabras muy parecidas a esas para mostrar
que nada podría impedir que los juicios de Jehová se ejecutaran en la ciudad infiel de Jerusalén. (Jeremías 15:2;
véase también Jeremías 43:11; Zacarías 11:9.) Jesús, en el momento de su gran prueba, mostró con claridad
que sus seguidores no deben transigir, cuando dijo: “Todos los que toman la espada perecerán por la espada”.
(Mateo 26:52.) De manera similar, ahora en el día del Señor el pueblo de Dios tiene que adherirse a los principios
bíblicos. No habrá escape final para los que adoran a la bestia salvaje y no se arrepienten. Para sobrevivir a las
persecuciones y pruebas del futuro, todos necesitaremos aguante, junto con fe inquebrantable. (Hebreos 10:36-
39; 11:6.)
w71 1/9 pág. 544, párr. 2. – ¿Aconteció realmente eso? que Egipto sería desolado por cuarenta años.
Respecto a esto, las palabras proféticas de Jehová declaran: “Y él [Nabucodonosor] tendrá que entrar y herir
la tierra de Egipto. Quien esté para plaga mortífera será para plaga mortífera, y quien esté para cautiverio será
para cautiverio, y quien esté para la espada será para la espada. Y ciertamente encenderé un fuego en las casas
de los dioses de Egipto; y él ciertamente los quemará y los conducirá cautivos.” “Haz para ti mero equipaje para
el destierro, oh moradora, la hija de Egipto. Porque Nof misma llegará a ser un mero objeto de pasmo y
realmente será encendida, de modo que quede sin habitante. . . . Porque el mismísimo día de su desastre les ha
sobrevenido.”—Jer. 43:11, 12; 46:19, 21.

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