jueves, 24 de mayo de 2012

puntos sobresalientes jeremias 44 a 48

Puntos sobresalientes 44 a 48
1-(Jer 44:15) Reina de los cielos. Título de una diosa a la que adoraban los israelitas apóstatas en los días de Jeremías. En el culto a la “reina de los cielos” estaban implicadas principalmente las mujeres, pero al parecer toda la familia participaba de alguna manera. Las mujeres cocían tortas de sacrificio, los hijos recogían la leña y los padres prendían el fuego. El hecho de que los que huyeron a Egipto después del asesinato del gobernador Guedalías atribuyeran su calamidad a su negligencia en hacer humo de sacrificio y libaciones a la “reina de los cielos”, refleja que la adoración a esta diosa había arraigado entre los judíos. Sin embargo, el profeta Jeremías indicó vigorosamente lo equivocados que estaban.
Las Escrituras no identifican de modo específico a la “reina de los cielos”. Hay quien opina que se trataba de Inanna, la diosa de la fertilidad, que en Babilonia recibía el nombre de Istar. El nombre Inanna significa literalmente “Reina del Cielo”, y otros textos llaman a Istar “reina de los cielos” y “reina de los cielos y las estrellas”.Parece ser que el culto a Istar se extendió a otras naciones. En Egipto, una inscripción del rey Horemheb, quien se cree que reinó durante el siglo XIV a. E.C., menciona a “Astarté [Istar], señora del cielo”.

El culto a la “reina de los cielos” se extendió hasta el siglo IV E.C. Hacia el año 375 E.C., Epifanio escribió en su tratado Panarion (79, 1, 7):lo siguiente: “Algunas mujeres adornan una especie de carro o un banco con cuatro esquinas, y en cierto día festivo del año, tras cubrirlo con una tela de lino, colocan ante él un pan y lo ofrecen en nombre de María. Luego todas las mujeres participan de este pan”. Epifanio (79, 8, 1, 2) relacionó estas costumbres con el culto a la “reina de los cielos” del que se habla en Jeremías, y citó Jeremías 7:18 y 44:25.

2-(Jeremías 44:16, 17). Debido a la extrema deslealtad de su pueblo, Jehová permitió que los babilonios destruyeran Jerusalén y su templo en 607 a.E.C. La mayoría de los habitantes de la nación fueron exiliados a Babilonia, pero unos pocos se quedaron en el país, entre ellos Jeremías. Cuando el gobernador Guedalías fue asesinado, este grupo huyó a Egipto, llevándose consigo a Jeremías. Allí empezaron a hacer sacrificios a dioses falsos. Jeremías reprendió a los israelitas infieles por su modo de actuar, pero estos no le hicieron caso. No quisieron volver a Jehová, e insistieron en hacer humo de sacrificio a la “reina de los cielos”. ¿Por qué? Porque aquello era lo que tanto ellos como sus antepasados habían hecho ‘en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén, cuando estaban hartos de pan y colmados de bien, y no veían ninguna calamidad’.

3-(Jeremías 44:18).Los judíos arguyeron: “Desde el tiempo en que cesamos de hacer humo de sacrificio a la ‘reina de los cielos’, y de derramarle libaciones, nos ha faltado todo, y por la espada y por el hambre hemos sido acabados”. La memoria puede ser muy discriminatoria. ¿Cuál era la realidad? Los judíos sí habían hecho sacrificios a dioses falsos en la tierra que Jehová les había dado. Como en el tiempo de Acaz, sufrieron debido a esa apostasía. Sin embargo, Jehová fue “tardo para la cólera” con su pueblo, mandó a sus profetas para que instaran a la nación a arrepentirse. En ocasiones, cuando el rey era fiel, Jehová lo bendecía, y el pueblo se beneficiaba de aquella bendición, aun cuando fuera mayoritariamente infiel. Los judíos de Egipto estaban equivocados al decir que la prosperidad de la que habían disfrutado en su tierra natal procedía de sus dioses falsos. Antes del año 607 a.E.C., Jehová había dicho al pueblo de Judá: “Obedezcan mi voz, y ciertamente llegaré a ser su Dios, y ustedes mismos llegarán a ser mi pueblo; y tienen que andar en todo el camino que yo les mande, a fin de que les vaya bien” (Jeremías 7:23). Los judíos perdieron el templo y su tierra precisamente porque no quisieron andar ‘en todo el camino que Dios les había mandado’. No caigamos nosotros en ese error fatal.

4-(Jer. 44:21-23) Jehová Dios no cambia. (Mal. 3:6) Todos los que no están dedicados exclusivamente a la adoración verdadera se enfrentan a la calamidad. ¿Por qué? Porque puesto que no están del lado de Jehová, son siervos de Satanás el Diablo y de sus demonios inicuos. El apóstol Pablo les escribió a los cristianos de Corinto: “Las cosas que las naciones sacrifican, a demonios las sacrifican, y no a Dios.”
Igualmente, aunque una persona afirme adorar al Dios verdadero, si trata a las cosas creadas como objetos de reverencia, este es un asunto serio. Así es que, si una persona usara imágenes como una ayuda en la adoración o comenzara a idolatrar a una persona o cosa, ¿estaría sirviendo al Dios verdadero? La Biblia contesta: “Yo soy Jehová. Ese es mi nombre; y a ningún otro daré yo mi propia gloria, ni mi alabanza a imágenes esculpidas.” (Isa. 42:8) Por lo tanto, entonces, si por medio de sus pensamientos o acciones un adorador ‘niega al Dios verdadero,’ ¿a quién se dirige su adoración? ¿Quién es su dios? Obviamente, “el dios de este sistema de cosas,” el Diablo. Seguramente, eso no es lo que usted quiere. Haga a Jehová su Dios. Ámelo únicamente a él. Manifieste ese amor por medio de obedecer sus mandamientos.

5-(Jer. 44:30) A medida que el rey Sedequías y sus tropas huían de la ciudad invadida al abrigo de la noche, quizás el rey se haya felicitado a sí mismo por haber frustrado la espantosa profecía de Jeremías acerca de él. Pero no pudo llegar hasta el faraón Hofra de Egipto, su aliado. Los perseguidores babilonios lo alcanzaron en la llanura desértica de Jericó, en el Arabá o Valle de la Grieta, unos kilómetros al nordeste de Jerusalén. En grilletes de cobre lo llevaron al norte a la ciudad de Ribla en la tierra de Amat, a enfrentarse con el rey Nabucodonosor. Antes de que se le cegara por orden de Nabucodonosor, a Sedequías se le obligó a presenciar el horroroso espectáculo de ver cómo mataban a sus hijos. A muchos de los funcionarios de su corte y de sus oficiales militares igualmente se les dio muerte. Al sumo sacerdote Seraya y al sacerdote auxiliar, Sofonías, quienes no habían apoyado a su compañero sacerdote, Jeremías, se les dio muerte, junto con tres guardas de la puerta del templo. Hoy día, lo que fue prefigurado por la Jerusalén del día del rey Sedequías está acercándose a su destrucción, según la decisión judicial de Jehová, el “Rey de las naciones.” (Jer. 10:7) ¡Qué apropiado, pues, que hoy día haya en la Tierra en este tiempo crítico una clase de adoradores de Jehová Dios que fue prefigurada por el profeta-sacerdote Jeremías!

6-(Jeremías 45:1, 2). El relato de Baruc también nos enseña una excelente lección de humildad. Tengamos en cuenta que Baruc no recibió el consejo directamente de Jehová, sino mediante Jeremías, cuyas imperfecciones y características personales seguramente conocía muy bien. Con todo, no lo venció el orgullo, sino que con humildad comprendió que el consejo procedía de Jehová (2 Crónicas 26:3, 4, 16; Proverbios 18:12; 19:20). Por tanto, si ‘damos algún paso en falso antes de darnos cuenta de ello’ y recibimos consejos oportunos de la Palabra de Dios, imitemos la madurez, el discernimiento espiritual y la humildad de Baruc (Gálatas 6:1).

7-(Jeremias 45: 3-5) Si Baruc deseaba mantener su corazón en armonía con Jeremías y su mensaje, tenía que ahogar la ambición egoísta. Todavía pasarían 18 años antes de la calamidad predicha, y sin embargo era necesario que Baruc tomara su decisión en ese entonces. Su vida misma, su “alma,” dependía de que tomara la decisión correcta, sí, y se adhiriera a ella. Era preciso que hiciera aquello si quería mantener intactos sus vínculos.
¡Cuánto se parece a la situación crítica de Baruc la situación de nosotros las personas informadas de hoy! Esto es especialmente cierto a partir del año 1914, porque desde entonces los testigos de Jehová han predicado que la cristiandad, el antitipo moderno de la Jerusalén infiel, sería destruida por, el rey celestial Jesucristo que ya está reinando. Por eso, sería muy poco aconsejable el que alguien que estuviera en relación de pacto con Dios estuviera buscando “cosas grandes” para sí mismo en un tiempo tan grave como éste en este sistema de cosas en derrumbe. Tal proceder mostraría que no se comprende que estamos viviendo en el “tiempo del fin.” Mostraría falta de fe y de confianza en lo correcto y oportuno del mensaje que proclama la clase de Jeremías respecto al juicio condenatorio de este viejo sistema de cosas. ¡La vida de uno, su “alma,” está en peligro ahora! Jehová está a punto de hacer su obra de demoler y desarraigar, por medio de Jesucristo. ¿Queremos que se nos ejecute junto con el antitipo moderno de la Jerusalén apóstata, la cristiandad? Si no, entonces tenemos que tomar nuestra decisión mientras todavía haya tiempo, para hacer lo que Jehová le dijo a Baruc el secretario de Jeremías que hiciera, es decir, dejar de buscar “cosas grandes” en este mundo.

Vivamos cada uno individualmente en armonía con el mensaje que proclama la clase de Jeremías. Dejemos la ambición egoísta, y no fijemos nuestro afecto en las cosas transitorias de este sistema de cosas condenado a la destrucción. Esto exige que participemos valerosamente con la clase de Jeremías en dar la advertencia acerca del venidero “día de la venganza” de Jehová. No nos conviene tener un corazón dividido, irresoluto, ahora.

8-(Jeremías 45:3.) Como el fin de este sistema de cosas todavía no ha llegado, es posible que haya quienes se sientan inclinados a obtener lo que este mundo ofrece: carreras prestigiosas, empleos lucrativos y riqueza. Piense en el secretario de Jeremías, Baruc. Él se lamentó: “¡Ay de mí, ahora, porque Jehová ha añadido desconsuelo a mi dolor! Me he fatigado a causa de mi suspirar, y no he hallado lugar de descanso”. Baruc se sentía cansado. Ser secretario de Jeremías representaba una tarea difícil, de mucha tensión Y no se vislumbraba el fin de la tensión. Debían faltar unos dieciocho años para la destrucción de Jerusalén.

9-(Jeremías 45:4) Es comprensible que alguien que perteneciera a las altas esferas se cansara de escribir mensajes condenatorios contra Judá, uno detrás de otro. Más aún, el apoyo que Baruc le brindó al profeta de Dios de seguro hizo peligrar su posición y su carrera. Ahora, pensemos en lo que pasaría cuando Jehová demoliera lo que había edificado, según lo anunciado en . Cuando llegara esa hora, las “cosas grandes” que anhelaba Baruc —ya fuera mayor honra en la corte o prosperidad material— carecerían de valor. Si lo que pretendía era asegurarse una posición en el sistema judío condenado a muerte, Dios estaba justificado para corregir su inclinación.

10-(Jeremías 45:5)Jehová no especificó qué eran esas “cosas grandes”, pero Baruc debió de saber si se refería a deseos egoístas, prominencia o prosperidad material. Dios le aconsejó que fuera realista y no olvidara lo que iba a suceder: La posesión más valiosa de Baruc era su vida, y Jehová le prometió preservarla adondequiera que fuera.

11-(Jer 46:11) Ciudades, lugares y pueblos. El término “virgen” se utiliza a menudo con relación a ciudades, lugares o pueblos. Se hace referencia a la “virgen” o “virgen hija” de “mi pueblo”. Parece ser que el sentido de este uso figurado es que los pueblos o lugares así llamados no habían sido tomados ni violados por conquistadores extranjeros, o bien que en un tiempo eran independientes como una virgen.

12-(Jer 46:18.) La apariencia majestuosa del Carmelo, en particular el promontorio que se extiende desde la costa, así como el monte Tabor, que se eleva de manera impresionante en el valle de Jezreel, se usó para representar la figura imponente de Nabucodonosor cuando avanzaba hacia la conquista de Egipto. Lógicamente, el Carmelo era uno de los lugares principales a los que huía la gente de Samaria cuando buscaba refugio. Aunque no es de ningún modo la cordillera más alta, su escasa población, su densa vegetación y también las numerosas cuevas que hay en la caliza blanda de sus laderas rocosas, la convertían en un lugar ideal para esconderse. No obstante, el profeta Amós mostró que tal refugio resultaría inútil para aquellos que huyeran del juicio justo de Jehová. (Am 9:3.)

13-(Jeremías 46:19). Con respecto a Menfis, apenas queda algo más que sus cementerios. El escriturario Louis Golding señala: “Con el paso de los siglos, los conquistadores árabes de Egipto se valieron de las enormes ruinas de Menfis como cantera para la construcción de su capital [El Cairo] en la otra orilla del río. El cieno del Nilo y los constructores árabes fueron tan eficientes que, de entre el negro suelo, no sobresale ni una piedra en kilómetros a la redonda dentro del perímetro de la antigua ciudad”. Ciertamente, como predijo la Biblia, Menfis se convirtió en “un simple objeto de pasmo [...] sin habitante[s]” Estos no son más que dos de los muchos ejemplos que demuestran la exactitud de las profecías bíblicas. La devastación de Tebas y Menfis nos proporciona una sólida razón para confiar en la realización de las profecías de la Biblia que aún quedan por cumplirse.

14-(Jeremías 46:22) ¿Por qué se compara la voz de Egipto a la de una serpiente? Tal vez se refiera al sonido de la retirada tras una derrota —semejante al silbido que produce una serpiente al huir— o a la humillación de la voz nacional debido a la calamidad sufrida. La comparación también indica la inutilidad de la costumbre de los faraones egipcios de portar una representación de la serpiente sagrada en su tocado para invocar la protección de la diosa serpiente Wadjet.

15-(Jeremías 46:25, 26). NOF y No son las denominaciones bíblicas de Menfis y Tebas, en su día famosas capitales de Egipto. Nof (Menfis) se encontraba a unos 23 kilómetros al sur de El Cairo, en la ribera occidental del río Nilo. Con el paso del tiempo, no obstante, Menfis perdió su condición de capital de Egipto. A comienzos del siglo XV antes de la era común, Egipto ya tenía una nueva capital, No (Tebas), situada unos 500 kilómetros al sur de Menfis. Entre los numerosos templos en ruinas de Tebas se halla el de Karnak, considerado la mayor edificación con columnas jamás construida. Tebas y su templo de Karnak estaban dedicados a la adoración de Amón, principal dios egipcio. ¿Qué predijo la Biblia acerca de Menfis y Tebas? Emitió un juicio condenatorio contra el Faraón de Egipto y sus dioses, en particular contra su deidad principal, “Amón de No” La multitud de adoradores que allí acudían sería ‘cortada’ (Ezequiel 30:14, 15). Y así fue. Todo lo que queda del culto a Amón son templos derruidos. La moderna Luxor, ciudad situada sobre parte del emplazamiento de la antigua Tebas, se yergue entre las ruinas, junto con otros pequeños pueblos.

16-(Jeremías 46:28.) Jehová Dios, nuestro Padre celestial, da el ejemplo tocante a la disciplina. Su corrección nunca es extremada. “Tendré que castigarte hasta el grado debido”, dijo Dios a su pueblo. Los padres deben imitar a Jehová en este aspecto. La disciplina que excede los límites razonables o trasciende el propósito de corregir y enseñar es, desde luego, exasperante.
¿Cómo pueden determinar los padres si su disciplina es eficaz? Podrían preguntarse: ‘¿Qué logra la disciplina que doy?’. La disciplina debería enseñar. Su hijo debería entender por qué se le disciplina. A los padres también tienen que preocuparles las repercusiones de su corrección. Cierto, al principio la disciplina irrita a casi todos los niños. (Hebreos 12:11.) Pero esta nunca debería comunicar al niño sentimientos de miedo ni de desamparo, ni dejarle con la impresión de que es inherentemente malo. Antes de corregir a su pueblo, Jehová dijo: “No tengas miedo, [...] porque yo estoy contigo”. (Jeremías 46:28.) Sí, la corrección debe administrarse de tal manera que sus hijos noten que ustedes están de su lado como padres que los aman y apoyan.

17-(Jer 47:4) Los filisteos emigraron a la costa de Canaán desde la isla de Creta (la antigua isla de Caftor), aunque no puede afirmarse que fueran originarios de esa isla. Entre los descendientes de Cam por medio de Mizraim se encuentran los caftorim. En un tiempo no determinado anterior al éxodo de Egipto (1513 a. E.C.), los caftorim tomaron la parte SO. de Canaán, desposeyendo a un pueblo conocido como los avim. (Dt 2:23.) En otros lugares el nombre Caftor (también Creta, NM) se aplica a la “isla”, “costa” o “provincia marítima” de la que los filisteos emigraron a Canaán. (Am 9:7.)

18-(Jer 47:5) En la antigüedad era una práctica común en ocasiones de duelo hacerse incisiones en la carne o rasguños en los brazos, manos y cara. Con ello al parecer se intentaba apaciguar o aplacar a las deidades que, según se creía, tenían autoridad sobre los muertos. Hablando del comportamiento de los escitas a la muerte de su rey, el historiador griego Heródoto (IV, 71) escribe que en señal de luto “se cortan un trozo de oreja, se afeitan el cabello en redondo, se hacen cortes en los brazos, se desgarran la frente y la nariz y se clavan flechas a través de la mano izquierda”.
Sin embargo, el infligirse laceraciones en la carne no se limitaba a los ritos de duelo. Los profetas de Baal se cortaron “según su costumbre con dagas y con lancetas, hasta que hicieron chorrear la sangre sobre sí” con la esperanza de que su dios contestase sus ruegos. (1Re 18:28.) Otros pueblos antiguos también practicaban ritos similares.

19-(Jer 48:6) En el libro de Jeremías se hace referencia al enebro de manera muy oportuna al comparar al hombre cuyo corazón se aparta de Jehová con un “árbol solitario [‛ar·‛ár] en la llanura desértica”, y también al advertir a los moabitas que huyeran y llegasen a ser “como un enebro [ka·‛aroh·‛ér] en el desierto”.

20-(Jer. 48: 7) Por otro lado, las “cosas grandes” de Baruc quizás incluyeran la prosperidad material. Las naciones vecinas de Judá cifraban toda su confianza en las riquezas. Moab confiaba en sus ‘obras y tesoros’, igual que Ammón. En cuanto a Babilonia, Jehová dijo mediante Jeremías que ‘abundaba en tesoros’ Pero aquellas naciones fueron condenadas por Dios.

21-(Jer 48:13,) Cuando el profeta Jeremías predijo la calamidad que le sobrevendría a Moab, indicó que su dios principal, Kemós, así como sus sacerdotes y príncipes, irían al exilio.

22-(Jer 48:37.) La ley de Dios prohibía específicamente hacerse cortaduras en la carne por causa de los muertos. (Le 19:28; 21:5; Dt 14:1.) La razón: Israel era un pueblo santo a Jehová, su propiedad especial (Dt 14:2), y como tal, tenía que permanecer libre de estas prácticas. Además, estas manifestaciones extremas de duelo acompañadas de laceraciones eran totalmente impropias para un pueblo consciente de la condición real de los muertos, así como de la esperanza de la resurrección. (Da 12:13; Heb 11:19.) Por otra parte, la prohibición de las mutilaciones grabaría en los israelitas un respeto apropiado por el cuerpo humano como creación de Dios.

23-(Jer 48:46.) Los moabitas se quedarían avergonzados de su dios debido a su impotencia, de la misma manera que los israelitas del reino de diez tribus habían quedado avergonzados de Betel, probablemente debido a la adoración del becerro que allí se practicaba

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