domingo, 24 de junio de 2012

Jehová nos resguarda para la salvación "Ustedes [...] están resguardados por el poder de Dios mediante la fe para una salvación que está lista para ser revelada en el último período." (1 PED. 1:4, 5)

Jehová nos resguarda para la salvación

"Ustedes [...] están resguardados por el poder de Dios mediante la fe para una
salvación que está lista para ser revelada en el último período." (1 PED. 1:4,
5)

¿QUÉ RESPUESTA DARÍAMOS?
¿Cómo nos atrajo Jehová a la religión verdadera?
¿Cómo permitimos que Jehová nos guíe con sus consejos?
¿Cómo nos anima Jehová?

1, 2. a) ¿Qué garantía tenemos de que Dios nos ayudará a permanecer íntegros? b)
¿Hasta qué punto nos conoce Jehová?

" EL QUE haya aguantado hasta el fin es el que será salvo." (Mat. 24:13.) Al
hacer esta afirmación, Jesús dejó claro que para sobrevivir al castigo que
traerá su Padre contra el mundo de Satanás tenemos que mantenernos íntegros
hasta el fin. Esto no quiere decir, sin embargo, que Jehová espere que
aguantemos apoyándonos en nuestra propia fuerza y sabiduría. La Biblia nos da
esta garantía: "Dios es fiel, y no dejará que sean tentados más allá de lo que
pueden soportar, sino que junto con la tentación también dispondrá la salida
para que puedan aguantarla" (1 Cor. 10:13). ¿Qué implican estas palabras?

2 Es evidente que Jehová tiene que saber todo acerca de nosotros —las
dificultades que afrontamos, nuestra forma de ser y nuestra resistencia
personal—, pues solo así puede estar seguro de que la tentación que permite que
pasemos no sea superior a nuestras fuerzas. Pero ¿de verdad nos conoce tan a
fondo? Sin la menor duda. Las Escrituras muestran que es consciente hasta del
más mínimo detalle de cada uno. No se le escapa nada de nuestra vida y
costumbres. Lo que es más, lee nuestros pensamientos y capta nuestras
intenciones (léase Salmo 139:1-6).

3, 4. a) ¿Cómo muestra la experiencia de David que Jehová se fija en cada
persona? b) ¿Qué obra extraordinaria realiza Jehová en la actualidad?

3 ¿Verdad que parece increíble que Dios se interese tanto por insignificantes
seres humanos? Esa misma fue la cuestión que se planteó David, quien le dijo a
Jehová: "Cuando veo tus cielos, las obras de tus dedos, la luna y las estrellas
que tú has preparado, ¿qué es el hombre mortal para que lo tengas presente[?]"
(Sal. 8:3, 4). Es posible que al hacer esta pregunta pensara en su propia
experiencia. Siendo el hijo menor de Jesé, Jehová lo había considerado "un
hombre agradable a su corazón" y lo había apartado "de seguir al rebaño" para
que fuera "caudillo sobre [su] pueblo Israel" (1 Sam. 13:14; 2 Sam. 7:8). ¡Cómo
debe de haberse sentido David al ver que el Creador del universo se fijaba en
las meditaciones de un simple pastorcito como Él!

4 Pues el mismo asombro nos produce ver el gran interés que Jehová siente hoy
por nosotros. Él se vale de la religión verdadera para reunir a quienes llama
"las cosas deseables de todas las naciones" y está ayudando a esas personas a
mantenerse fieles en su servicio (Ageo 2:7). A fin de entender mejor cómo nos
apoya Jehová para que permanezcamos íntegros, analicemos en primer lugar cómo
atrae a la gente a la adoración verdadera.

DIOS NOS ATRAJO AL LADO DE SU HIJO

5. ¿Cómo atrae Jehová a las personas al lado de su Hijo? Explíquelo con un
ejemplo.

5 Jesús dijo: "Nadie puede venir a mí a menos que el Padre, que me envió, lo
atraiga" (Juan 6:44). Este comentario implica que para hacernos discípulos de
Cristo hemos necesitado la ayuda de Dios. Pero ¿cómo atrae Jehová al lado de su
Hijo a las personas mansas como ovejas? Mediante la predicación cristiana y la
actuación del espíritu santo. Por ejemplo, cuando Pablo y otros misioneros
visitaron Filipos, se encontraron con una mujer llamada Lidia y le anunciaron
las buenas nuevas. La crónica inspirada explica: "Jehová le abrió el corazón
ampliamente para que prestara atención a las cosas que Pablo estaba hablando".
Como vemos, Dios le concedió su espíritu a fin de que captara el sentido del
mensaje, con el resultado de que se bautizaron tanto ella como los miembros de
su casa (Hech. 16:13-15).

6. ¿Cómo nos atrajo Dios a la religión verdadera?

6 ¿Es el caso de Lidia un episodio aislado? De ningún modo. Si somos cristianos
que hemos dedicado la vida a Jehová, Él nos ha atraído como a ella a la
adoración verdadera. Y tal como nuestro Padre celestial vio valiosas cualidades
en el corazón de Lidia, también las ha visto en el nuestro. Cuando comenzamos a
prestar atención a las buenas nuevas, Jehová nos ayudó a captarlas brindándonos
su santo espíritu (1 Cor. 2:11, 12). Al esforzarnos por ir aplicando lo que
aprendíamos y por hacer su voluntad, vimos su bendición. Y cuando le dedicamos
nuestra vida, sintió una gran alegría. En realidad, desde que emprendimos el
camino de la vida Él ha estado con cada uno de nosotros, apoyándonos en todos
los momentos.

7. ¿Cómo sabemos que Jehová nos ayudará a serle fieles?

7 Una vez que Jehová nos ayuda a dar los primeros pasos con Él, no nos suelta de
la mano. Sabe que, igual que no entramos en la verdad por nuestros propios
medios, tampoco podremos seguir en la verdad por nosotros mismos. Dirigiéndose a
cristianos ungidos, el apóstol Pedro señaló: "Ustedes [...] están resguardados
por el poder de Dios mediante la fe para una salvación que está lista para ser
revelada en el último período" (1 Ped. 1:4, 5). Estas palabras son aplicables en
sentido general a todos los cristianos, y deberían interesarnos a cada uno de
nosotros en la actualidad.

¿Por qué? Porque todos necesitamos el respaldo de Dios para serle fieles.

DIOS NOS GUARDA DE DAR UN PASO EN FALSO

8. ¿Por qué tenemos que luchar para no dar un paso en falso? Tanto las presiones
de la vida como nuestra propia imperfección podrían distraernos espiritualmente.
A su vez, esto nos pondría en peligro de dar un paso en falso sin ser
conscientes de ello (léase Gálatas 6:1). Observemos cómo ilustra este hecho un
suceso ocurrido durante la vida de David.

9, 10. ¿Cómo intervino Jehová para que David no diera un paso en falso, y cómo
nos ayuda en la actualidad?

9 Cuando el rey Saúl lo perseguía, David demostró un admirable autocontrol y no
se vengó de aquel monarca envidioso (1 Sam. 24:2-7). Sin embargo, no mucho
después, se dejó dominar por la imperfección. Como andaba necesitado de
provisiones para él y sus hombres, le pidió ayuda respetuosamente a un israelita
llamado Nabal. Cuando este respondió con insultos, David se enfureció tanto que,
con espíritu vengativo, decidió ir a matar a todos los hombres de la casa de
Nabal. No se le ocurrió pensar que, al actuar así, Dios lo consideraría culpable
de derramar sangre inocente. Solo la oportuna intervención de Abigail, la esposa
de Nabal, evitó que cometiera aquella atrocidad.

David reconoció que ella había sido un instrumento del cielo, por lo que le
dijo: "¡Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que te ha enviado este día a mi
encuentro! Y bendita sea tu sensatez, y bendita seas tú que me has restringido
este día de entrar en culpa de sangre y de hacer que mi propia mano venga en mi
salvación" (1 Sam. 25:9-13, 21, 22, 32, 33).

10 ¿Qué nos enseña este relato? Jehová se valió de Abigail para evitar que David
diera un mal paso. Y hoy sigue utilizando a seres humanos para ayudarnos. Como
es evidente, no deberíamos esperar que cada vez que vayamos a cometer un error
nos envíe a alguien para evitarlo. Tampoco deberíamos pensar que sabemos
exactamente lo que va a hacer el en cada situación o lo que va a permitir o no
para que se cumpla su propósito (Ecl. 11:5). Sin embargo, podemos estar seguros
de que Jehová conoce en todo momento nuestras circunstancias y nos ayuda a serle
fieles. De hecho, nos promete: "Te haré tener perspicacia, y te instruiré en el
camino en que debes ir. Ciertamente daré consejo con mi ojo [fijo] sobre ti"
(Sal. 32:8). Pues bien, ¿cómo nos aconseja Jehová? ¿Cómo podemos beneficiarnos
de ello? ¿Y por qué podemos tener la certeza de que Jehová guía a su pueblo en
la actualidad? Veamos la respuesta que da a estas preguntas el libro de
Revelación.

DIOS NOS PROTEGE CON SUS CONSEJOS

11. ¿Hasta qué punto conoce Jehová lo que sucede en las congregaciones?

11 En la visión que aparece descrita en los capítulos 2 y 3 de Revelación,
Jesucristo glorificado pasa revista a las siete congregaciones de Asia Menor. La
visión indica que Cristo no se fija únicamente en las tendencias generales, sino
también en las circunstancias específicas. A veces hasta menciona personas
concretas, y en todos los casos da el ánimo y el consejo pertinentes. ¿Qué
lección extraemos de lo anterior? El cumplimiento de la visión tiene lugar a
partir de 1914. Las siete congregaciones representan a los cristianos ungidos, y
los consejos que les da son aplicables por extensión a todas las congregaciones
del pueblo de Dios que hay en el mundo. Podemos concluir con toda lógica que
Jehová, a través de su Hijo, está dirigiendo activamente a su pueblo. ¿Qué
debemos hacer para aprovechar su guía?

12. ¿Cómo dejamos que Jehová guíe nuestros pasos?

12 Una forma de recibir la amorosa dirección de Jehová es estudiando
personalmente las Escrituras. A través de las publicaciones del esclavo fiel y
discreto, Él nos ofrece un caudal de consejos bíblicos (Mat. 24:45). Si queremos
aprovecharlos bien, debemos sacar tiempo para examinarlos y ponerlos en
práctica. Ciertamente, el estudio personal es uno de los medios que Jehová
utiliza para cuidar de sus siervos y "guardarlos de tropezar" (Jud. 24). ¿No le
ha parecido alguna vez que un punto de las publicaciones se ha escrito pensando
directamente en usted? Si así es, acéptelo como una corrección de parte de
Jehová. A veces un amigo pudiera darle un golpecito en el hombro para hacerle
notar algo. Del mismo modo, Jehová puede usar su espíritu para hacerle notar
aspectos de su conducta y personalidad en los que usted, al igual que los demás
siervos de Jehová, debe mejorar. Si somos dóciles a la dirección del espíritu,
permitiremos que Jehová guíe nuestros pasos (léase Salmo 139:23, 24). Teniendo
esto presente, hacemos bien en examinar nuestros hábitos de estudio.

13. ¿Por qué sería sabio examinar nuestros hábitos de estudio?

13 Si nuestro horario está cargado de diversiones, nos faltará tiempo para el
estudio personal. Un hermano hizo esta observación: "Es muy fácil dejar a un
lado el estudio personal. Ahora el entretenimiento es más accesible y barato que
nunca. Nos llega a través de la televisión, la computadora y el teléfono. Nos
rodea por todas partes". Si nos descuidamos, el tiempo que necesitamos para
realizar un estudio personal profundo irá disminuyendo de día en día hasta
desaparecer por completo (Efe. 5:15-17). A todos nos conviene preguntarnos:
"¿Saco tiempo con frecuencia para profundizar en el estudio de la Palabra de
Dios? ¿O lo hago únicamente cuando tengo una asignación u otra intervención en
las reuniones?". Si hemos caído en este error, es probable que tengamos que
aprovechar mejor la noche que dedicamos a la adoración en familia o al estudio
personal a fin de ir beneficiándonos de los abundantes tesoros de sabiduría
espiritual que nos brinda Jehová para resguardarnos para la salvación (Pro.
2:1-5).

DIOS NOS SOSTIENE DÁNDONOSÁNIMO

14. ¿Cómo muestran las Escrituras que Jehová se fija en nuestros sentimientos?

14 David afrontó muchas circunstancias difíciles en la vida (1 Sam. 30:3-6). Las
palabras que escribió bajo inspiración muestran que Jehová era muy consciente de
sus sentimientos (léanse Salmo 34:18 y 56:8). Y claro, también está al tanto de
los nuestros. Cuando nos invade la tristeza y estamos "quebrantados de corazón"
o "aplastados en espíritu", Él se acerca a nuestro lado. Esto en sí ya nos
reconforta, como le sucedió a David, quien dijo en uno de sus cánticos: "Estaré
gozoso y me regocijaré en tu bondad amorosa, puesto que has visto mi aflicción;
has sabido acerca de las angustias de mi alma" (Sal. 31:7). Pero Dios no solo
conoce nuestros problemas, sino que nos sostiene dándonos consuelo y ánimo. Y
uno de los medios que emplea para ello son las reuniones cristianas.

15. ¿Qué lección nos enseña el caso de Asaf?

15 La experiencia de Asaf nos ayuda a comprender uno de los beneficios de
asistir a las reuniones. Este sacerdote había visto tantas injusticias que llegó
a dudar de que adorar a Dios sirviera de algo y se desanimó. "Mi corazón se
había agriado, y en mis riñones yo sentía dolores agudos", admitió. Como
consecuencia, casi había dejado de servir a Jehová. Pero ¿qué le ayudó a
recobrar el equilibrio? Él mismo señaló que fue "entrar en el magnífico
santuario de Dios". Allí, rodeado de sus hermanos en la fe, recuperó la
perspectiva correcta. Comprendió que el éxito de los malvados era temporal y que
Jehová terminaría poniendo todo en orden (Sal. 73:2, 13-22). Hoy nos encontramos
en una situación parecida. Puede que nos sintamos agotados por tener que
soportar las injusticias del mundo controlado por Satanás. Pero al reunirnos con
nuestros hermanos recibimos alivio y ayuda para seguir sirviendo a Jehová con
gozo.

16. ¿Cómo nos beneficia el ejemplo de Ana?

16 Ahora bien, ¿y si existe alguna situación en la congregación que nos
dificulta asistir a las reuniones? Tal vez estemos abochornados por haber tenido
que dejar una posición de servicio. O quizás hayamos tenido una diferencia de
opinión con un hermano o hermana. En tales casos, nos resultará útil el ejemplo
de Ana (léase 1 Samuel 1:4-8). Recordemos que sufría mucho por culpa de un
problema familiar con Peniná, la otra esposa de Elqaná . Y todo se agravaba
cuando llegaba el día en que la familia acudía, como todos los años, a ofrecer
sacrificios a Jehová en el santuario de Siló. Ana lo pasaba tan mal que "lloraba
y no comía". Pero no dejaba que aquello la privara del privilegio de adorar a
Jehová, quien observó atentamente su fidelidad y la bendijo (1 Sam. 1:11, 20).

17, 18. a) ¿De qué formas recibimos ánimo en las reuniones de la congregación?
b) ¿Cómo se siente usted al reflexionar sobre la manera tan tierna en que Jehová
nos cuida para que podamos alcanzar la salvación?

17 Los cristianos tenemos buenas razones para imitar el ejemplo de Ana.
Necesitamos asistir fielmente a las reuniones, pues sabemos que en ellas
recibimos el ánimo que tanta falta nos hace (Heb. 10:24, 25). El cariño y la
compañía de los hermanos nos reconfortan. Posiblemente lo que toque nuestro
corazón sea una sencilla frase en un discurso o en un comentario. O quizás un
compañero nos escuche o nos diga palabras de aliento cuando conversemos con el
antes o después del programa (Pro. 15:23; 17:17). También nos reconforta unir
nuestras voces para cantar a Jehová. En realidad, en los momentos en que nos
asedian los "pensamientos inquietantes" es cuando más necesitamos el ánimo que
nos proporcionan las reuniones. En ellas, Jehová nos sostiene con sus "propias
consolaciones" y fortalece nuestra resolución de mantenernos fieles (Sal. 94:18,
19).

18 Conscientes de que Dios nos cuida con ternura, nos sentimos igual de seguros
que Asaf, quien le cantó: "Tú me has asido de la mano derecha. Con tu consejo me
guiarás" (Sal. 73:23, 24). ¡Qué agradecidos estamos de que Jehová nos resguarde
para la salvación!

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casa de los patriarcas.

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