sábado, 23 de junio de 2012

Razas del género humano


Razas del género humano
Primer hombre y primera mujer creados por Jehová Dios
Gén. 1:27 “Procedió Dios a crear al hombre a su imagen, a la imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó.”
Gén. 2:21, 22 “Jehová Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre y, mientras dormía, tomó una de sus costillas y entonces cerró la carne sobre su lugar. Y procedió Jehová Dios a construir de la costilla que había tomado del hombre una mujer y a traérsela al hombre.”
Todo el género humano descendió de Adán y Eva
Hech. 17:26 “Hizo de un solo hombre toda nación de hombres, para morar sobre la entera superficie de la tierra.”
Gén. 3:20 “Después de esto Adán llamó a su esposa por nombre Eva, porque ella tenía que llegar a ser la madre de todo el que viviera.”
“El relato en la Biblia acerca de Adán y Eva, padre y madre de toda la raza humana, ha contado la misma verdad hace siglos que la ciencia ha mostrado hoy día: que todos los pueblos de la Tierra son una sola familia y tienen un origen común. La ciencia describe la intrincada estructura del cuerpo humano: los diferentes órganos que tiene, todos cooperando para mantenernos vivos; su singular anatomía que absolutamente no pudiera ‘por casualidad’ haber resultado igual en todos los hombres si no tuvieran un origen común. . . . El que la unidad de la raza humana es un hecho verídico queda probado, por lo tanto, en su anatomía. . . . todas las diferencias raciales que hay entre ella existen en puntos no esenciales como la textura del cabello de la cabeza, la cantidad de pelo en el cuerpo, la forma de la nariz o la cabeza, o el color de los ojos y del cutis. . . . Las razas del género humano son lo que dice la Biblia que son: hermanos.”—The Races of Mankind, por la Profa. Ruth Benedict y el Dr. Gene Weltfish, Public Affairs Pamphlet #85 (Nueva York, 1956), Ed. dieciséis, págs. 3-5.
“Todos nosotros, si nos remontáramos lo suficiente, centenares de generaciones, llegaríamos al mismo lugar: a la base del árbol genealógico humano con el primer Homo sapiens. . . . Nuestro antecesor común bien pudo haberse llamado Adán, que también significa hombre en hebreo, porque el relato bíblico muy conocido indicó de antemano la evidencia de la ciencia de que los hombres actuales provienen de un tronco común.”—What Is Race?, publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (París, 1952), págs. 11, 12.
Vea también el encabezamiento principal “Evolución,” páginas 207-214.
Caín se casó con una de sus hermanas
Gén. 5:4 “Los días de Adán después de engendrar a Set llegaron a ser ochocientos años. Entretanto llegó a ser padre de hijos e hijas.”
Gén. 4:16, 17 “Con eso se fue Caín de ante el rostro de Jehová y se puso a morar en la tierra de la Condición de Fugitivo al este de Edén. Después Caín tuvo coito con su esposa y ella llegó a estar encinta y dio a luz a Enoc.”
Después del Diluvio, se desarrollaron naciones de la prole de los hijos de Noé
Gén. 9:18, 19 “Los hijos de Noé que salieron del arca fueron Sem y Cam y Jafet. . . . Éstos tres fueron los hijos de Noé, y de éstos se esparció la población de toda la tierra.”
Gén. 10:32 “Estas fueron las familias de los hijos de Noé según sus nacimientos, por sus naciones, y procedentes de éstas las naciones se esparcieron por la tierra después del diluvio.”
Todas las “razas” se deben a los factores hereditarios en la pareja original; se hicieron prominentes las características debido a aislamiento geográfico y casamiento entre sí
“Una raza es simplemente un conjunto de genes parcialmente aislado; el género humano llegó a ser dividido en tales conjuntos de genes durante y después de su primitivo esparcimiento geográfico. En términos generales se ha desarrollado una sola raza en cada una de las cinco principales zonas continentales de la Tierra. . . . El hombre realmente se divergió genéticamente durante esta fase de la historia y podemos medir y estudiar los resultados de esta divergencia en lo que queda hoy de las antiguas razas geográficas. Tal como habíamos de esperar, la divergencia parece estar correlacionada con el grado de aislamiento. . . . Cuando se realizó la formación de razas en los continentes, con el embotellamiento de miles de poblaciones en aislados conjuntos de genes por todo el mundo, se establecieron las diferencias en frecuencia de genes que vemos en la actualidad. . . . La paradoja que nos confronta es que cada grupo de humanos parece diferente externamente pero por debajo de estas diferencias hay semejanza fundamental.”—Heredity and Human Life, por Hampton L. Carson, Columbia University Press (Nueva York; Londres, 1963), págs. 151, 154, 162, 163.
La “raza negra” vino de Cus, no se debió a la maldición sobre Canaán, cuyos descendientes fueron blancos
Gén. 10:6 “Los hijos de Cam fueron Cus y Mizraim y Put y Canaán.”
Gén. 9:25 “Por lo cual dijo [Noé]: ‘Maldito sea Canaán.’”
Gén. 10:15-18 “Canaán llegó a ser padre de Sidón su primogénito y de Het y del jebuseo y del amorreo y del gergeseo y del heveo y del arqueo y del sineo y del arvadeo y del zemareo y del hamateo; y después fueron dispersadas las familias del cananeo.”
Gén. 10:7 “Los hijos de Cus fueron Seba y Havila y Sabta y Raama y Sabteca.”
No son mejores unos que otros por ser de diferente nacionalidad o color de piel
Rom. 3:9-12 “¿Qué pues? ¿Estamos nosotros en mejor posición? ¡De ninguna manera! Porque arriba hemos hecho el cargo de que tanto los judíos como los griegos están todos bajo pecado; así como está escrito: ‘No hay justo, ni siquiera uno; no hay quien tenga perspicacia alguna, no hay quien busque a Dios. Todos se han desviado, todos juntos se han hecho inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay siquiera uno solo.’”
Hech. 10:34, 35 “Con eso Pedro abrió la boca y dijo: ‘Con certeza percibo que Dios no es parcial, sino que en toda nación el que le teme y obra justicia le es acepto.’”
“Cuando estudian diferencias raciales, los científicos investigan la manera en que se transmiten determinadas características de los padres a los hijos. Miden la forma de la cabeza e identifican el color de la piel en un cuadro de colores. . . . Los científicos reconocen que estas diferencias no muestran en sí mismas cualidades mejores o peores en las personas, así como caballos bayos no son mejores que negros. . . . Se han hecho investigaciones de inteligencia sumamente cuidadosas en América del Norte entre negros y blancos. Se da cuenta el científico de que cada vez que mide la inteligencia en cualquier hombre, negro o blanco, sus resultados muestran la inteligencia con que nació dicho hombre más lo que le ha pasado desde que nació. . . . Los negros con mejor suerte después que nacieron obtuvieron calificaciones más altas que los blancos con menos suerte. La raza blanca salió mal donde se hallaban condiciones económicas malas y no había arreglos para instrucción elemental, y los negros que vivían en mejores condiciones los superaron. Las diferencias no surgieron porque eran personas del Norte o del Sur, ni porque eran blancos o negros, sino debido a diferencias en ingresos, educación, ventajas culturales y otras oportunidades.”—The Races of Mankind, por la Profa. Ruth Benedict y el Dr. Gene Weltfish, Public Affairs Pamphlet #85 (Nueva York, 1956), págs. 14, 17, 18.
“Un modo final de dirigirse a la cuestión intrincada de superioridad racial es el de considerar lo que cada raza ha contribuido al desarrollo de la civilización del mundo. A primera vista, parecería que la civilización occidental predominantemente caucásica de la actualidad ganaría sin dificultad alguna. ‘Pero no es así de sencillo,’ advierte el Dr. Meighan. ‘Cierto, durante los últimos centenares de años la cultura occidental europea-estadounidense ha sido reconocida como superior. Pero este período de tiempo es solo un momento en la historia del mundo.’ Señala que muchas civilizaciones anteriores eran no caucásicas o solo parcialmente caucásicas. La antigua civilización egipcia, por ejemplo, tenía pronunciados indicios de sangre negroide. Las civilizaciones de los mayas y de los aztecas fueron mongoloides.”—Science Digest, octubre de 1963, pág. 11.
El discriminar uno contra su semejante, mostrando parcialidad, es incorrecto
Pro. 28:21 “Mostrar parcialidad no es bueno.”
Deu. 10:17 “Jehová su Dios es el Dios de dioses y el Señor de señores, el Dios grande, poderoso e inspirador de temor, que no trata a nadie con parcialidad.”
Vea también el encabezamiento principal “Distinciones sociales,” páginas 185-187.

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