domingo, 3 de junio de 2012

REPASO ESCUELA TEOCRATICA MAYO-JUNIO 2012


REPASO ESCUELA TEOCRATICA MAYO-JUNIO 2012

1. ¿Qué seguridad nos da el hecho de que Jeremías sobreviviera en tiempos de dificultades económicas? 

(Jer. 37:21.) [7 de mayo, w97 15/9 pág. 3 párr. 4–pág. 4 párr. 1.] 

Así mismo, Jehová sostuvo al fiel profeta Jeremías en tiempos de gran penuria económica. Jeremías sobrevivió al sitio babilonio de Jerusalén, cuando la gente tenía que "comer pan por peso y con solicitud ansiosa". (Ezequiel 4:16.) Con el tiempo, el hambre se hizo tan severa en la ciudad que algunas mujeres se comieron la carne de sus propios hijos. (Lamentaciones 2:20.) Aunque Jeremías se encontraba detenido a causa de su predicación valerosa, Jehová se encargó de que se le suministrara diariamente "un pan redondo [...], hasta que todo el pan de la ciudad se agotó". (Jeremías 37:21.)

Así pues, Jeremías, al igual que Elías, disponía de poco alimento. Las Escrituras no nos revelan qué comió Jeremías ni con cuánta frecuencia después de acabarse el pan en Jerusalén. Aun así, sabemos que Jehová lo sostuvo y que sobrevivió a ese pavoroso período de hambre.

2. ¿Cómo imitan el buen ejemplo de Ébedmélec los cristianos que tienen la esperanza de vivir para siempre en la Tierra? (Jer. 38:8-13.) [7 de mayo, su pág. 179 párr. 9.] 
¡Cuán preciosa es esa promesa para los siervos de Jehová de hoy! Como Ebed-melec, las "otras ovejas" ven las injusticias que se cometen contra la clase de Jeremías de nuestros días, el resto ungido, y los esfuerzos que se hacen para detener su predicación del mensaje de Jehová. No han vacilado en tomar la acción que han podido para proteger y apoyar a la clase ungida. Por tanto, apropiadamente la promesa de Jehová a Ebed-melec los fortalece, y fortifica su confianza en que Jehová no permitirá que los opositores los destruyan, sino que los conservará como clase a través de la cercana destrucción mundial y los introducirá en Su justa "nueva tierra".

3. Puesto que Jehová se valió de los guardaespaldas de Nabucodonosor para proteger a Jeremías y a Baruc, ¿sería correcto que los cristianos de hoy día buscaran la protección de policías armados?

(Jer. 39:11-14.) [14 de mayo, w83 1/10 pág. 31.] 

Pudiéramos comparar la situación actual con la del tiempo de Jeremías. En aquel entonces Jehová usó el ejército de "Nabucodorosor, el rey de Babilonia, mi siervo" para ejecutar juicio sobre el reino apóstata de Judá. Para protegerse en medio de aquella situación crítica, ¿se armaron Jeremías y Baruc? No, pues Jehová mismo había hecho de Jeremías "una ciudad fortificada y una columna de hierro y muros de cobre contra todo el país". Y, aunque no se unieron al ejército del "siervo" que Jehová empleó para ejecutar Su juicio, aceptaron la liberación de ese "siervo" cuando Jerusalén fue destruida. (Jeremías 1:17-19; 25:9; 39:11-14.)

Del mismo modo, hoy día los testigos de Jehová buscan la paz a medida que proclaman el mensaje del Reino en un mundo violento. Sin embargo, mientras Jehová permita que las autoridades gubernamentales porten la "espada", o su equivalente del día moderno, para mantener el orden, ellos pudieran legítimamente aceptar la protección de dicha "espada".

4. ¿Cuáles pudieron haber sido las "cosas grandes" que Baruc buscaba para sí, y qué aprendemos de su respuesta al consejo de Jehová? (Jer. 45:5.) [21 de mayo, w06 15/8 pág. 18 párr. 1; pág. 19 párr. 6.] 
Jehová no especificó qué eran esas "cosas grandes", pero Baruc debió de saber si se refería a deseos egoístas, prominencia o prosperidad material. Dios le aconsejó que fuera realista y no olvidara lo que iba a suceder: "Mira, voy a traer una calamidad

sobre toda carne [...], y ciertamente te daré tu alma como despojo en todos los lugares adonde vayas". La posesión más valiosa de Baruc era su vida, y Jehová le prometió preservarla adondequiera que fuera (Jeremías 45:5).

Cuando a Baruc se le recordó que en los últimos días de Judá no había tiempo para buscar "cosas grandes" para sí mismo, es obvio que respondió bien, pues efectivamente recibió "[su] alma como despojo". Ese consejo también es útil para nosotros, pues al igual que Baruc vivimos en los últimos días de un sistema de cosas. Jehová nos promete lo mismo: salvar nuestra vida. ¿Respondemos nosotros a sus consejos como lo hizo Baruc?

5. A diferencia de lo que hacen los "vendimiadores" y los "ladrones", ¿qué haría Jehová cuando Edom recibiera su merecido castigo? (Jer. 49:9, 10.) [28 de mayo, w78 15/2 pág. 9 párrs. 1, 2.] 
Para fines del siglo séptimo a. de la E.C. la intensidad del odio de Edom por Israel sobresalió especialmente. En aquel tiempo los babilonios conquistaron el reino de Judá. Los edomitas se regocijaron por el desastre de su nación hermana, participaron en tomar despojo y hasta entregaron a los babilonios los escapados de Judá. (Abd. 1, 12-14) Codiciosamente trataron de ensanchar su territorio apoderándose de la tierra que anteriormente estaba bajo el control de los reinos de Israel y Judá.—Eze. 35:10-12.

Jehová Dios no dejó pasar inadvertidos estos hechos faltos de fraternidad. Por medio de sus profetas Abdías, Ezequiel y Jeremías, decretó ruina para Edom. En esencia, Jeremías y Abdías presentaron el mismo mensaje, lo cual hizo doblemente seguro el cumplimiento de la palabra de Jehová en cuanto a la caída de Edom: "Si fueran ladrones que vinieran a ti, si despojadores violentos vinieran de noche, ¿hasta qué grado se te hubiera reducido a silencio? ¿No hurtarían ellos tanto como quisieran? O si fueran vendimiadores que vinieran a ti, ¿no dejarían que algunos rebuscos quedaran? ¡Oh a qué grado han sido escudriñados los de Esaú! ¡Cómo han sido buscados sus tesoros ocultos!" (Abd. 5, 6; Jer. 49:9, 10) Sí, los ladrones solo roban lo que quieren, y los vendimiadores dejan rebuscos. Pero, en el caso de Esaú (Edom), nada sería pasado por alto cuando ellos fueran derrotados.

6. ¿Qué importantes lecciones aprendemos de lo que le ocurrió al rey Sedequías después de "rebelarse contra el rey de Babilonia"? (Jer. 52:3, 7-11.) [4 de jun., w88 15/9 pág. 17 párr. 8; w83 15/5 pág. 26 párrs. 3, 4; pág. 27 párr. 6.] 
Aunque Sedequías había jurado lealtad a Nabucodonosor, quebrantó aquel juramento y procuró que el gobernante de Egipto, la otra gran águila, le ayudara. Si Sedequías invocó el nombre de Dios al hacer aquel juramento, el quebrantarlo causó oprobio a Jehová. La mismísima idea de que causaríamos oprobio a Dios debería impedir que en alguna ocasión violáramos la palabra que hubiéramos dado. ¡Ciertamente tenemos un gran privilegio al llevar el nombre divino como testigos de Jehová!

Sedequías, el hijo del rey Josías por su esposa Hamutal, originalmente se llamaba Matanía. Cuando los babilonios se llevaron cautivo a su sobrino el rey Joaquín, Matanía fue hecho rey vasallo, sujeto a Nabucodonosor, el rey de Babilonia. Entonces, el rey Nabucodonosor le cambió el nombre de Matanía a Sedequías, que significa "Jehová es justicia". Se requirió que Sedequías jurara por el nombre de Jehová que permanecería leal a Nabucodonosor. Pero, ¿cumpliría él con la promesa a la cual estaba atado por juramento? (2 Reyes 24:12, 17, 18; 2 Crónicas 36:13; Jeremías 37:1.)

Por algún tiempo Sedequías cumplió con aquel juramento. Pero más adelante cedió ante la presión de los poderosos príncipes de su reino, quienes estaban promoviendo una revuelta en contra de los babilonios. Así que violó su promesa, se rebeló contra Nabucodonosor y se volvió a Egipto por ayuda. Para sofocar esta rebelión, el rey de Babilonia dirigió sus ejércitos contra Jerusalén y sitió la ciudad en el noveno año del reinado de Sedequías. (Jeremías 52:3, 4; Ezequiel 17:15.)

Según lo predijo Jeremías, Jerusalén cayó en manos de los babilonios. En el undécimo año del reinado de Sedequías, las fuerzas enemigas abrieron brecha a través de las murallas de la ciudad. Bajo el amparo de la oscuridad, Sedequías y un destacamento

de guerreros huyeron, pero se les dio alcance en las llanuras desérticas de Jericó. Al ser llevado ante Nabucodonosor para ser juzgado, Sedequías primero presenció la ejecución de sus hijos. Entonces fue cegado y llevado prisionero a Babilonia. El temor al hombre verdaderamente resultó en un lazo para él. (Jeremías 52:9-11.)

7. ¿Qué son el "escabel" y la "cabaña" de Jehová? (Lam. 2:1, 6.) [11 de jun., w07 1/6 pág. 9 párr. 2.] 
El salmista cantó: "Entremos en su magnífico tabernáculo; inclinémonos ante el escabel de sus pies" (Salmo 132:7). Por lo tanto, el "escabel" de Lamentaciones 2:1 es el templo, o casa de adoración, de Jehová. Los babilonios "quemar[on] la casa de Jehová" como si fuera una cabaña, o una simple choza, en medio de un jardín (Jeremías 52:12, 13).

8. ¿A qué se refería Jeremías cuando dijo que Jehová "se acordará [...] y se inclinará" sobreél, y por qué es esto tan importante para nosotros? (Lam. 3:20.) [18 de jun., w07 1/6 pág. 11 párr. 2.] 
Jehová, "el Altísimo sobre toda la tierra", es tan excelso que tiene que condescender para "tender la vista sobre cielo y tierra" (Salmo 83:18; 113:6). Pero Jeremías sabía muy bien que el Todopoderoso está dispuesto a inclinarse hacia la gente, es decir, a descender a su nivel para animarla. ¡Qué felices podemos estar de que el Dios verdadero no solo sea omnipotente y omnisciente, sino también humilde!

9. ¿Por qué es beneficioso aprender a llevar el yugo del sufrimiento durante la juventud?

(Lam. 3:27.) [18 de jun., w07 1/6 pág. 11 párr. 4; w87 15/2 pág. 24 párr. 1.] 

Note que durante dicho tiempo de aflicción uno debería continuar esperando en Dios con optimismo por alivio, y acercarse más a él. La persona querrá ser paciente y esperar callada o sin quejarse hasta que el Todopoderoso haya traído la liberación o salvación. Por lo tanto, es muy beneficioso el que uno aprenda a llevar un yugo de sufrimiento durante su juventud. ¿Por qué? Porque esto hará que sea mucho más fácil para uno aguantar una experiencia similar más tarde en la vida sin perder la esperanza. El saber que se ha enfrentado a grandes dificultades anteriormente le dará una base para tener la esperanza de que podrá hacerlo de nuevo.

10. ¿Cómo nos ayuda el ejemplo de Ezequiel a hablar con valor a pesar de la indiferencia de la gente?

(Eze. 3:8, 9.) [25 de jun., w08 15/7 pág. 8 párrs. 6, 7.] 

El libro de Ezequiel revela algo que también nos ayudará a hablar con valor. En una visión, Jehová le dio al profeta un rollo escrito por ambos lados con "endechas y gemir y plañir" y le mandó que se lo comiera. Le dijo: "Hijo del hombre, debes hacer que tu propio vientre coma, para que llenes tus intestinos mismos con este rollo que te estoy dando". ¿Qué significa esta visión? Ezequiel debía absorber por completo el mensaje que iba a proclamar. Este tenía que convertirse en parte de él, por decirlo así, y llegar hasta lo más profundo de su ser. Él mismo relató: "Empecé a comérmelo, y llegó a ser en mi boca como miel por lo dulce". Para Ezequiel era un deleite dar a conocer los mensajes de Dios; era como probar miel. El profeta consideraba un honor representar a Jehová y cumplir su comisión, aunque eso significara declarar un mensaje enérgico a un pueblo poco receptivo (léase Ezequiel 2:8–3:4, 7-9). Esta visión encierra una valiosa lección para los siervos de Dios de hoy, pues nosotros también tenemos un mensaje enérgico que proclamar a gente que no siempre valora nuestros esfuerzos. Para seguir viendo el ministerio cristiano como un honor que Jehová nos otorga, debemos estar bien alimentados en sentido espiritual. Si solo estudiamos de vez en cuando o superficialmente, no podremos absorber por completo el mensaje de la Palabra de Dios. ¿Podría usted aumentar la calidad y la regularidad de su lectura y estudio de la Biblia? ¿Por qué no medita más a menudo en lo que lee? (Sal. 1:2, 3.) 

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