lunes, 30 de julio de 2012

COSTUMBRES Y LEYES


COSTUMBRES Y LEYES
La arqueología ha ayudado mucho a explicar costumbres a las cuales se alude en la Biblia, y así ha demostrado la exactitud del registro bíblico. Un ejemplo de esto es el relato que se da en el capítulo 31 de Génesis, donde se informa que la esposa de Jacob, Raquel, “hurtó los terafim que le pertenecían a su padre,” Labán. (Vs. 19). Se informa por qué Labán se tomó la molestia de ir en pos de su hija y del esposo de ésta por siete días. Era a fin de recobrar sus “dioses.” (Vss. 23, 30) Es de interés el que un descubrimiento arqueológico en la antigua ciudad de Nuzi, en la parte norteña de Mesopotamia, ha revelado que existía una ley patriarcal según la cual el poseer los dioses de la familia daba a un hombre el derecho a los títulos de propiedad de su suegro cuando éste moría. Si se toma en cuenta que Labán era nativo del noroeste de Mesopotamia, y lo traidoramente que trató con Jacob, el conocer esta ley ayuda a explicar el extraño hurto que cometió Raquel y los esfuerzos desesperados de Labán por recobrar sus “dioses.” El Museo del Louvre, en París, tiene en exhibición varios “dioses lares” de esta índole que fueron descubiertos en diferentes ciudades de Mesopotamia. Su tamaño pequeño (de 10 a 15 centímetros) también ayuda a explicar cómo Raquel pudo ocultar los terafim por medio de meterlos en la cesta de una silla de montar y permanecer sentada sobre ésta mientras Labán los buscaba.—Vss. 34, 35.
Una de las posesiones más atesoradas del Museo del Louvre es una losa negra vertical que mide exactamente 2,25 metros de alto y se conoce comúnmente como el “Código de Hammurabi.” Debajo de un relieve en el cual se ve al rey Hammurabi de Babilonia recibiendo la autoridad del dios solar Samas, hay 282 leyes dispuestas en columnas y escritas en caracteres cuneiformes. Puesto que, según se dice, Hammurabi reinó desde 1728 hasta 1686 a. de la E.C., algunos críticos de la Biblia han afirmado que Moisés, quien preparó el registro de las leyes de Israel más de siglo y medio después, meramente copió el código de este rey babilonio. W. J. Martin, en su libro Documents from Old Testament Times (Documentos de la época del Antiguo Testamento), muestra que esta acusación es falsa, pues dice:
“A pesar de muchas similitudes, no hay razón para suponer que el [código] hebreo haya tomado parte alguna directamente del babilonio. Aun cuando hay poca diferencia en la letra de los dos conjuntos de leyes, hay mucha diferencia en el espíritu. Por ejemplo, bajo el Código de Hammurabi, el hurtar y el recibir mercancías que hubieran sido hurtadas se castigaba con la pena de muerte (Leyes 6 y 22), pero bajo las leyes de Israel el castigo era el de pagar una compensación. (Éxo. 22:1; Lev. 6:1-5) Mientras que la ley mosaica prohibía que un esclavo que hubiera escapado fuera entregado a su amo (Deu. 23:15, 16), bajo las leyes babilónicas se castigaba con la muerte a cualquiera que diera asilo a un esclavo fugitivo.—Leyes 15, 16, 19.”
En el Supplément au Dictionnaire de la Bible, el orientalista francés Joseph Plessis escribió: “No parece que el legislador hebreo haya hecho uso alguno de los varios códigos de Babilonia y Asiria. No se puede probar que parte de su obra haya sido copiada de ellos. Aunque existen similitudes interesantes, no son de tal naturaleza que no puedan explicarse por la codificación de costumbres compartidas por pueblos de un mismo origen.”
En contraste con el código de Hammurabi, que refleja un espíritu de represalia, la ley mosaica declara: “No debes odiar a tu hermano en tu corazón... No debes tomar venganza ni tener inquina contra los hijos de tu pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo.” (Lev. 19:17, 18) Por lo tanto, no solo queda comprobado el que Moisés no copió nada de las leyes de Hammurabi; una comparación entre las leyes bíblicas y las que se encuentran escritas en las tablillas y estelas que han excavado los arqueólogos demuestra, además, que las leyes bíblicas son superiores, por mucho, a las que gobernaban a otros pueblos antiguos.

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