lunes, 30 de julio de 2012

el Tártaro


NINGUNA CRIATURA INTELIGENTE PUEDE HACER VALER SIN PELIGRO SU INDEPENDENCIA DE DIOS
6 Como su esposo Adán, Eva tenía toda razón para permanecer sumisa a Dios. Compartía las mismas bendiciones. Pero Eva fue la primera humana a quien se le hizo creer que el desobedecer a Dios era el derrotero mejor. En una ocasión, mientras no estaba en compañía de su esposo, oyó una voz. No era la voz de su esposo ni la de Dios, sino la voz de una serpiente. Eva no se alejó atemorizada, pues Dios con anterioridad les había dado a ella y a su esposo dominio sobre la creación animal, incluso las serpientes. (Gén. 1:28) De modo que ella escuchó. La serpiente preguntó: “¿Es realmente el caso que Dios dijo que ustedes no deben comer de todo árbol del jardín?” Eva contestó correctamente, porque estaba informada cabalmente acerca del fruto prohibido y de la pena de muerte asociada con él. Pero la serpiente contradijo a Dios, sugiriendo que Eva estaba siendo mantenida en ignorancia y que Dios no pondría en vigor su ley ejecutando al transgresor.—Gén. 3:1-5.
7 Completamente engañada, Eva cedió a la ambición egoísta de ser como Dios en cuanto a determinar por sí misma lo que era bueno y lo que era malo, y comió el fruto prohibido. Evidentemente dos cosas hicieron que Eva pensara que la serpiente estaba diciendo la verdad: (1) Según los sentidos de ella era evidente que el fruto del árbol era bueno para alimento, y (2) la extremada cautela de la serpiente hizo parecer que esta criatura no podría ser fuente de información incorrecta. Evidentemente no habiendo experimentado efectos adversos como resultado de su transgresión, Eva confiadamente abordó a su esposo y lo convenció de comer el fruto.—Gén. 3:1, 6.
8 Contrario a lo que Eva esperaba, el derrotero de independencia de Dios resultó ser calamitoso. Resultó en vergüenza, en la pérdida de un hermoso hogar paradisíaco, en dolor físico y emocional, y finalmente en la muerte. (Gén. 3:7, 16-19) Las palabras de la serpiente resultaron ser una mentira maliciosa. Dado que ésta es la primera mentira registrada, el que dijo esa mentira, no la serpiente literal sino el que hizo parecer que estaba hablando la serpiente, sería el padre u originador de las mentiras. El Hijo de Dios, Cristo Jesús, reveló la identidad de éste cuando dijo a los que trataban de matarlo: “Ustedes proceden de su padre el Diablo, y quieren hacer los deseos de su padre. Ese era homicida cuando principió, y no permaneció firme en la verdad, porque la verdad no está en él. Cuando habla la mentira, habla según su propia disposición, porque él es mentiroso y el padre de la mentira.” (Juan 8:44) En el libro bíblico de Revelación, se refiere a esta criatura espíritu invisible como el “gran dragón, la serpiente original, el que es llamado Diablo y Satanás.” (Rev. 12:9) Se le describe simbólicamente como un “dragón grande de color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos y sobre sus cabezas siete diademas; y su cola arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo.”—Rev. 12:3, 4.
9 El hecho de que la cola del dragón arrastra la tercera parte de las estrellas del cielo indica que el Diablo evidentemente tuvo éxito en influir en un número considerable de ángeles, “estrellas de la mañana” (Job 38:7), para que se rebelaran contra Dios. La evidencia bíblica muestra que esto sucedió en los días de Noé, un descendiente lejano de Adán. En aquel tiempo la mayoría de la humanidad rehusó someterse a la voluntad de Dios, y numerosos ángeles, en oposición al propósito divino respecto a ellos, “abandonaron su propio y debido lugar de habitación” en los cielos y materializaron cuerpos humanos para poder tener relaciones sexuales con hermosas mujeres en la Tierra. (Jud. 6; Gén. 6:1, 2) Al hacer valer su independencia de esta manera, estos ángeles emprendieron un derrotero que condujo a desastre.
10 Cuando Jehová Dios causó un diluvio que destruyó a todos los humanos salvo a Noé y a siete miembros de su familia inmediata, estos ángeles fueron obligados a desmaterializarse y regresar a la región de los espíritus. Pero no recobraron la posición que habían abandonado. Dios los degradó a una condición muy baja, llamada “Tártaro.” Respecto a esto la Biblia nos dice: “Dios no se contuvo de castigar a los ángeles que pecaron, sino que, echándolos en el Tártaro, los entregó a hoyos de densa oscuridad para ser reservados para juicio; y no se contuvo de castigar a un mundo antiguo, pero guardó en seguridad a Noé, predicador de justicia, con otras siete personas cuando trajo un diluvio sobre un mundo de gente impía.” (2 Ped. 2:4, 5) “A los ángeles que no guardaron su posición original, sino que abandonaron su propio y debido lugar de habitación, los ha reservado con cadenas sempiternas bajo densa oscuridad para el juicio del gran día.” (Jud. 6) En vez de conseguir libertad por su desobediencia, estos ángeles llegaron a estar bajo una forma de restricción. Es por eso que el apóstol Pedro al hablar de ellos dice que son “los espíritus en prisión, que en un tiempo habían sido desobedientes cuando la paciencia de Dios estaba esperando en los días de Noé, mientras se construía el arca, en la cual unas pocas personas, es decir, ocho almas, fueron llevadas a salvo a través del agua.” (1 Ped. 3:19, 20) Evidentemente es en vista de esta forma de encarcelamiento que ya no pueden materializarse y vivir como esposos con mujeres.
11 El registro de Génesis no revela si Noé y su familia conocían estos detalles acerca del castigo que se les dio a los ángeles desobedientes. Pero la destrucción del mundo rebelde de la humanidad dio testimonio amplio al hecho de que ninguna criatura inteligente podría hacer valer su independencia de Dios sin sufrir calamidad.

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