domingo, 8 de julio de 2012

Luche por salvar su matrimonio "A los casados doy instrucciones [...], no yo, sino el Señor." (1 COR. 7:10)

Luche por salvar su matrimonio

"A los casados doy instrucciones [...], no yo, sino el Señor." (1 COR. 7:10)

¿PODRÍA EXPLICARLO?
¿En qué sentido une Dios a los cónyuges bajo un yugo?
¿Cómo pueden los ancianos ayudar a los cristianos que atraviesan problemas en su
matrimonio?
¿Cómo deberíamos ver el matrimonio?

1. ¿Cómo ven los cristianos el matrimonio, y por qué?

CUANDO un cristiano se casa, hace un voto ante Dios, de modo que contrae una
responsabilidad que no debe tomar a la ligera (Ecl. 5:4-6). Jehová "ha unido
bajo un yugo" a quienes se unen en matrimonio, pues fue Él quien dio origen a la
institución marital (Mar. 10:9). Ese yugo existe a la vista de Dios sin importar
lo que digan las leyes seglares que regulen el matrimonio. Y los cristianos
deben verlo como él lo ve, sea que se hayan casado antes o después de conocer a
Jehová.

2. ¿Qué preguntas analizaremos en este artículo?

2 El matrimonio puede ser fuente de gran felicidad. Pero ¿qué se puede hacer
cuando peligra la unión marital? ¿Pueden fortalecerse los lazos conyugales que
se han debilitado? ¿Qué ayuda hay para aquellos que ven amenazado su matrimonio?

¿SERÁ UNA FUENTE DE GOZO, O DE DOLOR?

3, 4. ¿Qué puede ocurrir si un cristiano toma decisiones imprudentes a la hora
de elegir un cónyuge?

3 Cuando un matrimonio cristiano tiene éxito, produce mucho gozo y le trae honra
a Jehová. Pero cuando fracasa, como mínimo produce mucha tristeza. El cristiano
que está pensando en casarse tiene la oportunidad de dar a su enlace un buen
comienzo siguiendo la guía de Dios. Por otra parte, una decisión imprudente a la
hora de elegir un cónyuge puede provocarle dolor e insatisfacción. Por ejemplo,
algunos jóvenes comienzan a salir con alguien cuando aún no están preparados
para afrontar las obligaciones maritales. Hay quienes encuentran un candidato en
Internet y se lanzan apresuradamente a lo que después resulta ser un matrimonio
muy desdichado. Y otros cometen un pecado grave durante el noviazgo y luego se
casan, pero quizás den inicio a su vida de casados sin sentir mucho respeto el
uno por el otro.

4 Algunos cristianos desobedecen el mandato de casarse "solo en el Señor" y
sufren las consecuencias de vivir en un hogar dividido en sentido religioso (1
Cor. 7:39). Si ese es su caso, pida el perdón y la ayuda de Dios. Él no libra de
los efectos de errores pasados, pero sí que da fuerzas a los arrepentidos para
que sobrelleven las dificultades (Sal. 130:1-4). Esfuércese de corazón por
complacerlo ahora y siempre, y "el gozo de Jehová [será] su plaza fuerte" (Neh.
8:10).

CUANDO LOS LAZOS MARITALES AMENAZAN CON ROMPERSE

5. ¿Qué tipo de pensamientos deben evitarse si uno es infeliz en su matrimonio?

5 Quienes son desdichados con su cónyuge tal vez se pregunten: "¿De veras vale
la pena salvar este matrimonio tan infeliz? ¡Si pudiera volver atrás en el
tiempo y casarme con otra persona!". Quizá sueñen con romper los lazos maritales
y se digan: "¡Así sería libre de nuevo! ¿Por qué no me divorcio? Aunque no haya
base bíblica, ¿por qué no me separo y vuelvo a disfrutar de la vida?". En vez de
fantasear o de pensar en lo que podría haber sido, los cristianos deben buscar
la guía de Dios y esforzarse al máximo por seguirla dentro de sus circunstancias
actuales.

6. Explique las palabras de Jesús que se hallan en Mateo 19:9.

6 Si un cristiano se divorcia, eso no implica de forma automática que esté
bíblicamente libre para casarse de nuevo. Jesús dijo: "Cualquiera que se
divorcie de su esposa, a no ser por motivo de fornicación, y se case con otra,
comete adulterio" (Mat. 19:9). Aquí, el término fornicación incluye el adulterio
y otros pecados sexuales graves. Por lo tanto, si un cristiano empieza a pensar
en divorciarse sin que ninguno de los cónyuges sea culpable de inmoralidad
sexual, es vital que busque la ayuda y la guía de Dios.

7. ¿Qué pueden pensar quienes observan el fracaso de un matrimonio cristiano?

7 Un matrimonio que fracasa pone en entredicho el estado espiritual de los
cónyuges. El apóstol Pablo planteó esta seria pregunta: "Si de veras no sabe
algún hombre presidir su propia casa, ¿cómo cuidará de la congregación de Dios?"
(1 Tim. 3:5). Cuando ambos afirman ser cristianos y aun así su matrimonio falla,
quienes observen la situación pueden pensar que en realidad predican una cosa y
hacen otra (Rom. 2:21-24).

8. ¿Qué debe andar mal si dos cristianos deciden separarse o divorciarse?

8 Si dos cristianos bautizados están planeando separarse o divorciarse sin base
bíblica, es evidente que algo anda mal en su vida espiritual. Puede ser que uno
o quizás ambos cónyuges no estén aplicando los principios bíblicos. Si
verdaderamente confiaran en Jehová "con todo [su] corazón", tendrían que ser
capaces de salvar su matrimonio (léase Proverbios 3:5, 6).

9. ¿Cómo han visto recompensados sus pacientes esfuerzos algunos cristianos
casados?

9 Muchos matrimonios que parecían condenados al fracaso han podido solucionar
sus problemas. A menudo, los cristianos que no se apresuran a separarse de su
cónyuge ven recompensados sus esfuerzos. Eso puede suceder en un hogar dividido
en sentido religioso. El apóstol Pedro escribió: "Ustedes, esposas, estén en
sujeción a sus propios esposos, a fin de que, si algunos no son obedientes a la
palabra, sean ganados sin una palabra por la conducta de sus esposas, por haber
sido ellos testigos oculares de su conducta casta junto con profundo respeto" (1
Ped. 3:1, 2). En efecto, por la conducta excelente de su cónyuge, el no creyente
puede abrazar la fe verdadera. Un matrimonio que supera sus problemas y sigue
adelante le trae honra a Dios y puede ser una fuente de gran felicidad para el
esposo, la esposa y los hijos que pueda haber.

10, 11. ¿Qué situaciones inesperadas pueden surgir en un matrimonio, pero de qué
podemos estar seguros?

10 Por su deseo de agradar a Jehová, la mayoría de los cristianos solteros
eligen cónyuge entre sus hermanos bautizados. Pero incluso así, la situación
puede dar un giro inesperado. En raras ocasiones, un cónyuge pudiera desarrollar
graves problemas psicológicos. O tal vez uno de los dos deje de predicar por
completo. Por ejemplo, Linda,* una celosa cristiana y madre, contempló impotente
cómo su esposo se alejó de la verdad y tuvo que ser expulsado. ¿Qué debería
hacer un cristiano si pareciera que sus lazos conyugales van a romperse sin
remedio por tal razón?

* Se han cambiado los nombres.

11 Usted pudiera preguntarse: "¿Debo seguir intentando salvar mi matrimonio pase
lo que pase?". Nadie puede ni debe tomar esa decisión por usted. Sin embargo,
aunque los lazos maritales se estén debilitando, hay buenas razones para no
tirar la toalla. Jehová valora muchísimo a quienes por causa de su conciencia
soportan vientos de tempestad en su matrimonio (léase Pedro 2:19, 20). Mediante
su Palabra y su espíritu, ayuda al cristiano que se esfuerza de corazón por
fortalecer un vínculo conyugal debilitado.

ESTÁN DISPUESTOS A AYUDAR

12. ¿Qué pensarán de nosotros los ancianos si les pedimos ayuda?

12 Si usted afronta problemas en su matrimonio, no vacile en buscar la
asistencia espiritual de cristianos maduros. Los ancianos son pastores del
rebaño y gustosamente le mostrarán los consejos inspirados de las Escrituras
(Hech. 20:28; Sant. 5:14, 15). No piense que ellos dejarán de respetarlos a
usted y a su cónyuge por pedirles ayuda y hablar de un problema conyugal grave.
El amor e interés que sienten por ustedes crecerá al ver su deseo sincero de
complacer a Dios.

13. ¿Qué consejo hallamos en 1 Corintios 7:10-16?

13 Cuando un cristiano cuyo cónyuge no es creyente les pide ayuda, los ancianos
dirigen su atención a consejos como este que escribió el apóstol Pablo: "A los
casados doy instrucciones —sin embargo, no yo, sino el Señor— de que la esposa
no debe irse de su esposo; pero si de hecho se fuera, que permanezca sin
casarse, o, si no, que se reconcilie con su esposo; y el esposo no debe dejar a
su esposa [...]. Pues, esposa, ¿cómo sabes que no salvarás a tu esposo? O,
esposo, ¿cómo sabes que no salvarás a tu esposa?" (1 Cor. 7:10-16). ¡Qué
bendición es que un cónyuge no creyente acepte la adoración pura!

14, 15. ¿En qué casos pudiera un cónyuge cristiano pensar en separarse, pero por
qué debe analizar el asunto con oración y sinceridad?

14 En algunas circunstancias, una cristiana podría decidir "irse de su esposo".
Por ejemplo, hay quien se ha separado porque él la sometía a un maltrato físico
extremo, porque ponía en grave peligro su espiritualidad o porque se negaba
deliberadamente a mantener a la familia.

15 La decisión de separarse o no es una cuestión personal. Sin embargo, el
cónyuge bautizado debe analizar el asunto con oración y sinceridad. Por ejemplo,
si el motivo es la grave amenaza a la espiritualidad, ¿es el no creyente el
único responsable, o ha desatendido el creyente su estudio de la Biblia, su
asistencia a las reuniones y su participación en el ministerio?

16. ¿Qué debería impedirnos tomar decisiones precipitadas respecto al divorcio?

16 La alta estima en que tenemos nuestra relación con Dios y la gratitud por el
don divino del matrimonio debería impedirnos tomar decisiones precipitadas
respecto al divorcio. A los siervos de Jehová nos preocupa la santificación de
su santo nombre. Por consiguiente, nunca romperíamos los lazos conyugales porque
estemos tramando casarnos con otra persona (Jer. 17:9; Mal. 2:13-16).

17. ¿En qué circunstancias podría decirse que Dios "ha llamado [...] a la paz"
al cónyuge creyente?

17 El cristiano casado con un no creyente debe luchar por mantener intacto su
vínculo marital. No obstante, no tiene por qué sentirse culpable si, a pesar de
sus esfuerzos sinceros, el no creyente decide separarse. "Si el incrédulo
procede a irse, que se vaya —escribió Pablo—; el hermano o la hermana no está en
servidumbre en tales circunstancias; antes bien, Dios los ha llamado a ustedes a
la paz." (1 Cor. 7:15.)*

* Véase el libro "Manténganse en el amor de Dios", páginas 219 a 221, así como
La Atalaya del 1 de noviembre de 1988, páginas 26 y 27, y la del 1 de febrero de
1976, página 95

CONFÍE EN JEHOVÁ

18. Aunque un cristiano no logre salvar su matrimonio, ¿qué buenos resultados
pueden tener sus esfuerzos?

18 Al tratar cualquier problema conyugal, pídale valor a Jehová y siempre confíe
en Él. (léase Salmo 27:14). El matrimonio de Linda, mencionada anteriormente,
acabó en divorcio a pesar de que ella se esforzó durante muchos años por
salvarlo. ¿Fue una pérdida de tiempo? "Claro que no —responde Linda—. Quienes
veían la situación recibieron un buen testimonio. Mi conciencia está tranquila.
Y lo mejor de todo es que esos años ayudaron a nuestra hija a mantenerse firme
en la verdad, bautizarse y convertirse en una fiel testigo de Jehová."

19. ¿Qué final feliz podría resultar de los esfuerzos por salvar un matrimonio
en peligro?

19 Otra cristiana llamada Marilyn se alegra de haber confiado en Dios y haberse
esforzado al máximo por salvar su matrimonio. Ella comenta: "Sentí la tentación
de separarme de mi esposo porque no mantenía a la familia y ponía en peligro mi
espiritualidad. Él había sido anciano de congregación antes de entrar en algunos
negocios imprudentes. Empezó a perderse reuniones, y simplemente dejamos de
conversar. Un ataque terrorista que se produjo en nuestra ciudad me asustó tanto
que me aislé de los demás. Entonces comprendí que yo tenía parte de la culpa de
mis problemas matrimoniales. Volvimos a comunicarnos, reanudamos nuestro estudio
de familia y empezamos a asistir regularmente a las reuniones. Los ancianos
fueron muy bondadosos y nos ayudaron mucho. Como resultado, nuestro matrimonio
volvió a florecer y, con el tiempo, mi esposo recuperó sus responsabilidades en
la congregación. Fue una dura lección, pero con un final feliz".

20, 21. ¿A qué debemos resolvernos con respecto al matrimonio?

20 Estemos solteros o casados, demostremos en todo momento valor y confianza en
Jehová. Si atravesamos dificultades conyugales, procuremos sinceramente
resolverlas, recordando que quienes están unidos en matrimonio "ya no son dos,
sino una sola carne" (Mat. 19:6). Y tengamos presente que si nos mantenemos
fieles a Jehová en un hogar dividido, tal vez veamos con alegría cómo nuestro
cónyuge abraza la adoración verdadera.

21 Prescindiendo de nuestras circunstancias, resolvámonos a actuar sabiamente
para que los no Testigos que nos estén observando tengan razones para alabar
nuestra conducta. Y si nuestros lazos conyugales se ven amenazados, oremos con
intensidad, examinemos con honradez nuestros motivos, meditemos en los consejos
bíblicos y busquemos la ayuda espiritual de los ancianos. Por encima de todo,
resolvámonos a agradar a Jehová y demostrar verdadero aprecio por su maravilloso
don del matrimonio.

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