lunes, 30 de julio de 2012

problemas en la vida


Noticias del Reino núm. 34
¿Por qué hay tantos problemas en la vida?
¿Es posible vivir en un paraíso sin dificultades?
¿POR QUÉ ESTÁN AGRAVÁNDOSE LOS PROBLEMAS SERIOS?
Siempre ha habido problemas en el mundo. Aunque mucha gente creía que la tecnología moderna iba a solucionarlos, la realidad es que los problemas serios están empeorando.
Delito: Pocas personas se sienten seguras en la calle o incluso dentro de su propio hogar. En un año reciente, casi la tercera parte de la población de una nación europea fue víctima de algún delito.
Medio ambiente: La contaminación del aire, la tierra y el agua sigue agravándose. En los países en vías de desarrollo, una de cada cuatro personas no tiene acceso a agua limpia.
Pobreza: Nunca antes ha habido tanta gente pobre y hambrienta. Más del 90% de los habitantes de algunos países viven en la miseria; el 30% de la mano de obra mundial, unos ochocientos millones de personas, está desempleada o subempleada, y la cifra sigue elevándose.
Hambre: Aun si usted dispone de suficiente alimento, cada vez hay más millones de personas que carecen de él. En las naciones en desarrollo mueren por lo menos trece millones de seres humanos al año, principalmente niños, por los efectos del hambre.
Guerra: Los conflictos étnicos de los últimos tiempos se han cobrado cientos de miles de vidas. En las guerras del siglo XX han muerto más de cien millones de personas.
Otros problemas: A todo lo anterior hay que añadir la crisis progresiva de la institución familiar, el incremento de la cantidad de madres solteras y personas sin hogar, y la gran extensión de la toxicomanía y la inmoralidad. Un anterior ministro del gobierno de Estados Unidos dijo con razón: “Son demasiados los indicios [...] de que la civilización se ha corrompido”. En un período reciente de treinta años, la población estadounidense creció un 41%, mientras que los delitos violentos aumentaron un 560%; los nacimientos de hijos ilegítimos, un 400%; los divorcios, un 300%, y el índice de suicidios de adolescentes, más de un 200%. En otros países la situación es parecida.
¿Por qué se han agudizado las dificultades?
Nuestro Creador nos da la contestación. Su Palabra llama a esta época tan problemática “los últimos días”, que se caracterizarían por ser “tiempos críticos, difíciles de manejar”. (2 Timoteo 3:1.) Los últimos días, ¿de qué? Pues bien, la Biblia habla del “fin del mundo”. (Mateo 24:3, Biblia de Jerusalén.)
El empeoramiento constante de los problemas actuales es una señal inequívoca de que se aproxima el fin de este sistema de cosas, lo que incluye el fin de la maldad y de los que la causan. (Mateo 24:3-14; 2 Timoteo 3:1-5; Revelación [Apocalipsis] 12:7-12.) Dios intervendrá pronto y se encargará de que todos los problemas que nos aquejan se resuelvan por completo. (Jeremías 25:31-33; Revelación 19:11-21.)
EL FRACASO DE LAS RELIGIONES DE ESTE MUNDO
En vez de ayudar a solventar los problemas actuales, los sistemas religiosos de este mundo los empeoran. En las guerras, millones de católicos, así como de protestantes, se han matado entre sí. No hace mucho, en Ruanda, país predominantemente católico, cientos de miles de personas se aniquilaron unos a otros. (Véase la fotografía de la izquierda.)
¿Se armaría Jesús de un fusil o un machete e iría a la guerra a matar a sus discípulos por ser de otra nacionalidad? ¡Claro que no! “Que el que ama a Dios —dice la Biblia— esté amando también a su hermano.” (1 Juan 4:20, 21.) Las religiones de este mundo no han cumplido con este precepto. “Declaran públicamente que conocen a Dios, pero por sus obras lo repudian.” (Tito 1:16.)
Por otra parte, puesto que en realidad no han mantenido las normas éticas de la Biblia, han contribuido al increíble deterioro moral que afecta a todo el globo terráqueo.
Jesús indicó que podría distinguirse la religión falsa de la verdadera “por sus frutos”, es decir, por las obras de sus miembros. También dijo: “Todo árbol que no produce fruto excelente llega a ser cortado y echado al fuego”. (Mateo 7:15-20.) La Palabra de Dios nos insta a abandonar la religión que lleva mal fruto y a la que, por tanto, le aguarda la destrucción. (Revelación 18:4.)
La religión verdadera no ha fracasado
La religión verdadera “produce fruto excelente”, en particular el del amor. (Mateo 7:17; Juan 13:34, 35.) ¿Qué hermandad internacional unida de cristianos practica tal amor? ¿Quiénes se niegan a matar a los que profesan su misma religión o a cualquier otra persona? (1 Juan 3:10-12.)
Los testigos de Jehová son conocidos por llevar ese “fruto excelente”. A lo largo y ancho del planeta, en más de doscientos treinta países, ‘han batido sus espadas en rejas de arado’. (Isaías 2:4.) También muestran amor al prójimo obedeciendo el mandato de Cristo de predicar las “buenas nuevas” del Reino de Dios por toda la Tierra. (Mateo 24:14.) Además, respetan y defienden las altas normas morales que se enseñan en la Biblia. (1 Corintios 6:9-11.)
La religión verdadera no ha fracasado. Está encaminando a la gente al único Ser capaz de solucionar los problemas de la humanidad. Dentro de poco Él va a producir un mundo completamente nuevo. ¿De quién se trata? (Véase la página posterior.)
LA CERTEZA DE QUE HABRÁ UN PARAÍSO SIN DIFICULTADES
Si usted pudiera, ¿no solucionaría todos los problemas que afligen a la humanidad? ¡Sin duda alguna! ¿Hemos de esperar menos de nuestro amoroso Creador, el único con la sabiduría y el poder necesarios para remediar la situación?
La Biblia revela que Dios intervendrá en los asuntos humanos mediante su gobierno celestial en manos de Jesucristo. Este Reino “triturará” a los gobiernos corruptos del planeta. (Daniel 2:44; Mateo 6:9, 10.) ¿Con qué fin? El salmista responde, dirigiéndose a Dios: “Para que la gente sepa que tú, cuyo nombre es Jehová, tú solo eres el Altísimo sobre toda la tierra”. (Salmo 83:18.)
¿Sobrevivirá alguien al fin de este mundo? La Biblia dice que “el mundo va pasando, [...] pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. (1 Juan 2:17.) ¿Dónde vivirán eternamente estos supervivientes? “Los justos mismos poseerán la tierra, y residirán para siempre sobre ella”, contesta la Biblia. (Salmo 37:9-11, 29; Proverbios 2:21, 22.)
En el nuevo mundo de Dios, “la muerte no será más, ni existirá ya más lamento ni clamor ni dolor”. (Revelación 21:4.) No habrá delito, pobreza, hambre, enfermedad, pesar ni muerte. Y más sorprendente aún: los muertos volverán a la vida. “Va a haber [una] resurrección.” (Hechos 24:15.) Y la propia Tierra será transformada en un paraíso literal. (Isaías 35:1, 2; Lucas 23:43.)
¿Qué tenemos que hacer para gozar de la vida en el nuevo mundo de Dios? Jesús dijo: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo”. (Juan 17:3.) Millones de personas honradas de todo el mundo están obteniendo dicho conocimiento. Así aprenden a afrontar muchas de sus dificultades personales ahora y, lo que es más importante, a confiar en que los problemas que no puedan solucionar, se resolverán totalmente en el nuevo mundo de Dios.
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Macpela.

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