domingo, 1 de julio de 2012

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático 2012.-2 de jul. Lectura de la Biblia: Ezequiel 6 a 10

2 de jul. Lectura de la Biblia: Ezequiel 6 a 10 
Núm. 1: Ezequiel 7:14-27 
Núm. 2: ¿Por qué fue Jonatán un buen ejemplo de humildad? (1 Sam. 23:16-18)
Núm. 3: ¿Es la transubstanciación un fenómeno real? (rs pág. 240 párr. 6—pág. 242 párr.1)
Lectura de la Biblia: Ezequiel 6 a 10
*** w07 1/7 pág. 13 Puntos sobresalientes del libro de
Ezequiel (parte 1) ***
7:4, 9; 8:18; 9:5, 10. No hay por qué dejar que nuestro 
‗ojo se sienta apenado' por aquellos que reciben el juicio 
adverso de Dios ni tenerles compasión.
7:19. Cuando Jehová ejecute su sentencia sobre el 
presente sistema de cosas, el dinero no tendrá ningún 
valor en absoluto.
8:5-18. La apostasía es mortal en sentido espiritual: 
―Por su boca el que es apóstata arruina a su semejante‖ 
(Proverbios 11:9). Si somos sensatos, ni siquiera nos 
plantearemos la idea de escuchar a los apóstatas.
9:3-6. Obtener la marca  —la prueba de que somos 
siervos de Dios dedicados y bautizados y que tenemos la 
personalidad cristiana— es vital para sobrevivir a la ―gran 
tribulación‖ (Mateo 24:21). Los cristianos ungidos, 
representados por el hombre con un tintero de secretario, 
encabezan la labor de marcar, es decir, de predicar el 
Reino y hacer discípulos. Si queremos conservar nuestra 
marca, tenemos que colaborar diligentemente con ellos en 
esta obra.
Núm. 1: Ezequiel 7:14-27
Núm. 2: ¿Por qué fue Jonatán un buen ejemplo de humildad? (1 Sam. 23:16-18)
*** w10 15/3 págs. 3-4 Aceptemos los cambios y
tendremos el favor de Dios ***
¿SE ENFRENTA a cambios en su vida que le cuesta 
aceptar? Tarde o temprano,  todos nos vemos en 
circunstancias como esas. Por eso, es bueno examinar 
algunos relatos históricos que ilustran el valor de 
cualidades que nos ayudan a afrontarlas.
Comencemos por David y las numerosas situaciones 
con que tuvo que lidiar. Mediante Samuel,  fue designado 
futuro rey cuando no era más que un niño que cuidaba 
ovejas. Y cuando todavía era muy joven, se ofreció para 
luchar contra el gigante filisteo Goliat (1 Sam. 17:26-
32, 42). No mucho después, el rey Saúl lo invitó a vivir en 
la corte y lo puso al frente de su ejército. David nunca se 
habría podido imaginar que su vida fuera a dar tantas 
vueltas, y mucho menos lo que le sucedería a 
continuación.
Su relación con Saúl terminó volviéndose muy tirante 
(1 Sam. 18:8, 9; 19:9, 10). Tanto, que para salvar el cuello, 
tuvo que vivir fugitivo durante años. Y más tarde, cuando 
ya ocupaba el trono de Israel, sus circunstancias 
cambiaron drásticamente después de haber cometido 
adulterio y tratar de encubrirlo con un asesinato. 
A consecuencia de sus actos, sufrió una calamidad tras 
otra en su propia familia. ¡Hasta su hijo Absalón se 
sublevó contra él! (2 Sam. 12:10-12; 15:1-14.) 
No obstante, se arrepintió de sus graves pecados, recibió 
el perdón de Jehová y volvió a disfrutar de su favor.
Hoy las circunstancias también cambian de un día para 
otro, sea por mala salud, dificultades económicas, 
problemas familiares o incluso por nuestra propia 
conducta. ¿Qué cualidades nos prepararán para hacer 
frente a las malas rachas?
La humildad nos ayuda
La verdadera humildad  va de la mano de la sumisión. 
Además, nos permite hacer una evaluación realista tanto 
de nosotros mismos como del prójimo. Como no les 
restamos importancia a las virtudes y éxitos de quienes 
nos rodean, los apreciamos por lo que son y por lo que 
hacen. La humildad también nos ayuda a entender por qué 
suceden las cosas y cómo debemos afrontarlas.
Encontramos un buen ejemplo en Jonatán, el hijo de 
Saúl. Él vio cómo cambiaban sus circunstancias por 
factores ajenos a su voluntad. Cuando Samuel le 
comunicó a Saúl que Jehová lo iba a destronar, no dijo 
que Jonatán fuera a ser el sucesor (1 Sam. 15:28; 16:1, 
12, 13). La elección de David como siguiente rey de Israel 
supuso la exclusión de Jonatán, quien, en cierto sentido, 
pagó por la falta de su padre, pues aunque no tenía culpa 
alguna, perdió el derecho al trono (1 Sam. 20:30, 31). 
¿Cuál fue su reacción? ¿Se llenó de amargura y envidia? 
No. Aunque era mucho mayor que David y tenía más 
experiencia, fue leal y lo apoyó en todo (1 Sam. 23:16-18). 
Gracias a su humildad, comprendió quién contaba con la 
bendición de Dios. ―No [pensó] más de sí mismo de lo que 
[era] necesario pensar.‖ (Rom. 12:3.) Entendió qué 
esperaba Jehová de él y aceptó su voluntad.
Ciertamente, muchos cambios traen consigo 
dificultades. Por ejemplo, Jonatán se enfrentó a grandes 
tensiones, pues tuvo que compaginar su relación con dos 
personas muy cercanas a él, y deseaba hacerlo de un 
modo que agradara a Dios. Por un lado estaba su amigo 
David, a quien Jehová había nombrado futuro rey. Por el otro estaba su padre, quien, aunque ya había sido 
rechazado por Dios, seguía en el trono. Hoy también nos 
enfrentamos a cambios que pudieran crearnos ansiedad e 
incluso cierto miedo. Pero si nos  esforzamos por ver las 
cosas como Jehová, lograremos serle fieles y afrontar bien 
los giros que da la vida.
Núm. 3: ¿Es la transubstanciación un fenómeno real? (rs pág. 240 párr. 6—pág. 242 párr.1) 
*** rs pág. 240 - pág. 242 Misa ***
¿Se transforman realmente en el cuerpo y la sangre de
Cristo el pan y el vino?
En una ―Solemne Profesión de Fe‖ que tuvo lugar el 30 de 
junio de 1968, el papa Paulo VI declaró: ―Creemos que así 
como el pan y el vino consagrados por el Señor en la 
Última Cena se transformaron en Su Cuerpo y Su Sangre 
que se habrían de ofrecer por nosotros en la cruz, así el 
pan y el vino consagrados por el sacerdote se transforman 
en el Cuerpo y la Sangre de Cristo entronizado 
gloriosamente en el cielo, y creemos que la presencia 
misteriosa del Señor  —bajo la apariencia de esos 
elementos que a nuestros sentidos después de tal 
Consagración parecen lo mismo que antes de ella— es 
una presencia verdadera, real y sustancial. [...] Muy 
apropiadamente la Iglesia llama a este cambio misterioso 
la transubstanciación‖. (Official Catholic Teachings—Christ
Our Lord [Enseñanzas católicas oficiales... Cristo Nuestro 
Señor], Wilmington, C.N; 1978, Amanda G. Watlington, 
pág. 411.) ¿Concuerdan las Sagradas Escrituras con esa 
creencia?
¿Qué quiso decir Jesús al decir: "Este es mi cuerpo",
"esta es mi sangre"?
  Mat. 26:26-29,  BJ: ―Mientras estaban comiendo, tomó 
Jesús pan y, pronunciada la bendición, lo partió y, 
dándoselo a sus discípulos, dijo: ‗Tomad, comed, este es 
mi cuerpo.' Tomó luego un cáliz y, dadas las gracias, se lo 
dio diciendo: ‗Bebed de él todos, porque esta es mi sangre 
de la Alianza, que va a ser derramada por muchos para 
remisión de los pecados. Y os digo que desde ahora no 
beberé de este producto de la vid hasta el día aquel en 
que lo beba con vosotros, nuevo, en el Reino de mi 
Padre.'‖
  Con  relación a las expresiones ―este es mi cuerpo‖ y 
―esta es mi sangre‖, es digno de mención lo siguiente: Mo
dice: ―Esto significa mi cuerpo‖, ―esto  significa mi sangre‖ 
(bastardillas nuestras).  NM presenta una lectura 
semejante.  LEF, traduce las expresiones así: ―Esto 
representa mi cuerpo‖, ―esto  representa mi sangre‖ 
(bastardillas nuestras). Estas maneras de traducir la 
expresión están de acuerdo con lo que se declara en el 
contexto, en el versículo 29, de varias ediciones católicas. 
NC (1972) dice: ―No beberé más de  este fruto de la vid
hasta el día en que lo beba con vosotros de nuevo en el 
reino de mi Padre‖ (bastardillas nuestras).  TA, NBE, FS
también dicen que Jesús se refirió a lo que estaba en la 
copa como ―este fruto de la vid‖, y eso fue después que
Jesús había dicho: ―Esta es mi sangre‖ (NC).
  Considere las expresiones ―este es mi cuerpo‖ y ―esta es 
mi sangre‖ a la luz del lenguaje descriptivo que se usa en 
otras porciones de las Escrituras. Jesús dijo también: ―Yo 
soy la luz del mundo‖, ―yo soy la puerta de las ovejas‖, ―yo 
soy la vid verdadera‖ (Juan 8:12; 10:7; 15:1, BJ). Ninguna 
de estas expresiones daba a entender una transformación 
milagrosa, ¿verdad?
  En 1 Corintios 11:25 (BJ), el apóstol Pablo escribió 
acerca de la Última Cena y expresó las mismas ideas en 
palabras algo diferentes. Al citar las palabras de Jesús, en 
lugar de decir con relación a la copa: ―Bebed de él todos, 
porque esta es mi sangre de la Alianza‖, él lo expresó de 
esta manera: ―Este cáliz es la Nueva Alianza en mi 
sangre‖. Ciertamente eso no significó que de alguna 
manera el cáliz o la copa se transformó milagrosamente 
en una nueva alianza o nuevo pacto. ¿No es más 
razonable concluir que lo que había en la copa 
representaba la sangre de Jesús por medio de la cual se 
validaba el nuevo pacto?


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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
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