domingo, 8 de julio de 2012

puntos sobresalientes ezequiel 11 a 14


PUNTOS SOBRESALIENTES DE EZEQUIEL 11-14


*** w73 15/4 pág. 228 ¡Cuídese de la complacencia! ***
Están entretejidas. Pero, ¿justifican los hechos dicha advertencia y la necesidad de abandonar una actitud de complacencia, si una persona pertenece a uno de estos sistemas eclesiásticos?
Bueno, considere el registro de las iglesias. ¿Han elevado verdaderamente las normas morales de la gente, aun de sus propios miembros? Más bien, ¿no han ido con el mundo, abandonando las normas bíblicas y rebajándose a tal grado que el seguirlas no sería diferente de seguir a cualquier organización mundana? ¿Han demostrado las iglesias que pueden hacer diferentes a sus miembros, o que pueden equiparlos mejor para llevar vidas más decentes, más morales?
¿Qué hay de la política, las divisiones nacionalistas, y la guerra? Las religiones de la cristiandad no han advertido a la gente del peligro, de hecho, de la falta de esperanza de confiar en los hombres. En cambio, han apoyado el gobierno del hombre y han promovido el nacionalismo. En muchos casos han ido hasta el grado de dirigir a sus miembros en cuanto a por quién votar en las elecciones políticas. Han fomentado y estimulado matanza atroz al por mayor de hombres, incluso poblaciones civiles, en guerra sanguinaria.
En consecuencia, ¿debería sentir que está seguro el individuo que pertenece a una religión en la parte del mundo llamada cristiana? ¿Debería creer que, prescindiendo de lo que suceda, la cristiandad no puede caer, para propia pérdida de él?
SE ILUSTRÓ EL PELIGRO DE LA COMPLACENCIA
Si alguien en su complacencia tiende a desatender el mensaje de advertencia de que la calamidad está por sobrevenirle a la cristiandad, que considere una ilustración bíblica que debería sacudirlo de su complacencia.
La ilustración es una que difícilmente se usaría hoy, especialmente en el mundo occidental. Sin embargo, es tan enérgica y pictóricamente exacta como puede ser una ilustración.
Se le dio esta ilustración al profeta Ezequiel solo unos cinco años antes de la destrucción de Jerusalén. Ezequiel, en visión, vio a veinticinco hombres presumidos que se sentían muy seguros. Eran príncipes de Jerusalén. Como hombres prominentes de la ciudad, consejeros del rey, estaban suministrando consejo malo a Jerusalén. No solo estaban obrando de modo contrario a las advertencias dadas por los profetas Ezequiel y Jeremías, sino que muy probablemente estaban animando al rey Sedequías a rebelarse contra Babilonia y quebrantar el pacto que había hecho bajo juramento delante de Dios. (2 Cró. 36:11-13; 2 Reyes 24:18 a 25:1) Estaban confiando en el poder militar de Egipto, el ‘brazo de carne,’ para salvarlos. Pues fue dentro de los tres años después de la visión de Ezequiel (612 a. de la E.C.) que el rey Sedequías sí se rebeló, con la aprobación de ellos.
Dios realmente dijo esto a Ezequiel en la visión e ilustración que dio al profeta. Ezequiel informa:
“Y un espíritu procedió a alzarme y llevarme a la puerta oriental de la casa de Jehová que mira hacia al este, y, ¡mire! en la entrada de la puerta había veinticinco hombres, y llegué a ver en medio de ellos a Jaazanía el hijo de Azur y a Pelatías el hijo de Benaya, príncipes del pueblo. Entonces [Jehová] me dijo: ‘Hijo del hombre, éstos son los hombres que están tramando lo perjudicial y asesorando mal consejo contra esta ciudad; que están diciendo: “¿No se ha acercado mucho el edificar casas? Ella es la olla de boca ancha, y nosotros somos la carne.”’”—Eze. 11:1-3.
Estos príncipes y consejeros gubernamentales del rey Sedequías se sentían muy seguros dentro de la fuertemente fortificada Jerusalén. Los muros de la ciudad eran como los lados de una olla metálica, inaportillable, como pensaban. Como carne que se cuece dentro de una olla de hierro, no serían sacados, desposeídos. A los consejeros les parecía que podían asegurarse de residir permanentemente por medio de recurrir al rey de Egipto por ayuda contra Babilonia. De modo que razonaron que era tiempo de edificar casas, con tenencia a largo plazo en mira.
Estos individuos demasiado confiados, serenos en su complacencia, y el resto de la gente que estaba en Jerusalén necesitaban advertencia. Por lo tanto Dios le mandó a Ezequiel que pronunciara una profecía que

*** kj cap. 11 pág. 195 párrs. 2-4 Les espera desilusión a los demasiado confiados ***
últimos veinticinco hombres son “príncipes del pueblo,” por consiguiente príncipes gubernamentales y no príncipes religiosos del templo. Evidentemente, en este año 612 a. de la E.C., más de tres años antes que comenzara el sitio de Jerusalén por los babilonios, el rey Sedequías de Jerusalén todavía no se había rebelado contra el rey de Babilonia a quien había prometido sumisión. (2 Crónicas 36:11-13; 2 Reyes 24:18 a 25:1) Pero es probable que estos veinticinco “príncipes del pueblo” estuvieran tramando a favor de aquella rebelión, porque estaban “asesorando mal consejo contra esta ciudad.” Pero confiaban en que no se produciría ningún mal.
3 Aquellos tramadores y malos consejeros del rey de Jerusalén asemejaban a la ciudad a una olla de boca ancha o caldera, hecha de hierro. Los muros de la ciudad eran como los lados de aquella olla metálica, inviolables. Dentro de aquellos muros, como carne que había de ser cocida, aquellos veinticinco príncipes estarían seguros. Seguros dentro, jamás serían desalojados, y por eso ¿no era tiempo de edificar casas para ocuparlas permanentemente? Podían asegurarse de residir permanentemente por medio de recurrir a Egipto contra el rey de Babilonia. No creían en las predicciones del profeta-sacerdote Jeremías en cuanto a la destrucción que le vendría a Jerusalén. Necesitaban recibir una advertencia doble de esto de parte de Jehová. “Por lo tanto,” le dijo Jehová a Ezequiel, “profetiza contra ellos. Profetiza, oh hijo del hombre.”—Ezequiel 11:4.
4 Lo que ahora le sucedió a Ezequiel demuestra lo veraces que fueron estas palabras posteriores del apóstol cristiano Pedro: “La profecía no fue traída en ningún tiempo por la voluntad del hombre, sino que hombres hablaron de parte de Dios al ser llevados por espíritu santo.” (2 Pedro 1:21) Note lo que Ezequiel nos dice:

*** w73 1/5 pág. 274 párrs. 16-18 Gobernación divina... ¿Estamos por ella, o contra ella? ***
que hemos hecho en cuanto a gobernación. ¿Estamos por la gobernación divina sobre toda la Tierra así como en el cielo, o estamos en contra de ella? El Gobernante Divino escoge para vida en su nuevo orden mesiánico a los que responden a estas palabras inspiradas del rey David, quien se sentó en “el trono de Jehová” en Jerusalén:
17 “Jehová mismo ha establecido firmemente su trono en los mismísimos cielos; y sobre toda cosa su propia gobernación real ha tenido la dominación. Bendigan a Jehová, oh ángeles suyos, poderosos en potencia, que llevan a cabo su palabra, escuchando la voz de su palabra. Bendigan a Jehová, todos los ejércitos suyos, ministros suyos, que hacen su voluntad. Bendigan a Jehová, todas las obras suyas, en todos los lugares de su dominación. Bendice a Jehová, oh alma mía.”—Sal. 103:19-22.
18 Gobernación divina por Jehová Dios por medio de Jesucristo... ¿Estamos por ella, o contra ella? Con todos los ángeles de Jehová, poderosos en potencia, con todos sus ejércitos celestiales, con todos sus ministros, que hacen su voluntad, respondemos con firmeza: ¡Estamos por la Gobernación Divina tanto ahora como para siempre!

*** w73 1/5 pág. 274 ¿Perecerán los codiciosos? ***
¿Perecerán los codiciosos?
TODOS nosotros de alguna manera hemos sufrido de los efectos perjudiciales de la codicia del hombre. La codicia ha sido responsable de la despiadada tala de muchas colinas y montañas, la devastación de inmensas zonas terrestres por medio de operaciones de minería a cielo abierto, la contaminación de corrientes de agua con aguas de albañal y desperdicios, y la transformación de ciudades y poblaciones en lugares llenos de humo, arenilla y ruido. Los humanos también han explotado a compañeros humanos y se han enriquecido a costa de ellos. ¿Terminará alguna vez esta codicia? ¿Perecerán los codiciosos?
Sí, porque los actos codiciosos no han pasado inadvertidos para Aquel que odia la codicia y que es lo suficientemente poderoso para acabar con ella. Ese es el supremo Soberano del universo, Jehová Dios. El ejemplo histórico de sus tratos con el Israel de la antigüedad demuestra que las personas codiciosas no serán toleradas indefinidamente y que las personas de disposición a la justicia serán bendecidas.
UN EJEMPLO DE LA HISTORIA ANTIGUA
En el séptimo siglo a. de la E.C. muchos habitantes de Jerusalén y la tierra de Judá eran codiciosos. No se interesaban en los israelitas que habían sido privados de su posesión hereditaria debido a la deportación asiria en 740 a. de la E.C. y la deportación babilónica en 617 a. de la E.C. La actitud de los codiciosos para con aquellos desterrados era: “Aléjense de Jehová. . . . la tierra nos ha sido dada como cosa de posesión.” (Eze. 11:15) Como hermanos de los israelitas que vivían en destierro en el Imperio Babilónico, los habitantes de Jerusalén y la tierra de Judá deberían haber desplegado el espíritu de un recomprador

*** kj cap. 6 pág. 93 párrs. 1-4 Los días de la cristiandad están contados ***
Ni siquiera la más poderosa organización religiosa falsa en la Tierra podrá evitar ser destruida a manos de Él, cuando haya llegado Su debido tiempo para que Él ejecute su decisión judicial contra la religión falsa. La cristiandad ha sido muy culpable al representarlo falsamente ante la humanidad. Por lo tanto, ¡los días de la cristiandad están contados!
2 Este hecho sobresaliente se ilustró en el tipo antiguo de la cristiandad, a saber, Jerusalén y la tierra de Judá en los días del profeta Ezequiel, más de seis siglos antes de nuestra era común. A Ezequiel se le dijo que habría de ser un hombre “señal” a su pueblo, la casa de Israel. Lo que se le dijo que hiciera sería una “señal” profética de lo que sucedería dentro y alrededor de Jerusalén, la capital del reino de Judá.—Ezequiel 4:3; 12:6, 11.
3 Todavía es el año 613 a. de la E.C., y Ezequiel todavía está en Tel-abib en la tierra de Babilonia y todavía está contemplando la visión de la organización semejante a carro de Jehová. Ezequiel, aunque ahora está plenamente comisionado como profeta y atalaya por Jehová, todavía no ha entrado en acción. Desde sobre el magnífico “carro” celestial, Jehová continúa hablándole a Ezequiel, diciéndole específicamente lo que tiene que hacer ahora, primero. Hoy la gente de la cristiandad hace bien en escuchar lo que le dice a Ezequiel:
4 “Y tú, oh hijo del hombre, toma para ti un ladrillo, y tienes que ponerlo delante de ti y grabar sobre él una ciudad, aun a Jerusalén. Y tienes que poner sitio contra ella y construir un muro de asedio contra ella y amontonar un cerco de sitiar contra ella y colocar campamentos contra ella y poner arietes todo alrededor contra ella. Y en cuanto a ti, toma para ti una tartera de hierro, y tienes que ponerla como un muro de hierro entre ti y la ciudad, y tienes que fijar tu rostro contra ella, y tiene que llegar a estar

*** kj cap. 12 págs. 213-214 párrs. 2-4 “Hasta que venga aquel que tiene el derecho legal” ***
El mensaje de Ezequiel sonó a muerte para Jerusalén, pero tras esto vino el resonar de una esperanza dadora de vida, con estas palabras: “Ruina, ruina, ruina la haré. En cuanto a ésta también, ciertamente no llegará a ser de nadie hasta que venga aquel que tiene el derecho legal, y tengo que dar esto a él.”—Ezequiel 21:27.
3 En aquel tiempo corría el séptimo año del destierro de Ezequiel en la tierra de Babilonia, o el año 611 a. de la E.C., probablemente el quinto mes lunar (llamado Ab) y el día décimo de ese mes. (Ezequiel 20:1) Desde que Ezequiel había visto por última vez el carro celestial de Jehová en visión el año anterior, continuó profetizando. En el transcurso de las profecías divinas que le fueron dadas durante aquel tiempo él había declarado repetidas veces el propósito anunciado de Dios, de que los que oían Sus profecías “tendrán que saber que yo soy Jehová.” (Ezequiel 12:15, 16, 20; 13:9, 14, 21, 23; 14:8; 15:7; 16:62; 20:12, 20, 26, 38, 42, 44) Ahora se estaba un año más cerca de cuando Jehová haría que se cumplieran esas palabras, para que los israelitas tuvieran que saber que Jehová había hablado y que había obrado en cumplimiento de lo que había hablado.—Ezequiel 5:13; 12:15; 21:5; 22:22; 37:14, 28.
4 Tan de seguro como que las profecías de Jehová por medio de Ezequiel habrían de cumplirse, así de seguro las noticias acerca del cumplimiento de esas profecías llegarían a los compañeros judíos del destierro de Ezequiel en Babilonia. Las noticias de seguro sacudirían a los desterrados de su actitud de incredulidad para con Ezequiel y vindicarían la palabra de su Dios, Jehová. Para entonces ese tiempo no estaba muy lejano. En menos de dos años y medio a partir de entonces empezaría la “batalla en el día de Jehová” contra Jerusalén y la tierra de Judá. (Ezequiel 13:5) Por lo tanto, muy adecuadamente Jehová el Guerrero usó ahora fraseología bélica en la profecía que le dio a Ezequiel.

*** w73 15/5 págs. 300-301 párrs. 16-19 Produciendo al Agente Principal de la Gobernación Divina ***
16 Sin embargo, en ese año final (1473 a. de la E.C.) millares de miembros de esa nación dedicada no optaron por permanecer en relación de pacto con Jehová. Demostraron esto en las llanuras de Moab. En el relato de Moisés de esto leemos, en Números 25:1-5:
“Ahora bien, Israel estaba morando en Sitim. Entonces el pueblo comenzó a tener relaciones inmorales con las hijas de Moab. Y venían las mujeres llamando al pueblo a los sacrificios de sus dioses, y empezó el pueblo a comer y a inclinarse ante los dioses de ellas. De modo que Israel se apegó [o, Israel se apareó, AT; o, Israel se unció, RS] al Baal de Peor; y la cólera de Jehová empezó a encenderse contra Israel.
“Por lo tanto Jehová le dijo a Moisés: ‘Toma a todos los que son cabezas del pueblo y expónlos a Jehová hacia el sol, para que la ardiente cólera de Jehová se vuelva atrás de Israel.’ Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: ‘Maten cada uno de ustedes a sus hombres que tienen apego [que se aparearon, AT; que se uncieron, RS] con el Baal de Peor’”—NM; Mof.
17 Hubo veinticuatro mil israelitas que murieron como resultado de este quebrantamiento de su compromiso para hacer “todo cuanto ha hablado Jehová.” (Núm. 25:9; 1 Cor. 10:8) Más de setecientos años después Jehová se refirió a este incidente sumamente alarmante y desagradable, por medio de su profeta Oseas. Primero dice cuán deseable le era la nación de Israel y luego dice cómo fue que muchos israelitas se hicieron repugnantes a él. Jehová dice: “Como uvas en el desierto hallé a Israel. Como la breva en una higuera en su principio vi a los antepasados de ustedes. Ellos mismos entraron a Baal de Peor, y procedieron a dedicarse a la cosa vergonzosa, y se hicieron repugnantes como la cosa de su amor.” (Ose. 9:10, NM; AT) La traducción de la Biblia de Moffatt dice: “Se dedicaron ellos mismos a Baal el Infame.” (También la de Leeser) Debido a que era de Jehová Dios que se estaban separando esos israelitas para pasarse a otra deidad, la Revised Standard Version dice: “Ellos . . . se consagraron a Baal.” (También Versión Moderna; Bover-Cantera; Ed. Paulinas.)
18 Aquellos israelitas infieles habían estado dedicados al único Dios vivo y verdadero, pero ahora se separaron de Él para dedicarse a Baal. Para poner de relieve ese acto de deslealtad, la Biblia de la Jewish Publication Society dice: “Se separaron ellos mismos hacia la cosa vergonzosa.” El verbo hebreo vital aquí es nazar, y se usa en relación con lo que hacía un nazareo judío cuando se separaba especialmente para Dios. (Núm. 6:1-8) En los días del profeta Ezequiel, poco antes de la primera destrucción de Jerusalén en 607 a. de la E.C., hubo muchos israelitas que obraron de manera similar a lo que hicieron los israelitas infieles en los días de Moisés en las llanuras de Moab. Tocante a esos desleales Jehová dijo al profeta Ezequiel:
“A absolutamente cualquier hombre de la casa de Israel o de los residentes forasteros que residen como forasteros en Israel, que se retire [nazar] de seguirme y que haga subir sus ídolos estercolizos sobre su corazón y que coloque el tropiezo mismo que causa su error enfrente de su rostro . . . tendré que cortarlo de en medio de mi pueblo; y ustedes tendrán que saber que yo soy Jehová.”—Eze. 14:7, 8.
19 Así el mismísimo lenguaje indica que aquellos israelitas separatistas primero estaban en una relación de pacto con Jehová Dios, en la cual relación sus antepasados los habían introducido al decir al mediador Moisés: “Todo lo que ha hablado Jehová estamos dispuestos a hacerlo y a ser obedientes.” (Éxo. 24:7; 19:8) Pero ahora, al abandonar el pacto y pasarse a la idolatría, estaban quebrantando su dedicación a Jehová y dedicándose a la cosa idolatrada.

*** su cap. 6 pág. 53 párrs. 17-19 Un mundo que fue destruido ***
17 ¿Qué significa eso? Obviamente Noé era un hombre de devoción piadosa. “Noé andaba con el Dios verdadero” (Génesis 6:9). Él seguía un derrotero de vida que armonizaba con la voluntad revelada de Jehová. Tenía una estrecha relación personal con Dios. El construir el arca y recoger especímenes de todas las aves y los animales era un trabajo colosal. Noé no adoptó una actitud de “esperemos y veamos qué pasa”. Tenía fe. Noé “procedió a hacer conforme a todo lo que le había mandado Dios. Hizo precisamente así” (Génesis 6:22; Hebreos 11:7). Era necesario recordar a la gente los caminos justos de Jehová y darle advertencia de la destrucción venidera de los impíos. Noé hizo eso también como “predicador de justicia”. (2 Pedro 2:5.)
18 ¿Qué hubo respecto a la esposa de Noé, y los hijos de él y las esposas de éstos?... ¿qué se requirió de ellos? El relato de la Biblia enfoca atención especial en Noé porque él era el cabeza de familia, pero los demás también tienen que haber sido personas de devoción piadosa. ¿Por qué? El caso de los hijos de Noé fue citado posteriormente por Jehová a su profeta Ezequiel para mostrar que, si Noé hubiera estado viviendo en Israel en aquel tiempo, sus hijos no pudieran haber esperado liberación sobre la base de la justicia de su padre. Ellos tenían suficiente edad para obedecer o desobedecer, de modo que personalmente tuvieron que dar prueba de su devoción a Jehová y Sus justos caminos. (Ezequiel 14:19, 20.)
19 En vista de que la destrucción inminente del mundo es segura, la Biblia nos insta a mantener muy presente esa destrucción y probar que nosotros, también, somos personas de devoción piadosa (2 Pedro 3:11-13). De entre los descendientes de Noé, hoy por todas partes de la Tierra hay personas que están prestando atención a ese consejo sabio y que serán sobrevivientes y entrarán en la “nueva tierra”.

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