domingo, 8 de julio de 2012

Texto Diario Lunes 09-07-2012.-El puro celo por tu casa me ha consumido (Sal. 69:9).


El puro celo por tu casa me ha consumido (Sal. 69:9).
El término hebreo que se vierte “celo” en el salmo de David se deriva de otro que en muchos pasajes se traduce “celoso” o “celos”. En ocasiones, la Traducción del Nuevo Mundo expresa esa idea con la frase “que exige devoción exclusiva” (Éxo. 20:5; 34:14; Jos. 24:19). Un diccionario bíblico señala lo siguiente sobre el término original: “Se emplea con frecuencia al hablar del matrimonio [...]. Cuando los cónyuges se ponen celosos, están exigiendo de forma tajante el derecho a la exclusividad en su relación. De igual modo, Dios exige o reivindica el derecho que tiene sobre quienes son su posesión exclusiva”. Por consiguiente, el celo del que habla la Biblia va más allá del simple entusiasmo, como el que sienten algunos aficionados por su equipo deportivo. El celo al que se refería David es el sentimiento que no tolera rivalidad ni ofensas, el ardiente deseo de proteger una reputación o de remediar un agravio. w10 15/12 1:8, 10

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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