lunes, 3 de septiembre de 2012

Alejemos la mirada de cosas inútiles.

Alejemos la mirada de cosas inútiles
"Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil; consérvame vivo en tu propio camino." (SAL. 119:37)
¡CUÁNTO apreciamos el don de la vista! Gracias a él, captamos las imágenes a todo color y en tres dimensiones. También distinguimos si se acerca alguien querido o, por el contrario, alguna amenaza. Además, percibimos la belleza y disfrutamos de las maravillas del mundo natural, que son testimonio claro de la existencia de un glorioso Creador (Sal. 8:3, 4; 19:1, 2; 104:24; Rom. 1:20). Y por si fuera poco, este sentido nos permite aportar a la mente multitud de datos que resultan esenciales para conocer a Jehová y edificar la fe en él (Jos. 1:8; Sal. 1:2, 3).
2 Pero la estrecha relación que existe entre vista y mente exige que tengamos mucho cuidado, pues lo que vemos condiciona lo que pensamos. Así sucede cuando dirigimos la mirada a cosas que despiertan o avivan ambiciones y malos deseos. Este mundo depravado y egoísta dominado por Satanás nos bombardea con imágenes y propaganda que pueden hacernos mucho daño aunque solo les demos un vistazo (1 Juan 5:19). No es de extrañar que el salmista pidiera a Dios: "Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil; consérvame vivo en tu propio camino" (Sal. 119:37).
Cómo pueden extraviarnos los ojos
3 Recordemos lo que le sucedió a Eva, la primera mujer. Satanás le dio a entender que si comía el fruto del "árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo", se le "[abrirían] los ojos". La idea de que se le abrieran los ojos al comer del fruto prohibido tuvo que resultarle muy atrayente. Y más aún cuando "vio que el árbol era bueno para alimento, y que a los ojos era algo que anhelar, sí, el árbol era deseable para contemplarlo". Al mirar aquel árbol con deseo, terminó desobedeciendo a Dios, y lo mismo hizo Adán, con terribles consecuencias para la humanidad (Gén. 2:17; 3:2-6; Rom. 5:12; Sant. 1:14, 15).
4 Posteriormente, en tiempos de Noé, hubo ángeles que se dejaron llevar por algo que cautivó su vista. En efecto, Génesis 6:2 dice: "Los hijos del Dios verdadero empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para sí, a saber, todas las que escogieron". Como vemos, se quedaron mirando con pasión a las mujeres y les nació el deseo de tener relaciones sexuales con ellas, algo totalmente contrario a su naturaleza. Al hacer realidad ese deseo, aquellos rebeldes tuvieron unos hijos muy violentos. A tal grado llegó la maldad de los seres humanos, que Dios los destruyó a todos, con la excepción de Noé y su familia (Gén. 6:4-7, 11, 12).
5 Siglos más tarde, un hombre llamado Acán también se dejó seducir por lo que vio. Los israelitas habían recibido el mandato divino de que, cuando conquistaran la ciudad de Jericó, destruyeran todo, salvo ciertos objetos que irían a parar al tesoro de Jehová. Él les había advertido: "Manténganse alejados de la cosa dada por entero a la destrucción, por temor de que les dé un deseo y de veras tomen algo". Pero Acán desobedeció y se llevó varios artículos lujosos, lo que ocasionó que los israelitas fueran derrotados en la ciudad de Hai y sufrieran numerosas bajas. No fue sino hasta que salió a la luz el robo que el culpable confesó: "Cuando llegué a ver [los objetos] [...] los quise, y los tomé". El deseo de los ojos llevó a Acán a codiciar en su corazón cosas prohibidas por Dios y ocasionó su ruina y la de "todo lo que era suyo" (Jos. 6:18, 19; 7:1-26).
Es necesario controlar los ojos
6 Hoy, a los seres humanos les sucede lo mismo que a Eva, los ángeles desobedientes y Acán: se ven tentados por "el deseo de los ojos", que es el más eficaz de los "designios", o trampas, de Satanás (1 Juan 2:16; 2 Cor. 2:11). Ciertamente, los estímulos visuales siempre han sido muy poderosos, como bien saben los publicistas. Un destacado escritor europeo especializado en técnicas de mercado señaló: "La vista es el más seductor de los sentidos. Muchas veces domina a los demás y nos persuade a actuar contra toda lógica".
7 Se comprende, entonces, que los anunciantes nos inunden con imágenes estudiadas para producir el mayor impacto posible y abrir el apetito por sus mercancías y servicios. En Estados Unidos, un investigador que analizó el efecto de la publicidad en el consumidor dijo que "los anuncios no se preparan únicamente para informar, sino, más importante aún, para generar emociones que impulsen a la acción". Con este fin, suelen usarse imágenes de alto contenido erótico, pues como dice un lema popular, "el sexo vende". Todo lo anterior muestra que es esencial controlar lo que vemos y lo que permitimos que entre en la mente y el corazón.
8 Los verdaderos cristianos no somos inmunes a los deseos de los ojos y de la carne. Por eso, la Palabra de Dios nos anima a controlar con mucho cuidado lo que vemos y deseamos (1 Cor. 9:25, 27; léase 1 Juan 2:15-17). Alguien que comprendió muy bien lo relacionados que están la vista y el deseo fue Job, quien dijo: "Un pacto he celebrado con mis ojos. Por eso, ¿cómo pudiera mostrarme atento a una virgen?" (Job 31:1). Aquel hombre justo no solo se negaba a tocar con intenciones inmorales a ninguna mujer. ¡Ni siquiera quería acariciar la idea! Siglos más tarde, Jesús destacó lo necesario que es mantener la mente libre de pensamientos impuros: "Todo el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón" (Mat. 5:28).
Cosas inútiles que hay que evitar
9 Cada vez hay más gente que mira pornografía, sobre todo a través de Internet. En realidad, no hay ni que buscarla, pues sale en busca de uno. ¿En qué sentido? A veces, cuando alguien está conectado, le aparecen en la pantalla anuncios con fotos seductoras. O recibe mensajes que parecen inofensivos, pero que al abrirlos muestran imágenes pornográficas difíciles de cerrar. El problema es que, aunque logre eliminarlas, basta con que les dé un vistazo para que queden grabadas en su mente. Un brevísimo encuentro con la pornografía puede hacerle mucho daño, dejándole con un sentimiento de culpa o con una dura lucha para olvidar las escenas. Y será peor aún si "sigue mirando" a propósito ese tipo de material. En tal caso, tendrá que tomar serias medidas para erradicar los deseos ilícitos (léase Efesios 5:3, 4, 12; Col. 3:5, 6).
10 En ocasiones, la curiosidad innata de los niños los expone a la pornografía. Y eso pudiera tener efectos duraderos en la manera en que verán la sexualidad. Según un informe especializado, entre dichos efectos figuran "un concepto distorsionado de las normas morales, dificultad para mantener una relación sana caracterizada por el amor, una actitud poco realista sobre la mujer y el riesgo de volverse adictos a la pornografía, lo cual tal vez repercuta en sus estudios, sus amistades y sus relaciones con la familia". Y las consecuencias podrían ser aún más graves cuando lleguen a casarse.
11 "De todas las adicciones que tenía antes de ser Testigo, la pornografía fue, con mucho, la más difícil de superar —comentó un hermano—. En el momento más inesperado, reaparecen en mi mente esas imágenes, sea al percibir un determinado olor, oír una canción, ver algo, o sencillamente porque sí. Tengo una lucha diaria." Otro cristiano recuerda que, de niño, cuando sus padres salían de casa, se ponía a hojear las revistas pornográficas de su padre, que no era Testigo. "Esas fotografías —explica— tuvieron un terrible efecto en mi joven mente. Aun hoy, veinticinco años más tarde, llevo grabadas a fuego en mi cabeza algunas de esas imágenes. Por mucho que intento borrarlas, siguen allí. Y aunque no me pongo a fantasear con ellas, me siento culpable." ¿No es cierto que lo más sabio es no exponerse a cosas inútiles y así ahorrarnos sentimientos tan abrumadores? Pero ¿cómo podemos lograrlo? Esforzándonos por poner "bajo cautiverio todo pensamiento [nuestro] para hacerlo obediente al Cristo" (2 Cor. 10:5).
12 Otras cosas que "no [sirven] para nada" bueno, o digno, son las diversiones que fomentan el materialismo y el ocultismo, o que glorifican la violencia y los actos sangrientos (léase Salmo 101:3). Jehová pone sobre los padres cristianos la responsabilidad de seleccionar lo que pueden ver sus hijos en casa. Es obvio que no van a permitirles que practiquen el espiritismo. Pero deben tener en cuenta que muchas películas, programas de televisión, videojuegos e incluso libros infantiles, revistas de historietas y novelas gráficas giran en torno a la magia y el mundo sobrenatural (Pro. 22:5).
13 Sin importar nuestra edad, deberíamos huir de los videojuegos que escenifican con sangriento realismo asesinatos y otros actos violentos (léase Salmo 11:5). Nos negamos rotundamente a centrar el pensamiento en actividades condenadas por Jehová, recordando que debemos proteger la mente contra los ataques de Satanás (2 Cor. 11:3). Y tenemos mucho cuidado de que nuestra adoración en familia, la lectura diaria de la Biblia y la preparación para las reuniones no sufran por dedicar demasiado tiempo a las diversiones, aunque sean moralmente aceptables (Fili. 1:9, 10).
Sigamos el ejemplo de Jesús
14 Por desgracia, en este mundo podrido no podemos evitar ver cosas espiritualmente inútiles. ¡Al propio Jesús se las pusieron delante de los ojos con la intención de apartarlo de Dios! Por ejemplo, leemos que en la tercera tentación, "el Diablo lo llevó consigo a una montaña excepcionalmente alta, y le mostró todos los reinos del mundo y su gloria" (Mat. 4:8). ¿Por qué actuó así Satanás? Sin duda, porque quería aprovecharse de la poderosa influencia del sentido de la vista. Pensó que al contemplar el esplendor de los reinos de su tiempo, Cristo cedería al deseo de recibir la gloria de este mundo. Pero ¿cómo reaccionó el Hijo de Dios?
15 Jesús no se puso a darle vueltas a la tentadora oferta. No acarició ningún mal deseo. Sin pensarlo dos veces, rechazó de inmediato la proposición y le ordenó: "¡Vete, Satanás!" (Mat. 4:10). Con esta respuesta demostró que lo más importante en su vida era hacer la voluntad de Jehová y mantener una buena relación con él (Heb. 10:7). Así logró evitar la trampa que le había tendido el Diablo.
16 El ejemplo de Jesús nos enseña varias lecciones. Primero, que nadie está libre de las maquinaciones de Satanás (Mat. 24:24). Segundo, que lo que vemos puede tener un poderoso efecto, para bien o para mal, en los deseos del corazón. Tercero, que el Diablo le saca el máximo partido al "deseo de los ojos" para intentar desviarnos (1 Ped. 5:8). Y cuarto, que podemos vencer, sobre todo si actuamos sin demora (Sant. 4:7; 1 Ped. 2:21).
Mantengamos el ojo "sencillo"
17 Al dedicarnos a Jehová, le prometimos cumplir su voluntad, lo que implica apartarse de todo lo que él considera inútil, o indigno. En ese momento hicimos nuestras las palabras del salmista: "De toda senda mala he restringido mis pies, con el propósito de guardar tu palabra" (Sal. 119:101). Sería poco prudente esperar a vernos cara a cara con algo indigno para entonces decidir qué vamos a hacer. Tenemos muy claras las cosas que se condenan en las Escrituras y conocemos muy bien cuáles son las tácticas de Satanás. Pensemos por un momento. ¿Cuándo tentó a Jesús para que convirtiera las piedras en panes? Cuando este "sintió hambre" tras ayunar cuarenta días y cuarenta noches (Mat. 4:1-4). El Diablo tiene la capacidad de percibir cuándo estamos más débiles y más propensos a caer en la tentación. Por eso, es ahora cuando debemos analizar con cuidado estos asuntos. ¡No lo dejemos para mañana! Si tenemos presente día tras día nuestro voto de dedicación, estaremos cada vez más decididos a alejarnos de todo lo que sea espiritualmente inútil (Pro. 1:5; 19:20).
18 Cada día nos encontramos con más distracciones, de un tipo u otro, que atraen nuestra mirada. Por eso comprendemos que hoy es más válido que nunca el consejo de Jesús de mantener el ojo "sencillo" (Mat. 6:22, 23). ¿Cómo puede ser el ojo "sencillo"? Enfocándose en un solo objetivo: hacer la voluntad de Dios. Así será todo lo contrario del ojo "inicuo", que es astuto y codicioso, y se siente atraído por diversas cosas que no aportan nada bueno.
19 Recordemos que los ojos alimentan la mente, y esta, a su vez, alimenta el corazón. Por eso, es importantísimo que sigamos fijándonos en cosas valiosas y dignas de consideración (léase Filipenses 4:8). Adoptemos como nuestra la petición del salmista: "Haz que mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil". Si nos esforzamos por actuar de forma consecuente con esta oración, veremos cómo Jehová responde esta otra petición: "Consérvame vivo en tu propio camino" (Sal. 119:37; Heb. 10:36).
¿Lo sabríamos explicar?
• ¿Qué relación hay entre los ojos, la mente y el corazón?
• ¿Qué peligros encierra la pornografía?
• ¿Por qué es importante mantener el ojo "sencillo"?
[Preguntas del estudio]
 1. ¿Cuánta importancia tiene el don de la vista?
 2. a) ¿Por qué debemos tener mucho cuidado con lo que vemos? b) ¿Qué aprendemos de la sabia petición que hizo el salmista a Dios?
 3-5. ¿Qué ejemplos de la Biblia muestran lo peligroso que es el deseo de los ojos?
 6, 7. ¿Cuál es uno de los "designios" más utilizados por Satanás en su intento de entramparnos, y cómo se usa en la publicidad?
 8. ¿Cómo destaca la Biblia que necesitamos controlar los ojos?
 9. a) ¿Por qué hay que extremar la cautela al usar Internet? b) ¿Qué efectos puede tener hasta una breve exposición a la pornografía?
10. ¿Por qué son los niños muy vulnerables a la pornografía, y qué efectos pudiera tener en ellos?
11. Mencione un ejemplo de los peligros de la pornografía.
12, 13. ¿Qué cosas inútiles evitamos ver los cristianos, y por qué?
14, 15. ¿Qué cabe señalar sobre la tercera tentación de Cristo y la manera en que logró vencerla?
16. ¿Qué lecciones aprendemos de la manera en que resistió Jesús las tentaciones de Satanás?
17. ¿Por qué es imprudente dejar la decisión de qué hacer ante las tentaciones para el mismo instante en que se produzcan?
18, 19. a) ¿Qué diferencia hay entre el ojo "sencillo" y el ojo "inicuo"? b) ¿Por qué es importante centrarse en cosas dignas de consideración, y qué consejo da sobre este asunto Filipenses 4:8?


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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
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