domingo, 2 de septiembre de 2012

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático 2012 .-3 de sept. Lectura de la Biblia: Ezequiel 39 a 41

3 de sept. Lectura de la Biblia: Ezequiel 39 a 41 
Núm. 1: Ezequiel 40:17-31 
Núm. 2: ¿Cómo pueden extraviarnos los ojos? (Gén. 3:2-6) 
Núm. 3: ¿Significa el hecho de que los cristianos sean neutrales que no se interesan en el bienestar de sus 
semejantes? (rs pág. 269 párr. 2) 
Lectura de la Biblia: Ezequiel 39 a 41
*** w07 1/8 págs. 10-11 Puntos sobresalientes del libro
de Ezequiel (parte 2) ***
40:3–47:12. ¿Qué representa el templo de la visión?
El colosal templo que Ezequiel observó nunca fue 
construido. Más bien, sirvió para representar el templo 
espiritual de Dios, es decir, las disposiciones que él ha 
establecido en nuestros días para que lo adoremos 
(Ezequiel 40:2; Miqueas 4:1; Hebreos 8:2;  9:23, 24). 
Aunque la visión del templo se cumple durante ―los últimos 
días‖  —cuando se refina a la clase sacerdotal—, su 
cumplimiento final ocurrirá en el Paraíso (2 Timoteo 3:1; 
Ezequiel 44:10-16; Malaquías 3:1-3). En el tiempo de 
Ezequiel, esta visión sirvió para asegurar a los judíos 
exiliados que la adoración verdadera se restauraría y que 
cada familia judía recibiría su propia herencia en la tierra.
40:3–43:17. ¿Por qué es significativo que se
midiera el templo? Porque constituyó una garantía de 
que el propósito de Jehová de restablecer la adoración 
pura se cumpliría sin falta.
40:14, 16, 22, 26. Las palmeras grabadas en los muros 
de los pasos de entrada al templo son una indicación de 
que solo se admite a personas rectas (Salmo 92:12). 
De esta ilustración aprendemos que Jehová no aceptará 
nuestra adoración a menos que seamos rectos.
Núm. 1: Ezequiel 40:17-31 
Núm. 2: ¿Cómo pueden extraviarnos los ojos? (Gén. 3:2-6) 
*** w10 15/4 págs. 20-21 párrs. 1-8 Alejemos la mirada
de cosas inútiles ***
¡CUÁNTO apreciamos el don de la vista! Gracias a él, 
captamos las imágenes a todo color y en tres 
dimensiones. También distinguimos si se acerca alguien 
querido o, por el contrario, alguna amenaza. Además, 
percibimos la belleza y disfrutamos de las maravillas del 
mundo natural, que son testimonio claro de la existencia 
de un glorioso Creador (Sal. 8:3, 4; 19:1, 2; 104:24; Rom. 
1:20). Y por si fuera poco, este sentido nos permite aportar 
a la mente multitud de datos que resultan esenciales para 
conocer a Jehová y edificar la fe en él (Jos. 1:8; Sal. 
1:2, 3).
2
Pero la estrecha relación que existe entre vista y 
mente exige que tengamos mucho cuidado, pues lo que 
vemos condiciona lo que pensamos. Así sucede cuando 
dirigimos la mirada a cosas que despiertan o avivan 
ambiciones y malos deseos. Este mundo depravado y 
egoísta dominado por Satanás nos bombardea con 
imágenes y propaganda que pueden hacernos mucho 
daño aunque solo les demos un vistazo (1 Juan 5:19). 
No es de extrañar que el salmista pidiera a Dios: ―Haz que 
mis ojos pasen adelante para que no vean lo que es inútil; 
consérvame vivo en tu propio camino‖ (Sal. 119:37).
Cómo pueden extraviarnos los ojos
3
Recordemos lo que le sucedió a Eva, la primera 
mujer. Satanás le dio a entender que si comía el fruto del 
―árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo‖, se le 
―[abrirían] los ojos‖. La idea de que se le abrieran los ojos 
al comer del fruto prohibido tuvo que resultarle muy 
atrayente. Y más aún cuando ―vio que el árbol era bueno 
para alimento, y que a los ojos era algo que anhelar, sí, el 
árbol era deseable para contemplarlo‖. Al mirar aquel árbol 
con deseo, terminó desobedeciendo a Dios, y lo mismo 
hizo Adán, con terribles consecuencias para la humanidad 
(Gén. 2:17; 3:2-6; Rom. 5:12; Sant. 1:14, 15).
4
Posteriormente, en tiempos de Noé, hubo ángeles 
que se dejaron llevar por algo que cautivó su vista. 
En efecto, Génesis 6:2 dice: ―Los hijos del Dios verdadero 
empezaron a fijarse en las hijas de los hombres, que ellas 
eran bien parecidas; y se pusieron a tomar esposas para 
sí, a saber, todas las que escogieron‖. Como vemos, se 
quedaron mirando con pasión a las mujeres y les nació el 
deseo de tener relaciones sexuales con ellas, algo 
totalmente contrario a su naturaleza. Al hacer realidad ese 
deseo, aquellos rebeldes tuvieron unos hijos muy 
violentos. A tal grado llegó la maldad de los seres 
humanos, que Dios los destruyó a todos, con la excepción 
de Noé y su familia (Gén. 6:4-7, 11, 12).
5
Siglos más tarde, un hombre llamado Acán también 
se dejó seducir por lo que vio. Los israelitas habían 
recibido el mandato divino de que, cuando conquistaran la 
ciudad de Jericó, destruyeran todo, salvo ciertos objetos 
que irían a parar al tesoro de Jehová. Él les había 
advertido: ―Manténganse alejados de la cosa dada por 
entero a la destrucción, por temor de que les dé un deseo 
y de veras tomen algo‖. Pero Acán desobedeció y se llevó.-varios artículos lujosos, lo que ocasionó que los israelitas 
fueran derrotados en la ciudad de Hai y sufrieran 
numerosas bajas. No fue sino hasta que salió a la luz el 
robo que el culpable confesó: ―Cuando llegué a ver [los 
objetos] [...] los quise, y los tomé‖. El deseo de los ojos 
llevó a Acán a codiciar en su corazón cosas prohibidas por 
Dios y ocasionó su ruina y la de ―todo lo que era suyo‖ 
(Jos. 6:18, 19; 7:1-26).
Es necesario controlar los ojos
6
Hoy, a los seres humanos les sucede lo mismo que a 
Eva, los ángeles desobedientes y Acán: se ven tentados 
por ―el deseo de los ojos‖, que es el más eficaz de los 
―designios‖, o trampas, de Satanás (1 Juan 2:16; 2 Cor. 
2:11). Ciertamente, los estímulos visuales siempre han 
sido muy poderosos, como bien saben los publicistas. Un 
destacado escritor europeo especializado en técnicas de 
mercado señaló: ―La vista es el más seductor de los 
sentidos. Muchas veces domina a los demás y nos 
persuade a actuar contra toda lógica‖.
7
Se comprende, entonces, que los anunciantes nos 
inunden con imágenes estudiadas para producir el mayor 
impacto posible y abrir el apetito por sus mercancías y 
servicios. En Estados Unidos, un investigador que analizó 
el efecto de la publicidad en el consumidor dijo que ―los 
anuncios no se preparan únicamente para informar, sino, 
más importante aún, para generar emociones que 
impulsen a la acción‖. Con este fin, suelen usarse 
imágenes de alto contenido erótico, pues como dice un 
lema popular, ―el sexo vende‖. Todo lo anterior muestra 
que es esencial controlar lo que vemos y lo que 
permitimos que entre en la mente y el corazón.
8
Los verdaderos cristianos no somos inmunes a los 
deseos de los ojos y de la carne. Por eso, la Palabra de 
Dios nos anima a controlar con mucho cuidado lo que 
vemos y deseamos (1 Cor. 9:25, 27;  léase 1 Juan 2:15-
17). Alguien que comprendió muy bien lo relacionados que 
están la vista y el deseo fue Job, quien dijo: ―Un pacto he 
celebrado con mis ojos. Por eso, ¿cómo pudiera 
mostrarme atento a una virgen?‖ (Job 31:1). Aquel hombre 
justo no solo se negaba a tocar con intenciones inmorales 
a ninguna mujer. ¡Ni siquiera quería acariciar la idea! 
Siglos más tarde, Jesús destacó lo necesario que es 
mantener la mente libre de pensamientos impuros: ―Todo 
el que sigue mirando a una mujer a fin de tener una pasión 
por ella ya ha cometido adulterio con ella en su corazón‖ 
(Mat. 5:28).
Núm. 3: ¿Significa el hecho de que los cristianos sean neutrales que no se interesan en el bienestar de sus 
semejantes? (rs pág. 269 párr. 2) 
*** rs pág. 269 Neutralidad ***
¿Ha significado la neutralidad de los cristianos que
ellos no se interesan en el bienestar de sus
semejantes?
De ninguna manera. Conocen bien, y se esfuerzan 
concienzudamente por aplicar en su vida, el mandato que 
repitió Jesús: ―Tienes que amar a tu prójimo como a ti 
mismo‖ (Mat. 22:39). También hacen lo mismo respecto al 
consejo que el apóstol Pablo puso por escrito: ―Obremos 
lo que es bueno para con todos, pero especialmente para 
con los que están relacionados con nosotros en la fe‖ (Gál. 
6:10). Han quedado convencidos de que el mayor bien 
que pueden hacer para sus semejantes es compartir con 
ellos las buenas nuevas del Reino de Dios, que resolverá 
permanentemente los problemas a que se enfrenta la 
humanidad y ofrece la maravillosa perspectiva de vida 
eterna a quienes lo aceptan.

--
La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
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