domingo, 23 de septiembre de 2012

Referencias al Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático 2012 .-24 de sept. Lectura de la Biblia: Daniel 1 a 3

24 de sept. Lectura de la Biblia: Daniel 1 a 3 
Núm. 1: Daniel 2:17-30 
Núm. 2: ¿Están organizadas las criaturas celestiales? (rs pág. 273 párr. 2—pág. 274 párr.1)
Núm. 3: ¿Cómo evitamos contristar el espíritu? (Efe. 4:30) 
Lectura de la Biblia: Daniel 1 a 3
*** w07 1/9 págs. 18-19 Puntos sobresalientes del libro
de Daniel ***
1:11-15. ¿Fue la dieta vegetariana lo que mejoró el
semblante de los cuatro jóvenes judíos? No, no fue 
eso. Ninguna dieta puede lograr semejantes cambios en 
tan solo diez días. El mérito es de Jehová, quien bendijo a 
estos cuatro jóvenes por confiar en él (Proverbios 10:22).
2:1. ¿Cuándo tuvo Nabucodonosor el sueño de la
imagen inmensa? De acuerdo con el relato, esto ocurrió 
―en el segundo año de la gobernación real de 
Nabucodonosor‖, quien llegó a ser rey en el 624. Por lo 
tanto, el segundo año de su reinado tuvo que ser el 623. 
No obstante, en esa fecha, Daniel no podría haber estado 
en Babilonia para interpretar el sueño, pues aún faltaban 
años para la invasión de Judá. De modo que ―el segundo 
año‖ tiene que empezar  a contarse a partir del 607, 
cuando el rey babilonio destruyó Jerusalén y llegó a ser el 
nuevo gobernante mundial.
2:32, 39. ¿En qué sentido fue el reino “de plata”
inferior al „de oro‟, y el reino “de cobre” inferior al “de
plata”? El Imperio medopersa (la sección de plata de la 
imagen) resultó inferior a Babilonia (la cabeza de oro) en 
el sentido de que solo a esta se le concedió el honor de 
derribar al reino de Judá. Por su parte, Grecia 
(representada por el cobre) sucedió a Medopersia, pero 
resultó inferior a ella, tal como el cobre es inferior a la 
plata. Es cierto que el Imperio griego abarcó un territorio 
más extenso, pero fue Medopersia —y no Grecia— quien 
tuvo el privilegio de liberar al pueblo de Dios de su 
cautiverio.
1:3-8. La determinación de Daniel y sus compañeros 
de permanecer leales a Jehová habla muy bien de la labor 
que realizaron sus padres al educarlos. Cuando los padres 
cristianos ponen las actividades espirituales en primer 
lugar en su vida y enseñan a sus hijos a hacer lo mismo, 
es muy probable que estos logren resistir las tentaciones o 
presiones que surjan en la escuela o en cualquier otro 
lugar.
1:10-12. Daniel comprendió las razones que tenía ―el 
oficial principal de la corte‖ para temer al rey, de modo que 
no insistió más en su solicitud. Así fue que abordó al 
―guardián‖, quien, por ocupar un cargo de menor 
responsabilidad, podría estar más dispuesto a hacer 
concesiones. Imitemos la sagacidad, el entendimiento y la 
sabiduría de Daniel cuando nos encontremos en 
situaciones difíciles.
2:29, 30. Tal como hizo Daniel, debemos atribuir el 
mérito a Jehová por todo lo que hayamos adquirido como 
resultado de nuestra educación bíblica, sean 
conocimientos, habilidades o cualidades.
3:16-18. Es poco probable que los tres hebreos 
hubieran podido responder con tanta firmeza a las 
amenazas de Nabucodonosor si antes hubieran cedido en 
la cuestión de la dieta. Esforcémonos nosotros también 
por ser ―fieles en todas las cosas‖ (1 Timoteo 3:11).
Núm. 1: Daniel 2:17-30
Núm. 2: ¿Están organizadas las criaturas celestiales? (rs pág. 273 párr. 2—pág. 274 párr.1)
*** rs pág. 273 - pág. 274 Organización ***
¿Están organizadas las criaturas celestiales de Dios,
los ángeles?
  Dan. 7:9, 10: ―Seguí contemplando hasta que se 
colocaron tronos y el Anciano de Días se sentó. Su ropa 
era blanca justamente como la nieve, y el cabello de su 
cabeza era como lana limpia. Su trono era llamas de 
fuego; sus ruedas eran un fuego ardiente. Había una 
corriente de fuego que fluía y salía de delante de él. Había 
mil millares que seguían ministrándole, y diez mil veces 
diez mil que seguían de pie directamente delante de él. El 
Tribunal tomó asiento, y hubo libros que se abrieron.‖
  Sal. 103:20, 21: ―Bendigan a Jehová, oh ángeles suyos, 
poderosos en potencia, que llevan a cabo su palabra, 
escuchando la voz de su palabra. Bendigan a Jehová, 
todos los ejércitos suyos, ministros suyos, que hacen su 
voluntad.‖ (Un ―ejército‖ es un grupo organizado.)
Núm. 3: ¿Cómo evitamos contristar el espíritu? (Efe. 4:30)
*** w10 15/5 págs. 29-31 No contristemos el espíritu
santo de Jehová ***¿A qué se refería Pablo?
3
Empecemos por analizar las palabras de Efesios 
4:30: ―No estén contristando el espíritu santo de Dios, con 
el cual han sido sellados para un día de liberación por 
rescate‖. Pablo les dio este consejo a sus amados 
hermanos porque no quería que pusieran en  peligro su 
espiritualidad. Les recordó que era con el espíritu con lo 
que habían sido ―sellados para un día de liberación por 
rescate‖. Esa fuerza divina era —y sigue siendo— como 
un sello. Es una ―prenda‖ o una muestra por adelantado 
―de lo que ha de venir‖ para los ungidos fieles (2 Cor. 
1:22). Dicho sello los distingue como posesión de Dios y 
herederos de la vida celestial. El número de las personas 
que son finalmente selladas asciende a 144.000 (Rev. 7:2-
4).
4
A la larga, contristar el espíritu puede llevar a un 
cristiano a perder por completo la influencia de la fuerza 
activa de Dios en su vida. La posibilidad de sufrir esta 
pérdida es muy real, como lo indican las palabras que 
escribió David después de haber pecado con Bat-seba. 
Arrepentido, le suplicó a Jehová: ―No me arrojes de 
delante de tu rostro; y tu espíritu santo, oh, no me lo 
quites‖ (Sal. 51:11). En el caso de los ungidos, es 
necesario que permanezcan ―[fieles] hasta la misma 
muerte‖ para recibir ―la corona de la vida‖ inmortal en los 
cielos (Rev. 2:10; 1 Cor. 15:53). En el caso de los 
cristianos que tienen la esperanza terrenal, es preciso que 
demuestren fe en el sacrificio redentor de Cristo y se 
mantengan fieles a Dios a fin de recibir el don de la vida. 
Y para ello necesitan también la ayuda del espíritu (Juan 
3:36; Rom. 5:8; 6:23). Así que todos por igual debemos 
tener cuidado para no contristarlo.
Cómo podríamos contristar el espíritu
5
¿Cómo evitamos los cristianos causar tristeza al 
espíritu? ―Andando‖ y ―viviendo por espíritu‖, pues de este 
modo no nos dejaremos vencer por los deseos carnales 
ni manifestaremos actitudes impropias (Gál. 5:16, 25, 26). 
Claro, la situación podría cambiar. Si empezáramos a 
desviarnos, aunque fuera de manera casi imperceptible, 
hacia conductas condenadas por la Palabra inspirada de 
Dios, entristeceríamos hasta cierto grado al espíritu.
6
Si nos acostumbráramos a pasar por alto la guía del 
espíritu santo, lo estaríamos contristando. O, lo que es lo 
mismo, estaríamos entristeciendo a Jehová, ya que él es 
la fuente de dicho espíritu. ¿Cómo debemos comportarnos 
a fin de no caer en este error? Un análisis de Efesios 4:25-
32 nos dará la respuesta.
Cómo evitamos contristar el espíritu
7
Digamos siempre la verdad. En Efesios 4:25, Pablo 
escribió: ―Ahora que han desechado la falsedad, hable 
verdad cada uno de ustedes con su prójimo, porque 
somos miembros que nos pertenecemos unos a otros‖. 
En vista de que estamos muy unidos, como ―miembros 
que nos pertenecemos unos  a otros‖, jamás debemos 
actuar de manera sinuosa, manipulando los hechos o 
tratando de conducir a nuestros hermanos a conclusiones 
erróneas, pues eso equivale a mentir. Si alguien 
persistiera en ese hábito, terminaría perdiendo su amistad 
con Dios (léase Proverbios 3:32).
8
Las palabras y acciones poco honradas perturban la 
unidad de la congregación. Por eso, debemos imitar al 
profeta Daniel, un hombre confiable a quien nadie podía 
acusar de corrupto (Dan. 6:4). Recordemos lo que Pablo 
les dijo a los cristianos que tienen esperanza celestial: al 
ser parte del ―cuerpo del Cristo‖, cada miembro pertenece 
a todos los demás, por lo que debe mantenerse unido al 
conjunto de veraces hermanos de Jesús (Efe. 4:11, 12). 
Los cristianos que deseamos vivir para siempre en la 
Tierra también debemos contribuir a la unidad del pueblo 
de Dios diciendo siempre la verdad.
9
Resistamos los ataques del Diablo y no dejemos que
dañe nuestra espiritualidad (Sant. 4:7). El espíritu santo 
nos ayudará a oponernos a Satanás. Una manera  de 
resistir al Adversario es teniendo cuidado de no perder los 
estribos ni ceder a la cólera. Pablo escribió: ―Estén 
airados, y, no obstante, no pequen; que no se ponga el sol 
estando ustedes en estado provocado, ni dejen lugar para 
el Diablo‖ (Efe. 4:26, 27). Incluso si uno se enoja por 
causas justificadas, lo mejor es que ore de inmediato en 
silencio. Así logrará controlarse y mantenerse ―sereno de 
espíritu‖, y evitará hacer cualquier cosa que contriste el 
espíritu santo (Pro. 17:27). No debemos permanecer en un 
estado de irritación, pues Satanás podría aprovechar para 
incitarnos a cometer un pecado (Sal. 37:8, 9). Otra forma 
de resistir sus ataques es siguiendo el consejo de Jesús 
de arreglar cuanto antes nuestras diferencias con los 
demás (Mat. 5:23, 24; 18:15-17).
10
No cedamos a la tentación de robar o actuar con
falta de honradez. Pablo escribió: ―El que hurta, ya 
no hurte más, sino, más bien, que haga trabajo duro, 
haciendo con las manos lo que sea buen trabajo, para que 
tenga algo que distribuir a alguien que tenga necesidad‖ 
(Efe. 4:28). Si un cristiano robara, estaría ―acomet[iendo] 
el nombre de [su] Dios‖, es decir, deshonrándolo (Pro. 
30:7-9). Nada justifica un acto así, ni siquiera la pobreza. 
Quienes aman a Dios y al prójimo tienen muy clara esta 
verdad (Mar. 12:28-31).
11
Pero el apóstol no se limita a decirnos lo que hemos
de evitar. También nos indica qué hemos de hacer. 
Si vivimos y andamos por espíritu santo, trabajaremos 
arduamente para mantener a nuestra familia e incluso 
tener ―algo que distribuir a alguien que tenga necesidad‖ 
(1 Tim. 5:8). No seremos como Judas Iscariote, quien 
robaba dinero del fondo que Jesús y sus apóstoles habían 
formado para ayudar a los pobres (Juan 12:4-6). Es obvio 
que aquel traidor no seguía la dirección del espíritu. 
En cambio, quienes sí la seguimos nos comportamos 
―honradamente en todas las cosas‖, tal como hacía Pablo 
(Heb. 13:18). Así evitamos contristar el espíritu de Jehová.¿Qué más debemos hacer para no contristar el
espíritu?
12
Cuidemos nuestras palabras. Pablo señaló: 
―No proceda de la boca de ustedes ningún dicho 
corrompido, sino todo dicho que sea bueno para 
edificación según haya necesidad, para que imparta lo que 
sea favorable a los oyentes‖ (Efe. 4:29). Nuevamente, el 
apóstol no se limita a decir lo que hay que evitar; también 
nos dice lo que hay que hacer. Impulsados por el espíritu 
de Dios, debemos hablar de manera edificante a fin de 
beneficiar a quienes nos escuchan. Además, nunca 
debería salir de nuestra boca ―ningún dicho corrompido‖. 
La palabra griega que se traduce ―corrompido‖ solía 
usarse para calificar a la fruta, la carne o el pescado en 
descomposición. Tal como nos repugnan los alimentos 
podridos, tenemos que detestar la forma de hablar que 
Jehová condena.
13
Siempre hemos de expresarnos con amabilidad y 
decencia. Nuestra forma de hablar debe estar ―sazonada 
con sal‖, es decir, ser agradable (Col. 3:8-10; 4:6). 
Al escucharnos, las personas deben notar que somos 
distintos. Hablando lo que sea ―bueno para [su] 
edificación‖ lograremos ayudarlas. Adoptemos la actitud 
del salmista, quien cantó: ―Que los dichos de mi boca y la 
meditación de mi corazón lleguen a ser placenteros 
delante de ti, oh Jehová, mi Roca y mi Redentor‖ (Sal. 
19:14).
14
Rechacemos la amargura, la cólera, los insultos y
toda maldad. Después de aconsejar a sus hermanos que 
no contristaran el espíritu de Dios, Pablo escribió: ―Que se 
quiten toda amargura maliciosa y cólera e ira y gritería y 
habla injuriosa, junto con toda maldad‖ (Efe. 4:30, 31). 
Actuar así exige un gran esfuerzo, pues somos 
imperfectos. Si no controláramos nuestros pensamientos y 
acciones y nos llenáramos de ―amargura maliciosa y 
cólera e ira‖, contristaríamos el espíritu santo. Lo mismo 
pasaría si fuéramos rencorosos y lleváramos la cuenta de 
las ofensas que nos han hecho, o si nos negáramos a 
reconciliarnos con quienes las cometieron. Si nos 
acostumbráramos a pasar por alto los consejos de la 
Biblia, desarrollaríamos rasgos de personalidad que 
podrían llevarnos a pecar contra el espíritu, y las 
consecuencias serían desastrosas.
15
Seamos amables, compasivos y perdonadores.
Pablo aconsejó: ―Háganse bondadosos unos con otros, 
tiernamente compasivos, y perdónense liberalmente unos 
a otros, así como Dios también por Cristo liberalmente los 
perdonó a ustedes‖ (Efe. 4:32). Aun si alguien nos lastima 
profundamente, debemos perdonar tal como lo hace Dios 
(Luc. 11:4). Imagínese que un hermano ha hablado mal de 
usted. En un esfuerzo por arreglar las cosas, usted decide 
abordarlo, y él se siente mal por lo sucedido y le pide una 
disculpa sincera. ¿Basta con perdonarlo? No. Hay algo 
más que hacer, como dice Levítico 19:18: ―No debes 
tomar venganza ni tener rencor contra los hijos de tu 
pueblo; y tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo. 
Yo soy Jehová‖

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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
http://burgara-despertadatalaya.blogspot.com
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