domingo, 14 de octubre de 2012

Referencias al Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático 2012 .-15 de oct. Lectura de la Biblia: Daniel 10 a 12

15 de oct. Lectura de la Biblia: Daniel 10 a 12 
Núm. 1: Daniel 11:15-27 
Núm. 2: Por qué no toman venganza los cristianos (Rom.12:18-21) 
Núm. 3: ¿Están los verdaderos siervos de Dios dispersados en las iglesias de la cristiandad? (rs pág. 276 párrs. 2-4) 
Lectura de la Biblia: Daniel 10 a 12
*** w07 1/9 pág. 20 Puntos sobresalientes del libro de
Daniel ***
10:9-11, 18, 19. A imitación del ángel que fue enviado 
a Daniel, debemos alentar y fortalecer a nuestros 
hermanos, tendiéndoles una mano amiga y ofreciéndoles 
palabras de consuelo.
12:3. En estos últimos días, ―los que [tienen] 
perspicacia‖  —los cristianos ungidos— ―resplandecen 
como iluminadores‖, y así han atraído ―a los muchos a la 
justicia‖, entre los cuales se encuentran los miembros de 
la ―gran muchedumbre‖ de ―otras ovejas‖ (Filipenses 2:15; 
Revelación [Apocalipsis] 7:9; Juan 10:16). Los ungidos 
―brillarán como [...] las estrellas‖ en el sentido más pleno 
de la expresión durante el Reinado Milenario de Cristo. 
Colaborarán con él en ayudar a la humanidad obediente 
que viva en la Tierra a aprovecharse de todos los 
beneficios del rescate. Las ―otras ovejas‖ deben apoyar 
lealmente y de todo corazón a los ungidos.
Núm. 1: Daniel 11:15-27 
Núm. 2: Por qué no toman venganza los cristianos (Rom.12:18-21)

*** w10 15/6 págs. 15-18 párrs. 1-13 Venzamos el mal
controlando la ira ***
UN GRUPO de 34 testigos de Jehová viajaba a la 
inauguración de una sucursal. Su avión hizo escala en una 
zona remota para cargar combustible, pero aquella 
parada, que normalmente tomaba 60 minutos, se convirtió 
por problemas mecánicos en un suplicio de 44 horas. 
Como no había suficiente comida ni agua ni baños 
adecuados, muchos pasajeros se pusieron furiosos y 
amenazaron al personal del aeropuerto. En cambio, los 
Testigos conservaron la calma en todo momento.
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Finalmente, los hermanos llegaron a su destino y por 
lo menos pudieron asistir a la última parte del programa de 
dedicación. Aunque estaban agotados, se quedaron a 
disfrutar de la compañía de sus anfitriones. Tiempo 
después se enteraron de que su paciencia y su 
autodominio no habían pasado desapercibidos. Uno de los 
pasajeros le confesó al personal de la aerolínea: ―Si 
no hubiera sido por los treinta y cuatro cristianos del vuelo, 
aquello habría terminado en un desastre‖.
Buenos y malos ejemplos
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La Biblia está llena de consejos sobre la ira y de 
ejemplos que muestran los beneficios de ponerlos en 
práctica y las consecuencias de no hacerlo. Analicemos la 
ocasión en que Simeón y Leví, dos hijos de Jacob, se 
tomaron la justicia por mano propia. Al enterarse de  que 
un hombre llamado Siquem había violado a su hermana 
Dina, se sintieron ―heridos en su sensibilidad, y se 
encolerizaron mucho‖ (Gén. 34:7). Luego, los demás hijos 
de Jacob atacaron la ciudad de Siquem, la saquearon y se 
llevaron cautivos a los niños y las mujeres. Pero parece 
que no actuaron así solo por causa de Dina, sino porque 
vieron el acto de Siquem como una ofensa contra ellos y 
su padre, como una afrenta contra su orgullo. Ahora bien, 
¿cómo reaccionó el patriarca al enterarse de lo que habían 
hecho sus hijos?
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Aunque Jacob sin duda se sintió muy afligido por la 
violación de Dina, condenó la conducta de sus vengativos 
hijos. Con todo, Simeón y Leví se justificaron diciendo: 
―¿Había alguien de tratar a nuestra hermana como a una 
prostituta?‖ (Gén.  34:31). Pero hubo más consecuencias, 
pues sus acciones también desagradaron a Jehová. 
Muchos años después, Jacob predijo que, debido a la 
brutalidad de ambos, sus descendientes vivirían 
desperdigados entre las tribus de Israel  (léase Génesis
49:5-7). Como vemos, la furia descontrolada de estos dos 
hombres les hizo perder el favor de Dios y de su padre.
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¡Qué distinto era David! Él tuvo muchas 
oportunidades de vengarse, pero nunca lo hizo (1 Sam. 
24:3-7). No obstante, hubo una ocasión en la que sí 
estuvo a  punto de dar rienda suelta a su cólera. Fue 
cuando un rico hacendado llamado Nabal los insultó a él y 
a sus soldados a pesar de que estos habían protegido a 
sus pastores y sus rebaños. Es muy probable que lo que 
más le doliera a David fuera la humillación  contra sus 
hombres, de modo que decidió tomar represalias. Mientras 
tanto, un muchacho fue a ver a Abigail, la prudente esposa 
de Nabal, le contó lo sucedido y le rogó que hiciera algo. 
Ella preparó de inmediato abundantes provisiones y salió 
al encuentro  de David, quien ya venía con sus hombres 
para atacar a Nabal y su casa. Al hallarlo, se disculpó por 
la insolencia de su marido y apeló al respeto que David 
sentía por Jehová. Como resultado, él recapacitó y le dijo: 
―Bendita seas tú que me has restringido este día de entrar 
en culpa de sangre‖ (1 Sam. 25:2-35).La actitud cristiana
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Los casos de Simeón y Leví, y de David y Abigail 
demuestran sin lugar a dudas que Jehová condena la ira 
descontrolada y la violencia, pero bendice a quienes 
buscan la paz. Bien lo dijo el apóstol Pablo: ―Si es posible, 
en cuanto dependa de ustedes, sean pacíficos con todos 
los hombres. No se venguen, amados, sino cédanle lugar 
a la ira; porque está escrito: ‗Mía es la venganza; yo 
pagaré, dice Jehová'. Pero, ‗si tu enemigo tiene hambre, 
aliméntalo; si tiene sed, dale algo de beber; porque 
haciendo esto amontonarás brasas ardientes sobre su 
cabeza'. No te dejes vencer por el mal, sino sigue 
venciendo el mal con el bien‖ (Rom. 12:18-21).
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¿Cómo podemos poner en práctica ese consejo? 
Veamos el caso de una cristiana que le contó a un anciano 
sus problemas en el trabajo. Le dijo que estaba furiosa y 
que pensaba renunciar porque la nueva gerente era 
grosera e injusta. El anciano le pidió que no tomara 
decisiones precipitadas, pues percibió que ella había 
agravado la situación al reaccionar con enojo ante su jefa
(Tito 3:1-3). Le hizo ver que aunque encontrara otro 
empleo, tendría que aprender a responder mejor a la falta 
de amabilidad de la gente. Además, le recomendó que 
siguiera el consejo de Jesús y tratara a su jefa como a ella 
misma le gustaría que la trataran  (léase Lucas 6:31).
La hermana le hizo caso, y con el tiempo la gerente se 
ablandó e incluso le agradeció su buen trabajo.
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No nos sorprende tener ese tipo de dificultades con 
quienes no son cristianos. Estamos mentalizados de que 
muchas personas del  mundo son injustas y de que 
debemos resistir sus provocaciones (Sal. 37:1-11; Ecl. 
8:12, 13; 12:13, 14). Lo que no esperamos es tener 
problemas con un hermano; eso es mucho más doloroso. 
Una cristiana recuerda: ―Cuando me hice Testigo, el 
obstáculo más grande fue aceptar que los siervos de 
Jehová no son perfectos‖. Viniendo de un mundo frío y 
egoísta, lo que queremos es que se nos trate con cariño y 
amabilidad. Por eso, si un hermano actúa de forma 
desconsiderada o poco cristiana, podríamos sentirnos 
heridos y enojarnos con él, sobre todo si tiene 
responsabilidades en la congregación. Quizás nos 
preguntemos: ―¿Cómo es posible que pase esto en el 
pueblo de Jehová?‖. En realidad, esas situaciones se 
daban aun entre los cristianos ungidos de la época de los 
apóstoles (Gál. 2:11-14; 5:15; Sant. 3:14, 15). ¿Cómo 
debemos reaccionar cuando nos sucede algo así?
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―Aprendí a orar por quienes me hacían sentir mal —
comenta la hermana del párrafo anterior—. Eso siempre 
ayuda.‖ Como ya leímos, Jesús nos enseñó a pedir por 
nuestros perseguidores (Mat. 5:44). ¡Cuánto más 
deberíamos hacerlo por nuestros hermanos! Tal como un 
padre desea que sus hijos se amen, Jehová desea que 
sus siervos nos llevemos bien. Nuestra esperanza es vivir 
juntos en paz y felicidad para siempre, y  él nos está 
enseñando a hacerlo ya desde ahora. Quiere que 
realicemos su gran obra en equipo. Por eso debemos 
resolver las diferencias o simplemente ―pasar por alto la 
transgresión‖ y seguir colaborando en unidad  (léase
Proverbios 19:11). En vez de distanciarnos de los 
hermanos cuando surgen conflictos, hemos de ayudarnos 
mutuamente a seguir en la congregación, protegidos en 
―los brazos eternos‖ de Jehová (Deu. 33:27,  La Biblia de
las Américas).
Núm. 3: ¿Están los verdaderos siervos de Dios dispersados en las iglesias de la cristiandad? (rs pág. 276 párrs. 2-4)
* rs pág. 276 Organización ***
¿Son los siervos fieles de Dios sencillamente
personas que están dispersadas en las diferentes
iglesias de la cristiandad?
  2 Cor. 6:15-18: ―¿Qué porción tiene una persona 
creyente con un incrédulo? [...] ‗Por lo tanto sálganse de 
entre ellos, y sepárense,' dice Jehová, ‗y dejen de tocar la 
cosa inmunda'; ‗y yo los recibiré.' ‗Y yo seré para ustedes 
padre, y ustedes me serán hijos e hijas,' dice Jehová el 
Todopoderoso.‖ (¿Puede alguien ser en verdad un siervo 
fiel de Dios si continúa participando en adoración con 
aquellos que por su modo de vivir manifiestan que 
realmente son incrédulos? Véase, entre las secciones 
principales de este manual, ―Babilonia la Grande‖.)
  1 Cor. 1:10: ―Ahora les exhorto, hermanos, por el nombre 
de nuestro Señor Jesucristo, a que todos hablen de 
acuerdo, y que no haya divisiones entre ustedes, sino que 
estén aptamente unidos en la misma mente y en la misma 
forma de pensar.‖ (Tal unidad no existe entre las 
diferentes iglesias de la cristiandad.)
  Juan 10:16: ―Tengo otras ovejas, que no son de este 
redil; a ésas también tengo que traer, y escucharán mi 
voz, y llegarán a ser  un solo rebaño, un solo pastor.‖ 
(Puesto que Jesús las juntaría en ―un solo rebaño‖, ¿no es 
patente que no podrían estar dispersadas en las religiones 
de la cristiandad?)
--
La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
http://burgara-despertadatalaya.blogspot.com
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burgara@gmail.com




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