domingo, 18 de noviembre de 2012

19 de nov. Lectura de la Biblia: Abdías 1 a Jonás 4

19 de nov. Lectura de la Biblia: Abdías 1 a Jonás 4 
Núm. 1: Jonás 2:1-10 
Núm. 2: ¿Cómo puede la adoración verdadera unir a personas de distintos antecedentes? (Sal.133:1) 
Núm. 3: Por que no puede ser parte del Hades ni del cielo ―el Paraíso‖ mencionado en Lucas 23:43 (rs pág. 279 párr. 
2—pág. 280 párr.1) 
Lectura de la Biblia: Abdías 1 a Jonás 4.

*** w07 1/11 págs. 13-15 Puntos sobresalientes de los
libros de Abdías, Jonás y Miqueas ***
5-8. ¿Por qué habla el profeta de "despojadores
violentos" y "vendimiadores" al predecir la
destrucción de Edom? Aquí el profeta establece un 
contraste. Si los ladrones asaltaran Edom de noche, 
robarían solo lo que se les antojara. Y los vendimiadores 
seguro que dejarían algo para la rebusca. Pero cuando 
caiga Edom, ―los hombres mismos que [estaban] en pacto‖ 
con ellos  —sus aliados babilonios— no pararán hasta 
encontrar y saquear todos sus tesoros (Jeremías 
49:9, 10).
10. ¿En qué sentido fue Edom "cortado hasta
tiempo indefinido"? Tal como decía la profecía, Edom 
dejó de existir como nación, con un territorio y gobierno 
propio. El rey babilonio Nabonido conquistó el país a 
mediados del siglo VI antes de nuestra era. Dos siglos 
después, el territorio de Edom estaba ocupado por los 
nabateos, de modo que los edomitas tuvieron que 
quedarse en el sur de Judea, en la región del Négueb que 
llegó a conocerse como Idumea. Después que los 
romanos destruyeron Jerusalén en el año 70 de nuestra 
era, la nación edomita desapareció.
3, 4. Los orgullosos edomitas se sentían muy seguros, 
pues vivían en una zona escarpada con elevadas 
montañas y profundos desfiladeros que ofrecían una gran 
ventaja estratégica. Pero se engañaron, porque nadie 
escapa a la justicia divina.
8, 9, 15. La sabiduría y el poder de los hombres 
no servirán de protección en ―el día de Jehová‖ (Jeremías 
49:7, 22).
12-14. Lo que le ocurrió a Edom debería servir de 
advertencia a quienes se alegran de las dificultades que 
padecen los siervos de Dios. Jehová toma muy en serio el 
maltrato que recibe su pueblo.
17-20. La restauración de los hijos de Jacob que aquí 
se profetiza comenzó cuando un resto salió de Babilonia y 
regresó a Jerusalén en el año 537. Puesto que la palabra 
de Jehová siempre se cumple, podemos confiar 
plenamente en sus promesas.
JONAS:
3:3. ¿Por qué se dice que el tamaño de Nínive
equivalía a una "distancia de tres días de camino"? La 
antigua ciudad de Nínive era tan grande que tomaba tres 
días rodearla a pie. Probablemente abarcaba otros 
asentamientos situados entre Jorsabad, al norte, y Nimrud, 
al sur. Todos ellos formaban una especie de cuadrado con 
un perímetro de 100 kilómetros (60 millas).
3:4. ¿Tuvo que aprender Jonás el idioma asirio para
predicar a los ninivitas? Puede que Jonás ya supiera 
dicho idioma o fuera facultado milagrosamente para 
hablarlo. O tal vez pronunció su breve mensaje en hebreo, 
y alguien hizo de intérprete. En este caso, es posible que 
las palabras de Jonás hayan despertado aún más 
curiosidad.
1:1-3. Si organizáramos nuestras ocupaciones para 
no participar plenamente en la predicación del Reino y la 
obra de hacer discípulos, estaríamos actuando como 
Jonás: estaríamos huyendo, por así decirlo, de una misión 
divina.
1:1, 2; 3:10. Jehová no trata con misericordia 
solamente a una nación, raza o grupo. Más bien, ―Jehová 
es bueno para con todos, y sus misericordias están sobre 
todas sus obras‖ (Salmo 145:9).
1:17; 2:10. Los tres días y tres noches que pasó Jonás 
dentro del gran pez prefiguraron la muerte y la 
resurrección de Jesús (Mateo 12:39, 40; 16:21).
1:17; 2:10; 4:6. Jehová rescató a Jonás del mar 
embravecido. Posteriormente ―asignó una calabaza 
vinatera, para que subiera sobre Jonás, de modo que 
llegara a ser sombra sobre su cabeza, para librarlo de su 
estado calamitoso‖. Los siervos de Jehová de la actualidad 
podemos confiar en que el Dios de bondad inmerecida 
también nos protegerá y nos salvará (Salmo 13:5; 40:11).
2:1, 2, 9, 10. Jehová escucha las oraciones de sus 
siervos y presta atención a sus ruegos (Salmo 120:1; 
130:1, 2).
3:8, 10. El Dios verdadero ―sintió pesar‖, es decir, 
cambió de opinión, y decidió no traer la calamidad que 
había anunciado. ¿Por qué? Porque los ninivitas ―se 
habían vuelto de su mal camino‖. Lo mismo sucede hoy. 
Para no recibir el castigo divino, la persona que peca debe 
arrepentirse sinceramente.
4:1-4. Ningún ser humano puede poner límites a la 
misericordia de Dios. Debemos tener cuidado para nunca 
criticar los actos de misericordia de Jehová.
4:11. Jehová es paciente y permite que el mensaje del 
Reino se predique por toda la Tierra porque siente lástima 
por quienes no saben la diferencia ―entre su mano derecha 
y su izquierda‖, como los 120.000 ninivitas. Nosotros 
también deberíamos sentir compasión por la gente y 
participar con entusiasmo en la predicación del Reino y en 
la obra de hacer discípulos (2 Pedro 3:9).
Núm. 1: Jonás 2:1-10
Núm. 2: ¿Cómo puede la adoración verdadera unir a personas de distintos antecedentes? (Sal.133:1)
*** w10 15/9 págs. 12-14 La unidad identifica a la
religión verdadera ***
¿Cómo nos une la religión verdadera?
4
Los cristianos verdaderos reconocemos que Jehová 
es el Creador de todas las cosas y, por ende, el legítimo 
Soberano del universo (Rev. 4:11). Por eso, a pesar de 
tener circunstancias y orígenes muy diversos, todos 
obedecemos las mismas leyes y principios  divinos. 
Apropiadamente, nos dirigimos a Jehová llamándolo 
―Padre‖ (Isa. 64:8; Mat. 6:9). Eso nos convierte en 
hermanos espirituales que disfrutan del hermoso vínculo 
mencionado por el salmista: ―¡Miren! ¡Qué bueno y qué 
agradable es que los hermanos moren juntos en unidad!‖ 
(Sal. 133:1).
5
Aunque los cristianos somos imperfectos, servimos a 
Dios unidos debido a que hemos aprendido a amarnos 
mutuamente. Jehová es quien nos ha enseñado, y nadie 
podría hacerlo mejor (léase 1 Juan 4:7, 8). En su Palabra 
nos aconseja: ―Vístanse de los tiernos cariños de la 
compasión, la bondad, la humildad mental, la apacibilidad 
y la gran paciencia. Continúen soportándose unos a otros 
y perdonándose liberalmente unos a otros si alguno tiene 
causa de queja contra otro. Como Jehová los perdonó 
liberalmente a ustedes, así también háganlo ustedes. 
Pero, además de todas estas cosas, vístanse de amor, 
porque es un vínculo perfecto de unión‖ (Col. 3:12-14). 
Como vemos, el amor  —cualidad que distingue a los 
auténticos cristianos— es el  vínculo que nos une. ¿Y no 
es cierto que hemos experimentado esa singular unidad 
en muchas ocasiones? (Juan 13:35.)
6
Los cristianos verdaderos también estamos unidos 
gracias a que reconocemos al Reino de Dios como la 
única esperanza de la humanidad. Sabemos que este 
gobierno reemplazará dentro de poco a todos los sistemas 
políticos y bendecirá a las personas obedientes con paz 
eterna (Isa. 11:4-9; Dan. 2:44). Por eso vivimos en 
armonía con estas palabras de Jesús: ―[Mis discípulos] 
no son parte del mundo,  así como yo no soy parte del 
mundo‖ (Juan 17:16). Nuestra neutralidad nos permite 
conservar la unidad a pesar de los conflictos y guerras de 
este mundo.
El único medio por el que recibimos instrucción
espiritual
7
Los cristianos del siglo primero estaban unidos 
porque todos recibían instrucción de la misma fuente. 
Reconocían que Jesús enseñaba y guiaba a la 
congregación mediante un consejo directivo compuesto 
por los apóstoles y los ancianos de Jerusalén. Aquel 
cuerpo de hombres devotos basaba sus decisiones en la 
Palabra de Dios y las daba a conocer mediante 
superintendentes que visitaban las congregaciones. 
Refiriéndose a algunos de estos, la Biblia menciona: ―A 
medida que iban viajando por las ciudades entregaban a 
los de allí, para que los observaran, los decretos sobre los 
cuales habían tomado decisión los apóstoles y ancianos 
que estaban en Jerusalén‖ (Hech. 15:6, 19-22; 16:4).
8
Hoy día también existe un consejo directivo, el 
Cuerpo Gobernante, que está integrado por cristianos 
ungidos y promueve la unidad de la congregación mundial. 
Con este fin edita en multitud de idiomas publicaciones 
que fortalecen la fe. Y como ese alimento espiritual se 
basa en la Palabra de Dios, puede decirse que la 
instrucción no proviene de hombres, sino de Jehová (Isa. 
54:13).
9
Los superintendentes cristianos también contribuyen 
a la unidad. ¿De qué modo? Encabezando la obra de 
evangelizar. El espíritu de hermandad que une a quienes 
servimos juntos a Dios es mucho más fuerte que el de las 
personas del mundo que se reúnen por motivos sociales. 
La congregación no es un club adonde se va a pasar el 
rato, sino una organización fundada con el fin de honrar a 
Jehová y llevar a cabo una comisión: predicar las buenas 
nuevas, hacer discípulos y fortalecer a los cristianos (Rom. 
1:11, 12; 1 Tes. 5:11; Heb. 10:24, 25). Por eso, el apóstol 
Pablo pudo decir lo siguiente de sus hermanos: 
―Ustedes [...] están firmes en un mismo espíritu, 
esforzándose lado a lado con una misma alma por la fe de 
las buenas nuevas‖ (Fili. 1:27).
10
Como hemos visto, los cristianos nos mantenemos 
unidos porque reconocemos a Jehová como Soberano, 
nos amamos mutuamente, ciframos nuestra esperanza en 
el Reino y respetamos a quienes Dios ha puesto a cargo 
del rebaño. Ahora bien, nuestra unidad se ve amenazada 
por actitudes propias de la imperfección. Veamos de 
cuáles se trata y cómo nos ayuda Jehová a superarlas 
(Rom. 12:2).
Núm. 3: Por que no puede ser parte del Hades ni del cielo ―el Paraíso‖ mencionado en Lucas 23:43 (rs pág. 279 párr. 
2—pág. 280 párr.1) 
*** rs pág. 279 - pág. 280 Paraíso ***
¿Cómo podemos saber con certeza qué quiso decir
Jesús con „Paraíso‟ en su declaración al malhechor,
en Lucas 23:43?
¿Se trataba de una morada o mansión temporal para
„las almas de los difuntos justos‟, una parte del
Hades?
  ¿Qué origen ha tenido ese punto de vista? El diccionario 
bíblico The New International Dictionary of New Testament
Theology declara: ―Con la infiltración de la doctrina g[riega] 
de la inmortalidad del alma, el paraíso llega a ser la 
morada de los justos durante el estado intermedio‖ (Grand 
Rapids, Mich.; 1976, edición preparada por Colin Brown, 
tomo 2, pág. 761). ¿Era corriente dicho parecer no bíblico 
entre los judíos cuando Jesús estuvo en la Tierra? Otro 
diccionario bíblico,  Dictionary of the Bible, de Hasting, 
indica que es dudoso que esto haya sucedido (Edimburgo, 
1905, tomo III, págs. 669, 670).
  Hasta si dicho parecer hubiera sido común entre los 
judíos del primer siglo, ¿lo habría confirmado Jesús 
mediante su promesa al malhechor penitente? Jesús 
había condenado enérgicamente a los fariseos y escribas 
judíos por enseñar tradiciones que estaban en conflicto 
con la Palabra de Dios. (Mat. 15:3-9; véase también la 
sección titulada ―Alma‖.)
  Jesús sí fue al Hades cuando murió, como se muestra en 
Hechos 2:30, 31. (El apóstol Pedro, al referirse aquí a 
Salmo 16:10, usó Hades como el equivalente de Seol, 
según se nota en la cita.) Pero no se declara en ninguna 
parte de la Biblia que Seol/Hades o cualquier parte de él 
sea un paraíso que proporcione placer a alguien. Más 
bien, Eclesiastés 9:5, 10 dice que los que están allí ―no 
están conscientes de nada en absoluto‖.
¿Era el Paraíso que se menciona en Lucas 23:43 el
cielo o alguna parte del cielo?
  La Biblia no apoya el parecer de que Jesús y el 
malhechor hayan ido al cielo el día en que Jesús le habló. 
Jesús había predicho que, después que se le hubiera 
dado muerte, él no sería resucitado sino hasta el tercer día 
(Luc. 9:22). Durante aquel período de tres días él no 
estuvo en el cielo, porque después de su resurrección dijo 
a María Magdalena: ―Todavía no he ascendido al Padre‖ 
(Juan 20:17). Fue 40 días después de la resurrección de 
Jesús cuando sus discípulos vieron que fue elevado de la 
Tierra hasta desaparecer de su vista mientras emprendía 
su ascensión al cielo. (Hech. 1:3, 6-11.)
  El malhechor no cumplió los requisitos para ir al cielo ni 
siquiera en algún tiempo posterior. No había ‗nacido otra 
vez'... puesto que ni había sido bautizado en agua ni 
engendrado por el espíritu de Dios. El espíritu santo no fue 
derramado sobre los discípulos de Jesús sino hasta más 
de 50 días después de la muerte del malhechor (Juan 
3:3, 5; Hech. 2:1-4). Jesús, el día en que murió, había 
hecho un pacto para un reino celestial con los ‗que con 
constancia habían continuado con él en sus pruebas'. El 
malhechor no tenía tal registro de fidelidad y no fue 
incluido entre aquellos. (Luc. 22:28-30.)
--
La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
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