domingo, 2 de diciembre de 2012

¿Qué clase de espíritu manifiesta usted?La bondad inmerecida del Señor Jesucrist

¿Qué clase de espíritu manifiesta usted?

"La bondad inmerecida del Señor Jesucristo esté con el espíritu que
ustedes manifiestan." (FILEM. 25)

¿SABE LA RESPUESTA?
¿Por qué es importante cuidar la clase de espíritu que manifestamos?
¿Qué actitudes queremos evitar, y cómo lo lograremos?
¿Cómo podemos manifestar un buen espíritu en la congregación?


1. ¿Qué deseo expresó Pablo en sus cartas?

EN SUS cartas, el apóstol Pablo expresó vez tras vez su deseo de que
Dios y Cristo aprobaran el espíritu que cada congregación mostraba.
Por ejemplo, a los gálatas les escribió: "La bondad inmerecida de
nuestro Señor Jesucristo esté con el espíritu que ustedes manifiestan,
hermanos. Amén" (Gál. 6:18). ¿A qué "espíritu" se refería?

2, 3. a) En algunos casos, ¿a qué se refirió Pablo al usar la palabra
espíritu? b) ¿Qué preguntas podemos hacernos?

2 En este contexto, ese "espíritu" es la actitud, o modo de pensar,
que nos impulsa a decir o hacer las cosas de cierta manera. Por
ejemplo, una persona puede ser amable, considerada, cariñosa, generosa
o comprensiva. La Biblia alaba a quien refleja un "espíritu quieto y
apacible" y a quien es "sereno de espíritu" (1 Ped. 3:4; Prov. 17:27).
Por otro lado, hay quienes son sarcásticos, materialistas,
susceptibles, individualistas o, peor aún, inmorales, desobedientes o
rebeldes.

3 Por tanto, al usar expresiones como "el Señor esté con el espíritu
que manifiestas", Pablo estaba animando a sus hermanos a adoptar una
actitud acorde con la voluntad de Dios y la personalidad cristiana (2
Tim. 4:22; léase Colosenses 3:9-12). Hoy día, cada uno de nosotros
hace bien en preguntarse: "¿Qué actitud me caracteriza? ¿En qué puedo
mejorarla para que agrade a Dios? ¿Puedo hacer una mayor aportación al
buen espíritu de la congregación?". En un campo de girasoles, cada
flor contribuye a la fascinante belleza del conjunto. ¿Es usted una de
las "flores" que contribuyen a la belleza de su congregación? Sin
duda, todos debemos esforzarnos por serlo. Así pues, veamos cómo
cultivar un espíritu que agrade a Dios.

RECHACE EL ESPÍRITU DEL MUNDO

4. ¿Qué es "el espíritu del mundo"?

4 La Biblia indica: "Nosotros recibimos, no el espíritu del mundo,
sino el espíritu que proviene de Dios" (1 Cor. 2:12). ¿Qué es "el
espíritu del mundo"? Es el mismo mencionado en Efesios 2:2, que habla
de quienes "en un tiempo anduvieron conforme al sistema de cosas de
este mundo, conforme al gobernante de la autoridad del aire, el
espíritu que ahora opera en los hijos de la desobediencia". Dicho
"aire" representa la actitud mental de este mundo, un espíritu que,
como el aire, está por todas partes. Se traduce en lemas tan comunes
hoy día como "A mí nadie me dice lo que tengo que hacer" o "Lucha por
tus derechos". Quienes manifiestan esta actitud son "los hijos de la
desobediencia" del mundo de Satanás.

5. ¿Qué mala actitud mostraron algunos israelitas?

5 Esta actitud no es nueva. En tiempos de Moisés, Coré se rebeló
contra quienes habían recibido autoridad en la congregación de Israel.
Atacó particularmente a Aarón y sus hijos, quienes servían de
sacerdotes. Tal vez se fijó en sus defectos o concluyó que Moisés les
había concedido los privilegios solo por ser parientes suyos. Lo que
está claro es que empezó a mirar las cosas desde una óptica humana y
criticó a los hombres que Jehová había nombrado. Tuvo el descaro de
decirles: "Ya basta de ustedes [...]. ¿Por qué, pues, deben ustedes
alzarse por encima de la congregación de Jehová?" (Núm. 16:3). De
forma similar, Datán y Abiram le presentaron esta queja a Moisés:
"Procuras hacerte príncipe sobre nosotros hasta el límite". Y cuando
él los mandó llamar, replicaron de malos modos: "¡No vamos a subir!"
(Núm. 16:12-14). Está claro que a Jehová no le agradó esa actitud,
pues ejecutó a todos los rebeldes (Núm. 16:28-35).

6. ¿Qué mala actitud demostraron algunos cristianos en el siglo
primero, y cuál pudo ser el motivo?

6 En el siglo primero también hubo quienes criticaron y despreciaron a
los hombres que tenían autoridad en la congregación (Jud. 8). Es
probable que estuvieran descontentos con las responsabilidades que se
les habían confiado. Y quizás procuraran predisponer a otros
cristianos contra los hombres nombrados, los cuales se esmeraban por
cumplir las tareas que Dios les había encomendado (léase 3 Juan 9,
10).

7. ¿Ante qué actitud tenemos que estar alerta en la congregación?

7 No hace falta decir que esa actitud está fuera de lugar en la
congregación cristiana. Así pues, tenemos que estar alerta. Los
ancianos de la actualidad no son perfectos, como tampoco lo eran los
contemporáneos de Moisés o del apóstol Juan. Pueden cometer errores
que nos afecten personalmente. Si eso ocurriera, jamás debemos adoptar
el espíritu del mundo, exigiendo que se haga "justicia" o que el
hermano reciba "su merecido". Si Jehová decide pasar por alto ciertos
errores de relativamente poca importancia, ¿no podemos hacer lo mismo
nosotros? Algunos cristianos que han cometido un pecado grave se han
negado a comparecer ante el comité designado para ayudarles. ¿Por qué
razón? Porque se han concentrado en los supuestos defectos de los
ancianos del comité. Pero eso es como negarse a aceptar un tratamiento
médico solo porque no nos agrada algo del doctor.

8. ¿Qué versículos nos ayudan a seguir mostrando el debido respeto por
los superintendentes de la congregación?

8 Para evitar ese espíritu, recordemos que la Biblia dice que, "en su
mano derecha", Jesús tiene "siete estrellas". Estas representan a los
superintendentes ungidos y, por extensión, a todos los
superintendentes de las congregaciones. Él puede dirigir como
considere apropiado a las "estrellas" que tiene en la mano (Rev. 1:16,
20). Por consiguiente, en su papel de Cabeza de la congregación
cristiana, ejerce pleno control sobre los cuerpos de ancianos. La
Biblia indica que "sus ojos [son] como una llama de fuego", es decir,
está al tanto de todo; por tanto, si es preciso corregir a algún
anciano, él se encargará de que se haga cuando y como lo estime
oportuno (Rev. 1:14). Mientras tanto, seguimos mostrando el debido
respeto a los hombres que han sido nombrados por espíritu santo, pues
Pablo escribió: "Sean obedientes a los que llevan la delantera entre
ustedes, y sean sumisos, porque ellos están velando por las almas de
ustedes como los que han de rendir cuenta; para que ellos lo hagan con
gozo y no con suspiros, por cuanto esto les sería gravemente dañoso a
ustedes" (Heb. 13:17).

9. a) ¿A qué prueba puede verse sometido un cristiano cuando se le
corrige o disciplina? b) ¿Cómo debemos ver la censura?

9 La actitud de un cristiano también puede verse sometida a prueba
cuando se le corrige o se le retiran sus privilegios de servicio. En
una congregación, los ancianos hablaron con un hermano joven sobre su
costumbre de jugar con videojuegos violentos. Por desgracia, no
escuchó sus consejos y tuvo que ser dado de baja como siervo
ministerial porque ya no satisfacía los requisitos bíblicos (Sal.
11:5; 1 Tim. 3:8-10). Después de eso comenzó a manifestar en público
su desacuerdo, envió a la sucursal numerosas cartas de queja y hasta
animó a otros miembros de la congregación a hacer lo mismo. ¿De veras
vale la pena poner en peligro la paz de toda la congregación solo para
tratar de justificar nuestros actos? Es mucho mejor ver la censura
como un medio para descubrir defectos propios que tal vez no veíamos y
entonces aceptar la corrección sin quejarnos (léase Lamentaciones
3:28, 29).

10. a) ¿Cómo nos enseña Santiago 3:16-18 cuál es la actitud adecuada y
cuál no lo es? b) ¿Cómo nos beneficia manifestar "la sabiduría de
arriba"?

10 Santiago 3:16-18 nos ayuda a ver cuál es la actitud adecuada en la
congregación y cuál no lo es: "Donde hay celos y espíritu de
contradicción, allí hay desorden y toda cosa vil. Pero la sabiduría de
arriba es primeramente casta, luego pacífica, razonable, lista para
obedecer, llena de misericordia y buenos frutos, sin hacer
distinciones por parcialidad, sin ser hipócrita. Además, en cuanto al
fruto de la justicia, su semilla se siembra en condiciones pacíficas
para los que están haciendo la paz". Si manifestamos "la sabiduría de
arriba", nuestras cualidades cristianas contribuirán a que reine la
armonía entre los hermanos.


MUESTRE UNA ACTITUD RESPETUOSA EN LA CONGREGACIÓN

11. a) ¿Qué trampa evitaremos si cultivamos la actitud adecuada? b)
¿Qué nos enseña el ejemplo de David?

11 No debemos olvidar que es Jehová quien les ha asignado a los
ancianos la labor de "pastorear la congregación" (Hech. 20:28; 1 Ped.
5:2). Por tanto, lo más sabio es respetar la voluntad divina, sea que
tengamos ese privilegio o no. Si cultivamos la actitud adecuada,
evitaremos la trampa de dar demasiada importancia a tener una posición
de autoridad. Cuando el rey Saúl creyó que David le iba a quitar el
trono, empezó a mirarlo "de continuo con sospecha" (1 Sam. 18:9). De
hecho, su mala actitud lo llevó al punto de querer asesinarlo. ¿Qué
hay de nosotros? En vez de ser como Saúl y preocuparnos en exceso por
un puesto, sería mucho mejor parecernos al joven David. A pesar de
todas las injusticias que padeció, siempre respetó la autoridad que
Dios había establecido (léase 1 Samuel 26:23).

12. ¿Cómo podemos contribuir a la unidad de la congregación?

12 Las diferencias de opinión pueden provocar desavenencias entre los
miembros de la congregación, incluso entre los superintendentes. A
este respecto pueden ayudarnos los siguientes consejos bíblicos: "En
cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven la delantera", y "No se
hagan discretos a sus propios ojos" (Rom. 12:10, 16). En vez de
insistir en que llevamos la razón, debemos admitir que casi siempre
hay más de una forma válida de ver las cosas. Si tratamos de
comprender los puntos de vista de los demás, contribuiremos a la
unidad de la congregación (Filip. 4:5).

13. ¿Cómo debemos considerar nuestras opiniones, y qué ejemplo bíblico
lo ilustra?

13 ¿Quiere esto decir que estaría mal ofrecer algún comentario si nos
parece que hace falta cambiar algo en la congregación? No
necesariamente. En el siglo primero, cuando surgió cierta cuestión muy
polémica, los hermanos se encargaron de que "Pablo y Bernabé y algunos
otros de ellos subieran a donde los apóstoles y ancianos en Jerusalén
respecto a esta disputa" (Hech. 15:2). Seguro que todos tenían su
opinión sobre el problema y su posible solución. Cada uno expresó lo
que pensaba, y se tomó una decisión guiada por el espíritu santo. A
partir de ese momento, ninguno siguió insistiendo en su opinión
personal. Y cuando la carta que anunciaba la resolución llegó a las
congregaciones, todos "se regocijaron por el estímulo" y "continuaron
haciéndose firmes en la fe" (Hech. 15:31; 16:4, 5). Hoy ocurre igual:
una vez que presentamos un asunto a los hermanos responsables, debemos
dejarlo en sus manos confiando en que lo atenderán con esmero.


MANIFIESTE UN BUEN ESPÍRITU EN SUS RELACIONES PERSONALES

14. ¿Cómo podemos manifestar un buen espíritu en el plano personal?

14 En el plano personal también se nos presentan numerosas
oportunidades de manifestar un buen espíritu. Por ejemplo, cuando
alguien nos ha ofendido, podemos fomentar la paz con el prójimo siendo
comprensivos. La Palabra de Dios aconseja: "Continúen soportándose
unos a otros y perdonándose liberalmente unos a otros si alguno tiene
causa de queja contra otro. Como Jehová los perdonó liberalmente a
ustedes, así también háganlo ustedes" (Col. 3:13). La frase "si alguno
tiene causa de queja" indica que puede haber razones justificadas para
enojarnos con los demás. Pero en lugar de obsesionarnos con sus
defectos y perturbar la paz de la congregación, procuramos imitar a
Jehová y perdonarlos, para así continuar sirviéndole juntos.

15. a) ¿Qué aprendemos de Job sobre la importancia de perdonar? b)
¿Cómo nos ayuda la oración a cultivar una buena actitud?

15 El ejemplo de Job nos recuerda la importancia de perdonar. En lugar
de consolarle, sus tres supuestos amigos le ofendieron con comentarios
muy desconsiderados. A pesar de todo, "oró a favor de sus compañeros"
y los perdonó (Job 16:2; 42:10). En efecto, orar por los demás puede
cambiar nuestra actitud hacia ellos. Si pedimos por todos nuestros
hermanos en la fe, cultivaremos un espíritu cristiano (Juan 13:34,
35). Además, debemos pedir espíritu santo (Luc. 11:13). La fuerza
activa de Dios nos ayudará a manifestar las verdaderas cualidades
cristianas al tratar con el prójimo (léase Gálatas 5:22, 23).


FOMENTE UN BUEN ESPÍRITU EN LA ORGANIZACIÓN DE DIOS

16, 17. ¿Qué clase de espíritu quiere usted manifestar?

16 Como ya hemos visto, cuando cada miembro de la congregación se
propone cultivar un buen espíritu, toda la congregación se beneficia.
Es posible que, después de haber analizado este artículo, veamos que
podemos mejorar nuestra actitud personal. Si ese es su caso, examínese
a la luz de la Palabra de Dios (Heb. 4:12). Pablo, quien se esforzaba
por dar un buen ejemplo a las congregaciones, afirmó: "No tengo
conciencia de nada contra mí mismo. Sin embargo, no por esto quedo
probado justo, sino que el que me examina es Jehová" (1 Cor. 4:4).

17 Si nos esforzamos por guiarnos por la sabiduría de arriba y no
tomamos demasiado en serio nuestras opiniones o nuestra "posición",
contribuiremos a que reine un buen espíritu en la congregación. Y si
perdonamos a nuestros hermanos y los miramos con buenos ojos,
estaremos en paz y armonía con ellos (Filip. 4:8). Entonces, Jehová y
Jesús se pondrán muy contentos al ver el espíritu que manifestamos
(Filem. 25).








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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS 40;8
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