domingo, 13 de enero de 2013

Lección 30.-Interés en los oyentes

Lección 30


Interés en los oyentes


¿Qué implica?


Demostrar interés por las opiniones y el bienestar de los demás.


¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?


Es una manera de imitar el amor de Jehová, y nos permite llegar al
corazón de los oyentes.


CUANDO predicamos la verdad bíblica, debemos hacer más que solo
transmitir información a la mente: tenemos que apelar al corazón. Una
manera de lograrlo es demostrando que nos interesamos sinceramente por
nuestros oyentes. Ese interés puede evidenciarse de varias maneras.


Tenga en cuenta lo que piensan sus oyentes. El apóstol Pablo tomó en
consideración los antecedentes y el modo de pensar de quienes lo
escuchaban. Explicó: "A los judíos me hice como judío, para ganar a
judíos; a los que están bajo ley me hice como bajo ley, aunque yo
mismo no estoy bajo ley, para ganar a los que están bajo ley. A los
que están sin ley me hice como sin ley, aunque yo no estoy sin ley
para con Dios, sino bajo ley para con Cristo, para ganar a los que
están sin ley. A los débiles me hice débil, para ganar a los débiles.
Me he hecho toda cosa a gente de toda clase, para que de todos modos
salve a algunos. Pero hago todas las cosas por causa de las buenas
nuevas, para hacerme partícipe de ellas con otros" (1 Cor. 9:20-23).
¿Cómo podemos hoy día 'hacernos toda cosa a gente de toda clase'?


Si tiene la oportunidad de observar a las personas antes de hablar con
ellas, aunque solo sea por un instante, quizá se haga una idea de
cuáles son sus intereses y circunstancias. ¿Puede determinar cuál es
la ocupación del amo de casa? ¿Ve objetos que revelen sus creencias
religiosas o su situación familiar? Basándose en lo que observa, ¿le
es posible ajustar su presentación para hacerla más interesante?


Para que su predicación capte más la atención, es necesario que piense
de antemano cómo va a dirigirse a quienes viven en su territorio. En
algunas zonas hallamos a personas procedentes de países extranjeros.
Si este es su caso, ¿ha encontrado un método eficaz de darles
testimonio? Ya que la voluntad de Dios es que "hombres de toda clase
se salven y lleguen a un conocimiento exacto de la verdad", esfuércese
siempre por comunicar el mensaje del Reino de forma atrayente (1 Tim.
2:4).


[187]Escuche atentamente. Aunque Jehová es omnisapiente, escucha a los
demás. El profeta Micaya recibió una visión en la que se veía a Jehová
invitando a los ángeles a expresar sus ideas sobre cómo efectuar
cierta tarea. Luego, Dios permitió que uno de ellos llevara a cabo lo
que había sugerido (1 Rey. 22:19-22). Cuando Abrahán expresó su
preocupación por la sentencia que iba a ejecutarse contra Sodoma,
Jehová tuvo la deferencia de escucharle (Gén. 18:23-33). ¿Cómo podemos
imitar Su ejemplo en nuestro ministerio?


Anime a su interlocutor a expresarse; plantéele una pregunta oportuna
y haga una pausa a fin de darle tiempo para responder. Escuche
atentamente. Su atención considerada lo animará a hablar sin trabas.
Si la respuesta revela algo de lo que le interesa, formule otras
preguntas con tacto. Intente conocer mejor a la persona, sin convertir
la conversación en un interrogatorio. Siempre que le sea posible,
encómiela con sinceridad por lo que piensa. Aunque no concuerde con su
punto de vista, acepte con amabilidad sus comentarios (Col. 4:6).


Debemos tener cuidado para no cruzar la línea de lo que es propio en
nuestro interés por los demás. Preocuparnos por ellos no nos da
licencia para inmiscuirnos en su vida privada (1 Ped. 4:15). Si
hablamos con alguien del otro sexo, debemos proceder con cautela para
que no malinterprete nuestra amabilidad. Es preciso ser juiciosos,
pues lo que se considera propio a este respecto varía de un país a
otro, e incluso de una persona a otra (Luc. 6:31).


La preparación contribuye a que seamos buenos oyentes, pues si tenemos
una idea clara de lo que deseamos comunicar al amo de casa, estaremos
relajados y le prestaremos atención de manera natural. Así, él se
sentirá cómodo y más inclinado a conversar con nosotros.


Cuando escuchamos a los demás, les mostramos honra (Rom. 12:10). De
ese modo evidenciamos que valoramos sus ideas y sentimientos, y hasta
puede motivarlos a prestar más atención a nuestro mensaje. Por ello,
con buena razón, la Palabra de Dios nos aconseja que seamos 'prestos
en cuanto a oír, lentos en cuanto a hablar' (Sant. 1:19).


Ayude a los demás a progresar. El interés en otras personas nos
impulsará a seguir pensando en quienes demuestran interés y a volver a
[188]su hogar para comunicarles las verdades bíblicas que más
directamente satisfagan sus necesidades. Antes de la siguiente visita,
piense en las circunstancias del amo de casa. Prepare información
sobre un tema que le preocupe. Resalte su valor práctico y ayúdele a
ver cómo puede beneficiarle lo que está aprendiendo (Isa. 48:17).


Si la persona le habla de una situación o problema que le preocupa,
véalo como una oportunidad especial de comunicarle las buenas nuevas.
Siga el ejemplo de Jesús, quien siempre estaba listo para consolar a
los afligidos (Mar. 6:31-34). Resista la tentación de ofrecer
soluciones rápidas o de dar un consejo superficial, pues el amo de
casa puede pensar que no se interesa sinceramente por él. Al
contrario, comparta sentimientos como compañero (1 Ped. 3:8). Luego
busque información en las publicaciones bíblicas y ofrézcasela para
ayudarlo a enfrentarse al problema. Por supuesto, su interés amoroso
por la persona impedirá que revele asuntos confidenciales que ella le
confíe, a menos que haya una razón de peso para hacerlo (Pro. 25:9).


Debemos interesarnos en especial por aquellos con quienes estudiamos
la Biblia. Pida ayuda en oración para entender las necesidades de cada
uno de ellos y prepárese para el estudio teniéndolas presentes.
Pregúntese: "¿Qué debe hacer ahora esta persona para seguir
progresando espiritualmente?". Ayúdela con amor a valorar lo que dicen
al respecto las Escrituras y las publicaciones del "esclavo fiel y
discreto" (Mat. 24:45). En algunos casos, quizá no sea suficiente con
solo darle una explicación. Tal vez sea necesario hacer algo juntos a
fin de mostrarle cómo poner en práctica cierto principio bíblico (Juan
13:1-15).


Se requiere equilibrio y buen juicio para ayudar a las personas a
conformar su vida a las normas de Jehová. Sus antecedentes y aptitudes
varían, y su progreso también. Sea razonable en lo que espera de ellas
(Fili. 4:5). No las presione para que hagan cambios en su vida; más
bien, permita que la Palabra de Dios y su espíritu las motiven. Jehová
quiere que le sirvan con un corazón dispuesto, no por obligación (Sal.
110:3). Evite expresar su opinión sobre decisiones personales que los
demás deban tomar, y aunque se lo pidan, no decida por ellos (Gál.
6:5).


Dé ayuda práctica. A Jesús le preocupaba principalmente el bienestar
espiritual de sus oyentes, pero también se interesaba por sus otras
necesidades (Mat. 15:32). Incluso si nuestros medios son limitados,
hay muchas maneras prácticas en las que podemos ayudar.


[189]El interés por los demás nos hará más considerados. Por ejemplo,
cuando las condiciones del tiempo incomoden a la persona, colóquese en
un lugar más adecuado o proponga seguir la conversación en otra
ocasión. En caso de que la visite en un momento inoportuno, ofrézcase
para volver más tarde. Si un vecino o alguien que demostró interés
está enfermo o en el hospital, interésese por él enviándole una
tarjeta o una carta breve, o visitándolo personalmente. Si lo estima
conveniente, también podría llevarle una comida sencilla o dispensarle
cualquier otra atención.


A medida que los estudiantes de la Biblia progresan, quizá sientan un
vacío emocional al no relacionarse tanto con sus conocidos de antes.
Hágase su amigo. Pase tiempo hablando con ellos después del estudio
bíblico y en otras ocasiones, y anímelos a rodearse de buenas
compañías (Pro. 13:20). Bríndeles su apoyo para asistir a las
reuniones cristianas; siéntese con ellos durante el programa y
ayúdelos a atender a sus hijos, de modo que todos puedan beneficiarse
más plenamente de la información.


Muestre interés sincero. El interés por los demás no es una técnica
que deba dominarse, sino una cualidad del corazón. El grado al que lo
manifestamos se evidencia de muchas maneras: en cómo los escuchamos,
en qué les decimos, y en la bondad y consideración con que los
tratamos. Aun cuando no digamos ni hagamos nada, nuestra actitud y
expresión facial les indicará que en verdad nos preocupamos por ellos.


La razón más importante para mostrar un interés sincero por el prójimo
es que así imitamos el amor y la misericordia de nuestro Padre
celestial. De ese modo ayudamos a nuestros oyentes a acercarse a
Jehová y al mensaje que él nos ha encomendado difundir. Por lo tanto,
al predicar las buenas nuevas, esfuércese por "no vigila[r] con
interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés
personal los de los demás" (Fili. 2:4).


[187]CÓMO MOSTRAR VERDADERO INTERÉS


Escuche a la persona. Dele las gracias por expresar lo que piensa y
siente. Hágale preguntas para entender mejor sus puntos de vista.


Siga pensando en ella después de concluir la conversación. Vuelva a
visitarla pronto.


Háblele de las verdades bíblicas que más directamente satisfagan sus
necesidades.


Ayúdela en lo que pueda. Tenga presentes tanto las necesidades
inmediatas como las futuras.


[189]EJERCICIOS: 1) Antes de una reunión de congregación, interésese
personalmente por alguno de los asistentes. No se conforme con
saludarlo. Esfuércese por conocerlo mejor y demuéstrele que se
interesa por él. Haga de ello un hábito. 2) Interésese en alguien con
quien hable en el servicio del campo. En vez de limitarse a darle
testimonio, trate de conocerlo mejor. Adapte sus palabras y acciones a
lo que sepa de la persona. Busque oportunidades para hacer lo mismo
con otros amos de casa.





--
La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS 40;8
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