sábado, 26 de enero de 2013

puntos sobresalientes mateo 22 a 25


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Lectura semanal Mateo 22 a25 Semana del 4 de febrero 2013.
Puntos sobresalientes
Capítulo 22
w90 15/1 págs. 8-9 La ilustración del banquete de bodas
JESÚS ha desenmascarado a los escribas y a los
sacerdotes principales mediante dos ilustraciones, y estos lo
quieren matar. Pero Jesús no ha terminado con ellos. Pasa a
darles otra ilustración:
“El reino de los cielos ha llegado a ser semejante a un
hombre, un rey, que hizo un banquete de bodas para su hijo. Y
envió sus esclavos a llamar a los invitados al banquete de
bodas, pero ellos no quisieron venir”.
Jehová Dios es el Rey que prepara el banquete de bodas
para su Hijo, Jesucristo. Con el tiempo, la novia de este,
compuesta de 144.000 seguidores ungidos, se unirá a él en el
cielo. Los súbditos del Rey son el pueblo de Israel, quienes, con
su admisión en el pacto de la Ley en 1513 a.E.C., recibieron la
oportunidad de llegar a ser “un reino de sacerdotes”. Por eso,
en aquella ocasión se les extendió originalmente la invitación al
banquete de bodas.
Sin embargo, el primer llamamiento a los invitados no salió
sino hasta el otoño de 29 E.C., cuando Jesús y sus discípulos
(los esclavos del rey) iniciaron la obra de predicar el Reino.
Pero los israelitas naturales, a quienes los esclavos llamaron
desde 29 E.C. hasta 33 E.C., no quisieron venir. Por eso Dios
dio otra oportunidad a la nación de invitados, pues Jesús
explica:
“De nuevo envió otros esclavos, diciendo: ‘Digan a los
invitados: “¡Miren! He preparado mi comida, mis toros y
animales cebados están degollados, y todas las cosas están
listas. Vengan al banquete de bodas”’”. Aquel llamamiento
segundo y final a los invitados empezó en el Pentecostés de
33 E.C., cuando se derramó espíritu santo sobre los seguidores
de Jesús. Este llamamiento siguió hasta 36 E.C.
No obstante, la gran mayoría de aquellos israelitas también
despreció este llamamiento. “Sin que les importara, se fueron —
explica Jesús—, uno a su propio campo, otro a su negocio
comercial; pero los demás, echando mano a los esclavos de él,
los trataron insolentemente y los mataron.” “Entonces —dice
Jesús— el rey se airó, y envió sus ejércitos, y destruyó a
aquellos asesinos y quemó su ciudad.” Esto ocurrió en 70 E.C.,
cuando los romanos destruyeron Jerusalén completamente, y
se dio muerte a aquellos asesinos.
Jesús pasa a explicar lo que sucedió mientras tanto:
“Luego [el rey] dijo a sus esclavos: ‘El banquete de bodas por
cierto está listo, pero los invitados no eran dignos. Por eso,
vayan a los caminos que salen de la ciudad, e inviten al
banquete de bodas a cualquiera que hallen’”. Los esclavos
obedecieron, y “la sala para las ceremonias de bodas quedó
llena de los que se reclinaban a la mesa”.
Esta obra de reunir convidados de los caminos, fuera de la
ciudad de los invitados, empezó en 36 E.C. Cornelio (un oficial
del ejército romano) y su familia fueron los primeros no judíos
incircuncisos así reunidos. La recolección de estos no judíos, todos
los cuales reemplazan a los que originalmente rechazaron el
llamamiento, ha continuado hasta este siglo XX.
Es durante el siglo XX cuando se llena la sala para las
ceremonias de bodas. Jesús relata lo que entonces sucede:
“Cuando el rey entró para inspeccionar a los convidados, alcanzó a
ver allí a un hombre no vestido con traje de boda. De modo que le
dijo: ‘Amigo, ¿cómo entraste aquí sin tener puesto traje de boda?’.
Él enmudeció. Entonces el rey dijo a sus sirvientes: ‘Átenlo de
manos y pies y échenlo a la oscuridad de afuera. Allí es donde será
su llanto y el crujir de sus dientes’”.
El hombre sin traje de boda representa a los cristianos de
imitación de la cristiandad. Dios nunca los ha reconocido como
personas que tengan la identificación apropiada de israelitas
espirituales. Dios nunca los ungió con espíritu santo como
herederos del Reino. Por eso se les echa a la oscuridad, donde se
les destruirá.
Jesús concluye su ilustración así: “Porque hay muchos
invitados, pero pocos escogidos”. Sí, se invitó a muchos de la
nación de Israel a llegar a ser miembros de la novia de Cristo, pero
solo unos cuantos israelitas naturales fueron escogidos. Resulta
que la mayoría de los 144.000 convidados que reciben la
recompensa celestial no son israelitas. (Mateo 22:1-14; Éxodo
19:1-6; Revelación 14:1-3.)
♦ ¿A quiénes se invita originalmente al banquete de bodas, y
cuándo se les extiende la invitación?
♦ ¿Cuándo sale el primer llamamiento a los invitados, y quiénes son
los esclavos a quienes se utiliza para emitirlo?
♦ ¿Cuándo se hace el segundo llamamiento, y a quiénes se invita
después?
♦ ¿A quiénes representa el hombre sin traje de boda?
♦ ¿Quiénes son los muchos llamados, y los pocos escogidos?
w08 15/1 pág. 31 Puntos sobresalientes del libro de Mateo
22:3, 4, 9. ¿Cuándo se emitieron los tres llamamientos a los
invitados del banquete de bodas? El primer llamamiento para
reunir a la clase de la novia empezó en el año 29 de nuestra era,
cuando Jesús y sus discípulos comenzaron a predicar, y se
prolongó hasta el año 33. El segundo se extendió desde el
derramamiento del espíritu santo en el Pentecostés del año 33
hasta el año 36. Ambos llamamientos fueron dirigidos
exclusivamente a los judíos, los prosélitos del judaísmo y los
samaritanos. El tercero, en cambio, se dirigió a los gentiles
incircuncisos, representados por la gente que se hallaba en los
caminos que salían de la ciudad. Este último llamamiento comenzó
en el 36 con la conversión del militar romano Cornelio y ha
proseguido hasta nuestros días.
23:15. ¿Por qué eran los prosélitos, o conversos, del
fariseísmo “merecedor[es] del Gehena dos veces más” que los
propios fariseos? Es posible que en el momento de convertirse al
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fariseísmo, algunos individuos ya estuvieran cometiendo
pecados graves. Pero cuando adoptaban la ideología extremista
de los fariseos, su situación empeoraba, probablemente porque
se volvían más extremistas aún que sus maestros. De ahí que
fueran “merecedor[es] del Gehena dos veces más” que ellos.
it-1 págs. 1225-1226 Indumentaria
Tal como un uniforme o una vestimenta especial identifica
al que la lleva como parte de cierta organización o movimiento,
así las vestiduras que se mencionan de manera simbólica en la
Biblia dan a conocer la identidad de una persona en cuanto a la
posición que toma y sus actividades al respecto, como en el
caso de la ilustración de Jesús del traje de bodas. Mt 22:11, 12
w09 15/6 págs. 19-20 Digámosle siempre la verdad a
nuestro prójimo
Digamos la verdad a las autoridades
16 Jesús mandó: “Paguen a César las cosas de César, pero
a Dios las cosas de Dios” (Mat. 22:21). ¿Cuáles son las cosas
que le debemos al César, es decir, a las autoridades? Pues
bien, la conversación en la que Jesús pronunció estas palabras
giraba en torno a los impuestos. De modo que para tener una
conciencia limpia ante Dios y los hombres, debemos obedecer
las leyes del país en el que vivimos, incluidas las que rigen el
pago de impuestos (Rom. 13:5, 6). Aun así, reconocemos que
Jehová es la Autoridad Suprema, el único Dios verdadero, y lo
amamos con todo el corazón, el alma, la mente y las fuerzas
(Mar. 12:30; Rev. 4:11). Por eso, solo él merece nuestra
obediencia absoluta e incondicional (léase Salmo 86:11, 12).
17 En muchos países existen programas de asistencia
social. No hay nada de malo en que los cristianos se beneficien
de dichos programas, pero deben reunir los requisitos
necesarios. Quienes hablan con la verdad no dan información
falsa o engañosa al gobierno a fin de recibir asistencia pública.
w94 1/12 págs. 14-15 párr. 9 “Háganse amigos por medio de
las riquezas injustas”
9 Años más tarde, los fariseos y los partidarios de Herodes
intentaron entrampar a Jesús preguntándole: “Dinos, por lo
tanto: ¿Qué te parece? ¿Es lícito pagar la capitación a César, o
no?”. Jesús respondió con perspicacia. Refiriéndose a la
moneda que le dieron, preguntó: “¿De quién es esta imagen e
inscripción?”. Contestaron: “De César”. Jesús concluyó con
sabiduría: “Paguen a César las cosas de César, pero a Dios las
cosas de Dios”. (Mateo 22:17-21.) Jesús sabía que la autoridad
que había puesto en circulación la moneda esperaba que se
pagaran impuestos. No obstante, ayudó tanto a sus seguidores
como a sus enemigos a comprender que el cristiano verdadero
procura pagar también “a Dios las cosas de Dios”, lo que
incluye utilizar apropiadamente sus bienes materiales.
w87 1/6 págs. 30-31 Preguntas de los lectores
▪ ¿Es prudente el que un cristiano que haya perdido a su
cónyuge en la muerte permanezca soltero con la esperanza
de que se unirá de nuevo a esa persona en el futuro?
¡Qué hermoso es que un cristiano sienta amor por su
cónyuge aun después de la muerte de esa persona! Algunos
que están en esta situación han permanecido solteros, no
porque estén contentos en ese estado, sino con la esperanza
de reanudar el matrimonio después de la resurrección. Aunque
no somos insensibles a los sentimientos humanos tras esas
esperanzas, animamos a estas personas a considerar algunos
puntos bíblicos.
Por ejemplo, estas palabras del apóstol Pablo se relacionan
con el asunto que tratamos: “La esposa está atada durante todo el
tiempo que su esposo vive. Pero si su esposo se durmiera en la
muerte, está libre para casarse con quien quiera, pero solo en el
Señor. Pero es más feliz si permanece como está”. (1 Corintios
7:39, 40.) Esto muestra que el enlace matrimonial termina cuando el
cónyuge de uno muere. Dios fue bondadoso al dar esta información
a los cristianos, porque así los viudos y las viudas pueden tomar en
consideración sus necesidades emocionales y de otra índole al
decidir si han de casarse de nuevo o no; no están atados al difunto.
(1 Corintios 7:8, 9.)
Sin embargo, ¿indica la Biblia si los que han de ser resucitados
podrán casarse o reanudar un matrimonio anterior que hubiera
terminado por haber ocurrido una muerte? Hay un relato que parece
relacionarse con esta pregunta. Implica a saduceos, que, aunque no
creían en la resurrección, abordaron a Jesús en un intento por
entramparlo. Le presentaron este problema sobre el matrimonio de
cuñado: “Hubo siete hermanos; y el primero tomó esposa y murió
sin hijos. Lo mismo el segundo, y el tercero la tomó. Igualmente los
siete; no dejaron hijos, sino que murieron. Por último, la mujer
también murió. Por consiguiente, en la resurrección, ¿de cuál de
ellos llega a ser esposa?”. (Lucas 20:27-33; Mateo 22:23-28.)
Los cristianos no están bajo la Ley, pero en cuanto a ellos
pudiera surgir un problema similar. Por ejemplo, el hermano y la
hermana C——— se casaron y tuvieron dos hijos. Entonces él
murió. La hermana C——— amaba a su esposo, y lo echaba mucho
de menos, pero necesitaba compañerismo, apoyo financiero,
expresión sexual y alguien que le ayudara a criar a los hijos. Por
eso, se casó con el hermano M——— , una unión que era tan
bíblica como la primera. Después, él enfermó y murió. Si los ex
cónyuges fueran resucitados y el matrimonio fuera posible, ¿con
quién se casaría ella?
Considere la respuesta de Jesús a los saduceos: “Los hijos de
este sistema de cosas se casan y se dan en matrimonio, pero los
que han sido considerados dignos de ganar aquel sistema de cosas
y la resurrección de entre los muertos ni se casan ni se dan en
matrimonio. De hecho, tampoco pueden ya morir, porque son como
los ángeles, y son hijos de Dios por ser hijos de la resurrección.
Pero el que los muertos son levantados, hasta Moisés lo expuso [...]
cuando llama a Jehová ‘el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios
de Jacob’. Él no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él
todos ellos viven”. (Lucas 20:34-38; Mateo 22:29-32.)
Algunos han opinado que Jesús aquí se refería a la
resurrección celestial, pero hay razones para creer que su
respuesta tenía que ver con la resurrección terrestre en el “sistema
de cosas” venidero. ¿Qué razones hay para este punto de vista?
Los que interrogaron a Jesús no creían en él ni sabían de una
resurrección celestial. Preguntaron acerca de una familia judía bajo
la Ley. En respuesta, Jesús se refirió a Abrahán, Isaac y Jacob,
hombres que esperaban vivir de nuevo en la Tierra. (Génesis 42:38;
Job 14:13-15; compárese con Hebreos 11:19.) Aquellos patriarcas,
y otros millones de personas a quienes se levanta a la vida en la
Tierra y resultan fieles, serán “como los ángeles”. Aunque mortales,
no morirán una vez que Dios los haya declarado justos para la vida
sin fin.
Hoy día, debido a las emociones humanas, pudiera ser difícil
aceptar esta conclusión. Pero debe notarse que en ningún lugar
dice la Biblia que la resurrección de los fieles significa que Dios los
devuelve a su condición de casados. Por lo tanto, nadie cree que si
Aquila y Priscila han adquirido vida en el cielo han reanudado allí su
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matrimonio. (Hechos 18:2.) Y José y María evidentemente
vivirán en diferentes regiones: él en la Tierra y ella en el cielo.
(Juan 19:26; Hechos 1:13, 14.) Puesto que ninguno de nosotros
ha vivido en el cielo, no podemos decir qué sentimientos
pudieran tener allí Aquila, Priscila y María; no obstante,
podemos estar seguros de que estarán plenamente contentos
en su servicio celestial.
De manera similar, nunca hemos vivido como humanos
perfectos. Así, no podemos estar seguros de qué sentimientos o
pensamientos tendremos en cuanto a las relaciones del pasado
si acaso adquirimos vida humana perfecta en el Paraíso, o
cuando la adquiramos. Es bueno recordar que cuando Jesús
hizo aquella declaración era un humano perfecto, y por lo tanto
estaba en mejor posición que nosotros para comprender los
sentimientos de los que han sido “considerados dignos de ganar
aquel sistema de cosas”. También podemos confiar en que
Jesús puede “condolerse de nuestras debilidades” de la
actualidad. (Hebreos 4:15.) Por eso, si a un cristiano se le hace
difícil aceptar la conclusión de que los resucitados no se
casarán, puede estar seguro de que Dios y Cristo son
comprensivos. Y sencillamente puede esperar para ver qué
sucede.
No hay razón para dar demasiado énfasis a este asunto
ahora. El salmista escribió: “Sepan que Jehová es Dios. Es él
quien nos ha hecho, y no nosotros mismos. Somos su pueblo, y
las ovejas de su apacentamiento [...] Denle gracias, bendigan
su nombre. Porque Jehová es bueno”. (Salmo 100:3-5.) Nuestro
Dios, que es bueno, de seguro suministrará generosamente lo
que verdaderamente necesitamos si ‘se nos considera dignos
de ganar aquel sistema de cosas’. (Job 34:10-12; Salmo
104:28; 107:9.)
La bondad de Dios se refleja también en el hecho de que
nos ha informado que la muerte de uno de los cónyuges de un
matrimonio pone fin al enlace matrimonial. (Romanos 7:2.) Así,
la persona que haya perdido en la muerte a su cónyuge puede
saber que tiene libertad para volver a casarse ahora si parece
que eso es necesario o es lo mejor. Algunas personas han
vuelto a casarse, lo que ha contribuido a que sus propias
necesidades actuales, y las de su familia, sean satisfechas.
(1 Corintios 7:36-38; Efesios 6:1-4.) Por consiguiente, el
cristiano cuyo cónyuge haya muerto no debe sentirse obligado a
permanecer sin cónyuge en este tiempo por esperar que en el
sistema venidero, en la resurrección para la vida aquí en la
Tierra, haya un arreglo de unir de nuevo a personas que
anteriormente formaban un matrimonio.
w10 1/7 pág. 24 ¿Por qué no se metió Jesús en política?
“A Dios las cosas de Dios”
En cierta ocasión, a Jesús le preguntaron cuál era la ley
más importante que Dios había impuesto al ser humano.
Él contestó: “‘Tienes que amar a Jehová tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma y con toda tu mente’. Este es el más
grande y el primer mandamiento. El segundo, semejante a él,
es este: ‘Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo’” (Mateo
22:37-39). Por tanto, de entre todas “las cosas de Dios” que
Jehová espera que le paguemos, no hay nada más importante
que nuestro amor y lealtad incondicionales.
w05 15/8 pág. 26 La ley del amor escrita en el corazón
Leyes basadas en el amor
9 La esencia de todas las leyes y disposiciones de Jehová
puede resumirse en una sola palabra: amor. Esta cualidad
siempre ha sido y será primordial en la adoración pura. Cuando a
Jesús le preguntaron cuál era el mayor mandamiento de la Ley,
contestó: “Amar a Jehová tu Dios con todo tu corazón y con toda tu
alma y con toda tu mente”. El segundo era “amar a tu prójimo como
a ti mismo”. Y luego dijo: “De estos dos mandamientos pende toda
la Ley, y los Profetas” (Mateo 22:35-40). Por lo tanto, Jesús indicó
que todas las Escrituras Hebreas, y no solo los Diez Mandamientos,
se basaban en el amor.
Capítulo 23
w05 15/4 págs. 26-27 ¿Lo motiva su fe a actuar?
Estudio profundo
A los israelitas quizás les pareció razonable conceder tanta
importancia al estudio de la Ley, dado que cierta tradición judía
aseguraba que Dios mismo pasaba tres horas al día estudiándola.
Se comprende por qué algunos judíos tal vez pensaran: “Si Dios
estudia regularmente la Ley, ¿no deberían entregarse de lleno a esa
actividad sus criaturas humanas?”.
Para el siglo primero de nuestra era, la obsesión de los rabinos
por examinar a fondo la Ley e interpretarla había corrompido por
completo su modo de pensar. “Los escribas y los fariseos [...] dicen
y no hacen —afirmó Jesús—. Atan cargas pesadas y las ponen
sobre los hombros de los hombres, pero ellos mismos ni con el
dedo quieren moverlas.” (Mateo 23:2-4.) Aquellos guías religiosos
imponían a la gente común innumerables reglas y normas, pero
creaban con hipocresía escapatorias que los excluían a ellos de
tener que obedecer esas mismas leyes. Además, al estar tan
concentrados en los aspectos académicos, “desatend[ían] los
asuntos de más peso de la Ley, a saber: la justicia y la misericordia
y la fidelidad” (Mateo 23:16-24).
Resulta irónico que en su afán por establecer su propia justicia,
los escribas y los fariseos terminaran desobedeciendo la mismísima
Ley que alegaban defender. Todos los siglos de debates sobre
palabras y otras minucias de la Ley no los acercaron más a Dios,
sino que tuvieron un efecto parecido a la desviación causada por lo
que el apóstol Pablo llamó “vanas palabrerías”, “contradicciones” y
falso “conocimiento” (1 Timoteo 6:20, 21). Otro problema grave fue
el impacto que aquella interminable investigación causó en ellos.
No llegaron a tener la clase de fe que los impulsara a obrar de la
forma correcta.
w94 15/10 pág. 18 párr. 8 ¿Enseña usted como Jesús?
8 Sin embargo, obró de modo muy distinto con los rigoristas
escribas y fariseos. Si eran ellos los afectados, se permitían
desobedecer sus tradiciones sabáticas para abrevar a su toro. O si
se les caía una res o un hijo a un pozo, también quebrantaban el
descanso sabático y lo sacaban. Sin embargo, cuando los
implicados eran gente común, no estaban dispuestos a ceder ni un
ápice. ‘Ni con el dedo querían mover’ aquellas reglas. (Mateo 23:4;
Lucas 14:5.) A Jesús le importaba más la gente que las
prescripciones, mientras que a los fariseos les preocupaban más las
ordenanzas que las personas.
w10 1/5 pág. 13 ¿Lo sabía?
¿Qué eran las cajitas con pasajes de las Escrituras que usaban
los escribas y fariseos?
▪ En una ocasión, Jesús criticó a los escribas y fariseos porque
ensanchaban ‘las cajitas que contenían escrituras, que llevaban
puestas como resguardos’ (Mateo 23:2, 5). Estas cajitas —de forma
cuadrada o rectangular y hechas de cuero negro— contenían
porciones de las Escrituras. Ambos grupos religiosos solían llevarlas
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atadas a la frente o también, para estar más cerca del corazón,
a la parte interna del brazo. La costumbre de llevar estas cajitas
—también conocidas como filacterias— se basaba en una
interpretación literal del siguiente mandato de Dios a los
israelitas: “Estas palabras que te estoy mandando hoy tienen
que resultar estar sobre tu corazón [...]. Y tienes que atarlas
como señal sobre tu mano, y estas tienen que servirles de
venda frontal entre los ojos” (Deuteronomio 6:6-8). No se sabe a
ciencia cierta cuándo se introdujo esta tradición, pero la mayoría
de los expertos cree que fue entre los siglos III y II antes de
nuestra era.
Jesús criticó esta costumbre por dos razones. En primer
lugar, porque los escribas y los fariseos agrandaban sus
filacterias para dar la impresión de que eran muy devotos. Y en
segundo lugar, porque las usaban como amuletos. De hecho, el
término griego del que toman su nombre, fylaktḗrion, se usaba
en publicaciones seglares con el sentido de “puesto de guardia”,
“lugar seguro” o “medio de protección”.
w01 1/6 págs. 14-15 párr. 11 “Si Dios está por nosotros,
¿quién estará contra nosotros?”
Jesús enunció este principio: “No sean llamados Rabí,
porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son
hermanos. Además, no llamen padre de ustedes a nadie sobre
la tierra, porque uno solo es su Padre, el Celestial. Tampoco
sean llamados ‘caudillos’, porque su Caudillo es uno, el Cristo.
Pero el mayor entre ustedes tiene que ser su ministro” (Mateo
23:8-11). Una congregación de hermanos es incompatible con
la existencia de una clase clerical arrogante que se honra con
títulos altisonantes y se ensalza sobre el laicado (Job
32:21, 22). A los que pastorean el rebaño de Dios se les dice
que no lo hagan “como obligados, sino de buena gana; tampoco
por amor a ganancia falta de honradez, sino con empeño;
tampoco como enseñoreándose de los que son la herencia de
Dios, sino haciéndose ejemplos del rebaño” (1 Pedro 5:2, 3).
Los auténticos pastores cristianos no tratan de convertirse en
amos sobre la fe de los demás, sino que como colaboradores
en el servicio de Dios, solo intentan dar un buen ejemplo
(2 Corintios 1:24).
w07 1/4 pág. 21 párr. 1 Seamos leales a Cristo y a su
esclavo fiel
EN CIERTA ocasión, Jesús dijo: “[No] esperen que la gente
los trate como líderes, porque yo, el Mesías, soy su único líder”
(Mateo 23:10, Traducción en lenguaje actual). Con estas
palabras dejó claro a sus discípulos que no tendrían en la Tierra
ningún líder humano. Su único Líder sería celestial, a saber, el
propio Jesucristo, quien ocupa esta posición por nombramiento
divino. En efecto, Jehová “lo levantó de entre los muertos [...] y
lo hizo cabeza sobre todas las cosas en cuanto a la
congregación, la cual es su cuerpo” (Efesios 1:20-23).
23:15. ¿Por qué eran los prosélitos, o conversos, del
fariseísmo “merecedor[es] del Gehena dos veces más” que
los propios fariseos? Es posible que en el momento de
convertirse al fariseísmo, algunos individuos ya estuvieran
cometiendo pecados graves. Pero cuando adoptaban la
ideología extremista de los fariseos, su situación empeoraba,
probablemente porque se volvían más extremistas aún que sus
maestros. De ahí que fueran “merecedor[es] del Gehena dos
veces más” que ellos.
w01 15/7 pág. 22 ¿Somos verdaderamente tolerantes?
Otro grupo intolerante del siglo primero fueron los fariseos.
Condenaban constantemente a las demás personas y no tenían en
cuenta la imperfección humana. Los orgullosos fariseos
despreciaban a la gente común, a la que injuriaban y llamaban
“malditos” (Juan 7:49). Jesús tuvo buenas razones para denunciar a
aquellos hombres con pretensiones de superioridad moral: “¡Ay de
ustedes, escribas y fariseos, hipócritas!, porque dan el décimo de la
hierbabuena y del eneldo y del comino, pero han desatendido los
asuntos de más peso de la Ley, a saber: la justicia y la misericordia
y la fidelidad. Era obligatorio hacer estas cosas, y sin embargo
no desatender las otras cosas” (Mateo 23:23).
Al expresarse así, Jesús no estaba minimizando la importancia
de guardar la Ley mosaica. Estaba demostrando, sencillamente,
que los asuntos “de más peso” de la Ley, es decir, los más
importantes, exigían que esta se aplicara de manera razonable y
misericordiosa. ¡Con qué claridad se veía lo diferentes que eran
Jesús y sus discípulos de los intolerantes fariseos y celotes!
w00 15/9 pág. 19 párrs. 13-15 “La hora ha llegado”
13 Ya que los escribas y los fariseos afirman enseñar la Ley de
Dios, Jesús dice ahora a sus oyentes: “Todas las cosas que les
digan, háganlas y obsérvenlas, pero no hagan conforme a los
hechos de ellos, porque dicen y no hacen” (Mateo 23:1-3). ¡Qué
fuerte denunciación pública! Pero Jesús no ha terminado. Este es
su último día en el templo, y pronuncia con valor una serie de
denunciaciones que reverberan como truenos.
14 “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos, hipócritas!”, exclama
Jesús seis veces. Lo son porque, como explica, cierran el Reino de
los cielos delante de los hombres y no permiten entrar a los que lo
intentan. Estos hipócritas atraviesan mar y tierra seca para
conseguir un solo prosélito solamente para hacerlo merecedor de la
aniquilación eterna. Desatienden “los asuntos de más peso de la
Ley, a saber: la justicia y la misericordia y la fidelidad”, y conceden
mayor importancia al pago de diezmos. De hecho, limpian “el
exterior de la copa y del plato, pero por dentro están llenos de
saqueo e inmoderación”, en el sentido de que su corrupción y
putrefacción interiores se esconden tras una fachada exterior de
piedad. Además, están dispuestos a construir tumbas para los
profetas y decorarlas a fin de atraer atención a sus propias obras de
caridad, aunque ellos “son hijos de los que asesinaron a los
profetas” (Mateo 23:13-15, 23-31).
15 Jesús condena la falta de valores espirituales de sus
opositores, y les dice: “¡Ay de ustedes, guías ciegos!”. Están ciegos
moralmente porque atribuyen más importancia al oro del templo que
al valor espiritual de aquel lugar de culto. Jesús pronuncia a
continuación sus palabras más fuertes de denuncia. “Serpientes,
prole de víboras —dice—, ¿cómo habrán de huir del juicio del
Gehena?” En efecto, Jesús les hace saber que sufrirán destrucción
eterna por su mal proceder (Mateo 23:16-22, 33). Que nosotros
también proclamemos con valor el mensaje del Reino, aun cuando
ello suponga desenmascarar a la religión falsa.
w06 1/2 pág. 19 párrs. 9-10 Imitemos la paciencia de Jehová
9 Por último, Jehová envió a su Hijo, quien no se cansó de
suplicar a los judíos que se reconciliaran con Dios. La paciencia de
Jesús reflejó a la perfección la de su Padre. Consciente de que
pronto sería ejecutado, se lamentó: “Jerusalén, Jerusalén, la que
mata a los profetas y apedrea a los que son enviados a ella...,
¡cuántas veces quise reunir a tus hijos, como la gallina reúne sus
pollitos debajo de sus alas! Pero ustedes no lo quisieron” (Mateo
23:37). Estas conmovedoras palabras no son las de un juez severo
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que está ansioso de castigar a alguien, sino las de un amigo
amoroso y paciente. Jesús, al igual que su Padre celestial,
quería que la gente se arrepintiera y escapara del juicio divino.
Algunos oyeron sus advertencias y se salvaron del terrible
castigo que le sobrevino a Jerusalén en el año 70 de nuestra
era (Lucas 21:20-22).
10 ¿No es la paciencia de Dios algo por lo cual
maravillarnos? Pese a la desobediencia tan grande de los seres
humanos, Jehová nos ha brindado a cada uno de nosotros, así
como a millones de otras personas, la oportunidad de conocerlo
y abrazar la esperanza de la salvación. “Consideren la
paciencia de nuestro Señor como salvación”, escribió Pedro a
sus hermanos cristianos (2 Pedro 3:15). ¿No nos sentimos
agradecidos por el hecho de que la paciencia de Jehová nos
haya abierto el camino a la salvación? ¿No es verdad que
rogamos a Jehová que siga soportándonos con paciencia
mientras le servimos día a día? (Mateo 6:12.)
g93 8/8 pág. 13 ¿Es antisemita el “Nuevo Testamento”?
¿Cuáles fueron las consecuencias de rechazar a Jesús
como el Mesías? Jesús dijo a los habitantes de Jerusalén: “Su
casa se les deja abandonada a ustedes”. (Mateo 23:37, 38.) En
efecto, Dios les retiró su protección, lo que resultó en que los
ejércitos romanos destruyeran la ciudad y su templo. Así como
un hombre que dilapida el patrimonio familiar hace sufrir a toda
su familia las consecuencias de su acción, del mismo modo,
tanto los que pidieron a gritos la muerte de Jesús como sus
familiares sufrieron la pérdida de la protección divina. En este
sentido puede decirse que la sangre de Jesús recayó sobre
ellos y sobre sus hijos. (Mateo 27:25.)
Sin embargo, no hay nada en el “Nuevo Testamento” que
indique que las futuras generaciones judías cargarían con la
culpa por la muerte de Jesús. Al contrario, en virtud del amor de
Dios a Abrahán, padre de la nación judía, tuvo una
consideración especial con ellos: les concedió la oportunidad de
hacerse cristianos. (Hechos 3:25, 26; 13:46; Romanos 1:16;
11:28.) Una vez que esta oportunidad se ofreció también a los
no judíos, la relación de Dios con las criaturas humanas dejó de
fundamentarse en la nacionalidad de la persona. Pedro dijo:
“Con certeza percibo que Dios no es parcial, sino que, en toda
nación, el que le teme y obra justicia le es acepto”. (Hechos
10:34, 35.) El apóstol Pablo escribió algún tiempo después:
“No hay distinción entre judío y griego”. (Romanos 10:12.) Por lo
tanto, ante Dios, los judíos gozaron de la misma posición que
los no judíos, y así sigue siendo hoy día. (Compárese con
Ezequiel 18:20.)
Capitulo 24
w08 1/10 págs. 6-7 Predicciones que se cumplen en
nuestros tiempos
Conflictos internacionales. Jesús predijo: “Se levantará
nación contra nación y reino contra reino” (Mateo 24:7). Antes
de la primera guerra mundial, que comenzó en 1914, los
conflictos tenían un alcance limitado. Pero esta guerra, además
de enfrentar a grandes zonas del planeta, aceleró el desarrollo
de armas terribles, mucho más destructivas que antes. Entre
otras cosas, se empezó a utilizar el avión, recientemente
inventado, para arrojar bombas sobre civiles. Por otra parte, la
producción masiva de armas llevó la masacre a niveles
insospechados, ya que aproximadamente la mitad de los
sesenta y cinco millones de soldados movilizados acabaron
heridos o muertos. Aun así, la matanza continuó aumentando a
lo largo del siglo XX. Basta con recordar la segunda guerra mundial.
Como dijo cierto historiador, “nunca se sabrá el número total” de
bajas militares y civiles de ese conflicto. Y la situación no es muy
distinta hoy día, pues sigue habiendo guerras.
Hambre generalizada. “Habrá escaseces de alimento”, advirtió
Jesús (Mateo 24:7). En 2005, la revista Science declaró: “El 14% de
la población mundial (854 millones de personas) padece
desnutrición crónica o aguda”. Y en 2007, las Naciones Unidas
informaron que había 33 países incapaces de alimentar a sus
habitantes. Pero ¿cómo es esto posible cuando la producción
mundial de grano está aumentando? En parte se debe a que el
grano de muchos campos de cultivo no se destina al consumo
humano, sino a la elaboración de etanol. Como explica el periódico
sudafricano The Witness, “con la cantidad de grano utilizado en la
producción del etanol necesario para llenar una sola vez el depósito
de un todoterreno se podría alimentar a una persona durante todo
un año”. Hasta en los países desarrollados, el alza en los precios de
los alimentos obliga a muchos a elegir entre la comida y otras
necesidades básicas, como los medicamentos o la calefacción.
w88 15/10 pág. 5 La señal... ¿le presta atención usted?
‘El amor se enfría’
Recientemente la revista Newsweek publicó lo que dijo en una
entrevista el escritor estadounidense Paul Bowles, de 75 años de
edad. En respuesta a la pregunta: “¿Qué diría usted de la condición
del mundo?”, Bowles dijo: “En sentido moral el mundo es un
desastre. Ya nadie es honrado como lo era la gente hace 60 años.
Se tenía idea clara de lo que era un caballero; era una valiosa
característica de nuestra cultura occidental. Ahora a nadie [le
interesa]. También se da muchísimo énfasis al dinero”.
Esta situación se amolda precisamente a lo que la Biblia
anunció de antemano. Jesús predijo: “Por el aumento del desafuero
se enfriará el amor de la mayor parte”. (Mateo 24:12; 2 Timoteo 3:1-
5.) A medida que aumentan el egoísmo y la avidez, disminuye el
amor a Dios. Cada vez más personas anteponen sus propios
deseos a las leyes de Dios al participar en actos delictivos,
terrorismo, despliegue de fraude en los negocios, inmoralidad
sexual y abuso de las drogas.
Algunos reconocen que la señal se ha cumplido, pero no
conforman sus obras a ese conocimiento porque están demasiado
envueltos en complacerse a sí mismos. Por otra parte, el prestar
atención a la señal exige perseverancia en cuanto a manifestar
amor altruista a Dios y al prójimo. (Mateo 24:13, 14.)
w91 1/11 págs. 9-10 El aguante que lleva a la victoria
Aguantemos hasta el fin
6 Con esa maravillosa esperanza por delante, estas palabras
de Jesús que sirven para prepararnos deben resonar
constantemente en nuestros oídos: “El que haya aguantado hasta el
fin es el que será salvo”. (Mateo 24:13.) Es importante empezar bien
en el derrotero del discípulo cristiano. Pero lo que importa
finalmente es cómo aguantamos, lo bien que terminamos esa
carrera. El apóstol Pablo recalcó esto cuando dijo: “Ustedes tienen
necesidad de aguante, para que, después que hayan hecho la
voluntad de Dios, reciban el cumplimiento de la promesa”. (Hebreos
10:36.) La palabra griega que aquí se traduce “aguante” es
hy·po·mo·né. Esta por lo general denota un aguante valeroso, firme
o paciente que no pierde la esperanza frente a obstáculos,
persecuciones, pruebas ni tentaciones. Si esperamos alcanzar con
el tiempo la salvación, tenemos que someternos a una prueba de
aguante como parte de la preparación esencial para esa salvación.
6
7 Aunque nos parezca agradable, no debemos engañarnos
con la idea de que podemos acabar con la prueba rápidamente.
Para solucionar terminantemente las cuestiones de la soberanía
universal y la integridad del hombre, Jehová no se ha eximido a
sí mismo de aguantar. Ha aguantado cosas desagradables
aunque pudo haberlas eliminado al instante. Jesucristo también
fue un dechado de aguante. (1 Pedro 2:21; compárese con
Romanos 15:3-5.) Ante estos brillantes ejemplos, de seguro
nosotros también estamos dispuestos a aguantar hasta el
mismo fin. (Hebreos 12:2, 3.)
w91 1/11 págs. 9-10 El aguante que lleva a la victoria
Aguantemos hasta el fin
6 Con esa maravillosa esperanza por delante, estas
palabras de Jesús que sirven para prepararnos deben resonar
constantemente en nuestros oídos: “El que haya aguantado
hasta el fin es el que será salvo”. (Mateo 24:13.) Es importante
empezar bien en el derrotero del discípulo cristiano. Pero lo que
importa finalmente es cómo aguantamos, lo bien que
terminamos esa carrera. El apóstol Pablo recalcó esto cuando
dijo: “Ustedes tienen necesidad de aguante, para que, después
que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban el cumplimiento
de la promesa”. (Hebreos 10:36.) La palabra griega que aquí se
traduce “aguante” es hy·po·mo·né. Esta por lo general denota
un aguante valeroso, firme o paciente que no pierde la
esperanza frente a obstáculos, persecuciones, pruebas ni
tentaciones. Si esperamos alcanzar con el tiempo la salvación,
tenemos que someternos a una prueba de aguante como parte
de la preparación esencial para esa salvación.
7 Aunque nos parezca agradable, no debemos engañarnos
con la idea de que podemos acabar con la prueba rápidamente.
Para solucionar terminantemente las cuestiones de la soberanía
universal y la integridad del hombre, Jehová no se ha eximido a
sí mismo de aguantar. Ha aguantado cosas desagradables
aunque pudo haberlas eliminado al instante. Jesucristo también
fue un dechado de aguante. (1 Pedro 2:21; compárese con
Romanos 15:3-5.) Ante estos brillantes ejemplos, de seguro
nosotros también estamos dispuestos a aguantar hasta el
mismo fin. (Hebreos 12:2, 3.)
w99 1/5 págs. 14-15 párrs. 2-8 “Use discernimiento el
lector”
2 En una profecía que nos afecta a nosotros hoy, Jesús
expuso una señal compuesta que comprendía guerras, escasez
de alimentos, terremotos, pestes y persecución de los cristianos
que predicarían el Reino de Dios (Mateo 24:4-14; Lucas 21:10-
19). También incluyó una indicación que ayudaría a sus
discípulos a saber que se acercaba el fin: una ‘cosa repugnante
que causa desolación de pie en un lugar santo’ (Mateo 24:15).
Reexaminemos esas importantes palabras para ver cómo
pueden afectar nuestra vida presente y futura.
3 Después de exponer la señal, Jesús dijo: “Cuando
alcancen a ver la cosa repugnante que causa desolación, como
se habló de ella por medio de Daniel el profeta, de pie en un
lugar santo (use discernimiento el lector), entonces los que
estén en Judea echen a huir a las montañas. El que esté sobre
la azotea no baje para sacar los efectos de su casa; y el que
esté en el campo no vuelva a la casa a recoger su prenda de
vestir exterior. ¡Ay de las mujeres que estén encintas y de las
que den de mamar en aquellos días! Sigan orando que su huida
no ocurra en tiempo de invierno, ni en día de sábado; porque
entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido
una desde el principio del mundo hasta ahora” (Mateo 24:15-21).
4 Los relatos de Marcos y Lucas proveen detalles
complementarios. Donde Mateo dice “de pie en un lugar santo”,
Marcos 13:14 pone “parada donde no debe”. Lucas 21:20 añade las
palabras de Jesús: “Cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos
acampados, entonces sepan que la desolación de ella se ha
acercado”. Estos textos nos ayudan a ver que el primer
cumplimiento estuvo relacionado con el ataque romano a Jerusalén
y su templo —un lugar santo para los judíos, pero ya no para
Jehová—, que empezó en el año 66. La desolación completa tuvo
lugar cuando los romanos destruyeron tanto la ciudad como el
templo en el año 70. ¿Qué fue “la cosa repugnante” en aquel
entonces? Y ¿cómo se puso “de pie en un lugar santo”? Las
respuestas a estas preguntas nos ayudarán a entender el
cumplimiento moderno.
5 Jesús invitó a los lectores a usar discernimiento. ¿Lectores de
qué? Probablemente del capítulo 9 de Daniel. En ese pasaje
hallamos una profecía que indicaba cuándo aparecería el Mesías y
predecía que este sería “cortado” al cabo de tres años y medio. La
profecía dice: “Sobre el ala de cosas repugnantes habrá el que
cause desolación; y hasta un exterminio, la misma cosa que se ha
decidido irá derramándose también sobre el que yace desolado”
(Daniel 9:26, 27; véase también Daniel 11:31; 12:11).
6 Los judíos pensaban que estas palabras se cumplieron
cuando Antíoco IV profanó el templo unos doscientos años antes,
pero no así Jesús. Él recomendó usar discernimiento porque “la
cosa repugnante” aún tenía que aparecer y ponerse de pie en “un
lugar santo”. Jesús se refirió evidentemente al ejército romano que
se presentaría en el año 66 con sus distintivos estandartes. Estas
antiguas insignias eran como ídolos, lo que las hacía repugnantes a
los judíos. Pero ¿cuándo se pondrían los soldados romanos “de pie
en un lugar santo”? Esto sucedió cuando, portando sus estandartes,
atacaron Jerusalén y su templo, considerado santo por los judíos.
Los romanos incluso empezaron a
socavar la muralla del recinto del templo. Lo que había sido
repugnante por mucho tiempo estaba entonces de pie en un lugar
santo (Isaías 52:1; Mateo 4:5; 27:53; Hechos 6:13).
La “cosa repugnante” en tiempos modernos
7 Desde la primera guerra mundial hemos visto el cumplimiento
mayor de la señal recogida en el capítulo 24 de Mateo. Ahora bien,
recordemos estas palabras: “Cuando alcancen a ver la cosa
repugnante que causa desolación [...] de pie en un lugar santo [...],
entonces los que estén en Judea echen a huir a las montañas”
(Mateo 24:15, 16). Este aspecto de la profecía también debe tener
un cumplimiento en nuestro tiempo.
8 En prueba de la confianza que tenían los siervos de Jehová
en el cumplimiento de esta profecía, The Watchtower del 1 de enero
de 1921 la analizó en el contexto de los sucesos de Oriente Medio.
Más tarde, The Watchtower del 15 de diciembre de 1929, en la
página 374, dijo de manera concluyente: “La tendencia de la Liga de
Naciones es apartar de Dios y de Cristo a la gente, y por tanto es
algo que causa desolación, procedente de Satanás, y una
abominación a la vista de Dios”. De modo que “la cosa repugnante”
apareció en 1919. Con el tiempo, la Liga dio lugar a las Naciones
Unidas. Los testigos de Jehová han explicado desde hace mucho
tiempo que estas organizaciones humanas para la paz son
repugnantes a la vista de Dios.
7
w99 1/5 págs. 19-20 párrs. 22-23 “Use discernimiento el
lector”
22 Al tiempo presente no podemos entender todos los
detalles relativos a la gran tribulación, pero podemos concluir
lógicamente que en nuestro caso la huida de la que habló Jesús
no tendrá un sentido geográfico. El pueblo de Dios está ya por
todo el mundo, prácticamente en todos los rincones.
No obstante, podemos estar seguros de que cuando los
cristianos tengan que huir, deberán mantener una clara
distinción entre ellos y las organizaciones religiosas falsas.
También es significativo que Jesús previniera contra regresar a
la casa para recoger prendas de vestir u otras pertenencias
(Mateo 24:17, 18). Por ello, es posible que afrontemos pruebas
relativas a nuestro punto de vista sobre los bienes materiales.
¿Tendrán estos una importancia fundamental para nosotros, o
será más importante la salvación que vendrá para todos
aquellos que estén del lado de Dios? Sí, puede que la huida
implique ciertas dificultades y privaciones. Tenemos que estar
preparados para hacer lo que sea necesario, como los
cristianos del siglo primero que huyeron de Judea a Perea, al
otro lado del Jordán.
23 Debemos tener la seguridad de que nuestro refugio
sigue siendo Jehová y su organización semejante a una
montaña (2 Samuel 22:2, 3; Salmo 18:2; Daniel 2:35, 44). Allí es
donde hallaremos protección. No imitaremos a las multitudes de
la humanidad que huirán a “las cuevas” y se esconderán “en las
masas rocosas de las montañas”, esto es, las organizaciones e
instituciones humanas que puedan quedar temporalmente
después de la desolación de Babilonia la Grande (Revelación
6:15; 18:9-11). Es cierto que los tiempos quizá se hagan más
difíciles, como debieron serlo en el año 66 de la era común para
las mujeres embarazadas que huyeron de Judea y para todos
aquellos que tuvieron que viajar en tiempo frío y lluvioso. Pero
podemos tener la seguridad de que Dios hará posible la
supervivencia. Fortalezcamos ahora nuestra confianza en
Jehová y en su Hijo, que ya gobierna como Rey del Reino.
w09 15/3 pág. 18 “Sean vigilantes”
“La gran tribulación”
10 El fin de este malvado sistema vendrá en lo que se
conoce como “la gran tribulación” (Rev. 7:14). La Biblia
no especifica cuánto durará esta, pero Jesús reveló lo siguiente:
“Entonces habrá gran tribulación como la cual no ha sucedido
una desde el principio del mundo hasta ahora, no, ni volverá a
suceder” (Mat. 24:21). Para ser mayor que todas las
calamidades que ya ha sufrido este mundo —como la matanza
de entre cincuenta y sesenta millones de personas en la
segunda guerra mundial—, la gran tribulación tendrá que ser
realmente espantosa. Este período turbulento culminará en la
batalla de Armagedón, cuando Jehová permita que sus fuerzas
ejecutoras acaben por completo con el sistema terrestre de
Satanás (Rev. 16:14, 16).
it-1 pág. 580 Cristo
Falsos Cristos. En sus profecías sobre la conclusión del
sistema de cosas, Cristo advirtió a sus seguidores: “Cuidado
que nadie los extravíe; porque muchos vendrán sobre la base
de mi nombre, diciendo: ‘Yo soy el Cristo’, y extraviarán a
muchos”. “Porque se levantarán falsos Cristos [gr.
pseu·dó·kjri·stoi] y falsos profetas y darán grandes señales y
prodigios para extraviar, si fuera posible, hasta a los escogidos.”
(Mt 24:4, 5, 24; Mr 13:21, 22.) Tales personas inicuas que
reclaman falsamente el título y el cargo del Señor Jesucristo
forman parte del an·tí·kjri·stos (griego para “anticristo”) que el
apóstol Juan menciona cinco veces. (1Jn 2:18, 22; 4:3; 2Jn 7; véase
ANTICRISTO.)
w88 15/10 pág. 4 La señal... ¿le presta atención usted?
Se incluyó en la señal una ilustración que mostraba qué clase
de personas se beneficiaría de ella. “Dondequiera que esté el
cadáver —dijo Jesús—, allí se reunirán las águilas.” (Mateo 24:28.)
Todos los que deseen sobrevivir al fin del sistema actual y entrar en
el nuevo mundo de Dios tienen que ‘reunirse’ y disfrutar de alimento
espiritual junto con los “escogidos” de Cristo, asemejados por él a
águilas. (Mateo 24:31, 45-47.)
w99 1/5 págs. 12-13 párrs. 17-18 “Estas cosas tienen que
suceder”
17 Jesús dijo con respecto a la venidera tribulación:
“Inmediatamente después de la tribulación de aquellos días [la
destrucción de la religión falsa] el sol será oscurecido, y la luna
no dará su luz, y las estrellas caerán del cielo, y los poderes de los
cielos serán sacudidos. Y entonces aparecerá en el cielo la señal
del Hijo del hombre, y entonces todas las tribus de la tierra se
golpearán en lamento, y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las
nubes del cielo con poder y gran gloria” (Mateo 24:29, 30).
18 De modo que Jesús mismo dice que “después de la
tribulación de aquellos días” ocurrirán ciertos fenómenos celestes
(compárese con Joel 2:28-32; 3:15). Estos asustarán y
conmocionarán tanto a los seres humanos desobedientes que se
“golpearán en lamento”. Muchos “[desmayarán] por el temor y la
expectación de las cosas que vienen sobre la tierra habitada”. Pero
no será así en el caso de los cristianos verdaderos. Estos ‘alzarán la
cabeza, porque su liberación se acerca’ (Lucas 21:25, 26, 28).
w03 15/5 pág. 26 Cada uno se sentará debajo de su higuera
“Aprendan de la higuera”
Jesús también recurrió a este frutal para impartir una
importante lección sobre su presencia: “Aprendan de la higuera
como ilustración este punto: Luego que su rama nueva se pone
tierna y brota hojas, ustedes saben que el verano está cerca. Así
mismo también, ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan
que él está cerca, a las puertas” (Mateo 24:32, 33). En efecto, las
hojas verdes brillantes de esta planta son una señal evidente e
inequívoca de la proximidad del verano. De igual modo, el
cumplimiento de los claros rasgos de la gran profecía de Jesús,
consignada en Mateo 24, Marcos 13 y Lucas 21, nos indica que
vivimos en el tiempo de su presencia como Rey celestial (Lucas
21:29-31).
w10 15/4 págs. 10-11 párrs. 13-14 El espíritu santo y el
propósito de Jehová
Tomemos como ejemplo la explicación sobre la “generación”
que mencionó Jesús (léase Mateo 24:32-34). ¿Quiénes la
componen? Como indicó el artículo “¿Qué significa para usted la
presencia de Cristo?”, él no hablaba de personas malvadas, sino de
sus seguidores, que en breve recibirían la unción del espíritu.
Cuando la profecía se cumpliera —tanto en el siglo primero como
en tiempos modernos—, serían los discípulos ungidos de Jesús los
que, además de ver la señal, comprenderían su significado: que
Cristo “está cerca, a las puertas”.
14 ¿Qué implica lo anterior? Aunque no se puede calcular
cuánto dura “esta generación”, hay que tener presente un hecho: la
palabra generación suele referirse a personas de distintas edades
cuyas vidas se traslapan durante un período que no es demasiado
8
largo y que tiene fin (Éxo. 1:6). Entonces, ¿cómo debemos
entender el comentario de Jesús sobre “esta generación”? Todo
indica que la vida de los ungidos que estaban en la Tierra
en 1914 —cuando comenzó a manifestarse la señal de la
presencia— se traslaparía con la de otros ungidos que verían el
inicio de la gran tribulación. Esta generación tuvo principio y
también tendrá fin. El cumplimiento de los rasgos de la señal
muestra que la tribulación tiene que estar cerca. Es tiempo de
permanecer alerta y actuar con urgencia (Mar. 13:37). Si así lo
hacemos, demostraremos que estamos al día con la iluminación
más reciente y que seguimos la guía del espíritu.
w98 15/11 pág. 17 Andemos con Dios con la eternidad en
mira
Sirvamos a Jehová con celo incansable
7 ¿Es una condición esencial para andar celosamente con
Jehová el conocer su horario exacto de estos sucesos? No,
no lo es. Veamos algunos ejemplos. Jesús estaba muy
interesado en el tiempo en que se haría la voluntad de Dios en
la Tierra como se hace en el cielo. De hecho, enseñó a sus
seguidores a pedir en oración: “Padre nuestro que estás en los
cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu
voluntad, como en el cielo, también sobre la tierra” (Mateo
6:9, 10). Aunque Jesús sabía que esta petición se iba a
contestar, desconocía el momento exacto en que ocurriría. En
su gran profecía sobre el fin del sistema de cosas dijo:
“Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los
cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mateo 24:36). Dado que
Jesucristo es de capital importancia en la realización de los
propósitos de Dios, participará directamente en la ejecución de
los enemigos de su Padre celestial, pese a lo cual, cuando
estuvo en la Tierra, hasta él ignoraba en qué momento actuaría
Dios. ¿Sirvió por ello a Jehová con menos ahínco? Claro que
no. Al ver el celo con que Jesús limpiaba el templo, “sus
discípulos recordaron que está escrito: ‘El celo por tu casa me
consumirá’” (Juan 2:17; Salmo 69:9). Jesús se mantuvo
completamente ocupado en la obra para la que se le envió, y lo
hizo con celo incansable. También sirvió a Dios con la eternidad
en mira.
w08 1/6 pág. 6 ¿Por qué tuvo Noé el favor de Dios? ¿Por
qué debe interesarnos?
Noé sí hizo caso
Como hemos visto, Noé no se contuvo de predicar, y lo
hizo con valor. ¿Cómo reaccionó la gente a su mensaje?
La Biblia señala que, antes del Diluvio, las personas “estaban
comiendo y bebiendo, los hombres casándose y las mujeres
siendo dadas en matrimonio, hasta el día en que Noé entró en
el arca; y no hicieron caso hasta que vino el diluvio y los barrió a
todos”. No prestaron oído a la advertencia (Mateo 24:38, 39).
Jesús dijo que en nuestros días pasaría lo mismo. Y así ha
ocurrido, pues los testigos de Jehová llevan bastante más de
cien años proclamando una advertencia similar. ¿Cuál? Que
Jehová tomará medidas drásticas para cumplir su promesa de
establecer un nuevo mundo donde reine la justicia. Y aunque
millones de personas han respondido positivamente, miles de
millones no hacen caso. “Conforme al deseo de ellos”, pasan
por alto que el Diluvio fue un hecho real y sumamente
importante (2 Pedro 3:5, 13).
Noé sí hizo caso y creyó lo que Jehová le dijo, y gracias a
que fue obediente, pudo salvarse.
w97 1/3 págs. 12-13 ¿Estamos preparados para el día de
Jehová?
“Manténganse alerta”
15 Jesús dijo sobre su presencia: “Entonces dos hombres
estarán [trabajando] en el campo: uno será llevado, y el otro será
abandonado; dos mujeres estarán moliendo [grano para hacer
harina] en el molino de mano: una será llevada, y la otra será
abandonada. Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué
día viene su Señor. Mas sepan una cosa, que si el amo de casa
hubiera sabido en qué vigilia habría de venir el ladrón, se habría
quedado despierto y no habría permitido que forzaran su casa. Por
este motivo, ustedes también demuestren estar listos, porque a una
hora que no piensan que es, viene el Hijo del hombre”. (Mateo
24:40-44; Lucas 17:34, 35.) No saber el momento exacto de la
venida de Jesús para descargar la venganza de Dios, hace que
permanezcamos vigilantes y nos da la oportunidad de demostrar
todos los días que servimos a Jehová con motivos altruistas.
16 Entre las personas ‘abandonadas’ a la destrucción junto con
los inicuos estarán los que una vez conocieron la luz pero se
entregaron a un modo de vida egoísta. Que nosotros seamos de los
‘tomados’, de los que tienen plena devoción a Jehová y agradecen
de corazón las provisiones espirituales que reciben a través del
“esclavo fiel y discreto”. (Mateo 24:45-47.) Que sirvamos a Dios
hasta el fin con un “amor procedente de un corazón limpio y de una
buena conciencia y de fe sin hipocresía”. (1 Timoteo 1:5.)
w93 1/6 págs. 14-15 Seamos de juicio sano: el fin está cerca
¿Por qué es urgente que seamos de juicio sano?
4 Menos de un año después de la transfiguración, Jesús está
sentado en el monte de los Olivos conversando otra vez en privado
con sus discípulos. Mientras contemplan la ciudad de Jerusalén,
Jesús explica cuál será la señal de su presencia futura, y luego
advierte: “Manténganse alerta, pues, porque no saben en qué día
viene su Señor”. Sus seguidores han de mantenerse alerta
constantemente porque no se sabe cuándo vendrá Jesús. Tienen
que estar preparados para cuando suceda. (Mateo 24:42.)
5 La venida del Señor es similar a la de un ladrón. Jesús dice
ahora: “Mas sepan una cosa, que si el amo de casa hubiera sabido
en qué vigilia habría de venir el ladrón, se habría quedado despierto
y no habría permitido que forzaran su casa”. (Mateo 24:43.) Un
ladrón no le dice al amo de casa cuándo llegará; su arma principal
es la sorpresa. Por ello, el amo de casa tiene que estar en guardia
constantemente. Sin embargo, la vigilancia incansable del cristiano
fiel no se debe a ninguna aprensión. Más bien, es debida a que
espera con anhelo la venida de Cristo en su gloria para introducir un
Milenio de paz.
6 Aunque seamos vigilantes, nadie jamás podrá determinar con
antelación el día exacto en que vendrá Jesús. Él dice: “Por este
motivo, ustedes también demuestren estar listos, porque a una hora
que no piensan que es, viene el Hijo del hombre”. (Mateo 24:44.)
Por eso es necesario que seamos de juicio sano. Un cristiano
pudiera pensar que Cristo no vendrá en cierto día, y quizás ese sea
precisamente el día de su venida. En el pasado, fieles cristianos
bienintencionados han intentado predecir con sinceridad cuándo
vendrá el fin. Sin embargo, vez tras vez ha resultado verídica la
advertencia de Jesús: “Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni
los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre”. (Mateo
24:36.)
7 Por lo tanto, ¿a qué conclusión debemos llegar? Para ser
seguidores de Cristo, tenemos que vivir teniendo presente que el fin
de este inicuo sistema es inminente.
9
w92 1/5 pág. 20 Manténgase despierto en “el tiempo del fin”
Luche contra la distracción
7 En primer lugar, tenemos que luchar contra la distracción.
En Mateo 24:42, 44, Jesús dijo: “Manténganse alerta, pues,
porque no saben en qué día viene su Señor. Por este motivo,
ustedes también demuestren estar listos, porque a una hora
que no piensan que es, viene el Hijo del hombre”. El lenguaje
que Jesús usó ahí indica que en este tiempo crítico habría
mucha distracción, y la distracción pudiera llevar a la
destrucción. La gente de los días de Noé estaba absorta en
muchas cosas. Como resultado, las personas distraídas “no
hicieron caso” de lo que pasaba, y el Diluvio las barrió a todas.
En consecuencia, Jesús advirtió: “Así será la presencia del Hijo
del hombre”. (Mateo 24:37-39.)
8 Tenga presente también que Jesús, al dar su advertencia
en Lucas 21:34, 35, estaba considerando los aspectos
cotidianos de la vida, como el comer, el beber y las inquietudes
por ganarse el sustento. Esas cosas son comunes a todos los
hombres, entre ellos los discípulos del Señor Jesús.
(Compárese con Marcos 6:31.) Quizás esas cosas de por sí
sean inofensivas, pero si lo permitimos, pueden distraernos,
absorber nuestra atención, y así causarnos peligrosa soñolencia
espiritual.
9 Por lo tanto, no descuidemos lo más importante:
conseguir la aprobación divina. En vez de estar absortos en las
cosas cotidianas de la vida, usémoslas solo hasta el grado
limitado necesario para sustentarnos. (Filipenses 3:8.) Esas
cosas no deben desplazar los intereses del Reino. Como dice
Romanos 14:17, “el reino de Dios no significa comer y beber,
sino que significa justicia y paz y gozo con espíritu santo”.
Recuerde estas palabras de Jesús: “Sigan, pues, buscando
primero el reino y la justicia de Dios, y todas estas otras cosas
les serán añadidas”. (Mateo 6:33.) Además, en Lucas 9:62
Jesús declaró: “Nadie que ha puesto la mano en el arado y mira
a las cosas que deja atrás es muy apto para el reino de Dios”.
w99 15/7 pág. 17 Anclados por la esperanza, motivados por
el amor
Por qué naufragan algunos cristianos
7 Cuando Pablo advirtió del peligro de experimentar
“naufragio”, tenía presente a algunos que habían “echado a un
lado” su buena conciencia y habían perdido la fe (1 Timoteo
1:19). Entre ellos se contaban Himeneo y Alejandro, que
cayeron en la apostasía al desviarse de la verdad y hablar
injuriosamente (1 Timoteo 1:20, nota; 2 Timoteo 2:17, 18). Los
apóstatas que hoy se desvían de la verdad golpean
verbalmente al “esclavo fiel y discreto”, mordiendo en realidad la
mano de quienes los habían alimentado espiritualmente.
Algunos se parecen al “esclavo malo”, pues dicen
implícitamente: “Mi amo se tarda” (Mateo 24:44-49; 2 Timoteo
4:14, 15). Niegan que esté cerca el fin de este inicuo sistema de
cosas y critican a la clase espiritualmente alerta del esclavo por
mantener el sentido de la urgencia entre el pueblo de Jehová
(Isaías 1:3). Tales apóstatas logran ‘subvertir la fe de algunos’ y
así provocan su naufragio espiritual (2 Timoteo 2:18).
Capitulo 25
w99 15/7 pág. 17 Anclados por la esperanza, motivados por
el amor
Por qué naufragan algunos cristianos
7 Cuando Pablo advirtió del peligro de experimentar “naufragio”,
tenía presente a algunos que habían “echado a un lado” su buena
conciencia y habían perdido la fe (1 Timoteo 1:19). Entre ellos se
contaban Himeneo y Alejandro, que cayeron en la apostasía al
desviarse de la verdad y hablar injuriosamente (1 Timoteo 1:20,
nota; 2 Timoteo 2:17, 18). Los apóstatas que hoy se desvían de la
verdad golpean verbalmente al “esclavo fiel y discreto”, mordiendo
en realidad la mano de quienes los habían alimentado
espiritualmente. Algunos se parecen al “esclavo malo”, pues dicen
implícitamente: “Mi amo se tarda” (Mateo 24:44-49; 2 Timoteo 4:14,
15). Niegan que esté cerca el fin de este inicuo sistema de cosas y
critican a la clase espiritualmente alerta del esclavo por mantener el
sentido de la urgencia entre el pueblo de Jehová (Isaías 1:3). Tales
apóstatas logran ‘subvertir la fe de algunos’ y así provocan su
naufragio espiritual (2 Timoteo 2:18).
w04 1/3 págs. 14-15 ¡“El esclavo fiel” supera la prueba!
Las vírgenes discretas y las necias
6 Después de referirse a “aquel esclavo malo”, Jesús mostró
mediante dos parábolas por qué algunos cristianos ungidos serían
fieles y discretos mientras que otros no. A fin de ilustrar en qué
consistiría su discreción, dijo: “El reino de los cielos llegará a ser
semejante a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al
encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco eran
discretas. Porque las necias tomaron sus lámparas, pero
no tomaron consigo aceite, mientras que las discretas tomaron
aceite en sus receptáculos con sus lámparas” (Mateo 25:1-4). Las
diez vírgenes nos recuerdan a los cristianos ungidos antes de 1914.
Habían calculado que el novio, Jesucristo, estaba a punto de
aparecer, así que “salieron” a su encuentro predicando con valor
que “los tiempos señalados de las naciones” acabarían en 1914
(Lucas 21:24).
7 Tenían razón. Los tiempos señalados de las naciones
terminaron en 1914, y el Reino de Dios realmente fue instaurado en
manos de Cristo Jesús. Pero eso ocurrió en los cielos invisibles.
Aquí, en la Tierra, la humanidad comenzó a sufrir calamidades, el
“ay” predicho en la Biblia (Revelación 12:10, 12). Aquello dio paso a
un período de pruebas. Sin un entendimiento claro, los cristianos
ungidos pensaron que “el novio se tardaba”. Confundidos y
hostigados por el mundo, en general aflojaron el paso, hasta tal
grado que la predicación organizada se interrumpió casi por
completo. Al igual que las vírgenes de la parábola, en sentido
espiritual “cabecearon y se durmieron”, lo mismo que hicieron los
cristianos infieles tras la muerte de los apóstoles de Jesús (Mateo
25:5; Revelación 11:7, 8; 12:17).
8 Poco después, en 1919, ocurrió algo inesperado. Leemos:
“Justamente a mitad de la noche se levantó un clamor: ‘¡Aquí está el
novio! Salgan a su encuentro’. Entonces todas aquellas vírgenes se
levantaron y pusieron en orden sus lámparas” (Mateo 25:6, 7). Justo
cuando todo parecía más oscuro, se produjo una llamada a la
acción. Ya en 1918, Jesús, “el mensajero del pacto”, había venido al
templo espiritual de Jehová para inspeccionar y purificar a la
congregación de Dios (Malaquías 3:1). Ahora, los cristianos ungidos
tenían que salir a encontrarse con él en los patios terrestres de
dicho templo. Era hora de que ‘despidieran luz’ (Isaías 60:1;
Filipenses 2:14, 15).
9 ¡Pero, un momento! En la parábola, algunas de las jóvenes
tenían un problema. Jesús prosiguió: “Las necias dijeron a las
discretas: ‘Dennos de su aceite, porque nuestras lámparas están a
punto de apagarse’” (Mateo 25:8). Sin aceite, las lámparas
no podrían iluminar. Por tanto, el aceite de las lámparas nos trae a
la memoria la Palabra de verdad de Dios y su espíritu santo, que
facultan a los auténticos adoradores para que sean portadores de
10
luz (Salmo 119:130; Daniel 5:14). Antes de 1919, los cristianos
ungidos discretos, pese a su temporal debilidad, se habían
esforzado diligentemente por comprender cuál era la voluntad
de Dios para ellos. Por consiguiente, cuando se les invitó a dar
luz, estaban preparados (2 Timoteo 4:2; Hebreos 10:24, 25).
10 Ciertos ungidos, sin embargo, aunque deseaban
intensamente estar con el Novio, no estuvieron dispuestos a
hacer ningún sacrificio ni esfuerzo personal. Por eso, cuando
llegó la hora de emprender la actividad de predicar las buenas
nuevas, no estaban preparados (Mateo 24:14). Incluso trataron
de estorbar a sus celosos compañeros, pidiéndoles, de hecho,
un poco de su aceite. ¿Qué respondieron las vírgenes discretas
en la parábola de Jesús? Dijeron: “Tal vez no haya suficiente
para nosotras y ustedes. Vayan, más bien, a los que lo venden
y compren para ustedes” (Mateo 25:9). De igual manera,
en 1919 los cristianos ungidos leales se negaron a hacer nada
que disminuyera su propia capacidad de portar luz, y por ello
pasaron con éxito la inspección.
11 Jesús concluye con estas palabras: “Mientras [las
vírgenes necias] iban a comprar, llegó el novio, y las vírgenes
que estaban listas entraron con él al banquete de bodas; y la
puerta fue cerrada. Después vinieron también las demás
vírgenes, y dijeron: ‘¡Señor, señor, ábrenos!’. En respuesta, él
dijo: ‘Les digo la verdad: no las conozco’” (Mateo 25:10-12).
En efecto, algunos no estaban preparados para la llegada del
Novio, así que no superaron la inspección y perdieron la
oportunidad de asistir al banquete de bodas celestial. ¡Qué
lamentable!
w04 1/3 pág. 18 párr. 21 ¡“El esclavo fiel” supera la prueba!
21 Así, aunque estas dos parábolas arrojan luz sobre
sucesos ocurridos en el año 1919 o en torno a él, en principio
son aplicables a todos los cristianos verdaderos a lo largo de los
últimos días. De manera que, si bien la exhortación con que
Jesús concluye la parábola de las diez vírgenes se dirige
principalmente a los cristianos ungidos antes de 1919, en
realidad puede aplicarse a todo cristiano. Por lo tanto, tomemos
todos muy en serio sus palabras: “Manténganse alerta, pues,
porque no saben ni el día ni la hora” (Mateo 25:13).
w04 1/3 págs. 15-16 ¡“El esclavo fiel” supera la prueba!
La parábola de los talentos
12 Después de ilustrar en qué consiste la discreción, Jesús
hizo lo mismo con la fidelidad. Dijo así: “Es justamente como un
hombre que, estando para emprender un viaje al extranjero,
mandó llamar a sus esclavos y les encargó sus bienes. Y a uno
dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro, uno, a cada uno según
su propia habilidad, y se fue al extranjero” (Mateo 25:14, 15).
El hombre de la parábola es Jesús mismo, quien “se fue al
extranjero” cuando ascendió al cielo en el año 33 E.C. Pero
antes de irse, confió “sus bienes” a sus discípulos fieles. ¿Cómo
lo hizo?
13 Durante su ministerio terrestre, Jesús comenzó a
preparar un gran campo de actividad al predicar las buenas
nuevas del Reino por toda la tierra de Israel (Mateo 9:35-38).
Antes de irse “al extranjero”, encomendó aquel campo a sus
discípulos fieles, diciéndoles: “Vayan, por lo tanto, y hagan
discípulos de gente de todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo, enseñándoles
a observar todas las cosas que yo les he mandado” (Mateo
28:18-20). Con estas palabras, Jesús autorizó a sus “esclavos”
a negociar hasta que él regresara, “cada uno según su propia
habilidad”.
14 Esta última expresión indica que no todos los cristianos del
siglo primero tuvieron las mismas circunstancias ni posibilidades.
Hubo quienes, como Pablo y Timoteo, contaron con una libertad
que les permitió participar al mayor grado posible en la obra de
predicar y enseñar. Pero en el caso de otros, tal vez su situación
limitara mucho lo que podían hacer. Por ejemplo, quizá fueran
esclavos o de edad avanzada, o tuvieran problemas de salud o
responsabilidades familiares. Claro está, ciertos privilegios
no estaban al alcance de todos los discípulos. Las mujeres ungidas
y algunos hombres ungidos no enseñaban en la congregación
(1 Corintios 14:34; 1 Timoteo 3:1; Santiago 3:1). Aun así, sin
importar su situación en la vida, todos los discípulos ungidos de
Cristo, hombres y mujeres, tenían el encargo de negociar, de
aprovechar bien sus oportunidades y circunstancias en el ministerio
cristiano. Los discípulos de Cristo del día moderno hacen lo mismo.
w95 15/6 págs. 17-18 párrs. 17-21 ¿Qué lo motiva a servir a
Dios?
17 Examinemos la parábola de Jesús sobre los talentos,
recogida en Mateo 25:14-30. Un hombre que estaba para
emprender un viaje al extranjero mandó llamar a sus esclavos y les
encargó sus bienes. “A uno dio cinco talentos; a otro, dos; y a otro,
uno, a cada uno según su propia habilidad.” ¿Qué encontró el amo
cuando regresó para ajustar cuentas con sus esclavos? El esclavo
que había recibido cinco talentos ganó cinco más. De igual modo, el
que había recibido dos talentos ganó otros dos. El esclavo que
había recibido un talento lo enterró en la tierra y no hizo nada para
aumentar las riquezas de su amo. ¿Cómo evaluó el amo la labor de
sus esclavos?
18 En primer lugar, concentrémonos en los esclavos que
recibieron cinco y dos talentos respectivamente. El amo dijo a cada
uno de ellos: “¡Bien hecho, esclavo bueno y fiel!”. ¿Habría dicho eso
al esclavo que recibió cinco talentos si hubiera ganado únicamente
dos? Es poco probable. Sin embargo, no dijo al esclavo que ganó
dos talentos: ‘¿Por qué no ganaste cinco? ¡Mira cuánto ganó para
mí tu compañero!’. No, el amo compasivo, que representaba a
Jesús, no hizo comparaciones. Asignó los talentos “a cada uno
según su propia habilidad” y no esperó recibir más de lo que cada
uno podía dar. A ambos esclavos se les encomió igual, pues ambos
trabajaron de toda alma para su amo. Todos podemos aprender de
este relato.
19 Como sabemos, no se encomió al tercer esclavo. Por el
contrario, se le echó a la oscuridad de afuera. Como solo había
recibido un talento, no se esperaba que ganara lo mismo que el que
había recibido cinco. Pero ni siquiera se esforzó por ganar más. El
juicio adverso que recibió finalmente se debió a su actitud de
corazón ‘inicua e indolente’, la cual puso de manifiesto que
no amaba al amo.
20 Jehová espera que lo amemos con todas nuestras fuerzas;
sin embargo, qué alentador es saber que “él mismo conoce bien la
formación de nosotros, y se acuerda de que somos polvo”. (Salmo
103:14.) Proverbios 21:2 dice que “Jehová está avaluando los
corazones”, no las cifras. Él comprende las limitaciones sobre las
cuales no tenemos control, sean estas económicas, físicas,
emocionales o de otra índole. (Isaías 63:9.) A la misma vez, espera
que consigamos el máximo rendimiento de todos los recursos que
poseamos. Jehová es perfecto, pero no es perfeccionista cuando
trata con sus adoradores imperfectos. No es irrazonable en su trato
ni poco realista en cuanto a sus expectativas.
11
21 Amar a Jehová con todo nuestro corazón, alma, mente y
fuerzas “vale mucho más que todos los holocaustos y
sacrificios”. (Marcos 12:33.) Si nuestro motivo es el amor,
haremos todo cuanto podamos en el servicio de Dios. Pedro
escribió que si las cualidades piadosas, entre ellas el amor,
‘existen en nosotros y rebosan, impedirán que seamos inactivos
o infructíferos respecto al conocimiento exacto de nuestro Señor
Jesucristo’. (2 Pedro 1:8.)
w90 1/5 pág. 9 La ilustración de los talentos
Y al esclavo que no sirve para nada, échenlo a la oscuridad
de afuera. Allí es donde será su llanto y el crujir de sus dientes”.
Los que pertenecen a la clase de este esclavo inicuo son
echados afuera y no reciben ningún gozo espiritual.
Esta es una lección seria para todos los que afirman ser
seguidores de Cristo. Tienen que trabajar para aumentar los
bienes de su Amo celestial mediante participar de lleno en
predicar para que reciban Su encomio y recompensa y eviten
que se les eche a la oscuridad de afuera y a la destrucción
completa. ¿Emplea usted con diligencia sus facultades a este
respecto? (Mateo 25:14-30.)
w95 15/10 pág. 27 ¿Qué les depara el futuro a las ovejas y
las cabras?
¿Qué les depara el futuro a ambos grupos?
16 Jesús pronunció su veredicto respecto a las ovejas:
“Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi Padre,
hereden el reino preparado para ustedes desde la fundación del
mundo”. ¡Qué amorosa invitación!: “Vengan”. ¿A qué? A la vida
eterna, como expresó Jesús a modo de resumen: “Los justos
[pasarán] a la vida eterna”. (Mateo 25:34, 46.)
17 En la parábola de los talentos, Jesús indicó lo que se
requiere de los que gobernarán con él en el cielo, pero en esta
muestra lo que se espera de los súbditos del Reino. (Mateo
25:14-23.) Las ovejas heredarán un lugar en el ámbito terrestre
de su Reino debido al apoyo completo que dan a los hermanos
de Jesús. Disfrutarán de la vida en un paraíso terrestre, una
perspectiva que Dios les preparó “desde la fundación del
mundo” de la humanidad redimible. (Lucas 11:50, 51.)
w95 15/10 págs. 25-26 ¿Qué les depara el futuro a las
ovejas y las cabras?
¿Quiénes son las ovejas y las cabras?
7 Leemos lo siguiente respecto al juicio de las ovejas: “Dirá
[Jesús] a los de su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido
bendecidos por mi Padre, hereden el reino preparado para
ustedes desde la fundación del mundo. Porque me dio hambre,
y ustedes me dieron de comer; me dio sed, y me dieron de
beber. Fui extraño, y me recibieron hospitalariamente; desnudo
estuve, y me vistieron. Enfermé, y me cuidaron. Estuve en
prisión, y vinieron a mí’. Entonces los justos le contestarán con
las palabras: ‘Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te
alimentamos, o con sed, y te dimos de beber? ¿Cuándo te
vimos extraño y te recibimos hospitalariamente, o desnudo, y te
vestimos? ¿Cuándo te vimos enfermo, o en prisión, y fuimos a
ti?’. Y en respuesta el rey les dirá: ‘En verdad les digo: Al grado
que lo hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos
míos, a mí me lo hicieron’”. (Mateo 25:34-40.)
8 Es patente que las ovejas, a quienes se juzga dignas de
estar a la derecha de Jesús, el lado de honra y favor,
representan a una clase de seres humanos. (Efesios 1:20;
Hebreos 1:3.) ¿Qué obras hicieron y cuándo? Jesús dice que, en
muestra de bondad, respeto y generosidad, le dieron alimento,
bebida y ropa, y le ayudaron cuando estuvo enfermo y en prisión.
Cuando las ovejas responden que no hicieron ninguna de estas
cosas a Jesús personalmente, él les dice que apoyaron a sus
hermanos espirituales, al resto de cristianos ungidos, de modo que
en ese sentido se lo hicieron a él.
9 La parábola no se cumple durante el Milenio, pues entonces
los ungidos no serán seres humanos que padezcan hambre, sed,
enfermedades ni encarcelamientos. No obstante, muchos de ellos
han sufrido dichas penurias durante la conclusión de este sistema
de cosas. Desde que Satanás fue arrojado a la Tierra, ha hecho del
resto el blanco principal de su furia, y le ha ocasionado burla, tortura
y muerte. (Revelación 12:17.)
10 ¿Quiso decir Jesús que cualquier persona que haga un favor
a uno de sus hermanos, por ejemplo, ofrecerle un pedazo de pan o
un vaso de agua, es una de sus ovejas? Es cierto que tales
atenciones pudieran reflejar bondad humana, pero, en realidad,
parece lógico pensar que hay mucho más implicado en ser una de
las ovejas de esta parábola. Jesús de ninguna manera se refería,
por ejemplo, a ateos o a clérigos que tal vez hicieran un bien a uno
de sus hermanos. Al contrario, en dos ocasiones Jesús llamó
“justos” a las ovejas. (Mateo 25:37, 46.) Por tanto, las ovejas tienen
que ser personas que durante un tiempo han ayudado a los
hermanos de Cristo apoyándolos activamente y que han ejercido fe
hasta el grado de concedérseles una condición justa delante de
Dios.
11 Ha habido muchas personas a través de los siglos a quienes
se ha considerado justas, como Abrahán. (Santiago 2:21-23.) Noé,
Abrahán y otros siervos fieles son de las “otras ovejas” que
heredarán la vida en un Paraíso bajo el Reino de Dios. En los
últimos tiempos, millones de personas más han abrazado la
adoración verdadera como miembros de las otras ovejas y han
llegado a formar “un solo rebaño” con los ungidos. (Juan 10:16;
Revelación 7:9.) Estas personas que tienen la esperanza de vivir en
la Tierra reconocen que los hermanos de Jesús son embajadores
del Reino y por lo tanto los ayudan literal y espiritualmente. Jesús
considera lo que las otras ovejas hacen a favor de sus hermanos en
la Tierra como si se lo hicieran a él. A estas personas que estén
vivas cuando él venga para juzgar a las naciones se las juzgará
como ovejas.
12 Dado que las otras ovejas predican actualmente las buenas
nuevas con los ungidos y los ayudan, ¿por qué preguntan: “Señor,
¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed, y te
dimos de beber?”? (Mateo 25:37.) Pudiera haber varias razones.
Esta es una parábola. Por medio de ella, Jesús muestra el gran
interés que tiene por sus hermanos espirituales; se compadece de
ellos y sufre con ellos. Jesús había dicho anteriormente: “El que los
recibe a ustedes, me recibe también a mí, y el que me recibe a mí,
recibe también al que me envió”. (Mateo 10:40.) En esta ilustración,
Jesús extiende dicho principio al indicar que lo que se hace a sus
hermanos, sea bueno o malo, tiene repercusión en el cielo, pues es
como si se le hiciera a él. Además, Jesús pone de relieve en este
pasaje la norma de juzgar que tiene Jehová y aclara que el juicio de
Dios, sea favorable o condenatorio, es válido y justo. Las cabras
no pueden excusarse diciendo: ‘No te vimos directamente’.
13 Una vez que comprendemos cuándo se dicta el fallo
mencionado en esta parábola, entendemos mejor quiénes son las
cabras. La parábola se cumplirá cuando ‘aparezca en el cielo la
señal del Hijo del hombre, y todas las tribus de la tierra se golpeen
en lamento y vean al Hijo del hombre viniendo con poder y gran
gloria’. (Mateo 24:29, 30.) Puede que los sobrevivientes de la
tribulación sobre Babilonia la Grande, que han tratado con
12
desprecio a los hermanos del Rey, llamen “Señor”
desesperadamente al Juez, con la esperanza de escapar con
vida. (Mateo 7:22, 23; compárese con Revelación 6:15-17.)
14 No obstante, el juicio de Jesús no se basará en las
alegaciones desesperadas de los ex feligreses de las iglesias,
los ateos u otras personas. (2 Tesalonicenses 1:8.) Antes bien,
el juez examinará la condición de corazón de las personas y lo
que hayan hecho incluso “a uno de los más pequeños [de sus
hermanos]”. Es cierto que el número de los cristianos ungidos
que quedan en la Tierra está disminuyendo. No obstante,
mientras los ungidos, que constituyen “el esclavo fiel y discreto”,
continúen suministrando alimento y dirección espiritual, las
personas que probablemente sean ovejas tienen la oportunidad
de hacer el bien a la clase del esclavo, tal como ha hecho la
‘gran muchedumbre de todas las naciones y tribus y pueblos’.
(Revelación 7:9, 14.)
15 ¿Cómo se ha tratado a los hermanos de Cristo y a los
millones de otras ovejas que se han unido a ellos para formar
un solo rebaño? Puede que muchas personas no hayan
atacado personalmente a los representantes de Cristo, pero
tampoco han tratado a su pueblo con amor. Las personas
semejantes a cabras prefieren el mundo inicuo y rechazan el
mensaje del Reino, sea que lo oigan directa o indirectamente.
(1 Juan 2:15-17.) Claro está, a fin de cuentas, Jesús es quien
ha sido nombrado para juzgar. No nos corresponde a nosotros
determinar quiénes son ovejas y quiénes son cabras. (Marcos
2:8; Lucas 5:22; Juan 2:24, 25; Romanos 14:10-12; 1 Corintios
4:5.)
w02 1/2 págs. 21-22 ¿Ha recibido usted “el espíritu de la
verdad”?
Hacer el bien a los hermanos de Cristo
13 Jesús destacó el estrecho vínculo que une a las otras
ovejas y al rebaño pequeño en su parábola de las ovejas y las
cabras, la cual forma parte de la profecía sobre “la conclusión
del sistema de cosas”. En ella indicó claramente que la
salvación de las otras ovejas está íntimamente relacionada con
la manera como se comportan con los ungidos, a los que llamó
“hermanos míos”. Esto es lo que mencionó: “Dirá el rey a los de
su derecha: ‘Vengan, ustedes que han sido bendecidos por mi
Padre, hereden el reino preparado para ustedes desde la
fundación del mundo. [...] En verdad les digo: Al grado que lo
hicieron a uno de los más pequeños de estos hermanos míos, a
mí me lo hicieron’” (Mateo 24:3; 25:31-34, 40).
14 La expresión “al grado que lo hicieron” alude al apoyo
amoroso dado a los hermanos de Cristo ungidos por espíritu, a
quienes el mundo de Satanás ha tratado como extraños y hasta
ha arrojado en prisión, y han necesitado comida, ropa adecuada
y atención médica (Mateo 25:35, 36, nota). Muchos ungidos se
han visto así durante el tiempo del fin, que dio comienzo
en 1914. La historia moderna de los testigos de Jehová da fe de
que sus leales compañeros, las otras ovejas, los han socorrido
movidos por el espíritu.
w09 15/8 págs. 8-9 párr. 6 La vida eterna en la Tierra: ¿una
esperanza cristiana?
Jesús volvió a mencionar la vida eterna cuando habló de la
conclusión del sistema de cosas (Mat. 24:1-3). “Cuando el Hijo
del hombre llegue en su gloria, y todos los ángeles con él —
dijo—, entonces se sentará sobre su glorioso trono. Y todas las
naciones serán reunidas delante de él, y separará a la gente
unos de otros, así como el pastor separa las ovejas de las
cabras.” Quienes reciban un juicio adverso “partirán al cortamiento
eterno, pero los justos a la vida eterna”. “Los justos” que recibirán
vida eterna son las personas que apoyan lealmente a los
“hermanos” ungidos de Cristo (Mat. 25:31-34, 40, 41, 45, 46).
Puesto que los ungidos serán quienes gobiernen en el Reino
celestial, “los justos” deben ser los súbditos terrestres de dicho
Reino. La Biblia predijo: “[El Rey de Jehová] tendrá súbditos de mar
a mar y desde el Río hasta los cabos de la tierra” (Sal. 72:8). Así es,
esas personas disfrutarán de vida eterna en la Tierra.

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