sábado, 5 de enero de 2013

Respeto por los ancianos/as.

Respeto por los ancianos
La Ley de Dios, dada a Moisés, fomentaba el respeto por los mayores.
Decía: "Ante canas debes levantarte, y tienes que mostrar
consideración a la persona del envejecido" (Levítico 19:32). Se
esperaba que los adoradores obedientes de Dios se 'levantaran' ante
los ancianos 1) como señal de respeto por una persona de más edad y 2)
como demostración de su temor reverente a Dios. Por lo tanto, los
mayores debían ocupar un puesto de honor y ser considerados valiosos
(Proverbios 16:31; 23:22).
Aunque hoy en día los cristianos no están bajo la Ley mosaica, los
principios de esta revelan con tanta claridad lo que Jehová piensa y
cuáles son sus prioridades, que no queda ninguna duda de que él tiene
en gran estima a las personas de edad avanzada. La congregación
cristiana del siglo primero, desde sus mismos comienzos, también
entendía esos principios, como lo indica el libro bíblico de Hechos.
En aquella época, entre los cristianos de Jerusalén había viudas
necesitadas y, seguramente, algunas de ellas eran ancianas. Los
apóstoles designaron a siete "varones acreditados" para asegurarse de
que estas mujeres recibieran comida diariamente y de manera
organizada, ya que lo veían como un "asunto necesario" de la
congregación (Hechos 6:1-7).
El apóstol Pablo aplicó a la congregación cristiana el principio de
'levantarse ante canas'. Le dijo a Timoteo, superintendente cristiano
más joven que él: "No critiques severamente a un hombre mayor. Por lo
contrario, ínstale como a un padre, [...] a las mujeres de más edad
como a madres" (1 Timoteo 5:1, 2). Aunque el joven Timoteo tenía
cierta autoridad sobre los ancianos cristianos, se le dijo que no
debía menospreciar a un hombre mayor, sino más bien instarle con
respeto como a un padre. Además debía mostrar la misma honra a las
mujeres de más edad de la congregación. De hecho, el apóstol Pablo
exhortó a Timoteo —y, por extensión, a todos los miembros de la
congregación— a que se 'levantara ante canas'.
Claro está, las personas reverentes no necesitan ninguna ley para
tratar a los ancianos con dignidad y respeto. Piense en el ejemplo
bíblico de José, quien no escatimó recursos para llevar a Egipto a su
padre, Jacob, que tenía 130 años, salvándolo así de una hambruna muy
extendida. En cuanto vio a su padre por primera vez después de más de
veinte años, José "cayó al instante sobre su cuello y cedió a las
lágrimas sobre su cuello vez tras vez" (Génesis 46:29). Mucho antes de
que tratar a las personas mayores con compasión y profundo respeto se
convirtiera en ley para los israelitas, José reflejó el criterio
divino al obrar de ese modo.
Durante su ministerio, Jesús mostró interés por los de edad avanzada.
Condenó enérgicamente a los líderes religiosos que por sus tradiciones
creían tener justificación para desatender a sus padres ancianos
(Mateo 15:3-9). También se ocupó con amor de su madre: mientras él
sufría atrozmente en el madero de tormento, se aseguró de que su amado
apóstol Juan la cuidase, pues ya estaba entrada en años (Juan 19:26,
27).


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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido. ISAIAS 40;8
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