martes, 12 de febrero de 2013

puntos sobresalientes mateo 26 a 28


CAPITULO 26
w92 15/9 pág. 9 párr. 8 Jehová perdona en gran manera
8. ¿Por qué fue imperdonable el pecado de Judas Iscariote?
8 El pecado de Judas Iscariote también fue imperdonable. Al traicionar a Jesús, Judas culminó un derrotero
intencionado y deliberado de hipocresía y falta de honradez. Por ejemplo, cuando Judas vio que María untó a
Jesús con aceite costoso, preguntó: “¿Por qué no se vendió este aceite perfumado por trescientos denarios y se
dio a los pobres?”. El apóstol Juan agregó: “[Judas] dijo esto, sin embargo, no porque le importaran los pobres,
sino porque era ladrón y tenía la caja del dinero y se llevaba el dinero que se echaba en ella”. Poco después,
Judas traicionó a Jesús por 30 piezas de plata. (Juan 12:1-6; Mateo 26:6-16.) Es verdad que Judas sintió
remordimiento y se suicidó. (Mateo 27:1-5.) Pero no fue perdonado porque su proceder deliberado y
decididamente egoísta, además de su traición, reflejó que había pecado contra el espíritu santo. ¡Qué apropiado
era que Jesús llamara a Judas “el hijo de destrucción”! (Juan 17:12; Marcos 3:29; 14:21.)
w84 15/10 págs. 13-14 párr. 17 ¡Cuídese de su Adversario, el Diablo!
17. ¿Qué ejemplo especialmente notorio tenemos de alguien que cayó en el lazo de la avaricia que
Satanás utiliza?
17 Un ejemplo especialmente notorio de cómo Satanás utiliza la avaricia para entrampar es el de Judas
Iscariote. Judas Iscariote no solo llegó a ser un ladrón avariento, sino que la avaricia fue un factor en la traición
que Judas cometió contra su Amo. Que su mente estaba inclinada en esa dirección lo indicó el hecho de que
protestó cuando María estaba untando los pies de Jesús con aceite costoso (Juan 12:4-6; Mateo 26:14-16).
¡Cuánto debemos cuidarnos de que Satanás no nos engañe mediante el señuelo de la avaricia materialista!
w82 1/3 págs. 30-31 Preguntas de los lectores
Algunas personas han obrado como si los emblemas que se les ponen en la mano durante la celebración del
Memorial tuvieran poderes especiales. Por ejemplo, unas cuantas personas han inclinado deliberadamente la
cabeza hacia los emblemas y los han olido. Esto no es apropiado.
Durante la celebración de la Cena del Señor el pan y el vino son emblemas del cuerpo carnal de Jesús y Su
preciosa sangre. (Mateo 26:26-28) Por consiguiente, a medida que estos emblemas se pasan de persona a
persona, cada una debe dar atención respetuosa a lo que el pan y el vino representan. Los del auditorio que no
participan de los emblemas pueden sencillamente entregar el plato y la copa a la siguiente persona, mientras
tienen presente principalmente el sacrificio de Jesús, que puede cubrir nuestros pecados y hace disponible la
perspectiva de vida eterna.—1 Juan 2:2; 1 Corintios 11:23-26.
w98 1/12 págs. 12-13 párrs. 19-20 Odiados por su fe
19, 20. a) ¿Quiénes fueron en buena medida responsables de la difusión de calumnias maliciosas acerca
de los cristianos fieles? b) ¿Qué acusaciones falsas se levantaron contra los cristianos?
19 Todavía había otra razón por la que el mundo romano hacía de los cristianos “objeto de odio”: se prestó
oído fácil a calumnias maliciosas, a acusaciones de las que los líderes religiosos judíos fueron principalmente
responsables (Hechos 17:5-8). Alrededor de los años 60 ó 61 E.C., mientras Pablo esperaba en Roma ser
juzgado por el emperador Nerón, algunos judíos prominentes dijeron de los cristianos: “Verdaderamente, en lo
que toca a esta secta nos es conocido que en todas partes se habla en contra de ella” (Hechos 28:22). Sería
difícil que aquellas difamaciones no hubieran llegado a oídos de Nerón. Cuando en 64 E.C. se le culpó del
incendio que asoló Roma, se dice que escogió como chivos expiatorios a los ya calumniados cristianos. Al
parecer este incidente desató una campaña de violenta persecución cuyo objetivo era el exterminio de aquellos.
20 Los infundios contra los cristianos eran con frecuencia una mezcla de mentiras descaradas y de
tergiversaciones de sus creencias. Debido a que eran monoteístas y no daban culto al emperador, se les tildó de
ateos. Puesto que algunos de sus familiares no cristianos se opusieron a ellos, se les acusó de dividir a las
familias (Mateo 10:21). Se les tachó de caníbales, imputación que, según ciertas fuentes, se fundó en la
distorsión de unas palabras que Jesús pronunció en la Cena del Señor (Mateo 26:26-28).
w80 1/5 pág. 22 párr. 5 Beneficiándonos de “un solo mediador entre Dios y los hombres”
5. Antes de su muerte, ¿cómo mostró Jesús que reconocía que había llegado el tiempo para que el viejo
pacto de la Ley fuera reemplazado con el nuevo pacto?
5 Jesús reconoció que había llegado el tiempo para que Jehová reemplazara el viejo pacto de la Ley Mosaica
con el nuevo pacto. Por eso, en la noche de la Pascua antes de su muerte el viernes 14 de Nisán de 33 E.C.,
comenzó una memoria o conmemoración de su muerte en sacrificio. Al tomar la copa de vino del Memorial, dijo a
sus once apóstoles fieles: “Beban de ella, todos ustedes; porque esto significa mi ‘sangre del pacto,’ que ha de
ser derramada a favor de muchos para perdón de pecados.’” (Mat. 26:27, 28) O, como expresa el apóstol Pablo
las palabras de Jesús: “Esta copa significa el nuevo pacto por virtud de mi sangre. Sigan haciendo esto, cuantas
veces la beban, en memoria de mí.” (1 Cor. 11:25) Por partes de tres días él estuvo muerto en una tumba
conmemorativa y no pudo comenzar a obrar como mediador de ese nuevo pacto.
w83 15/3 pág. 31 Preguntas de los lectores
¿Por qué a veces se invita al auditorio a ponerse de pie para cantar y orar durante reuniones y asambleas
cristianas?
Cánticos y oraciones han formado parte de la adoración verdadera desde hace mucho tiempo (1 Crónicas
16:7-9; Mateo 26:26-30; Santiago 5:13, 14). Por eso, son una parte normal e importante de la adoración en las
reuniones de congregación o asambleas de los testigos de Jehová.
Muchos cánticos están en forma de oraciones o alabanzas a Dios. Cuando un grupo grande de personas se
pone de pie en unión para cantar u orar puede considerarse que los que forman el grupo están mostrando
respeto al acercarse a Dios en acción de gracias. (1 Reyes 8:14, 22, 23.)
km 2/07 pág. 6 párr. 1 Imitemos al Gran Maestro cuando usemos el libro Enseña
1. ¿Cómo enseñaba Jesús?
1 Jesús, el Gran Maestro, siempre explicaba las cosas de manera sencilla y clara. Para hacer reflexionar a sus
oyentes, a veces les preguntaba primero su punto de vista (Mat. 17:24-27). Dirigía la atención a la Palabra de
Dios (Mat. 26:31; Mar. 7:6). Tenía cuidado de no abrumar a sus discípulos con demasiada información, pues
sabía que seguirían aprendiendo gradualmente (Juan 16:12). También quería estar seguro de que creían y
entendían lo que les enseñaba (Mat. 13:51). El libro Enseña está concebido para ayudarnos a enseñar de una
manera parecida.
w76 1/5 pág. 270 párr. 8 Dejando que Dios sea el Soberano de nuestra vida
8. ¿Cómo identificó Jesús al instigador de toda aquella actividad criminal? ¿Resultó ganador aquél?
8 Después de esto, estando Jesús a solas con los once fieles apóstoles, señaló al verdadero instigador de
toda la actividad criminal que se estaba efectuando, cuando les dijo: “¡Mira! Satanás ha demandado tener a
ustedes para zarandearlos como a trigo.” (Luc. 22:31) Como resultado de esto, estos once apóstoles fueron
esparcidos como trigo zarandeado por cierto tiempo, y hasta abandonaron a su Caudillo Jesús. Pero Satanás el
Diablo no salió ganando, porque estos apóstoles se reunieron de nuevo y trabajaron juntos como grupo unido
bajo la jefatura de su Caudillo resucitado. En esto estuvo incluido hasta el apóstol Simón Pedro, quien negó a
Jesús tres veces en aquella noche de la Pascua.—Luc. 22:47-62; Mat. 26:31, 35; Mar. 14:50-52.
km 8/97 pág. 5 Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático
En la última Pascua que Jesús celebró con sus discípulos, Pedro fue el único que le dijo: “De ningún modo te
repudiaré” [Lectura semanal de la Biblia]. Falso. Según Mateo 26:35, los demás también dijeron lo
mismo.
w12 15/1 pág. 9 párrs. 1-3 Imitemos la actitud vigilante de los apóstoles de Jesús
1-3. ¿En qué error cayeron los apóstoles durante la última noche de Jesús en la Tierra, y cómo sabemos
que aprendieron la lección?
IMAGÍNESE lo que sucedió la última noche antes de morir Jesús. Él se dirige a uno de sus lugares preferidos:
el jardín de Getsemaní, al este de Jerusalén. Lo acompañan sus apóstoles fieles. Tiene tantas cosas en la mente
y el corazón que necesita un lugar tranquilo para orar (Mat. 26:36; Juan 18:1, 2).
2 Al llegar al jardín, tres de los apóstoles —Pedro, Santiago y Juan— van con él a un rincón más apartado.
Antes de retirarse a orar, Cristo les dice: “Quédense aquí y manténganse alerta conmigo”. Cuando regresa, los
encuentra profundamente dormidos y les repite: “Manténganse alerta”. ¡Pero vuelven a sucumbir al sueño dos
veces! Horas más tarde, todos los apóstoles bajarán la guardia. De hecho, abandonarán al Maestro y saldrán
huyendo (Mat. 26:38, 41, 56).
3 Sin duda, lamentaron su actitud descuidada. Y enseguida aprendieron de su error. La crónica inspirada de
Hechos indica que los apóstoles terminaron dando un extraordinario ejemplo de vigilancia espiritual. Y muchos
hermanos en la fe tuvieron que sentirse impulsados a imitarlos. Hoy, más que nunca, debemos mantenernos
alerta (Mat. 24:42). En este artículo veremos tres lecciones sobre este particular que nos brinda el libro de
Hechos.
es13 pág. 125
Manténganse alerta conmigo (Mat. 26:38).
4. En vista de lo que ignoramos acerca del futuro, ¿por qué tenemos que estar siempre alerta?
Jesús quiere que seamos vigilantes tanto por las cosas que ignoramos acerca del futuro como por las que ya
sabemos. Cuando él estuvo en la Tierra, ¿lo sabía todo sobre el porvenir? No, pues humildemente reconoció:
“Respecto a aquel día y hora nadie sabe, ni los ángeles de los cielos, ni el Hijo, sino solo el Padre” (Mat. 24:36).
En aquel tiempo, Jesús, “el Hijo”, no sabía con certeza cuándo vendría el fin de este mundo perverso.
¿Y nosotros? ¿No es cierto que también tenemos un conocimiento limitado del futuro? No sabemos, por ejemplo,
cuándo enviará Jehová a su Hijo a acabar con este sistema de cosas. Si lo supiéramos, ¿haría falta que nos
mantuviéramos vigilantes? Como dijo Jesús, el fin vendrá de súbito, sin avisar; por eso, tenemos que estar
siempre alerta (Mat. 24:43). Y gracias a él sabemos mucho sobre el Reino de Dios y lo que hará dentro de poco.
w12 15/2 1:3-5
km 12/02 pág. 5 Repaso de la Escuela del Ministerio Teocrático
Jesús sintió una intensa presión emocional en el jardín de Getsemaní porque le inquietaba el efecto que tendría
en Jehová y Su santo nombre su muerte como detestado criminal (Mat. 26:38; Luc. 22:44) [w00-S 15/11
pág. 23 §1]. Cierto.
w00 15/11 pág. 23 Sirvamos a Dios con buena disposición
Tal como Jesús se vio sometido a intensas tensiones emocionales en su servicio a Jehová, cabe esperar que
quienes servimos a Dios suframos la presión de Satanás (Juan 15:20; 1 Pedro 5:8). Además, nosotros somos
imperfectos. Así, aunque tengamos la mejor disposición, no nos va a ser fácil. “El espíritu, por supuesto, está
pronto, pero la carne es débil”, dijo Jesús al ver la lucha que libraban sus apóstoles por hacer lo que les pedía
(Mateo 26:41). No quería decir que su carne de hombre perfecto tuviera debilidades inherentes. Más bien, era la
carne de sus discípulos la que manifestaba la debilidad, es decir, la imperfección que habían heredado de Adán.
Sabía que tal imperfección, con las limitaciones que conlleva, exigiría que luchasen por realizar sus metas
referentes al servicio de Jehová.
De ahí que a veces nos sintamos como el apóstol Pablo, quien se angustiaba al ver que la imperfección le
impedía servir a Dios a plenitud. Por ello escribió: “La facultad de desear está presente conmigo, pero la facultad
de obrar lo que es excelente no está presente” (Romanos 7:18). Nosotros también constatamos que no siempre
logramos realizar todas las acciones buenas que deseamos (Romanos 7:19). No es cuestión de que seamos
reacios a hacerlas, sino de que la debilidad carnal estorba hasta nuestros mejores empeños.
No nos desesperemos. Si tenemos la disposición sincera de hacer cuanto podamos, Dios aceptará nuestro
servicio (2 Corintios 8:12). Hagamos “lo sumo posible” por imitar el espíritu de total sumisión a Dios que
manifestó Cristo (2 Timoteo 2:15; Filipenses 2:5-7; 1 Pedro 4:1, 2). Jehová recompensará y respaldará ese
espíritu dispuesto. Nos dará “el poder que es más allá de lo normal” para que compense nuestras debilidades
(2 Corintios 4:7-10). Con su ayuda haremos como Pablo: ‘muy gustosamente nos gastaremos y quedaremos
completamente gastados’ en su servicio precioso.
es13 pág. 70
Manténganse alerta y oren (Mat. 26:41).
¿Pueden los seres humanos imperfectos imitar el modelo perfecto de Jesús?
¿Qué palabras de Jesús indican que tenía que permanecer vigilante?
“Si Jesús era perfecto —quizás se pregunte alguien—, ¿cómo podríamos nosotros imitar su actitud vigilante?
Lo que es más, si él podía ver a veces hasta con miles de años de anticipación lo que sucedería en el futuro, ¿de
verdad necesitaba mantenerse alerta?” (Mat. 24:37-39; Heb. 4:15.) Por supuesto que sí. Por ejemplo, la última
noche de su vida terrestre exhortó a sus fieles apóstoles: “Manténganse alerta conmigo”. Y añadió:
“Manténganse alerta y oren de continuo, para que no entren en tentación” (Mat. 26:38, 41). Aunque es cierto que
Jesús siempre se mantuvo alerta, era en aquellas espantosas horas de su existencia cuando más necesitaba
permanecer despierto y estar cerca de su Padre celestial. Sabía que sus discípulos debían tener la misma
actitud, no solo en ese momento, sino también en el futuro. w12 15/2 1:1, 3
w87 15/4 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Qué quiso decir Jesús cuando oró: “Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa”? (Mateo 26:39.)
Jesús se preocupaba por la acusación de blasfemia que vio que se arrojaría contra él. Este era el peor crimen
de que pudiera ser culpable un judío. Por lo tanto, el que él muriera en aquellas circunstancias parecería
vituperar a su Padre celestial.—15/2, página 13.
w97 15/6 pág. 19 párrs. 21-22 “Macho y hembra los creó”
21, 22. a) ¿Qué modelo estableció Jesús en cuanto a los modos de vida? b) ¿Cómo manifestó Jesús su
masculinidad?
21 El hombre más grande de todos los tiempos fue Jesucristo, y es su modo de vida el que los cristianos deben
imitar. (1 Pedro 2:21-23.) Al igual que Jesús, tanto el hombre como la mujer deben ser leales a Dios y obedientes
a Su Palabra. Jesús manifestó las maravillosas cualidades del amor, la ternura y la misericordia. Como cristianos
verdaderos que somos, se espera que lo imitemos y así demostremos que somos sus discípulos. (Juan 13:35.)
22 Jesucristo fue un hombre real, y podemos ver sus cualidades masculinas cuando estudiamos el relato de su
vida en las Escrituras. Nunca se casó, pero la Biblia indica que disfrutó de una relación equilibrada con las
mujeres. (Lucas 10:38, 39.) Su relación con los hombres y las mujeres fue siempre casta y honorable. Es el
modelo perfecto de masculinidad. No permitió que nadie, ni hombre ni mujer ni ángel desobediente, le privara de
su masculinidad piadosa ni de su lealtad a Jehová. No dudó en aceptar sus obligaciones, y lo hizo sin quejarse.
(Mateo 26:39.)
w05 1/10 pág. 22 párr. 8 “Manténganse alerta”: la hora de juicio ha llegado
8. ¿Por qué nos impulsa el amor a Jehová a mantenernos alerta?
8 Como amamos de verdad a Jehová, nuestro mayor placer es cumplir su voluntad (Salmo 40:8; Mateo
26:39). Deseamos servirle para siempre, y esa perspectiva no pierde valor porque debamos esperar un poco
más de lo que quizá pensábamos. Por encima de todo, nos mantenemos alerta porque anhelamos lo que el día
de Jehová significará para el cumplimiento de su propósito. El sincero deseo de agradarle nos impulsa a seguir
los consejos de su Palabra y a poner el Reino en primer lugar en la vida (Mateo 6:33; 1 Juan 5:3). Veamos cómo
debería influir en las decisiones que tomamos y en nuestra vida diaria el mandato de mantenernos alerta.
w05 1/6 pág. 9 párr. 3 Jehová salvaguarda a los que confían en él
3. ¿Qué prueba hay de que Jehová protegió a Jesucristo, y con qué resultados?
3 El mismo Jesús fue objeto de oprobio y cruel persecución, y, al final, sus enemigos lograron que se le
infligiera una muerte deplorable y dolorosa en extremo. Sin embargo, esto no contradijo la promesa que Dios
había hecho de proteger al Mesías (Isaías 42:1-6). La resurrección de Jesús tres días después de su ignominiosa
muerte demuestra que Jehová oyó su clamor por ayuda —tal como había escuchado el de David—, y que le
respondió dándole fuerzas para mantenerse íntegro (Mateo 26:39). Protegido de esta manera, Jesús obtuvo
inmortalidad en los cielos, y gracias a su sacrificio redentor, millones de seres humanos que han ejercido fe en él
esperan alcanzar la vida eterna.
w77 15/6 pág. 368 párr. 16 Edifique su confianza ahora para el futuro
16. ¿Qué estímulo puede hallar el pueblo de Dios hoy en ejemplos de persecuciones Satánicas del
pasado?
16 Ahora bien, ciertamente no se puede decir que esa clase de sufrimiento personal a manos de personas mal
informadas y engañadas sea una experiencia agradable que se ansíe y se espere con anhelo y de la cual se
disfrute cuando llega. Los del pueblo de Jehová no tienen ningún deseo de ser víctimas de la persecución. Jesús
mismo le oró tres veces a su Padre pidiendo que, de ser posible, se le dejara sin tener que beber la “copa” de
que se le hiciera parecer un blasfemador contra Dios y violador de su Ley por ser fijado en un madero de
tormento. No obstante, ‘que no se haga mi voluntad, sino la voluntad de Dios,’ dijo él. (Mat. 26:39-44) Sin
embargo, cuando la tempestad de aflicción ha pasado y uno ha aguantado bajo la persecución, uno puede
regocijarse de haber resultado fiel como Job y otros hombres y mujeres piadosos de la antigüedad cuando
estuvieron en situaciones de prueba. Usted recordará que al fin Job fue recompensado abundantemente por lo
que sufrió. (Job 42:10-17) Esta también fue la experiencia de los apóstoles cuando sufrieron azotes severos por
orden del tribunal religioso. Después de aquella experiencia “se fueron de delante del Sanedrín, regocijándose
porque se les había considerado dignos de sufrir deshonra a favor de su nombre.”—Hech. 5:40, 41.
w98 1/6 pág. 16 párr. 7 “Luchen tenazmente por la fe”
7. a) ¿Por qué es fundamental que todo el que cometa un pecado grave busque ayuda inmediatamente?
b) ¿Cómo podemos todos evitar la inmoralidad?
7 Jehová no solo ve, sino que también actúa. Como Dios de justicia, más tarde o más temprano castiga a los
malhechores (1 Timoteo 5:24). Quienes piensan que los castigos del pasado son tan solo historia antigua y que a
Dios no le preocupa su mala conducta, se están engañando a sí mismos. Es fundamental que todo el que haya
incurrido en un proceder inmoral busque ayuda inmediatamente de los ancianos cristianos (Santiago 5:14, 15). A
todos nos debe preocupar la amenaza de la inmoralidad en nuestro guerrear espiritual. Todos los años se
producen víctimas, personas a quienes se expulsa de entre nosotros, la mayoría de ellas por cometer actos
inmorales y no arrepentirse. Debemos estar firmemente resueltos a resistir cualquier tentación que siquiera nos
encamine en esa dirección (compárese con Mateo 26:41).
w00 15/1 págs. 11-12 párr. 11 “Manténganse alerta”
11. ¿Cómo puede ayudarnos la oración a mantenernos alerta?
11 ¿Qué ayudaría a los seguidores de Jesús a mantenerse alerta durante el aparente retraso? En el jardín de
Getsemaní, poco antes de su detención, Jesús dijo a tres de sus apóstoles: “Manténganse alerta y oren de
continuo, para que no entren en tentación” (Mateo 26:41). Años más tarde, Pedro, que había estado presente en
aquella ocasión, dio un consejo similar a otros cristianos cuando escribió: “El fin de todas las cosas se ha
acercado. Sean de juicio sano, por lo tanto, y sean vigilantes en cuanto a oraciones” (1 Pedro 4:7). Está claro que
la oración fervorosa debe formar parte de nuestra vida cristiana. De hecho, tenemos que rogar continuamente a
Jehová que nos ayude a mantenernos alerta (Romanos 12:12; 1 Tesalonicenses 5:17).
w12 15/2 pág. 5 párr. 9 Imitemos la actitud vigilante de Jesús
9. ¿Qué nos enseña el hecho de que Jesús haya pasado toda una noche orando?
9 ¿Nos enseña el ejemplo de Jesús que tenemos que pasar largas horas orando? No, pues él
bondadosamente reconoció lo siguiente sobre sus discípulos: “El espíritu, por supuesto, está pronto, pero la
carne es débil” (Mat. 26:41). Aun así, podemos imitar a Jesús. Por ejemplo, ¿consultamos con nuestro Padre
celestial antes de tomar decisiones que nos afecten a nosotros, a nuestra familia o a nuestros hermanos
espirituales? Al orar, ¿incluimos los asuntos que nos preocupan sobre nuestros hermanos en la fe? ¿Hablamos
desde el corazón en lugar de repetir siempre las mismas frases? Notemos también que Jesús valoraba mucho
las conversaciones privadas, íntimas, con su Padre. En el mundo en que vivimos es muy fácil dejarse llevar por el
ritmo frenético de la vida y olvidarse de las cosas que de verdad importan. Sin embargo, si dedicamos suficiente
tiempo a orar de manera profunda y personal, estaremos espiritualmente más despiertos (Mat. 6:6, 7). Nos
acercaremos más a Jehová, deseosos de fortalecer nuestra relación con él y de evitar cualquier cosa que la
debilite (Sal. 25:14).
pr cap. 4 págs. 18-19 párrs. 13-14 La cristiandad ha sido infiel a Dios y a la Biblia
13, 14. ¿Qué muestra que las iglesias de la cristiandad no representan a Dios?
13 Sin embargo, siglo tras siglo el clero de la cristiandad se ha inmiscuido en la política y ha apoyado las
guerras de sus naciones. Hasta han apoyado lados opuestos en las guerras de la cristiandad como, por ejemplo,
en las dos guerras mundiales de este siglo. En esos conflictos tanto el clero de un bando como el del otro oró por
la victoria, de modo que los miembros de una religión de un país mataban a los miembros de esa misma religión
de otro país. Según la Biblia, así es como obran los hijos de Satanás, no los de Dios. (1 Juan 3:10-12, 15.) Así
que, aunque el clero y sus seguidores han afirmado ser cristianos, por sus obras han contradicho las enseñanzas
de Jesucristo, quien dijo a sus seguidores que ‘pusieran a un lado la espada’. (Mateo 26:51, 52.)
14 Por siglos las iglesias colaboraron con los poderes políticos de la cristiandad cuando estos conquistaron,
esclavizaron y humillaron a otros pueblos durante la era del imperialismo. Eso fue lo que ocurrió en África durante
siglos. China experimentó lo mismo cuando naciones de Occidente crearon por la fuerza esferas de influencia,
como durante las guerras del Opio y la revuelta de los bóxer.
gf lección 11 pág. 19 Rechacemos la religión falsa
La religión falsa enseña que se puede matar a otras personas en tiempo de guerra. Jesús dijo que los
amigos de Dios se amarían unos a otros. No matamos a las personas que amamos (Juan 13:35). Ni siquiera está
bien que matemos a la gente mala. Cuando los enemigos de Jesús fueron a arrestarlo, él no dejó que sus
discípulos lucharan para protegerlo (Mateo 26:51, 52).
w96 15/4 págs. 19-20 párr. 11 Por qué bendice Dios la adoración verdadera
11. a) ¿Cómo ven los cristianos la guerra? b) ¿Qué base bíblica sirve de fundamento a su postura?
(2 Corintios 10:3-5.)
11 En vista de los últimos dos requisitos expuestos, el séptimo es muy obvio: los verdaderos cristianos
no toman partido en las guerras. Dado que la verdadera religión constituye una confraternidad mundial basada en
el amor, nada puede dividir ni socavar los fundamentos de esta ‘asociación de hermanos en el mundo’. Jesús
enseñó el amor, no el odio; la paz, no la guerra. (1 Pedro 5:9; Mateo 26:51, 52.) Satanás, el mismo “inicuo” que
indujo a Caín a asesinar a Abel, sigue sembrando el odio entre los hombres y provocando conflictos y
derramamiento de sangre por motivos políticos, religiosos y étnicos. Los verdaderos cristianos ‘no aprenden más
la guerra’, cueste lo que cueste. En sentido figurado, han ‘batido sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en
podaderas’, y manifiestan el pacífico fruto del espíritu de Dios. (1 Juan 3:10-12; Isaías 2:2-4; Gálatas 5:22, 23.)
w83 1/10 pág. 31 Preguntas de los lectores
Puesto que no se podría considerar ejemplar a un hermano que continuara en un empleo en el que
tuviera que portar armas, ¿sería incorrecto que un testigo de Jehová buscara la protección de policías
armados?
Jesús declaró: “Todos los que toman la espada, perecerán por la espada” (Mateo 26:52). De acuerdo con
este principio, se aconseja a los cristianos maduros que eviten los empleos en los que se les exija que porten un
arma de fuego (el equivalente moderno de “la espada”). No obstante, esto no quiere decir que no puedan buscar
y recibir la protección de policías armados. ¿Por qué decimos eso?
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Del mismo modo, hoy día los testigos de Jehová buscan la paz a medida que proclaman el mensaje del Reino
en un mundo violento. Sin embargo, mientras Jehová permita que las autoridades gubernamentales porten la
“espada”, o su equivalente del día moderno, para mantener el orden, ellos pudieran legítimamente aceptar la
protección de dicha “espada”.
w90 1/2 pág. 16 párr. 8 El juicio divino contra “el hombre del desafuero”
8. ¿Cómo demostró Jesús lo que tienen que hacer los cristianos?
8 Jesús demostró el alcance de lo que tenía presente cuando, con una espada, Pedro le cortó la oreja a uno
de los hombres que habían ido a arrestar a Jesús. ¿Fomentó Jesús ese uso de la fuerza siquiera para proteger
de opositores al Hijo de Dios? No; dijo a Pedro: “Vuelve tu espada a su lugar”. (Mateo 26:52.) Por eso, los
cristianos verdaderos no participan en las guerras de las naciones ni en ningún otro derramamiento de sangre
humana aunque el negarse a ello signifique que se les martirice por su postura neutral, como les ha ocurrido a
muchos a través de los siglos, incluso en nuestro tiempo. Saben que solamente el Reino de Dios bajo Cristo
eliminará para siempre la guerra y el derramamiento de sangre. (Salmo 46:9; Mateo 6:9, 10; 2 Pedro 3:11-13.)
w80 15/6 pág. 19 párr. 13 ¿Es usted súbdito leal del gobierno de Dios?
13. ¿Qué muestra que es incorrecto que los cristianos luchen con armas físicas a favor del gobierno de
Dios?
13 Eso no se hace por medio de portar armas carnales a fin de luchar a favor del Reino. Al gobernador romano
Poncio Pilato, Jesús explicó lo siguiente: “Mi reino no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este
mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi
reino no es de esta fuente.” (Juan 18:36) Antes de eso, cuando el apóstol Pedro trató de defender a su Amo,
Jesús le dijo: “Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que toman la espada, perecerán por la espada. ¿O
crees que no puedo apelar a mi Padre para que me suministre en este momento más de doce legiones de
ángeles?” (Mat. 26:52, 53) Los cristianos no participarán en destruir a los enemigos de Dios; ésa es la tarea de
los ejércitos celestiales de Dios. La Biblia muestra que los cristianos no deben participar en el guerrear físico,
carnal.—Compare con 2 Corintios 10:3-5; 2 Timoteo 2:24.
w83 1/11 pág. 19 párrs. 12-13 “Andando con Dios en un mundo violento”
12, 13. a) ¿Por qué se aseguró Jesús de que sus discípulos estuvieran equipados con espadas? b) ¿Qué
les dijo claramente Jesús entonces tocante a la guerra teocrática?
12 Jesús, teniendo presente el papel que desempeñaría con relación al cumplimiento de las profecías, dijo a
sus discípulos la noche antes de ser arrestado: “El que no tiene espada venda su prenda exterior de vestir y
compre una. Porque les digo que esto que está escrito tiene que realizarse en mí, a saber: ‘Y fue contado con los
desaforados”’. Cuando contestaron: “Señor, ¡mira! aquí hay dos espadas”, él les dijo: “Basta” (Lucas 22:36-38).
¿Basta para qué? Para recalcar una importante lección a los cristianos.
13 ¡Ciertamente no podría haber una razón más poderosa para usar una espada que la de proteger al Hijo de
Dios mismo! Sin embargo, no era la voluntad de Dios que Jesús fuera salvado en aquella ocasión. Por eso,
cuando el apóstol Pedro usó su espada contra el esclavo del sumo sacerdote, Jesús le dijo: ’“Vuelve tu espada a
su lugar, porque todos los que toman la espada, perecerán por la espada” (Mateo 26:52, 53; Juan 18:10, 11). Así
Jesús mostró con claridad que desde aquel tiempo en adelante la guerra teocrática no incluiría el uso de armas
carnales.
w73 1/8 pág. 459 párrs. 19-20 Derechos o deberes... ¿cuáles?
19, 20. ¿Qué ejemplo es prudente seguir si los hermanos en la congregación recomiendan que
efectuemos algún cambio en una moda o práctica que estemos siguiendo?
19 Si los hermanos responsables de la congregación recomiendan que usted cambie su estilo, o si a otros les
parece que no cuadra con un ministro, ¿estaría dispuesto a cambiar? Quizás le parezca a usted que ellos están
equivocados, o quizás que son anticuados, y que no hay necesidad de cambiar solo porque otros en la
congregación están perturbados. Entonces, ¿aceptaría usted el ejemplo que Cristo mismo puso?
20 De Jesús, el apóstol Pablo dijo: “Porque aun Cristo no se agradó a sí mismo; sino que, así como está
escrito: ‘Los oprobios de los que te vituperaban han caído sobre mí.’” (Rom. 15:3) Cristo no exigió sus derechos.
Le hubiese sido mucho más conveniente emprender un proceder diferente. Pero, entonces, ¿de qué ayuda
hubiese sido para nosotros?—Mat. 26:53, 54; 2 Cor. 5:14, 15.
w84 15/1 pág. 18 párrs. 11-12 ‘Escoge hombres capaces, que tengan temor de Dios’
11, 12. a) ¿Todavía tenían ancianos las comunidades judías cuando Jesucristo vino a la Tierra? b) ¿Bajo
qué clase de arreglo se nombraba a los ancianos de la congregación cristiana?
11 Por lo que hemos considerado, es obvio que desde tiempos antiguos se ha empleado a “ancianos”
capacitados para llevar la delantera en los asuntos relacionados con el pueblo de Jehová. Pero cuando
Jesucristo vino a la Tierra, los judíos ya tenían establecido en Jerusalén un cuerpo central de sacerdotes y
ancianos conocido como el Sanedrín. Éste servía de tribunal supremo judío (Mateo 26:57-68). No obstante, hay
datos que indican que grupos de ancianos todavía estaban activos con relación a asuntos de la comunidad en las
ciudades, y no solo al nivel nacional. (Lucas 7:3-5.)
12 Teniendo presentes estos antecedentes históricos, es fácil ver cómo la congregación cristiana primitiva
continuaría utilizando un arreglo teocrático parecido al que Jehová había aprobado en los días de Moisés. Bajo la
guía del espíritu santo de Dios, los que eran nombrados “ancianos” de la congregación cristiana serían hombres
‘capaces, honrados, incorruptibles y temerosos de Dios’.
w88 15/8 pág. 27 ¿Recuerda usted?
¿Se refería Jesús a Judas cuando dijo a Pilato: “El hombre que me entregó a ti tiene mayor pecado”?
(Juan 19:11.)
Parece que Jesús se refería a todos los que habían sido responsables de que él estuviera en juicio delante de
Pilato. Eso ciertamente incluía a Judas Iscariote, quien había traicionado a Jesús. (Lucas 22:2-6.) Pero el sumo
sacerdote Caifás y otros líderes religiosos también estuvieron implicados en el arresto de Jesús. (Mateo 26:59-
65; 27:1, 2, 20-23.) Puede que todos estos culpables estuvieran incluidos en lo que Jesús dijo en Juan 19:11.—
15/7, página 30.
w84 15/3 pág. 17 párr. 12 ¿Dios Hijo, o “el Hijo de Dios”?
12. a) ¿Cómo explicó Jesús la posición que tendría después de su resurrección? b) ¿Cómo muestra
Salmo 110:1 que Jesús no es Jehová?
12 Los enemigos de Jesús, mientras procuraban una razón para darle muerte, no preguntaron si él afirmaba que
era Dios, sino si era “el Cristo el Hijo de Dios”. Él contestó: “Tú mismo lo dijiste. Sin embargo, les digo a ustedes:
De aquí en adelante verán al Hijo del hombre sentado a la diestra del poder y viniendo sobre las nubes del cielo”
(Mateo 26:63, 64). Anteriormente Jesús había citado y aplicado a sí mismo las siguientes palabras de David: “La
expresión de Jehová a mi Señor es: ’Siéntate a mi diestra hasta que coloque a tus enemigos como banquillo para
tus pies’”. Jesús no dijo que él fuera Jehová, o parte de una Trinidad antibíblica, sino que estaría a la diestra de
Jehová, en espera del cumplimiento del tiempo y los propósitos de Dios. (Salmo 110:1; Mateo 22:42-44.)
w95 15/10 pág. 24 párr. 4 ¿Qué les depara el futuro a las ovejas y las cabras?
4. ¿Qué dice respecto a Jesús la introducción de la parábola de las ovejas y las cabras, y a quiénes más
se incluye en ella?
4 Jesús empieza la parábola diciendo: “Cuando el Hijo del hombre llegue”. Seguramente usted sabe quién es
“el Hijo del hombre”. Los evangelistas utilizaron con frecuencia dicha expresión para referirse a Jesús. El propio
Jesús lo hizo, y es muy probable que tuviera presente la visión en la que Daniel contempló a “alguien como un
hijo del hombre” que se acercaba al Anciano de Días para recibir “gobernación y dignidad y reino”. (Daniel 7:13,
14; Mateo 26:63, 64; Marcos 14:61, 62.) Aunque Jesús es el personaje principal de la parábola, no es el único. Él
ya había mencionado en su disertación, según se recoge en Mateo 24:30, 31, que cuando el Hijo del hombre
‘viniera con poder y gran gloria’, sus ángeles desempeñarían un papel muy importante. De igual manera, la
parábola de las ovejas y las cabras indica que hay ángeles con Jesús cuando ‘se sienta sobre su glorioso trono’
para juzgar. (Compárese con Mateo 16:27.) Ahora bien, el Juez y sus ángeles están en el cielo, de modo que,
¿tiene que ver la parábola también con seres humanos?
w98 1/12 págs. 15-16 párrs. 10-11 Defendamos nuestra fe
10, 11. ¿Como demostró Jesús que sabía cuándo era a) “tiempo de callar”? b) “tiempo de hablar”?
10 Eclesiastés 3:7 dice que hay “tiempo de callar y tiempo de hablar”. La cuestión, pues, es decidir cuándo
no hacer caso de los opositores y cuándo hablar en defensa de nuestra fe. Podemos aprender mucho del
ejemplo de alguien que siempre tuvo un criterio perfecto: Jesús (1 Pedro 2:21). Él sabía cuándo era “tiempo de
callar”. Por ejemplo, en la ocasión en que los sacerdotes principales y los ancianos lo acusaron falsamente ante
Pilato, Jesús “no contestó nada” (Mateo 27:11-14). No quiso decir nada que estorbara el cumplimiento de la
voluntad de Dios para él. Más bien, optó por que los actos que llevó a cabo en público hablaran por sí mismos,
pues sabía que ni siquiera la verdad transformaría aquellas mentes y corazones arrogantes. De ahí que hiciera
caso omiso de la acusación y se negara a romper su significativo silencio (Isaías 53:7).
11 Pero Jesús también sabía cuándo era “tiempo de hablar”. Algunas veces disputaba directa y abiertamente
con quienes lo criticaban refutando sus falsas imputaciones. Por ejemplo, Jesús optó por no dejar que estas
prevalecieran cuando los escribas y los fariseos trataron de desacreditarlo ante una muchedumbre acusándolo
de expulsar a los demonios por medio de Beelzebub. Echó por tierra aquella mentira valiéndose de una lógica
aplastante y de una vigorosa ilustración (Marcos 3:20-30; véase también Mateo 15:1-11; 22:17-21; Juan 18:37).
De forma parecida, cuando una vez traicionado y prendido arrastraron a Jesús ante el Sanedrín, el sumo
sacerdote Caifás astutamente le ordenó: “¡Por el Dios vivo te pongo bajo juramento de que nos digas si tú eres el
Cristo el Hijo de Dios!”. Aquel también era “tiempo de hablar”, pues su silencio hubiera podido tomarse como una
negación de que era el Cristo. Por tanto, Jesús respondió: “Lo soy” (Mateo 26:63, 64; Marcos 14:61, 62).
w10 1/4 pág. 8 Enseñanzas de Jesús sobre el Reino de Dios
¿Quién es el rey del Reino de Dios? No se nombra por votación popular, sino que es Dios mismo quien lo
elige. Y Jesús indicó que Dios lo seleccionó a él para este puesto.
Como bien sabía Jesús, la Biblia predijo que el Mesías prometido sería el gobernante de un reino eterno
(2 Samuel 7:12-14; Daniel 7:13, 14; Mateo 26:63, 64). Así pues, cuando Jesús declaró que él era ese Mesías, se
identificó como el Rey nombrado por Dios (Juan 4:25, 26). Por esta razón, en varias ocasiones usó la expresión
“mi reino” (Juan 18:36).
Jesús también habló de un conjunto de personas que reinarían con él (Lucas 22:28-30). Al tratarse de un
grupo limitado, se refirió a ellos como “rebaño pequeño”. Y explicó: “Su Padre ha aprobado darles el reino”
(Lucas 12:32). El último libro de la Biblia indica que, en total, son 144.000 los elegidos para este honor
(Revelación [Apocalipsis] 5:9, 10; 14:1).
w11 15/8 pág. 32 ¿Recuerda usted?
¿A qué se refería Jesús cuando le respondió a Caifás: “Tú mismo lo dijiste”? (Mat. 26:63, 64.)
Al parecer, era una expresión muy utilizada entre los judíos para asentir a una declaración. En el caso de Jesús,
el sumo sacerdote Caifás le había preguntado si él era el Cristo, el Hijo de Dios. Al responderle: “Tú mismo lo
dijiste”, le estaba contestando afirmativamente (1/6, página 18).
w11 1/6 pág. 18 ¿Lo sabía?
Qué quiso decir Jesús con la expresión “Tú mismo lo dijiste”?
▪ Cuando Caifás, el sumo sacerdote judío, apremió a Jesús para que declarara en público si era el Cristo, el Hijo
de Dios, este respondió: “Tú mismo lo dijiste” (Mateo 26:63, 64). ¿Qué quiso decir?
Él no estaba tratando de eludir la pregunta de Caifás. Al parecer, esta expresión era muy utilizada entre los
judíos para asentir a una declaración. Por ejemplo, el Talmud de Jerusalén —obra religiosa judía compilada en el
siglo IV de nuestra era— menciona que cuando se le preguntó a un judío si había muerto cierto rabino,
respondió: “Vosotros lo dijisteis”. Esta respuesta sirvió para confirmar que, en efecto, el rabino había fallecido.
Jesús reconocía la autoridad del sumo sacerdote para exigirle una declaración jurada. Además, si se hubiera
negado a hablar, su silencio podría haber dado a entender que no era el Cristo. De modo que la expresión “Tú
mismo lo dijiste” constituyó una respuesta afirmativa a la pregunta del sumo sacerdote. El relato paralelo de
Marcos señala que cuando Caifás exigió a Jesús que dijera si era el Mesías, él contestó con valor: “Lo soy”
(Marcos 14:62; véanse también Mateo 26:25 y Marcos 15:2).
w12 15/10 págs. 27-28 párr. 2 Que su sí signifique sí
2. ¿Por qué no siempre está mal jurar?
2 ¿Quiso decir Jesús que jurar es siempre malo? Obviamente no. Como aprendimos en el artículo anterior,
Jehová y su justo siervo Abrahán juraron en ocasiones importantes. Además, la propia Ley de Dios exigía que se
hicieran juramentos para zanjar ciertas disputas (Éx. 22:10, 11; Núm. 5:21, 22). Por consiguiente, tal vez un
cristiano deba jurar que dirá la verdad en un tribunal. O, en raras ocasiones, deba hacerlo para confirmar sus
intenciones o resolver algún asunto. Por ejemplo, cuando el sumo sacerdote puso bajo juramento a Jesús, él
no se opuso y le dijo la verdad al Sanedrín judío (Mat. 26:63, 64). Y eso que él no necesitaba jurar por nada
ni nadie. Con todo, a menudo recalcó la veracidad de su mensaje con esta singular introducción: “Muy
verdaderamente les digo”, o, según la nota, “verdaderamente, verdaderamente les digo” (Juan 1:51; 13:16, 20,
21, 38). Veamos qué más podemos aprender del ejemplo de Jesús, así como del de Pablo y otras personas cuyo
sí significó sí.
w81 15/12 págs. 17-18 párrs. 7-8 Un campo que produce trigo y mala hierba
7, 8. (a) ¿Quién es el “Hijo del hombre”? (b) ¿Qué otra profecía menciona al “hijo del hombre” y a los que
son simbolizados por la “semilla excelente”?
7 Más tarde, Jesús mismo explicó el significado simbólico del “amo de casa,” o del “hombre que sembró,” “su
campo,” la “semilla excelente,” “su enemigo” y la “mala hierba.” El relato dice: “Después de despedir a las
muchedumbres entró en la casa. Y sus discípulos vinieron a él y dijeron: ‘Explícanos la ilustración de la mala
hierba en el campo.’ En respuesta dijo: ‘El sembrador de la semilla excelente es el Hijo del hombre; el campo es
el mundo; en cuanto a la semilla excelente, éstos son los hijos del reino; pero la mala hierba son los hijos del
inicuo, y el enemigo que la sembró es el Diablo.’”—Mat. 13:36-39.
8 Jesús se identificó a sí mismo como el “Hijo del hombre.” (Mat. 8:20; 25:31; 26:64) Es de interés que fue en
relación con el Reino que a Jesús se le llamó proféticamente el “hijo del hombre” en una visión que recibió
Daniel. Aquella profecía declara: “A él [al “hijo del hombre”] fueron dados gobernación y dignidad y reino, para
que los pueblos, grupos nacionales y lenguajes todos le sirvieran aun a él. Su gobernación es una gobernación
indefinidamente duradera que no pasará, y su reino uno que no será reducido a ruinas.” La visión profética
muestra que el Hijo del hombre tendría compañeros que gobernarían con él, puesto que dice: “Y el reino y la
gobernación y la grandeza de los reinos bajo todos los cielos fueron dados al pueblo que son los santos del
Supremo. Su reino es un reino indefinidamente duradero, y todas las gobernaciones servirán y obedecerán aun a
ellos.”—Dan. 7:13, 14, 27.
w88 1/1 pág. 18 párrs. 19-20 Los últimos días... tiempo de siega
19, 20. a) Según la visión de Juan, ¿qué sucederá cuando se complete la recolección de “la mies de la
tierra”? b) ¿Qué significará esto para todo el que no se someta a Jesús como Rey?
19 Una segunda razón hace urgente la siega. Pronto se habrá completado. (Mateo 24:32-34.) ¿Qué sucede
entonces? Lea lo que sucede después en la visión de Juan: “Y otro ángel salió del santuario del templo que está
en el cielo, y él, también, tenía una hoz aguda. Y otro ángel salió del altar, y tenía autoridad sobre el fuego. Y
clamó con voz fuerte al que tenía la hoz aguda, y dijo: ‘Pon dentro tu hoz aguda y vendimia los racimos de la vid
de la tierra, porque sus uvas se han madurado’. Y el ángel metió su hoz en la tierra y vendimió la vid de la tierra,
y la arrojó en el gran lagar de la cólera de Dios”. (Revelación 14:17-19.)
20 Después de recolectarse la siega o cosecha de “cosas deseables”, no habrá más razón para que este viejo
mundo corrupto continúe en existencia. “La vid de la tierra” —todo este satánico sistema de cosas mundial— será
cortada y destruida. En aquel tiempo, hasta los opositores se verán obligados a reconocer al Rey nombrado por
Jehová. Juan escribió: “¡Miren! Viene [Jesús] con las nubes, y todo ojo le verá, y los que lo traspasaron; y todas
las tribus de la tierra se golpearán en desconsuelo a causa de él”. (Revelación 1:7; Mateo 24:30.) Entonces se
cumplirán las palabras de Jesús a los líderes religiosos judíos, que sobresalieron entre “los que lo traspasaron”.
(Mateo 26:64.) Por supuesto, aquellos hipócritas religiosos no serán resucitados para “ver” personalmente a
Jesús. (Mateo 23:33.) Pero todos los que hoy muestran ese espíritu y rehúsan aceptar al Rey nombrado de
Jehová se verán obligados a reconocerlo cuando él venga a destruir a las naciones en Armagedón. (Revelación
19:11-16, 19-21.)
w88 15/2 pág. 10 párr. 2 “No se les perturbe el corazón”
2. ¿Por qué fue tan crítico aquel día, y qué ayuda se dio a los discípulos?
2 Hay buena razón para que usted considere aquel día como el más crítico de la historia, uno que afectó el
futuro entero de la humanidad. La muerte en sacrificio del Caudillo, Jesús, cumplió muchas profecías antiguas y
suministró la base para la vida eterna de los que creen en él. (Isaías 53:5-7; Juan 3:16.) Pero los apóstoles,
aturdidos y desorientados por los acontecimientos sacudidores de aquella noche, quedaron en confusión y llenos
de temor por algún tiempo. Pedro hasta negó a Jesús. (Mateo 26:69-75.) Sin embargo, después que los
apóstoles fieles recibieron el ayudante prometido —el espíritu santo—, se hicieron denodados, y ya no
manifestaron perturbación. (Juan 14:16, 17.) Así, cuando Pedro y Juan experimentaron vigorosa oposición y
fueron arrestados, oraron a Dios por ayuda para hablar Su palabra “con todo denuedo”. Su oración fue
contestada. (Hechos 4:1-3, 29-31.)
w73 15/5 pág. 313 párr. 36 Siguiendo al Agente Principal de la Gobernación Divina
36. (a) ¿Cuándo negó Pedro a Jesús tres veces, y al hacerlo a quién estaba reconociendo? (b) Al repudiar
a Jesús, ¿qué alegaba Pedro en cuanto a de quién era?
36 En la noche en que Jesús fue traicionado por Judas Iscariote, el apóstol Pedro negó a Jesús tres veces.
Después que los que sospechaban de Pedro lo acusaron tres veces de estar asociado con Jesús, entonces,
según nos dice Mateo 26:74, Pedro “comenzó a echar maldiciones y a jurar: ‘¡No conozco al hombre!’” Al negar
así a Jesús, Pedro se puso fuera de los que estaban asociados con Jesús o eran sus seguidores. Al hacer esto,
no fue que Pedro sencillamente lo pusiera a él por sí solo lejos de todos los demás. No, más bien él se puso a sí
mismo con, o de parte de, los que no seguían a Jesús, sino que pensaban que Jesús debía ser sometido a juicio
con la vida en balanza. O, para usar la otra palabra, “repudiar,” Pedro al repudiar a Jesús como su Caudillo y
Maestro estaba alegando que era de otro como su caudillo y maestro. Al repudiar a Jesús, Pedro no se estaba
colocando en una posición neutral, un lugar que no favorece a ninguno de los dos lados de la cuestión, un lugar
que solo existe por sí mismo y no tiene conexión con nadie más. Al repudiar a Jesús, Pedro tenía que alegar que
era de otro.
w82 15/3 pág. 31 Preguntas de los lectores
¿Significa Mateo 26:74 que el apóstol Pedro, al estar bajo presión, usó lenguaje profano?
No. Este versículo describe cómo Pedro reaccionó cuando se le acusó de ser uno de los seguidores de Jesús
después que éste fue arrestado. Leemos respecto a la tercera negación de Pedro: “Entonces [Pedro] comenzó a
echar maldiciones y a jurar: ‘¡No conozco al hombre [Jesús]!’”—Mateo 26:74.
En ciertos idiomas, las palabras “maldiciones” y “jurar” pueden referirse a lenguaje profano. Pero cuando
Pedro ‘maldijo’ y ‘juró’ no estaba usando lenguaje inmundo o profano como lo hacen muchas personas al
enojarse.
En la Biblia, tanto en el texto hebreo original como en el texto griego original, el “echar maldiciones” significaba
que uno pedía que acaeciera algún mal a alguien o a algo. No se trataba de lenguaje profano y quizás ni
estuviera relacionado con la ira. (Génesis 3:14, 15; 4:11, 12) A fin de atestiguar que una declaración era verídica,
una persona tal vez echara una maldición. Al hacer esto estaba declarando: ‘Si lo que estoy diciendo no es
verdad, que se me maldiga; que me acaezca algún mal.’ De modo similar, alguien tal vez ‘jurara’ con relación a
un asunto, y de esta manera hiciera un juramento de que lo que estaba diciendo era verdad y que si no lo era, le
acaeciera alguna calamidad.
Por lo tanto, Pedro no estaba usando lenguaje profano, sino que impulsado por el temor estaba tratando de
convencer a los que le rodeaban de que sus negaciones eran verídicas. Por supuesto, aquello fue una falsedad
de la cual tuvo que arrepentirse. (Lucas 22:61, 62) La Biblia muestra claramente que el cristiano debe evitar el
lenguaje profano, pues dice: “No proceda de la boca de ustedes ningún dicho corrompido.”—Efesios 4:29.
CAPITULO 27
w08 15/1 pág. 31 Puntos sobresalientes del libro de Mateo
Respuestas a preguntas bíblicas:
Mateo 27:3-5. ¿Qué hizo que Judas sintiera remordimiento? Nada indica que Judas sintiera remordimiento
porque estuviera arrepentido de verdad. En lugar de pedir perdón a Dios, fue a confesar su pecado a los
sacerdotes principales y a los ancianos. Como había cometido “un pecado que sí incurre en muerte”, lo
atormentaban los sentimientos de culpa y de desesperación, y con razón (1 Juan 5:16). Lo que hizo que Judas
sintiera remordimiento fue la situación desesperada en que se hallaba.
w92 15/7 págs. 6-7 ¿Se contradice la Biblia?
¿Cómo murió Judas Iscariote?
Mateo 27:5 afirma que Judas se ahorcó, mientras que Hechos 1:18 dice que, “cayendo de cabeza, reventó
ruidosamente por en medio, y todos sus intestinos quedaron derramados”. Mientras que Mateo parece referirse a
cómo intentó suicidarse, Hechos describe los resultados. Parece ser que Judas ató una cuerda a la rama de un
árbol, se puso la soga al cuello e intentó ahorcarse saltando de un risco. Al parecer se rompió la cuerda o la rama
del árbol, de modo que se precipitó al suelo y reventó al caer en las rocas. La topografía de los alrededores de
Jerusalén hace que tal conclusión sea lógica.
w11 1/4 pág. 10 ¿Lo sabía?
De qué delitos era culpable Barrabás?
▪ Según los Evangelios, el hombre a quien el gobernador romano Poncio Pilato puso en libertad en lugar de a
Jesús era un “salteador” y un “preso famoso” (Mateo 27:16; Juan 18:40). En ese momento se encontraba en
Jerusalén, bajo custodia romana, junto con “los sediciosos, que en su sedición habían cometido asesinato”
(Marcos 15:7).
Aunque no existen pruebas extrabíblicas de los delitos de Barrabás, su inclusión entre los sediciosos permite
a algunos eruditos relacionarlo con grupos subversivos de Israel. El historiador Flavio Josefo, por ejemplo, dejó
constancia de que las bandas de forajidos estaban entre los principales males de la época. Estos bandidos
alegaban luchar contra supuestas injusticias que sufrían los oprimidos campesinos judíos. A mediados del siglo
primero, la rebelión contra los romanos y la nobleza judía alcanzó enormes proporciones. Más tarde, las bandas
ya mencionadas conformaron gran parte de las fuerzas judías que expulsaron de Judea a los romanos en el
año 66.
“Barrabás debió de pertenecer a una banda de salteadores rurales. Estos bandidos eran bien vistos por la
gente porque asaltaban a los israelitas acaudalados y provocaban grandes trastornos al gobierno romano”,
señala The Anchor Bible Dictionary.
En el tiempo de los romanos, ¿qué delitos se castigaban con el tipo de muerte que sufrió Jesús?
▪ Los forajidos, rebeldes y sediciosos corrían el riesgo de morir colgados en un instrumento de tortura. Este era el
peor castigo posible.
Según el libro Palestine in the Time of Jesus (Palestina en los tiempos de Jesús), “era una muerte pública,
degradante y dolorosa, que tenía el propósito de amedrentar a todo el que pensara atentar contra el orden
establecido”. Cierto escritor romano de la antigüedad señala respecto a la ejecución de los condenados: “Se
escogen vías muy transitadas para que todos puedan verlos y sean movidos a temor”.
El historiador Josefo indica que un prisionero capturado por las tropas de Tito durante el asedio a Jerusalén en
el año 70 sufrió una ejecución similar delante de la muralla de la ciudad. ¿Con qué objetivo? Intimidar a los
defensores y lograr que se rindieran. Cuando por fin cayó la ciudad, muchos otros sufrieron ese mismo castigo.
La mayor ejecución en masa con este sistema se llevó a cabo al final de la revuelta encabezada por
Espartaco (73-71 antes de nuestra era), cuando 6.000 esclavos y gladiadores fueron muertos a lo largo de la
calzada que unía Capua y Roma.
w96 1/5 pág. 19 párr. 17 Paguemos al César las cosas del César
17. ¿Existe algún precedente bíblico del servicio civil no militar?
17 Parece ser que en tiempos bíblicos existía el servicio obligatorio. Un libro de historia dice: “Además de los
impuestos y gravámenes que pesaban sobre los habitantes de Judea, existía también la corvea [trabajo
no remunerado exigido por las autoridades públicas]. Se trata de una institución antigua en Oriente, perpetuada
por las autoridades helenísticas y romanas. [...] También el Nuevo Testamento cita ejemplos de corvea en Judea,
lo que demuestra su amplia difusión. En conformidad con esta costumbre, los soldados presionaron a Simón de
Cirene para que cargara la cruz [madero de tormento] de Jesús (Mateo 5:41; 27:32; Marcos 15:21; Lucas
23:26)”.
w89 1/5 págs. 23-24 párrs. 4-5 Lo que significa amar a Dios
4, 5. a) ¿Qué dice un diccionario acerca de la palabra stau·rós, traducida “cruz” en algunas Biblias en
español? b) ¿Qué origen tuvo el uso de la cruz?
4 Del instrumento que se usó para dar muerte a Jesús se habla en pasajes bíblicos, como en Mateo 27:32 y
40. En ellos la palabra griega stau·rós se traduce “cruz” en muchas Biblias en español. Pero ¿qué significaba
stau·rós en el primer siglo, cuando se escribieron las Escrituras Griegas? El Diccionario expositivo de palabras
del Nuevo Testamento, de W. E. Vine, dice: “Staurós [...] denota, primariamente, un palo o estaca derecha. Se
clavaba en ella a los malhechores para ejecutarlos. Tanto el nombre [staurós] como el verbo stauroō, fijar sobre
un palo o una estaca, debieran distinguirse originalmente de la forma eclesiástica de una cruz de dos brazos. La
forma de esta última tuvo su origen en la antigua Caldea, y se utilizaba como símbolo del dios Tamuz (que tenía
la forma de la mística Tau, la inicial de su nombre) en aquel país y en los países adyacentes, incluyendo Egipto”.
5 Vine pasa a decir: “A mediados del siglo 3 d.C., las iglesias se habían apartado de ciertas doctrinas de la fe
cristiana, o las habían pervertido. Con el fin de aumentar el prestigio del sistema eclesiástico apóstata, se recibió
a los paganos en las iglesias aparte de la regeneración por la fe, y se les permitió mantener en gran parte sus
signos y símbolos. De ahí que se adoptara la Tau o T, en su forma más frecuente, con la pieza transversal
abajada, como representación de la cruz de Cristo”.
w90 15/10 pág. 17 párr. 9 Esté agradecido... el Reino Mesiánico de Jehová gobierna
9. ¿Cuándo perdió su estado favorecido la Jerusalén terrestre, y qué la reemplazó?
9 Al decir “Jerusalén será hollada por las naciones, hasta que se cumplan los tiempos señalados de las
naciones”, ¿sugería Jesús que la ciudad terrestre volvería con el tiempo al favor divino? No. Después del
asesinato del Hijo amado de Dios, la Jerusalén terrestre perdió para siempre su condición especial, y ha sido
reemplazada por una ciudad que la supera por mucho, la ‘ciudad del Dios vivo, Jerusalén celestial’. (Hebreos
12:22; Mateo 23:37, 38; 27:50, 51.)
ws cap. 17 pág. 143 párr. 16 Recordada con lealtad la organización de Jehová
16. Cuando Jesús murió sobre el madero de tormento, ¿cómo se indicó el rechazo del Israel natural?
16 Ciertamente se indicó el rechazo del Israel natural cuando, al morir Jesús en el madero de tormento, la
gruesa cortina que marcaba una separación entre el Santísimo y el Santo del templo de Jerusalén se rasgó en
dos “de arriba abajo”. Al mismo tiempo, “la tierra tembló, y las masas rocosas se hendieron”. Estos fueron actos
milagrosos por Dios, quien solía reinar allí en sentido típico, e indicaron que él rechazaba a la nación de Israel y
la religión de ella. (Mateo 27:51.)
w96 1/7 págs. 15-16 párr. 9 El gran templo espiritual de Jehová
9. a) ¿Qué representó la cortina que separaba el Santo del Santísimo? b) ¿Cómo traspasó Jesús la
cortina del templo espiritual de Dios?
9 La cortina que separaba el Santo del Santísimo representó el cuerpo carnal de Jesús. (Hebreos 10:19, 20.)
La carne de Jesús constituía una barrera que le impedía el acceso a la presencia de su Padre mientras fuera
hombre en la Tierra. (1 Corintios 15:50.) A su muerte, “la cortina del santuario se rasgó en dos, de arriba abajo”.
(Mateo 27:51.) Esto fue una indicación espectacular de que se había eliminado la barrera que impedía la entrada
de Jesús en el cielo. Tres días más tarde, Jehová Dios obró un maravilloso milagro: levantó a Jesús de entre los
muertos, no como un mortal, de carne y sangre, sino como una gloriosa criatura espiritual ‘que continúa viva para
siempre’. (Hebreos 7:24.) Cuarenta días después, Jesús ascendió al cielo y entró en el verdadero “Santísimo”,
“para comparecer ahora delante de la persona de Dios a favor de nosotros”. (Hebreos 9:24.)
w90 1/9 pág. 7 ‛Muchos cuerpos de los santos fueron levantados’
“LA TIERRA tembló, y las masas rocosas se hendieron. Y las tumbas conmemorativas se abrieron y muchos
cuerpos de los santos que se habían dormido fueron levantados (y algunas personas, saliendo de entre las
tumbas conmemorativas después que él fue levantado, entraron en la ciudad santa), y se hicieron visibles a
mucha gente.” (Mateo 27:51-53.) El erudito católico Karl Staab llama “muy misterioso” esto que ocurrió al tiempo
de la muerte de Jesús. ¿Qué sucedió?
Epifanio y otros de los primeros padres de la Iglesia enseñaron que los santos literalmente volvieron a la vida
y fueron al cielo con el resucitado Jesús. Agustín, Teofilacto y Zigabeno creían que estos muertos habían recibido
una resurrección temporal, pero después habían regresado a sus tumbas. Sin embargo, esta última opinión “no
recibió extenso reconocimiento”, comenta el erudito Erich Fascher. Al verter Mateo 27:52, 53, muchas
traducciones modernas de la Biblia dan a entender que hubo una resurrección. No hace eso la Traducción del
Nuevo Mundo, que describe los efectos de un terremoto. ¿Por qué?
En primer lugar, prescindiendo de quiénes fueran “los santos”, Mateo no dijo que ellos habían sido levantados.
Dijo que sus cuerpos, o cadáveres, fueron levantados. En segundo lugar, no dijo que estos cuerpos hubieran
vuelto a vivir. Dijo que fueron levantados, y el verbo griego e·guéi·ro, que significa “levantar”, no siempre se
refiere a una resurrección. Entre otras cosas, también puede significar “sacar” de un hoyo o “levantarse” del
suelo. (Mateo 12:11; 17:7; Lucas 1:69.) La conmoción que ocurrió al morir Jesús abrió tumbas y echó fuera de
ellas cadáveres. Hay informes del siglo II E.C. por el escritor griego Aelius Aristides, y hasta informes más
recientes, como el de 1962 procedente de Colombia, de sucesos de esa índole durante terremotos.
Este punto de vista sobre lo que aconteció está en armonía con las enseñanzas bíblicas. En el capítulo 15 de
1 Corintios el apóstol Pablo da prueba convincente de la resurrección, pero no menciona en absoluto lo que dice
Mateo 27:52, 53. Los demás escritores bíblicos tampoco lo hacen. (Hechos 2:32, 34.) Los cadáveres que fueron
levantados al morir Jesús no podrían haber vuelto a vivir como creía Epifanio, porque al tercer día Jesús llegó a
ser “el primogénito de entre los muertos”. (Colosenses 1:18.) Los cristianos ungidos, llamados también “santos”,
recibieron la promesa de participar en la primera resurrección durante la presencia de Cristo, no en el primer
siglo. (1 Tesalonicenses 3:13; 4:14-17.)
A la mayoría de los comentaristas bíblicos se les hace difícil explicar el versículo 53, aunque varios dan a
entender que el versículo 52 se refiere a tumbas abiertas por un terremoto y a la exposición de cadáveres recién
enterrados. Por ejemplo, el erudito alemán Theobald Daechsel presenta la siguiente traducción: “Y tumbas se
abrieron, y muchos cadáveres de santos en reposo fueron levantados”.
¿Quiénes fueron los que “entraron en la ciudad santa” bastante tiempo después, a saber, después que Jesús
había sido resucitado? Como ya se mencionó, los cuerpos expuestos permanecieron sin vida, así que Mateo
tiene que estarse refiriendo a personas que visitaron las tumbas y llevaron noticias a Jerusalén de lo que había
sucedido. Por eso, la versión que presenta la Traducción del Nuevo Mundo profundiza el entendimiento bíblico y
no confunde a los lectores respecto a la resurrección.
w88 1/6 pág. 11 párr. 8 Jesucristo... el amado Hijo de Dios
8. ¿Qué testimonio dieron un oficial del ejército y los que estaban con él?
8 Cuando Jesús murió, hasta los soldados romanos que estaban cerca sabían que Jesús no era Dios: “El
oficial del ejército y los que con él vigilaban a Jesús, al ver el terremoto y las cosas que sucedían, tuvieron
muchísimo miedo, y dijeron: ‘Ciertamente este era Hijo de Dios’”. (Mateo 27:54.) No dijeron: ‘Este era Dios’, ni:
‘Este era Dios el Hijo’, porque Jesús y sus discípulos enseñaron que Jesús era el Hijo de Dios, no el Dios
Todopoderoso en forma humana.
w77 15/11 pág. 694 párr. 4 Demuestren que son discípulos verdaderos de Cristo
4. ¿Cómo hemos de entender las palabras de Jesús de que “no vino para que se le sirviera, sino para
servir”?
4 El hecho de que Jesús viniera a servir no significa que rehusó todo servicio personal. No podría ser así, pues
en las Escrituras leemos acerca de mujeres que ‘le servían.’ (Mat. 27:55) Entre el servicio que rendían estas
mujeres pudo haber estado el preparar comidas y coser, remendar y lavar ropa. Sin embargo, su servicio era
estrictamente voluntario. Jesucristo no vino a la Tierra “para que se le sirviera” en el sentido de que no vino
buscando que otros le sirvieran. Él mismo efectuó por mucho la mayor parte del servir. Sanó a los enfermos,
inválidos y deformes, restauró la vista a los ciegos, abrió la boca de los mudos y los oídos de los sordos, y libró a
muchos del control demoníaco. A los que respondieron, su proclamación de la verdad de Dios les produjo
consuelo, curación espiritual y liberación de cautiverio espiritual. Jesucristo cumplió fielmente el propósito de su
unción según se expresa en Isaías 61:1: “El espíritu del Señor Soberano Jehová está sobre mí, por motivo de
que Jehová me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los mansos. Me ha enviado para vendar a los
quebrantados de corazón, para proclamar libertad a los llevados cautivos y la apertura ancha de los ojos aun a
los prisioneros.”
w10 1/9 pág. 15 ¿Lo sabía?
¿Estaba emparentado Jesús con alguno de sus doce apóstoles?
▪ La Biblia no ofrece una respuesta concreta a esta pregunta. No obstante, tanto algunos pasajes de las
Escrituras como la tradición extrabíblica parecen indicar que varios apóstoles estaban emparentados con Jesús.
En los Evangelios se revelan los nombres de las mujeres que estaban presentes mientras Jesús agonizaba en
el madero. Por ejemplo, Juan 19:25 se refiere a cuatro de ellas: “Su madre [María] y la hermana de su madre;
María la esposa de Clopas, y María Magdalena”. Al comparar este versículo con los relatos paralelos de Mateo y
Marcos, podemos llegar a la conclusión de que la tía de Jesús —“la hermana de su madre”— era Salomé.
Aparentemente, esta mujer era la madre de los hijos de Zebedeo (Mateo 27:55, 56; Marcos 15:40). Por lo tanto,
sus hijos —a quienes la Biblia identifica como Santiago y Juan— serían primos hermanos de Jesús por parte de
madre. Estos dos hombres, que eran pescadores, fueron invitados por Jesús a ser sus discípulos (Mateo
4:21, 22).
Por otra parte, la tradición asegura que el esposo de una de las mujeres antes mencionadas —llamado Clopas
o Alfeo— era hermano de José, el padre adoptivo de Jesús. Si esto es cierto, entonces otro de los apóstoles —
Santiago hijo de Alfeo— también sería primo de Jesús por parte de padre (Mateo 10:3).
lp cap. 3 págs. 26-27 párrs. 5-6 Un hogar paradisíaco en el futuro
5, 6. (a) ¿Qué ha hecho que las palabras de Jesús en Lucas 23:43 hayan sido entendidas de manera
diferente por distintas personas? (b) ¿Qué nos da guía en cuanto a cómo han de entenderse las
palabras de Jesús al malhechor?
5 Esta promesa de Jesucristo ha sido entendida de varias maneras por los lectores de la Biblia. Muchas
traducciones de la Biblia citan a Jesús de este modo: “En verdad te digo, hoy serás conmigo en el paraíso.”
(Versión Nácar-Colunga) En vista de esa puntuación, alguien pudiera llegar a la conclusión de que el malhechor
estaría con Jesús en un paraíso aquel mismo día. Sin embargo, debe notarse que en el texto griego original
aparece poca o ninguna puntuación. Esto obliga al traductor a escoger dónde coloca la puntuación. Por eso, las
palabras también se pueden puntuar de modo que lean: ‘En verdad te digo hoy, serás conmigo en el paraíso.’ El
pensamiento que se comunica de este modo señala a que el malhechor estaría con Jesús en el Paraíso en
alguna ocasión futura.
6 Esta manera de entender las palabras de Jesús armoniza con el resto de la Biblia. Aquel día, al morir, Jesús
no fue al cielo ni a algún lugar intermedio. Estuvo muerto en el Hades, la región del sepulcro, por tres días (o
partes de ellos).—Mateo 27:62-66; Hechos 2:24, 27.
CAPITULO 28
cl cap. 15 págs. 155-156 párrs. 18-19 Jesús ‘establece la justicia en la Tierra’
18, 19. a) ¿De qué maneras defendió Jesús la dignidad de la mujer? b) ¿Cómo destaca su ejemplo la
relación entre valor y justicia?
18 De igual modo, Jesús no apoyó las ideas sobre la mujer que prevalecían en su época. Antes bien, tuvo la
valentía de hacer lo que era equitativo. A diferencia de los israelitas, quienes consideraban que las samaritanas
eran tan impuras como los gentiles, él no vaciló en predicar a una de ellas junto al pozo de Sicar. De hecho, fue
la primera persona a la que se presentó claramente como el Mesías prometido (Juan 4:6, 25, 26). Mientras que
los fariseos afirmaban que no debía enseñarse la ley de Dios a las mujeres, Cristo dedicó mucho tiempo y
energías a instruirlas (Lucas 10:38-42). Y aunque la tradición indicaba que el testimonio femenino no era
confiable, él dignificó a varias discípulas suyas con el privilegio de ser las primeras personas en verlo resucitado
e incluso les indicó que fueran a informar de este importantísimo suceso a los discípulos varones (Mateo 28:1-
10).
19 Ciertamente, Jesús aclaró a las naciones lo que es la justicia, y en muchos casos corrió por ello un gran
riesgo. Su ejemplo nos permite ver que la defensa de la auténtica rectitud exige valor. ¡Con razón se le llamó “el
León que es de la tribu de Judá”! (Revelación [Apocalipsis] 5:5.) Recordemos que este animal simboliza la justicia
valerosa. En el futuro cercano, Cristo logrará que esta cualidad se exprese aún a mayor grado, implantando “la
justicia en la tierra” en el sentido más pleno de la expresión (Isaías 42:4).
w70 15/2 pág. 103 párr. 7 “Vayan. . . hagan discípulos . . . bautizándolos”
7. ¿Cómo fue confirmada esta ubicación el día que Jesús resucitó, y cómo se portaron allí los discípulos?
7 Dos días después, la mañana en que fue resucitado de entre los muertos, un ángel les dijo a algunas
mujeres que vinieron a la tumba que ahora estaba abierta y vacía: “Vayan de prisa y digan a sus discípulos que
fue levantado de entre los muertos, y, ¡miren! va delante de ustedes a Galilea; allí lo verán.” En camino a
decírselo a los discípulos, el resucitado Jesús mismo se les presentó a estas mujeres. “¡No teman!” dijo él.
“Vayan, informen a mis hermanos, para que se vayan a Galilea; y allí me verán.” Más de una semana después
los discípulos lo hicieron. “Los once discípulos fueron a Galilea, a la montaña donde Jesús les había ordenado, y
cuando lo vieron le rindieron homenaje, mas algunos dudaron.”—Mat. 28:3-10, 16, 17; Mar. 16:7.
w09 15/5 pág. 23 párr. 11 Los ángeles: “espíritus para servicio público”
11. a) ¿Cómo ayudaron a Jesús los ángeles? b) ¿Qué demostró Jesús al mantenerse fiel a Dios?
11 Veamos cómo usó Jehová a los ángeles en el caso de Jesús. Los ángeles anunciaron el nacimiento y la
resurrección de Jesús, y le prestaron ayuda cuando vino a la Tierra. Por ejemplo, uno de ellos lo fortaleció poco
antes de su arresto. Sin embargo, no impidieron que fuera detenido y asesinado (Mat. 28:5, 6; Luc. 2:8-11;
22:43). ¿Por qué? Porque de acuerdo con el propósito de Jehová, Jesús tenía que sacrificar su vida; así
demostró que un hombre perfecto puede mantenerse íntegro aunque se le pruebe hasta el límite. Por eso Jehová
lo resucitó y le concedió vida inmortal en el cielo, le dio “toda autoridad” e hizo que los ángeles se sujetaran a él
(Mat. 28:18; Hech. 2:32; 1 Ped. 3:22). De esta manera quedó claro que Jesús era la parte principal de la
“descendencia” de la “mujer” de Dios (Gén. 3:15; Gál. 3:16).
w70 15/10 pág. 613 párr. 1 ¿Tiene usted “fe que resulta en conservar viva el alma”?
1. ¿Por qué creen los cristianos en la resurrección de Jesucristo?
TERTULIANO, que fue convertido al cristianismo hacia fines del segundo siglo de nuestra era común, escribió
en una ocasión acerca de Jesucristo: “Enterrado, fue levantado de entre los muertos; esto es cierto debido a que
es imposible.” A juzgar por lo que el hombre puede hacer, la resurrección de Cristo es exactamente eso...
“imposible.” No obstante, las Santas Escrituras nos aseguran que es una realidad. Por ejemplo, en ellas están
registradas estas palabras del apóstol cristiano Pedro acerca de “Jesús el nazareno”: “Dios lo resucitó desatando
los dolores de la muerte, porque no era posible que él continuara retenido por ella.” (Hech. 2:22-24) Los
discípulos primitivos de Cristo realmente vieron al resucitado Jesús, y algunos de ellos hasta comieron, bebieron
y conversaron con él. (Mat. 28:5-10, 16-20; Hech. 10:40, 41; 1 Cor. 15:3-8) Hoy los cristianos creen en la
resurrección de Jesucristo porque es asunto que consta en la Palabra inspirada de Dios. Además, disciernen, por
el cumplimiento de las profecías bíblicas en los acontecimientos actuales, que Jesucristo vive y ahora está
gobernando en el reino celestial de Dios.—2 Tim. 3:16, 17; capítulos 24 y 25 de Mateo.
ka cap. 14 pág. 276 párr. 43 Súbditos terrestres del reino de Dios
43. Durante su parousía el Rey Jesucristo tiene en la Tierra un resto de ¿quiénes? y ¿cómo aludió a ellos
en el día de su profecía y en el día de la resurrección?
43 Durante el tiempo de su parousía o presencia invisible como Rey entronizado, Jesucristo el Hijo del hombre
tiene un resto de sus hermanos espirituales en condición visible en la carne en la Tierra. Anteriormente, en el
mismo día en que dio la parábola de las ovejas y las cabras, Jesús aludió a estos “hermanos,” cuando dijo:
“Ustedes, no sean llamados Rabí, porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos.
Además, no llamen padre de ustedes a nadie sobre la tierra, porque uno solo es su Padre, el Celestial. Tampoco
sean llamados ‘caudillos,’ porque su Caudillo es uno, el Cristo.” (Mateo 23:8-10) Cinco días después de contar la
parábola, el resucitado Señor Jesús se apareció a varias mujeres en el día de Su resurrección y les dijo:
“¡No teman! Vayan, informen a mis hermanos, para que se vayan a Galilea; y allí me verán.”—Mateo 28:9, 10.
cf cap. 16 págs. 167-168 párrs. 12-13 “Los amó hasta el fin”
12, 13. a) ¿Cómo le falló Pedro a Jesús la noche en que fue arrestado? b) ¿Cómo demostró Jesús una vez
resucitado que él hizo más que solo enseñar de palabra a perdonar?
12 Jesús tenía una relación muy estrecha con el apóstol Pedro, un hombre de carácter afectuoso, aunque a
veces algo impulsivo. Conociendo sus virtudes, Jesús le concedió privilegios especiales. Por ejemplo, junto con
Santiago y Juan, Pedro fue testigo presencial de algunos milagros que el resto de los doce apóstoles no vieron
(Mateo 17:1, 2; Lucas 8:49-55). Y como mencionamos antes, estuvo entre los que se adentraron con el Maestro
en el jardín de Getsemaní la noche que lo apresaron. Sin embargo, esa misma noche, cuando Jesús fue
traicionado y arrestado, Pedro y los otros apóstoles lo abandonaron y huyeron. Más tarde, Pedro tuvo la valentía
de ir al lugar donde Jesús estaba siendo sometido a un juicio ilegal, y se quedó fuera. Pero el temor lo empujó a
cometer un grave error: ¡mintió tres veces cuando afirmó que ni siquiera lo conocía! (Mateo 26:69-75.) ¿Cómo
reaccionó Jesús? ¿Qué habría hecho usted si un amigo íntimo le hubiera fallado de esa forma?
13 Jesús estuvo dispuesto a perdonar a Pedro. Sabía que este se sentía profundamente abatido por el peso de
su pecado; de hecho, tan desconsolado estaba el arrepentido apóstol que “rompió a llorar” (Marcos 14:72). El día
de su resurrección, el Maestro se le apareció, sin duda para consolarlo y tranquilizarlo (Lucas 24:34; 1 Corintios
15:5). Y menos de dos meses después lo honró permitiendo que fuera él quien saliera a dar un testimonio a la
multitud congregada en Jerusalén el día de Pentecostés (Hechos 2:14-40). Recordemos, asimismo, que Jesús
no guardó resentimiento contra los apóstoles por haberlo abandonado. Al contrario: después que hubo
resucitado, siguió llamándolos “mis hermanos” (Mateo 28:10). ¿No es obvio, pues, que Jesús hizo más que solo
enseñar de palabra a perdonar?
bt cap. 4 pág. 34 párr. 15 “Hombres iletrados y del vulgo”
15. ¿Qué nos muestra que no debemos descorazonarnos aunque hayamos descontinuado en algún
momento la predicación?
15 En el caso de que alguna vez hayamos cedido a las presiones y descontinuado temporalmente la
predicación, no nos desmoralicemos. Hasta los apóstoles cesaron de predicar tras la muerte de Jesús, pero
enseguida volvieron a la carga (Mat. 26:56; 28:10, 16-20). En vez de permitir que los errores del pasado nos
agobien, ¿no sería mejor extraer lecciones de ellos? De hecho, podríamos utilizarlas para fortalecer a los demás.
gm cap. 6 págs. 79-80 párrs. 19-21 Los milagros... ¿fueron realidad?
19-21. a) Según Justino Mártir, ¿cómo contradijeron los judíos la predicación cristiana de la resurrección
de Jesús? b) ¿De qué podemos estar seguros en cuanto a la tumba de Jesús el 16 de Nisán?
19 ¿Había sido resucitado Jesús, o es todo puro invento? Algo que la gente de entonces quizás habría
preguntado es: ¿Está el cuerpo de Jesús todavía en la tumba? Los seguidores de Jesús habrían tenido que
enfrentarse a un obstáculo enorme si sus adversarios hubieran podido señalar al cadáver todavía en el sepulcro
como prueba de que Jesús no había sido resucitado. Sin embargo, no hay ningún registro de que hicieran eso.
Más bien, según la Biblia ellos dieron dinero a los soldados asignados a vigilar la tumba y les dijeron: “Digan:
‘Sus discípulos vinieron de noche y lo hurtaron mientras nosotros dormíamos’”. (Mateo 28:11-13.) También
tenemos prueba, aparte de lo que dice la Biblia, de que los líderes judíos hicieron eso.
20 Alrededor de un siglo después de la muerte de Jesús, Justino Mártir escribió una obra llamada Diálogo con
Trifón. En ella dijo: “Ustedes [los judíos] han enviado por todo el mundo a hombres escogidos y ordenados para
proclamar que una herejía impía y desaforada había procedido de cierto Jesús, un engañador galileo, a quien
crucificamos, pero a quien por la noche sus discípulos robaron de la tumba donde había sido puesto”7.
21 Ahora bien, Trifón era judío, y el Diálogo con Trifón se escribió para defender el cristianismo contra el
judaísmo. Por lo tanto, no sería probable que Justino Mártir hubiera dicho lo que dijo —que los judíos acusaban a
los cristianos de haber robado el cuerpo de Jesús de la tumba— si los judíos no hubieran presentado tal
acusación. De otro modo se habría expuesto a una acusación fácilmente verificable de haber mentido. Justino
Mártir sólo habría dicho eso si en realidad los judíos hubieran enviado tales mensajeros. Y ellos habrían hecho
eso únicamente si en realidad la tumba hubiera estado vacía el 16 de Nisán de 33 E.C. y ellos no hubieran
podido señalar al cadáver de Jesús en la tumba como prueba de que no había sido resucitado. Por eso, puesto
que la tumba estaba vacía, ¿qué había sucedido? ¿Sería verdad que los discípulos habían robado el cadáver, o
había sido eliminado el cuerpo milagrosamente como prueba de que Jesús realmente había sido resucitado?
sl cap. 5 pág. 77 párr. 32 Recompensada la integridad probada del “Siervo”
32. Aun después de la muerte de Jesús, ¿cómo mostraron los enemigos judíos que consideraban a Jesús
como un impostor inicuo?
32 Este entierro de Jesús el Mesías “con la clase rica” no quitó la mancha de que muriera con inicuos y fuera
enterrado como un inicuo. Los judíos enemigos averiguaron dónde fue enterrado el cuerpo de Jesús, e hicieron
que el gobernador Pilato sellara la piedra sepulcral y permitiera que se colocara una guardia de soldados en la
tumba, porque clasificaban a Jesús como un impostor inicuo. Temían que si no hacían esto los discípulos de
Jesús se robarían el cadáver y entonces dirían que él había sido resucitado, y así “será esta última impostura
peor que la primera.” Aunque al tercer día la guardia de soldados informó que fue un glorioso ángel del cielo el
que rompió el sello del gobernador e hizo rodar la piedra, abriendo la tumba, los principales sacerdotes y los
ancianos sobornaron a los soldados de la guardia para que le dijeran a la gente que los discípulos de Jesús
habían ejecutado esta “última impostura” y eran peores impostores que Jesús mismo.—Mateo 27:62-66; 28:11-
15.
w71 15/2 págs. 104-105 párrs. 4-5 Testificación mundial contra conversión de mundo
4, 5. (a) ¿Qué habían hecho los enemigos tocante al hecho de la resurrección de Jesús? (b) ¿Qué les dijo
Jesús ahora a sus discípulos que hicieran en cuanto a los hechos que tenían que ver con él?
4 Los líderes religiosos de Jerusalén habían tratado de mantener secretos los hechos acerca de su
resurrección. Trataron de falsificar los hechos, hasta con soborno. (Mat. 28:11-15) Pero, a pesar de todo,
Jesucristo estaba completamente vivo de nuevo aquel jueves 25 de Iyar de 33 E.C., apareciendo por última vez
en la carne a sus discípulos fieles. Les dio a entender que el reino de David no habría de ser restaurado a la
nación terrestre de Israel. Tampoco era aquel el tiempo para que el reino de Dios se estableciera entonces en las
manos del Mesías o Cristo de Dios. Bueno, pues, ¿habrían de dejar los discípulos que el caso de Jesucristo se
echara al olvido? ¿Habrían de dejar que los hechos falseados acerca de él fueran diseminados mundialmente por
los instigadores de su muerte y habrían de dejar que toda la humanidad se quedara sin obtener ningún beneficio
de la vida, muerte y resurrección de Jesucristo? ¿Habrían de mantenerse callados en cuanto a las cosas que
habían visto y oído y en las cuales habían participado tan personalmente? ¡De ninguna manera! Habrían de ser
facultados para hacer algo acerca de esto, pero comenzando al tiempo apropiado, a saber, el día en que
comenzara a cumplirse la profecía de Joel 2:28-32. De modo que les dijo:
5 “Recibirán poder cuando el espíritu santo llegue sobre ustedes, y serán testigos de mí tanto en Jerusalén
como en toda Judea y en Samaria y hasta la parte más lejana de la tierra.”—Hech. 1:8.
w73 15/9 pág. 557 párr. 1 “Hagan discípulos, bautizándolos”
1. ¿Quiénes oyeron el mandato de Jesús de “hagan discípulos . . . bautizándolos”?
JESUCRISTO dijo esas palabras en una montaña de Galilea después de su muerte y resurrección. Sus
discípulos las oyeron, incluso Mateo, que las registró para nuestro beneficio. No se sabe de seguro cuántos
discípulos de Jesús lo oyeron dar este mandato. Los once apóstoles fieles estuvieron presentes, pero
posiblemente hubo muchos más. (Mat. 28:16) Numerosos doctos bíblicos creen que los quinientos que mencionó
el apóstol Pablo que vieron a Jesús personalmente de una vez después de su resurrección tuvieron que haber
estado en Galilea porque allí es donde Jesús tuvo discípulos en números tan grandes. (1 Cor. 15:6) Algunos
creen que las palabras de Jesús en Mateo 28:10, “Vayan, informen a mis hermanos, para que se vayan a
Galilea; y allí me verán,” fueron dichas a más de los once apóstoles fieles. Sin embargo, no podemos estar
seguros de eso.
w74 1/9 pág. 538 párr. 5 Cristianos perseguidos... “un espectáculo teatral al mundo”
5. Explique de qué manera odiaba el mundo carnal a aquellos cristianos primitivos.
5 Los apóstoles, hombres espirituales entrenados por Jesús, ‘no eran parte del mundo.’ Es por eso que éste
los odiaba. El vívido contraste entre aquellos hombres espirituales y el mundo carnal se hizo patente a toda la
creación. Después que Jesús partió de la escena terrestre los apóstoles se gastaron incansablemente en llevar a
cabo su comisión de predicar y enseñar “hasta la parte más lejana de la tierra.” (Mat. 28:16-20; Hech. 1:6-8)
Hubo fuerte oposición a su obra desde el mismo principio. La primera resistencia provino de sus propios
conciudadanos. (Hech. 5:40; 12:1-5) A medida que la obra se extendió más allá de Judea y Samaria, hubo
conflictos con los adherentes de las deidades gentiles que temían que sus objetos de devoción quedaran
‘reducidos a la nada.’—Hech. 19:23-41; 14:1-7.
w82 1/9 pág. 17 párr. 4 Sumisión leal al orden teocrático
4. Describa el arreglo teocrático de nuestro día.
4 Debido a su sumisión leal a la gobernación teocrática, aun hasta la muerte, Jesús fue recompensado con
vida inmortal en el cielo. Además, recibió “toda autoridad ... en el cielo y sobre la tierra.” (Mateo 28:18) A su vez,
él confió “todo lo suyo” en la Tierra (los intereses terrestres de su Reino) a fieles cristianos ungidos. A éstos
Jesús los llamó un “esclavo fiel y discreto.” (Mateo 24:45-47) La recompensa de ellos es participar algún día en la
gobernación celestial con Cristo como “sacerdotes” y “reyes” en Su reino. (Revelación 14:1, 4; 20:6) Hoy, un
resto de este ‘esclavo fiel’ todavía está vivo en la Tierra. Entre los deberes de este resto está el de recibir el
alimento espiritual al debido tiempo y pasarlo a todos los siervos terrestres de Jehová. Ellos ocupan una posición
similar a la que ocuparon Pablo y sus colaboradores cuando dicho apóstol dijo lo siguiente acerca de las
maravillosas verdades que Dios da a su pueblo: “Es a nosotros que Dios las ha revelado por medio de su
espíritu.” (1 Corintios 2:9, 10) También llevan la delantera en la predicación del Reino, servicio que tiene que
efectuarse “en toda la tierra habitada” antes del fin de este sistema de cosas condenado a destrucción.—Mateo
24:14.
bt cap. 13 pág. 103 párrs. 9-10 “Disensión y disputa”
9, 10. ¿Qué lecciones nos dieron tanto los hermanos de Antioquía como Pablo y Bernabé?
9 La primera lección es que debemos confiar en la organización de Dios. Veamos por qué decimos esto. Los
hermanos de Antioquía sabían que el consejo rector al que iban a acudir estaba integrado en su totalidad por
cristianos de origen judío. Sin embargo, estaban convencidos de que aquel cuerpo iba a resolver el conflicto de la
circuncisión de acuerdo con las Escrituras. ¿A qué se debía esa certeza? A que estaban seguros de que Jehová
dirigiría el proceso sirviéndose de su espíritu y de Jesucristo, Cabeza de la congregación (Mat. 28:18, 20; Efe.
1:22, 23). Por consiguiente, cuando se planteen cuestiones graves, imitemos a los creyentes de Antioquía. Sí,
confiemos en la organización de Dios y, más concretamente, en el Cuerpo Gobernante, la junta directiva de
cristianos ungidos que hoy día actúa en representación del entero “esclavo fiel y discreto” (Mat. 24:45).
10 Otra lección es que siempre es beneficioso ser humildes y pacientes. Pensemos en Pablo y Bernabé.
Aunque habían sido nombrados por espíritu para predicar en las naciones, no invocaron su autoridad en
Antioquía a fin de zanjar de una vez por todas la controversia sobre la circuncisión (Hech. 13:2, 3). Más tarde, el
apóstol escribió: “Subí [a Jerusalén] como resultado de una revelación”, lo que indica que Dios había tomado
cartas en el asunto (Gál. 2:2). Los ancianos actuales procuran demostrar la misma paciencia y humildad cuando
se enfrentan a cuestiones divisivas. En vez de polemizar, buscan la guía de Jehová consultando la Biblia y las
instrucciones del esclavo (Fili. 2:2, 3).
pe cap. 30 pág. 252 párr. 7 Lo que usted debe hacer para vivir para siempre
7. (a) ¿Qué ejemplo suministró Jesús para los cristianos? (b) ¿Por qué no es para infantes el bautismo
que mandó Jesús?
7 El hecho de que el bautismo en agua es un requisito importante lo muestra el ejemplo de Jesucristo. Lo que
Jesús hizo no fue sencillamente decir a su Padre que había venido a hacer Su voluntad. (Hebreos 10:7) Cuando
estaba para comenzar su servicio como predicador del reino de Dios, Jesús se presentó a Jehová y fue
bautizado en agua. (Mateo 3:13-17) Puesto que Jesús fijó el modelo, los que hoy se dedican a Jehová para hacer
su voluntad deben bautizarse. (1 Pedro 2:21; 3:21) De hecho, Jesús mandó a sus seguidores que hicieran
discípulos de gente de todas las naciones y entonces bautizaran a estos nuevos discípulos. Esto no es bautismo
de infantes. Es un bautismo de personas que han llegado a ser creyentes, que se han decidido a servir a
Jehová.—Mateo 28:19; Hechos 8:12.
w70 15/10 pág. 637 ¿Recuerda usted?
¿Indica el mandato de Jesús de Mateo 28:19 que a ciertas personas dedicadas se les bautiza como
miembros del “rebaño pequeño” mientras que a otras se les bautiza como miembros de la “grande
muchedumbre”?
No, se les bautiza como discípulos de Jesucristo, y se puede esperar que al debido tiempo Dios le indique a
cada Testigo bautizado si se le ha asignado al “rebaño pequeño” o a la “grande muchedumbre.”—Págs. 112, 113.
w71 1/3 pág. 158 ¿Recuerda usted?
En vista de Mateo 28:19, ¿por qué no es bíblico el bautismo de infantes?
Porque los que se bautizan deben ser discípulos, y los bebés no pueden ejercer fe y ser discípulos.—
Pág. 589.
jd cap. 11 pág. 144 párr. 10 ¿Deseamos como Jehová que la gente se salve?
10. ¿En qué situaciones brindó Jehová la salvación a distintos grupos de personas?
10 Pero no creamos que los ninivitas fueron los únicos en beneficiarse del interés de Jehová por salvar vidas.
En el año 607 antes de nuestra era, cuando ya habían terminado su ministerio Abdías, Nahúm y Habacuc,
Jerusalén fue destruida. No obstante, Jehová conservó vivos al obediente Jeremías y a un grupo de fieles
compañeros suyos (Jeremías 39:16-18). Asimismo, los profetas de Dios predijeron que un resto arrepentido
regresaría de Babilonia a restaurar la adoración pura (Miqueas 7:8-10; Sofonías 3:10-20). Pues bien, estas
profecías han tenido un gran cumplimiento en tiempos modernos. Tras la I Guerra Mundial, Jehová se encargó
de que los cristianos ungidos —muchos de los cuales habían descuidado la adoración verdadera— volvieran a
participar con celo en el ministerio y recuperaran su favor, lo que les permitiría obtener la vida. Hoy, igualmente,
hay personas de “muchas naciones” que se están “uni[endo] a Jehová” (Zacarías 2:11). Él les brinda la
oportunidad de sobrevivir al fin de este sistema de cosas en el futuro cercano. Por eso, los cristianos
no participamos en el ministerio público tan solo por obedecer a Dios ni tampoco por cumplir las profecías (Mateo
24:14; 28:19, 20). Lo hacemos, sobre todo, para que la gente conozca a Jehová, demuestre fe y obtenga la vida.
kl cap. 18 pág. 175 párr. 10 Póngase el objetivo de servir a Dios para siempre
10. ¿Por qué debe usted bautizarse después de dedicarse a Jehová?
10 De acuerdo con Jesús, todos los que se hacen sus discípulos deben bautizarse. (Mateo 28:19, 20.) ¿Por
qué necesita bautizarse una vez que se ha dedicado a Dios? Al haber dado ese paso, Jehová sabe que usted le
ama. Pero, sin duda, usted deseará hacer algo más para que otros sepan que ama a Dios. Pues bien, el
bautismo le da la oportunidad de hacer pública su dedicación a Jehová Dios. (Romanos 10:9, 10.)
w82 1/6 págs. 30-31 párrs. 17-18 La senda de los justos ciertamente continúa haciéndose más brillante
17, 18. ¿A quiénes realmente se les puede llamar “ministros,” y cómo deben ellos considerar su
“ministerio”?
17 El término “ministro” es útil, porque se refiere a una clase especial de “siervo,” uno que tiene una asignación
de servicio exaltada, especial. Cualquiera, sin importar la edad o el sexo, que demuestre tener buen
entendimiento de la voluntad de Dios y sus propósitos para con la humanidad, y que haya puesto su vida en
armonía con los principios bíblicos, y que también se haya dedicado y bautizado en conformidad con el
mandamiento de Jesús en Mateo 28:19, 20, verdaderamente es ministro de Dios. De hecho, se puede decir que
dicha persona está más capacitada para representar a Dios que cualquier persona que haya asistido a
seminarios teológicos, pero que no entienda los propósitos de Dios y que quizás no haya puesto su vida en
armonía con los requisitos justos de Dios. Los que verdaderamente sirven a Dios pueden decir con el apóstol
Pablo: “Glorifico mi ministerio.”—Romanos 11:13.
18 Es necesario recalcar que el término “ministro” no es un título, sino una descripción. (Compare con Mateo
20:28.) No basta con que la persona dé los pasos que la califiquen para bautizarse como siervo de Jehová Dios.
Es preciso que la persona haga de su ministerio, su “servicio sagrado” a Jehová Dios, su objetivo principal en la
vida. Si no hiciera esto, prescindiendo de la cantidad de tiempo que pudiera dedicar a su ministerio por
circunstancias que estuvieran fuera de su control, no podría llamarse correctamente ministro, ni otros podrían
considerarlo ministro de Dios.—Romanos 12:1; 2 Timoteo 4:5.
w87 15/4 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Por qué no tienen escuelas para niños en Asia y en otros lugares los testigos de Jehová?
Por lo que la Biblia dice, los testigos de Jehová tienen que ocuparse principalmente en su comisión de
predicar el mensaje vital acerca del Reino de Dios. (Mateo 24:14; 28:19, 20.) Están al tanto del sufrimiento
humano y de las injusticias del sistema actual, y ayudan según pueden. Pero reconocen que el verdadero
remedio no está en manos humanas, sino en la liberación que pronto traerá el Reino de Dios. (Salmo 146:3-
10.)—15/1, página 7.
w94 1/8 pág. 17 párr. 8 Cultivemos un carácter razonable
8. ¿Cómo podrían llevar la delantera los ancianos de congregación en adaptarse a las necesidades del
territorio?
8 Los ancianos, igualmente, tienen que adaptarse a las nuevas circunstancias que se presenten, aunque
nunca deben transigir en las leyes concretas que Dios ha dado. Al coordinar la predicación, ¿está pendiente de
los cambios que se producen en el territorio? Al cambiar los estilos de vida que se siguen en la vecindad, tal vez
haya que impulsar la predicación al atardecer y el testimonio en las calles o por teléfono. La adaptabilidad en
estos campos nos ayuda a cumplir la comisión de predicar con más eficiencia. (Mateo 28:19, 20; 1 Corintios
9:26.) Pablo también procuraba adaptarse a todo tipo de personas en el ministerio. ¿Lo hacemos nosotros, por
ejemplo, aprendiendo lo necesario sobre las religiones y culturas de la localidad para poder ayudar a las
personas? (1 Corintios 9:19-23.)
w00 1/6 pág. 16 párr. 8 ‘Salvémonos nosotros y a los que nos escuchan’
8. ¿Cómo podemos demostrar que valoramos el aguante de los cristianos del pasado?
8 Además, nos alegra que los cristianos fieles del pasado no solo se preocuparan de su propia salvación.
No cabe duda de que todos nosotros, los que hemos sabido acerca del Reino de Dios por la labor que estos
realizaron, nos sentimos agradecidos de que llevaran a cabo con perseverancia la comisión que les dio Jesús:
“Vayan, por lo tanto, y hagan discípulos de gente de todas las naciones [...] enseñándoles a observar todas las
cosas que yo les he mandado” (Mateo 28:19, 20). Mientras sigamos teniendo la oportunidad, demostremos
nuestro agradecimiento predicando a quienes todavía no han oído las buenas nuevas. Sin embargo, la
predicación es solo el primer paso en la obra de hacer discípulos.
w03 1/2 pág. 22 párr. 14 “Sigan llevando mucho fruto”
14. a) ¿Qué doble objetivo tuvo la labor de Juan el Bautizante y de Jesús? b) ¿Cómo definiría la labor
cristiana que hoy se lleva a cabo?
14 El primer proclamador del Reino del que se habla en los Evangelios es Juan el Bautizante (Mateo 3:1, 2;
Lucas 3:18). Su principal objetivo fue “dar testimonio”, y lo hizo con fe firme y con la esperanza de que “gente de
toda clase creyera” (Juan 1:6, 7). De hecho, algunos de aquellos a quienes habló llegaron a ser discípulos de
Cristo (Juan 1:35-37). Vemos, pues, que no solo predicó, sino que además hizo discípulos. Asimismo, Jesús fue
tanto predicador como maestro (Mateo 4:23; 11:1). Por consiguiente, no sorprende que Jesús no solo mandara a
sus seguidores predicar el mensaje del Reino, sino también ayudar a quienes lo aceptaran a convertirse en
discípulos de él (Mateo 28:19, 20). En conformidad con este hecho, la obra que hoy llevamos a cabo combina la
predicación y la enseñanza.
w12 15/12 págs. 11-12 párrs. 13-14 Somos mayordomos de confianza
13, 14. ¿Qué responsabilidad tienen todos los cristianos, y cómo debemos considerarla?
13 Asimismo, recordemos que, al igual que los mayordomos, nosotros tenemos una labor que hacer. Jehová
nos ha dado algo inestimable: el conocimiento de la verdad. Y ahora espera que se lo llevemos a nuestro
semejante (Mat. 28:19, 20). Pablo escribió: “Valórenos el hombre como quienes son subordinados de Cristo y
mayordomos de los secretos sagrados de Dios” (1 Cor. 4:1). El apóstol indicó que la función de mayordomos
abarca tanto custodiar con esmero “los secretos sagrados” —es decir, la verdad de la Biblia— como transmitirlos
fielmente según ordenó el Amo, Jesucristo (1 Cor. 9:16).
14 Enseñar la verdad es una labor que se hace por amor. Claro está, cada cristiano tiene circunstancias
distintas. No todos pueden hacer lo mismo en el ministerio, y Jehová lo entiende. Lo importante es hacer todo lo
que personalmente podemos. Así demostramos un amor desinteresado tanto a Dios como a la gente.
w12 15/8 págs. 3-4 párrs. 1-2 “Yo estoy contigo”
1, 2. a) ¿Qué indica que Jesús está con sus discípulos hoy y también lo estará en el futuro? b) Según
Daniel 12:4, ¿cuál sería el resultado de estudiar detenidamente las Escrituras?
IMAGÍNESE que está en el Paraíso. Todas las mañanas se despierta descansado y ansioso por comenzar el
nuevo día. No sufre ningún dolor, pues las enfermedades que una vez tuvo han desaparecido. Todos sus
sentidos —vista, oído, olfato, gusto y tacto— funcionan a la perfección. Rebosa de energía, su trabajo lo hace
feliz, tiene muchos amigos y vive sin preocupaciones. Esas son las bendiciones de las que podrá disfrutar bajo el
Reino de Dios. Cristo Jesús, el Rey nombrado, bendecirá a sus súbditos y los educará en el conocimiento de
Jehová.
2 Dios estará con sus siervos leales cuando estos participen en esa futura obra educativa mundial. De hecho,
Él y su Hijo han estado con los fieles a lo largo de los siglos. Antes de ascender al cielo, Jesús les aseguró a sus
discípulos que estaría con ellos (léase Mateo 28:19, 20). A fin de fortalecer nuestra fe en esa promesa,
examinemos una sola frase de una profecía que fue inspirada por Dios en la antigua Babilonia, hace más de dos
mil quinientos años. Con respecto al “tiempo del fin” en el que ahora vivimos, el profeta Daniel escribió: “Muchos
discurrirán, y el verdadero conocimiento se hará abundante” (Dan. 12:4). El verbo hebreo que aquí se traduce
“discurrirán” transmite la idea de examinar algo con cuidado. Por tanto, los que estudiaran detenidamente las
Escrituras tendrían la maravillosa bendición de alcanzar el conocimiento verdadero, o exacto, de la Palabra de
Dios. La profecía también declara que serían muchos los que lo obtendrían. Además, tal conocimiento se haría
abundante, así que se difundiría extensamente y sería fácil de conseguir. Mientras analizamos el cumplimiento
de esta profecía, veremos que en nuestro tiempo Jesús está con sus discípulos y que Jehová es totalmente
capaz de llevar a cabo todo lo que ha prometido.
w12 15/2 pág. 21 párr. 9 Cómo mantener un buen espíritu en la congregación
9. ¿Cómo repercute nuestra actitud hacia el ministerio en el espíritu de la congregación?
9 Si queremos que la congregación goce de un espíritu sano y positivo, debemos participar con celo en la
predicación. Uno de los objetivos por los que estamos organizados en congregaciones es buscar a las personas
de buen corazón y enseñarles la verdad. Así que es necesario que imitemos a Jesús y participemos en esta labor
de enseñanza con verdadero empeño (Mat. 28:19, 20; Luc. 4:43). Somos “colaboradores de Dios”, y cuanto
mayor es nuestro entusiasmo, más unidos estamos (1 Cor. 3:9). El amor y respeto que sentimos por nuestros
hermanos cristianos crece más y más cuando los vemos defender su fe y expresar su aprecio por las cosas
espirituales. En efecto, servir “hombro a hombro” en el ministerio genera un espíritu de unidad en la congregación
(léase Sofonías 3:9).

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