lunes, 15 de abril de 2013

puntos sobresalientes lucas 13 a 17


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Puntos sobresalientes Lucas 13 a 17 Semana del 15 de Abril 2013.
Capítulo 13
w05 15/9 pág. 11 ¿Quién fue Poncio Pilato?
Pilato era capaz de emplear la fuerza. En un
incidente referido por Josefo, el prefecto inició la
construcción de un acueducto para llevar agua a
Jerusalén y financió las obras con dinero de la
tesorería del templo. Como sabía que saquear el
templo era un sacrilegio y que los judíos
encolerizados pedirían a Tiberio su destitución, en
vez de echar mano del dinero directamente, parece
que obtuvo la colaboración de las autoridades del
templo. Aun cuando era lícito usar los fondos
dedicados a Dios, o corbán, para la realización de
obras públicas que beneficiaran a la ciudad, millares
de judíos organizaron una protesta.
Pilato hizo que sus tropas se mezclaran con la
multitud y les ordenó que no utilizaran las espadas,
sino que golpearan con porras a los manifestantes.
Aparentemente, su objetivo era controlar a la turba
sin provocar una matanza, y por lo visto lo logró,
aunque sí hubo muertos. Quizás fue a este episodio
al que aludieron algunos que le contaron a Jesús
cómo Pilato había mezclado la sangre de unos
galileos con la sangre de sus sacrificios (Lucas
13:1).
w02 1/9 pág. 18 “Sin ilustración no les hablaba”
Extraídas de sucesos conocidos por sus oyentes
19 Las ilustraciones eficaces pueden presentarse
en forma de experiencias o ejemplos de los que se
extrae alguna lección. En cierta ocasión, Jesús
empleó un suceso reciente para probar la falsedad
del concepto de que las tragedias les sobrevienen a
quienes lo merecen. Dijo así: “Aquellos dieciocho
sobre quienes cayó la torre de Siloam, matándolos,
¿se imaginan ustedes que con eso se probó que
fueran mayores deudores [pecadores] que todos los
demás hombres que habitaban en Jerusalén?”
(Lucas 13:4). Jesús rechazó de un modo elocuente
el fatalismo. Aquellas dieciocho almas no perecieron
por algún pecado que les acarreara la desaprobación
divina, sino que su trágica muerte se debió al “tiempo
y el suceso imprevisto” (Eclesiastés 9:11). De este
modo, un acontecimiento que sus oyentes conocían
bien le sirvió para rebatir una enseñanza falsa.
w03 15/5 págs. 25-26 Cada uno se sentará debajo
de su higuera
Símbolo de una nación infiel
La higuera y su fruto se emplean como símbolos
en algunos pasajes de las Escrituras. Por ejemplo,
hablando de los desterrados de Judá, Jeremías
comparó a los que eran leales a una cesta de higos
buenos, es decir, de brevas, que solían consumirse
frescas, y a los que eran infieles, a higos incomibles
que terminarían en la basura (Jeremías 24:2, 5,
8, 10).
Así mismo, en la parábola de la higuera estéril,
Jesús ilustró la paciencia que había demostrado Dios
con la nación judía. Como ya vimos, habló de un
hombre que tenía una higuera en su viña. En vista de
que no había dado fruto durante tres años, la mandó
cortar. Pero el viñador le dijo: “Amo, déjala también
este año, hasta que cave alrededor de ella y le eche
estiércol; y si entonces produce fruto en el futuro,
bien está; pero si no, la cortarás” (Lucas 13:8, 9).
Cuando Jesús dio esta parábola, llevaba tres
años predicando, tratando de cultivar la fe entre los
hebreos. Jesús redobló los esfuerzos para “abonar”
la higuera simbólica —la nación judía— y brindarle la
oportunidad de fructificar. Sin embargo, la semana
antes de la muerte de Jesús resultó patente que
aquel pueblo había rechazado al Mesías (Mateo
23:37, 38).
it-2 pág. 882 Sábado
Algunos de los milagros más impresionantes que
realizó durante su ministerio tuvieron lugar en
sábado. (Lu 13:10-13; Jn 5:5-9; 9:1-14.) Esos
ejemplos ofrecen una vislumbre de la clase de alivio
que Jesús traerá a la humanidad a medida que la
conduzca hacia la perfección física y espiritual
durante su reinado milenario, un período que será
semejante a un descanso sabático tanto para la
Tierra como para la humanidad que la habita. (Rev
21:1-4.)
w08 15/7 págs. 17-18 párrs. 4-5 No sabemos
dónde tendrá éxito
4 En esta parábola se habla del crecimiento del
“reino de Dios”, crecimiento que se manifiesta en la
gran difusión que ha tenido el mensaje del Reino y
en el aumento que ha experimentado la
congregación cristiana desde el Pentecostés del
año 33. El grano de mostaza, que es diminuto, se
utiliza a veces para representar cosas muy pequeñas
(compárese con Lucas 17:6). Pero, aunque es de
tamaño reducido, produce una planta que puede
alcanzar una altura de 3 a 5 metros (10 a 15 pies) y
llegar a tener ramas fuertes, por lo que
prácticamente se la puede considerar un árbol (Mat.
13:31, 32).
5 La congregación cristiana se formó cuando 120
discípulos fueron ungidos con espíritu santo en el
Pentecostés del año 33. Aunque en ese momento
constituían un grupo reducido, en relativamente poco
tiempo se les unieron miles de creyentes (léase
Hechos 2:41; 4:4; 5:28; 6:7; 12:24; 19:20). En menos
de tres décadas aumentó tanto la cantidad de
cosechadores que el apóstol Pablo pudo decir a la
congregación de Colosas que las buenas nuevas ya
se habían “predicado en toda la creación que
est[aba] bajo el cielo” (Col. 1:23). ¡Qué crecimiento
tan espectacular!
2
w08 15/7 pág. 20 párr. 14 No sabemos dónde
tendrá éxito
14 El crecimiento espiritual no solo es invisible a
los ojos humanos, sino que también tiene lugar por
toda la Tierra. Esta es otra idea que se destaca en la
parábola que estamos analizando. La levadura
fermenta toda la masa, las “tres medidas grandes de
harina” completas (Luc. 13:21). De igual modo, la
predicación del Reino que da origen al crecimiento
espiritual se ha extendido hasta tal punto que hoy las
buenas nuevas se predican “hasta la parte más
distante de la tierra” (Hech. 1:8; Mat. 24:14). ¡Qué
honor es para nosotros contribuir a esta increíble
expansión de la obra del Reino!
w96 1/2 pág. 4 ¿Qué hará a fin de ser salvo?
¿Qué hará a fin de ser salvo?
CIERTO hombre preguntó a Jesús: “Señor, ¿son
pocos los que se salvan?”. ¿Qué respondió él?
¿Acaso le dijo: ‘Para ser salvo basta con que me
aceptes como tu Señor y Salvador’? De ningún
modo; más bien, contestó: “Esfuércense
vigorosamente por entrar por la puerta angosta,
porque muchos, les digo, tratarán de entrar, pero
no podrán”. (Lucas 13:23, 24.)
¿Dejó Jesús sin responder la pregunta de su
interlocutor? En realidad no. Es cierto que el punto
en cuestión era si se salvarían pocos y no cuánta
dificultad implicaba conseguir la salvación. Sin
embargo, Jesús se limitó a contestar que los que
lucharían por recibir aquella maravillosa bendición
no serían tantos como cabría esperar.
w86 15/1 págs. 11-12 “Esfuércense
vigorosamente”
Debemos “luchar” ahora
5 ¿Qué significa la frase “esfuércense
vigorosamente”? En el griego original se usa la
expresión agonízesthe, derivada de una palabra
(agón) que significa “lugar de lucha”. The Kingdom
Interlinear Translation dice “luchen”. Es interesante
que la palabra española “agonizar” viene de este
mismo verbo griego. Imagínese un estadio antiguo y
vea al atleta ahora agonizando, o esforzándose
vigorosamente con todas sus fuerzas, a fin de ganar
el premio. Así, aunque el verbo griego utilizado en
ese texto puede ser un término técnico de las
competiciones de los juegos griegos, subraya la
admonición de Jesús de trabajar de toda alma. No es
suficiente un esfuerzo a medias. (Lucas 10:27;
compárese con 1 Corintios 9:26, 27.)
6 ¿Cuándo y por cuánto tiempo debemos “luchar
por entrar por la puerta angosta”? (Lucas 13:24, The
New English Bible.) Preste cuidadosa atención a las
palabras de Jesús de Lucas 13:24 y fíjese cómo él
contrasta el tiempo presente: “esfuércense
vigorosamente”, con el futuro: “tratarán”. De modo
que es ahora el tiempo en que debemos luchar.
Parece que a quienes no se les permite entrar son
aquellos que lo intentan en un tiempo solo
conveniente para ellos. Pero para entonces es
demasiado tarde; la puerta de la oportunidad está
cerrada y se le ha echado el cerrojo. Jesús sigue
diciendo en Lucas 13:25 que una vez que el amo de
casa ha cerrado con llave la puerta, la gente
empezará a llamar y a rogar: “‘Señor, ábrenos’. Pero
en respuesta él les dirá: ‘No sé de dónde son’”. ¡Qué
triste fin les espera a aquellos que no hacen ahora
de la adoración de Jehová el propósito principal de
su vida! (Mateo 6:33.)
7 Nuestra lucha debe ser continua. Ninguno de
nosotros ha entrado completamente por “la puerta
angosta”. Pablo se dio cuenta de este hecho. Su
carrera por la vida le suponía un esfuerzo vigoroso
diario. Él escribió: “Con esto no quiero decir que sea
perfecto. Todavía no lo he aprendido todo, pero
continúo esforzándome para ver si llego a ser un día
lo que Cristo, al salvarme, quiso que fuera. No,
hermanos, todavía no soy el que debo ser, pero eso
sí, olvidando el pasado y con la mirada fija en lo que
está por delante, me esfuerzo hasta lo último para
llegar a la meta y recibir el premio que Dios nos
llama a recibir en el cielo en virtud de lo que
Jesucristo hizo por nosotros” (cursivas nuestras).
(Filipenses 3:12-14, La Biblia al Día.)
8 ¿Quiénes son los “muchos”, y por qué no
pueden ellos entrar? La expresión “muchos” hace
referencia a la cristiandad, especialmente a su clase
clerical. Ellos pretenden conocer íntimamente a
Jesús, ser parte de su familia, al alegar que
‘comieron y bebieron con él’. Pero debido a que
buscan la salvación a su propia manera, no a la de
Dios, Jesús niega rotundamente conocerlos y los
considera “obradores de lo injusto”. (Lucas 13:26,
27.) Entre aquellos a quienes se les niega la entrada
a la vida eterna podrían estar los que han aflojado el
paso en el servicio sagrado a Jehová y ya no hacen
mucho por la adoración verdadera. El celo que tienen
por los intereses del Reino se ha entibiado.
(Revelación 3:15, 16.) Puede que aún tengan ‘una
forma de devoción piadosa’ —participen en el
servicio del campo y asistan a las reuniones solo
como muestra— pero no den evidencia de tener la
clase de fe que es la verdadera fuerza motriz de la
adoración pura. (Compárese con 2 Timoteo 3:5.) No
se dan cuenta de que solo tratar de entrar por “la
puerta angosta” no es suficiente. Uno debe luchar
para entrar.
w90 15/3 pág. 31 Preguntas de los lectores
El significado de Lucas 13:24 es parecido, como
lo indica el contexto. Jesús dio dos ilustraciones
sobre “el reino de Dios”. Después alguien le
preguntó: “Señor, ¿son pocos los que se salvan?”.
Jesús contestó: “Esfuércense vigorosamente por
entrar por la puerta angosta, porque muchos, les
digo, tratarán de entrar, pero no podrán”. La palabra
“muchos” se refiere a los que pedían que se les
dejara entrar después que la puerta se había cerrado
y asegurado con cerradura. Estos eran “obradores
de lo injusto” y no calificaban para unirse a “Abrahán
y a Isaac y a Jacob y a todos los profetas en el reino
de Dios”. Los “muchos” habían creído que serían
primeros “en el reino de Dios”, pero en realidad
3
serían últimos, lo cual evidentemente significaba que
de ninguna manera estarían en él. (Lucas 13:18-30.)
Capítulo 14
w89 15/11 pág. 25 Joyas del Evangelio de Lucas
Lecciones de humildad
Sólo Lucas relató la ilustración que dio Jesús
cuando vio que los invitados escogían los lugares
más prominentes en una comida. Durante los
banquetes, los invitados se reclinaban en lechos
colocados a lo largo de tres lados de una mesa. Por
el cuarto lado se servía la comida. Por lo general en
cada lecho se podían acomodar tres personas que
miraban hacia la mesa mientras se apoyaban sobre
el codo izquierdo y comían con la mano derecha. Los
tres lugares denotaban que la persona ocupaba la
posición alta, la media o la baja en el lecho. El que
ocupara la posición baja en el tercer lecho ocupaba
el lugar de menos importancia en la comida. Jesús
dijo: ‘Cuando alguien te invita a un banquete, escoge
el lugar más bajo y el anfitrión te dirá: “Sube más
arriba”. Entonces tendrás honra delante de los
demás convidados contigo’ (14:7-10). Sí, seamos
humildes y antepongamos los demás a nosotros. De
hecho, al aplicar la ilustración Jesús dijo: “Todo el
que se ensalza será humillado, y el que se humilla
será ensalzado” (14:11).
w10 15/8 pág. 3 Resistamos las presiones de la
opinión pública
La categoría, la posición y el honor lo eran todo
en una sociedad muy consciente de las clases
sociales, que iban desde los esclavos hasta los
nobles. El honor se entendía como el valor de una
persona, no solo a sus propios ojos, sino a los de los
demás. Para honrar a una persona, era necesario
reconocer públicamente que esta había cumplido con
las expectativas de la sociedad. Además, había que
manifestar visiblemente lo impresionado que uno
estaba con la riqueza, el cargo o la nobleza del
homenajeado y tratarlo con la dignidad que se
merecía. La honra era algo que podía ganarse, fuera
realizando actos virtuosos o sobresaliendo en algún
campo. Pero también podía perderse, con lo cual la
persona quedaba en vergüenza y recibía
humillaciones y burlas públicas. Ahora bien, la
vergüenza no estaba motivada tanto por una mala
conciencia como por la condena de la sociedad.
Cuando Jesús habló del trato que alguien recibía
en un banquete —fuera que se le diera “el lugar más
prominente” o “el lugar más bajo”—, estaba haciendo
referencia al tema de la honra y la vergüenza según
lo veía la cultura de su día (Luc. 14:8-10).
w09 1/8 págs. 20-21 “¿Qué hemos de comer?” ***
“Cuando des un banquete”
En otra ocasión, mientras comía “en la casa de
cierto gobernante de los fariseos”, Jesús dio este
valioso consejo: “Cuando des un banquete, invita a
los pobres, a los lisiados, a los cojos, a los ciegos; y
serás feliz, porque ellos no tienen con qué pagártelo.
Pues se te pagará en la resurrección de los justos”
(Lucas 14:1-14). Si un fariseo como este hubiera
dado un banquete, ¿qué alimentos habría ofrecido?
Es probable que alguien rico sirviera panes
especiales, que tenían diversas formas y estaban
condimentados con especias, vino, miel y leche.
Puede que también hubiera queso y mantequilla en
la mesa. Y de seguro habría aceitunas —frescas o
en conserva— o aceite de oliva. De acuerdo con el
libro Food in Antiquity (La alimentación en la
antigüedad), “cada persona consumía 20 kilos [40
libras] de aceite de oliva al año como parte de su
dieta; además, el aceite se usaba con fines
cosméticos y como combustible para lámparas”.
Quien viviera cerca del mar brindaría a sus
invitados pescado fresco, pero el que viviera lejos de
la costa y quisiera comer pescado, tendría que
consumirlo en escabeche o conservado en salazón.
Los anfitriones ricos también podían ofrecer carne,
algo que los pobres rara vez probaban. Los platos
preparados a base de huevo, sin embargo, estaban
al alcance de más personas (Lucas 11:12). Para
realzar el sabor de las comidas, solían añadirse
hierbas y especias, como la hierbabuena, el eneldo,
el comino y la mostaza (Mateo 13:31; 23:23; Lucas
11:42). Los banquetes se coronaban con un postre
preparado con trigo tostado, almendras, miel y
especias.
it-1 pág. 1207 Ilustraciones
14) La gran cena (Lu 14:16-24). Los versículos 1
al 15 dan el marco; la ilustración se relató en una
comida a un invitado que dijo: “Feliz es el que coma
pan en el reino de Dios”.
Era costumbre notificar a los que previamente
habían sido previamente invitados a una fiesta en
qué momento estaría lista la comida. Los que
pidieron que se les dispensara de esta gran cena
prefirieron seguir tras otros intereses, que por lo
general habrían parecido normales. Sin embargo,
sus respuestas mostraron que no tenían un
verdadero deseo de estar presentes y que tampoco
tenían la consideración apropiada a su anfitrión.
Aquellos a quienes se invitó después —pobres,
lisiados, cojos, ciegos y otros a los que finalmente se
hizo entrar— fueron personas que el mundo en
general consideraba indignas. (Compárese con el
vs. 13.)
P.R. ¿En qué sentido deben los seguidores de
Cristo “odiar” a sus parientes? (Luc. 14:26.) [15
de abr., w08 15/3 pág. 32 párr. 1; w92 15/7 pág. 9
párrs. 3-5.]
w08 15/3 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro
de Lucas
14:26. ¿En qué sentido deben los seguidores
de Cristo “odiar” a sus parientes? En la Biblia,
“odiar” puede referirse a amar a una persona o cosa
menos que a otra (Gén. 29:30, 31). Los cristianos
4
deben “odiar” a sus parientes en el sentido de
amarlos menos que a Jesús (Mat. 10:37).
w92 15/7 pág. 9 Cristo odió el desafuero, ¿lo odia
usted?
Tres clases de odio
3 ¿Qué significa odiar? En la Palabra de Dios el
término “odio“ se emplea con tres sentidos
diferentes. Está el odio motivado por el rencor, que
procura hacer daño a su objeto. Los cristianos deben
evitar esta clase de odio. Este es el odio que incitó a
Caín a matar a su hermano justo Abel. (1 Juan 3:12.)
También es la clase de odio que le tenían a
Jesucristo los líderes religiosos. (Mateo 26:3, 4.)
4 Por otra parte, la palabra “odio” se emplea en
las Escrituras con el sentido de amar menos. Por
ejemplo, Jesús dijo: “Si alguien viene a mí y no odia
a su padre y madre y esposa e hijos y hermanos y
hermanas, sí, y hasta su propia alma, no puede ser
mi discípulo”. (Lucas 14:26.) Es evidente que Jesús
solo quiso decir que debía amarse menos a los
familiares que a él. Jacob ‘odió a Lea’, es decir, la
amó menos que a Raquel. (Génesis 29:30, 31.)
5 Luego está el significado de la palabra “odio”
que especialmente nos interesa ahora. Este
transmite la idea de un sentimiento tan intenso de
disgusto o aversión por alguien o algo, que produce
un rechazo absoluto de esa persona o cosa. En el
Salmo 139 se le llama “un odio completo”. En ese
salmo David dijo: “¿No odio yo a los que te odian
intensamente, oh Jehová, y no me dan asco los que
se sublevan contra ti? De veras los odio con un odio
completo. Han llegado a ser para mí verdaderos
enemigos”. (Salmo 139:21, 22.)
it-2 pág. 269 Madero de tormento
Uso figurado. La expresión “madero de
tormento” en algunas ocasiones se refiere a los
sufrimientos, vergüenza o tortura que se experimenta
debido a ser seguidor de Jesucristo. Jesús dijo:
“Cualquiera que no acepta su madero de tormento y
sigue en pos de mí no es digno de mí”. (Mt 10:38;
16:24; Mr 8:34; Lu 9:23; 14:27.) Esta expresión se
usa también para representar la muerte de Jesús
sobre el madero, que hizo posible la redención del
pecado y la reconciliación con Dios. (1Co 1:17, 18.)
w03 1/8 pág. 5 La pobreza: ¿cuál será la solución
permanente?
Viva dentro de sus posibilidades. Dado que lo
que deseamos tal vez no coincida con lo que
necesitamos, deberíamos dar prioridad a nuestras
necesidades. Es fácil que nos convenzamos de que
algo nos hace falta, cuando en realidad es solo un
deseo y no una verdadera necesidad. La persona
sabia primeramente distribuirá sus ingresos entre sus
necesidades más inmediatas, como son el alimento,
la ropa y la vivienda. Luego, antes de gastar dinero
en cualquier otra cosa, determinará si le quedan
suficientes fondos para adquirirla. En una de sus
ilustraciones, Jesús recomendaba que la persona ‘se
sentara primero y calculara los gastos, a ver si tenía
lo suficiente’ (Lucas 14:28).
gt cap. 84 La responsabilidad del discípulo
Jesús entonces recalca el punto de sus
ilustraciones: “Por consiguiente, puedes estar
seguro: ninguno de ustedes que no se despida de
todos sus bienes puede ser mi discípulo”. Eso es lo
que deben estar dispuestas a hacer las
muchedumbres que le siguen y, sí, toda otra persona
que oye acerca de Cristo. Tienen que estar prestas a
sacrificar cuanto tienen —todas sus pertenencias,
hasta la vida misma— para ser Sus discípulos. ¿Está
usted dispuesto a hacer eso?
“La sal, de seguro, es excelente”, pasa a decir
Jesús. En su Sermón del Monte había dicho que sus
discípulos eran “la sal de la tierra”, lo que quiere
decir que ejercen una influencia conservativa en la
gente, tal como la sal literal conserva. “Pero si hasta
la sal pierde su fuerza, ¿con qué será sazonada? Ni
para la tierra, ni para el estiércol es apropiada —
concluye Jesús—. La echan fuera. El que tiene oídos
para escuchar, escuche.”
De modo que Jesús muestra que hasta los que
han sido sus discípulos por algún tiempo deben
mantenerse firmes en su resolución de continuar. Si
se debilitan, se hacen inútiles, objeto de burla para
este mundo e inservibles ante Dios; de hecho, se
hacen un vituperio para Dios. Por eso, como sal sin
fuerza, contaminada, serán echados fuera, sí,
destruidos. (Lucas 14:25-35; Génesis 29:30-33;
Mateo 5:13.)
Capítulo 15
w91 15/4 pág. 21 párr. 4 Imite la misericordia de
Dios hoy
4 Lucas 15:1 dice: “Todos los recaudadores de
impuestos y los pecadores seguían acercándose a él
para oírle”. No todo recaudador de impuestos o
pecador estaba allí, sino “todos” en el sentido de
muchos. (Compárese con Lucas 4:40.) ¿Cuáles? Los
que se interesaban en conseguir el perdón de sus
pecados. A algunos les había atraído anteriormente
el mensaje de arrepentimiento que había predicado
Juan el Bautizante. (Lucas 3:12; 7:29.) Por eso,
cuando otros fueron a Jesús, el que él les predicara
no violaba su consejo de Mateo 18:17. Note que
“muchos recaudadores de impuestos y pecadores
[oían a Jesús] y le seguían”. (Marcos 2:15.) Estos no
eran personas que desearan seguir en un derrotero
malo y rehusaran toda ayuda. Más bien, habían oído
el mensaje de Jesús y el mensaje les había llegado
al corazón. Aunque todavía estuvieran pecando,
probablemente mientras trataban de cambiar, “el
pastor excelente” estaba imitando a su
misericordioso Padre al predicarles. (Juan 10:14.)
it-1 pág. 1207 Ilustraciones
15) La oveja perdida (Lu 15:3-7). Lucas 15:1, 2
muestra que Jesús puso la ilustración debido a que
los fariseos y escribas murmuraban porque recibía a
5
pecadores y recaudadores de impuestos. Mateo
18:12-14 registra una ilustración similar dada en una
ocasión diferente.
A los recaudadores de impuestos, en particular
los que eran judíos, se les odiaba debido a que
trabajaban para el sistema tributario de los odiados
romanos. Se les trataba con desprecio. Para los que
escuchaban a Jesús era fácil relacionar la ilustración
de la oveja perdida con sucesos cotidianos. Una
oveja perdida está indefensa, y es el pastor el que la
busca a fin de recobrarla. El gozo que se produce en
el cielo por el pecador que se arrepiente contrasta
notablemente con la murmuración de los escribas y
fariseos al ver el interés de Jesús por tales personas.
16) La moneda de dracma perdida (Lu 15:8-10).
El contexto se halla en Lucas 15:1, 2, y la ilustración
sigue a la de la oveja perdida. El versículo 10 indica
la aplicación.
Un dracma equivalía casi al sueldo de un día. Sin
embargo, puede que esta moneda perdida haya
tenido un valor especial, quizás como parte de una
colección de diez, o tal vez por ser una herencia o
parte de una sarta apreciada que se usaba como
ornamento. Era necesario encender una lámpara
para buscarla debido a que la abertura para la luz de
la casa, si acaso había alguna, solía ser muy
pequeña. Además, el barrer facilitaría la búsqueda
debido a que por lo general el suelo era simplemente
de barro.
17) El hijo pródigo (Lu 15:11-32). Los fariseos y
escribas estaban murmurando porque Jesús recibía
a los recaudadores de impuestos y pecadores y
comía con ellos. Jesús contestó poniendo las
ilustraciones de la oveja perdida y la moneda
perdida, seguidas de la del hijo pródigo.
De acuerdo con la ley judía, la herencia del hijo
más joven era la mitad de la del hermano mayor. (Dt
21:17.) Tal como el hijo más joven se había ido a un
país lejano, así veían los judíos a los recaudadores
de impuestos: como personas que les habían dejado
para ponerse al servicio de Roma. Verse obligado a
trabajar de porquerizo era degradante para un judío,
puesto que estos animales eran inmundos según la
Ley. (Le 11:7.) A su regreso a casa, el hijo más joven
pidió que se le aceptase, no como hijo, sino como
asalariado. Tal hombre no era ni siquiera parte de la
hacienda, como era el caso de los esclavos, sino que
era un forastero al que solo se le contrataba por un
día. (Mt 20:1, 2, 8.) El padre pidió una vestidura para
el hijo más joven, la mejor. No se trataba de una
simple prenda de vestir, sino que es probable que
fuera una vestidura bordada lujosamente, como la
que se ofrecía a un huésped distinguido. El anillo y
las sandalias posiblemente eran distintivos de
dignidad propios de un hombre libre.
w03 1/2 págs. 16-17 ‘Tengan amor entre sí’
Mostremos ternura
15 ¿Qué hace el pastor cuando por fin halla a la
oveja perdida? “La pone sobre sus hombros.” (Lucas
15:5.) ¡Qué detalle tan conmovedor y significativo!
Puede que la oveja lleve varios días con sus noches
vagando por un territorio que le resulta extraño, quizá
expuesta al ataque de leones al acecho (Job 38:39,
40). Sin duda se ha debilitado por la falta de alimento
y está demasiado agotada para superar por sí misma
los escollos que encontrará en el camino de regreso
al redil. Por esta razón, el pastor se inclina, la alza
suavemente, salva todos los obstáculos con ella
sobre los hombros y la devuelve al rebaño. ¿Cómo
podemos imitar la ternura de este pastor?
16 La persona que ha perdido el contacto con la
congregación quizá esté agotada en sentido
espiritual. Como la oveja separada del pastor, puede
que haya vagado sin rumbo por el territorio hostil de
este mundo. Sin la protección del redil, o sea, de la
congregación cristiana, está más expuesta que
nunca a los ataques del Diablo, quien “anda en
derredor como león rugiente, procurando devorar a
alguien” (1 Pedro 5:8). Además, la falta de alimento
espiritual la habrá debilitado, por lo que posiblemente
estará demasiado extenuada para superar los
obstáculos que encontrará en el camino de regreso a
la congregación. De modo que, por así decirlo,
tenemos que inclinarnos, alzarla con delicadeza y
traerla de vuelta (Gálatas 6:2). ¿Cómo podemos
hacerlo?
17 El apóstol Pablo preguntó: “¿Cuando alguien
se siente débil, no comparto yo su debilidad?”
(2 Corintios 11:29, Nueva Versión Internacional;
1 Corintios 9:22). Pablo se ponía en el lugar de los
demás, incluso de los débiles, y nuestros
sentimientos han de ser los mismos. Al visitar a un
cristiano que se haya debilitado en sentido espiritual,
asegúrele que no solo es valioso a los ojos de
Jehová, sino que sus hermanos en la fe lo extrañan
mucho (1 Tesalonicenses 2:17). Dígale que está listo
para apoyarlo y dispuesto a ser “un hermano nacido
para cuando hay angustia” (Proverbios 17:17; Salmo
34:18). Sus expresiones sinceras quizá lo levanten
suave y gradualmente hasta el punto de que pueda
volver al rebaño.
w03 1/2 págs. 17-18 ‘Tengan amor entre sí’
Seamos concienzudos
18 La mujer que pierde la moneda sabe que la
situación es difícil, pero no desesperada. Si la
hubiera perdido en un campo extenso y lleno de
matorrales, o en un lago profundo y cenagoso,
probablemente se habría dado por vencida. Sin
embargo, sabiendo que debe estar cerca, en alguna
parte de la casa, emprende una búsqueda
meticulosa y concienzuda (Lucas 15:8). Empieza por
encender una lámpara para iluminar la oscura
vivienda. Luego barre el piso con la escoba,
esperando oír un tintineo. Finalmente, registra hasta
el último rincón con la lámpara, hasta que su luz
provoca el destello de una moneda de plata: el
esfuerzo concienzudo de la mujer se ve
recompensado.
19 Este detalle de la ilustración nos recuerda que
la obligación bíblica de socorrer al cristiano que se
ha debilitado no está más allá de nuestras
6
posibilidades. Al mismo tiempo, nos damos cuenta
de que requiere esfuerzo. De hecho, el apóstol Pablo
dijo a los ancianos de Éfeso: “Por medio de laborar
así tienen que prestar ayuda a los que son débiles”
(Hechos 20:35a). Tengamos presente que la mujer
no encuentra la moneda por casualidad, mirando de
vez en cuando en algún que otro lugar de su casa.
Ni mucho menos: lo logra porque la busca
sistemáticamente “hasta que la halla”. De la misma
manera, cuando procuramos recuperar a alguien que
se ha debilitado en sentido espiritual, hemos de
seguir a conciencia un método bien definido. ¿Qué
podemos hacer?
20 ¿Cómo podemos infundir fe y aprecio en la
persona que está débil? Tal vez un estudio personal
de la Biblia con una publicación cristiana adecuada
sea justo lo que se requiera, pues ello nos permitirá
ayudarla de manera constante y concienzuda.
Es probable que el superintendente de servicio sea
el que mejor pueda determinar quién podría darle el
apoyo que precisa, así como sugerir los temas que
se podrían estudiar y la publicación que sería más
conveniente. Tal como la mujer de la ilustración
emplea instrumentos útiles para lograr su objetivo,
nosotros también disponemos de instrumentos que
nos ayudan a cumplir con la responsabilidad que
Dios nos ha impuesto de socorrer a los débiles. Dos
de nuestras nuevas herramientas, o publicaciones,
serán especialmente eficaces a este respecto: los
libros Adoremos al único Dios verdadero y
Acerquémonos a Jehová.
w00 1/7 pág. 16 Sembremos las semillas de la
verdad del Reino
Cumplimos nuestro papel con entusiasmo
10 ¿Por qué se interesan tanto por nuestra obra
Jesús y los ángeles? Jesús dio una razón cuando
señaló: “Les digo, surge gozo entre los ángeles de
Dios por un pecador que se arrepiente” (Lucas
15:10). Nosotros tenemos ese mismo interés sincero
en las personas. Por tanto, hacemos todo lo posible
por diseminar las semillas de la verdad del Reino por
todas partes. Pueden aplicarse a nuestra labor las
palabras de Eclesiastés 11:6, donde nos aconseja la
Biblia: “Por la mañana siembra tu semilla, y hasta el
atardecer no dejes descansar la mano; pues
no sabes dónde tendrá éxito esto, aquí o allí, o si
ambos a la par serán buenos”. Es cierto que por
cada persona que acepta el mensaje puede haber
cientos o hasta miles que lo rechacen. Pero, al igual
que los ángeles, nos alegramos hasta cuando “un
pecador” acepta el mensaje de salvación.
w98 1/10 págs. 12-13 “Jehová, un Dios
misericordioso y benévolo”
Un afectuoso recibimiento
15 “Mientras él estaba todavía lejos, su padre
alcanzó a verlo, y se enterneció, y corrió y se le echó
sobre el cuello y lo besó tiernamente. Entonces el
hijo le dijo: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra
ti. Ya no soy digno de ser llamado hijo tuyo. Hazme
como uno de tus asalariados’. Pero el padre dijo a
sus esclavos: ‘¡Pronto!, saquen una ropa larga, la
mejor, y vístanlo con ella, y pónganle un anillo en la
mano y sandalias en los pies. Y traigan el torillo
cebado, degüéllenlo, y comamos y gocemos, porque
este hijo mío estaba muerto y volvió a vivir; estaba
perdido y fue hallado’. Y comenzaron a gozar.”
(Lucas 15:20-24.)
16 Todo padre amoroso desea el recobro
espiritual de su hijo. Podemos imaginarnos, pues, al
padre del hijo pródigo mirando todos los días el
camino que había enfrente de su casa, esperando
ansiosamente el regreso de su hijo. En un momento
dado, vislumbra a su hijo subiendo por el sendero. La
apariencia del joven no es la misma. No obstante, el
padre lo reconoce mientras él está “todavía lejos”. Ve
más que la ropa harapienta y el espíritu abatido; ve a
su hijo, y corre a su encuentro.
17 Cuando el padre llega adonde él, se le echa al
cuello y lo besa tiernamente. Luego manda a sus
esclavos que le den una ropa larga, un anillo y unas
sandalias. La ropa no era cualquier prenda de vestir,
sino “la mejor” (quizá una vestidura bordada como la
que se ofrecía a los invitados de honor). Puesto que
los esclavos no solían llevar anillos ni sandalias, era
evidente que el padre lo admitía de nuevo como
miembro de pleno derecho de la familia. Pero hizo
todavía más. Mandó que se organizara una fiesta
para celebrar el regreso de su hijo. Es obvio que este
hombre no había perdonado a su hijo a
regañadientes, o solo por obligación; quería
perdonarlo. Se sentía feliz.
18 Hasta aquí ¿qué nos enseña la parábola del
hijo pródigo acerca del Dios a quien tenemos el
privilegio de adorar? En primer lugar, que Jehová es
“misericordioso y benévolo, tardo para la cólera y
abundante en bondad amorosa y verdad” (Éxodo
34:6). La misericordia es en realidad una
sobresaliente cualidad de Dios. Es su forma natural
de tratar a los necesitados. Luego, la parábola de
Jesús nos enseña que Jehová está “listo para
perdonar” (Salmo 86:5). Está atento, por decirlo así,
a cualquier cambio de actitud en el corazón de los
pecadores que le permita tener misericordia
(2 Crónicas 12:12; 16:9).
19 Piense, por ejemplo, en la relación de Dios con
Israel. Jehová inspiró al profeta Isaías a decir que
Judá y Jerusalén estaban ‘enfermas de pies a
cabeza’. Aun así, dijo también: “Jehová se
mantendrá en expectación de mostrarles favor a
ustedes, y por lo tanto se levantará para mostrarles
misericordia” (Isaías 1:5, 6; 30:18; 55:7; Ezequiel
33:11). Como el padre de la parábola de Jesús,
Jehová ‘está atento al camino’, por decirlo así.
Espera con interés el regreso de todo el que haya
abandonado su casa. ¿No es eso lo que
esperaríamos de un padre amoroso? (Salmo
103:13.)
20 Todos los años la misericordia de Jehová hace
que muchos recobren el juicio y regresen a la
adoración verdadera, lo cual es una gran alegría
para sus seres queridos. Veamos, a título de
ejemplo, el caso del padre cristiano mencionado al
7
principio. Felizmente, su hija se recuperó en sentido
espiritual y ahora es una evangelizadora de tiempo
completo. “Soy tan feliz como se puede ser en este
viejo sistema de cosas —dice él—. Las lágrimas de
dolor se han tornado en lágrimas de alegría.” Y, sin
duda, Jehová también se regocija (Proverbios 27:11).
w98 1/10 pág. 16 Imite la misericordia de Jehová
La misericordia del padre
11 “Entonces él le dijo: ‘Hijo, tú siempre has
estado conmigo, y todas las cosas que son mías son
tuyas; pero simplemente teníamos que gozar y tener
regocijo, porque este hermano tuyo estaba muerto y
llegó a vivir, y estaba perdido y fue hallado’.” (Lucas
15:31, 32.)
12 Observemos que el padre utiliza la expresión
“hermano tuyo”. ¿Por qué? Pues bien, recordemos
que el hijo mayor había llamado antes a su hermano
“hijo tuyo”, no “mi hermano”. Parece ser que
no reconocía el lazo fraternal que los unía. De modo
que es como si el padre le hubiera dicho a su hijo
mayor: “Este no es solo mi hijo. Es tu hermano, tu
propia carne y sangre. Debe alegrarte su regreso”.
Los líderes judíos debieron haber entendido el
mensaje de Jesús. Los pecadores a quienes
despreciaban eran en realidad sus “hermanos”. Es
más, “no hay en la tierra hombre justo que siga
haciendo el bien y no peque” (Eclesiastés 7:20). Los
judíos prominentes tenían muchas razones por las
que alegrarse cuando los pecadores se arrepentían.
13 La parábola termina repentinamente después
del ruego del padre. Es como si Jesús invitara a los
oyentes a añadir su propio final a la narración. Sin
importar cuál fuera la respuesta del hijo mayor, todos
los oyentes se enfrentaban al interrogante: “¿Me
uniré yo al gozo que hay en el cielo cuando un
pecador se arrepiente?”. Los cristianos de la
actualidad también tienen la oportunidad de
demostrar cómo responden a esa pregunta
Capítulo 16
it-1 págs. 1207-1208 Ilustraciones
18) El mayordomo injusto (Lu 16:1-8). La lección
que puede extraerse de la ilustración se declara en
los versículos 9 al 13. Al mayordomo se le encomia,
no por su injusticia, sino por su sabiduría práctica.
El mayordomo estaba al cargo de los asuntos de
su amo; se trataba de una posición de gran
confianza. (Gé 24:2; 39:4.) En la ilustración de Jesús,
el que se despidiese al mayordomo significaba que
iba a tener que dejar la casa y quedarse sin ningún
medio de mantenimiento. El que rebajase las deudas
a los deudores de su amo no le proporcionó dinero,
pero su propósito era ganar amigos que pudieran
favorecerle en el futuro. Cien medidas de bato de
aceite equivalían a 2.200 l., y cien medidas de coro
de trigo, a 22.000 l.
19) El hombre rico y Lázaro (Lu 16:19-31). El
contexto, que se encuentra en Lucas 16:14, 15,
muestra que los fariseos, amadores del dinero,
estaban escuchando y hacían gestos de desprecio.
Pero Jesús les dijo: “Ustedes son aquellos que se
declaran a sí mismos justos delante de los hombres,
pero Dios conoce sus corazones; porque lo que entre
los hombres es encumbrado, cosa repugnante es a
la vista de Dios”.
El atavío de “púrpura y lino” que llevaba puesto
el hombre rico era propio de príncipes, nobles y
sacerdotes (Est 8:15; Gé 41:42; Éx 28:4, 5), y era
muy costoso. El Hades, lugar al que fue el hombre
rico, es el sepulcro común de la humanidad. Las
palabras de Revelación 20:14 demuestran que el
Hades mencionado en la parábola no podía ser un
lugar de fuego ardiente, pues allí dice que la muerte
y el Hades fueron arrojados al “lago de fuego”. Tanto
la muerte del hombre rico como su estancia en el
Hades tienen un sentido figurado, y así, en sentido
figurado, es como se habla muchas veces de la
muerte en las Escrituras. (Lu 9:60; Col 2:13; 1Ti 5:6.)
Por consiguiente, el hombre rico experimentó
tormento mientras se hallaba en una condición de
muerte figurativa, porque de hecho estaba vivo en
carne y hueso. El fuego se utiliza en la Palabra de
Dios como símbolo de sus mensajes de juicio
ardientes (Jer 5:14; 23:29), por lo que la obra de sus
profetas al proclamar dichos juicios ‘atormentó’ a los
opositores de Dios y de sus siervos. (Rev 11:7, 10.)
El nombre Lázaro es una forma helenizada de su
correspondiente hebreo, Eleazar, que significa “Dios
Ha Ayudado”. Al parecer, los perros que lamían sus
úlceras eran perros que deambulaban por las
callejuelas de la ciudad y a los que se consideraba
inmundos. El que Lázaro estuviese en la posición del
seno de Abrahán indicaba que se hallaba en una
posición favorecida (compárese con Jn 1:18), pues
esta figura metafórica se toma de la costumbre de
reclinarse a la mesa para comer, de tal manera que
la persona podía reclinarse y acomodarse en el seno
de un amigo. (Jn 13:23-25.)
w09 15/10 pág. 16 párr. 17 “Ustedes son mis
amigos”
17 Una segunda forma es apoyar
económicamente la predicación. Jesús les dijo a sus
discípulos que usaran “las riquezas injustas” para
hacer amigos (Luc. 16:9). Esto no quiere decir que
se pueda comprar la amistad de Jesús o la de
Jehová. Lo que quiere decir es que emplear nuestros
recursos económicos para apoyar la obra del Reino
es una buena manera de demostrar nuestro amor y
amistad, “no [...] de palabra ni con la lengua, sino en
hecho y verdad” (1 Juan 3:16-18). Por ejemplo,
utilizamos nuestros recursos al predicar las buenas
nuevas. También hacemos donaciones para la obra
mundial de predicación y para la construcción y el
mantenimiento de las instalaciones en las que nos
reunimos. Sean grandes o pequeñas nuestras
donaciones, Jehová y Jesús agradecen
muchísimo que contribuyamos con alegría (2 Cor.
9:7).
8
w05 15/7 pág. 27 párrs. 3-5 ¿Somos fieles en
todas las cosas?
Jesús dijo que “la persona fiel en lo mínimo es
fiel también en lo mucho, y la persona injusta en lo
mínimo es injusta también en lo mucho” (Lucas
16:10). Tenemos que ser fieles aun en asuntos que
quizás parezcan triviales.
4 La obediencia diaria “en lo mínimo” es
importante por dos motivos. Primero, porque revela
nuestro sentir respecto a la soberanía de Jehová.
Pensemos en la prueba de lealtad a la que se
sometió a nuestros primeros padres, Adán y Eva.
No les suponía ningún tipo de privación, pues podían
comer de todos los árboles del jardín de Edén, salvo
de uno: el “árbol del conocimiento de lo bueno y lo
malo” (Génesis 2:16, 17). Su fidelidad al observar
este sencillo mandato habría demostrado que
estaban a favor de la gobernación de Jehová. Por
consiguiente, cumplir las órdenes de Jehová en
nuestra vida cotidiana es prueba de que apoyamos la
soberanía divina.
5 Segundo, nuestra manera de proceder “en lo
mínimo” influye en cómo nos comportamos “también
en lo mucho”, es decir, en asuntos de mayor
relevancia.
gt cap. 88 El rico y Lázaro
Sin embargo, se le dice: “Si no escuchan a
Moisés y a los Profetas, tampoco se dejarán
persuadir si alguien se levanta de entre los muertos”.
Dios no proveerá señales ni milagros especiales para
convencer a la gente. La gente tiene que leer y
aplicar las Escrituras si quiere obtener su favor.
(Lucas 16:14-31; Juan 9:28, 29; Mateo 19:3-9;
Gálatas 3:24; Colosenses 2:14; Juan 8:44.)
Capítulo 17
g95 8/8 pág. 10 Adulterio: perdonar o no perdonar
¿Debe perdonar siempre?
Las palabras “perdonen lo que tengan contra
alguno”, ¿significan que el cristiano está obligado a
perdonar en todos los casos, incluso cuando su
cónyuge comete adulterio? Lo que Jesús dijo debe
entenderse a la luz de otros comentarios suyos
referentes al perdón.
Por ejemplo, de sus palabras consignadas en
Lucas 17:3, 4 se deriva un importante principio
relativo al perdón: “Si tu hermano comete un pecado,
dale una reprensión; y si se arrepiente, perdónalo.
Aun si siete veces al día peca contra ti y siete veces
vuelve a ti, diciendo: ‘Me arrepiento’, tienes que
perdonarlo”. Ciertamente, en caso de pecados
graves se exhorta al ofendido a tratar de perdonar si
existe arrepentimiento sincero. Así es como el propio
Jehová ve los asuntos: nos perdona a condición de
que estemos profundamente arrepentidos. (Lucas
3:3; Hechos 2:38; 8:22.)
De lo anterior también se colige que si el adúltero
no manifiesta arrepentimiento ni asume la
responsabilidad de su pecado, el inocente puede
optar por no perdonar, lo cual es comprensible.
(Compárese con 1 Juan 1:8, 9.)
w06 1/10 pág. 18 párrs. 8-9 La fe y el temor de
Dios nos infunden valor
8 En cierta ocasión, los apóstoles vieron que les
faltaba fe, y por ello le pidieron a Jesús: “Danos más
fe” (Lucas 17:5). Aquella súplica sincera recibió
respuesta, particularmente el día de Pentecostés del
año 33, al descender sobre los discípulos el espíritu
santo prometido y concederles un mayor
entendimiento de la Palabra y el propósito de Dios
(Juan 14:26; Hechos 2:1-4). Así, con su fe
fortalecida, los discípulos emprendieron una
campaña de predicación que superaría la hostilidad
que afrontaban y difundiría las buenas nuevas por
“toda la creación que está bajo el cielo” (Colosenses
1:23; Hechos 1:8; 28:22).
9 Si queremos que nuestra fe crezca y nos
permita seguir en el ministerio, nosotros también
debemos leer y meditar las Escrituras, y pedirle a
Jehová espíritu santo. Al igual que Josué, Caleb y los
primeros cristianos, hemos de tener grabada la
verdad divina en nuestra mente y corazón. Solo así
contaremos con la fe que nos dará el valor necesario
para perseverar en la lucha espiritual hasta obtener
el triunfo (Romanos 10:17).
w05 15/3 págs. 18-19 párrs. 11-14 “Comprados
por precio”
11 Jesús habló de un esclavo que llegó a casa
agotado después de unas doce horas de trabajo
arduo pastoreando el rebaño de su señor. Este no lo
invitó a sentarse y cenar, sino que le dijo:
“Prepárame algo para que cene, y ponte un delantal
y sírveme hasta que yo haya acabado de comer y
beber, y después tú puedes comer y beber”.
El esclavo podría satisfacer sus necesidades
solamente tras haber servido a su amo. Jesús
concluyó la parábola diciendo: “Así también ustedes,
cuando hayan hecho todas las cosas que se les
hayan asignado, digan: ‘Somos esclavos que
no servimos para nada. Lo que hemos hecho es lo
que deberíamos haber hecho’” (Lucas 17:7-10).
12 Jesús no empleó esta ilustración para indicar
que Jehová menosprecia lo que hacemos en su
servicio, pues la Biblia claramente asegura: “Dios
no es injusto para olvidar la obra de ustedes y el
amor que mostraron para con su nombre” (Hebreos
6:10). Más bien, Jesús enseñó que el esclavo no ha
de complacerse a sí mismo o pensar sólo en sus
comodidades. Cuando nos dedicamos a Jehová y
decidimos ser sus siervos, aceptamos anteponer su
voluntad a la nuestra. Por tanto, tenemos que
someter nuestra voluntad a la de Dios.
13 Es posible que tengamos que hacer un
auténtico esfuerzo para ser constantes al estudiar la
Palabra de Dios y las publicaciones del “esclavo fiel y
discreto” (Mateo 24:45). Esto nos sucede sobre todo
si no hemos sido muy aficionados a la lectura o si la
publicación aborda “las cosas profundas de Dios”
(1 Corintios 2:10). Ahora bien, lo cierto es que
9
debemos destinar tiempo al estudio personal. Quizás
sentarnos y estudiar exija de nosotros disciplina,
pero si no lo hacemos, ¿cómo llegaremos a cultivar
el gusto por “el alimento sólido [que] pertenece a [las]
personas maduras”? (Hebreos 5:14.)
14 Quizás haya días en los que lleguemos a casa
agotados después de una intensa jornada laboral y
tengamos que obligarnos a asistir a las reuniones
cristianas. O tal vez nos sintamos incómodos
predicando a desconocidos. Pablo mismo reconoció
que habría ocasiones en las que predicaríamos las
buenas nuevas en contra de nuestra voluntad
(1 Corintios 9:17). Sin embargo, hacemos todo esto
porque Jehová —nuestro Amo celestial, a quien
amamos— nos lo manda. ¿No es verdad que
siempre terminamos satisfechos y reconfortados
después de estudiar, asistir a las reuniones o
predicar, aunque nos haya supuesto un verdadero
esfuerzo? (Salmo 1:1, 2; 122:1; 145:10-13.)
w08 1/8 págs. 14-15 No olvide ser agradecido
En uno de sus viajes a Jerusalén, Jesús se
encontró con diez leprosos. Cuando estos lo
reconocieron, “levantaron la voz y dijeron: ‘¡Jesús,
Instructor, ten misericordia de nosotros!’. Y cuando él
alcanzó a verlos, les dijo: ‘Vayan y muéstrense a los
sacerdotes’. Entonces, mientras se iban, se efectuó
su limpieza. Uno de ellos, cuando vio que había sido
sanado, volvió atrás, glorificando a Dios en alta voz.
Y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús, y le dio
gracias; además, era samaritano” (Lucas 17:11-16).
¿Cómo reaccionó Jesús? ¿Excusó de algún
modo que los demás leprosos no regresaran a darle
las gracias? Según el relato, Jesús dijo: “Los diez
fueron limpiados, ¿no es verdad? Entonces, ¿dónde
están los otros nueve? ¿No se halló ninguno que
volviera atrás a dar gloria a Dios, sino este hombre
de otra nación?” (Lucas 17:17, 18).
Es obvio que aquellos hombres no eran malas
personas, pues habían declarado públicamente que
tenían fe en Jesús y, en obediencia a sus órdenes,
habían ido a ver a los sacerdotes de Jerusalén.
De seguro agradecían mucho lo que Jesús hizo por
ellos. Sin embargo, no lo demostraron, y eso
decepcionó a Cristo. ¿Qué aprendemos de este
relato? Pues bien, ¿cómo respondemos cuando
alguien hace algo bueno por nosotros? ¿Le damos
de inmediato las gracias? Tal vez hasta podríamos
corresponder sus atenciones enviándole una nota o
de alguna otra manera.
kl cap. 10 págs. 91-92 párr. 6 El Reino de Dios
gobierna
6 Jesús dijo a los fariseos inicuos unas palabras
que algunas versiones de la Biblia traducen así: “El
reino de Dios está dentro de vosotros”. (Lucas 17:21,
Nácar-Colunga.) ¿Quiso decir Jesús que el Reino
estaba en el corazón inicuo de aquellos hombres
corruptos? No. Una traducción más exacta del griego
original es: “El reino de Dios está en medio de
ustedes”. (Traducción del Nuevo Mundo.) De modo
que Jesús, que estaba en medio de ellos, hacía
referencia a sí mismo en su función futura de Rey.
Lejos de ser algo que una persona tiene en su
corazón, el Reino de Dios es un gobierno real y
vigente, con un gobernante y súbditos. Es un
gobierno celestial, pues recibe el nombre de “reino
de los cielos” y “reino de Dios”. (Mateo 13:11; Lucas
8:10.)
w06 15/12 págs. 25-26 párr. 4 Jehová ‘hará que se
haga justicia’
Antes de relatar su ilustración, Jesús declaró que
las pruebas de su presencia como Rey entronizado
se percibirían en todo lugar, “como el relámpago”
que “resplandece desde una parte debajo del cielo
hasta otra parte debajo del cielo” (Lucas 17:24;
21:10, 29-33). Sin embargo, la mayoría de las
personas que vivieran en “el tiempo del fin”
no prestarían atención a esas pruebas tan claras
(Daniel 12:4). ¿Por qué no? Por la misma razón que
los contemporáneos de Noé y de Lot no hicieron
caso de las advertencias de Jehová. “Comían,
bebían, compraban, vendían, plantaban, edificaban”,
hasta el día en que Jehová “los destruyó a todos”
(Lucas 17:26-29). Perdieron la vida porque se
enfrascaron tanto en su rutina diaria que pasaron por
alto la voluntad de Dios (Mateo 24:39). Hoy sucede
lo mismo: la gente está tan concentrada en los
asuntos cotidianos, que no ve las pruebas de que se
acerca el fin de este mundo perverso (Lucas 17:30).
w06 15/12 pág. 26 párr. 5 Jehová ‘hará que se
haga justicia’
Sin duda, a Jesús le preocupaba que el mundo
pudiera distraer también a sus seguidores, y por ello
les advirtió contra ‘volverse a las cosas de atrás’
(Lucas 17:22, 31). Lamentablemente, eso es lo que
les ha pasado a algunos cristianos. Durante años
esperaron con ilusión el día en que Jehová acabaría
con este mundo malvado. Pero como el Armagedón
no llegó cuando pensaban, se desalentaron y se
debilitó su confianza en que el día de juicio de
Jehová estaba cerca. Eso les llevó a aflojar el paso
en el ministerio y, poco a poco, se concentraron tanto
en las actividades cotidianas que apenas les quedó
tiempo para los asuntos espirituales (Lucas 8:11,
13, 14). Con el tiempo, ‘volvieron a las cosas de
atrás’. ¡Qué lástima que acabaran así!
w12 15/3 págs. 25-26 párrs. 1-4 No mire “a las
cosas que deja atrás”
“ACUÉRDENSE de la esposa de Lot.” (Luc.
17:32.) Esta seria advertencia, dada por Jesucristo
hace casi dos mil años, es hoy más importante que
nunca. ¿A qué se refería? Para los judíos que lo
escuchaban, la lección estaba clara como el agua.
Ellos conocían muy bien el relato: mientras huía de
Sodoma con su familia, aquella mujer desobedeció la
orden de no mirar atrás y se transformó en una
estatua de sal (léase Génesis 19:17, 26).
2 ¿Por qué volvió la vista atrás? Pudo ser por
curiosidad, por falta de fe, o tal vez porque añoraba
lo que dejaba en aquella ciudad (Luc. 17:31). Sea
10
cual sea la razón, pagó su desobediencia con la vida.
¡Murió el mismo día que los depravados habitantes
de Sodoma y Gomorra! Con razón dijo Jesús:
“Acuérdense de la esposa de Lot”.
3 Para los cristianos de hoy día, también es vital
no mirar atrás. Jesús destacó esta idea cuando cierto
hombre le preguntó si antes de hacerse discípulo
podía ir a despedirse de su familia. Esta fue su
respuesta: “Nadie que ha puesto la mano en el arado
y mira a las cosas que deja atrás es muy apto para el
reino de Dios” (Luc. 9:62). ¿Fue Jesús demasiado
brusco o exigente con él? No. Él sabía que su
petición no era más que una excusa para eludir su
responsabilidad, y por eso lo comparó a un labrador
que “mira a las cosas que deja atrás”. No importa si
solo echa un vistazo rápido o si suelta el arado y se
gira para mirar; en ambos casos está desatendiendo
su obligación y puede dañar su trabajo.
4 Es de suma importancia que, en lugar de fijar la
atención en el pasado, nos concentremos en lo que
tenemos delante. La Biblia dice sin rodeos: “En
cuanto a tus ojos, directamente adelante deben
mirar, sí, tus propios ojos radiantes deben mirar con
fijeza directamente enfrente de ti” (Pro. 4:25).
w08 15/3 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro
de Lucas
17:34-37. ¿Quiénes son “las águilas”, y qué
es “el cuerpo” junto al que estas se reúnen?
A quienes son ‘llevados’ —es decir, salvados— se
les compara con águilas de vista poderosa. “El
cuerpo” junto al que se reúnen es el Cristo verdadero
durante su presencia invisible y el alimento espiritual
que Jehová les suministra (Mat. 24:28).

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