jueves, 25 de abril de 2013

puntos sobresalientes lucas 18 a 21

1
Puntos sobresalientes Lucas 18-21 Semana del 22 Abril 2013.
Capítulo 18
w09 1/2 pág. 17 Las oraciones que Dios escucha
¿Por qué nunca debemos dejar de orar?
Jesús dedicó tiempo a la oración y exhortó a sus discípulos a
“orar siempre y no desistir” (Lucas 18:1). Jehová nos invita a confiar
en Él y a pedir insistentemente por las cosas que nos quitan el
sueño. “Sigan pidiendo, y se les dará”, señaló Jesús. Por supuesto,
estas palabras no significan que Jehová se niegue a escuchar a
quienes lo aman y respetan como Padre celestial, sino todo lo
contrario. Jesús razonó: “Si ustedes, aunque son inicuos, saben dar
buenos regalos a sus hijos, ¡con cuánta más razón dará el Padre en
el cielo espíritu santo a los que le piden!” (Lucas 11:5-13).
w06 15/12 págs. 26-28 párrs. 7-13 Jehová ‘hará que se haga
justicia’
7 Lucas relata que Jesús “pasó a decirles una ilustración
respecto a lo necesario que les era orar siempre y no desistir”. Jesús
dijo: “En cierta ciudad había cierto juez que no le tenía temor a Dios
ni tenía respeto a hombre. Pues bien, había en aquella ciudad una
viuda, y ella seguía yendo a él, y decía: ‘Ve que se me rinda justicia
de mi adversario en juicio’. Pues, por algún tiempo él no quiso, pero
después dijo dentro de sí: ‘Aunque no temo a Dios ni respeto a
hombre, de todos modos, porque esta viuda me causa molestia de
continuo, veré que se le rinda justicia, para que no siga viniendo y
aporreándome hasta acabar conmigo’”.
8 A continuación, Jesús aplicó esta parábola de la siguiente
manera: “¡Oigan lo que dijo el juez, aunque era injusto! De seguro,
entonces, ¿no hará Dios que se haga justicia a sus escogidos que
claman a él día y noche, aun cuando es sufrido para con ellos? Les
digo: Él hará que se les haga justicia rápidamente. Sin embargo,
cuando llegue el Hijo del hombre, ¿verdaderamente hallará la fe
sobre la tierra?” (Lucas 18:1-8).
“Ve que se me rinda justicia”
9 El tema central de esta vívida ilustración sobresale
claramente, pues lo mencionan tanto sus dos personajes como
Jesús mismo. La viuda rogaba: “Ve que se me rinda justicia”. El juez
dijo: “Veré que se le rinda justicia”. Y Jesús preguntó: “¿No hará
Dios que se haga justicia[?]”. Además, Jesús aseguró con respecto
a Jehová: “Él hará que se les haga justicia rápidamente” (Lucas
18:3, 5, 7, 8). Pero ¿cuándo se encargará Dios de que “se haga
justicia”?
10 En el siglo primero, los “días para hacer justicia” (literalmente,
“días de venganza”) llegaron en el año 70, cuando Jerusalén y su
templo fueron destruidos (Lucas 21:22; nota). Por otra parte, al
pueblo de Dios de la actualidad se le hará justicia en “el gran día de
Jehová” (Sofonías 1:14; Mateo 24:21). En ese día, Jehová “pagar[á]
con tribulación a los que les causan tribulación” a sus siervos, pues
Jesucristo traerá “venganza sobre los que no conocen a Dios y
sobre los que no obedecen las buenas nuevas acerca de nuestro
Señor Jesús” (2 Tesalonicenses 1:6-8; Romanos 12:19).
11 Ahora bien, ¿cómo debemos entender la promesa de Jesús
de que Jehová se encargará de que se haga justicia “rápidamente”?
Es cierto que la Palabra de Dios muestra que Jehová “es sufrido”, es
decir, que tiene gran paciencia; sin embargo, también indica que, al
debido tiempo, ejecutará su sentencia con rapidez (Lucas 18:7, 8;
2 Pedro 3:9, 10). Cuando llegó el Diluvio de los días de Noé, la
gente impía fue destruida rápidamente. Lo mismo sucedió en el
tiempo de Lot, cuando el fuego que llovió del cielo acabó con los
inicuos. “De la misma manera será en aquel día en que el Hijo del
hombre ha de ser revelado”, indicó Jesús (Lucas 17:27-30). Así es:
los malvados volverán a sufrir “destrucción repentina”
(1 Tesalonicenses 5:2, 3). Por consiguiente, podemos estar
totalmente seguros de que Jehová no permitirá que el mundo de
Satanás exista ni un solo día más de lo que la justicia requiera.
“Él hará que se les haga justicia”
12 En la parábola de la viuda y el juez se destacan otros puntos
importantes. Al señalar su aplicación, Jesús dijo: “¡Oigan lo que dijo
el juez, aunque era injusto! De seguro, entonces, ¿no hará Dios que
se haga justicia a sus escogidos[?]”. Por supuesto, Jesús no quiso
decir que Jehová trataría a sus siervos como el juez trató a la viuda.
Más bien, enseñó a los discípulos una lección sobre Jehová al
contrastar su actitud con la del juez de la ilustración. ¿Qué
diferencias hallamos entre ambos?
13 Pues bien, aquel juez “era injusto”, mientras que “Dios es un
Juez justo” (Salmo 7:11; 33:5). El juez de la ilustración no se
interesaba en absoluto por la viuda, mientras que Jehová se interesa
por cada uno de nosotros (2 Crónicas 6:29, 30). El juez tampoco
deseaba ayudar a la viuda, mientras que Jehová desea, sí, anhela,
venir en auxilio de sus siervos (Isaías 30:18, 19). La lección, por lo
tanto, es esta: si el juez injusto escuchó los ruegos de la viuda y le
hizo justicia, ¡cuánto más escuchará Jehová las oraciones de sus
siervos y se encargará de que se les haga justicia! (Proverbios
15:29.)
it-1 pág. 1208 Ilustraciones
22) El fariseo que se creía justo y el recaudador de impuestos
arrepentido (Lu 18:9-14). El marco y el objetivo de la ilustración se
hallan en los versículos 9 y 14, respectivamente.
Los que iban al templo a orar no entraban en el Santo ni en el
Santísimo, pero podían entrar en los patios de alrededor. Los judíos
que iban con este fin probablemente permanecían en el patio
exterior, llamado atrio de las mujeres. Los fariseos eran orgullosos y
se creían de sí mismos que eran justos, por lo que miraban a los
demás con desprecio. (Jn 7:47, 49.) Ayunaban dos veces a la
semana, aunque no lo exigía la ley mosaica. Se dice que escogían
para ayunar los días que había mercado —cuando muchas
personas estaban en la ciudad—, también cuando se efectuaban
servicios especiales en las sinagogas y se reunía el Sanedrín local;
así todos podrían ver su piedad. (Mt 6:16; compárese con 10:7,
nota.) A los recaudadores de impuestos judíos se les permitía ir al
templo, pero se les odiaba por estar al servicio de Roma.
2
w87 15/7 págs. 10-11 párrs. 2-3 ¿Cuán significativas son sus
oraciones?
2 Este fue el comentario de Jesús sobre las dos oraciones: “Les
digo: Este hombre [el recaudador de impuestos] bajó a su casa
probado más justo que aquél [el fariseo]; porque todo el que se
ensalza será humillado, pero el que se humilla será ensalzado”.
(Lucas 18:14.) Está claro que Jesús mostró que no basta con
simplemente orar a nuestro Padre celestial. También es importante
cómo oramos: nuestra actitud mental.
3 Ciertamente la oración es un privilegio precioso, de peso,
serio, y todos los cristianos bien informados están familiarizados con
las reglas fundamentales que rigen ese privilegio. Las oraciones
deben dirigirse al único Dios verdadero, Jehová. Deben hacerse en
el nombre de su Hijo, Jesucristo. Para ser aceptables, tienen que
ofrecerse con fe. Sí, “el que se acerca a Dios tiene que creer que él
existe”. Además, el que ora debe armonizar sus oraciones con la
voluntad de Dios. (Hebreos 11:6; Salmo 65:2; Mateo 17:20; Juan
14:6, 14; 1 Juan 5:14.) Y de los ejemplos bíblicos aprendemos que
las oraciones pueden tomar la forma de alabanza, acción de gracias,
petición y súplica. (Lucas 10:21; Efesios 5:20; Filipenses 4:6;
Hebreos 5:7.)
cf cap. 14 págs. 139-140 párrs. 2-4 “Se le acercaron grandes
muchedumbres”
2 Acaba de mantener una seria conversación con algunos
líderes religiosos cuando, de pronto, se forma un pequeño alboroto:
la gente está trayendo a sus hijos para que lo vean. Y al parecer,
hay niños de todas las edades. Llegamos a esa conclusión porque
Marcos se refiere a ellos con la misma palabra con que había
descrito anteriormente a una niña de 12 años, mientras que Lucas
usa un vocablo que puede traducirse por “bebés” (Lucas 18:15;
Marcos 5:41, 42; 10:13). Como es natural, donde hay chiquillos, hay
algarabía y revuelo. Tal vez los discípulos de Jesús piensan que su
Maestro está muy ocupado para perder el tiempo con niños, y por
eso reprenden a los padres. Pero ¿qué hace Jesús?
3 Al ver lo que está sucediendo, Jesús se indigna. ¿Con
quiénes? ¿Con los niños? ¿Con los padres? No: con sus discípulos.
“Dejen que los niñitos vengan a mí —dice—; no traten de detenerlos,
porque el reino de Dios pertenece a los que son así. En verdad les
digo: El que no reciba el reino de Dios como un niñito, de ninguna
manera entrará en él.” Luego los toma “en los brazos” y los bendice
(Marcos 10:13-16). De las palabras empleadas por Marcos se
deduce que Jesús los abraza con cariño, quizás tomando en brazos
a los más pequeños. Es obvio que Jesús ama a los niños, pero este
pasaje nos enseña algo más acerca de él: que es bondadoso y
accesible en su trato.
4 Si Jesús fuera un hombre severo, frío u orgulloso,
seguramente aquellos niños no se sentirían cómodos con él, ni sus
padres se le acercarían con tanta confianza. Imagínese la escena.
¿Ve a los padres sonriendo encantados mientras este hombre, de
carácter amable, trata con cariño a sus hijos, les expresa cuánto
valen a los ojos de Dios y los bendice? A pesar de que lleva sobre
sus hombros la más pesada de las responsabilidades, Jesús sigue
siendo un hombre extraordinariamente accesible.
w86 15/6 págs. 8-10 La bendición de Jehová enriquece
El hombre rico y el camello
5 Jesús mencionó en diversas ocasiones el peligro que
presentan las riquezas, uno que amenaza a toda persona, tanto a
los ricos como a los que no lo son. (Mateo 6:24-32; Lucas 6:24;
12:15-21.) Como base para un autoexamen, considere lo que Jesús
dijo en cierta ocasión, según se registra en Mateo 19:16-24, Marcos
10:17-30 y Lucas 18:18-30. De hecho, ¿por qué no pausa ahora y
lee estos relatos?
6 Un gobernante joven vino a Jesús y le preguntó: “¿Haciendo
qué cosa heredaré la vida eterna?”. Jesús lo dirigió a la Ley,
mostrándole así que Jehová no había dejado de indicar lo que se
requería. El hombre le contestó que había guardado los
mandamientos de Dios ‘desde su juventud’. Parecía como si él
estuviera a punto de entrar por la puerta de la vida, pero él mismo
percibía que todavía le faltaba algo. Tal vez haya pensado que el
hacer algún acto bondadoso o heroico sería el paso final para entrar
por la puerta que conduce a vida eterna. La respuesta de Jesús
implicaba mucho más: “Vende todas las cosas que tienes y
distribuye entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sé
mi seguidor”. ¿Qué sucedió entonces? “Cuando oyó esto, él se
contristó profundamente, porque era muy rico [o, tenía muchas
posesiones materiales].” De modo que el hombre se fue. (Lucas
18:18, 21-23; Marcos 10:22.)
7 Más tarde Jesús dijo: “¡Cuán difícil les será a los que tienen
dinero abrirse camino al reino de Dios! Más fácil es, de hecho, que
un camello pase por el ojo de una aguja de coser que el que un rico
entre en el reino de Dios”. (Lucas 18:24, 25.) ¿Fue ese consejo
solamente para aquel gobernante rico, o tiene que ver con usted
también, sea rico o sea pobre? Veamos.
8 Tal vez usted pueda comprender mejor la situación de aquel
gobernante joven si piensa en un equivalente moderno: un joven
cristiano de conducta limpia, con bastante conocimiento bíblico,
buena moralidad y de familia acaudalada. Alguien pudiera envidiar a
tal persona hoy día. Pero Jesús halló una falta grande en aquel
joven judío: sus riquezas o bienes materiales eran demasiado
importantes para él. Por eso, Jesús le aconsejó de la manera que lo
hizo. Usted puede ver por qué este consejo bíblico aplica a todos
nosotros, seamos ricos o pobres. El dinero y las posesiones
materiales podrían llegar a ser demasiado importantes para
cualquiera de nosotros, sea que ya las tengamos o que
sencillamente anhelemos tenerlas.
9 Jesús no estaba diciendo que la persona que posee riquezas
materiales no puede servir a Dios. Muchos lo han hecho. Aquel
joven judío había estado haciéndolo, hasta cierto grado. También
había un recaudador de impuestos llamado Zaqueo que “era rico”.
(Lucas 19:2-10.) Algunos cristianos ungidos del primer siglo eran
acaudalados y por eso tenían ante ellos el desafío especial de ser
“liberales, listos para compartir”. (1 Timoteo 6:17, 18; Santiago
1:9, 10.) Hoy día también hay algunos cristianos que son ricos. A
menudo han contribuido generosamente para apoyar la obra del
Reino, han abierto sus hogares para que se celebren reuniones y
han utilizado sus automóviles en el ministerio. Entonces, ¿por qué
dijo Jesús lo que dijo acerca del hombre rico y el camello? ¿Qué
podemos aprender de esto?
10 Como usted comprenderá, una cosa es comenzar a adorar a
Dios, y otra es ser fiel hasta el fin. (Mateo 24:13; Filipenses 3:12-14.)
3
Puede que Jesús haya tenido esto presente cuando dijo: “Más fácil
es que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico
entre en el reino de Dios”. (Marcos 10:25.) Ningún camello podría
pasar por el pequeño ojo de una aguja de coser; de modo que
obviamente Jesús estaba empleando una hipérbole, una
exageración que no debía tomarse literalmente. Sin embargo,
muestra lo difícil que le es a un rico hacer algo. ¿Hacer qué? No solo
comenzar a servir a Dios, no, sino ‘entrar en el reino’, realmente
alcanzar la vida eterna. Prescindiendo de la situación financiera en
que usted se halle, el consejo de Jesús puede ayudarle a tener una
mejor actitud, a progresar en sentido espiritual y a alcanzar la vida
eterna.
w04 15/5 págs. 30-31 Preguntas de los lectores
• Jesucristo dijo que era tan difícil para un rico entrar en el
Reino como lo es para un camello pasar por el ojo de una aguja.
¿Se refería a un camello y una aguja literales?
Dos de las tres citas bíblicas de esta declaración son idénticas.
Según los relatos de Mateo y Marcos, Jesús dijo: “Más fácil es que
un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en
el reino de Dios” (Mateo 19:24; Marcos 10:25).
Algunas obras de consulta dan a entender que “el ojo de una
aguja” era una puerta pequeña, o portillo, de una de las puertas
grandes de Jerusalén. Si la grande se cerraba de noche, se podía
abrir la pequeña. Se cree que un camello podía atravesarla. ¿Es
esto lo que Jesús tenía presente?
Parece ser que no. Por lo visto, él se refería a una aguja de
coser. Tanto las agujas de hueso como las de metal deben haber
sido comunes en los hogares de aquel tiempo, pues se han hallado
en aquella región. Lucas 18:25 disipa cualquier duda respecto a las
palabras de Jesús, pues dice: “Más fácil es, de hecho, que un
camello pase por el ojo de una aguja de coser que el que un rico
entre en el reino de Dios”.
Varios lexicógrafos concuerdan con la manera como se ha
vertido este término en la Traducción del Nuevo Mundo. La palabra
griega para “aguja” en Mateo 19:24 y Marcos 10:25 (rha·fís) viene de
un verbo que significa “coser”. Además, el término griego que
aparece en Lucas 18:25 (be·ló·nē) se usa para referirse a una aguja
quirúrgica literal. El Diccionario expositivo de palabras del Antiguo y
del Nuevo Testamento exhaustivo, de Vine, dice: “La idea de aplicar
‘el ojo de una aguja’ a portillos parece ser moderna; no hay rastros
de ella en la antigüedad. El objeto del Señor en esta afirmación es el
de expresar la imposibilidad humana y no hay necesidad de tratar de
suavizar la dificultad haciendo que la aguja signifique otra cosa que
el instrumento normal que se expresa con esta palabra”.
Algunos opinan que en estos versículos la palabra “camello”
debió traducirse “maroma” o “soga”. Las palabras griegas para
maroma (ká·mi·los) y camello (ká·me·los) son similares. Sin
embargo, los manuscritos griegos más antiguos que existen del
Evangelio de Mateo (el Sinaítico, el Vaticano núm. 1209 y el
Alejandrino) emplean la palabra griega para “camello”, no para
“maroma”. Al parecer, Mateo escribió su Evangelio en hebreo y es
posible que él mismo lo tradujera al griego. Como sabía
exactamente lo que dijo Jesús, utilizó la palabra apropiada.
Por consiguiente, Jesús hablaba de una aguja de coser y un
camello literales con el propósito de recalcar la imposibilidad de
algo. Ahora bien, ¿quiso decir que ningún rico podría entrar en el
Reino? No, pues su declaración no debe entenderse literalmente.
Empleó esta hipérbole para ilustrar que tal como un camello literal
no puede pasar por el ojo de una aguja de coser literal, es imposible
que un rico entre en el Reino si sigue aferrándose a sus riquezas y
no pone a Jehová en primer lugar en su vida (Lucas 13:24;
1 Timoteo 6:17-19).
Jesús hizo esta declaración justo después de que un
gobernante joven y rico rechazó el magnífico privilegio de llegar a
ser su seguidor (Lucas 18:18-24). La persona acaudalada que ama
sus posesiones más que las cosas espirituales no puede esperar
recibir la vida eterna en el Reino. No obstante, hubo algunos ricos
que sí se hicieron discípulos de Jesús (Mateo 27:57; Lucas 19:2, 9).
De modo que la persona rica que es consciente de su necesidad
espiritual y busca la ayuda divina puede recibir la salvación que Dios
otorga (Mateo 5:3; 19:16-26).
it-1 pág. 286 Bartimeo
Lu 18:35-43.
Al relatar este acontecimiento, Marcos y Mateo dicen que
ocurrió cuando Jesús “[salía] de Jericó”, mientras que Lucas
menciona que fue “al acercarse él [Jesús] a Jericó”. (Mt 20:29; Mr
10:46; Lu 18:35.) Algunos han apuntado que se hace referencia a
dos incidentes diferentes. No obstante, Joseph P. Free escribe lo
siguiente al respecto: “La arqueología, sin embargo, ha arrojado más
luz sobre esta aparente discrepancia. A comienzos del siglo XX
E.C., Ernest Sellin, de la Sociedad Oriental Alemana, hizo unas
excavaciones en Jericó (1907-1909). Estas mostraron que la Jericó
del tiempo de Jesús era una ciudad doble. [...] La vieja ciudad judía
estaba más o menos a una milla [1,6 Km.] de la ciudad romana. A la
luz de estos hechos, es posible que Mateo hablase de la ciudad
judía, de la que Cristo acababa de salir, mientras que Lucas lo
hiciera de la romana, a la que Cristo aún no había llegado. Así pues,
en camino de la vieja ciudad a la nueva, Cristo halló y curó al ciego
Bartimeo”. (Archaeology and Bible History, 1964, pág. 295.)
CAPÍTULO 19
w95 15/8 pág. 13 párr. 6 Una invitación amorosa a los cansados
6 Lo que hacía aún más agobiante la situación era el sistema
tributario de aquellos días. Los funcionarios romanos arrendaban a
los mejores postores el derecho de recaudar impuestos en las
provincias. Estos, a su vez, empleaban a personas de la comunidad
local para supervisar a los que recaudaban personalmente los
impuestos. Todos los que participaban en este sistema piramidal se
sentían con pleno derecho de añadir su propia comisión al impuesto
ya fijado. Por ejemplo, Lucas relata que “había un varón que se
llamaba por nombre Zaqueo; y era principal recaudador de
impuestos, y era rico”. (Lucas 19:2.) Parece que Zaqueo, un
“principal recaudador de impuestos”, y las personas que estaban
bajo su supervisión, se habían enriquecido a costa del pueblo. El
abuso y la corrupción que engendraba este sistema hacía que el
pueblo viera a los recaudadores de impuestos al mismo nivel que a
los pecadores y las rameras, y es probable que en la mayoría de los
casos merecidamente. (Mateo 9:10; 21:31, 32; Marcos 2:15; Lucas
7:34.)
4
it-1 pág. 902 Extorsión
Cuando Zaqueo, un supervisor acomodado de los
recaudadores de impuestos, invitó a Jesús a su casa, se arrepintió y
se volvió de su mal camino, y dijo: “Todo cuanto extorsioné de
persona alguna por acusación falsa, le devuelvo el cuádruplo”. (Lu
19:2, 8; véase ACUSACIÓN.) Sin embargo, en tales casos de
arrepentimiento y confesión de culpa la Ley solo requería que se
restituyera el 120% de lo defraudado. (Le 6:2-5.)
w90 15/3 pág. 15 Cooperación con el cuerpo gobernante hoy
Nombrado “sobre todos sus bienes”
3 Merece mencionarse aquí la ilustración de Jesús sobre un
hombre de noble nacimiento. (Lucas 19:11-27.) Antes de viajar al
extranjero para conseguir poder real, este hombre dio a sus
esclavos dinero (minas) con el cual trabajar. Al regresar, este
hombre, que representa a Cristo, mandó llamar a sí a “estos
esclavos a quienes había dado el dinero en plata, para averiguar lo
que habían ganado por la actividad de negociar”. (Lucas 19:15.)
¿Cómo se desenvolvería esto después que Jesús consiguiera poder
real?
4 En 1918 el Rey entronizado, Jesucristo, halló a un grupo
pequeño de cristianos que habían salido anteriormente de las
iglesias de la cristiandad y estaban ocupados en atender los
intereses terrestres de su Amo. Después de refinarlos como por
fuego, Jesús dio a sus esclavos más autoridad en 1919. (Malaquías
3:1-4; Lucas 19:16-19.) Los nombró “sobre todos sus bienes”.
(Lucas 12:42-44.) (Vea el Informe de la Reunión Anual del 9 de
Noviembre 2012 en:
http://www.jw.org/es/noticias/acontecimientosespeciales/
informe-reuni%C3%B3n-anual-2012/
Sobre nuevo entendimiento respecto al “nombramiento sobre
todos sus bienes”)
rs pág. 64 párrs. 3-4 Biblia
▪ Profecía: Luc. 19:41-44; 21:20, 21: “[Jesús] miró la ciudad
[Jerusalén] y lloró sobre ella, diciendo: [...] ‘Vendrán días sobre ti en
que tus enemigos edificarán en derredor de ti una fortificación de
estacas puntiagudas y te rodearán y te afligirán de todos lados, y te
arrojarán al suelo a ti y a tus hijos dentro de ti, y no dejarán en ti
piedra sobre piedra, porque no discerniste el tiempo en que se te
inspeccionaba.’” Dos días más tarde, aconsejó a sus discípulos:
“Cuando vean a Jerusalén cercada de ejércitos acampados,
entonces sepan que la desolación de ella se ha acercado. Entonces
los que estén en Judea echen a huir a las montañas, y los que estén
en medio de Jerusalén retírense” (profecía que Jesucristo pronunció
en 33 E.C.).
□ Cumplimiento: Jerusalén se rebeló contra Roma y, en 66 E.C., el
ejército romano bajo Cestio Galo atacó la ciudad. Pero, como
informa el historiador judío Josefo, el comandante romano “levantó el
sitio cuando más podía contar con el buen éxito” (Flavio Josefo,
Guerra de los Judíos, volumen I, pág. 208, traducción de J. M.
Cordero, 1972). Esto brindó a los cristianos la oportunidad de huir de
la ciudad, lo cual hicieron, pues, según dice Eusebio Pánfilo en su
libro Historia eclesiástica —véase la traducción al inglés por
C. F. Cruse, Londres, 1894, pág. 75— se mudaron a Pela, más allá
del Jordán. Entonces, para el tiempo de la Pascua del año 70 E.C. el
general Tito sitió la ciudad, erigió un cerco de 7,2 kilómetros
(4,5 millas) de largo en solo tres días y, después de cinco meses,
Jerusalén cayó. “Jerusalén misma fue destruida sistemáticamente, y
el Templo fue dejado en ruinas. Las obras arqueológicas nos
muestran hoy lo eficaz que fue la destrucción de las edificaciones
judías por todo el país” (The Bible and Archaeology [La Biblia y la
arqueología], Grand Rapids, Michigan, 1962, J. A. Thompson,
pág. 299).
w09 1/5 pág. 27 ¿Lo sabía?
¿Estuvo Jerusalén rodeada de estacas puntiagudas, como
predijo Jesús?
Al profetizar la destrucción de Jerusalén, Jesús dijo: “Vendrán
días [...] en que tus enemigos edificarán en derredor de ti una
fortificación de estacas puntiagudas y te rodearán y te afligirán de
todos lados” (Lucas 19:43). Estas palabras se cumplieron en el año
70 de nuestra era. En ese año, los ejércitos romanos al mando de
Tito levantaron una empalizada alrededor de la ciudad con un triple
propósito: impedir la huida de los judíos, privarlos de alimentos y
conseguir que se rindieran.
Según el historiador del siglo primero Flavio Josefo, se
estableció una competencia entre las diversas legiones y unidades
del ejército romano para ver quién acababa antes su sección de la
empalizada. Les tomó solo tres días terminarla. Para levantar los
7 kilómetros (4,5 millas) de cerca, hubo que talar todos los árboles
en 16 kilómetros (10 millas) a la redonda. Josefo cuenta que, al
verla, “los judíos perdieron toda esperanza de salvación”. El hambre
y las luchas internas entre las diversas facciones armadas
provocaron la caída de la ciudad apenas cinco meses después.
w98 15/3 pág. 6 Los últimos días de Jesús en la Tierra
“UNA CUEVA DE SALTEADORES”
A JESÚS le sobraban razones para decir que aquellos
comerciantes avariciosos habían transformado el templo de Dios en
“una cueva de salteadores” (Mateo 21:12, 13). A fin de pagar el
tributo del templo en la moneda debida, los judíos y los prosélitos
procedentes de otras tierras habían de cambiar su dinero extranjero.
En su libro La vida y los tiempos de Jesús el Mesías, Alfred
Edersheim explica que los cambistas solían abrir sus puestos por
todo el país el 15 de Adar, un mes antes de la Pascua. A partir del
25 de Adar, se trasladaban al recinto del templo de Jerusalén para
aprovecharse de la enorme afluencia de judíos y prosélitos. Los
tratantes tenían un negocio floreciente, pues cobraban una comisión
por cada moneda que cambiaban. El que Jesús los llamara
salteadores deja entrever que sus comisiones eran tan cuantiosas
que en la práctica estaban robando a los pobres.
Algunos no podían llevar sus propios animales para sacrificio, y los
que lo hacían tenían que presentarlos ante un inspector en el templo
para que los examinara, pagando una cantidad. Para no arriesgarse
a que se rechazara el animal tras haberlo acarreado desde lejos,
muchos compraban a los comerciantes corruptos del templo uno
“aprobado” levíticamente. “A más de un pobre aldeano lo
desplumarían allí a conciencia”, dice un historiador.
Existen pruebas de que en un tiempo el sumo sacerdote Anás y su
familia tuvieron intereses creados en relación con los comerciantes
del templo. Los escritos rabínicos hablan de “los bazares de los hijos
de Anás” allí establecidos. Las sumas que percibían de los
cambistas y de la venta de animales en los terrenos del templo eran
5
una de sus principales fuentes de ingresos. Un biblista comenta que
el acto de Jesús de desalojar a los comerciantes “fue no sólo dirigido
contra el prestigio de los sacerdotes, sino también contra sus
bolsillos”. Sea como fuere, sin duda sus enemigos deseaban
eliminarlo (Lucas 19:45-48).
CAPÍTULO 20
it-1 pág. 1209 Ilustraciones
26) Los cultivadores homicidas (Mt 21:33-44; Mr 12:1-11; Lu
20:9-18). Pronunciada en el templo de Jerusalén solo tres días antes
de que se diera muerte a Jesús. También pronunció esta ilustración
en respuesta a la pregunta sobre quién le había dado autoridad. (Mr
11:27-33.) Los evangelios dicen que cuando Jesús terminó la
ilustración, los líderes religiosos se dieron cuenta de que estaba
hablando de ellos. (Mt 21:45; Mr 12:12; Lu 20:19.)
La cerca de la viña tal vez fuese de piedra (Pr 24:30, 31) o
quizás un seto de arbustos. (Isa 5:5.) El depósito para el vino se
solía excavar en la roca y constaba de dos niveles, de modo que el
mosto fluía del superior al inferior. La torre era un lugar de vigilancia
para el guarda de la viña, que tenía que protegerla de ladrones y
animales. En algunos casos los cultivadores contratados recibían
cierta porción de los frutos, y en otros pagaban un alquiler en dinero
o concordaban en dar al dueño una cantidad determinada del
producto, como parece ser el caso de la ilustración. Al dar muerte al
hijo, el heredero, quizás pensaran en apropiarse de la viña, puesto
que el que la plantó se hallaba fuera del país. En Isaías 5:1-7 se dice
que la “viña de Jehová” es “la casa de Israel”. Como lo muestran los
escritores de los evangelios, Jesús citó el Salmo 118:22, 23 como
una clave para entender la ilustración.
w10 1/7 págs. 22-23 ¿Por qué no se metió Jesús en política?
El respeto de Jesús hacia las autoridades
En una ocasión, mientras Jesús enseñaba en el templo, sus
adversarios intentaron ponerlo entre la espada y la pared
preguntándole si había que pagar cierto impuesto. Si contestaba que
no, su respuesta podría haberse tomado como un acto de sedición y
haber alimentado una rebelión entre el pueblo, que estaba deseando
liberarse de la opresión romana. Pero si decía que sí, muchos
habrían considerado que Jesús aprobaba las injusticias que sufrían.
Su magistral respuesta fue un prodigio de equilibrio: “Paguen a
César las cosas de César, pero a Dios las cosas de Dios” (Lucas
20:21-25). ¿Qué aprendemos de esto? Que los cristianos debemos
respetar tanto la autoridad de Dios como la de “César”, es decir, los
gobiernos humanos.
Y hay buenas razones para ello. Para empezar, los gobiernos
mantienen el orden público. Además, exigen con todo derecho que
los ciudadanos sean honrados, paguen impuestos y acaten las
leyes. El mismo Jesús dio un buen ejemplo y pagó “a César las
cosas de César”. Su familia le había enseñado a cumplir las leyes
aun cuando estas fueran en contra de su conveniencia personal. Por
ejemplo, a fin de inscribirse en un censo decretado por el gobierno
romano, José y María habían viajado unos 150 kilómetros (90 millas)
hasta Belén, y eso que ella estaba embarazada (Lucas 2:1-5). Del
mismo modo, Jesús respetó todas las leyes, hasta el punto de pagar
un impuesto que, siendo estrictos, no tenía por qué pagar (Mateo
17:24-27). Igualmente, tuvo cuidado de no excederse en su
autoridad tomando decisiones en asuntos civiles que no le
correspondían (Lucas 12:13, 14). Dicho en pocas palabras: Jesús
respetaba al gobierno, pero no quería formar parte de él
w86 1/3 págs. 28-29 ¿Despliega usted eficiencia al razonar a
partir de las Escrituras?
“Maestro, hablaste bien”
11 En el capítulo 20 de Lucas, versículos 27 al 40, se registra
otro ejemplo sobresaliente de cómo usar eficazmente la Palabra de
Dios. Algunos de los saduceos se acercaron a Jesús para
interrogarle. Le plantearon una situación que, según ellos,
ridiculizaría la resurrección. Le contaron acerca de una mujer que
había sido esposa de siete hombres consecutivamente. “En la
resurrección, ¿de cuál de ellos llegará a ser esposa?”, preguntaron.
La respuesta que Jesús les dio obviamente no era la que ellos
esperaban. Es evidente que nunca habían considerado la posibilidad
de que los resucitados no se casaran, sino que, a este respecto,
fueran como los ángeles. No obstante, hacía falta algo más a fin de
que la respuesta fuera persuasiva.
12 Jesús se dio cuenta de que el verdadero problema de los
saduceos era que no creían en la resurrección. Por eso, dirigió la
atención especialmente a ese punto. Basó su argumento en los
escritos de Moisés, de Éxodo 3:6, en los cuales los saduceos
profesaban creer. Jesús les explicó: “El que los muertos son
levantados, hasta Moisés lo expuso, en el relato acerca de la zarza,
cuando llama a Jehová ‘el Dios de Abrahán y Dios de Isaac y Dios
de Jacob’”. Pero, ¿podían los saduceos ver alguna alusión a la
resurrección en esas palabras? No antes de que Jesús añadiera: “Él
no es Dios de muertos, sino de vivos, porque para él todos ellos
viven”. Era obvio: tanto los objetos de materia inanimada como las
personas tienen un Creador, sin embargo solo las personas
vivientes pueden decir que tienen un Dios, alguien que es objeto de
su devoción y adoración. Si Abrahán, Isaac y Jacob hubieran estado
simplemente muertos y enterrados, sin ninguna perspectiva de vida
futura, Jehová le hubiera dicho a Moisés: ‘Yo era su Dios’. Pero eso
no fue lo que él dijo. ¿Debería extrañarnos que después de oír cómo
Jesús usó las Escrituras para razonar sobre este tema algunos de
los escribas respondieran: “Maestro, hablaste bien”?
13 ¿Cómo puede usted adquirir o seguir desarrollando tal aptitud
de razonar a partir de las Escrituras? Es importante que tenga
presente los siguientes puntos: 1) Tiene que tener un claro
conocimiento de las Escrituras. El no desatender su estudio personal
de la Biblia y el asistir con regularidad a las reuniones son factores
importantes para obtener este conocimiento. 2) Es necesario que
dedique tiempo a la meditación, a explorar mentalmente las
verdades desde varios puntos de vista y profundizar su aprecio por
ellas. 3) Cuando esté estudiando, busque, no solo explicaciones de
textos bíblicos, sino también razones bíblicas para esas
explicaciones. Apúntelas al lado de los textos en cuestión.
4) Considere cómo explicaría usted los textos a diferentes clases de
personas. 5) Piense en cómo pudiera usted ilustrar ciertos puntos.
Todo esto es valioso a fin de cultivar la aptitud para razonar a partir
de las Escrituras.
it-1 pág. 1223 Indumentaria
La sto·lḗ (estola), a la que hacen referencia las Escrituras
Griegas Cristianas, era un traje de aire digno que llegaba hasta los
pies. Jesús criticó a los escribas porque les gustaba llevar este tipo
de traje en las plazas públicas para atraer la atención e impresionar
6
a la gente con su importancia. (Lu 20:46.) El ángel que estaba en la
tumba de Jesús llevaba esta prenda. (Mr 16:5.) Con este tipo de
ropa, “la mejor”, se vistió al hijo pródigo a su regreso. (Lu 15:22.) En
la visión de Juan, los siervos de Dios que habían sufrido martirio
están vestidos con la sto·lḗ (Rev 6:11), al igual que los miembros de
la “gran muchedumbre”. (Rev 7:9, 13, 14.)
w90 1/10 pág. 17 párr. 5 Siga buscando el Reino y la justicia de
Dios
5 ‘Por pretexto hacían largas oraciones’ en despliegue de su
falsa santidad. (Lucas 20:47.) Una tradición oral decía: “Los
hombres piadosos de la antigüedad solían esperar una hora antes
de decir la tefillah [oración]” (Misná). ¡Para entonces todos de seguro
verían su piedad y quedarían maravillados! Tales oraciones no
ascendían más allá de la propia cabeza del que las ofrecía. Jesús
dijo a sus oyentes que oraran en privado, sin hacer repeticiones
vanas, y les dio un ejemplo sencillo de oración. (Mateo 6:6-8; Juan
14:6, 14; 1 Pedro 3:12.) La oración modelo de Jesús puso las cosas
más importantes en primer lugar: “Padre nuestro que estás en los
cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Efectúese tu
voluntad”. (Mateo 6:9-13.) Hoy, pocas personas conocen el nombre
de Dios, y mucho menos quieren santificarlo. De esa manera lo
hacen un dios sin nombre. ¿Que venga el Reino de Dios? Muchas
personas creen que ya está aquí, dentro de ellas. Puede que oren
para que se efectúe la voluntad de Dios, pero la mayoría hace su
propia voluntad. (Proverbios 14:12.)
CAPÍTULO 21
w09 1/8 pág. 30 ¿Cuánto dinero debería donar?
En otros casos, los israelitas podían donar voluntariamente lo
que quisieran, fuera mucho o poco. Por ejemplo, cuando el rey
David planificó la construcción de un templo a Jehová, sus súbditos
donaron “oro [por valor de] cinco mil talentos” (1 Crónicas 29:7).
Comparemos esto con lo que Jesús observó cuando vino a la Tierra.
Él “vio a cierta viuda necesitada echar [en las arcas del templo] dos
monedas pequeñas de ínfimo valor”. ¿Podemos hacernos una idea
de la cantidad que donó? Pues bien, para que equivaliera al salario
de un día, ¡tendría que haber puesto sesenta y cuatro veces esa
cantidad! Aun así, Jesús señaló que aquella pequeña ofrenda le
había sido grata a Jehová (Lucas 21:1-4).
w11 15/10 págs. 4-5 “Manténganse alerta” ¡Es más importante
que nunca!
Pensemos en las “pestes y escaseces de alimento” que predijo
Jesús (Luc. 21:11). Para empezar, él no dijo que estos sucesos
ocurrirían en todo el mundo a la vez y con la misma gravedad, sino
“en un lugar tras otro”. Así que no habría por qué suponer que todos
los aspectos de la señal se cumplirían de manera simultánea en el
planeta entero. Además, Jesús dio a entender que, en el mismo
período en que se producirían hambrunas, algunos de sus discípulos
podrían caer en la glotonería: “Presten atención a sí mismos para
que sus corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer
con exceso” (Luc. 21:34). De modo que no sería lógico que
esperáramos experimentar personalmente todos los elementos de la
señal. Recordemos que Jesús dijo: “Cuando vean suceder estas
cosas, sepan que el reino de Dios está cerca” (Luc. 21:31). Aunque
en nuestra zona no ocurran todos los rasgos de la profecía, gracias
a los medios de comunicación podemos, en efecto, verlos con
nuestros propios ojos.
it-1 págs. 381-382 Cabello
La declaración: ‘No perecerá (o caerá) ni un cabello de su
cabeza’, garantiza una total y completa protección y seguridad. (Lu
21:18; 1Sa 14:45; 2Sa 14:11; 1Re 1:52; Hch 27:34.) Algo similar
denotaron las palabras de Jesucristo a sus discípulos al referirse al
cuidado que Dios les dispensaba a ellos: “Los mismísimos cabellos
de la cabeza de ustedes están todos contados”. (Mt 10:30; Lu 12:7.)
w06 15/12 págs. 17-18 “El gran día de Jehová está cerca”
El sentido de urgencia es vital
13 Para los cristianos del siglo primero fue fundamental
conservar su sentido de urgencia. ¿Por qué motivo? Porque tenían
que actuar sin demora para huir de Jerusalén cuando la vieran
“cercada de ejércitos acampados” (Lucas 21:20, 21). Aquello ocurrió
en el año 66 de nuestra era. Observe cómo había recalcado Jesús la
necesidad de que los cristianos de ese entonces fueran conscientes
de la urgencia de los tiempos: “El que esté sobre la azotea no baje
para sacar los efectos de su casa; y el que esté en el campo
no vuelva a la casa a recoger su prenda de vestir exterior” (Mateo
24:17, 18). Puesto que la historia muestra que Jerusalén sobrevivió
cuatro años más, ¿por qué era urgente que los cristianos
obedecieran a Jesús en el año 66?
14 Si bien es cierto que los ejércitos romanos no destruyeron
Jerusalén sino hasta el año 70, aquellos cuatro años previos
no estuvieron exentos de problemas. Al contrario, fue un período
marcado por la violencia y el derramamiento de sangre. Un
historiador señala que Jerusalén se sumió en “una sangrienta guerra
civil” y en un “reinado de terror”. Por ejemplo, a los varones jóvenes
se les reclutaba para reforzar las murallas, tomar las armas y servir
en el ejército, y todos los días recibían adiestramiento militar.
Además, a quienes no apoyaban las medidas radicales se les
consideraba traidores. En vista de todo esto, si los cristianos se
hubieran quedado en la ciudad, se habrían encontrado en una
situación sumamente peligrosa (Mateo 26:52; Marcos 12:17).
15 Notemos lo siguiente: Jesús dijo que huyeran “los que
est[aban] en Judea”, no solo los que vivían en Jerusalén. Este hecho
era importante, pues las tropas romanas reanudaron las hostilidades
a los pocos meses de retirarse de Jerusalén. Comenzaron
conquistando Galilea en el año 67, y al año siguiente ocuparon
Judea de manera sistemática, lo cual provocó mucha miseria en
toda la región rural. Además, cada vez se hacía más difícil que algún
judío pudiera huir de Jerusalén misma. Las puertas de la ciudad
estaban vigiladas, y a cualquiera que trataba de escapar se le
consideraba un desertor que se pasaba al bando de los romanos.
16 En vista de todos estos factores, entendemos por qué Jesús
hizo tanto hincapié en actuar con urgencia. Los cristianos debían
estar dispuestos a hacer sacrificios y a no dejarse distraer por los
bienes materiales; debían estar dispuestos a “desp[edirse] de todos
sus bienes” a fin de obedecer a Jesús (Lucas 14:33). Y ese fue el
proceder sensato, pues los que obedecieron sin demora y huyeron
al otro lado del río Jordán se salvaron.
7
¿De qué manera repercutirán sobre la humanidad las predichas
“señales en el sol y en la luna y en las estrellas”? (Luc. 21:25.)
w97 1/4 pág. 15 párrs. 8, 9.]
w97 1/4 pág. 15 párrs. 8-9 Liberados para entrar en un nuevo
mundo justo
8 Algún momento después del comienzo de la “gran tribulación”,
aunque antes de que Jehová ejecute su sentencia contra el resto de
este mundo, habrá sucesos sobrenaturales. Observe el efecto que
estos tendrán. “Entonces aparecerá en el cielo la señal del Hijo del
hombre [Cristo], y entonces todas las tribus de la tierra se golpearán
en lamento, y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del
cielo con poder y gran gloria.” (Mateo 24:29, 30.) “Habrá señales en
el sol y en la luna y en las estrellas, [...] mientras que los hombres
desmayan por el temor y la expectación de las cosas que vienen
sobre la tierra habitada.” (Lucas 21:25, 26.)
“Su liberación se acerca”
9 En ese momento en concreto será aplicable la profecía de
Lucas 21:28. Jesús dijo: “Al comenzar a suceder estas cosas,
levántense erguidos y alcen la cabeza, porque su liberación se
acerca”. Los enemigos de Dios temblarán atemorizados porque
sabrán que esos sucesos sobrenaturales proceden de Jehová. Pero
sus siervos se alegrarán, pues sabrán que su liberación se acerca.
w10 15/7 pág. 7 párr. 18 ¿Qué revelará el día de Jehová?
18 Nosotros también debemos confiar con toda nuestra alma en
Jehová, ya que él es el único que podrá salvarnos cuando este
mundo atraviese la gran tribulación, que será el período de mayor
sufrimiento de toda la historia. Antes de que Jehová ejecute su
sentencia contra el resto del mundo, llegará un momento durante la
gran tribulación en el que las personas desobedientes “desmaya[rán]
por el temor y la expectación de las cosas que vienen sobre la tierra
habitada”. Pero, a diferencia de los enemigos de Dios, los siervos
leales de Jehová no temblarán aterrorizados. Más bien, estarán muy
alegres, ya que comprenderán que su liberación es inminente (léase
Lucas 21:25-28).
w03 15/5 pág. 26 Cada uno se sentará debajo de su higuera
“Aprendan de la higuera”
Jesús también recurrió a este frutal para impartir una importante
lección sobre su presencia: “Aprendan de la higuera como ilustración
este punto: Luego que su rama nueva se pone tierna y brota hojas,
ustedes saben que el verano está cerca. Así mismo también,
ustedes, cuando vean todas estas cosas, sepan que él está cerca, a
las puertas” (Mateo 24:32, 33). En efecto, las hojas verdes brillantes
de esta planta son una señal evidente e inequívoca de la proximidad
del verano. De igual modo, el cumplimiento de los claros rasgos de
la gran profecía de Jesús, consignada en Mateo 24, Marcos 13 y
Lucas 21, nos indica que vivimos en el tiempo de su presencia como
Rey celestial (Lucas 21:29-31).
Dado que nos hallamos en este momento crucial de la historia,
queremos sin duda aprender de este árbol. Si así lo hacemos y nos
mantenemos despiertos espiritualmente, lograremos ver el
cumplimiento de esta maravillosa promesa: “Se sentarán, cada uno
debajo de su vid y debajo de su higuera, y no habrá nadie que los
haga temblar; porque la boca misma de Jehová de los ejércitos lo ha
hablado” (Miqueas 4:4).
w08 15/9 págs. 22-23 Resistamos “el espíritu del mundo”
“Nunca lleguen a estar cargados”
12 ¿Qué más podemos hacer para resistir el espíritu del mundo?
Cuando Jesús dijo a sus discípulos “Manténganse despiertos”,
acababa de prevenirlos contra algunos peligros concretos. Les había
advertido: “Presten atención a sí mismos para que sus corazones
nunca lleguen a estar cargados debido a comer con exceso y beber
con exceso, y por las inquietudes de la vida, y de repente esté aquel
día sobre ustedes instantáneamente como un lazo” (Luc. 21:34, 35).
13 Repasemos las palabras de Jesús. ¿Estaba condenando
acaso el placer de comer y beber? Claro que no. Él conocía bien
esta declaración de Salomón: “He llegado a saber que no hay nada
mejor [...] que regocijarse y hacer el bien durante la vida de uno; y
también que todo hombre coma y realmente beba y vea el bien por
todo su duro trabajo. Es el don de Dios” (Ecl. 3:12, 13). Pero también
sabía que el espíritu del mundo promueve la falta de autodominio en
lo que tiene que ver con la comida y la bebida.
14 ¿Cómo podemos averiguar si el venenoso espíritu del mundo
nos está afectando y ya no nos damos cuenta de que estamos
excediéndonos en la comida y la bebida? Preguntémonos: “¿Cuál es
mi reacción cuando leo en la Biblia o en nuestras publicaciones
consejos sobre la glotonería? ¿Tiendo a desecharlos porque me
parecen irrelevantes o exagerados? ¿Excuso o justifico mis
acciones? ¿Qué pienso del consejo de consumir alcohol con
moderación —si acaso uno lo consume— y de evitar por completo
las borracheras? ¿Les resto importancia porque opino que por
alguna razón a mí no me conciernen? Si alguien me dice que le
preocupa mi consumo de alcohol, ¿me pongo a la defensiva o hasta
me enfado? ¿Intento que quienes me rodean también resten
importancia a esos consejos bíblicos?”. Como hemos visto, nuestra
actitud es un claro indicativo de si estamos sucumbiendo o no al
espíritu del mundo (compárese con Romanos 13:11-14)
w04 1/12 págs. 19-20 párr. 6 Una actitud equilibrada ante las
bebidas alcohólicas
6 Pensemos también en este consejo de Jesús: “Presten
atención a sí mismos para que sus corazones nunca lleguen a estar
cargados debido a comer con exceso y beber con exceso, y por las
inquietudes de la vida, y de repente esté aquel día sobre ustedes
instantáneamente como un lazo. Porque vendrá sobre todos los que
moran sobre la haz de toda la tierra” (Lucas 21:34, 35). No hay que
llegar a emborracharse para empezar a sentirse embotado tanto
física como espiritualmente. ¿Qué sucedería si el día de Jehová nos
encontrara en tal estado?
w10 15/7 pág. 11 párr. 16 “¡Qué clase de personas deben ser
ustedes[!]”
Jesús advirtió: “Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo
haciendo ruego para que logren escapar de todas estas cosas que
están destinadas a suceder, y estar en pie delante del Hijo del
hombre” (Luc. 21:36). Observemos que Jesús nos exhorta a hacer
una forma muy intensa de oración: el ruego. ¿Por qué? Para
destacar que es el tiempo de tomar muy en serio la posición en la
que nos encontramos ante él y su Padre. En efecto, solo podremos
sobrevivir al día de Jehová si estamos de pie delante de ellos, es
decir, si tenemos su aprobación.
8
w97 1/3 pág. 18 párr. 14 Felices son los que se mantienen
despiertos
14 La oración sincera es otra ayuda para mantener la vigilia
espiritual. En su gran profecía, Jesús instó además: “Manténganse
despiertos, pues, en todo tiempo haciendo ruego para que logren
escapar de todas estas cosas que están destinadas a suceder, y
estar en pie delante del Hijo del hombre”. (Lucas 21:36.) Sí,
pidamos en oración estar siempre del lado de Jehová y gozar de su
favor cuando Jesús, el Hijo del hombre, venga para destruir a este
inicuo sistema de cosas. Por nuestro propio bien y el de nuestros
compañeros de creencia por quienes oramos, tenemos que
‘permanecer despiertos en la oración’. (Colosenses 4:2; Efesios
6:18-20.)
w95 15/2 págs. 15-16 Pase con vida a través de la gran
tribulación
Se mantiene despierta
9 La gran muchedumbre debe mantener continuamente su
condición justa ante el Hijo del hombre, y por eso es necesario que
permanezca despierta y vigilante hasta el mismo fin. Jesús lo indicó
claramente cuando dijo: “Presten atención a sí mismos para que sus
corazones nunca lleguen a estar cargados debido a comer con
exceso y beber con exceso, y por las inquietudes de la vida, y de
repente esté aquel día sobre ustedes instantáneamente como un
lazo. Porque vendrá sobre todos los que moran sobre la haz de toda
la tierra. Manténganse despiertos, pues, en todo tiempo haciendo
ruego para que logren escapar de todas estas cosas que están
destinadas a suceder, y estar en pie delante del Hijo del hombre”.
(Lucas 21:34-36.)
10 Para conseguir estar en pie delante del Hijo del hombre, es
necesario que tengamos su aprobación, que no obtendremos si
permitimos que nos influya el modo de pensar de este mundo. La
forma de pensar mundana es seductora, y puede inducir a la
persona a entregarse a los placeres carnales o a estar tan cargada
con los problemas cotidianos que relegue los intereses del Reino a
un segundo lugar. (Mateo 6:33.) Este proceder la debilitaría
espiritualmente y podría resultar en que descuidara sus
responsabilidades para con Dios y el prójimo. Pudiera hacerse
inactiva o poner en peligro su lugar en la congregación cometiendo
un pecado grave y quizá hasta manifestando una actitud
impenitente. Toda persona que forma parte de la gran muchedumbre
tiene que prestar atención a sí misma y mantenerse separada de
este mundo impío y de sus prácticas. (Juan 17:16.)
11 Con ese fin, Jehová ha provisto lo que necesitamos mediante
su Palabra, su espíritu santo y su organización visible. Debemos
aprovechar plenamente estos medios. Además, debemos ser
piadosos y obedecer a Dios si queremos tener su aprobación. Por
una parte, tenemos que cultivar odio intenso a lo que es malo. El
salmista dijo: “No me he sentado con hombres de falsedad; ni entro
con los que esconden lo que son. He odiado la congregación de los
malhechores, y con los inicuos no me siento. No te lleves mi alma
junto con los pecadores, ni mi vida junto con hombres culpables de
sangre”. (Salmo 26:4, 5, 9.) En la congregación cristiana, tanto los
jóvenes como los mayores tienen que evitar el compañerismo
innecesario con los que no están dedicados a Jehová. Para tener la
aprobación de Dios, debemos esforzarnos por ser íntegros y
mantenernos sin mancha del mundo. (Salmo 26:1-5; Santiago 1:27;
4:4.) De esta manera Jehová no nos aniquilará junto con los impíos
en Armagedón.

Etiquetas

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

Archivo del blog

Datos personales

Mi foto
Jehová es mi pastor y nada me faltara.