domingo, 5 de mayo de 2013

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático 2013-6 de Mayo. Lectura de la Biblia: Juan 1-4

6 de Mayo. Lectura de la Biblia: Juan 1-4
Núm. 1: Juan 3:22-36
Núm. 2: ¿Qué signifi ca seguir "andando por espíritu"? (Gál. 5:16)
Núm. 3: ¿En qué sentido fue diferente la muerte de Jesucristo de la de otros que han llegado a
ser mártires? (rs pág. 320 párrs. 1-4)
Lectura de la Biblia: Juan 1-4
*** w08 4/15 pág. 30 Puntos sobresalientes del libro de Juan ***
LA PALABRA DE JEHOVÁ ES VIVA
JUAN, el "discípulo a quien Jesús amaba", fue el último en escribir un relato inspirado de la vida y el ministerio
de Cristo (Juan 21:20). Este Evangelio se escribió alrededor del año 98 de nuestra era, y mucha de la
información que contiene no aparece en los otros tres relatos evangélicos.
El apóstol Juan escribió con un objetivo bien definido, que él mismo expone: "Estas [cosas] han sido escritas
para que ustedes crean que Jesús es el Cristo el Hijo de Dios, y que, a causa de creer, tengan vida por medio de
su nombre" (Juan 20:31). Su mensaje es, sin duda, de gran valor para nosotros (Heb. 4:12).
Respuestas a preguntas bíblicas:
1:35, 40. ¿Quién era el otro discípulo de Juan el Bautista que estaba con Andrés? Como el narrador siempre se refiere
a Juan el Bautista como "Juan" y nunca se identifica a sí mismo por nombre, está claro que el otro discípulo
—del que no se dice el nombre en este pasaje— es el propio Juan, el escritor del Evangelio.
2:20. ¿Por qué dijeron los judíos que el templo había sido "edificado en cuarenta y seis años"? Porque cuando lo
dijeron —en el año 30 de nuestra era—, la reconstrucción del templo de Zorobabel a cargo de Herodes, rey de
Judea, todavía seguía en marcha. Según el historiador Josefo, las obras comenzaron en el año decimoctavo del
reinado de Herodes, es decir, entre el año 18 y el 17 antes de nuestra era. Aunque el santuario y otras estructuras
principales se terminaron en ocho años, el resto de las obras no habían concluido para la Pascua del año 30.
Lecciones para nosotros:
2:4. Aquí Jesús le señala a María que, habiéndose bautizado y en calidad de Hijo ungido de Dios, solo recibe
órdenes de su Padre celestial. Aunque su ministerio apenas ha comenzado, Jesús ya está plenamente consciente
de la hora, o el momento, en que debe realizar la obra que tiene asignada, lo que incluye su muerte en sacrificio.
De modo que no puede permitir que nadie, ni siquiera un familiar tan cercano como María, interfiera en
cómo cumple la voluntad divina. Nosotros debemos servir a Jehová con igual decisión.
3:1-9. El caso de Nicodemo, "un gobernante de los judíos", nos enseña dos lecciones. La primera es que, al estar dispuesto
a reconocer al hijo de un simple carpintero como maestro enviado por Dios, manifestó humildad, perspicacia
y conciencia de su propia necesidad espiritual. Hoy también, el verdadero cristiano necesita humildad. La segunda
es que, a pesar de ello, no se atrevió a hacerse cristiano mientras Jesús vivió en la Tierra. ¿Por qué? Tal vez por temor
al hombre, por apego a su puesto en el Sanedrín o por amor a las riquezas. En nuestro caso, no debemos permitir
que tendencias de ese tipo nos impidan tomar nuestro madero de tormento y seguir a Jesús de continuo (Luc. 9:23).
*** si págs. 193-199 Libro bíblico número 43: Juan ***
3 Los cristianos que vivían a principios del siglo II aceptaron a Juan como el escritor de este relato y también consideraron
este escrito como parte indisputable del canon de las Escrituras inspiradas. Clemente de Alejandría, Ireneo,
Tertuliano y Orígenes, todos los cuales eran de fines del siglo II y principios del III, testifican que Juan fue el escritor.
Además, en el libro mismo se puede hallar mucha prueba interna de que Juan fue el escritor. Es obvio que el escritor
era judío y que conocía bien las costumbres y el país de los judíos (2:6; 4:5; 5:2; 10:22, 23). La intimidad misma del
relato indica que el escritor no era solamente apóstol, sino también uno del círculo íntimo de tres —Pedro, Santiago
y Juan— que acompañó a Jesús en ocasiones especiales. (Mat. 17:1; Mar. 5:37; 14:33.) De estos se elimina a Santiago
(el hijo de Zebedeo) porque fue martirizado por Herodes Agripa I alrededor de 44 E.C., mucho antes de que se
escribiera este libro. (Hech. 12:2.) Pedro queda excluido porque en Juan 21:20-24 se dice que estaba con el escritor.
POR QUÉ ES PROVECHOSO
30 Las buenas nuevas "según Juan", poderosas por ser directas y convincentes por su descripción íntima y
enternecedora de la Palabra, quien llegó a ser Cristo, nos ayudan a ver de cerca en palabra y en acción a este
Hijo ungido de Dios. Aunque el estilo y el vocabulario de Juan son sencillos, lo cual indica que era un hombre
'iletrado y del vulgo', reflejan un extraordinario poder de expresión. (Hech. 4:13.) Su Evangelio alcanza su máxima sublimidad al dar a conocer el amor íntimo entre el Padre y el Hijo, así como la relación bendita y
amorosa en que podemos entrar por estar en unión con ellos. Juan usa las palabras "amor" y "amado" con más
frecuencia que los otros tres Evangelios juntos.
31 ¡Qué gloriosa relación existía en el principio entre la Palabra y Dios el Padre! Por la providencia de Dios
"la Palabra vino a ser carne y residió entre nosotros, y tuvimos una vista de su gloria, gloria como la que pertenece
a un hijo unigénito de parte de un padre; y estaba lleno de bondad inmerecida y verdad". (Juan 1:14.)
Luego, a través del relato de Juan, Jesús recalca que su relación es una de sujeción a la voluntad del Padre en
obediencia incondicional (4:34; 5:19, 30; 7:16; 10:29, 30; 11:41, 42; 12:27, 49, 50; 14:10). Su expresión de esta relación
íntima culmina gloriosamente en la conmovedora oración que hallamos en el capítulo 17 de Juan, donde
Jesús informa a su Padre que ha terminado la obra que Él le encargó hacer en la Tierra, y añade: "Así que ahora,
Padre, glorifícame al lado de ti mismo con la gloria que tenía al lado de ti antes que el mundo fuera" (17:5).
32 ¿Qué hay de la relación de Jesús con sus discípulos? Constantemente se destaca el papel que desempeña
Jesús como el único medio por el cual se extienden las bendiciones de Dios a ellos y a toda la humanidad
(14:13, 14; 15:16; 16:23, 24). Se llama a Jesús "el Cordero de Dios", "el pan de la vida", "la luz del mundo", "el
pastor excelente", "la resurrección y la vida", "el camino y la verdad y la vida" y "la vid verdadera" (1:29;
6:35; 8:12; 10:11; 11:25; 14:6; 15:1). Con esta ilustración de "la vid verdadera" Jesús da a conocer la maravillosa
unidad que existe no solo entre sus verdaderos seguidores y él mismo, sino también con el Padre. Al llevar
mucho fruto, ellos glorificarán al Padre de él. Jesús aconseja: "Así como me ha amado el Padre y yo los he
amado a ustedes, permanezcan en mi amor" (15:9).
33 ¡Cuán fervientemente ora entonces a Jehová para que todos estos amados, y también 'los que pongan fe
en él mediante la palabra de ellos', sean uno con su Padre y con él mismo, santificados por la palabra de la verdad!
En realidad, todo el propósito del ministerio de Jesús queda maravillosamente expresado en las palabras
finales de esa oración hecha a su Padre: "Yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer, para que el
amor con que me amaste esté en ellos, y yo en unión con ellos" (17:20, 26).
34 Aunque Jesús dejaba a sus discípulos en el mundo, no los dejaría sin ayudante, "el espíritu de la verdad".
Además, les dio consejos oportunos sobre su relación con el mundo y les mostró cómo vencer como "hijos de
la luz" (14:16, 17; 3:19-21; 12:36). "Si permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis discípulos —dijo
Jesús—, y conocerán la verdad, y la verdad los libertará." Por contraste, a los hijos de la oscuridad dijo: "Ustedes
proceden de su padre el Diablo, y quieren hacer los deseos de su padre. [...] [Él] no permaneció firme en la
verdad, porque la verdad no está en él". Resolvámonos, pues, a estar siempre firmes en la verdad, sí, a 'adorar
al Padre con espíritu y con verdad', y derivar fuerzas de las palabras de Jesús: "¡Cobren ánimo!, yo he vencido
al mundo" (8:31, 32, 44; 4:23; 16:33).
35 Todo esto está relacionado, además, con el Reino de Dios. Jesús declaró cuando se le enjuiciaba: "Mi reino
no es parte de este mundo. Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo
no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente". Entonces, en respuesta a
la pregunta de Pilato, dijo: "Tú mismo dices que yo soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al
mundo, para dar testimonio acerca de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz" (18:36,
37). Ciertamente son felices los que escuchan y 'nacen de nuevo' para "entrar en el reino de Dios" en unión con
el Rey. Felices son las "otras ovejas" que escuchan la voz de este Pastor-Rey y obtienen la vida. En realidad, hay
motivo para agradecer la provisión del Evangelio de Juan, pues fue escrito "para que ustedes crean que Jesús
es el Cristo el Hijo de Dios, y que, a causa de creer, tengan vida por medio de su nombre" (3:3, 5; 10:16; 20:31).
*** w95 5/15 pág. 13 párr. 12 Destellos de luz en tiempos apostólicos ***
LUZ EN LOS EVANGELIOS
12 Luego tenemos el Evangelio de Juan, que se redactó más de treinta años después del de Marcos. Mucha
fue la luz que arrojó Juan sobre el ministerio de Jesús, sobre todo al referirse en multitud de ocasiones a su existencia
prehumana. Es el único que relata la resurrección de Lázaro y muchas de las excelentes observaciones
que Jesús hizo a sus apóstoles fieles, así como su conmovedora oración la noche en que fue traicionado, recogida
en los capítulos 13 a 17. De hecho, se afirma que el 92% del Evangelio de Juan contiene información singular.
Núm. 1: Juan 3:22-36
Núm. 2: ¿Qué signifi ca seguir "andando por espíritu"? (Gál. 5:16)
*** w10 3/15 págs. 15-18 párrs. 3-17 Andemos por espíritu y vivamos fieles a nuestra dedicación ***
3 Mediante el bautismo en agua, el cristiano indica que se ha dedicado sin reservas a Jehová. Este paso simbólico
lo han tenido que dar tanto las personas que reciben la llamada celestial como los millones de hombres y
mujeres que esperan vivir para siempre en la Tierra. Así pues, independientemente de qué esperanza albergue uno, para agradar a Dios es vital bautizarse en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo. Pero además,
después del bautismo es necesario que todos los cristianos "sigan andando por espíritu" (léase Gálatas
5:16). Preguntémonos: "¿Estoy yo andando por espíritu y viviendo fiel a mi dedicación?".
QUÉ IMPLICA SEGUIR "ANDANDO POR ESPÍRITU"
4 Seguir "andando por espíritu" implica dejar que la fuerza activa de Dios actúe siempre en nuestra vida. En
otras palabras, aceptamos que gobierne nuestras actividades cotidianas. El capítulo 5 de Gálatas expresa muy bien
el contraste entre someterse a la dirección del espíritu y ceder a la influencia de la carne (léase Gálatas 5:17, 18).
5 Quienes viven bajo la influencia del espíritu se esfuerzan por evitar las obras de la carne, es decir, de nuestra
naturaleza pecadora. Entre ellas se incluyen las siguientes: "fornicación, inmundicia, conducta relajada,
idolatría, [...] espiritismo, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de cólera, altercaciones, divisiones, sectas,
envidias, borracheras [y] diversiones estrepitosas" (Gál. 5:19-21). En cierto sentido, los cristianos "hacen morir
las prácticas del cuerpo". ¿Cómo lo logran? "Por el espíritu." (Rom. 8:5, 13.) Como no se dejan controlar por
los deseos pecaminosos, les resulta más fácil fijar la mente en las cosas del espíritu y seguir su dirección.
6 Al operar en nosotros esta fuerza divina, podemos producir "el fruto del espíritu", o sea, el conjunto de
cualidades que agradan a Dios (Gál. 5:22, 23). Claro, sabemos que también tenemos que esforzarnos personalmente.
Ilustrémoslo con el ejemplo de un agricultor. Para cultivar la tierra necesita, como es obvio, agua y sol.
Sin ellos no va a cosechar nada. En cierto modo, el espíritu santo es comparable al sol, ya que es fundamental
para producir el fruto del espíritu. Pero no olvidemos que el agricultor no consigue mucho a menos que trabaje
con empeño (Pro. 10:4). De igual manera, si queremos tener una cosecha del fruto del espíritu que sea
abundante y de calidad, tenemos que cultivar bien la tierra del corazón. Por eso, preguntémonos: "¿Colaboro
con el espíritu y así permito que dé fruto en mi vida?".
7 Para conseguir una buena cosecha, también es esencial el agua. Y lo mismo ocurre con el cultivo del fruto del
espíritu: resultan imprescindibles las aguas de la verdad bíblica que hoy obtenemos a través de la congregación
cristiana (Isa. 55:1). Seguramente hemos explicado en muchas ocasiones que las Santas Escrituras son obra del
espíritu, y que podemos entenderlas bien gracias a las oportunas ayudas del esclavo fiel y discreto (Mat. 24:45-47;
2 Tim. 3:16). La conclusión es evidente: si queremos que el espíritu influya en nosotros, tenemos que leer la Palabra
de Dios y meditar en lo que aprendemos. De este modo imitaremos a los fieles profetas que "hicieron una indagación
diligente y una búsqueda cuidadosa" en la información que hasta entonces se había revelado. También seguiremos
el ejemplo de los propios ángeles, quienes se han interesado profundamente en las verdades espirituales
relacionadas con la Descendencia prometida y con la congregación de cristianos ungidos (léase 1 Pedro 1:10-12).
¿CÓMO INFLUYE EN NOSOTROS EL ESPÍRITU?
8 Claro, ni el estudio bíblico ni la meditación son suficientes. También es preciso orar siempre por ayuda y guía, pues
Dios "puede hacer más que sobreabundantemente [...] todas las cosas que pedimos o concebimos" (Efe. 3:20; Luc.
11:13). Pero tal vez alguien diga: "¿Por qué tienen los cristianos que seguir rogándole a Dios, si él ya sabe 'qué cosas
necesitan [...] antes que se las pidan'?" (Mat. 6:8). Para empezar, porque al pedirle espíritu santo demostramos que
confiamos en él. Pensemos en las razones que nos llevan a ayudar a una persona. ¿No es cierto que a veces lo hacemos
porque nos gusta que haya confiado en nosotros y nos haya pedido ayuda? (Compárese con Proverbios 3:27.) Del
mismo modo, a Jehová le complace que acudamos a él para pedirle su espíritu, y sin falta nos lo dará (Pro. 15:8).
9 Otro marco donde nos exponemos a la influencia del espíritu es en nuestras reuniones y asambleas. Es
muy importante que nos esforcemos por asistir fielmente y prestar buena atención. Así lograremos comprender
"las cosas profundas de Dios" (1 Cor. 2:10). Una buena costumbre es hacer comentarios con regularidad.
Pudiéramos preguntarnos: "En las últimas cuatro semanas, ¿cuántas veces levanté la mano para ofrecer mis
comentarios y así expresar en público mi fe? ¿Podré mejorar en este campo?". Si es necesario, pongámonos
metas para las próximas semanas. Jehová observará nuestro deseo de participar y nos ayudará con su espíritu
a aprovecharnos aún más de las reuniones.
10 Andar por espíritu exige aceptar la invitación que hallamos en Revelación 22:17: "El espíritu y la novia
siguen diciendo: '¡Ven!'. Y cualquiera que oiga, diga: '¡Ven!'. Y cualquiera que tenga sed, venga; cualquiera
que desee, tome gratis el agua de la vida". El espíritu, que obra a través de "la novia" (la congregación ungida),
convoca a todos a beber del agua de la vida. ¿Qué puede decirse de usted? ¿Ha aceptado ya esa exhortación y
está decidido a repetirla? ¡Qué honor colaborar en esta obra salvadora!
11 Esta obra trascendental se realiza bajo la guía del espíritu, tal como sucedió en el siglo primero. En efecto,
en aquel entonces la fuerza activa de Dios llevó a que se abrieran nuevos territorios misionales. Por ejemplo,
leemos que "el espíritu santo les había prohibido [a Pablo y sus compañeros] hablar la palabra en el distrito de
Asia"; y tampoco les permitió entrar en Bitinia. Aunque desconocemos cómo les impidió ir a estos lugares, sí
sabemos que guió al apóstol al enorme campo de Europa, y que lo hizo transmitiéndole una visión en la que
un hombre de Macedonia pedía ayuda (Hech. 16:6-10).12 Hoy Jehová también dirige la predicación mundial mediante su espíritu. Aunque ya no concede visiones
milagrosas, sigue empleando su fuerza activa para guiar a los ungidos. Y también la usa para impulsar a todos
los cristianos a trabajar con celo en la predicación y la enseñanza. Aunque seguramente ya estemos participando
en esta obra, tal vez podamos tener la dicha de ampliar nuestro servicio.
13 Otra forma de someternos a la dirección del espíritu santo es aplicar las directrices que recibe el pueblo
de Dios. Tomemos por ejemplo a una joven de Japón llamada Mihoko. Cuando comenzó el precursorado, se
sentía incapaz de hacer revisitas, pues pensaba que no lograría mantener el interés de sus oyentes. Pero luego
leyó consejos prácticos sobre ese tema en Nuestro Ministerio del Reino, y más tarde se publicó el folleto
Cómo lograr una vida llena de satisfacción, que ha sido de especial utilidad en el campo japonés. La hermana
puso en práctica las recomendaciones sobre el uso del folleto y, particularmente, sobre cómo hacer visitas de
seguimiento breves. Enseguida vio cómo aceptaba un estudio bíblico mucha gente que hasta entonces lo había
rechazado. Llegó a decir: "Tenía tantos estudios —a veces hasta doce—, que tuve que poner a algunas personas
en lista de espera". Ciertamente, cuando los siervos de Jehová seguimos las instrucciones que recibimos,
demostramos que estamos andando por espíritu y además cosechamos grandes bendiciones.
APOYÉMONOS EN EL ESPÍRITU DE DIOS
14 Dado que Dios nos ha concedido un ministerio, tenemos que cumplirlo (Rom. 10:14). Quizás no nos sintamos
preparados, pero Dios nos capacita para la labor, seamos o no cristianos ungidos (léase 2 Corintios 3:5). Si hacemos
todo lo que está a nuestro alcance y nos apoyamos en el espíritu, lograremos vivir a la altura de nuestra dedicación.
15 Siendo imperfectos como somos, no nos resulta fácil cumplir con los deberes de nuestra dedicación a Jehová, el
Dios perfecto. Algunos de nuestros anteriores compañeros tal vez se molesten al ver los cambios que hemos hecho
y "[hablen] injuriosamente" de nosotros (1 Ped. 4:4). Pero no olvidemos que ahora tenemos nuevos amigos, los más
importantes de los cuales son Jehová y Jesucristo (léase Santiago 2:21-23). Y es fundamental que estrechemos nuestros
lazos con los cristianos de nuestra congregación, quienes forman parte de "la asociación [mundial] de hermanos"
(1 Ped. 2:17; Pro. 17:17). Mediante su espíritu, Jehová nos ayudará a encontrar amistades sanas y edificantes.
16 Incluso con la ayuda de los hermanos, es difícil afrontar los problemas del día a día. Hay ocasiones en que
la situación es tan complicada que nos sentimos desorientados, como si fuéramos por un túnel sin divisar la
salida. En estos casos, más que nunca, hay que acudir a Jehová y pedirle su espíritu. Fijémonos en el ejemplo de
Pablo, quien escribió: "Cuando soy débil, entonces soy poderoso" (léanse 2 Corintios 4:7-10 y 12:10). Él sabía
muy bien que el espíritu nos fortalece cuando nos sentimos débiles y desvalidos, y que compensa nuestras flaquezas.
Pero ¿por qué dijo: "Me complazco en debilidades"? Porque cuando le fallaban las fuerzas, observaba
cómo lo sostenía el espíritu. Y todos nosotros podemos experimentar lo mismo en nuestra vida (Rom. 15:13).
17 Como hemos visto, la fuerza activa de Dios es imprescindible para vivir fieles a nuestra dedicación. Somos
como el capitán de un barco que viaja hacia la vida eterna, la cual nos permitirá servir a Jehová para siempre. Y el
viento que necesitamos para llegar sanos y salvos es el espíritu santo. Tenemos que buscar este viento y orientar
nuestras velas hacia él. En ningún caso queremos que nos saque de trayectoria el espíritu del mundo de Satanás
(1 Cor. 2:12). Con la guía de la Biblia y de la organización de Jehová, lograremos mantener el rumbo debido.
Núm. 3: ¿En qué sentido fue diferente la muerte de Jesucristo de la de otros que han llegado a
ser mártires? (rs pág. 320 párrs. 1-4)
*** rs pág. 320 párrs. 1-4 Rescate ***
¿En qué sentido fue diferente la muerte de Jesucristo de la de otros que han llegado a ser mártires?
Jesús era un humano perfecto. Nació sin mancha del pecado y mantuvo tal perfección durante toda su vida.
"Él no cometió pecado." Era "incontaminado, separado de los pecadores". (1 Ped. 2:22; Heb. 7:26.)
Era de modo singular el Hijo de Dios. Dios mismo testificó de esto audiblemente desde los cielos (Mat. 3:17; 17:5).
Este Hijo había vivido anteriormente en el cielo; mediante él Dios dio existencia a todas las demás personas y cosas
creadas de todo el universo. Para llevar a cabo Su voluntad, Dios transfirió milagrosamente la vida de su Hijo a
la matriz de una joven virgen de manera que su Hijo naciera como humano. Para enfatizar que verdaderamente
había llegado a ser humano, Jesús se refirió a sí mismo como el Hijo del hombre. (Col. 1:15-20; Juan 1:14; Luc. 5:24.)
No estaba impotente ante sus ejecutores. Dijo: "Entrego mi alma [...] Nadie me la ha quitado, sino que la
entrego de mi propia iniciativa" (Juan 10:17, 18). Él rehusó apelar a las fuerzas angelicales para que intervinieran
en su favor (Mat. 26:53, 54). Aunque se permitió que los inicuos llevaran a cabo sus planes de matarlo, Su
muerte fue verdaderamente en sacrificio.
Su sangre derramada tiene valor para proveer liberación a otros. "El Hijo del hombre no vino para que se le sirviese,
sino para servir y para dar su alma en rescate en cambio por muchos" (Mar. 10:45). Así que tras su muerte
había mucho más que un caso de alguien que sufriera martirio por negarse a transigir en cuanto a sus creencias.


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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
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