lunes, 27 de mayo de 2013

puntos sobresalientes juan 12 a 16

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Puntos sobresalientes Juan 12 a 16. Semana del 27 de Mayo 2013.
Capítulo 12
w86 15/2 pág. 31 Preguntas de los lectores
▪ Parece que existe una discrepancia tanto en los relatos de
los Evangelios como en algunas obras de consulta acerca
del tiempo en que Jesús, estando en Betania, cenó en la
casa de Simón el leproso y fue untado con aceite
perfumado. ¿Cuándo tuvieron lugar estos hechos?
Parece que tuvieron lugar el 9 de Nisán (calendario judío)
de 33 E.C. Como verá por las razones presentadas a
continuación en apoyo de esta conclusión, el estudio regular de
la Palabra de Dios puede siempre mejorar su conocimiento y
entendimiento de esta.
Tres de los cuatro Evangelios presentan los detalles de este
banquete. (Mateo 26:6-13; Marcos 14:3-9; Juan 12:2-8.) Mateo y
Marcos hacen mención de este banquete después de hablar de
la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, la maldición que
expresó contra una higuera infructífera y la respuesta que dio a
sus apóstoles respecto a la conclusión del sistema de cosas.
Después del relato del banquete, tanto Mateo como Marcos
explican el trato de Judas con los líderes judíos para traicionar a
Jesús. El orden en que se relatan los acontecimientos en estos
dos Evangelios parece indicar que el banquete tuvo lugar el
12 de Nisán, solo dos días antes del 14 de Nisán, cuando Jesús
fue traicionado y ejecutado. De modo que en muchas tablas de
acontecimientos de la vida de Jesús y en algunas de nuestras
publicaciones anteriores se ha dado a este banquete la fecha del
12 de Nisán.
En el capítulo 12 de Juan, la cena en la casa de Simón
sigue otro orden. Juan 12:1 informa que Jesús llegó a una
ciudad cerca de Jerusalén llamada Betania “seis días antes de la
Pascua”, lo cual sería el 8 de Nisán. Los versículos siguientes, 2-
8, describen la cena de Betania y los versículos 9 al 11 dicen
que los judíos que llegaron a saber que Jesús estaba cerca,
vinieron a verlo. Los versículos 12 al 15 dicen que “al día
siguiente” Cristo entró triunfalmente en Jerusalén. (Compárese
con Hechos 20:7-11.) Por consiguiente, de Juan 12:1-15 se
desprende que la cena en la casa de Simón tuvo lugar el 9 de
Nisán por la noche, lo cual, según el calendario judío, era el
comienzo de un nuevo día. Fue durante las horas de luz de ese
día (9 de Nisán) que Jesús entró en Jerusalén.
De estas dos posibilidades, la segunda parece tener más
peso. ¿Por qué? Pues bien, comparemos los relatos y sus
contextos. Ni Mateo ni Marcos dicen la fecha en que tuvo lugar
el banquete en la casa de Simón. No obstante, dicen que se
produjeron quejas en aquella celebración por lo que María hizo
con el aceite costoso, quejas que Juan indica que partieron del
codicioso Judas. (Mateo 26:8, 9; Marcos 14:4, 5; Juan 12:4-6.)
Como se ha visto, tanto Mateo como Marcos, después de relatar
lo ocurrido en el banquete, pasan a mencionar que Judas fue
adonde los sacerdotes para ver cuánto dinero le pagarían por
traicionar a Cristo. Así que es muy posible que Mateo y Marcos
hayan mencionado en cierto orden los acontecimientos
relacionados con el banquete debido a razones temáticas,
enlazando de este modo una evidencia de la codicia de Judas
con la manifestación final de esta.
Sin embargo, Juan menciona la fecha específica en que
aconteció el banquete, lo que indica que él relató los
acontecimientos en su orden cronológico. Esto apoya la
conclusión de que la cena en la casa de Simón tuvo lugar
después que Jesús llegara a Betania el 8 de Nisán de 33 E.C.
Además, recuerde que Juan informa que los judíos que ‘llegaron
a saber que Jesús estaba en Betania’ vinieron de Jerusalén para
verlo a él y a Lázaro, quien vivía en Betania y cuyas hermanas
se hallaban en el banquete. Es muy probable que esta visita de
los judíos que hacía poco que habían ‘llegado a saber’ que
Jesús estaba en Betania hubiera ocurrido antes que Jesús
entrara en Jerusalén y posiblemente contribuyó a la entusiástica
recepción de Cristo cuando entró cabalgando en esa ciudad “al
día siguiente”, las horas de luz del día 9 de Nisán.
El cuidadoso estudio adicional que lleva a esta conclusión
se refleja en publicaciones recientes de la tabla de sucesos
importantes de la vida terrestre de Jesús, como la que aparece
en la edición de 1985 de The Kingdom Interlinear Translation of
the Greek Scriptures. Aunque este acto puede parecer de poca
importancia o de naturaleza técnica, ilustra el hecho de que
todos podemos seguir creciendo en conocimiento y
entendimiento de los sutiles pormenores que se hallan en la
Biblia.
w11 1/4 pág. 15 “He creído”
“Marta estaba sirviendo”
El relato bíblico menciona a Marta una vez más. Fue al
principio de la última semana de la vida terrestre de Jesús.
Conocedor de las pruebas que le aguardaban, Jesús volvió a
buscar tranquilidad en casa de sus amigos de Betania. Desde
allí caminaba los tres kilómetros (dos millas) hasta Jerusalén.
Jesús y Lázaro estaban cenando en casa de Simón el leproso, y
allí se nos da una última pincelada de nuestro personaje: “Marta
estaba sirviendo” (Juan 12:2).
¡No podía ser de otra manera! La primera vez que leemos
sobre ella en la Biblia la hallamos trabajando, y la última también
la dejamos trabajando, esforzándose al máximo por atender las
necesidades ajenas. Hoy en día, las congregaciones cristianas
disfrutan de tener mujeres como Marta, mujeres resueltas y
generosas, cuya fe las impulsa a desvivirse por los demás. De
seguro Marta siguió siendo así. En ese caso hizo bien, pues aún
habría de enfrentarse a muchos obstáculos en la vida.
A los pocos días, Marta tuvo que soportar la terrible muerte
de su amado Maestro, Jesús, a manos de unos asesinos
hipócritas. Ellos mismos habían tratado de matar a Lázaro,
porque, a causa de la resurrección de este, mucha gente creía
en Jesús (Juan 12:9-11). Y, por supuesto, tarde o temprano la
muerte cortó los afectuosos lazos que unían a Marta y a sus
hermanos. No sabemos cómo ni cuándo ocurrió, pero podemos
estar seguros de que la devota fe de Marta la ayudó a aguantar
hasta el fin de sus días. ¡Qué magnífico ejemplo de fe!
w08 1/5 pág. 31 ¿Lo sabía? ¿Por qué era tan costoso el
aceite perfumado que utilizó María?
Estando Jesús en Betania unos días antes de su muerte,
“vino una mujer [María, la hermana de Lázaro] con una cajita de
alabastro llena de aceite perfumado, nardo genuino, muy
costoso” y “se puso a derramarlo sobre la cabeza de él” (Marcos
14:3-5; Mateo 26:6, 7; Juan 12:3-5). Los relatos de Marcos y
Juan dicen que aquel perfume valía 300 denarios,
aproximadamente el salario anual de un trabajador de término
medio.
2
¿De dónde se sacaba ese perfume tan costoso? El nardo
mencionado en la Biblia se extraía de una pequeña planta
aromática que crece en la cordillera del Himalaya, denominada
nardo índico o espicanardo (Nardostachys jatamansi). Al ser un
producto tan costoso, muchos lo adulteraban o hasta lo
falsificaban. Pero, según los Evangelios de Marcos y Juan, el
que María utilizó era “nardo genuino”. El hecho de que fuera tan
caro indica que venía de un lugar muy distante, probablemente
de la India.
¿Por qué especifica Marcos que María “rompi[ó] la cajita de
alabastro”? Pues bien, estos recipientes solían tener forma de
frasco con un cuello estrecho que permitía sellarlos bien para
que el perfume no perdiera su apreciada fragancia. En su libro
Discoveries From the Time of Jesus (Descubrimientos del tiempo
de Jesús), Alan Millard menciona que “resulta fácil imaginarse a
esta mujer, llena de emoción, quebrando [el cuello del frasco] sin
detenerse a quitarle el sello y derramando todo el perfume de
una sola vez”. Esto explicaría por qué “la casa se llenó de la
fragancia del aceite perfumado” (Juan 12:3). Un regalo muy
costoso, sí, pero también muy apropiado. Recordemos que poco
tiempo antes, Jesús había resucitado a Lázaro, el amado
hermano de María, y esta se sentía profundamente agradecida
(Juan 11:32-45).
w00 15/4 pág. 31 Preguntas de los lectores
Tres de los Evangelios mencionan la queja respecto a que se
ungiera a Jesús con aceite costoso. ¿Fueron muchos los
apóstoles que se quejaron, o fue principalmente Judas?
Encontramos este relato en los Evangelios de Mateo,
Marcos y Juan. Parece que Judas llevó la delantera en quejarse,
y por lo menos algunos de los demás apóstoles concordaron con
él. Este incidente ilustra por qué debemos agradecer que haya
cuatro relatos evangélicos. Lo que cada evangelista escribió es
exacto, pero no todos suministran los mismos datos. Si
comparamos los relatos paralelos, obtendremos un cuadro más
completo y detallado de muchos sucesos.
El relato de Mateo 26:6-13 menciona el lugar —la casa de
Simón el leproso, en Betania—, pero no da el nombre de la
mujer que derramó aceite perfumado sobre la cabeza de Jesús.
Mateo dice: “Al ver esto, los discípulos se indignaron” y dijeron
en son de queja que el aceite podía haberse vendido y los
fondos haberse dado a los pobres.
El relato de Marcos incluye la mayor parte de esos datos.
Además añade que la mujer rompió el envase. Este contenía
aceite perfumado, “nardo genuino”, probablemente como el que
se importaba de la India. Respecto a la queja, Marcos informa de
que “hubo algunos que expresaban indignación” “y estaban muy
disgustados con ella” (Marcos 14:3-9). De modo que ambos
relatos señalan que se quejó más de un apóstol. Ahora bien,
¿cómo empezó la protesta?
Juan, testigo presencial, agregó algunos detalles
pertinentes. Dice el nombre de la mujer: María, hermana de
Marta y Lázaro. Incluyó también el siguiente punto, que
podemos considerar complementario y no contradictorio: “Le
untó los pies a Jesús y le enjugó los pies con sus cabellos”.
Al combinar los relatos, vemos que María tuvo que haber puesto
el aceite, que Juan confirma que era “nardo genuino”, sobre la
cabeza y los pies de Jesús. Juan era muy allegado a Jesús y se
indignaba cuando despreciaban a este. Leemos: “Judas
Iscariote, uno de sus discípulos, que estaba para traicionarlo,
dijo: ‘¿Por qué no se vendió este aceite perfumado por
trescientos denarios y se dio a los pobres?’” (Juan 12:2-8).
Por supuesto, Judas era “uno de sus discípulos”, pero
percibimos la indignación de Juan por el hecho de que alguien
en esa posición planeaba traicionar a Jesús. El doctor en griego
bíblico y traductor C. Howard Matheny hizo la siguiente
observación sobre Juan 12:4: “Tanto el participio activo ‘estar
para’ [o, “estaba para”] como el tiempo presente ‘estar
traicionando’ [o, “estaba para traicionarlo”] expresan acción
continua. Esto demuestra que el acto de Judas de traicionar a
Jesús no fue momentáneo ni apresurado, sino algo bien
pensado que se había planeado durante muchos días”. Juan
añadió la aclaración de que Judas se quejó, “no porque le
importaran los pobres, sino porque era ladrón y tenía la caja del
dinero y se llevaba el dinero que se echaba en ella”.
Por lo tanto, parece lógico concluir que Judas, el ladrón,
inició la protesta porque tendría más dinero que robar si se
vendía el aceite costoso y los fondos se ponían en la caja del
dinero que él llevaba. Una vez que Judas presentó la queja,
algunos de los demás apóstoles quizás murmuraron en
conformidad con lo que parecía ser un argumento válido.
No obstante, Judas fue el principal instigador.
w03 15/3 pág. 32 ¿Se acabará algún día la pobreza?
¿Acabará algún día la pobreza? Jesucristo dijo a sus
discípulos: “A los pobres siempre los tienen con ustedes” (Juan
12:8). Pero ¿significan estas palabras que la pobreza y sus
amargas consecuencias permanecerán eternamente? No, pues
aunque Jesús no prometió a sus seguidores que todos ellos
llegarían a ser ricos materialmente, no debemos concluir por sus
palabras que no hay ninguna esperanza para los pobres.
A pesar de los esfuerzos del hombre y del hecho de que
han fracasado las promesas de eliminar la pobreza, la Palabra
de Dios, la Biblia, nos asegura que pronto ya no habrá gente
necesitada. En efecto, Jesús declaró “buenas nuevas a los
pobres” (Lucas 4:18). Estas buenas nuevas incluyen la promesa
de que la pobreza será erradicada, lo cual tendrá lugar cuando el
Reino de Dios establezca condiciones justas en la Tierra.
it-2 págs. 588-589 Palmera
El que la muchedumbre de personas que aclamaron a
Jesús como el “rey de Israel” (Jn 12:12, 13) emplearan frondas
de palmera probablemente sirvió para simbolizar tanto su
alabanza como su sumisión a la posición real de Jesús. Se dice
que los que componen la “gran muchedumbre” de Revelación
7:9, 10 tienen ramas de palmera en sus manos y atribuyen la
salvación a Dios y al Cordero.
w00 15/9 págs. 10-11 párr. 2 “Todavía no había llegado su
hora”
2 Los Evangelios presentan a Jesús como un hombre de
acción que viajó a lo largo y ancho de la tierra de Palestina
declarando las buenas nuevas del Reino de Dios y ejecutando
muchas obras poderosas. Durante la primera parte del dinámico
ministerio de Jesús, se dice de él: “Todavía no había llegado su
hora”. Jesús mismo declaró: “Mi debido tiempo todavía no ha
llegado cabalmente”. Ahora bien, al acercarse el fin de su
ministerio, dijo: “Ha llegado la hora” (Juan 7:8, 30; 12:23). La
conciencia que Jesús tenía de la hora, es decir, del tiempo de su
obra asignada, incluida su muerte propiciatoria, debió afectar lo
que dijo e hizo. Si entendemos este hecho, comprenderemos
3
mejor su personalidad y su modo de pensar, y podremos seguir
“sus pasos” con más cuidado y atención (1 Pedro 2:21).
w10 15/8 pág. 11 párr. 14 ¿Cómo exaltó Jesús la justicia de
Dios?
14 Conforme se iba acercando el momento de dar su vida en
sacrificio, Jesús sentía cada vez más el peso de la
responsabilidad que tenía sobre los hombros. Y no era para
menos: el propósito y la reputación de su Padre dependían de
que soportara un juicio ilegal y una muerte atroz. Cinco días
antes de su ejecución, oró: “Mi alma está perturbada, ¿y qué
diré? Padre, sálvame de esta hora. No obstante, por esto he
venido”. Como era humano, es natural que se sintiera así. Pero
en vez de centrarse en sí mismo, se concentró en lo que
realmente importaba y dijo: “Padre, glorifica tu nombre”. Jehová
le respondió de inmediato: “Lo glorifiqué, y también lo glorificaré
de nuevo” (Juan 12:27, 28). Jesús ya estaba dispuesto a
atravesar la prueba de integridad más grande que haya
afrontado un ser humano. Pero aquellas palabras de su Padre
celestial sin duda fortalecieron su confianza en que lograría
engrandecer y vindicar su soberanía. ¡Y ciertamente lo logró!
w87 15/2 págs. 11-12 párrs. 6-8 Las dos insuperables
expresiones del amor
6 No hay duda de que Jehová vigiló con intenso y profundo
interés el desarrollo de su hijo desde el momento de su
concepción humana en adelante. El espíritu santo de Dios cubrió
con su sombra a María para que nada causara daño al embrión
en desarrollo. Jehová se encargó de que José y María fueran a
Belén para el censo, para que Jesús naciera allí en cumplimiento
de Miqueas 5:2. Por un ángel Dios advirtió a José acerca del
asesinato que proyectaba el rey Herodes, y José y su familia
huyeron a Egipto hasta la muerte de Herodes. (Mateo 2:13-15.)
Es obvio que Dios continuó interesado en el progreso de Jesús.
¡Qué placer fue para Dios observar a Jesús —de 12 años—
dejar sorprendidos a los maestros y a otras personas en el
templo con sus preguntas y respuestas! (Lucas 2:42-47.)
7 Dieciocho años después Jehová estaba observando
cuando Jesús fue adonde Juan el Bautizante para bautizarse.
Entonces, con gozo, hizo que su espíritu santo bajara sobre
Jesús y dijo: “Éste es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado”.
(Mateo 3:17.) Cualquier padre cristiano puede imaginarse lo
agradable que sería para Dios observar a Jesús mientras
efectuaba su ministerio y dirigía toda la alabanza a su Padre
celestial. En cierta ocasión Jesús subió con algunos de los
apóstoles a una encumbrada montaña. Allí Jehová hizo que
Cristo brillara con esplendor sobrenatural, y el Padre dijo: “Éste
es mi Hijo, el amado, a quien he aprobado; escúchenle”. (Mateo
17:5.) Jehová dejó oír su voz por tercera vez en respuesta a la
petición que Jesús le hizo de que Dios glorificara su propio
nombre. Dijo Jehová: “Lo glorifiqué, y también lo glorificaré de
nuevo”. Parece que esto se dijo principalmente para que Jesús
lo oyera, porque algunos de los que estaban con él pensaron
que un ángel había hablado, mientras que otros pensaron que
había tronado. (Juan 12:28, 29.)
8 ¿A qué conclusión ha llegado usted tras este breve repaso
de lo que Dios hizo con relación a su Hijo y el interés que mostró
en él? Debe estar claro que Jehová ama profundamente a su
Hijo unigénito. Con eso presente, y comprendiendo lo que
sentiría cualquier padre humano respecto a su unigénito,
considere lo que sucedió después... la muerte de Jesús en
sacrificio.
w09 1/8 pág. 23 La esperanza de vida eterna
¿De qué manera eliminará Dios el sufrimiento?
Jesús aseguró que Dios eliminaría las dos causas
principales de sufrimiento al declarar: “Ahora se somete a juicio
a este mundo; ahora el gobernante de este mundo será echado
fuera” (Juan 12:31). Primero, las personas malvadas serán
juzgadas y condenadas a muerte. Segundo, Satanás será
“echado fuera”, así que no podrá perjudicar más a la humanidad.
w08 15/4 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro de Juan
Lecciones para nosotros:
12:36. Para ser “hijos de la luz”, o portadores de luz,
debemos obtener conocimiento exacto de la Palabra de Dios.
Luego tenemos que utilizar ese conocimiento para sacar a otros
de la oscuridad espiritual y traerlos a la luz de Dios.
w11 15/8 pág. 11 párr. 16 Esperaban al Mesías
16 A pesar de sus extraordinarias obras, no sería aceptado
por la mayoría (léase Isaías 53:1). El apóstol Juan mostró cómo
se había hecho realidad esta predicción en el caso de Jesús:
“Aunque había ejecutado tantas señales delante de ellos,
no ponían fe en él, de modo que se cumplió la palabra de Isaías
el profeta, que él dijo: ‘Jehová, ¿quién ha puesto fe en la cosa
oída por nosotros? Y en cuanto al brazo de Jehová, ¿a quién ha
sido revelado?’” (Juan 12:37, 38). Estas palabras seguían
cumpliéndose años después, pues cuando Pablo predicaba las
buenas nuevas, la gente todavía se negaba a creer en Cristo
(Rom. 10:16, 17).
it-1 págs. 210-211 Arrepentimiento
Captar el sentido con el corazón. Por consiguiente, para
que exista arrepentimiento, primero debe haber un corazón
receptivo que posibilite el que la persona vea y escuche con
entendimiento. (Compárese con Isa 6:9, 10; Mt 13:13-15; Hch
28:26, 27.) La mente puede percibir y recoger lo que el oído
escucha y el ojo ve, pero es mucho más importante que la
persona que se arrepiente ‘capte el sentido [“la idea”, Jn 12:40]
de ello con el corazón’. (Mt 13:15; Hch 28:27.) De esa manera
no solo se produce un reconocimiento intelectual del proceder
pecaminoso, sino también una respuesta apreciativa, desde el
corazón. Para los que ya conocen a Dios, tal vez solo sea
necesario ‘hacer volver a su corazón’ el conocimiento de Dios y
de sus mandamientos (Dt 4:39; compárese con Pr 24:32; Isa
44:18-20) con el fin de ‘recobrar el juicio’. (1Re 8:47.) Si tienen
una recta motivación de corazón, serán capaces de ‘rehacer su
mente y probar para sí mismos la buena, acepta y perfecta
voluntad de Dios’. (Ro 12:2.)
w98 1/9 pág. 16 Manténgase cerca de la teocracia
Pongamos la gloria de Dios en primer lugar
14 Cuando Jesús enseñó a sus seguidores a orar, lo primero
que mencionó fue la santificación del nombre de Jehová (Mateo
6:9). Por ello, todos los que viven bajo la teocracia buscan la
gloria de Dios, no la suya propia (Salmo 29:1, 2). La Biblia
informa que en el siglo primero esta cuestión fue una piedra de
tropiezo para aquellos que no quisieron seguir a Jesús porque
“amaban la gloria de los hombres”, les gustaba que los hombres
los glorificaran (Juan 12:42, 43). Sin duda se requiere humildad
para buscar la gloria de Jehová antes que la propia.
4
it-1 pág. 683 Día del Juicio
Cuándo será el Día del Juicio. En Juan 12:48 Cristo
relaciona el juicio de las personas con “el último día”. En
Revelación 11:17, 18 se habla de un juicio de los muertos, juicio
que tiene lugar después de que Dios toma su gran poder y
empieza a gobernar como rey de una manera especial. La
secuencia de acontecimientos que se registra en los capítulos 19
y 20 de Revelación proporciona más detalles al respecto. Allí se
hace mención de una guerra en la que el “Rey de Reyes” pone
fin a “los reyes de la tierra y a sus ejércitos” (unos capítulos
antes [16:14] se llama a esta acción “la guerra del gran día de
Dios el Todopoderoso”). Luego se dice que se ata a Satanás por
mil años, durante los cuales hay quienes sirven con Cristo como
reyes y jueces. En el mismo contexto se mencionan la
resurrección y el juicio de los muertos. Por lo tanto, se deduce
que ese período de tiempo es el que corresponde al Día del
Juicio, algo perfectamente posible, pues desde el punto de vista
de las Escrituras se puede considerar un período de mil años
como un “día”. (2Pe 3:8; Sl 90:4.)
w08 15/2 págs. 13-14 párr. 10 Jesucristo, el más grande de
los misioneros
10 Independientemente de cuánto haya aprendido Jesús de
su madre, María, y de su padre adoptivo, José, su capacitación
principal provino de la Fuente más acreditada que existe. Jesús
afirmó al respecto: “No he hablado de mi propio impulso, sino
que el Padre mismo, que me ha enviado, me ha dado
mandamiento en cuanto a qué decir y qué hablar” (Juan 12:49).
Observe que el Hijo recibió instrucciones precisas en cuanto a
qué enseñar. No hay duda de que antes de venir a la Tierra
Jesús pasó mucho tiempo recibiendo preparación de su Padre.
¿Puede haber mejor capacitación que esa?
Capítulo 13
w92 1/3 pág. 17 párr. 3 El día que debemos recordar
Mientras Jesús se prepara ‘para irse de este mundo al
Padre, muestra amor a los suyos hasta el fin’. (Juan 13:1.)
¿Cómo? Por lo que dice y hace, Jesús sigue inculcando en sus
discípulos cualidades que les ayudarán a vencer al mundo.
¿Qué impactante lección les dio Jesús a sus discípulos al
haberles lavado los pies? (Juan 13:4, 5.) [27 de mayo, w99
1/3 pág. 31 párr. 1.]
w99 1/3 pág. 31 El hombre más grande rinde un servicio
humilde
Una lección para nosotros
Al lavar los pies de sus discípulos, Jesús dio una
impactante lección de humildad. En efecto, los cristianos
no deben pensar que son tan importantes que los demás
siempre han de servirles, ni aspirar a una posición de honor y
prestigio. Antes bien, deben seguir el modelo de Jesús, que
“no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar
su alma en rescate en cambio por muchos” (Mateo 20:28). Sí,
los seguidores de Jesús tienen que estar dispuestos a rendir los
servicios más humildes los unos por los otros.
Con buena razón Pedro escribió: “Cíñanse con humildad
mental los unos para con los otros, porque Dios se opone a los
altivos, pero da bondad inmerecida a los humildes” (1 Pedro
5:5). El verbo griego que se traduce ‘ceñirse’ se deriva de una
palabra que significa “delantal de esclavo”, debajo del cual se
ceñía una prenda holgada. ¿Estaría Pedro refiriéndose a la
ocasión en que Jesús se ciñó con una toalla y lavó los pies de
sus apóstoles? No podemos decirlo con seguridad. No obstante,
el servicio humilde que rindió Jesús dejó una impresión
imborrable en el corazón de Pedro, como también debería
hacerlo en el corazón de todos los seguidores de Cristo
(Colosenses 3:12-14).
it-2 pág. 692 Posturas y ademanes
Uso figurado de ciertas acciones. Lavar los pies a otra
persona. Cuando Jesús lavó los pies de sus discípulos, usó una
de las costumbres orientales para darles una lección de
humildad y mostrarles que tenían que servirse unos a otros.
Pedro le solicitó que no solo le lavase los pies, sino también las
manos y la cabeza. Pero Jesús contestó: “El que se ha bañado
no necesita lavarse más que los pies, sino que está todo limpio”.
(Jn 13:3-10.) Con estas palabras se refirió a que cuando alguien
regresa a su casa después de un baño, solo necesita lavarse los
pies para quitarse el polvo del camino. Jesús usó la limpieza
física como representación de la limpieza espiritual.
it-2 págs. 707-708 Presciencia, predeterminación
¿Predestinó Dios a Judas para que traicionara a Jesús de
modo que se cumpliese la profecía?
El proceder traidor de Judas Iscariote cumplió profecía
divina y demostró la presciencia de Jehová, así como también la
de su Hijo. (Sl 41:9; 55:12, 13; 109:8; Hch 1:16-20.) No obstante,
no puede afirmarse que Dios predeterminó o predestinó
específicamente a Judas para que siguiera tal proceder. Las
profecías habían predicho que uno de los asociados íntimos de
Jesús lo traicionaría, pero no especificaron cuál de ellos sería.
También en este caso los principios bíblicos excluyen la
posibilidad de aducir que Dios predestinó el comportamiento de
Judas. El apóstol Pablo mencionó la siguiente norma divina:
“Nunca impongas las manos apresuradamente a ningún hombre;
ni seas partícipe de los pecados ajenos; consérvate casto”. (1Ti
5:22; compárese con 3:6.) Jesús se interesó en seleccionar
sabiamente y con el debido rigor a sus doce apóstoles, pues
antes de dar a conocer su decisión, pasó toda una noche orando
a su Padre. (Lu 6:12-16.) Si hubiera estado predestinado que
Judas fuese un traidor, la guía de Dios hubiese sido
inconsecuente y, según su propia norma, se hubiese hecho
partícipe de los pecados que Judas cometió.
Por consiguiente, se desprende que cuando se seleccionó a
Judas para ser apóstol, su corazón aún no daba indicios de
tener una actitud traicionera. Él permitió que ‘brotara una raíz
venenosa’ y lo contaminara, de modo que se desvió y que
aceptó la dirección del Diablo en lugar de la de Dios, lo que le
llevó al robo y la traición. (Heb 12:14, 15; Jn 13:2; Hch 1:24, 25;
Snt 1:14, 15; véase JUDAS núm. 4.) Cuando su desviación llegó
a un determinado punto, Jesús mismo pudo leer el corazón de
Judas y predecir su traición. (Jn 13:10, 11.)
w03 15/3 págs. 4-5 “¡Cobren ánimo!, yo he vencido al
mundo”
¿Tenían los apóstoles cierta tendencia a ensalzarse? Hay
constancia de que por lo menos una vez habían discutido sobre
quién de ellos era superior (Marcos 9:33-37). En otra ocasión,
Santiago y Juan habían solicitado posiciones importantes en el
Reino (Marcos 10:35-45). Jesús deseaba ayudar a sus
discípulos a que eliminaran tal tendencia, por lo que durante la
5
cena de la Pascua se levantó, se ciñó con una toalla y les lavó
los pies. No cupo ninguna duda de la lección que les quiso
enseñar: “Si yo, aunque soy Señor y Maestro, les he lavado los
pies a ustedes, ustedes también deben lavarse los pies unos a
otros” (Juan 13:14). Es menester sustituir el orgullo con la
cualidad opuesta: la humildad.
w94 15/9 págs. 15-16 párr. 2 Tomen por modelo a los
profetas de Dios
2 El discípulo Santiago escribió: “Hermanos, tomen por
modelo de sufrir el mal y de ejercer paciencia a los profetas, que
hablaron en el nombre de Jehová”. (Santiago 5:10.) W. F. Arndt
y F. W. Gingrich definen el término griego que aquí se traduce
“modelo” (hy·pó·deig·ma) como “ejemplo, modelo, muestra en
un sentido bueno, como algo que incita o debería incitar a uno a
imitarlo”. Juan 13:15 muestra que “es más que un ejemplo; es
un prototipo definido”. (Theological Dictionary of the New
Testament.)
w86 1/12 pág. 14 ¿Tiene usted la mente de Cristo?
Los tratos de Jesús con sus discípulos
18 A veces sucede que a los que están en puestos de
autoridad les parece que sus subordinados son una amenaza
para ellos. Ahogan lo que subconscientemente les parece que
es rivalidad. El orgullo sale a relucir. Se apresuran a criticar y
son lentos en cuanto a dar encomio a los que trabajan bajo ellos.
Sus expresiones de desdén manifiestan falta de respeto a la
dignidad personal de otros. Pero ¿cómo fue Jesús?... ¿cómo
trató a los que estaban bajo su dirección, sus discípulos? ¿Hizo
él que se sintieran inferiores, incompetentes, o que llegaran a
pensar que eran tontos? Más bien, ¿no se sintieron ellos
cómodos al trabajar al lado de Jesús? (Compárese con Mateo
11:28-30; 25:14-23.)
19 A este respecto, una de las lecciones sobresalientes que
Jesús enseñó a sus discípulos se halla en el capítulo 13 de
Juan. Sírvase leer los versículos 1 a 17. En aquellos días las
carreteras eran polvorientas, y era lo acostumbrado que un
sirviente lavara los pies a los visitantes. Jesús mismo ejecutó
aquella tarea servil. ¿Qué cualidad hizo él que se destacara al
lavar los pies a sus discípulos? Les dio una lección práctica de
humildad. De esto, ¿qué aprendemos respecto a la mente de
Cristo? Las palabras de Jesús dan la respuesta: “El esclavo no
es mayor que su amo, ni es el enviado mayor que el que lo
envió. Si saben estas cosas, felices son si las hacen”. (Juan
13:16, 17.)
20 ¿Tenemos, a este respecto, la mente de Cristo?
¿Estamos dispuestos a ejecutar tareas humildes, serviles, en el
hogar y en la congregación, o queremos hacer solo las cosas
que parecen “importantes” o que nos den la apariencia de ser
“especiales”? ¿Estamos dispuestos a participar en la obra de
predicar las buenas nuevas de casa en casa, una obra que a
veces es humillante? ¿O sucede que solo queremos
asignaciones en la plataforma de oradores del Salón del Reino?
En realidad el tener la mente de Cristo nos mantendrá humildes
y abordables, como lo fue Jesús. (Romanos 12:3.)
it-1 pág. 513 Comida
En los banquetes de los días del ministerio terrestre de
Jesús se colocaban lechos alrededor de tres de los lados de una
mesa, lo que dejaba el cuarto lado libre para los que servían la
comida. En cada lecho podían acomodarse cuatro o cinco
personas, aunque por lo general lo ocupaban tres. Los
comensales se apoyaban en su codo izquierdo, probablemente
sobre un cojín, con las cabezas hacia la mesa, y comían con la
mano derecha. El lugar más importante del lecho era el ocupado
por la persona que no tenía nadie detrás. Estar en la “posición
del seno” con relación a otro que estuviese reclinado en una
comida, significaba estar delante de él y también gozar de su
favor. (Jn 13:23.) Aquel que tuviese a alguien en la posición del
seno podía conversar confidencialmente con él con relativa
comodidad
w03 1/2 pág. 13 párrs. 1-2 ‘Tengan amor entre sí’
“HIJITOS.” (Juan 13:33.) Con esta expresión llena de
ternura se dirigió Jesús a sus apóstoles la noche antes de su
muerte. Según los Evangelios, no hay constancia de que hubiera
empleado anteriormente este entrañable apelativo al hablarles.
Pero aquella noche especial se sintió impulsado a ello con objeto
de expresar el profundo amor que sentía por sus discípulos; de
hecho, hizo referencia al amor unas treinta veces. ¿Por qué
recalcó tanto esta cualidad?
2 Jesús explicó por qué es tan importante el amor al decir:
“En esto todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si
tienen amor entre sí” (Juan 13:35; 15:12, 17). Ser seguidor de
Cristo y expresar amor fraternal van de la mano. Los verdaderos
cristianos no se distinguen por una forma peculiar de vestir o por
adoptar costumbres extrañas, sino por el afecto y la ternura con
que se tratan.
w09 15/11 pág. 20 Amemos cada día más a nuestros
hermanos
“Sigan andando en amor, así como el Cristo
también los amó a ustedes.” (EFE. 5:2)
LA PREDICACIÓN de casa en casa es un sello distintivo de
los testigos de Jehová. Aun así, Jesucristo señaló que a sus
verdaderos discípulos se les reconocería por otra característica.
“Les doy un nuevo mandamiento —dijo—: que se amen unos a
otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen
los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes son
mis discípulos, si tienen amor entre sí.” (Juan 13:34, 35.)
2 No hay en el mundo un amor como el que reina entre los
cristianos verdaderos. Ese amor es como el magnetismo de un
imán, pues une a los siervos de Jehová y atrae a las personas
sinceras a la congregación.
cf cap. 17 págs. 176-177 “Nadie tiene mayor amor que este”
“Que se amen unos a otros [...] así como yo los he amado”
10 La noche antes de su muerte, Jesús dijo a sus discípulos
más cercanos: “Les doy un nuevo mandamiento: que se amen
unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se
amen los unos a los otros. En esto todos conocerán que ustedes
son mis discípulos, si tienen amor entre sí” (Juan 13:34, 35).
¿En qué sentido es “[amarse] unos a otros” “un nuevo
mandamiento”? Es verdad que la Ley mosaica ya ordenaba:
“Tienes que amar a tu prójimo como a ti mismo” (Levítico 19:18).
Pero el nuevo mandamiento exige un amor aún mayor, uno que
nos impulse a dar la vida por otras personas. El propio Jesús lo
aclaró al decir: “Este es mi mandamiento: que ustedes se amen
unos a otros así como yo los he amado a ustedes. Nadie tiene
6
mayor amor que este: que alguien entregue su alma a favor de
sus amigos” (Juan 15:12, 13). Dicho de otro modo, el nuevo
mandamiento es: “Ama al prójimo, no como a ti mismo, sino más
que a ti mismo”. Con su vida y muerte, Jesús ejemplificó esta
clase de amor.
11 ¿Por qué es importante cumplir el nuevo mandamiento?
Recordemos que Jesús dijo: “En esto [es decir, el amor
abnegado] todos conocerán que ustedes son mis discípulos”. Así
es, el amor abnegado nos identifica como cristianos verdaderos.
Podemos compararlo con un distintivo, como la tarjeta que llevan
en la solapa quienes asisten a las asambleas anuales de los
testigos de Jehová y que indica su nombre y su congregación.
Del mismo modo, el amor abnegado que sienten unos por otros
los auténticos cristianos es su “distintivo”. En otras palabras, el
amor mutuo debe ser tan evidente que las personas que nos
observen puedan “distinguirnos” como los verdaderos
seguidores de Cristo. Por eso, cada uno debe preguntarse: “¿Se
ve claramente en mi vida que llevo el ‘distintivo’ del amor
abnegado?”.
Capítulo 14
w88 15/2 pág. 11 “No se les perturbe el corazón”
¿Cómo vencer la inquietud?
5 Después de haber dado estímulo amoroso ‘para que no se
les perturbara el corazón’, Jesús dijo a sus apóstoles: “Ejerzan fe
en Dios, ejerzan fe también en mí”. (Juan 14:1.) Las Escrituras
inspiradas nos dan muchas exhortaciones similares: “Arroja tu
carga sobre Jehová mismo, y él mismo te sustentará”. “Haz
rodar sobre Jehová tu camino, y fíate de él, y él mismo obrará.”
(Salmo 55:22; 37:5.) Pablo dio a los filipenses este consejo
importante: “No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo,
por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a
conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a
todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades
mentales”. (Filipenses 4:6, 7.)
6 A veces la inquietud o preocupación que nos causan los
problemas y alguna responsabilidad pesada pueden afectar
nuestra salud y nuestro espíritu. Sin embargo, en el libro Don‘t
Panic un perito médico dice: “Si se pueden considerar los
problemas con alguien a quien se respeta [...], muchas veces se
observa que la tensión disminuye”. Si eso sucede cuando
humano habla con humano, ¡cuánto más útil será hablar con
Dios! ¿A quién pudiéramos respetar más que a Jehová?
7 Por eso es tan vital para los cristianos hoy una estrecha
relación personal con él. Porque los siervos maduros de Jehová
saben esto bien, con cuidado evitan la clase de asociación con
mundanos o la clase de pasatiempos que pudieran debilitar esa
relación. (1 Corintios 15:33.) Y también comprenden lo
importante que es orar a Jehová, no solo una o dos veces
durante el día, sino con frecuencia. Especialmente los cristianos
jóvenes o recién dedicados tienen que cultivar este vínculo
estrecho con Jehová por estudio regular y meditar sobre su
Palabra y por asociación y servicio con otros cristianos. Se nos
insta: “Acérquense a Dios, y él se acercará a ustedes”. (Santiago
4:8.)
w09 15/8 pág. 11 párr. 14 La vida eterna en la Tierra: ¿una
esperanza cristiana?
14 En cambio, lo que sí hacía falta explicar era la esperanza
celestial. Cuando Jesús les dijo a sus discípulos que iría al cielo
y les prepararía un lugar, ellos no le entendieron (léase Juan
14:2-5). “Tengo muchas cosas que decirles todavía —señaló
más tarde—, pero no las pueden soportar ahora. Sin embargo,
cuando llegue aquel, el espíritu de la verdad, él los guiará a toda
la verdad.” (Juan 16:12, 13.) Los discípulos no lograron entender
que sus tronos estarían en el cielo sino hasta después del
Pentecostés del año 33, cuando fueron ungidos por espíritu
santo para llegar a ser reyes (1 Cor. 15:49; Col. 1:5; 1 Ped.
1:3, 4). La esperanza de la herencia celestial, que fue toda una
revelación, se convirtió en el tema principal de las cartas de las
Escrituras Griegas Cristianas.
w08 15/4 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro de Juan
Lecciones para nosotros:
14:6. Aparte de Jesucristo, no hay otro medio por el que
podamos conseguir la aprobación de Dios. La única manera de
acercarnos a Jehová es ejerciendo fe en Jesús y siguiendo su
ejemplo (1 Ped. 2:21).
cf cap. 2 págs. 18-19 párrs. 9-10 “El camino y la verdad y la
vida”
9 Las enseñanzas de Jesús mostraron que conocía muy
bien lo que Jehová piensa, lo que siente y lo que espera de
quienes lo adoran. Además, reveló al Padre de otra manera muy
profunda. Jesús dijo: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre
también” (Juan 14:9). En efecto, él lo imitó a la perfección en
todo lo que dijo e hizo. Así que cuando leemos en la Biblia
detalles sobre Jesús, como la fuerza y encanto que tenían sus
palabras, la compasión que lo movía a curar a la gente y la
empatía que lo llevaba a derramar lágrimas al ver el sufrimiento
ajeno, podemos imaginarnos muy bien a Jehová haciendo lo
mismo (Mateo 7:28, 29; Marcos 1:40-42; Juan 11:32-36). Las
palabras y acciones del Hijo revelaron a la perfección la forma
de actuar y la voluntad del Padre (Juan 5:19; 8:28; 12:49, 50).
Por lo tanto, si queremos la aprobación de Jehová, tenemos que
obedecer las enseñanzas de Jesús y seguir su ejemplo (Juan
14:23).
10 En vista de que Jesús conoce tan profundamente a
Jehová y lo imita a la perfección, no es de extrañar que Jehová
decidiera utilizarlo como un medio para llegar a él. Puesto que
ya hemos analizado las bases para entender por qué solo es
posible llegar a Jehová mediante Jesús, examinemos ahora el
significado de estas palabras de Cristo: “Yo soy el camino y la
verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí” (Juan 14:6).
w11 15/1 pág. 32 Meditemos en lo que Jehová ha hecho por
nosotros
Lo que Jehová ya ha hecho
Piense en algunas de las extraordinarias cosas que Jehová
ya ha realizado. Jesús afirmó: “El que ejerce fe en mí, ese
también hará las obras que yo hago; y hará obras mayores que
estas” (Juan 14:12). ¿No es cierto que los siervos de Dios de
tiempos modernos estamos llevando a cabo la obra de
evangelización más grande de la historia? Hoy día, más de siete
millones de cristianos tienen la esperanza de sobrevivir a la gran
tribulación. ¡Nunca antes ha habido tantas personas sirviendo a
Jehová en tantos países! Jehová se ha encargado de hacer
realidad las palabras de su Hijo. En verdad, su pueblo ha
realizado “obras mayores” que las de Jesús.
7
w94 15/12 pág. 25 ¿Se debe orar a Jesús?
Qué puede hacer Jesús por nosotros
Jesús prometió claramente a sus discípulos: “Si ustedes
piden algo en mi nombre, lo haré”. ¿Exige esto orarle a él? No.
La petición se dirige a Jehová Dios, pero en el nombre de Jesús.
(Juan 14:13, 14; 15:16.) Pedimos a Dios que su Hijo, Jesús,
ejerza su gran poder y autoridad en nuestro favor.
w08 15/4 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro de Juan
Lecciones para nosotros:
14:15, 21, 23, 24; 15:10. La obediencia a la voluntad divina
nos permitirá permanecer en el amor de Dios y en el de su Hijo
(1 Juan 5:3).
w03 15/3 pág. 6 “¡Cobren ánimo!, yo he vencido al mundo”
‘Un ayudante para siempre’
En el transcurso de la reunión con sus once discípulos
fieles, Jesús les informó que pronto dejaría de estar con ellos en
la carne (Juan 14:28; 16:28). Pero les aseguró: “Pediré al Padre,
y él les dará otro ayudante que esté con ustedes para siempre”
(Juan 14:16). El ayudante prometido, el espíritu santo de Dios,
les enseñaría las cosas profundas de las Escrituras y les
ayudaría a recordar lo que su maestro les había enseñado
durante su ministerio terrestre (Juan 14:26).
¿Cómo nos ayuda el espíritu santo hoy día? Pues bien,
tenemos la Biblia, que es la Palabra inspirada de Dios. Quienes
declararon las profecías y escribieron las Santas Escrituras
‘fueron llevados por espíritu santo’ (2 Pedro 1:20, 21; 2 Timoteo
3:16). Al estudiarlas y aplicar lo que aprendemos, adquirimos
conocimiento, sabiduría, entendimiento, perspicacia,
discernimiento y capacidad de pensar. ¿No estamos así mejor
preparados para afrontar las presiones de este mundo malvado?
rs pág. 435 párr. 3 Vuelta de Cristo
Juan 14:19: “Un poco más y el mundo ya no me
contemplará, mas ustedes [los apóstoles fieles de Jesús] me
contemplarán, porque yo vivo y ustedes vivirán.” (Jesús había
prometido a sus apóstoles que él volvería y los llevaría al cielo
para que estuvieran con él. Ellos podrían verlo porque serían
criaturas celestiales como él. Pero el mundo no lo vería de
nuevo. Compárese con 1 Timoteo 6:16.)
w02 1/2 pág. 16 ¿Se cuenta usted entre las personas a las
que Dios ama?
Relaciones que debemos valorar muchísimo
9 No puede haber nada más valioso para nosotros que ser
objeto del amor de Jehová y su Hijo, Cristo Jesús. Ahora bien,
para tener y sentir este amor, debemos hacer algo. Aquella
última noche con sus discípulos, Jesús dijo: “El que tiene mis
mandamientos y los observa, ese es el que me ama. A su vez, el
que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me
mostraré a él claramente” (Juan 14:21). Dado que apreciamos
mucho nuestra relación con Dios y con su Hijo, obedecemos
alegres sus preceptos, entre ellos el nuevo mandamiento de
tener amor abnegado y la orden que Cristo dio tras su
resurrección: ‘predicar al pueblo y dar testimonio cabal’, así
como esforzarse por ‘hacer discípulos’ de aquellos que acepten
las buenas nuevas (Hechos 10:42; Mateo 28:19, 20).
w02 1/2 pág. 16 párr. 10 ¿Se cuenta usted entre las personas
a las que Dios ama?
10 Un poco más tarde aquella misma noche, Jesús contestó
así a una pregunta del fiel apóstol Judas (Tadeo): “Si alguien me
ama, observará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a
él y haremos nuestra morada con él” (Juan 14:22, 23). Los
cristianos ungidos, llamados para reinar con Cristo en el cielo,
tienen una relación especialmente íntima con Jehová y su Hijo,
incluso mientras están en la Tierra (Juan 15:15; 16:27; 17:22;
Hebreos 3:1; 1 Juan 3:2, 24). Sus compañeros, las “otras
ovejas”, cuya esperanza es vivir en este planeta para siempre,
también gozan de una valiosa relación con el ‘único pastor’,
Jesucristo, y con su Dios, Jehová, siempre y cuando sean
obedientes (Juan 10:16; Salmo 15:1-5; 25:14).
w08 15/4 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro de Juan
Lecciones para nosotros:
14:26; 16:13. El espíritu de Jehová nos enseña y nos ayuda
a recordar. También nos revela ciertas verdades. Por lo tanto,
puede ayudarnos a aumentar en conocimiento, sabiduría,
perspicacia, buen juicio y capacidad de razonamiento. Por eso
debemos perseverar en la oración, pidiendo específicamente
ese espíritu (Luc. 11:5-13).
¿Cómo puede ser el espíritu santo de Dios una guía segura
en nuestra vida? (Juan 14:26.) [27 de mayo, w11 15/12 pág.
15 párr. 9.]
w11 15/12 pág. 15 párr. 9 ¿Por qué necesitamos que nos
guíe el espíritu de Dios?
9 Si somos humildes y confiamos en Jehová, él nos dará su
espíritu como guía segura en nuestro caminar. Pero ¿cómo nos
ayuda esta fuerza? Jesús lo explicó de este modo a sus
discípulos: “El ayudante, el espíritu santo, que el Padre enviará
en mi nombre, ese les enseñará todas las cosas y les hará
recordar todas las cosas que les he dicho” (Juan 14:26).
Constantemente tenemos que pedirle a Dios que nos ilumine y
estudiar la Biblia, donde están registradas las enseñanzas de
Cristo. Entonces, el espíritu santo nos permitirá comprender
mejor la profunda sabiduría de Jehová, y así podremos seguir
fielmente sus mandamientos (1 Cor. 2:10). Además, cuando se
presente un giro inesperado en el camino de la vida, el espíritu
nos indicará por dónde seguir. Traerá a nuestra memoria los
principios bíblicos que hayamos aprendido y nos aclarará cómo
debemos aplicarlos en cada situación.
w97 15/4 pág. 12 párrs. 19-21 ¿De qué fuente vendrá la paz
verdadera?
En Juan 14:27 leemos las palabras de Jesús a sus
seguidores: “La paz les dejo, mi paz les doy. No se la doy a
ustedes como el mundo la da. No se les perturbe el corazón
ni se les encoja de temor”. ¿En qué sentido era la paz de Jesús
diferente de la del mundo?
20 En primer lugar, la paz de Jesús estaba íntimamente
relacionada con su mensaje del Reino. Él sabía que el gobierno
celestial justo, compuesto por él mismo y
144.000 cogobernantes, pondría fin a la guerra y los belicistas.
(Revelación 14:1, 3.) Sabía que traería las condiciones
paradisíacas pacíficas que le ofreció al malhechor que murió a
su lado. Jesús no le ofreció un lugar en el Reino celestial, sino
8
que le dijo: “Verdaderamente te digo hoy: Estarás conmigo en el
Paraíso”. (Lucas 23:43.)
21 Jesús también sabía que su Reino consolaría a todos los
dolientes que tuvieran fe en Él. Su paz incluye la maravillosa y
alentadora esperanza de la resurrección. Recuerde sus
animadoras palabras de Juan 5:28 y 29: “No se maravillen de
esto, porque viene la hora en que todos los que están en las
tumbas conmemorativas oirán su voz y saldrán, los que hicieron
cosas buenas a una resurrección de vida, los que practicaron
cosas viles a una resurrección de juicio”.
w93 15/10 pág. 29 La Trinidad, ¿se enseña en la Biblia?
“El Padre es mayor que yo.” (JUAN 14:28.)
Ireneo (c. 130-200): “Podemos aprender mediante Él
[Cristo] que el Padre está por encima de todas las cosas. Porque
‘el Padre —dice Él— es mayor que Yo’. Por tanto, nuestro Señor
ha declarado que el Padre excele en conocimiento”. (Adversus
Haereses [Contra las herejías], libro II, capítulo 28,8.)
rs pág. 257 párr. 3 Mundo
Juan 14:30: “[Jesús dijo:] Viene el gobernante del mundo. Y
él no tiene dominio sobre mí.” (Este gobernante, obviamente, no
es Jehová Dios, cuya voluntad Jesús siempre efectúa lealmente.
Este “gobernante del mundo” tiene que ser “el inicuo”, Satanás el
Diablo, en cuyo poder “el mundo entero está yaciendo”, como se
declara en 1 Juan 5:19. Aunque la humanidad vive en un planeta
que pertenece a Dios, el mundo compuesto de los que no son
siervos obedientes de Jehová está bajo el control de Satanás
porque esas personas le obedecen. Los que se someten de todo
corazón a la gobernación de Jehová no son parte de ese mundo.
(Compárese con 2 Corintios 4:4.)
Capítulo 15
si pág. 198 párr. 32 Libro bíblico número 43: Juan
32 ¿Qué hay de la relación de Jesús con sus discípulos?
Constantemente se destaca el papel que desempeña Jesús
como el único medio por el cual se extienden las bendiciones de
Dios a ellos y a toda la humanidad (14:13, 14; 15:16; 16:23, 24).
Se llama a Jesús “el Cordero de Dios”, “el pan de la vida”, “la luz
del mundo”, “el pastor excelente”, “la resurrección y la vida”, “el
camino y la verdad y la vida” y “la vid verdadera” (1:29; 6:35;
8:12; 10:11; 11:25; 14:6; 15:1). Con esta ilustración de “la vid
verdadera” Jesús da a conocer la maravillosa unidad que existe
no solo entre sus verdaderos seguidores y él mismo, sino
también con el Padre. Al llevar mucho fruto, ellos glorificarán al
Padre de él. Jesús aconseja: “Así como me ha amado el Padre y
yo los he amado a ustedes, permanezcan en mi amor” (15:9).
w06 15/6 pág. 19 “Cuida de esta vid”
“Todo sarmiento en mí que no lleva fruto, él lo quita”, dijo
Jesús (Juan 15:2). Esto pudiera referirse a una poda posterior,
después que la vid ha producido una cantidad considerable de
retoños y los pequeños racimos se pueden identificar con
claridad. El viñador examina con cuidado cada nuevo sarmiento
para ver cuáles llevan fruto y cuáles no. Si los que no tienen
fruto permanecen en la vid, seguirán alimentándose de los
nutrientes y del agua del tronco. Por eso, el cultivador corta
estos sarmientos infructíferos para que los sarmientos que
producen fruto reciban todos los nutrientes de la vid.
Por último, Jesús hace referencia al proceso de la limpieza.
“Todo el que lleva fruto él lo limpia, para que lleve más fruto”,
explica él (Juan 15:2). Una vez que corta los sarmientos
improductivos, el viñador examina con detenimiento cada
sarmiento que produce fruto. Cerca de su base, siempre
encuentra pequeños retoños que tienen que quitarse. Si los deja
para que crezcan, le sacarán a la vid savia que de otra forma
pudiera aportar humedad esencial a las uvas. Quizás se quiten
también algunas de las hojas grandes para permitir que las uvas
jóvenes tengan más acceso a la luz solar. Estos son pasos útiles
que contribuyen a que los sarmientos fructíferos produzcan
mucho fruto.
w02 1/2 pág. 18 párrs. 16-18 ¿Se cuenta usted entre las
personas a las que Dios ama?
16 Jesús dio esta advertencia a los once apóstoles reunidos
con él en el aposento superior: “Todo sarmiento en mí que
no lleva fruto, él lo quita, y todo el que lleva fruto él lo limpia,
para que lleve más fruto. Permanezcan en unión conmigo, y yo
en unión con ustedes. Así como el sarmiento no puede llevar
fruto por sí mismo a menos que permanezca en la vid, así
mismo tampoco pueden ustedes, a menos que permanezcan en
unión conmigo” (Juan 15:2, 4). La historia moderna del pueblo
de Jehová revela que el resto fiel de cristianos ungidos ha
permanecido unido a su Cabeza, Cristo Jesús (Efesios 5:23). Ha
aceptado que se le limpiara y podara (Malaquías 3:2, 3).
Desde 1919 ha llevado abundante fruto del Reino: primero otros
cristianos ungidos y luego, desde 1935, sus compañeros de la
creciente “gran muchedumbre” (Revelación 7:9; Isaías 60:4, 8-
11).
17 A todos los cristianos ungidos y a sus compañeros les
son aplicables estas otras palabras de Jesús: “Mi Padre es
glorificado en esto, que ustedes sigan llevando mucho fruto y
demuestren ser mis discípulos. Así como me ha amado el Padre
y yo los he amado a ustedes, permanezcan en mi amor. Si
observan mis mandamientos, permanecerán en mi amor, así
como yo he observado los mandamientos del Padre y
permanezco en su amor” (Juan 15:8-10).
18 Todos deseamos permanecer en el amor de Dios, lo cual
nos motiva a ser cristianos fructíferos. Lo somos si
aprovechamos toda oportunidad para predicar las “buenas
nuevas del reino” (Mateo 24:14). También nos esforzamos al
máximo por desplegar “el fruto del espíritu” en nuestra vida
(Gálatas 5:22, 23). La asistencia a la Conmemoración de la
muerte de Cristo fortalecerá nuestra resolución de hacerlo, pues
se nos recordará el gran amor que Dios y Cristo nos tienen
(2 Corintios 5:14, 15).
w99 15/9 pág. 24 párrs. 10-11 ¿Qué pide Jehová de nosotros
hoy?
10 Aquella noche, más tarde, Jesús indicó hasta dónde
debía llegar el amor cristiano. Dijo: “Este es mi mandamiento:
que ustedes se amen unos a otros así como yo los he amado a
ustedes. Nadie tiene mayor amor que este: que alguien entregue
su alma a favor de sus amigos” (Juan 15:12, 13). ¿Estaba
diciendo Jesús que sus seguidores debían estar dispuestos a
morir por sus hermanos en la fe si la ocasión lo requiriera? Así lo
entendió Juan, un testigo presencial en aquella ocasión, pues
más tarde escribió: “En esto hemos venido a conocer el amor,
porque aquel [Jesucristo] entregó su alma por nosotros; y
nosotros estamos obligados a entregar nuestras almas por
nuestros hermanos” (1 Juan 3:16).
9
11 Por lo tanto, no cumplimos la ley del Cristo sencillamente
enseñando a otras personas el cristianismo. También debemos
vivir y comportarnos como lo hizo Jesús. Es cierto que Jesús
utilizó palabras hermosas y bien escogidas en sus discursos. Sin
embargo, también predicó con el ejemplo. Aunque Jesús había
sido un espíritu poderoso en el cielo, aprovechó la oportunidad
de fomentar los intereses de su Padre en la Tierra y demostrar
cómo deberíamos vivir. Él fue humilde, bondadoso y
considerado, y ayudó a los que estaban cargados y oprimidos
(Mateo 11:28-30; 20:28; Filipenses 2:5-8; 1 Juan 3:8). Además,
Jesús exhortó a sus discípulos a amarse unos a otros como él
los había amado.
w09 15/10 pág. 13 “Ustedes son mis amigos”
“Ustedes son mis amigos”
“Ustedes son mis amigos si hacen lo que les
mando.” (JUAN 15:14)
EN AQUELLA noche histórica, Jesús estaba celebrando la
Pascua en la planta alta de una casa de Jerusalén con sus
apóstoles. Ellos componían un grupo muy diverso. Pedro y su
hermano Andrés eran pescadores. Mateo había sido recaudador
de impuestos, una profesión despreciada en la sociedad judía.
Al parecer algunos, como Santiago y Juan, conocían a Jesús
desde la infancia, mientras que otros, como Natanael, lo
conocían desde hacía pocos años (Juan 1:43-50). No obstante,
todos ellos tenían algo en común: estaban convencidos de que
Jesús era el Mesías prometido, el Hijo del Dios vivo (Juan
6:68, 69). Debieron de sentirse muy conmovidos al oír a Jesús
decirles: “Los he llamado amigos, porque todas las cosas que he
oído de mi Padre se las he dado a conocer a ustedes” (Juan
15:15).
2 Esas palabras de Jesús no solo son aplicables a sus
apóstoles fieles, sino a todos los cristianos ungidos de la
actualidad y, por extensión, a sus compañeros de las “otras
ovejas” (Juan 10:16). Los cristianos componemos un grupo muy
diverso, pero todos podemos tener el honor de ser amigos de
Jesús. Y eso es muy importante, pues ser amigo de Jesús
significa ser amigo de Jehová. De hecho, es imposible entablar
una relación estrecha con Dios si no la entablamos primero con
su Hijo (léase Juan 14:6, 21).
w06 15/3 pág. 30 párr. 15 Mantengámonos alejados de la
adoración falsa
15 Aunque predicamos las buenas nuevas a nuestro prójimo,
los seguidores de Jesús no somos “parte del mundo” (Juan
15:19). La palabra “mundo” se refiere aquí a la sociedad humana
alejada de Dios (Efesios 4:17-19; 1 Juan 5:19). Estamos
separados del mundo en el sentido de que rechazamos las
actitudes, el habla y la conducta que ofenden a Jehová (1 Juan
2:15-17). Además, de acuerdo con el principio de que “las malas
compañías echan a perder los hábitos útiles”, no cultivamos la
amistad de quienes no siguen las normas cristianas (1 Corintios
15:33). No ser parte del mundo quiere decir conservarse “sin
mancha del mundo” (Santiago 1:27). Por lo tanto, estar
separados del mundo no significa vivir aislados, sin tener
relación con los demás (Juan 17:15, 16; 1 Corintios 5:9, 10).
Capítulo 16
w02 1/2 pág. 17 párr. 12 ¿Se cuenta usted entre las personas
a las que Dios ama?
12 Jesús les advirtió sobre lo que iba a suceder para que
ni aquellos once apóstoles ni ningún cristiano verdadero
posterior se desanimaran y cedieran a causa del odio del
mundo. Añadió: “Les he hablado estas cosas para que no se les
haga tropezar. Los expulsarán de la sinagoga. De hecho, viene
la hora en que todo el que los mate se imaginará que ha rendido
servicio sagrado a Dios. Mas ellos harán estas cosas porque
no han llegado a conocer ni al Padre ni a mí” (Juan 16:1-3). Un
léxico bíblico explica que una forma del verbo que se traduce en
este texto “tropezar” significa “hacer que una persona empiece a
dudar de alguien en quien debe confiar y a quien ha de
obedecer, y la abandone; hacer caer”. Al acercarse la
Conmemoración, todos haríamos bien en reflexionar sobre la
vida de los siervos fieles del pasado y el presente, e imitar su
ejemplo de perseverancia bajo prueba. No permitamos que ni la
oposición ni la persecución nos hagan abandonar a Jehová y
Jesús, sino resolvámonos a confiar en ellos y obedecerlos.
w12 15/4 pág. 6 párr. 15 El Hijo está dispuesto a revelarnos
al Padre
¿Reveló Jesús todo lo que sabía de su Padre? Lo cierto es
que no, pues hubo muchas cosas sobre las que guardó silencio
(léase Juan 16:12). ¿Por qué? Él mismo aclaró la razón cuando
les dijo a sus discípulos: “No las pueden soportar ahora”. Sin
embargo, les explicó que les sería revelado mucho conocimiento
cuando llegara “el ayudante”, el espíritu santo, el cual los guiaría
“a toda la verdad” (Juan 16:7, 13). Tal como los buenos padres
no les cuentan ciertas cosas a los hijos hasta que estos tienen
suficiente edad para entenderlas, Cristo no les reveló a sus
discípulos ciertos hechos referentes al Padre hasta que fueron
maduros y capaces de comprenderlos. Bondadosamente, tuvo
en cuenta sus limitaciones.
w03 15/3 pág. 4 “¡Cobren ánimo!, yo he vencido al mundo”
En el transcurso de la noche, Jesús les dijo: “¡Cobren
ánimo!, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33). ¿Qué quiso decir
con esta afirmación tan categórica? Al menos en parte, que la
maldad del mundo no lo había ni amargado ni obligado a pagar
con la misma moneda. Y que él no había permitido que el mundo
lo moldeara, algo que ellos también podían evitar. Lo que Jesús
les enseñó a sus fieles apóstoles en estas últimas horas de su
vida terrestre los ayudaría a vencer al mundo.
it-1 pág. 143 Ánimo
El cristiano necesita ánimo para no contaminarse con las
actitudes y los hechos de un mundo que está en enemistad con
Dios y para seguir siendo leal a Jehová a pesar de tener que
enfrentarse al odio del mundo. Jesucristo dijo a sus discípulos:
“En el mundo están experimentando tribulación, pero ¡cobren
ánimo!, yo he vencido al mundo”. (Jn 16:33.) El hijo de Dios
jamás cedió a la influencia del mundo, más bien, lo venció al
no dejarse asimilar por él en ningún sentido. El brillante ejemplo
de Jesús como vencedor del mundo y el resultado de su
comportamiento intachable nos infunden el ánimo necesario
para imitarle y permanecer separados del mundo y sin que nos
contamine. (Jn 17:16.)

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

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