domingo, 16 de junio de 2013

ministerio del reino junio 2013

Reunión de Servicio

Cántico 61

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Publicaciones que se ofrecerán en junio: utilice uno de los siguientes tratados: Disfrute de su vida de familia, ¿Le gustaría saber la verdad?, Por qué puede usted confiar en la Biblia o ¿Quién es, realmente, el gobernante del mundo? Si ve que la persona está interesada, demuéstrele cómo estudiar la Biblia con el libro Enseña o el folleto Escuche a Dios o Escuche a Dios y vivirá para siempre.
Julio y agosto: utilice uno de los siguientes folletos de 32 páginas: Buenas noticias de parte de Dios, Escuche a Dios o Escuche a Dios y vivirá para siempre, La Biblia y su mensaje, ¿Qué propósito tiene la vida? ¿Cómo descubrirlo?
SeptiembreLa Atalaya y ¡Despertad!
* Las congregaciones deberán comenzar a solicitar a partir de junio el Anuario de los testigos de Jehová2014, el Calendario de los testigos de Jehová 2014, el folleto Examinando las Escrituras diariamente 2014 (edición regular y de letra grande) y los volúmenes de La Atalaya y ¡Despertad! del año 2013. Los pedidos deberán enviarse a la sucursal mediante el sitio de Internet jw.org. Los pedidos de los calendarios y folletosExaminando deben hacerlos a más tardar el 31 de agosto de 2013. Los pedidos de los anuarios y los volúmenes a más tardar el 31 de octubre de 2013. Si necesitan estos artículos en otros idiomas, podrán solicitarlos en el mismo período.
Rasgos sobresalientes del servicio
Del 11 al 13 de enero de 2013 se celebró una asamblea especial en el Estadio Nacional de San José, Costa Rica. La asistencia máxima fue de 27.321, y se bautizaron 368. Acudieron 1.705 delegados procedentes de Colombia, Ecuador, Estados Unidos y México. Este evento contó con la presencia de los hermanos Gerrit Lösch y Mark Sanderson, miembros del Cuerpo Gobernante, quienes presentaron discursos animadores cada día. Dicha ocasión evoca las palabras del Salmo 133:1: “¡Qué bueno y qué agradable es que los hermanos moren juntos en unidad!”.


10 min: Cómo mostrar respeto en el ministerio. Discurso basado en el libro Benefíciese, de la página 190, párrafo 1, a la página 192, párrafo 1. Presente una escenificación breve y realista en la que un publicador muestra falta de respeto hacia la persona a quien le predica. Luego, repita la escenificación; pero esta vez el publicador trata a la persona con el debido respeto.
[190]Lección 31
Respeto a los demás
¿Qué implica?
Tener consideración a los oyentes, honrarlos.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
El respeto es un requisito cristiano que contribuye a crear las circunstancias propicias para que los oyentes acepten las verdades bíblicas que les enseñamos.
LAS Escrituras nos exhortan a ‘honrar a hombres de toda clase’ y a ‘no hablar perjudicialmente de nadie’ (1 Ped. 2:17; Tito 3:2). En realidad, todos los seres humanos con los que nos relacionamos “han llegado a la existencia ‘a la semejanza de Dios’” (Sant. 3:9). Cristo murió por cada uno de ellos (Juan 3:16). Y todos son dignos de oír las buenas nuevas para que puedan obrar en consecuencia y salvarse (2 Ped. 3:9). Ahora bien, hay quienes merecen especial deferencia por las cualidades que poseen o la autoridad que ostentan.
¿Por qué se retraen algunas personas de mostrar la clase de respeto que la Biblia aconseja? Puede ser que la cultura local dicte quién merece honra en función de su casta, color, sexo, salud, edad, posición social o bienes materiales. La corrupción generalizada que existe entre los funcionarios públicos ha erosionado el respeto a la autoridad. En algunos países, la gente está muy insatisfecha con su suerte en la vida, y quizá trabaje largas horas tan solo para cubrir las necesidades esenciales. Numerosas personas viven rodeadas de individuos que no respetan a nadie. Los jóvenes se enfrentan a la presión de grupo que los incita a rebelarse contra maestros y otras autoridades que no son populares. Muchos de ellos se dejan llevar por la imagen presentada en la televisión de hijos que engañan a sus padres y los dominan. Se requiere esfuerzo para que tales conceptos carnales no menoscaben nuestra consideración por los demás. En cualquier caso, cuando respetamos la dignidad ajena, se fomenta un ambiente que facilita el intercambio de ideas.
Actitud respetuosa. Se espera que la persona que participa en una obra de carácter religioso vista y actúe de forma adecuada. La opinión sobre el decoro varía de un sitio a otro. En algunos lugares se considera de mala educación dirigirse a alguien sin quitarse el sombrero o saludarlo con una mano en el bolsillo, mientras que en otros quizá sea aceptable. Tenga en cuenta las costumbres locales a fin de no ofender a nadie, pues de ese modo evitará obstáculos y podrá comunicar las buenas nuevas con más eficacia.
[191]Lo mismo es aplicable a nuestra manera de dirigirnos a los demás, especialmente a los mayores. Por lo general se estima impertinente que los jóvenes llamen a los adultos por su nombre de pila, a menos que se les haya permitido hacerlo. En ciertas zonas ni siquiera está bien visto que los adultos se dirijan a los extraños por su nombre de pila. Por otra parte, en muchos idiomas se emplea una forma equivalente al pronombre español “usted”, o algún otro recurso, como muestra de respeto a las personas mayores o a las que ocupan puestos de autoridad.
Saludo respetuoso. En las comunidades más pequeñas se espera que no se pase por alto a aquellos a quienes se encuentra, sea por la calle o al entrar en una sala. Quizá únicamente se requiera un saludo breve, una sonrisa, un movimiento de cabeza o tan solo levantar las cejas. No hacerlo se considera una falta de respeto.
No obstante, algunas personas quizá sientan que las pasamos por alto aunque las saludemos. ¿Por qué? Porque tal vez les parezca que no se las trata con dignidad. Por ejemplo, no es raro que se catalogue a la gente en función de algún rasgo físico. Con frecuencia se evita a los discapacitados y a los enfermos. Sin embargo, la Palabra de Dios nos enseña a tratarlos con amor y respeto (Mat. 8:2, 3). A todos nos ha afectado de una u otra manera la herencia del pecado de Adán. ¿Sentiría usted que se le respeta si los demás siempre lo identificaran por sus defectos? ¿No le gustaría más que se le reconociera por sus muchas cualidades positivas?
El respeto también implica aceptar la jefatura. En algunos lugares es necesario hablar al cabeza de familia antes de dar testimonio a otros miembros del hogar. Aunque nuestra comisión de predicar y enseñar procede de Jehová, reconocemos que Dios ha encomendado a los padres la educación, disciplina y dirección de los hijos (Efe. 6:1-4). Por lo tanto, cuando llamamos a una casa, es conveniente hablar primero con los padres antes de entablar una conversación extensa con los hijos.
Con la edad se adquiere una experiencia en la vida que debe respetarse (Job 32:6, 7). Admitir este hecho ayudó a una joven precursora de Sri Lanka que visitó a un señor mayor. Al principio, este objetó: “¿Cómo puede una joven como tú enseñarme la Biblia?”. Ella contestó: “Yo no he venido en realidad a enseñarle, sino a transmitirle algo que aprendí, que me ha hecho tan feliz, que sencillamente tengo que compartirlo con otras personas”. La respuesta respetuosa de la precursora[192]despertó el interés de aquel hombre, quien preguntó: “Entonces dígame, ¿qué aprendió?”. “He aprendido cómo puedo vivir para siempre”, dijo. Ese señor empezó a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová. No todas las personas de edad expresarán su deseo de que se las trate con el mismo respeto, pero la mayoría lo agradecerá.
Ahora bien, es posible llevar demasiado lejos los formalismos. En las islas del Pacífico y en otras partes del mundo, los Testigos usan por respeto las fórmulas de tratamiento acostumbradas cuando hablan con el jefe de un poblado o de una tribu. De ese modo les es posible hablar tanto con los jefes como con la gente que está bajo su jurisdicción. Sin embargo, la adulación ni es necesaria ni es propia (Pro. 29:5). De igual modo, aunque en el vocabulario de un idioma figuren términos honoríficos, el respeto cristiano no requiere el uso excesivo de estos.
Presentación respetuosa. La Biblia nos insta a explicar la razón de nuestra esperanza “con genio apacible y profundo respeto” (1 Ped. 3:15). De modo que aunque percibamos enseguida los puntos débiles de las opiniones de nuestro interlocutor, ¿es prudente rebatirlas de manera que hiera su dignidad? ¿No sería mejor escuchar con paciencia, quizá preguntarle por qué piensa de esa manera, tomar en consideración sus sentimientos y razonar con él basándonos en las Escrituras?
No solo hay que demostrar tal respeto cuando hablamos con otra persona, sino también al dirigirnos a un auditorio desde la plataforma. El orador que respeta a sus oyentes no los critica con dureza ni les da a entender que “si no hacen las cosas es porque no quieren”. Hablar en ese tono solo puede desanimarlos. Cuánto mejor es considerar al auditorio como un conjunto de personas que aman a Jehová y quieren servirle. Al igual que Jesús, debemos ser comprensivos cuando tratamos con los que están débiles en sentido espiritual, con los que tienen menos experiencia o con aquellos a quienes les toma más tiempo poner por obra los consejos bíblicos.
El auditorio sentirá que el orador lo respeta si este se incluye entre quienes deben practicar más plenamente lo que la Palabra de Dios dice. Por tanto, es prudente evitar el uso constante de los pronombres personales “usted”, “ustedes” o “tú” cuando señale la aplicación de los textos. Por ejemplo, observe la diferencia entre la pregunta “¿Está usted haciendo todo lo que puede?” y la afirmación “Cada uno de nosotros debería preguntarse: ‘¿Estoy haciendo todo lo que puedo?’”. Las dos fórmulas son equivalentes, pero la primera implica que el orador no se [193]ha puesto al mismo nivel que el auditorio. La segunda anima a todos, incluido el conferenciante, a analizar sus propias circunstancias y motivos.
No caiga en la tentación de recurrir a comentarios humorísticos solo para hacer reír a los oyentes. Esta práctica le resta dignidad al mensaje bíblico. Es cierto que debemos disfrutar de nuestro servicio a Dios, y puede que la información asignada tenga algunos aspectos que hasta resulten cómicos. Sin embargo, convertir asuntos serios en objeto de risa denota falta de respeto tanto al auditorio como a Dios.
Que nuestros planteamientos, modales y palabras demuestren siempre que vemos a los demás como Jehová nos ha enseñado a verlos.
[191]CÓMO MOSTRARLO
Esfuércese por ver a las personas como Jehová las ve.
Reconozca la jefatura, la edad y la autoridad.
Permita que su interlocutor exprese sus opiniones.
Sea comprensivo.
[193]EJERCICIO: Piense en alguien que sea mucho mayor o más joven que usted. Reflexione sobre cómo se dirigiría a esa persona, qué podría decirle para entablar una conversación y qué haría para demostrar verdadero respeto, tanto a ella como a lo que dice. Luego póngalo en práctica.

10 min: Ayude a su estudiante a hacerse publicador. Análisis con el auditorio basado en el libro Organizados, desde la página 79, párrafo 1, hasta el último punto de la página 80.
CAPÍTULO 8
[...]
[79] NUEVOS PUBLICADORES
Desde el momento en que empiece a dar clases de la Biblia a alguien, anímelo a hablar de lo que está aprendiendo con familiares, amigos, compañeros de trabajo y otras personas en un marco informal. Tal estímulo constituye una parte importante de la instrucción que se imparte a los nuevos para que sean seguidores de Jesucristo y ministros de las buenas nuevas (Mat. 9:9; Luc. 6:40). Cuando el estudiante progrese en sentido espiritual y adquiera habilidad en la predicación informal, seguramente expresará su deseo de participar en el ministerio público junto con la congregación.
REQUISITOS
Antes de que invitemos a una persona a acompañarnos por primera vez en el ministerio del campo y le sugiramos que entregue un informe de su servicio, deberá cumplir ciertos requisitos. Cuando alguien sale a predicar con nosotros, se identifica públicamente con la congregación del pueblo de Jehová, así que se entiende que ya ha amoldado su vida a las justas normas divinas y puede ser publicador no bautizado de la congregación.
Al analizar con alguien los principios bíblicos durante el estudio, muy probablemente usted se dará cuenta de cuáles son sus circunstancias. Quizás observe que vive de acuerdo con lo que ha aprendido de su estudio de la Biblia. Pero, antes de invitarlo a que lo acompañe en el servicio del campo y dé testimonio público, los ancianos querrán conversar con él y con usted sobre algunos aspectos de la vida del estudiante.
El superintendente presidente se encargará de que dos ancianos (uno de ellos miembro del Comité de Servicio de la Congregación) se reúnan con usted y el [80]estudiante de la Biblia para tratar los siguientes puntos:
• Al expresarse, ¿muestra la persona que cree que la Biblia es la Palabra inspirada de Dios? (2 Tim. 3:16.)
• ¿Conoce y cree las enseñanzas básicas de las Escrituras, de modo que cuando le hagan preguntas podrá basar sus respuestas en la Biblia y no en las doctrinas religiosas falsas o en sus propias ideas? (Mat. 7:21-23; 2 Tim. 2:15.)
• ¿Está obedeciendo el mandato bíblico de relacionarse con el pueblo de Jehová en las reuniones de congregación si su salud y otras circunstancias se lo permiten? (Sal. 122:1; Heb. 10:24, 25.)
• ¿Sabe lo que enseña la Biblia sobre la fornicación, el adulterio, la poligamia y la homosexualidad, y vive según dichas enseñanzas? Si la persona vive con alguien del otro sexo, ¿están legítimamente casados? (Mat. 19:9; 1 Cor. 6:9, 10; 1 Tim. 3:2, 12; Heb. 13:4.)
• ¿Respeta la prohibición bíblica de emborracharse? (Efe. 5:18; 1 Ped. 4:3, 4.) ¿Se abstiene de consumir sin fines médicos cualquier sustancia, natural o sintética, que cree adicción o produzca alteraciones mentales? (2 Cor. 7:1.)
• ¿Capta la importancia de evitar las malas compañías? (1 Cor. 15:33.)
• ¿Se ha desvinculado por completo de toda organización religiosa falsa a la que tal vez perteneciera y ha dejado de asistir a sus reuniones y de apoyar sus actividades o participar en ellas? (2 Cor. 6:14-18; Rev. 18:4.)
• ¿Se mantiene completamente neutral en los asuntos políticos del mundo? (Juan 6:15; 15:19; Sant. 1:27.)
• ¿Cree lo que dice la Biblia en Isaías 2:4 sobre los asuntos de las naciones y vive de acuerdo con ello?
• ¿Desea realmente ser testigo de Jehová? (Sal. 110:3.)


10 min: Más oportunidades para alabar a Jehová.” Preguntas y respuestas. Entreviste brevemente a uno o dos publicadores que hayan hecho el precursorado auxiliar en el mes de la visita del superintendente de circuito.
1. ¿Qué nueva disposición nos permite alabar a Jehová “en gran manera”?
1 Los publicadores ahora pueden hacer el precursorado auxiliar de treinta horas todos los años en marzo y abril, así como en el mes de la visita habitual del superintendente de circuito. Esta nueva disposición entró en vigor en marzo de este año. Si la visita abarca días de dos meses diferentes, los publicadores pueden optar por cumplir con el requisito de treinta horas en uno de los dos meses. Todos los precursores auxiliares pueden estar presentes durante toda la reunión del superintendente de circuito con los precursores regulares y especiales. Así pues, si no podemos ser precursores con el requisito de cincuenta horas, tendremos cuatro oportunidades al año para alabar a Jehová “en gran manera” haciendo el precursorado auxiliar de treinta horas (Sal. 109:30; 119:171).
2. ¿De qué ventajas disfrutarán quienes sean precursores auxiliares durante la visita del superintendente de circuito?
En el mes de la visita. Ahora muchos más publicadores podrán ser precursores auxiliares durante la visita del superintendente de circuito y disfrutar de “un intercambio de estímulo” al predicar con él (Rom. 1:11,12). Es probable que muchos precursores auxiliares pidan un día libre de su trabajo para predicar con el superintendente de circuito. Quienes trabajan entre semana podrían pedirle que salga con ellos el sábado o el domingo. Además, asistir a la reunión con los precursores regulares y especiales animará muchísimo a los auxiliares.
3. ¿Por qué es la temporada de la Conmemoración ideal para hacer el precursorado auxiliar?
En marzo y abril. Quienes se han beneficiado de hacer el precursorado auxiliar de treinta horas durante la temporada de la Conmemoración tienen ahora la oportunidad de duplicar su “sacrificio de alabanza” (Heb. 13:15). Los meses de marzo y abril son ideales para ampliar nuestro ministerio sirviendo de precursores auxiliares. Durante ese período se realiza la campaña para distribuir invitaciones a la Conmemoración. Además, como los publicadores dedican más tiempo al ministerio, hay más hermanos con quienes predicar. Y después de la Conmemoración, hay que cultivar el interés de las personas que estuvieron presentes y animarlas a que asistan al discurso especial. No cabe duda de que ahora tenemos más oportunidades para alabar a Jehová mediante el precursorado auxiliar. ¿Nos moverá nuestro corazón a aprovecharlas? (Luc. 6:45.)


Cántico 9 y oración

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