domingo, 23 de junio de 2013

puntos sobresalientes hechos 8 a 10

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Puntos sobresalientes Hechos 8 a 10, semana del 24 de Junio
Capítulo 8
w08 15/5 Siga el ejemplo de Pablo y progresará espiritualmente
8. ¿Cómo trataba Saulo a los que no practicaban el judaísmo?
Aprendió a amar al prójimo
8 Antes de convertirse al cristianismo, Saulo había sido un
judío devoto que apenas se había interesado por la gente que
no practicaba el judaísmo (Hech. 26:4, 5). Presenció con
beneplácito la lapidación de Esteban a manos de algunos judíos.
Al ser testigo de aquella ejecución, que posiblemente consideraba
un castigo bien merecido, Saulo debió sentirse envalentonado
(Hech. 6:8-14; 7:54–8:1). El relato inspirado dice: “Saulo empezó a
tratar atrozmente a la congregación. Iba invadiendo una casa tras
otra y, sacando a rastras tanto a varones como a mujeres, los
entregaba a la prisión” (Hech. 8:3). Además, Saulo llegó al extremo
de “perseguirlos hasta en las ciudades de afuera” (Hech. 26:11).
w98 1/11 págs. 4-5 Cómo resolver los problemas pacíficamente
¿Cómo evitaremos seguir el proceder cainita de recurrir a la
fuerza física para resolver los problemas?
De la violencia a la tolerancia
Repasemos el caso de cierto hombre que contempló y aprobó
el asesinato de Esteban, primer mártir cristiano (Hechos 7:58; 8:1).
El hombre en cuestión, Saulo de Tarso, no estaba de acuerdo con
las creencias religiosas de Esteban, y apoyó su brutal asesinato
por considerarlo una manera justificada de acabar con sus
actividades. Es verdad que posiblemente Saulo no era violento en
todo campo de la vida, pero estaba dispuesto a aceptar la violencia
como un recurso para resolver algunos problemas.
Inmediatamente después de la muerte de Esteban, “empezó a
tratar atrozmente a la congregación [cristiana]. Iba invadiendo una
casa tras otra y, sacando a rastras tanto a varones como a
mujeres, los entregaba a la prisión” (Hechos 8:3).
Según el biblista Albert Barnes, la palabra griega que en este
texto se traduce por “tratar atrozmente” denota la devastación que
pueden causar los animales salvajes, como leones y lobos. “Saulo
—dice Barnes— asoló con furia la iglesia como un animal salvaje:
una expresión fuerte que denota el empeño y la furia con los que
se dio a perseguirla.” Cuando se dirigió a Damasco para atrapar a
más seguidores de Cristo, “[respiraba] todavía amenaza y
asesinato contra los discípulos del Señor [Cristo]”. En el camino,
habló con él Jesús resucitado, lo que resultó en su conversión al
cristianismo (Hechos 9:1-19).
bt cap. 7 “Declaró las buenas nuevas acerca de Jesús”
1, 2. ¿De qué manera les sale mal la jugada a quienes tratan de
impedir la evangelización en el siglo I?
ACABA de desatarse una ola de persecución encarnizada.
Saulo se abalanza sobre la congregación y la comienza a “tratar
atrozmente” o —según el sabor del verbo griego original— con una
crueldad propia de fieras salvajes (Hech. 8:3). Los discípulos salen
huyendo, y muchos tal vez crean que este adversario conseguirá
estrangular el cristianismo. Sin embargo, la dispersión de tantos
fieles aportará beneficios inesperados. ¿Cuáles?
2 El hecho es que, en muy poco tiempo, “los [...] esparcidos”
ya están “declarando las buenas nuevas de la palabra” en las
tierras donde se refugian (Hech. 8:4). ¡Imagínese! La persecución
no solo no consigue frenar la obra del Reino, sino que amplía su
campo de acción. A los enemigos les sale mal la jugada:
disgregando al grupo de discípulos favorecen la llegada del
mensaje a territorios más lejanos. Como veremos, en tiempos
modernos han ocurrido fenómenos parecidos.
3. a) ¿Quién era Felipe? b) ¿Por qué era Samaria, en su mayoría,
un terreno virgen para la evangelización? c) ¿Qué había
predicho Jesús acerca de Samaria?
4. ¿Qué recepción tuvo la predicación de Felipe en Samaria, y
qué factores deben de haber contribuido a ello?
“Los que habían sido esparcidos” (Hechos 8:4-8)
3 Uno de “los [...] esparcidos” era Felipe (Hech. 8:4; véase el
recuadro de la página 53 “Felipe, ‘el evangelizador’”). Se dirigió a
la ciudad de Samaria, cuyos habitantes no habían oído por lo
general el mensaje del Reino, ya que, en su momento, Jesús
había dado esta orden a los apóstoles: “No entren en ciudad
samaritana; sino, más bien, vayan continuamente a las ovejas
perdidas de la casa de Israel” (Mat. 10:5, 6). Sin embargo, Cristo
sabía que Samaria terminaría recibiendo testimonio cabal, sí, un
testimonio completo y exhaustivo. De hecho, antes de ascender
al cielo dijo: “Serán testigos de mí tanto en Jerusalén como en
toda Judea, y en Samaria, y hasta la parte más distante de la
tierra” (Hech. 1:8).
4 Felipe pudo ver que, espiritualmente hablando, los campos
de Samaria estaban ya maduros, sí, “blancos para la siega”
(Juan 4:35). En efecto, sus habitantes recibieron el mensaje
como un soplo de aire fresco, y es fácil entender por qué. Para
empezar, quien lo anunciaba no era un judío típico, ya que
aceptaba relacionarse con ellos y no los menospreciaba.
Tampoco se parecía para nada a los intolerantes fariseos, pues
se dirigía a todos, sin distinción de clases. Al predicarles con
entusiasmo y sin favoritismos, Felipe demostró que no era uno
más de esos judíos despectivos. Por eso, no es de extrañar que
los samaritanos, en grandes números, decidieran escucharlo “de
común acuerdo” (Hech. 8:6).
it-1 pág. 293 Bautismo
Cuando en Samaria oyeron y creyeron “las buenas nuevas
del reino de Dios y del nombre de Jesucristo, procedieron a
bautizarse”, pero como especifica el registro bíblico, los
bautizados fueron ‘varones y mujeres’, no niños. (Hch 8:12.)
g91 8/8 pág. 13 ¿Es un requisito cristiano la confirmación?
¿Tiene base bíblica?
Como base para la confirmación suele citarse el relato
registrado en Hechos 8:14-17. Sin embargo, esta imposición de
las manos para recibir espíritu santo fue un caso singular. ¿Por
qué? Veamos: Los samaritanos no eran prosélitos judíos. Ellos
llegaron a ser los primeros no israelitas que se integraron en la
congregación cristiana. El relato bíblico dice que cuando el
discípulo Felipe predicó en Samaria, muchos samaritanos
“procedieron a bautizarse, tanto varones como mujeres”, pero,
por cierta razón, no recibieron de inmediato el espíritu santo.
(Hechos 8:12.) ¿Por qué razón?
Recordemos que fue a Pedro a quien Cristo Jesús
encomendó “las llaves del reino”, es decir, el privilegio de
presentar por primera vez a diferentes grupos de conversos la
oportunidad de entrar en el “reino de los cielos”. (Mateo 16:19.)
De modo que hasta que no fueron Pedro y Juan a Samaria e
2
impusieron sus manos sobre esos discípulos no judíos, no se
derramó sobre ellos el espíritu santo como señal de que llegarían a
ser miembros del “reino de los cielos”
El New Dictionary of Theology dice sobre ambos relatos: “No
se puede rastrear la continuidad directa de [esta] costumbre hasta
esos sucesos, y aunque dichos sucesos proveyesen algún
precedente, es dudoso que debieran considerarse normativos para
la iniciación cristiana de la misma forma que lo es el bautismo en
agua. [...] En los Hechos de los Apóstoles hay muchas ocasiones
en las que se habla del bautismo en agua sin que después haya
una imposición de manos (de modo que, en realidad, estos
sucesos [los de los capítulos 8 y 19] son excepciones)”. En efecto,
fueron actos excepcionales para unas circunstancias
excepcionales.
El New Dictionary of Theology concluye: “El rito denominado
‘confirmación’ ha llegado a ser un ‘rito en busca de una teología’”.
De hecho, es un ritual no bíblico, producto de enseñanzas
erróneas y que no se exige como requisito para los cristianos
w86 15/8 Guárdese de abusar del poder
9. ¿Qué es el abuso del poder conocido como simonía, y por qué
se le llama así?
10, 11. ¿Cómo pudieran los ancianos ser víctimas del lazo de la
simonía?
Superintendentes viajantes
9 Los cristianos en puestos de responsabilidad, en particular
los superintendentes viajantes que representan a la Sociedad
Watch Tower, deben tener cuidado de no llegar a ser culpables, ya
sea voluntaria o involuntariamente, de lo que se conoce como
simonía. El término proviene del Simón que se menciona en
Hechos 8:9-24, quien ofreció a los apóstoles dinero a cambio del
don de poder impartir espíritu santo por medio de la imposición de
las manos. Lucas registra lo siguiente: “Pedro le dijo: ‘Perezca tu
plata contigo, porque pensaste conseguir posesión de la dádiva
gratuita de Dios mediante dinero. No tienes tú ni parte ni suerte en
este asunto, porque tu corazón no es recto a vista de Dios.
Arrepiéntete, por lo tanto, de esta maldad tuya, y ruega
intensamente a Jehová que, si es posible, se te perdone el
proyecto de tu corazón’”. Esta también fue una práctica notoria
entre los representantes de la Iglesia Católica Romana en épocas
pasadas. Una enciclopedia informa que “este delito se hizo muy
común en la Iglesia durante los siglos XI y XII”.
10 Pero, ¿cómo pudieran siervos de Jehová pecar en lo que a
esto respecta? A menos que tengan mucho cuidado, pudieran
inclinarse a recomendar a un anciano para que se le dé una
asignación en la asamblea de circuito o el programa de la
asamblea de distrito debido a la excelente hospitalidad o a los
regalos generosos que hayan recibido de él. De hecho, ha habido
casos en que un anciano ha dado regalos generosos y al mismo
tiempo ha traído a colación la posibilidad de recibir algún privilegio
especial. Parece que tales personas no se contentaban con
portarse como “uno de los menores”, dejando que el espíritu santo
motivara a aquellos en puestos de responsabilidad a hacer
nombramientos teocráticos. (Lucas 9:48.) Bajo tales circunstancias
no se han aceptado dichos regalos, dándose de esta manera un
ejemplo excelente de no abusar del don del poder. ¡Todos estos
ejemplos muestran lo cuidadosos que deben ser los ancianos
prominentes para evitar la mancha de la simonía!
11 Además, en ocasiones quizás sea necesario que un ministro
viajante le dé consejo firme a un anciano. Pero si repetidas veces
el ministro viajante ha recibido regalos o ha disfrutado de la
hospitalidad de ese anciano, quizás halle difícil darle consejo
directo. ¿Impedirán las consideraciones egoístas que este
hermano cumpla con su responsabilidad de dar el consejo
necesario? ¿Pondrá él los intereses espirituales de sus hermanos
por delante de los beneficios materiales personales? Sí, ¿tratará él
de agradar a Dios o a los hombres? (Gálatas 1:10.)
w96 15/7 págs. 8-9 Hicieron la voluntad de Jehová
Felipe bautiza a un funcionario etíope
MIENTRAS viajaba en su carro, un etíope aprovechaba bien
el tiempo. Leía en voz alta, lo cual era una costumbre de los
viajeros del siglo primero. Este hombre en particular era un
funcionario “en poder bajo Candace reina de los etíopes”.
“Estaba sobre todo el tesoro de ella”, es decir, era su ministro de
finanzas. El funcionario leía la Palabra de Dios para instruirse.
(Hechos 8:27, 28.)
El evangelizador Felipe se hallaba en las inmediaciones. Un
ángel le había indicado que se dirigiera a este lugar, y una vez
allí, se le dijo: “Acércate y únete a este carro”. (Hechos 8:26, 29.)
Podemos imaginarnos a Felipe preguntándose: ‘¿Quién es este
hombre? ¿Qué está leyendo? ¿Por qué se me ha pedido que
salga a su encuentro?’.
Felipe se puso a correr junto al carro y oyó al etíope leer las
siguientes palabras: “Como oveja fue llevado al degüello; y
como cordero que es mudo ante el que lo trasquila, así él no abre
su boca. Durante su humillación apartaron de él el juicio. ¿Quién
referirá los detalles de su generación? Porque su vida se quita
de la tierra”. (Hechos 8:32, 33.)
Felipe se dio cuenta enseguida de que se trataba de un
pasaje de Isaías. (Isaías 53:7, 8.) El etíope no entendía lo que
estaba leyendo. Felipe entabló una conversación con él
preguntándole: “¿Verdaderamente sabes lo que estás leyendo?”,
a lo que el etíope replicó: “¿Realmente, cómo podría hacerlo, a
menos que alguien me guiara?”. Acto seguido, suplicó a Felipe
que subiera al carro. (Hechos 8:30, 31.)
“¿Qué impide que yo sea bautizado?”
“Ruégote —dijo el etíope a Felipe—: ¿De quién dice esto el
profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro hombre?” (Hechos 8:34.)
No era extraño que estuviera confundido, ya que la identidad de
la “oveja”, o “siervo”, de la profecía de Isaías había sido un
misterio durante mucho tiempo. (Isaías 53:11.) ¡Qué claramente
debió entender dicha identidad cuando Felipe le declaró “las
buenas nuevas acerca de Jesús”! Al cabo de un rato, el etíope
exclamó: “¡Mira! Agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?”. De
manera que Felipe lo bautizó de inmediato. (Hechos 8:35-38.)
¿Fue esta una decisión precipitada? De ningún modo. El
etíope era un judío prosélito, así pues, ya adoraba a Jehová y
poseía cierto conocimiento de las Escrituras, lo que incluía las
profecías mesiánicas. De todas formas, su conocimiento era
incompleto. Pero al recibir esta información trascendental
relativa a la función de Jesucristo, captó lo que Dios requería de
él y estuvo dispuesto a acatarlo. Por lo tanto, era apropiado que
se bautizara. (Mateo 28:18-20; 1 Pedro 3:21.)
Después de esto, “el espíritu de Jehová prontamente
condujo a otro lugar a Felipe”. Este emprendió otra asignación, y
el etíope, por su parte, “siguió su camino regocijándose”.
(Hechos 8:39, 40.)
¿Qué lección aprendemos?
Los siervos de Jehová de la actualidad tenemos la
obligación de ayudar a las personas sinceras a aprender la
verdad de la Palabra de Dios. A muchos les ha dado buenos
resultados presentar las buenas nuevas mientras viajan o en
otras circunstancias informales. Como consecuencia de la
predicación del Reino, cada año se bautizan cientos de miles de
personas como símbolo de su dedicación a Jehová Dios.
Claro está que a los nuevos no se les debe apremiar para
que se bauticen. Primero tienen que adquirir conocimiento
exacto de Jehová Dios y de su Hijo, Jesucristo. (Juan 17:3.)
Después han de arrepentirse, abandonar su conducta incorrecta
y volverse a fin de cumplir con las normas divinas. (Hechos
3:19.) Este proceso toma tiempo, sobre todo si los pensamientos
3
y la conducta incorrectos están muy arraigados. Pero aunque los
nuevos deben pensar seriamente en lo que implica el discipulado
cristiano, pueden esperar grandes bendiciones de entablar una
relación estrecha con Jehová Dios. (Compárese con Lucas 9:23;
14:25-33.) Los testigos de Jehová dirigen con entusiasmo a tales
nuevos a la organización que Dios está usando para efectuar su
voluntad. (Mateo 24:45-47.) Como el etíope, estos se alegrarán de
conocer los requisitos de Dios y cumplirlos.
w96 15/7 págs. 8-9 Felipe bautiza a un funcionario etíope
“¿Qué impide que yo sea bautizado?”
“Ruégote —dijo el etíope a Felipe—: ¿De quién dice esto el
profeta? ¿De sí mismo, o de algún otro hombre?” (Hechos 8:34.)
No era extraño que estuviera confundido, ya que la identidad de la
“oveja”, o “siervo”, de la profecía de Isaías había sido un misterio
durante mucho tiempo. (Isaías 53:11.) ¡Qué claramente debió
entender dicha identidad cuando Felipe le declaró “las buenas
nuevas acerca de Jesús”! Al cabo de un rato, el etíope exclamó:
“¡Mira! Agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?”. De manera que
Felipe lo bautizó de inmediato. (Hechos 8:35-38.)
¿Fue esta una decisión precipitada? De ningún modo. El etíope
era un judío prosélito, así pues, ya adoraba a Jehová y poseía
cierto conocimiento de las Escrituras, lo que incluía las profecías
mesiánicas. De todas formas, su conocimiento era incompleto.
Pero al recibir esta información trascendental relativa a la función
de Jesucristo, captó lo que Dios requería de él y estuvo dispuesto
a acatarlo. Por lo tanto, era apropiado que se bautizara. (Mateo
28:18-20; 1 Pedro 3:21.)
Capítulo 9
w90 1/6 Ande en el temor de Jehová
10, 11. ¿Qué le sucedió a Saulo de Tarso en el camino a Damasco y
poco después?
La conversión de un perseguidor
10 Mientras tanto, Saulo se esforzaba por hacer que los
seguidores de Jesús repudiaran su fe ante la amenaza de sufrir
encarcelamiento o muerte (9:1-18a). El sumo sacerdote
(probablemente Caifás) le dio cartas para las sinagogas de
Damasco que lo autorizaban a traer atados a Jerusalén a hombres
y mujeres que pertenecieran “al Camino”, o el modo de vivir
basado en el ejemplo de Cristo. Como al mediodía, cerca de
Damasco, una luz fulguró desde el cielo y una voz preguntó:
“Saulo, ¿por qué me estás persiguiendo?”. Los acompañantes de
Saulo oyeron “el sonido de una voz”, pero no entendieron lo que
se dijo. (Compárese con Hechos 22:6, 9.) Aquella revelación parcial
del glorificado Jesús bastó para cegar a Saulo. Dios utilizó al
discípulo Ananías para devolverle la vista.
11 Después de su bautismo, el ex perseguidor llegó a ser objeto
de persecución (9:18b-25). Los judíos de Damasco querían eliminar
a Saulo. Sin embargo, por la noche los discípulos lo bajaron por
una abertura en el muro, probablemente en un gran cesto hecho de
sogas o ramitas trenzadas. (2 Corintios 11:32, 33.) La abertura
puede haber sido una ventana del hogar de algún discípulo, cuyo
hogar estuviera construido en el muro. No era un acto de cobardía
eludir a los enemigos y seguir con la predicación.
w87 1/8 Cristo dirige activamente a Su congregación
9. ¿Actuó siempre Cristo mediante ángeles o el cuerpo
gobernante? Dé un ejemplo.
La dirección personal de Cristo
9 Así, desde los mismísimos comienzos de la congregación
cristiana Cristo tuvo a su disposición el espíritu santo, a ángeles y
a un cuerpo gobernante visible para dirigir activamente a sus
discípulos en la Tierra. A veces hasta actuó personalmente. Por
ejemplo, Cristo convirtió personalmente a Saulo de Tarso.
(Hechos 9:3-6.) Tres días después Jesús habló directamente a
“cierto discípulo” llamado Ananías. Jesús le reveló la misión de
tres aspectos que tenía para Saulo, al declarar: “Este hombre me
es un vaso escogido para llevar mi nombre a las naciones así
como a reyes y a los hijos de Israel”. (Hechos 9:10-15.) Cristo
llamó a Saulo para una obra particular. Así, Saulo llegó a ser un
apóstol, o un enviado, mejor conocido como el apóstol Pablo.
bt cap. 8 “La congregación [...] entró en un período de paz”
13, 14. ¿Qué enseña el ejemplo de Saulo a quienes están
estudiando la Biblia pero aún no se han bautizado?
“Se puso a predicar a Jesús” (Hechos 9:18-30)
13 Sin dilación, Saulo puso en práctica lo que había
aprendido. Una vez que recobró la vista, se bautizó y entabló una
estrecha relación con los discípulos de Damasco. Lo que es más,
“inmediatamente en las sinagogas se puso a predicar a Jesús” y
demostrar que era “el Hijo de Dios” (Hech. 9:20).
14 ¿Qué enseña este ejemplo a quienes están estudiando la
Biblia pero aún no han llegado a bautizarse? La importancia de
poner por obra lo que aprenden. Es cierto que Saulo fue testigo
presencial de un milagro de Cristo, lo que sin duda lo ayudó a
actuar con decisión. Pero no olvidemos que hubo personas que
también vieron milagros de Jesús y, sin embargo, reaccionaron
con apatía o incluso con hostilidad. Esto fue lo que sucedió con
los fariseos que lo vieron curar a un hombre que tenía la mano
seca, así como con muchos judíos que podían dar fe de que
había resucitado a Lázaro (Mar. 3:1-6; Juan 12:9, 10). Pero Saulo
no fue como ellos, sino que se dejó transformar. ¿A qué se debió
la diferencia? A que temía más a Dios que al hombre y valoraba
enormemente la misericordia que le había demostrado Cristo
(Fili. 3:8). Así pues, si aún no somos evangelizadores o
cristianos bautizados, imitemos su buena actitud y
no permitamos que nada ni nadie nos impida reunir las
condiciones necesarias para serlo.
be lección 26 pág. 170 párr. 2 Desarrollo lógico de la información
Con relación al ministerio de Saulo (Pablo) en Damasco,
Hechos 9:22 dice que el apóstol “confundía a los judíos que
moraban en Damasco al probar lógicamente que este es el
Cristo”. ¿Qué suponía esa prueba lógica? Como muestra el
relato de sus actividades posteriores en Antioquía y Tesalónica,
Pablo se basaba primero en el hecho de que los judíos
aceptaban las Escrituras Hebreas y afirmaban creer lo que ellas
dicen sobre el Mesías. Luego escogía secciones de las
Escrituras que trataban sobre la vida y el ministerio de este. Las
leía y las comparaba con lo que Jesús experimentó. Por último,
llegaba a la conclusión obvia: que Jesús era el Cristo, o Mesías
(Hech. 13:16-41; 17:2, 3). Si usted también presenta con lógica la
verdad bíblica, esta persuadirá a sus oyentes.
w98 15/4 págs. 20-21 Bernabé, el “Hijo del Consuelo”
Hacia el año 36 E.C., Saulo de Tarso (el futuro apóstol Pablo),
ya cristiano para entonces, intentaba comunicarse con la
congregación de Jerusalén, “pero todos le tenían miedo, porque
no creían que fuera discípulo”. ¿Cómo podía Saulo convencer a
la congregación de que su conversión era auténtica y no una
simple estratagema para seguir persiguiéndola? “Bernabé vino
en socorro de él y lo condujo a los apóstoles.” (Hechos 9:26, 27;
Gálatas 1:13, 18, 19.)
No se nos dice por qué Bernabé confió en Saulo. En
cualquier caso, el “Hijo del Consuelo” hizo honor a su
sobrenombre al escucharle y ayudarle a salir de un aprieto sin
solución aparente. Aunque luego Saulo regresó a su Tarso natal,
se había trabado una amistad entre los dos hombres. En años
subsiguientes, aquello tendría importantes consecuencias
(Hechos 9:30).
4
w87 1/8 Cristo dirige activamente a Su congregación
12, 13. Al tiempo de la primera visita de Pablo a Jerusalén como
cristiano, ¿qué suceso mostró que Cristo respaldaba las
decisiones que tomaban los hermanos responsables de
aquella ciudad?
Cristo respaldó a los miembros del cuerpo gobernante
12 Cuando el apóstol Pablo por primera vez se comunicó con
los discípulos en Jerusalén, ellos, como fácilmente se puede
entender, vacilaron en cuanto a reunirse con él. “De modo que
Bernabé vino en socorro de él y lo condujo a los apóstoles.”
(Hechos 9:26, 27.) Pablo pasó 15 días con el apóstol Pedro.
También conoció al medio hermano de Jesús, Santiago, que para
entonces era uno de los ancianos de la congregación de Jerusalén.
(Gálatas 1:18, 19.) Pasajes subsiguientes de Hechos muestran que
los ancianos de Jerusalén llegaron a ser parte del cuerpo
gobernante de la congregación cristiana primitiva, junto con los
12 apóstoles. (Hechos 15:2; 21:18.)
13 Pablo testificó a los judíos de habla griega durante las dos
semanas que pasó en Jerusalén, pero “éstos hicieron esfuerzos
por eliminarlo”. Lucas añade que “cuando los hermanos
descubrieron esto, lo llevaron a Cesarea y lo enviaron a Tarso”.
(Hechos 9:28-30.) Pero ¿quién estuvo detrás de aquella sabia
decisión? Años después, cuando estuvo relatando este mismo
episodio de su vida, Pablo dijo que Jesús se le había aparecido y le
había dado la instrucción de salir rápidamente de Jerusalén.
Cuando Pablo objetó, Jesús señaló: “Ponte en camino, porque yo
te enviaré a naciones lejanas”. (Hechos 22:17-21.) Desde el cielo
Cristo seguía cuidadosamente lo que estaba sucediendo, y actuó
tanto por medio de los hermanos responsables de Jerusalén como
directamente al hablar a Pablo.
w08 15/5 pág. 31 Puntos sobresalientes del libro de Hechos
Lecciones para nosotros:
9:23-25. Eludir a nuestros enemigos para seguir predicando
no es cobardía.
9:28-30. Si resulta física, moral o espiritualmente peligroso
predicar en ciertos vecindarios o a ciertas personas, debemos ser
prudentes y selectivos respecto a dónde y cuándo predicamos.
9:31. En épocas de paz relativa debemos procurar fortalecer
nuestra fe mediante el estudio y la meditación. Estos hábitos nos
ayudarán a andar en el temor de Jehová, pues pondremos en
práctica lo que aprendemos y seremos celosos en el ministerio.
w90 1/6 Ande en el temor de Jehová
13. Porque Dios lo capacitó para ello, ¿qué milagros ejecutó Pedro
en Lida y Jope?
¡Gentiles se hacen creyentes!
13 Pedro también se mantenía ocupado (9:32-43). En Lida
(ahora Lod), en la llanura de Sarón, sanó al paralítico Eneas.
Aquella curación hizo que muchos se volvieran al Señor. En Jope,
la amada discípula Tabita (Dorcas) enfermó y murió. Cuando llegó
Pedro, unas viudas le mostraron, llorando, las prendas de vestir
que Dorcas había hecho y que tal vez ellas llevaban puestas. Pedro
resucitó a Dorcas, y cuando se difundieron las noticias de esto,
muchos se hicieron creyentes. En Jope, Pedro se hospedó en la
casa de Simón el curtidor, la cual estaba junto al mar. Los
curtidores remojaban pieles de animales en el mar y las trataban
con cal antes de quitarles el pelo. Las pieles se convertían en
cuero por medio de curtirlas con un líquido procedente de ciertas
plantas.
bt cap. 8 “La congregación [...] entró en un período de paz”
DORCAS “ABUNDABA EN BUENOS HECHOS”
En la ciudad portuaria de Jope vivía una cristiana muy querida
por sus hermanos en la fe debido a sus abundantes “buenos
hechos y [...] dádivas de misericordia” (Hech. 9:36). Era conocida
por su nombre griego, Dorcas, que significa “Gacela”, y por su
equivalente arameo, Tabita. Esta costumbre de usar dos
nombres propios (uno hebreo o arameo y el otro griego o latino)
era muy común entre los judíos que vivían en zonas donde había
muchos gentiles.
Por lo visto, Dorcas enfermó y murió de forma inesperada. De
acuerdo con la costumbre de la época, la lavaron para el entierro
y la colocaron en un aposento alto, tal vez en su propia casa.
En Oriente Medio, las altas temperaturas exigían que los
funerales tuvieran lugar el mismo día de la defunción, o a lo
sumo un día después. Al enterarse los cristianos de Jope de que
Pedro se encontraba en la cercana Lida —a solo 18 kilómetros
(11 millas), o cuatro horas de camino—, decidieron avisarle, pues
había tiempo para que él acudiera antes del sepelio.
Despacharon dos hombres con el mensaje de que se acercara
cuanto antes (Hech. 9:37, 38). Según explica un erudito, “en el
judaísmo temprano era habitual enviar emisarios en parejas, en
parte para que uno validara el testimonio del otro”.
El relato indica qué sucedió a la llegada de Pedro: “Lo
condujeron al aposento de arriba; y todas las viudas se le
presentaron llorando y exhibiendo muchas prendas de vestir
interiores y exteriores que Dorcas solía hacer mientras estaba
con ellas” (Hech. 9:39). En efecto, una de las cosas que le habían
ganado el cariño de la congregación era su afición a coser para
los demás. Les hacía túnicas, que se llevaban directamente
sobre el cuerpo, y mantos que se usaban encima. No sabemos si
Dorcas corría con los gastos de la tela o si solo aportaba el
trabajo. En todo caso, era muy querida por su bondad y por sus
“dádivas de misericordia”.
El cuadro que encontró el apóstol al entrar en el aposento debió
de conmoverlo profundamente. El estudioso Richard Lenski
explica: “Era un lamento muy distinto del que hubo en casa de
Jairo, con el ruido de los flautistas y las lloronas de alquiler.
De ningún modo era tan fingido” (Mat. 9:23). Se trataba, más
bien, de una sentida muestra de dolor. Como en el relato no se
habla de ningún marido, muchos opinan que tenía que estar
soltera.
Cuando Cristo comisionó a sus discípulos, les dio poderes y les
dijo: “Levanten muertos” (Mat. 10:8). Sin embargo, aunque Pedro
había visto a Jesús devolver la vida a varios difuntos, entre ellos
la hija de Jairo, no hay constancia de que ningún apóstol hubiera
efectuado antes un milagro así (Mar. 5:21-24, 35-43). Pedro sacó
del aposento a los presentes e hizo una ferviente oración, y
Tabita abrió los ojos y se incorporó. ¡Qué alegría tuvieron que
sentir las viudas y los demás discípulos de Jope en el momento
en que Pedro les presentó viva a su amada hermana! (Hech. 9:40-
42.)
w11 1/6 pág. 18 ¿Lo sabía?
¿Tiene alguna relevancia que el apóstol Pedro se alojara en casa
de un curtidor antes de visitar a Cornelio?
▪ El relato del libro de Hechos cuenta que Pedro permaneció
“bastantes días [...] en Jope con cierto Simón, curtidor”, cuya
casa estaba “junto al mar” (Hechos 9:43; 10:6). Los judíos
consideraban inmundo y degradante el oficio de curtidor; de
hecho, el Talmud lo consideraba peor que quien se dedicaba a
recoger excrementos de perro. Por su trabajo, Simón tenía
contacto diario con cadáveres de animales, lo que lo convertía
en una persona inmunda ceremonialmente hablando (Levítico
5:2; 11:39). Según diversas fuentes, es muy probable que
utilizara agua marina en sus tareas y que, debido a “lo maloliente
del proceso”, su negocio estuviese situado a las afueras de la
ciudad.
Pese a todo, Pedro no tuvo reparos en alojarse con Simón.
Esta acción indica que tal vez había aprendido a rechazar, a
imitación de Jesús, los prejuicios de los judíos contra la gente
que consideraban inmunda (Mateo 9:11; Lucas 7:36-50).
5
Capítulo 10
w90 1/6 Ande en el temor de Jehová
14. a) ¿Quién era Cornelio? b) ¿Qué podía decirse de las oraciones
de Cornelio?
15. ¿Qué sucedió mientras Pedro oraba en la azotea de la casa de
Simón?
16, 17. a) ¿Qué dijo Pedro a Cornelio y a los que estaban reunidos
en su casa? b) ¿Qué aconteció mientras Pedro todavía
hablaba?
14 En aquel tiempo (36 E.C.) tuvo lugar un suceso notable en
otra localidad (10:1-8). En Cesarea vivía un gentil devoto llamado
Cornelio, un centurión romano que estaba al mando de unos cien
hombres. Dirigía “la banda italiana”, la cual parece que estaba
compuesta de reclutas de entre los ciudadanos romanos y los
libertos de Italia. Aunque Cornelio temía a Dios, no era prosélito
judío. En una visión un ángel le dijo que sus oraciones habían
“ascendido como recuerdo delante de Dios”. A pesar de que
Cornelio aún no se había dedicado a Jehová, su oración recibió
respuesta. Pero como le indicó el ángel, él mandó buscar a Pedro.
15 Mientras tanto, Pedro tuvo una visión cuando oraba en el
techo de la casa de Simón (10:9-23). En un arrobamiento vio
descender del cielo un receptáculo, como una sábana, lleno de
criaturas que se arrastraban, aves y cuadrúpedos inmundos.
Después que se le mandó que degollara y comiera, Pedro dijo que
nunca había comido nada contaminado. “Deja tú de llamar
contaminadas las cosas que Dios ha limpiado”, se le dijo. La visión
dejó perplejo a Pedro, pero él siguió la dirección del espíritu. Por
eso, él y seis hermanos judíos acompañaron a los emisarios de
Cornelio. (Hechos 11:12.)
16 Ahora los primeros gentiles estaban a punto de oír las
buenas nuevas (10:24-43). Cuando Pedro y sus acompañantes
llegaron a Cesarea, ya Cornelio, sus parientes y sus amigos
íntimos los estaban esperando. Cornelio cayó a los pies de Pedro,
pero el apóstol rehusó humildemente aquel homenaje. Habló de
cómo había ungido Jehová a Jesús con espíritu santo y poder
como el Mesías, y explicó que toda persona que ejerce fe en él
recibe perdón de pecados.
17 Jehová entonces entró en acción (10:44-48). Mientras Pedro
todavía hablaba, Dios concedió espíritu santo a aquellos creyentes
gentiles. Inmediatamente fueron engendrados por Dios y hablaron
por inspiración en lenguajes extranjeros y engrandecieron a Dios.
Por eso fue apropiado que se les bautizara en el nombre de
Jesucristo. Así Pedro usó la tercera llave para abrir a los gentiles
que temían a Dios la puerta del conocimiento y de la oportunidad
que les permitiría entrar en el Reino celestial. (Mateo 16:19.)
*** bt cap. 9 págs. 71-72 “Dios no es parcial” ***
11, 12. ¿Qué hizo Pedro al llegar a Cesarea, y qué había aprendido?
13, 14. a) ¿Por qué fue especial la conversión de Cornelio y otros
gentiles en el año 36? b) ¿Por qué no debemos juzgar a
nadie por factores externos?
“Pedro [...] mandó que fueran bautizados” (Hechos 10:23b-48)
11 Al día siguiente de la visión, Pedro se dirigió a Cesarea junto
con otras nueve personas, a saber, los tres mensajeros de
Cornelio y “seis hermanos” judíos de Jope (Hech. 11:12). Deseoso
de ver a Pedro, el centurión ya “había convocado a sus parientes y
a sus amigos íntimos”, seguramente gentiles como él (Hech.
10:24). Una vez en Cesarea, el apóstol llegó a hacer algo que
siempre le había parecido inconcebible: entrar en el domicilio de
un incircunciso. Por eso, dio esta explicación: “Bien saben
ustedes cuán ilícito le es a un judío unirse o acercarse a un
hombre de otra raza; y, no obstante, Dios me ha mostrado que
no debo llamar contaminado o inmundo a ningún hombre” (Hech.
10:28). Para entonces, ya había comprendido que la visión
no pretendía enseñarle tan solo qué alimentos eran lícitos, sino
que era incorrecto “llamar contaminado o inmundo a ningún
hombre”, ni siquiera a un gentil.
12 En casa del centurión lo esperaban con los brazos
abiertos. De hecho, el propio Cornelio le dijo: “Todos estamos
presentes delante de Dios para oír todas las cosas que Jehová te
ha mandado decir” (Hech. 10:33). ¿Nos imaginamos cómo nos
sentiríamos nosotros si halláramos a alguien con tanto interés?
Pues bien, Pedro tomó la palabra e hizo una declaración
impactante: “Con certeza percibo que Dios no es parcial, sino
que, en toda nación, el que le teme y obra justicia le es acepto”
(Hech. 10:34, 35). Sin duda, había aprendido que Dios no juzga a
nadie por la raza, la nacionalidad u otro factor externo. Tras esto,
el apóstol dio testimonio acerca del ministerio, muerte y
resurrección de Jesucristo.
13 De repente se produjo un hecho insólito: “Mientras Pedro
todavía estaba hablando acerca de estos asuntos, el espíritu
santo cayó [...] sobre gente de las naciones” (Hech. 10:44, 45).
Al menos por lo que consta en las Escrituras, esta es la única
ocasión en la que el espíritu se derramó antes del bautismo.
Reconociendo que aquel fenómeno excepcional era una muestra
de la aprobación de Dios, el apóstol “mandó que fueran
bautizados” aquellos gentiles (Hech. 10:48). Esa conversión, que
tuvo lugar en el año 36, marcó el fin de un período de favor
especial para los judíos (Dan. 9:24-27). Al intervenir Pedro en
este caso, dio uso a la tercera y última de “las llaves del reino”,
la cual abrió a los incircuncisos la posibilidad de ser cristianos
ungidos (Mat. 16:19).
14 Los proclamadores del Reino actuales reconocemos que
“con Dios no hay parcialidad” y que su “voluntad es que
hombres de toda clase se salven” (Rom. 2:11; 1 Tim. 2:4). Por
ende, evitamos juzgar a la gente por factores externos. Nuestra
comisión es dar testimonio cabal, lo que implica predicar el
Reino a todo el mundo, prescindiendo de su aspecto, raza,
nacionalidad o religión.
km 2/03 pág. 3 Prediquemos y demos testimonio cabal
1 En calidad de “caudillo y comandante”, Jesús preparó a
sus discípulos para la enorme obra de predicación que les
esperaba (Isa. 55:4; Luc. 10:1-12; Hech. 1:8). El apóstol Pedro
aludió a la comisión de Jesús en estos términos: “Nos ordenó
que predicáramos al pueblo y que diéramos testimonio cabal de
que este es Aquel de quien Dios ha decretado que sea juez de
vivos y de muertos” (Hech. 10:42). ¿Qué implica dar testimonio
cabal?
2 El ejemplo del apóstol Pablo será de gran utilidad para
contestar a esta pregunta. Cuando se reunió con los ancianos de
la congregación de Éfeso, les recordó: “No me retraje de decirles
ninguna de las cosas que fueran de provecho, ni de enseñarles
públicamente y de casa en casa. Antes bien, di testimonio
cabalmente, tanto a judíos como a griegos, acerca del
arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor
Jesús”. A pesar de las pruebas que afrontó, Pablo trató de llevar
las buenas nuevas al mayor número de personas posible. No se
contentó con llevarles solo verdades fundamentales, sino que
procuró impartirles “todo el consejo de Dios”. Para lograrlo,
estuvo dispuesto a esforzarse y sacrificarse. Dijo además: “No
hago mi alma de valor alguno como preciada para mí, con tal que
termine mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús, de
dar testimonio cabal de las buenas nuevas de la bondad
inmerecida de Dios” (Hech. 20:20, 21, 24, 27).
3 ¿Cómo podemos imitar el ejemplo de Pablo? (1 Cor. 11:1.)
Buscando a los merecedores aun cuando nosotros mismos
afrontemos pruebas, aplicándonos en llevar las buenas nuevas a
gente de toda etnia y lengua, y cultivando diligentemente el
interés que manifiesten los amos de casa (Mat. 10:12, 13). Esta
labor requiere tiempo, esfuerzo y amor al prójimo.
6
¿Cómo podemos seguir el ejemplo de Bernabé, y qué
recompensas obtendremos al hacerlo? (Hech. 9:26, 27.) [24
de jun., bt pág. 65 párr. 19.]
bt cap. 8 “La congregación [...] entró en un período de paz”
18, 19. a) ¿Qué consecuencias tuvo el que Bernabé sacase
la cara por Saulo? b) ¿Cómo podemos imitar a
Bernabé y a Saulo?
18 Como cabía esperar, cuando volvió Saulo a Jerusalén,
los discípulos pusieron en duda su conversión. Sin
embargo, al sacar la cara por él Bernabé, los apóstoles lo
recibieron con los brazos abiertos (Hech. 9:26-28). Aunque
en el tiempo que se quedó con ellos en Jerusalén siguió
actuando con prudencia, nunca se avergonzó de las buenas
nuevas (Rom. 1:16). Al contrario, demostró verdadera
hombría al predicar en el mismo lugar donde había lanzado
sus rabiosos ataques contra los cristianos. Viendo con
espanto que su anterior campeón había cambiado de bando,
los judíos de la ciudad trataron de matarlo, pero “los
hermanos descubrieron esto, lo llevaron a Cesarea y lo
enviaron a Tarso” (Hech. 9:30). Gracias a que Saulo se dejó
guiar por los representantes de Cristo, se beneficiaron él y
todos los demás.
19 Observemos también que Bernabé le tendió una mano
a Saulo por iniciativa propia. Aquel gesto sin duda
contribuyó a estrechar la amistad entre estos fervientes
siervos de Jehová. ¿Qué puede decirse de nosotros?
¿Imitamos a Bernabé apoyando a los nuevos publicadores,
tal vez trabajando con ellos en el ministerio o ayudándolos
de otras maneras a progresar espiritualmente? Si lo
hacemos, Jehová nos recompensará con creces. Pero ¿y si
somos nosotros los nuevos? ¿Actuaremos como Saulo y
aceptaremos la ayuda que nos brinden hermanos con
experiencia? En tal caso, nos haremos más diestros en el
ministerio, sentiremos más gozo y formaremos relaciones
que pudieran durar toda una vida.


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