jueves, 18 de julio de 2013

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Puntos sobresalientes Hechos 18 al 21, semana del 15 Julio 2013.
Capítulo 18
*** it-1 pág. 604 Cronología ***
El primer viaje de Pablo a Corinto puede calcularse por el
proconsulado de Galión. (Hch 18:1, 11-18.) Como se explica en
el artículo GALIÓN, su proconsulado al parecer se extendió del
verano de 51 E.C. al verano de 52 E.C., aunque algunos
eruditos favorecen los años 52 y 53 E.C. Por consiguiente, los
dieciocho meses que Pablo permaneció en Corinto tal vez
empezaron en el otoño de 50 E.C. y terminaron en la primavera
de 52 E.C. Esto lo confirma, además, el hecho de que dos de los
compañeros de Pablo en Corinto, Áquila y Priscila, habían
llegado hacía poco de Italia debido al edicto del emperador
Claudio, que ordenaba que todos los judíos se fueran de Roma.
(Hch 18:2.) Paulo Orosio, historiador del siglo V, afirma que este
edicto se dio en el noveno año de Claudio, es decir, en el año 49
o a principios de 50 E.C.
*** w03 15/11 Prediquemos para hacer discípulos ***
7. ¿Cómo se hicieron tan buenos maestros Áquila y Priscila?
8. ¿Qué aprendieron Priscila y Áquila al observar el ministerio
de Pablo?
9. ¿Qué efecto tuvo en Priscila y Áquila el ejemplo de Pablo?
10. ¿Qué ha aprendido del capítulo 18 de Hechos que le
ayudará a hacer discípulos?
Aprendamos del ejemplo de otros maestros
7 ¿Cómo se hicieron Áquila y Priscila tan buenos maestros
de la Palabra de Dios? Además de estudiar con diligencia y
asistir a las reuniones, sin duda les ayudó mucho su estrecha
relación con el apóstol Pablo, quien durante dieciocho meses se
hospedó en casa del matrimonio en Corinto y trabajó con ellos
en la elaboración y reparación de tiendas de campaña (Hechos
18:2, 3). Podemos imaginar las profundas conversaciones
espirituales que sin duda mantuvieron. ¡Cuánta fortaleza
espiritual debió de infundirles la compañía de Pablo! “El que está
andando con personas sabias se hará sabio”, asegura
Proverbios 13:20, de modo que la presencia del apóstol tuvo un
excelente efecto en los hábitos espirituales de aquella pareja
(1 Corintios 15:33).
8 Cuando Priscila y Áquila observaban el ejemplo de Pablo
como proclamador del Reino, veían a un buen maestro en
acción. El relato de Hechos señala que “todos los sábados
pronunciaba un discurso en la sinagoga [de Corinto] y persuadía
a judíos y a griegos”. Más tarde, con la llegada de Silas y
Timoteo, “empezó a estar intensamente ocupado con la palabra,
dando testimonio a los judíos para probar que Jesús es el
Cristo”. Cuando los miembros de la sinagoga manifestaron
escaso interés, Priscila y Áquila notaron que Pablo trasladó el
centro de su predicación a un lugar más favorable, una casa
contigua donde pudo ayudar a Crispo, “el presidente de la
sinagoga”, a hacerse discípulo. Asimismo es muy probable que
observaran el efecto profundo y productivo que aquella
conversión tuvo en el territorio. El relato explica: “Crispo [...] se
hizo creyente en el Señor, y también toda su casa. Y muchos de
los corintios que oyeron empezaron a creer y a bautizarse”
(Hechos 18:4-8).
9 Al igual que Priscila y Áquila, otros proclamadores del
Reino imitaron el ejemplo de Pablo en el ministerio del campo.
De hecho, el apóstol exhortó a sus hermanos cristianos:
“Háganse imitadores de mí, así como yo lo soy de Cristo”
(1 Corintios 11:1). En armonía con el ejemplo de Pablo, Priscila y
Áquila ayudaron a comprender mejor las enseñanzas cristianas
a Apolos, quien, a su vez, también ayudó a otros. Además,
no hay duda de que el matrimonio contribuyó a hacer discípulos
en Roma, Corinto y Éfeso (Hechos 18:1, 2, 18, 19; Romanos
16:3-5).
10 ¿Qué lección se desprende de este repaso del capítulo
18 de Hechos? Pues bien, tal como Áquila y Priscila aprendieron
de Pablo, nosotros nos haremos más hábiles en hacer discípulos
si seguimos el ejemplo de buenos maestros de la Palabra de
Dios. Busquemos la compañía de quienes están “intensamente
ocupado[s] con la palabra” y “dando testimonio cabal” al prójimo
(Hechos 18:5, Kingdom Interlinear Translation). Observemos
cómo llegan al corazón con su enseñanza persuasiva, pues tal
destreza nos ayudará a hacer discípulos. Si alguien estudia la
Biblia con nosotros, podríamos sugerirle que invitara a los
miembros de su familia o a sus vecinos a unirse al estudio. O
también podríamos preguntarle si conoce personas a quienes
pudiéramos ofrecerles un estudio bíblico (Hechos 18:6-8)
*** w97 1/11 Los cristianos y el mundo de la humanidad ***
11. ¿Qué clase de ciudad era Corinto, y qué resultado tuvo la
predicación de Pablo en ella?
11 En Corinto había una comunidad judía de considerable
tamaño, de modo que Pablo empezó su ministerio predicando en
la sinagoga de ese lugar. Pero cuando los judíos se opusieron al
mensaje, Pablo se dirigió a la población gentil. (Hechos 18:1-6.)
¡Y cómo era esa población! Corinto era una ciudad cosmopolita
y comercial de mucho movimiento, notoria en todo el mundo
romano por su vida disoluta. Tanto es así que “corintizar”
significaba llevar una vida inmoral. No obstante, cuando los
judíos rechazaron la predicación de Pablo, Cristo se le apareció
y le dijo: “No temas, sino sigue hablando [...] porque tengo
mucha gente en esta ciudad”. (Hechos 18:9, 10.) Y así fue, pues
Pablo estableció una congregación en Corinto, algunos de cuyos
miembros habían seguido anteriormente un estilo de vida
“corintio”. (1 Corintios 6:9-11.)
*** w12 1/5 pág. 23 ¿Lo sabía? : ¿Cómo era el “tribunal”
mencionado en Hechos 18:12, 13 adonde se llevó al apóstol
Pablo?
▪ El pasaje de Hechos 18:12, 13 dice que los judíos de la ciudad
de Corinto acusaron a Pablo de realizar propaganda religiosa
ilegal y lo condujeron al “tribunal” (en griego, béma, término que
literalmente significa “lugar para asentar el pie”). En la antigua
Corinto había una plataforma al aire libre cerca del centro de la
plaza de mercado, o ágora. Este lugar, que tal vez estaba
ubicado a tan solo unos pasos de la sinagoga, era ideal para que
un orador se dirigiera al pueblo. La plataforma, minuciosamente
decorada con finos grabados, era de mármol blanco y azul.
Contaba con dos áreas de espera con suelos de mosaico y
bancos de mármol.
Al parecer, ese podio fue el tribunal adonde llevaron a Pablo
para comparecer ante el procónsul Galión, gobernador romano
de Acaya. Desde ahí, los magistrados escuchaban casos
judiciales y dictaban sentencias ante la multitud reunida.
2
En las ciudades estado griegas era común que la gente se
congregara frente a estos tribunales, pues allí se administraban
todos los asuntos oficiales. En relación con el juicio de Jesús, los
textos griegos tanto de Mateo 27:19 como de Juan 19:13
emplean el término béma para referirse al tribunal desde el que
Poncio Pilato se dirigió a la multitud (compárese con
Hechos 12:21).
*** bt cap. 19 “Sigue hablando y no calles” ***
14, 15. a) ¿Qué acusación plantearon los judíos contra Pablo, y
por qué la desestimó Galión? b) ¿Qué le sucedió a
Sóstenes, y qué es posible que hiciera más tarde?
16. ¿Cómo podemos hacer nuestras las siguientes palabras
del Señor: “Sigue hablando y no calles, porque yo
estoy contigo”?
14 ¿Qué ocurrió cuando Pablo llegó al tribunal?
El magistrado que presidía era Galión, procónsul de Acaya y
hermano mayor del célebre filósofo romano Séneca. Los judíos
presentaron este cargo: “Contrario a la ley, este persuade a los
hombres a [adoptar] otra manera de adorar a Dios” (Hech.
18:13). Con estas palabras insinuaban que había estado
realizando propaganda religiosa ilegal. Sin embargo, Galión se
dio cuenta de que no era culpable de ninguna “injusticia o [...]
acto inicuo de villanía” (Hech. 18:14). Aquel magistrado no tenía
la menor intención de enredarse en disputas judaicas. De modo
que, antes de que el acusado pudiera abrir la boca para
defenderse, desestimó la causa. Esta decisión enojó tanto a los
denunciantes, que se desquitaron con Sóstenes, probablemente
el hombre que había reemplazado a Crispo como presidente de
la sinagoga. En efecto, “se pusieron a golpearlo enfrente del
tribunal” (Hech. 18:17).
15 ¿Por qué no impidió Galión aquel atropello? Quizás
porque creía que él era el cabecilla de la turba y que, por tanto,
lo tenía bien merecido. Sea o no así, es posible que del
altercado saliera algo bueno, pues años después, en su primera
carta a los Corintios, el apóstol habla de un tal Sóstenes y lo
llama hermano (1 Cor. 1:1, 2). ¿Se trata del mismo que había
sido agredido ante el tribunal? En tal caso, la desagradable
experiencia pudo haberle ayudado a abrazar el cristianismo.
16 Como ya hemos visto, Jesús le dijo a Pablo: “No temas,
sino sigue hablando y no calles, porque yo estoy contigo” (Hech.
18:9, 10). Ahora bien, ¿cuándo le hizo esa promesa? Después
de que los judíos rechazaron su predicación. Por lo tanto,
conviene que recordemos siempre estas palabras, sobre todo
cuando la gente rechaza nuestro mensaje. Nunca olvidemos que
es Jehová quien lee los corazones y atrae a su lado a las
personas sinceras (1 Sam. 16:7; Juan 6:44). Ciertamente, este
hecho es un aliciente para trabajar con ganas en el ministerio.
También nos anima saber que todos los días se bautizan
centenares de personas, sí, cientos de miles cada año. Como el
apóstol, tenemos que obedecer este mandato de Cristo: “Hagan
discípulos de gente de todas las naciones”. Si estamos decididos
a cumplirlo, contamos con la garantía que él mismo nos da:
“Estoy con ustedes todos los días hasta la conclusión del
sistema de cosas” (Mat. 28:19, 20).
*** it-2 pág. 1058 SÓSTENES
(de raíces que significan: “salvar” y “fuerza”).
Presidente de la sinagoga de Corinto cuando Pablo visitó
esa ciudad; posiblemente fue el sucesor de Crispo, quien se hizo
cristiano. Cuando el procónsul Galión se negó a escuchar las
acusaciones de los judíos en contra de la enseñanza religiosa de
Pablo, la muchedumbre se apoderó de Sóstenes y se puso a
golpearlo. Ciertos manuscritos dicen que esa muchedumbre
estaba compuesta de “griegos” antijudíos, mientras que otros
dicen que fueron “judíos”. Sin embargo, ambos términos son
interpolaciones, pues ninguno de los tres manuscritos más
antiguos dicen qué grupo o partido fue el que atacó a Sóstenes.
(Hch 18:8, 12-17.)
Es posible que esta mala experiencia que sufrió Sóstenes le
llevara a convertirse al cristianismo y, posteriormente, a
asociarse con Pablo en Éfeso, pues en los saludos que
aparecen al comienzo de su primera carta a los Corintios Pablo
incluye los de cierto Sóstenes (nombre griego no demasiado
común), y se refiere a él como “nuestro hermano”. (1Co 1:1.)
*** bt cap. 19 pág. 152 “Sigue hablando y no calles” ***
EL VOTO DE PABLO
En Cencreas, Pablo se hizo “cortar al rape el pelo [...] porque
tenía un voto” (Hech. 18:18). ¿Qué clase de voto era?
En líneas generales, un voto es una promesa voluntaria por la
que se asume ante Dios el compromiso de realizar un acto u
ofrenda, o entrar en cierto estado. Hay quien cree que el apóstol
se afeitó la cabeza al terminar un período de nazareato. Pero
este servicio especial a Jehová exigía que el rapado se hiciera “a
la entrada de la tienda de reunión”, según estipulaban las
Escrituras. En vista de eso, parece que tal operación solo podría
haberse efectuado en Jerusalén, y no en Cencreas (Núm.
6:5, 18).
Hechos no dice el motivo del voto de Pablo. ¿Lo habría
formulado antes de ser cristiano? ¿Habría hecho una petición a
Jehová? No lo sabemos. Un comentarista explica que tal vez se
rasuró en “acción de gracias [...] al haber sido preservado de
todo daño durante el ministerio en Corinto”.
*** bt cap. 20 “Creciendo y prevaleciendo” pese a la
oposición ***
8. ¿Qué ruta siguió Pablo de regreso a Éfeso, y por qué razón?
“Usando persuasión respecto al reino de Dios” (Hechos
18:23; 19:1-10)
8 Pablo había prometido regresar a Éfeso, y lo cumplió
(Hech. 18:20, 21). Pero fijémonos en cómo fue la vuelta.
La última vez lo dejamos en Antioquía de Siria. Así que hubiera
podido hacer un corto viaje a Seleucia y luego ir directamente en
barco hasta su destino. Sin embargo, realizó el trayecto por
tierra, “por las partes del interior”, en un itinerario de unos
1.600 kilómetros (1.000 millas). ¿Por qué siguió una ruta tan
fatigosa? Porque le permitía ir “fortaleciendo a todos los
discípulos” (Hech. 18:23; 19:1). Aunque su tercera expedición
misional iba a ser, como las dos anteriores, muy sacrificada,
entendía que valía la pena. Hoy, los superintendentes que
visitan con sus esposas las congregaciones muestran el mismo
amor y abnegación. ¿Verdad que lo agradecemos?
*** w96 1/10 pág. 21 Apolos: elocuente proclamador de la
verdad cristiana ***
Celoso y humilde
El relato de Lucas continúa: “Cuando lo oyeron Priscila y
Áquila, lo tomaron consigo y le expusieron con mayor exactitud
el camino de Dios”. (Hechos 18:26.) Áquila y Priscila debieron
darse cuenta de que la fe de Apolos tenía mucho en común con
la de ellos, pero actuaron prudentemente y no trataron de
3
corregir en público el entendimiento parcial de Apolos. Podemos
imaginarnos que sostuvieron varias conversaciones con él a fin
de ayudarlo. ¿Cómo reaccionó Apolos, un hombre “poderoso [...]
en las Escrituras”? (Hechos 18:24, Nuevo Testamento Interlineal
Griego-Español.) Seguramente Apolos llevaba tiempo
predicando en público su incompleto mensaje antes de conocer
a Áquila y Priscila. Una persona orgullosa podría fácilmente
haberse negado a aceptar la corrección, pero Apolos fue
humilde y agradeció poder perfeccionar su conocimiento.
La modestia de Apolos también se hace patente en su
disposición a aceptar una carta de recomendación de los
hermanos efesios dirigida a la congregación de Corinto. El relato
sigue diciendo: “Además, porque deseaba pasar a Acaya, los
hermanos escribieron a los discípulos, exhortándolos a recibirlo
amablemente”. (Hechos 18:27; 19:1.) Apolos no exigió que lo
aceptaran por méritos propios, sino que siguió modestamente
las disposiciones de la congregación cristiana.
*** w10 15/6 Sigamos edificándonos unos a otros ***
3, 4. ¿Qué ayuda recibió Apolos de Áquila y Priscila?
5. ¿Qué amorosa ayuda dan millones de proclamadores del
Reino, y qué resultados obtienen?
“Lo tomaron consigo”
3 Cuando Apolos se mudó a Éfeso, ya era un fervoroso
evangelizador, como indica el libro de Hechos: “Puesto que
estaba fulgurante con el espíritu, iba hablando y enseñando con
exactitud las cosas acerca de Jesús”. El problema era que
“conocía solamente el bautismo de Juan”, pero no el bautismo
“en el nombre del Padre y del Hijo y del espíritu santo”. ¿Por qué
razón? Probablemente porque había escuchado la predicación
de los seguidores de Juan el Bautista o de los discípulos de
Jesús antes del Pentecostés del año 33. Aunque era muy celoso
por la verdad, su conocimiento tenía lagunas importantes. Pero
otros creyentes le dieron ayuda. ¿De qué manera? (Hech.
1:4, 5; 18:25; Mat. 28:19.)
4 Cuando Áquila y Priscila —un matrimonio cristiano—
oyeron la valiente exposición que hizo Apolos en la sinagoga,
decidieron llevárselo consigo para darle explicaciones más
profundas (léase Hechos 18:24-26). Era lo más amoroso que
podían hacer. No cabe duda de que abordaron la conversación
con tacto y con deseos de ayudarle, y que hicieron todo lo
posible para que no se sintiera criticado. Al fin y al cabo, lo que
le faltaba era conocer mejor los comienzos de la congregación
primitiva. Y seguro que él agradeció que le aclararan aquellos
detalles esenciales. Así, con esta nueva información, “ayudó
mucho” a sus hermanos de Acaya y dio un poderoso testimonio
(Hech. 18:27, 28).
5 Hoy día, millones de Testigos se sienten en deuda con
quienes les ayudaron a entender la Biblia, y en muchos casos
han formado con ellos sólidas amistades. Por lo general, los
maestros tuvieron que celebrar durante meses sesiones de
estudio, pero hicieron con gusto ese sacrificio, pues
comprendían que era un asunto de vida o muerte (Juan 17:3).
¡Qué alegres se sintieron al ver a sus estudiantes captar la
verdad, ponerla en práctica y dedicar su vida a hacer la voluntad
de Jehová!
w96 1/10 págs. 21-22 Apolos: elocuente proclamador de la
verdad cristiana ***
El mensaje que predicaban Pablo y Apolos era el mismo,
pero sus personalidades diferían. Pablo mismo admitió que era
“inexperto en el habla”; Apolos, en cambio, era “elocuente”.
(2 Corintios 10:10; 11:6.) Tenía aptitudes que le permitieron
captar la atención de algunos miembros de la comunidad judía
de Corinto. Logró ‘probar cabalmente que los judíos estaban
equivocados’, mientras que Pablo, no mucho tiempo antes, se
había marchado de la sinagoga. (Hechos 18:1, 4-6.)
¿Pudiera ser esta la razón por la que algunos sintieran
predilección por Apolos? Varios comentaristas sostienen la
teoría de que la pasión innata del pueblo griego por la discusión
filosófica pudo haber contribuido a que algunos prefirieran el
estilo más interesante de Apolos. Giuseppe Ricciotti opina que
“su hablar florido y sus alegorías aladas le habían conquistado la
simpatía de muchos, que lo anteponían a Pablo, orador seco y
rudo”. Si, de hecho, hubo quienes permitieron incorrectamente
que tales preferencias personales crearan divisiones entre los
hermanos, resulta fácil comprender por qué Pablo criticó
duramente el ensalzamiento de “la sabiduría de los sabios”.
(1 Corintios 1:17-25.)
No obstante, dicha crítica no quiere decir que existiera
fricción entre Pablo y Apolos. Aunque algunos han imaginado
que estos dos predicadores fueron adversarios enconados que
lucharon por ganarse las simpatías de los corintios, las
Escrituras no dicen semejante cosa. En lugar de intentar liderar
una facción, Apolos se fue de Corinto, regresó a Éfeso y estaba
con Pablo cuando este escribió su primera carta a aquella
congregación dividida.
No existía rivalidad entre ellos; es obvio que los dos
estaban cooperando para solucionar los problemas de Corinto
con mutua confianza. Tal vez Pablo tuviera sus dudas respecto a
algunos corintios, pero, desde luego, no dudaba de Apolos. La
labor de ambos estaba en completa armonía; sus enseñanzas
se complementaban. Citamos las propias palabras de Pablo: “Yo
planté, Apolos regó”, pues ambos eran “colaboradores de Dios”.
(1 Corintios 3:6, 9, 21-23.)
Capítulo 19
*** w90 15/6 ¡La palabra de Jehová prevalece! ***
17. Respecto al bautismo, ¿qué instrucciones necesitaron
Apolos y otros?
18. ¿Dónde testificó Pablo mientras estuvo en Éfeso, y qué
resultado tuvo su testimonio?
19. ¿Qué sucedió en Éfeso que hizo que ‘la palabra de Jehová
siguiera creciendo y prevaleciendo’ allí?
La palabra de Jehová prevalece en Éfeso
17 Poco después Pablo emprendió su tercer viaje misional
(c. 52-56 E.C.) (18:23–19:7). Mientras tanto, en Éfeso, Apolos
enseñaba acerca de Jesús, pero solo sabía del bautismo de
Juan en símbolo de arrepentimiento por los pecados cometidos
contra el pacto de la Ley. Priscila y Áquila “le expusieron con
mayor exactitud el camino de Dios”, y probablemente le
explicaron que el bautizarse como Jesús incluía el que uno fuera
sumergido en agua y que recibiera el espíritu santo derramado.
Después del bautismo con espíritu santo en el Pentecostés de
33 E.C., todo el que se hubiera bautizado con el bautismo de
4
Juan tenía que volver a bautizarse, esta vez en el nombre de
Jesús. (Mateo 3:11, 16; Hechos 2:38.) Más tarde, en Éfeso, unos
12 judíos que se habían bautizado con el bautismo de Juan “se
bautizaron en el nombre del Señor Jesús”, la única ocasión que
se registra en las Escrituras en que creyentes se bautizaron
nuevamente. Cuando Pablo les impuso las manos, recibieron el
espíritu santo y dos indicaciones milagrosas de aceptación
celestial: hablar en lenguas y profetizar.
18 No hay duda de que Pablo se mantuvo ocupado en
Éfeso, ciudad de unos 300.000 habitantes (19:8-10). El templo
de la diosa Ártemis en aquella ciudad era una de las siete
maravillas del mundo antiguo, y el teatro tenía cabida para
25.000 personas. En la sinagoga Pablo ‘usó persuasión’
presentando argumentos convincentes, pero se retiró cuando
algunos se expresaron injuriosamente sobre el Camino o modo
de vida basado en la fe en Cristo. Por dos años Pablo habló
diariamente en la sala de conferencias de la escuela de Tirano, y
“la palabra” se esparció por todo el distrito de Asia.
19 Dios mostró que aprobaba la actividad de Pablo al
hacerle posible ejecutar curaciones y expulsar demonios (19:11-
20). Pero los siete hijos del sacerdote principal Esceva no
pudieron expulsar a un demonio usando el nombre de Jesús
porque no representaban a Dios ni a Cristo. ¡Hasta fueron
heridos por el endemoniado! Esto infundió temor en la gente, y
“el nombre del Señor Jesús siguió siendo engrandecido”. Los
que se hicieron creyentes confesaron sus prácticas de ocultismo
y quemaron públicamente sus libros, que probablemente
contenían conjuros y fórmulas mágicas. “Así —escribió Lucas—,
de una manera poderosa, la palabra de Jehová siguió creciendo
y prevaleciendo.” Hoy también los siervos de Dios ayudan a la
gente a librarse del demonismo. (Deuteronomio 18:10-12.)
*** w91 15/11 pág. 5 ¿Agrada a Dios la devoción a reliquias?
En la cristiandad algunos defienden la devoción a reliquias
por lo que dice Hechos 19:11, 12, donde leemos: “Dios siguió
ejecutando obras extraordinarias de poder mediante las manos
[del apóstol] Pablo, de manera que hasta llevaban paños y
delantales de su cuerpo a los dolientes, y las dolencias los
dejaban, y los espíritus inicuos salían”. Sírvase notar que fue
Dios quien ejecutó aquellas obras extraordinarias mediante
Pablo. El apóstol mismo no efectuó aquellas obras
independientemente, y nunca aceptó veneración procedente de
ningún ser humano. (Hechos 14:8-18.)
*** g00 22/7 págs. 6-7 Por qué evitar el espiritismo ***
La primera medida
La Biblia relata: “Buen número de los que habían practicado
artes mágicas juntaron sus libros y los quemaron delante de
todos” (Hechos 19:19). Lo que hicieron estos nuevos cristianos
sirve de ejemplo para quienes deseen hoy oponerse a los
espíritus malvados. Deshágase de todo lo que esté relacionado
con el espiritismo. Pudiera tratarse de libros, revistas, historietas,
videocintas, carteles, información extraída de páginas
electrónicas y grabaciones musicales con un trasfondo
espiritista, además de amuletos u otros artículos que se llevan
como “protección” (Deuteronomio 7:25, 26; 1 Corintios 10:21).
*** w01 1/4 “La palabra de Jehová siguió creciendo”
6. ¿Qué expresión sobre el crecimiento aparece tres veces en el
libro de Hechos, y a qué hace referencia?
Crece la cantidad de discípulos
6 Una manera de examinar el cumplimiento de Hechos 1:8
es analizar la expresión “la palabra de Jehová siguió creciendo”,
que en la Biblia solo aparece, con ligeras variantes, en tres
ocasiones, todas en el libro de Hechos (Hechos 6:7; 12:24;
19:20). En estos pasajes, al decir “la palabra de Jehová” o “la
palabra de Dios”, se hace referencia a las buenas nuevas, el
emocionante mensaje de la verdad divina, un mensaje vivo y
poderoso que cambió la vida de quienes lo aceptaron (Hebreos
4:12).
*** w09 1/2 pág. 19 ¿Lo sabía? ***
¿Por qué provocó un tumulto entre los plateros de Éfeso la
predicación del apóstol Pablo?
El próspero negocio de los plateros efesios consistía en
elaborar “templetes de Ártemis”, patrona de la ciudad y diosa de
la caza, el nacimiento y la fertilidad (Hechos 19:24). En Éfeso se
hallaba el templo de Ártemis, considerado una de las siete
maravillas del mundo antiguo, donde se guardaba una imagen
que la representaba y que supuestamente había caído “del cielo”
(Hechos 19:35). Con motivo de las fiestas en honor de esta
diosa, la ciudad se llenaba de peregrinos todos los años entre
marzo y abril. Los visitantes adquirían gran cantidad de artículos
religiosos: recuerdos, amuletos, ofrendas, imágenes para el culto
familiar, etc. Varias inscripciones antiguas de Éfeso hablan de la
fabricación de imágenes de Ártemis en oro y plata, y otras
mencionan al gremio de los plateros.
El apóstol Pablo predicaba que los ídolos “hechos con las
manos” en realidad “no son dioses” (Hechos 19:26). Cuando los
plateros se enteraron, vieron amenazado su medio de vida y
arremetieron contra Pablo y su mensaje. Uno de ellos, llamado
Demetrio, resumió así sus temores: “Existe el peligro, no solo de
que esta ocupación nuestra caiga en descrédito, sino también de
que el templo de la gran diosa Ártemis sea tenido en nada, y
hasta su magnificencia que todo el distrito de Asia y la tierra
habitada adora esté a punto de ser reducida a nada” (Hechos
19:27).
*** bt cap. 20 “Creciendo y prevaleciendo” pese a la
oposición ***
18, 19. a) ¿Cómo logró apaciguar a la turba el registrador de la
ciudad? b) En algunos casos, ¿cómo protegen a los
siervos de Jehová las autoridades civiles, y cómo
podemos contribuir a ello?
18 Finalmente entró en escena la mayor autoridad municipal,
el registrador, y logró aquietar a la multitud exaltada.
Demostrando gran capacidad y presencia de ánimo, les aseguró
que Pablo y sus compañeros no representaban ninguna
amenaza ni para el templo ni para la diosa, y que de hecho
no habían cometido ofensas contra ninguno de los dos, pero que
si querían plantear cargos, disponían de los cauces establecidos
por la ley. Además, destacó un punto que quizás fuera el más
persuasivo: si persistían con esos desórdenes ilegales, se
exponían a incurrir en las iras de Roma. Con eso, despidió a
todos. Gracias a su prudente intervención, la cólera se calmó tan
rápido como había estallado (Hech. 19:35-41).
5
19 No era la primera vez, ni sería la última, que una
autoridad sensata protegía a los discípulos de Jesús. De hecho,
en una visión sobre nuestros tiempos, los últimos días, el apóstol
Juan contempló que la tierra (es decir, los elementos estables
del mundo) se tragaba un torrente de persecución satánica
contra los cristianos (Rev. 12:15, 16). Y así ha sido. Muchos
jueces ecuánimes han amparado nuestro derecho a proclamar
las buenas nuevas y reunirnos para dar culto a Dios. Claro,
nuestra conducta ha contribuido a dichas victorias. En el caso de
Pablo, parece que su buen comportamiento le ganó el respeto y
la simpatía de algunos funcionarios de Éfeso, los cuales
no deseaban que sufriera daño (Hech. 19:31). Si nosotros
somos también honrados y respetuosos, causaremos una buena
impresión. Y nunca se sabe qué efecto pudiera tener nuestro
buen testimonio.
*** w90 15/6 ¡La palabra de Jehová prevalece! ***
20. ¿Por qué fomentaron un disturbio los plateros de Éfeso, y
cómo terminó?
21. ¿De qué manera bendijo Dios la obra de Pablo, y cómo
bendice la obra de los testigos de Jehová hoy?
La intolerancia religiosa no tiene éxito
20 Los testigos de Jehová han afrontado muchas veces
chusmas encolerizadas, como lo hicieron los cristianos de Éfeso
(19:21-41). A medida que crecía la cantidad de creyentes,
Demetrio y otros plateros perdían dinero porque menos
personas compraban sus templetes de plata de Ártemis, diosa
de la fertilidad representada con muchos pechos. Una chusma,
incitada por Demetrio, llevó al teatro a Gayo y a Aristarco,
acompañantes de Pablo, pero los discípulos no dejaron que
Pablo entrara. Hasta algunos comisionados de fiestas y juegos
le suplicaron que no se arriesgara. Por unas dos horas la
chusma estuvo gritando: “¡Grande es Ártemis de los efesios!”.
Finalmente el registrador de la ciudad (que encabezaba el
gobierno municipal) dijo que los artífices podían presentar sus
cargos a un procónsul, quien estaba autorizado para emitir fallos
judiciales, o que su caso pudiera decidirse en “una asamblea
formal” de ciudadanos. De otro modo, Roma podía acusar de
amotinarse a los que componían aquella asamblea informal. Sin
más que decir, despidió a la gente.
21 Dios ayudó a Pablo a encararse con diversas pruebas y
bendijo sus esfuerzos por ayudar a la gente a rechazar el error
religioso y abrazar la verdad. (Compárese con Jeremías 1:9, 10.)
¡Qué agradecidos estamos de que nuestro Padre celestial
bendice de igual manera nuestra obra! Por consiguiente, ahora,
como en el primer siglo, ‘la palabra de Jehová está creciendo y
prevaleciendo’.
Capítulo 20
w90 15/6 ¡Proclamen con denuedo el Reino de Jehová! ***
4. Respecto al ministerio, ¿qué enseñó Pablo a los ancianos
efesios?
5. a) ¿Cómo fue Pablo ejemplar respecto a aceptar la dirección
del espíritu santo? b) ¿Por qué necesitaban los
ancianos consejo para ‘prestar atención a todo el
rebaño’?
6. a) ¿Por qué podía Pablo con confianza encomendar los
ancianos a Dios? b) ¿Cómo siguió Pablo el principio de
Hechos 20:35?
4 En camino a Jerusalén, Pablo se reunió en Mileto con los
ancianos de Éfeso (20:13-21). Les recordó que les había
enseñado “de casa en casa” y que ‘había dado testimonio
cabalmente, tanto a judíos como a griegos, acerca del
arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor
Jesús’. Los que al fin habían llegado a ser ancianos se habían
arrepentido, y tenían fe. El apóstol también los había estado
adiestrando para que proclamaran con denuedo el Reino a
incrédulos en un ministerio de casa en casa como el que
efectúan los testigos de Jehová hoy día.
5 Pablo fue ejemplar en aceptar dirección mediante el
espíritu santo de Dios (20:22-30). “Atado en el espíritu”, o
sintiéndose obligado a seguir la guía del espíritu, el apóstol iría a
Jerusalén aunque allí le esperaban cadenas y tribulaciones.
Apreciaba la vida, pero lo más importante para él era ser íntegro
ante Dios, y eso debe ser lo más importante para nosotros.
Pablo exhortó a los ancianos a ‘prestar atención a todo el
rebaño, entre el cual el espíritu santo los había nombrado
superintendentes’. Después de su “partida” (aparentemente al
morir), ‘lobos opresivos no tratarían al rebaño con ternura’.
Hombres de aquella índole se levantarían de entre los ancianos
mismos, y discípulos poco discernidores aceptarían sus
enseñanzas aviesas. (2 Tesalonicenses 2:6.)
6 Los ancianos tenían que permanecer alerta en sentido
espiritual para protegerse de la apostasía (20:31-38). El apóstol
les había enseñado acerca de las Escrituras Hebreas y las
enseñanzas de Jesús, las cuales tienen poder santificador que
podría ayudarles a recibir el Reino celestial, “la herencia entre
todos los santificados”. Por trabajar para su propio sustento y el
de sus acompañantes, Pablo también animó a los ancianos a ser
buenos trabajadores. (Hechos 18:1-3; 1 Tesalonicenses 2:9.) Si
seguimos un derrotero similar a ese y ayudamos a otros a
alcanzar la vida eterna, comprenderemos estas palabras de
Jesús: “Hay más felicidad en dar que en recibir”. El sentido de
esa declaración se halla en los Evangelios, pero el único que la
cita es Pablo, quien tal vez la recibió verbalmente o por
inspiración. Podemos disfrutar de gran felicidad si somos tan
abnegados como lo fue Pablo. ¡Él había dado tanto de sí que su
partida entristeció muchísimo a los ancianos efesios!
*** it-1 pág. 885 EUTICO
(Afortunado; Próspero).
Joven de Troas que figura en el registro bíblico como la
última persona restablecida a la vida de forma milagrosa.
Cuando Pablo visitó Troas en el transcurso de su tercera gira
misional, prolongó su discurso a los hermanos hasta la
medianoche. Vencido por el cansancio, y tal vez debido al calor
de las muchas lámparas y al apiñamiento existente en el
aposento de arriba, Eutico se sumió en un profundo sueño y
cayó desde una ventana situada en el tercer piso. El médico
Lucas, escritor de Hechos y testigo ocular de lo que sucedió,
registró que Eutico no solo estaba inconsciente, sino que “lo
alzaron muerto”. Siguiendo un procedimiento parecido al de
Eliseo cuando resucitó al hijo de la sunamita, Pablo se echó
sobre Eutico y lo abrazó. Las palabras que pronunció a
continuación —“Dejen de hacer estruendo, porque su alma está
en él”— indican que Eutico había recobrado la vida. (Hch 20:7-
12; véase también 2Re 4:34.)
6
*** w00 15/7 La esperanza de la resurrección es segura ***
11. ¿Cuál fue la última resurrección referida en la Biblia?
11 La última resurrección referida en la Biblia ocurrió en Troas.
Pablo se detuvo allí en su tercer viaje misional y pronunció un
discurso que se prolongó hasta la medianoche. Un joven
llamado Eutico se durmió y se cayó desde la ventana de un
tercer piso, vencido por el cansancio y quizá por el calor de las
muchas lámparas y la aglomeración. “Lo alzaron muerto”,
no solo inconsciente. Pablo se echó sobre él, lo abrazó y dijo a
los observadores: “Dejen de hacer estruendo, porque su alma
está en él”, con lo que quiso decir que el joven había recuperado
la vida. Los presentes “quedaron inconmensurablemente
consolados” (Hechos 20:7-12). Hoy a los siervos de Dios les
conforta mucho saber que sus anteriores compañeros de
servicio experimentarán el cumplimiento de la esperanza de la
resurrección.
*** w04 15/10 “Ve de un sitio a otro en la tierra” ***
17. ¿Qué podemos apreciar mejor cuando tomamos en cuenta la
distancia que había entre Mileto y Éfeso?
17 En su tercer viaje (línea verde en el mapa), Pabló arribó al
puerto de Mileto y mandó llamar a los hombres de mayor edad
de la congregación de Éfeso, que distaba unos 50 kilómetros de
allí. Imagínese a aquellos ancianos abandonando otras
actividades para ir a donde se hallaba Pablo. Es probable que,
mientras caminaban, fueran hablando con entusiasmo sobre el
encuentro que iban a tener. Tras reunirse con el apóstol y oírlo
orar, “prorrumpió gran llanto entre todos ellos, y se echaron
sobre el cuello de Pablo y lo besaron tiernamente”. Luego
“procedieron a acompañarlo hasta el barco” para que siguiera
viaje a Jerusalén (Hechos 20:14-38). Sin duda tendrían mucho
en qué pensar y de qué hablar en el trayecto de vuelta a Éfeso.
¿No le impresiona el aprecio que demostraron al caminar
aquella distancia para estar con un ministro viajante del que
recibirían información y ánimo? ¿Ve usted en este ejemplo algo
que tal vez le sea de utilidad en su vida e influya en su modo de
pensar?
*** w08 15/7 ¿Por qué es importante predicar de casa en
casa hoy día? ***
4. ¿Dónde habla la Biblia sobre la predicación de casa en casa?
4 La Biblia dice con toda claridad que los apóstoles predicaban
de casa en casa. Por ejemplo, Hechos 5:42 nos explica lo que
ya estaban haciendo poco después del nacimiento de la
congregación cristiana en el año 33: “Todos los días en el
templo, y de casa en casa, continuaban sin cesar enseñando y
declarando las buenas nuevas acerca del Cristo, Jesús”. Unos
veinte años después, el apóstol Pablo les recordó lo siguiente a
los ancianos de la congregación de Éfeso: “No me retraje de
decirles ninguna de las cosas que fueran de provecho, ni de
enseñarles públicamente y de casa en casa”. ¿Quiere decir esto
que Pablo los había visitado antes de que se hicieran cristianos?
Parece que sí, pues les había hablado, entre otras cosas, “del
arrepentimiento para con Dios y de la fe en nuestro Señor Jesús”
(Hech. 20:20, 21). El Comentario al texto griego del Nuevo
Testamento, de Archibald Thomas Robertson, dice sobre
Hechos 20:20: “Vale la pena señalar que este predicador, el
mayor de todos, predicaba por las casas”.
*** w08 15/12 Decididos a dar testimonio cabal de las buenas
nuevas ***
5, 6. ¿Por qué estamos seguros de que las personas a las que
Pablo visitaba en sus casas no eran creyentes?
5 Con el tiempo, algunos de los que se hicieron cristianos
llegaron a ser ancianos; fueron ellos quienes se reunieron con
Pablo en Mileto. Él les recordó el método que había empleado:
“No me retraje de decirles ninguna de las cosas que fueran de
provecho, ni de enseñarles públicamente y de casa en casa”.
Hay quienes piensan que lo que Pablo quiso decir fue que había
visitado a los hermanos en sus casas. Pero la expresión
“enseñar públicamente y de casa en casa” se refiere sobre todo
a la predicación a no creyentes. Esto se deduce de lo que dijo a
continuación: “Di testimonio cabalmente, tanto a judíos como a
griegos, acerca del arrepentimiento para con Dios y de la fe en
nuestro Señor Jesús”. Puesto que aquellas personas debían
arrepentirse y tener fe en Jesús, es evidente que no eran
cristianas (Hech. 20:20, 21).
6 En un detallado comentario de las Escrituras Griegas
Cristianas, un erudito dijo lo siguiente sobre Hechos 20:20:
“Pablo llevaba tres años en Éfeso. Había visitado todas las
casas, o por lo menos le había predicado a toda la gente
(versículo 26). En este pasaje encontramos la base bíblica para
la evangelización de casa en casa y en las reuniones públicas”.
Sea que haya visitado cada casa de la ciudad o no, Pablo quería
que los ancianos de Éfeso recordaran el testimonio que había
dado y el efecto que este había producido. Lucas menciona:
“Todos los que habitaban en el distrito de Asia oyeron la palabra
del Señor, tanto judíos como griegos” (Hech. 19:10).
¿Realmente oyeron la palabra todos los habitantes del distrito de
Asia? ¿Qué nos enseña esto sobre el testimonio que damos?
*** w11 15/9 “Corran de tal modo que lo alcancen” ***
14. ¿Cuánta importancia daba Pablo a la carrera cristiana?
Cómo alcanzar el premio
14 ¿Cuánta importancia daba Pablo a la carrera por la vida?
En su discurso de despedida a los ancianos de Éfeso, les dijo:
“No hago mi vida de valor alguno como preciada para mí, con tal
que termine mi carrera y el ministerio que recibí del Señor Jesús”
(Hech. 20:24, nota). Como vemos, para él era crucial alcanzar la
meta. Tanto es así que estaba dispuesto a sacrificar hasta su
propia vida para lograrlo. Había hecho grandes esfuerzos en la
predicación, pero consideraba que serían inútiles si
no conseguía cruzar la línea de llegada. Claro, nunca se confió
ni pensó que tuviera garantizada la victoria (léase Filipenses
3:12, 13). Fue solo cuando se acercaba su muerte que pudo
decir con cierta seguridad: “He peleado la excelente pelea, he
corrido la carrera hasta terminarla, he observado la fe” (2 Tim.
4:7).
*** w11 15/6 “Pastoreen el rebaño de Dios bajo su custodia”
4, 5. ¿Cómo deben ver los ancianos el rebaño? Explíquelo con
un ejemplo.
“Pastoreen el rebaño de Dios”
4 Pedro aconsejó a los ancianos del siglo primero que vieran
con la debida actitud el rebaño que se les había encomendado
(léase 1 Pedro 5:1, 2). Notemos que, aunque Pedro era una
columna de la congregación, no se dirigió a ellos con aires de
superioridad, sino como un anciano más (Gál. 2:9). Pues bien,
esa es la misma actitud con la que el Cuerpo Gobernante les
7
pide a los superintendentes que cumplan con la seria
responsabilidad de pastorear el rebaño de Dios.
5 El apóstol puntualizó que los ancianos tenían bajo su
custodia “el rebaño de Dios”. Debían comprender que las ovejas
eran de Jehová y de Jesucristo, y que responderían ante ellos
por la forma en que las atendieran. Pongamos un ejemplo:
digamos que un amigo se ausenta por un tiempo y nos pide que
nos encarguemos de sus hijos. ¿Verdad que nos esmeraríamos
en cuidarlos y alimentarlos? Y si alguno se enfermara,
seguramente nos encargaríamos de que recibiera atención
médica de inmediato. De igual modo, los superintendentes
saben que tienen a su cargo “la congregación de Dios, que él
compró con la sangre del Hijo suyo” (Hech. 20:28). No olvidan
que cada una de las ovejas fue comprada con la sangre preciosa
de Jesucristo. Como saben que se les va a pedir cuentas, se
aseguran de alimentar, proteger y cuidar el rebaño.
*** w92 1/7 Ancianos, juzguen con justicia ***
9, 10. a) ¿Cómo recalcó Pablo el deber primordial de los
ancianos, y por eso, qué pregunta bien pudiera
plantearse? b) ¿Qué dan a entender las palabras de
Pablo en Hechos 20:29, y qué pueden hacer los
ancianos para tratar de disminuir la cantidad de casos
judiciales?
9 Al dirigirse a los ancianos de la congregación de Éfeso, el
apóstol Pablo recalcó correctamente lo siguiente: “Presten
atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu
santo los ha nombrado superintendentes, para pastorear la
congregación de Dios, que él compró con la sangre del Hijo
suyo”. (Hechos 20:28.) Pablo hace resaltar la obra de pastorear,
no el castigar. Algunos ancianos harían bien en meditar sobre la
siguiente pregunta: ‘¿Pudiéramos ahorrarnos la considerable
cantidad de tiempo que se requiere para investigar y atender
casos judiciales si dedicáramos más tiempo y esfuerzo al
pastoreo?’.
10 Es cierto que Pablo advirtió contra “lobos opresivos”. Pero
¿verdad que reprendió a estos por ‘no tratar al rebaño con
ternura’? (Hechos 20:29.) Y aunque dio a entender que los
superintendentes fieles deben expulsar de la congregación a
esos “lobos”, ¿no es cierto que sus palabras muestran que los
ancianos deben tratar a los demás miembros del rebaño “con
ternura”? Cuando una oveja se debilita en sentido espiritual y
deja de servir a Dios, ¿qué necesita?: ¿golpes, o curación?,
¿castigo, o pastoreo? (Santiago 5:14, 15.) Como se ve, los
ancianos deben apartar tiempo regularmente para la obra de
pastorear. Puede que el feliz resultado de esto sea que haya
menos casos judiciales que consuman mucho tiempo y en los
que estén implicados cristianos que han sucumbido al pecado.
Sin lugar a dudas, el principal interés de los ancianos debe ser
servir como fuente de alivio y refrigerio, promoviendo así paz,
tranquilidad y seguridad entre el pueblo de Jehová. (Isaías
32:1, 2.)
w11 15/7 ¿Haremos caso de las claras advertencias de
Jehová?
3, 4. a) ¿Por qué decimos que los falsos maestros son como
pozos secos? b) ¿De dónde suelen salir los falsos
maestros, y qué intención tienen?
5. ¿A qué trampas recurren los falsos maestros?
Evitemos a los “falsos maestros”
3 Volvamos a la comparación del viaje. Puede que al
atravesar una región árida divisemos un pozo a lo lejos. Nos
dirigimos hacia él con la esperanza de saciar la sed. Pero al
llegar descubrimos que está seco. ¡Qué desilusión! Así ocurre
con los falsos maestros: quien acude a ellos en busca de las
aguas de la verdad queda decepcionado. Por eso, Jehová nos
previene de este peligro. Por ejemplo, a través de Pablo y Pedro,
nos advierte de tales engañadores (léanse Hechos 20:29, 30 y
2 Pedro 2:1-3). Examinemos esos consejos y veamos quiénes
son estos falsos maestros, de dónde salen y cómo actúan.
4 Pablo dijo a los superintendentes de Éfeso: “De entre
ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas
aviesas”, o retorcidas. Y Pedro escribió a sus hermanos: “Habrá
falsos maestros entre ustedes”. ¿Hemos notado de dónde
proceden? En muchas ocasiones, los falsos maestros salen de
dentro de la congregación. En este caso, reciben el nombre de
apóstatas. ¿Qué es lo que pretenden? No se conforman con
abandonar la organización que quizás amaron en su día. Pablo
deja claro qué intención tienen: “arrastrar a los discípulos tras de
sí”. Así es, los apóstatas quieren llevarse a los que ya son
discípulos de Cristo. No salen a hacer discípulos de los
no creyentes, sino que buscan sus presas en la congregación.
Como “lobos voraces”, quieren devorar a los cristianos que
hayan bajado la guardia, acabando con su fe y sacándolos del
camino de la verdad (Mat. 7:15; 2 Tim. 2:18).
5 ¿Cómo actúan los falsos maestros? Con mucha astucia.
La Biblia destaca que infiltrarían sus ideas destructivas
“calladamente”. Al igual que los contrabandistas introducen sus
mercancías a escondidas, los apóstatas intentan meter sus
opiniones en la congregación disimuladamente. Y tal como los
falsificadores de dinero tratan de que aceptemos sus billetes,
estos maestros engañadores quieren hacernos creer sus
“palabras fingidas”. Ciertamente, infiltran “enseñanzas
engañosas” y “tuercen” los textos bíblicos para que cuadren con
sus opiniones (2 Ped. 2:1, 3, 13; 3:16). Es obvio que no buscan
nuestro bien. Si los siguiéramos, lo único que lograríamos sería
alejarnos del camino que lleva a la vida eterna.
*** w90 15/6 ¡Proclamen con denuedo el Reino de Jehová! ***
6. a) ¿Por qué podía Pablo con confianza encomendar los
ancianos a Dios? b) ¿Cómo siguió Pablo el principio de
Hechos 20:35?
6 Los ancianos tenían que permanecer alerta en sentido
espiritual para protegerse de la apostasía (20:31-38). El apóstol
les había enseñado acerca de las Escrituras Hebreas y las
enseñanzas de Jesús, las cuales tienen poder santificador que
podría ayudarles a recibir el Reino celestial, “la herencia entre
todos los santificados”. Por trabajar para su propio sustento y el
de sus acompañantes, Pablo también animó a los ancianos a ser
buenos trabajadores. (Hechos 18:1-3; 1 Tesalonicenses 2:9.) Si
seguimos un derrotero similar a ese y ayudamos a otros a
alcanzar la vida eterna, comprenderemos estas palabras de
Jesús: “Hay más felicidad en dar que en recibir”. El sentido de
esa declaración se halla en los Evangelios, pero el único que la
cita es Pablo, quien tal vez la recibió verbalmente o por
inspiración. Podemos disfrutar de gran felicidad si somos tan
abnegados como lo fue Pablo. ¡Él había dado tanto de sí que su
partida entristeció muchísimo a los ancianos efesios!
8
Capítulo 21
*** bt cap. 22 “Efectúese la voluntad de Jehová” ***
7. ¿Qué hicieron los viajeros apenas llegaron a Tiro?
8. ¿Cómo podemos explicar Hechos 21:4?
9, 10. a) Al ver lo preocupados que estaban los hermanos de
Tiro, ¿qué pudo haber recordado Pablo? b) ¿Qué
actitud predomina en el mundo, pero qué recomienda
Jesús?
“Hallamos a los discípulos” (Hechos 21:4-9)
7 Pablo apreciaba muchísimo la compañía de otros
creyentes. Por eso, no nos extraña lo que hicieron él y los
demás viajeros apenas llegaron a Tiro: “Tras hacer una
búsqueda —señala Lucas—, hallamos a los discípulos” (Hech.
21:4). Como sabían que había cristianos en Tiro, se esforzaron
por encontrarlos, y probablemente se hospedaron con ellos.
Hasta el día de hoy, una de las grandes bendiciones que ofrece
la verdad es que, vayamos donde vayamos, contamos con
hermanos en la fe dispuestos a recibirnos. En efecto, todo el que
ama a Dios y practica la verdadera religión tiene amigos en el
mundo entero.
8 Al relatar la estancia de siete días en Tiro, Lucas
menciona un hecho desconcertante a primera vista: “Por el
espíritu le decían repetidamente [los hermanos] a Pablo que
no pusiera pie en Jerusalén” (Hech. 21:4). ¿Había cambiado de
opinión Jehová? ¿Le estaba pidiendo mediante los cristianos
tirios que no viajara a esa ciudad? De ningún modo. Lo que el
espíritu ya había indicado en su momento era que el apóstol
padecería maltrato, no que debiera evitarlo. Por lo visto, los
cristianos de Tiro comprendieron por inspiración que iba a sufrir
mucho, de modo que le rogaron —de su propia iniciativa— que
no fuera. Es comprensible que quisieran protegerlo del peligro
inminente. Pero Pablo, decidido como estaba a hacer la voluntad
de Jehová, siguió con sus planes (Hech. 21:12).
9 Al ver lo preocupados que estaban los hermanos, Pablo tal
vez recordó que Jesús se había enfrentado a objeciones
parecidas. Cuando les explicó a sus discípulos que iría a
Jerusalén a padecer grandes sufrimientos y dar la vida, Pedro,
en un arranque de sentimentalismo, le dijo: “Sé bondadoso
contigo mismo, Señor; tú [...] no tendrás este destino”. Pero él
replicó: “¡Ponte detrás de mí, Satanás! Me eres un tropiezo,
porque no [tienes] los pensamientos de Dios, sino los de los
hombres” (Mat. 16:21-23). Cristo estaba decidido a seguir la
trayectoria que le había trazado el Padre, con todos los
sacrificios que eso implicaba. Y Pablo compartía la misma
determinación. Es obvio que, al igual que Pedro, los cristianos
tirios actuaban con buenas intenciones, pero no habían llegado a
distinguir bien cuál era la voluntad de Dios.
10 Hoy, la mayoría de las personas prefieren seguir el
camino del menor esfuerzo y ahorrarse las incomodidades, por
lo que buscan una religión poco exigente. Pero Jesús
recomendó una actitud muy distinta cuando dijo a sus discípulos:
“Si alguien quiere venir en pos de mí, repúdiese a sí mismo y
tome su madero de tormento y sígame de continuo” (Mat. 16:24).
Ir tras los pasos de Cristo es siempre la mejor opción, pero no la
más fácil.
*** bt cap. 22 “Efectúese la voluntad de Jehová” ***
15, 16. ¿Qué mensaje trajo Ágabo, y qué efecto tuvo en los
presentes?
“Listo [...] para morir” si hacía falta (Hechos 21:10-14)
15 Mientras Pablo se alojaba en casa de Felipe, llegó otro
visitante muy respetado: el profeta Ágabo. Los presentes lo
conocían bien y sabían que había vaticinado la hambruna que
ocurrió durante el mandato del emperador Claudio (Hech.
11:27, 28). Por eso, es posible que se preguntaran: “¿A qué
vendrá? ¿Qué mensaje traerá?”. No le quitaban ojo de encima.
De pronto, vieron que le retiró a Pablo el “cinturón”, o “ceñidor”
(Versión Moderna), que llevaba puesto. Se trataba de una faja
que iba liada a la cintura y servía además para guardar monedas
y otros artículos. Con esta larga banda de tela, Ágabo se amarró
a sí mismo de pies y manos, y luego pronunció un mensaje
impactante: “Así dice el espíritu santo: ‘Al varón a quien
pertenece este cinturón los judíos lo atarán de esta manera en
Jerusalén, y lo entregarán en manos de gente de las naciones’”
(Hech. 21:11).
16 Aquella profecía confirmó que el apóstol iría a Jerusalén.
También indicó que, por culpa de los judíos, terminaría “en
manos de gente de las naciones”. La predicción conmocionó a
todos los presentes. “Cuando oímos esto —señala Lucas—, nos
pusimos a suplicarle, tanto nosotros como los de aquel lugar,
que no subiera a Jerusalén. Entonces Pablo contestó: ‘¿Qué
están haciendo al llorar y hacerme débil de corazón? Pueden
estar seguros: estoy listo no solo para ser atado, sino también
para morir en Jerusalén por el nombre del Señor Jesús’.” (Hech.
21:12, 13.)
*** w97 15/5 La administración teocrática en la era cristiana
6. ¿Cómo siguió desempeñando sus funciones en Jerusalén el
cuerpo gobernante, aun cuando sus miembros
originales ya no se encontraban allí?
6 Al llegar a Jerusalén, alrededor del año 56 E.C., Pablo se
presentó ante Santiago, y la Biblia dice que “estaban presentes
todos los ancianos”. (Hechos 21:18.) ¿Por qué no se menciona
a los apóstoles en esta reunión? De nuevo, la Biblia no lo dice.
Pero el historiador Eusebio informó posteriormente que antes de
66 E.C., “los demás apóstoles sufrieron mil asechanzas de
muerte y fueron expulsados de la tierra de Judea. Sin embargo,
con el poder de Cristo [...] dirigieron sus pasos hacia todas las
naciones para enseñar el mensaje”. (Historia Eclesiástica III,
5, 2.) Si bien es cierto que las palabras de Eusebio no forman
parte de las escrituras inspiradas, armonizan con lo que estas
dicen. Por ejemplo, para el año 62 E.C., Pedro se encontraba en
Babilonia, lejos de Jerusalén. (1 Pedro 5:13.) Aun así, en
56 E.C., y probablemente hasta 66 E.C., se ve con claridad que
un cuerpo gobernante seguía activo en Jerusalén.
*** w02 15/10 pág. 30 ¿Deberían los cristianos ser celosos?
Incluso a muchos de los judíos que abrazaron el
cristianismo les resultó muy difícil dejar de manifestar este celo
desmesurado por la Ley. Tras su tercer viaje misional, Pablo
presentó al cuerpo gobernante del siglo primero un informe
sobre la conversión de gente de las naciones. En aquel tiempo,
miles de cristianos de origen judío eran “celosos por la Ley”
(Hechos 21:20). El cuerpo gobernante había indicado hacía
años que no era necesario que los cristianos gentiles se
circuncidaran. Sin embargo, las disputas relacionadas con la
observancia de la Ley estaban causando conflictos en las
congregaciones (Hechos 15:1, 2, 28, 29; Gálatas 4:9, 10; 5:7-
9
12). Algunos judíos cristianos que no comprendían del todo
cómo trataba Jehová con su pueblo insistían en sus puntos de
vista y criticaban a los demás (Colosenses 2:17; Hebreos 10:1).
Así pues, no caigamos en la trampa de proteger
celosamente ideas o conductas arraigadas que no se basan en
la Palabra de Dios. Más bien, aceptemos la nueva luz que
Jehová arroja sobre las Escrituras mediante el conducto del que
se vale en la actualidad.
*** w90 15/6 ¡Proclamen con denuedo el Reino de Jehová! ***
8. Si a veces se nos hace difícil aceptar buen consejo, ¿qué
pudiéramos recordar?
8 Pablo relató a los ancianos de Jerusalén lo que había hecho
Dios entre los gentiles mediante su ministerio (21:15-26). Si
alguna vez se nos hace difícil aceptar buen consejo, podemos
recordar cómo lo aceptó Pablo. Para probar que no estaba
enseñando a los judíos en tierras de gentiles “una apostasía
contra Moisés”, prestó atención al consejo de los ancianos
respecto a someterse a limpieza ceremonial y pagar sus propios
gastos y los de otros cuatro hombres. Aunque la muerte de
Jesús quitó del camino la Ley, Pablo no hizo nada malo al
cumplir con los rasgos de esta relacionados con los votos.
(Romanos 7:12-14.)
*** it-2 pág. 242 Limpio, limpieza ***
Si bien el apóstol Pablo no estaba bajo la Ley, observó sus
requisitos en la ocasión en que se limpió ceremonialmente en el
templo. ¿Mostró esta acción falta de coherencia? En realidad
Pablo no estaba en contra de la Ley o sus disposiciones, sino
tan solo mostró que Dios no requería tal obediencia de los
cristianos. Cuando los procedimientos de la Ley no violaban las
nuevas verdades cristianas, no se objetaba a cumplir lo que Dios
prescribía en ella. Pablo tomó esta medida para no dificultar de
forma innecesaria a los judíos el escuchar las buenas nuevas
acerca de Jesucristo. (Hch 21:24, 26; 1Co 9:20.) En esta misma
línea, también argumentó que el alimento en sí mismo puede ser
limpio, pero si el comerlo hacía tropezar a su hermano, se
abstendría de hacerlo. (Ro 14:14, 15, 20, 21; 1Co 8:13.) De este
modo mostró una gran preocupación por la salvación de otros, e
hizo todo lo que estaba a su alcance para lograr ese fin. Por
consiguiente, pudo decir: “Estoy limpio de la sangre de todo
hombre”. (Hch 20:26; 18:6.)
*** w01 15/12 págs. 22-23 “¡Apelo a César!” ***
Quienes al principio agredieron a Pablo se imaginaron que
había introducido a Trófimo, un gentil, en el patio reservado
exclusivamente para los judíos (Hechos 21:28, 29). Hablando
en sentido estricto, el supuesto transgresor era Trófimo, pero si
los judíos interpretaban que la presunta participación de Pablo
constituía incitación al delito, él también sería merecedor de la
pena capital. Al parecer, Roma había concedido que esta
infracción se pagara con la muerte, de modo que si el arresto lo
hubiera llevado a cabo la guardia del templo en vez de Lisias, el
Sanedrín podría haber juzgado y condenado al apóstol sin
ningún problema.
*** w01 15/12 pág. 21 “¡Apelo a César!” ***
Bajo la custodia de Claudio Lisias
Una de las obligaciones de Claudio Lisias era preservar el
orden público en Jerusalén, ya que su superior, el gobernador
romano de Judea, residía en Cesarea. La intervención de Lisias
en el caso de Pablo puede interpretarse como una medida para
proteger a una víctima de la violencia y detener a un perturbador
de la paz. Ante la reacción de los judíos, aquel oficial vio
oportuno encerrar al prisionero en el cuartel militar situado en la
Fortaleza Antonia (Hechos 21:27–22:24).
*** w11 15/2 pág. 5 Enseñemos a nuestros hijos a ser
respetuosos ***
Otro buen ejemplo es el del apóstol Pablo. Cuando fue
arrestado en la zona del templo por soldados romanos, no dio
por sentado que tenía el derecho de dirigirles la palabra. En vez
de eso, le preguntó con respeto al oficial a cargo: “¿Se me
permite decirte algo?”. Como resultado, se le concedió la
oportunidad de hablar en su defensa (Hech. 21:37-40).
*** w10 1/3 pág. 15 ¿Lo sabía? ***
¿Quiénes eran los “varones de puñal” mencionados en el
libro de Hechos?
▪ En una ocasión en que se produjeron disturbios en el templo
de Jerusalén, un comandante militar romano arrestó al apóstol
Pablo. El comandante creyó que se trataba del líder de una
banda de rebeldes formada por “cuatro mil varones de puñal”
(Hechos 21:30-38). ¿Qué se sabe de ellos?
La palabra griega para “varones de puñal” proviene del
término latino sicarii, que significa literalmente “portador de un
puñal corto” (sica, en latín). Flavio Josefo, historiador del siglo I,
explica que estos sicarios eran un grupo de judíos nacionalistas,
enemigos implacables de Roma, que cometían asesinatos por
razones políticas.
En palabras de Josefo, estos asesinos “mataban a la gente
a pleno día en medio de la ciudad. Esto ocurría sobre todo en los
días de fiesta, pues ellos se mezclaban con la multitud. Con
unos pequeños puñales que llevaban escondidos debajo de sus
ropas herían a sus enemigos”. Cuando sus víctimas caían
muertas, fingían estar indignados como el resto de la gente para
que no sospecharan de ellos. Según este historiador, los sicarios
estuvieron al frente de la rebelión de los judíos contra Roma que
tuvo lugar entre los años 66 y 70. Por eso, el comandante militar
romano estaría deseoso de acabar con semejante grupo de
delincuentes y de capturar a su líder.
Tras haber escuchado a Apolos “hablar con denuedo” en la
sinagoga de Éfeso, ¿qué decidieron hacer Áquila y Priscila?
(Hech. 18:24-26.) [15 de jul., w10 15/6 pág. 11 párr. 4.]
w10 15/6 pág. 11 párr. 4 Sigamos edificándonos unos a
otros
4 Cuando Áquila y Priscila —un matrimonio cristiano—
oyeron la valiente exposición que hizo Apolos en la sinagoga,
decidieron llevárselo consigo para darle explicaciones más
profundas (léase Hechos 18:24-26). Era lo más amoroso que
podían hacer. No cabe duda de que abordaron la conversación
con tacto y con deseos de ayudarle, y que hicieron todo lo
posible para que no se sintiera criticado. Al fin y al cabo, lo que
le faltaba era conocer mejor los comienzos de la congregación
primitiva. Y seguro que él agradeció que le aclararan aquellos
detalles esenciales. Así, con esta nueva información, “ayudó
mucho” a sus hermanos de Acaya y dio un poderoso testimonio
(Hech. 18:27, 28).

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