domingo, 28 de julio de 2013

29 de Jul. Lectura de la Biblia: Hechos 26-28

29 de Jul. Lectura de la Biblia: Hechos 26-28
Núm. 1: Hechos 26:19-32
Núm. 2: ¿Se llevará en secreto al cielo a los cristianos fi eles sin que tengan que morir? (rs pág.
49 párrs. 1-4)
Núm. 3: ¿Cómo se manifi esta el espíritu de Dios en sus siervos? (Gál. 5:22, 23; Rev. 22:17)
Lectura de la Biblia: Hechos 26-28
*** w08 5/15 pág. 32 párr. 16 Puntos sobresalientes del libro de Hechos ***
Lecciones para nosotros:
26:24, 25. Debemos declarar "dichos de verdad y de buen juicio" aunque sean necedad para "el hombre
físico" (1 Cor. 2:14).
*** bt cáp. 26 pág. 209 "No se perderá ni un alma de entre ustedes" ***
¿CUÁL ISLA CORRESPONDE A MALTA?
Se han propuesto varias islas para la "Malta" del naufragio del apóstol. Una está cerca de Corfú, en la costa
occidental de Grecia. Otra es la Melita Ilírica, hoy conocida como Meleda o Mljet, en el Adriático, frente a
Croacia. (Esta teoría destaca la semejanza con el nombre griego usado en Hechos: Melíte.)
Y, por supuesto, está la actual Malta, al sur de Sicilia. No impide esta identificación el que Hechos 27:27 mencione
el "mar de Adria", o Adriático, pues esa designación se aplicaba entonces a una extensión mucho mayor
que la actual, que incluía las aguas del Jónico, las del este de Sicilia y las del oeste de Creta.
Hay que recordar que el barco donde viajaba Pablo fue arrastrado hacia el sur desde Cnido hasta más abajo
de Creta. Teniendo en cuenta los vientos dominantes de la tormenta, es improbable que la nave virara y se alejara
tanto hacia al norte como para alcanzar Meleda o la isla próxima a Corfú. Dado que estos factores apuntan
a una localidad más occidental, la isla con mayores posibilidades es la actual Malta.
Núm. 1: Hechos 26:19-32
Núm. 2: ¿Se llevará en secreto al cielo a los cristianos fi eles sin que tengan que morir? (rs pág.
49 párrs. 1-4)
*** rs pág. 49 párr. 1-4 Arrebatamiento (Rapto) ***
¿Será quizás en secreto como se llevará al cielo a los cristianos fieles, y sencillamente
desaparecerán de la Tierra sin morir?
Rom. 6:3-5, VV (1977): "¿O ignoráis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido
bautizados en su muerte? [...] Porque si fuimos plantados juntamente con él en la semejanza de su muerte, así
también lo seremos en la de su resurrección." (Lo que ocurrió en el caso de Jesucristo estableció el modelo. Sus
discípulos, así como otras personas, sabían que él había muerto. No fue restaurado a la vida celestial sino hasta
después de su muerte y resurrección.)
1 Cor. 15:35, 36, 44, VV (1977): "Dirá alguno: ¿Cómo resucitarán los muertos? ¿Con qué clase de cuerpo vendrán?
Insensato, lo que tú siembras no se vivifica, si no muere antes. Se siembra cuerpo natural [físico, NM],
resucitará cuerpo espiritual." (Así que la persona tiene que morir antes de recibir ese cuerpo espiritual, ¿no es
cierto?)
Núm. 3: ¿Cómo se manifi esta el espíritu de Dios en sus siervos? (Gál. 5:22, 23; Rev. 22:17).-*** w01 8/1 págs. 15-16 Pongamos de manifiesto nuestro adelantamiento ***
MANIFESTEMOS "EL FRUTO DEL ESPÍRITU"
12 Tan esencial como "alcanzar la unidad en la fe y en el conocimiento exacto" es manifestar el fruto del
espíritu de Dios en todo aspecto de la vida. ¿Por qué? Porque, como hemos visto, la madurez no es algo interno
o escondido, sino que se caracteriza por cualidades claramente perceptibles que benefician y fortalecen
a otras personas. Huelga decir que procurar el progreso espiritual es más que esforzarse por tener modales
refinados. Al crecer en sentido espiritual y seguir la guía del espíritu de Dios, nuestras actitudes y acciones
experimentarán una extraordinaria transformación. "Sigan andando por espíritu y no llevarán a cabo ningún
deseo carnal", dijo el apóstol Pablo (Gálatas 5:16).13 El apóstol pasó a hacer una lista de "las obras de la carne", que son numerosas y "manifiestas". Las costumbres
del mundo moldean la vida de las personas antes de que lleguen a valorar los requisitos divinos, y es
posible que en ella sean evidentes algunas de las cosas que mencionó Pablo: "fornicación, inmundicia, conducta
relajada, idolatría, práctica de espiritismo, enemistades, contiendas, celos, arrebatos de cólera, altercaciones,
divisiones, sectas, envidias, borracheras, diversiones estrepitosas, y cosas semejantes a estas" (Gálatas 5:19-
21). Ahora bien, quien progresa en sentido espiritual va dominando poco a poco estas indeseables "obras de la
carne" y dando cabida al "fruto del espíritu". Este cambio visible es un claro indicio de que está adelantando
hacia la madurez cristiana (Gálatas 5:22).
14 Fijémonos en dos expresiones: "las obras de la carne" y "el fruto del espíritu". Las "obras" son el producto
de nuestras acciones. En otras palabras: cada una de las obras de la carne que Pablo menciona es el resultado
o bien de un esfuerzo consciente, o bien de la influencia de la carne caída (Romanos 1:24, 28; 7:21-25). Por otro
lado, la expresión "el fruto del espíritu" implica que estas cualidades no son consecuencia de un intento por
desarrollar el carácter o mejorar la personalidad, sino de la actuación del espíritu de Dios en la gente. Tal como
los árboles dan fruto cuando están bien atendidos, manifestaremos el fruto del espíritu cuando el espíritu santo
fluya libremente en nuestra vida (Salmo 1:1-3).
15 Analicemos también el hecho de que Pablo utilice la palabra "fruto" para englobar todas las cualidades
deseables que menciona. El espíritu no produce diversos frutos para que escojamos el que más nos guste.
Todas las cualidades citadas —amor, gozo, paz, gran paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad y autodominio—
son igual de importantes, y juntas hacen posible la nueva personalidad cristiana (Efesios 4:24;
Colosenses 3:10). Por consiguiente, aunque tal vez nos demos cuenta de que algunas de las cualidades son más
evidentes en nuestra vida debido a nuestra personalidad e inclinaciones, es fundamental que demos atención
a todas ellas. Así reflejaremos más plenamente la personalidad cristiana en nuestra vida (1 Pedro 2:12, 21).
16 La lección valiosa que nos enseña este análisis de Pablo es que nuestro objetivo al tratar de lograr la madurez
cristiana no es adquirir grandes saberes ni cultivar una personalidad refinada, sino conseguir que el espíritu
de Dios fluya con libertad en nuestra vida. En la medida en que nuestros pensamientos y acciones respondan
a la dirección del espíritu santo, seremos maduros en sentido espiritual. ¿Cómo logramos este objetivo?
Tenemos que abrir la mente y el corazón a la influencia del espíritu de Dios, lo cual implica asistir fielmente a
las reuniones cristianas y participar en ellas. También deberíamos estudiar con asiduidad la Palabra de Dios y
meditar sobre ella, así como dejar que sus principios guíen nuestra relación con el semejante y las decisiones
que tomamos. No hay duda de que en tal caso se verá con claridad nuestro adelantamiento.

--
La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
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burgara@gmail.com



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