domingo, 28 de julio de 2013

ministerio del reino julio 2013

Reunión de Servicio

Cántico 96

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Publicaciones que se ofrecerán en julio y agosto: utilice uno de los siguientes folletos de 32 páginas: Buenas noticias de parte de DiosEscuche a DiosEscuche a Dios y vivirá para siempreLa Biblia y su mensaje o ¿Qué propósito tiene la vida?
Septiembre y octubre: La Atalaya y ¡Despertad!
Rasgos sobresalientes del servicio
Nos alegra informar que en el mes de enero de 2013 se alcanzaron los siguientes máximos históricos de publicadores: 28.511 en Costa Rica; 38.834 en El Salvador; 35.332 en Guatemala, y 24.777 en Nicaragua. Es evidente que en todos los territorios que supervisa la sucursal de México los publicadores ‘están trabajando duro y esforzándose, cifrando su confianza en un Dios vivo, que es Salvador de hombres de toda clase’ (1 Tim. 4:10).


10 min. Prediquemos con naturalidad. Discurso basado en el libro Benefíciese, de la página 128, párrafo 1, a la página 129, párrafo 1. Entreviste brevemente a un publicador con experiencia que haya vencido la timidez. ¿Qué lo ha ayudado a superar el nerviosismo en la predicación?
Naturalidad
¿Qué implica?
Ser uno mismo: sencillo, sincero y espontáneo.
¿POR QUÉ ES IMPORTANTE?
Si su forma de hablar revela nerviosismo o su estilo es forzado porque está demasiado pendiente de la impresión que cause, el auditorio puede distraerse.
CUANDO uno se expresa con naturalidad, se gana la confianza de los demás. ¿Confiaría usted en las palabras de alguien que le hablara tras una máscara? ¿Sería diferente si el rostro de la máscara fuera más atractivo que el de la persona? Difícilmente. Por lo tanto, en vez de usar un disfraz, sea usted mismo.
No hay que confundir la naturalidad con la despreocupación. Debemos evitar la gramática deficiente, la pronunciación incorrecta y la articulación poco clara, así como el lenguaje demasiado informal. Manifestemos siempre la dignidad adecuada, tanto en la manera de hablar como en los modales. Ahora bien, la persona que actúa con naturalidad tampoco es ceremoniosa ni se preocupa excesivamente por impresionar.
En el ministerio del campo. Cuando usted se aproxima a una casa o a alguien en un lugar público con la intención de dar testimonio, ¿se pone nervioso? A la mayoría nos sucede así, pero algunos tardan más en tranquilizarse que otros. La tensión puede hacer que la voz salga forzada o temblorosa, o que los movimientos de las manos y la cabeza resulten torpes.
El nerviosismo se debe a varias razones. Tal vez el publicador esté preguntándose qué impresión causará o si su presentación tendrá éxito. Es normal pensar en tales cuestiones, pero el problema surge cuando se les da demasiada importancia. ¿Qué puede hacer si se pone nervioso cuando va a salir al ministerio? Prepárese cuidadosamente y ore con fervor a Jehová (Hech. 4:29). Reflexione en la gran misericordia que demuestra Dios al invitar a la gente a disfrutar de salud perfecta y vida eterna en el Paraíso. Piense en aquellos a quienes está tratando de ayudar y en cuánto necesitan escuchar las buenas nuevas.
Recuerde también que las personas tienen libre albedrío, de modo que pueden o aceptar el mensaje, o rechazarlo. Lo mismo ocurría cuando Jesús daba testimonio en el antiguo Israel. La asignación de[129]usted es simplemente predicar (Mat. 24:14). Aunque no lo dejen hablar, solo con su presencia ya dará testimonio. Tendrá éxito, porque habrá permitido que Jehová lo utilice para llevar a cabo Su voluntad. Cuando sí le sea posible hablar, ¿qué caracterizará su forma de expresarse? Será atractiva y natural si aprende a concentrarse en las necesidades ajenas.
Al dar testimonio, actúe y hable como lo hace normalmente, y sus oyentes se sentirán cómodos. Quizá estén incluso más receptivos al mensaje bíblico que les quiere transmitir. En vez de darles un sermón, converse con ellos. Sea agradable; muestre interés en las personas y agradezca sus comentarios. Por supuesto, si el idioma o la cultura local exigen cierto protocolo como señal de respeto a los desconocidos, sígalo. Pero siempre puede lucir una apacible sonrisa.
En la plataforma. Cuando se dirija a un grupo, por lo general será mejor que hable con la misma naturalidad y volumen que en una conversación. (Claro, si el público es numeroso, tendrá que subir la voz.) Si intenta memorizar el discurso o sus notas son muy detalladas, probablemente esté demasiado preocupado por utilizar los términos precisos. Aunque la selección de palabras es importante, cuando se le presta excesiva atención, el estilo se vuelve forzado, falto de naturalidad. Debe pensar muy bien de antemano en lo que va a decir, pero concéntrese sobre todo en las ideas, no en las palabras.
Lo mismo puede aplicarse a las entrevistas en las reuniones. Si lo van a entrevistar, prepárese bien, pero no memorice ni lea las respuestas. Exprésese con modulación natural, para que sus comentarios tengan una espontaneidad cautivadora.
Incluso las cualidades de la oratoria deseables pueden parecer poco naturales si se exageran. Por ejemplo, articule y pronuncie correctamente, pero sin llegar al extremo de que el lenguaje suene afectado o artificial. Aunque los ademanes enfáticos o descriptivos bien hechos darán vida a su discurso, si son rígidos o desmesurados, desvirtuarán lo que dice. En caso de que sea necesario, eleve el volumen de la voz, pero con cuidado de no excederse. De vez en cuando convendrá que ponga pasión en sus palabras; sin embargo, evite exaltarse. Procure modular [130]y manifestar entusiasmo y otros sentimientos de manera que no atraiga la atención hacia usted ni haga que su público se sienta incómodo.
Algunas personas se expresan con precisión por naturaleza, aun cuando no estén pronunciando un discurso, mientras que otras tienen un estilo de lenguaje más coloquial. Lo importante es hablar correctamente todos los días y comportarse con dignidad cristiana. Si usted lo hace así, es más probable que cuando esté en la plataforma se exprese y actúe con una atractiva naturalidad.
En la lectura pública. Para leer en público con naturalidad se precisa esfuerzo. En primer lugar, determine cuáles son las ideas principales del texto que va a leer y fíjese en cómo se desarrollan. Téngalas claras en la mente; de lo contrario, leerá solo palabras. Busque en el diccionario los términos que no conozca. A continuación ejercite la lectura en voz alta tratando de modular bien y de agrupar las palabras de forma que transmita las ideas con claridad. Siga practicando hasta lograr fluidez. Familiarícese tanto con la información que, cuando la lea en voz alta, le imprima el tono que se emplea en una conversación animada. En eso consiste la naturalidad.
La mayor parte de la información que leemos en público está tomada de nuestras publicaciones bíblicas. Además de las lecturas que se nos asignan en la Escuela del Ministerio Teocrático, leemos versículos de las Escrituras en el ministerio del campo y en los discursos pronunciados desde la plataforma. A los varones se les asigna leer los párrafos que se analizan en el Estudio deLa Atalaya y el Estudio de Libro de Congregación, y a algunos hermanos capacitados, ciertos discursos de las asambleas de distrito. Si los pasajes que usted va a leer de la Biblia u otra publicación contienen citas textuales, infúndales vida. En caso de que se citen las palabras de diversas personas, varíe la voz ligeramente en cada intervención. No obstante, tenga cuidado de no adoptar un tono muy teatral. Dé vida a su lectura, pero hágalo con naturalidad.
La lectura natural tiene el tono propio de una conversación. No suena artificial, aunque sí convincente.
[129]CÓMO EXPRESARSE CON NATURALIDAD
Hable en su forma habitual. No se concentre en usted, sino en Jehová y la necesidad que tiene la gente de aprender acerca de él.
Al preparar un discurso, preste más atención a las ideas que a las palabras.
Tanto en los discursos como en sus conversaciones, evite el habla descuidada y no se valga de las cualidades de la oratoria para atraer la atención hacia usted.
Prepárese bien para la lectura pública. Lea con sentimiento y teniendo muy presente el sentido del texto.
[130]EJERCICIOS: 1) Lea Malaquías 1:2-14 en silencio y fíjese en quiénes hablan en cada momento. Después lea el pasaje en voz alta con la expresividad adecuada. 2) Antes de salir a predicar, lea en tres ocasiones distintas los dos primeros párrafos de esta lección, así como los del subtítulo “En el ministerio del campo”, de la página 128. Esfuércese por poner en práctica las sugerencias.


10 min. Sección de preguntas. Análisis con el auditorio a cargo de un anciano.

Antes de aprobar el bautismo de un publicador, ¿qué debe revelar su asistencia a las reuniones y su participación en el ministerio?
La decisión más importante que alguien puede tomar es la de bautizarse. Por eso, antes de que los ancianos aprueben su bautismo, la persona debe comprender a un grado razonable lo que Dios espera de ella. Además, debe haber demostrado que tiene el firme deseo de vivir de acuerdo con los requisitos divinos.A los cristianos se nos exhorta a reunirnos con regularidad, así que el publicador que quiera bautizarse debe tener esa costumbre (Heb. 10:24, 25). Por lo general, participará en las reuniones mediante sus comentarios. Y es probable que también se haya inscrito en la Escuela del Ministerio Teocrático, aunque este no es un requisito para el bautismo.Además, dado que los cristianos tenemos la comisión de predicar las buenas nuevas y hacer discípulos, un publicador que desee bautizarse debe estar saliendo regularmente al ministerio (Mat. 24:14; 28:19, 20). ¿Por cuántos meses debe ser publicador antes de bautizarse? Para demostrar que está decidido a participar con celo en el ministerio mes tras mes, lógicamente tiene que llevar algún tiempo predicando (Sal. 78:37). Sin embargo, tampoco hace falta que pase muchísimo tiempo; quizá baste con unos pocos meses. ¿Y cuántas horas debe informar al mes? No hay reglas rígidas al respecto. Los ancianos deben tomar en cuenta las circunstancias particulares de cada publicador y ser razonables (Luc. 21:1-4).Los ancianos —o en las congregaciones con muy pocos ancianos, los siervos ministeriales— que se reúnan con un candidato para el bautismo deben tener presente que cada persona es distinta y deben ejercer buen juicio al determinar si llena los requisitos para bautizarse. Se espera que el candidato demuestre un verdadero deseo de ser testigo de Jehová y que valore el privilegio de reunirse con el pueblo de Dios y de participar en la predicación. Los ancianos reconocen que el candidato aún no tiene la madurez espiritual ni las habilidades de un publicador que lleva tiempo bautizado. Si los ancianos creen que no llena los requisitos para el bautismo, deben explicarle con bondad las razones bíblicas por las que consideran que todavía no está listo y encargarse de que reciba la ayuda espiritual que necesita.


10 min. Demostremos ser hijos de nuestro Padre (Mat. 5:43-45). Análisis con el auditorio basado en el Anuario 2013, página 89, párrafo 3, a página 90, párrafo 1, y página 164, párrafo 2. Pida a los presentes que hagan comentarios sobre las lecciones aprendidas.
Yb13 89:3-90:1
Fred Paton relató: “Durante los cuatro años que viví en Birmania prediqué por casi todo el país. Tuve malaria, fiebre, tifoidea, disentería y otros problemas de salud. A menudo, después de predicar todo el día, no tenía dónde pasar la noche. Sin embargo, Jehová siempre se ocupó de mis necesidades y me dió de su espíritu para seguir adelante”. Frank Dewar, un robusto neozelandés, contó: “Me encontré con delincuentes, rebeldes y funcionarios engreídos. Pero descubrí que podía superar hasta los peores obstáculos siendo amable, humilde y razonable. La mayoría de la gente se daba cuenta enseguida de que los testigos de Jehová no suponen ningún peligro”. Había un marcado contraste entre los precursores y la demás población extranjera, que en su gran mayoría trataba a los lugareños con desprecio. Los precursores trataban a todo el mundo con amor y respeto. Esa cortesía llegaba al corazón de los birmanos, personas humildes que prefieren la amabilidad y la sutileza en vez de la brusquedad y las discusiones. Con sus palabras y acciones, los precursores demostraron que los Testigos son verdaderos cristianos (Juan 13:35).
Yb13 164:2
Uno de los voluntarios, Tobias Lund, relata una experiencia que tuvieron él y su esposa, Sofía: “Encontramos a May Sin Oo, que tenía 16 años y era la única publicadora de su familia, secando su Biblia al sol entre los escombros de su hogar. Sonrió al vernos, pero una lágrima le corría por la mejilla. Al poco rato, llegaron los voluntarios del equipo itinerante con sus cascos, herramientas eléctricas y materiales de construcción y empezaron a edificar una casa nueva para la familia. Los vecinos estaban perplejos, se pasaron días mirando las obras, que se convirtieron en la principal atracción de los alrededores. Algunos decían:
‘Nunca hemos visto nada igual. ¡En su organización hay tanta unidad y amor! Nosotros también quisiéramos ser testigos de Jehová '. Los padres y hermanos de May Sin Oo asisten ahora a las reuniones, y toda la familia está progresando bien en sentido espiritual”.

Cántico 80 y oración

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