lunes, 1 de julio de 2013

puntos sobresalientes hechos 11 a 14

1
Puntos sobresalientes Hechos 11 a 14 Semana del 1 de Julio.
Capítulo 11
w03 15/3 Los primeros cristianos y la Ley mosaica
8. ¿Qué punto de vista distinto del que tenía Pedro
sobre la circuncisión promovían algunos
cristianos que vivían en Jerusalén, y por qué?
Algunos continuaron siguiendo al “tutor”
8 Tras abandonar el hogar de Cornelio, Pedro fue a
Jerusalén. La noticia de que gentiles incircuncisos
habían “recibido la palabra de Dios” ya había llegado a
los cristianos de aquella ciudad, y algunos discípulos
judíos estaban preocupados (Hechos 11:1-3). Si bien
reconocían que los gentiles podían hacerse seguidores
de Jesús, “los apoyadores de la circuncisión” insistían
en que la gente de las naciones no judías debía
observar la Ley si quería salvarse. Por otro lado, la
circuncisión no era necesariamente objeto de debate en
las regiones de predominio gentil, en las que había
pocos cristianos judíos. Así, los dos puntos de vista
persistieron durante unos trece años (1 Corintios 1:10).
Sin duda, esta situación debió de representar una
verdadera prueba para aquellos primeros cristianos,
sobre todo para los gentiles que vivieran en zonas de
mayoría judía.
w80 15/3 “Las llaves del reino” y la “grande
muchedumbre”
3. (a) ¿Dónde estaba el apóstol Pedro en aquel tiempo,
y por qué? (b) ¿Por qué llegaron a criticar a
Pedro por su acción insólita los judíos
circuncisos de Jerusalén que se habían hecho
cristianos?
4. ¿Cómo explicó el apóstol judío cristiano Pedro la
manera en que se sentía después de haber
entrado en un hogar gentil en Cesarea?
5, 6. Criticado, ¿qué hechos declaró Pedro en defensa
de la acción que había tomado en Cesarea?
7. ¿Hasta qué punto pudo llegar Pedro en el discurso
que pronunció a los gentiles en la casa del
centurión italiano Cornelio?
8. Mientras todavía estaba hablando Pedro, ¿qué
prueba dio Dios de que ya estaba admitiendo a
gentiles creyentes incircuncisos en la
congregación engendrada por espíritu?
9. En el relato que dio en Jerusalén, ¿cómo describió
Pedro la acción del espíritu santo en Cesarea,
y con qué la comparó?
10. ¿Qué mandó Pedro que se hiciera entonces con
aquellos gentiles incircuncisos, y por qué?
11. (a) Desde entonces en adelante, los creyentes
gentiles engendrados por espíritu podían obrar
¿en qué capacidad? ¿Por qué? (b) ¿De qué
manera fue igual la acción del espíritu santo en
tres ocasiones, con tres grupos diferentes?
3 Alrededor de ese tiempo, en respuesta a una
urgente solicitud de la congregación cristiana de la
ciudad portuaria de Jope, Pedro había ido allí y
resucitado de entre los muertos a la benévola judía
cristiana Dorcas. Allí él se quedó varios días en casa de
un curtidor que se llamaba Simón. (Hech. 9:36-43) En
ese entonces, un gentil incircunciso no sería persona
con la cual un judío desearía asociarse, tan ciertamente
como sucede con relación a la persona que ha sido
expulsada de la congregación del pueblo de Dios. (Mat.
18:17) Así que, hasta aquel momento, el judío-cristiano
Pedro nunca había entrado voluntariamente en la casa
de un gentil incircunciso. (Eso, sin duda, también era
cierto del evangelizador Felipe.) Por consiguiente,
cuando los judíos circuncisos de Jerusalén que se
habían hecho cristianos oyeron más tarde que Pedro
finalmente había entrado en un hogar gentil, lo
criticaron, pues dijeron que “había entrado en casa de
varones que no eran circuncisos y había comido con
ellos.”—Hech. 11:3.
4 Hasta Pedro, aunque ya tenía varios años de ser
apóstol cristiano, dijo al cabeza de la familia en cuya
casa en Cesarea había vacilado en entrar: “Bien saben
ustedes cuán ilícito le es a un judío unirse o acercarse a
un hombre de otra raza.” (Hech. 10:28, NM; Jerusalem
Bible; The New English Bible) Las razas gentiles se
consideraban contaminadas o inmundas.
5 En defensa de sí mismo, Pedro tuvo que declarar
los hechos de la realidad ante los apóstoles y otros
judíos circuncisos cristianos reunidos en Jerusalén.
¿Cuáles eran esos hechos? Estos: Que Pedro no había
iniciado esta acción espontáneamente. Había obrado en
obediencia a Jehová Dios.
6 Mientras Pedro estaba en la casa de Simón el
curtidor en Jope, Dios envió a Pedro una visión para
darle a saber que Pedro no debería continuar llamando
inmundo a aquello que Dios ya había limpiado.
Entonces, tres hombres que habían sido enviados por el
centurión italiano Cornelio de Cesarea llegaron a la casa
para preguntar acerca de Pedro. Dios dijo entonces a
este apóstol judío cristiano que fuera con ellos, “no
dudando nada, porque yo los he despachado.” Seis de
los judíos cristianos circuncisos de la congregación de
Jope fueron con Pedro por el litoral del mar, hasta
Cesarea. Al día siguiente, cuando entraron en la casa
del centurión gentil Cornelio, éste explicó que el ángel
de Dios se le había aparecido y que le había dicho que
enviara por Pedro, que estaba en Jope, “y él te hablará
las cosas por las cuales te salves tú y toda tu casa.”—
Hech. 10:1-33; 11:14.
7 Ignorando lo que estaba a punto de suceder,
Pedro se puso a dar el mensaje acerca del ministerio
terrestre de Jesucristo, su muerte y resurrección de
2
entre los muertos por el poder todopoderoso de Dios. En
su discurso Pedro pudo llegar hasta el siguiente punto:
“Este es El decretado por Dios para ser juez de vivos y
de muertos. De él dan testimonio todos los profetas, que
todo el que pone fe en él consigue perdón de pecados
por medio de su nombre.”—Hech. 10:34-43.
8 En ese momento Jehová Dios dio la prueba de
que ya estaba admitiendo a creyentes gentiles, aunque
incircuncisos, en la congregación de cristianos
engendrados por espíritu, pues a este respecto leemos:
“Mientras todavía estaba hablando Pedro acerca de
estos asuntos el espíritu santo cayó sobre todos los que
oían la palabra. Y los fieles que habían venido con
Pedro que eran de los circuncisos estaban asombrados,
porque el don gratuito del espíritu santo también estaba
siendo derramado sobre la gente de las naciones. Pues
los oían hablar en lenguas y engrandecer a Dios.”—
Hech. 10:44-46.
9 Al dar su propio relato de este suceso en
Jerusalén, Pedro dijo: “Pero cuando comencé a hablar,
cayó sobre ellos el espíritu santo así como también cayó
sobre nosotros al principio [en Pentecostés, de 33 E.C.].
Con esto recordé el dicho del Señor, cómo decía: ‘Juan,
por su parte, bautizó con agua, pero ustedes serán
bautizados en espíritu santo.’ Por lo tanto, si Dios dio el
mismo don gratuito a ellos que también dio a nosotros
que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo
para poder estorbar a Dios?”—Hech. 11:15-17.
10 Por eso, ¿qué hizo Pedro? “Entonces Pedro
respondió: ‘¿Puede alguien [de entre los seis judíos
cristianos que habían acompañado a Pedro] negar el
agua para que no sean bautizados éstos, que han
recibido el espíritu santo igual que nosotros [judíos
cristianos circuncisos]?’ Con eso mandó que fueran
bautizados en el nombre de Jesucristo.”—Hech. 10:46-
48.
11 Así “Dios por primera vez dirigió su atención a las
naciones [incircuncisas] para tomar de entre ellas un
pueblo para su nombre.” (Hech. 15:14) En aquella
ocasión, en la casa del centurión incircunciso Cornelio,
en Cesarea, Pedro usó otra de las “llaves del reino de
los cielos,” la tercera llave. Desde entonces en adelante,
los discípulos de Jesús que habían sido ungidos por
espíritu podían dar testimonio acerca de él “hasta la
parte más lejana de la tierra.” (Hech. 1:8) Lo que Dios
había abierto por medio de Pedro, el poseedor de las
llaves, permaneció abierto a fin de que se pudiera dar
testimonio por toda la Tierra. En armonía con esto, el
espíritu santo de Dios “cayó sobre” (griego: epipipto) tres
diferentes clases de creyentes, (1) sobre los 120
discípulos bautizados y, después, sobre unos 3.000
judíos convertidos, todos los cuales estaban en
Jerusalén en el Pentecostés de 33 E.C.; (2) sobre los
samaritanos bautizados, pero solo después que los
apóstoles Pedro y Juan llegaron y rindieron servicios; y
(3) sobre los gentiles creyentes que se habían reunido
en la casa de Cornelio en Cesarea, en 36 E.C.—Hech.
1:15; 2:1-4, 38, 41; 8:15-17; 10:44, 45; 11:15, 16.
w96 15/7 Conservemos la unidad en estos últimos
días
5. ¿Cómo reaccionaron los apóstoles y otros hermanos
ante el hecho de que Dios hubiera concedido
el arrepentimiento a los gentiles, y qué nos
enseña su actitud?
5 El relato dice: “Ahora bien, cuando [los apóstoles y
demás hermanos] oyeron estas cosas, [...] asintieron, y
glorificaron a Dios, y dijeron: ‘¡Conque Dios ha
concedido también a gente de las naciones
arrepentimiento con la vida como objeto!’”. (Hechos
11:18.) Tal actitud preservó y fomentó la unidad de los
seguidores de Jesús. La predicación adelantó en poco
tiempo entre los gentiles, o gentes de las naciones,
actividad esta que contó con la bendición de Jehová. En
cuanto a nosotros, debemos asentir y cooperar en lo
que se nos pida cuando se vaya a formar una nueva
congregación o cuando se efectúe algún cambio
teocrático bajo la guía del espíritu santo de Dios.
Nuestra colaboración sincera agradará a Jehová y nos
ayudará a mantener la unidad en estos últimos días.
bt cap. 9 “Dios no es parcial”
19. ¿A quiénes comenzaron a predicar en Antioquía los
cristianos judíos, y cuál fue el resultado?
20, 21. ¿Qué muestra de modestia dio Bernabé, y cómo
podemos imitarlo en nuestro ministerio?
22, 23. ¿Cómo demostraron amor fraternal los cristianos
de Antioquía, y cómo seguimos su ejemplo los
siervos de Dios de la actualidad?
24. ¿Qué indicará que tomamos en serio el significado
de la visión de Pedro?
“Gran número de personas [...] se hicieron
creyentes” (Hechos 11:19-26a)
19 ¿Comenzaron los cristianos a predicar a los
incircuncisos? Efectivamente. Notemos lo que ocurrió
después en Antioquía de Siria. Como esta ciudad
albergaba una gran comunidad hebrea que vivía en paz
con sus vecinos, era un marco muy propicio para
predicar a los gentiles. Por eso, fue allí donde algunos
discípulos judíos empezaron a anunciar las buenas
nuevas “a la gente de habla griega”, lo que incluía tanto
a circuncisos como a incircuncisos (Hech. 11:20). Con la
bendición de Jehová, “gran número de personas [...] se
hicieron creyentes” (Hech. 11:21).
20 A fin de encargarse del campo maduro de
Antioquía, la congregación de Jerusalén envió a
Bernabé. Pero enseguida este vio que no podía atender
el interés él solo. ¿Y quién mejor para ayudarlo que
Saulo, el futuro apóstol a las naciones? (Hech. 9:15;
Rom. 1:5.) Lejos de verlo como a un posible rival,
Bernabé demostró modestia, o, lo que es lo mismo,
conciencia de sus limitaciones. Tomando la iniciativa,
fue a buscarlo a Tarso para que lo ayudara. Regresaron
juntos y estuvieron un año edificando a los discípulos
antioquenos (Hech. 11:22-26a).
3
21 ¿Cómo podemos nosotros demostrar modestia
en el ministerio? Reconociendo también nuestras
propias limitaciones. Todos tenemos nuestros puntos
fuertes y débiles. Algunos logran distribuir muchas
publicaciones pero no tienen tanto éxito en otros
campos, como las visitas a los interesados o el inicio de
estudios bíblicos. Si queremos mejorar en una
determinada faceta, haremos bien en pedir ayuda.
Al tomar la iniciativa de este modo, seremos
evangelizadores más productivos y gozosos (1 Cor.
9:26).
Decidieron “enviar [...] socorro” (Hechos 11:26b-30)
22 “Fue primero en Antioquía donde a los discípulos
por providencia divina se les llamó cristianos.” (Hech.
11:26b.) Esa designación no solo cuenta con el
beneplácito de Jehová, sino que describe bien a quienes
viven según el modelo de Cristo. Ahora, ¿se formarían
vínculos de hermandad entre los nuevos conversos
gentiles y sus compañeros de origen judío? Sin la menor
duda. Veamos lo que sucedió al declararse una
hambruna en torno al año 46. En la antigüedad, tales
problemas tenían efectos desastrosos entre los pobres,
quienes carecían por completo de reservas de dinero o
alimentos. Este era el caso de muchos cristianos de
Judea que pertenecían a las capas sociales más
humildes. Al enterarse de su difícil situación, los
hermanos de Antioquía —gentiles y judíos por igual—
mostraron auténtico amor fraternal enviándoles socorro
(Hech. 11:29).
23 En la actualidad, los siervos de Dios
reaccionamos de la misma manera. Cuando nos
enteramos de que otros cristianos se encuentran en
apuros, tomamos medidas para ayudarlos, incluso si
viven en el extranjero. Los comités de las sucursales
organizan rápidamente grupos de ayuda para atender a
los damnificados en huracanes, terremotos, tsunamis y
otras catástrofes naturales. Así probamos que de verdad
somos todos hermanos (Juan 13:34, 35; 1 Juan 3:17).
24 Los cristianos verdaderos tomamos en serio el
significado de la visión que recibió Pedro en una azotea
de Jope hace más de 1.900 años. Dado que Jehová
no hace distinciones y desea que se dé testimonio cabal
del Reino, nos esforzamos al máximo para que
personas de toda raza, nacionalidad y nivel social
tengan la oportunidad de escuchar las buenas nuevas y
obrar en consecuencia (Rom. 10:11-13).
w00 15/7 págs. 25-26 La persecución impulsa el
crecimiento en Antioquía
Llamados cristianos por providencia divina
Durante un año, Bernabé y Saulo “enseñaron a una
muchedumbre bastante grande, y fue primero en
Antioquía donde a los discípulos por providencia divina
se les llamó cristianos”. Es poco probable que fueran los
judíos quienes llamaran por primera vez a los
seguidores de Jesús “cristianos” (en griego) o
“mesianistas” (en hebreo), pues habían rechazado a
Jesús como el Mesías o Cristo, de modo que no lo
reconocerían tácitamente como tal designando a sus
seguidores “cristianos”. Algunos creen que quizás la
población pagana los apodara cristianos en son de burla
o desprecio. No obstante, la Biblia muestra que Dios fue
quien otorgó el nombre “cristianos” (Hechos 11:26).
El verbo traducido generalmente “se les llamó”, que
se utiliza en las Escrituras Griegas Cristianas con
relación al nuevo nombre, siempre está asociado con
algo sobrenatural, un oráculo o una fuente divina. Por
tanto, algunos eruditos lo traducen “proferir un oráculo”,
“indicar por dirección divina”, o “dar un mandato o
amonestación divinos; enseñar desde el cielo”. Como
los seguidores de Jesús recibieron la denominación de
cristianos “por providencia divina”, es probable que
Jehová dirigiera a Saulo y Bernabé para que dieran ese
nombre a dichos seguidores.
El nuevo nombre tuvo éxito. A los discípulos de
Jesús ya no se les podía confundir con una secta del
judaísmo, de la cual diferían mucho. Hacia el año
58 E.C., los oficiales romanos conocían muy bien
quiénes eran los cristianos (Hechos 26:28). Según el
historiador Tácito, para el año 64 E.C., dicho nombre
también era común entre el pueblo de Roma.
it-1 págs. 63-64 Ágabo
ÁGABO
Profeta cristiano que bajó de Jerusalén a Antioquía
de Siria junto con otros profetas, durante el año en que
Pablo estuvo en esa ciudad.
Por medio del espíritu santo, predijo “que una gran
hambre estaba para venir sobre toda la tierra habitada”.
(Hch 11:27, 28.) Como indica el registro, la profecía se
cumplió durante el reinado del emperador Claudio I (41-
54 E.C.). El historiador judío Josefo (Antigüedades
Judías, libro XX, cap. II, sec. 5; cap. V, sec. 2) hace
alusión a esta “gran hambre”.
Hacia el fin del último viaje misional de Pablo
(alrededor de 56 E.C.), Ágabo se encontró con él en
Cesarea y profetizó gráficamente la futura detención del
apóstol en Jerusalén, atándose las manos y los pies con
el cinturón de aquel. (Hch 21:8-11.)
Capítulo 12
bt cap. 10 “La palabra de Jehová siguió creciendo”
5, 6. a) ¿Por qué se puso el rey Herodes Agripa I a
atacar a la congregación, y de qué forma lo
hizo? b) ¿Por qué fue la muerte de Santiago
una dura prueba para sus hermanos en la fe?
7, 8. ¿Cómo reaccionó la congregación al saber que
Pedro estaba encarcelado?
9. ¿Qué lección aprendemos de las oraciones de los
hermanos a favor de Pedro?
4
“Con intensidad la congregación se ocupaba en
orar” (Hechos 12:1-5)
5 Como vimos en el capítulo anterior, la conversión
de Cornelio y su familia marcó un hito en la historia de la
congregación. Ahora bien, para los judíos incrédulos
tuvo que ser un golpe ver a tantos judeocristianos
adorando a Dios con anteriores paganos.
6 Herodes, con su habitual astucia política, vio en
ello una oportunidad de oro. A fin de congraciarse con
los judíos, comenzó a hostigar a los cristianos.
De hecho, “con la espada eliminó a Santiago hermano
de Juan”, ya que seguramente sabía que era uno de los
discípulos más allegados de Jesús (Hech. 12:2). ¡Qué
prueba tan terrible para la congregación! Aquel hombre
fiel era uno de los tres apóstoles que habían
presenciado en exclusiva la transfiguración y algunos
milagros de Jesús (Mat. 17:1, 2; Mar. 5:37-42). Él y su
hermano Juan se caracterizaban por un entusiasmo tan
ardoroso, que el propio Cristo les había puesto por
sobrenombre “Hijos del Trueno” (Mar. 3:17). Sin duda,
se había perdido un testigo intrépido y leal, un amado
apóstol.
7 Como había previsto Agripa, los judíos quedaron
muy complacidos con el asesinato. Envalentonado por el
éxito, el rey dirigió su ataque contra Pedro y, como
leímos al principio, lo mandó encarcelar. Recordando
quizás que —según vimos en el capítulo 5 de este
libro— las prisiones no habían logrado retener a los
apóstoles, no quiso correr ningún riesgo de evasión. Por
eso dispuso que estuviera encadenado a dos guardias,
y que hubiera un total de dieciséis vigilantes, trabajando
por turnos día y noche, con la amenaza de que, si lo
dejaban escapar, sufrirían el mismo castigo que fuera a
imponerse al recluso. En tales circunstancias, ¿qué
medidas podían tomar los compañeros del apóstol?
8 “Pedro estaba guardado en la prisión”, pero ellos
tenían muy claro lo que debían hacer: “Con intensidad la
congregación se ocupaba en orar a Dios por él” (Hech.
12:5). En efecto, elevaban fervientes plegarias.
La muerte de Santiago no había logrado acabar con su
esperanza ni hacerles creer que las súplicas fueran
inútiles. Como ellos, no olvidemos nunca que Jehová
valora grandemente nuestros ruegos y que, si se ajustan
a su voluntad, los contesta siempre (Heb. 13:18, 19;
Sant. 5:16).
9 ¿Conocemos a alguien que esté pasando por
situaciones muy duras, como persecuciones,
proscripciones o desastres naturales? Si así es,
incluyámoslo en nuestras peticiones. Lo mismo
podemos hacer por quien afronte dificultades menos
llamativas, como problemas familiares, momentos de
desánimo o pruebas de fe. Si meditamos un instante, de
seguro recordaremos hermanos por los que podemos
rogar a Jehová, el “Oidor de la oración” (Sal. 65:2).
¿No es cierto que a nosotros también nos gustaría que
los demás oraran a favor nuestro si nos llegaran malos
tiempos?
w12 15/1 Imitemos la actitud vigilante de los
apóstoles de Jesús
13, 14. a) ¿Qué hizo la congregación cuando Pedro fue
arrestado? b) ¿Qué aprendemos al repasar lo
que hicieron los compañeros de Pedro?
15, 16. a) ¿Cómo liberó a Pedro el ángel de Jehová?
(Véase la ilustración.) b) ¿Por qué nos
fortalece ver la forma en que Jehová rescató a
Pedro?
13 El versículo 5 muestra que los fieles sabían
perfectamente qué hacer: “Pedro estaba guardado en la
prisión; pero con intensidad la congregación se ocupaba
en orar a Dios por él”. Como vemos, elevaron fervorosos
ruegos a favor de su amado hermano. La muerte de
Santiago no los había hundido en la desesperación
ni los había llevado a pensar que las oraciones
no servían para nada. Por el contrario, sabían que
Jehová siempre valora muchísimo los ruegos de sus
siervos y que los contesta cuando están en armonía con
su voluntad (Heb. 13:18, 19; Sant. 5:16).
14 Al repasar lo que hicieron los compañeros de
Pedro, ¿qué aprendemos? Que mantenerse alerta
implica orar, pero no solo por nosotros mismos, sino
también por otros cristianos (Efe. 6:18). ¿Conoce usted
a hermanos que estén atravesando dificultades? Tal vez
sufran debido a persecuciones, prohibiciones del
gobierno o catástrofes naturales. ¿No es cierto que
deberíamos rogar a Dios por ellos? Es posible que uno
también sepa de otros cristianos que afrontan problemas
menos llamativos, como crisis en la familia, períodos de
desaliento o enfermedades. Si reflexionamos un
momento, seguramente recordaremos a alguien que
podamos mencionar en nuestras súplicas al “Oidor de la
oración” (Sal. 65:2).
15 ¿Cómo le fue a Pedro? Durante su última noche
en prisión, se quedó dormido entre los dos guardias que
lo vigilaban y luego vivió sucesos asombrosos (léase
Hechos 12:7-11). De repente, una luz brillante iluminó
su celda. Luego se le apareció un ángel, al que
obviamente no vieron los guardias, y lo despertó con
insistencia. Entonces, ¡las cadenas que tenía en las
muñecas sencillamente se le cayeron! El ángel sacó de
la prisión al apóstol pasando delante de las narices de
los guardias de la entrada y atravesando la gran puerta
de hierro, que se abrió “por sí misma”. Y, una vez en la
calle, el mensajero divino se esfumó. ¡Pedro estaba
libre!
16 Ciertamente, nuestra fe se fortalece al recordar
que Jehová, con su gran poder, puede liberar a sus
siervos. Claro, hoy no esperamos que él nos libere de
forma milagrosa. Pero sí tenemos confianza absoluta en
que seguirá usando su poder a favor de su pueblo
(2 Cró. 16:9). Él nos brinda su poderosa fuerza activa
para que soportemos cualquier dificultad (2 Cor. 4:7;
2 Ped. 2:9). Y muy pronto, valiéndose de su amado Hijo,
soltará a millones y millones de personas de la prisión
más segura del mundo: la muerte (Juan 5:28, 29). Sin
duda, la fe en las promesas de Jehová nos infunde
mucho ánimo para afrontar los problemas.
5
w10 15/3 págs. 6-7 Marcos fue “útil para ministrar”
El hogar de Marcos en Jerusalén
Al parecer, Marcos pertenecía a una adinerada
familia judía de Jerusalén. La primera vez que se le
menciona directamente es en un pasaje que habla sobre
la joven congregación cristiana. En el año 44, Pedro fue
encarcelado por Herodes Agripa I, pero el ángel de
Jehová lo liberó milagrosamente. Entonces “fue a la
casa de María la madre de Juan el que tenía por
sobrenombre Marcos, donde muchos estaban reunidos
y orando” (Hech. 12:1-12).
Por lo visto, la congregación de Jerusalén se reunía
en la casa de María, la cual debía de ser grande, pues el
relato indica que se encontraban allí muchos hermanos.
Además, sabemos que ella tenía al menos una sirvienta
(de nombre Rode) que fue a abrir cuando Pedro llamó “a
la puerta de la entrada” del patio. Todos estos detalles
dan a entender que la madre de Marcos disfrutaba de
una posición acomodada. Por otro lado, leemos que la
casa era de ella, no de su esposo, por lo que podría
deducirse que era viuda y que su hijo aún era
relativamente joven (Hech. 12:13).
Seguramente, Marcos también estaba allí orando y
conocía bien a los discípulos de Jesús y a otras
personas que habían sido testigos de sus obras.
w05 1/6 pág. 31 Preguntas de los lectores : Al oír que
Pedro —quien supuestamente estaba encarcelado—
se hallaba a la puerta, ¿por qué dijeron los
discípulos: “Es su ángel”? (Hechos 12:15.)
Puede que los discípulos erróneamente pensaran
que un mensajero angélico que había venido en
representación de Pedro estaba a la puerta.
Examinemos el contexto de este pasaje.
Pedro había sido arrestado por Herodes, quien
había dado muerte a Santiago, de modo que los
discípulos tenían motivo para creer que lo mismo le
ocurriría a Pedro. Encadenado y encarcelado, el apóstol
se hallaba bajo la vigilancia de cuatro relevos de cuatro
soldados cada uno. Sin embargo, cierta noche un ángel
lo sacó milagrosamente de la prisión. Cuando el apóstol
se dio cuenta de lo que había sucedido, dijo: “Ahora sé
realmente que Jehová envió su ángel y me libró de la
mano de Herodes” (Hechos 12:1-11).
Pedro enseguida fue a la casa de María, la madre
de Juan Marcos, donde se hallaban varios discípulos.
Cuando tocó a la puerta de entrada, una sierva joven
llamada Rode fue a ver quién era. Al reconocer la voz de
Pedro, corrió para avisar a los demás, sin tan siquiera
abrirle la puerta al apóstol. Al principio, los discípulos
no podían creer que Pedro estuviera allí. Por eso,
supusieron equivocadamente que era “su ángel”
(Hechos 12:12-15).
¿Creían los discípulos que Pedro ya había muerto y
que su espíritu incorpóreo estaba en la entrada?
Difícilmente, pues los seguidores de Jesús conocían las
verdades bíblicas sobre la condición de los muertos, es
decir, entendían que estos “no tienen conciencia de
nada en absoluto” (Eclesiastés 9:5, 10). Entonces, ¿qué
quisieron decir cuando afirmaron: “Es su ángel”?
Los discípulos de Jesús sabían que a lo largo de la
historia los ángeles habían prestado ayuda personal al
pueblo de Dios. Por ejemplo, Jacob habló del “ángel que
ha estado recobrándome de toda calamidad” (Génesis
48:16). Y respecto a un niño que se hallaba entre ellos,
Jesús dijo a sus discípulos: “Miren que no desprecien a
uno de estos pequeños; porque les digo que sus
ángeles en el cielo siempre contemplan el rostro de mi
Padre que está en el cielo” (Mateo 18:10).
Cabe señalar que Las Escrituras del Nuevo Pacto
vierten el vocablo ág·gue·los (“ángel”) como “mensajero
[celestial]” (corchetes del autor y ortografía actualizada).
Parece que algunos judíos creían que cada siervo de
Dios tenía su propio ángel, esto es, un “ángel de la
guarda”. Por supuesto, tal creencia no aparece de forma
explícita en la Palabra de Dios. Con todo, es posible que
cuando los discípulos dijeron “es su ángel”, creyeran
que un mensajero angélico en representación de Pedro
estaba de pie a la entrada.
bt cap. 10 “La palabra de Jehová siguió creciendo”
13-15. a) Cuando llegó Pedro, ¿cómo reaccionaron los
hermanos que estaban reunidos en casa de
María? b) ¿En qué se centra ahora el libro de
Hechos? c) ¿Qué efecto siguió teniendo Pedro
en sus hermanos y hermanas espirituales?
16. ¿Por qué estamos seguros de que el futuro nos
traerá un sinfín de alegrías?
“Lo vieron, y quedaron pasmados” (Hechos 12:12-
17)
13 A oscuras, en plena calle, Pedro pensó a quién
acudir. Decidió ir a ver a una cristiana que vivía cerca de
allí. Se trataba de María, al parecer una viuda con
ciertos medios, ya que poseía una casa grande donde
se reunía toda una congregación. Además, era la madre
de Juan Marcos, quien hasta ahora no se había
mencionado en el libro de Hechos y el cual llegaría a ser
para el apóstol como un hijo querido (1 Ped. 5:13).
A pesar de ser una hora muy avanzada, muchos fieles
seguían en el hogar de María, orando con fervor.
Seguramente rogaban por la liberación de Pedro, pero
no esperaban que Jehová fuera a responderles como lo
hizo.
14 Pedro llamó a la puerta, que daba a un patio
situado delante de la casa. Salió a atenderle una
sirvienta llamada Rode (nombre griego muy común que
equivale al español “Rosa”). No daba crédito a sus
oídos: ¡era la voz de Pedro! Emocionada, se olvidó de
abrirle, dejándolo en la calle, y regresó a contárselo a
los hermanos, quienes, en vez de creerle, la llamaron
loca. Como la tenaz criada siguió porfiando que era
verdad, algunos llegaron a decir que a lo mejor era un
ángel que había venido en representación del apóstol
(Hech. 12:12-15). Entretanto, este volvió a tocar, hasta
que por fin salieron.
6
15 “Cuando abrieron, lo vieron, y quedaron
pasmados.” (Hech. 12:16.) Él tuvo que acallar la
algarabía para contarles lo que le había sucedido y
pedirles que se lo informaran al discípulo Santiago y a
los hermanos. Dejando a los cristianos que se hallaban
en la casa muy contentos de haber hablado con él, se
marchó. Por lo visto, se dirigió a un lugar donde no fuera
fácil que lo encontraran los soldados de Herodes, y allí
continuó con su fiel servicio. A partir de este momento,
el libro de Hechos se centra en el ministerio y los viajes
de Pablo, y tan solo menciona a Pedro una vez más, al
referir su intervención en la asamblea que resolvió el
asunto de la circuncisión (Hechos, capítulo 15).
Podemos estar seguros, sin embargo, de que
dondequiera que fue fortaleció a los creyentes.
16 A veces, Dios da a sus siervos más de lo que
sueñan recibir y los deja atónitos de gozo. Así fue como
se sintieron los hermanos espirituales de Pedro aquella
noche, y así es como nos sentimos nosotros cuando
experimentamos las abundantes bendiciones divinas
(Pro. 10:22). Además, en el futuro veremos cómo
Jehová cumple sus maravillosas promesas por todo el
planeta. Entonces, la realidad superará a cualquier
previsión nuestra. No hay duda: si nos mantenemos
fieles, nos aguardan un sinfín de alegrías.
w90 1/6 Ande en el temor de Jehová
23. ¿Cómo terminó la gobernación de Herodes Agripa I,
y qué podemos aprender de aquello?
23 En 44 E.C. la gobernación de Herodes Agripa I
terminó repentinamente en Cesarea cuando él tenía
54 años de edad (12:20-25). Él quería pelear contra los
fenicios de Tiro y Sidón, quienes habían sobornado a
Blasto, siervo de Herodes, para que este les consiguiera
una audiencia para pedir la paz. En el “día determinado”
(también durante una fiesta en honor a Claudio César),
Herodes se vistió de ropaje real, se sentó en el tribunal y
empezó a pronunciar un discurso público. En respuesta,
el auditorio gritó: “¡Voz de un dios, y no de un hombre!”.
Al instante el ángel de Jehová lo hirió “porque no dio la
gloria a Dios”. Herodes “llegó a estar comido de
gusanos, y expiró”. Que este ejemplo amonestador nos
mueva a continuar andando en el temor de Jehová, a la
vez que evitamos el orgullo y le damos gloria a él por lo
que realizamos como su pueblo.
w98 1/2 págs. 30-31 ¿Es alabanza, o adulación?
El rey Herodes del siglo primero fue muy diferente
de Jesús. Cuando pronunció un discurso público en la
ciudad de Cesarea, el pueblo empezó a gritar: “¡Voz de
un dios, y no de un hombre!”. En vez de reprender al
pueblo por esa alabanza tan descarada y falsa, Herodes
aceptó la adulación. El castigo fue inmediato, pues el
ángel de Jehová hizo que se infestara de gusanos,
causando su muerte (Hechos 12:21-23).
El cristiano maduro debe estar alerta para
reconocer la adulación como tal. Los ancianos de
congregación deben tener especial cautela cuando
alguien que está implicado en un asunto judicial les
dedica muchos elogios, tal vez hasta el punto de hacer
comparaciones entre los ancianos, diciéndole a uno de
ellos que él fue mucho más bondadoso y comprensivo
que otro.
La Biblia expone sin rodeos otro peligro que puede
encerrar la adulación al relatar cómo un joven cae en las
redes de la inmoralidad atraído por una seductora
(Proverbios 7:5, 21). Esta advertencia es muy oportuna
en la actualidad. Entre las personas que se expulsan
todos los años de la congregación cristiana, muchas han
participado en conducta inmoral. ¿Podría ser la
adulación lo que las ha llevado al pecado craso? Puesto
que al ser humano le gustan tanto los cumplidos y que
se hable bien de él, el habla melosa de labios
aduladores puede debilitar la resistencia que el cristiano
opone a la conducta impropia. El no rechazar esa clase
de habla podría traer graves consecuencias.
w01 1/4 “La palabra de Jehová siguió creciendo”
11. ¿De qué expansión se habla en Hechos 12:24, y
cómo tuvo lugar?
Expansión geográfica
11 En Hechos 12:24 encontramos una segunda
alusión al crecimiento de la palabra de Dios: “La palabra
de Jehová siguió creciendo y difundiéndose”. En este
texto, la frase se relaciona con la expansión geográfica.
Pese a la oposición gubernamental, la obra siguió
prosperando. El espíritu santo se derramó por primera
vez en Jerusalén, desde donde se diseminó con rapidez
la palabra. La persecución que hubo en esa ciudad
dispersó a los discípulos por las regiones de Judea y
Samaria. ¿Con qué resultado? “Los que habían sido
esparcidos iban por la tierra declarando las buenas
nuevas de la palabra.” (Hechos 8:1, 4.) A Felipe se le
ordenó que diera testimonio a un hombre que, tras
bautizarse, llevó el mensaje a Etiopía (Hechos 8:26-28,
38, 39). En poco tiempo, la verdad arraigó en Lida, la
llanura de Sarón y Jope (Hechos 9:35, 42). Después, el
apóstol Pablo recorrió miles de kilómetros por mar y
tierra, formando congregaciones en muchos países
mediterráneos. El apóstol Pedro fue a Babilonia
(1 Pedro 5:13). Menos de treinta años después del
derramamiento del espíritu santo en Pentecostés, Pablo
escribió que las buenas nuevas se habían “predicado en
toda la creación que está bajo el cielo”, expresión con la
que posiblemente hizo referencia al mundo conocido
entonces (Colosenses 1:23).
w10 15/3 pág. 7 Marcos fue “útil para ministrar”
Responsabilidades en la congregación
Sin duda, Marcos aprendió mucho de los cristianos
maduros con los que se relacionaba y, con el tiempo, se
desarrolló espiritualmente, lo cual no pasó
desapercibido. Alrededor del año 46 llegaron de
Antioquía Pablo y Bernabé con fondos de ayuda para
los hermanos de Jerusalén afectados por el hambre.
Al notar las buenas cualidades del joven, decidieron
llevárselo consigo de regreso (Hech. 11:27-30; 12:25).
7
Capítulo 13
w90 15/6 El pueblo de Jehová hecho firme en la fe
3. ¿Qué obra efectuaban los “profetas y maestros” en
Antioquía?
4. ¿Qué sucedió mientras los misioneros seguían
predicando en Chipre?
5, 6. a) ¿Qué dijo Pablo acerca de Jesús en la sinagoga
de Antioquía de Pisidia? b) ¿Qué efecto tuvo el
discurso de Pablo?
7. ¿Cómo reaccionaron Pablo y Bernabé a la
persecución?
Misioneros entran en acción
3 Hombres enviados de la congregación de
Antioquía, Siria, ayudaron a los creyentes a hacerse
firmes en la fe (13:1-5). En Antioquía estaban estos
“profetas y maestros”: Bernabé, Symeón (Niger), Lucio
de Cirene, Manaén y Saulo de Tarso. Los profetas
explicaban la Palabra de Dios y predecían sucesos,
mientras que los maestros instruían en las Escrituras y
en el vivir piadoso. (1 Corintios 13:8; 14:4.) Bernabé y
Saulo recibieron una asignación especial. Llevaron
consigo a Marcos, primo de Bernabé, y partieron hacia
Chipre. (Colosenses 4:10.) Predicaron en sinagogas del
puerto oriental de Salamina, pero no hay ningún registro
de que los judíos respondieran bien. Puesto que
aquellos eran gente acomodada en sentido material,
¿para qué necesitaban al Mesías?
4 Dios bendijo la testificación que se efectuó en otra
parte de Chipre (13:6-12). En Pafos los misioneros
encontraron a Bar-Jesús (Elimas), un hechicero y falso
profeta judío. Cuando este trató de impedir que el
procónsul Sergio Paulo oyera la palabra de Dios, Saulo
se llenó de espíritu santo y dijo: ‘Oh hombre lleno de
fraude y de villanía, hijo del Diablo, enemigo de todo lo
justo, ¿no cesarás de torcer los caminos correctos de
Jehová?’. Entonces la mano de castigo de Dios cegó a
Elimas por algún tiempo, y Sergio Paulo “se hizo
creyente, pues quedó atónito por la enseñanza de
Jehová”.
5 Desde Chipre el grupo se embarcó para la ciudad
de Perga, en Asia Menor. Entonces Pablo y Bernabé
viajaron hacia el norte por desfiladeros —probablemente
‘en peligros de ríos y por parte de salteadores’— hasta
Antioquía, Pisidia. (2 Corintios 11:25, 26.) Allí Pablo
habló en la sinagoga (13:13-41). Repasó los tratos de
Dios con Israel e identificó a Jesús, descendiente de
David, como el Salvador. Aunque los gobernantes judíos
habían exigido la muerte de Jesús, la promesa hecha a
los antepasados de los judíos se había cumplido cuando
Dios lo resucitó. (Salmo 2:7; 16:10; Isaías 55:3.) Pablo
advirtió a sus oyentes que no despreciaran el don de la
salvación que Dios había provisto mediante Cristo.
(Habacuc 1:5, Septuaginta.)
6 El discurso de Pablo despertó interés entre sus
oyentes, tal como lo hacen los discursos públicos que
presentan los testigos de Jehová hoy día (13:42-52). El
sábado siguiente casi toda la ciudad se reunió para oír
la palabra de Jehová, y esto llenó de celos a los judíos.
¡Pues en una sola semana los misioneros
aparentemente habían convertido a más gentiles que
aquellos judíos durante toda su vida! En vista de que los
judíos contradijeron con blasfemias a Pablo, fue tiempo
para que la luz espiritual resplandeciera en otro lugar, y
por eso se les dijo: ‘Puesto que están echando la
palabra de Dios y no se juzgan dignos de vida eterna,
nos volvemos a las naciones’. (Isaías 49:6.)
7 Ahora los gentiles empezaron a regocijarse, y
todos los que estaban correctamente dispuestos para la
vida eterna se hicieron creyentes. Sin embargo,
mientras la palabra de Jehová se llevaba por todo el
país, los judíos alborotaron a mujeres estimables
(probablemente para que presionaran a sus esposos u
otras personas) y a hombres prominentes para que
persiguieran a Pablo y Bernabé y los echaran de sus
límites. Pero aquello no detuvo a los misioneros. Ellos
simplemente “sacudieron el polvo de los pies contra
ellos” y se fueron a Iconio (la moderna Konya), una
ciudad prominente en la provincia romana de Galacia.
(Lucas 9:5; 10:11.) Pues bien, ¿qué hay de los
discípulos que quedaron en Antioquía de Pisidia?
Porque se les había hecho firmes en la fe, “continuaron
llenos de gozo y de espíritu santo”. Esto nos ayuda a
comprender que la oposición no tiene que impedir el
progreso espiritual.
w92 1/9 Un modelo inspirado de la obra misional
cristiana
4. ¿Qué importante acontecimiento tuvo lugar alrededor
de 47-48 E.C.?
5. ¿Por qué es de gran valor para los cristianos de hoy
en día el registro de la gira misional de Pablo y
Bernabé?
4 Era necesario motivar y capacitar a los cristianos
para que hicieran discípulos de judíos y gentiles en
lugares más distantes. De modo que los ancianos de la
congregación de Antioquía de Siria recibieron este
mensaje divino alrededor de 47-48 E.C.: “De todas las
personas apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a
que los he llamado”. (Hechos 13:2.) Note que en aquel
tiempo se conocía a Pablo por su nombre original,
Saulo. Note también que Dios mencionó a Bernabé
antes que a Pablo, quizás debido a que para aquel
tiempo Bernabé era el más experimentado de los dos.
5 El registro detallado de la gira misional de Pablo y
Bernabé da mucho ánimo a los testigos de Jehová,
especialmente a los misioneros y precursores que han
dejado su lugar de origen para servir a Dios en otras
comunidades. Además, un repaso de los capítulos 13 y
8
14 de Hechos sin duda impulsará a más cristianos a
imitar a Pablo y Bernabé y ampliar su participación en la
importantísima obra de hacer discípulos.
bt cap. 11 “Llenos de gozo y de espíritu santo”
4. a) ¿Qué intervino en la elección de Bernabé y Saulo,
y cómo reaccionaron sus hermanos
espirituales ante este nombramiento? b)
¿Cómo apoyamos a quienes son designados
para cumplir diversas funciones dentro de la
congregación?
4 ¿Por qué indicó el espíritu santo que Bernabé y Saulo
eran los elegidos? (Hech. 13:2.) La Biblia no lo explica.
De lo que sí estamos seguros es de que el espíritu
intervino en su elección. Y nada da a entender que los
profetas y maestros de Antioquía de Siria cuestionaran
el nombramiento. Por el contrario, lo respaldaron
incondicionalmente. ¡Qué conmovidos debieron de
sentirse los dos predicadores al ver que sus hermanos,
sin envidia de ningún tipo, “ayunaron y oraron y les
impusieron las manos y los dejaron ir”! (Hech. 13:3.)
Nosotros también debemos apoyar a quienes han sido
designados para cumplir determinadas funciones en la
congregación, entre ellos los superintendentes
cristianos. Lejos de sentir celos, les demostramos
nuestro amor teniendo con ellos una “consideración más
que extraordinaria [...] por causa de su trabajo” (1 Tes.
5:13).
w92 1/9 Un modelo inspirado de la obra misional
cristiana
6. ¿Qué ejemplo pusieron los misioneros en Chipre?
7. a) ¿Qué suceso importante tuvo lugar en Pafos?
b) ¿Qué actitud nos anima a tener este relato?
La isla de Chipre
6 Los misioneros zarparon sin demora del puerto
sirio de Seleucia con rumbo a la isla de Chipre. Cuando
desembarcaron en Salamina no malgastaron el tiempo,
sino que “se pusieron a publicar la palabra de Dios en
las sinagogas de los judíos”. Siguiendo el modelo que
había puesto Cristo, no se establecieron en aquella
ciudad esperando que los isleños fueran a ellos. Antes
bien, viajaron y ‘atravesaron toda la isla’. Sin duda, eso
supuso andar mucho y cambiar de alojamiento muy a
menudo, ya que Chipre era una isla grande, y ellos
recorrieron su zona más extensa. (Hechos 13:5, 6.)
7 Al final de su estancia se recompensó a aquellos
dos hombres con una experiencia magnífica en la
ciudad de Pafos. El gobernador de la isla, Sergio Paulo,
escuchó su mensaje y “se hizo creyente”. (Hechos
13:7, 12.) Pablo más tarde escribió: “Ustedes
contemplan su llamamiento por él, hermanos, que no
muchos sabios según la carne fueron llamados, no
muchos poderosos, no muchos de nacimiento noble”.
(1 Corintios 1:26.) Sin embargo, Sergio Paulo fue uno de
los poderosos que respondieron. Esta experiencia debe
animarnos a todos, especialmente a los misioneros, a
tener una actitud positiva en lo que respecta a dar
testimonio a los gobernantes, tal como se nos insta en
1 Timoteo 2:1-4. Las autoridades en ocasiones han
ayudado mucho a los siervos de Dios. (Nehemías 2:4-8.)
it-1 pág. 968 Fraude
Asimismo, en las Escrituras se consideran
fraudulentas las formas falsas de religión. Pablo
condenó al hechicero Elimas por practicar el fraude y la
villanía al “torcer los caminos correctos de Jehová”, lo
que resultó en que fuese herido con ceguera. (Hch 13:8-
11.)
w90 15/6 El pueblo de Jehová hecho firme en la fe
5, 6. a) ¿Qué dijo Pablo acerca de Jesús en la sinagoga
de Antioquía de Pisidia? b) ¿Qué efecto tuvo el
discurso de Pablo?
5 Desde Chipre el grupo se embarcó para la ciudad
de Perga, en Asia Menor. Entonces Pablo y Bernabé
viajaron hacia el norte por desfiladeros —probablemente
‘en peligros de ríos y por parte de salteadores’— hasta
Antioquía, Pisidia. (2 Corintios 11:25, 26.) Allí Pablo
habló en la sinagoga (13:13-41). Repasó los tratos de
Dios con Israel e identificó a Jesús, descendiente de
David, como el Salvador. Aunque los gobernantes judíos
habían exigido la muerte de Jesús, la promesa hecha a
los antepasados de los judíos se había cumplido cuando
Dios lo resucitó. (Salmo 2:7; 16:10; Isaías 55:3.) Pablo
advirtió a sus oyentes que no despreciaran el don de la
salvación que Dios había provisto mediante Cristo.
(Habacuc 1:5, Septuaginta.)
6 El discurso de Pablo despertó interés entre sus
oyentes, tal como lo hacen los discursos públicos que
presentan los testigos de Jehová hoy día (13:42-52). El
sábado siguiente casi toda la ciudad se reunió para oír
la palabra de Jehová, y esto llenó de celos a los judíos.
¡Pues en una sola semana los misioneros
aparentemente habían convertido a más gentiles que
aquellos judíos durante toda su vida! En vista de que los
judíos contradijeron con blasfemias a Pablo, fue tiempo
para que la luz espiritual resplandeciera en otro lugar, y
por eso se les dijo: ‘Puesto que están echando la
palabra de Dios y no se juzgan dignos de vida eterna,
nos volvemos a las naciones’. (Isaías 49:6.)
it-2 pág. 198 Lectura pública
En las sinagogas. Jesús tenía por costumbre leer
públicamente en la sinagoga los sábados; luego
ayudaba a sus oyentes explicando lo que había leído.
(Lu 4:16.) Esto era algo que se había hecho por muchos
años. “Porque desde tiempos antiguos Moisés ha tenido
en ciudad tras ciudad quienes lo prediquen, porque es
leído en voz alta en las sinagogas todos los sábados.”
(Hch 15:21.) La lectura en público de la Ley y los
Profetas era una costumbre en las sinagogas, y según
las fuentes rabínicas, se seguía este programa: primero
se leía la Shemá, lo que equivalía a la confesión judía
de fe, tomada de Deuteronomio 6:4-9; 11:13-21 y
Números 15:37-41. Después iba la lectura de una
porción de la Torá o Ley, el Pentateuco, que en la
mayoría de los casos se abarcaba en un año.
9
Finalmente se leían extractos de los Profetas, o Haftarot,
y se explicaban. Al final de la lectura pública se
pronunciaba un discurso o exhortación. Después de una
lectura pública similar en una sinagoga de Antioquía de
Pisidia, se invitó a Pablo a hablar, y dio un discurso o
exhortación, con palabras de ánimo a los reunidos. (Hch
13:15.)
w86 1/3 ¿Despliega usted eficiencia al razonar a
partir de las Escrituras?
15. a) Al hablar frente a un auditorio judío en Antioquía
de Pisidia, ¿cómo pudo Pablo establecer un
terreno común? b) ¿Por qué cree usted que
esto es importante en nuestra obra de
testificar?
16. ¿Cómo pudo Pablo mantener un terreno común al
hablar con aquellos judíos acerca de Jesús?
17. a) ¿Por qué fue diferente la manera como Pablo
presentó la verdad en Atenas? b) ¿Qué
podemos aprender de lo que él hizo en aquella
ocasión?
18. ¿Qué puede ayudarnos a tener éxito en nuestro
esfuerzo por razonar con otros a partir de las
Escrituras?
15 En Hechos 13:16-41 se registra un discurso que
Pablo presentó frente a un auditorio judío en Antioquía
de Pisidia. Primero él se esforzó por establecer un
terreno común con su auditorio. (Véanse los
versículos 16 y 17.) ¿Por qué lo hizo? Porque les
ayudaría a querer razonar sobre el tema que iba a
presentar. Él no se presentó como miembro de la
congregación cristiana, portador de un mensaje sobre
Jesucristo. Estaba hablando a judíos, de modo que tomó
en cuenta su manera de pensar. Reconoció que quienes
le escuchaban eran personas que temían a Dios, e
indicó que era hebreo de nacimiento como la mayoría de
ellos. También repasó etapas importantes de la historia
de Israel. Pero ¿cómo le fue posible mantener un
terreno común al hablarles sobre Jesucristo?
16 Pablo presentó a Jesús como un descendiente
de David a quien Juan el Bautista había identificado, y la
gente generalmente reconocía a este como profeta de
Dios. (Hechos 13:22-25; Lucas 20:4-6.) Pero Pablo
sabía que su auditorio estaba al tanto de que Jesús
había sido rechazado por los gobernantes de Jerusalén,
de modo que él mismo hizo surgir la cuestión y explicó
que hasta el rechazamiento y la ejecución de Jesús
habían cumplido profecía. (Hechos 13:27-29.) Señaló
que Dios mismo había actuado entonces a favor de
Jesús al levantarlo de entre los muertos, y que entre los
judíos había testigos oculares del hecho de que Jesús
había sido levantado. (Hechos 13:30, 31.) Pablo sabía
bien que este hecho podía ser muy difícil de aceptar
para muchos, de modo que explicó que aquello de lo
que estaba hablando eran “las buenas nuevas acerca de
la promesa hecha a los antepasados”. Procedió a
demostrarlo citando primero de Salmo 2:7, luego Isaías
55:3 y finalmente Salmo 16:10. Razonó sobre el último
de esos textos bíblicos, mostrando que no pudo haberse
cumplido en David porque él “sí vio corrupción”. De
modo que debe aplicar a aquel que “no vio corrupción”
debido a que Dios lo levantó de entre los muertos.
(Hechos 13:32-37.) Después de ese razonamiento,
Pablo terminó con unas palabras motivadoras. Sabía
que era vital que aquellas personas tomaran en serio lo
que habían oído. Muchos de ellos respondieron
favorablemente. (Hechos 13:38-43.)
17 Cuando habló a un auditorio no judío, Pablo
empleó principios de enseñanza similares. Por eso
cuando se hallaba en Grecia, en el Areópago de Atenas,
adaptó su presentación a las circunstancias y a los
puntos de vista de los atenienses. Para establecer un
terreno común con aquel auditorio, les encomió por su
devoción. Les mencionó un altar que había en la ciudad
y que llevaba la inscripción: “A un Dios Desconocido”.
Este Dios, declaró Pablo, era Aquel que él estaba
publicando. (Hechos 17:22, 23.) Después parafraseó
algunas porciones de las Escrituras inspiradas y
procedió a razonar con ellos sobre la base de estas.
Como tenía también algún conocimiento de la literatura
griega, pudo citar a sus poetas, no como el fundamento
de sus argumentos, sino para mostrar que algunas de
las cosas que él había dicho se reconocían en la
literatura de ellos. Como resultado, algunos se hicieron
creyentes. (Hechos 17:24-31, 34.)
18 Las buenas nuevas que Pablo predicó en Atenas
era el mismo mensaje que presentó en Antioquía. Las
diferencias en el estilo de la presentación se debieron a
que sabía cómo razonar con diferentes clases de
personas. Se interesaba lo suficiente en las personas
como para hacer el esfuerzo adicional que se requería
para adaptar el modo de razonar. Aquel esfuerzo
produjo buenos resultados. Hagamos nosotros también
el esfuerzo necesario y pidamos la bendición de Dios
para razonar con otros a partir de las Escrituras, de
modo que podamos llevar las buenas nuevas a gente de
toda clase. (1 Corintios 9:19-23.)
w00 1/2 ¿Cuánto tiempo les queda a los inicuos?
20. ¿Cómo utilizó Pablo Habacuc 1:5 con relación al
rechazo de Jesús?
20 Según Hechos 13:38-41, el apóstol Pablo indicó a los
judíos de Antioquía cuáles serían las consecuencias de
rechazar a Jesús y así despreciar su sacrificio redentor.
Citando Habacuc 1:5 de la Septuaginta griega, Pablo
advirtió: “Cuiden que no les sobrevenga lo que se dice
en los Profetas: ‘Contémplenlo, escarnecedores, y
admírense de ello, y desaparezcan, porque obro una
obra en sus días, una obra que ustedes de ninguna
manera creerán aunque alguien se la contara en
detalle’”. En conformidad con la cita de Pablo, Habacuc
1:5 tuvo un segundo cumplimiento cuando los ejércitos
romanos destruyeron Jerusalén y su templo en 70 E.C.
bt cap. 11 “Llenos de gozo y de espíritu santo”
15. ¿Qué ocurrió el sábado siguiente al discurso de
Pablo?
10
16. ¿Cuál fue la respuesta de los judíos ante las
enérgicas palabras de los dos misioneros,
y cómo reaccionaron estos a la oposición?
17-19. ¿De qué maneras podemos imitar a Pablo y
Bernabé, y cómo contribuirá esto a que
mantengamos vivo nuestro gozo?
“Nos volvemos a las naciones” (Hechos 13:44-52)
15 “El sábado siguiente casi toda la ciudad se reunió
para oír” al apóstol. Esto les cayó como un jarro de agua
fría a ciertos judíos, quienes “se pusieron a contradecir
con blasfemias las cosas que Pablo hablaba”. Sin
acobardarse, los dos evangelizadores les recriminaron
su actitud: “Era necesario que la palabra de Dios se les
hablara primero a ustedes. Puesto que la están echando
de ustedes y no se juzgan dignos de vida eterna,
¡miren!, nos volvemos a las naciones. De hecho, Jehová
nos ha impuesto el mandamiento con estas palabras:
‘Te he nombrado como luz de naciones, para que seas
una salvación hasta la extremidad de la tierra’” (Hech.
13:44-47; Isa. 49:6).
16 Los oyentes paganos aceptaron con gusto el
mensaje, “y todos los que estaban correctamente
dispuestos para vida eterna se hicieron creyentes”
(Hech. 13:48). La palabra de Jehová no tardó en
diseminarse por toda la región. Pero los judíos
respondieron de forma diametralmente opuesta. En la
práctica, Pablo y Bernabé les habían dicho que iban a
ser castigados, pues habían desaprovechado el
privilegio de ser los primeros en oír la palabra de Dios y
habían rechazado al Mesías. Los judíos se molestaron
y, sembrando la agitación entre las mujeres respetables
de la ciudad y los hombres más importantes, “levantaron
una persecución contra Pablo y Bernabé, y los echaron
fuera de sus límites”. ¿Cómo reaccionaron los dos
misioneros? Se “sacudieron el polvo de los pies contra
ellos y se fueron a Iconio”. ¿Había llegado el fin del
cristianismo en Antioquía de Pisidia? ¡Ni mucho menos!
Atrás quedaron discípulos que “continuaron llenos de
gozo y de espíritu santo” (Hech. 13:50-52).
17 La reacción de estos fieles predicadores
constituye una valiosa lección para todos nosotros:
no podemos dejar de predicar ni aunque la gente más
influyente de este mundo trate de disuadirnos. El relato
muestra, además, que cuando los antioquenos
rechazaron el mensaje, los dos misioneros se
“sacudieron el polvo de los pies”, lo cual no era una
demostración de enojo, sino un descargo de
responsabilidad. No estaba en sus manos el que la
gente respondiera al mensaje, pero sí podían seguir
adelante con la obra. Y eso fue lo que hicieron en su
siguiente destino: Iconio.
18 ¿Cómo fue posible que los discípulos que
quedaron en Antioquía de Pisidia se mantuvieran
gozosos? Aunque se hallaban en terreno hostil, su gozo
no dependía de que la gente abrazara la verdad. Jesús
había dicho: “¡Felices son los que oyen la palabra de
Dios y la guardan!” (Luc. 11:28). Y esa fue la actitud que
los discípulos antioquenos optaron por mantener.
19 Como Pablo y Bernabé, no olvidemos nunca
nuestro deber de predicar las buenas nuevas.
La decisión de aceptar o rechazar el mensaje
corresponde a nuestros oyentes. Cuando parezca que
no quieren escucharnos, imitemos a los discípulos del
siglo I. No importa que la gente se oponga al mensaje.
Si amamos la verdad y seguimos la dirección del
espíritu, conservaremos siempre el gozo (Gál. 5:18, 22).
it-2 pág. 691 Posturas y ademanes
Sacudirse el polvo de los pies. El sacudirse la
suciedad o el polvo de los pies también indicaba que se
declinaba toda responsabilidad. Jesús dijo a sus
discípulos que se sacudiesen el polvo de los pies en
cualquier lugar o ciudad que no los recibiese o
escuchase. (Mt 10:14; Lu 10:10, 11; Hch 13:51.)
Capítulo 14
bt cap. 12 “Hablando con denuedo por la autoridad
de Jehová”
4, 5. ¿Por qué fueron Pablo y Bernabé a Iconio, y qué
sucedió allí?
6. ¿Por qué eran Pablo y Bernabé tan convincentes, y
cómo podemos imitarlos?
“Gran multitud tanto de judíos como de griegos se
hicieron creyentes” (Hechos 14:1-7)
4 No mucho antes, los dos maestros habían sido
expulsados de la ciudad romana de Antioquía de Pisidia
a consecuencia de la actuación de agitadores judíos.
En vez de desanimarse, se marcharon pacíficamente,
pero primero se “sacudieron el polvo de los pies”,
mostrando así que no eran responsables del castigo
divino que recibirían aquellas personas insensibles a la
verdad (Hech. 13:50-52; 18:5, 6; 20:26; Mat. 10:14).
Prosiguiendo gozosos su expedición, se desplazaron
unos 150 kilómetros (100 millas) en dirección sureste,
hasta llegar a una fértil meseta encajada entre la
cordillera del Tauro y los montes del Sultán.
5 La primera parada fue Iconio, enclave helenista y
uno de los principales municipios de la provincia de
Galacia. Esta ciudad albergaba una influyente población
hebrea y gran número de gentiles que se habían hecho
prosélitos. De acuerdo con su costumbre, los dos
evangelizadores fueron a predicar a la sinagoga (Hech.
13:5, 14). “Hablaron de tal manera que una gran multitud
tanto de judíos como de griegos se hicieron creyentes.”
(Hech. 14:1.)
6 ¿Por qué eran tan convincentes los dos
predicadores? Pablo era un pozo de sabiduría bíblica y
sabía probar que Jesús era el Mesías prometido
enlazando con maestría relatos históricos, citas de la
Ley y profecías (Hech. 13:15-31; 26:22, 23). Bernabé,
por su parte, se destacaba por su interés en los demás
11
(Hech. 4:36, 37; 9:27; 11:23, 24). Y los dos hablaban
“por la autoridad de Jehová”, en vez de basarse en su
propio entendimiento de los asuntos. ¿Cómo podemos
imitarlos en el ministerio? Estudiando a fondo la Palabra
de Dios, seleccionando citas bíblicas que resulten
atrayentes, buscando formas de consolar a quienes nos
escuchan y tomando siempre como autoridad las
Escrituras y no nuestras opiniones.
bt cap. 12 “Hablando con denuedo por la autoridad
de Jehová”
18. ¿Cómo se realiza el nombramiento de ancianos?
19. ¿Qué responsabilidad tienen los ancianos, y cómo
imitan a Pablo y Bernabé?
18 Además de fortalecer a los discípulos con su
palabra y ejemplo, los dos evangelizadores “nombraron
ancianos en cada congregación”. Notemos que, aunque
realizaban esta expedición porque habían sido
“enviados por el espíritu santo”, en todos los casos se
tomaron muy en serio esta selección, pues primero
oraron y ayunaron, y luego “encomendaron [los nuevos
ancianos] a Jehová” (Hech. 13:1-4; 14:23). En la
actualidad se sigue un método muy parecido. Cuando el
cuerpo de ancianos de una congregación se plantea
recomendar el nombramiento de un hermano, primero
examina a la luz de la oración si este reúne los
requisitos bíblicos (1 Tim. 3:1-10, 12, 13; Tito 1:5-9).
Lo más importante no es cuánto tiempo lleva como
cristiano. La pregunta crucial que deben hacerse es
esta: “¿Indica su forma de hablar y actuar, así como su
reputación, que vive de acuerdo con la guía del
espíritu?”. No deben olvidar que estará capacitado para
servir como pastor del rebaño únicamente si cumple las
condiciones que exige la Biblia (Gál. 5:22, 23).
19 Los varones que son nombrados ancianos saben
que tienen que rendir cuentas ante Dios por el trato que
den a la congregación (Heb. 13:17; 1 Ped. 5:1-3).
Al igual que Pablo y Bernabé, sirven al frente en la obra,
fortalecen a los hermanos con sus palabras y están
dispuestos a sacrificarse en beneficio de la
congregación (Fili. 2:3, 4).
w08 15/10 ¿Qué está usted dispuesto a hacer para
obtener la vida eterna?
15. ¿Cómo emplean los ancianos su tiempo
sabiamente?
15 Cuando el apóstol Pablo y Bernabé visitaron la
congregación de Antioquía, “pasaron no poco tiempo
con los discípulos” a fin de animarlos (Hech. 14:28).
De igual manera, los ancianos pasan mucho tiempo
fortaleciendo a los demás. Aparte de participar en el
servicio del campo, se esfuerzan por pastorear el rebaño
con cariño, ir a buscar a las ovejas perdidas, ayudar a
los enfermos y atender muchos otros deberes de la
congregación. Si usted es un hermano bautizado,
pregúntese: “Si me lo permiten las circunstancias,
¿podría asumir mayores responsabilidades? ¿Qué estoy
haciendo para lograrlo?”.
¿Qué importante lección aprendemos del
relato en que el rey Herodes dejó que la
gente lo alabara? (Hech. 12:21-23.) [1 de
jul., w08 15/5 pág. 32 párr. 7.]
w08 15/5 pág. 32 Puntos
sobresalientes del libro de Hechos
12:21-23; 14:14-18. Herodes
aceptó enseguida la gloria que solo
debía darse a Dios. ¡Qué diferente del
rechazo inmediato y enfático que
manifestaron Pablo y Bernabé ante la
excesiva muestra de alabanza y
honra! No debemos desear gloria por
ningún logro que alcancemos en
nuestro servicio a Jehová.

Etiquetas

Macpela.

Macpela.
casa de los patriarcas.

Archivo del blog

Datos personales

Mi foto
Jehová es mi pastor y nada me faltara.