sábado, 6 de julio de 2013

puntos sobresalientes hechos 15 a 17

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Puntos sobresalientes Hechos 15 a 17 Semana del 8 de Julio 2013.
Capítulo 15
w90 15/6 págs. 12-13 El pueblo de Jehová hecho firme en la
fe
13. Para que el cristianismo no se dividiera en una facción
de hebreos y otra de no judíos, ¿qué se hizo
necesario?
14. a) Aunque hubo disputas en la reunión que se celebró en
Jerusalén, ¿qué buen ejemplo se dio? b) ¿Cuál fue la
esencia del razonamiento de Pedro en aquella
ocasión?
15. ¿Qué puntos básicos indicó Santiago, y qué sugirió que
se escribiera a los cristianos gentiles?
16. ¿Sobre qué tres puntos da dirección hasta nuestros días
la carta del cuerpo gobernante del primer siglo?
Se resuelve una cuestión importante
13 La firmeza en la fe exigía unidad de pensamiento.
(1 Corintios 1:10.) Para que el cristianismo no se dividiera
en una facción de hebreos y otra de no judíos, fue necesario
que el cuerpo gobernante decidiera si los gentiles que
entraban a raudales en la organización de Dios tenían o no
que guardar la Ley de Moisés y circuncidarse (15:1-5).
Ciertos hombres de Judea ya habían viajado a Antioquía de
Siria y se habían puesto a enseñar a los gentiles creyentes
de aquel lugar que a menos que se circuncidaran no podían
ser salvos. (Éxodo 12:48.) Por consiguiente, Pablo, Bernabé
y otros fueron enviados a los apóstoles y ancianos de
Jerusalén. Aun allí, creyentes que habían sido fariseos de
mentalidad legalista insistieron en que los gentiles tenían
que circuncidarse y observar la Ley.
14 Se celebró una reunión para determinar cuál era la
voluntad de Dios (15:6-11). Es cierto que hubo disputas,
pero no hubo contienda a medida que hombres de
convicciones firmes se expresaron... ¡un excelente ejemplo
para los ancianos hoy día! Entonces Pedro dijo: ‘Dios hizo
la selección de que, por mi boca, gentiles [como Cornelio]
oyeran las buenas nuevas y creyeran. Dio testimonio
dándoles espíritu santo y no hizo ninguna distinción entre
nosotros y ellos. [Hechos 10:44-47.] Entonces, ¿por qué
están ustedes poniendo a Dios a prueba, imponiendo sobre
el cuello de ellos un yugo [la obligación de guardar la Ley]
que ni nosotros ni nuestros antepasados pudieron cargar?
Nosotros [los judíos según la carne] confiamos en ser
salvados mediante la bondad inmerecida del Señor Jesús tal
como esas personas’. El que Dios hubiera aceptado a
gentiles incircuncisos mostraba que la circuncisión y el
guardar la Ley no se requerían para la salvación. (Gálatas
5:1.)
15 La congregación quedó callada cuando Pedro
concluyó, pero se oiría más (15:12-21). Bernabé y Pablo
mencionaron las señales que Dios había ejecutado mediante
ellos entre los gentiles. Entonces el presidente de la
reunión, Santiago, el medio hermano de Jesús, dijo:
‘Symeón [el nombre hebreo de Pedro] ha contado cómo
Dios dirigió su atención a las naciones para sacar de entre
ellas un pueblo para su nombre’. Santiago indicó que la
predicha reedificación de “la cabaña de David” (el
restablecimiento de la gobernación real en el linaje de
David) se estaba cumpliendo mediante el recogimiento de los
discípulos de Jesús (los herederos del Reino) de entre los
judíos y los gentiles. (Amós 9:11, 12, Septuaginta; Romanos
8:17.) Puesto que este era el propósito de Dios, los discípulos
deberían aceptarlo. Santiago recomendó que se escribiera a
los cristianos gentiles que se abstuvieran de: 1) cosas
contaminadas por los ídolos, 2) fornicación, y 3) sangre y lo
estrangulado. Estas prohibiciones estaban en los escritos de
Moisés que se leían en las sinagogas todos los sábados.
(Génesis 9:3, 4; 12:15-17; 35:2, 4.)
16 Ahora el cuerpo gobernante envió una carta a los
cristianos gentiles de Antioquía, Siria y Cilicia (15:22-35). El
espíritu santo y los escritores de la carta pedían que ellos se
abstuvieran de: cosas sacrificadas a ídolos; sangre (algo que
algunas personas consumían regularmente); cosas
estranguladas y no desangradas (para muchos paganos
aquella carne era un manjar exquisito); y fornicación (griego:
por·néi·a, que denota relaciones sexuales ilícitas fuera del
matrimonio bíblico). Por aquella abstinencia prosperarían
espiritualmente, como lo hacen los testigos de Jehová hoy día
porque cumplen con “estas cosas necesarias”. Las palabras
“¡Buena salud a ustedes!” equivalen a decir: “¡Que les vaya
bien!”, y nadie debe llegar a la conclusión de que estos
requisitos tenían que ver principalmente con medidas de
salud. Cuando la carta se leyó en Antioquía, la congregación
se regocijó por el estímulo que suministró. En aquella ocasión
el pueblo de Dios en Antioquía también recibió firmeza en la fe
por las palabras animadoras de Pablo, Silas, Bernabé y otros.
¡Busquemos nosotros también maneras de animar y edificar a
nuestros compañeros de creencia!
bt cap. 14 “Hemos llegado a un acuerdo unánime”
7, 8. a) ¿Qué propuesta hizo Santiago? b) ¿Cómo debemos
entender sus palabras?
9. ¿Qué beneficios ofrecía la propuesta de Santiago?
10. ¿Cómo sigue el Cuerpo Gobernante la pauta de su
predecesor del siglo I?
7 Ante los convincentes testimonios de las Escrituras y de
los hermanos, Santiago hizo la siguiente propuesta: “Por lo
tanto, es mi decisión el no perturbar a los de las naciones que
están volviéndose a Dios, sino escribirles que se abstengan
de las cosas contaminadas por los ídolos, y de la fornicación,
y de lo estrangulado, y de la sangre. Porque desde tiempos
antiguos Moisés ha tenido en ciudad tras ciudad quienes lo
prediquen, porque es leído en voz alta en las sinagogas todos
los sábados” (Hech. 15:19-21).
8 Al mencionar Santiago las palabras “es mi decisión”,
¿estaba tratando de afirmar su autoridad, tal vez
imponiéndose como presidente de la reunión y resolviendo
arbitrariamente lo que debía hacerse? De ningún modo.
El verbo griego que se traduce “es mi decisión” también
puede verterse “yo juzgo” o “yo opino”. Así que, lejos de
avasallar a los demás miembros del cuerpo, el hermano del
Señor solo estaba sometiendo a deliberación un conjunto de
medidas que se ajustaba tanto a las explicaciones de los
hechos como a las declaraciones de las Escrituras.
9 ¿Era una propuesta acertada? Obviamente, pues el
cuerpo de apóstoles y ancianos terminó aceptándola. ¿Qué
beneficios ofrecía? Primero, evitaba “perturbar” a los
2
cristianos gentiles o “ponerles trabas” imponiéndoles las
prescripciones de la Ley mosaica (Hech. 15:19; Nueva
Versión Internacional). Segundo, respetaba la conciencia de
los judeocristianos, quienes a lo largo de los años habían
escuchado la lectura “en voz alta [de los libros de Moisés
que se realizaba] en las sinagogas todos los sábados”
(Hech. 15:21). Tercero, fomentaba la unidad entre los
discípulos de origen judío y los provenientes del
paganismo. Y, lo mejor de todo, complacía a Jehová y
reflejaba los últimos avances en su propósito. ¡Qué
magnífica solución para un problema que ponía en peligro la
unidad y el bienestar del pueblo de Dios! Sin duda, un buen
ejemplo para la congregación actual.
10 En el capítulo anterior vimos que, al igual que su
predecesor del siglo I, el consejo central que dirige a los
testigos de Jehová, el Cuerpo Gobernante, siempre busca la
ayuda del Soberano universal y del Cabeza que él ha
nombrado sobre la congregación (1 Cor. 11:3). ¿Cómo
recibe esa guía? El hermano Albert Schroeder, quien sirvió
en esta junta desde el año 1974 hasta marzo del 2006 —mes
en que terminó su vida en la Tierra—, explicó así el
desarrollo de su reunión semanal, que tiene lugar los
miércoles: “Comienza con oración y se pide la dirección del
espíritu de Jehová. Se hace un verdadero esfuerzo por ver
que todo asunto que se trate y toda decisión que se tome
esté en armonía con la Palabra de Dios, la Biblia”.
Igualmente, Milton G. Henschel, quien acabó sus labores en
este mundo en marzo del 2003 tras muchos años de servicio
en el Cuerpo Gobernante, planteó una cuestión fundamental
ante la clase 101 de Galaad. En esencia, preguntó: “¿Hay en
la Tierra otra organización cuyo consejo rector consulte
siempre la Palabra de Dios, la Santa Biblia, antes de tomar
decisiones importantes?”. Es obvio que no.
bt cap. 14 “Hemos llegado a un acuerdo unánime”
12, 13. a) ¿Qué se conseguía enviando a Judas y Silas? b)
¿Qué lograba la carta del cuerpo de apóstoles y
ancianos?
14. ¿Cómo es posible que los siervos de Jehová estemos
unidos en este mundo tan dividido?
12 Entre los cuatro delegados figuraban Judas y Silas —
“varones prominentes entre los hermanos”—, quienes
reunían las condiciones para representar al cuerpo de
apóstoles y ancianos. Al entregar en persona aquel
mensaje, la delegación dejaría claro que no se trataba tan
solo de una simple respuesta a una consulta; era el decreto
explícito de la junta de Jerusalén. La presencia de los dos
“varones escogidos”, Judas y Silas, iba a estrechar los
lazos entre los judeocristianos de Jerusalén y los discípulos
gentiles de otras regiones. ¡Qué medida tan sabia y
amorosa! Sin duda, reforzó la paz y la unidad del pueblo de
Dios.
13 La carta daba instrucciones muy claras a los
cristianos de origen pagano. No solo lograba zanjar el
asunto de la circuncisión, sino que les mostraba qué debían
hacer para gozar del favor de Jehová y recibir su bendición.
La parte esencial del comunicado decía: “Al espíritu santo y
a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles
ninguna otra carga, salvo estas cosas necesarias: que sigan
absteniéndose de cosas sacrificadas a ídolos, y de sangre, y
de cosas estranguladas, y de fornicación. Si se guardan
cuidadosamente de estas cosas, prosperarán. ¡Buena salud
a ustedes!” (Hech. 15:28, 29).
14 En la actualidad, la armonía doctrinal y la unidad de
acción reinan entre los siete millones de testigos de Jehová
que servimos en más de cien mil congregaciones de todo el
globo. ¿Cómo es posible que estemos unidos en un mundo
tan agitado y lleno de opiniones divisivas? Porque nos
sometemos con gusto a la guía de Jesucristo, Cabeza de la
congregación. Esta dirección se expresa a través de las
instrucciones claras del Cuerpo Gobernante, que actúa en
representación del “esclavo fiel y discreto” (Mat. 24:45-47).
bt cap. 14 “Hemos llegado a un acuerdo unánime”
19, 20. a) ¿Qué hecho demuestra que la paz y la unidad
volvieron a reinar en la congregación de Antioquía? b)
¿A qué pudieron dedicarse Pablo y Bernabé?
19 El relato de Hechos indica a continuación que la paz y la
unidad volvieron a reinar en la congregación de Antioquía.
Los hermanos de esa ciudad no se pusieron a disputar con
Judas y Silas. Al contrario, agradecieron muchísimo su visita.
De hecho, fue tan solo cuando pasó “algún tiempo” que “los
dejaron ir en paz [para que regresaran junto] a los [hermanos
de Jerusalén] que los habían enviado” (Hech. 15:33). A su
llegada, estos últimos tuvieron que alegrarse mucho de oír los
pormenores de la misión. ¡Gracias a la bondad inmerecida de
Jehová, había sido todo un éxito!
20 Pablo y Bernabé se quedaron en Antioquía. Al haberse
arreglado las cosas, pudieron asumir nuevamente un papel
muy activo en la evangelización, tal como hacen hoy los
superintendentes de circuito y distrito cuando visitan las
congregaciones a su cuidado (Hech. 13:2, 3). ¡Qué bendición
para el pueblo de Dios contar con cristianos así!
it-2 pág. 158 Judas
Hechos 15:33 indica que Judas y Silas volvieron a
Jerusalén después de haber “pasado algún tiempo” con los
cristianos de Antioquía. Ciertos manuscritos (como el Códice
Ephraemi y el de Beza) contienen el versículo 34, que dice:
“Pero a Silas le pareció bien permanecer allí más tiempo; sin
embargo, Judas partió solo para Jerusalén”. No obstante, los
manuscritos antiguos más confiables (Sinaítico, Alejandrino,
Vaticano núm. 1209) omiten este versículo. Es probable que
se tratase de una nota marginal que intentaba explicar el
versículo 40 y que con el tiempo se introdujo en el texto
principal.
bt cap. 15 “Fortaleciendo a las congregaciones”
4. ¿Qué dos objetivos perseguía Pablo en su segunda gira
misionera?
5. ¿Cómo orienta y anima a las congregaciones el Cuerpo
Gobernante?
6, 7. Mencione algunas funciones de los superintendentes de
circuito y distrito.
“Volvamos y visitemos a los hermanos” (Hechos 15:36)
4 En el capítulo anterior vimos que cuatro delegados —
Pablo, Bernabé, Judas y Silas— fortalecieron y animaron
espiritualmente a la congregación de Antioquía exponiendo el
decreto sobre la circuncisión. ¿Qué sucedió luego? Pablo le
propuso a Bernabé nuevos planes de viaje: “Sobre todo,
volvamos y visitemos a los hermanos en cada una de las
ciudades en las cuales publicamos la palabra de Jehová, para
ver cómo están” (Hech. 15:36). No pretendía tan solo hacer
3
visitas sociales a los recién convertidos. En esta segunda
gira misionera viajaría de una congregación a otra con dos
objetivos. En primer lugar, seguir entregando el decreto de
los apóstoles y ancianos de Jerusalén (Hech. 16:4). Y en
segundo lugar, consolidar a las congregaciones y ayudarlas
a crecer en la fe (Rom. 1:11, 12). ¿De qué manera imita la
organización moderna de los testigos de Jehová este patrón
de tiempos apostólicos?
5 Hoy, el medio que emplea Cristo para dirigir al pueblo
de Dios es el Cuerpo Gobernante de los Testigos de Jehová.
Valiéndose de cartas, publicaciones, reuniones y otros
medios, esta junta o consejo de fieles ungidos orienta y
anima a las congregaciones del mundo entero. Además,
procura mantenerse en contacto directo con ellas. Con este
fin ha nombrado a miles de hermanos capaces que las
visitan periódicamente una tras otra.
6 En la actualidad, los superintendentes de circuito y
distrito también se concentran en dar atención personal y
estímulo espiritual a los hermanos de las congregaciones
que visitan. ¿De qué manera? Siguiendo el modelo de
cristianos del siglo I como Pablo, quien exhortó a un
compañero superintendente: “Predica la palabra, ocúpate
en ello urgentemente en tiempo favorable, en tiempo
dificultoso; censura, corrige, exhorta, con toda gran
paciencia y arte de enseñar [...], haz la obra de
evangelizador” (2 Tim. 4:2, 5).
7 En armonía con el anterior consejo del apóstol, estos
visitantes —apoyados por sus esposas, si están casados—
participan con las congregaciones en las diversas facetas
del ministerio. Animan mucho al rebaño demostrando celo
por las buenas nuevas y habilidad como maestros (Rom.
12:11; 2 Tim. 2:15). Pero, sobre todo, se distinguen por su
amor y espíritu de sacrificio. Dan mucho de sí, llegando a
viajar en condiciones climáticas difíciles, o incluso por
zonas peligrosas (Fili. 2:3, 4). Además, pronuncian
discursos bíblicos para confortar, instruir y exhortar a los
hermanos. Todos nos beneficiamos mucho al meditar en la
conducta de estos siervos fieles y al tratar de imitar su fe
(Heb. 13:7).
bt cap. 15 “Fortaleciendo a las congregaciones”
8. ¿Cómo reaccionó Bernabé ante la invitación de Pablo?
9. ¿Por qué no quiso acceder Pablo a las demandas de
Bernabé?
10. ¿En qué resultó el desacuerdo entre Pablo y Bernabé?
11. ¿Qué cualidades necesitamos para cerrar las heridas de
una ofensa?
12. ¿Qué cualidades de Pablo y Bernabé deben imitar los
superintendentes?
“Ocurrió un agudo estallido de cólera” (Hechos 15:37-41)
8 La propuesta de Pablo de volver a visitar a los
hermanos le pareció muy bien a Bernabé. Al fin y al cabo,
los dos habían hecho la expedición evangelizadora anterior
bien compenetrados y ya conocían las regiones y pueblos
(Hech. 13:2–14:28). Así que la idea de cooperar en la nueva
misión parecía sensata y práctica. Pero, como indica
Hechos 15:37, surgió una complicación: “Bernabé estaba
resuelto a llevar consigo también a [su primo] Juan, que se
llamaba Marcos”. Como vemos, no se limitó a recomendar
que los acompañara. “Estaba resuelto” a llevarlo a toda costa.
9 El apóstol no accedió a sus demandas. Y el relato explica
por qué: “No le pareció propio tomar consigo a este, puesto
que se había apartado de ellos desde Panfilia y no había ido
con ellos a la obra” (Hech. 15:38). Como ya hemos visto,
Marcos había acompañado a los dos predicadores en su
primera gira misional, pero sin llegar a completarla (Hech.
12:25; 13:13). En la etapa inicial, cuando todavía estaban en
Panfilia, desertó y regresó a su hogar en Jerusalén. Aunque la
Biblia no aclara la razón de su partida, es obvio que Pablo la
consideró un acto irresponsable. Así que es muy probable
que hubiera perdido la confianza en él.
10 Convencido de que Marcos tenía que ir con ellos,
Bernabé estuvo porfiando en su postura, mientras que Pablo
se mantuvo inflexible en la suya. “Ante esto, ocurrió un agudo
estallido de cólera, de modo que se separaron.” (Hech. 15:39.)
Mientras que Bernabé se embarcó con destino a Chipre, su
tierra natal, acompañado de su primo, el apóstol prosiguió
con sus planes: “Seleccionó a Silas y se fue, después de
haber sido encomendado por los hermanos a la bondad
inmerecida de Jehová. [...] Pasó por Siria y Cilicia,
fortaleciendo a las congregaciones” (Hech. 15:40, 41).
11 El relato seguramente nos recuerda lo imperfectos que
somos todos. No olvidemos que Bernabé era representante
del consejo que gobernaba a la congregación primitiva.
Y también lo era Pablo, quien además puede que llegara a ser
miembro de ese cuerpo central. Con todo, los dos misioneros
se dejaron dominar por las malas tendencias. Ahora bien,
¿permitirían que las heridas quedaran abiertas para siempre?
No. Aunque no eran perfectos, sí eran humildes y habían
adoptado la mentalidad de Cristo. Sin duda, terminaron
demostrando un espíritu fraternal y misericordioso (Efe. 4:1-
3). Y sabemos que años más tarde Pablo y Marcos trabajaron
juntos en otras labores cristianas (Col. 4:10).
12 Los arrebatos coléricos no eran habituales ni en
Bernabé ni en Pablo. El primero era conocido por ser muy
afectuoso y desprendido; tanto, que los apóstoles lo llamaban
por su apodo, Bernabé, que significa “Hijo del Consuelo”, en
vez de por su nombre, José. Y el segundo también se
caracterizaba por su ternura y amabilidad (1 Tes. 2:7, 8).
En imitación de estos dos discípulos, todos los
superintendentes cristianos —incluidos los de circuito y
distrito— deben esforzarse por ser humildes y por tratar con
ternura tanto a sus compañeros ancianos como al resto del
rebaño (1 Ped. 5:2, 3).
w11 15/4 ¿Permitimos que nos guíe el espíritu de Dios?
6, 7. a) ¿Qué consejo bíblico nos ayudará a evitar que una
conversación con un hermano degenere en una
discusión acalorada? b) ¿Cuáles son los beneficios de
ser “presto en cuanto a oír, lento en cuanto a hablar
[y] lento en cuanto a ira”?
6 La frase “un agudo estallido de cólera” indica que el
enfrentamiento entre Pablo y Bernabé ocurrió de repente y fue
muy intenso. ¿Cuál es la lección? Si estamos tratando un
asunto con un hermano y vemos que nos estamos enojando,
haremos bien en seguir el consejo de Santiago 1:19, 20:
“Todo hombre tiene que ser presto en cuanto a oír, lento en
cuanto a hablar, lento en cuanto a ira; porque la ira del
hombre no obra la justicia de Dios”. Según las circunstancias,
podemos tratar de cambiar de tema, dejar la conversación
4
para otro momento o excusarnos y marcharnos antes de
que se caldeen los ánimos (Pro. 12:16; 17:14; 29:11).
7 ¿Cuáles son los beneficios de aplicar este consejo?
Cuando nos damos tiempo para tranquilizarnos, orar a
Jehová y pensar cómo debemos responder, permitimos que
nos guíe el espíritu santo (Pro. 15:1, 28). Eso nos ayudará a
manifestar apacibilidad y gran paciencia. Y así estaremos
mejor preparados para seguir la exhortación de Efesios
4:26, 29: “Estén airados, y, no obstante, no pequen [...].
No proceda de la boca de ustedes ningún dicho corrompido,
sino todo dicho que sea bueno para edificación según haya
necesidad, para que imparta lo que sea favorable a los
oyentes”. Sin duda alguna, al vestirnos de apacibilidad y
gran paciencia, contribuimos a que reinen la paz y la unidad
en la congregación.
Capítulo 16
w90 15/6 El pueblo de Jehová hecho firme en la fe
19. ¿Qué ejemplo puso Timoteo para los jóvenes cristianos
de hoy?
Progreso en paz
19 No se permitió que aquella disputa afectara la paz de
la congregación. El pueblo de Dios siguió haciéndose firme
en la fe (16:1-5). Pablo y Silas fueron a Derbe y luego a
Listra. Allí vivía Timoteo, hijo de la judía creyente Eunice y
su esposo griego, quien era incrédulo. Timoteo era joven,
pues hasta 12 o 15 años después todavía se le dijo: “Que
nadie jamás menosprecie tu juventud”. (1 Timoteo 4:12.)
Puesto que “los hermanos de Listra y de Iconio [a unos
29 kilómetros (18 millas) de distancia] daban buenos
informes acerca de él”, Timoteo era bien conocido por su
excelente ministerio y sus cualidades piadosas. Los jóvenes
cristianos de hoy deben buscar la ayuda de Jehová para
ganarse una reputación similar. Pablo circuncidó a Timoteo
porque visitarían los hogares y las sinagogas de judíos que
sabían que el padre de Timoteo era gentil, y el apóstol no
quería que nada sirviera de obstáculo a hombres y mujeres
judíos que necesitaban aprender acerca del Mesías. Sin
violar principios bíblicos, los testigos de Jehová hoy
también hacen lo que pueden para que las buenas nuevas
sean atrayentes a gente de toda clase. (1 Corintios 9:19-23.)
w12 15/1 Imitemos la actitud vigilante de los apóstoles de
Jesús
4, 5. ¿Cómo guió el espíritu santo a Pablo y sus
compañeros?
6, 7. a) ¿Qué les sucedió a Pablo y sus acompañantes cerca
de Bitinia? b) ¿Qué decisión tomaron los discípulos,
y qué ocurrió?
8, 9. ¿Qué aprendemos del viaje de Pablo?
ESTUVIERON PENDIENTES DE RECIBIR INSTRUCCIONES
SOBRE DÓNDE PREDICAR
4 En primer lugar, los apóstoles estuvieron muy
pendientes de recibir instrucciones sobre dónde debían
predicar. En cierta ocasión, Jesús se valió del espíritu santo
—que Jehová había puesto a su disposición— para guiar al
apóstol Pablo y sus compañeros durante una expedición
fuera de lo común (Hech. 2:33). Repasemos lo que sucedió
(léase Hechos 16:6-10).
5 Pablo, Silas y Timoteo acababan de partir de Listra,
ciudad del sur de Galacia. Al cabo de unos días llegaron a una
calzada romana que los llevaba en dirección oeste hacia la
región más poblada del distrito de Asia. Su intención al tomar
esa ruta era visitar ciudades en las que había miles de
personas que necesitaban oír el mensaje de Cristo. Pero algo
los detuvo. El versículo 6 dice: “Atravesaron Frigia y el país
de Galacia, porque el espíritu santo les había prohibido hablar
la palabra en el distrito de Asia”. De algún modo que
desconocemos, el espíritu les impidió predicar en aquella
provincia. Todo indica que Jesús, valiéndose de la fuerza
activa de Dios, quería conducir a Pablo y sus compañeros por
otros rumbos.
6 ¿Adónde fueron aquellos entusiastas viajeros?
El versículo 7 continúa la narración: “Al bajar a Misia, se
esforzaron por entrar en Bitinia, pero el espíritu de Jesús
no se lo permitió”. Como no habían podido predicar en Asia,
pusieron rumbo al norte para difundir el mensaje por las
ciudades de Bitinia. Pero cuando ya estaban cerca de esa
provincia, Jesús de nuevo se valió del espíritu santo para
cortarles el paso. ¡Pablo y sus compañeros debían de estar
perplejos! Sabían qué predicar y cómo hacerlo, pero no tenían
ni idea de dónde. Por así decirlo, habían llamado a la puerta
de Asia y luego a la de Bitinia, pero ninguna de las dos se les
había abierto. ¿Perderían el entusiasmo por la predicación y
se darían por vencidos? ¡Jamás!
7 Entonces, ¿qué hicieron? El versículo 8 cuenta que
“pasaron por alto a Misia y bajaron a Troas”. Esta decisión
podría parecer un tanto extraña, pues suponía recorrer unos
550 kilómetros (unas 350 millas) hacia el oeste y dejar atrás
muchas ciudades hasta llegar al puerto de Troas, el paso de
entrada a Macedonia. ¡A la tercera va la vencida! En esta
ocasión, Pablo y sus compañeros se encontraron la puerta
abierta de par en par. El versículo 9 señala lo que sucedió:
“Durante la noche le apareció a Pablo una visión: cierto varón
macedonio estaba de pie y le suplicaba y decía: ‘Pasa a
Macedonia y ayúdanos’”. El apóstol por fin se enteró de
dónde tenía que predicar, de manera que todos se
embarcaron de inmediato para Macedonia.
8 ¿Qué nos enseña este relato? Vemos que el espíritu de
Dios entró en acción después de que Pablo salió en dirección
a Asia. Luego, Jesús solo intervino después de que Pablo se
encaminó a Bitinia. Por último, Cristo le indicó al apóstol que
fuera a Macedonia después de que llegó a Troas. En la
actualidad, la Cabeza de la congregación cristiana pudiera
tratarnos a nosotros del mismo modo (Col. 1:18). Por ejemplo,
tal vez queramos ser precursores o trasladarnos a algún lugar
donde haya más necesidad de publicadores. Pero es posible
que Jesús, valiéndose del espíritu santo, nos proporcione la
guía necesaria solo después de que demos pasos concretos
para lograr nuestra meta. ¿Por qué? Pongamos una
comparación. El conductor solo puede dirigir a la derecha o a
la izquierda un automóvil que ya esté en movimiento. De igual
modo, Jesús puede dirigirnos únicamente si ya estamos en
marcha, es decir, esforzándonos por ampliar nuestro
ministerio.
9 Pero ¿y si nuestros esfuerzos no dan fruto enseguida?
¿Será que el espíritu no está guiándonos?
No necesariamente. Recordemos que Pablo también se topó
con puertas cerradas. Sin embargo, no cejó en su empeño
hasta encontrar una abierta. Hoy ocurre igual. Si no nos
damos por vencidos, es muy probable que se nos abra “una
puerta grande que conduce a la actividad” (1 Cor. 16:9)
5
w96 15/9 págs. 27-28 Lidia: hospitalaria dama que adoraba a
Dios
Predicación de Pablo en Filipos
En torno al año 50 de nuestra era, Pablo puso pie por
vez primera en suelo europeo y comenzó a predicar en
Filipos. Cada vez que llegaba a una nueva ciudad, Pablo
tenía por costumbre visitar la sinagoga a fin de predicar
primero a los judíos y prosélitos que allí acudían.
(Compárese con Hechos 13:4, 5, 13, 14; 14:1.) Ciertas
autoridades señalan que la ley romana prohibía a los judíos
practicar su religión dentro del “recinto sagrado” de Filipos.
De modo que, el sábado, después de haber pasado
“algunos días” allí, los misioneros hallaron cierto lugar
junto a un río, fuera de la ciudad, en el que ‘pensaron que
había un lugar de oración’. (Hechos 16:12, 13.) Al parecer, se
trataba del río Gangites. Los misioneros encontraron
únicamente mujeres, entre ellas Lidia.
“Adoradora de Dios”
Lidia era “adoradora de Dios”, lo que probablemente
indique que era una prosélita judía que buscaba la verdad
en el campo de la religión. Aunque tenía un oficio lucrativo,
Lidia no era materialista. Por el contrario, dedicaba tiempo a
los asuntos espirituales. “Jehová le abrió el corazón
ampliamente para que prestara atención a las cosas que
Pablo estaba hablando”, de modo que aceptó la verdad. En
efecto, “fueron bautizadas ella y su casa”. (Hechos
16:14, 15.)
La Biblia no detalla quiénes eran los miembros de la
casa de Lidia. Como no se menciona marido, es posible que
fuera soltera o viuda. La expresión “su casa” tal vez aluda a
los parientes, si bien puede referirse a los esclavos o
sirvientes. De cualquier modo, Lidia comunicó con fervor lo
que había aprendido a las personas que vivían en su casa.
¡Qué feliz debió de sentirse cuando estas se hicieron
creyentes y abrazaron la fe verdadera!
“Sencillamente nos obligó a aceptar”
Antes de conocer a Lidia, es posible que los misioneros
tuvieran que contentarse con hospedaje por el que tenían
que pagar. Pero ella les ofreció albergue de todo corazón.
Sin embargo, el hecho de que tuviera que insistir indica que
Pablo y sus compañeros opusieron cierta resistencia. ¿Por
qué razón? Porque Pablo deseaba ‘proporcionar las buenas
nuevas sin costo, para no abusar de su autoridad’
ni convertirse en una carga para nadie. (1 Corintios 9:18;
2 Corintios 12:14.) Lucas añade: “Ahora bien, cuando fueron
bautizadas ella y su casa, ella dijo con súplica: ‘Si ustedes
me han juzgado fiel a Jehová, entren en mi casa y
quédense’. Y sencillamente nos obligó a aceptar”. (Hechos
16:15.) La principal preocupación de Lidia era ser fiel a
Jehová, por lo que parece que su ofrecimiento de
hospitalidad fue una demostración de fe. (Compárese con
1 Pedro 4:9.) ¡Qué ejemplo! ¿Nos valemos nosotros también
de nuestras posesiones para fomentar los intereses de las
buenas nuevas?
w95 1/11 págs. 6-7 La verdad acerca de los ángeles
“Ángel de luz”
No debe sorprendernos que el Diablo haga que la
adivinación parezca provechosa y que incluso provenga de
los ángeles. La Biblia dice que Satanás “sigue
transformándose en ángel de luz”. (2 Corintios 11:14.) Puede
idear portentos y después hacer que ocurran; de este modo
engaña a los observadores haciéndoles creer que la señal
procede de Dios. (Compárese con Mateo 7:21-23;
2 Tesalonicenses 2:9-12.) Pero todas las obras de Satanás, sin
importar lo virtuosas o siniestras que parezcan, cumplen uno
de estos dos propósitos: poner a la gente en contra de Jehová
o simplemente cegarles la mente para que ‘la iluminación de
las gloriosas buenas nuevas acerca del Cristo no pase a
ellos’. (2 Corintios 4:3, 4.) Esta última manera de engañar
suele ser la más efectiva.
Piense en el relato bíblico de una sirvienta del siglo
primero cuyas predicciones proporcionaban mucha ganancia
a sus dueños. Siguió durante muchos días a los discípulos,
diciendo: “Estos hombres son esclavos del Dios Altísimo, los
cuales les están publicando el camino de la salvación”. Sus
palabras eran ciertas. Sin embargo, el relato bíblico nos dice
que estaba poseída por “un demonio de adivinación”, no por
un ángel. Finalmente Pablo “se volvió y dijo al espíritu: ‘Te
ordeno en el nombre de Jesucristo que salgas de ella’. Y salió
en aquella misma hora”. (Hechos 16:16-18.)
¿Por qué expulsó Pablo al espíritu? Después de todo,
hacía que los dueños de la muchacha poseída ganaran mucho
dinero. Puede que la sirvienta utilizara poderes
sobrenaturales para decir a los labradores cuándo debían
plantar, a las doncellas cuándo casarse y a los mineros dónde
buscar oro. Este espíritu incluso impulsó a la muchacha a
decir algo que era verdad cuando alabó públicamente a los
discípulos.
Sin embargo, se trataba de “un demonio de adivinación”.
Como tal, no tenía derecho de hablar de Jehová ni proclamar
su provisión para la salvación. Su habla lisonjera, quizá
presentada para que se diera crédito a sus predicciones,
atraía la atención que los observadores debían dar a los
verdaderos seguidores de Cristo. Pablo advirtió a los
corintios con buena razón: “No pueden estar participando de
‘la mesa de Jehová’ y de la mesa de demonios”. (1 Corintios
10:21.) No sorprende que los cristianos del siglo primero
destruyeran todos los libros de adivinación que tenían.
(Hechos 19:19.)
w99 15/2 págs. 27-28 Silas, una fuente de estímulo
Azotado y encarcelado
En Filipos, “la ciudad principal del distrito”, Silas pasó por
una dura e inolvidable experiencia. Cuando Pablo expulsó un
espíritu de adivinación de una esclava joven, sus dueños, al
ver que habían perdido su fuente de ingresos, llevaron a Silas
y a Pablo ante los magistrados de la ciudad. Allí sufrieron la
indignidad de que los presentaran en público como
malhechores, los desnudaran y los azotaran con varas en la
plaza del mercado (Hechos 16:12, 16-22).
Esos azotes no solo constituían un temido castigo que
probaba hasta el límite el aguante humano, sino que, en el
caso de Pablo y Silas, fueron también ilegales. ¿Por qué?
Porque la ley romana establecía que no podía azotarse a
ningún ciudadano romano. Pablo tenía la ciudadanía romana,
y es probable que también la tuviese Silas. “Después de
haberles descargado muchos golpes”, encarcelaron a Pablo y
a Silas y les aseguraron los pies en el cepo. Este era un
“instrumento horrible —explica Gustav Stählin—, en el que
podían separarse las piernas del preso tanto como se quisiera
a fin de que no pudiera dormir”. Sin embargo, como a la mitad
6
de la noche y con las espaldas cubiertas de dolorosas
heridas, “Pablo y Silas estaban orando y alabando a Dios
con canción” (Hechos 16:23-25).
Esto nos dice algo sobre la personalidad de Silas. Se
sentía contento porque estaban sufriendo por causa del
nombre de Cristo (Mateo 5:11, 12; 24:9). Este fue
seguramente el mismo espíritu que permitió a Silas y a sus
compañeros, en su anterior misión a Antioquía, animar y
fortalecer eficazmente a la congregación, de modo que sus
compañeros cristianos se regocijaran. El gozo de Pablo y
Silas debió aumentar cuando un terremoto los liberó
milagrosamente de la prisión y ayudaron al carcelero, que
quería suicidarse, y a su familia, a poner fe en Dios (Hechos
16:26-34).
Ni los azotes ni la cárcel intimidaron a Pablo y a Silas.
Cuando se ordenó su liberación, no salieron de Filipos con
la cabeza gacha, como esperaban los magistrados. Antes
bien, pusieron en su lugar a aquellas autoridades
arrogantes y arbitrarias. “Nos fustigaron públicamente sin
ser condenados, a nosotros que somos hombres romanos,
y nos echaron en la prisión; ¿y ahora nos echan fuera
secretamente? —preguntó Pablo—. ¡No, por cierto!, antes,
que vengan ellos mismos y nos saquen.” Temiendo las
consecuencias, los magistrados se vieron obligados a
solicitarles que partieran de la ciudad (Hechos 16:35-39).
Después de dejar claros sus derechos como romanos
ante las autoridades, Pablo y Silas accedieron a la solicitud
de los magistrados, no sin antes despedirse de sus
hermanos. Según lo que ya era característico en toda su
gira misional, Silas y su compañero “animaron” de nuevo a
los hermanos y partieron (Hechos 16:40)
g90 22/5 pág. 14 Cinco falacias comunes. No se deje
engañar por ellas
La simplificación excesiva ha resultado en muchos
conceptos erróneos relacionados con la Palabra de Dios, la
Biblia. Considere, por ejemplo, el relato de Hechos 16:30, 31.
Allí se dice que un carcelero formuló una pregunta acerca
de la salvación. Pablo respondió: “Cree en el Señor Jesús y
serás salvo”. Muchos han concluido de estas palabras que
para salvarse lo único que se requiere es aceptar
mentalmente a Jesús.
Esto es una simplificación excesiva. Es cierto que creer
en Jesús como nuestro Rescatador es esencial, pero
también es necesario creer en lo que Jesús enseñó y
mandó, y adquirir un entendimiento completo de las
verdades bíblicas, como se pone de relieve cuando a
continuación Pablo y Silas “hablaron la palabra de Jehová
[al carcelero] junto con todos los que estaban en su casa”.
(Hechos 16:32.) Además, para ser salvo también hace falta
obediencia. Pablo lo mostró más tarde cuando escribió que
Jesús “vino a ser responsable de la salvación eterna para
todos los que le obedecen”. (Hebreos 5:9.)
w90 15/6 ¡La palabra de Jehová prevalece!
7. ¿A quiénes y cómo trajo bendiciones el encarcelamiento
de Pablo y Silas en Filipos?
8. ¿Qué hicieron los magistrados civiles de Filipos, y qué
pudiera lograrse si reconocían públicamente su
error?
7 Aquel encarcelamiento trajo bendiciones al carcelero y
su familia (16:25-40). Como a medianoche Pablo y Silas
estaban orando y alabando a Dios con canción, seguros de
que él estaba con ellos. (Salmo 42:8.) De repente, un
terremoto abrió las puertas de par en par y soltó todas las
cadenas cuando los grilletes se despegaron de las vigas o las
paredes. El carcelero tenía miedo de sufrir la pena de muerte
porque sus prisioneros hubieran escapado. Estaba a punto de
cometer suicidio cuando Pablo clamó: “¡No te hagas ningún
daño, porque todos estamos aquí!”. Después de sacar a Pablo
y Silas, el carcelero les preguntó cómo podía salvarse. “Cree
en el Señor Jesús”, contestaron. Al oír la palabra de Jehová
“él y los suyos, fueron bautizados sin demora”. ¡Cuánto gozo
causó eso!
8 Al día siguiente los magistrados civiles avisaron que se
pusiera en libertad a Pablo y Silas. Pero Pablo dijo: ‘Nos
fustigaron sin ser condenados, a nosotros que somos
hombres romanos, y nos echaron en la prisión. ¿Ahora nos
echan fuera secretamente? Que vengan ellos y nos saquen’.
Si los magistrados reconocían públicamente su error, aquello
podría hacer que se retrajeran de golpear y encarcelar a otros
cristianos. Puesto que no podían expulsar de la ciudad a
ciudadanos romanos, los magistrados fueron y pidieron a los
hermanos que se marcharan, pero ellos solo hicieron esto
después de haber animado a sus compañeros de creencia. Un
interés de ese tipo mueve ahora a los miembros del Cuerpo
Gobernante y a otros representantes viajeros a visitar y
animar al pueblo de Dios por toda la Tierra.
Capítulo 17
bt cap. 17 “Razonó con ellos a partir de las Escrituras”
4. ¿Por qué es probable que Pablo pasara más de tres
semanas en Tesalónica?
5. ¿De qué manera trató Pablo de llegar a sus oyentes?
6. ¿Cómo usaba Cristo la Biblia en sus razonamientos, y qué
resultados tenía?
7. ¿Por qué es indispensable que nos basemos en la Biblia al
enseñar?
“Razonó con ellos a partir de las Escrituras” (Hechos 17:1-3)
4 La narración muestra que, durante su estancia en
Tesalónica, Pablo predicó tres sábados en la sinagoga.
Entonces, ¿solo estuvo tres semanas en esa ciudad?
No necesariamente. Para empezar, no sabemos cuántos días
tardó en hacer su primera visita al centro religioso judío.
Además, en sus cartas explicó que él y sus compañeros
tuvieron que ponerse a trabajar para ganarse la vida y que en
dos ocasiones recibieron ayuda material de los hermanos de
Filipos (Fili. 4:16; 1 Tes. 2:9; 2 Tes. 3:7, 8). Por todo lo anterior,
es muy posible que el apóstol se quedara más de tres
semanas.
5 Pues bien, armándose de valor, fue a predicar a los
asistentes a la sinagoga. Según tenía por costumbre, “razonó
con ellos a partir de las Escrituras, explicando y probando por
referencias que era necesario que el Cristo sufriera y se
levantara de entre los muertos, y decía: ‘Este es el Cristo, este
Jesús que yo les estoy publicando’” (Hech. 17:2, 3). Como
vemos, no recurrió a un despliegue de emocionalismo, sino
que apeló a la lógica. Sabía que aquellos oyentes conocían y
respetaban las Escrituras. Tan solo les faltaba entenderlas en
su sentido más pleno. Por eso, basándose en ellas,
7
argumentó, explicó y demostró que Jesús de Nazaret era el
Cristo, el Mesías prometido.
6 Pablo imitó al Gran Maestro, quien siempre usó la
Biblia como fundamento de su enseñanza. Por ejemplo,
durante su ministerio, Jesús dijo a sus discípulos que, en
cumplimiento de las profecías sobre el Hijo del Hombre, él
tendría que padecer, morir y levantarse de entre los muertos
(Mat. 16:21). Y después de su resurrección se manifestó a
sus seguidores. Aunque este prodigio bastaba para
confirmar que había dicho la verdad, les aportó más
pruebas. En una ocasión se apareció a dos discípulos y
“comenzando desde Moisés y todos los Profetas les
interpretó cosas referentes a él en todas las Escrituras”.
Como resultado, ellos dijeron: “¿No nos ardía el corazón
cuando él venía hablándonos por el camino, cuando nos
estaba abriendo por completo [el sentido de] las
Escrituras?” (Luc. 24:13, 27, 32).
7 Dado que la Palabra de Dios ejerce poder, los
cristianos de la actualidad nos basamos en ella siempre,
siguiendo el ejemplo de Jesús, Pablo y los demás apóstoles
(Heb. 4:12). Cuando razonamos con las personas en la
predicación, les mostramos pasajes que sustentan nuestras
creencias y se los explicamos con claridad. Al remitirnos
constantemente a la Biblia, pueden ver que no les llevamos
ideas de nuestra propia cosecha, sino enseñanzas divinas.
Además, nosotros también nos beneficiamos de tener claro
el sólido fundamento de nuestras enseñanzas. ¿De qué
manera? Nos sentimos más seguros y más decididos a
proclamar el mensaje con valor, tal como hizo Pablo.
bt cap. 17 “Razonó con ellos a partir de las Escrituras”
8-10. a) ¿Cómo se recibieron las buenas nuevas en
Tesalónica? b) ¿Por qué envidiaban a Pablo algunos
judíos? c) ¿Qué medidas tomaron los adversarios
judíos?
11. ¿Qué acusaciones lanzaron los enemigos contra Pablo y
sus compañeros, y qué decreto es probable que
tuvieran presente? (Véase la nota.)
12. ¿Qué indica que las acusaciones lanzadas contra los
cristianos tesalonicenses pudieron haber tenido
terribles consecuencias?
13, 14. a) ¿Por qué razones fracasó el ataque de la turba? b)
¿Cómo demostró Pablo la cautela que recomendó
Cristo, y de qué manera podemos imitarlo?
“Algunos de ellos se hicieron creyentes” (Hechos 17:4-9)
8 El apóstol ya había constatado lo ciertas que eran
estas palabras de Jesús: “El esclavo no es mayor que su
amo. Si ellos me han perseguido a mí, a ustedes también los
perseguirán; si ellos han observado mi palabra, también
observarán la de ustedes” (Juan 15:20). En Tesalónica, la
reacción fue mixta: una de cal y otra de arena. Mientras que
unos estuvieron dispuestos a observar, u obedecer, la
palabra, otros se opusieron. Con referencia a los primeros,
Lucas escribió: “Algunos de [los judíos] se hicieron
creyentes [cristianos] y se asociaron con Pablo y con Silas,
y [también] una gran multitud de los griegos que adoraban a
Dios, y no pocas de las mujeres prominentes” (Hech. 17:4).
Seguramente, estos nuevos discípulos se pusieron muy
contentos al ver abrirse ante sus ojos el sentido de las
Escrituras.
9 A diferencia de los anteriores, que acogieron el mensaje
con gratitud, otros reaccionaron como perros rabiosos. Entre
estos había algunos judíos envidiosos del éxito que tuvo
Pablo persuadiendo a tantos “griegos que adoraban a Dios”.
Razonaban: “¿No les hemos explicado ya las enseñanzas de
las Escrituras? Bastante hemos trabajado tratando de
hacerlos prosélitos. ¡Y ahora viene este a robárnoslos en
nuestra propia sinagoga!”. Sin duda, echaban chispas.
10 Lucas señala lo que trataron de hacer con Pablo y Silas:
“Los judíos, poniéndose celosos, tomaron como compañeros
a ciertos varones inicuos de los haraganes de la plaza de
mercado, y formaron una chusma y procedieron a alborotar la
ciudad. Y asaltando la casa de Jasón, procuraban hacer que
los sacaran a la gentuza. Como no los hallaron, arrastraron a
Jasón y a ciertos hermanos ante los gobernantes de la
ciudad, clamando: ‘Estos hombres que han trastornado la
tierra habitada están presentes aquí también, y Jasón los ha
recibido con hospitalidad. Y todos estos actúan en oposición
a los decretos de César, diciendo que hay otro rey, Jesús’”
(Hech. 17:5-7). ¿Qué efecto tuvo el ataque de la turba en los
misioneros cristianos?
11 No hay cosa peor que las turbas. Esas multitudes
descontroladas son más furiosas y violentas que la crecida de
un río. Y fue a este medio tan peligroso al que recurrieron los
judíos para librarse de Pablo y Silas. Con sus malas mañas
alborotaron a la entera ciudad, y luego trataron de convencer
a los gobernantes de que había graves cargos contra ellos.
El primero, que habían “trastornado la tierra habitada”,
aunque el tumulto de Tesalónica no lo habían provocado
precisamente el apóstol y sus compañeros... Y la segunda
imputación era aún peor: el delito de hacer propaganda
de otro Rey, Jesucristo, en directa violación de los decretos
del emperador.
12 Recordemos que los guías religiosos habían acudido a
Pilato para presentar una acusación muy parecida contra
Jesús: “A este hombre lo hallamos subvirtiendo a nuestra
nación [...] y diciendo que él mismo es Cristo, un rey” (Luc.
23:2). Muy posiblemente por miedo a que el emperador
pensara que él estaba tolerando alta traición, Pilato había
permitido la ejecución de Cristo. Las denuncias contra los
cristianos tesalonicenses también pudieron haber tenido
graves consecuencias. Según una obra especializada, “no es
una exageración señalar que los exponían a un gran peligro,
pues ‘las meras insinuaciones de traición contra los
emperadores solían acarrear la muerte de los acusados’”.
¿Tendría éxito esta maniobra diabólica?
13 La turba no logró impedir que continuara la obra en
Tesalónica. ¿Por qué? Para empezar, porque no encontró ni a
Pablo ni a Silas. Además, no consiguió convencer a los
magistrados de que sus acusaciones estuvieran bien
fundadas. Por eso, “después de primero tomar suficiente
fianza” —algún tipo de garantía, probablemente una suma de
dinero—, las autoridades dejaron en libertad a Jasón y a los
demás hermanos (Hech. 17:8, 9). Es patente que el apóstol
había huido del peligro a fin de continuar predicando en otro
lugar, de acuerdo con el consejo de Jesús de “ser cautelosos
como serpientes, y, sin embargo, inocentes como palomas”
(Mat. 10:16). Era un hombre denodado, pero no temerario.
¿Cómo podemos imitarlo?
14 En tiempos modernos, muchos clérigos han incitado a
las turbas a atacar a los testigos de Jehová. Más aún, los han
acusado de ser sediciosos y traidores, tratando así de
manipular a los políticos para que repriman sus actividades.
8
Y al igual que los perseguidores del siglo I, actúan así por
pura envidia. Sin embargo, debemos siempre recordar que
los verdaderos cristianos no andamos en busca del peligro.
Cuando nos vemos amenazados por masas dominadas por
el odio y la sinrazón, tratamos de evitar las confrontaciones
yéndonos a otro lugar donde podamos proseguir con
nuestra labor en paz, y quizás regresemos más tarde,
cuando se hayan calmado las aguas.
w11 15/6 “Respeten a los que trabajan duro entre ustedes”
4, 5. ¿Por qué dijo Pablo que los ancianos de su tiempo
estaban trabajando duro, y por qué puede decirse lo
mismo de los superintendentes actuales?
“Trabajan duro”
4 Como hemos visto, ¿qué habían estado haciendo los
ancianos después de que Pablo y Silas dejaron Tesalónica y
se fueron a Berea? Trabajar duro. Ciertamente, se habían
esforzado por enseñar a la congregación con las Escrituras,
tal como le habían visto hacer al apóstol. Ahora bien, la
Biblia dice que los de Berea “eran de disposición más noble
que los de Tesalónica, porque [...] examinaban con cuidado
las Escrituras diariamente” (Hech. 17:11). ¿Significa esto
que los cristianos de Tesalónica no valoraban la Palabra de
Dios? No. En realidad, este comentario no se refería a los
hermanos de Tesalónica, sino a la mayoría de los judíos de
aquella ciudad. Pablo dijo que quienes “recibieron la
palabra de Dios [...] la aceptaron, no como palabra de
hombres, sino [...] como palabra de Dios” (1 Tes. 2:13). Sin
duda, los ancianos tuvieron que trabajar mucho para saciar
el hambre espiritual de todos los que aceptaban la verdad.
5 En la actualidad, “el esclavo fiel y discreto” le
suministra al rebaño de Dios “alimento al tiempo apropiado”
(Mat. 24:45). De hecho, produce en muchos idiomas una
gran cantidad de publicaciones bíblicas y otras
herramientas, como el Índice de las publicaciones Watch
Tower y el programa Watchtower Library. Bajo la dirección
del esclavo, los ancianos también trabajan duro para nutrir
espiritualmente a sus hermanos. A fin de atender las
necesidades particulares de su congregación, pasan
muchas horas preparando discursos instructivos y
motivadores. Además, a muchos de ellos se les asignan
intervenciones en las asambleas. ¿Nos hemos detenido a
pensar en todo el tiempo que esto les supone?
bt cap. 18 “Busquen a Dios”
4, 5. ¿En qué lugares de Atenas predicó Pablo, y a qué
difícil público se enfrentó?
6, 7. ¿Cómo respondieron a las enseñanzas de Pablo
algunos intelectuales griegos, y qué reacción
semejante encontramos en la actualidad?
8. a) ¿Cómo reaccionaron algunos ante la predicación del
apóstol? b) ¿A qué puede referirse el Areópago al
que llevaron a Pablo? (Véase la nota de la página
142.)
“En la plaza de mercado” (Hechos 17:16-21)
4 Pablo visitó Atenas durante su segunda expedición
misional, hacia el año 50. Mientras aguardaba la llegada de
Silas y Timoteo, que se habían quedado en Berea, “se puso
a razonar en la sinagoga con los judíos”, tal y como
acostumbraba. También localizó un lugar donde podía
entrar en contacto con los atenienses ajenos al judaísmo: el
ágora, o “plaza de mercado” (Hech. 17:17). Situada al
noroeste de la Acrópolis, abarcaba unas 5 hectáreas
(12 acres). Pero era mucho más que un centro de intercambio
comercial. Era la plaza mayor o, en palabras de un
especialista, el “corazón económico, político y cultural de la
urbe”. Constituía el punto predilecto para reunirse y entablar
discusiones intelectuales.
5 En aquel marco se enfrentó a un público difícil, con
filósofos de dos escuelas rivales: la epicúrea y la estoica. Los
primeros creían que la vida había surgido por azar, por pura
casualidad. Su actitud existencial se ha resumido en las
siguientes palabras: “No hay que temer a Dios. En la muerte
no se siente nada. El bien es alcanzable y el mal es
soportable”. Los estoicos, por su parte, daban prioridad a la
lógica y la razón, y rechazaban que Dios fuera un ser
personal. Además, ninguno de los dos grupos creía en la
resurrección tal como la enseñaban los discípulos de Cristo.
Es patente que ambos sistemas filosóficos resultaban
incompatibles con las elevadas verdades del cristianismo
predicadas por el apóstol.
6 ¿Cómo respondieron aquellos eruditos griegos a las
enseñanzas de Pablo? Algunos lo tildaron de “charlatán” o,
más literalmente, de “recogedor de semillas” (Hech. 17:18;
nota). ¿Qué indicaba ese insulto? Según un comentarista, el
término griego “se refería en sus orígenes al pájaro que iba de
un lado a otro recogiendo granos; más tarde se aplicó a las
personas que merodeaban por el mercado buscando sobras
de comida y otros desechos. Terminó usándose en sentido
figurado para designar a quienes iban tomando de aquí y de
allá opiniones sueltas, sobre todo si luego las hilvanaban sin
orden ni concierto”. En definitiva, aquellos hombres tan
cultos estaban acusando al apóstol de ser un plagiario, un
copión ignorante. Pero, como veremos, él no se dejó intimidar
por tales descalificaciones.
7 Las cosas no han cambiado demasiado. Muchos se
burlan de nosotros porque sostenemos creencias basadas en
la Biblia. Por ejemplo, hay educadores que proclaman que la
teoría de la evolución es un dogma incuestionable y que todo
el que tenga dos dedos de frente debe aceptarla sin protestar.
Como nos negamos a creer en ella, nos catalogan de incultos.
Estos académicos nos presentan ante el público como
indoctos “recogedores de semillas”, palabreros que recurren
a “detallitos” del mundo natural para justificar sus doctrinas
bíblicas. Pero, en vez de acobardarnos, seguimos
defendiendo con confianza nuestra creencia en que la vida en
la Tierra es obra de un Diseñador inteligente, nuestro Dios
Jehová (Rev. 4:11).
8 Otros reaccionaron de manera distinta a la predicación
de Pablo en la plaza. Dijeron: “Parece que es publicador de
deidades extranjeras” (Hech. 17:18). Pero ¿de verdad estaba
introduciendo en Atenas el culto a nuevos dioses? De ser así,
se jugaba el pellejo, pues siglos atrás, Sócrates había sido
sentenciado a muerte por ese mismo cargo. Ante tan grave
acusación, no es de extrañar que llevaran al apóstol al
Areópago para que explicara las doctrinas que les resultaban
extrañas. ¿Cómo defendería su mensaje delante de individuos
que no habían recibido ninguna formación bíblica?
g 3/11 pág. 18 Un libro digno de confianza. Quinta parte
Hechos 17:21 dice que “todos los atenienses y los
extranjeros que residían allí temporalmente no pasaban su
tiempo libre en ninguna otra cosa sino en decir algo o
9
escuchar algo nuevo”. Los escritos de Tucídides y
Demóstenes atestiguan la obsesión de los atenienses por la
conversación y el debate.
La Biblia indica específicamente que “filósofos de los
epicúreos así como de los estoicos, entablaban
conversación polémica con [Pablo]”, y que incluso lo
condujeron al Areópago para oír más de lo que tenía que
decir (Hechos 17:18, 19). En efecto, Atenas era conocida por
sus muchos filósofos, entre ellos los epicúreos y los
estoicos.
Pablo habla de un altar ateniense con la inscripción: “A
un Dios Desconocido” (Hechos 17:23). Los altares
dedicados a un dios desconocido posiblemente fueron
erigidos por Epiménides de Creta.
En su discurso a los atenienses, Pablo citó las palabras:
“Porque también somos linaje de él”, y las atribuyó no a un
solo poeta, sino a “ciertos poetas de entre ustedes”
(Hechos 17:28). Al parecer, se trataba de los poetas Arato y
Cleantes.
Con buena razón, un arqueólogo concluyó lo siguiente:
“El relato de la visita de Pablo a Atenas tiene para mí el
sabor de lo escrito por un testigo ocular”. Igual podría
decirse de la descripción bíblica de las experiencias de
Pablo en Éfeso (Asia Menor). En el primer siglo de nuestra
era, esta ciudad aún mantenía su preferencia por el
paganismo griego, en especial el culto a la diosa Ártemis.
w89 15/2 ¿A quién podemos acudir por verdadera justicia?
19. ¿Por qué es razonable el punto que presenta Pablo en
Hechos 17:27?
20. ¿De qué manera es cierto que por Dios “tenemos vida y
nos movemos y existimos”?
21. ¿De qué manera debería afectarnos el ser linaje de Dios?
22. ¿Qué relación tiene el arrepentimiento con el que
recibamos justicia?
19 No es que Dios nos haya dejado en ignorancia de él,
ciegos, andando a tientas. Dio a los atenienses y a nosotros
una base para aprender acerca de él. En Romanos 1:20
Pablo después escribió: “Las cualidades invisibles de [Dios]
se ven claramente desde la creación del mundo en adelante,
porque se perciben por las cosas hechas, hasta su poder
sempiterno y Divinidad”. Por eso, Dios en verdad no está
tan lejos de nosotros si queremos hallarlo y aprender acerca
de él. (Hechos 17:27.)
20 El aprecio debería movernos a hacer eso, como
sugiere Hechos 17:28. Dios nos ha dado la vida. En realidad,
tenemos más que solo vida en el sentido que un árbol tiene
vida. Nosotros, y la mayoría de los animales, tenemos la
capacidad de vida superior, de poder movernos de un lugar
a otro. ¿Verdad que nos alegramos de eso? Pero Pablo va
más lejos. Existimos como seres inteligentes con
personalidad. El cerebro que Dios nos ha dado nos permite
pensar, captar principios abstractos (como el de la
verdadera justicia), y tener esperanza... sí, anhelar que en el
futuro se cumpla la voluntad de Dios. Como usted puede
comprender, Pablo tiene que haberse dado cuenta de que
sería muy difícil que los filósofos epicúreos y estoicos
aceptaran todo esto. Para ayudarles, citó de algunos poetas
y griegos conocidos y respetados por ellos, poetas que,
como Pablo, habían dicho: “Porque también somos linaje de
él”.
21 Si la gente comprende que somos linaje o producto de
Dios el Altísimo, es solo lo apropiado que acuda a él por
dirección sobre cómo vivir. Hay que admirar el denuedo de
Pablo, quien estaba casi a la sombra de la Acrópolis. Él
razonó, valerosamente, que nuestro Creador ciertamente es
mayor que cualquier estatua hecha por el hombre, hasta la de
oro y marfil del Partenón. Todos los que aceptamos la
declaración de Pablo también tenemos que concordar en que
Dios no es como ninguno de los ídolos inanimados que la
gente adora hoy. (Isaías 40:18-26.)
22 Esto no es solo un punto técnico que haya de aceptarse
mentalmente mientras uno sigue viviendo como antes. Pablo
aclaró eso en el versículo 30: “Cierto, Dios ha pasado por alto
los tiempos de tal ignorancia [de imaginarse que Dios sea
como un ídolo insignificante o que aceptaría que se le adorara
mediante tal ídolo]; sin embargo, ahora está diciéndole a la
humanidad que todos en todas partes se arrepientan”. Así,
mientras adelantaba hacia la vigorosa conclusión de su
discurso, Pablo presentó un punto sorprendente...
¡arrepentimiento! Por eso, si acudimos a Dios para obtener
verdadera justicia, eso significa que tendremos que
arrepentirnos. ¿Qué requiere eso de nosotros? ¿Cómo va
Dios a proveer justicia para todos?
w10 15/7 págs. 30-31 “Continúa aplicándote [...] a la
enseñanza”
Nuestra enseñanza también debe reflejar la personalidad
del Dios al que adoramos. Sin favoritismo de ningún tipo,
Jehová permite que hombres y mujeres de todas las naciones
lo “busquen [...] y verdaderamente lo hall[en]”. Igualmente,
nosotros hablamos con todo el mundo, sin hacer distinciones.
A las personas que ya creen en Dios, podemos ayudarlas a
entablar amistad con él y recibir bendiciones eternas (Sant.
4:8). Pero ¿cómo podemos ayudar a las que no creen en él?
Siguiendo el ejemplo que Pablo dejó al pronunciar las
siguientes palabras:
“Por él tenemos vida y nos movemos y existimos, aun
como ciertos poetas de entre ustedes han dicho: ‘Porque
también somos linaje de él’. Visto, pues, que somos linaje de
Dios, no debemos imaginarnos que el Ser Divino sea
semejante a oro, o plata, o piedra.” (Hech. 17:28, 29.)
En este caso, el apóstol trató de captar el interés de su
público citando a poetas muy reconocidos entre los
atenienses. Hoy, nosotros también procuramos establecer un
terreno común utilizando razonamientos que a nuestros
oyentes les resulten fáciles de aceptar. Por ejemplo, una
comparación que no ha perdido vigencia es la que utilizó
Pablo en su carta a los Hebreos: “Toda casa es construida por
alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios”
(Heb. 3:4). Si logramos que las personas mediten en esta
sencilla ilustración, tal vez lleguen a reconocer la verdad
acerca del Creador.
w89 15/2 Justicia para todos por el Juez nombrado por Dios
2, 3. a) ¿Qué llevó a Pablo a exhortar al arrepentimiento a los
atenienses que le escuchaban? b) ¿Por qué sería el
arrepentimiento un concepto raro para aquel
auditorio?
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4. ¿Qué lógica apoyaba el comentario de Pablo acerca del
arrepentimiento?
5. ¿Cómo reaccionó el auditorio al discurso de Pablo, y por
qué?
6. ¿Cómo podemos aprender sobre Aquel que ha fijado un
día para juzgar la Tierra?
2 Ellos escucharon un memorable discurso que
pronunció el apóstol cristiano Pablo ante el famoso tribunal
del Areópago. Pablo razonó primero sobre la existencia de
un solo Dios, el Creador, a quien todos debemos la vida.
Esto llevó a la lógica conclusión de que tenemos que
rendirle cuentas a este Dios. Al llegar a este punto, Pablo
declaró: “Dios ha pasado por alto los tiempos de tal
ignorancia [como la de que los hombres adoraran ídolos];
sin embargo, ahora está diciéndole a la humanidad que
todos en todas partes se arrepientan”. (Hechos 17:30.)
3 Francamente, el arrepentimiento sería un concepto
sorprendente para aquel auditorio. ¿Por qué? Los griegos
de la antigüedad conocían el arrepentimiento en el sentido
de remordimiento por algo que se hubiera hecho o dicho.
Sin embargo, como señala un diccionario, para ellos la
palabra “nunca [sugería] la alteración de toda la actitud
moral, un cambio profundo en la dirección de la vida, una
conversión que afectara todo el comportamiento”.
4 No obstante, sin duda usted puede ver por qué es
apropiado un arrepentimiento profundo como ese. Siga la
lógica de Pablo. Todos los humanos deben la vida a Dios;
por eso, todos tienen que rendirle cuentas. En
consecuencia, es solo lo correcto y justo que Dios espere
que ellos lo busquen, que procuren conocerlo. Si aquellos
atenienses no conocían Sus principios ni Su voluntad,
tendrían que aprender estas cosas y entonces arrepentirse
para ajustar su vida a ellos. Esto no dependería
simplemente de cuán conveniente fuera hacerlo. La
vigorosa culminación del discurso de Pablo nos muestra
por qué: “Porque ha fijado un día en que se propone juzgar
la tierra habitada con justicia por un varón a quien ha
nombrado, y ha proporcionado a todos los hombres una
garantía con haberlo resucitado de entre los muertos”.
(Hechos 17:31.)
5 Ese versículo, tan significativo, tan coherente, merece
nuestra cuidadosa inspección, porque despierta la
esperanza de que haya justicia perfecta en nuestros
tiempos. Note las expresiones: “ha fijado un día”; “juzgar la
tierra habitada”; “con justicia”; “por un varón a quien ha
nombrado”; “proporcionado [...] una garantía”; “haberlo
resucitado”. Esa última frase, “haberlo resucitado”, causó
una fuerte reacción entre los que oían a Pablo. Como lo
muestran los versículos 32-34, algunos se burlaron. Otros
sencillamente se fueron. Pero unos cuantos se arrepintieron
y se hicieron creyentes. Sin embargo, seamos más sabios
que la mayoría de aquel auditorio ateniense, porque esto es
de suma importancia si deseamos justicia verdadera. Para
sacar del versículo 31 su significado pleno, considere
primero la expresión: “Se propone juzgar la tierra habitada”.
¿Quién es el que juzga, y qué normas tiene, especialmente
en cuanto a justicia?
6 Pues bien, Hechos 17:30 muestra a Quién se refería
Pablo: al mismo Dios que nos dice a todos que nos
arrepintamos, nuestro Dador de Vida, el Creador.
Naturalmente, podemos aprender mucho sobre Dios al
estudiar sus obras de creación. Pero otra fuente hace
especialmente clara su norma de justicia: la Biblia, que
contiene el registro de sus tratos con hombres como Moisés y
de las leyes de Dios para Israel.
w10 15/7 pág. 31 “Continúa aplicándote [...] a la enseñanza”
Reacciones diversas
“Pues bien, al oír de una resurrección de muertos,
algunos empezaron a mofarse, mientras que otros dijeron: ‘Te
oiremos acerca de esto hasta en otra ocasión’. Así que Pablo
salió de en medio de ellos, pero algunos varones se unieron a
él y se hicieron creyentes.” (Hech. 17:32-34.)
Cuando explicamos la verdad con sencillez y claridad,
algunas personas se convencen de inmediato, mientras que
otras necesitan más tiempo. Pero basta con que una sola
persona llegue a conocer bien a Jehová para que nos
sintamos felices y agradecidos de que él nos haya utilizado
para atraerla a su Hijo (Juan 6:44).
Lecciones que aprendemos
Al analizar el discurso del apóstol extraemos varias
lecciones sobre la mejor forma de explicar las verdades
bíblicas. Si tenemos el honor de pronunciar discursos en la
congregación, nos expresaremos con el mismo tacto que él.
Así será más fácil que los no creyentes del auditorio
comprendan las verdades bíblicas y las acepten. Hablaremos
con claridad, pero sin burlarnos de las creencias de nadie.
Y al predicar públicamente, también demostraremos tacto y
persuasión. De este modo, seguiremos el consejo de Pablo:
“Continúa aplicándote [...] a la enseñanza”.
it-1 pág. 622 Dámaris
DÁMARIS
Mujer que escuchó la defensa que hizo Pablo de su fe en
el Areópago (Colina de Marte) de Atenas y se hizo creyente.
(Hch 17:33, 34.) Si se tiene en cuenta que en la sociedad
ateniense la mujer permanecía apartada de las gestiones
sociales, es de suponer que Dámaris no fuese griega, y el que
sea la única mujer mencionada en ese pasaje puede indicar
que haya gozado de cierta prominencia. Por otra parte, el que
se la mencione junto con Dionisio no es base suficiente para
concluir que era su esposa.
¿Cómo pueden seguir los jóvenes cristianos el
ejemplo de Timoteo? (Hech. 16:1, 2.)
[8 de jul., w08 15/5 pág. 32 párr. 10.]
w08 15/5 pág. 32 Puntos sobresalientes del libro de
Hechos
16:1, 2. Los jóvenes cristianos deben esforzarse
arduamente en su servicio a Dios y pedir su ayuda
a fin de ganarse un buen nombre.

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casa de los patriarcas.

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