lunes, 5 de agosto de 2013

puntos sobresalientes romanos 1 a 4

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Puntos sobresalientes de Romanos 1 a 4
Semana del 5 Agosto 2013.
Introducción
si págs. 205-207 Libro bíblico número 45: Romanos
Escritor: Pablo Dónde se escribió: Corinto
Cuándo se completó: c. 56 E.C.
EN HECHOS vimos que Pablo, quien fue violento
perseguidor de los judíos que abrazaban el cristianismo, se
convirtió en celoso apóstol de Cristo a las naciones no judías. Con
Romanos empezamos los 14 libros de la Biblia que por inspiración
de espíritu santo escribió este ex fariseo, ahora un fiel siervo de
Dios. Para cuando Pablo escribió Romanos, ya había completado
dos largas giras de predicación y estaba bien adentrado en la
tercera. Había escrito otras cinco cartas inspiradas: Primera y
Segunda a los Tesalonicenses, Gálatas, y Primera y Segunda a
los Corintios. Sin embargo, parece apropiado que en nuestras
Biblias modernas Romanos anteceda a las demás, puesto que
considera con todo detalle la nueva igualdad entre los judíos y los
no judíos, las dos clases a las que predicó Pablo. Esta carta
explica un punto de viraje en los tratos de Dios con su pueblo y
muestra que las inspiradas Escrituras Hebreas habían predicho
desde mucho tiempo antes que las buenas nuevas también se
predicarían a los no judíos.
2 Pablo, mediante Tercio como secretario, enlaza
rápidamente argumentos y un sorprendente número de citas de
las Escrituras Hebreas en uno de los libros de exposición más
contundente de las Escrituras Griegas Cristianas. Con notable
belleza de expresión considera las dificultades que surgieron por
el hecho de que en las congregaciones cristianas del primer siglo
hubiera tanto judíos como griegos. ¿Tenían prioridad sobre los
gentiles los judíos, por ser descendientes de Abrahán? Porque
estaban libres de la Ley de Moisés, ¿tenían los cristianos maduros
derecho a ejercer tal libertad de modo que causaran tropiezo a los
hermanos judíos algo débiles que todavía se apegaban a las
costumbres antiguas? En esta carta Pablo dejó firmemente
establecido que los judíos y los no judíos son iguales ante Dios y
que a los hombres no se les declara justos mediante la Ley de
Moisés, sino mediante la fe en Jesucristo y por la bondad
inmerecida de Dios. Al mismo tiempo, Dios requiere que los
cristianos muestren la debida sujeción a las varias autoridades
bajo las cuales se hallan.
3 ¿Cómo empezó la congregación romana? Había habido una
comunidad judía de buen tamaño en Roma por lo menos desde
que Pompeyo capturó Jerusalén en el año 63 a.E.C. En Hechos
2:10 se declara específicamente que algunos de aquellos judíos
estaban en Jerusalén en el Pentecostés de 33 E.C., y allí oyeron
predicadas las buenas nuevas. Aquellos viajeros que se
convirtieron permanecieron por un tiempo en Jerusalén para
aprender de los apóstoles, y sin duda después aquellos judíos que
habían venido de Roma regresaron a aquel lugar, algunos
probablemente cuando estalló la persecución en Jerusalén. (Hech.
2:41-47; 8:1, 4.) Además, la gente de aquel tiempo solía viajar
mucho, y eso puede explicar el que Pablo conociera íntimamente
a muchísimos miembros de la congregación romana, algunos de
los cuales quizás habían oído las buenas nuevas en Grecia o Asia
como resultado de la predicación de Pablo.
4 Los primeros datos confiables acerca de esta congregación
se hallan en la carta de Pablo. Por esta queda patente que la
congregación se componía de cristianos judíos y no judíos, y que
el celo de ellos era digno de encomio. Pablo les dice: “Por todo el
mundo se habla de la fe de ustedes”, y: “La obediencia de ustedes
ha llegado a noticia de todos”. (Rom. 1:8; 16:19.) Suetonio, quien
escribió en el siglo II, informa que durante el gobierno de Claudio
(41-54 E.C.) los judíos fueron desterrados de Roma. Con todo,
después regresaron, como lo indica la presencia de Áquila y
Priscila en Roma. Estos eran judíos a quienes Pablo había
conocido en Corinto y que habían salido de Roma al tiempo del
decreto de Claudio, pero que ya habían regresado a ella cuando
Pablo escribió a la congregación romana. (Hech. 18:2; Rom. 16:3.)
5 La autenticidad de la carta tiene base firme. Como lo dice su
introducción, la carta es de “Pablo, esclavo de Jesucristo y
llamado a ser apóstol, [...] a todos los que están en Roma como
amados de Dios, llamados a ser santos”. (Rom. 1:1, 7.) El
testimonio exterior a favor de su autenticidad está entre los más
antiguos que se hallan para las Escrituras Griegas Cristianas.
Pedro usa tantas expresiones similares en su primera carta, que
probablemente escribió de seis a ocho años después, que muchos
eruditos creen que tenía que haber visto ya una copia de
Romanos. Está claro que se consideraba a Romanos parte de los
escritos de Pablo, y así citaron de ella Clemente de Roma,
Policarpo de Esmirna e Ignacio de Antioquía, quienes vivieron a
fines del siglo I y a principios del siglo II E.C.
6 Junto con otras ocho cartas de Pablo, el libro de Romanos
se encuentra en un códice llamado Papiro Chester Beatty
núm. 2 (P46). Sobre este códice primitivo, sir Frederic Kenyon
escribió: “Aquí, pues, tenemos un manuscrito casi completo de las
epístolas paulinas, aparentemente escrito para principios del
tercer siglo”. Los papiros bíblicos griegos Chester Beatty son más
antiguos que los muy conocidos manuscritos Sinaítico y Vaticano
núm. 1209, ambos del siglo IV E.C. Estos también contienen el
libro de Romanos.
7 ¿Cuándo y desde dónde se escribió Romanos? Los
comentaristas de la Biblia concuerdan en que esta carta se
escribió desde Grecia, muy probablemente desde Corinto, cuando
Pablo estuvo de visita en aquella ciudad por unos meses hacia
fines de su tercer viaje misional. La prueba interna señala a
Corinto. Pablo escribió la carta desde la casa de Gayo, que era
miembro de la congregación de aquella ciudad, y recomienda a
Febe, de la congregación cercana de Cencreas, el puerto
marítimo de Corinto. Parece que fue Febe quien llevó la carta de
Pablo a Roma. (Rom. 16:1, 23; 1 Cor. 1:14.) En Romanos 15:23
Pablo escribió: “Ya no tengo territorio sin tocar en estas regiones”,
y en el versículo siguiente indica que se propone extender su obra
misional hacia el oeste, a España. Bien podía escribir así hacia
fines de su tercer viaje, a principios del año 56 E.C
Capítulo 1
w98 15/2 págs. 26-27 El carisma, ¿alabanza al hombre, o
gloria a Dios?
Dones espirituales que compartir
El amor que Pablo sentía por sus hermanos de Roma lo
impulsó a escribir: “Anhelo verlos, para impartirles algún don
espiritual [kjá·ri·sma] a fin de que se les haga firmes; o, más bien,
para que haya un intercambio de estímulo entre ustedes, por cada
uno mediante la fe del otro, tanto la de ustedes como la mía”
2
(Romanos 1:11, 12). Pablo consideraba un don espiritual nuestra
capacidad de fortalecer la fe de otras personas por medio de
nuestra habla. El intercambio de dones espirituales como estos
resultaría en el fortalecimiento de la fe y en estímulo mutuo.
Y ciertamente lo necesitamos. En este sistema inicuo en que
vivimos, todos afrontamos tensión de una manera u otra. Sin
embargo, el intercambio de estímulo regular nos ayudará a
perseverar. El intercambio, es decir, dar y recibir, es importante
para conservar la fortaleza espiritual. Es verdad que todos
necesitamos aliento de vez en cuando, pero también es cierto que
todos podemos edificar a los demás.
Si nos esforzamos por percibir el desaliento de nuestros
hermanos en la fe, tal vez ‘podamos consolar a los que se hallan
en cualquier clase de tribulación mediante el consuelo con que
nosotros mismos estamos siendo consolados por Dios’
(2 Corintios 1:3-5). La palabra griega para consuelo (pa·rá·kle·sis)
significa literalmente “llamar a alguien al lado de uno”. Si estamos
al lado de nuestros hermanos cuando necesitan ayuda,
probablemente recibamos el mismo apoyo amoroso cuando lo
necesitemos (Eclesiastés 4:9, 10; compárese con Hechos 9:36-
41).
También son de mucha ayuda las bondadosas visitas de
pastoreo de los ancianos. Aunque a veces se hacen para dar
consejo bíblico sobre algún asunto que requiere atención, la
mayoría de ellas son para estimular, ‘para consolar los corazones’
(Colosenses 2:2). Cuando los superintendentes efectúan estas
visitas fortalecedoras de la fe, en realidad están impartiendo un
don divino. Como Pablo, hallarán que esta manera excepcional de
dar es gratificante y les ayudará a sentir “anhelo” por sus
hermanos (Romanos 1:11).
km 10/07 Un intercambio de estímulo
1. ¿Qué oportunidad especial brinda la visita del superintendente
viajante?
2. ¿Por qué se anuncia con tiempo la visita del superintendente
de circuito?
Un intercambio de estímulo
1 A la congregación de Roma, el apóstol Pablo le escribió:
“Anhelo verlos, para impartirles algún don espiritual a fin de que se
les haga firmes; o, más bien, para que haya un intercambio de
estímulo entre ustedes, por cada uno mediante la fe del otro, tanto
la de ustedes como la mía” (Rom. 1:11, 12). Hoy en día, la visita
del superintendente viajante brinda también la oportunidad de que
haya “un intercambio de estímulo” en la congregación.
2 La congregación. Casi siempre se anuncia la visita del
superintendente de circuito unos tres meses antes para darnos
tiempo de acomodar nuestro horario y así poder sacarle el jugo a
esa semana (Efe. 5:15, 16). Si trabaja seglarmente, a lo mejor
podría pedir que le concedieran tiempo libre para apoyar el
servicio del campo. Quizás pueda ser precursor durante el mes de
la visita. O si se da cuenta de que va a estar fuera, ¿puede
cambiar la fecha de su viaje para no perdérsela?
w08 15/6 pág. 30 Puntos sobresalientes de la carta a los
Romanos
Lecciones para nosotros:
1:14, 15. Tenemos muchas razones para declarar las buenas
nuevas con vivo interés. Una de ellas es que estamos en deuda
con todos aquellos que fueron comprados con la sangre de Jesús
y tenemos la obligación de ayudarlos espiritualmente.
1:18-20. Las personas caracterizadas por la impiedad y la
injusticia son “inexcusables”, pues en la creación se evidencian las
cualidades invisibles de Dios.
km 12/95 pág. 4 párr. 18 Que nuestra luz resplandezca
continuamente
18 Es probable que algunos tiendan a retraerse porque
nuestro mensaje es impopular para muchos. Pablo dijo que el
mensaje acerca de Cristo era “necedad para los que están
pereciendo”. (1 Cor. 1:18.) Pero, dejando a un lado esas
opiniones, dijo: “No me avergüenzo de las buenas nuevas”. (Rom.
1:16.) La persona que se avergüenza siente cortedad o
desconfianza. ¿Cómo podríamos sentir vergüenza de hablar del
Soberano Supremo del universo y de sus maravillosas provisiones
para la felicidad eterna? Es inconcebible que podamos tener
cortedad o desconfianza cuando hablamos de estas verdades con
otras personas. En vez de eso, deberíamos sentirnos impulsados
a hacer cuanto podamos para manifestar con convicción que ‘no
tenemos de qué avergonzarnos’. (2 Tim. 2:15.)
*** w10 15/8 Cómo nos salva el rescate ***
4, 5. ¿Qué prueba hay de que este mundo malvado se encuentra
bajo la ira de Dios?
Librados de la ira de Dios
4 La Biblia explica —y la cruda realidad histórica lo confirma—
que desde que Adán pecó, “la ira de Dios permanece” sobre la
humanidad (Juan 3:36). Prueba de ello es que ninguna persona
ha podido librarse de la muerte. La dominación del enemigo de
Dios, Satanás, no ha conseguido proteger al hombre de una larga
serie de calamidades, y ningún gobierno ha logrado satisfacer las
necesidades básicas de todos sus ciudadanos (1 Juan 5:19).
Hasta el día de hoy, el hombre vive plagado por la guerra, el delito
y la pobreza.
5 Es evidente que este mundo malvado no cuenta con la
bendición de Jehová. Pablo señaló que “la ira de Dios se revela
desde el cielo contra toda impiedad” (Rom. 1:18-20). Por
consiguiente, quienes se nieguen a abandonar la impiedad —o
sea, la conducta contraria a la voluntad divina— sufrirán las
consecuencias. En la actualidad, la cólera de Jehová se está
dando a conocer mediante mensajes de juicio, representados por
las plagas de los tazones que se derraman sobre el mundo de
Satanás. Dichos mensajes aparecen en muchas de nuestras
publicaciones bíblicas (Rev. 16:1).
*** w96 1/5 Paguemos al César las cosas del César ***
3, 4. ¿Qué interesantes comentarios se han hecho sobre la ley
natural, la ley revelada y la ley humana?
3 El apóstol Pablo aludió a esta ley natural cuando escribió
respecto de la gente del mundo: “Lo que puede conocerse acerca
de Dios está entre ellos manifiesto, porque Dios se lo ha puesto
de manifiesto. Porque las cualidades invisibles de él se ven
claramente desde la creación del mundo en adelante, porque se
perciben por las cosas hechas, hasta su poder sempiterno y
Divinidad, de modo que ellos son inexcusables”. Si los incrédulos
observaran la ley natural, esta incluso movería sus conciencias.
Por eso, Pablo añadió: “Siempre que los de las naciones que
3
no tienen ley hacen por naturaleza las cosas de la ley, estos,
aunque no tienen ley, son una ley para sí mismos. Son los
mismísimos que demuestran que la sustancia de la ley está
escrita en sus corazones, mientras su conciencia da testimonio
con ellos”. (Romanos 1:19, 20; 2:14, 15.)
4 El célebre jurista inglés del siglo XVIII William Blackstone
escribió: “Esta ley de la naturaleza [ley natural], por ser
contemporánea del género humano y haber sido dictada por Dios
mismo, desde luego se impone a toda otra ley. Es obligatoria en
todo el globo terráqueo, para todos los países y en todo tiempo:
ninguna ley humana que la contravenga tiene validez”. Luego,
refiriéndose a la “ley revelada”, tal como aparece en la Biblia,
afirmó: “Sobre estos dos fundamentos, a saber, la ley de la
naturaleza y la ley de la revelación, descansan todas las leyes
humanas; lo cual quiere decir que ninguna ley humana debe
contradecirlas”. Esta aserción armoniza con lo que Jesús dijo de
Dios y de César en Marcos 12:17. Evidentemente hay campos
donde Dios impone límites a las exigencias del César al cristiano.
El Sanedrín invadió uno de tales campos al ordenar a los
apóstoles que dejaran de predicar a Jesús, por lo que ellos
respondieron correctamente: “Tenemos que obedecer a Dios
como gobernante más bien que a los hombres”. (Hechos 5:28,
29.)
w11 15/6 Las buenas noticias que tanto necesitamos
13, 14. a) ¿Cuál es una razón por la que son inexcusables
quienes no creen en Dios ni en el pecado? b) ¿Qué han
terminado haciendo muchas personas por no creer en el
Dios verdadero?
13 En Romanos, Pablo presentó dos razones por las que
haber recibido una formación como esa no es una excusa válida.
La primera razón es que el universo da testimonio de la existencia
del Creador (léase Romanos 1:19, 20). Este hecho está en
armonía con la observación que hizo el apóstol al escribir desde
Roma su carta a los Hebreos: “Toda casa es construida por
alguien, pero el que ha construido todas las cosas es Dios” (Heb.
3:4). Este razonamiento muestra que tuvo que haber un Creador
que construyera o produjera el universo entero.
14 Por consiguiente, al escribir a los romanos, Pablo tenía
base sólida para calificar de “inexcusables” a todas las personas
—gentiles o israelitas— que dieran culto a imágenes sin vida. Y lo
mismo cabía decir de quienes se entregaran a prácticas sexuales
inmorales contrarias al uso natural que deben recibir los cuerpos
del hombre y la mujer (Rom. 1:22-27). Prosiguiendo con su línea
de razonamiento, Pablo llegó a la conclusión de que “tanto los
judíos como los griegos están todos bajo pecado” (Rom. 3:9).
*** w08 15/6 pág. 29 Puntos sobresalientes de la carta a los
Romanos ***
Respuestas a preguntas bíblicas:
1:24-32. ¿A quiénes se atribuyen esos actos depravados,
a los judíos o a los gentiles? La descripción se podría aplicar
tanto a unos como a otros, pero Pablo se refería concretamente a
los israelitas apóstatas. Estos conocían “el justo decreto de Dios”
y, sin embargo, “no aprobaron el tener a Dios en conocimiento
exacto”. Por eso su conducta era tan reprensible.
*** w93 15/6 La creación dice: “Son inexcusables” ***
17. a) ¿Qué dice Romanos 1:21-23 acerca de algunos que
no quieren aceptar que las maravillas de la creación se
deben a un Creador inteligente? b) En cierto sentido,
¿qué escogen los evolucionistas como su “creador”?
El “creador” que escogen los evolucionistas
17 Un texto bíblico dice lo siguiente respecto a algunos que
no quieren percibir que detrás de las maravillas de la creación hay
un Creador inteligente: “Se hicieron casquivanos en sus
razonamientos, y se les oscureció su fatuo corazón. Aunque
afirmaban que eran sabios, se hicieron necios y tornaron la gloria
del Dios incorruptible en algo semejante a la imagen del hombre
corruptible, y de aves y cuadrúpedos y cosas que se arrastran. [...]
[Ellos] cambiaron la verdad de Dios por la mentira y veneraron y
rindieron servicio sagrado a la creación más bien que a Aquel que
creó”. (Romanos 1:21-23, 25.) Lo mismo les sucede a los
científicos evolucionistas, que en realidad glorifican como su
“creador” a una imaginaria cadena ascendente de protozoosgusanos-
peces-anfibios-reptiles-mamíferos-“hombres-monos”. Sin
embargo, saben que no existe ningún organismo unicelular
suficientemente simple para empezar esa cadena. El organismo
más sencillo que se conoce contiene 100.000 millones de átomos
y en él se producen miles de reacciones químicas
simultáneamente.
*** g 1/12 pág. 28 ¿Es justificable la homosexualidad? ***
“Dios los entregó a apetitos sexuales vergonzosos, porque
sus hembras cambiaron el uso natural de sí mismas a uno que es
contrario a la naturaleza; y así mismo hasta los varones dejaron el
uso natural de la hembra y se encendieron violentamente en su
lascivia unos para con otros, varones con varones, obrando lo que
es obsceno.” (Romanos 1:26, 27.)
¿Por qué dice la Biblia que los actos homosexuales son
contranaturales y obscenos? Porque se trata de actos que Dios
no tenía pensados para los seres humanos. Las uniones
homosexuales no pueden producir hijos. La Biblia incluso compara
las relaciones homosexuales con las relaciones que tuvieron los
ángeles rebeldes —conocidos más tarde como demonios— con
las mujeres antes del Diluvio de los días de Noé (Génesis 6:4;
19:4, 5; Judas 6, 7). Dios considera ambos tipos de unión
antinaturales.
*** w89 1/12 Por qué necesitamos conocimiento exacto ***
3. ¿Qué sucede cuando la gente rechaza el conocimiento exacto
de la voluntad de Dios?
3 En el primer siglo, ¿a qué llevó esa falta de conocimiento
exacto? A este proceder: hacían “las cosas que no eran
apropiadas, llenos como estaban de toda injusticia, iniquidad,
codicia, maldad, estando llenos de envidia, asesinato, contienda,
engaño, genio malicioso, siendo susurradores, difamadores
solapados, odiadores de Dios, insolentes, altivos, presumidos,
inventores de cosas perjudiciales, desobedientes a los padres, sin
entendimiento, falsos en los acuerdos, sin tener cariño natural,
despiadados”. Puesto que no tenían conocimiento exacto, su
corazón no los impulsaba a obras justas. (Romanos 1:28-31;
Proverbios 2:2, 10.)
Capítulo 2
*** it-2 pág. 1190 Verdad ***
Jehová, el Dios de la verdad. Jehová es el “Dios de la
verdad”. (Sl 31:5.) Es fiel en su manera de actuar. Sus promesas
4
son seguras, pues no puede mentir. (Nú 23:19; 1Sa 15:29; Sl
89:35; Tit 1:2; Heb 6:17, 18.) Juzga según la verdad, es decir,
según como las cosas son realmente, y no sobre la base de la
apariencia exterior. (Ro 2:2; compárese con Jn 7:24.) Todo lo que
emana de Él es puro y sin defecto. Sus decisiones judiciales, su
ley, sus mandamientos y su palabra son verdad. (Ne 9:13; Sl 19:9;
119:142, 151, 160.) Siempre son correctos y apropiados, y se
oponen a toda injusticia y error.
*** w01 1/11 Jehová, el Dios de la gran paciencia ***
17, 18. a) ¿Cómo podríamos estar criticando sin darnos cuenta a
Jehová por tener gran paciencia? b) ¿Desde qué óptica
se nos anima a ver la gran paciencia de Jehová?
La gran paciencia de Jehová resulta en la salvación
17 Jehová ha demostrado ser Dios de gran paciencia desde la
desastrosa caída original de la humanidad en el pecado hasta el
presente. Gracias a que tuvo gran paciencia antes del Diluvio,
hubo tiempo para que se diera advertencia y se construyera el
medio para la salvación. No obstante, Jehová llegó al límite de su
paciencia y trajo el Diluvio. Del mismo modo, hoy muestra una
enorme paciencia, y durante más tiempo de lo que algunos habían
previsto. Sin embargo, esa no es razón para rendirse. Hacerlo
equivaldría a criticar a Dios por tener esa cualidad. Pablo
preguntó: “[¿]Desprecias las riquezas de su bondad y
longanimidad y gran paciencia, porque ignoras que la cualidad
bondadosa de Dios está tratando de conducirte al
arrepentimiento?” (Romanos 2:4).
18 Ninguno de nosotros sabe hasta qué punto necesita la gran
paciencia de Dios para asegurarse su aprobación y salvarse.
Pablo nos aconseja que “siga[mos] obrando [nuestra] propia
salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12). El apóstol Pedro
escribió lo siguiente a sus hermanos cristianos: “Jehová no es
lento respecto a su promesa, como algunas personas consideran
la lentitud, pero es paciente para con ustedes porque no desea
que ninguno sea destruido; más bien, desea que todos alcancen
el arrepentimiento” (2 Pedro 3:9).
*** it-2 pág. 843 Revelación ***
Del justo juicio de Dios. En Romanos 2:5 la “revelación del
justo juicio de Dios” se relaciona con el ‘día de la ira de Dios’. Por
lo tanto, el justo juicio de Dios se revela cuando ‘él da a cada uno
según sus obras’: vida eterna a los que aguantan en la obra que
es buena y destrucción a los que obedecen la injusticia. (Ro 2:6-
8.)
*** w03 15/6 Imitemos a Jehová, el Dios imparcial ***
11. ¿Cómo se demostraba la imparcialidad en la congregación
cristiana primitiva?
11 En la congregación cristiana primitiva, todos eran iguales,
fueran hebreos o no. Pablo aludió a este hecho al decir: “Gloria y
honra y paz para todo el que obra lo que es bueno, para el judío
primero, y también para el griego. Porque con Dios no hay
parcialidad” (Romanos 2:10, 11). El factor determinante para
recibir la bondad inmerecida de Jehová no era el origen étnico,
sino la reacción al aprender de Jehová y de las perspectivas que
brindaba el sacrificio redentor de su Hijo, Jesús (Juan 3:16, 36).
El apóstol agregó: “No es judío el que lo es por fuera, ni es la
circuncisión la que está afuera en la carne. Más bien, es judío el
que lo es por dentro, y su circuncisión es la del corazón por
espíritu, y no por un código escrito”. A continuación se valió de un
juego de palabras con el término “judío” (es decir, “de Judá”,
nombre que significa “alabado o elogiado”) y concluyó: “La
alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios”
(Romanos 2:28, 29). Por consiguiente, Jehová es imparcial al
alabar a las personas. ¿Lo somos nosotros?
*** w11 15/6 Las buenas noticias que tanto necesitamos ***
15. ¿Quiénes están dotados de conciencia, y qué efecto tiene esto
en su conducta?
16. ¿Por qué no garantiza la conciencia que no pequemos nunca?
17. ¿Qué alentadoras palabras encontramos en Romanos?
La conciencia “da testimonio”
15 La carta a los Romanos muestra otra razón por la que
todos deberían reconocer que son pecadores y que necesitan ser
librados de esa triste situación. Refiriéndose al código de leyes
que Dios entregó al antiguo Israel, Pablo escribió: “Todos los que
hayan pecado bajo ley serán juzgados por ley” (Rom. 2:12).
Luego, continuando con su argumentación, señaló que muchas
veces las personas de las naciones o grupos étnicos que
no conocen ese código divino “hacen por naturaleza las cosas de
la ley”. Así, suelen condenar el incesto, el asesinato y el robo.
¿Por qué razón? Porque, como explica Pablo, todos los seres
humanos estamos dotados de conciencia (léase Romanos
2:14, 15).
16 No obstante, todos sabemos que el hecho de que nuestra
conciencia dé testimonio de lo que está bien y está mal
no significa que siempre obedezcamos su voz. Tomemos como
ejemplo a los israelitas de la antigüedad. Muchas veces
no hicieron caso ni de la conciencia que les había dado Jehová
ni de los mandamientos de la Ley que prohibían el robo y el
adulterio (Rom. 2:21-23). Por ello, su culpa era doble. Sin duda,
eran pecadores, pues no alcanzaban el nivel requerido por las
normas y la voluntad de Jehová. Y esto afectaba gravemente su
relación con él (Lev. 19:11; 20:10; Rom. 3:20).
17 Por lo que hemos visto hasta ahora, habrá quien piense
que el libro de Romanos pinta un cuadro poco alentador de la
situación en que nos encontramos ante el Todopoderoso. Pero
Pablo fue más allá en su explicación. Citando las palabras de
David en Salmo 32:1, 2, escribió: “Felices son aquellos cuyos
desafueros han sido perdonados y cuyos pecados han sido
cubiertos; feliz es el hombre cuyo pecado Jehová de ninguna
manera tomará en cuenta” (Rom. 4:7, 8). Como vemos, Dios
perdona los pecados, y para ello ha establecido el medio legal
necesario.
*** w05 1/10 págs. 12-13 ¿Está su conciencia bien educada?
¿HA DICHO usted alguna vez: “Sé en mi corazón que eso
no está bien”, o “No puedo hacer lo que me pides porque algo
dentro de mí me dice que está mal”? Esa era la “voz” de la
conciencia, la facultad que permite distinguir el bien del mal, que
excusa o acusa a la persona. Sí, la conciencia es inherente al ser
humano.
A pesar de que el hombre está alejado de Dios, todavía tiene
la capacidad de distinguir, en términos generales, lo bueno de lo
malo. Habiendo sido hecho a la imagen de Dios, refleja hasta
cierto grado las cualidades divinas de la sabiduría y la justicia
(Génesis 1:26, 27). Respecto a esto, el apóstol Pablo escribió lo
5
siguiente bajo inspiración: “Siempre que los de las naciones que
no tienen ley hacen por naturaleza las cosas de la ley, estos,
aunque no tienen ley, son una ley para sí mismos. Son los
mismísimos que demuestran que la sustancia de la ley está
escrita en sus corazones, mientras su conciencia da testimonio
con ellos y, entre sus propios pensamientos, están siendo
acusados o hasta excusados” (Romanos 2:14, 15).
Tal naturaleza moral heredada del primer hombre, Adán,
actúa como una “ley”, o regla de conducta, en gente de toda raza
y nacionalidad, permitiéndoles examinarse y juzgarse a sí mismos
(Romanos 9:1). Adán y Eva demostraron que la poseían tan
pronto como desobedecieron la ley de Dios, pues se escondieron
(Génesis 3:7, 8). Otro ejemplo de cómo funciona la conciencia es
la reacción del rey David cuando comprendió que había pecado al
hacer un censo. La Biblia dice que “el corazón de David empezó a
darle golpes” (2 Samuel 24:1-10).
La capacidad de examinar el pasado y juzgar nuestra
conducta moral puede producir un efecto muy importante: el
arrepentimiento sincero. David escribió: “Cuando me quedé
callado, se me gastaron los huesos por mi gemir todo el día. Por
fin te confesé mi pecado, y no encubrí mi error. Dije: ‘Haré
confesión acerca de mis transgresiones a Jehová’. Y tú mismo
perdonaste el error de mis pecados” (Salmo 32:3, 5). Por lo tanto,
una conciencia bien educada puede impulsar a un pecador a
volver a Dios, haciendo que reconozca la necesidad de obtener su
perdón y seguir sus caminos (Salmo 51:1-4, 9, 13-15).
La conciencia también nos da avisos o guía cuando tenemos
que tomar una decisión de carácter moral. Fue este aspecto de la
conciencia lo que de seguro ayudó a José a percibir de antemano
que cometer adulterio estaba mal, que era un pecado contra Dios.
Posteriormente se incluyó una ley específica contra el adulterio en
los Diez Mandamientos que recibió Israel (Génesis 39:1-9; Éxodo
20:14). Es obvio que nos beneficiamos mucho más si educamos
nuestra conciencia para que nos guíe y no solo para que nos
juzgue. ¿Es así como funciona su conciencia?
*** w12 15/1 Lecciones que aprendemos de “la armazón [...]
de la verdad” ***
2. ¿Qué ventaja tenían los cristianos de origen judío?
2 En su carta a los Romanos, Pablo dirigió algunos de sus
comentarios a miembros de la congregación que eran de origen
judío y habían sido educados en la Ley mosaica. Él admitió que
conocían muy bien aquel código divino y que, por eso, tenían la
ventaja de poseer “la armazón del conocimiento y de la verdad”
acerca de Dios y sus justos principios. Aquellos cristianos venidos
del judaísmo comprendían y respetaban sinceramente esa
armazón, o estructura general, de la verdad. Por ello, al igual que
los israelitas fieles que les habían precedido, podían guiar,
enseñar e iluminar a las personas de otros pueblos, las cuales
no estaban familiarizadas con la Ley que Jehová había dado a
Israel (léase Romanos 2:17-20).
*** w02 15/6 Aprendamos y enseñemos la moralidad cristiana
6, 7. a) ¿Por qué debemos enseñarnos primero a nosotros
mismos? b) ¿En qué sentido habían fracasado como
maestros los judíos del siglo primero?
Por qué enseñarnos a nosotros mismos
6 ¿Por qué decimos que primero tenemos que enseñarnos a
nosotros mismos? Porque, a menos que lo hagamos, no nos será
posible enseñar apropiadamente al prójimo. Pablo recalcó este
hecho en un pasaje que induce a la reflexión. Estas palabras
fueron importantes para los judíos de aquel tiempo, pero también
comunican un mensaje serio para los cristianos de la actualidad.
Él preguntó: “Tú, sin embargo, el que enseñas a otro, ¿no te
enseñas a ti mismo? Tú, el que predicas: ‘No hurtes’, ¿hurtas? Tú,
el que dices: ‘No cometas adulterio’, ¿cometes adulterio? Tú, el
que expresas aborrecimiento de los ídolos, ¿robas a los templos?
Tú, que te glorías en ley, ¿por tu transgresión de la Ley deshonras
a Dios?” (Romanos 2:21-23).
7 Pablo se refirió retóricamente a dos males contemplados en
los Diez Mandamientos: robar y cometer adulterio (Éxodo
20:14, 15). Ciertos judíos del tiempo de Pablo estaban orgullosos
de poseer la Ley de Dios. ‘Eran instruidos oralmente en la Ley y
estaban persuadidos de que eran guías de ciegos, luz para los
que estaban en oscuridad, maestros de los pequeñuelos.’
(Romanos 2:17-20.) No obstante, algunos eran hipócritas porque
robaban o cometían adulterio en secreto. Esas acciones
deshonraban tanto a la Ley como a su Autor celestial. Era obvio
que no estaban capacitados para enseñar al prójimo, pues
ni siquiera se estaban enseñando a sí mismos.
*** w98 1/2 El nuevo pacto reporta mayores bendiciones ***
14. ¿Qué circuncisión se requería bajo el pacto de la Ley? ¿Y bajo
el nuevo?
El antiguo pacto y el nuevo
14 En el antiguo pacto se circuncidaba a los varones como
señal de que estaban bajo la Ley (Levítico 12:2, 3; Gálatas 5:3).
Cuando se fundó la congregación cristiana, hubo quienes
pensaron que los cristianos no judíos también debían
circuncidarse. Pero los apóstoles y los ancianos de Jerusalén,
dirigidos por la Palabra de Dios y el espíritu santo, percibieron que
no era necesario (Hechos 15:1, 5, 28, 29). Unos cuantos años
más tarde, Pablo dijo: “No es judío el que lo es por fuera, ni es la
circuncisión la que está afuera en la carne. Más bien, es judío el
que lo es por dentro, y su circuncisión es la del corazón por
espíritu, y no por un código escrito” (Romanos 2:28, 29). La
circuncisión física, aun en el caso de los judíos carnales, ya
no tenía ningún valor espiritual a los ojos de Jehová. Los que
están en el nuevo pacto deben tener circuncidado el corazón,
no la carne. Tienen que cortar de sí todo pensamiento, deseo y
motivación que sea desagradable a Jehová o inmundo a sus ojos.
Muchas personas hoy constituyen un testimonio vivo del poder
que tiene el espíritu santo para transformar de ese modo los
patrones de pensamiento (1 Corintios 6:9-11; Gálatas 5:22-24;
Efesios 4:22-24).
*** w03 15/6 Imitemos a Jehová, el Dios imparcial ***
11. ¿Cómo se demostraba la imparcialidad en la congregación
cristiana primitiva?
11 En la congregación cristiana primitiva, todos eran iguales,
fueran hebreos o no. Pablo aludió a este hecho al decir: “Gloria y
honra y paz para todo el que obra lo que es bueno, para el judío
primero, y también para el griego. Porque con Dios no hay
parcialidad” (Romanos 2:10, 11). El factor determinante para
recibir la bondad inmerecida de Jehová no era el origen étnico,
sino la reacción al aprender de Jehová y de las perspectivas que
brindaba el sacrificio redentor de su Hijo, Jesús (Juan 3:16, 36).
El apóstol agregó: “No es judío el que lo es por fuera, ni es la
circuncisión la que está afuera en la carne. Más bien, es judío el
6
que lo es por dentro, y su circuncisión es la del corazón por
espíritu, y no por un código escrito”. A continuación se valió de un
juego de palabras con el término “judío” (es decir, “de Judá”,
nombre que significa “alabado o elogiado”) y concluyó: “La
alabanza de ese viene, no de los hombres, sino de Dios”
(Romanos 2:28, 29). Por consiguiente, Jehová es imparcial al
alabar a las personas. ¿Lo somos nosotros?
Capítulo 3
*** w95 1/9 Los testigos contra los dioses falsos ***
13. ¿Cuál fue tal vez el testimonio más eficaz de Israel, y cómo
nos beneficia a nosotros todavía?
13 El testimonio más eficaz de Israel tal vez fue el que mencionó el
apóstol Pablo. Al hablar del Israel carnal a la congregación
cristiana de Roma, dijo: “A ellos fueron encomendadas las
sagradas declaraciones formales de Dios”. (Romanos 3:1, 2.)
Comenzando con Moisés, se inspiró a ciertos israelitas fieles para
que pusieran por escrito la relación de Jehová con Israel, así
como su consejo, leyes y profecías. Mediante estos escritos,
aquellos escribas de la antigüedad dieron testimonio a todas las
generaciones futuras, incluida la nuestra, de que existe un solo
Dios, cuyo nombre es Jehová. (Daniel 12:9; 1 Pedro 1:10-12.)
*** w08 15/6 pág. 30 Puntos sobresalientes de la carta a los
Romanos ***
3:4. Cuando existe una discrepancia entre la palabra del
hombre y la Palabra de Dios, probamos que Dios es veraz si
confiamos en el mensaje de la Biblia y obramos en conformidad
con la voluntad divina. Además, con nuestra fervorosa
participación en la obra de predicar el Reino y hacer discípulos
también ayudamos al prójimo a darse cuenta de que Dios es
veraz.
*** it-2 pág. 1190 Verdad ***
En contraste con la pecaminosidad del hombre. Las
prácticas degradadas de los no judíos y la desobediencia de los
judíos a la ley de Dios no le ocasionaron al Creador ningún
perjuicio. Al contrario, su veracidad, santidad y justicia se
destacaron aún más, lo que resultó en su gloria. Pero el que las
malas acciones del hombre hagan resaltar aún más la justicia de
Dios, no da base alguna para afirmar que Dios es injusto al
ejecutar juicio adverso contra los malhechores. Como creación de
Dios, la persona no tiene ningún derecho de perjudicarse a sí
misma por medio del pecado.
Este fue el argumento que Pablo utilizó en su carta a los
Romanos cuando dijo: “Si nuestra injusticia hace resaltar la justicia
de Dios, ¿qué diremos? Dios no es injusto cuando descarga su
ira, ¿verdad? (Estoy hablando como lo hace un hombre.) ¡Jamás
suceda eso! ¿Cómo, de otro modo, juzgará Dios al mundo?
No obstante, si con motivo de mi mentira [compárese con Sl 62:9]
la verdad de Dios se ha hecho más prominente para gloria de él,
¿por qué, también, todavía se me juzga como pecador? ¿Y por
qué no decir, así como lo que se nos imputa falsamente y así
como declaran algunos que decimos: ‘Hagamos las cosas malas
para que vengan las cosas buenas’? El juicio contra tales hombres
está en armonía con la justicia”. (Ro 3:5-8.) Dios no ha librado a
su pueblo para que siga un proceder de pecado, sino para una
vida de justicia, para que le pueda glorificar. Por eso el apóstol
Pablo dice más adelante en su carta: “Tampoco sigan
presentando sus miembros al pecado como armas de la injusticia,
sino preséntense a Dios como aquellos vivos de entre los
muertos; también sus miembros a Dios como armas de la justicia”.
(Ro 6:12, 13.)
*** w97 1/12 Jehová, un Dios que está “listo para perdonar” ***
5. ¿Cómo explica el libro de Romanos el fuerte dominio del
pecado sobre nuestra carne caída?
5 Jehová conoce el poder del pecado. Las Escrituras describen el
pecado como una poderosa fuerza que tiene al hombre bajo su
mortífero control. ¿Cuánta fuerza posee en realidad el pecado? En
el libro de Romanos, el apóstol Pablo lo explica bajo inspiración en
términos gráficos: estamos “bajo pecado” como los soldados están
bajo el mando de su comandante (Romanos 3:9); ha ‘reinado’
sobre la humanidad (Romanos 5:21); “reside” o “mora” dentro de
nosotros (Romanos 7:17, 20); su “ley” obra continuamente en
nosotros, intentando, de hecho, controlar nuestro proceder.
(Romanos 7:23, 25.) Tenemos que librar una difícil batalla contra
el fuerte dominio que el pecado ejerce sobre nuestra carne caída.
(Romanos 7:21, 24.)
*** w95 15/3 Aprendamos a disfrutar del temor de Jehová ***
4. Según indica el apóstol Pablo, ¿en qué condiciones se halla la
humanidad, y por qué?
5. ¿A qué se debe que algunas personas tengan temor piadoso y
otras no?
Por qué algunas personas lo tienen y otras no
4 La cualidad de temor piadoso no impulsa a la humanidad en
general. En Romanos 3:9-18, el apóstol Pablo explica lo alejada
que está la humanidad de la perfección original. Después de decir
que todos estamos sujetos al pecado, incluye una cita de los
Salmos: “No hay justo, ni siquiera uno”. (Véase Salmo 14:1.)
Luego especifica que la humanidad no ha buscado a Dios, no ha
sido bondadosa, ha hablado con engaño, ha maldecido y ha
derramado sangre. Esto es exactamente lo que vemos en el
mundo actual. La mayoría de la gente no se interesa en Dios ni en
sus propósitos. Con mucha frecuencia las personas fingen bondad
cuando les conviene por razones egoístas. La mentira y el habla
obscena son comunes. El derramamiento de sangre no solo se
destaca en los noticieros, sino que se presenta en el
entretenimiento. ¿A qué se debe esta situación? Es cierto que
todos descendemos del pecador Adán, pero cuando la gente
adopta como modo de vivir las prácticas que el apóstol Pablo
menciona, hay algo más implicado. El versículo 18 explica qué es
al decir: “No hay temor de Dios delante de sus ojos”. (Véase
Salmo 36:1.)
5 Ahora bien, ¿a qué se debe que algunas personas tengan
temor piadoso y otras no? Sencillamente, a que algunas lo
cultivan y otras no. Nadie nace con esta cualidad, pero todos
tenemos la capacidad de adquirirla. El temor piadoso tiene que
aprenderse. Luego, hay que cultivarlo para que se convierta en
una fuerte motivación en nuestra vida.
*** w90 1/10 Siga buscando el Reino y la justicia de Dios ***
16. ¿Cómo puede alcanzar la humanidad la justicia de Dios?
16 La justicia de Dios no viene mediante la Ley, sino aparte de
esta: “Por obras de ley ninguna carne será declarada justa ante él,
porque por ley es el conocimiento exacto del pecado. Mas ahora,
aparte de ley, la justicia de Dios ha sido puesta de manifiesto,
según dan testimonio de ella la Ley y los Profetas; sí, la justicia de
7
Dios mediante la fe en Jesucristo”. (Romanos 3:20-22.) Así que la
justicia de Dios viene mediante la fe en Cristo Jesús... ‘la Ley y los
Profetas dieron abundante testimonio de esto’. Las profecías
mesiánicas se cumplieron en Jesús. Él también cumplió la Ley;
esta fue removida por ser clavada al madero de tormento de él.
(Lucas 24:25-27, 44-46; Colosenses 2:13, 14; Hebreos 10:1.)
*** w06 1/6 págs. 12-13 Aplicar los principios bíblicos nos da
satisfacción en la vida ***
Mantenga un punto de vista realista
Para sentirnos satisfechos debemos mantener un enfoque
realista de nuestras limitaciones y de las de los demás. En su
carta a los Romanos, el apóstol Pablo señala: “Todos han pecado
y no alcanzan a la gloria de Dios” (Romanos 3:23). Existen
muchos aspectos de la gloria de Jehová que escapan a nuestro
entendimiento. Un ejemplo es el sencillo detalle mencionado en
Génesis 1:31: “Vio Dios todo lo que había hecho y, ¡mire!, era muy
bueno”. Siempre que Jehová decide repasar sus logros puede
exclamar que el resultado es “muy bueno”. Ningún ser humano
puede afirmar eso en todos los casos. Reconocer nuestras
limitaciones es el primer paso para sentirnos satisfechos, pero
hace falta algo más. Hemos de comprender y aceptar la forma en
que Jehová ve este asunto.
La palabra griega que se traduce “pecado” proviene de una
raíz que significa “errar el blanco” (Romanos 3:9, nota).
Pensemos, por ejemplo, en alguien que desea ganar una
competición de tiro con arco y dispone de tres flechas. Lanza la
primera, y falla por un metro. Con la segunda apunta mejor, pero
la flecha se desvía de nuevo por más de un palmo. Muy
concentrado, dispara la última y, esta vez, falla por tan solo un par
de centímetros [1 pulgada]. Estuvo cerca, pero no lo logró.
Todos nosotros somos como ese arquero decepcionado.
A veces parece que erramos por mucho. En otras ocasiones nos
acercamos más, pero, a fin de cuentas, no damos en el blanco.
Nos sentimos desanimados porque, aunque pusimos todo el
empeño, no fue suficiente. Ahora sigamos pensando en el
arquero.
Abatido, porque de veras quería ganar el premio, se gira
lentamente para marcharse. De pronto, el encargado del torneo lo
llama, le da el trofeo y le dice: “Quiero dártelo porque me caes
bien y porque he visto lo mucho que te has esforzado”. ¡El arquero
está eufórico!
¡Eufóricos! Así es como estarán quienes reciban de Dios “el
don” de la vida eterna en perfección (Romanos 6:23). A partir de
entonces, todo lo que hagan será bueno, jamás volverán a errar el
blanco. Se sentirán totalmente satisfechos. Entretanto, si
conservamos ese punto de vista, nos sentiremos mejor con
nosotros mismos y con quienes nos rodean
*** w10 15/8 pág. 7 Preguntas de los lectores ***
En el antiguo Israel, el rey David cometió graves pecados,
pero en todos los casos demostró sólida fe en el Dios verdadero y
arrepentimiento de corazón. Con referencia al perdón, cabe
señalar el siguiente pasaje bíblico: “Dios lo presentó [a Jesús]
como ofrenda para propiciación mediante fe en su sangre. Esto
fue con el fin de exhibir su propia justicia, porque estaba
perdonando los pecados que habían ocurrido en el pasado
mientras [...] estaba ejerciendo longanimidad; para exhibir su
propia justicia en esta época presente, para que él sea justo hasta
al declarar justo al hombre que tiene fe en Jesús” (Rom. 3:25, 26).
Por consiguiente, Jehová pudo perdonar las transgresiones de
David sin violar sus propias normas de justicia debido a que tomó
como base el sacrificio redentor de Jesús, el cual sería ofrecido en
el futuro.
*** w96 1/2 pág. 8 ¿Qué hará a fin de ser salvo? ***
¿CUÁL DE LAS DOS ES LA CORRECTA?
La Biblia dice: “El hombre es declarado justo por fe aparte de
obras de ley”, pero también asevera: “El hombre ha de ser
declarado justo por obras, y no por fe solamente”. ¿Cuál de estas
dos afirmaciones es la correcta? ¿Somos declarados justos por fe,
o por obras? (Romanos 3:28; Santiago 2:24.)
La Biblia da una respuesta armoniosa: ambas son correctas.
Por siglos, la Ley que Dios promulgó mediante Moisés estipuló
que los adoradores judíos presentaran sacrificios y ofrendas,
celebraran festividades y observaran normas dietéticas y de otro
tipo. Estas “obras de ley”, o, más escuetamente, “obras”, dejaron
de ser necesarias cuando Cristo ofreció el sacrificio definitivo.
(Romanos 10:4.)
Pero el hecho de que las obras que estipulaba la Ley mosaica
fueran sustituidas por el sacrificio sublime de Jesús no significa
que podamos pasar por alto las instrucciones de la Biblia. Las
Escrituras dicen: “¿Cuánto más la sangre del Cristo [...] limpiará
nuestra conciencia de obras muertas [anteriores] para que
rindamos servicio sagrado al Dios vivo?”. (Hebreos 9:14.)
¿De qué manera ‘rendimos servicio sagrado al Dios vivo’? Entre
las cosas que nos insta a hacer la Biblia se hallan luchar para
no ceder a las obras de la carne, resistir la influencia inmoral del
mundo y eludir sus trampas. Nos dice que peleemos “la excelente
pelea de la fe”, nos quitemos “el pecado que fácilmente nos
enreda, y corramos con aguante la carrera que está puesta
delante de nosotros, mirando atentamente al Agente Principal y
Perfeccionador de nuestra fe, Jesús”. Además, nos anima a
no ‘cansarnos ni desfallecer en nuestras almas’. (1 Timoteo 6:12;
Hebreos 12:1-3; Gálatas 5:19-21.)
Con estas obras no nos ganamos la salvación, pues ningún ser
humano podría nunca hacer lo suficiente para merecer tan
extraordinaria bendición. Sin embargo, no somos dignos de recibir
este magnífico don a menos que cumplamos con la voluntad de
Dios y de Cristo, según se explica en la Biblia, y de este modo
demostremos amor y obediencia. Sin obras que evidencien
nuestra fe, la afirmación de que seguimos a Jesús se desdiría por
sí sola, pues la Biblia dice llanamente: “La fe, si no tiene obras,
está muerta en sí misma”. (Santiago 2:17.)
*** g01 8/5 págs. 20-21 ¿Era Jehová el Dios tribal de los
judíos? ***
Jehová, el Dios de todos los pueblos
La Biblia reconoce la estrecha relación que había entre
Jehová y la nación de Israel. Pero esto no es razón para
considerarlo un simple dios tribal. El apóstol cristiano Pablo
preguntó: “[¿]Es él el Dios de los judíos únicamente? ¿No lo es
también de gente de las naciones?”. ¿Cuál fue la clara respuesta
de Pablo? “Sí, de gente de las naciones también.” (Romanos
3:29.) ¿A qué Dios se refería Pablo? Pues bien, en esta misma
carta a los Romanos, aparece el nombre Jehová diecinueve
veces. El apóstol, citando al antiguo profeta hebreo Joel, señaló
que no solo los judíos, sino “todo el que invoque el nombre de
Jehová será salvo” (Romanos 10:13; Joel 2:32).
Los israelitas no eligieron a Jehová como su Dios; más bien,
Jehová los escogió a ellos para llevar a cabo su propósito, a
saber, preparar el camino para el Mesías.
8
Capítulo 4
*** w08 15/6 pág. 30 Puntos sobresalientes de la carta a los
Romanos ***
4:9-12. Mucho antes de que Abrahán fuera circuncidado a los
99 años de edad, su fe le fue contada por justicia, es decir, Dios
ya había tomado en cuenta su fe para contarlo entre los justos
(Gén. 12:4; 15:6; 16:3; 17:1, 9, 10). De esta manera Dios mostró
que es gracias a la fe que podemos tener una posición justa ante
él.
4:18. La esperanza es un elemento esencial de la fe.
En realidad, es el fundamento de nuestra fe (Heb. 11:1).
*** w01 1/7 pág. 21 No permitamos que las dudas nos arruinen
la fe ***
No ‘titubeemos con falta de fe’
Algunos tal vez piensen que Abrahán tenía motivos legítimos
para dudar, tomando como base sus circunstancias. Quizá parece
bastante razonable concluir que estaba ‘más allá de toda
esperanza de llegar a ser padre de muchas naciones’ pese a la
promesa divina. ¿Por qué? Bueno, desde un punto de vista
estrictamente humano, las perspectivas no eran muy halagüeñas.
‘Consideró su propio cuerpo, ahora ya amortiguado, y también el
amortiguamiento de la matriz de Sara’, revela la Biblia. Con todo,
se negó con firmeza a permitir que las dudas sobre Dios y sus
promesas arraigaran en su mente y corazón. El apóstol Pablo
señala que “no se debilitó en fe” ni “titubeó con falta de fe”.
Abrahán permaneció “plenamente convencido de que lo que [Dios]
había prometido también lo podía hacer” (Romanos 4:18-21). Con
el paso de los años había cultivado una firme relación personal
con Jehová basada en la confianza. Despidió cualquier duda que
amenazara debilitar tal relación.
Haremos lo mismo si seguimos “reteniendo el modelo de
palabras saludables”, esto es, si nos alimentamos bien en sentido
espiritual (2 Timoteo 1:13). Tomemos en serio el peligro de las
dudas, pues Satanás se ha enfrascado en lo que podría
denominarse una guerra bacteriológica espiritual. Si descuidamos
la ingestión de alimento nutritivo mediante el estudio de la Biblia y
la asistencia a las reuniones cristianas, seremos un blanco
perfecto de tales ataques. Demos buen uso al alimento espiritual
abundante que suministra “el esclavo fiel y discreto” al tiempo
oportuno (Mateo 24:45). Continuemos aviniéndonos “a palabras
saludables” y permanezcamos “saludables en fe” (1 Timoteo 6:3;
Tito 2:2). No permitamos que las dudas nos arruinen la fe.
*** it-1 pág. 646 Declarar justo ***
Cómo pudo Abrahán ser declarado justo antes de la muerte
de Cristo?
De la misma manera, lo que Abrahán hizo —su fe y sus
obras— “le fue contado [estimado; acreditado; reputado] por
justicia”. (Ro 4:20-22.) Como es natural, esto no quiso decir que
tanto él como otros siervos precristianos fieles fueran perfectos o
estuvieran libres de pecado, pero sí implica que por haber ejercido
fe en la promesa de Dios respecto a la “descendencia” y haberse
esforzado por obedecer los mandatos divinos, no se les tuvo por
injustos e indignos a la vista de Dios, como el resto de la
humanidad. (Gé 3:15; Sl 119:2, 3.) Bondadosamente, Jehová los
consideró libres de culpa alguna en comparación con la
humanidad alejada de Él. (Sl 32:1, 2; Ef 2:12.) De modo que,
sobre la base de su fe, Dios podía tener tratos con esos hombres
imperfectos y bendecirlos sin contravenir por ello sus normas
perfectas de justicia. (Sl 36:10.) Por su parte, esos hombres fieles
reconocieron que necesitaban ser redimidos del pecado y
esperaron la llegada del tiempo en el que Dios proporcionaría esa
redención. (Sl 49:7-9; Heb 9:26.)
*** w79 1/5 Puede usted tener una relación íntima con Dios?
5. ¿Por qué era esencial para nosotros no solo la muerte de
Jesús,sino también su resurrección?
5 Además, el hecho de que Cristo no permaneció muerto, sino que
fue resucitado y ahora vive, garantiza su ayuda siempre presente,
y por eso uno puede disfrutar de una relación estrecha con Dios.
Las Escrituras nos aseguran esto: “El fue entregado [al sufrimiento
y la muerte] a causa de nuestras ofensas y fue levantado a fin de
declararnos justos.” (Rom. 4:25) Apareció en la presencia de Dios
para presentar el valor de su sacrificio. Hoy él es el glorificado
Jesús a quien Juan vio en una visión en medio de siete
candelabros de oro, que representaban a la congregación
cristiana, y con siete estrellas, o el cuerpo de superintendentes
ungidos, en su mano derecha. (Rev. 1:12-16) De él como nuestro
Sumo Sacerdote viviente, está escrito: “Él también puede salvar
completamente a los que están acercándose a Dios por medio de
él, porque siempre está vivo para abogar por ellos.”—Heb. 7:25.
¿Por qué dice la Biblia que los actos homosexuales
son contranaturales y obscenos? (Rom. 1:26, 27.)
[5 de ag., g 1/12 pág. 28 párr. 7.]
g 1/12 pág. 28 ¿Es justificable la
homosexualidad?
¿Por qué dice la Biblia que los actos
homosexuales son contranaturales y
obscenos? Porque se trata de actos que Dios
no tenía pensados para los seres humanos.
Las uniones homosexuales no pueden
producir hijos. La Biblia incluso compara las
relaciones homosexuales con las relaciones
que tuvieron los ángeles rebeldes —
conocidos más tarde como demonios— con
las mujeres antes del Diluvio de los días de
Noé (Génesis 6:4; 19:4, 5; Judas 6, 7). Dios
considera ambos tipos de unión
antinaturales.
¿Cómo era posible que “el rescate pagado por
Cristo Jesús” en el año 33 de nuestra era se
aplicara a “los pecados que habían ocurrido” antes
de la muerte de Cristo? (Rom. 3:24, 25.) [5 de ag.,
w08 15/6 pág. 29 párr. 6.]
9
w08 15/6 pág. 29 Puntos sobresalientes de la
carta a los Romanos
3:24, 25. ¿Cómo era posible que “el
rescate pagado por Cristo Jesús” se aplicara
a “los pecados que habían ocurrido en el
pasado”, antes de la muerte de Cristo?
La primera profecía mesiánica, registrada en
Génesis 3:15, se cumplió en el año 33 de
nuestra era, cuando se dio muerte a
Jesucristo en un madero de tormento (Gál.
3:13, 16). No obstante, en el momento en
que Jehová pronunció aquella profecía, para
él era como si ya se hubiera pagado el precio
del rescate, pues nada puede impedir que
lleve a cabo lo que se propone. Por lo tanto,
basándose en el futuro sacrificio de
Jesucristo, Jehová pudo perdonar los
pecados de los descendientes de Adán que
tenían fe en dicha promesa. El rescate
también hace posible la resurrección de
personas de tiempos precristianos (Hech.
24:15).

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