domingo, 18 de agosto de 2013

puntos sobresalientes romanos 5 a 8

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Romanos capítulos 5 a 8
Semana del 12 al 18 de Agosto.
Capitulo 5
*** w95 15/2 Habrá una resurrección de justos ***
8, 9. a) ¿Cómo pueden los seres humanos imperfectos
tener parte en la resurrección de los justos?
b) ¿Qué hace posible nuestra esperanza de
una vida que no será truncada por la muerte?
Se ‘declara justos’ a los creyentes
8 En su defensa ante Félix, citada en el párrafo 5,
Pablo dijo que habría una resurrección de justos y de
injustos. ¿Quiénes son los justos que serán levantados?
Pues bien, ningún ser humano es justo por naturaleza.
Todos nacemos pecadores y cometemos pecados
durante toda la vida, lo que nos hace doblemente
merecedores de muerte. (Romanos 5:12; 6:23.) Sin
embargo, en la Biblia hallamos la expresión “declarados
justos”. (Romanos 3:28.) Alude a seres humanos a los
que, aun cuando imperfectos, Jehová les perdona los
pecados.
9 La expresión se utiliza especialmente con
respecto a los cristianos ungidos, que tienen la
esperanza celestial. En Romanos 5:1, el apóstol Pablo
dice: “Ahora que hemos sido declarados justos como
resultado de fe, gocemos de paz con Dios mediante
nuestro Señor Jesucristo”. Todos los cristianos ungidos
son declarados justos debido a su fe. ¿Fe en qué?
Como Pablo explica extensamente en el libro de
Romanos, es fe en Jesucristo. (Romanos 10:4, 9, 10.)
Jesús murió como hombre perfecto, luego fue resucitado
de entre los muertos y ascendió al cielo para ofrecer el
valor de su vida humana en favor nuestro. (Hebreos
7:26, 27; 9:11, 12.) Cuando Jehová aceptó ese
sacrificio, Jesús compró a la raza humana de la
esclavitud al pecado y a la muerte. Los que tienen fe en
esta provisión se benefician grandemente. (1 Corintios
15:45.) Hace posible que hombres y mujeres fieles
tengan la esperanza de heredar una vida que nunca se
verá truncada por la muerte, ese inexorable enemigo.
(Juan 3:16.)
*** g99 8/7 págs. 20-21 ¿Es incorrecto tener orgullo?
***
¿Está justificado el orgullo?
En las Escrituras Griegas Cristianas, el verbo
kau·kjá·o·mai, traducido “gloriarse, alborozarse,
jactarse”, se usa tanto en sentido positivo como
negativo. Pablo dice, por ejemplo, que podemos
“[alborozarnos], basados en la esperanza de la gloria de
Dios”, y además recomienda: “El que se jacta, jáctese
en Jehová” (Romanos 5:2; 2 Corintios 10:17). Esto
significa enorgullecernos de que Jehová sea nuestro
Dios, sentimiento que nos llevará a alborozarnos con su
buen nombre y reputación.
*** cf cap. 7 “Consideren con sumo cuidado [...] al
que ha aguantado” ***
6. ¿Cómo cultivamos el aguante?
6 El aguante es indispensable para alcanzar la salvación
(Mateo 24:13). Sin embargo, no nacemos con esta
cualidad tan necesaria; tenemos que cultivarla. ¿Cómo?
“La tribulación produce aguante”, afirma Romanos 5:3.
Efectivamente, si de veras queremos desarrollar
aguante, no podemos huir temerosos ante las pruebas
de fe; al contrario, tenemos que hacerles frente.
El aguante es el resultado de afrontar y vencer las
pruebas grandes y pequeñas que se nos presentan a
diario. Cada prueba que superamos nos fortalece para
resistir la siguiente. Desde luego, no adquirimos aguante
por nuestra propia cuenta, sino que “depend[emos] de la
fuerza que Dios suministra” (1 Pedro 4:11). A fin de
ayudarnos a permanecer firmes, Jehová nos ha dado la
mejor ayuda disponible: el ejemplo de su Hijo.
Analicemos el intachable historial de aguante de Jesús.
*** w00 15/12 Estemos de pie completos y con firme
convicción ***
15. ¿Qué sucesión de puntos que incluía la esperanza
mencionó Pablo?
16. ¿Qué esperanza llegamos a abrigar al aprender la
verdad bíblica?
15 Al decir “esperanza”, no nos referimos a un
deseo vago, una ilusión. Nos permite comprender esta
idea la sucesión de puntos que Pablo había incluido al
escribir a los romanos. En ella, cada elemento está
enlazado de algún modo con el siguiente. Fijémonos en
el lugar que asigna el apóstol a la “esperanza” en su
razonamiento: “Alborocémonos estando en
tribulaciones, puesto que sabemos que la tribulación
produce aguante; el aguante, a su vez, una condición
aprobada; la condición aprobada, a su vez, esperanza, y
la esperanza no conduce a la desilusión; porque el amor
de Dios ha sido derramado en nuestros corazones
mediante el espíritu santo” (Romanos 5:3-5).
16 La primera vez que los testigos de Jehová nos
hablaron del mensaje bíblico, quizás nos llamó la
atención una determinada verdad, como por ejemplo, el
estado de los muertos o la resurrección. En el caso de
muchos de nosotros, lo primero que comprendimos fue
la posibilidad basada en la Biblia de vivir en un paraíso
terrestre. Recordemos la primera ocasión en que
escuchamos esa enseñanza. Se trataba de una
esperanza sumamente maravillosa: no existirán más la
enfermedad ni la vejez, disfrutaremos del fruto de
nuestro trabajo y viviremos en paz con los animales
(Eclesiastés 9:5, 10; Isaías 65:17-25; Juan 5:28, 29;
Revelación [Apocalipsis] 21:3, 4). Llegamos a abrigar
una grandiosa esperanza.
*** w01 15/4 pág. 29 ¿Recuerda usted? ***
• ¿Por qué asignó el apóstol Pablo el último lugar a
la esperanza en la enumeración de Romanos 5:3-5?
2
Pablo expuso una sucesión de facetas que experimenta
la vida de un cristiano: la tribulación, el aguante, una
condición aprobada y la esperanza. Esta “esperanza”
no es la que se adquiere inicialmente en la Biblia, sino la
que se ha fortalecido y profundizado con el paso del
tiempo.—15/12, páginas 22, 23.
*** w92 1/7 Ancianos, juzguen con justicia ***
12. ¿En qué sentido tienen que ser los jueces no
solamente justos, sino buenos?
12 Los ancianos “tienen que juzgar con justicia”, en
conformidad con las normas de Jehová sobre lo que es
correcto y lo que es incorrecto. (Salmo 19:9.) No
obstante, aunque se esfuerzan por ser justos, deben
tratar de ser buenos también, en el sentido que se da a
entender por la distinción que hace Pablo en Romanos
5:7, 8. Al comentar sobre esos versículos, bajo el
encabezamiento “Justicia”, la obra Perspicacia para
comprender las Escrituras declara: “El uso del término
griego indica que la persona que se destaca por su
bondad es benévola (muestra buena voluntad o afecto a
otros) y benefactora (hace bien a otros). Esta persona
no está interesada únicamente en hacer lo que es de
justicia, sino que va más allá, se siente movida por un
interés sincero hacia otros y por el deseo de
beneficiarlos y ayudarlos” (Volumen 2, página 169). Los
ancianos que no solamente son justos, sino buenos
también, tratarán a los malhechores con consideración
bondadosa. (Romanos 2:4.) Deben mostrar misericordia
y compasión. Deben hacer cuanto puedan para ayudar
al malhechor a ver la necesidad de arrepentirse, aunque
al principio no parezca que responde a los esfuerzos de
ellos.
*** it-1 págs. 899-900 Expiación ***
Se hace posible la reconciliación. El pecado
causa una división entre el hombre y Dios, pues Jehová
no aprueba el pecado. La relación entre el hombre y su
Creador solo podía restablecerse si se satisfacía el
requisito de una verdadera expiación del pecado. (Isa
59:2; Hab 1:13; Ef 2:3.) Jehová Dios ha hecho posible la
reconciliación entre sí mismo y la humanidad
pecaminosa mediante el hombre perfecto Cristo Jesús.
Por ello, el apóstol Pablo escribió: “También nos
alborozamos en Dios mediante nuestro Señor
Jesucristo, mediante quien ahora hemos recibido la
reconciliación”. (Ro 5:11; véase RECONCILIACIÓN.)
Por consiguiente, para conseguir el favor de Dios, es
necesario aceptar la mediación de Jesucristo: la
provisión de Dios para la reconciliación. Solo por este
medio es posible llegar a estar en una posición
comparable a la de Adán antes de su pecado. Dios
manifiesta su amor al hacer posible esta reconciliación.
(Ro 5:6-10.)
*** w11 15/6 Dios nos recomienda su amor ***
4, 5. a) ¿Qué extraordinaria prueba de su amor nos dio
Jehová? b) ¿Qué hechos históricos nos
aclaran el significado de Romanos 5:12?
6. a) Explique por qué estaban los descendientes de
Adán condenados a morir y si la situación
cambió al dar Dios la Ley. b) ¿Por qué es
comparable el pecado a una enfermedad como
la hemofilia?
El amor de Dios frente al pecado del hombre
4 En su gran amor, Jehová envió a su Hijo unigénito
a ayudarnos. Bien lo dijo Pablo: “Dios recomienda su
propio amor a nosotros en que, mientras todavía éramos
pecadores, Cristo murió por nosotros” (Rom. 5:8).
Notemos que aquí se destaca en qué condición nos
hallábamos los seres humanos cuando Jesús dio su
vida: “todavía éramos pecadores”. Por eso, hacemos
bien en ver cómo llegamos a ese estado.
5 Pablo lo explica comenzando por una realidad
histórica: “Por medio de un solo hombre el pecado entró
en el mundo, y la muerte mediante el pecado, y así la
muerte se extendió a todos los hombres porque todos
habían pecado” (Rom. 5:12). En otros pasajes de la
Biblia, Dios nos brinda la clave para entender estas
palabras. Como sabemos, Jehová dio comienzo a la
humanidad al crear a Adán y Eva, quienes, al igual que
él, eran perfectos. Luego les puso una prohibición muy
razonable, advirtiéndoles que si la desobedecían serían
castigados con la muerte (Gén. 2:17).
Desgraciadamente, nuestros primeros padres tomaron
la desastrosa decisión de no hacer caso a Jehová, con
lo que demostraron que no lo aceptaban como
Legislador y Soberano (Deu. 32:4, 5).
6 Los hijos de Adán fueron engendrados después
de la rebelión de Edén. Por eso, todos recibieron de su
padre el pecado y sus consecuencias. Ahora bien,
Jehová no los culpó por el pecado de Adán, pues
no eran ellos los que habían violado su mandamiento;
además, para ese tiempo aún no se había dado ningún
código legal (Gén. 2:17). Con todo, heredaron el
pecado. Desde entonces, el pecado y la muerte reinaron
sobre la humanidad hasta el tiempo en que Dios entregó
la Ley a los israelitas, la cual dejó claro que eran
pecadores (léase Romanos 5:13, 14). El pecado
transmitido por Adán pudiera compararse a ciertos
males y defectos hereditarios, como la talasemia, o
anemia mediterránea, y la hemofilia, la cual suele
manifestarse en graves hemorragias. Un personaje
célebre que padeció esta última enfermedad fue el
príncipe Alejo de Rusia, hijo del zar Nicolás II y de la
zarina Alejandra. En familias como la anterior, no todos
los hijos padecen el mal, aunque quizás sean
portadores. Pero con el pecado heredado de Adán es
diferente. Nadie está libre. Todos lo recibimos de
3
nuestros padres, lo pasamos a nuestros hijos y sufrimos
sus mortales consecuencias.
*** w11 15/6 Dios nos recomienda su amor ***
7, 8. ¿Qué diferentes resultados produjeron Adán y
Jesús con su forma de actuar?
9. Cuando Dios declara justos a los hombres, tal como
dice Romanos 5:16, 18, ¿qué hace por ellos?
¿Qué nos ha brindado Dios mediante Jesucristo?
7 El Dios de amor ha dispuesto lo necesario para
que nos curemos del pecado heredado. Pablo explicó
que esto es posible gracias al “último Adán”, es decir, un
hombre que, al igual que el primero, era perfecto (1 Cor.
15:45). Sin embargo, como veremos a continuación, los
dos actuaron de forma diferente y consiguieron
resultados completamente distintos (léase Romanos
5:15, 16).
8 Pablo señala que no sucede “con el don como [...]
con la ofensa”. ¿Qué ocurrió en el caso de “la ofensa”,
es decir, el pecado de Adán? Él mismo fue el culpable, y
recibió con toda justicia la sentencia de muerte. Pero,
como añade el apóstol, no fue el único que perdió la
vida: “Por la ofensa de un solo hombre muchos
murieron”. La justicia de Dios exigía que los
descendientes imperfectos de Adán —entre
ellos nosotros— recibieran la misma condena que el
primer hombre. No obstante, nos consuela saber que el
otro hombre perfecto, Jesús, fue capaz de conseguir un
resultado totalmente contrario. ¿Cuál? Pablo da la
respuesta al mencionar que hombres de toda clase son
“declara[dos] justos para vida” (Rom. 5:18).
9 ¿Qué implican las palabras griegas que se
traducen “declaración de justicia” y “declararlos justos”?
El traductor de la Biblia antes citado escribió: “Es una
imagen de origen legal en la que se establece un punto
casi jurídico. No se refiere a un cambio en el interior de
la persona, sino en su situación ante Dios [...]. En la
metáfora, Dios es el juez que toma una decisión a favor
del acusado, el cual —por así decirlo— comparece ante
el tribunal divino por el cargo de ser injusto, pero termina
absuelto por el propio Dios”.
*** w99 15/4 El único camino que lleva a la vida
eterna ***
12. ¿Cómo explica la Biblia que se deshará nuestra
condenación a muerte?
12 La Biblia explica muy bien cómo se deshará la
condenación a muerte de la familia humana, al decir:
“Mediante una sola ofensa [la de Adán] el resultado a
toda clase de hombres fue la condenación, así mismo
también mediante un solo acto de justificación [el
proceder íntegro de Jesús que culminó en su muerte] el
resultado a toda clase de hombres es el declararlos
justos para vida. Porque así como mediante la
desobediencia del solo hombre [Adán] muchos fueron
constituidos pecadores, así mismo, también, mediante la
obediencia de la sola persona [Jesús] muchos serán
constituidos justos” (Romanos 5:18, 19).
*** it-1 págs. 366-367 Bondad ***
Un trabajador merece aquello por lo que ha
trabajado: su paga. Espera su salario como un derecho,
como algo que se le adeuda, y el pagarle no es una
dádiva o bondad inmerecida especial. (Ro 4:4.) Sin
embargo, para los pecadores condenados a muerte (y
todos hemos nacido como tales), el ser liberados de esa
condenación y declarados justos sí supone en realidad
bondad inmerecida en sumo grado. (Ro 3:23, 24; 5:17.)
Si se razona que los que nacieron dentro del pacto de la
Ley estaban bajo una mayor condenación a muerte
porque aquel pacto ponía de manifiesto sus pecados,
tendrá que admitirse que a los judíos se les extendió
una mayor bondad inmerecida, pues a ellos fue a los
primeros a los que se ofreció la salvación. (Ro 5:20, 21;
1:16.)
Capítulo 6
*** w97 1/9 Cuidado con los falsos maestros ***
8, 9. a) ¿Qué razonamiento torcido afectó a algunos de
los primeros cristianos? b) Según Judas, ¿qué
hacían algunos miembros de la congregación?
8 Un comentarista bíblico dice que “hubo en la
Iglesia quienes pervirtieron la doctrina de la gracia”, es
decir, la “bondad inmerecida”. (Efesios 1:5-7.) Según él,
algunos argumentaban del siguiente modo: “¿Dices que
la [bondad inmerecida] de Dios es suficientemente
amplia para cubrir todo pecado? [...] Entonces sigamos
pecando, pues la [bondad inmerecida] de Dios puede
borrar todo pecado. De hecho, cuanto más pequemos,
más oportunidad de manifestarse tendrá la [bondad
inmerecida] de Dios”. ¿Ha oído usted alguna vez un
razonamiento más torcido que este?
9 El apóstol Pablo refutó el modo de pensar
equivocado sobre la misericordia de Dios cuando
preguntó: “¿Continuaremos en el pecado, para que
abunde la bondad inmerecida?”. También preguntó:
“¿Cometeremos un pecado porque no estamos bajo ley,
sino bajo bondad inmerecida?”. A ambas preguntas
contestó con un enfático: “¡Jamás suceda eso!”.
(Romanos 6:1, 2, 15.) Está claro que, como observa
Judas, algunos tornaban “la bondad inmerecida de
nuestro Dios en una excusa para conducta relajada”. Sin
embargo, Pedro indica que para estos ‘la destrucción
no dormita’. (Judas 4; 2 Pedro 2:3.)
4
*** w08 15/6 págs. 29-30 Puntos sobresalientes de la
carta a los Romanos ***
6:3-5. ¿Qué significan el bautismo en Cristo
Jesús y el bautismo en su muerte? Cuando Jehová
unge a los cristianos con espíritu santo, estos llegan a
estar unidos a Jesús y a formar parte de la congregación
que es el cuerpo de Cristo y de la cual él es Cabeza
(1 Cor. 12:12, 13, 27; Col. 1:18). Este es su bautismo en
Cristo Jesús. Los cristianos ungidos también son
“bautizados en [la] muerte” de Cristo en el sentido de
que viven una vida de sacrificio y renuncian a toda
esperanza de vivir eternamente en la Tierra. Por ello, su
muerte es un sacrificio como lo fue la muerte de Jesús,
aunque la de ellos no tiene valor redentor. Este
bautismo en la muerte de Cristo se completa cuando
mueren y son resucitados para vivir en el cielo.
*** w95 15/11 ¡Permanezca en la “ciudad de refugio”
y viva! ***
17. ¿Por qué no tendrán que entrar en la ciudad de
refugio antitípica y permanecer allí los que
resuciten durante el Reinado de Mil Años de
Cristo?
17 ¿Tienen que entrar en la ciudad de refugio antitípica y
permanecer allí hasta que muera el sumo sacerdote los
que resuciten durante el Reinado de Mil Años de Jesús?
No, porque estos han pagado la pena de sus pecados
con su muerte. (Romanos 6:7; Hebreos 9:27.)
No obstante, el Sumo Sacerdote les ayudará a alcanzar
la perfección. Si pasan la prueba final después del
Milenio, Dios también los declarará justos con la
garantía de vivir eternamente en la Tierra. Naturalmente,
el no cumplir con los requisitos divinos resultará en juicio
condenatorio y destrucción para los seres humanos que
no pasen la prueba final de integridad.
*** it-1 pág. 1229 Inmortalidad ***
¿Por qué puede decirse que Jesús es “el único que
tiene inmortalidad”?
El primero que la Biblia dice que fue recompensado
con el don de la inmortalidad es Jesucristo. Él no poseía
la inmortalidad antes de que Dios le resucitase, como
indican las palabras inspiradas del apóstol en Romanos
6:9: “Cristo, ahora que ha sido levantado de entre los
muertos, ya no muere; la muerte ya no es amo sobre él”.
(Compárese con Rev 1:17, 18.) Por esta razón, cuando
1 Timoteo 6:15, 16 dice que él es “el Rey de los que
reinan y Señor de los que gobiernan como señores”,
muestra que difiere de todos los otros reyes y señores
en el sentido de que es “el único que tiene inmortalidad”.
Por ser mortales, los otros reyes y señores mueren, tal
como le ocurría también al sumo sacerdote de Israel.
Sin embargo, el glorificado Jesús, el sumo sacerdote
nombrado por Dios a la manera de Melquisedec, tiene
“vida indestructible”. (Heb 7:15-17, 23-25.)
*** lv cap. 6 Cómo elegir diversiones sanas ***
6, 7. ¿Cómo podría el cristiano contaminar todo su
cuerpo, y qué precio terminaría pagando?
6 Pablo exhortó a los cristianos de Roma: “No [...]
sigan presentando [al pecado] sus miembros” (es decir,
“ninguna parte de su cuerpo”, según lo vierte La Palabra
de Dios para Todos). De igual modo, les dijo que
hicieran “morir las prácticas del cuerpo” (Romanos
6:12-14; 8:13). Poco antes, ya había hablado de algunas
partes del cuerpo y de cómo se empleaban para malas
prácticas. Refiriéndose a las personas pecadoras, había
dicho: “Su boca está llena de maldición”. “Sus pies son
veloces para derramar sangre.” “No hay temor de Dios
delante de sus ojos.” (Romanos 3:13-18.) ¿Qué
sucedería si un cristiano empleara cualquier parte del
cuerpo para cometer pecados como esos? Estaría
contaminando su cuerpo entero. Por citar un caso, si
viera premeditadamente imágenes sucias, sea de
pornografía o de violencia brutal, estaría “presentando
sus [ojos] al pecado” y, por tanto, contaminando todo su
cuerpo. Ya no podría ofrecerlo como sacrificio acepto a
Dios, pues no le estaría rindiendo un servicio santo o
puro (Deuteronomio 15:21; 1 Pedro 1:14-16; 2 Pedro
3:11). Por culpa de las malas diversiones, pagaría un
precio demasiado alto.
7 Queda claro que la selección de entretenimiento
puede tener serias consecuencias. Ciertamente,
queremos que lo que elijamos no eche a perder el
sacrificio que rendimos a Dios, sino más bien que le
añada valor. Veamos ahora cómo distinguir si una
actividad es sana o no.
*** w98 15/3 La dedicación y la libertad de elección
***
14. ¿Qué nos dice Romanos 6:16 sobre la libertad
absoluta?
15. a) ¿Qué piensan las personas de ser esclavas, pero
qué acaba haciendo la mayoría? b) ¿Qué
preguntas pertinentes podríamos hacernos?
16. ¿En qué sentido son esclavos de Dios los cristianos,
y cuál es la manera apropiada de ver esa
esclavitud?
¿De quién decidiremos ser esclavos?
14 Ningún ser humano es completamente libre. Las
leyes físicas restringen la libertad de todo el mundo,
como es el caso de la ley de la gravedad, que no puede
pasarse por alto con impunidad. En sentido espiritual
tampoco hay nadie completamente libre. Pablo razonó
de este modo: “¿No saben que si siguen presentándose
a alguien como esclavos para obedecerle son esclavos
de él porque le obedecen, ya sea del pecado con la
5
muerte en mira o de la obediencia con la justicia en
mira?” (Romanos 6:16).
15 A la mayoría de las personas, la idea de ser
esclavas les parece desagradable. No obstante, la
realidad es que en el mundo actual, muchas veces se
dejan manipular e influir de tantas maneras sutiles, que
terminan haciendo involuntariamente lo que los demás
desean. Por ejemplo, la industria de la publicidad y el
mundo del entretenimiento tratan de uniformar a las
personas y fijan normas que ellas han de seguir. Las
organizaciones políticas y religiosas hacen que la
población apoye sus ideas y objetivos, no siempre
mediante argumentos convincentes, sino muchas veces
apelando al sentido de la solidaridad o la lealtad. Dado
que Pablo observó que ‘somos esclavos de aquellos a
quienes obedecemos’, todos hacemos bien en
preguntarnos: “¿De quiénes soy esclavo? ¿Quiénes son
los que más influyen en mis decisiones y en mi modo de
vivir? ¿Son acaso los ministros religiosos, los cabecillas
políticos, los magnates económicos o las personalidades
del mundo del entretenimiento? ¿A quién obedezco: a
Dios, o a los hombres?”.
16 Los cristianos no consideran que la obediencia a
Dios sea una violación injustificada de la libertad
personal. Por voluntad propia hacen uso de su libertad
del mismo modo que su Modelo, Jesucristo, y
conforman sus deseos y prioridades personales a la
voluntad de Dios (Juan 5:30; 6:38). Cultivan “la mente
de Cristo” y se someten a él como Cabeza de la
congregación (1 Corintios 2:14-16; Colosenses 1:15-18).
Esta relación se parece mucho a la de la mujer que se
casa y con gusto colabora con el hombre al que ama.
De hecho, al cuerpo de cristianos ungidos se le compara
a una virgen casta prometida en matrimonio al Cristo
(2 Corintios 11:2; Efesios 5:23, 24; Revelación
[Apocalipsis] 19:7, 8).
*** km 9/05 pág. 8 Ayudemos a otras personas a ser
“obedientes de corazón” ***
1 La obediencia es fundamental para que Jehová
acepte nuestra adoración (Deu. 12:28; 1 Ped. 1:14-16).
Pronto, Dios ejecutará venganza “sobre los que
no conocen a Dios y sobre los que no obedecen las
buenas nuevas” (2 Tes. 1:8). ¿Cómo podemos ayudar a
otras personas a ser “obedientes de corazón” a las
enseñanzas de la Palabra de Dios? (Rom. 6:17.)
2 Ayudándolos a cultivar fe y amor. En las
Escrituras, la obediencia está estrechamente ligada a la
fe. El apóstol Pablo mencionó “el mandato del Dios
eterno para promover obediencia por fe” (Rom. 16:26).
En el capítulo 11 de Hebreos aparece una larga lista de
ejemplos de fe, de muchos de los cuales se dice que
actuaron de acuerdo con la voluntad expresa de Jehová
(Heb. 11:7, 8, 17). Por otro lado, la desobediencia se
asocia con la falta de fe (Juan 3:36; Heb. 3:18, 19).
Debemos esforzarnos por manejar hábilmente la
Palabra de Dios y así ayudar al prójimo a cultivar la
clase de fe que induce a la obediencia (2 Tim. 2:15;
Sant. 2:14, 17).
*** w05 1/12 Seamos ministros ingeniosos y
adaptables ***
10, 11. ¿Cómo adaptaba Pablo los ejemplos a sus
oyentes? (Véase la nota.)
10 ¿Qué hacía Pablo cuando quería explicar a sus
oyentes verdades bíblicas profundas? El apóstol era
experto en ilustrar ideas espirituales complejas con
ejemplos comunes y fáciles de entender. Para citar un
caso: él sabía que los habitantes de Roma estaban
familiarizados con el sistema de la esclavitud, tan común
en todo el Imperio romano; de hecho, es probable que
muchos de sus lectores fueran esclavos. Así que usó
esta práctica como ejemplo para reforzar su poderoso
argumento de que el hombre puede optar por hacerse
esclavo, ya sea del pecado, o de la justicia (Romanos
6:16-20).
11 Según una obra de consulta, “entre los romanos,
un amo podía dar libertad incondicional a un esclavo o
este podía comprársela a su amo. La libertad también se
conseguía transfiriendo a un dios el derecho de
propiedad”. El esclavo liberado podía seguir trabajando
para su antiguo dueño por un salario. Por lo visto, Pablo
aludió a esta práctica cuando escribió que cada cual
puede elegir a qué amo obedecer: al pecado o a la
justicia. Los cristianos de Roma habían sido liberados
del pecado y ahora pertenecían a Dios. Aunque eran
libres para servir a Dios, todavía podían optar por servir
al pecado —su antiguo amo— si así lo deseaban. Este
ejemplo sencillo pero conocido movería a los cristianos
de Roma a preguntarse: “¿A qué amo sirvo yo?”.
Nota:Del mismo modo, al explicar la nueva relación
entre Dios y sus “hijos” ungidos con espíritu, Pablo
utilizó un concepto legal que sus lectores del Imperio
romano conocían bien (Romanos 8:14-17). “La adopción
era esencialmente una costumbre romana y estaba muy
vinculada a la concepción que los romanos tenían de la
familia”, dice el libro St. Paul at Rome (San Pablo en
Roma).
*** w00 15/8 Sacrificios que agradaron a Dios ***
5. ¿Por qué tomó Jehová la iniciativa en favor de los
descendientes de Adán, y qué hizo por ellos?
6. ¿Cuál es la voluntad de Jehová con respecto al daño
que causó el pecado de Adán?
5 Pero ¿qué puede decirse de los descendientes de
Adán? Puesto que heredaron el pecado y la
6
imperfección de él, están sujetos al alejamiento de Dios,
el desamparo y la muerte al igual que la primera pareja
humana (Romanos 5:14). Sin embargo, Jehová no es
solo un Dios de justicia y poder, sino también —y sobre
todo— de amor (1 Juan 4:8, 16). Por lo tanto, ha tomado
la iniciativa para corregir la situación. Después de
afirmar que “el salario que el pecado paga es muerte”, la
Biblia sigue diciendo: “pero el don que Dios da es vida
eterna por Cristo Jesús nuestro Señor” (Romanos
6:23).
6 Para hacer efectivo ese don, Jehová suministró
con el tiempo algo que cubriría lo que se había perdido
con la transgresión de Adán. En un principio, el término
hebreo ka·fár probablemente significaba “cubrir”, o quizá
“borrar”, y también se traduce por “expiación”. En otras
palabras, Jehová facilitó un medio apropiado para cubrir
el pecado heredado de Adán y borrar el daño resultante,
de modo que quienes merecieran ese don pudieran
liberarse de la condenación al pecado y la muerte
(Romanos 8:21).
Capítulo 7
*** w07 15/2 Esposas, respeten profundamente a sus
esposos ***
4, 5. a) ¿Por qué se aconseja precaución a quienes
piensan casarse? b) ¿Qué debe hacer una
mujer antes de contraer matrimonio?
Advertencia para quienes piensan casarse
4 La Biblia da una clara advertencia: en este mundo
gobernado por el Diablo, incluso quienes están
felizmente casados sufrirán “tribulación”. Por eso,
aunque el matrimonio es una institución divina, la Biblia
aconseja precaución a los que piensan casarse.
Un escritor bíblico dijo sobre la mujer cuyo esposo ha
muerto y, por tanto, está libre para volver a casarse: “Es
más feliz si permanece como está”. El propio Jesús
recomendó la soltería a aquellos que “pueda[n] hacer
lugar para ello”. Ahora bien, si alguien decide casarse,
debe hacerlo “en el Señor”, es decir, con un siervo de
Dios dedicado y bautizado (1 Corintios 7:28, 36-40;
Mateo 19:10-12).
5 Las mujeres, en particular, deben pensar bien con
quién se van a casar, pues la Biblia advierte: “La mujer
casada está atada por ley a su esposo”. Solo si su
esposo muere o si comete inmoralidad y la pareja se
divorcia, queda la esposa “libre de la ley de él”
(Romanos 7:2, 3). El amor a primera vista quizá
parezca muy romántico, pero no es un buen fundamento
para un matrimonio feliz. Por consiguiente, la mujer
soltera debe preguntarse: “¿Estoy dispuesta a formar
una unión con este hombre y sujetarme a su ley?”.
El momento de plantearse esta cuestión es antes de
casarse, no después.
*** it-2 pág. 614 Pecado ***
¿Cómo pudo el mandamiento de Dios a Israel
‘incentivar el pecado’?
Cuando Pablo explica que la ley mosaica no es el
medio de alcanzar una condición justa a la vista de Dios,
dice: “Cuando estábamos en conformidad con la carne,
las pasiones pecaminosas que eran excitadas por la Ley
obraban en nuestros miembros para que produjéramos
fruto para muerte. [...] Entonces, ¿qué diremos? ¿Es
pecado la Ley? ¡Jamás llegue a ser eso así! Realmente,
yo no habría llegado a conocer el pecado si no hubiera
sido por la Ley; y, por ejemplo, no habría conocido la
codicia si la Ley no hubiera dicho: ‘No debes codiciar’.
Pero el pecado, recibiendo un incentivo por medio del
mandamiento, obró en mí toda clase de codicia, porque
aparte de ley el pecado estaba muerto”. (Ro 7:5-8.)
De no haber existido la Ley, Pablo no hubiese
conocido o discernido el amplio espectro del pecado, por
ejemplo, el pecado de la codicia. Como él mismo dijo, la
Ley ‘excitó’ la pasión pecaminosa, y el mandamiento
que condenaba la codicia ‘incentivó’ el pecado. Estas
observaciones de Pablo deben entenderse a la luz de su
propio comentario: “Aparte de ley el pecado estaba
muerto”. En tanto el pecado no se hubiese tipificado
explícitamente, no se podía acusar a nadie de pecado si
la imputación carecía de definición legal. Antes de la
existencia de la Ley, tanto Pablo como otras personas
de su raza vivían libres de acusación por pecados aún
no tipificados. Sin embargo, con la llegada de la Ley se
les constituyó en pecadores condenados a muerte. La
Ley les hizo más conscientes aún de su condición
pecadora, lo que no quiere decir que los indujo al
pecado, sino que hizo muy manifiesto el hecho de que
eran pecadores. En este sentido la Ley incentivó y
produjo en Pablo y los de su raza el pecado. La Ley
proporcionó la base legal para imputar pecado a un
mayor número de personas y por muchas más causas.
En consecuencia, la respuesta a la pregunta “¿Es
pecado la Ley?”, es un tajante ‘No’. (Ro 7:7.) La Ley
cumplió con el propósito para el que Dios la originó, de
modo que no ‘erró el blanco’, sino que dio justamente en
la diana, y no solo por ser conveniente y provechosa
como guía protectora para sus observantes, sino por
haber determinado legalmente que toda persona, sin
excluir a los israelitas, era pecadora y necesitaba
redención divina. Además, encaminó a los israelitas
hacia Cristo como su único Redentor.
*** w08 15/6 pág. 30 Puntos sobresalientes de la
carta a los Romanos ***
7:8-11. ¿Cómo recibió el pecado “un incentivo
por medio del mandamiento”? La Ley ayudó a los
israelitas a ver todo lo que abarca el pecado e hizo que
7
fueran más conscientes de que eran pecadores.
De modo que se dieron cuenta de que muchos actos
que antes no consideraban pecado en realidad sí lo
eran, y hubo más individuos que reconocieron que eran
pecadores. Por eso puede decirse que el pecado recibió
un incentivo por medio de la Ley.
*** w87 1/11 “Tienen que ser santos [...]” ***
7, 8. a) ¿Cómo podían “resultar santos” los israelitas?
b) Muestre el contraste entre la Ley de Jehová
y el código babilonio de Hammurabi.
9. ¿Cómo influía la Ley de Moisés en la vida de los
judíos?
‘La Ley es santa, justa y buena’
7 El “resultar santos” no significaba ni perfección ni
adquirir una apariencia de piedad falsa; significaba
obediencia a un código extenso dado a Israel mediante
Moisés. (Éxodo 19:5, 6.) A diferencia de cualquier otra
ley nacional, la Ley de Dios podía describirse como
‘santa y justa y buena’. (Romanos 7:12.)
8 Es verdad que el código babilonio de Hammurabi,
del que se dice que existió antes de la Ley de Moisés,
abarcó un grupo similar de temas. Algunos de sus
estatutos, como la ley de ‘ojo por ojo’ o la ley del talión,
son similares a los principios mosaicos. Por eso,
algunos críticos alegan que Moisés simplemente tomó
sus leyes del código de Hammurabi. Sin embargo, el
código de Hammurabi no hizo mucho más que glorificar
a Hammurabi y servirle de conveniencia política. La Ley
de Dios fue dada a Israel ‘para su bien siempre, para
que se mantuvieran vivos’. (Deuteronomio 6:24.)
Además, hay poca prueba de que la ley de Hammurabi
fuera alguna vez de observancia obligatoria en
Babilonia; parece que no fue más que una “ayuda legal
para las personas que buscaban consejo” (The New
Encyclopædia Britannica, edición de 1985, tomo 21,
página 921). Sin embargo, la Ley de Moisés era de
observancia obligatoria y fijaba penas justas por la
desobediencia. Finalmente, el código de Hammurabi se
concentra en cómo tratar con los malhechores; solo 5 de
sus 280 leyes son prohibiciones directas. En contraste,
lo enfatizado en la Ley de Dios era la prevención o
evitación del mal, no su castigo.
9 Por ser ‘santa, justa y buena’, la Ley mosaica tuvo
vigorosa influencia en la vida personal de los judíos.
Reguló su adoración, suministró el arreglo de sábados
de desistir del trabajo, controló la estructura económica
de la nación, delineó algunos requisitos sobre la manera
de vestir, y dio guía provechosa en asuntos de
alimentación, actividad sexual y hábitos higiénicos.
Hasta funciones normales del cuerpo recibieron
cuidadosa consideración en la Ley de Moisés.
*** it-1 pág. 833 Esclavo ***
Esclavitud al pecado. Cuando el primer hombre,
Adán, desobedeció la ley de Dios, perdió el control
perfecto que tenía sobre sí mismo y cedió al deseo
egoísta de agradar a su esposa pecadora y permanecer
con ella. El ceder a este deseo pecaminoso le hizo
esclavo tanto del deseo como del resultado del mismo.
(Compárese con Ro 6:16; Snt 1:14, 15; véase
PECADO.) De esta manera se vendió al pecado. Como
toda su prole aún estaba en sus lomos, también fue
vendida al pecado, y esta es la razón por la que el
apóstol Pablo escribió: “Yo soy carnal, vendido bajo el
pecado”. (Ro 7:14.) Por ello, ninguno de los
descendientes de Adán pudo llegar a ser justo, ni
siquiera guardando la ley mosaica. Como lo expresó el
apóstol Pablo, “el mandamiento que era para vida, este
hallé que fue para muerte”. (Ro 7:10.) Al ser incapaces
de guardar perfectamente la Ley, los seres humanos
mostraron que eran esclavos del pecado y merecían la
muerte, no la vida. (Véase MUERTE.)
*** w96 1/8 págs. 13-14 párrs. 16-17 ‘Deben ser
santos porque yo soy santo’ ***
16. ¿Qué conflicto tenía Pablo?
17. ¿Cómo salió victorioso Pablo de su lucha contra la
debilidad?
16 El apóstol Pablo también pasó por pruebas y
adversidades, como dio testimonio en su carta a los
Romanos: “Sé que en mí, es decir, en mi carne, nada
bueno mora; porque la facultad de desear está presente
conmigo, pero la facultad de obrar lo que es excelente
no está presente. Porque lo bueno que deseo no lo
hago, pero lo malo que no deseo es lo que practico [...].
Verdaderamente me deleito en la ley de Dios conforme
al hombre que soy por dentro, pero contemplo en mis
miembros otra ley que guerrea contra la ley de mi mente
y que me conduce cautivo a la ley del pecado que está
en mis miembros”. (Romanos 7:18-23.)
17 Lo fundamental en el caso de Pablo es que
reconoció sus debilidades. A pesar de ellas, pudo decir:
“Verdaderamente me deleito en la ley de Dios conforme
al hombre [espiritual] que soy por dentro”. Pablo amaba
lo bueno y odiaba lo malo. Pero aún tenía una lucha que
afrontar, la misma que todos tenemos: contra Satanás,
el mundo y la carne. Entonces, ¿cómo podemos ganar
la batalla para permanecer santos, separados de este
mundo y su modo de pensar? (2 Corintios 4:4; Efesios
6:12.)
*** w91 1/9 pág. 31 Preguntas de los lectores ***
▪ ¿Qué era “lo bueno” que el apóstol Pablo no podía
hacer, como se menciona en Romanos 7:19?
8
Básicamente Pablo se refería a que no podía
ejecutar todas las cosas buenas que se describían en la
Ley mosaica. Eso era imposible para Pablo y para todos
los demás, lo que nos incluye a nosotros, debido a la
imperfección y nuestro estado pecaminoso. Pero no hay
razón para desesperar. El sacrificio de Cristo abrió el
camino para recibir perdón de Dios y estar en buena
posición ante Él.
Romanos 7:19 dice: “Porque lo bueno que deseo
no lo hago, pero lo malo que no deseo es lo que
practico”. El contexto muestra que Pablo estaba
hablando principalmente de “lo bueno” en el sentido de
lo que la Ley estipulaba. En el versículo 7 había dicho:
“¿Es pecado la Ley? ¡Jamás llegue a ser eso así!
Realmente, yo no habría llegado a conocer el pecado si
no hubiera sido por la Ley; y, por ejemplo, no habría
conocido la codicia si la Ley no hubiera dicho: ‘No debes
codiciar’”. Sí, la Ley mostraba con claridad que, puesto
que no podían guardarla completamente, todos los
humanos eran pecaminosos.
Pablo pasó a mencionar que él “estaba vivo en otro
tiempo aparte de ley”. ¿Cuándo fue eso? Fue cuando
estaba en los lomos de Abrahán, antes de que Jehová
proveyera la Ley. (Romanos 7:9; compárese con
Hebreos 7:9, 10.) Aunque Abrahán era imperfecto, la
Ley no había sido dada todavía, de modo que a él no se
le recordaba su condición de pecador por el hecho de
que no pudiera guardar sus numerosos mandatos.
¿Significa eso que la Ley, después de haber sido dada y
de manifestar la imperfección humana, produjo malos
resultados? No. Pablo continuó así: “De manera que,
por su parte, la Ley es santa, y el mandamiento es santo
y justo y bueno”. (Romanos 7:12.)
Note que Pablo dijo que la Ley era “santa” y
‘buena’. En los versículos siguientes explicó que “lo que
es bueno” —la Ley— mostraba claramente que él era
pecador, y este pecado lo hacía digno de muerte. Pablo
escribió: “Lo bueno que deseo no lo hago, pero lo malo
que no deseo es lo que practico. Ahora, pues, si lo que
no deseo es lo que hago, el que lo obra ya no soy yo,
sino el pecado que mora en mí”. (Romanos 7:13-20.)
El contexto muestra, pues, que Pablo no estaba
hablando de lo bueno en general, o sencillamente obras
bondadosas. (Compárese con Hechos 9:36; Romanos
13:3.) Se refería particularmente a efectuar (o no
efectuar) cosas consecuentes con la buena Ley de Dios.
Anteriormente él había practicado con celo la religión
judía y, en comparación con otros, había sido “exento de
culpa”. No obstante, aunque en su mente había sido
esclavo concienzudo de aquella buena Ley, todavía no
había vivido en plena conformidad con ella. (Filipenses
3:4-6.) La Ley reflejaba las normas perfectas de Dios, y
le mostraba al apóstol que en su carne él todavía era
esclavo de la ley del pecado, y por eso estaba
condenado a muerte. Sin embargo, Pablo podía estar
agradecido de que por medio del sacrificio de Cristo se
le había declarado justo... se le había rescatado de la
ley del pecado y su consecuencia apropiada, una
sentencia de muerte. (Romanos 7:25.)
Hoy los cristianos no están bajo la Ley mosaica,
porque esta fue clavada al madero de tormento.
(Romanos 7:4-6; Colosenses 2:14.) Sin embargo,
hacemos bien en reconocer que no era un código
pesado al que no debemos dar ninguna atención. No;
fundamentalmente la Ley era buena. Por eso, tenemos
razón para leer los libros bíblicos que contienen la Ley y
aprender lo que esta requería de Israel. Por toda la
Tierra los testigos de Jehová pronto estarán haciendo
eso, al efectuar su lectura bíblica semanal.
Mientras leemos la Ley, debemos reflexionar sobre
los principios que hay tras los varios estatutos y sobre
los beneficios que obtuvo el pueblo de Dios mientras
trataba de seguir aquellos buenos mandatos. También
debemos comprender que somos imperfectos y por eso
no podemos seguir de lleno lo bueno que aprendemos
de la Palabra de Dios. Pero mientras combatimos contra
la ley del pecado, nos podemos regocijar con la
perspectiva de que se nos rescatará mediante la
aplicación del sacrificio de Cristo a nosotros.
*** pe cap. 26 La lucha por hacer lo que es correcto
2. (a) ¿Por qué suele suceder que tengamos un fuerte
deseo de hacer lo incorrecto? (b) ¿Por qué
debemos luchar contra los deseos incorrectos?
2 Debido al pecado que hemos heredado del primer
hombre, Adán, nuestro corazón puede tener el deseo
intenso de hacer lo que es malo. Si cedemos a ese
deseo, no recibiremos vida eterna en el nuevo sistema
de Dios. Por eso tenemos que luchar por hacer lo que
es correcto. Hasta el apóstol Pablo experimentó tal
lucha, como explicó: “Cuando deseo hacer lo que es
correcto, lo que es malo está presente conmigo.”
(Romanos 7:21-23) Para usted, también, esta lucha
puede ser difícil. A veces puede haber un conflicto
tremendo en su interior. ¿Qué decidirá hacer entonces?
*** w97 1/12 Jehová, un Dios que está “listo para
perdonar” ***
5. ¿Cómo explica el libro de Romanos el fuerte dominio
del pecado sobre nuestra carne caída?
6. ¿Cómo ve Jehová a los que buscan su misericordia
con un corazón contrito?
5 Jehová conoce el poder del pecado. Las
Escrituras describen el pecado como una poderosa
fuerza que tiene al hombre bajo su mortífero control.
¿Cuánta fuerza posee en realidad el pecado? En el libro
de Romanos, el apóstol Pablo lo explica bajo inspiración
en términos gráficos: estamos “bajo pecado” como los
9
soldados están bajo el mando de su comandante
(Romanos 3:9); ha ‘reinado’ sobre la humanidad
(Romanos 5:21); “reside” o “mora” dentro de nosotros
(Romanos 7:17, 20); su “ley” obra continuamente en
nosotros, intentando, de hecho, controlar nuestro
proceder. (Romanos 7:23, 25.) Tenemos que librar una
difícil batalla contra el fuerte dominio que el pecado
ejerce sobre nuestra carne caída. (Romanos 7:21, 24.)
6 De modo que nuestro misericordioso Dios sabe
que no nos es posible obedecerle de manera perfecta,
sin importar cuánto lo desee nuestro corazón. (1 Reyes
8:46.) Él nos asegura su perdón amoroso si buscamos
su misericordia paternal con un corazón contrito. El
salmista David dijo: “Los sacrificios para Dios son un
espíritu quebrantado; un corazón quebrantado y
aplastado, oh Dios, no lo despreciarás”. (Salmo 51:17.)
Jehová nunca rechaza ni desprecia el corazón
quebrantado y aplastado por el peso de la culpa. ¡Con
qué belleza describe esta idea que Jehová está listo
para perdonar!
Capítulo 8
*** w11 15/11 Para tener vida y paz, andemos en
conformidad con el espíritu ***
5. ¿Dónde encontró Pablo ayuda y alivio?
5 Pablo escribió: “¿Quién me librará [...]? ¡Gracias a Dios
mediante Jesucristo nuestro Señor!” (Rom. 7:24, 25).
Entonces pasó a dirigirse a los que están “en unión con
Cristo Jesús”, los cristianos ungidos (léase Romanos
8:1, 2). Les explicó que, valiéndose de su espíritu santo,
Jehová los adopta como hijos, escogiéndolos para que
sean “coherederos con Cristo” (Rom. 8:14-17).
El espíritu de Dios y su fe en el sacrificio de rescate de
Cristo les permiten vencer en la lucha descrita por
Pablo, así que “no tienen condenación”. Han sido
liberados “de la ley del pecado y de la muerte”.
*** w11 15/11 Para tener vida y paz, andemos en
conformidad con el espíritu
7, 8. a) ¿En qué sentido era la Ley “débil a causa de la
carne”? b) ¿Qué ha logrado Dios mediante su espíritu
santo y el rescate?
9. ¿Cuál es el significado de la palabra ley utilizada en
Romanos 8:2?
Dios “condenó al pecado en la carne”
7 En el capítulo 7 de Romanos, Pablo reconoció el
poder que ejerce el pecado sobre la carne imperfecta.
En el capítulo 8, habló sobre el poder del espíritu santo
de Dios. Explicó cómo el espíritu ayuda a los cristianos
en su lucha contra el poder del pecado, a fin de que
vivan en armonía con la voluntad de Jehová y ganen su
aprobación. Pablo además destacó que por medio del
espíritu santo y del sacrificio de rescate de Su hijo, Dios
ha logrado algo que no pudo lograr la Ley mosaica.
8 La Ley, con sus muchos mandamientos,
condenaba a los pecadores. Hasta los sumos
sacerdotes de Israel, que oficiaban bajo la Ley, eran
imperfectos y no podían ofrecer un sacrificio adecuado
por sus pecados. Por lo tanto, la Ley era “débil a causa
de la carne”. Pero “al enviar a su propio Hijo en la
semejanza de carne pecaminosa” y ofrecerlo como
rescate, Dios “condenó al pecado en la carne”,
superando de ese modo la “incapacidad de parte de la
Ley”. En consecuencia, a los cristianos ungidos se les
considera justos en virtud de su fe en el sacrificio de
rescate de Jesús. Se les exhorta a andar “no en
conformidad con la carne, sino en conformidad con el
espíritu” (léase Romanos 8:3, 4). De hecho, deben
hacerlo fielmente hasta el fin de su carrera terrestre para
poder obtener “la corona de la vida” (Rev. 2:10).
9 Además de la Ley mosaica, Pablo mencionó “la
ley de ese espíritu” y “la ley del pecado y de la muerte”
(Rom. 8:2). ¿Qué son esas leyes? La palabra ley no se
refiere aquí a reglas como las que estipulaba la Ley
mosaica. Una obra de consulta indica: “El término griego
que se traduce ley significa aquí un principio de acción
interior (de nuestra mente), sea bueno o malo, que
opera con la regularidad de una ley. El término
también [...] designa [...] las normas para la vida de una
persona”.
*** w08 15/9 Resistamos “el espíritu del mundo” ***
19-21. ¿Qué hay que hacer para mantener “la mente
puesta en el espíritu”, y por qué debemos
hacerlo?
Sigamos teniendo “la mente puesta en el espíritu”
19 Los actos van precedidos por pensamientos.
Hasta los actos que pudieran calificarse de irreflexivos
son provocados por pensamientos, que a menudo son
carnales. Por eso el apóstol Pablo nos recuerda la
necesidad de vigilar en qué fijamos nuestra mente. Él
escribió: “Los que están en conformidad con la carne
fijan la mente en las cosas de la carne; pero los que
están en conformidad con el espíritu, en las cosas del
espíritu” (Rom. 8:5).
20 ¿Cómo evitar que el espíritu del mundo domine
nuestra mente y, por consiguiente, nuestros actos?
Tenemos que filtrar la información que nos llega para
impedir en lo posible que la propaganda del mundo
influya en nuestra forma de pensar. Por ejemplo, no nos
entretenemos con programas que exaltan la inmoralidad
o la violencia y ensucian la mente. Reconocemos que es
imposible que el espíritu santo —limpio y puro— se aloje
en una mente sucia (Sal. 11:5; 2 Cor. 6:15-18). Además,
cuando somos constantes en la lectura de la Biblia, la
oración, la meditación y la asistencia a las reuniones, le
estamos abriendo las puertas de nuestra mente al
espíritu de Dios. Y cuando participamos regularmente en
10
la predicación cristiana, estamos obrando en
conformidad con dicho espíritu.
21 Sigamos resistiendo el espíritu del mundo y los
deseos carnales que este fomenta. Vale la pena el
esfuerzo, pues, como escribe el apóstol Pablo, “tener la
mente puesta en la carne significa muerte, pero [...]
tener la mente puesta en el espíritu significa vida y paz”
(Rom. 8:6).
*** w91 1/3 “Busque la paz y siga tras ella” ***
4. ¿Qué pudiera perturbar la paz que tenemos con
Dios?
“El tener la mente puesta en la carne”
4 ¿Qué puede estorbar el que sigamos tras la paz?
Pablo menciona un impedimento al decir: “El tener la
mente puesta en la carne significa muerte, pero el tener
la mente puesta en el espíritu significa vida y paz;
porque el tener la mente puesta en la carne significa
enemistad con Dios”. (Romanos 8:6, 7.) Por “carne”
Pablo alude a nuestra condición caída de humanos
imperfectos, con tendencias pecaminosas heredadas. El
ceder a las inclinaciones de la carne caída destruye
nuestra paz. Si el cristiano comete inmoralidad, miente,
hurta, usa drogas o viola la ley divina de otro modo y no
se arrepiente, perturba la paz de que disfrutaba con
Jehová. (Proverbios 15:8, 29; 1 Corintios 6:9, 10;
Revelación 21:8.) Además, si permite que las cosas
materiales lleguen a ser más importantes para él que los
asuntos espirituales, llega a estar en grave peligro de
perder su paz con Dios. (Mateo 6:24; 1 Juan 2:15-17.)
*** w09 1/4 pág. 13 ¿Lo sabía? ***
¿Por qué usó Jesús la expresión “Abba, Padre” al
orar a Jehová?
La palabra aramea ʼabbáʼ puede traducirse como
“el padre” o también “oh Padre”. En las tres ocasiones
en que este término aparece en las Escrituras, siempre
se refiere a Jehová, nuestro Padre celestial, y se
encuentra en el contexto de plegarias u oraciones. Pero
¿qué tiene de interesante que Jesús empleara esta
expresión?
Cierta obra de consulta explica: “En tiempos de
Jesús, ʼabbāʼ era un término coloquial que utilizaban
principalmente los niños para dirigirse a su padre de
forma familiar, con cariño, pero también con respeto”
(The International Standard Bible Encyclopedia). Esta
afectuosa manera de dirigirse al padre era una de las
primeras palabras que aprendía el niño. Jesús la utilizó
en una ocasión muy especial. Estando en el jardín de
Getsemaní, pocas horas antes de su muerte, se dirigió
fervorosamente a Jehová diciendo: “Abba, Padre”
(Marcos 14:36).
La enciclopedia antes citada añade: “En las obras
judías del período grecorromano apenas se encuentra la
expresión ʼabbāʼ para dirigirse a Dios, sin duda porque
tal familiaridad se habría considerado irrespetuosa”.
Entonces, ¿a qué conclusión llega dicha obra? “El hecho
de que Jesús empleara [...] este término al orar confirma
de forma indirecta la extraordinaria intimidad de su
relación con Dios.” Las otras dos ocasiones en que el
término ʼabbáʼ aparece en la Biblia —en ambos casos
en las cartas del apóstol Pablo— indican que los
primeros cristianos también lo utilizaban al dirigirse a
Dios (Romanos 8:15; Gálatas 4:6).
*** w03 15/2 ¿Qué significa para usted la Cena del
Señor? ***
18. ¿Cómo da el espíritu de Dios testimonio con el
espíritu de los ungidos?
Por qué están seguros
18 El testimonio del espíritu de Dios convence a los
cristianos ungidos de que tienen la perspectiva celestial.
“Ustedes [...] recibieron un espíritu de adopción como
hijos —escribió Pablo—, espíritu por el cual clamamos:
‘¡Abba, Padre!’. El espíritu mismo da testimonio con
nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Pues, si
somos hijos, también somos herederos: herederos por
cierto de Dios, pero coherederos con Cristo, con tal que
suframos juntamente para que también seamos
glorificados juntamente.” (Romanos 8:15-17.) Bajo la
influencia del espíritu santo, el espíritu —o actitud
dominante— de los ungidos los impele a aplicarse a
sí mismos lo que las Escrituras dicen tocante a los hijos
espirituales de Jehová (1 Juan 3:2). El espíritu de Dios
les comunica un sentido de filiación respecto a Él y
engendra en ellos una esperanza singular (Gálatas
4:6, 7). La vida eterna en la Tierra como seres humanos
perfectos rodeados de la familia y los amigos sería algo
espléndido, sí, pero esa no es la esperanza que Dios les
ha otorgado. Por medio de su espíritu, él les ha
implantado una esperanza celestial tan fuerte que están
dispuestos a sacrificar todo vínculo y perspectivas
terrestres (2 Corintios 5:1-5, 8; 2 Pedro 1:13, 14).
*** w12 15/7 Jehová nos hace realmente libres ***
17. ¿Qué relación existe entre “la revelación de los hijos
de Dios” y la libertad de los seres humanos?
“LA GLORIOSA LIBERTAD DE LOS HIJOS DE DIOS”
17 En su explicación sobre la libertad que Jehová
les tiene reservada a sus siervos terrestres, Pablo indicó
que “la creación aguarda la revelación de los hijos de
Dios” con “expectación anhelante”. Y luego señaló: “La
creación misma también será libertada de la esclavitud a
la corrupción y tendrá la gloriosa libertad de los hijos de
Dios” (Rom. 8:19-21). En este pasaje, “la creación” son
11
los seres humanos que tienen la esperanza de vivir para
siempre en la Tierra. Ellos se beneficiarán de “la
revelación” de los hijos ungidos de Dios, que comenzará
cuando estos últimos —ya resucitados en el cielo—
ayuden a Cristo a limpiar la Tierra de maldad y a
introducir “una gran muchedumbre” en el nuevo sistema
de cosas (Rev. 7:9, 14).
*** w99 15/8 pág. 29 ¿Recuerda usted? ***
□ ¿En qué sentido se ‘sujetó a futilidad a la creación
humana’? (Romanos 8:20.)
Se nos ‘sujetó a futilidad’ debido a las acciones de
nuestros primeros padres, Adán y Eva. No ocurrió “de
[nuestra] propia voluntad”, o como consecuencia de una
elección personal, sino que fue una situación que
heredamos. Aunque nuestros primeros padres solo
podían transmitir imperfección, pecado y muerte, Jehová
les permitió misericordiosamente tener hijos. La muerte
se extendió a todos los hombres, y en ese sentido Dios
‘sujetó a la creación a futilidad’.—1/5, página 5.
*** it-1 pág. 851 Esperanza ***
Cualidades y beneficios. La esperanza es
indispensable para el cristiano. Acompaña al gozo, a la
paz y al poder del espíritu santo. (Ro 15:13.) Promueve
franqueza de expresión al acercarse a Dios para recibir
su bondad inmerecida y misericordia. (2Co 3:12.)
Permite que el cristiano aguante con regocijo, sin
importar cuáles sean las circunstancias. (Ro 12:12; 1Te
1:3.) Igual que un yelmo protegía la cabeza de un
guerrero, la esperanza de la salvación protege las
facultades mentales del cristiano y le permite mantener
integridad. (1Te 5:8.) La esperanza fortalece, pues
aunque el cristiano ungido que todavía está en la Tierra
no posee la recompensa de la vida celestial, su deseo y
expectación es tan fuerte, que continúa aguardando con
paciencia y aguante aquello que espera a pesar de
pruebas y dificultades severas. (Ro 8:24, 25.)
La esperanza le ayuda al cristiano a mantener un
modo de vivir limpio, pues sabe que Dios y Cristo, en
quienes descansa la esperanza, son puros, y que
no puede esperar ser como Dios y recibir la recompensa
si practica la inmundicia o la injusticia. (1Jn 3:2, 3.) La
esperanza guarda estrecha relación con la más grande
de las cualidades: el amor, pues aquel que de verdad
ama a Dios también tendrá esperanza en todas sus
promesas. Por otra parte, esperará lo mejor para sus
hermanos en la fe, amándoles y confiando en su
sinceridad de corazón en Cristo. (1Co 13:4, 7; 1Te 2:19.)
*** w09 1/6 pág. 30 “¿De veras le importo a alguien?”
Aun así, a veces nos sentimos tan abrumados por
un problema que ni siquiera sabemos qué pedirle a
Dios. ¿Impide eso que él sepa lo que nos pasa?
Encontramos la respuesta en Romanos 8:26: “El
espíritu también acude con ayuda para nuestra
debilidad; porque el problema de lo que debemos pedir
en oración como necesitamos hacerlo no lo sabemos,
pero el espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos
no expresados”. Mediante su espíritu, Dios ha dejado
registradas en la Biblia las oraciones de algunos siervos
suyos que pasaron por situaciones parecidas a las
nuestras. Cuando no sabemos qué decir, Jehová, el
“Oidor de la oración”, acepta estas oraciones como si las
hubiéramos hecho nosotros (Salmo 65:2).
*** w09 15/11 ¿Qué revelan sobre usted sus
oraciones? ***
20. ¿Cómo explicaría Romanos 8:26, 27?
¿Qué debemos pedir?
20 Puede haber ocasiones en las que no sepamos
qué pedir al orar en privado. Pablo dijo: “El problema de
lo que debemos pedir en oración como necesitamos
hacerlo no lo sabemos, pero el espíritu [santo] mismo
aboga por nosotros con gemidos no expresados. Sin
embargo, [Dios,] el que escudriña los corazones[,] sabe
cuál es la intención del espíritu” (Rom. 8:26, 27). Jehová
hizo que se registrara un gran número de oraciones en
la Biblia. Como él fue quien las inspiró, sabe lo que
quisieron decir los escritores bíblicos. Además, nos
conoce muy bien a nosotros. Por eso, acepta esas
peticiones inspiradas como si las hubiéramos hecho
nosotros y las cumple. Jehová contesta nuestras
oraciones cuando el espíritu “aboga”, o intercede, por
nosotros. Y cuanto más conozcamos la Palabra de Dios,
más fácil nos será saber lo que debemos pedir.
*** rs pág. 108-pág. 109 Destino (Hado) ***
¿No dice el apóstol Pablo que los cristianos son
“predestinados”?
Rom. 8:28, 29: “Sabemos que Dios hace que todas
sus obras cooperen juntas para el bien de los que
aman a Dios, los que son llamados según su propósito;
porque a los que dio su primer reconocimiento también
los predeterminó [“predestinó”, VV (1977), NC (1972)]
para que fuesen hechos conforme a la imagen de su
Hijo, para que él fuese el primogénito entre muchos
hermanos.” (También Efe. 1:5, 11.) Sin embargo, a
estos mismos 2 Pedro 1:10 dice: “Hagan lo sumo
posible para hacer seguros para ustedes mismos su
llamamiento y selección; porque si siguen haciendo
estas cosas no fracasarán nunca”. (Si se predestinara
para salvación a los individuos, no podrían fracasar de
ningún modo, sin importar lo que hicieran. Puesto que
se requiere esfuerzo por parte de los individuos, tiene
que ser la clase lo que es predeterminado. Dios se
propuso que la entera clase se conformara o amoldara
al patrón fijado por Jesucristo. Sin embargo, los que
12
son seleccionados por Dios para ser parte de esa clase
tienen que resultar fieles para en realidad alcanzar la
recompensa que se les ofrece.)
*** w01 15/10 ¿Quién nos separará del amor de
Dios? ***
10, 11. a) ¿Qué acusaciones lanzan a veces los
enemigos del pueblo de Dios? b) ¿Por qué
no preocupan a los cristianos tales
acusaciones?
12, 13. a) ¿Qué circunstancias no podrán separarnos
del amor de Dios? b) ¿Cuál es el objetivo del
Diablo al causarnos dificultades? c) ¿Por qué
salimos completamente victoriosos los
cristianos?
14. ¿Por qué estaba Pablo convencido del amor de Dios
a pesar de las dificultades que pudieran
afrontar los cristianos?
15, 16. Mencionemos algunas cosas que nunca
impedirán que Dios ame a sus siervos fieles.
10 Leamos Romanos 8:31-34. “Si Dios está por
nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”, pregunta
Pablo. Es verdad que Satanás y su mundo malvado
están contra nosotros. Quizás algunos enemigos
presenten denuncias falsas, incluso ante los tribunales.
Hay padres cristianos a los que se les ha acusado de
odiar a sus hijos porque no les permiten aceptar
tratamientos médicos que violan la ley divina
ni participar en celebraciones paganas (Hechos
15:28, 29; 2 Corintios 6:14-16). A otros cristianos fieles
se les ha inculpado falsamente de sedición por negarse
a matar a sus congéneres en guerras o participar en
asuntos políticos (Juan 17:16). Algunos opositores han
esparcido calumnias en los medios de comunicación,
incluso tildando a los testigos de Jehová de secta
peligrosa.
11 Ahora bien, no olvidemos que en los días de los
apóstoles se dijo: “En lo que toca a esta secta nos es
conocido que en todas partes se habla en contra de ella”
(Hechos 28:22). ¿Hemos de preocuparnos por las
acusaciones falsas? Es Dios quien declara justos a los
auténticos cristianos sobre la base de su fe en el
sacrificio de Cristo. ¿Por qué habría Jehová de cesar de
amar a sus adoradores después de entregarles su
dádiva más valiosa: su amado Hijo? (1 Juan 4:10.)
Habiendo sido Cristo levantado de entre los muertos y
colocado a la diestra de Dios, aboga a favor de los
cristianos con mucho interés. Por tanto, ¿quién puede
en justicia rebatir su defensa en pro de sus seguidores o
cuestionar la favorable opinión que Dios tiene de sus
fieles? Nadie (Isaías 50:8, 9; Hebreos 4:15, 16).
12 Leamos Romanos 8:35-37. Aparte de nosotros
mismos, ¿existe alguien o algo que pueda separarnos
del amor de Jehová y de su Hijo, Jesucristo? Es posible
que Satanás utilice a sus secuaces humanos para
causar innumerables dificultades a los siervos de Dios.
Durante el siglo XX, numerosos cristianos fueron blanco
de feroz persecución en muchos países. Hoy por hoy,
nuestros hermanos pasan apuros económicos en varias
partes del mundo. Algunos sufren las punzadas del
hambre o carecen de ropa suficiente. ¿Cuál es el
objetivo del Diablo al propiciar estas angustiosas
condiciones? Su intención es, al menos en parte, poner
freno a la adoración pura de Jehová. Quiere hacernos
creer que el amor de Dios se ha enfriado. ¿Pero es así?
13 Al igual que Pablo, quien citó del Salmo 44:22,
hemos estudiado las Escrituras y entendemos que a las
“ovejas” de Dios nos sobrevienen estas desgracias por
causa de Su nombre. Jehová permite las pruebas,
no por haber dejado de amarnos, sino porque están en
juego dos cuestiones de suma importancia: la
santificación de su nombre y la vindicación de su
soberanía universal. Sean cuales sean las angustiosas
circunstancias que vivamos, tengamos la seguridad de
que el amor de Dios por su pueblo, sí, por cada uno de
nosotros, es inmutable. Toda aparente derrota que
suframos se convertirá en victoria si somos íntegros.
El amor inquebrantable de Dios es una garantía que nos
fortalece y sostiene.
14 Leamos Romanos 8:38, 39. ¿Qué convenció a
Pablo de que nada podría separar a los cristianos del
amor de Dios? Seguramente, sus experiencias
personales en el ministerio reafirmaron su convicción de
que las dificultades no afectan al amor que Dios siente
por nosotros (2 Corintios 11:23-27; Filipenses 4:13).
Pablo también poseía conocimiento del propósito eterno
de Jehová y de cómo Él había tratado a Su pueblo en el
pasado. ¿Puede la muerte vencer al amor de Dios por
sus siervos leales? ¡En absoluto! Los fieles que mueran
seguirán vivos en la memoria perfecta de Dios, quien los
resucitará a su debido tiempo (Lucas 20:37, 38;
1 Corintios 15:22-26).
15 Sin importar las desgracias que suframos en la
vida, ya sea un accidente que nos deje postrados, una
enfermedad incurable o un desastre económico, nada
será capaz de acabar con el amor de Dios por su
pueblo. Los ángeles poderosos, como el rebelde que se
convirtió en Satanás, no lograrán hacer que Jehová
cese de amar a sus siervos devotos (Job 2:3). Los
gobiernos quizá nos proscriban, encarcelen, maltraten y
hasta nos cataloguen de personas no gratas (1 Corintios
4:13). Es posible que tal odio injustificado empuje a la
sociedad a volverse en nuestra contra, pero
no conseguirá que nos abandone el Soberano del
universo.
16 Los cristianos podemos estar tranquilos de que
nada de lo que Pablo llamó “cosas aquí ahora”
13
(sucesos, condiciones y situaciones de este mundo)
ni las “cosas por venir” acabarán con el cariño que Dios
siente por su pueblo. Aunque guerreen contra nosotros
tanto los poderes terrestres como los celestiales, el
amor leal de Dios nos sostendrá. Para su amor, ni
“altura ni profundidad” son obstáculos, tal como subrayó
Pablo. En efecto, nada que pudiera hundirnos ni nada
que pudiera dominarnos lograría separarnos de su
amor; como tampoco ninguna otra creación deterioraría
la relación del Creador con sus siervos fieles. El amor de
Dios nunca falla; es eterno (1 Corintios 13:8).
*** w08 15/6 pág. 30 Puntos sobresalientes de la
carta a los Romanos ***
8:38, 39. Ni calamidades ni espíritus malignos
ni gobiernos humanos pueden conseguir que Jehová
deje de amarnos; tampoco deberían lograr que nosotros
dejemos de amarlo a él.
¿Qué medio nos ofrece Jehová en su gran
amor cuando la angustia nos impide saber
exactamente qué decir en oración?
(Rom. 8:26, 27.) [12 de ag., w08 15/6 pág. 30
párr. 10.]
*** w08 15/6 pág. 30 Puntos sobresalientes
de la carta a los Romanos ***
8:26, 27. Cuando afrontamos situaciones
tan desconcertantes que no sabemos qué
pedir en oración, “el espíritu mismo aboga por
nosotros”, y Jehová, el “Oidor de la oración”,
acepta algunas oraciones pertinentes
registradas en su Palabra como si las
hubiéramos hecho nosotros (Sal. 65:2).

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