domingo, 25 de agosto de 2013

Repaso de la escuela de las semanas del 26 de Agosto de 2013

Repaso de la escuela de las
semanas del 26 de Agosto de 2013

1 ¿Qué importante lección aprendemos del relato en
que el rey Herodes dejó que la gente lo alabara?
(Hech. 12:21-23.) [1 de jul.,w08 15/5 pág. 32 párr. 7.]
(Hechos 12:21-23) Pero en un día determinado Herodes se
vistió de ropaje real y se sentó sobre el tribunal y empezó a
pronunciarles un discurso público. 22 A su vez, el pueblo
congregado empezó a gritar: “¡Voz de un dios, y no de un
hombre!”. 23 Al instante el ángel de Jehová lo hirió, porque
no dio la gloria a Dios; y llegó a estar comido de gusanos, y
expiró.
Lecciones para nosotros:
12:5-11. Podemos orar a favor de nuestros hermanos,
y debemos hacerlo.
12:21-23; 14:14-18. Herodes aceptó enseguida la
gloria que solo debía darse a Dios. ¡Qué diferente del
rechazo inmediato y enfático que manifestaron Pablo
y Bernabé ante la excesiva muestra de alabanza y
honra! No debemos desear gloria por ningún logro
que alcancemos en nuestro servicio a Jehová.
2. ¿Cómo pueden seguir los jóvenes cristianos el
ejemplo de Timoteo? (Hech. 16:1, 2.)
[8 de jul., w08 15/5 pág. 32 párr. 10.]
(Hechos 16:1, 2) De modo que llegó a Derbe y también a
Listra. Y, ¡mira!, estaba allí cierto discípulo de nombre
Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre
griego, 2
y los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos
informes acerca de él.
Lecciones para nosotros:
16:1, 2. Los jóvenes cristianos deben esforzarse
arduamente en su servicio a Dios y pedir su ayuda a
fin de ganarse un buen nombre.
3. Tras haber escuchado a Apolos “hablar con
denuedo” en la sinagoga de Éfeso, ¿qué decidieron
hacer Áquila y Priscila? (Hech. 18:24-26.) [15 de jul.,
w10 15/6 pág. 11 párr. 4.]
(Hechos 18:24-26) Ahora bien, cierto judío de nombre
Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, llegó a
Éfeso; y estaba bien versado en las Escrituras. 25 Este había
sido instruido oralmente en el camino de Jehová y, puesto
que estaba fulgurante con el espíritu, iba hablando y
enseñando con exactitud las cosas acerca de Jesús, pero
conocía solamente el bautismo de Juan. 26 Y comenzó a
hablar con denuedo en la sinagoga. Cuando lo oyeron
Priscila y Áquila, lo tomaron consigo y le expusieron con
mayor exactitud el camino de Dios.
4 Cuando Áquila y Priscila —un matrimonio cristiano—
oyeron la valiente exposición que hizo Apolos en la
sinagoga, decidieron llevárselo consigo para darle
explicaciones más profundas (léase Hechos 18:24-
26). Era lo más amoroso que podían hacer. No cabe
duda de que abordaron la conversación con tacto y
con deseos de ayudarle, y que hicieron todo lo posible
para que no se sintiera criticado. Al fin y al cabo, lo
que le faltaba era conocer mejor los comienzos de la
congregación primitiva. Y seguro que él agradeció que
le aclararan aquellos detalles esenciales. Así, con esta
nueva información, “ayudó mucho” a sus hermanos de
Acaya y dio un poderoso testimonio (Hech. 18:27, 28).
4. ¿En qué precedente bíblico nos basamos los
testigos de Jehová para acudir a un tribunal cuando es
necesario defender nuestro derecho de predicar?
(Hech. 25:10-12.) [22 de jul., bt pág. 198 párr. 6.] bt
cap. 25 “¡Apelo a César!”
(Hechos 25:10-12) Pero Pablo dijo: “Estoy de pie delante
del tribunal de César, donde debo ser juzgado. No he hecho
ningún mal a los judíos, como tú también estás
descubriendo bastante bien. 11 Si, por una parte, realmente
soy delincuente y he cometido algo que merece la muerte,
no ruego que se me exima de la muerte; por otra parte, si
ninguna de las cosas de que estos me acusan existe, nadie
puede entregarme a ellos a manera de favor. ¡Apelo a
César!”.
12 Entonces Festo, después de hablar con la
asamblea de consejeros, respondió: “A César has apelado;
a César irás”.
6 Comprendiendo que los deseos de Festo de ganarse
las simpatías de los judíos lo colocaban en peligro de
muerte, Pablo invocó su derecho como ciudadano
romano diciéndole: “Estoy de pie delante del tribunal
de César, donde debo ser juzgado. No he hecho
ningún mal a los judíos, como tú también estás
descubriendo bastante bien. [...] ¡Apelo a César!”. Por
lo general, una vez hecha esta reclamación, no había
vuelta atrás. Así lo admitió el propio gobernador: “A
César has apelado; a César irás” (Hech. 25:10-12).
Al exigir la revisión del caso en un foro más alto, el
apóstol sentó un precedente para todos los cristianos.
Si la autoridad “dicta injusticias en nombre de la ley” y
ataca las buenas nuevas, nosotros las defendemos
valiéndonos de los medios legales a nuestro alcance
(Sal. 94:20, Nueva Biblia Española).
5. ¿Qué maneras de predicar encontró Pablo aun
estando preso en Roma, y cómo han seguido su
ejemplo muchos cristianos de hoy?(Hech. 28:17, 23,
30, 31.) [29 de jul., bt págs.215, 216 párrs. 19-23.]
(Hechos 28:17) Sin embargo, tres días después él convocó
a los que eran los hombres prominentes de los judíos.
Cuando se hubieron congregado, procedió a decirles:
“Varones, hermanos, sin haber hecho yo nada contrario al
pueblo, ni contrario a las costumbres de nuestros
antepasados, desde Jerusalén fui entregado como preso en
manos de los romanos.
(Hechos 28:23) Entonces hicieron los arreglos para un día
con él, y vinieron a él en mayor número a su alojamiento. Y
él les explicó el asunto, dando testimonio cabal respecto al
reino de Dios y tratando de persuadirlos respecto a Jesús,
tanto por la ley de Moisés como por los Profetas, desde la
mañana hasta el atardecer.
(Hechos 28:30, 31) De modo que permaneció dos años
enteros en su propia casa alquilada, y recibía amablemente
a todos los que venían a él, 31 predicándoles el reino de Dios
y enseñando las cosas respecto al Señor Jesucristo con la
mayor franqueza de expresión, sin estorbo.
bt cap. 27 “Dando testimonio cabal”
19. ¿Cómo aprovechó Pablo la situación lo mejor que
pudo?
19 Lucas cierra su relato con una nota positiva y cálida:
“[Pablo] permaneció dos años enteros en su propia
casa alquilada, y recibía amablemente a todos los que
venían a él, predicándoles el reino de Dios y
enseñando las cosas respecto al Señor Jesucristo con
la mayor franqueza de expresión, sin estorbo” (Hech.
28:30, 31). Un extraordinario ejemplo de hospitalidad,
fe y celo cristiano.
20, 21. Dé ejemplos de personas que se beneficiaron
del ministerio de Pablo en Roma.
20 Entre las personas a las que recibió
amablemente estuvo Onésimo, esclavo fugitivo
procedente de Colosas a quien ayudó a abrazar el
cristianismo. Él, a cambio, se convirtió en su “fiel y
amado hermano”. De hecho, el apóstol lo llama “mi
hijo, para quien llegué a ser padre” (Col. 4:9; File. 10-
12). ¡Cuánto ánimo tuvo que haber recibido de
Onésimo durante esta etapa de reclusión!
21 Hubo más personas que se beneficiaron del
ejemplo del apóstol, como podemos ver en la
explicación que él mismo dio a la congregación de
Filipos: “Mis asuntos han resultado para el
adelantamiento de las buenas nuevas más bien que
de lo contrario, de modo que mis cadenas se han
hecho públicas en asociación con Cristo entre toda la
guardia pretoriana y entre todos los demás; y la
mayoría de los hermanos en el Señor, sintiendo
confianza a causa de mis cadenas de prisión, están
mostrando tanto más ánimo para hablar sin temor la
palabra de Dios” (Fili. 1:12-14).
22. ¿Cómo aprovechó Pablo su cautividad en Roma?
22 Además, Pablo aprovechó su reclusión en Roma
para escribir importantes cartas que hoy forman parte
de las Escrituras Griegas Cristianas. Es digno de
mención que en una de ellas, la epístola a los Efesios,
recurre a la armadura romana para ilustrar las
protecciones espirituales con las que contamos los
siervos de Dios (Efe. 6:11-17). Nada tendría de raro
que le hubiera venido esa idea fijándose en el soldado
que lo custodiaba (Hech. 28:16). ¿Lección? Seamos
observadores y encontraremos delante de nosotros
los elementos necesarios para elaborar buenas
comparaciones y ejemplos.
23, 24. Al igual que Pablo, ¿cómo han mantenido una
buena actitud los cristianos de tiempos modernos
que han sido injustamente recluidos?
23 Cuando llegó el día de su liberación —de la que
no habla Hechos—, Pablo había estado privado de
libertad unos cuatro años: dos en Cesarea y dos en la
capital del imperio (Hech. 23:35; 24:27). En ningún
momento perdió su buena actitud, sino que hizo
cuanto pudo en el servicio a Dios. Y lo mismo han
hecho muchos siervos de Jehová de tiempos
modernos. Aunque se les haya recluido injustamente
por defender su fe, han mantenido el gozo y no han
dejado de predicar. Tomemos como ejemplo a Adolfo,
quien estuvo encarcelado en España por motivo de su
neutralidad cristiana. Un oficial del ejército llegó a
decirle: “Nos has maravillado. Te hemos estado
haciendo la vida imposible, y cuanto más dura te la
hacíamos, tanto más reflejabas una sonrisa y tenías
una palabra amable”.
24 Aquel prisionero se ganó la confianza de todos,
al grado que le dejaban abierta la puerta de su celda.
Muchos soldados venían a hacerle preguntas bíblicas.
Uno de los guardias hasta entraba en la celda para
leer la Biblia, mientras Adolfo se quedaba vigilando
fuera. ¡Qué cosas! ¡Haciendo guardia para que
no atraparan al guardia! Recordemos siempre estos
ejemplos de lealtad, pues nos ayudarán a seguir
“mostrando tanto más ánimo para hablar sin temor la
palabra de Dios”, aun en circunstancias difíciles.
6. ¿Por qué dice la Biblia que los actos homosexuales
son contranaturales v obscenos? (Rom. 1:26. 27.) 15
de ag., g 1/12 pág. 28 párr. 7.)
(Romanos 1:26, 27) 26 Por eso Dios los entregó a apetitos
sexuales vergonzosos, porque sus hembras cambiaron el
uso natural de sí mismas a uno que es contrario a la
naturaleza; 27 y así mismo hasta los varones dejaron el uso
natural de la hembra y se encendieron violentamente en su
lascivia unos para con otros, varones con varones, obrando
lo que es obsceno y recibiendo en sí mismos la recompensa
completa, que se les debía por su error.
Porque se trata de actos que Dios no tenía pensados
para los seres humanos. Las uniones homosexuales no
pueden producir hijos. La Biblia incluso compara las
relaciones homosexuales con las relaciones que
tuvieron los ángeles rebeldes —conocidos más tarde
como demonios— con las mujeres antes del Diluvio
de los días de Noé (Génesis 6:4; 19:4,5; Judas 6,7).
Dios considera ambos tipos de unión antinaturales.
7. ¿Cómo era posible que “el rescate pagado por
Cristo Jesús” en el año 33 de nuestra era se aplicara a
“los pecados que habían ocurrido” antes de la muerte
de Cristo? (Rom. 3:24,25.) (5 de ag. w08 15/6 pág. 29
párr. 6.)
Romanos 3:24, 25) y es como dádiva gratuita que por su
bondad inmerecida se les está declarando justos mediante
la liberación por el rescate [pagado] por Cristo Jesús. 25
Dios lo presentó como ofrenda para propiciación mediante
fe en su sangre. Esto fue con el fin de exhibir su propia
justicia, porque estaba perdonando los pecados que habían
ocurrido en el pasado mientras Dios estaba ejerciendo
longanimidad;
La primera profecía mesiánica, registrada en Génesis
3:15, se cumplió en el año 33 de nuestra era, cuando
se dio muerte a Jesucristo en un madero de tormento
(Gal. 3:13,16). No obstante, en el momento en que
Jehová pronunció aquella profecía, para él era como si
ya se hubiera pagado el precio del rescate, pues nada
puede impedir que lleve a cabo lo que se propone.
Por lo tanto, basándose en el futuro sacrificio de
Jesucristo, Jehová pudo perdonar los pecados de los
descendientes de Adán que tenían fe en dicha
promesa. El rescate también hace posible la
resurrección de personas de tiempos precristianos
(Hech. 24:15).
8. ¿Qué medio nos ofrece Jehová en su gran amor
cuando la angustia nos impide saber exactamente
qué decir en oración? (Rom. 8:26.27.) (12 de ag., w08
15/6 pág. 30 párr. 10.)
(Romanos 8:26) De igual manera el espíritu también
acude con ayuda para nuestra debilidad; porque el
[problema de] lo que debemos pedir en oración como
necesitamos hacerlo no lo sabemos, pero el espíritu
mismo aboga por nosotros con gemidos no
expresados.
Cuando afrontamos situaciones tan desconcertantes
que no sabemos qué pedir en oración, “el espíritu
mismo aboga por nosotros*, y Jehová, el ‘Oidor de la
oración”, acepta algunas oraciones pertinentes
registradas en su Palabra como si las hubiéramos
hecho nosotros (Sal. 65:2).
9. ¿Qué implica la expresión “sigan la senda de la
hospitalidad”? (Rom. 12:13.) (19 de ag., w09 15/10
págs. 5.6 párrs. 12.13.)
(Romanos 12:13) Compartan con los santos según las
necesidades de estos. Sigan la senda de la hospitalidad.
El amor por nuestros hermanos nos impulsará a
“compar[tir] con los santos según las necesidades de
estos” y de acuerdo con nuestras posibilidades. Aun si
nuestros recursos son escasos, hacemos bien en
compartidos. Pablo dijo lo siguiente sobre los
cristianos de Macedonia: ‘Durante una gran prueba,
bajo aflicción, su abundancia de gozo y su profunda
pobreza hicieron abundar las riquezas de su
generosidad. Porque según lo que verdaderamente
podían hacer —sí, yo testifico, más allá de lo que
verdaderamente podían hacer— fue esto, mientras
espontáneamente siguieron rogándonos con fuerte
súplica por el privilegio de dar bondadosamente y de
tener participación en el ministerio destinado para los
santos [de Judea]” (2 Cor. 8:2-4). Aunque eran pobres,
aquellos cristianos eran muy generosos. Consideraban
un privilegio compartir lo que tenían con sus
hermanos necesitados de Judea. La frase “sigan la
senda de la hospitalidad” vierte una expresión griega
que transmite la idea de tomar la iniciativa. La Epístola
a los Romanos, de C. E. B. Cranfield, traduce así dicha
expresión: “Buscad las oportunidades [...] para ser
hospitalarios”. Una manera de seguir este consejo
sería invitando a alguien a comer, lo cual es una
hermosa muestra de amor. Pero si estamos atentos,
encontraremos muchas otras oportunidades de ser
hospitalarios. Por ejemplo, si no tenemos los medios o
las energías para ofrecer a alguien una comida,
¿podríamos invitarlo a tomar una taza de café o de té,
o un refresco? Eso también es hospitalidad.
10. ¿De qué manera obedecemos la exhortación:
“Vístanse del Señor Jesucristo”, que escribió el
apóstol Pablo? (Rom. 13:14.) (26 de ag., w05 1/1
págs. 11.12 párrs. 20?22.)
(Romanos 13:14) Antes bien, vístanse del Señor Jesucristo,
y no estén haciendo planes con anticipación para los deseos
de la carne.Pablo escribió a la congregación de Roma: “Vístanse
del Señor Jesucristo, y no estén haciendo planes con
anticipación para los deseos de la carne” (Romanos
13:14). Los cristianos se visten de Jesús, como si de
una prenda se tratara. Procuran imitar sus cualidades
y acciones hasta el grado de convertirse en un reflejo
—aunque imperfecto— de su Amo (1 Tesalonicenses
1:6).
Lograremos ‘vestimos del Señor Jesucristo’ si nos
familiarizamos con su vida y nos esforzamos por vivir
como él, imitando su humildad, su amor a la justicia,
su odio hacia la impiedad, su amor por sus hermanos,
su renuncia a formar parte del mundo y su aguante
paciente ante el sufrimiento. No hacemos “planes con
anticipación para los deseos de la carne”, es decir, no
nos centramos en alcanzar objetivos que satisfagan
los deseos camales. Más bien, antes de tomar una
decisión o abordar un problema, cada uno de
nosotros se pregunta: ¿Qué haría Cristo? ¿Cómo le
gustaría que reaccionara?”.
También podemos imitar a Jesús “predicando las
buenas nuevas” con empeño (Mateo 4:23; 1 Corintios
15:58). Esta es otra forma en la que los cristianos
seguimos el modelo que puso Cristo. El siguiente
artículo analiza este tema.

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