domingo, 29 de septiembre de 2013

ministerio del reino septiembre 2013

 Reunión de Servicio

Cántico 108

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* Publicaciones que se ofrecerán en septiembre y octubreLa Atalaya y ¡DespertadNoviembre: campaña especial para distribuir el tratado Noticias del Reino número 38, titulado “¿Será posible que los muertos vuelvan a vivir?”. Si la congregación abarca todo su territorio o agota sus existencias de este tratado, los publicadores podrán ofrecer el libro ¿Qué enseña realmente la Biblia? o el tratado ¿Le gustaría saber la verdad? Diciembre: ¿Qué enseña realmente la Biblia? o uno de los siguientes tratados: ¿Le gustaría saber la verdad?¿Podrá sobrevivir este mundo?,¿Quién es Jehová? y ¿Quién es Jesucristo?
* El discurso especial de la temporada de la Conmemoración del año 2014 se presentará durante la semana del 21 de abril. Más adelante se anunciará el título. Las congregaciones que ese fin de semana tengan asamblea o la visita del superintendente de circuito tendrán el discurso especial la semana siguiente. En ninguna congregación debe presentarse antes del 21 de abril.
Rasgos sobresalientes del servicio
El 28 de abril de 2013 se celebró una reunión especial en la Arena Ciudad de México por la visita de zona a la sucursal. Por primera vez en la historia de la obra de México y América Central, el programa completo se transmitió a 7.855 lugares, con un total de 1.327.704 asistentes, de los cuales 1.208.423 lo presenciaron en Salones del Reino y 119.281 en Salones de Asambleas. Los dos superintendentes de zona presentaron discursos animadores, que resultaron en “un gran regocijo” para la entera audiencia (Neh. 8:12).

10 min. “¿Por qué no los invitamos?” Análisis con el auditorio. Además, valiéndose de la sugerencia de la página 4, presente una demostración de cómo iniciar un estudio bíblico el primer sábado de octubre.
¿Por qué no los invitamos?
En muchas congregaciones hay publicadores que ven limitada su participación en el ministerio por problemas de salud crónicos o por la edad avanzada (2 Cor. 4:16). Si en nuestra congregación hay hermanos en esas circunstancias, ¿por qué no los invitamos a acompañarnos a un estudio bíblico? Si el publicador no puede salir de su casa, ¿por qué no llevamos allí al estudiante? De vez en cuando podríamos invitar a algún publicador enfermo a predicar en unas pocas casas o a hacer una o dos revisitas. Los publicadores de edad avanzada suelen tener mucha experiencia en el ministerio, así que al predicar con ellos también nos beneficiamos nosotros mismos (Rom. 1:12). Podemos estar seguros de que Jehová recompensará nuestros esfuerzos por animar a estos hermanos y demostrarles nuestro amor (Prov. 19:17; 1 Juan 3:17, 18).

10 min. Maneras de predicar las buenas nuevas. Prediquemos a personas de todas las lenguas. Discurso basado en el libroOrganizados, desde la página 104, párrafo 2, hasta la página 105, párrafo 3. Incluya una demostración.
PREDIQUEMOS A PERSONAS DE TODAS LAS LENGUAS
La humanidad entera necesita aprender de Jehová Dios, de su Hijo y del Reino (Rev. 14:6, 7). Queremos ayudar a quienes hablan otro idioma a que invoquen el nombre de Jehová para ser salvos y a que se vistan de la personalidad cristiana (Rom. 10:12, 13; Col. 3:10,11). Pero ¿cómo abordar de manera amorosa y eficaz las diversas situaciones y dificultades que se presentan cuando intentamos transmitir las buenas nuevas a tales personas?
Los cristianos debemos tratar al prójimo como nos gustaría que nos trataran a nosotros (Mat. 7:12). Al mostrar bondad a los extranjeros les demostramos que nos interesamos por ellos (Rom. 15:7). Esta actitud es indispensable al predicar en comunidades de inmigrantes, pues nos permite ver a los demás como Dios los ve (Hech. 10:34, 35; 17:26).
[105] Cuando se encuentre con alguien que habla una lengua que usted no entiende, trate de averiguar qué idioma lee y muéstrele el mensaje que se halla en el folleto Buenas nuevas para gente de todas las naciones. Si hay cerca una congregación o un grupo en ese idioma, procure ayudarlo a ponerse en contacto con esos hermanos. En el caso de que en su congregación haya algún publicador que sepa dicho idioma, tal vez él pueda seguir cultivando el interés. De lo contrario, comuníquele a la persona que intentará llevarle una publicación bíblica en su propia lengua, y luego pregunte al siervo de publicaciones cuáles hay en ese idioma.
Muchos publicadores han aprendido lo suficiente de alguna lengua como para poder comunicar un mensaje sencillo. Otros han aceptado el reto de dar clases de la Biblia a un extranjero utilizando una de nuestras publicaciones impresas en su idioma. Si nos valemos de los grabados e invitamos a la persona a que lea los textos bíblicos (en caso de que tenga una Biblia en su idioma), el estudiante captará algunas ideas básicas de la Palabra de Dios. Incluso puede que alguien de su familia sepa ambos idiomas y esté dispuesto a hacer de intérprete.
Dado que nuestro objetivo es hacer discípulos, anime a la persona a asistir a las reuniones de su congregación si no se celebra ninguna en la lengua que ella entiende. El compañerismo cristiano, de por sí, puede ser edificante y ayudarle a seguir progresando espiritualmente.


10 min. Nunca nos inquietemos (Mat. 6:31-33). Análisis con el auditorio basado en el Anuario 2013, desde la página 138, párrafo 3, hasta la página 139, párrafo 3. Pida a los presentes que hagan comentarios sobre las lecciones aprendidas.
No descuidaron las reuniones cristianas
Tras el levantamiento de 1988, la economía sufrió un gran deterioro. Con todo, los hermanos demostraron su profunda fe en Jehová al seguir poniendo en primer lugar en su vida los intereses del Reino (Mat. 6:33).
Ese fue el caso de Cin Khan Dal, que vivía con su familia en una remota aldea de Sagaing. “Queríamos asistir a la asamblea de distrito en Tahan, a una distancia de dos días en bote y camión —explica él—. Pero nadie quiso cuidar de nuestros pollos durante nuestra ausencia. Aun así, confiamos en Jehová y nos fuimos a la asamblea. Al volver a casa, encontramos 19 aves muertas, lo que nos supuso una importante pérdida económica. Sin embargo, un año después ya contábamos con más de sesenta. Y aunque ese año a mucha gente de la aldea se le murieron pollos por enfermedad, nosotros no perdimos ninguno.”
Otros que se mantuvieron centrados en sentido espiritual fueron Aung Tin Nyunt y su esposa, Nyein Mya, que vivían con sus nueve hijos en Kyonsha, una pequeña aldea situada 64 kiló metros (40 millas) al noroeste de Yangón. Él relata: “Nuestra familia se alimentaba solo de vegetales y papilla de arroz. No teníamos dinero ni tampoco nada para vender. Sin embargo, no nos deprimimos. Yo les decía: ‘Jesús no tenía donde apoyar su cabeza. Así que aunque deba vivir bajo un árbol o morirme de hambre, seguiré adorando a Jehová fielmente’.
”Llegó un día en que ya no había absolutamente nada que comer. Aunque mi esposa y mis hijos me miraban preocupados, yo los tranquilicé diciéndoles que Dios nos ayudaría. Después de predicar por la mañana, me llevé a los muchachos a pescar, pero solo conseguimos lo suficiente para una comida. Les dije que podíamos regresar después de la reunión, así que dejamos los cestos de pesca en el río, cerca de un grupo de nenúfares. Cuando volvimos, entre los nenúfares había muchos peces que buscaban refugiarse del viento, que esa tarde soplaba con fuerza. Allí mismo bajamos los cestos y atrapamos tantos peces que pudimos venderlos y comprar comida para toda la semana”. Una y otra vez, los Testigos de Myanmar han visto de primera mano el cumplimiento de esta alentadora promesa divina: “De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé”. Por eso, pueden decir con total confianza: “Jehová es mi ayudante; no tendré miedo. ¿Qué puede hacerme el hombre?” (Heb. 13:5, 6).

Cántico 40 y oración

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