domingo, 1 de septiembre de 2013

Programa de la Escuela del Ministerio Teocrático 2013.-2 de Sept. Lectura de la Biblia: 1 Corintios 1-9

2 de Sept. Lectura de la Biblia: 1 Corintios 1-9
Núm. 1: 1 Corintios 4:18–5:13
Núm. 2: ¿Prueba que la reencarnación sea un hecho la extraña sensación de estar uno familiarizado
con personas a quienes acaba de conocer, y con lugares totalmente desconocidos?
(rs pág. 296 párr. 1–pág. 297 párr. 2)
Núm. 3: ¿Cómo mantienen el gozo los cristianos cuando padecen una enfermedad? (Filip. 4:6, 7)
Lectura de la Biblia: 1 Corintios 1-9
*** w08 7/15 pág. 26 Puntos sobresalientes de las cartas a los Corintios ***
LA PALABRA DE JEHOVÁ ES VIVA
DURANTE su tercer viaje misionero, alrededor del año 55 de nuestra era, Pablo se encuentra de visita en
Éfeso. Está muy preocupado por el estado espiritual de los hermanos de Corinto, pues ha oído que discuten
mucho y están tolerando la inmoralidad sexual. Además, la congregación le ha escrito para preguntarle sobre
ciertas cuestiones. Todo esto lo lleva a escribir su primera carta a los corintios.
*** si págs. 210-214 párrs. 5-26 Libro bíblico número 46: 1 Corintios ***
5 La autenticidad de Primera a los Corintios, y también de Segunda a los Corintios, es incuestionable. Los
cristianos primitivos atribuyeron a Pablo estas cartas, las aceptaron como canónicas y las incluyeron en sus
colecciones. De hecho, se dice que por lo menos seis veces se alude a Primera a los Corintios y se cita de ella
en una carta enviada de Roma a Corinto, fechada alrededor del año 95 E.C. y llamada Primera de Clemente.
Parece que el escritor hizo referencia a Primera a los Corintios al instar a los que recibirían su carta: "Consideren
la epístola del bendito Pablo el apóstol". También citan directamente de Primera a los Corintios Justino
Mártir, Atenágoras, Ireneo y Tertuliano. Hay prueba clara de que una recopilación o colección de las cartas de
Pablo, entre ellas Primera y Segunda a los Corintios, "se hizo y publicó en la última década del primer siglo".
6 La primera carta de Pablo a los corintios nos da la oportunidad de mirar dentro de la congregación corintia
misma. Estos cristianos tenían problemas que afrontar y cuestiones que resolver. Había facciones dentro de
la congregación, pues algunos seguían a hombres. Había surgido un caso escandaloso de inmoralidad sexual.
Algunos estaban experimentando dificultades en su hogar debido a sus creencias. ¿Deberían permanecer con
sus cónyuges incrédulos, o separarse? ¿Y qué hay de comer carne sacrificada a ídolos? ¿Deberían hacerlo? Los
corintios necesitaban consejo respecto a cómo conducir sus reuniones, incluso la celebración de la Cena del
Señor. ¿Cuál debería ser la posición de las mujeres en la congregación? Además, entre ellos había personas que
negaban la resurrección. Había muchos problemas. No obstante, el apóstol estaba particularmente interesado
en restaurar a los corintios en sentido espiritual.
7 Puesto que las circunstancias internas de la congregación y el ambiente que reinaba en la antigua Corinto,
con su prosperidad y libertinaje, tienen paralelos modernos, el excelente consejo que Pablo escribió bajo inspiración
divina capta nuestra atención. Lo que Pablo dijo está tan lleno de significado para nuestros días que
el considerar con meditación su primera carta a los amados hermanos y hermanas de Corinto resultará ser
verdaderamente provechoso. Tenga presente el espíritu del tiempo y el lugar. Medite y escudriñe, tal como
deben haberlo hecho los cristianos corintios, mientras repasamos las palabras penetrantes, conmovedoras e
inspiradas de Pablo a sus compañeros de creencia de la antigua Corinto.
CONTENIDO DE PRIMERA A LOS CORINTIOS
8 Pablo denuncia el sectarismo, exhorta a la unidad (1:1–4:21). Pablo tiene buenos deseos para los corintios.
Pero ¿qué hay de las facciones y disensiones que hay entre ellos? "El Cristo existe dividido" (1:13). El apóstol
está agradecido de haber bautizado a muy pocos de ellos, para que no puedan decir que han sido bautizados
en su nombre. Pablo predica a Cristo fijado en el madero. Esto es causa de tropiezo para los judíos, y necedad
para las naciones. Pero Dios escogió las cosas necias y débiles del mundo para avergonzar a los sabios y fuertes.
De modo que Pablo no usa habla extravagante, sino que deja que los hermanos vean el espíritu y poder
de Dios a través de sus palabras, para que cifren su fe en el poder de Dios más bien que en la sabiduría de los
hombres. Hablamos las cosas reveladas por el espíritu de Dios, dice Pablo, "porque el espíritu escudriña todas
las cosas, hasta las cosas profundas de Dios". El hombre físico no puede entender estas cosas, sino solamente
el hombre espiritual (2:10).
9 Ellos están siguiendo a hombres... algunos a Apolos, otros a Pablo. Pero ¿quiénes son estos? Son solo ministros
mediante los cuales los corintios habían llegado a ser creyentes. Los que plantan y riegan no son nada,
pues 'Dios seguía haciéndolo crecer', y ellos son Sus "colaboradores". La prueba del fuego demostrará quién,ha hecho obras duraderas. Pablo les dice: "Ustedes son el templo de Dios", en quienes mora Su espíritu. "La
sabiduría de este mundo es necedad para con Dios." Por lo tanto, que nadie se jacte en los hombres, porque en
verdad todas las cosas pertenecen a Dios (3:6, 9, 16, 19).
10 Pablo y Apolos son humildes mayordomos de los secretos sagrados de Dios, y los mayordomos deben
ser fieles. ¿Quiénes son los hermanos de Corinto para que se jacten, y qué tienen que no hayan recibido? ¿Han
llegado a ser ricos, han empezado a gobernar como reyes y se han hecho muy discretos y fuertes, mientras que
los apóstoles, que han llegado a ser un espectáculo teatral tanto a ángeles como a hombres, todavía son necios
y débiles, el desecho de todas las cosas? Pablo envía a Timoteo para que les ayude a recordar sus métodos
relacionados con Cristo y a ser imitadores de él. Si Jehová quiere, Pablo mismo irá dentro de poco y llegará a
conocer, no solo el habla de los que están hinchados, sino su poder.
11 Sobre mantener limpia la congregación (5:1–6:20). ¡Se informa de un escandaloso caso de inmoralidad
entre los corintios! Un hombre ha tomado la esposa de su padre. A tal hombre hay que entregarlo a Satanás,
porque un poco de levadura hace fermentar toda la masa. Ellos tienen que cesar de mezclarse en la compañía
de cualquiera que se llame hermano pero sea inicuo.
12 ¡Los corintios hasta habían estado llevándose unos a otros a los tribunales! ¿No hubiera sido mejor que se
dejaran defraudar? Puesto que han de juzgar al mundo y a los ángeles, ¿no pueden hallar a alguien entre ellos
que juzgue entre los hermanos? Más que eso, deben ser limpios, pues los fornicadores, idólatras y otros como
estos no heredarán el Reino de Dios. Eso es lo que algunos de ellos eran, pero han sido lavados y santificados.
"Huyan de la fornicación", dice Pablo. "Porque fueron comprados por precio. Sin falta, glorifiquen a Dios en
el cuerpo que son ustedes" (6:18, 20).
13 Consejo sobre la soltería y el matrimonio (7:1-40). Pablo contesta una pregunta acerca del matrimonio.
Debido a la ocurrencia común de la fornicación, pudiera ser aconsejable que el hombre o la mujer se casara,
y los que están casados no deben estar privándose mutuamente del débito conyugal. Es bueno que los no
casados y las viudas permanezcan solteros, como Pablo; pero si no tienen autodominio, que se casen. Una vez
que se hayan casado, deben permanecer juntos. Aun cuando su cónyuge sea incrédulo, el creyente no debe
irse, pues pudiera ayudarle a alcanzar la salvación. En cuanto a la circuncisión y la esclavitud, que cada uno
esté contento con permanecer en la condición en que fue llamado. Respecto a la persona casada, está dividida
porque quiere ganar la aprobación de su cónyuge, mientras que la persona soltera está ansiosa solamente por
las cosas del Señor. Los que se casan no pecan, pero los que no se casan 'hacen mejor' (7:38).
14 Hacer todas las cosas por causa de las buenas nuevas (8:1–9:27). ¿Qué hay del alimento ofrecido a los
ídolos? ¡Un ídolo no es nada! Hay muchos "dioses" y "señores" en el mundo, pero para el cristiano hay "un
solo Dios el Padre" y "un solo Señor, Jesucristo" (8:5, 6). Sin embargo, alguien pudiera ofenderse si observara a
uno comer carne sacrificada a un ídolo. Pablo aconseja que en tales circunstancias el cristiano no debe comerla,
para evitar que su hermano tropiece.
15 Pablo se niega a sí mismo muchas cosas por causa del ministerio. Como apóstol tiene derecho a 'vivir de
las buenas nuevas', pero se ha refrenado de hacerlo. No obstante, le está impuesta la necesidad de predicar; de
hecho, dice: "¡Ay de mí si no declarara las buenas nuevas!". De modo que se ha hecho esclavo de todos y ha
llegado a ser "toda cosa a gente de toda clase" para "que de todos modos salve a algunos", haciendo todas las
cosas "por causa de las buenas nuevas". A fin de ganar la carrera y la corona incorruptible, trata severamente
su cuerpo para que, después de haber predicado a otros, él mismo "no llegue a ser desaprobado de algún
modo" (9:14, 16, 19, 22, 23, 27).
16 Advertencia contra las cosas perjudiciales (10:1-33). ¿Qué hay de los "antepasados"? Estos estuvieron
bajo la nube y fueron bautizados en Moisés. La mayoría de ellos no alcanzaron la aprobación de Dios, sino
que quedaron tendidos en el desierto. ¿Por qué? Desearon cosas perjudiciales. Los cristianos deben tomar eso
como advertencia para evitar la idolatría y la fornicación, y no poner a Jehová a prueba ni murmurar. El que
piense que está en pie debe cuidarse para no caer. La tentación vendrá, pero Dios no dejará que sus siervos
sean tentados más allá de lo que puedan soportar; les dará una salida para que puedan aguantarla. "Por lo
cual", escribe Pablo, "huyan de la idolatría" (10:1, 14). No podemos ser partícipes de la mesa de Jehová y de la
mesa de los demonios. Con todo, si estuvieran comiendo en una casa, no pregunten de dónde vino la carne.
Pero si alguien les advierte que ha sido sacrificada a ídolos, por consideración a la conciencia de esa persona
no la coman. "Hagan todas las cosas para la gloria de Dios", escribe Pablo (10:31).
17 Jefatura; la Cena del Señor (11:1-34). "Háganse imitadores de mí, así como yo lo soy de Cristo", declara
Pablo, y entonces pasa a exponer el principio divino de la jefatura: La cabeza de la mujer es el hombre, la cabeza
del hombre es Cristo, la cabeza de Cristo es Dios. Por lo tanto, la mujer debe tener "una señal de autoridad" sobre
su cabeza cuando ora o profetiza en la congregación. Pablo no puede alabar a los corintios, pues existen divisiones
entre ellos cuando se congregan. En tal condición, ¿cómo pueden ellos participar debidamente de la Cena
del Señor? Él repasa lo que sucedió cuando Jesús instituyó la Conmemoración de su muerte. Cada uno debe
escudriñarse a sí mismo antes de participar, no sea que se acarree juicio por no discernir "el cuerpo" (11:1, 10, 29).18 Dones espirituales; el amor y el seguir tras él (12:1–14:40). Hay variedades de dones espirituales, pero
el mismo espíritu; variedades de ministerios y operaciones, pero el mismo Señor y el mismo Dios. De igual
manera hay muchos miembros en el único cuerpo unido de Cristo, y cada miembro necesita al otro como
sucede en el cuerpo humano. Dios ha puesto cada miembro en el cuerpo como a Él le agrada, y cada uno tiene
su propia función que desempeñar, de modo que 'no debe haber división en el cuerpo' (12:25). Los usuarios
de los dones espirituales no son nada si no tienen amor. El amor es sufrido y bondadoso, no es celoso, no
se hincha. Se regocija solamente con la verdad. "El amor nunca falla" (13:8). Los dones espirituales, como el
profetizar y hablar en lenguas, serán eliminados, pero la fe, la esperanza y el amor permanecen. De estos, el
mayor es el amor.
19 "Sigan tras el amor", aconseja Pablo. Los dones espirituales han de usarse con amor para edificar a la congregación.
Por eso el profetizar debe preferirse a hablar en lenguas. Pablo preferiría hablar cinco palabras con
entendimiento para enseñar a otros a decir diez mil en una lengua desconocida. Las lenguas sirven de señal
para los incrédulos, pero la profecía es para los creyentes. No deben ser "niñitos" en su entendimiento de estos
asuntos. En cuanto a las mujeres, deben estar en sujeción en la congregación. "Que todas las cosas se efectúen
decentemente y por arreglo" (14:1, 20, 40).
20 La certeza de la esperanza de la resurrección (15:1–16:24). El resucitado Cristo se apareció a Cefas, a los
12, a más de 500 hermanos juntos, a Santiago, a todos los apóstoles y, como último de todos, a Pablo. 'Si Cristo
no ha sido levantado —escribe Pablo —, nuestra predicación y fe son en vano' (15:14). Se levanta a cada uno
en su propio orden: Cristo las primicias, y después los que le pertenecen durante su presencia. Finalmente
Cristo entrega el Reino a su Padre después que todos sus enemigos han sido puestos bajo sus pies. Hasta la
muerte, que es el último enemigo, será reducida a nada. ¿De qué le sirve a Pablo enfrentarse continuamente
con peligros de muerte si no hay resurrección?
21 Pero ¿cómo han de ser levantados los muertos? Para que se desarrolle el cuerpo de una planta, el grano
sembrado tiene que morir. La resurrección de los muertos es similar a eso. "Se siembra cuerpo físico, se levanta
cuerpo espiritual. [...] Carne y sangre no pueden heredar el reino de Dios" (15:44, 50). Pablo dice un secreto
sagrado: No todos se dormirán en la muerte, pero durante la última trompeta serán cambiados en un abrir
y cerrar de ojos. Cuando esto que es mortal se vista de inmortalidad, la muerte será tragada para siempre.
"Muerte, ¿dónde está tu victoria? Muerte, ¿dónde está tu aguijón?" Desde el corazón Pablo exclama: "¡Pero
gracias a Dios, porque él nos da la victoria mediante nuestro Señor Jesucristo!" (15:55, 57).
22 Para concluir, Pablo aconseja que haya orden cuando se recojan las contribuciones que se han de enviar a
Jerusalén para ayudar a los hermanos necesitados. Habla sobre su próxima visita vía Macedonia e indica que
quizás Timoteo y Apolos también los visiten. "Manténganse despiertos —exhorta Pablo —, estén firmes en
la fe, pórtense como hombres, háganse poderosos. Efectúense todos sus asuntos con amor" (16:13, 14). Pablo
envía saludos de las congregaciones de Asia, y entonces escribe un saludo final de su propia mano como
expresión de su amor.
POR QUÉ ES PROVECHOSO
23 Esta carta del apóstol Pablo es muy provechosa para ampliar nuestro entendimiento de las Escrituras
Hebreas, de las cuales hace muchas citas. En el capítulo 10 Pablo señala que los israelitas bajo Moisés bebieron
de una masa rocosa espiritual, que significó el Cristo. (1 Cor. 10:4; Núm. 20:11.) Luego pasa a referirse a las
consecuencias desastrosas de desear cosas perjudiciales, según quedó demostrado en el caso de los israelitas
bajo Moisés, y añade: "Pues bien, estas cosas siguieron aconteciéndoles como ejemplos, y fueron escritas para
amonestación de nosotros a quienes los fines de los sistemas de cosas han llegado". ¡Que nunca confiemos
en nosotros mismos y creamos que no podemos caer! (1 Cor. 10:11, 12; Núm. 14:2; 21:5; 25:9.) De nuevo Pablo
deriva una ilustración de la Ley. Hace referencia a los sacrificios de comunión que se efectuaban en Israel
para mostrar que los que participan de la Cena del Señor deben participar dignamente de la mesa de Jehová.
Entonces, para apoyar su argumento de que es apropiado comer todo lo que se vende en la carnicería, cita de
Salmo 24:1 y dice: "A Jehová pertenecen la tierra y lo que la llena". (1 Cor. 10:18, 21, 26; Éxo. 32:6; Lev. 7:11-15.)
24 Al mostrar la superioridad de "las cosas que Dios ha preparado para los que lo aman" y la vanidad de
"los razonamientos de los sabios" de este mundo, Pablo cita nuevamente de las Escrituras Hebreas. (1 Cor. 2:9;
3:20; Isa. 64:4; Sal. 94:11.) Como autoridad para sus instrucciones en el capítulo 5 sobre expulsar al malhechor,
cita de la ley de Jehová para que 'eliminen lo malo que haya entre ellos'. (Deu. 17:7.) Al considerar su derecho
a vivir del ministerio, Pablo hace otra referencia a la Ley de Moisés, que decía que a los animales que trabajaban
no se les debía poner bozal para impedir que comieran, y que los levitas que servían en el templo debían
recibir su porción del altar. (1 Cor. 9:8-14; Deu. 25:4; 18:1.)
25 ¡Qué provechosa instrucción inspirada hemos recibido de la primera carta de Pablo a los cristianos corintios!
Medite sobre el consejo que se da contra las divisiones y el seguir a hombres (capítulos 1-4). Recuerde el
caso de inmoralidad, y cómo recalcó Pablo la importancia de la virtud y la limpieza dentro de la congregación,(capítulos 5 y 6). Considere su consejo inspirado respecto a la soltería, el matrimonio y la separación (capítulo
7). Piense en lo que el apóstol dijo acerca de los alimentos ofrecidos a ídolos y en cuán enérgicamente hizo
ver que no se debía causar tropiezo a otros ni caer en la idolatría (capítulos 8-10). El consejo sobre la debida
sujeción, una consideración de los dones espirituales, el muy práctico examen de la excelencia de la cualidad
perdurable y que nunca falla, el amor... estas cosas también recibieron atención. ¡Y cuán claramente subrayó el
apóstol la importancia de mantener el orden en las reuniones cristianas (capítulos 11-14)! ¡Qué defensa maravillosa
de la resurrección escribió inspirado por espíritu (capítulo 15)! Estos asuntos y otros han pasado por la
mente... ¡y cuán valiosos son para los cristianos de nuestros días!
26 Esta carta nos hace entender mucho mejor el glorioso tema bíblico del Reino de Dios. Da la advertencia
firme de que los que no son justos no entrarán en el Reino, y enumera muchos de los vicios que descalificarían
a uno. (1 Cor. 6:9, 10.) Pero lo más importante es que explica la relación que hay entre la resurrección y el Reino
de Dios. Muestra que Cristo, "las primicias" de la resurrección, tiene que "reinar hasta que Dios haya puesto
a todos los enemigos debajo de sus pies". Entonces, cuando haya abatido a todos los enemigos, entre ellos la
muerte, "él entrega el reino a su Dios y Padre, [...] para que Dios sea todas las cosas para con todos". Finalmente,
en cumplimiento de la promesa del Reino hecha en Edén, Cristo y sus hermanos espirituales resucitados
magullarán por completo la cabeza de la Serpiente. Ciertamente la perspectiva de la resurrección es magnífica
para los que han de compartir la incorruptibilidad de Cristo Jesús en el Reino celestial. Basándose en la
esperanza de la resurrección, Pablo aconseja: "Por consiguiente, amados hermanos míos, háganse constantes,
inmovibles, siempre teniendo mucho que hacer en la obra del Señor, sabiendo que su labor no es en vano en
lo relacionado con el Señor". (1 Cor. 15:20-28, 58; Gén. 3:15; Rom. 16:20.)
Núm. 1: 1 Corintios 4:18–5:13
Núm. 2: ¿Prueba que la reencarnación sea un hecho la extraña sensación de estar uno familiarizado
con personas a quienes acaba de conocer, y con lugares totalmente desconocidos?
(rs pág. 296 párr. 1–pág. 297 párr. 2)*** rs pág. 296 párr. 1 - pág. 297 párr. 2 Reencarnación ***
¿Prueba que la reencarnación sea un hecho la extraña sensación de estar uno familiarizado con
personas a quienes acaba de conocer, y con lugares totalmente desconocidos?
¿Ha confundido usted alguna vez a una persona —hombre o mujer— que está viva con otra que también
está viva actualmente? A muchas personas les ha pasado eso. ¿Por qué? Porque algunas personas tienen peculiaridades
parecidas o tal vez hasta parezcan casi idénticas. De modo que la sensación de que usted conoce a
una persona aunque nunca antes la haya visto no prueba realmente que la haya conocido en una vida anterior,
¿no es cierto?
¿Por qué pudiera parecerle familiar cierta casa o cierto pueblo, si usted nunca ha estado allí antes? ¿Se debe a
que usted haya vivido allí durante una vida anterior? Muchas casas se construyen de acuerdo con planos parecidos.
Quizás los muebles que se utilizan en ciudades muy distantes entre sí se hayan fabricado de modelos parecidos.
¿Y no es cierto que los paisajes de algunos lugares sumamente separados entre sí se parecen muchísimo?
Así que, sin recurrir a la reencarnación, la sensación de familiaridad que usted ha sentido es muy comprensible.
Núm. 3: ¿Cómo mantienen el gozo los cristianos cuando padecen una enfermedad? (Filip. 4:6, 7)*** w11 12/15 págs. 27-30 No permita que una enfermedad le robe el gozo ***
IMAGINE que se despierta deseando que el día acabe aun antes de haber empezado. Tiene que sobrellevar
el dolor físico o emocional un día más. Quizás se sienta como Job, quien llegó a decir: "¡Antes la muerte que
mis sufrimientos!" (Job 7:15, Serafín de Ausejo, 1975). ¿Y si tal situación se prolongara, incluso durante años?
Eso es lo que le ocurrió a Mefibóset, hijo de Jonatán, el amigo del rey David. Cuando tenía cinco años, "cayó
y quedó cojo" (2 Sam. 4:4). Tiempo después fue acusado falsamente de traicionar al rey y perdió parte de sus
bienes, así que la angustia emocional de seguro aumentó el dolor de su discapacidad. No obstante, fue un
excelente ejemplo de afrontar la enfermedad, la calumnia y las decepciones sin nunca permitir que esas cosas
le robaran el gozo (2 Sam. 9:6-10; 16:1-4; 19:24-30).
El apóstol Pablo fue otro buen ejemplo. En cierta ocasión escribió sobre "una espina en la carne" a la que
tenía que enfrentarse (2 Cor. 12:7). Dicha espina pudo haber sido una discapacidad prolongada o el hecho de
que algunas personas cuestionaran su labor como apóstol. En cualquier caso, el problema persistió, y él tuvo
que vivir con el sufrimiento físico o emocional resultante (2 Cor. 12:9, 10).
En la actualidad, las enfermedades crónicas debilitantes o el estrés emocional también atormentan a algunos
siervos de Dios. Cuando Magdalena tenía 18 años, le diagnosticaron lupus eritematoso sistémico, una afección,en la que las defensas inmunológicas atacan al propio organismo. "Estaba aterrorizada —cuenta ella—. Con
el tiempo, la enfermedad se agravó y empecé a tener trastornos digestivos, úlceras en la boca y problemas de
tiroides." Los padecimientos de Izabela, en cambio, no siempre son tan obvios. Ella explica: "Desde la infancia
he tenido depresión. Eso me provoca ataques de pánico, problemas respiratorios y espasmos abdominales.
Por lo general acabo extenuada".
ACEPTAR LA REALIDAD
Tanto las enfermedades como las discapacidades pueden perturbar nuestra vida. En ese caso, es útil sentarse
y evaluar la situación de forma realista. A veces no es fácil aceptar nuestras limitaciones. Magdalena dice: "Mi
problema se agrava progresivamente. A menudo me siento tan agotada que ni siquiera puedo levantarme
de la cama. Y como mi enfermedad es impredecible, no me es posible hacer planes con antelación. Mi mayor
frustración es no poder hacer tanto como antes en el servicio de Jehová".
Zbigniew explica: "A medida que pasan los años, la artritis reumatoide va robándome las energías, dañando
una articulación tras otra. En ocasiones, cuando tengo mucha inflamación, no soy capaz de realizar ni las
tareas más simples. Eso me deja muy abatido".
Hace algunos años, a Barbara le diagnosticaron un tumor cerebral progresivo. "Mi cuerpo experimenta
cambios repentinos —comenta ella—. Me siento sin fuerzas, tengo dolores frecuentes de cabeza y me cuesta
concentrarme. Cuando comprendí el alcance de mis limitaciones, tuve que replantearme la vida."
Los anteriores ejemplos son de siervos dedicados de Jehová, para quienes lo más importante es hacer Su
voluntad. Todos ellos confían completamente en Dios y se benefician de su ayuda (Pro. 3:5, 6).
¿CÓMO AYUDA JEHOVÁ?
No debemos pensar que sufrir alguna enfermedad significa que no tenemos el favor divino (Lam. 3:33).
Recordemos todo lo que padeció Job a pesar de que era "sin culpa y recto" (Job 1:8). Dios no pone a prueba a
nadie con cosas malas (Sant. 1:13). Todas las enfermedades —incluidas las crónicas y las emocionales— son
un legado funesto de nuestros primeros padres, Adán y Eva (Rom. 5:12).
Jehová y Jesús, sin embargo, no dejarán a los justos sin ayuda (Sal. 34:15). Especialmente en los momentos
difíciles de nuestra vida es cuando comprobamos que Dios es para nosotros un "refugio y [una] plaza fuerte"
(Sal. 91:2). En vista de ello, si padecemos una enfermedad que no tiene fácil curación, ¿qué puede ayudarnos
a mantener el gozo?
La oración. Siguiendo el modelo de los siervos fieles de Dios del pasado, podemos dejar las cargas en manos
de nuestro Padre celestial mediante la oración (Sal. 55:22). Al hacerlo, experimentaremos "la paz de Dios que
supera a todo pensamiento". Esa paz interna "guardará [nuestros] corazones y [nuestras] facultades mentales"
(Fili. 4:6, 7). Magdalena sobrelleva una enfermedad debilitante gracias a que le ora a Dios con plena
confianza. Ella cuenta: "Abrirle mi corazón a Jehová me alivia y me devuelve el gozo. Ahora comprendo de
verdad lo que significa depender de Dios cada día" (2 Cor. 1:3, 4).
En respuesta a nuestras oraciones, Jehová puede fortalecernos mediante su espíritu santo, su Palabra y la
hermandad cristiana. No sería lógico esperar que eliminara nuestras enfermedades milagrosamente; pero sí
podemos contar con que él nos dé la sabiduría y las fuerzas necesarias para afrontar cualquier adversidad
(Pro. 2:7). Tal como dice la Biblia, él nos dará "el poder que es más allá de lo normal" (2 Cor. 4:7).
La familia. Un ambiente amoroso y compasivo en el hogar contribuye a sobrellevar una enfermedad. Y
aunque nuestros familiares estén ahí para apoyarnos incluso en los momentos más difíciles, conviene tener en
cuenta que ellos también sufren y quizás se sientan tan indefensos como nosotros. Orar juntos ayudará a toda
la familia a tener paz interior (Pro. 14:30).
Barbara dice lo siguiente de su hija y otras jóvenes de la congregación: "Siempre puedo contar con ellas para
el ministerio. Su entusiasmo me alegra el corazón". A Zbigniew le resulta enormemente valioso el apoyo de
su esposa. "Ella se ocupa de la mayoría de las tareas del hogar —explica—. También me ayuda a vestirme y
suele cargar mi maletín cuando vamos a las reuniones cristianas y a predicar."
Los hermanos en la fe. La compañía de los miembros de la congregación nos proporciona ánimo y consuelo.
Pero ¿qué ocurre si alguien no puede asistir a las reuniones debido a su enfermedad? Magdalena relata: "La
congregación se asegura de que me beneficie de las reuniones grabándomelas. Mis hermanos cristianos suelen
visitarme para ver qué más pueden hacer por mí. También me envían cartas de estímulo. La idea de que se
acuerdan de mí y se preocupan por mi bienestar me ayuda a resistir".
Izabela reconoce lo siguiente: "Dentro de la congregación tengo muchos padres y madres que me escuchan
e intentan entenderme. La congregación es mi familia, allí es donde siento paz y alegría".
Quienes atraviesan pruebas deben evitar aislarse; más bien, han de procurar reunirse regularmente con la
congregación (Pro. 18:1). De esa forma se convertirán en una enorme fuente de ánimo para otros. Puede que al
principio duden en mencionar a los hermanos sus necesidades; sin embargo, estos agradecerán su franqueza,pues les dará la oportunidad de brindarles "cariño fraternal sin hipocresía" (1 Ped. 1:22). Si ese es su caso, ¿por
qué no les explica que necesita que lo lleven a la reunión, que desea participar con ellos en el ministerio o que
le gustaría conversar para desahogarse? Por supuesto, no debemos ser exigentes con nuestros hermanos, sino
agradecer su ayuda.
Seamos positivos. A menudo, la clave para enfrentarse a la enfermedad crónica sin perder el gozo está en
nuestras propias manos. La melancolía y el abatimiento pueden llevar a una forma de pensar negativa. La
Biblia dice: "El espíritu de un hombre puede soportar su dolencia; pero en cuanto al espíritu herido, ¿quién
puede aguantarlo?" (Pro. 18:14).
Magdalena comenta: "Me esfuerzo mucho por no centrarme en mis problemas. Trato de disfrutar de los días
en que me siento mejor. Me anima leer las biografías de quienes han permanecido fieles a pesar de padecer
enfermedades crónicas". A Izabela, por su parte, la fortalece saber que Jehová la ama y valora. Ella dice: "Siento
que mi servicio a Jehová es útil, tengo alguien por quien vivir. Y además tengo una maravillosa esperanza
para el futuro".
Zbigniew admite: "Mi enfermedad me ha enseñado a ser humilde y obediente, a tener perspicacia y buen
juicio, así como a perdonar de corazón. He aprendido a servir a Jehová con gozo y sin compadecerme de mí
mismo; de hecho, me he sentido motivado a seguir progresando en sentido espiritual".
Nunca olvide que Jehová sabe todo lo que usted está aguantando y es muy compasivo. Y recuerde: "Dios no
es injusto para olvidar la obra de ustedes y el amor que mostraron para con su nombre" (Heb. 6:10). Aférrese
a la promesa que él hace a todo el que le teme: "De ningún modo te dejaré y de ningún modo te desampararé"
(Heb. 13:5).
Y si alguna vez se siente triste, centre sus pensamientos en la maravillosa esperanza de vivir en el nuevo
mundo. Falta muy poco para que pueda ver con sus propios ojos todas las bendiciones que traerá el Reino de
Dios.
[Ilustraciones y recuadro de las páginas 28 y 29]
Siguen predicando a pesar de una enfermedad crónica
"Ya no puedo andar solo por la calle, así que mi esposa o algún hermano me acompañan en el ministerio. Me
aprendo de memoria las presentaciones y los textos bíblicos." (Jerzy, que sufre discapacidad visual.)
"Además de predicar por teléfono, escribo cartas y mantengo correspondencia regular con unas cuantas
personas interesadas. Cuando estoy hospitalizada, siempre dejo una Biblia y publicaciones al lado de mi cama.
Eso me ha ayudado muchas veces a iniciar buenas conversaciones." (Magdalena, a quien le han diagnosticado
lupus eritematoso sistémico.)
"Me gusta predicar de casa en casa, pero cuando no me siento en condiciones de salir, predico por teléfono."
(Izabela, que sufre depresión clínica.)
"Me gusta hacer revisitas y acompañar a quienes conducen estudios bíblicos. Los días que me siento mejor,
aprovecho para predicar de casa en casa." (Barbara, que tiene un tumor cerebral.)
"Solo llevo una carpeta de revistas muy liviana. Y sigo predicando hasta que el dolor ya no me lo permite.''
(Zbigniew, que padece artritis reumatoide.)
[Ilustración de la página 30]
Tanto jóvenes como mayores pueden ser una fuente de ánimo.

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La hierba verde se ha secado,la flor se ha marchitado,pero en cuanto a la
palabra de nuestro Dios JEHOVÁ,Durara hasta tiempo indefinido.  ISAIAS 40;8
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Macpela.

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Jehová es mi pastor y nada me faltara.