lunes, 14 de octubre de 2013

puntos sobresalientes filipenses 1 a cololosesnses 4

Para el repaso oral: de la Escuela del Ministerio Teocrático de Septiembre y Octubre de 2013
8ª Pregunta.-
¿Qué sentía Pablo por las cosas que había dejado atrás? (Filip. 3:8.)[14 de oct., w12 15/3 pág. 27
párr. 12.]
w12 15/3 pág. 27 párr. 12 No mire “a las cosas que deja atrás”
12. ¿Cómo consideraba Pablo todo lo que había dejado atrás?
12 El apóstol Pablo dejó atrás muchas oportunidades cuando se hizo cristiano (Fili. 3:4-6). ¿Alguna vez se
arrepintió de haberlo hecho? Él mismo responde: “Cuantas cosas eran para mí ganancias, estas las he
considerado pérdida a causa del Cristo. Pues [...] considero también que todas las cosas son pérdida a causa del
sobresaliente valor del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor. Por motivo de él he sufrido la pérdida de todas las
cosas y las considero como un montón de basura, a fin de ganar a Cristo” (Fili. 3:7, 8). Tal como nadie añora una
bolsa de basura que ha tirado al contenedor, Pablo nunca se arrepintió de haber desechado lo que el mundo le
ofrecía. Para él, ya no tenía ningún valor.
Capítulo 1
w02 15/7 pág. 21 párr. 5 Siguen andando en la verdad
5. a) ¿Cómo se suministraba la dirección espiritual en las congregaciones cristianas primitivas?
b) ¿Cómo han seguido los cristianos verdaderos las palabras de Jesús recogidas en Mateo 23:8, 9?
5 En las congregaciones de los primeros cristianos, los superintendentes enseñaban la verdad y los siervos
ministeriales ayudaban a sus hermanos en la fe de diferentes maneras (Filipenses 1:1). Un cuerpo gobernante
que confiaba en la Palabra de Dios y en el espíritu santo suministraba la dirección espiritual (Hechos 15:6, 23-
31). No se usaban títulos religiosos, pues Jesús había mandado a sus discípulos: “No sean llamados Rabí,
porque uno solo es su maestro, mientras que todos ustedes son hermanos. Además, no llamen padre de ustedes
a nadie sobre la tierra, porque uno solo es su Padre, el Celestial” (Mateo 23:8, 9). Estos son algunos de los
muchos paralelos que existen entre los primeros cristianos y los testigos de Jehová.
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Lecciones para nosotros:
Filipenses 1:3-5. Aunque eran pobres, los filipenses fueron un magnífico ejemplo de generosidad (2 Cor. 8:1-
6).
w01 15/8 pág. 29 párr. 16 No desistamos de hacer lo que es excelente
16. ¿Qué haremos cuando los problemas nos parezcan insoportables?
16 Cuando los problemas nos parezcan insoportables, recordemos que Jehová nos ama igual que amó a
Abrahán y que desea que salgamos adelante victoriosos (Filipenses 1:6). Pongamos toda nuestra confianza en
Jehová, seguros de que “no dejará que sea[mos] tentados más allá de lo que [podamos] soportar, sino que junto
con la tentación también dispondrá la salida para que [podamos] aguantarla” (1 Corintios 10:13). Adoptemos la
costumbre de leer todos los días la Palabra de Dios (Salmo 1:2). Perseveremos en la oración y pidamos a
Jehová que nos ayude a aguantar (Filipenses 4:6). Él dará “espíritu santo a los que le piden” (Lucas 11:13).
Aprovechemos todas las ayudas que Jehová nos suministra para nuestro sustento espiritual, como las
publicaciones bíblicas. Procuremos también el apoyo de la hermandad (1 Pedro 2:17). Asistamos fielmente a las
reuniones cristianas, pues en ellas recibiremos el estímulo que nos hace falta para aguantar (Hebreos 10:24, 25).
Regocijémonos convencidos de que el aguante resulta en tener una condición aprobada ante Dios y de que
nuestra fidelidad alegra su corazón (Proverbios 27:11; Romanos 5:3-5).
w98 1/9 pág. 16 párr. 13 Manténgase cerca de la teocracia
13. ¿Cómo han respondido los testigos de Jehová a la persecución y a las campañas de difamación?
13 Lo mismo es cierto hoy. Como Jesús predijo, durante este siglo los testigos de Jehová han sufrido mucho a
manos de gobernantes déspotas (Mateo 24:9, 13). En algunos países se divulgan mentiras y tergiversaciones de
los hechos para presionar a las autoridades a tomar medidas en contra de estos cristianos sinceros. No obstante,
pese a ese “mal informe”, los Testigos se recomiendan a sí mismos como ministros de Dios mediante su
excelente conducta (2 Corintios 6:4, 8). De ser posible, presentan su caso a las autoridades y ante los tribunales
del país para demostrar su inocencia. Utilizan todo medio que tienen a su alcance para hacer una defensa
pública de las buenas nuevas (Filipenses 1:7). Pero, cuando han agotado todos los mecanismos legales, dejan
los asuntos en manos de Jehová (Salmo 5:8-12; Proverbios 20:22). Y, si es necesario, no temen sufrir por causa
de la justicia, como los primeros cristianos (1 Pedro 3:14-17; 4:12-14, 16).
w98 1/12 pág. 18 párr. 18 Defendamos nuestra fe
18. a) ¿Por qué no necesitamos el permiso de los gobiernos humanos para predicar? b) ¿Qué proceder
seguiremos cuando no se nos autorice a predicar?
18 La autorización para predicar las buenas nuevas del Reino de Dios procede del cielo. Jesús, quien nos ha
encargado esta obra, ha recibido “toda autoridad [...] en el cielo y sobre la tierra” (Mateo 28:18-20; Filipenses 2:9-
11). Por consiguiente, no necesitamos el permiso de los gobiernos humanos para predicar. Sin embargo,
reconocemos que la libertad religiosa favorece la difusión del mensaje del Reino. En los países donde
disfrutamos de libertad para llevar a cabo nuestras actividades religiosas, nos valdremos del sistema legal para
preservarla. Donde se nos haya negado esa libertad, utilizaremos todos los medios legales a nuestro alcance
para conseguirla. Nuestro objetivo no es la reforma social, sino “defender y establecer legalmente las buenas
nuevas” (Filipenses 1:7).
w03 1/3 pág. 17 párr. 18 Confiemos en Jehová con todo el corazón
18. ¿Cómo seguimos los cristianos el modelo de Pablo, pero en qué no depositamos nuestra confianza?
18 El apóstol aguantó muchas presiones en su ministerio, tal como nosotros. En su tiempo, los gobiernos
tenían un concepto distorsionado del cristianismo, y a veces él trató de corregirlo o de establecer legalmente la
predicación (Hechos 28:19-22; Filipenses 1:7). Hoy, los cristianos seguimos su modelo. Siempre que podemos,
explicamos con claridad en qué consiste nuestra obra valiéndonos de todos los medios a nuestra disposición.
Además, tratamos de defender y establecer legalmente las buenas nuevas. Sin embargo, no depositamos toda
nuestra confianza en tales intentos, es decir, no creemos que nuestro éxito dependa de que ganemos juicios o de
que recibamos buena publicidad. Más bien, confiamos en Jehová. Tenemos presente el ánimo que él infundió al
antiguo Israel: “Su poderío resultará estar simplemente en mantenerse sosegados y en confianza plena” (Isaías
30:15).
w00 1/5 págs. 11-12 párr. 18 Defendamos con firmeza la enseñanza piadosa
18. ¿Cómo podemos mantener el equilibrio cristiano en lo que respecta a la información seglar?
18 No cabe duda de que para pelear la excelente pelea de la fe se necesita discernimiento (Proverbios 2:11;
Filipenses 1:9). Por ejemplo, no sería razonable desconfiar de toda la información seglar (Filipenses 4:5;
Santiago 3:17). No todas las ideas humanas están en conflicto con la Palabra de Dios. Jesús aludió a la
necesidad que tiene el enfermo de consultar a un médico competente, es decir, a un profesional de este mundo
(Lucas 5:31). A pesar de la naturaleza relativamente primitiva de la medicina en el siglo primero, Jesús reconoció
que la ayuda médica podía producir ciertos beneficios. Los cristianos hoy son equilibrados en lo que respecta a la
información seglar, pero no se exponen a ningún tipo de esta que pueda perjudicarles en sentido espiritual.
w03 1/9 pág. 9 párrs. 4-5 Confiemos plenamente en Jehová
4, 5. ¿Por qué les resulta difícil a muchas personas confiar en Dios?
4 ¿Por qué se refrenan las personas de cifrar su confianza en Dios? Con frecuencia se sienten confundidas en
cuanto al motivo por el cual suceden cosas malas, y a muchos se les enseña que Dios tiene la culpa del
sufrimiento. Cuando sobreviene una tragedia, algunos clérigos afirman que Dios “se llevó” a las víctimas al cielo.
Además, un gran número de guías religiosos sostiene que Dios predestinó hace mucho todo lo que ocurre en
este mundo, incluso las desgracias y los actos malvados. Desde luego, resultaría difícil confiar en un Dios tan
insensible. Satanás, quien ciega la mente de los incrédulos, ansía promover todas estas “enseñanzas de
demonios” (1 Timoteo 4:1; 2 Corintios 4:4).
5 El Diablo pretende que dejemos de confiar en Jehová. Ese enemigo de Dios no desea que conozcamos las
verdaderas causas del sufrimiento humano. Y si hemos aprendido las que la Biblia expone, le gustaría que las
olvidáramos. De modo que nos conviene repasar de vez en cuando tres razones básicas por las que hay
sufrimiento en el mundo. Así podremos cerciorarnos de que Jehová no es el culpable de las dificultades que
afrontamos en la vida (Filipenses 1:9, 10).
21. ¿Cómo podemos demostrar discernimiento y actuar en armonía con Filipenses 1:9-11?
w97 15/3 pág. 22 párr. 21 Permitamos que el discernimiento nos salvaguarde
21 En vez de preocuparnos demasiado por los temas económicos y otros asuntos de menor importancia,
inclinemos todos nosotros el corazón al discernimiento, roguemos a Dios que nos guíe y mantengamos en primer
lugar los intereses del Reino. En armonía con la oración de Pablo, que ‘el amor nuestro abunde con conocimiento
exacto y pleno discernimiento; para que nos aseguremos de las cosas más importantes y no hagamos tropezar a
otros’, ni tropecemos nosotros mismos. Ahora que Cristo, el Rey, ocupa su trono celestial, demostremos
discernimiento espiritual en todo aspecto de la vida. Y que ‘estemos llenos de fruto justo, mediante Jesucristo,
para la gloria y alabanza de nuestro Dios’, el Señor Soberano Jehová. (Filipenses 1:9-11.)
w98 15/2 pág. 21 párr. 14 Una gloriosa libertad pronto para los hijos de Dios
14. ¿Cómo nos beneficiamos de las dádivas divinas del conocimiento y la sabiduría?
14 El conocimiento y la sabiduría son dádivas de Dios que debemos agradecer, sea nuestra esperanza
celestial o terrenal. El conocimiento exacto de Jehová nos ayuda a ‘asegurarnos de las cosas más importantes’ y
a ‘andar de una manera digna de Jehová a fin de agradarle plenamente’ (Filipenses 1:9-11; Colosenses 1:9, 10).
La sabiduría divina nos sirve de protección y guía en la vida (Proverbios 4:5-7; Eclesiastés 7:12). El conocimiento
y la sabiduría verdaderos se basan en la Palabra de Dios, y los pocos ungidos que quedan se sienten
especialmente atraídos a lo que esta dice sobre su esperanza celestial. Ahora bien, el amor a la Palabra de Dios
y una buena comprensión de ella no son indicación de que Dios nos haya llamado para vivir en el cielo. Aunque
hombres como Moisés y Daniel incluso escribieron secciones de la Biblia, se les resucitará para vivir en la Tierra.
No importa que tengamos la esperanza celestial o la terrenal, todos recibimos alimento espiritual mediante “el
esclavo fiel y discreto” aprobado por Jehová (Mateo 24:45-47). ¡Cuánto agradecemos todos el conocimiento así
adquirido!
w99 1/2 pág. 11 párr. 9 El Gran Alfarero y su obra
9. ¿Cómo podemos demostrar que deseamos que el Gran Alfarero nos moldee?
9 Dios puede moldearnos según nuestra respuesta. Podemos repetir humildemente ante Jehová la oración de
David: “Escudríñame completamente, oh Dios, y conoce mi corazón. Examíname, y conoce mis pensamientos
inquietantes, y ve si hay en mí algún camino doloroso, Y guíame en el camino de tiempo indefinido” (Salmo
139:23, 24). Jehová está haciendo que se predique el mensaje del Reino. Nuestro corazón ha respondido con
aprecio a las buenas nuevas y a Sus demás directrices. A través de su organización nos extiende diferentes
privilegios relacionados con la predicación de las buenas nuevas; aprovechémoslos y valorémoslos (Filipenses
1:9-11).
w99 15/3 pág. 17 párr. 7 Enseñemos con perspicacia y persuasión
7. ¿Cómo podemos mantener sencilla la enseñanza cuando dirigimos estudios bíblicos?
7 Nosotros podemos, de igual modo, mantener sencilla la enseñanza en los estudios bíblicos. ¿Cómo?
Centrándonos en “las cosas más importantes” (Filipenses 1:10). Cuando estudiemos asuntos profundos,
debemos esforzarnos por expresarnos con palabras sencillas. Debemos dirigir la atención a los textos clave, en
vez de intentar leer y comentar todos los textos bíblicos citados en la publicación. Esto requiere buena
preparación de nuestra parte. No debemos abrumar al estudiante con detalles, ni desviarnos del tema por
cuestiones de menor importancia. Si el estudiante tiene alguna pregunta que no se relaciona directamente con la
lección, podemos indicarle con prudencia que se la contestaremos al finalizar el estudio.
w00 1/10 pág. 19 párr. 5 Compremos tiempo para leer y estudiar
5. ¿Por qué y cómo debemos ‘asegurarnos de las cosas más importantes’?
5 Además de nuestras obligaciones seglares, hay muchas tareas de naturaleza espiritual que debemos
atender. Como siervos dedicados de Jehová, tenemos “mucho que hacer en la obra del Señor” (1 Corintios
15:58). Por esta razón, Pablo dijo a los cristianos de Filipos que ‘se asegurasen de las cosas más importantes’
(Filipenses 1:10). Esto significa que debemos establecer un orden de prioridades. Las labores espirituales
siempre deben tener precedencia sobre los asuntos materiales (Mateo 6:31-33). Sin embargo, también se precisa
equilibrio a la hora de cumplir con nuestras obligaciones espirituales. ¿Cómo dividimos el tiempo entre los
diferentes aspectos de nuestra vida cristiana? Los superintendentes viajantes dicen que de todas “las cosas más
importantes” que el cristiano debe atender, el estudio personal y la lectura de la Biblia suelen ser las más
descuidadas.
w10 15/11 pág. 16 párrs. 18-19 Joven, ¿qué harás con tu vida?
18, 19. ¿Por qué es útil que analices tus prioridades?
18 ¿Te parece a veces que, a pesar de todos tus esfuerzos, te falta tiempo para llevar a cabo las cosas que
quieres y debes hacer? En ese caso te conviene examinar tus prioridades. Pongamos una comparación.
Imagínate que tomas un balde o cubeta de plástico y colocas dentro varias piedras grandes. Después viertes
arena hasta el tope. ¿Qué es lo que tienes? Un balde lleno de piedras y arena. Pero si vacías el balde y vuelves
a llenarlo, poniendo primero la arena y luego las piedras, ¿qué sucede? Que no hay suficiente espacio porque
has metido primero la arena.
19 Pues pasa lo mismo con el uso del tiempo. Si pones en primer lugar cosas como las diversiones,
no quedará hueco en tu vida para las actividades espirituales, que son las más valiosas. Pero ¿qué sucederá si
sigues el consejo bíblico de “asegur[arte] de las cosas más importantes”? (Fili. 1:10.) Entonces tendrás tiempo
para los intereses del Reino y también para divertirte de vez en cuando.
w11 15/1 pág. 25 párr. 16 Poder para superar las tentaciones y el desánimo
16. ¿Cómo podríamos eliminar algunas causas de agotamiento y desánimo?
16 La Biblia anima a todos los siervos de Dios a que “se aseguren de las cosas más importantes” (Fili. 1:10).
Pablo comparó la vida del cristiano a una carrera de larga distancia y dio este consejo inspirado: “Quitémonos
nosotros también todo peso [...] y corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros” (Heb.
12:1). El punto de esta ilustración es que debemos evitar las actividades y las cargas innecesarias. Tal vez
estemos tratando de acomodar demasiadas actividades en nuestra ya de por sí apretada agenda, lo cual puede
hacer que nos sintamos cansados y estresados. En tal caso, haríamos bien en preguntarnos: “¿Cuánto tiempo y
energías dedico al trabajo? ¿Con cuánta frecuencia hago viajes por placer? ¿Cuántas horas invierto en los
deportes y otras diversiones?”. La sensatez y la modestia nos ayudarán a reconocer nuestras limitaciones y a
no cargarnos de compromisos innecesarios.
w12 15/10 pág. 11 párr. 20 Afrontemos con valentía los golpes de la vida
20. ¿Cómo nos ayuda la predicación?
20 Predicar las buenas nuevas del Reino también nos ayuda a ser valientes (1 Tim. 4:16). Una hermana de
Australia que ha pasado por diversos problemas señala: “Un anciano me invitó a predicar, y aunque en ese
momento era lo último que quería hacer, acepté. Y debe de ser que Jehová me estaba ayudando, porque cada
vez que salía al ministerio me sentía muy feliz” (Prov. 16:20). Muchos cristianos han comprobado que, cuando
fortalecen la fe de los demás, al mismo tiempo fortalecen la de ellos. Además, alejan de la mente sus problemas
y se concentran en “las cosas más importantes” (Filip. 1:10, 11).
w00 15/9 pág. 20 párr. 21 “La hora ha llegado”
21. ¿Cómo podemos imitar a Jesús?
21 ¿Cómo podemos ‘seguir los pasos de Jesús con sumo cuidado y atención’? (1 Pedro 2:21.) Esforzándonos
vigorosamente, como él lo hizo, en la obra de predicar el Reino y hacer discípulos, y hablando la Palabra de Dios
con valor y denuedo (Mateo 24:14; 28:19, 20; Hechos 4:29-31; Filipenses 1:14). Nunca perdamos de vista
dónde estamos en la corriente del tiempo ni dejemos de incitarnos unos a otros al amor y a las obras excelentes
(Marcos 13:28-33; Hebreos 10:24, 25). Que la voluntad de Jehová Dios y la conciencia de que estamos viviendo
en “el tiempo del fin” rijan todo lo que hagamos en la vida (Daniel 12:4).
w01 1/9 pág. 11 párr. 11 “Busque la paz y siga tras ella”
11. ¿Cómo podemos ser pacificadores en el ministerio?
11 ¿Cómo podemos ser pacificadores en el ministerio? Al igual que Pablo, tenemos que huir de las
discusiones. Es verdad que a veces debemos “hablar sin temor la palabra de Dios”, defender con valor nuestra fe
(Filipenses 1:14). Sin embargo, nuestro principal objetivo en la mayoría de los casos es predicar las buenas
nuevas (Mateo 24:14). Si alguien capta la verdad sobre los propósitos de Dios, empezará a rechazar las ideas
religiosas falsas y a librarse de las prácticas inmundas. Por tanto, es conveniente que en la medida de lo posible
pongamos de relieve aquello que atraiga a quienes nos escuchan y que comencemos por los puntos en los que
concordemos. Sería contraproducente suscitar el antagonismo de alguien que prestaría atención al mensaje si se
le hablara con tacto (2 Corintios 6:3).
w03 1/10 pág. 16 párrs. 7-8 El aguante en las pruebas alaba a Jehová
7, 8. ¿Qué razones impulsan a algunos a no huir aunque la oposición les cause problemas?
7 Por otro lado, en países donde la oposición causa dificultades a los hermanos, estos quizás opten por
no marcharse aunque puedan hacerlo. Mudarse tal vez solucione ciertos problemas, pero es posible que también
les provoque otros. Por ejemplo, ¿podrán mantenerse en contacto con la hermandad cristiana y no quedar
aislados espiritualmente? ¿Podrán seguir con su programa de actividades espirituales teniendo que luchar por
establecerse en un nuevo lugar, tal vez en un país más rico o con mayores oportunidades de prosperar en
sentido económico? (1 Timoteo 6:9.)
8 La razón por la que otros deciden no marcharse es su preocupación por el bienestar espiritual de sus
hermanos. Eligen quedarse y afrontar la situación a fin de seguir predicando en su propio territorio y estimular a
sus hermanos en la fe (Filipenses 1:14). En algunos casos, tal proceder les ha permitido desempeñar un papel
importante en victorias legales conseguidas en su país.
w08 15/8 pág. 7 párr. 18 Jehová no dejará a los que le son leales
18. ¿Cómo protege Jehová a sus valerosos siervos?
18 En ocasiones recibimos una respuesta poco amable o hasta hostil al cumplir lealmente con la comisión de
predicar y hacer discípulos (Mat. 24:14; 28:19, 20). Nunca permitamos que el temor al rechazo ahogue nuestro
celo. Tal como el profeta que habló con Jeroboán, tenemos “el privilegio de rendirle servicio sagrado [a Jehová]
sin temor, con lealtad” (Luc. 1:74, 75). Aunque no esperamos que Jehová intervenga milagrosamente hoy día,
sabemos que protege y apoya a sus Testigos mediante su espíritu santo y sus ángeles (léase Juan 14:15-17;
Revelación 14:6). Dios nunca abandonará a quienes proclaman su mensaje sin temor (Fili. 1:14, 28).
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Respuestas a preguntas bíblicas:
Filipenses 1:23 y nota. ¿Qué “dos cosas” tenían a Pablo perplejo, y qué “liberación” deseaba? Debido
a las circunstancias en las que se encontraba, Pablo se sentía perplejo porque tenía dos posibilidades ante sí:
vivir o morir (Fili. 1:21). Aunque no dice cuál de ellas escogería, sí expresa lo que realmente deseaba: “la
liberación y el estar con Cristo” (Fili. 3:20, 21; 1 Tes. 4:16). Dicha “liberación”, que ocurriría durante la presencia
de Cristo, le permitiría a Pablo recibir el galardón que Jehová había preparado para él (Mat. 24:3).
w00 1/9 pág. 11 párrs. 1-2 Mostremos una actitud de espera
1, 2. a) ¿Cómo perjudicó a los israelitas en el desierto su mala actitud? b) ¿Qué puede sucederle al
cristiano que no cultiva la debida actitud?
EN LA vida muchas cosas pueden verse positiva o negativamente, según la actitud del observador. A los
israelitas se les suministró el maná de forma milagrosa cuando vagaban por el desierto. Debieron haber mirado a
su alrededor, a las estériles llanuras, y agradecer profundamente a Jehová el sustento que les proporcionaba.
Esa hubiera sido una actitud positiva. No obstante, recordaron la gran variedad de alimentos que tenían en
Egipto y se quejaron porque el maná era poco apetitoso. ¡Qué actitud más negativa! (Números 11:4-6.)
2 De igual modo, la actitud del cristiano puede hacer hoy que las cosas parezcan prometedoras o nada
halagüeñas. Sin la debida actitud, es fácil que este se vea privado del gozo. Esa sería una grave pérdida, pues
como dijo Nehemías: “El gozo de Jehová es [nuestra] plaza fuerte” (Nehemías 8:10). Una actitud positiva y alegre
nos ayuda a mantenernos fuertes y promueve la paz y la unidad en la congregación (Romanos 15:13; Filipenses
1:25).
w10 15/9 págs. 13-14 párr. 9 La unidad identifica a la religión verdadera
9. ¿Cómo fortalece nuestra unidad la comisión que nos ha dado Dios?
9 Los superintendentes cristianos también contribuyen a la unidad. ¿De qué modo? Encabezando la obra de
evangelizar. El espíritu de hermandad que une a quienes servimos juntos a Dios es mucho más fuerte que el de
las personas del mundo que se reúnen por motivos sociales. La congregación no es un club adonde se va a
pasar el rato, sino una organización fundada con el fin de honrar a Jehová y llevar a cabo una comisión: predicar
las buenas nuevas, hacer discípulos y fortalecer a los cristianos (Rom. 1:11, 12; 1 Tes. 5:11; Heb. 10:24, 25). Por
eso, el apóstol Pablo pudo decir lo siguiente de sus hermanos: “Ustedes [...] están firmes en un mismo espíritu,
esforzándose lado a lado con una misma alma por la fe de las buenas nuevas” (Fili. 1:27).
Capítulo 2
w07 15/7 pág. 25 párrs. 25-26 ¿Seguiremos “andando por espíritu”?
25, 26. ¿Cómo influirá el que andemos por espíritu en nuestras relaciones con los demás y en nuestras
perspectivas futuras?
25 Si andamos por espíritu, proclamaremos con celo el Reino (Hechos 18:24-26). Las demás personas, en
especial las que manifiestan devoción piadosa, disfrutarán de nuestra compañía. Y al dejarnos guiar por el
espíritu santo, también animaremos en sentido espiritual a nuestros hermanos (Filipenses 2:1-4). ¿Acaso
no deseamos todo eso los cristianos?
26 En este mundo controlado por Satanás, no es fácil andar por espíritu (1 Juan 5:19). Aun así, millones de
personas lo están haciendo. Si confiamos en Jehová con todo el corazón, disfrutaremos de la vida ahora y
podremos andar para siempre en los justos caminos de nuestro Padre, quien en su gran amor nos concede
espíritu santo (Salmo 128:1; Proverbios 3:5, 6).
w00 15/6 pág. 22 párr. 18 “Todos ustedes son hermanos”
18. ¿Cómo pueden los ancianos imitar a Jehová cuando reajustan a los que necesitan ayuda?
18 Algunos cristianos necesitan que se les reajuste (Gálatas 6:1). De todos modos, son valiosos a los ojos de
Jehová y merecen que se les trate con dignidad. “Cuando quien me da consejo me trata con respeto, me siento
libre de acercarme a él”, dijo un Testigo. La mayoría de las personas responden al consejo cuando se las trata
con dignidad. Es posible que tome más tiempo, pero si se escucha a los que han dado un paso en falso será más
fácil que acepten el consejo que necesitan. Recordemos cómo razonó Jehová repetidas veces con los israelitas
porque sentía compasión por ellos (2 Crónicas 36:15; Tito 3:2). El consejo que se da con empatía y compasión
tocará el corazón de aquellos que necesitan ayuda (Proverbios 17:17; Filipenses 2:2, 3; 1 Pedro 3:8).
w99 15/2 pág. 20 párr. 10 El camino del amor nunca falla
10. ¿Cómo podemos demostrar que tenemos presentes los intereses ajenos?
10 Esto constituye una advertencia para los cristianos de la actualidad. Es posible que tengamos por
naturaleza el don de la persuasión, seamos hombres o mujeres. Quizá nos resulta fácil salirnos con la nuestra,
por decirlo así, dominando la conversación o agotando a los que tienen puntos de vista diferentes. Sin embargo,
si somos amorosos de verdad siempre tendremos presentes los intereses ajenos (Filipenses 2:2-4). No nos
aprovecharemos de los demás ni promoveremos ideas cuestionables debido a nuestra experiencia o posición en
la organización de Dios como si nuestras opiniones fueran las únicas de peso. Antes bien, recordaremos el
proverbio bíblico: “El orgullo está antes de un ruidoso estrellarse; y un espíritu altivo, antes del tropiezo”
(Proverbios 16:18).
w98 15/8 pág. 14 párr. 19 Jehová debe ser nuestra confianza
19. ¿Por qué no tenemos razón para cuestionar la elección que hace Jehová?
19 Al parecer, Jehová escoge para ciertas responsabilidades a personas que tienen las cualidades necesarias
para dirigir a su pueblo en el camino por el que desea que vaya en ese tiempo en particular. Debemos
esforzarnos por reconocer este hecho y nunca cuestionar la elección de Dios, sino ser humildes y contentarnos
con servir a Jehová donde él nos coloque individualmente. Así demostraremos que ciframos nuestra confianza en
él (Efesios 4:11-16; Filipenses 2:3).
w00 15/12 pág. 21 párr. 7 Estemos de pie completos y con firme convicción
7. ¿Cómo hemos de ver a los demás para convertirnos en cristianos completos?
7 Veamos un segundo caso: según Filipenses 2:3, no debemos hacer “nada movidos por espíritu de
contradicción ni por egotismo, sino considerando con humildad mental que los demás son superiores”. ¿Cómo
estamos adelantando en este campo? Todos tenemos puntos fuertes y puntos débiles. Si en el pasado nos
fijábamos enseguida en las flaquezas de los demás, ¿hemos progresado, de modo que ya no esperamos que
sean casi ‘perfectos’? (Santiago 3:2.) ¿Vemos ahora más que antes los aspectos en que son superiores a
nosotros? Es más, ¿los buscamos? “Debo reconocer que esta hermana me supera en paciencia.” “Aquel
hermano tiene una fe más fuerte.” “A decir verdad, es mejor maestro que yo.” “Ella controla el genio mejor que
yo.” Algunos colosenses quizá tenían que progresar en este campo. ¿Y nosotros?
w00 1/8 pág. 12 párr. 14 La presunción conduce a la deshonra
14. ¿Por qué debemos evitar la actitud ambiciosa y jactanciosa?
14 Jehová no tiene ningún lugar en su organización para los maquinadores que se engrandecen a sí mismos e
intentan ‘buscar su propia gloria’ (Proverbios 25:27). De hecho, la Biblia advierte: “Jehová cortará todos los labios
melosos, la lengua que habla grandes cosas” (Salmo 12:3). Absalón tuvo unos labios melosos. Lisonjeó a
aquellos cuyo favor necesitaba para conseguir el codiciado puesto de autoridad. Por el contrario, qué bendición
supone estar en una hermandad que acata el consejo de Pablo: “No [hagan] nada movidos por espíritu de
contradicción ni por egotismo, sino [consideren] con humildad mental que los demás son superiores a ustedes”
(Filipenses 2:3).
w04 1/8 pág. 17 párr. 13 Adoptemos el parecer de Cristo sobre la grandeza
13. a) ¿Cómo puede influir en los demás el ejemplo humilde de los superintendentes? b) ¿Por qué puede
decirse que la humildad mental no es opcional para el cristiano?
13 Cuando nos esforzamos por imitar la humildad de Cristo, sentimos el impulso de servir a los demás.
Fijémonos en el ejemplo de un superintendente de zona que revisaba el funcionamiento de una de las sucursales
de los testigos de Jehová. A pesar de tener una agenda apretada y múltiples responsabilidades, este hermano se
detuvo para ayudar a un muchacho que tenía problemas para ajustar una máquina encuadernadora. El joven
contó más tarde: “No me lo podía creer. Me dijo que de joven trabajaba con una máquina como esta en Betel, y
que recordaba lo difícil que era ajustarla bien. Se quedó un buen rato conmigo arreglando la máquina, y eso que
tenía muchos asuntos importantes que atender. Aquello de veras me impresionó”. Aquel joven ahora es
superintendente en una sucursal de los testigos de Jehová y todavía recuerda ese acto de humildad. Nunca nos
creamos tan importantes que no podamos hacer tareas humildes o de menor importancia; más bien, debemos
vestirnos de “humildad mental”. No se trata de algo opcional, pues forma parte de “la nueva personalidad” que
tenemos que adoptar los cristianos (Filipenses 2:3; Colosenses 3:10, 12; Romanos 12:16).
w05 1/1 págs. 8-9 párrs. 7-8 Sigamos el modelo que puso Jesús
7, 8. ¿Cómo podemos cultivar la humildad?
7 ¿Cómo puede alguien vencer el orgullo y considerar “con humildad mental que los demás son superiores” a
él? (Filipenses 2:3.) Viéndose a sí mismo como lo ve Jehová. Según Jesús, esta es la actitud que deberíamos
tener: “Así también ustedes, cuando hayan hecho todas las cosas que se les hayan asignado, digan: ‘Somos
esclavos que no servimos para nada. Lo que hemos hecho es lo que deberíamos haber hecho’” (Lucas 17:10).
Nunca olvidemos que Jesús hizo mucho más de lo que nosotros jamás lograremos, y, aun así, fue humilde.
8 Asimismo es conveniente pedirle a Jehová que nos ayude a vernos como es debido. Podemos hacer
nuestras las palabras del salmista, que le rogó: “Enséñame bondad, la sensatez y el conocimiento mismos,
porque en tus mandamientos he ejercido fe” (Salmo 119:66). Jehová nos ayudará a adoptar una actitud sensata y
equilibrada, y bendecirá nuestra humildad (Proverbios 18:12). Como dijo Jesús: “El que se ensalce será
humillado, y el que se humille será ensalzado” (Mateo 23:12).
w08 15/5 pág. 25 párr. 19 Siga el ejemplo de Pablo y progresará espiritualmente
19. En el trato con nuestros hermanos, ¿cómo demostramos “humildad mental”?
19 Cualquiera que desee progresar espiritualmente tiene que evidenciar un espíritu humilde como el de Pablo.
Él exhortó a sus hermanos cristianos con estas palabras: “No [hagan] nada movidos por espíritu de contradicción
ni por egotismo, sino consider[en] con humildad mental que los demás son superiores a ustedes” (Fili. 2:3).
¿Cómo podemos poner en práctica este consejo? Un modo de hacerlo es cooperando con los ancianos de
nuestra congregación, siguiendo su dirección y apoyando sus decisiones judiciales (léase Hebreos 13:17). Otro
modo es teniendo en gran estima a todos nuestros hermanos. Las congregaciones del pueblo de Jehová a
menudo están compuestas por personas de diversas nacionalidades, culturas, razas y etnias. ¿No deberíamos
aprender a tratarlas con imparcialidad y cariño, tal y como lo hizo Pablo? (Hech. 17:26; Rom. 12:10a.) Se nos
anima a “[recibirnos] con gusto unos a otros, así como el Cristo también nos recibió con gusto a nosotros, con
gloria a Dios en mira” (Rom. 15:7).
w09 15/10 págs. 4-5 párr. 8 “Fulguren con el espíritu”
8. ¿Cómo podemos evitar hacernos “discretos a [nuestros] propios ojos”?
8 Sería absurdo presumir de nuestros logros, pues en realidad es “Dios [el] que lo hace crecer” (1 Cor. 3:7).
Pablo señaló que Jehová le ha dado a cada miembro de la congregación “una medida de fe”. Así que, en vez de
sentirnos superiores a los demás, debemos reconocer los logros que ellos obtienen gracias a esa medida de fe.
Pablo añadió: “Estén dispuestos para con otros del mismo modo como lo están para consigo mismos”. Y en otra
de sus cartas nos aconseja que no hagamos “nada movidos por espíritu de contradicción ni por egotismo”, sino
que consideremos “con humildad mental que los demás son superiores a [nosotros]” (Fili. 2:3). Claro, se requiere
verdadera humildad y un esfuerzo consciente a fin de reconocer que hay algo en lo que cada uno de nuestros
hermanos es superior a nosotros. Pero esa humildad evitará que nos hagamos “discretos a [nuestros] propios
ojos”. Es posible que quienes tienen responsabilidades especiales en la organización reciban más atención que
los demás, pero todos debemos sentirnos muy contentos al llevar a cabo “cosas humildes”, tareas que suelen
pasar desapercibidas a la gente (1 Ped. 5:5).
w10 15/5 pág. 11 párr. 14 Varones, ¿reconocen la autoridad de Cristo? ***
14. ¿Qué actitud deben tener los ancianos en su trato con los demás?
14 A los varones que cuidan del rebaño se les pide que demuestren cualidades como las que indica Romanos
12:10: “En amor fraternal ténganse tierno cariño unos a otros. En cuanto a mostrarse honra unos a otros, lleven
la delantera”. En efecto, los ancianos —e igualmente los siervos ministeriales— han de ser los primeros en
honrar a los demás. Es necesario que, como el resto de los cristianos, “no [estén] haciendo nada movidos por
espíritu de contradicción ni por egotismo, sino considerando con humildad mental que los demás son superiores”
(Fili. 2:3). En efecto, todo siervo nombrado debería considerarse inferior a sus hermanos. Así pondrá en práctica
este consejo de Pablo: “Los que somos fuertes [...] debemos soportar las debilidades de los que no son fuertes, y
no estar agradándonos a nosotros mismos. Cada uno de nosotros agrade a su prójimo en lo que es bueno para
la edificación de este. Porque hasta el Cristo no se agradó a sí mismo” (Rom. 15:1-3).
w99 1/8 pág. 13 párrs. 11-12 “Cíñanse con humildad mental”
11, 12. ¿Cómo evidencian humildad mental los siervos de Dios?
11 El espíritu de Dios obra en Su pueblo bien dispuesto y le permite aprender a vencer el mal espíritu del
mundo y entonces, a evidenciar el fruto de dicho espíritu divino, el cual se manifiesta en “amor, gozo, paz, gran
paciencia, benignidad, bondad, fe, apacibilidad, autodominio” (Gálatas 5:22, 23). Con objeto de ayudar a los
siervos de Dios a cultivar esas cualidades, se les aconseja que no sean “egotistas, promoviendo competencias
unos con otros, [envidiándose] unos a otros” (Gálatas 5:26). Una idea similar expresó el apóstol Pablo: “Digo a
cada uno que está allí entre ustedes que no piense más de sí mismo de lo que sea necesario pensar; sino que
piense de tal modo que tenga juicio sano” (Romanos 12:3).
12 La Palabra de Dios dice a los cristianos verdaderos que “no [hagan] nada movidos por espíritu de
contradicción ni por egotismo, sino considerando con humildad mental que los demás [siervos de Dios] son
superiores a [ellos], no vigilando con interés personal solo sus propios asuntos, sino también con interés personal
los de los demás” (Filipenses 2:3, 4). “Que cada uno siga buscando, no su propia ventaja, sino la de la otra
persona.” (1 Corintios 10:24.) En efecto, “el amor edifica” al prójimo con palabras y acciones altruistas
(1 Corintios 8:1). Fomenta la colaboración, no la competencia. El espíritu del “yo primero” no cabe entre los
siervos de Jehová.
w08 15/4 págs. 18-19 párr. 9 El matrimonio y los hijos en el tiempo del fin
9. a) ¿Qué implica criar a un hijo? b) ¿Qué puede hacer el cabeza de familia para que su esposa no se
debilite espiritualmente?
9 Criar a un hijo implica años de sacrificios. Implica invertir mucho tiempo y energías. El esposo cristiano debe
tener presente que durante los primeros años de la vida del niño, su esposa probablemente se distraerá durante
las reuniones y tendrá menos oportunidades de estudiar la Biblia y meditar en ella, lo que pudiera debilitar su
espiritualidad. Por eso, el padre responsable hace todo lo que está en su mano para ayudarla a cuidar del niño.
Además, después de las reuniones procura comentar con ella algunos puntos tratados en el programa para
compensar lo que se haya perdido. Y en ocasiones se encarga del niño para que su esposa pueda disfrutar de la
predicación (léase Filipenses 2:3, 4).
w03 15/6 págs. 21-22 párrs. 16-17 Busquemos el lado bueno de las personas
16, 17. ¿De qué manera miran los adultos los aspectos positivos de los jóvenes de la congregación?
16 Cada hermano mayor debe interesarse por los jóvenes de la congregación y, de ser posible, tomar la
iniciativa y darles palabras de aliento (Filipenses 2:4). Dado que en las reuniones suelen presentarse puntos
importantes, puede preguntarles si hubo algo que les gustara o les llamara la atención y que piensen aplicar. En
vista de que forman parte integral de la congregación, merecen encomio por su atención y por sus comentarios o
intervenciones durante el programa. Un indicador de que pueden recibir más responsabilidades cuando crezcan
será su relación con los hermanos adultos y su colaboración en tareas domésticas sencillas (Lucas 16:10).
17 Algunos jóvenes asumen sus obligaciones y llegan a reunir las cualidades espirituales necesarias para
recibir asignaciones de más peso. Además, como están ocupados, es más difícil que se comporten de manera
imprudente (2 Timoteo 2:22). Tales tareas permiten que “se pruebe [...] en cuanto a aptitud” a los hermanos que
procuran ser siervos ministeriales (1 Timoteo 3:10). Su disposición a participar en las reuniones, su celo en el
ministerio y su interés por todos los miembros de la congregación permiten a los ancianos determinar si tienen
potencial para asumir más responsabilidades.
w04 15/12 pág. 22 párrs. 21-22 ¿Aceptamos la ayuda de Jehová?
21, 22. a) ¿Qué resultado se produce cuando los cristianos de la congregación siguen el consejo de
Filipenses 2:4? b) ¿Por qué son importantes hasta las más pequeñas muestras de bondad?
21 Sea o no superintendente, el cristiano fiel no puede vigilar “con interés personal solo sus propios asuntos,
sino también [...] los de los demás” (Filipenses 2:4). Cuando los miembros de la congregación siguen este
consejo inspirado, se producen bellas muestras de bondad. Por ejemplo, a cierta familia le sobrevino una
tragedia múltiple. Cuando el padre y su hija pequeña regresaban del supermercado, tuvieron un accidente
automovilístico en el que ella perdió la vida y él quedó muy malherido. Al salir del hospital, se encontraba tan
maltrecho que apenas se valía por sí mismo. Su esposa, muy abatida, no podía atenderlo. De modo que un
matrimonio de la congregación acogió en su hogar a esta apenada pareja y la cuidó durante varias semanas.
22 De más está decir que los actos de bondad no siempre se demuestran en circunstancias tan penosas
ni exigen tantos sacrificios. A veces nos beneficiamos de ellos en escala mucho menor. Pero de cualquier forma,
¿no es verdad que los agradecemos, por pequeños que sean? ¿Recordamos ocasiones en que las amables
palabras o las buenas acciones de nuestros hermanos fueron justo lo que necesitábamos? Pues este es un
medio del que Jehová suele valerse para cuidarnos (Proverbios 17:17; 18:24).
w04 15/5 pág. 19 párr. 16 El cuidado de los mayores es un deber cristiano
16. ¿Cómo podemos mostrar interés en los mayores cuando asistimos a las reuniones cristianas?
16 Las reuniones cristianas ofrecen una magnífica oportunidad para mostrar nuestro interés por los hermanos
de edad (Filipenses 2:4; Hebreos 10:24, 25). ¿Dedicamos tiempo a hablar con ellos en esas ocasiones? Aunque
sería adecuado que les preguntáramos por su salud, ¿pudiéramos “impartirles algún don espiritual”, tal vez
contándoles una experiencia animadora o mencionándoles un punto interesante de la Biblia? Dado que algunas
personas mayores no pueden moverse mucho, sería amable de nuestra parte que nos acercáramos a ellas en
lugar de esperar que vinieran a nosotros. Si no oyen bien, debemos hablarles despacio y pronunciar con claridad.
Y para que haya un verdadero “intercambio de estímulo”, tenemos que escuchar con atención lo que dicen
(Romanos 1:11, 12).
w06 1/5 págs. 18-19 párrs. 6-7 Pastores que son “ejemplos del rebaño”
6, 7. a) ¿Cuál es una de las maneras como los pastores pueden conocer mejor a las ovejas? b) ¿Por qué
es conveniente a veces contarle a un anciano cómo nos sentimos?
6 Los amorosos pastores cristianos procuran interesarse por cada una de las ovejas de la congregación
(Filipenses 2:4). Una forma de conocerlas mejor es participando con ellas en la predicación pública. Jesús solía
predicar acompañado de sus discípulos y aprovechaba tales ocasiones para animarlos (Lucas 8:1). Un pastor
cristiano experimentado dice: “Creo que una de las mejores maneras de conocer y alentar a un hermano o una
hermana es participando juntos en el ministerio del campo”. Si no ha tenido la oportunidad de salir al ministerio
con uno de los ancianos recientemente, ¿por qué no lo hace pronto?
7 El amor movió a Jesús a compartir las alegrías y tristezas de sus seguidores. Por ejemplo, cuando 70
discípulos regresaron muy contentos de la predicación, Jesús “se llenó de gran gozo” (Lucas 10:17-21). Sin
embargo, “cedió a las lágrimas” al ver cuánto había afectado la muerte de Lázaro a María y a sus familiares y
amigos (Juan 11:33-35). De igual modo, los pastores amorosos de hoy no son indiferentes a los sentimientos de
las ovejas. Por el amor que les tienen, ‘se regocijan con los que se regocijan’ y ‘lloran con los que lloran’
(Romanos 12:15). Al pasar por situaciones alegres o tristes en la vida, no temamos contar a los pastores
cristianos cómo nos sentimos. Ver nuestra alegría los animará, y conocer las pruebas a las que nos enfrentamos
les permitirá fortalecernos y confortarnos (Romanos 1:11, 12; 1 Tesalonicenses 1:6; 3:1-3).
w07 1/5 pág. 21 párr. 10 No separemos lo que Dios ha unido
10. ¿Cómo puede el esposo cuidar a la esposa?
10 El amor debe moverlo a usted, esposo, a cuidar a su esposa y a mostrarle su cariño de varias maneras.
En primer lugar, dedíquele suficiente tiempo. De lo contrario, el amor que ella le tiene podría enfriarse. Piense,
también, que su esposa quizá sienta que necesita más tiempo y atención de lo que usted cree. No basta con que
afirme que la quiere. Ella necesita sentirse querida. Pablo escribió: “Que cada uno siga buscando, no su propia
ventaja, sino la de la otra persona” (1 Corintios 10:24). El esposo amoroso debe asegurarse de saber cuáles son
las verdaderas necesidades de la esposa (Filipenses 2:4).
w08 15/11 pág. 24 párrs. 6-7 Veamos el cuidado de la salud como lo ve Jehová
6, 7. ¿Por qué no es bueno obsesionarse con la salud?
6 Como es bien sabido, los testigos de Jehová aceptamos asistencia médica, así como diversos tipos de
tratamiento, y agradecemos el apoyo y la cooperación de los profesionales de la salud. De hecho, la revista
¡Despertad! presenta a menudo artículos sobre cuestiones de salud, aunque no recomienda ningún tratamiento
específico. Ahora bien, sabemos que hoy día no es posible gozar de salud perfecta; por eso lo más aconsejable
es no obsesionarse con el tema de la salud. Nuestra manera de ver las cosas debe ser distinta de la de quienes
no tienen esperanza y piensan que esta vida es todo lo que hay. En su afán de curarse, esas personas son
capaces de recurrir a cualquier tratamiento (Efe. 2:2, 12). Nosotros, en cambio, jamás trataríamos de conservar
nuestra vida actual si eso pusiera en peligro nuestra relación con Jehová, pues estamos convencidos de que si
somos fieles, lograremos “[asirnos] firmemente de la vida que realmente lo es”, la vida eterna en el nuevo mundo
que Dios nos ha prometido (1 Tim. 6:12, 19; 2 Ped. 3:13).
7 Otra razón por la cual no debemos inquietarnos excesivamente por nuestra salud es que corremos el riesgo
de concentrarnos demasiado en nosotros mismos. Pablo advirtió de este peligro a los filipenses cuando les
aconsejó que no vigilaran “con interés personal solo sus propios asuntos, sino también [...] los de los demás”
(Fili. 2:4). No está mal que atendamos nuestra salud, pero el profundo interés que tenemos por nuestros
hermanos y por la gente a la que llevamos las “buenas nuevas del reino” impedirá que nos obsesionemos (Mat.
24:14).
w11 15/10 pág. 31 párrs. 15-16 Debemos “consolar a todos los que están de duelo”
15, 16. ¿Cuáles son algunas maneras de ayudar y consolar a nuestros hermanos?
15 Hay muchas formas de aliviar las cargas a nuestros hermanos. Por ejemplo, si están limitados por la
enfermedad y la vejez y les resulta difícil ir a la tienda, ¿por qué no nos ofrecemos a traerles los alimentos?
También podemos interesarnos por quienes necesitan realizar alguna tarea en el hogar brindándoles nuestra
ayuda (Fili. 2:4). Asimismo, haremos bien felicitando a todos por su amor, ingenio, valentía, fe o cualquier otra
buena cualidad que demuestren.
16 Una excelente forma de consolar a los hermanos mayores es visitarlos y escuchar con atención cuando nos
cuenten las vivencias que han tenido y las formas en que han experimentado la bendición de Jehová sobre su
servicio. Es muy posible que los que salgamos fortalecidos seamos nosotros. Cuando vamos a verlos, podemos
leerles de la Biblia o de nuestras publicaciones cristianas. Sería muy adecuado repasar juntos el artículo del
Estudio de La Atalaya o la lección del Estudio Bíblico de la Congregación que se esté examinando esa semana.
Otra opción sería ver juntos un DVD bíblico, o leerles o relatarles animadoras experiencias de nuestras
publicaciones.
w05 15/9 pág. 25 párrs. 20-21 Sigamos andando como Jesucristo anduvo
20, 21. ¿De qué maneras fue Jesús leal, y cómo podemos imitar su lealtad?
20 Andar como Jesús anduvo supone imitar su lealtad. Refiriéndose a esta cualidad, la Biblia señala: “Aunque
existía en la forma de Dios, no dio consideración a una usurpación, a saber, que debiera ser igual a Dios. No;
antes bien, se despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo y llegó a estar en la semejanza de los hombres.
Más que eso, al hallarse a manera de hombre, se humilló y se hizo obediente hasta la muerte, sí, muerte en un
madero de tormento”. Jesús apoyó lealmente la soberanía de Jehová sometiéndose a la voluntad divina para él.
Fue obediente hasta la muerte en un madero de tormento. Tengamos esta misma “actitud mental” y
sometámonos lealmente a la voluntad de Dios (Filipenses 2:5-8).
21 Jesús también demostró lealtad a sus fieles apóstoles. Pese a sus debilidades e imperfecciones, los amó
“hasta el fin” (Juan 13:1). De modo que nosotros no debemos dejar que las imperfecciones de nuestros
hermanos nos lleven a adoptar una actitud crítica.
w05 1/1 págs. 14-15 párrs. 13-14 Se nos prepara para dar testimonio cabal
13, 14. a) ¿Qué cosas que pudieran distraerlo evitó Jesús? b) ¿Qué logró Jesús pese a su pobreza?
13 Las riquezas tampoco distrajeron a Jesús. Él no fue alguien adinerado; de hecho, ni siquiera poseía una
casa. En una ocasión dijo: “Las zorras tienen cuevas, y las aves del cielo tienen donde posarse, pero el Hijo del
hombre no tiene dónde recostar la cabeza” (Mateo 8:20). Según la Biblia, su única posesión valiosa al morir era
la prenda de vestir sobre la que echaron suertes los soldados romanos (Juan 19:23, 24). Pero ¿puede alguien
decir que fracasó en la vida? ¡En absoluto!
14 Jesús logró mucho más de lo que nunca hubiera conseguido el más rico de los filántropos. Pablo señaló:
“Ustedes conocen la bondad inmerecida de nuestro Señor Jesucristo, que, aunque era rico, se hizo pobre por
causa de ustedes, para que ustedes se hicieran ricos mediante la pobreza de él” (2 Corintios 8:9; Filipenses 2:5-
8). Pese a su pobreza, Jesús hizo posible que los humildes tuvieran la oportunidad de gozar de vida eterna en
perfección, algo por lo cual le estamos infinitamente agradecidos. Nos alegra muchísimo que recibiera su
recompensa por concentrarse en hacer la voluntad de Dios (Salmo 40:8; Hechos 2:32, 33, 36).
w11 15/5 pág. 20 párrs. 19-20 ¿Quién es la persona más importante de nuestra vida?
19, 20. ¿Qué ayudó a Jesús a soportar las humillaciones, y qué nos ayudará a nosotros a hacerlo?
19 Nunca dejemos que nos ciegue el orgullo o el miedo a sufrir vergüenza. Con gran humildad, Jesús “se
despojó a sí mismo y tomó la forma de un esclavo” (Fili. 2:5-8). Logró soportar muchas humillaciones porque se
apoyó en su Padre amado (1 Ped. 2:23, 24). Al actuar así, puso la voluntad de Jehová en primer lugar, y fue
recompensado con una posición exaltada en los cielos (Fili. 2:9). Esa es la forma de vivir que él nos recomienda
(Mat. 23:11, 12; Luc. 9:26).
20 A veces, nosotros también nos vemos ante pruebas que atentan contra nuestra dignidad. Sin embargo,
debemos tener siempre la misma confianza que Pablo, quien dijo: “Por esta misma causa también estoy
sufriendo estas cosas, pero no me avergüenzo. Porque conozco a aquel a quien he creído, y confío en que él
puede guardar lo que he depositado a su cuidado hasta aquel día” (2 Tim. 1:12).
w98 15/11 pág. 14 párr. 17 Los primeros pasos en nuestro andar con Dios
17. ¿Cuál era el sentimiento de Jesús con relación a hacer la voluntad de su Padre celestial, y qué efecto
debería tener eso en nosotros?
17 Al hacer la voluntad divina, Jesús demostró su amor a su Padre celestial. Obedeció a Jehová en todo. Dijo:
“Mi alimento es hacer la voluntad del que me envió y terminar su obra”, y también: “Siempre hago las cosas que
le agradan [a Dios]” (Juan 4:34; 8:29). Tanto amó a su Padre celestial que “se humilló y se hizo obediente hasta
la muerte, sí, muerte en un madero de tormento” (Filipenses 2:8). Jehová, a su vez, lo bendijo, ensalzándolo a
un puesto de autoridad y honor, por debajo únicamente del mismo Jehová (Filipenses 2:9-11). Al igual que Jesús,
expresamos nuestro amor a Dios guardando sus mandamientos y haciendo su voluntad (1 Juan 5:3).
w03 15/4 págs. 14-15 párr. 10 Jóvenes que regocijan el corazón de Jehová
10. a) ¿Cómo sabemos que Satanás no puso en duda la integridad de Job únicamente? b) ¿Cómo estás
implicado en la cuestión de la soberanía?
10 Según el relato bíblico, Satanás no solo puso en duda la lealtad de Job, sino la de todos los demás seres
humanos que sirven a Dios, lo que te incluye a ti. En realidad, se refirió a la humanidad en general cuando le dijo
a Jehová: “Todo lo que el hombre [no solo Job, sino cualquier otro] tiene lo dará en el interés de su alma” (Job
2:4). ¿Te das cuenta del papel que desempeñas en esta cuestión vital? Como indica Proverbios 27:11, Jehová te
dice que hay algo que puedes darle: una base para responder al desafío de quien se mofa de él, Satanás.
Imagínate: el Soberano Universal te invita a que participes en resolver la mayor cuestión de todos los tiempos.
Verdaderamente, la responsabilidad y el privilegio que eso entraña son impresionantes. ¿Puedes cumplir con lo
que Jehová pide de ti? Job lo hizo y también Jesús, así como incontables personas a lo largo de la historia, entre
ellas muchos jóvenes (Job 2:9, 10; Filipenses 2:8; Revelación 6:9). Tú puedes seguir sus pasos. Pero no te
engañes: en este asunto no hay terreno neutral. Por tu proceder puedes apoyar, o bien el desafío escarnecedor
de Satanás, o bien la respuesta de Jehová. ¿Qué escogerás?
w06 1/12 págs. 21-22 párr. 9 Amemos al Dios que nos ama
9. ¿Cómo demostró Jesús que amaba a Dios?
9 Jesús ejemplificó a la perfección lo que implica el amor de Dios. Ese amor lo llevó a abandonar el cielo y
venirse a la Tierra a vivir como hombre, glorificando a su Padre con todo lo que hacía y enseñaba, y
manteniéndose “obediente hasta la muerte” (Filipenses 2:8). Con esa obediencia no solo manifestó su amor,
sino que abrió el camino para que las personas fieles sean consideradas justas por Dios, tal como indicó Pablo:
“Mediante la desobediencia del solo hombre [Adán] muchos fueron constituidos pecadores, así mismo, también,
mediante la obediencia de la sola persona [Jesucristo] muchos serán constituidos justos” (Romanos 5:19).
w98 1/12 pág. 18 párr. 18 Defendamos nuestra fe
18. a) ¿Por qué no necesitamos el permiso de los gobiernos humanos para predicar? b) ¿Qué proceder
seguiremos cuando no se nos autorice a predicar?
18 La autorización para predicar las buenas nuevas del Reino de Dios procede del cielo. Jesús, quien nos ha
encargado esta obra, ha recibido “toda autoridad [...] en el cielo y sobre la tierra” (Mateo 28:18-20; Filipenses
2:9-11). Por consiguiente, no necesitamos el permiso de los gobiernos humanos para predicar. Sin embargo,
reconocemos que la libertad religiosa favorece la difusión del mensaje del Reino. En los países donde
disfrutamos de libertad para llevar a cabo nuestras actividades religiosas, nos valdremos del sistema legal para
preservarla. Donde se nos haya negado esa libertad, utilizaremos todos los medios legales a nuestro alcance
para conseguirla. Nuestro objetivo no es la reforma social, sino “defender y establecer legalmente las buenas
nuevas” (Filipenses 1:7).
w07 1/4 pág. 24 párrs. 12-13 Seamos leales a Cristo y a su esclavo fiel
12, 13. ¿Qué razones nos da la Biblia para mostrar respeto al esclavo?
12 Una razón esencial para mostrar el debido respeto al esclavo fiel es que de este modo respetamos al Amo,
Jesucristo. Pablo escribió a los ungidos: “El que haya sido llamado siendo hombre libre es esclavo de Cristo.
Ustedes fueron comprados por precio” (1 Corintios 7:22, 23; Efesios 6:6). Así pues, cuando nos sometemos
lealmente a la dirección del esclavo fiel y su Cuerpo Gobernante, nos estamos sometiendo a Cristo, el Amo del
esclavo. De hecho, mostrar el debido respeto al instrumento que él usa para administrar sus bienes en la Tierra
es una forma de reconocer “abiertamente [...] que Jesucristo es Señor para la gloria de Dios el Padre”
(Filipenses 2:11).
13 Hay otra razón para respetar a los cristianos ungidos que viven en la Tierra. La Biblia indica que constituyen
un “templo” simbólico donde Jehová mora “por espíritu” y que, como tal, son un grupo “santo” (1 Corintios
3:16, 17; Efesios 2:19-22). Jesús ha encomendado sus bienes en la Tierra al esclavo colectivo, descrito como un
templo santo, y por eso dicho esclavo tiene en la congregación ciertos derechos y obligaciones que son
competencia exclusiva suya. De ahí que todos consideremos un deber sagrado acatar las instrucciones del
esclavo fiel y su Cuerpo Gobernante. Sin duda, para las “otras ovejas” es un gran honor ayudarles a atender los
intereses del Amo (Juan 10:16).
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Lecciones para nosotros:
Filipenses 2:5-11. El ejemplo de Jesús demuestra que la humildad no es señal de debilidad, sino de fortaleza
moral. Además, Jehová ensalza a los humildes (Pro. 22:4).
w98 15/12 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Quiénes se benefician de la paciencia de Jehová?
La paciencia de Jehová permite que se conceda a más millones de personas la oportunidad de salvarse en el
“día de Jehová” (2 Pedro 3:9-15). Su paciencia también nos permite a todos nosotros ‘seguir obrando nuestra
propia salvación con temor y temblor’ (Filipenses 2:12).—15/9, página 20.
w03 1/11 págs. 11-12 párr. 16 Mujeres que regocijaron el corazón de Jehová
16. Sin importar la situación que haya en su hogar, ¿de qué forma demostrará la cristiana que valora su
relación con Jehová por encima de todo?
16 Sin importar los problemas que una cristiana tenga que soportar en su hogar, conviene recordar que Jehová
siempre está dispuesto a prestarle ayuda (1 Pedro 3:12). Por esa razón, es imperioso fortalecerse
espiritualmente, orar pidiendo sabiduría y un corazón calmado. Es necesario acercarse a Jehová mediante el
estudio regular de la Biblia, la oración, la meditación y la compañía de los hermanos en la fe. El amor de Abigail a
Dios y el modo de ver a su siervo ungido no se vieron afectados por la óptica carnal de su esposo; ella se guió
por los principios justos. Aun en un hogar donde el esposo es un siervo de Dios ejemplar, la cristiana debe
esforzarse por fortalecer y conservar su propia espiritualidad. Es cierto que las Escrituras imponen al esposo la
obligación de cuidar de su esposa espiritual y físicamente, pero en definitiva es ella quien debe obrar “su propia
salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12; 1 Timoteo 5:8).
w96 1/1 págs. 21-22 párrs. 16-17 “Amen la verdad y la paz”
16, 17. ¿Cómo puede la gente de las naciones “ablandar el rostro de Jehová”?
16 Ahora bien, ¿de dónde salieron todos esos millones de personas que asistieron a la Conmemoración? La
novena declaración de Jehová explica: “Esto es lo que ha dicho Jehová de los ejércitos: ‘Todavía será que los
pueblos y los habitantes de muchas ciudades vendrán; y los habitantes de una ciudad ciertamente irán a los de
otra, y dirán: “Solícitamente vayamos a ablandar el rostro de Jehová y a buscar a Jehová de los ejércitos. Yo
mismo ciertamente iré también”. Y muchos pueblos y poderosas naciones realmente vendrán a buscar a Jehová
de los ejércitos en Jerusalén, y a ablandar el rostro de Jehová’”. (Zacarías 8:20-22.)
17 Los que estuvieron presentes en la Conmemoración deseaban “buscar a Jehová de los ejércitos”. Muchos
eran siervos suyos dedicados y bautizados; otros millones aún no habían llegado a ese punto. Hubo países en
los que la concurrencia fue cuatro o cinco veces mayor que el número de publicadores del Reino. Esta multitud
de personas interesadas necesitan ayuda para seguir progresando. Enseñémoslas a alborozarse en el
conocimiento de que Jesús murió por nuestros pecados y ya gobierna en el Reino de Dios. (1 Corintios 5:7, 8;
Revelación 11:15.) Y animémoslas a dedicarse a Jehová Dios y someterse a su Rey nombrado. Así ‘ablandarán
el rostro de Jehová’. (Salmo 116:18, 19; Filipenses 2:12, 13.)
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Respuestas a preguntas bíblicas:
Filipenses 2:12, 13. ¿De qué manera nos ayuda Dios a “querer” y a “actuar”? El espíritu santo de Jehová
influye en nuestra mente y corazón y nos motiva a esforzarnos al máximo en su servicio. De modo que contamos
con la ayuda de Dios para ‘obrar nuestra propia salvación’.
w06 15/8 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Por qué debemos hacer todas las cosas “libres de murmuraciones”? (Filipenses 2:14.)
Muchos ejemplos bíblicos muestran que la murmuración perjudicó al pueblo de Dios. Hacemos bien en pensar
detenidamente en el efecto corrosivo que esta puede tener en nuestro tiempo. Los seres humanos imperfectos
tendemos a quejarnos. Por eso debemos estar en guardia para detectar cualquier manifestación de tal tendencia
y evitarla.—15/7, páginas 16, 17.
w06 15/7 págs. 21-22 párr. 12 Veamos las cosas buenas de la organización de Jehová
12. a) ¿Qué mal ejemplo dieron algunos cristianos del siglo primero? b) ¿En qué debemos fijarnos?
12 Recordemos que hasta los cristianos más leales y celosos son imperfectos; por ello, cuando un siervo
nombrado cometa un error, sigamos “haciendo todas las cosas libres de murmuraciones” (Filipenses 2:14). ¡Qué
triste sería que copiáramos el mal ejemplo de algunos cristianos del siglo primero! Según el discípulo Judas, los
falsos maestros estaban “desatendiendo el señorío y hablando injuriosamente de los gloriosos”. Además, estos
pecadores eran “murmuradores, quejumbrosos respecto a su suerte en la vida” (Judas 8, 16). No sigamos la
senda de esos hombres quejumbrosos y murmuradores, sino, más bien, fijémonos en todo lo bueno que
recibimos a través del “esclavo fiel”. Mostremos sincero aprecio por la organización de Jehová y continuemos
“haciendo todas las cosas libres de murmuraciones”.
w97 15/7 págs. 8-9 párrs. 4-5 Virtuosos en un mundo dominado por el vicio
4, 5. a) ¿Qué les sucedió a los reinos infieles de Israel y Judá? b) ¿Qué exhortación se da en Filipenses
2:14, 15, y qué preguntas se plantean?
4 Por tanto, el profeta Oseas declaró: “Oigan la palabra de Jehová, oh hijos de Israel, porque Jehová tiene una
causa judicial con los habitantes de la tierra, porque no hay verdad ni bondad amorosa ni conocimiento de Dios
en la tierra. Hay la pronunciación de maldiciones y práctica de engaño y asesinato y robo y perpetración de
adulterio que han estallado, y actos de derramamiento de sangre han tocado a otros actos de derramamiento de
sangre. Por eso la tierra estará de duelo, y todo habitante en ella tendrá que desvanecerse con la bestia salvaje
del campo y con la criatura voladora de los cielos, y hasta los mismos peces del mar serán recogidos en la
muerte”. (Oseas 4:1-3.) En el año 740 a.E.C., Asiria derrotó al corrupto reino septentrional de Israel. Unos cien
años más tarde, Babilonia conquistó al infiel reino meridional de Judá.
5 Estos sucesos ilustran lo peligroso que puede ser el que nos dejemos dominar por el vicio. Dios aborrece la
injusticia y no la tolerará entre su pueblo. (1 Pedro 1:14-16.) Es cierto que vivimos en el “inicuo sistema de cosas
actual”, en un mundo cada vez más corrupto. (Gálatas 1:4; 2 Timoteo 3:13.) De todos modos, la Palabra de Dios
exhorta a los cristianos a que sigan actuando de tal manera que resulten “sin culpa e inocentes, hijos de Dios sin
tacha en medio de una generación torcida y aviesa, entre los cuales [ellos] resplandecen como iluminadores en el
mundo”. (Filipenses 2:14, 15.) Pero, ¿cómo podemos ser virtuosos en un mundo dominado por el vicio? ¿Es eso
realmente posible?
w03 15/7 págs. 13-14 párr. 16 ¿Tenemos “una actitud de espera”?
16. ¿Cómo nos mantendremos “sin tacha”?
16 Pedro también señala que se nos tiene que hallar “sin tacha”. ¿Cómo es posible tal cosa? Por lo común,
una mancha puede quitarse, pero una tacha no, pues es una imperfección o defecto en el tejido. Pues bien, el
apóstol Pablo dirigió esta exhortación a los cristianos de Filipos: “Sigan haciendo todas las cosas libres de
murmuraciones y discusiones, para que resulten sin culpa e inocentes, hijos de Dios sin tacha en medio de una
generación torcida y aviesa, entre los cuales ustedes resplandecen como iluminadores en el mundo” (Filipenses
2:14, 15). Si escuchamos este consejo, evitaremos toda murmuración y discusión, y serviremos a Dios con una
motivación pura, ya que el amor a Jehová y al prójimo nos impulsará a predicar “estas buenas nuevas del reino”
(Mateo 22:35-40; 24:14). Además, continuaremos proclamando las buenas nuevas aunque la gente en general
no comprenda por qué dedicamos voluntariamente nuestro tiempo a impartir a los demás el conocimiento de Dios
y enseñarles su Palabra, la Biblia.
w97 15/8 pág. 17 párr. 1 Sea de “juicio sano” al acercarse el fin
1. ¿Qué implica tener “juicio sano”?
LAS palabras supracitadas del apóstol Pedro deberían tener un profundo efecto en cómo viven los cristianos
la vida. Sin embargo, Pedro no dijo a sus lectores que se desentendieran de las responsabilidades cotidianas y
las preocupaciones de la vida; tampoco fomentó ningún sentimiento de histeria en cuanto a la inminente
destrucción. Por el contrario, instó: “Sean de juicio sano”. Ser de “juicio sano” implica tener buen juicio, ser
sensible, discreto y racional en el habla y las acciones. Significa permitir que la Palabra de Dios rija nuestro modo
de pensar y de comportarnos. (Romanos 12:2.) Como vivimos “en medio de una generación torcida y aviesa”,
necesitamos juicio sano para evitar problemas y dificultades. (Filipenses 2:15.)
w08 15/1 pág. 6 párr. 10 “Sigue vigilando el ministerio que aceptaste en el Señor”
10. ¿Qué pruebas encaramos hoy los cristianos, pero qué resultado puede tener nuestra buena
conducta?
10 La mayoría de los siervos de Dios de la actualidad no sufrimos palizas ni somos encarcelados por predicar
las buenas nuevas. Sin embargo, todos encaramos algún tipo de prueba o dificultad. Por ejemplo, puede que
nuestra conciencia educada por la Biblia nos impulse a actuar de un modo que no esté bien visto por la gente o
que llame la atención por ser diferente a lo habitual. Los compañeros de trabajo y de estudios o los vecinos tal
vez piensen que somos raros porque basamos nuestras decisiones en los principios bíblicos. No obstante, su
reacción no debe desanimarnos. En este mundo sumido en la oscuridad espiritual, los cristianos tenemos que
“resplandece[r] como iluminadores” (Fili. 2:15). Quizás haya personas sinceras que vean nuestras buenas obras,
reconozcan su valor y, como resultado, den gloria a Jehová (léase Mateo 5:16).
w08 15/5 pág. 24 párr. 14 Siga el ejemplo de Pablo y progresará espiritualmente
14. ¿Cómo podemos mejorar nuestro ministerio?
14 Pablo deseaba progresar como ministro de las buenas nuevas, y el ejemplo de Jesús le llegó al corazón.
El ministerio público fue una de las maneras como el Hijo de Dios demostró un amor sin igual por los demás.
Jesús dijo: “La mies es mucha, pero los obreros son pocos. Por lo tanto, rueguen al Amo de la mies que envíe
obreros a su siega” (Mat. 9:35-38). Con su propio ejemplo de predicador entusiasta, Pablo respaldó cualquier
petición que pudiera haber hecho a Dios para que enviara más obreros. ¿Y usted? ¿Puede mejorar la calidad de
su ministerio? ¿O puede aumentar el tiempo que dedica a predicar el Reino, e incluso organizar su vida para
servir de precursor? Amemos de verdad al prójimo, ayudándole a asirse con fuerza de “la palabra de vida”
(Fili. 2:16).
w02 15/11 pág. 11 párr. 11 Los cristianos nos necesitamos unos a otros
11. ¿Qué aprendemos al analizar la disposición de Timoteo?
11 Timoteo, compañero de viaje de Pablo, era un anciano que se interesaba muchísimo por los demás
cristianos. Pese a sus problemas de salud, manifestó una fe inquebrantable y ‘sirvió como esclavo con Pablo en
el adelanto de las buenas nuevas’. Con razón, el apóstol dijo a los filipenses: “No tengo a ningún otro de
disposición como la de él, que genuinamente cuide de las cosas que tienen que ver con ustedes” (Filipenses
2:20, 22; 1 Timoteo 5:23; 2 Timoteo 1:5). Si manifestamos la misma disposición de Timoteo, resultaremos ser
una bendición para los demás. Es cierto que hemos de luchar con nuestras propias flaquezas y enfrentarnos a
diversas pruebas, pero nosotros también podemos y debemos tener una fe firme e interesarnos por nuestros
hermanos espirituales. No olvidemos jamás que nos necesitan.
w07 1/5 pág. 24 párrs. 1-2 Joven, ve tras metas que honren a Dios
1, 2. a) ¿Por qué razón elogió Pablo a Timoteo? b) ¿Cómo están “entrenándo[se] con la devoción piadosa
como mira” muchos jóvenes de hoy?
“NO TENGO a ningún otro de disposición como la de él, que genuinamente cuide de las cosas que tienen que
ver con ustedes. [...] Cual hijo con su padre, sirvió como esclavo conmigo en el adelanto de las buenas nuevas.”
(Filipenses 2:20, 22.) El apóstol Pablo incluyó este afectuoso elogio en su carta a los cristianos de Filipos del
siglo primero. ¿De quién hablaba? De Timoteo, su joven compañero de viaje. Imagínate cómo se sentiría
Timoteo ante esa confirmación de afecto y confianza.
2 Los jóvenes con inclinaciones espirituales como Timoteo siempre han sido muy valiosos en el pueblo de
Jehová (Salmo 110:3). Hoy día, la organización de Dios tiene la dicha de contar con muchos jóvenes que sirven
de precursores, misioneros, voluntarios de construcción y betelitas. También son dignos de encomio los jóvenes
celosos que participan en las actividades de la congregación al tiempo que atienden otras obligaciones. Todos
ellos disfrutan de verdadera satisfacción, la que proviene de ir tras metas que honran a nuestro Padre celestial,
Jehová. Ciertamente, están “entrenándo[se] con la devoción piadosa como mira” (1 Timoteo 4:7, 8).
w06 1/5 pág. 23 párr. 6 Jehová capacita a los pastores de su rebaño
6. ¿Qué ejemplo dieron Jesús y Pablo en cuanto a preparar a los demás?
6 Después de su resurrección, Jesús siguió capacitando a estos pastores nombrados (Revelación [Apocalipsis]
1:1; 2:1–3:22). Por ejemplo, fue él mismo quien eligió a Pablo y supervisó su formación (Hechos 22:6-10). Pablo
valoró esta formación y enseñó lo que había aprendido a otros ancianos (Hechos 20:17-35). Cabe mencionar que
invirtió mucho tiempo y energías preparando a Timoteo para que fuera un “trabajador” al servicio de Dios, “que
no [tuviera] de qué avergonzarse” (2 Timoteo 2:15). Entre ambos nació una fuerte amistad. Anteriormente, Pablo
había dicho de él: “Cual hijo con su padre, sirvió como esclavo conmigo en el adelanto de las buenas nuevas”
(Filipenses 2:22). El apóstol no trató de hacer de Timoteo ni de nadie un discípulo suyo; más bien, animó a sus
hermanos a ser ‘imitadores de él, así como él lo era de Cristo’ (1 Corintios 11:1).
w07 15/9 pág. 28 párr. 9 ¿De qué maneras practicamos la misericordia?
9. ¿Por qué no es una muestra de favoritismo tener consideración especial con algunas personas?
9 Ahora bien, ¿quiere decir lo anterior que no se puede tener nunca una consideración especial con nadie?
Ni mucho menos. Pensemos en el caso de Epafrodito, colaborador de Pablo. El apóstol escribe a los cristianos
de Filipos: “Sigan teniendo aprecio a hombres [como Epafrodito]”. ¿Por qué motivo? “Porque a causa de la obra
del Señor llegó a estar muy próximo a la muerte, al exponer su alma al peligro, para compensar de lleno la
ausencia de ustedes aquí para prestarme servicio personal.” (Filipenses 2:25, 29, 30.) Sin lugar a dudas,
Epafrodito había desempeñado su servicio fielmente y por ello merecía que lo trataran con mucha consideración.
Además, en 1 Timoteo 5:17 leemos: “Que los ancianos que presiden excelentemente sean tenidos por dignos de
doble honra, especialmente los que trabajan duro en hablar y enseñar”. En efecto, las personas espirituales
merecen nuestro reconocimiento. Tener consideración con ellas no es ninguna muestra de favoritismo.
w03 15/1 págs. 13-14 párrs. 18-19 ¿Realmente tiene fe en las buenas nuevas?
18, 19. ¿Cómo nos ayuda la fe a soportar las enfermedades y a consolar a los hermanos que están
enfermos?
18 Una enfermedad grave que padezcamos nosotros o algún ser querido podría someter nuestra fe a una dura
prueba. Aunque en la Biblia no hay constancia de que cristianos como Epafrodito, Timoteo y Trófimo se curaran
milagrosamente, no cabe duda de que Jehová los ayudó a sobrellevar sus dolencias (Filipenses 2:25-30;
1 Timoteo 5:23; 2 Timoteo 4:20). Además, con respecto a “cualquiera que obra con consideración para con el de
condición humilde”, el salmista aseguró: “Jehová mismo lo sustentará sobre un diván de enfermedad; ciertamente
cambiarás toda su cama durante su enfermedad” (Salmo 41:1-3). ¿Cómo nos ayudan estas palabras a consolar
a los hermanos que están enfermos?
19 Un modo de animar espiritualmente a los enfermos es orar con ellos y por ellos. Aunque en nuestros días
no solicitamos curaciones milagrosas, sí podemos pedir a Dios que les dé entereza para soportar su
padecimiento y la fuerza espiritual necesaria para seguir aguantando en tales períodos de debilidad. Jehová los
sustentará, y su fe se reforzará al mirar hacia el futuro, al día en que “ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’”
(Isaías 33:24). Verdaderamente nos consuela saber que, por medio de Jesucristo resucitado y del Reino de Dios,
la humanidad obediente será liberada para siempre del pecado, la enfermedad y la muerte. Agradecemos esta
espléndida perspectiva a Jehová, ‘quien sanará todas nuestras dolencias’ (Salmo 103:1-3; Revelación 21:1-5).
w98 1/9 págs. 17-18 párr. 16 Manténgase cerca de la teocracia
16. ¿Cómo benefician a la congregación los ancianos que no se glorifican a sí mismos?
16 De igual manera, los ancianos cristianos no se ensalzan a sí mismos, sino que enaltecen a Jehová. Siguen
el consejo de Pedro: “Si alguno ministra, que ministre como dependiendo de la fuerza que Dios suministra; para
que en todas las cosas Dios sea glorificado mediante Jesucristo” (1 Pedro 4:11). El apóstol Pablo no se refirió al
“puesto de superintendente” como una posición de prestigio, sino como “una obra excelente” (1 Timoteo 3:1). A
los ancianos se les nombra para servir, no para gobernar. Son maestros y pastores del rebaño de Dios (Hechos
20:28; Santiago 3:1). Los ancianos humildes y abnegados benefician mucho a la congregación (1 Pedro 5:2, 3).
“[Sigamos] teniendo aprecio a hombres de esa clase”, y agradezcamos a Jehová que haya provisto tantos
ancianos cualificados para apoyar la teocracia en estos “últimos días” (Filipenses 2:29; 2 Timoteo 3:1).
Capítulo 3
w02 15/2 págs. 24-25 párr. 4 Maestros de la Palabra de Dios completamente equipados
4. a) ¿Cómo demuestra el ejemplo de Pablo que la preparación para el ministerio cristiano no es
exclusiva de un grupo elitista? b) ¿Qué tres medios emplea Jehová para capacitarnos como
ministros?
4 Ahora bien, ¿de dónde proviene su preparación? ¿De su propio talento? ¿De un intelecto superior? ¿De una
formación especializada en escuelas prestigiosas? Parece ser que el apóstol Pablo poseía todas estas cosas
(Hechos 22:3; Filipenses 3:4, 5). Sin embargo, él reconoció humildemente que sus aptitudes de ministro
no provenían de escuelas superiores, sino de Jehová Dios. ¿Es exclusiva de un grupo elitista tal preparación?
Pablo escribió a la congregación de Corinto sobre “estar nosotros adecuadamente capacitados”. No hay duda de
que esas palabras ponen de manifiesto que Jehová se asegura de que todos sus siervos fieles sean
competentes, aptos para el trabajo que les ha encomendado. ¿Cómo capacita a los cristianos verdaderos en la
actualidad? Analicemos tres medios que emplea: 1) su Palabra, 2) su espíritu santo y 3) su organización
terrestre.
w08 15/5 pág. 22 párrs. 4-5 Siga el ejemplo de Pablo y progresará espiritualmente
4, 5. ¿Qué pudo hacer Pablo gracias a su estudio personal?
4 Como fariseo educado “a los pies de Gamaliel, instruido conforme al rigor de la Ley de [sus] antepasados”,
Pablo ya tenía conocimiento de las Escrituras (Hech. 22:1-3; Fili. 3:4-6). Inmediatamente después de su
bautismo ‘se fue a Arabia’, puede que al desierto sirio o a algún lugar de la península arábiga propicio para
meditar (Gál. 1:17). Al parecer, Pablo quería reflexionar sobre los pasajes de las Escrituras que demostraban que
Jesús era el Mesías prometido. Además, debía prepararse para la labor que tenía ante sí (léase Hechos 9:15, 16,
20, 22). De modo que el apóstol dedicó tiempo a meditar en asuntos espirituales.
5 El conocimiento y la comprensión de las Escrituras que Pablo adquirió gracias a su estudio personal le
permitieron enseñar la verdad con eficacia. Por ejemplo, cuando habló en la sinagoga de Antioquía de Pisidia,
empleó por lo menos cinco citas directas de las Escrituras Hebreas para demostrar que Jesús era el Mesías, y
también se refirió varias veces a los Santos Escritos. Sus argumentos bíblicos eran tan convincentes que
“muchos de los judíos y de los prosélitos que adoraban a Dios siguieron a Pablo y a Bernabé” para aprender más
(Hech. 13:14-44). Cuando años más tarde un grupo de judíos de Roma lo visitaron en su casa, donde estaba
bajo custodia, Pablo les habló de varios asuntos “dando testimonio cabal respecto al reino de Dios y tratando de
persuadirlos respecto a Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los Profetas” (Hech. 28:17, 22, 23).
w07 1/8 pág. 30 párr. 18 ¿Somos ricos para con Dios?
18. ¿Cómo podemos llegar a ser ricos para con Dios, al igual que Pablo?
18 Saulo de Tarso —quien llegó a ser el apóstol Pablo— había emprendido una prometedora carrera. Sin
embargo, siendo ya cristiano, escribió lo siguiente: “De veras sí considero también que todas las cosas son
pérdida a causa del sobresaliente valor del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor” (Filipenses 3:7, 8). A los
ojos de Pablo, las riquezas espirituales que había obtenido mediante Cristo tenían mucho más valor que todo lo
que el mundo le podía ofrecer. Si nosotros, al igual que Pablo, tratamos de vivir de acuerdo con las normas
divinas y no nos dejamos llevar por las ambiciones egoístas, también podremos ser ricos a los ojos de Dios.
La Biblia nos garantiza: “El resultado de la humildad y del temor de Jehová es riquezas y gloria y vida”
(Proverbios 22:4).
w09 15/3 pág. 11 párrs. 2-3 No pierda de vista el premio
2, 3. ¿Cuánto valor tenía para Pablo el premio de la vida celestial?
2 Las siguientes palabras de Pablo demuestran el gran valor que ese premio tenía para él: “Cuantas cosas
eran para mí ganancias, estas las he considerado pérdida a causa del Cristo. Pues, en cuanto a eso, de veras sí
considero también que todas las cosas son pérdida a causa del sobresaliente valor del conocimiento de Cristo
Jesús mi Señor. Por motivo de él he sufrido la pérdida de todas las cosas y las considero como un montón de
basura” (Fili. 3:7, 8). Una vez que Pablo aprendió cuál era el propósito de Jehová para la humanidad, entendió
que todo lo que la gente del mundo consideraba importante —la posición social, las riquezas, el prestigio—
no era más que basura.
3 Desde entonces, se concentró en adquirir el inestimable conocimiento de Jehová y de su Hijo, pues Jesús
mismo había dicho en una oración a su Padre: “Esto significa vida eterna, el que estén adquiriendo conocimiento
de ti, el único Dios verdadero, y de aquel a quien tú enviaste, Jesucristo” (Juan 17:3). Pablo quería alcanzar esa
vida eterna, y sus palabras —registradas en Filipenses 3:14— así lo demuestran: “Prosigo hacia la meta para el
premio de la llamada hacia arriba por Dios mediante Cristo Jesús”. En efecto, tenía la vista fija en el premio:
recibir vida eterna en los cielos y ser uno de los gobernantes del Reino de Dios.
w03 15/10 pág. 19 párr. 4 Para ganar el premio, ejerzamos autodominio
4. ¿Con qué palabras de Pablo concordamos los cristianos dedicados?
4 La dedicación a Dios se hace de buena gana, y no a regañadientes, como si implicase un enorme sacrificio.
Los cristianos dedicados concordamos con Pablo, que dijo tras convertirse al cristianismo: “Por motivo de [Jesús]
he sufrido la pérdida de todas las cosas y las considero como un montón de basura, a fin de ganar a Cristo”
(Filipenses 3:8). Pablo gustosamente rechazó las cosas de poco valor para seguir acercándose a Dios.
w05 15/3 págs. 19-20 párrs. 16-17 “Comprados por precio”
16, 17. a) ¿Cómo debemos considerar las cosas que hemos dejado atrás? b) ¿Por qué fue Pablo realista
al calificar de “montón de basura” sus expectativas mundanas?
16 Jesucristo desea que cumplamos con nuestra resolución de ser esclavos de Dios, pues dijo: “Nadie que ha
puesto la mano en el arado y mira a las cosas que deja atrás es muy apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62).
Los siervos de Dios no debemos anhelar en absoluto lo que hemos dejado atrás por hacernos sus esclavos; más
bien, debemos apreciar todo cuanto hemos ganado por ello. Pablo escribió a los filipenses: “De veras sí
considero también que todas las cosas son pérdida a causa del sobresaliente valor del conocimiento de Cristo
Jesús mi Señor. Por motivo de él he sufrido la pérdida de todas las cosas y las considero como un montón de
basura, a fin de ganar a Cristo” (Filipenses 3:8).
17 Pensemos en todo lo que Pablo dejó atrás, considerándolo un montón de basura, a cambio de la
recompensa de ser esclavo de Dios. Renunció no solo a las comodidades de su mundo, sino también a la
posibilidad de ser un futuro caudillo del judaísmo. Si Pablo hubiese continuado profesando la religión de sus
padres, habría podido llegar a ocupar un puesto similar al de Simeón, el hijo del instructor de Pablo, Gamaliel
(Hechos 22:3; Gálatas 1:14). Simeón logró ser un eminente fariseo y desempeñó una función importante —pese
a tener algunas reservas— en la rebelión judía contra Roma de los años 66 a 70 de nuestra era. Sufrió una
muerte violenta, o bien a manos de los judíos radicales, o bien de las tropas romanas.
w09 15/9 pág. 24 párr. 13 El insuperable valor de la educación divina
13. ¿Qué sacrificios hizo el apóstol Pablo por causa de las buenas nuevas?
13 Desde joven, el apóstol Pablo recibió la mejor preparación para triunfar en el mundo judío. No tendría más
de 13 años cuando dejó Tarso, su ciudad natal, a fin de mudarse a Jerusalén y estudiar bajo la tutela de
Gamaliel, un reconocido maestro de la Ley (Hech. 22:3). Tanto se destacó Pablo, que de haber continuado con
su formación, habría alcanzado una prestigiosa posición en el judaísmo (Gál. 1:13, 14). Pero cuando aceptó las
buenas nuevas y emprendió su ministerio, dejó atrás todo eso. ¿Se arrepintió de su decisión? No. De hecho, esto
fue lo que escribió: “De veras sí considero también que todas las cosas son pérdida a causa del sobresaliente
valor del conocimiento de Cristo Jesús mi Señor. Por motivo de él he sufrido la pérdida de todas las cosas y las
considero como un montón de basura” (Fili. 3:8).
w12 15/4 pág. 16 Sigamos sirviendo a Jehová con un corazón completo
Ejercicio. Para que el corazón se mantenga saludable, a veces es preciso hacerlo bombear con más fuerza.
De igual modo, la intensa participación del cristiano en el ministerio —quizás obligándose a dar más de sí—
contribuye a la salud de su corazón figurado (Luc. 13:24; Fili. 3:12).
w11 15/9 págs. 23-24 párr. 14 “Corran de tal modo que lo alcancen”
14. ¿Cuánta importancia daba Pablo a la carrera cristiana?
14 ¿Cuánta importancia daba Pablo a la carrera por la vida? En su discurso de despedida a los ancianos de
Éfeso, les dijo: “No hago mi vida de valor alguno como preciada para mí, con tal que termine mi carrera y el
ministerio que recibí del Señor Jesús” (Hech. 20:24, nota). Como vemos, para él era crucial alcanzar la meta.
Tanto es así que estaba dispuesto a sacrificar hasta su propia vida para lograrlo. Había hecho grandes esfuerzos
en la predicación, pero consideraba que serían inútiles si no conseguía cruzar la línea de llegada. Claro, nunca
se confió ni pensó que tuviera garantizada la victoria (léase Filipenses 3:12, 13). Fue solo cuando se acercaba
su muerte que pudo decir con cierta seguridad: “He peleado la excelente pelea, he corrido la carrera hasta
terminarla, he observado la fe” (2 Tim. 4:7).
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Lecciones para nosotros:
Filipenses 3:13. “Las cosas que quedan atrás” pudieran ser cosas que hemos sacrificado, como una
profesión lucrativa o la seguridad de pertenecer a una familia acaudalada. También pudieran incluir pecados
graves de los que nos hemos arrepentido y hemos “sido lavados” (1 Cor. 6:11). Debemos olvidar todas esas
cosas, es decir, no preocuparnos más por ellas, y “extend[ernos] hacia delante a las cosas más allá”.
w02 15/3 pág. 9 párr. 5 ¿Es real para nosotros el acaudillamiento de Cristo?
5. ¿Cómo pueden evaluar los jóvenes su actitud con respecto al estudio bíblico de familia?
5 Si eres un joven cuyos padres son siervos dedicados de Dios, lo más probable es que en tu hogar se estudie
periódicamente la Biblia en familia. ¿Qué actitud tienes respecto a ese estudio? Convendría que reflexionaras
sobre preguntas como las siguientes: “¿Apoyo de forma incondicional el programa de estudio bíblico familiar?
¿Soy colaborador y no hago nada que desbarate los planes para estudiar?” (Filipenses 3:16). “¿Participo
activamente en el estudio? ¿Planteo, cuando es apropiado, preguntas acerca de la información y hago
comentarios sobre la aplicación de lo que analizamos? Conforme progreso en sentido espiritual, ¿aumenta mi
gusto por el ‘alimento sólido [que] pertenece a personas maduras’?” (Hebreos 5:13, 14.)
w03 15/9 pág. 11 párrs. 7-8 Las conversaciones espirituales edifican
7, 8. ¿Qué temas de conversación son edificantes?
7 Si seguimos un buen programa espiritual, tendremos muchos temas de conversación edificantes (Filipenses
3:16). Las asambleas, las reuniones de congregación, las publicaciones más recientes, y el texto diario y su
comentario nos proporcionan joyas espirituales acerca de las cuales podemos hablar con otras personas (Mateo
13:52). También resultan muy animadoras las experiencias que tenemos en el ministerio cristiano.
8 Al rey Salomón le fascinaba la gran variedad de árboles, mamíferos, aves y peces que existían en Israel
(1 Reyes 4:33). Disfrutaba conversando sobre las creaciones de Dios. Nosotros podemos hacer lo mismo.
Aunque a los siervos de Jehová nos agrada hablar sobre diversos temas, en las conversaciones de las personas
espirituales siempre hay lugar para temas espirituales (1 Corintios 2:13).
w98 15/3 págs. 21-22 párrs. 14-15 Vivamos a la altura de la dedicación cristiana en libertad
14, 15. a) ¿Cómo le aplica al Cuerpo Gobernante 2 Corintios 1:24? b) ¿Sobre qué base debe tomar cada
cristiano particular sus decisiones personales, en reconocimiento de qué hecho?
14 El Cuerpo Gobernante es una provisión amorosa y un ejemplo de fe digno de imitar (Filipenses 3:17;
Hebreos 13:7). Al aferrarse y seguir a Cristo como modelo, se hace eco de estas palabras de Pablo: “No que
seamos nosotros amos sobre la fe de ustedes, sino que somos colaboradores para su gozo, porque es por su fe
que están firmes” (2 Corintios 1:24). Al vigilar las tendencias existentes, el Cuerpo Gobernante señala los
beneficios de atenerse al consejo bíblico, ofrece sugerencias en cuanto a la aplicación de las leyes y los
principios de la Biblia, advierte de peligros ocultos y proporciona a sus “colaboradores” el estímulo necesario. Así
cumple con su mayordomía cristiana, ayuda a estos a mantener el gozo y los fortalece en la fe para que estén
firmes (1 Corintios 4:1, 2; Tito 1:7-9).
15 Si un Testigo toma decisiones basándose en el consejo bíblico que ofrece el Cuerpo Gobernante, lo hace
por voluntad propia debido a que su estudio personal de la Biblia lo ha convencido de que es el proceder debido.
La misma Palabra de Dios influye en todos los Testigos para que pongan en práctica el sano consejo bíblico que
da el Cuerpo Gobernante, con pleno reconocimiento de que las decisiones que tomen afectarán su relación
personal con Dios, a quien están dedicados (1 Tesalonicenses 2:13).
w02 15/9 págs. 16-17 párr. 7 Sigamos practicando lo que hemos aprendido
7. ¿Cómo pueden los cristianos ceñirse al modelo de palabras saludables?
7 En el siglo primero, hombres como Himeneo, Alejandro y Fileto promovían ideas que no encajaban en “el
modelo de palabras saludables” (1 Timoteo 1:18-20; 2 Timoteo 2:16, 17). ¿Cómo podían impedir los primeros
cristianos que los apóstatas los extraviaran? Estudiando con atención los escritos inspirados por Dios y
poniéndolos por obra. Quienes anduvieron en conformidad con el ejemplo de Pablo y de otros cristianos fieles,
reconocieron y rechazaron todo lo que no se ajustaba al modelo de la verdad que se les había enseñado
(Filipenses 3:17; Hebreos 5:14). En vez de estar “mentalmente enfermo[s] sobre cuestiones y debates acerca de
palabras”, siguieron avanzando en el correcto proceder de la devoción piadosa (1 Timoteo 6:3-6). Nosotros
hacemos lo mismo cuando continuamente ponemos en práctica las verdades que hemos aprendido. Es muy
alentador ver que los millones de siervos de Jehová de toda la Tierra se aferran al modelo de la verdad bíblica
que se les ha enseñado (1 Tesalonicenses 1:2-5).
w06 15/4 págs. 27-28 párrs. 13-14 “Que sus manos sean fuertes”
13, 14. ¿Cómo podemos aplicarnos la lección que se extrae de Ageo 1:6, 9, y por qué es importante que lo
hagamos?
13 Al pensar en lo que necesitamos para que Dios siga bendiciéndonos, ¿verdad que comprendemos que
no debemos ir tras metas que estorben nuestra adoración a Jehová? Entre ellas figuran la búsqueda de riquezas,
los proyectos para ganar mucho dinero en poco tiempo, los planes para conseguir una educación superior que
permita el acceso a una carrera prestigiosa en este sistema, los programas para sentirse realizados como
personas y cualquier actividad u objetivo que nos desvíe del servicio a Dios.
14 Esas cosas quizá no sean malas en sí mismas. Sin embargo, ¿no es cierto que, desde la perspectiva de la
vida eterna, en realidad son “obras muertas”? (Hebreos 9:14.) ¿En qué sentido? Pues bien, espiritualmente son
actividades muertas, vanas, infructíferas. Si uno persiste en ellas, podrían causarle la muerte espiritual. Así les
sucedió a algunos cristianos ungidos del tiempo de los apóstoles (Filipenses 3:17-19). Y así les ha sucedido a
algunos cristianos de nuestros días. Tal vez sepamos de personas que, poco a poco, abandonaron las
actividades cristianas y la congregación, y que ahora no muestran ningún deseo de volver a servir a Jehová.
Sinceramente esperamos que regresen a él, pero lo cierto es que ir tras “obras muertas” puede llevarnos a
perder la aprobación y la bendición divinas. Eso sería muy lamentable, pues nos privaría del gozo y la paz que
produce el espíritu de Dios. ¡Y pensemos en la pérdida que supondría dejar de formar parte de nuestra afectuosa
hermandad cristiana! (Gálatas 1:6; 5:7, 13, 22-24.)
w98 1/10 pág. 9 párr. 8 “Jehová, un Dios misericordioso y benévolo”
8. a) ¿Qué ayuda se puede dar a los que desean vivir de manera contraria a las normas de Dios? b) ¿Por
qué debemos pensar con seriedad lo que optamos por hacer en materia de adoración?
8 Duele mucho el que un hermano en la fe diga que desea vivir de manera contraria a las normas de Dios
(Filipenses 3:18). Cuando esto sucede, los ancianos y otros hermanos cualificados espiritualmente se esfuerzan
por reajustarlo (Gálatas 6:1). No obstante, a nadie se le obliga a aceptar el yugo del discipulado cristiano (Mateo
11:28-30; 16:24). Incluso los jóvenes, cuando alcanzan la mayoría de edad, tienen que tomar una decisión
personal en cuanto a su adoración. En última instancia, todos tenemos libre albedrío y rendiremos cuentas de
nosotros mismos a Dios (Romanos 14:12). Por supuesto, también ‘segaremos lo que sembramos’, una lección
que el hijo pródigo de la parábola de Jesús pronto aprendería (Gálatas 6:7, 8).
w01 15/6 pág. 15 párrs. 11-12 No nos hagamos oidores olvidadizos
11, 12. ¿Cómo es posible ser culpable de idolatría sin venerar imágenes?
11 Pablo nos da otra advertencia cuando escribe lo siguiente: “Ni nos hagamos idólatras, como hicieron
algunos de ellos; así como está escrito: ‘Se sentó el pueblo a comer y beber, y se levantaron para divertirse’”
(1 Corintios 10:7). El apóstol se refiere a la ocasión en que los israelitas convencieron a Aarón de que les hiciera
un becerro de oro (Éxodo 32:1-4). Si bien es improbable que nosotros nos volvamos al culto descarado de los
ídolos, cabe la posibilidad de que nos hagamos idólatras al permitir que nuestros deseos egoístas nos distraigan
de la adoración de toda alma a Jehová (Colosenses 3:5).
12 En otra ocasión, Pablo escribió sobre algunas personas que se interesaban ante todo en los asuntos
materiales, no en los espirituales. Con relación a los ‘que andaban como enemigos del madero de tormento del
Cristo’, dijo: “Su fin es la destrucción, y su dios es su vientre” (Filipenses 3:18, 19). El objeto de su adoración
idolátrica no eran las imágenes talladas, sino el deseo de bienes materiales. Huelga decir que no todos los
deseos son malos. Jehová nos creó con necesidades y la capacidad de disfrutar de diversos placeres. Pero
quienes anteponen la búsqueda del placer a su relación con Dios se convierten, de hecho, en idólatras
(2 Timoteo 3:1-5).
w98 1/9 pág. 15 párr. 9 Manténgase cerca de la teocracia
9. ¿Qué punto de vista equilibrado tienen los cristianos dedicados sobre las diferentes esperanzas y
privilegios de servicio que hay en la teocracia?
9 Hay quien no considera justo que solo hombres cualificados ejerzan la autoridad en la congregación o que la
esperanza de algunos sea celestial, y la de otros, terrenal (Salmo 37:29; Filipenses 3:20). Sin embargo, los
cristianos dedicados reconocen que eso es lo que dice la Palabra de Dios, lo teocrático. Quienes lo cuestionan
suelen ser aquellos que no aceptan los principios bíblicos. Además, los cristianos saben que para Jehová el
hombre y la mujer son iguales en lo que respecta a la salvación (Gálatas 3:28). Los cristianos verdaderos
consideran el mayor privilegio ser adoradores del Soberano del universo, y se alegran de ocupar el puesto que
Jehová les tenga designado (Salmo 31:23; 84:10; 1 Corintios 12:12, 13, 18). Además, la vida eterna, sea en el
cielo o en un paraíso terrestre, es ciertamente una esperanza maravillosa.
w02 1/11 pág. 12 párr. 12 “Mantengan excelente su conducta entre las naciones”
12. ¿En qué sentido son “forasteros y residentes temporales” los cristianos y, por tanto, de qué deben
abstenerse?
12 Antes que nada, Pedro dijo: “Amados, los exhorto como a forasteros y residentes temporales a que sigan
absteniéndose de los deseos carnales, los cuales son los mismísimos que llevan a cabo un conflicto en contra
del alma” (1 Pedro 2:11). En sentido espiritual, los cristianos son “forasteros y residentes temporales”, pues el
verdadero centro de su vida es la esperanza de la vida eterna: para los ungidos, en los cielos, y para las “otras
ovejas”, en una futura Tierra paradisíaca (Juan 10:16; Filipenses 3:20, 21; Hebreos 11:13; Revelación
[Apocalipsis] 7:9, 14-17). Pero ¿cuáles son los deseos carnales? Entre ellos figuran el afán de riqueza o
prominencia, los deseos sexuales inmorales, la “envidia” y la “codicia” (Colosenses 3:5; 1 Timoteo 6:4, 9; 1 Juan
2:15, 16).
w05 1/1 pág. 11 párrs. 18-19 Sigamos el modelo que puso Jesús
18, 19. A imitación de Jesús, ¿cómo se enfrentan los cristianos a la persecución?
18 Los apóstoles no solo comprobaron el intenso odio del mundo cuando Jesús fue arrestado y ejecutado, sino
que también vieron cómo reaccionó él ante tal odio. Cuando sus opositores religiosos fueron a apresarlo al jardín
de Getsemaní, Pedro trató de protegerlo con su espada, pero Jesús le ordenó: “Vuelve tu espada a su lugar,
porque todos los que toman la espada perecerán por la espada” (Mateo 26:52; Lucas 22:50, 51). Tiempo atrás,
los israelitas habían combatido contra sus enemigos espada en mano, pero ahora las cosas habían cambiado.
El Reino de Dios no era “parte de este mundo”, y no había fronteras nacionales que defender (Juan 18:36).
En breve, Pedro iba a formar parte de una nación espiritual, cuyos miembros tendrían ciudadanía celestial
(Gálatas 6:16; Filipenses 3:20, 21). A partir de entonces, por lo tanto, los seguidores de Jesús se enfrentaron al
odio y la persecución tal como lo hizo Jesús: con valor, pero de forma pacífica. Dejaron los asuntos en manos de
Jehová y confiaron en que él les daría la fortaleza necesaria para aguantar (Lucas 22:42).
19 Varios años después, Pedro escribió: “Cristo sufrió por ustedes, dejándoles dechado para que sigan sus
pasos con sumo cuidado y atención. [...] Cuando lo estaban injuriando, no se puso a injuriar en cambio. Cuando
estaba sufriendo, no se puso a amenazar, sino que siguió encomendándose al que juzga con justicia” (1 Pedro
2:21-23). Tal como advirtió Jesús, los cristianos han sufrido una persecución feroz a lo largo de los años. Tanto
en el siglo primero como en la actualidad han seguido el ejemplo de Jesús y se han labrado un magnífico historial
de fiel aguante, manteniéndose íntegros pacíficamente (Revelación [Apocalipsis] 2:9, 10). Que cada uno de
nosotros haga lo mismo cuando lo exijan las circunstancias (2 Timoteo 3:12).
w07 1/1 pág. 22 párrs. 9-10 “Serán ustedes completamente dichosos”
9, 10. ¿Cómo se simbolizó a la congregación de cristianos ungidos en la fiesta de Pentecostés?
9 Los dos panes que se mecían delante de Jehová en la fiesta de Pentecostés fueron un símbolo de la
congregación de cristianos ungidos. El hecho de que se hornearan con levadura mostraba que dichos cristianos
aún conservarían la levadura del pecado heredado; pero a pesar de esto, podrían acercarse a Jehová sobre la
base del sacrificio redentor de Jesús (Romanos 5:1, 2). ¿Y por qué dos panes? Quizás para indicar que los hijos
ungidos de Dios provendrían de dos grupos: primero de los judíos naturales y después de los gentiles (Gálatas
3:26-29; Efesios 2:13-18).
10 Estos panes se elaboraban con harina de las primicias de la cosecha del trigo. De la misma manera, los
cristianos engendrados por espíritu son llamados “ciertas primicias de sus criaturas” (Santiago 1:18). Son los
primeros a quienes se les perdonan los pecados mediante la sangre derramada de Jesús, lo que hace posible
que se les otorgue vida inmortal en el cielo, donde gobiernan con él en su Reino (1 Corintios 15:53; Filipenses
3:20, 21; Revelación 20:6). En esta posición, pronto “pastoreará[n] a [las naciones] con vara de hierro” y verán ‘a
Satanás aplastado bajo sus pies’ (Revelación 2:26, 27; Romanos 16:20). El apóstol Juan dijo: “Estos son los que
van siguiendo al Cordero no importa adónde vaya. Estos fueron comprados de entre la humanidad como
primicias para Dios y para el Cordero” (Revelación 14:4).
Capítulo 4
w03 15/1 pág. 20 párr. 18 ¿Es fuerte su fe?
18. ¿Qué es probable que sucediera en el caso de Evodia y Síntique?
18 Claro, dado que somos imperfectos, “todos tropezamos muchas veces” (Santiago 3:2). Cuando surgieron
ciertas desavenencias entre dos cristianas, Pablo escribió respecto a ellas: “A Evodia exhorto, y a Síntique
exhorto, a que sean de la misma mente en el Señor. [...] [Sigue] prestando ayuda a estas mujeres que se han
esforzado lado a lado conmigo en las buenas nuevas” (Filipenses 4:1-3). Lo más probable es que estas mujeres
piadosas resolvieran su disputa pacíficamente siguiendo consejos como el que hallamos en Mateo 5:23, 24.
De igual modo hoy día, aplicar con fe los principios bíblicos contribuirá muchísimo a promover la paz.
w03 1/11 pág. 14 párr. 4 Las cristianas fieles: valiosas adoradoras de Dios
4. ¿Por qué tenía Pablo buenas razones para encomiar a ciertas cristianas de la congregación del siglo
primero?
4 El apóstol Pablo apreció en gran manera el ministerio que efectuaron ciertas mujeres en particular, tal como
hoy día los superintendentes cristianos valoran el ministerio que llevan a cabo con entusiasmo muchas
hermanas. Pablo mencionó por nombre a “Trifena y a Trifosa, mujeres que están trabajando con ahínco en el
Señor”, así como a “Pérsida nuestra amada, porque ella realizó muchas labores en el Señor” (Romanos 16:12).
Respecto a Evodia y Síntique, escribió que se habían “esforzado lado a lado [con él] en las buenas nuevas”
(Filipenses 4:2, 3). Priscila también colaboró con el apóstol junto a su esposo Áquila. Esta pareja hasta ‘arriesgó
su propio cuello’ por Pablo, debido a lo cual este expresó sobre ellos: “No solo yo, sino todas las congregaciones
de las naciones, dan gracias” (Romanos 16:3, 4; Hechos 18:2).
w09 15/11 págs. 22-23 párr. 15 Amemos cada día más a nuestros hermanos
15. ¿Qué casos demuestran que entre los cristianos pueden producirse conflictos?
15 Evodia y Síntique fueron dos cristianas de la antigua ciudad de Filipos a las que al parecer se les hizo difícil
resolver un problema que había surgido entre ellas (Fili. 4:2, 3). Pablo y Bernabé se enzarzaron en una
acalorada discusión que los llevó a separarse y que llegó a oídos de muchos (Hech. 15:37-39). Estos incidentes
demuestran que entre los cristianos pueden producirse conflictos. Claro, Jehová nos ayuda a resolverlos y
restablecer los lazos de amistad, pero también espera algo de nosotros.
w03 1/11 pág. 9 párr. 5 Mujeres que regocijaron el corazón de Jehová
5. ¿De qué manera manifiestan muchas cristianas la misma actitud que Sifrá y Puá, y cómo las
recompensará Jehová?
5 ¿Hay en la actualidad mujeres como Sifrá y Puá? Desde luego que sí. Año tras año, miles de mujeres
predican sin temor el mensaje bíblico de salvación en países donde lo prohíbe “la orden del rey”, arriesgando así
su libertad e incluso su misma vida (Hebreos 11:23; Hechos 5:28, 29). Motivadas por el amor a Dios y al prójimo,
estas valientes mujeres no permiten que nadie les impida llevar las buenas nuevas del Reino de Dios, por lo que
muchas de ellas afrontan oposición y persecución (Marcos 12:30, 31; 13:9-13). Al igual que en el caso de Sifrá y
Puá, Jehová está muy al tanto de los hechos de estas intrépidas y excelentes mujeres, y les demostrará su amor
conservando sus nombres en “el libro de la vida” si aguantan fielmente hasta el fin (Filipenses 4:3; Mateo 24:13).
w00 1/8 pág. 19 párrs. 18-19 “La sabiduría está con los modestos”
18, 19. ¿Cómo podemos imitar la modestia de Jesús en a) el modo de vernos a nosotros mismos y b) el
modo de tratar a los demás?
18 Si el hombre más grande de todos los tiempos fue modesto, cuánto más deberíamos serlo nosotros. Al ser
humano imperfecto normalmente le cuesta admitir que su autoridad no es absoluta. Sin embargo, los cristianos
se esfuerzan por ser modestos como Jesús lo fue. No son demasiado orgullosos para delegar responsabilidad en
quienes pueden desempeñarla; tampoco son altivos ni reacios a aceptar la guía de los que están autorizados a
darla. Con una actitud de cooperación permiten que todas las cosas se hagan “decentemente y por arreglo” en la
congregación (1 Corintios 14:40).
19 La modestia también nos ayudará a ser razonables en lo que esperamos de otras personas y a tener en
cuenta sus necesidades (Filipenses 4:5). Es posible que poseamos ciertas aptitudes y virtudes que quizá otros
no tengan. De todos modos, si somos modestos, no esperaremos que los demás siempre actúen como a
nosotros nos gustaría que lo hicieran. Sabiendo que cada persona tiene sus propias limitaciones, seremos
modestos e indulgentes con las debilidades ajenas. Pedro escribió: “Ante todo, tengan amor intenso unos para
con otros, porque el amor cubre una multitud de pecados” (1 Pedro 4:8).
w02 15/12 pág. 11 párr. 18 ‘Acerquémonos a Dios’
18. ¿Por qué merece la pena analizar la calidad de nuestras oraciones?
18 Los momentos que dedicamos en privado a la oración nos ofrecen una inestimable oportunidad para hablar
íntima y confidencialmente con nuestro Padre celestial (Filipenses 4:6). En vista de que este es un medio
esencial de acercarnos a él, merece la pena analizar la calidad de nuestras oraciones. No es necesario que sean
modelos de elocuencia y orden; más bien, deben consistir en expresiones sinceras que emanen del corazón.
¿Cómo mejorar su calidad?
w09 15/11 pág. 3 párr. 5 ¿Qué revelan sobre usted sus oraciones?
5. ¿Qué implica rogar a Jehová?
5 Sea cual sea la razón por la que nos sintamos agobiados, debemos seguir este consejo de Pablo: “No se
inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer
sus peticiones a Dios” (Fili. 4:6). Rogar significa “pedir algo con súplicas o con mucha humildad”. Y cuando
estamos en peligro o se nos persigue, es cuando más debemos implorarle a Jehová que nos ayude y nos guíe.
w00 1/12 pág. 11 párr. 11 Jehová reanima al cansado
11. ¿Por qué debemos dar mucha importancia a la oración perseverante?
11 La comunicación constante con Dios nos fortifica, por lo que es preciso ‘perseverar en la oración’ (Romanos
12:12). A veces debemos pedir específicamente la sabiduría y la fortaleza que necesitamos para hacer frente a
una prueba (Santiago 1:5-8). Démosle también gracias y alabémosle cuando veamos que se realizan sus
propósitos o que nos revitaliza para seguir en su servicio (Filipenses 4:6, 7). Si nos mantenemos cerca de
Jehová con nuestros ruegos, nunca nos abandonará. “¡Mira! Dios es mi ayudador”, cantó David (Salmo 54:4).
w01 15/3 pág. 13 párr. 14 Venzamos las debilidades humanas
14. ¿Por qué es esencial la oración para luchar contra la tentación?
14 Al observar la somnolencia de sus apóstoles en el jardín de Getsemaní, Jesús les exhortó: “Manténganse
alerta y oren de continuo, para que no entren en tentación. El espíritu, por supuesto, está pronto, pero la carne es
débil” (Mateo 26:41). Otro modo de superar la tentación es permanecer alerta a las diversas formas que esta
puede asumir y ser sensible a sus sutilezas. También es fundamental que oremos al respecto sin demora, pues
así nos equiparemos espiritualmente para luchar contra ella. Dado que siempre nos ataca en nuestros puntos
débiles, no podemos resistirla solos. La oración es esencial, ya que la fortaleza que Dios da apuntala nuestras
defensas contra Satanás (Filipenses 4:6, 7). Asimismo, es posible que necesitemos el auxilio espiritual y las
oraciones de “los ancianos de la congregación” (Santiago 5:13-18).
w02 1/4 pág. 19 párr. 16 Sigamos sirviendo a Jehová con corazón constante
16. ¿Qué hacer si la preocupación excesiva nos dificulta vivir a la altura de nuestra dedicación a Dios?
16 Es posible que algunas personas, antes de conocer la verdad, se sintieran agobiadas por las diversas
inquietudes de la vida. Sin embargo, cuando abrazaron la esperanza del Reino, su corazón rebosó de gozo,
gratitud y amor a Dios. Meditar sobre las bendiciones de que han disfrutado desde entonces tal vez les ayude a
vivir en conformidad con su dedicación a Jehová. Ahora bien, ¿qué hacer si la preocupación excesiva por los
problemas corrientes en este sistema amenaza con ahogar “la palabra de Dios”, igual que los espinos impiden
que las plantas jóvenes crezcan y den fruto? (Lucas 8:7, 11, 14; Mateo 13:22; Marcos 4:18, 19.) En el caso de
que percibamos que a nosotros o a nuestra familia nos empieza a ocurrir esto, volquemos nuestra inquietud
sobre Jehová y pidámosle ayuda para sentir más amor y agradecimiento. Si arrojamos nuestra carga sobre él,
nos sostendrá y nos dará las fuerzas para proseguir en su servicio con alegría y un corazón constante (Salmo
55:22; Filipenses 4:6, 7; Revelación 2:4).
w02 1/4 pág. 14 párrs. 21-22 ¿Por qué bautizarse?
21, 22. ¿Por qué razones postergan su dedicación y bautismo algunas personas?
21 Algunos no se dedican y bautizan porque están tan centrados en los asuntos del mundo o en tratar de
conseguir riquezas, que apenas les queda tiempo para los aspectos espirituales (Mateo 13:22; 1 Juan 2:15-17).
¡Qué felices serían si cambiaran sus ideas y metas! Acercarse a Jehová los enriquecería espiritualmente,
mitigaría su ansiedad y les daría la paz y la satisfacción que provienen de cumplir la voluntad divina (Salmo
16:11; 40:8; Proverbios 10:22; Filipenses 4:6, 7).
22 Otras personas dicen amar a Jehová, pero no se dedican ni bautizan porque creen que así no tendrán que
dar cuentas a Dios. Sin embargo, eso es algo que todos debemos hacer. Somos responsables ante Jehová
desde el momento en que escuchamos su palabra (Ezequiel 33:7-9; Romanos 14:12). Los antiguos israelitas, un
‘pueblo escogido’, nacían dentro de una nación dedicada a Jehová, por lo que estaban obligados a servirle
fielmente de acuerdo con sus preceptos (Deuteronomio 7:6, 11). Hoy nadie nace en el seno de una nación
dedicada a Dios; no obstante, si se nos ha enseñado la Biblia con exactitud, hemos de obrar con fe según lo
aprendido.
w03 1/11 págs. 16-17 párrs. 14-15 Las cristianas fieles: valiosas adoradoras de Dios
14, 15. a) ¿Por qué deben acudir a Jehová por ayuda las cristianas que crían solas a sus hijos? b) ¿Cómo
pueden obrar en armonía con sus oraciones?
14 También afrontan muchos problemas las cristianas que crían solas a sus hijos. Pero pueden pedir la ayuda
de Jehová para hacerlo de acuerdo con los principios bíblicos. Si usted se encuentra en esa situación,
seguramente no podrá cumplir en todo aspecto con el papel de madre y de padre. Sin embargo, Jehová le
ayudará a atender sus muchas responsabilidades si acude a él con fe. Por ejemplo, si usted llevara una bolsa
repleta de comestibles a su apartamento, situado en la última planta de un gran edificio, ¿subiría por las
escaleras cargando todo ese peso si hubiera ascensor? Desde luego que no. De igual modo, no trate de llevar
sola las pesadas cargas emocionales si puede pedir a Jehová que le ayude. De hecho, él nos invita a acudir a él.
Salmo 68:19 dice: “Bendito sea Jehová, que diariamente nos lleva la carga”. Igualmente, 1 Pedro 5:7 nos anima a
arrojar todas nuestras inquietudes sobre Jehová, “porque él se interesa” por nosotros. De modo que si los
problemas y las preocupaciones le agobian, ábrale el corazón a su Padre celestial “incesantemente”
(1 Tesalonicenses 5:17; Salmo 18:6; 55:22).
15 Por ejemplo, de seguro a cualquier madre le preocupan las pruebas de integridad que hayan de afrontar sus
hijos en la escuela o la influencia que puedan tener sus compañeros sobre ellos (1 Corintios 15:33). Estas
preocupaciones son razonables. Pero también son temas que exponer en oración. Es más, ¿por qué no ora
acerca de tales asuntos con sus hijos antes de que se vayan a la escuela, quizá después de analizar juntos el
texto diario? Las oraciones sinceras y específicas pueden causar una profunda impresión en la mente de los más
jóvenes. Pero sobre todo, el esfuerzo paciente por inculcar la Palabra de Dios en el corazón de los hijos abre las
puertas a la bendición de Jehová (Deuteronomio 6:6, 7; Proverbios 22:6). No olvidemos que “los ojos de Jehová
están sobre los justos, y sus oídos están hacia su ruego” (1 Pedro 3:12; Filipenses 4:6, 7).
w03 15/10 pág. 17 párr. 13 Suministremos al conocimiento, autodominio
13. ¿Qué podemos hacer a favor de aquellos que se esfuerzan por tener autodominio?
13 Los matrimonios cristianos pueden estar contentos si ambos cónyuges han aprendido a tener el debido
autodominio en sus relaciones íntimas. Asimismo hacen bien en demostrar comprensión a sus hermanos que
todavía están tratando de manifestarlo en este campo. Nunca olvidemos pedir a Jehová que proporcione a
nuestros compañeros espirituales perspicacia, valor y determinación para seguir esforzándose por manifestar
autodominio y tomar las medidas necesarias para superar deseos impropios (Filipenses 4:6, 7).
w11 1/9 pág. 16 ¿Cómo podemos acercarnos a Dios?
¿De qué forma debemos orar?
La oración es un privilegio y forma parte de la adoración a Dios, por lo que solo debemos orarle a él (Mateo
4:10; 6:9). Puesto que somos imperfectos, debemos orar en el nombre de Jesús porque él es el camino
designado (Juan 14:6). Jehová no quiere que repitamos oraciones memorizadas o escritas, sino que oremos de
corazón. (Lea Mateo 6:7 y Filipenses 4:6, 7.)
Nuestro Creador escucha incluso las oraciones que se hacen en silencio (1 Samuel 1:12, 13). Y nos invita a
orar en todo momento, como al comienzo y al final del día, a la hora de comer o cuando nos enfrentamos a
problemas. (Lea Salmo 55:22 y Mateo 15:36.)
w04 1/2 pág. 14 párr. 8 Jehová satisface nuestras necesidades diarias
8. ¿A qué debe impulsarnos nuestra petición de perdón, y con qué buen resultado?
8 El ruego por el perdón debe ir acompañado de un autoexamen honrado, arrepentimiento y confesión, y debe
hacerse con fe en el poder redentor de la sangre derramada de Cristo (1 Juan 1:7-9). Para probar la sinceridad
de nuestra oración, hemos de respaldar la petición de perdón con “obras propias del arrepentimiento” (Hechos
26:20). Entonces podemos confiar en la disposición de Jehová a perdonarnos los pecados (Salmo 86:5; 103:8-
14). Como resultado, disfrutaremos de una paz interior incomparable, “la paz de Dios que supera a todo
pensamiento”, la cual “guardará [nuestros] corazones y [nuestras] facultades mentales mediante Cristo Jesús”
(Filipenses 4:7). Pero la oración modelo de Jesús nos enseña aún más cosas que debemos hacer para obtener
el perdón de nuestros pecados.
w00 1/11 pág. 14 párr. 8 Podemos preservar nuestra pureza moral
8. a) ¿Por qué debemos hacer que nuestros pensamientos giren en torno a cosas sanas? b) ¿Qué
debemos evitar?
8 Es preciso además que nuestros pensamientos giren en torno a asuntos verdaderos, serios, justos, castos,
amables, de buena reputación, virtuosos y dignos de alabanza (Filipenses 4:8). Para ello debemos seleccionar
lo que vemos y leemos, así como la música que escuchamos. Decir que las publicaciones inmorales no ejercen
una influencia corruptora es como afirmar que leer literatura que enseña valores morales no tiene consecuencias
positivas. No olvidemos que los seres humanos imperfectos podemos caer fácilmente en la trampa de la
inmoralidad. Los libros, las revistas, las películas y la música que avivan los impulsos sexuales provocan deseos
impropios, deseos que pueden conducirnos al pecado. Para preservar la pureza moral tenemos que llenar la
mente con la sabiduría piadosa (Santiago 3:17).
w02 15/4 pág. 21 párr. 11 Dirijamos nuestros pasos siguiendo los principios divinos
11. ¿En qué campos se dejan guiar por los principios de Jehová los cristianos?
11 Los cristianos de la actualidad se dejan guiar por los principios de Jehová en sus asuntos personales, como
son la elección de las compañías, las diversiones, la música y la lectura (1 Corintios 15:33; Filipenses 4:8).
Al aumentar el conocimiento, entendimiento y aprecio de Jehová y sus normas, nuestra conciencia, es decir,
nuestro sentido moral, nos ayudará a poner en práctica los principios divinos en cualquier circunstancia, incluso
en cuestiones muy personales. Puesto que nos guiamos por los principios bíblicos, no buscamos lagunas en las
leyes de Dios ni imitamos a los que tratan de ver hasta dónde pueden llegar sin quebrantar una determinada
regla. Comprendemos que tal modo de pensar es contraproducente y perjudicial (Santiago 1:22-25).
w09 1/6 pág. 7 La mejor guía para la vida
Para tener una actitud positiva
“Cuantas cosas sean verdaderas, [...] amables, [...] de buena reputación, cualquier virtud que haya y cualquier
cosa que haya digna de alabanza, continúen considerando estas cosas.” (Filipenses 4:8.)
La Biblia recomienda no centrarse en las ideas negativas y censura a quienes siempre andan quejándose de
“su suerte en la vida”. Más bien, aconseja: “Regocíjense en la esperanza” (Judas 4, 16; Romanos 12:12).
Si ponemos en práctica estos principios, viviremos más felices y tranquilos, y nuestra forma de vida agradará a
Dios. Además, recibiremos grandes bendiciones, pues la Biblia promete: “Los justos mismos poseerán la tierra, y
residirán para siempre sobre ella” (Salmo 37:29).
w02 15/9 pág. 16 párr. 3 Sigamos practicando lo que hemos aprendido
3. a) ¿Cómo influye la Biblia en los que se hacen auténticos cristianos? b) ¿Cómo aplican los discípulos
de Jesús el consejo de Pablo que se halla en Filipenses 4:9?
3 Sin embargo, la situación es diferente en el caso de los auténticos cristianos. La aplicación de los consejos
de la Palabra de Dios ha producido cambios en sus pensamientos y conducta, y otras personas observan
fácilmente la nueva personalidad que manifiestan (Colosenses 3:5-10). Para los discípulos de Jesús, la Biblia
no es un libro olvidado que acumula polvo en un estante. El apóstol Pablo les dijo algo muy distinto a los
cristianos de Filipos: “Las cosas que ustedes aprendieron así como también aceptaron y oyeron y vieron
relacionadas conmigo, practiquen estas; y el Dios de la paz estará con ustedes” (Filipenses 4:9). Los cristianos
hacen más que aceptar la verdad de la Palabra de Dios; actúan en armonía con lo que aprenden y aplican sin
cesar los consejos bíblicos, ya sea en la familia, en el empleo, en la congregación o en cualquier otra faceta de la
vida.
w03 15/4 pág. 22 párr. 17 Jóvenes, ¡Jehová no olvidará la obra de ustedes!
17. ¿Cómo puedes acercarte a Jehová?
17 Dedica tiempo a leer la Biblia y las publicaciones basadas en ella. Cuanto más aprendas sobre Jehová, más
fácil te será obedecerle y hablar de él a otras personas. “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón
produce lo bueno —dijo Jesús—; [...] porque de la abundancia del corazón habla su boca.” (Lucas 6:45.) Así que
llena tu corazón de cosas buenas. ¿Por qué no te fijas metas a este respecto? Quizá puedas prepararte mejor
para las reuniones de la congregación de la próxima semana. Lo siguiente podría ser participar ofreciendo un
comentario breve pero sincero. Y, por supuesto, también es esencial que pongas en práctica lo que aprendas
(Filipenses 4:9).
w05 15/7 págs. 24-25 párr. 19 “Sigan dando prueba de lo que ustedes mismos son”
19. ¿Qué deben abarcar nuestras obras de fe?
19 ¿Qué deben abarcar nuestras obras de fe? Pablo contesta: “Las cosas que ustedes aprendieron así como
también aceptaron y oyeron y vieron relacionadas conmigo, practiquen estas; y el Dios de la paz estará con
ustedes” (Filipenses 4:9). Damos prueba de lo que somos si practicamos lo que hemos aprendido, aceptado,
oído y visto, es decir, todo lo que está implicado en la dedicación y el discipulado cristianos. “Este es el camino.
Anden en él”, nos manda Jehová mediante el profeta Isaías (Isaías 30:21).
w02 15/2 pág. 22 párr. 19 Cómo sobrellevar “una espina en la carne”
19. ¿Por qué estaba Pablo alegre a pesar de sufrir pruebas y debilidades semejantes a espinas?
19 Pablo se alegró de ver cómo lo fortalecía Dios. Dijo: “Muy gustosamente prefiero jactarme respecto de mis
debilidades, para que el poder del Cristo permanezca como tienda sobre mí. Por lo tanto me complazco en
debilidades, en insultos, en necesidades, en persecuciones y dificultades, por Cristo. Porque cuando soy débil,
entonces soy poderoso” (2 Corintios 12:9, 10). Debido a sus experiencias personales, el apóstol podía decir con
confianza: “No es que esté hablando respecto a estar en necesidad, porque he aprendido, en cualesquiera
circunstancias que esté, a ser autosuficiente. Realmente sé estar en escasez de provisiones, realmente sé tener
abundancia. En toda cosa y en toda circunstancia he aprendido el secreto tanto de estar saciado como de tener
hambre, tanto de tener abundancia como de padecer necesidad. Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud
de aquel que me imparte poder” (Filipenses 4:11-13).
w08 15/8 pág. 8 párr. 5 Mantengámonos leales con un corazón unificado
5. ¿Por qué decimos que el materialismo pone a prueba nuestra lealtad?
5 Aunque no lo parezca, el materialismo pone a prueba nuestra lealtad. ¿Confiamos en la promesa de Jehová
de suministrarnos lo que necesitamos? (Mat. 6:33; Heb. 13:5.) ¿Podemos vivir sin ciertas comodidades o lujos?
¿O hacemos lo que sea por obtenerlos, aunque por el momento no estén a nuestro alcance? (Léase Filipenses
4:11-13.) ¿Nos sentimos tentados a sacrificar la oportunidad de hacer más en el servicio de Jehová con tal de
conseguir ahora lo que queremos? ¿Ocupa el servicio leal a Jehová el primer lugar en nuestra vida? Las
respuestas dependerán en gran medida de si servimos a Dios de todo corazón o no. El apóstol Pablo escribió:
“Es un medio de gran ganancia, esta devoción piadosa junto con autosuficiencia. Porque nada hemos traído al
mundo, y tampoco podemos llevarnos cosa alguna. Teniendo, pues, sustento y con qué cubrirnos, estaremos
contentos con estas cosas” (1 Tim. 6:6-8).
w00 15/12 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Qué pruebas bíblicas hay de que Dios reanima a sus siervos?
David, Habacuc y el apóstol Pablo fueron pruebas vivientes de que Jehová Dios los fortificó y reanimó (Salmo
60:12; Habacuc 3:19; Filipenses 4:13). Por ello, podemos estar seguros de que Dios quiere y puede
fortalecernos.—1/12, páginas 10, 11.
w03 15/9 págs. 18-19 párrs. 13-14 ¿Por qué debemos orar incesantemente?
13, 14. ¿Qué razones tenemos para orar incesantemente?
13 La oración nos infunde mayor celo en el ministerio público y nos fortalece cuando, a causa de la apatía o la
oposición, nos dan ganas de dejar de predicar (Hechos 4:23-31). La oración también nos protege de “las
maquinaciones del Diablo” (Efesios 6:11, 17, 18). Podemos pedirle a Dios con constancia que nos fortalezca para
hacer frente a las pruebas diarias. La oración modelo de Jesús incluye la petición de que Jehová ‘nos libre del
inicuo’, Satanás el Diablo (Mateo 6:13).
14 Si una y otra vez le solicitamos a Jehová su ayuda para dominar nuestras inclinaciones pecaminosas,
sentiremos cómo nos la brinda. Se nos ha dado la siguiente garantía: “Dios es fiel, y no dejará que sean tentados
más allá de lo que pueden soportar, sino que junto con la tentación también dispondrá la salida para que puedan
aguantarla” (1 Corintios 10:13). El propio apóstol Pablo sintió que Jehová lo cuidaba y fortalecía en muchas
situaciones distintas. “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de aquel que me imparte poder”, afirmó
(Filipenses 4:13; 2 Corintios 11:23-29).
w03 1/9 pág. 16 párr. 11 Confiemos plenamente en Jehová en tiempos de angustia
11. ¿Qué podemos pedirle a nuestro Padre celestial cuando sufrimos enfermedades?
11 Una manera de demostrar confianza en Jehová cuando sufrimos enfermedades es rogándole que nos
ayude a aguantar, así como a aplicar la “sabiduría práctica” para determinar con realismo qué nivel de salud
podemos alcanzar dentro de nuestras circunstancias (Proverbios 3:21). También podríamos pedirle paciencia y
aguante para sobrellevar las dolencias. Y sobre todo, que nos dé las fuerzas para seguir leales a él y
no desequilibrarnos, prescindiendo de lo que pueda ocurrir (Filipenses 4:13). Aún más importante que conservar
nuestra vida ahora es mantenernos íntegros ante Dios. Si lo hacemos, el Gran Remunerador nos otorgará vida y
salud perfectas por toda la eternidad (Hebreos 11:6).
w04 15/7 pág. 13 párrs. 13-15 ¿Nos deleitamos en “la ley de Jehová”?
13-15. ¿En qué sentido podemos ser como un árbol plantado al lado de una fuente inagotable de agua?
13 Continuando con la descripción de la persona recta, el cantor añade: “Ciertamente llegará a ser como un
árbol plantado al lado de corrientes de agua, que da su propio fruto en su estación y cuyo follaje no se marchita, y
todo lo que haga tendrá éxito” (Salmo 1:3). Como todo ser humano, los que servimos a Jehová también
atravesamos dificultades en la vida (Job 14:1). Quizás afrontemos persecución u otras pruebas de fe (Mateo
5:10-12). No obstante, gracias al apoyo divino salimos airosos de ellas, tal como un árbol robusto resiste vientos
relativamente fuertes.
14 Un árbol plantado al lado de una fuente inagotable de agua no se marchita por el calor o durante una
sequía. Si somos personas temerosas de Dios, nuestra fortaleza provendrá de una Fuente inagotable: Jehová
Dios. Pablo recurrió a él por ayuda y pudo decir con razón: “Para todas las cosas tengo la fuerza en virtud de
[Jehová,] aquel que me imparte poder” (Filipenses 4:13). Cuando el espíritu santo de Dios nos guía y nos
sostiene en sentido espiritual, no nos marchitamos, es decir, no nos hacemos infructíferos o espiritualmente
inactivos. Más bien, somos productivos en el servicio de Dios y manifestamos el fruto de su espíritu (Jeremías
17:7, 8; Gálatas 5:22, 23).
15 En este pasaje, el salmista utiliza una palabra hebrea que se traduce por “como” para establecer un símil.
Pese a sus diferencias, los elementos de la comparación tienen una característica en común. Por supuesto, el
hombre y el árbol son muy dispares, pero la frondosidad de un árbol plantado al lado de un lugar donde hay
mucha agua recordó al salmista la prosperidad espiritual del hombre cuyo “deleite está en la ley de Jehová”. Si
nos deleitamos en la ley de Dios, nuestros días pueden llegar a ser como los de un árbol. Es más, tendremos la
oportunidad de vivir para siempre (Juan 17:3).
w08 15/9 pág. 21 párrs. 5-6 Resistamos “el espíritu del mundo”
5, 6. ¿Qué puede hacer por nosotros el espíritu santo, pero qué se espera que hagamos para recibirlo?
5 La dádiva del espíritu santo no era solo para los cristianos del siglo primero. Hoy también contamos con esa
ayuda. El espíritu de Dios nos puede dar las fuerzas para obrar bien y para estar activos en su servicio (Rom.
12:11; Fili. 4:13). También puede producir en nosotros cualidades como el amor, la benignidad y la bondad, que
son aspectos del “fruto del espíritu” (Gál. 5:22, 23). Claro está, Jehová no obliga a nadie a recibir el espíritu
santo.
6 Sería razonable que todos nos preguntáramos lo que podemos hacer para recibir el espíritu santo. Hay
varias cosas, como bien indica la Biblia. Una muy importante, y simple a la vez, es pedírselo a Dios (léase Lucas
11:13). Otra muy útil es estudiar la Palabra de Dios, inspirada por su espíritu, y poner en práctica sus consejos
(2 Tim. 3:16). Desde luego, no todo el que lee la Biblia sin más recibe el espíritu de Dios. Pero cuando un
cristiano sincero la estudia, logra asimilar los sentimientos y el punto de vista que se reflejan en ella. Otro factor
fundamental es que aceptemos a Jesús como representante nombrado por Jehová y como aquel mediante el que
Dios envía su espíritu (Col. 2:6). De modo que tenemos que seguir el ejemplo de Jesús y adaptar nuestra vida a
sus enseñanzas (1 Ped. 2:21). Cuanto más nos esforcemos por ser como Cristo, más espíritu santo recibiremos.
w11 15/11 pág. 32 párrs. 17-18 Hay que ayudarlos a aceptar responsabilidades
17, 18. ¿Qué puede hacer el hermano que no progresa por culpa de la ansiedad, los sentimientos de
ineptitud o la falta de motivación?
17 Pero ¿y si un hermano no procura alcanzar una posición de servicio debido a la ansiedad o los sentimientos
de ineptitud? En tal caso haría bien en reflexionar sobre cuánto hacen Jehová y Jesús a favor de nosotros. Sin
duda, nuestro Padre celestial “diariamente nos lleva la carga” (Sal. 68:19). Por tanto, él puede ayudarle a asumir
más responsabilidades. El hermano que aún no es siervo ministerial o anciano también se sentirá más animado a
ponerse esa meta si medita en la gran necesidad que existe de hombres maduros que asuman tales funciones
en la organización. Al analizar estos puntos, es probable que decida hacer todo lo posible por superar los
sentimientos negativos. Además, debe pedir espíritu santo, teniendo presente que su fruto incluye la paz y el
autodominio, cualidades necesarias para vencer la ansiedad y los sentimientos de ineptitud (Luc. 11:13; Gál.
5:22, 23). Y puede tener la certeza de que Jehová bendice a quienes se esfuerzan por progresar con el motivo
adecuado.
18 Hay varones bautizados que no se ofrecen para ayudar a los hermanos porque les falta motivación. Si no
les atrae la idea de asumir más responsabilidades, ¿qué pueden hacer? El apóstol Pablo escribió: “[Dios] está
actuando en ustedes a fin de que haya en ustedes tanto el querer como el actuar” (Fili. 2:13). Como vemos, es
Jehová quien nos mueve a trabajar por los demás, y él puede fortalecer con su espíritu a cualquier cristiano para
que le preste servicio sagrado (Fili. 4:13). Lo que es más, uno siempre puede pedirle que lo haga actuar como
debe (Sal. 25:4, 5).
w12 15/1 pág. 24 párrs. 13-14 Ofrezcamos sacrificios a Jehová con toda nuestra alma ***
13, 14. a) ¿Qué apoyo dieron Epafrodito y los filipenses a Pablo, y cómo lo vio él? b) ¿De qué manera
podemos imitar a Epafrodito y los filipenses?
13 Sin importar que sean grandes o pequeños, todos nuestros donativos para la obra mundial son comparables
a sacrificios (Mar. 12:41-44). En el siglo primero, los hermanos de la congregación de Filipos enviaron a
Epafrodito a Roma para atender las necesidades físicas de Pablo y, con toda seguridad, llevarle una ayuda
económica. No era la primera vez que lo trataban con tanta generosidad. Con su bondadosa aportación querían
que el apóstol pudiera despreocuparse por el dinero y dedicar más tiempo al ministerio. ¿Cómo vio él ese regalo?
Como “un olor fragante, un sacrificio acepto, muy agradable a Dios” (léase Filipenses 4:15-19). Ciertamente les
estaba muy agradecido por aquel gesto, y también lo estaba Jehová.
14 Hoy, Jehová también aprecia las contribuciones que hacemos para la obra mundial. Y nos promete que, si
ponemos siempre primero el Reino en nuestra vida, cuidará de todas nuestras necesidades, tanto espirituales
como físicas (Mat. 6:33; Luc. 6:38).
Colosenses1
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Lecciones para nosotros:
Colosenses 1:2, 20. El rescate, una expresión de la bondad inmerecida de Dios, puede limpiar nuestra
conciencia y darnos paz interior.
w09 15/11 pág. 4 párrs. 8-9 ¿Qué revelan sobre usted sus oraciones?
8, 9. ¿Por qué debemos orar por los hermanos?
8 Además de orar por nosotros mismos, debemos orar por nuestros hermanos, incluso por los que
no conocemos personalmente. Aunque es probable que Pablo no conociera a todos los cristianos de Colosas,
dijo lo siguiente: “Damos gracias a Dios el Padre de nuestro Señor Jesucristo siempre que oramos por ustedes,
puesto que oímos de su fe relacionada con Cristo Jesús y del amor que les tienen a todos los santos” (Col.
1:3, 4). Pablo también oró a favor de los cristianos de Tesalónica (2 Tes. 1:11, 12). Ese tipo de oraciones revelan
mucho sobre nosotros y sobre la manera en que vemos a los hermanos.
9 Las oraciones que hacemos a favor de los hermanos, sean ungidos o miembros de las “otras ovejas”,
demuestran lo importante que es para nosotros la organización de Dios (Juan 10:16). Pablo les pidió a los
cristianos de Éfeso que oraran por él a fin de que Jehová le concediera la “capacidad para hablar” y dar a
conocer “el secreto sagrado de las buenas nuevas” (Efe. 6:17-20). ¿Tiene usted la costumbre de orar por sus
hermanos?
w00 15/12 pág. 22 párr. 14 Estemos de pie completos y con firme convicción
14. ¿Por qué era la esperanza algo real para los hermanos de Colosas?
14 Los colosenses eran cristianos ungidos por espíritu. Tenían una esperanza definida, vivir en los cielos, y
razones de sobra para mantenerla viva (Colosenses 1:5). Era “la voluntad de Dios” que tuvieran la firme
convicción de que su esperanza era segura. ¿Debería haber dudado de ella alguno de los colosenses? En
absoluto. ¿Debería ser distinto hoy en el caso de los que tienen la perspectiva dada por Dios de vivir en un
paraíso terrestre? Por supuesto que no. Sin lugar a dudas, esa esperanza válida forma parte de “la voluntad de
Dios”. Consideremos estas preguntas: Si estamos esforzándonos por ser parte de la “gran muchedumbre” que
sobrevivirá a “la gran tribulación”, ¿hasta qué punto es real nuestra esperanza? (Revelación 7:9, 14.) ¿Forma
parte de nuestra “firme convicción en toda la voluntad de Dios”?
w01 1/1 pág. 8 párr. 1 Edificados por el amor
1. a) ¿Cuáles son algunos factores a los que prestan atención los cristianos? b) ¿Cuál es la principal
cualidad cristiana, y por qué?
LOS cristianos prestan atención a muchos factores a fin de ser ministros eficientes. El libro de Proverbios
pone de relieve el valor del conocimiento, el entendimiento y la sabiduría (Proverbios 2:1-10). El apóstol Pablo
habló de la necesidad de tener una fe y una esperanza firmes (Romanos 1:16, 17; Colosenses 1:5; Hebreos
10:39). También son de suma importancia el aguante y el autodominio (Hechos 24:25; Hebreos 10:36).
No obstante, hay una cualidad cuya ausencia desvirtúa e incluso deja sin valor todo lo demás. Se trata del amor
(1 Corintios 13:1-3, 13).
w04 1/11 pág. 15 párr. 9 Perseguidos, pero felices
9. ¿Cómo reaccionaron los cristianos del siglo primero ante las calumnias en su contra, y cuál es la
situación hoy día?
9 Aquellas calumnias no impidieron que los cristianos cumplieran con la comisión de predicar las buenas
nuevas del Reino. Entre los años 60 y 61, Pablo pudo decir que las “buenas nuevas” estaban “llevando fruto y
aumentando en todo el mundo” y se habían “predicado en toda la creación que está bajo el cielo” (Colosenses
1:5, 6, 23). Actualmente ocurre lo mismo. Como a los cristianos del siglo primero, a los testigos de Jehová
también se les calumnia, pero la predicación del mensaje del Reino prospera y reporta gran felicidad a los que lo
difunden
w00 15/11 págs. 17-18 párrs. 11-12 ¿Quiénes son los ministros de Dios hoy día?
11, 12. ¿Qué progresos hizo Timoteo antes de ser ministro?
11 Comprenderemos mejor cómo llegó a ser ministro Timoteo si examinamos la exhortación que recibió: “Tú,
sin embargo, continúa en las cosas que aprendiste y fuiste persuadido a creer, sabiendo de qué personas las
aprendiste, y que desde la infancia has conocido los santos escritos, que pueden hacerte sabio para la salvación
mediante la fe relacionada con Cristo Jesús” (2 Timoteo 3:14, 15). El fundamento de la fe de Timoteo, que lo
impulsó a hacer declaración pública, era el conocimiento de las Escrituras. ¿Le bastó con la lectura individual
para obtenerlo? No. Tuvo que ayudársele a adquirir conocimiento exacto y comprensión espiritual de lo que leía
(Colosenses 1:9). Sí, fue “persuadido a creer”. Dado que conocía las Escrituras “desde la infancia”, las primeras
enseñanzas debieron de impartírselas su madre y su abuela, pues nada indica que el padre fuera creyente
(2 Timoteo 1:5).
12 No obstante, hubo otros aspectos implicados en que Timoteo llegara a ser ministro. En primer lugar, su fe
se fortaleció al relacionarse con los cristianos de las congregaciones vecinas. ¿Por qué lo sabemos? Porque
cuando Pablo lo conoció, era un joven del que “los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes”
(Hechos 16:2). Además, en aquellos días había hermanos que escribían cartas a las congregaciones a fin de
fortalecerlas, y superintendentes que las visitaban para edificarlas. Estas disposiciones contribuyeron al progreso
espiritual de los cristianos como Timoteo (Hechos 15:22-32; 1 Pedro 1:1).
w00 1/10 págs. 22-23 párr. 17 Compremos tiempo para leer y estudiar
17. ¿Qué efecto tienen la cantidad y la calidad de nuestra lectura y nuestro estudio personal de la Biblia
en nuestra relación con Jehová?
17 Más importante aún, el tiempo que compramos de otras actividades para leer y estudiar la Biblia mejora
nuestra relación con Dios. Pablo pidió a Dios en oración que sus compañeros cristianos estuvieran llenos ‘del
conocimiento exacto de Su voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual, para que anduvieran de una
manera digna de Jehová a fin de que le agradaran plenamente’ (Colosenses 1:9, 10). De igual modo, para que
nosotros ‘andemos de una manera digna de Jehová’, hemos de llenarnos del “conocimiento exacto de su
voluntad en toda sabiduría y comprensión espiritual”. Está claro que la bendición y la aprobación de Jehová
dependen en buena medida de la cantidad y la calidad de nuestra lectura y nuestro estudio personal de la Biblia.
w00 15/12 pág. 19 párr. 24 Ayudemos al prójimo a andar de una manera digna de Jehová
24. ¿Cuál es la razón principal por la que oramos a favor de otras personas y tratamos de fortalecerlas?
24 Mencionamos a otras personas en nuestras oraciones personales y tratamos de fortalecerlas por esta
razón: creemos que nuestros hermanos y hermanas desean ‘andar de una manera digna de Jehová a fin de
agradarle plenamente’ (Colosenses 1:10). Ese hecho está relacionado con algo más que indicó Pablo al escribir
que Epafras oraba por los colosenses para que ‘estuvieran de pie completos y con firme convicción en toda la
voluntad de Dios’ (Colosenses 4:12). ¿Cómo lo lograremos nosotros? Veamos.
w02 1/12 pág. 16 párr. 14 Disfrutemos del estudio personal de la Palabra de Dios
14. ¿Cómo debe influir nuestro estudio personal en lo que decimos y hacemos?
14 Pablo destaca el mismo asunto al instar a los cristianos de Colosas a “and[ar] de una manera digna de
Jehová a fin de que le agraden plenamente [...] llevando fruto en toda buena obra y aumentando en el
conocimiento exacto de Dios” (Colosenses 1:10). Con estas palabras, Pablo vincula el hecho de andar de una
manera digna de Jehová con ‘llevar fruto en toda buena obra’ y ‘aumentar en el conocimiento exacto de Dios’.
De modo que para Jehová no solo cuenta lo mucho que estimamos el conocimiento, sino el grado al que nos
ceñimos a su Palabra en lo que decimos y hacemos (Romanos 2:21, 22). Lo anterior significa que nuestro
estudio personal ha de influir en nuestra forma de pensar y actuar si queremos agradarle.
w11 15/4 pág. 20 párr. 9 “El fruto del espíritu” glorifica a Dios
9. ¿Qué interesante hecho podemos mencionar acerca del gozo que produce el espíritu santo?
9 Todas las cualidades del fruto del espíritu son perdurables y se mantienen vivas a pesar de los problemas.
Este interesante hecho se ve muy claro con la segunda cualidad: el gozo. En efecto, el gozo es como una planta
resistente, que prospera hasta en los ambientes más hostiles. Recordemos que un número considerable de
cristianos “aceptaron la palabra bajo mucha tribulación”, pero aun así experimentaron el “gozo de espíritu santo”
(1 Tes. 1:6). Otros se enfrentan ahora mismo a graves problemas y privaciones. Pero Jehová, valiéndose de su
espíritu, les da fuerzas a todos “para que aguanten plenamente y sean sufridos con gozo” (Col. 1:11). Ahora
bien, ¿de qué manera nos infunde Dios este gozo?
w00 1/6 pág. 11 párr. 5 Mantengamos radiante nuestra “esperanza de la salvación”
5 Dios reveló mediante Jesús todo lo que implica la salvación, a saber, liberación de la autoridad del pecado,
de la esclavitud a la religión falsa, del mundo controlado por Satanás, del temor al hombre e incluso del miedo a
la muerte (Juan 17:16; Romanos 8:2; Colosenses 1:13; Revelación [Apocalipsis] 18:2, 4). En última instancia, la
salvación divina no solo significa la liberación de la opresión y de la angustia para los siervos fieles de Dios, sino
también la oportunidad de vivir para siempre (Juan 6:40; 17:3). Jesús enseñó que para un “rebaño pequeño” la
salvación significa la resurrección con el fin de vivir en el cielo y participar en el gobierno del Reino con Cristo
(Lucas 12:32). Para el resto de la humanidad, la salvación supone conseguir una vida perfecta y una relación con
Dios como la que Adán y Eva tuvieron en el jardín de Edén antes de pecar (Hechos 3:21; Efesios 1:10). La vida
eterna en estas condiciones paradisíacas era el propósito original de Dios para la humanidad (Génesis 1:28;
Marcos 10:30). ¿Pero cómo será posible la restauración de tales condiciones?
w02 1/10 pág. 18 párr. 3 Cultivemos la obediencia mientras se acerca el fin
3. ¿Qué reino recibió Jesús cuando ascendió al cielo?
3 Cuando Jesús ascendió al cielo, no tomó inmediatamente el cetro para gobernar a los pueblos del mundo
(Salmo 110:1). Sin embargo, sí recibió un “reino” con súbditos que le obedecían. El apóstol Pablo se refirió a este
con las palabras: “[Dios] nos libró [a los cristianos ungidos por espíritu] de la autoridad de la oscuridad y nos
transfirió al reino del Hijo de su amor” (Colosenses 1:13). Tal liberación comenzó en el Pentecostés del año
33 E.C., día en que se derramó espíritu santo sobre los discípulos fieles de Jesús (Hechos 2:1-4; 1 Pedro 2:9).
w05 1/6 pág. 10 párrs. 5-6 Jehová salvaguarda a los que confían en él
5, 6. a) ¿Cómo se ha protegido en la actualidad al pueblo de Dios? b) ¿Qué relación tienen con Jehová los
ungidos, y qué puede decirse de los que abrigan la esperanza terrenal?
5 En la actualidad, Jehová ha suministrado los medios para proteger a sus siervos en sentido espiritual. Si bien
no los ha librado de la persecución o las dificultades y tragedias de la vida, sí les ha dado lealmente la ayuda y el
aliciente necesarios para preservar su estrecha relación con él. Tal relación tiene por fundamento la fe en el
rescate que Dios, en su amor, ha proporcionado. Algunos de estos fieles cristianos han sido ungidos por el
espíritu de Dios para que lleguen a ser gobernantes con Cristo en el cielo. Ya que se les ha declarado justos y
adoptado como hijos de Dios, les son aplicables las siguientes palabras: “Él nos libró de la autoridad de la
oscuridad y nos transfirió al reino del Hijo de su amor, por medio de quien tenemos nuestra liberación por
rescate, el perdón de nuestros pecados” (Colosenses 1:13, 14).
6 A millones de otros cristianos fieles se les asegura que ellos también pueden beneficiarse del don divino del
rescate, pues leemos que “el Hijo del hombre no vino para que se le ministrara, sino para ministrar y para dar su
alma en rescate en cambio por muchos” (Marcos 10:45). Estos cristianos anhelan que llegue el tiempo en que
puedan gozar de “la gloriosa libertad de los hijos de Dios” (Romanos 8:21). Entre tanto, estiman mucho su
amistad personal con Dios y hacen un verdadero esfuerzo por fortalecerla.
w10 15/9 pág. 22 párr. 7 “Solamente tienen un Líder, [...] el Cristo”
7. ¿Qué medios utiliza Jesús para supervisar la congregación cristiana?
7 Después de resucitar y poco antes de volver junto al Padre, Jesús les dijo a sus discípulos: “Toda autoridad
me ha sido dada en el cielo y sobre la tierra” (Mat. 28:18). Recibió de parte de Dios el encargo de transmitir el
espíritu santo a sus seguidores para afianzarlos en la verdad (Juan 15:26). Y lo hizo derramándolo sobre ellos en
el Pentecostés del año 33, lo que marcó el comienzo de la congregación cristiana (Hech. 2:33). Además, Jehová
nombró a su Hijo Cabeza de la congregación (léanse Efesios 1:22 y Colosenses 1:13, 18). Desde entonces,
Jesús la dirige desde el cielo valiéndose del espíritu santo y de los ángeles, quienes “fueron sujetados a él”
(1 Ped. 3:22).
w00 15/2 pág. 11 párrs. 5-6 Conozcamos “la mente de Cristo”
5, 6. a) ¿Qué influencia pueden ejercer en nosotros las compañías? b) ¿Qué compañía tuvo el Hijo
primogénito de Dios en el cielo antes de venir a la Tierra, y qué efecto tuvo en él?
5 Nuestros compañeros íntimos ejercen influencia en nosotros, en nuestros pensamientos, sentimientos y
acciones, tanto para bien como para mal (Proverbios 13:20). Pensemos en la compañía que Jesús tuvo en los
cielos antes de su venida a la Tierra. El Evangelio de Juan hace referencia a la existencia prehumana de Jesús y
llama a este “la Palabra”, o Vocero, de Dios. Juan dice: “En el principio la Palabra era, y la Palabra estaba con
Dios, y la Palabra era un dios. Este estaba en el principio con Dios” (Juan 1:1, 2). Ya que Jehová no tuvo
principio, el que la Palabra estuviera con él desde “el principio” debe referirse al comienzo de las obras creativas
de Dios (Salmo 90:2). Jesús es “el primogénito de toda la creación”. Por lo tanto, existió antes de la formación de
otros espíritus y del universo físico (Colosenses 1:15; Revelación [Apocalipsis] 3:14).
6 Según cálculos científicos, el universo tiene como mínimo una edad de 12.000 millones de años. Si estos
cálculos se acercan a la realidad, el Hijo primogénito de Dios disfrutó de una íntima relación con su Padre por
muchísimo tiempo antes de la creación de Adán (compárese con Miqueas 5:2). Entre ambos se desarrolló una
relación tierna y profunda. A este Hijo primogénito se le representa en su existencia prehumana como la
sabiduría personificada, quien dijo: “Llegué a ser aquella con quien [Jehová] estuvo especialmente encariñado
día a día, y estuve alegre delante de él todo el tiempo” (Proverbios 8:30). No cabe duda de que todo el tiempo
que pasó en la compañía íntima de la Fuente del amor tuvo un profundo efecto en él (1 Juan 4:8). El Hijo de Dios
llegó a conocer y reflejar los pensamientos, sentimientos y caminos de su Padre como nadie más podía hacerlo
(Mateo 11:27).
w02 15/8 pág. 10 párrs. 2-3 “Yo les he puesto el modelo”
2, 3. a) ¿Cuál es el fundamento de la enseñanza eficaz, según cierto profesor? b) ¿Qué modelo nos puso
Jesús con respecto a enseñar?
2 Tal inquietud no tiene por qué desanimarnos. Si pensáramos que la enseñanza consiste únicamente en la
aplicación de técnicas estudiadas, entonces la perspectiva de tener que mejorar podría intimidarnos. Sin
embargo, el fundamento de la enseñanza eficaz no es la técnica, sino algo mucho más importante. Observe lo
que un experimentado profesor escribió en un libro que trata de este tema: “La buena enseñanza no consiste en
seguir un método ni en planificar ciertas actividades o tomar determinadas medidas. [...] Enseñar es, ante todo,
una cuestión de amor”. Aunque su punto de vista era, por supuesto, el de un profesor seglar, sus palabras cobran
aún más fuerza en lo tocante a la enseñanza que impartimos los cristianos. ¿Por qué razón?
3 Nuestro Ejemplo a este respecto no es otro que Jesucristo, quien dijo a sus discípulos: “Yo les he puesto el
modelo” (Juan 13:15). Él se refería a su modelo de humildad, pero no cabe duda de que su ejemplo también
abarca su principal actividad como hombre en la Tierra: la enseñanza de las buenas nuevas del Reino de Dios
(Lucas 4:43). Si usted tuviera que elegir una sola palabra que caracterizara el ministerio de Jesús, ¿no es verdad
que probablemente escogería “amor”? (Colosenses 1:15; 1 Juan 4:8.) El amor por su Padre celestial, Jehová,
fue de primordial importancia para él (Juan 14:31). Sin embargo, en su papel de maestro manifestó amor en otros
dos sentidos. Jesús amaba las verdades que enseñaba y también a las personas a quienes enseñaba.
Analicemos más detenidamente estos dos aspectos del modelo que nos puso.
w08 15/11 págs. 27-28 párr. 2 “Opónganse al Diablo” como hizo Jesús
2. ¿Por qué estaba Jehová tan seguro de que Jesús resistiría los ataques del Diablo?
2 Jehová estaba convencido de que Jesús resistiría todos los ataques del Diablo mientras estuviera en la
Tierra y de que cumpliría su misión. ¿Por qué estaba tan seguro? Porque había creado a Jesús hacía mucho
tiempo y lo conocía muy bien. Sabía que su “obrero maestro”, “el primogénito de toda la creación”, era obediente
y fiel (Pro. 8:22-31; Col. 1:15). Por eso, cuando envió a Jesús a la Tierra y permitió que Satanás lo pusiera a
prueba hasta la muerte, Dios estaba convencido de que su Hijo unigénito aguantaría hasta el final (Juan 3:16).
w04 15/1 págs. 11-12 párrs. 9-10 La grandeza de Jehová es inescrutable
9, 10. a) ¿Qué aspectos de la grandeza de Jehová se han puesto de manifiesto con relación a Jesucristo?
b) ¿Qué efecto debe tener en nuestra fe la resurrección de Jesús?
9 Examinemos ahora la grandeza de Jehová en otros aspectos, los que tienen que ver con Jesucristo. Dios la
manifestó al crear a su Hijo y emplearlo como “obrero maestro” durante incontables milenios (Proverbios 8:22-
31). La grandeza del amor de Jehová volvió a demostrarse cuando entregó a su Hijo unigénito como sacrificio de
rescate por la humanidad (Mateo 20:28; Juan 3:16; 1 Juan 2:1, 2). Y el glorioso e inmortal cuerpo espiritual que
Jehová forjó para Jesús al resucitarlo supera con creces lo que los seres humanos pueden acertar a comprender
(1 Pedro 3:18).
10 La resurrección de Jesús refleja muchos aspectos impresionantes de la insondable grandeza divina. Jehová
sin duda hizo que Jesús volviera a recordar el trabajo que implicó la creación de las cosas visibles e invisibles
(Colosenses 1:15, 16). Entre estas obras creativas se incluyen las demás criaturas espirituales, el universo, la
Tierra productiva y todas las formas de vida de nuestro planeta. Al pleno conocimiento de la historia de la vida
celestial y terrestre, de la que su Hijo fue testigo durante su existencia prehumana, Jehová añadió las vivencias
de Jesús como humano perfecto. Vemos, pues, que la inescrutable grandeza de Jehová se hace patente en la
resurrección de Jesús. Además, aquel gran acto es una garantía de que la resurrección de otras personas es
posible, y debe fortalecer nuestra fe en que Dios puede devolverles la vida a los millones de fallecidos que
guarda en su memoria perfecta (Juan 5:28, 29; Hechos 17:31).
w01 1/9 pág. 31 Preguntas de los lectores
Colosenses 1:16 dice respecto al Hijo de Dios: “Todas las otras cosas han sido creadas mediante él y
para él”. ¿En qué sentido fueron creadas todas las cosas “para” el Hijo de Dios, Jesús?
Jehová utilizó a su Hijo unigénito como el obrero maestro en la creación de todas las otras cosas, es decir,
todo excepto el mismo Jesús (Proverbios 8:27-30; Juan 1:3). Apropiadamente, estas obras le proporcionan placer
al Hijo y, en este sentido, son “para” él.
Sabemos que los padres humanos esperan recibir mucho placer de sus hijos, a quienes ellos han
engendrado, y a menudo ese es el caso. Por ello, el proverbio bíblico habla de “un hijo en quien [el padre] se
complace” (Proverbios 3:12; 29:17). De igual manera, Jehová Dios recibió placer de Israel cuando la nación fue
fiel (Salmo 44:3; 119:108; 147:11). También le da mucho gozo ver la fidelidad de sus siervos leales en la
actualidad (Proverbios 12:22; Hebreos 10:38).
Por lo tanto, era propio que Dios permitiera que su colaborador, Jesús, obtuviera placer de sus logros.
De hecho, Proverbios 8:31 dice que el Hijo ‘estuvo alegre por el terreno productivo de su tierra, y las cosas que
fueron el objeto de su cariño estuvieron con los hijos de los hombres’. Es en este sentido que Colosenses 1:16
dice: “Todas las otras cosas han sido creadas mediante él y para él”.
w07 1/3 págs. 22-23 párr. 13 Ensalcemos juntos el nombre de Jehová
13. a) ¿En quién se gloriaba David, y a qué tipo de personas motivó? b) ¿Qué atrae a los mansos a la
congregación cristiana hoy día?
13 “En Jehová se jactará mi alma; los mansos oirán y se regocijarán.” (Salmo 34:2.) David no se estaba
jactando de alguna hazaña personal, como, digamos, haber engañado al rey de Gat. Reconocía que Jehová lo
había protegido y lo había ayudado a escapar (Proverbios 21:1). Por eso se gloriaba en Dios, y no en sí mismo,
lo que atrajo a los mansos hacia Jehová. Otro que ensalzó el nombre de Jehová fue Jesús, y eso atrajo a los
humildes y dóciles a Dios. Hoy los mansos de todas las naciones se sienten atraídos a la congregación
internacional de cristianos ungidos, de la cual Jesús es Cabeza (Colosenses 1:18). Su corazón se conmueve
cuando oyen a los humildes siervos de Dios glorificar el nombre divino y cuando escuchan el mensaje de la
Biblia, el cual comprenden gracias al espíritu santo de Dios (Juan 6:44; Hechos 16:14).
w04 15/6 págs. 17-18 párr. 18 Valoremos debidamente el don de la vida
18. ¿Por qué debería tener importancia para los cristianos de hoy lo que la Biblia dice acerca de la
sangre?
18 Esta verdad divina nos permite captar todos los fascinantes detalles de lo que la Biblia dice acerca de la
sangre: por qué la ve Dios como la ve, cómo debemos verla nosotros y por qué debemos respetar las
restricciones que Dios ha impuesto al empleo de la sangre. Al leer los libros de las Escrituras Griegas Cristianas,
encontrará muchas referencias a la sangre de Cristo (véase el recuadro). Estas dejan claro que todo cristiano
debe tener fe “en su sangre”, la de Jesús (Romanos 3:25). Solo “mediante la sangre que [Jesús] derramó” nos es
posible obtener perdón y estar en paz con Dios (Colosenses 1:20). Eso no solo es aplicable a aquellos con
quienes Jesús hizo un pacto especial para reinar con él en el cielo (Lucas 22:20, 28-30; 1 Corintios 11:25;
Hebreos 13:20), sino también a la “gran muchedumbre” que sobrevivirá a la venidera “gran tribulación” y
disfrutará de vida eterna en un paraíso terrestre. Respecto a estos supervivientes se dice que, en sentido
figurado, ‘lavan sus ropas largas en la sangre del Cordero’ (Revelación [Apocalipsis] 7:9, 14).
w01 1/8 pág. 14 párr. 9 Pongamos de manifiesto nuestro adelantamiento
9. Explique el sentido que da Pablo en su carta a los Efesios a la expresión “la fe”.
9 Segundo, la expresión “la fe” no se refiere a la convicción que profesa cada cristiano, sino a la totalidad de lo
que creemos, su “anchura y longitud y altura y profundidad” (Efesios 3:18; 4:5; Colosenses 1:23; 2:7). De hecho,
¿cómo estaría un cristiano en unidad con sus hermanos si solo creyera u obedeciera cierta parte de “la fe”? De
modo que no debemos conformarnos con saber cuáles son las enseñanzas fundamentales de la Biblia y tener un
conocimiento vago o parcial de la verdad. No, tenemos que aprovechar todo lo que Jehová nos da mediante su
organización para profundizar en Su Palabra. Hemos de esforzarnos por conseguir un entendimiento de la
voluntad y el propósito divinos que sea lo más exacto y completo posible. Con ese fin hay que sacar tiempo para
leer y estudiar la Biblia y las publicaciones bíblicas, pedir a Dios su ayuda y su guía, asistir con asiduidad a las
reuniones cristianas y tener una participación plena en la predicación del Reino y la obra de hacer discípulos
(Proverbios 2:1-5).
w09 15/10 pág. 15 párrs. 11-12 “Ustedes son mis amigos”
11, 12. a) ¿Cómo tranquilizó Jesús a sus discípulos después de que estos le fallaron? b) ¿Cómo
respondieron los discípulos?
11 No obstante, poco después de que Jesús reconociera su lealtad, los apóstoles lo abandonaron. Por un
momento dejaron que el temor a los hombres eclipsara su amor por él. Pero de nuevo, Jesús los perdonó.
Después que murió y resucitó, se les apareció y les confirmó su amistad. Y lo que es más, les encargó una
comisión sagrada: hacer discípulos “de gente de todas las naciones” y ser testigos de él “hasta la parte más
distante de la tierra” (Mat. 28:19; Hech. 1:8). ¿Cuál fue la reacción de los discípulos?
12 Se entregaron en cuerpo y alma a la obra de predicar el Reino. En poco tiempo, y con el apoyo del espíritu
santo de Jehová, llenaron Jerusalén con sus enseñanzas (Hech. 5:27-29). Ni siquiera las amenazas de muerte
les impidieron obedecer el mandato de Jesús de hacer discípulos. Tan solo unas décadas después, el apóstol
Pablo pudo decir que las buenas nuevas se habían predicado “en toda la creación que [estaba] bajo el cielo”
(Col. 1:23). No cabe duda: los discípulos valoraban profundamente el lazo de amistad que los unía a Jesús.
w10 15/2 pág. 8 párr. 13 Hablemos la palabra de Dios con valentía
13. ¿Qué conclusión sacamos al examinar la predicación de los cristianos en el siglo primero?
13 El espíritu santo, la fuerza más poderosa del universo, brinda a los siervos de Jehová las energías
necesarias para hacer su voluntad. Así sucedió en el caso de los cristianos del siglo primero, quienes lograron
realizar una obra de gran magnitud: predicar las buenas nuevas “en toda la creación que está bajo el cielo” (Col.
1:23). Si tenemos en cuenta que la mayoría de aquellos hombres y mujeres eran “iletrados y del vulgo”, es
inevitable concluir que actuaron bajo el impulso de una fuerza sobrehumana (Hech. 4:13).
w11 15/1 pág. 22 párr. 3 Poder para superar las tentaciones y el desánimo
3. a) ¿En qué se diferencian el espíritu santo y el poder? b) ¿Cómo nos ayuda el poder que nos
proporciona Jehová?
3 Recordemos la promesa que Jesús les hizo a sus seguidores: “Recibirán poder cuando el espíritu santo
llegue sobre ustedes”. Ahora bien, no debemos confundir el espíritu con el poder. El espíritu santo es la fuerza de
Dios en acción; es la energía que Jehová proyecta y ejerce sobre un individuo u objeto a fin de cumplir su
voluntad. El poder, en cambio, se define como la “capacidad para actuar u obrar y producir determinados efectos”
(Diccionario Estudio Salamanca-Octaedro). Esta capacidad puede permanecer latente en una persona u objeto
hasta que se necesite conseguir cierto resultado. En vista de lo anterior, el espíritu santo podría asemejarse a la
corriente eléctrica que alimenta a una batería recargable, mientras que el poder es comparable a la energía
almacenada en dicha batería. El poder que Jehová nos otorga a sus siervos mediante el espíritu santo nos da la
capacidad para cumplir con nuestro voto de dedicación y resistir las influencias nocivas a las que nos
enfrentamos (léanse Miqueas 3:8 y Colosenses 1:29).
Colosenses2
w02 15/8 pág. 11 párr. 7 “Yo les he puesto el modelo”
7. ¿Por qué se guardó Jesús de inventar sus propias enseñanzas?
7 El amor de Jesús por las verdades que enseñaba fue siempre evidente. Al fin y al cabo, con su enorme
caudal de conocimiento y sabiduría, fácilmente podría haber desarrollado sus propias ideas (Colosenses 2:3).
Sin embargo, una y otra vez recordó a sus oyentes que todo lo que enseñaba no procedía de él, sino de su
Padre celestial (Juan 7:16; 8:28; 12:49; 14:10). Amaba demasiado las verdades divinas como para reemplazarlas
con otros conceptos que hubiera inventado.
w03 15/11 págs. 9-10 párrs. 9-10 ‘Manejemos la Palabra de Dios correctamente’
9, 10. En lo que respecta al empleo de la Palabra de Dios, ¿qué podemos aprender del consejo de Pablo a
Timoteo?
9 ¿De qué modo podemos emplear la Palabra de Dios como una herramienta eficaz? Obedeciendo las
palabras que Pablo dirigió a su colaborador Timoteo: “Haz lo sumo posible para presentarte aprobado a Dios,
trabajador que no tiene de qué avergonzarse, que maneja la palabra de la verdad correctamente” (2 Timoteo
2:15). ¿Qué implica “maneja[r] la palabra de la verdad correctamente”?
10 La palabra griega que se traduce “que maneja [...] correctamente” significa en sentido literal “que corta
rectamente” o “que abre un camino recto”, y la única vez que aparece en las Escrituras Griegas Cristianas es en
esta exhortación de Pablo a Timoteo. Este mismo término podría emplearse para definir la acción de arar en
línea recta. Un surco torcido sería motivo de vergüenza para un labrador experto. A fin de que Timoteo fuera
como un “trabajador que no tiene de qué avergonzarse”, se le recordó que no se desviara lo más mínimo de las
enseñanzas verdaderas de la Palabra de Dios. No debía permitir que sus propias opiniones moldearan su
enseñanza, pues tanto esta como toda su predicación tenían que ceñirse estrictamente a las Escrituras
(2 Timoteo 4:2-4). De esta forma ayudaría a las personas de corazón honrado a tener la mente de Jehová en
todo asunto en vez de adoptar la filosofía mundana (Colosenses 2:4, 8). Lo mismo es cierto hoy.
w07 15/4 pág. 29 párr. 16 Edifiquémonos en la congregación
16. ¿En qué debería pensar alguien que se sintiera tentado de abandonar la congregación?
16 Si un cristiano cree que puede depender tan solo de su relación con Dios, está rechazando la estructura
divinamente organizada, es decir, tanto a la congregación mundial como a las congregaciones locales. Tal vez
podría adorar a Dios por su cuenta o formar un grupito, pero entonces, ¿dónde queda el sistema de ancianos y
siervos ministeriales? Es digno de nota que Pablo mencionó el hecho de estar “arraigados y siendo edificados en
[Cristo]” cuando escribió una carta a la congregación de Colosas y mandó que se leyera también en la de
Laodicea. Únicamente podrían sentirse así quienes pertenecieran a las congregaciones, y no los que se hubieran
separado de ellas (Colosenses 2:6, 7; 4:16).
w08 15/7 pág. 14 párr. 10 Es Dios quien “lo hace crecer”
10. ¿Qué determina si la persona que oye la palabra será comparable a tierra excelente o no?
10 ¿Qué puede decirse de quienes escuchan la palabra? ¿Están predestinados a responder de cierto modo?
No. Son ellos quienes deciden si serán comparables a tierra excelente o no. La actitud de corazón de la persona
puede cambiar para bien o para mal (Rom. 6:17). En su parábola, Jesús dijo que en cuanto algunos oyen la
palabra, “viene Satanás y se [la] lleva”. Pero eso no tiene por qué suceder. En Santiago 4:7 se anima a los
cristianos a oponerse al Diablo, pues de ese modo él huirá de ellos. Jesús indicó que otros aceptan la palabra
con gozo pero al cabo de un tiempo tropiezan porque “no tienen raíz en sí mismos”. Sin embargo, las Escrituras
exhortan a quienes quieren servir a Dios a estar “arraigados y establecidos sobre el fundamento” para que
puedan comprender “cuál es la anchura y longitud y altura y profundidad” y puedan “conocer el amor del Cristo
que sobrepuja al conocimiento” (Efe. 3:17-19; Col. 2:6, 7).
w08 15/1 pág. 11 párr. 10 Prestemos atención a nuestro “arte de enseñar”
10. ¿Qué factores determinarán cuánta información se ha de analizar en cada sesión de estudio?
10 ¿Cuánta información se ha de analizar en cada sesión de estudio? No hay una respuesta única, pues las
aptitudes y circunstancias del maestro y del estudiante son distintas en cada caso. Sea como sea, recordemos
que nuestro objetivo es ayudar al estudiante a desarrollar una fe sólida. Por lo tanto, debemos darle suficiente
tiempo para leer, comprender y aceptar las verdades de la Palabra de Dios. No analicemos más párrafos de los
que la persona pueda asimilar, pero tampoco permitamos que el estudio se estanque. Una vez que el estudiante
haya comprendido una idea, pasemos a la siguiente (Col. 2:6, 7).
w01 1/6 págs. 13-14 párr. 7 “Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?”
7. ¿Qué significa enseñar solo lo que se basa en la Biblia?
7 Basan sus enseñanzas en la Biblia. Jesús declaró: “Lo que yo enseño no es mío, sino que pertenece al que
me ha enviado. Si alguien desea hacer la voluntad de Él, conocerá respecto a la enseñanza si es de Dios o si
hablo por mí mismo”; y también afirmó: “El que procede de Dios escucha los dichos de Dios” (Juan 7:16, 17;
8:47). Lógicamente, para gozar del apoyo de Dios, hay que enseñar solo lo que él revela en su Palabra y
rechazar las enseñanzas basadas en la sabiduría o la tradición humanas (Isaías 29:13; Mateo 15:3-9;
Colosenses 2:8).
w03 15/1 págs. 10-11 párr. 5 ¿Realmente tiene fe en las buenas nuevas?
5. ¿Por qué es tan importante la fe?
5 Nacimos con necesidades espirituales, pero no con fe. De hecho, “la fe no es posesión de todos”
(2 Tesalonicenses 3:2). Sin embargo, los cristianos deben tener fe para heredar las promesas de Dios (Hebreos
6:12). Después de referirse a muchos ejemplos de fe, Pablo escribió: “Porque tenemos tan grande nube de
testigos que nos cerca, quitémonos nosotros también todo peso, y el pecado que fácilmente nos enreda, y
corramos con aguante la carrera que está puesta delante de nosotros, mirando atentamente al Agente Principal y
Perfeccionador de nuestra fe, Jesús” (Hebreos 12:1, 2). ¿Cuál es “el pecado que fácilmente nos enreda”? La falta
de fe, incluso la pérdida de la que una vez se tuvo. A fin de mantenerla fuerte, debemos ‘mirar atentamente a
Jesús’ y seguir su ejemplo. Asimismo, tenemos que rechazar la inmoralidad, combatir las obras de la carne y
evitar el materialismo, las filosofías de este mundo y las tradiciones contrarias a las Escrituras (Gálatas 5:19-21;
Colosenses 2:8; 1 Timoteo 6:9, 10; Judas 3, 4). Además, hemos de creer que Dios nos respalda y que los
consejos de su Palabra realmente surten efecto.
w05 1/10 pág. 22 párr. 10 “Manténganse alerta”: la hora de juicio ha llegado
10. ¿Qué debemos hacer para estar seguros de que nos mantenemos alerta?
10 Pero ¿y nosotros? A diario tomamos decisiones relacionadas con el empleo, la salud, la familia o la
adoración a Dios. Sabemos lo que la Biblia dice y nos esforzamos por ponerlo en práctica. Aun así, haríamos
bien en preguntarnos: “¿Me he dejado desviar por las inquietudes de la vida? ¿Permito que la filosofía del
mundo, su modo de pensar, influya en mis decisiones?” (Lucas 21:34-36; Colosenses 2:8). Es preciso que
sigamos demostrando que confiamos en Jehová con todo el corazón y que no nos apoyemos en nuestro propio
entendimiento (Proverbios 3:5). De esa manera lograremos “asir[nos] firmemente de la vida que realmente lo es”,
la vida eterna en el nuevo mundo de Dios (1 Timoteo 6:12, 19).
w06 15/3 pág. 29 párr. 11 Mantengámonos alejados de la adoración falsa
11. ¿Qué debemos hacer para mantenernos alejados de la adoración falsa?
11 Los verdaderos cristianos nos mantenemos alejados de la adoración falsa rechazando sus doctrinas. Esto
significa que evitamos los programas religiosos que se emiten por la radio y la televisión, así como las
publicaciones religiosas que propagan mentiras sobre Dios y su Palabra (Salmo 119:37). También significa que
no acudimos a reuniones sociales y actividades recreativas programadas por organizaciones vinculadas a la
religión falsa. En otras palabras, no apoyamos la adoración falsa de ninguna manera (1 Corintios 10:21). Si
tomamos estas medidas, nadie nos llevará “como presa suya mediante la filosofía y el vano engaño según la
tradición de los hombres, según las cosas elementales del mundo y no según Cristo” (Colosenses 2:8).
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Respuestas a preguntas bíblicas:
Colosenses 2:8. ¿Qué son “las cosas elementales del mundo” contra las que Pablo previene? Son los
elementos básicos que componen el mundo de Satanás y los principios que guían y motivan a la gente, como la
filosofía, el materialismo y las religiones falsas, entre otros (1 Juan 2:16).
w08 15/2 págs. 3-4 párrs. 6-7 Tengamos siempre presente a Jehová
6, 7. a) En lo que tiene que ver con la oración, ¿qué ejemplo nos dejó Epafras? b) ¿Por qué debemos orar
a favor de los demás?
6 La Biblia también nos exhorta a que oremos “unos por otros”, aunque no siempre veamos de inmediato una
respuesta clara a nuestras oraciones (Sant. 5:16). Por ejemplo, Epafras, “un fiel ministro del Cristo”, oró
insistentemente por sus hermanos en la fe. Pablo escribió lo siguiente desde Roma: “Epafras, que es de entre
ustedes [colosenses], esclavo de Cristo Jesús, les envía sus saludos, y siempre está esforzándose a favor de
ustedes en sus oraciones, para que al fin estén de pie completos y con firme convicción en toda la voluntad de
Dios. Yo verdaderamente doy testimonio de él, que se empeña mucho a favor de ustedes y de los que están en
Laodicea y de los que están en Hierápolis” (Col. 1:7; 4:12, 13).
7 Las ciudades de Hierápolis, Laodicea y Colosas se ubicaban en la misma región de Asia Menor.
En Hierápolis, los cristianos vivían entre adoradores de la diosa Cibeles. En Laodicea, el problema era el
materialismo. Y en Colosas, el peligro lo constituían las filosofías humanas (Col. 2:8). No es de extrañar, pues,
que Epafras —quien era colosense— se preocupara por orar a favor de los hermanos de su ciudad. Él siempre
oraba por ellos, aunque la Biblia no dice cómo se contestaron sus oraciones. También nosotros debemos orar
constantemente por nuestros hermanos. Aunque no nos entrometemos en asuntos ajenos, es probable que
sepamos de familiares o amigos que estén pasando por una prueba difícil (1 Ped. 4:15). Una buena manera de
ayudarlos es pedir por ellos en nuestras oraciones. A Pablo le hicieron mucho bien las oraciones de sus
hermanos, y las nuestras pueden tener el mismo efecto en los demás (2 Cor. 1:10, 11).
w09 15/9 pág. 22 párrs. 7-8 El insuperable valor de la educación divina
7, 8. a) ¿Cuáles son algunas de las “cosas fuertemente atrincheradas” que derrumba la educación
divina? b) ¿Qué ejemplo demuestra que la educación divina resulta en alabanza para Jehová?
7 El apóstol Pablo comparó la labor que realizan los siervos de Dios con una guerra espiritual. Él escribió: “Las
armas de nuestro guerrear no son carnales, sino poderosas por Dios para derrumbar cosas fuertemente
atrincheradas. Porque estamos derrumbando razonamientos y toda cosa encumbrada que se levanta contra el
conocimiento de Dios” (2 Cor. 10:4, 5). ¿Cuáles son las “cosas fuertemente atrincheradas” que la educación
divina derrumba? Las mentiras religiosas, las supersticiones y las filosofías humanas, para mencionar unas
cuantas (Col. 2:8). Las enseñanzas de Jehová ayudan a la gente a abandonar conductas pecaminosas y a
desarrollar cualidades cristianas (1 Cor. 6:9-11). Además, mejoran las relaciones familiares y le dan propósito a la
vida. Esa es la educación que más se necesita hoy día.
8 Una de las cualidades que la gente puede desarrollar gracias a la ayuda de Jehová es la honradez, como lo
demuestra la siguiente historia (Heb. 13:18). En la India, una señora empezó a estudiar la Biblia y se hizo
publicadora no bautizada. Cierto día, mientras volvía a su casa después de trabajar en la construcción de un
Salón del Reino, encontró una cadena de oro tirada en el suelo junto a una parada de autobús. Aunque ella era
pobre y la cadena estaba valorada en 800 dólares, decidió ir a entregarla a la estación de policía, y le pidió a un
anciano de la congregación que la acompañara. El oficial que los atendió no lo podía creer. Más tarde, otro
policía le preguntó a la publicadora por qué había decidido devolver la cadena, a lo que ella respondió: “Porque
las enseñanzas de la Biblia me han transformado. Ahora soy una persona honrada”. Impresionado, el policía le
dijo al anciano: “Este estado tiene treinta y ocho millones de habitantes. Si usted consiguiera que tan solo diez
personas llegaran a ser como esta señora, eso sería maravilloso”. La educación divina ha mejorado la vida de
millones de personas de todo el mundo. ¿Verdad que esa es una poderosa razón para alabar a Jehová?
w11 15/2 pág. 9 párr. 17 El espíritu santo: la fuerza detrás de la creación
17. ¿Qué clase de ideas debemos evitar?
17 Para obtener espíritu santo, debemos pedirlo en nuestras oraciones (Luc. 11:13). Así se fortalecerá nuestra
fe y nos convenceremos aún más de que el universo es obra de Jehová. Hoy día sufrimos un auténtico
bombardeo de ideas evolucionistas y ateas. No podemos dejarnos intimidar ni confundir por esos razonamientos
sin base. Todos debemos estar preparados para resistir esa propaganda, así como la presión social para
aceptarla (léase Colosenses 2:8).
w09 15/7 pág. 5 párr. 10 Busquemos los tesoros “cuidadosamente ocultados” en Cristo
10. ¿Qué podemos aprender sobre Jesús al leer Colosenses 1:19 y 2:9?
10 “En él mora corporalmente toda la plenitud de la cualidad divina.” (Col. 1:19; 2:9.) Después de pasar
millones y millones de años con su Padre celestial, Jesús ha llegado a conocer mejor que nadie su personalidad
y su voluntad. Y cuando llevó a cabo su ministerio aquí en la Tierra, le enseñó a la gente lo que él había
aprendido. Además, su conducta siempre reflejó los valores y cualidades que su Padre le había inculcado. Por
eso pudo decir: “El que me ha visto a mí ha visto al Padre también” (Juan 14:9). Toda la sabiduría y el
conocimiento de Dios están escondidos en Cristo, es decir, moran o residen en él. Por eso, la mejor manera de
conocer a Jehová es conociendo a Jesús.
w02 15/7 págs. 19-20 párrs. 23-24 Los cristianos adoran con espíritu y con verdad
23, 24. ¿Cómo debe efectuarse el bautismo cristiano?
23 La inmersión total en agua es la forma apropiada de llevar a cabo el bautismo. Jesús “subió del agua”
después de bautizarse en el río Jordán (Marcos 1:10). El eunuco etíope se bautizó en una “masa de agua”. Él y
Felipe “bajaron al agua” y luego ‘subieron’ de ella (Hechos 8:36-40). La comparación bíblica del bautismo con un
entierro simbólico es otra evidencia de que el primero debe efectuarse por inmersión completa en agua
(Romanos 6:4-6; Colosenses 2:12).
24 La obra The Oxford Companion to the Bible (Guía Oxford de la Biblia) dice: “Las descripciones de bautismos
en el Nuevo Testamento indican que se bautizaba a la persona sumergiéndola en agua”. Según la obra francesa
Larousse du XXe Siècle (Larousse del siglo XX) (París, 1928), “los primeros cristianos recibían el bautismo por
inmersión dondequiera que hubiera agua”. Y el libro After Jesus—The Triumph of Christianity (El triunfo del
cristianismo después de Jesús) dice: “En su forma más elemental, la persona [que iba a bautizarse] tenía que
hacer una confesión de fe y luego sumergirse completamente en agua en el nombre de Jesús”.
w06 15/6 pág. 20 párr. 4 “¡Cómo amo tu ley, sí!”
4. ¿Cómo demostró el salmista que apreciaba la ley de Dios? ¿Debemos los cristianos hacer lo mismo?
4 Lo que ayudó al salmista a soportar las presiones fue dedicar tiempo a estudiar detalladamente la ley de
Dios y reflexionar sobre ella; es así como llegó a amarla. De hecho, casi todos los versículos del Salmo 119
mencionan alguna faceta de la ley divina. Los cristianos no estamos bajo la Ley de Moisés, que Jehová dio a la
antigua nación de Israel (Colosenses 2:14). No obstante, los principios que le sirven de fundamento aún son
valiosos. Estos principios fueron de gran consuelo para el salmista, y también pueden serlo para los siervos de
Dios que luchamos para sobrellevar las dificultades de la vida moderna.
w06 15/6 págs. 21-22 párr. 9 “¡Cómo amo tu ley, sí!”
9. ¿Qué lección encierra el sábado para los cristianos?
9 El pueblo de Dios ya no tiene que guardar un descanso sabático literal de veinticuatro horas; con todo, tal
disposición no es simplemente una curiosidad histórica (Colosenses 2:16). ¿No es verdad que también nos
recuerda a nosotros que debemos dar prioridad a las actividades espirituales? No podemos permitir que los
intereses espirituales queden eclipsados por las preocupaciones económicas o por las diversiones (Hebreos
4:9, 10). De modo que cabría preguntarse: “¿Qué ocupa el primer lugar en mi vida? ¿Doy prioridad a estudiar,
orar, asistir a las reuniones cristianas y predicar las buenas nuevas del Reino? ¿O los dejo de lado por otros
intereses?”. Si ponemos los asuntos espirituales en primer lugar en nuestra vida, Jehová nos asegura que
tendremos cubiertas las necesidades básicas (Mateo 6:24-33).
w02 1/6 pág. 20 párr. 8 Un pueblo purificado para efectuar obras excelentes
8. ¿Por qué deben los cristianos hoy prestar atención a lo que decía la Ley sobre la limpieza?
8 Puesto que Jehová incluyó estos pormenores en la Ley para indicar a los israelitas cómo podían ser limpios,
santos y resultar aceptables a él, ¿no deberían los cristianos hoy en día reflexionar cuidadosamente sobre si
están a la altura de estos requisitos? Aunque los cristianos no están bajo la Ley, deben tener presente que, como
Pablo explicó, todo lo que la Ley decía era “una sombra de las cosas por venir, pero la realidad pertenece al
Cristo” (Colosenses 2:17; Hebreos 10:1). Si Jehová Dios, quien dice que “no [ha] cambiado”, consideraba que
mantenerse limpio e incontaminado era un factor tan importante en la adoración verdadera en aquel entonces,
hoy debemos tomar en serio el asunto de mantenernos limpios física, moral y espiritualmente si queremos tener
su aprobación y bendición (Malaquías 3:6; Romanos 15:4; 1 Corintios 10:11, 31).
w04 1/8 pág. 10 párr. 11 Jehová revela su gloria a los humildes
11. ¿Cómo manifestaron falta de humildad algunas personas del siglo primero, y por qué los perjudicó
esa actitud?
11 En el siglo primero, muchas personas, entre quienes se contaban algunas que decían ser cristianas,
manifestaron falta de humildad y tropezaron a raíz de lo que Pablo les reveló sobre el propósito de Dios. Pablo
llegó a ser “apóstol a las naciones”, pero no debido a su nacionalidad, educación, edad o su largo historial de
buenas obras (Romanos 11:13). Las personas de mentalidad carnal consideran que son estas las características
en las que Jehová se fija para determinar quién puede serle útil (1 Corintios 1:26-29; 3:1; Colosenses 2:18).
No obstante, fue a causa de Su bondad amorosa y justos propósitos que Dios eligió al apóstol (1 Corintios 15:8-
10). Aquellos hombres a quienes Pablo llamó “apóstoles superfinos”, al igual que otros opositores, lo rechazaron
tanto a él como a sus razonamientos basados en las Escrituras. Su falta de humildad les impidió conocer y
entender de qué forma gloriosa realiza Jehová su propósito. Por lo tanto, nunca subestimemos ni prejuzguemos a
quienes Jehová usa para efectuar su voluntad (2 Corintios 11:4-6).
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Lecciones para nosotros:
Colosenses 2:18, 23. Quien finge humildad para tratar de impresionar a los demás tal vez se prive de cosas
materiales o trate su cuerpo con severidad, pero lo único que logra con esa “humildad ficticia” es demostrar que
está “hinchado [...] por su disposición de ánimo carnal”.
w07 1/4 pág. 29 párr. 13 Seamos humildes y sometámonos a nuestros amorosos pastores
13. ¿De qué tendrán que rendir cuenta los superintendentes y los demás cristianos, y ante quién lo
harán?
13 La tercera razón para cooperar de buena gana con los superintendentes es que velan por nosotros “como
los que han de rendir cuenta”. Estos pastores recuerdan que están al servicio de los Pastores celestiales, Jehová
Dios y Jesucristo (Ezequiel 34:22-24). Jehová es el Dueño de las ovejas, a las que “compró con la sangre del
Hijo suyo”, y pedirá cuentas a los superintendentes, quienes deben tratar a Su rebaño “con ternura” (Hechos
20:28, 29). En realidad, todos deberemos dar cuenta a Jehová por la manera en que respondemos a la dirección
divina (Romanos 14:10-12). Al obedecer a los ancianos, también daremos prueba de que nos sometemos a
Cristo, Cabeza de la congregación (Colosenses 2:19).
Colosenses 3
w01 15/6 pág. 15 párrs. 11-12 No nos hagamos oidores olvidadizos
11, 12. ¿Cómo es posible ser culpable de idolatría sin venerar imágenes?
11 Pablo nos da otra advertencia cuando escribe lo siguiente: “Ni nos hagamos idólatras, como hicieron
algunos de ellos; así como está escrito: ‘Se sentó el pueblo a comer y beber, y se levantaron para divertirse’”
(1 Corintios 10:7). El apóstol se refiere a la ocasión en que los israelitas convencieron a Aarón de que les hiciera
un becerro de oro (Éxodo 32:1-4). Si bien es improbable que nosotros nos volvamos al culto descarado de los
ídolos, cabe la posibilidad de que nos hagamos idólatras al permitir que nuestros deseos egoístas nos distraigan
de la adoración de toda alma a Jehová (Colosenses 3:5).
12 En otra ocasión, Pablo escribió sobre algunas personas que se interesaban ante todo en los asuntos
materiales, no en los espirituales. Con relación a los ‘que andaban como enemigos del madero de tormento del
Cristo’, dijo: “Su fin es la destrucción, y su dios es su vientre” (Filipenses 3:18, 19). El objeto de su adoración
idolátrica no eran las imágenes talladas, sino el deseo de bienes materiales. Huelga decir que no todos los
deseos son malos. Jehová nos creó con necesidades y la capacidad de disfrutar de diversos placeres. Pero
quienes anteponen la búsqueda del placer a su relación con Dios se convierten, de hecho, en idólatras
(2 Timoteo 3:1-5).
w02 15/7 pág. 13 párr. 16 Añadamos devoción piadosa a nuestro aguante
16. ¿Qué deseos pecaminosos impiden a algunos vivir a la altura de las justas normas de Dios, y cómo
podemos dominar tales deseos?
16 El alcohol, las drogas, la inmoralidad y los deseos pecaminosos pueden extinguir nuestra devoción piadosa.
Sucumbir a estos escollos nos impide vivir a la altura de las justas normas de Dios (1 Corintios 6:9, 10;
2 Corintios 7:1). Hasta Pablo sostuvo una continua lucha contra la carne caída (Romanos 7:21-25). Para
desarraigar los deseos impropios se requieren medidas drásticas. Por un lado, tenemos que resolvernos a
permanecer limpios en sentido moral. Pablo nos dice: “Amortigüen [...] los miembros de su cuerpo que están
sobre la tierra en cuanto a fornicación, inmundicia, apetito sexual, deseo perjudicial y codicia, que es idolatría”
(Colosenses 3:5). Amortiguar los miembros de nuestro cuerpo en cuanto a tales tendencias o acciones
pecaminosas exige que nos determinemos a eliminarlas. Si pedimos sinceramente la ayuda de Dios, podremos
rechazar los deseos incorrectos e ir en pos de la justicia y la devoción piadosa incluso en este sistema de cosas
malvado.
w07 1/8 pág. 22 párr. 8 “Guárdense de toda suerte de codicia”
8. ¿Qué es la codicia, y a qué puede llevar?
8 La codicia es más que un simple deseo de poseer dinero u otras cosas, que podrían tener una utilidad y un
propósito correctos. De acuerdo con varios diccionarios, se podría definir como un deseo distorsionado que se
centra en bienes materiales o inmateriales, sea que pertenezcan a otra persona o no. A veces se manifiesta en
un apetito insaciable de conseguir cosas por el mero hecho de tenerlas, independientemente de si uno las
necesita o de cómo repercutirá eso en los demás. La persona codiciosa permite que el objeto deseado acapare
su mente y sus acciones hasta el grado de convertirse en su dios. Ahora bien, recordemos que el apóstol Pablo
equiparó la codicia a la idolatría y dijo que las personas dominadas por la avidez no heredarían el Reino de Dios
(Efesios 5:5; Colosenses 3:5).
w11 1/11 pág. 7 Diez preguntas sobre el sexo. La Biblia responde
¿Cuál es el punto de vista bíblico sobre la masturbación?
▪ Respuesta: La Biblia no habla directamente de la masturbación, esto es, la estimulación deliberada de los
órganos sexuales propios para excitarse y llegar al orgasmo. Con todo, la Palabra de Dios da el siguiente
mandato a los cristianos: “Amortigüen [o “den muerte a”] [...] los miembros de su cuerpo que están sobre la tierra
en cuanto a fornicación, inmundicia, [e indecente] apetito sexual” (Colosenses 3:5; Traducción en lenguaje
actual).
Quienes se masturban desarrollan un punto de vista distorsionado sobre el sexo y una actitud egocéntrica.
La Biblia asegura que quienes de verdad desean dejar esta práctica perjudicial pueden contar con “el poder [de
Dios,] que es más allá de lo normal” (2 Corintios 4:7; Filipenses 4:13).
w03 15/9 págs. 12-13 párr. 12 Las conversaciones espirituales edifican
12. En vista del consejo de Pablo de considerar las cosas justas y castas, ¿qué debemos evitar?
12 Por cosas justas se entiende las que son rectas a los ojos de Dios, las que satisfacen sus normas. Y la
palabra castas transmite en griego la idea de pureza de pensamiento y conducta. Por lo tanto, las calumnias, las
bromas obscenas y las insinuaciones sexuales están fuera de lugar en nuestras conversaciones (Efesios 5:3;
Colosenses 3:8). Cuando en el trabajo o en la escuela las conversaciones adquieren ese tono, los cristianos
hacen bien en retirarse.
w06 15/10 págs. 24-25 párr. 5 Demuestre su fe por su modo de vivir
5. ¿Por qué debe el anfitrión pensar detenidamente en si servirá bebidas alcohólicas o pondrá música?
5 Muchos anfitriones se han enfrentado a la cuestión de si servir o no bebidas alcohólicas. En realidad, estas
no son necesarias para que la reunión sea edificante. Recordemos lo que hizo Jesús para alimentar a un grupo
considerable de personas que acudió a él: multiplicó unos pocos panes y pescados. El relato no dice que les
diera vino milagrosamente, aunque sabemos que él podía haberlo hecho (Mateo 14:14-21). Si usted decide
ofrecer bebidas alcohólicas en una reunión social, sea moderado en cuanto a la cantidad y asegúrese de que
haya opciones atrayentes para los que prefieran no tomar alcohol (1 Timoteo 3:2, 3, 8; 5:23; 1 Pedro 4:3).
Y desde luego, nunca haga que nadie se sienta presionado a beber; no olvide que, en muchas ocasiones, el
alcohol “muerde justamente como una serpiente” (Proverbios 23:29-32). ¿Y con respecto a oír música y cantar?
Si va a haber algún tipo de música, sin duda tendrá que seleccionar bien las canciones, teniendo en cuenta tanto
el ritmo como la letra (Colosenses 3:8; Santiago 1:21). Muchos cristianos han comprobado que poner las
Melodías del Reino o hasta entonarlas juntos contribuye a crear un ambiente agradable (Efesios 5:19, 20).
Y, claro está, controle constantemente el volumen para que la música no impida disfrutar de la conversación
ni moleste a los vecinos (Mateo 7:12).
w06 15/9 págs. 22-23 párr. 15 Demuestre amor y respeto controlando su lengua
15. ¿Qué deben hacer las personas acostumbradas a hablar con rudeza si quieren abandonar ese hábito?
15 ¿Y si usted tiene la costumbre de hablar con rudeza porque se crió en una familia donde eso era lo
habitual? No piense que no va a poder cambiar. Usted ya se ha fijado límites en otros campos de la vida y se ha
determinado a no actuar de cierto modo. Entonces, ¿dónde fijará el límite a la hora de hablar? ¿Se detendrá
antes de que sus palabras se vuelvan ofensivas? Póngase el límite descrito en Efesios 4:29: “No proceda de la
boca de ustedes ningún dicho corrompido”. Para ello, debe “[desnudarse] de la vieja personalidad con sus
prácticas, y [vestirse] de la nueva personalidad, que mediante conocimiento exacto va haciéndose nueva según
la imagen de Aquel que la ha creado” (Colosenses 3:9, 10).
w06 15/5 pág. 25 párr. 17 ¿Está usted preparado para sobrevivir?
17. ¿Qué nos ayudará a estar preparados para sobrevivir?
17 Hoy más que nunca es el momento de “incitarnos al amor y a las obras excelentes, sin abandonar el
reunirnos, como algunos tienen por costumbre, sino animándonos unos a otros” (Hebreos 10:23-25).
Estaremos preparados para sobrevivir si nos mantenemos en estrecha relación con nuestra congregación —una
de las más de noventa y ocho mil que hay en el mundo— y si somos miembros activos de ella. Así contaremos
con la ayuda de nuestros hermanos cristianos, quienes nos apoyarán en la lucha por manifestar “la nueva
personalidad” y en nuestro empeño por enseñar a otros el medio que Jehová ha provisto para la salvación
(Efesios 4:22-24; Colosenses 3:9, 10; 1 Timoteo 4:16).
w04 1/1 pág. 9 párr. 4 Declaren todos la gloria de Jehová
4. ¿Qué instrucciones dio Jesús en cuanto a cómo glorificar a Dios, y de qué modo podemos seguirlas?
4 Jesucristo reveló cómo alabar a Dios cuando dijo: “Mi Padre es glorificado en esto, que ustedes sigan
llevando mucho fruto y demuestren ser mis discípulos” (Juan 15:8). ¿De qué manera llevamos mucho fruto? En
primer lugar, predicando con entusiasmo las “buenas nuevas del reino” y uniéndonos con ello a todas las cosas
creadas en ‘informar’ acerca de “las cualidades invisibles” de Dios (Mateo 24:14; Romanos 1:20). Además, de
este modo todos tenemos una participación, sea directa o indirecta, en hacer nuevos discípulos que se
incorporen al coro de alabanza a Jehová Dios. En segundo lugar, cultivamos el fruto que produce el espíritu
santo en nosotros y procuramos imitar las superlativas cualidades divinas (Gálatas 5:22, 23; Efesios 5:1;
Colosenses 3:10). De esta forma, nuestra conducta diaria glorifica a Dios.
w01 15/12 pág. 30 ¿Recuerda usted?
¿Quiénes eran los escitas que se mencionan en Colosenses 3:11?
Fueron una nación nómada de jinetes excepcionales y guerreros que dominaron las estepas de Eurasia desde el
año 700 al 300 a.E.C. En Colosenses 3:11 se hace referencia, seguramente, no a una nación en concreto, sino
a la gente de la peor índole que formaba parte de los pueblos bárbaros.—15/11, páginas 24, 25.
w05 1/3 pág. 19 párrs. 15-16 Consejos sabios para los casados
15, 16. ¿Con qué tipo de conducta puede ganarse a un esposo no creyente la esposa cristiana?
15 ¿Con qué tipo de conducta se gana al esposo? Con la que generalmente siguen las mujeres cristianas.
Pedro dice: “Que su adorno no sea el de trenzados externos del cabello ni el de ponerse ornamentos de oro ni el
uso de prendas de vestir exteriores, sino que sea la persona secreta del corazón en la vestidura incorruptible del
espíritu quieto y apacible, que es de gran valor a los ojos de Dios. Porque así, también, se adornaban en otros
tiempos las mujeres santas que esperaban en Dios, sujetándose a sus propios esposos, como Sara obedecía a
Abrahán, llamándolo ‘señor’. Y ustedes han llegado a ser hijas de ella, con tal que sigan haciendo el bien y
no teman a ninguna causa de terror” (1 Pedro 3:3-6).
16 Pedro recomienda a la cristiana que no se centre en la apariencia externa, sino que deje que el esposo
perciba el efecto que las enseñanzas bíblicas han tenido en ella. Que le muestre su nueva personalidad para que
la pueda comparar con la anterior (Efesios 4:22-24). Sin duda, el esposo hallará un “espíritu quieto y apacible”,
reconfortante y atrayente, un espíritu que no solo lo complacerá a él, sino que será “de gran valor a los ojos de
Dios” (Colosenses 3:12).
w06 15/11 págs. 29-30 párr. 19 Aceptemos siempre la disciplina de Jehová
19. ¿Con qué actitud tratan los ancianos de reajustar al cristiano que ha pecado?
19 Además, los pastores cristianos son nombrados por espíritu santo y se dejan guiar por él. Por eso, en caso
de que “un hombre dé algún paso en falso antes que se dé cuenta” —es decir, si inadvertidamente cae en la
trampa del pecado—, estos cristianos que tienen las debidas cualidades espirituales tratan de “reajustar a tal
hombre con espíritu de apacibilidad” (Gálatas 6:1; Hechos 20:28). En efecto, los ancianos corrigen la forma de
pensar de esa persona con apacibilidad, al mismo tiempo que apoyan con firmeza las normas divinas. Se los
puede comparar al médico considerado que, cuando tiene que acomodar un hueso roto, trata de hacerlo con
cuidado a fin de causar el menor dolor posible (Colosenses 3:12). Tengamos presente que los ancianos oran y
consultan la Biblia antes de tomar cualquier decisión. Por lo tanto, la misericordia que muestren a la persona
reflejará el punto de vista de Dios (Mateo 18:18).
w04 1/9 pág. 8 párr. 2 Glorifiquemos a Dios “con una sola boca”
2. ¿Cómo recalcó Pablo la necesidad de estar unidos?
2 Pablo sabía que la unidad entre los cristianos es esencial, de modo que les dio muy buenos consejos para
que se soportaran con amor (Efesios 4:1-3; Colosenses 3:12-14). Sin embargo, tras fundar muchas
congregaciones y visitar a los hermanos durante más de veinte años, comprendía que mantener la unidad no era
fácil (1 Corintios 1:11-13; Gálatas 2:11-14). De ahí que dirigiera estas palabras a los cristianos de Roma: “Que el
Dios que suministra aguante y consuelo les conceda [...] que, de común acuerdo, con una sola boca glorifiquen al
Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo” (Romanos 15:5, 6). De igual modo, también los siervos de Jehová
Dios de hoy debemos glorificarlo “con una sola boca”, como grupo unido. ¿Cómo nos va a este respecto?
w00 1/12 págs. 22-23 Cómo hacer amigos SABER PERDONAR. Jesús le dijo a Pedro que estuviera dispuesto
a perdonar “hasta setenta y siete veces” (Mateo 18:21, 22). El auténtico amigo es indulgente con los defectos de
poca monta. Ocurre igual que con las frambuesas: aunque a algunos no les gustan por sus semillitas, los
amantes de esta fruta ni siquiera las notan. Así mismo, al amigo legítimo se le quiere por sus virtudes y se le
pasan por alto las faltas leves. Pablo nos exhorta: “Continúen soportándose unos a otros y perdonándose
liberalmente” (Colosenses 3:13). Quienes aprenden a ser magnánimos mantienen sus relaciones.
w01 1/9 pág. 15 párr. 6 ¿Cómo controla la paz del Cristo en nuestros corazones?
6. ¿Cómo podemos actuar cuando somos víctimas de lo que nos parece un abuso dentro de la
congregación?
6 Ahora bien, supongamos que somos nosotros las víctimas de lo que nos parece un abuso. ¿Cómo actúa
quien tiene la paz del Cristo en el corazón? Tal vez veamos necesario hablar con quien creemos que nos ha
tratado mal. Después de eso, en vez de comentar el asunto con cualquiera que nos escuche, ¿por qué
no contárselo a Jehová en oración y confiar en que él se asegurará de que se haga justicia? (Salmo 9:10;
Proverbios 3:5.) Es muy posible que una vez que hayamos obrado así, nos conformemos con resolver el asunto
en nuestro corazón y ‘callar’ (Salmo 4:4). En la mayoría de los casos será pertinente esta exhortación de Pablo:
“Continúen soportándose unos a otros y perdonándose liberalmente unos a otros si alguno tiene causa de queja
contra otro. Como Jehová los perdonó liberalmente a ustedes, así también háganlo ustedes” (Colosenses 3:13).
w01 1/9 pág. 11 párrs. 13-14 “Busque la paz y siga tras ella”
13, 14. ¿Qué hacer para conservar la paz cuando hemos pecado con la boca o cuando estamos
acalorados?
13 Como somos imperfectos, todos decimos de vez en cuando algo de lo que después nos lamentamos.
Cuando nos suceda, apresurémonos a arreglarlo, a hacer la paz (Proverbios 19:11; Colosenses 3:13). No nos
enredemos en “debates acerca de palabras” ni en “disputas violentas acerca de insignificancias” (1 Timoteo
6:4, 5). Lo que tenemos que hacer es mirar más allá de lo aparente y tratar de entender los sentimientos de
nuestro cónyuge. Si se nos habla con dureza, no respondamos del mismo modo. Recordemos que “la respuesta,
cuando es apacible, aparta la furia” (Proverbios 15:1).
14 En ocasiones, tal vez tengamos que pensar en el consejo de Proverbios 17:14: “Antes que haya estallado la
riña, retírate”. Distanciémonos un poco de estas situaciones explosivas, pues más tarde, cuando los ánimos
estén calmados, es probable que logremos resolver el problema amigablemente. Quizá sea aconsejable en
algunos casos acudir a un superintendente cristiano maduro. La ayuda de estos hombres con experiencia y
empatía es reconfortante cuando peligra la paz marital (Isaías 32:1, 2).
w03 15/3 pág. 19 párrs. 17-18 Procure ver a los demás como Jehová los ve
17, 18. a) ¿Por qué es posible que se produzcan fricciones entre cristianos? b) ¿Qué consejos bíblicos
nos ayudarán a resolver las dificultades con nuestros hermanos en la fe?
17 En nuestros días sirven unidamente a Jehová hombres, mujeres y niños de toda raza y nivel económico y
cultural (Revelación [Apocalipsis] 7:9, 10). Además, en la congregación cristiana existe una amplia variedad de
personalidades. Puesto que servimos a Dios en estrecha colaboración, es inevitable que de vez en cuando se
produzcan fricciones (Romanos 12:10; Filipenses 2:3).
18 Aunque notamos las debilidades de nuestros hermanos, no nos centramos en ellas. Procuramos imitar a
Jehová, de quien el salmista cantó: “Si errores fuera lo que tú vigilas, oh Jah, oh Jehová, ¿quién podría estar de
pie?” (Salmo 130:3). En vez de fijarnos demasiado en los rasgos de personalidad que pudieran distanciarnos,
seguimos “tras las cosas que contribuyen a la paz y las cosas que sirven para edificación mutua” (Romanos
14:19). Nos esforzamos por ver a las personas como las ve Jehová, de modo que procuramos pasar por alto sus
defectos y centrarnos en sus virtudes. Hacerlo así nos ayuda a ‘continuar soportándonos unos a otros’
(Colosenses 3:13).
w08 15/5 pág. 9 párr. 11 Hagamos siempre el bien
11. ¿A quiénes perdona Jehová?
11 Para que Dios nos perdone, primero tenemos que perdonar a quienes han pecado contra nosotros (Mar.
11:25). Así lo destacó Jesús cuando dijo: “Si perdonan a los hombres sus ofensas, su Padre celestial también los
perdonará a ustedes; mientras que si no perdonan a los hombres sus ofensas, tampoco perdonará su Padre las
ofensas de ustedes” (Mat. 6:14, 15). En efecto, Jehová solo perdona a quienes perdonan de todo corazón a sus
semejantes. Así pues, sigamos este consejo de Pablo: “Como Jehová los perdonó liberalmente a ustedes, así
también háganlo ustedes” (Col. 3:13). Esta es, sin duda, una forma de hacer el bien al prójimo
w11 15/8 pág. 28 párr. 5 Busquemos la paz
5. ¿De qué forma buscamos la paz cuando un hermano nos ofende?
5 Pero ¿y si es el otro el que ha cometido una ofensa contra nosotros? ¿Deberíamos razonar que es él quien
tiene que dar el primer paso y disculparse? No. Recordemos que el verdadero amor “no lleva cuenta del daño”
(1 Cor. 13:5). Cuando se trata de problemas de poca importancia, es mucho mejor hacer borrón y cuenta nueva,
o sea, perdonar y olvidar (léase Colosenses 3:13). Al actuar así, estaremos en paz con los demás y con
nosotros mismos. ¡Con razón dice la Biblia que es una “hermosura [...] pasar por alto la transgresión”! (Pro.
19:11.)
w05 1/3 pág. 14 párr. 19 El matrimonio puede triunfar en el mundo de hoy
19. a) ¿Por qué resulta difícil pedir perdón? b) ¿Qué nos impulsará a disculparnos?
19 A veces habrá que pedir perdón, lo cual no siempre es fácil. Se precisa humildad para admitir los errores,
pero hacerlo es primordial en el matrimonio. Una disculpa sincera puede eliminar un posible motivo de disputa y
allanar el camino para llegar al verdadero perdón y a la solución del problema. Pablo exhortó: “Continúen
soportándose unos a otros y perdonándose liberalmente unos a otros si alguno tiene causa de queja contra otro.
Como Jehová los perdonó liberalmente a ustedes, así también háganlo ustedes. Pero, además de todas estas
cosas, vístanse de amor, porque es un vínculo perfecto de unión” (Colosenses 3:13, 14).
w11 15/4 pág. 19 párr. 6 “El fruto del espíritu” glorifica a Dios
6. ¿De qué diversas formas demostramos amor altruista por nuestros hermanos? (Véase el recuadro de
la página 21.)
6 El amor por quienes comparten nuestra fe va mucho más allá: “Estamos obligados a entregar nuestras almas
por nuestros hermanos” (léase 1 Juan 3:16-18). Claro, a menudo podemos demostrar que los queremos con
cosas mucho más pequeñas; por ejemplo, procurando hacer las paces si los hemos ofendido con nuestras
palabras o acciones (Mat. 5:23, 24). Pero ¿y si los ofendidos somos nosotros? ¿Tenemos siempre el corazón
“listo para perdonar”, o somos un tanto rencorosos? (Sal. 86:5.) El intenso amor que produce el espíritu nos
ayuda a cubrir las pequeñas ofensas de los demás perdonándolos liberalmente, o con generosidad, tal como
“Jehová [nos] perdonó liberalmente” a nosotros (Col. 3:13, 14; 1 Ped. 4:8).
w01 1/1 págs. 8-9 párr. 4 Edificados por el amor
4. ¿En qué sentido es el amor un vínculo muy fuerte?
4 Las personas egoístas de corazón casi nunca pueden mantener una relación basada de verdad en el amor,
porque quien ama está dispuesto a anteponer los intereses ajenos a los propios (Filipenses 2:2-4). Jesús dijo que
“hay más felicidad en dar que en recibir”, lo cual es especialmente cierto cuando el dar es un acto de amor
(Hechos 20:35). El amor es un vínculo muy fuerte (Colosenses 3:14). Aunque suele incluir la amistad, los lazos
de esta son más débiles. A los sentimientos románticos entre esposo y esposa se les denomina a veces amor;
no obstante, la cualidad que la Biblia nos anima a cultivar es más perdurable que la atracción física. Cuando los
cónyuges se aman de verdad, siguen juntos aunque ya no sea posible la relación física debido a las
enfermedades propias de la vejez o a que uno de ellos esté discapacitado
w02 1/7 págs. 17-18 párr. 12 La gloria de Jehová brilla sobre su pueblo
12. ¿Cómo ha llegado a reinar la paz entre los cristianos verdaderos?
12 Los cristianos verdaderos acuden a Jehová en busca de instrucción y guía, con el resultado que Isaías
predijo: “Y todos tus hijos serán personas enseñadas por Jehová, y la paz de tus hijos será abundante” (Isaías
54:13). Además, el espíritu de Dios actúa sobre su pueblo, y una faceta del fruto de ese espíritu es la paz
(Gálatas 5:22, 23). La consiguiente paz de la que disfruta el pueblo de Jehová lo convierte en un refrescante
oasis en medio de un mundo violento. Estas condiciones pacíficas, fruto del amor que los cristianos verdaderos
se tienen unos a otros, constituyen un anticipo de cómo será la vida en el nuevo mundo (Juan 15:17;
Colosenses 3:14). Sin duda, a todos nos emociona poder disfrutar de esa paz y contribuir a ella, pues alaba y
honra a Dios y es un componente principal de nuestro paraíso espiritual (Isaías 11:9).
w01 15/5 pág. 26 párr. 18 Cómo formar una familia fuerte espiritualmente
18. ¿A qué necesidades mentales y físicas de sus hijos deben prestar atención los padres, pero en qué ha
de hacerse hincapié?
18 Los padres prudentes comprenden que ‘hay tiempo de reír y tiempo de dar saltos’ (Eclesiastés 3:1, 4). De
capital importancia para la formación mental y física de los niños son los momentos de esparcimiento y las
actividades recreativas sanas y equilibradas. Escuchar música edificante y, sobre todo, entonar cánticos de
alabanza a Dios ayudará a los niños a tener una actitud sana, algo que puede desempeñar un importante papel
en que fortalezcan su relación con Jehová (Colosenses 3:16). La juventud también es la etapa en la que
prepararse para ser un adulto que tema a Dios, de modo que se continúe disfrutando de la vida para siempre en
un paraíso terrestre (Gálatas 6:8).
w00 15/6 pág. 12 párrs. 3-4 Honremos a quienes se ha dado autoridad sobre nosotros
3, 4. ¿Por qué deben respetar los cristianos a los que ocupan puestos de autoridad?
3 Como cristianos tenemos una “razón apremiante” para respetar a las autoridades seglares. El apóstol Pablo
aconsejó a los cristianos que estuvieran “en sujeción a las autoridades superiores, porque no hay autoridad a
no ser por Dios; las autoridades que existen están colocadas por Dios en sus posiciones relativas” (Romanos
13:1, 2, 5; 1 Pedro 2:13-15). Pablo también indicó una razón importante por la que obedecer a la autoridad en la
familia: “Esposas, estén en sujeción a sus esposos, como es decoroso en el Señor. Hijos, sean obedientes a sus
padres en todo, porque esto es muy agradable en el Señor” (Colosenses 3:18, 20). Los ancianos de la
congregación merecen nuestra honra porque “el espíritu santo los ha nombrado superintendentes, para pastorear
la congregación de Dios” (Hechos 20:28). De modo que honramos a las autoridades humanas por respeto a
Jehová. Naturalmente, honrar la autoridad de Jehová siempre ocupa un lugar prioritario en nuestra vida (Hechos
5:29).
4 Teniendo presente la autoridad suprema de Jehová, analicemos algunos ejemplos de personas que
no respetaron a quienes ocupaban puestos de autoridad y de otras que sí lo hicieron.
w12 15/1 págs. 21-22 párr. 4 Ofrezcamos sacrificios a Jehová con toda nuestra alma
4. ¿Qué debemos recordar al realizar las labores cotidianas?
4 A veces no es fácil captar qué relación tienen las actividades del día a día con los sacrificios a Jehová.
A primera vista, el cuidado del hogar, las clases, el trabajo, las compras y otras tareas semejantes tienen poco
que ver con los asuntos espirituales. Sin embargo, si nos hemos dedicado a Jehová o pensamos hacerlo dentro
de poco, es importante enfocar tales labores con la debida actitud. Somos cristianos las veinticuatro horas del día
y debemos aplicar los principios bíblicos en todos los campos de la vida. Bien dijo Pablo: “Cualquier cosa que
estén haciendo, trabajen en ello de toda alma como para Jehová, y no para los hombres” (léase Colosenses
3:18-24).
w00 1/3 pág. 18 párr. 18 ‘Hallemos a Jehová y su fuerza’
18. a) ¿Cómo debemos imitar el ejemplo de Jehová en cuanto a controlar la cólera? b) ¿Qué deben
fomentar quienes poseen autoridad?
18 Los que tienen autoridad en la familia y en la congregación deben cuidarse especialmente de controlar la
cólera, ya que esta promueve temor más bien que amor. El profeta Nahúm dijo: “Jehová es tardo para la cólera y
grande en poder” (Nahúm 1:3; Colosenses 3:19). Controlar la cólera es una señal de fortaleza, mientras que
darle rienda suelta es prueba de debilidad (Proverbios 16:32). Tanto en la familia como en la congregación, la
meta es fomentar el amor: a Jehová, unos a otros y a los principios justos. El amor es el mejor vínculo de unión,
así como la motivación más fuerte para hacer lo que es debido (1 Corintios 13:8, 13; Colosenses 3:14).
w07 1/5 págs. 21-22 párr. 11 No separemos lo que Dios ha unido
11. ¿Qué efecto tiene en la relación de un esposo con Dios y con la congregación la forma en que él trata
a su esposa?
11 Otra manera de cuidar a su esposa es tratándola con ternura, tanto de palabra como de obra (Proverbios
12:18). Pablo escribió en su carta a los Colosenses: “Esposos, sigan amando a sus esposas y no se encolericen
amargamente con ellas” (Colosenses 3:19). Según cierta obra de consulta, esta última frase de Pablo puede
traducirse “no la traten como una criada” o “no la conviertan en una esclava”. De seguro, el esposo que se
comporta como un tirano —ya sea en privado o en público— no demuestra amor a su esposa. Al tratarla con
aspereza, su propia relación con Dios se ve afectada. El apóstol Pedro escribió a los esposos: “Continúen
morando con [sus esposas] de igual manera, de acuerdo con conocimiento, asignándoles honra como a un vaso
más débil, el femenino, puesto que ustedes también son herederos con ellas del favor inmerecido de la vida, a fin
de que sus oraciones no sean estorbadas” (1 Pedro 3:7).
w00 15/2 págs. 17-18 párrs. 10-11 ¿Tenemos “la mente de Cristo”?
10, 11. ¿Cómo podemos demostrar consideración por los sentimientos ajenos en la congregación y en la
familia?
10 Jesús fue muy considerado con los demás. Era sensible a los sentimientos ajenos, lo cual lo motivó a actuar
de manera acorde con esos sentimientos. Como cristianos, hacemos bien en cultivar y demostrar la mente de
Cristo a este respecto. La Biblia nos exhorta: “Todos ustedes sean de un mismo ánimo y parecer, compartiendo
sentimientos como compañeros, teniendo cariño fraternal, siendo tiernamente compasivos, de mente humilde”
(1 Pedro 3:8). Esto realmente requiere que hablemos y actuemos de tal modo que se tengan en cuenta los
sentimientos ajenos.
11 En la congregación podemos demostrar consideración por los sentimientos de los demás tratándolos con
dignidad y como nos gustaría que se nos tratara a nosotros (Mateo 7:12). Eso supone tener cuidado con lo que
decimos y cómo lo decimos (Colosenses 4:6). Recordemos que ‘las palabras irreflexivas pueden ser como
estocadas de una espada’ (Proverbios 12:18). ¿Y qué decir de la familia? El esposo y la esposa que
verdaderamente se aman son sensibles a los sentimientos de su pareja (Efesios 5:33). Evitan las palabras duras,
la crítica constante y el sarcasmo mordaz, pues no es fácil curar sentimientos heridos. Los hijos también tienen
sentimientos, y los padres amorosos los tienen en cuenta. Cuando se necesita corrección, tales padres la dan
respetando la dignidad de sus hijos y no haciéndoles pasar vergüenza innecesaria (Colosenses 3:21). Cuando
demostramos consideración por los demás, evidenciamos que tenemos la mente de Cristo.
w09 1/5 pág. 11 Cómo preparar a un hijo adolescente para la vida
Colosenses 3:21: “Padres, no sean duros con sus hijos para que no se desanimen ni dejen de hacer lo
que es bueno” (Versión Nueva Vida). Hay padres que son demasiado controladores. Casi no dejan salir a su
hijo de casa, y si lo hacen, es bajo una estrecha vigilancia; pretenden elegir por él sus amistades, y hasta espían
sus llamadas telefónicas. Pero al final el tiro puede salirles por la culata. Si ellos lo encierran, él querrá
escaparse; si están siempre criticando a sus amigos, se refugiará aún más en ellos, y si lo espían cuando está
hablando por teléfono, se las ingeniará para comunicarse con sus amistades a escondidas. Cuanto más fuerte
intenten atarlo, con más ansias tratará él de soltarse y menos lograrán controlarlo. Piensen en esto: si su hijo
no aprende a tomar decisiones ahora que vive con ustedes, ¿cómo va a ser capaz de tomarlas cuando se
independice?
¿POR QUÉ NO INTENTAN ESTO? La próxima vez que surja una cuestión en la que no estén de acuerdo con
su hijo, traten de hacerlo reflexionar en las posibles consecuencias de sus actos. Por ejemplo, en vez de criticar
a sus amigos, pregúntenle: “¿Qué pasaría si la policía arrestara a Fulanito? ¿Qué reputación te ganarías tú?”.
Háganle ver que sus decisiones afectarán para bien o para mal el modo en que las demás personas lo ven
(Proverbios 11:17, 22; 20:11).
w10 15/6 pág. 23 párr. 17 Hablemos “con gracia” y nos llevaremos mejor con los demás ***
17. a) ¿Cómo deben dirigirse los hijos a sus padres? b) ¿Cómo debe hablarse a los más jóvenes, y por
qué?
17 Los hijos deben dirigirse a sus padres con amabilidad (Mat. 15:4). Y los padres han de demostrar esa
misma actitud al tratar con ellos. En efecto, el tacto los ayudará a no estar “exasperando” o “provocando a ira” a
sus hijos (Col. 3:21; Efe. 6:4, nota). Hasta si tienen que disciplinarlos, deben hablarles con respeto, y lo mismo
han de hacer los ancianos de la congregación. Así les ayudarán a corregir sus errores y a mantener una buena
relación con Dios. Esto es mucho mejor que transmitirles la impresión de que los dan por perdidos, lo que puede
llevar a que ellos terminen rindiéndose. Es posible que un joven no recuerde bien el consejo que recibió, pero
nunca olvidará la forma en que se lo dieron.
w05 1/11 pág. 18 párr. 11 Jehová es nuestro Pastor
11. ¿Qué cosas toma Jehová en cuenta al conducir a sus ovejas, y cómo se refleja esto en lo que él pide
de nosotros?
11 Jehová nos conduce con ternura y paciencia. El pastor tiene en cuenta las limitaciones de sus ovejas, por lo
que al guiarlas va al “paso del ganado” (Génesis 33:14). Así mismo, Jehová guía a sus ovejas de acuerdo con el
“paso” de estas. Toma en consideración nuestras aptitudes y circunstancias; de hecho, regula su paso al nunca
pedir más de lo que podemos dar. Lo único que pide es que le sirvamos con toda el alma (Colosenses 3:23).
¿Y qué hay si la edad avanzada nos impide hacer tanto como antes, o si estamos limitados por una enfermedad
grave? En eso radica lo extraordinario del requisito de servirle con toda el alma, ya que no hay dos almas
exactamente iguales. Servir a Dios con toda el alma conlleva emplear todas las fuerzas y energías hasta el
máximo de nuestra propia capacidad. Pese a las debilidades que pudieran afectar nuestro paso, Jehová valora
mucho la adoración que le rendimos de todo corazón (Marcos 12:29, 30).
w08 15/7 pág. 10 párr. 9 Cómo superar los desafíos de la predicación de casa en casa
9. ¿Por qué es importante prepararse bien?
9 Sea cual sea el método que empleemos, tengamos presente que la buena preparación nos hará sentir más
seguros y contentos en el ministerio de casa en casa. Un precursor comentó: “Disfruto más mi servicio cuando
estoy bien preparado porque estoy deseando utilizar mi presentación”. Otro precursor dijo: “Si conozco bien el
contenido de las publicaciones, las ofrezco con más entusiasmo”. Aunque a la hora de prepararse es bueno
repasar mentalmente las presentaciones, a muchos hermanos les resulta más útil ensayarlas en voz alta. De ese
modo se aseguran de que su servicio a Jehová sea de la mejor calidad (Col. 3:23; 2 Tim. 2:15).
w01 1/2 pág. 17 párr. 13 ¿Cumplimos con nuestra dedicación?
13. ¿Qué actitud debemos tener al cumplir con la dedicación?
13 Después de dar consejo a las esposas, los esposos, los hijos, los padres y los esclavos, Pablo escribe:
“Cualquier cosa que estén haciendo, trabajen en ello de toda alma como para Jehová, y no para los hombres,
porque ustedes saben que es de Jehová de quien recibirán el debido galardón de la herencia. Sirvan como
esclavos al Amo, Cristo” (Colosenses 3:23, 24). Nuestro objetivo al prestar servicio a Jehová no es impresionar
a los hombres con nuestros logros. Tratamos de servir a Dios siguiendo el ejemplo de Jesucristo, quien llevó a
cabo su ministerio, relativamente breve, con sentido de la urgencia (1 Pedro 2:21).
Colosenses 4
w12 15/2 págs. 4-5 párrs. 7-8 Imitemos la actitud vigilante de Jesús ***
7, 8. ¿Qué consejo dio Jesús con respecto a la oración, y qué ejemplo nos dio?
7 La Biblia establece una íntima conexión entre la vigilancia espiritual y la oración (Col. 4:2; 1 Ped. 4:7).
Al poco rato de haberles pedido a sus discípulos que se mantuvieran alerta con él, Jesús dijo: “Manténganse
alerta y oren de continuo, para que no entren en tentación” (Mat. 26:41). ¿Era este consejo aplicable únicamente
a la grave situación en que se hallaban? No. Su consejo encierra un principio por el que debemos guiarnos todos
los días.
8 Jesús fue el mejor ejemplo de oración. Tal vez recordemos que en una ocasión se pasó toda la noche
orándole a su Padre. Tratemos de imaginar la escena (léase Lucas 6:12, 13). Es primavera. Jesús
probablemente se halla cerca de la ciudad pesquera de Capernaum, donde tiene fijada su residencia. Al caer la
tarde, sube a una de las montañas que dominan el mar de Galilea. Mientras contempla el paisaje que se va
oscureciendo, es posible que divise el parpadeo de las lámparas de aceite abajo en Capernaum y otros pueblos
vecinos. En el momento en que se dirige a Jehová, se embebe en su oración. Pasan los minutos, pasan las
horas. Una a una, las luces que brillan en la lejanía se van apagando. La Luna se desliza por el firmamento. Los
animales nocturnos del bosque salen a comer. Pero él poca cuenta se da. Su oración seguramente gira en torno
a la crucial decisión que debe tomar: la de elegir a sus doce apóstoles. Nos lo imaginamos contándole a su Padre
todo lo que piensa y lo que le preocupa sobre cada uno de sus discípulos, al tiempo que le ruega que lo guíe y le
dé sabiduría.
w00 15/12 pág. 15 párrs. 9-10 Ayudemos al prójimo a andar de una manera digna de Jehová
9, 10. a) ¿Qué ejemplos demuestran que es propio orar a favor de personas concretas? b) ¿Cómo fue
Pablo objeto de oraciones específicas?
9 No obstante, en la Biblia encontramos ejemplos de oraciones más específicas, individualizadas, a favor de
otras personas. Reflexionemos en el comentario de Jesús consignado en Lucas 22:31, 32. Rodeado de sus once
apóstoles fieles, oró para que todos recibieran el apoyo divino que necesitarían en los tiempos difíciles que se
avecinaban (Juan 17:9-14). Aun así, se refirió en particular a Pedro, por quien hizo una súplica específica.
Veamos otros casos: Eliseo pidió en oración a Dios que ayudara a una persona concreta, su servidor (2 Reyes
6:15-17). El apóstol Juan oró para que Gayo continuara bien física y espiritualmente (3 Juan 1, 2). Y otras
oraciones se centraron en un grupo en particular (Job 42:7, 8; Lucas 6:28; Hechos 7:60; 1 Timoteo 2:1, 2).
10 Pablo puso de relieve en sus cartas esta cuestión de hacer oraciones muy específicas. Pidió que se orara
por él solo o por él y sus compañeros. En Colosenses 4:2, 3 leemos: “Sean perseverantes en la oración, y
permanezcan despiertos en ella con acción de gracias, al mismo tiempo orando también por nosotros, para que
Dios nos abra una puerta de expresión, para hablar el secreto sagrado acerca del Cristo, por el cual, de hecho,
estoy en cadenas de prisión”. Repasemos también estos otros ejemplos: Romanos 15:30; 1 Tesalonicenses 5:25;
2 Tesalonicenses 3:1; Hebreos 13:18.
w03 15/5 pág. 17 párr. 13 ¡Escuche lo que el espíritu dice!
13. ¿Cómo ha empleado Cristo “la llave de David”?
13 Cristo “tiene la llave de David”, lo que implica que se le han confiado todos los intereses del Reino y la
administración de la casa de la fe (Isaías 22:22; Lucas 1:32). Jesús empleó tal llave para abrir oportunidades y
privilegios relacionados con el Reino a los cristianos de la antigua Filadelfia y de otros lugares. Desde 1919, él ha
puesto ante “el mayordomo fiel” “una puerta grande” que brinda acceso a la predicación del Reino y que ningún
adversario puede cerrar (1 Corintios 16:9; Colosenses 4:2-4). Por supuesto, la puerta de los privilegios del Reino
se cierra a los miembros de “la sinagoga de Satanás”, pues no son israelitas espirituales.
w06 15/3 págs. 30-31 párrs. 16-17 Mantengámonos alejados de la adoración falsa
16, 17. ¿Cómo debemos tratar a quienes no conocen la verdad bíblica?
16 ¿Cómo, entonces, debemos tratar a quienes no conocen las verdades de la Biblia? La recomendación que
Pablo hizo a la congregación de Colosas fue: “Sigan andando en sabiduría para con los de afuera, comprándose
todo el tiempo oportuno que queda. Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que sepan
cómo deben dar una respuesta a cada uno” (Colosenses 4:5, 6). El apóstol Pedro escribió: “Santifiquen al Cristo
como Señor en su corazón, siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la
esperanza que hay en ustedes, pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto” (1 Pedro 3:15).
A los cristianos, Pablo aconsejó: “No hablen perjudicialmente de nadie, [...] no sean belicosos, [...] sean
razonables, y desplieguen toda apacibilidad para con todos los hombres” (Tito 3:2).
17 Los testigos de Jehová evitamos tratar a los demás con rudeza o arrogancia. Tampoco utilizamos
expresiones despectivas al referirnos a los miembros de otras religiones. Más bien, los tratamos con tacto,
incluso si la persona —sea un vecino, un compañero de trabajo o alguien en el ministerio— nos trata de forma
grosera o nos insulta (Colosenses 4:6; 2 Timoteo 2:24).
w00 15/6 pág. 15 párr. 13 Honremos a quienes se ha dado autoridad sobre nosotros
13. ¿Cómo pueden las esposas honrar a sus esposos?
13 En el contexto Pedro dirige la atención al ejemplo de Sara, cuyo esposo, Abrahán, fue un modelo de fe
sobresaliente (Romanos 4:16, 17; Gálatas 3:6-9; 1 Pedro 3:6). ¿Deberían las esposas que tienen esposos
creyentes honrarles menos que si fueran incrédulos? ¿Qué debe hacer cuando no está de acuerdo con su
esposo en algún asunto? Jesús dio un consejo que es aplicable en sentido general a este caso: “Si alguien bajo
autoridad te obliga a una milla de servicio, ve con él dos millas” (Mateo 5:41). ¿Honra usted a su esposo
atendiendo a sus deseos? Si eso parece demasiado difícil, exprésele sus sentimientos. No dé por sentado que él
ya los conoce. Pero cuando le comunique sus deseos, hágalo de manera respetuosa, como la Biblia aconseja:
“Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que sepan cómo deben dar una respuesta a cada
uno” (Colosenses 4:6).
w02 15/1 pág. 18 párr. 11 Sigamos desplegando bondad
11. ¿Qué efecto debe tener en nosotros saber que Jehová es misericordioso y benévolo?
11 Esta declaración divina nos advierte sobre la necesidad de imitar a Jehová siendo misericordiosos y
benévolos. “Felices son los misericordiosos —dijo Jesús—, puesto que a ellos se les mostrará misericordia.”
(Mateo 5:7; Lucas 6:36.) Saber que Jehová es benévolo nos induce a desplegar esa misma cualidad y ser
agradables con el prójimo, por ejemplo al predicar, lo cual armoniza con este consejo de Pablo: “Que su habla
siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que sepan cómo deben dar una respuesta a cada uno”
(Colosenses 4:6).
w02 15/8 pág. 19 párr. 16 “Sígame de continuo”
16. ¿Por qué es importante que seamos apacibles y respetuosos con las personas a quienes
predicamos?
16 El amor por las personas a las que enseñamos nos impulsará a recordar esta sabia advertencia bíblica: “El
conocimiento hincha, pero el amor edifica” (1 Corintios 8:1). Jesús tenía muchísimo conocimiento, pero nunca fue
autoritario. Cuando exponga sus creencias, no lo haga en un tono agresivo ni con aires de superioridad. Nuestro
objetivo es apelar al corazón y atraer a las personas a las verdades que tanto amamos (Colosenses 4:6).
No olvide que cuando Pedro aconsejó a los cristianos que estuvieran listos para defender su fe, les recordó que
lo hicieran “con genio apacible y profundo respeto” (1 Pedro 3:15). Si somos apacibles y respetuosos, será más
probable que atraigamos a la gente al Dios al que servimos.
w03 15/11 págs. 14-15 párr. 9 Ayudemos al prójimo a aceptar el mensaje del Reino
9. ¿Cómo podemos manifestar una actitud razonable en la predicación?
9 Al tratar de persuadir de cierta enseñanza bíblica a una persona, tenga cuidado de que su entusiasmo no lo
haga parecer irrazonable o dogmático, pues eso cerraría la mente y el corazón del oyente. El libro Benefíciese da
esta advertencia: “Aunque recitemos una larga lista de textos bíblicos, no es fácil que alguien reciba con agrado
una declaración directa de la verdad en la que expongamos la falsedad de una creencia que le sea muy preciada.
Por ejemplo, si nos limitamos a condenar las celebraciones populares por su origen pagano, es probable que
no cambiemos el sentir de nuestros oyentes. Un enfoque que apele a la razón suele ser más provechoso”. ¿Por
qué debemos hacer un esfuerzo consciente por razonar con la persona? El mismo libro responde: “Un
planteamiento que apela a la razón, además de ser muy persuasivo, estimula el análisis imparcial, promueve la
posterior reflexión de quien escucha y abre la puerta a futuras conversaciones” (Colosenses 4:6).
w09 15/11 pág. 27 párrs. 11-12 Los ministros de Dios debemos tener buenos modales
11, 12. ¿Por qué no nos sorprende que nos traten con rudeza cuando predicamos, y cómo debemos
responder en esas situaciones?
11 A veces, las personas a las que predicamos nos tratan con rudeza. Eso no nos sorprende, pues Jesús dio
esta advertencia a sus discípulos: “Si ellos me han perseguido a mí, a ustedes también los perseguirán” (Juan
15:20). No obstante, responder con aspereza a los comentarios despectivos podría agravar la situación. ¿Cómo
deberíamos reaccionar, entonces? El apóstol Pedro escribió: “Santifiquen al Cristo como Señor en su corazón,
siempre listos para presentar una defensa ante todo el que les exija razón de la esperanza que hay en ustedes,
pero haciéndolo junto con genio apacible y profundo respeto” (1 Ped. 3:15). Así es, una respuesta amable,
apacible y respetuosa puede suavizar la actitud de quienes nos insultan (Tito 2:7, 8).
12 ¿Podemos prepararnos para reaccionar como Dios desea cuando recibamos comentarios negativos? Claro
que sí. Pablo nos da esta recomendación: “Que su habla siempre sea con gracia, sazonada con sal, para que
sepan cómo deben dar una respuesta a cada uno” (Col. 4:6). Si nos acostumbramos a ser corteses con nuestra
familia, con los compañeros de trabajo y de estudios, con los hermanos y con los vecinos, estaremos mejor
preparados para afrontar las burlas y los insultos de una manera digna de un cristiano (léase Romanos 12:17-
21).
w12 15/3 pág. 13 párrs. 16-17 Ayudemos a las personas para que “despierten del sueño”
16, 17. ¿Cómo podemos ser perspicaces en el ministerio?
16 En otros casos quizás podamos vencer una objeción inicial. Hay quienes dicen “No, gracias, yo ya tengo mi
religión”, o “No me interesa” simplemente porque les parece que ese es el modo más fácil de cortar la
conversación. No obstante, con amabilidad y destreza podríamos formular una pregunta que intrigue a la persona
y despierte su interés por los temas espirituales (léase Colosenses 4:6).
17 Si encontramos a alguien que nos dice que está muy ocupado, a veces lo mejor es marcharnos. Sin
embargo, en otras ocasiones tal vez veamos que es posible decir algo breve y significativo. Hay hermanos que
abren la Biblia, leen un versículo interesante y dejan una pregunta pendiente, todo en menos de un minuto.
En algunos casos, con su presentación concisa han despertado el interés de la persona y han podido seguir
conversando con ella un poco más. ¿Por qué no intentamos hacer eso cuando la situación lo permita?
w03 15/1 págs. 19-20 párr. 17 ¿Es fuerte su fe?
17. ¿Por qué puede afirmarse que se cerró de manera pacífica la aparente brecha en la que estaban
implicados Pablo, Bernabé y Marcos?
17 Aplicar con fe los principios bíblicos nos ayuda a promover la paz. Veamos cómo. Cuando Pablo estaba a
punto de embarcarse para emprender su segundo viaje misional, Bernabé concordó en volver a visitar con él las
congregaciones de Chipre y Asia Menor, pero deseaba que su primo Marcos los acompañara. Pablo discrepó,
pues Marcos los había abandonado en Panfilia. “Ante esto, ocurrió un agudo estallido de cólera”, y aquella
disputa provocó una separación. Bernabé se llevó consigo a Marcos y viajó a Chipre, mientras que Pablo eligió a
Silas para que fuera su compañero y “pasó por Siria y Cilicia, fortaleciendo a las congregaciones” (Hechos 15:36-
41). Andando el tiempo, la aparente brecha se cerró, pues Marcos estaba con Pablo en Roma y el apóstol habló
bien de él (Colosenses 4:10; Filemón 23, 24). Alrededor del año 65 E.C., estando prisionero en Roma, Pablo le
dijo a Timoteo: “Toma a Marcos y tráelo contigo, porque me es útil para ministrar” (2 Timoteo 4:11). Todo parece
indicar que Pablo incluyó el asunto de su relación con Bernabé y Marcos en sus oraciones de fe, lo que condujo a
la armonía que está vinculada a “la paz de Dios” (Filipenses 4:6, 7).
w00 1/12 pág. 12 párr. 15 Jehová reanima al cansado
15. ¿Cómo pueden ser los hermanos de nuestra congregación “un socorro fortalecedor”?
15 Los hermanos de nuestra congregación son “un socorro fortalecedor” (Colosenses 4:10, 11). Son
‘compañeros verdaderos’ que nos apoyan en momentos de angustia (Proverbios 17:17). Por ejemplo, en 1945,
220 siervos de Dios prisioneros en el campo de concentración de Sachsenhausen emprendieron una marcha de
200 kilómetros bajo vigilancia nazi. Iban en grupo, y los más fuertes cargaban en carretillas a los más débiles. De
este modo, en una marcha de la muerte que se cobró la vida de más de diez mil internos, no murió ni un solo
testigo de Jehová. Relatos como este, que aparecen en las publicaciones de la Sociedad Watch Tower, como el
Anuario de los testigos de Jehová y Los testigos de Jehová, proclamadores del Reino de Dios, demuestran que
Jehová vigoriza a sus siervos para que no desfallezcan (Gálatas 6:9).
w02 15/11 pág. 11 párr. 9 Los cristianos nos necesitamos unos a otros
9. ¿Qué ejemplo nos da Aristarco?
9 En las congregaciones se tiene en gran estima a hermanos afectuosos como Áquila, Priscila y Epafrodito.
Es posible que también haya quienes se parezcan a Aristarco, un cristiano del siglo primero que, junto con otros,
resultó ser “un socorro fortalecedor”, quizá una fuente de consuelo o de ayuda práctica (Colosenses 4:10, 11).
Al ayudar a Pablo, Aristarco fue un compañero verdadero en momentos de necesidad. Demostró que era la clase
de persona que menciona Proverbios 17:17: “Un compañero verdadero ama en todo tiempo, y es un hermano
nacido para cuando hay angustia”. ¿No tendríamos todos que esforzarnos por ser “un socorro fortalecedor” para
nuestros hermanos? Deberíamos auxiliar en especial a aquellos que sufren adversidades.
w03 15/7 pág. 20 párr. 19 ¿Cómo debemos ver al prójimo a medida que se acerca el día de Jehová?
19. ¿Qué es aconsejable hacer si estamos pensando en mudarnos a otro país para ayudar en la
predicación del Reino?
19 Tal vez usted y su familia crean que sus circunstancias les permiten mudarse a un lugar donde haya más
necesidad de proclamadores del Reino. Claro está, quien es sabio “se sienta primero y calcula los gastos” (Lucas
14:28). Esto es especialmente importante si uno planea mudarse a otro país. Todo el que contemple tal
posibilidad debería hacerse preguntas como estas: “¿Seré capaz de mantener a mi familia? ¿Podré obtener el
visado correspondiente? ¿Hablo ya el idioma o estoy dispuesto a aprenderlo? ¿He pensado en el clima y la
cultura? ¿Realmente seré ‘un socorro fortalecedor’ en vez de una carga para los hermanos locales?”
(Colosenses 4:10, 11). A fin de averiguar cuánta necesidad hay en el país, siempre es apropiado escribir a la
sucursal de los testigos de Jehová que supervisa la predicación en esa zona.
w04 15/9 pág. 13 párrs. 15-16 “Sigan adquiriendo poder en el Señor”
15, 16. Cite un ejemplo bíblico de que el apoyo de los hermanos en la fe nos ayuda a permanecer firmes.
15 El rugido cercano de un león en la sabana africana quizá haga que los antílopes salgan corriendo a toda
velocidad para ponerse a salvo. Sin embargo, los elefantes son un ejemplo de apoyo mutuo. El libro Elephants—
Gentle Giants of Africa and Asia (Los elefantes: mansos gigantes de África y Asia) explica: “Una estrategia
defensiva muy común en una manada típica es formar un círculo, con los cuerpos de los adultos en la parte
exterior de modo que los pequeños queden protegidos en el interior”. Ante tal muestra de fortaleza y cooperación,
los leones rara vez atacan a los elefantes, ni siquiera a los jóvenes.
16 Cuando Satanás y sus demonios nos amenazan, nosotros también debemos mantenernos juntos, hombro a
hombro con los hermanos que están sólidos en la fe. Pablo reconoció que algunos cristianos habían sido “un
socorro fortalecedor” para él durante su encarcelamiento en Roma (Colosenses 4:10, 11). El término griego
traducido “socorro fortalecedor” aparece una sola vez en las Escrituras Griegas Cristianas. Según el Diccionario
Expositivo de Palabras del Nuevo Testamento, de Vine, “una forma verbal de este vocablo significa medicinas
que alivian la irritación”. Como un bálsamo, el apoyo de siervos de Jehová maduros alivia el dolor provocado por
el sufrimiento emocional o físico.
w02 15/2 pág. 20 párrs. 10-11 Cómo sobrellevar “una espina en la carne”
10, 11. ¿Cómo pueden animar los siervos de Dios a quienes sufren pruebas severas?
10 Todos los siervos de Jehová forman parte de su familia cristiana unida. En efecto, somos “miembros que
pertenecemos individualmente unos a otros” y estamos “obligados a amarnos unos a otros” (Romanos 12:5;
1 Juan 4:11). ¿Cómo cumplimos con esta obligación? Según 1 Pedro 3:8, “compartiendo sentimientos como
compañeros, teniendo cariño fraternal, [y] siendo tiernamente compasivos” con los que están relacionados con
nosotros en la fe. Todos debemos mostrar consideración especial a aquellos que soportan una espina en la
carne particularmente dolorosa, sean jóvenes o mayores. ¿De qué manera?
11 Hemos de procurar tener muy presentes sus sufrimientos. Si somos insensibles, fríos o indiferentes,
pudiéramos intensificar su dolor sin darnos cuenta. Estar al tanto de las pruebas por las que pasan debería
motivarnos a ser cuidadosos con lo que decimos y cómo lo decimos, y con nuestra manera de actuar. Si somos
positivos y les damos ánimos, contribuiremos a aliviar un poco su intensa aflicción. De ese modo, quizá
resultemos ser un socorro fortalecedor para ellos (Colosenses 4:11).
w03 15/6 pág. 22 párr. 19 Busquemos el lado bueno de las personas
19. ¿De qué maneras nos centramos en las virtudes de los demás?
19 Al buscar lo bueno de nuestros hermanos, reflejaremos la actitud que demostró Pablo cuando escribió a la
congregación de Tesalónica y les dijo: “Además, nosotros tenemos confianza en el Señor, respecto a ustedes, de
que hacen y seguirán haciendo las cosas que ordenamos” (2 Tesalonicenses 3:4). Si nos fijamos en las virtudes
de los demás, nos sentiremos más inclinados a pasar por alto sus faltas. Nos centraremos en aspectos por los
que podamos felicitarlos y evitaremos a toda costa ser criticones. Como dijo Pablo, “lo que se busca en los
mayordomos es que al hombre se le halle fiel” (1 Corintios 4:2). Por lo tanto, es la fidelidad de nuestros hermanos
cristianos, desempeñen o no funciones de mayordomía en la congregación, lo que nos mueve a quererlos. Nos
atrae a ellos y estrecha los lazos de nuestra amistad cristiana. Los vemos del mismo modo como veía Pablo a los
hermanos de su época, como “colaboradores para el reino de Dios” y “socorro fortalecedor” (Colosenses 4:11).
De esta forma imitamos la actitud de Jehová.
w06 1/9 págs. 25-26 párr. 16 Cómo acercarnos al “Oidor de la oración”
16. ¿Qué aprendemos de los primeros cristianos sobre la oración?
16 Los primeros cristianos eran hombres y mujeres de oración. ¿Acerca de qué oraban? Los ancianos de las
congregaciones, por ejemplo, pedían la guía divina a la hora de elegir a los hombres que ocuparían puestos de
responsabilidad (Hechos 1:24, 25; 6:5, 6). Epafras rogó por sus hermanos en la fe (Colosenses 4:12).
La congregación de Jerusalén oró por Pedro cuando estuvo encarcelado (Hechos 12:5). Los primeros cristianos
también pidieron a Dios valor para enfrentar a sus opositores diciendo: “Jehová, da atención a sus amenazas, y
concede a tus esclavos que sigan hablando tu palabra con todo denuedo” (Hechos 4:23-30). El discípulo
Santiago instó a los cristianos a pedirle a Dios sabiduría cuando se encontraran bajo prueba (Santiago 1:5).
¿Incluimos asuntos como estos en nuestras peticiones a Jehová?
w00 15/2 págs. 21-22 párrs. 6-7 ¿Nos sentimos impulsados a actuar como Jesús?
6, 7. a) Según los Evangelios, ¿qué fue prioritario para Jesús cuando satisfizo las necesidades de la
gente? b) ¿Qué impulsaba a Jesús a predicar y enseñar?
6 Observemos la secuencia en un relato paralelo y qué da a entender sobre lo que es prioritario. Lo escribió
Lucas, un médico que se interesaba sinceramente por el bienestar físico de la gente. “Las muchedumbres [...] lo
siguieron [a Jesús]. Y él los recibió amablemente y se puso a hablarles del reino de Dios, y sanó a los que tenían
necesidad de curación.” (Lucas 9:11; Colosenses 4:14.) Aunque no sucede lo mismo en todas las narraciones
de milagros, en este caso, ¿qué pone en primer lugar el relato inspirado de Lucas? El hecho de que Jesús
enseñó a la gente.
7 Esto concuerda con lo que destaca Marcos 6:34. Este versículo muestra con claridad de qué manera en
particular se sintió impulsado Jesús a expresar su compasión: enseñando a la gente y satisfaciendo sus
necesidades espirituales. Jesús había dicho con anterioridad en su ministerio: “También a otras ciudades tengo
que declarar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto fui enviado” (Lucas 4:43). Sin embargo, nos
equivocaríamos si pensáramos que Jesús proclamó el mensaje del Reino por un mero sentido del deber, de
manera mecánica. No, lo que lo impulsó principalmente a predicar las buenas nuevas fue su compasión amorosa
por la gente. El mayor bien que Jesús podía hacer, incluso a los enfermos, los endemoniados, los pobres y los
hambrientos, era ayudarlos a conocer, aceptar y amar la verdad del Reino de Dios. Esta era una verdad de
fundamental importancia por causa del papel del Reino en la vindicación de la soberanía de Jehová y la
bendición permanente de la humanidad.
w05 1/10 págs. 26-27 párr. 4 Padres, ¿qué futuro desean para sus hijos?
4. ¿Qué consejo dio Jesús a sus discípulos?
4 En tiempos de Jesús, la gente vivía circunstancias muy difíciles. Además de ganar el sustento, tenían que
soportar la cruel dominación romana y la opresiva carga que les imponían los exigentes religiosos de la época
(Mateo 23:2-4). Aun así, muchos oyeron hablar de Jesús y pusieron a un lado sus metas personales —e incluso
sus profesiones— para hacerse sus discípulos (Mateo 4:18-22; 9:9; Colosenses 4:14). ¿Se estaban arriesgando
y poniendo en peligro su porvenir? Fijémonos en lo que les dijo Jesús: “Todo el que haya dejado casas, o
hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o hijos, o tierras, por causa de mi nombre, recibirá muchas veces más,
y heredará la vida eterna” (Mateo 19:29). Con estas palabras les garantizó que el Padre celestial estaba al tanto
de sus necesidades. Por consiguiente, les dio este consejo: “Sigan, pues, buscando primero el reino y la justicia
de Dios, y todas estas otras cosas les serán añadidas” (Mateo 6:31-33).
w03 1/11 pág. 14 párrs. 5-6 Las cristianas fieles: valiosas adoradoras de Dios
5, 6. ¿En qué aspectos puso Priscila un buen ejemplo para las hermanas de hoy día?
5 ¿A qué se debe que Priscila fuera tan denodada y valiente? La respuesta se apunta en Hechos 18:24-26,
donde leemos que colaboró con su esposo en ayudar a Apolos, un orador de talento, a ponerse al día con la
verdad revelada. Está claro, pues, que Priscila era buena estudiante de la Palabra de Dios y de la enseñanza de
los apóstoles, lo que contribuyó a que cultivara excelentes cualidades que hicieron de ella una mujer muy valiosa
para Dios y para su esposo, así como también una hermana muy apreciada por la congregación de aquel tiempo.
En la misma estima se tiene hoy a muchas cristianas trabajadoras que estudian la Biblia con diligencia y se
benefician del alimento espiritual que Jehová proporciona mediante “el mayordomo fiel” (Lucas 12:42).
6 Áquila y Priscila fueron sumamente hospitalarios. Pablo se quedó en su casa cuando trabajó con ellos en el
oficio de hacer tiendas de campaña en Corinto (Hechos 18:1-3). Después de su mudanza a Éfeso y luego a
Roma, aquel matrimonio siguió mostrando hospitalidad cristiana, incluso ofreciendo su casa para celebrar las
reuniones de la congregación (Hechos 18:18, 19; 1 Corintios 16:8, 19). También Ninfa y María, la madre de Juan
Marcos, ofrecieron sus hogares para estas reuniones (Hechos 12:12; Colosenses 4:15).
w07 15/4 pág. 23 párr. 14 Alabemos a Jehová en la congregación
14. ¿A qué conclusión llegamos por el uso que se da en algunos textos bíblicos a la palabra
congregación?
14 En algunos lugares, había grupitos de cristianos que se reunían en casas particulares; aun así, se les
aplicaba el término congregación. Muestra de ello son los que se congregaban en las casas de Áquila y Prisca,
Ninfa y Filemón (Romanos 16:3-5; Colosenses 4:15; Filemón 2). Por lo tanto, las congregaciones de hoy que
son muy pequeñas y que quizás se reúnan en hogares privados pueden cobrar ánimo. Tal como Jehová
reconoció a aquellas congregaciones pequeñas del siglo primero, reconoce a las de la actualidad y las bendice
con su espíritu.
w08 15/8 pág. 28 Puntos sobresalientes de las cartas a los Gálatas, a los Efesios, a los Filipenses y a los
Colosenses
Respuestas a preguntas bíblicas:
Colosenses 4:16. ¿Por qué no es parte de la Biblia la carta a los cristianos de Laodicea? Tal vez porque
no contenía información que fuera necesaria hoy día, o quizás porque mencionaba puntos que ya aparecían en
otras cartas del canon bíblico.
w10 15/7 págs. 23-24 párrs. 13-14 “El espíritu escudriña [...] las cosas profundas de Dios”
13, 14. ¿Cómo nos ayuda la preparación para las reuniones a comprender las cosas profundas de Dios?
13 Prepárese para las reuniones. El esclavo tiene la comisión de darnos “alimento al tiempo apropiado”. Y la
cumple editando publicaciones bíblicas y organizando un programa de reuniones donde se estudian dichas
publicaciones. Siempre que le pide a “toda la asociación de hermanos” que analice cierta información, tiene
razones de peso para hacerlo (1 Ped. 2:17; Col. 4:16; Jud. 3). Cuando nos esforzamos por seguir los consejos
que nos da, estamos cooperando con el espíritu santo (Rev. 2:29).
14 Al prepararse para las reuniones, acostúmbrese a buscar los textos bíblicos y trate de entender su relación
con el tema que está analizando. Así crecerá su comprensión espiritual (Hech. 17:11, 12). Si lee los pasajes
directamente de la Biblia, la información se le grabará mejor y luego podrá recordarla con la ayuda del espíritu.
Además, podrá visualizar en qué parte de la página se encuentran los versículos y después tardará menos en
localizarlos.
w00 15/11 pág. 15 párrs. 1-2 ¿Quiénes son los ministros de Dios hoy día?
1, 2. ¿Qué cometido tenían todos los cristianos del siglo primero, pero qué cambio se produjo?
EN EL siglo primero de nuestra era, la totalidad de los cristianos desempeñaban el importante cometido de
predicar las buenas nuevas. Aunque todos eran ungidos y ministros del nuevo pacto, a algunos les
correspondían además otros deberes, como la enseñanza en la congregación (1 Corintios 12:27-29; Efesios
4:11). Así mismo, sobre los padres recaían serias obligaciones familiares (Colosenses 3:18-21). No obstante,
cada uno de ellos efectuaba una obra fundamental, la predicación, que en el texto griego original de las
Escrituras Cristianas se califica de di·a·ko·ní·a, es decir, de servicio o ministerio (Colosenses 4:17).
2 Con el transcurso del tiempo cambiaron las cosas. Se formó el clero, colectividad que se reservó el privilegio
de la predicación (Hechos 20:30). Se trataba de un sector minoritario entre quienes afirmaban ser cristianos, en
contraposición con la mayoría, a la que terminó denominándose laicado. Aunque a los laicos se les enseñó que
tenían ciertas obligaciones, entre ellas hacer donativos para sostener al clero, en general se convirtieron en
meros oyentes pasivos en lo que respecta a la predicación.
w12 15/3 pág. 14 párr. 23 Ayudemos a las personas para que “despierten del sueño”
23. ¿Por qué no debemos cansarnos de intentar que la gente despierte de su sueño espiritual?
23 Despertar a la gente de su sueño espiritual es un arte que requiere esfuerzo continuo. Sin embargo, hay
personas mansas que todavía responden bien a nuestra ayuda. Como promedio, todos los meses se bautizan
más de veinte mil nuevos testigos de Jehová. Así que tomemos muy en serio el consejo que Pablo le dio a un
cristiano del siglo primero llamado Arquipo: “Sigue vigilando el ministerio que aceptaste en el Señor, [para] que lo
cumplas” (Col. 4:17). El siguiente artículo nos ayudará a todos a comprender lo que significa predicar con un
sentido de urgencia.

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