lunes, 14 de octubre de 2013

Referencias del texto diario

Referencias del texto diario

(Filipenses 4:4) Siempre regocíjense en [el] Señor. Una vez más diré: ¡Regocíjense!
(1 Tesalonicenses 1:6) y ustedes llegaron a ser imitadores de nosotros y del Señor, puesto que aceptaron la palabra bajo mucha tribulación con gozo de espíritu santo,
(Colosenses 1:11) siendo hechos poderosos con todo poder al alcance de la gloriosa potencia de él para que aguanten plenamente y sean sufridos con gozo,
(1 Timoteo 6:17) A los que son ricos en el presente sistema de cosas da órdenes de que no sean altaneros, y de que cifren su esperanza, no en las riquezas inseguras, sino en Dios, que nos proporciona todas las cosas ricamente para que disfrutemos de ellas;
(Mateo 6:19, 20) "Dejen de acumular para sí tesoros sobre la tierra, donde la polilla y el moho consumen, y donde ladrones entran por fuerza y hurtan. 20 Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni polilla ni moho consumen, y donde ladrones no entran por fuerza y hurtan.
w11 15/4 3:9-11 "El fruto del espíritu" glorifica a Dios
9 Todas las cualidades del fruto del espíritu son perdurables y se mantienen vivas a pesar de los problemas. Este interesante hecho se ve muy claro con la segunda cualidad: el gozo. En efecto, el gozo es como una planta resistente, que prospera hasta en los ambientes más hostiles. Recordemos que un número considerable de cristianos "aceptaron la palabra bajo mucha tribulación", pero aun así experimentaron el "gozo de espíritu santo" (1 Tes. 1:6). Otros se enfrentan ahora mismo a graves problemas y privaciones. Pero Jehová, valiéndose de su espíritu, les da fuerzas a todos "para que aguanten plenamente y sean sufridos con gozo" (Col. 1:11). Ahora bien, ¿de qué manera nos infunde Dios este gozo?

10 A diferencia de "las riquezas inseguras" que nos ofrecen Satanás y su mundo, los tesoros espirituales que nos regala Jehová nunca pierden su valor (1 Tim. 6:17; Mat. 6:19, 20). Él nos llena de alegría al poner ante nosotros un futuro eterno. También nos infunde una dicha incomparable al hacernos parte de una hermandad mundial. Y, sobre todo, nos colma de gozo al concedernos su amistad. Hacemos nuestros los sentimientos de David, quien, durante el tiempo en que vivió fugitivo, cantó en un himno a Jehová: "Porque tu bondad amorosa es mejor que la vida, mis propios labios te encomiarán. Así te bendeciré durante el transcurso de mi vida" (Sal. 63:3, 4). Como vemos, la alabanza a Dios brota con júbilo de nuestro corazón aun en medio de las más duras pruebas.

11 El apóstol Pablo hace esta invitación a todos los cristianos: "Siempre regocíjense en el Señor. Una vez más diré: ¡Regocíjense!" (Fili. 4:4). ¿Por qué es tan importante que nos sintamos felices al adorar a Jehová? Porque así le damos a él nuestro apoyo en la cuestión de la soberanía que planteó Satanás. Recordemos que el Diablo afirma que nadie obedece a Dios de todo corazón (Job 1:9-11). Por eso, si lo adoráramos por deber, pero sin alegría, le estaríamos dando un sacrificio de alabanza incompleto. En vista de este hecho, procuramos seguir la exhortación del salmista: "Sirvan a Jehová con regocijo. Entren delante de él con un clamor gozoso" (Sal. 100:2). Ciertamente, para glorificar a Dios hay que servirle con espíritu alegre, con verdaderas ganas.

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